8/10/2019

Derrotar la esclavitud del siglo XXI exige un enfoque de derechos humanos y una perspectiva de género


















Madrid, 30 julio. 19. AmecoPress.- La lechuga o las fresas que comemos hoy han podido ser recogidas por mujeres y hombres víctimas de trata. La joven muchacha con la que te cruzaste en la esquina de una de las calles céntricas de tu ciudad podría estar sometida al yugo de una de las redes que “ayudan” a cruzar fronteras a mujeres y niñas para lucrarse con ellas mediante su explotación sexual. También detrás de mucha de la ropa que llevamos hay explotación laboral, cometida con la complicidad de multinacionales dueñas de marcas famosas. Ceguera compartida que impide reconocer el rostro del sufrimiento de quienes limpian casas en condiciones de esclavitud. Hoy es el Día Internacional contra la Trata. La defensa de los derechos humanos pierde puntos frente discursos que sostienen que la seguridad, el beneficio económico y el mantenimiento del orden establecido son prioritarios, más prioritarios que la vida humana.


Según datos de la Estrategia de la Unión Europea para la erradicación de la trata de seres humanos, el 80% de las víctimas de trata son mujeres, de las cuales un 12% son niñas y, en relación con la trata para la explotación sexual, el 96% son mujeres. Según el último Informe Mundial de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, las mujeres constituyen el 94% de las víctimas de este tipo de trata a nivel mundial y el 90% en Europa Occidental. De ahí la necesidad de abordar este fenómeno desde una perspectiva de género y de infancia.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha alertado de que la trata de personas sigue avanzando en todo el mundo debido a la "indiferencia ante el abuso y la explotación" y a que numerosos sectores "se benefician de la miseria". En un comunicado, Guterres ha denunciado que "la guerra, el cambio climático, los desastres naturales y la pobreza" exacerban la vulnerabilidad y la desesperación que favorecen que el tráfico de personas prospere, una situación que perjudica principalmente a las personas migrantes.
"Los migrantes están en el punto de mira. Miles de personas han perdido la vida en el mar, en los desiertos, en centros de detención, a manos de traficantes que ejercen un monstruoso y despiadado oficio", ha asegurado Guterres.
Por su parte, la relatora especial de la ONU sobre trata de personas, Maria Grazia Giammarinaro, ha explicado que “las políticas xenófobas y restrictivas sobre migración, junto con la criminalización de los y las migrantes, así como de las organizaciones e individuos que suministran ayuda humanitaria, son incompatibles con una actuación eficaz contra el tráfico de personas" y, por el contrario, la fomentan.
Efectivamente ni el enfoque de defensa de los derechos humanos ni la perspectiva de género predominan en el diseño de las estrategias políticas. El cierre de fronteras de la Unión Europea y EEUU fuerza a miles de mujeres a acudir a las redes de trata para llegar a sus tierras e intentar mejorar sus vidas y las de sus seres queridos. Si logran escapar de sus tratantes y consiguen pedir ayuda, ya en el país de destino, la mayoría de las veces quedan en la clandestinidad, sin posibilidad de acceder a los papeles y, por tanto, sometidas a la discriminación y la desesperanza. Mientras, los gobiernos destinan cada vez más presupuesto a campañas de sensibilización contra la trata, ese gran negocio que mueve miles de miles de millones de euros cada año, sin buscar la raíz de su existencia: la creciente desigualdad Norte-Sur y el fracaso de un sistema depredador.

Porque está demostrado: la falta de solidaridad y de compromiso con las personas refugiadas y migrantes contribuye al incremento de la violencia en las rutas y una vez más, mujeres y niñas son las más perjudicadas. Las organizaciones denuncian que la trata se siga abordando como un problema de extranjería –y más concretamente de persecución de la inmigración ilegal- y no desde el enfoque de derechos humanos, y que se sostengan estereotipos que dificultan la lucha contra diversas formas de explotación. “El punto central de todo estudio de la trata debe ser el reconocimiento de que vulnera numerosos derechos humanos”, afirma Teresa Fernández, abogada especializada en temas de trata de la organización Women’s Link. “Además, hay que tener en cuenta que la trata constituye una forma violencia de género y, por tanto, es una forma de discriminación por género prohibida por la normativa internacional, regional y nacional”.
La abogada de Women’s Link Woldwide Gema Fernández reclama también abordar la trata en un "marco de derechos humanos", poniendo el foco más allá de la explotación sexual y entenderla como cualquier forma que trata a las personas "como meros objetos de los que se obtiene unos beneficios". "Hay que seguir identificando esas nuevas formas de trata, por lo que hay que tener esa mirada amplia, porque los tratantes se mezclan en el mundo que vivimos y entre nuestras demandas de consumo de ropa barata o de tecnología", puntualiza Fernández. La jurista ha alertado de que los responsables de esas organizaciones delictivas se mueven bien ante situaciones de emergencia humanitaria y de concentración de personas, como está ocurriendo en muchas fronteras europeas con las personas refugiadas y migrantes.
Nadia, integrante de la Caravana Abriendo Fronteras en Almería y activista en La Vía Campesina denuncia las condiciones de explotación laboral a las que algunas empresas de Almería y Huelva someten a trabajadoras extranjeras. Privarlas de su pasaporte y salario hasta poco antes de finalizar la temporada de recolecta, es una medida enfocada a controlar su libertad de movimiento hasta que queden liberadas de su carga contractual. Alargar la jornada sin abonar las horas extraordinarias, y otras muchas vulneraciones del derecho laboral, violan las premisas de un convenio colectivo de por sí poco garantista de la dignidad del trabajo agrícola. Los abusos sexuales forman parte de la realidad que también tienen que soportar las temporeras de origen marroquí.

Identificar y proteger a las víctimas de trata

CEAR ha denunciado “el gran reto de identificar a las víctimas de trata” en un comunicado que ha difundido con motivo del Día Internacional contra la trata. “Los Estados deben responsabilizarse de proteger a las víctimas de trata, un delito inhumano que afecta a mujeres de todo el mundo. La falta de una identificación adecuada está propiciando que muchas sigan siendo vulnerables a las redes de trata incluso en los considerados como países seguros”, destaca el texto.
A finales de 2016, España comenzó a reconocer el derecho de asilo a las víctimas de trata y a menores que se encontraban a su cargo. Pero aún cada reconocimiento se celebra como una victoria, ya que se detectan muchos casos, pero no se están identificando adecuadamente. En el último año y medio, el equipo jurídico de CEAR ha conseguido que se conceda el estatuto de refugiada a 17 víctimas de trata y sus cuatro hijos menores.

La mayoría de las víctimas son mujeres y niñas con fines de explotación sexual, aunque también se dan casos de explotación laboral. Suelen ser captadas en sus países de origen donde las redes aprovechan situaciones de extrema vulnerabilidad por conflictos o violencia extrema, como es el caso de Nigeria, R.D. Congo, pero también de países centroamericanos.
En ocasiones son igualmente captadas por las redes en países de tránsito, como Marruecos o Libia, en los que sufren una enorme desprotección y vulneración de sus derechos humanos. Por eso, normalmente cuando por fin logran llegar a un lugar seguro no se fían de nadie. Detección, identificación adecuada, tratamiento diferenciado en tramitación de su solicitud de asilo y recursos de acogida especializados siguen siendo retos pendientes para que puedan encontrar por fin un refugio al que tienen derecho.

Claves de lucha

Elena Muñoz, responsable del Servicio Jurídico de CEAR Madrid, apunta algunas claves para que el derecho de asilo se convierta en un escudo contra la trata: “Detección e identificación adecuada cuando llegan a España, atención jurídica especializada, tratamiento diferenciado en cumplimiento del artículo 46 de la Ley de Asilo y la directiva de procedimiento y más plazas que cumplan los requisitos de seguridad y personal especializado para atender a este colectivo”.
Helena Maleno dedica su vida a “defender la vida”. Sabe, por propia experiencia y por la labor que ha desarrollado durante años, que las mujeres migrantes y las mujeres defensoras de los derechos humanos enfrentan una mayor violencia por el hecho de ser mujeres. “Existe una violencia que se dirige a la condición de mujer: a tu cuerpo, a tus hijos”. Y en el caso de las mujeres que emigran, durante el tránsito y también en el país de destino tienen que enfrentar la violencia sexual, “un peaje que se asume como parte del viaje”.
La defensora participó hace poco más de un año en un estudio realizado a partir del testimonio de 101 mujeres nigerianas. “Por primera vez las mujeres hablan de feminicidio racial en las fronteras, denuncian que las ven como pobres, putas y malas madres y hablan de la violencia sexual como “una estrategia para no morir””. Y recuerda que estas mujeres “tampoco tienen derecho a no migrar”. Maleno defiende que tenemos que acoger cuando las instituciones no acogen y que tenemos una responsabilidad con el discurso racista, presente incluso dentro de los centros de acogida. “Hay que dar voz a las compañeras. Necesitamos que la acogida sea un proceso y que las mujeres decidan qué hacer y cuando”. Y afirma: “Ante las políticas de horror y muerte, nosotras construimos políticas de amor y de vida”.
Helena Maleno señala con rotundidad que “esta industria de la esclavitud existe porque hay quienes demandan personas como mercancías”. “La forma efectiva para acabar con el negocio es garantizar los Derechos Humanos de todas las víctimas”, concluye.

En cualquier rincón


Pero la trata no afecta solo a mujeres que migran, ni es un fenómeno que se produce en determinados países o zonas geográficas, sino que existe en todos los países. Como recordó el pasado miércoles una sentencia de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, “no hace falta irse a lejanos países para observar la esclavitud del siglo XXI de cerca, simplemente adentrarse en lugares tan cercanos, a lo largo de los márgenes de nuestras carreteras, en donde hallar uno o varios clubs de alterne en cuyo interior se practica la prostitución con personas forzadas, esclavizadas, a las que, sin rubor alguno, se compra y se vende entre los distintos establecimientos, mientras tales seres humanos se ven violentados a ‘pagar’ hasta el billete de ida a su dignidad”. “Resulta fundamental resaltar que no estamos ante un delito que pueda ser cometido exclusivamente contra personas extranjeras, sino que abarcará todas las formas de trata de seres humanos, nacionales o trasnacionales”.


España es uno de los principales países de Europa de tránsito y destino de las víctimas de esta forma de esclavitud con una demanda muy importante que, de manera consciente o inconsciente, la respalda y alimenta. La reciente sentencia del Tribunal Supremo considera que es delito de trata de seres humanos la actividad de los clubes de carretera donde se esclaviza a mujeres extranjeras, en una resolución en la que, además de advertirnos de la cercanía del problema, hace un recorrido clarificando las distintas fases en las que se articula: captación, traslado y explotación. Muchas mujeres escapan de sus países de origen en busca de una vida mejor, sin saber en su huida que van a caer en las redes de las mafias y a trabajar para las mismas bajo el yugo de una amenaza constante por parte de sus traficantes. Las víctimas de la esclavitud sexual tienen dueño y viven atrapadas por el miedo a que estos les hagan daño a ellas o a sus familiares. “Se hace difícil comprender que los miles de hombres que acuden en busca de sexo de pago no sean conscientes del terror que se esconde detrás de cada consumo, o no quieran mirar más allá para tratar de comprender la trascendencia de su participación en esta cadena opresora que hace posible que hoy en día aún siga existiendo la esclavitud”, advierten voces como APRAM, una de las organizaciones que ayuda a víctimas de trata a salir de las redes y rehacer sus vidas.

Ley integral

La trata de seres humanos es un fenómeno complejo y global, que exige coordinación y formación entre todas las autoridades y recursos que intervienen en el proceso de detección, protección de las víctimas y persecución del delito.
La aprobación de una Ley Integral de Lucha contra la Trata de Seres humanos y Protección a las Víctimas ofrecería más garantías a las personas que sufren esta enorme violación de derechos humanos. Es lo que defienden las organizaciones que forman parte de la Red contra la Trata en el Estado español: Women’s Link, APRAMP, Proyecto Esperanza, entre otras. La Ley podría ser una herramienta para consolidar la perspectiva que sitúa a las víctimas en el centro de todo y garantizar un enfoque integral basado en derechos humanos. Una ley contribuiría también a algo fundamental: cambiar la percepción que la sociedad tiene sobre la trata y empezar a abordarla como un problema de derechos humanos.

Además, hay que completar y fortalecer el carácter integral asegurando que cualquier aproximación al fenómeno incorpore una clara perspectiva de género y de infancia porque justamente las mujeres y los niños y las niñas son la mayoría de víctimas de este delito. El sistema actual todavía no recoge estos aspectos y así las organizaciones de derechos humanos y las administraciones desconocen el alcance y la dimensión cuantitativa de la situación de niños, niñas y jóvenes víctimas.


El PSOE elaboró la pasada legislatura un Proyecto de Ley contra la trata de seres humanos y en particular con fines de explotación sexual que no llegó a ser tramitado. Entre las medidas preveía penalizar al cliente de la prostitución, perseguir a quienes faciliten pisos donde se ejerza esta actividad, la consideración de la trata con fines de explotación sexual como violencia de género o que la víctima “no será considerada culpable en ningún caso y en consecuencia no será sancionada”. La propuesta perseguía “erradicar la prostitución por su estrecha vinculación con la trata”.

El Pacto de Estado contra la Violencia de Género, aprobado en 2017, incluye la aprobación de una ley orgánica contra la trata con fines de explotación sexual.

España cuenta con un Plan de lucha contra la trata que teóricamente se evalúa y ajusta cada cuatro años. A pesar de las dificultades, es cierto que se han ido promoviendo avances, cambios en los modos de actuación y ciertas transformaciones en la percepción que la sociedad tiene acerca del fenómeno de la trata. Esto ha sido posible especialmente por el trabajo de las organizaciones. Ellas y, sobre todo, las supervivientes son las protagonistas de este día.
Foto: archivo AmecoPress 

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