11/22/2018

Mangoneo bancario-financiero


Creo que los entes gigantes de la banca/finanzas (de Wall Street-WS) siguen siendo demasiado grandes para dejar que quiebren (too big to fail, TBTF). Si se hunden, hunden la economía y eso les garantiza los rescates. Neel Kashkari sabe lo que dice: fue el administrador del rescate bancario –700 mil millones de dólares– luego que estalló la debacle financiera que siguió a la quiebra de Leh-man Brothers (septiembre de 2008). Kashkari expresó su preocupación a la Brookins Institution. Dijo que la casi certeza del rescate induce la especulación y la toma de riesgos con el dinero de sus clientes.
A la fusión de bancos con firmas de inversión que genera entes TBTF agrégase que Trump presentó y el Senado aprobó en marzo nueva legislación que debilita los instrumentos de freno a la especulación contenidos en la Ley Dodd-Frank de 2010 para aminorar la amenaza de otra debacle. La preocupación de Kashkari, también de Elizabeth Warren y Bernie Sanders, entre otros, es válida en México, cuya banca es mangoneada en su casi totalidad por sucursales cuyas matrices son los TBTF-WS.
La información develada sobre el rescate estremece. Atilio Borón (biblioteca.clacso.edu.ar ), corroborado por Sanders, indica que el rescate fue inmenso. Recuerda que luego de una auditoría a la Fed de GAO, se supo que además de los 700 mil mdd se canalizaron 16 billones (trillones, en inglés) a los TBTF-WS de los que 2.5 billones fueron para Citigroup.
Sanders ofrece datos clave sobre los seis principales bancos TBTF-WS: JP Morgan Chase, Bank of America, Citigroup (Banamex), Wells Fargo, Goldman Sachs y Morgan Stanley: controlan activos equivalentes a más de la mitad del PNB de EU, que en 2017 fue de 18 billones, 45 mil mdd. Los primeros cuatro bancos, Citigroup (la matriz de Citibanamex) incluido, crecieron 80 por ciento, desde la posición que tenían antes del megarrescate. En EU tenemos una suerte de socialismo para los muy ricos. Una verdadera oligarquía, dice Sanders, sanders.senate.gov. Propone que no debe permitirse bancos fusionados con firmas de inversión a un nivel en que su quiebra represente un riesgo catastrófico para millones de ciudadanos o que coloque en riesgo a la economía de la nación.
Eso fue replanteado por Sanders y el diputado Brad Sherman de California como iniciativa de ley en octubre pasado. Va por la transformación legal de los TBTF, que pasan a la categoría de too big to exist, TBTE (demasiado grandes para existir). En la pasada década, luego de la devastación de 2008 los primeros cinco bancos más grandes acumularon ganancias por 583 mil mdd. El riesgo total y combinado de los seis bancos más grandes fue de 13 billones de dólares, mientras el PNB de EU en 2008 fue de: 14 billones 713 mil mdd. La iniciativa de lLey Sanders/Sherman limitaría a los grandes bancos y firmas financieras a un crecimiento conjunto no mayor a 3 por ciento del PNB. La iniciativa también incluye a compañías de servicios no bancarios: Prudential, MetLife y AIG. Las sucursales de esos seis TBTF más Bancomer (España), dominan e inciden en las decisiones de la banca mexicana y de la banca central de allá (Fed) ¿y de acá (BdeM) no?
En EU los TBTF forman parte de los consejos regionales de la Fed, por lo que el peso de los TBTF-WS en el regulador que los regula es considerable: allá y acá sus TBTF-WS imponen las alzas en las tasas de interés al menor indicio de inflación o sea: según circunstancias y conveniencias (Sanders NYT, 23/12/15) como ablandar a Morena. Es en este contexto y no en un mercado que se inquieta, donde ocurrió la estampida bancario/financiera ante una iniciativa de ley de Morena presentada por el senador Monreal, para moderar las abusivas comisiones que cobran aquí las sucursales de los TBTF-WS que mangonean en México. Van por la especulación y no la producción.
No por estar inquieto el mercado, el desplome de la bolsa y el aumento en la tasa de interés dejan de percibirse como disciplinamientos preventivos, un: no tocar la banca ni con el pétalo de una rosa. El dispositivo estuvo bien coordinado, pero mal calibrado por prematuro y excesivo ante un intento justo: poner en orden unos mecanismos desorbitados de extracción de excedentes y transferencia al exterior, como bien juzgó un colega.
La capacidad para regular lo bancario y financiero es esencial a toda transformación y al no les voy a fallar de AMLO como respuesta a un compromiso estratégico con la meta del desarrollo y el bienestar económico y social. En 2008, Emir Sader advirtió la necesidad de un diseño que “reglamente la circulación del capital financiero, que centralice el mercado de cambios, que penalice con altas tasas las inversiones especulativas, que someta en los hechos y directamente los bancos centrales a los gobiernos, que dé prioridad a lo social sobre la dictadura de la economía y que promueva centralmente el mercado interno de consumo de masas…”
facebook: JohnSaxeF

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