Metodología
El sondeo fue realizado en redes sociales con la plataforma SurveyMonkey. Participaron 3 mil 536 personas. Votaron así: X, 637; Facebook, 501; El Foro México, 394; Instagram, 209; Threads, 162, y YouTube: mil 633. Algunas opiniones.
X
Es una cuestión humanitaria y son nuestros hermanos latinoamericanos; es importante que México siga apoyándolos.
Por supuesto que sí. México siempre ha apoyado al hermano pueblo cubano aislado por el imperialismo yanqui; ya se les olvidó que en el pasado funcionó el llamado Pacto de San José para beneficiar con petróleo a países de Centroamérica y el Caribe.
miguelangel@reforma2006 /Ciudad de México
A Estados Unidos lo que menos le interesa es el bien; ya lo vimos en Venezuela. Y más cosas se verán; la caridad es un valor que se ha de rescatar.
@juamxmex /Taxco
Es esencial que Pemex sea rentable; primero los mexicanos, después el resto.
@Mvaldez /Tijuana
Cuba ha sobrevivido a décadas de bloqueo y es injusto e inhumano dejarlos morir de hambre, como pretende hacer Trump. Además, en México no falta gasolina ni gas, ni ha subido su precio. ¿Cuál sería la excusa válida para negarlo?
Lilia Hernández /Ciudad de México
¡Creo que México está haciendo bien ayudando donde el petróleo es necesario para la sobrevivencia de muchas familias!
Adelina Ramírez /Mexicali
Ser solidarios con quienes son agredidos nos ennoblece.
Felipe Vergara /Tlaxcala
El Foro México
Es solidaridad con un pueblo bloqueado injustamente por Estados Unidos.
Adriana Bermúdez /Tonalá, Jalisco
México debe apoyar a un pueblo hermano que ya ha sido castigado por muchos años.
Hermenegildo Ahuactzi /Tijuana
El pueblo cubano es inteligente, trabajador y bueno. Injustamente sufre el bloqueo comercial de Estados Unidos. México, por ser un país humanista, apoya a Cuba, con quien cultiva lazos fraternos recíprocos.
Eunice Gutiérrez de la Isla /Zacatecas
La relación con Cuba siempre ha sido solidaria y fraterna; esto no debe cambiar, y menos ahora que hay un ataque directo del imperialismo estadunidense. Es importante que los países latinoamericanos estén unidos.
Verónica Salazar /Cuernavaca
No es sólo cuestión de solidaridad, también es estrategia; las izquierdas deben apoyarse y unirse ante los embates de la ultraderecha. Es una acción de supervivencia, defensiva y ofensiva.
José Antonio Torres Reyes /Tabasco
Ayuda humanitaria, nada en contra de eso... pero tampoco puede pasarse por alto el pago a los proveedores. Así que, quizá, hay que reducir ese 3.3 por ciento de producción que se destina a Cuba; tal vez usar 1.3 por ciento para pago a proveedores y el resto que se siga enviando a la isla.
José Paredes /Ciudad de México
Es una nación hermana y por cuestiones de ayuda humanitaria debe seguir apoyando a la isla.
Eduardo Martín Pérez Velasco /Oaxaca
Threads
Me parece muy importante el apoyo de México y la solidaridad con el pueblo cubano, porque es un crimen el bloqueo de Estados Unidos.
Roberto Peralta /Ciudad de México
Primero debe cumplir con la soberanía energética y después ayudar a otros.
José Ángeles /Aguascalientes
No es regalo, es apoyo. Cuba paga a precio preferente el petróleo mexicano.
Enrique Ozuna Hernández /Acapulco
Primero se debe balancear Pemex e invertir para que sea productivo y seguro, y genere dinero para el país.
Jorge González /Tamaulipas
X: galvanochoa ,Facebook: galvanochoa, TikTok: galvanochoa, Instagram: galvanochoa, Correo: galvanochoa@gmail.com
listasanti4T // Reforma electoral y
aliados
A pesar de tan degradante cesión (con subyugada dedicatoria especial), la presunta dirigente del principal movimiento de oposición fue recibida en la Casa Blanca sin protocolo alguno que indicara respeto político (de hecho, la vocería de Trump insistió en que a juicio de éste, la venezolana carece de “respeto” en su país para encargarse del máximo mando). Debió entrar por una puerta lateral, sin nadie que la esperara, cumpliendo requisitos ante el vigilante en turno, no para una recepción formal sino un almuerzo informal en una pequeña sala, sin prensa (y vaya que a Trump le gusta presumir ante los medios a ciertos visitantes).
El evidente menosprecio del presidente de Estados Unidos a la ambiciosa e inescrupulosa activista venezolana tiene como contexto la aparente satisfacción de Trump con la operación institucional que la presidenta encargada del país sudamericano, Delcy Rodríguez, está realizando conforme a las instrucciones de la Casa Blanca.
Ayer, sin embargo, quien fue vicepresidenta durante el madurismo pronunció un discurso en el que dijo que no sólo ella estaba amenazada sino Venezuela entera, pero sin mencionar a Trump como causante de tales intimidaciones. Respecto al secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, planteó que constituye “una mancha”, la cual “vamos a resolver diplomáticamente”. También hubo un exhorto al Congreso para que se modifiquen las leyes venezolanas a fin de que pueda haber seguridad para inversiones petroleras extranjeras. Y adelantó que, en caso de que le “tocase” ir a Washington, lo haría “de pie, nunca arrastrándome”.
En México, mientras tanto, se mantiene la fiebre opositora de vaticinios, presuntas “filtraciones” informativas y apoyo a acciones de Estados Unidos contra políticos del proceso llamado Cuarta Transformación. Desde diversos flancos mediáticos, tanto tradicionales como internéticos, se insiste (el libreto lleva largos meses en juego) en la existencia de listas de personajes del poder guinda y sus aliados que supuestamente deben ser detenidos para que Palacio Nacional “demuestre” a la Casa Blanca su grado de compromiso con la lucha contra el narcotráfico. Ciertos comentaristas y conductores de espacios informativos compiten en busca de atinarle al número de detenidos, el nivel político y la fecha en que se producirían tales aprehensiones.
Por otra parte, la intención de la presidenta Sheinbaum de generar una reforma electoral está topando con la oposición… de sus supuestos aliados. Los partidos Verde Ecologista de México, y el del Trabajo, han expresado desacuerdos con puntos notables del esbozo hasta ahora conocido e incluso mencionado por la Presidenta en la mañanera: formas distintas de elegir cargos legislativos por la vía plurinominal, reducción del financiamiento a los partidos políticos y sanciones a actividades irregulares.
El PVEM y el PT han hecho recordar que sin los votos de cualquiera de estos partidos no hay mayoría calificada para reformas constitucionales, las cuales son imprescindibles para una modificación electoral trascendente. Leído el mensaje de otra manera, significa que estos partidos se resisten a reformas que impliquen la cancelación de los vicios y distorsiones largamente acumuladas en el sistema político y electoral vigente. La presidenta Sheinbaum queda en manos de los intereses de estos partidos y de corrientes de la propia Morena, con Ricardo Monreal desde ya justificando que el Verde y el PT no están chantajeando sino defendiendo “sus principios”. ¡Hasta el próximo lunes!
X: @julioastillero, Facebook: Julio Astillero, juliohdz@jornada.com.mx
superpeso? // Revaluación de 13% en 7 años // SAT: ingresos públicos récord
Por el lado cambiario, La Jornada (Clara Zepeda) lo reseñó así: “el peso revirtió las pérdidas del arranque de la jornada de este jueves, al registrar una apreciación de 0.92 por ciento, equivalente a 16.37 centavos ante la divisa estadunidense, y cerrar en 17.6499 unidades por dólar spot, debido a la mayor demanda de los inversionistas por la moneda nacional. Y es que el índice DXY, que mide el comportamiento del dólar frente a una canasta de seis divisas internacionales, mostró una ganancia de 0.25 por ciento, a 99.16 unidades. La moneda mexicana, que alcanzó cinco sesiones de ganancias consecutivas frente a la estadunidense, rondó niveles no vistos desde los primeros 15 días de julio de 2024, mientras en las primeras 10 sesiones del año acumula una ganancia de 2 por ciento.
Algo más: “cuando se cuestiona el T-MEC, el mercado tiende a interpretar que el riesgo macroeconómico se desplaza hacia Estados Unidos, más que hacia México. Como consecuencia, la reacción predominante no es una salida de capitales del país, sino una reducción de exposición al dólar y una mayor demanda por el peso. En términos prácticos, esto se traduce en ventas de dólares y compras de pesos, reforzando la presión bajista sobre el tipo de cambio, explicó Paula Chaves, analista de mercados financieros de HF Markets”.
Días atrás, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados dio cuenta de que en la primera semana de 2026, el peso registró un ajuste a la baja de 0.58 por ciento (10 centavos), al cotizar en 17.9842 pesos por dólar el pasado 9 de enero, “lo que representó su primer retroceso luego de seis semanas consecutivas de ganancias para la moneda local. Este movimiento se relacionó con el fortalecimiento de la divisa estadunidense en los mercados cambiarios; así como por la situación del mercado laboral de Estados Unidos en diciembre pasado, el cual generó 50 mil puestos de trabajo, por debajo de las expectativas de los analistas que esperaban 66 mil empleos”.
Por su lado, el SAT informó que con el monto obtenido en 2025 “se logró un cumplimiento de 101.6 por ciento a lo programado en la Ley de Ingresos de la Federación para ese año”, de tal suerte que “la recaudación tributaria también alcanzó récord, porque en términos reales se incrementó 4 por ciento en comparación con 2024”.
De enero a diciembre de 2025, detalló el organismo, ingresaron alrededor de 2 billones 900 mil millones de pesos por el impuesto sobre la renta (ISR), 3.7 por ciento más, en términos reales, respecto a 2024. La recaudación por impuesto al valor agregado (IVA) sumó un billón 500 mil millones, un aumento de 100 mil millones en comparación con lo registrado un año antes, lo que equivale a un crecimiento real de 2.6 por ciento.
Además, al cierre de 2025 los recursos provenientes del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) se ubicaron ligeramente por arriba de 671 mil millones de pesos, monto mayor en 43 mil millones a lo registrado por igual concepto en 2024, un aumento de 2.9 por ciento en términos reales.
En los últimos siete años, los ingresos del gobierno federal registraron un incremento cercano a 50 por ciento (de poco más de 4 billones en 2019 a un monto ligeramente superior a 6 billones en 2025). Y en igual periodo, el tipo de cambio peso-dólar se redujo de 20.22 a 17.65, en números redondos, con una revaluación cercana a 13 por ciento.
Las rebanadas del pastel
Los sempiternos legisladores plurinominales de los distintos partidos políticos (los mismos que brincan de una curul a un escaño y a la inversa, y que gozan de las mieles salariales y de los recursos del erario) están al borde del infarto ante la posibilidad, cada día más cercana, de que esa figura desaparezca con la reforma electoral promovida por la 4T. Pero cuidado: si ese movimiento, hoy en el gobierno, quiere que todo salga bien, lo primero que debe hacer es dar una patada en el trasero al infiltrado Ricardo Monreal, que todo manipula o congela para congraciarse con sus socios prianistas.
El centenario da lugar desde el año pasado a varias exposiciones de art déco que continúan en el actual. En París, el Museo de las Artes Decorativas reunió cerca de mil obras, desde muebles, joyas y carteles hasta moda y objetos de arte, que muestran la evolución de este movimiento, caracterizado por formas puras, a menudo geométricas, y el uso de materiales lujosos.
Destacan las creaciones de la Casa Cartier, las colecciones de Nelly de Rothschild y Jacques Doucet, junto con las obras de diseñadores emblemáticos de dicho arte, como Eileen Gray. También incluye una reconstrucción del Expreso de Oriente, legendario tren que vivió su época dorada hace un siglo.
Por su parte, en el magno edificio que alberga la Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio, se rinde homenaje a una generación de arquitectos y creadores que forjaron un estilo innovador y atemporal; que imaginaron nuevas formas de construir, diseñar, decorar y amueblar, y que sentaron las bases de la arquitectura moderna.
La muestra se remonta a los orígenes del movimiento con fotografías de la época, maquetas, bocetos, dibujos y documentos de archivo. Por medio de una reconstrucción inmersiva de la exposición de 1925, se redescubren los edificios icónicos y la relación entre la arquitectura y la naturaleza, ilustrada por un jardín art déco.
Fuera de Francia, la Fundación Boghossian de Bruselas, ofrece la muestra Ecos del art déco, con muebles, textiles, vidrieras y herrería de hace un siglo.
El Museo de Bellas Artes de Houston, expone obras de Tamara de Lempicka, decana de la pintura art déco, y el de Nueva York, la famosa colección de postales de arquitectura de Leonard Lauder.
Estas celebraciones muestran el perdurable atractivo de un estilo audaz, lujoso, moderno. Un siglo después, su influencia aún da forma al diseño, la moda y la arquitectura.
La severidad con que Washington vigila y restringe la cuarta mayor agroexportación mexicana contrasta con el desmantelamiento de todas las protecciones al medio ambiente, que es uno de los principales ejes del gobierno de Donald Trump. Desde que volvió a la Casa Blanca hace un año, el magnate ha retirado a Estados Unidos del Acuerdo de París (el más importante instrumento multilateral para luchar contra el cambio climático), así como de todas las agencias de la ONU relacionadas con temas ambientales; ha eliminado la protección de áreas naturales a fin de permitir la extracción de hidrocarburos; ordenado el cierre de plantas de generación de energías renovables (con una guerra personal contra la eólica, a la que considera “antiestética”) y hasta llamado a talar árboles dentro de su país para evitar las importaciones de madera.
Sin embargo, la hipocresía estadunidense y su uso de la agenda ambiental como un mero pretexto para ejercer presiones y chantajes sobre la economía mexicana no borran el hecho de que el cultivo descontrolado de aguacate para exportación es un problema de primer orden tanto para el campo nacional como de cara a la crisis hídrica que padece nuestro país. Cada año, hasta 20 mil hectáreas de bosques son sustituidas por plantaciones de aguacate sólo en el estado de Michoacán, lo cual supone casi la mitad de toda la deforestación causada por la agricultura a nivel nacional. Crecer un solo aguacate hasta sus dimensiones comerciales requiere alrededor de 220 litros de agua; un kilogramo del fruto absorbe casi mil 200 litros del líquido y los 1.8 millones de toneladas de aguacate que se producen cada año en Michoacán consumen tanta agua como la ciudad de Morelia en 15 años. Más allá de las dificultades de acceso al agua que se presentan cada temporada de sequía en decenas de ciudades del país –y que en algunas regiones son permanentes–, el acaparamiento del líquido para la producción de aguacate ya da pie a conflictos directos entre comunidades, como ocurre en la zona limítrofe entre Morelos y Puebla desde que comenzó a cultivarse el fruto.
En suma, el cultivo del denominado “oro verde” genera problemas ambientales y sociales que no se cuantifican al calcular los ingresos de su venta en los mercados nacional y global. Asimismo, consume recursos que podrían utilizarse en la producción de alimentos básicos que apuntalen la soberanía alimentaria y contribuyan a la nutrición de los mexicanos en lugar de generar ganancias para unos pocos dueños de la agroindustria. Por ello, es indispensable equilibrar los beneficios económicos derivados del sector aguacatero con sus impactos sobre la naturaleza, las comunidades y las ciudades, pues la actividad económica no puede desligarse de sus consecuencias deseadas e indeseadas.

Sirva la presente para activar nuestra memoria de resistencia y soberanía nacional ante la aplicación militar de la Doctrina Monroe hoy reseteada 3.0, bajo la denominación Trumproe.
Miguel Ángel Adame Cerón, ENAH-INAH
Neocinismo capitalista
Stephen Miller, el subjefe de gabinete de Donald Trump, representa el fin del mito capitalista en el sentido de Roland Barthes. El capitalismo trumpiano ya no necesita conservar su ser depredador sin deformarlo para mantenerlo oculto; por tanto, ya no requiere de la vacuna social como una de las figuras míticas tradicionales. Recordemos que, según Barthes, el capitalista confiesa el mal accidental de una institución para ocultar mejor el mal principal, inmunizando al imaginario colectivo mediante una pequeña inoculación de la enfermedad para defenderse de una subversión generalizada. En cambio, mantiene incólume la figura mítica de la tautología para naturalizar la violencia sin dar explicaciones: “Somos un superpoder y vamos a comportarnos como un superpoder”, dice Miller (Jim Cason y David Brooks, La Jornada, 14/1/26). Adoptando un neocinismo capitalista, Miller desprecia el orden y las leyes internacionales. Rabioso e iracundo, el subjefe de gabinete ignora que su proceder tautológico, como diría Barthes, comete un doble asesinato: el de la racionalidad porque se le resiste y el del lenguaje porque lo traiciona. No obstante, el halcón de la Casa Blanca mitifica la fuerza depredadora del imperio dándola la forma de un deber.
Saúl Renán León Hernández
Costoso capricho de la oposición
Es una exigencia que la consulta para la ratificación o revocación de mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum se realice al mismo tiempo que las elecciones federales. La oposición se resiste porque sus cálculos le indican que el prestigio alcanzado por la Presidenta puede influir en las y los electores al momento de elegir a los legisladores. A fin de cuentas, el prestigio se obtiene con trabajo y con congruencia. ¿Puede presumir de ello la oposición calumniadora y embustera?
Lo que interesa a la ciudadanía son los criterios de austeridad, porque los costos de un ejercicio de rectificación o revocación ascienden aproximadamente a mil 700 millones de pesos. ¿Por qué hemos de gastar ese dinero para satisfacer los caprichos de la minoría, cuando con agregar una boleta en los comicios intermedios nos ahorramos esa cantidad? ¿Cuántas casas se pueden construir con ese dinero para los grupos más necesitados? La obligación del Estado y del gobierno es distribuir los recursos de manera inteligente y humanista, y no someterse a los caprichos de una oposición timorata y derrochadora del dinero ajeno.
Eduardo del Castillo V.
Invitaciones
Crearán el Frente Antimperialista Mexicano
La Coordinadora Mexicana de Solidaridad con Venezuela invita al pueblo de México a participar en el mitin-conferencia de prensa que se realizará frente a la nueva embajada de Estados Unidos, en la glorieta Casa de la Moneda, ubicada en calzada Legaria, colonia Irrigación, Ciudad de México, el lunes 19 de enero a las 11:00 horas, para dar formalidad a la construcción del Frente Antimperialista Mexicano en rechazo al intervencionismo estadunidense en Venezuela y la región, y para demandar la libertad inmediata del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la diputada Cilia Flores. ¡Por la defensa de la soberanía y la paz de nuestra América! ¡Secuestrados se los llevaron, libres los queremos!
Caso inverso el nuestro que, intentando producir un efecto efectivo, movemos grandes cargas de energía suponiéndoles resultados positivos y en cambio producimos verdaderos desastres y de rebote premiamos a su causante, ¿o no almirante Morales Ángeles? Véase el Tren Interoceánico.
Pero no basta con ese ejemplo, nosotros estamos empezando este 2026 sufriendo efectos de una crisis política internacional que es la situación de alta tensión que hoy se manifiesta en el enfrentamiento Trump contra el resto del mundo, pero principalmente con Venezuela, en menor grado con nosotros y Colombia, dejando a Cuba para después, poniendo así en riesgo la estabilidad del sistema internacional.
El apetito de Trump incluye a Groenlandia, lo que crea un estado de alarma en países miembros de la OTAN como Francia y el propio Groenlandia, produciendo además una alerta de otros apetitos del señor sobre distintos intereses estratégicos, de seguridad regional o de valor geopolítico. México está llevando la relación con Trump con serenidad, muy acertadamente. Espera a que Trump estire la liga demasiado y lo absorban otras inquietudes como el eterno Irán, más Rusia y China, que aún no sacan totalmente los dientes sobre Ucrania y Taiwan. Agréguese su frente interno, que cada día sube de color, mientras sus elecciones intermedias se acercan.
Por nuestro lado, ¡ojo! El país está viviendo un conflicto interno que vemos crecer día con día, con aparente rumbo a una situación política que afectaría su vida, poniendo en apremio la gobernabilidad y su futuro.
Sus manifestaciones, por el momento, son sólo ruidosas, pero prontas a montarse en cualquier protesta social de carácter legítimo como agricultores demandando agua, transportistas exigiendo seguridad o estudiantes inflamados. Tales muestras hasta hoy se han manifestado con disturbios poco significativos, salvo las imágenes negativas que proyectan con sus excesos; la pradera esta seca y a la presidenta se le advierte sola.
Para la lenta erosión del poder oficial pintan mucho la corrupción generalizada y evidente, los escándalos políticos y todavía la incapacidad del Estado para garantizar seguridad.
El gobierno anuncia importantes logros, pero el gran crimen al que se refieren lastima menos al pueblo que lo que lo hiere en cualquier espacio: impunidad evidente, secuestros, robos a transeúntes, extorsiones, feminicidios y abusos sexuales.
Para apreciar la situación desde otra óptica, la de la sociedad más informada, pueden estimarse temas que inquietan en otras esferas, que, aunque parezcan impares, merecen reflexionarse:
1. Cuáles pueden ser los posibles actos concretos de Trump, qué respuestas pudieran darse y quién está a cargo de diseñarlas.
2. Ante una amenaza cumplida de Trump que exprese violencia, cuáles serían los planes contingentes de defensa.
3. Hasta dónde van a llegar los senadores Fernández Noroña y Adán Augusto López; el primero exhibiendo bajezas increíbles que en su responsabilidad dañan la imagen del país y el otro, Adán Agusto, manifestándose constantemente como claro retador de la presidenta. Si así se define, que abra su juego.
4. De última hora, Trump dice no importarle que hubiera tratado o no. No debe temérsele, es otra de sus gansadas.
5. Cómo será la conducta de los partidos de oposición ante la reforma electoral en ciernes.
6. ¿Cuándo empezaremos la reconstrucción de nuestro prestigio ante la comunidad internacional.
7. ¿Cómo vamos a manejar el mundial de futbol en condiciones de seguridad colectiva e individual?
En términos generales, empezamos el 2026 cerca de una situación que refleja la fragilidad de nuestros sostenes democráticos. Es ocasión para reditar ciertas ideas e innovar con otras referidas a la responsabilidad de todos los mexicanos ante una situación o conjunto de situaciones que invitan a mirar lejos y actuar cerca.
Hubo momentos en que pensábamos que se habían alcanzado acuerdos mínimos –el respeto universal, la soberanía de los pueblos, el estado de derecho–; sin embargo, esos conceptos han perdido todo peso. Asistimos al derrumbe profundo del pacto moral que creíamos haber construido. Vivimos en un simulacro, flotando sobre los restos resquebrajados de la supuesta democracia liberal. Esa puesta en escena parece burlarse de nosotros, escupiéndonos en la cara y recordándonos lo ingenuos que fuimos al pensar que un mundo pacífico entre las naciones sería posible en nuestro tiempo. El ser humano deambula ahora en un universo hostil y violento, donde la mentira se ha vuelto parte de la realidad cotidiana. Esta sensación no es una intuición aislada: basta observar el escenario internacional para comprender la magnitud del agotamiento civilizatorio.
¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI y con toda nuestra historia acumulada, no hayamos logrado un mínimo de convivencia pacífica? Más bien lo hemos destruido todo –el planeta mismo– mientras observamos, atónitos, cómo miles de niños y personas son asesinados en Palestina. Un genocidio que ocurre frente a nuestros ojos, sin que haya manera de detenerlo. Hoy, las ruinas de Gaza son el símbolo más claro del derrumbe moral de Occidente. Cuando las contemplo, siento vergüenza de ser humana; me duele el fracaso de nuestro proceso como humanidad.
Gaza no es una excepción: después vendrán una lista interminable de países destruidos y saqueados por la barbarie humana, en los que se repite el mismo patrón, de un sistema deshumanizador, cruel y cuidadosamente construido, acompañado por el resurgimiento de discursos de superioridad racial y nuevas formas de colonialismo con un apetito insaciable cuyo principal negocio es la guerra misma. La doctrina del shock, de Naomi Klein, transparenta este fenómeno de manera atroz: la guerra y la destrucción son un negocio. Vivimos un momento en el que la crueldad es un valor celebrado: se aplaude a violadores, asesinos y genocidas que cometen crímenes atroces con total impunidad.
En redes sociales y medios abundan voces que festejan la muerte de niños y la limpieza étnica de pueblos enteros. La deshumanización no es un accidente: es funcional al sistema. La banalidad del mal, en toda su expresión. Este colapso moral se expresa con especial claridad en la potencia que durante décadas fue presentada como garante del orden mundial. Nunca imaginé presenciar, en mi propia vida, el desmoronamiento del imperio estadunidense que parecía inmortal. Hoy su decadencia es evidente: basta observar la obscenidad de su dirigencia y el abandono despiadado de su población sumida en desigualdad extrema. Se trata de un gobierno violento, racista y despótico, sostenido por una sociedad en abierta descomposición. Estados Unidos se ha convertido en la expresión más descarnada del fracaso del modelo capitalista: un sistema que beneficia a una élite mínima y funciona no como un proyecto colectivo, sino como una empresa orientada a la acumulación ilimitada. Aquel territorio que en los años ochenta muchos consideraban símbolo de progreso, es hoy un país profundamente fallido. Europa tampoco se encuentra en mejor situación. Su crisis no es sólo política, sino estructural. Los países de la Unión Europea carecen de soberanía para decisiones estratégicas sin la aprobación de Washington, de la política energética a la militar. Han perdido autonomía y dirección propia. Como ha señalado Yanis Varoufakis: “Europa no existe. Se ha ido”.
En América Latina, este agotamiento se vive de forma especialmente cruda. Décadas de intervenciones estadunidenses han controlado gobiernos, economías y recursos naturales. Hoy lo que ocurre en Venezuela es otra expresión de esa lógica de asedio que impide a la región construir soberanía y proyectos propios de desarrollo, aunado a las crecientes fuerzas de ultraderecha en la región. Las ruinas de Gaza funcionan hoy como la representación más brutal del derrumbe de la civilización occidental. Son las ruinas simbólicas de un mundo que no supo detener un genocidio y que reproduce laboratorios de guerra de manera continua.
Quedan pocos consensos y valores capaces de orientar a Occidente como proyecto civilizatorio. Sin embargo, en nombre de la humanidad, quiero creer que aún es posible encontrar otro camino mediante la reflexión crítica, la resistencia y la organización de los pueblos.
* Actriz y música
Su aplicación en nuestro continente fue en Colombia con la tozuda narrativa de las “narco-FARC”, de que el conflicto armado en ese país había acabado con la Constitución de 1991 y que, a partir de ahí, sólo quedaban actores armados sin ideología sedientos de dinero cuyo objetivo era acrecentar sus arcas en los mercados de la cocaína. Eso dividió las izquierdas armadas y no armadas. Con este discurso instalado, las élites colombianas y EU redactaron el Plan Colombia “para salvar a ese país de la amenaza narcotraficante”, convencieron al Congreso de los Estados Unidos y transfirieron una serie de recursos y poderes a agencias de inteligencia, empresas privadas del complejo militar y a la fiscalía general colombiana para apuntalar sus intereses geoestratégicos. Esta “guerra” fue un modo de ejercer el poder estatal, en Estados Unidos y en Colombia.
Loïc Wacquant, sociólogo estadunidense, ha insistido que el ala militar/penal y el ala asistencialista se puso con más evidencia en el día a día de la ciudadanía estadunidense. En América Latina, “la certificación” fue una forma de gobernanza iliberal como señaló Dominic Corva, a la que todos los dirigentes terminaron arrodillándose; entre más avanzó la “guerra contra las drogas”, más se deterioraron los derechos humanos, políticos y sociales de la población. Así conocíamos el mundo hasta Donald Trump. La segunda etapa de la guerra irregular se gesta mientras las potencias mundiales apuntalan sus espacios vitales (hemisferio occidental, Euroasia, Asia) y terminan de resolver el dilema de Tucídides, si negocian o se confrontan. De las múltiples aristas de la doctrina Trump, un nuevo marco formal se está gestando. Desde el principio de su presidencia, el gobierno de EU ha intentado convertir a los cárteles en grupos terroristas, un problema de seguridad nacional. Esta construcción jurídica y narrativa es la que le permitió el despliegue de las fuerzas navales al Caribe y adicionalmente, bombardear a los pescadores y tripulantes de lanchas con la excusa de ser narcotraficantes combatientes de grupos que amenazaban la seguridad nacional estadunidense.
Esta metamorfosis le dio –según sus cálculos– la posibilidad de 60 días de ejecución de hostilidades sin necesidad del permiso del Congreso estadunidense. Paradójicamente, secuestró a Nicolás Maduro y argumentó la legalidad de esa operación con una idea contraria: no necesitaba permiso del Congreso porque no era una operación sobre un delincuente, no un combatiente. Cada día sabemos algo nuevo, por ejemplo, que violó el principio de no perfidia al pintar un avión militar de civil para acercarse lo suficiente a los pescadores –considerados combatientes– y asesinarlos. También se sabe que mató deliberadamente a varios sobrevivientes de los ataques a las lanchas en el Caribe, violando el principio de distinción. Esta percepción de total impunidad reflejado en este juego de brincar entre argumentos jurídicos, violándolos todos, está formalizando una nueva etapa de la guerra irregular. La prueba es que en septiembre de 2025 se publicó la nueva política de guerra irregular definida –en sus términos– como el uso indirecto, no atribuible o asimétrico llevado a cabo por estados o actores no estatales, para disputar la legitimidad e influencia del enemigo, y fortaleciendo la propia y la de sus aliados. En este documento le otorgan el estatus formal dentro del marco de acción de las fuerzas conjuntas y se creó el Centro de Guerra Irregular donde se guiará la guerra no convencional, el contraterrorismo y la contrainsurgencia, la asistencia a fuerzas extranjeras de defensa y seguridad interna, las actividades de estabilización, la financiación de amenazas y de delincuencia organizada transnacional, las operaciones de asuntos civiles, operaciones de apoyo a la información militar y las operaciones en el entorno de la información.
Dice el documento que es fundamental la preparación de las operaciones de las fuerzas especiales con las ciencias sociales, los idiomas, y el conocimiento cultural y regional. El ejemplo de cómo operarán que publican es el siguiente: “en una nación costera aliada que se enfrenta a la coerción de una red criminal, un pequeño equipo de Fuerzas de Operaciones Especiales se despliega para trabajar con la policía marítima del país anfitrión. Durante varios meses, el equipo ayuda a mapear los flujos financieros ilícitos, capacita a una unidad de abordaje seleccionada en el uso de equipos de bajo costo y fáciles de usar, y establece una sencilla célula de información que contrarresta la desinformación compartiendo resultados verificados de incautaciones y mensajes de seguridad para la comunidad.
Paralelamente, proyectos de asuntos civiles restauran un muelle dañado por una tormenta para reducir la dependencia de la comunidad de la economía del contrabando. La fuerza aliada lidera cada operación de interdicción, mientras que las Fuerzas de Operaciones Especiales mantienen un papel de asesoramiento. A medida que las detenciones perturban los ingresos de la red y el público recupera la confianza en las autoridades locales, la nación anfitriona mantiene las operaciones con una presencia mínima de Estados Unidos, un resultado ejemplar de la guerra irregular: erosionar la influencia del adversario, fortalecer la legitimidad del socio y negar la libertad de acción a los actores malintencionados”.
Estas serían las condiciones en su espacio vital (nuestro hemisferio), la vida cotidiana en el tecnofeudalismo militarizado con el riesgo de ser siervos de la nueva guerra sin los mínimos principios de proporción, distinción o no perfidia. Bajo estos criterios, a Renee Goods, la FBI la asesinó y justifica el actuar del ICE creándole un perfil post mortem de terrorista.
* Doctora en sociología, investigadora del Centro de Pensamiento de la Amazonia Colombiana A la Orilla del Río. Su último libro es Levantados de la selva
En el Ártico, Trump ha revivido su obsesión por Groenlandia. En 2019, su idea de comprar la isla danesa fue ridiculizada, pero en 2025, con estimaciones de costos de hasta 700 mil millones de dólares y amenazas de anexión "de una forma u otra", el tema ha escalado a un nivel alarmante. Fuentes indican que el secretario Marco Rubio prepara una propuesta formal, argumentando seguridad nacional frente a Rusia y China. Congresistas republicanos incluso impulsan un proyecto para hacer de Groenlandia el estado 51.
En América Latina, la agenda de Trump se ha convertido en una ofensiva constante. La captura de Nicolás Maduro mediante un operativo militar sin precedentes en Caracas marca un hito en la historia reciente. La operación “Resolución absoluta” no sólo extrajo al ex dirigente venezolano por narcoterrorismo, sino que Trump declaró que EU “dirigiría” Venezuela temporalmente hasta una transición “segura”; esto significa para las izquierdas latinoamericanas un golpe importante.
Maduro simbolizaba una resistencia al “imperialismo yanqui”, pero su régimen, como otros de izquierda, han defraudado al pueblo: dirigentes enriquecidos de la nada, mientras sumían a millones en la pobreza.
En Venezuela, la corrupción petrolera y la represión electoral erosionaron el apoyo popular, facilitando la intervención.
Por otro lado, en Bolivia, el cambio de gobierno con Rodrigo Paz en 2025 rompió con el MAS de Evo Morales, abriendo las reservas de litio a inversores estadunidenses y alejándose de China. Trump aplaudió estas “reformas históricas”, que incluyen cortes a subsidios y privatizaciones, pero que también perpetúan desigualdades.
El apoyo de Trump a líderes de derecha extrema acelera esta tendencia. En Argentina, respaldó a Javier Milei, cuyo triunfo en 2023 y consolidación en 2025 con un apoyo de 20 mil millones de dólares de Washington, le ha permitido impulsar reformas ultraliberales que han golpeado a la clase media.
En Chile, José Antonio Kast ganó en diciembre de 2025 con un discurso anti-inmigrantes y promercado, inspirado en Trump, quien lo llamó “una gran persona”. Kast voló a Buenos Aires para sellar una alianza con Milei, ondeando banderas estadunidenses y prometiendo mano dura contra el crimen.
En Honduras, Trump amenazó con cortar ayuda si no ganaba su candidato Nasry Asfura, quien triunfó en medio de acusaciones de fraude electoral. Estas victorias resaltan cómo las izquierdas han fallado: en Honduras, Xiomara Castro prometió reducir violencia y corrupción, pero dejó un legado de crisis económica.
Contra Cuba, Trump ha sido implacable. Tras capturar a Maduro, cortó el petróleo venezolano a La Habana, prediciendo su colapso y exigiendo un “trato” antes de que sea “demasiado tarde”. Esto agrava la crisis cubana, con apagones y escasez, pero también expone la crisis de un régimen que, como el venezolano, enriqueció a élites mientras el pueblo sufre. Las izquierdas latinoamericanas, ancladas en narrativas antimperialistas, están perdiendo credibilidad al priorizar lealtades ideológicas sobre el bienestar social.
Pero más allá de Latinoamérica, Trump extiende su influencia a Irán. En declaraciones recientes, envió “mensajes de esperanza” al pueblo iraní, prometiendo ayuda si continúan las protestas contra el régimen. “La ayuda está en camino”, dijo, insinuando apoyo militar si hay ejecuciones. Tras informes de miles de muertos en represión, amenazó con “acciones muy fuertes”. Esto podría escalar a intervenciones, resignificando la geopolítica: un EU que presiona no sólo a enemigos, sino a aliados.
Nuestro país no se encuentra lejos de la mira de Estados Unidos, eso lo sabemos desde hace tiempo, aunque algunos lo niegan o descartan. Somos el vecino que con el paso de los días se ha convertido en incómodo y se aleja cada vez más del papel de aliado; incluso las llamadas con la titular del ejecutivo,Claudia Sheinbaum, ilustran esta presión.
En conversaciones previas entre los mandatarios ha habido respuestas por parte de Donald Trump, sin embargo, la más reciente fue breve y pareciera que sin réplica del dirigente estadunidense; no podemos olvidar que el silencio también comunica y más en un momento tan crucial.
Por otro lado, días después de la llamada con Sheinbaum Pardo, el presidente estadunidense mencionó que el T-MEC le parece irrelevante; incluso ha mencionado que EU no necesita a México y Canadá, afirmando que la inversión llegará: “todos se están viniendo para acá. De todas partes del mundo están llegando”, y aunque la Presidenta ha dicho que está convencida que la relación comercial seguirá, la preocupación debería ser grande, porque la presión por parte de nuestro vecino es cada día más evidente y por lo que hemos visto, hasta el momento Trump no se detendrá.
La influencia de Trump podría resignificar la geopolítica mundial, priorizando esferas de influencia sobre multilateralismo. Su NSS 2025 abandona la competencia con China y Rusia por un enfoque en el hemisferio occidental, por lo que su visión puede cambiar el mundo como lo conocemos hasta ahora.
* Consultor en temas de seguridad, inteligencia, educación, religión, justicia y política
Entre 1934 y 1982, la economía mexicana registró el periodo de mayor dinamismo de su historia moderna. El PIB real creció a una tasa anual cercana a 6 por ciento y el PIB real por habitante alrededor de 3 por ciento. Ese crecimiento sostenido durante casi cinco décadas no fue producto de tratados comerciales ni de un contexto externo automático, sino de una estrategia clara: un Estado activo, inversión pública, política industrial, banca de desarrollo y fortalecimiento del mercado interno. México creció sin tratados, pero con proyecto.
Ese patrón se rompe en 1982 con la crisis de la deuda. A partir de entonces, el objetivo central de la política económica deja de ser el crecimiento y pasa a ser la estabilización macroeconómica. Este viraje se consolida en 1994 con la entrada en vigor del TLCAN y, posteriormente, con el T-MEC. Desde entonces, la apertura comercial y la integración externa no sólo sustituyen a la política de desarrollo, sino que quedan jurídicamente blindadas mediante un conjunto de obligaciones que reducen de manera sustantiva el margen de acción del Estado mexicano.
Conviene subrayarlo con claridad: el T-MEC no es únicamente un acuerdo comercial. Es un tratado que impone reglas estrictas sobre inversión extranjera directa, trato nacional, no discriminación, compras públicas, solución de controversias y límites explícitos a la política industrial. En los hechos, obliga a México a otorgar a la inversión extranjera un trato equiparable o superior al de la inversión nacional, restringe el uso de requisitos de desempeño, limita la posibilidad de orientar compras gubernamentales y reduce el espacio para aplicar subsidios, contenido nacional o estrategias de desarrollo de proveedores.
El resultado ha sido un crecimiento claramente inferior. Entre 1994 y 2018, el PIB real creció alrededor de 2.3 por ciento anual y el PIB real por habitante cerca de 1.1 por ciento. En el periodo más reciente, entre 2018 y 2025, el crecimiento del PIB real se ha ubicado alrededor de uno por ciento anual y el crecimiento per cápita ha sido prácticamente nulo. El estancamiento no es coyuntural: refleja una estructura productiva que crece poco porque carece de instrumentos para transformarse.
En este contexto, la discusión sobre el posible fin del T-MEC ha generado alarma en México, como si su desaparición implicara el colapso del comercio con Estados Unidos. Esa lectura es equivocada. La relación comercial entre México y Estados Unidos es estructural y geográfica: proximidad territorial, cadenas productivas integradas, costos logísticos y complementariedades industriales. El comercio bilateral existía antes del TLCAN y continuaría aun sin un tratado preferencial, porque responde a realidades productivas profundas y a decisiones empresariales, no a la sola existencia de un marco jurídico.
En términos económicos, la salida del T-MEC no implicaría menos comercio con Estados Unidos, sino el mismo comercio bajo reglas distintas, acompañado de un mayor margen para ejercer políticas de desarrollo hoy jurídicamente restringidas. Sin tratado, México seguiría exportando e importando, pero recuperaría instrumentos de política económica: podría redefinir su régimen de inversión extranjera, establecer criterios de contenido nacional, utilizar compras públicas estratégicamente, orientar subsidios hacia sectores prioritarios y reconstruir una política industrial coherente.
La experiencia internacional refuerza esta conclusión. Las principales economías han abandonado el dogma del libre comercio irrestricto y aplican políticas industriales activas, incluso incumpliendo el espíritu de sus propios acuerdos. Estados Unidos subsidia sectores estratégicos, utiliza compras públicas y protege industrias claves sin que ello implique el fin del comercio internacional. El mensaje es claro: el comercio continúa, pero la política económica se recupera.
Por ello, el verdadero dilema no es tratado sí o tratado no. Hay México con tratado y hay México sin tratado; lo decisivo es si existe o no una estrategia de desarrollo. La evidencia histórica sugiere que la economía mexicana ha funcionado mejor cuando el margen de política ha sido mayor, incluso en ausencia de tratados, que cuando ese margen ha estado jurídicamente constreñido.
En ese contexto, cabe preguntarse si resulta razonable comprometer los últimos márgenes de política económica para preservar un marco que no ha demostrado ser un motor sostenido de crecimiento y que, además, limita de manera estructural la capacidad del Estado para corregir sus propias debilidades productivas.
* Director general del CIDE
Por eso Cervantes, que había pasado por ese amargo trance, arropa tanto a la figura del capitán cautivo en su obra inmortal, pidiendo para él todo el apoyo posible, empezando por el de la propia familia.
La figura del cautivo es una de las más acongojantes de aquella sociedad, por tantos conceptos llena de dolorosos contrastes.
En cuanto al galeote, si lo emparejamos con el cautivo, es porque con frecuencia están sentados al mismo remo. También el cautivo podía ser destinado a la vida de galeras.
El autor del Viaje de Turquía, obra preciosa para conocer la vida en galeras, nos cuenta también todas sus vicisitudes en el cautiverio que pasa en Constantinopla. Para empezar, iba siempre bien encadenado:
“…siempre con mi cadena al pie, de seis eslabones rodeada a la pierna, como traen también en tierra todos los cautivos…”
Habiendo caído enfermo es trasladado a la enfermería, que más bien parecía antesala de la muerte, donde por muy malo que estuviese le convenía rebullirse para que no le llevasen a enterrar:
“…como sardinas en cesto pegados unos con otros. No puedo decir sin lágrimas que una noche, estando muy malo. Estaba en medio de otros dos peores que yo, y en menos espacio de tres pies todos tres y ensartados con ellos, y quiso Dios que entrambos se murieron en anocheciendo, y yo estuve con todo mi mal toda la noche, con cuan larga era, que el mes era de noviembre, entre dos muertos; y de tal manera, que no me podía revolver si no caía sobre uno de ellos. Cuando la mañana vinieron los guardias a entresacar para llevar a enterrar, yo no hacía sino alzar de poco a poco la pierna y sonar con la cadena para que viesen que no era muerto y me llevasen entrellos a enterrar…”
En Constantinopla conoce a un caballero de Arévalo, que llevaba 15 años de cautiverio, el cual andaba con algo más de libertad, y aún le conforta en su convalecencia llevándole algunos bocados, tal pan con vino, tal manos de carnero; bocados en verdad sabrosos para quien estaba acostumbrado a la comida de la enfermería:
“…acelgas sin sal ni aceite, y de aquellas aun no daban todas la que pudieran comer, y un poquito de pan…”
Y aun así, lo que más le fatigaba no era el abandono, ni el hambre, sino la suciedad, y con ella los piojos que de puro acribillarle, le impedían sueño.
Cautivos y galeotes están con frecuencia, por tanto, hermanados en fatigas y miserias. Lo que les diferencia notoriamente es que mientras el cautivo es un producto de la hostilidad existente entre los mundos cristianos y musulmanes y de unos poderíos muy equilibrados, de forma que ninguna de las partes logra eliminar a la otra, el galeote es el resultado de una necesidad del tiempo. El escaso desarrollo técnico hace que la galera siga siendo un personaje de primer orden en el Mediterráneo, a lo largo de la Edad Moderna, por la frecuencia de los días de viento escasos en que los veleros quedan a merced de aquellas otras naves que pueden alternar la vela con el remo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario