12/27/2025

Columnas y opinión del periódico La Jornada sábado 27 de diciembre 2025

Indígenas sufren agresiones en el cierre de 2025
El último mes de 2025 estuvo plagado de ataques a diversos pueblos indígenas del país. Agresiones directas, asesinatos, imposición de proyectos, desplazamientos forzados, aniversarios de impunidad. El año cierra como empezó, es cierto, pero también con la resistencia incesante de los pueblos.

En este mes un grupo de choque golpeó y lanzó gas pimienta contra los comuneros que protestaron en San Francisco Tecoxpa, Milpa Alta, por la imposición de la línea 6 del Cablebús, cuya aprobación fue votada durante “una consulta simulada” entre el gobierno de la Ciudad de México y el “seudodirigente agrario” José Luis Linares Castro.

Mientras, en Veracruz, Radio Teocelo, la radio comunitaria más antigua de México, está siendo criminalizada por tribunales locales, por lo que más de 50 medios indígenas y organizaciones sociales denunciaron que partidos políticos utilizan la figura de la Violencia Política en Razón de Género para censurar y criminalizar su la labor periodística.

En 2025, advierte el Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), hubo ataques a la autonomía, violaciones a los derechos humanos y presupuestos insuficientes para las comunidades, además de que en Michoacán prevaleció una ola de ataques armados contra los autogobiernos, así como una falta de reconocimiento a la libre autodeterminación.

POR SU PARTE, la comunidad indígena wixárika y tepehuana de San Lorenzo de Azqueltán, sufrió el asesinato de su representante agrario Marcos Aguilar Rojas, en el contexto de la defensa de su territorio. Mientras que en Oaxaca, las Mujeres Mazatecas por la Libertad luchan contra la criminalización de los y las defensoras de su río, pues pesan 200 órdenes de aprehensión en su contra.

NO SE PUEDEN dejar de mencionar dos aniversarios de la ignominia: 28 años de la masacre que dejó 45 tsotsiles asesinados en Acteal, Chiapas, sin que el Estado asuma un compromiso verdadero para romper el pacto de impunidad. Y, en Guerrero, 138 meses de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, sin que haya verdaderos avances sobre su paradero. El año cierra con el encuentro en el sureste mexicano, donde los mayas zapatistas reciben, una vez más, a representantes de la resistencia mundial.

Desinformemonos.org

Depredador en Sierra La Laguna // Niño verde: proyecto inmobiliario // Va por reserva de la biósfera en BCS
Combativos, organizados y vencedores (contra la minería depredadora y tóxica, por ejemplo), ahora los activistas sudcalifornianos se aprestan a dar otra batalla social en contra de intereses particulares –en esta ocasión presuntamente encabezados por Jorge Emilio González Martínez, mejor conocido como el niño muerde– que pretenden hacer un negocio a costillas de la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna en Baja California Sur (el único bosque del estado), de tal suerte que Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y Pedro Álvarez Icaza Longoria, titular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, deben intervenir de inmediato para evitar la depredación de este paraíso ecológico.

Desde La Paz, capital de Baja California Sur, a la redacción de México SA llegaron dos denuncias sobre la intentona del niño muerde. La primera, de Vicky Güereña Mills, quien advierte: “una parte de la Sierra de La Laguna tiene nuevo dueño: Jorge Emilio González, más famoso por sus escándalos que por legislar, quien empieza con el pie izquierdo en Baja California Sur al engañar a las pobladoras del cañón de San Dionisio para promocionar su nuevo proyecto inmobiliario y turístico de una ‘asociación’ denominada Hermandad en Armonía –con el pretexto de ‘reproducir animales’ y meterlos en nuestra Sierra de La Laguna–, que de realizarse pondría en peligro la forma de vida de todos los seres que la habitan; sería un desastre que afectaría a humanos, flora, fauna y agua; no es correcto que el nuevo dueño se reúna con dos habitantes de la Sierra y una senadora de la República (Susana Zatarain, del PAN) y un diputado (Manuel Cota Cárdenas, del PVEM), y ya con eso den por hecho que todos estamos de acuerdo. Urge atender la exigencia: una reunión pública ampliada con todos los pobladores, así como a más personas interesadas en la protección de la Sierra de Laguna, porque se trata de hechos socialmente sensibles que ponen en peligro a la Sierra que surte de agua pura a los habitantes de los municipios de La Paz y Los Cabos. Verónica Castro Rosas es una funcionaria pública que trabaja en el Instituto de las Mujeres en Santiago y habitante de la Sierra, muy conocida por su trabajo comunitario. Un día recibió la invitación de participar en un video para hablar sobre las costumbres particulares de los pobladores sierreños. Días después descubrió que había sido utilizada su entrevista para promover el proyecto de una asociación denominada Hermandad en Armonía, de la cual ella desconocía totalmente sus intenciones.

Y la segunda, de Víctor Trujillo Muñoz, quien cataloga a esta intentona como el “Parque Jurásico versión Sierra de la Laguna”. Explica: “fuimos alertados con vuelos irregulares de helicóptero en esta área natural protegida; la inquietud se expresó en redes y en una manifestación en Palacio de Gobierno exigiendo explicaciones. Fuimos rotundamente ignorados, tanto por el gobierno estatal como el municipal. Sólo el delegado de Conagua salió a declarar que los vuelos los había autorizado esa misma institución por un asunto de ‘cambio de propietario’ en un predio de la zona. El promotor de ese desarrollo de ‘bajo impacto’ es un fantasma disfrazado de asociación civil llamada Hermandad en Armonía y el director designado para desarrollarlo es un personaje ligado al Partido Verde, lo cual lo hace de sí digno de todas sospechas. La única información existente sobre el proyecto es el video que se difundió en redes, pero si se intenta investigar más a fondo todo parece estar en un limbo. Más allá de lo que se planee o perpetre en Sierra de la Laguna, debemos recordar que esa área natural protegida es el tinaco de los municipios de La Paz y Los Cabos, y lo que echen allá nos lo vamos a tomar aquí. Estemos alerta: el silencio de la morenista Milena Quiroga Romero (presidenta municipal de La Paz) y del nefasto gobernador que padecemos (Víctor Manuel Castro Cosío, del mismo partido) parece estrategia para plantarnos ante ‘hechos consumados’. ¡Aguas! En un video circulado entre rancheros de la Sierra de la Laguna se confirma que Jorge Emilio González se encuentra detrás de todo esto”.

Entonces, cuidado con las mañas de estos “ecologistas”.

Las rebanadas del pastel

En su intentona imperial, al demente Donald Trump se le agota la geografía: ahora suma a Nigeria –“causalmente” otra nación petrolera– a su interminable inventario de agresiones, bombardeos, violaciones de la soberanía de terceros países y transgresión del derecho internacional… Va un fuerte abrazo para mi querida Marianita por otra velita en su pastel. Besos.

X: @cafevega ,cfvmexico_sa@hotmail.com

EDITORIAL
El gobierno del presidente Donald Trump pretende habilitar almacenes industriales para encerrar hasta 80 mil personas, al tiempo que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) impulsa un programa de cazarrecompensas que genera millones de dólares en ganancias a empresas privadas. De acuerdo con The Washington Post, los almacenes estarían ubicados cerca de importantes centros logísticos a fin de concentrar a decenas de miles de personas en un mismo punto y acelerar su deportación, mientras The Intercept dio a conocer que los contratos asociados a estos programas superan los mil millones de dólares, a entregarse de aquí a 2027.

Se trata de los más recientes ejemplos del negocio multimillonario creado o potenciado por la cruzada antimigrante del trumpismo. Como todo en Estados Unidos, localizar, secuestrar, encarcelar y deportar de manera ilegal a personas en situación migratoria irregular –o a quienes se acusa falsamente de estarlo– se ha privatizado y puesto en manos de empresas muchas veces afines a la agenda de la Casa Blanca. Mantener a una sola persona detenida cuesta 150 dólares al día, y la tarifa puede elevarse hasta los 300 dólares si se le mantiene en “instalaciones especializadas”. Así, el costo de encarcelar a 80 mil personas asciende a entre 12 y 24 millones de dólares diarios. Además, la política de mover a los secuestrados arbitrariamente de un centro de confinamiento al otro a fin de desarraigarlos de sus comunidades y dificultarles el acceso a servicios legales supone sucesivas facturas para los contribuyentes. Antes del regreso de Trump al poder, el ICE ya gastaba alrededor de 600 millones de dólares en vuelos de traslado y deportación, un monto que sin duda ha crecido conforme aumentan las operaciones de la agencia. Como los traslados se realizan en vuelos chárter, cada uno cuesta entre 25 mil y 100 mil dólares, sin importar que a bordo viajen dos o cien personas.

En la era digital, gran parte de las tareas recaen en empresas de software como Palantir, del millonario ultraderechista Peter Thiel, quien aboga abiertamente por sustituir la democracia por un totalitarismo encabezado por los titanes tecnológicos. Su compañía integra datos de escuelas, hospitales, registros de tráfico y redes sociales para crear perfiles detallados de “objetivos”, un modelo de vigilancia distópica por el que recibe contratos de cientos de millones de dólares. Anduril, de Palmer Luckey, recibirá 250 millones de dólares por erigir el “muro virtual”, consistente en cientos de torres operadas por inteligencia artificial, desplegadas a lo largo de la frontera con México para detectar a cada ser humano en el área y alertar a las autoridades.

Lo anterior es sólo una pequeña muestra de la maquinaria de persecución aceitada con billetes que se enmarca en el presupuesto sin precedentes otorgado a ICE este año, el cual es mayor al de cualquier otra agencia policiaca estadunidense y, de hecho, supera al presupuesto militar de la práctica totalidad del planeta: si el ICE fuera un ejército, sólo los de 16 países (incluido el del propio Estados Unidos) dispondrían de más recursos.

Todo ello, mientras el presidente y sus correligionarios republicanos le dicen a la gente que no hay dinero para financiar sus seguros médicos, escuelas ni la infraestructura más deteriorada entre las naciones “desarrolladas”. Si a ello se suma el impacto económico que deja la pérdida de habitantes y de la mejor mano de obra de que dispone el país, está claro que la política de odio es un enorme negocio para un puñado de millonarios a expensas de hacer a la superpotencia cada vez más pequeña.

México debe evitar el maíz modificado y el glifosato, afirma

En su magnífico artículo del 24 de diciembre, la doctora María Elena Álvarez Buylla Roces mencionó que seguramente fue la presión de Estados Unidos lo que impidió que las reformas a los artículos 4 y 27 de la Constitución prohibieran el consumo humano de maíz genéticamente modificado (MGM), aunque sí se prohíbe su siembra en México y se reconoce como alimento básico y “elemento de identidad nacional”.

Sería más preciso decir que Monsanto, productora de la dualidad MGM-glifosato, presionó para que México aceptara su producto contaminado. Sin embargo, también en EU, Clarkson Grain (CG) de Illinois declaró que “como proveedor, ese país debería dar a sus clientes lo que requieren, pues tienen la posibilidad de producir todo el maíz no transgénico que México requiera (Jim Cason y David Brooks, La Jornada, 15 de marzo de 2024).

Sin atentar contra el T-MEC, se podrían buscar acuerdos comerciales con CG para contrarrestar la manía de las empresas químicas de envenenar nuestro país con glifosato y MGM, preocupación que México ha elevado al mundo y merece quedar plasmada en nuestra Carta Magna.

Óscar Armando Monroy Hermosillo

Triunfo de Asfura en Honduras fortalece a las derechas, señala

Finalmente, en un controvertido proceso electoral en Honduras, el Consejo Nacional Electoral (CNE) estableció tras el escrutinio de dos mil actas con inconsistencias el triunfo del empresario conservador Nasry Asfura, del Partido Nacional, quien obtuvo 40.27 por ciento de los sufragios, Su más cercano competidor Salvador Narsalla, del Partido Libertad y Refundación, obtuvo 39.53 por ciento.La derecha hondureña ganó con una ventaja mínima que no supera siquiera 1.5 por ciento de la votación. No sólo se vuelve a repetir la intromisión del gobierno de Estados Unidos en los procesos electorales para que resulten ganadores los candidatos conservadores, sino que lo más preocupante es que la derecha cada vez tiene más presencia en algunas regiones de América Latina.En 2026 Centroamérica tendrá dos presidentes derechistas, en El Salvador y Honduras, y en Latinoamérica estará presente la ola derechista en Chile, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Perú y Argentina.La izquierda deberá hacer un recuento critico sobre qué está sucediendo con sus diferentes propuestas al gobernar desde el progresismo, y estar conscientes de que las distintas derrotas electorales de las izquierdas están evidenciando no sólo fallas en sus políticas sociales de gestión, también una evidente falta de unidad política que es necesaria para contrarrestar la ofensiva derechista desde Estados Unidos y Europa, que en los hechos, ya es un caldo de cultivo conservador.

Mario Trujillo Bolio

Streaming, gran opción para descentralizar los consumos culturales

Estamos en la era del streaming, por lo que los programas En vivo desde el MET de Nueva York y del National Theatre Live de Londres son un ejemplo a seguir. La experiencia de los grandes montajes de la ópera y el teatro se democratizan mediantre las grabaciones de alta calidad realizadas por cineastas.¿Por qué no hace lo mismo con El Cascanueces, una obra que se ha convertido en una tradición de las épocas navideñas, para que pueda ser vista y apreciada a nivel nacional y no sólo por quienes tienen la oportunidad de asistir a la temporada en el Auditorio Nacional? Las compañías de ópera, danza y teatro deberían tomar más en serio las virtudes del streaming para descentralizar la cultura.

Víctor León Díez

Invitaciones

Jornada continental por la paz y la descolonización

Pongámonos en modo “creativos”. Trae brocha, pintura, aerosol, la lona o tela, el poemario, la guitarra, la torta y el cafecito. También el sonido y el megáfono, no olvides la rafia, el cúter y jala con todo lo que se te ocurra que pueda servir: marcadores, cartulinas, bolsas, etcétera. Que no falten las banderas de Palestina, Venezuela, Cuba, Haití, Honduras, y por supuesto, la de México. Hagamos propaganda y decoremos las vallas que rodean la ex embajada de Estados Unidos en Reforma, cerca del Ángel de la Independencia. Nos vemos mañana de 12 a 15 horas.No es inocentada, estamos en modo de lucha creativa, unitaria y en ¡alerta! Agradecemos a las autoridades que respeten nuestra libertad de expresión.

Ana G. Ríos Flores, Armando Osorio, Benito Collantes, Camilo Valenzuela, Édgard López, Gilberto García, Jean Edmond Paul, María de la Luz Arriaga, Mónica Soto Elízaga, Pablo Moctezuma Barragán, Paco Rosas López y Zaira F. Ruiz

Obra de teatro Las manos que manchan el cristal

El Centro Cultural El Albergue del Arte, Artemisa Teatro y Tadeco Teatro, invita a la última función de la obra Las manos que manchan el cristal, de Juan Cristóbal Castillo, que escenifica “el acto de nacer”.Hoy a las 19:30 horas, en el Centro Cultural El Albergue del Arte, ubicado en Alberto Zamora 32, colonia Villa Coyoacán. Reservaciones al: 55-5554-6228. Entrada libre

Nos dimos cuenta porque la perra empezó a ladrarle a la puerta. Pero el susto definitivo fue el sonido de una llave insertándose en nuestra cerradura. Alguien estaba tratando de entrar a la fuerza, y mi reacción fue abrirles. Mis reacciones nunca son las mejores. Esperaba ver a unos maleantes gordos y sudurosos o a un vecino borracho que se había equivocado de departamento, pero no a una pareja de ancianos. Él, divertido, le estaba diciendo a ella:

–Te dije. Todo es verdad.

–¿Quiénes son ustedes y por qué están tratando de entrar a mi casa?– preguntó Ana.

Pero respondieron tan sólo abriéndose paso hacia adentro, con la hostilidad de la perra que ladró como única defensa posible. El viejo miró alrededor con una sonrisa congelada, sin detener sus ojos, como si el pasillo y nuestro comedor fueran un paisaje, un horizonte de colinas fundidas por el atardecer. Ella, por su parte, tenía la mirada borrada y el ceño fruncido como si no entendiera lo que estaba ocurriendo. Nosotros tampoco entendimos, y mi nueva reacción fue tomar al anciano de los hombros y empezarlo a empujar de regreso por el pasillo. Sentí sus huesos delicados debajo de mi apretón, que aflojé por miedo a lastimarlo. Lo guié hasta que su espalda topó con el cuerpo de su acompañante que, hasta entonces noté, llevaba una venda en una mano. Los viejos: siempre haciéndose daño con caídas que antes ni sentían. Una vez afuera, les cerré la puerta y entre ladridos los escuchamos bajar la escalera. Muy pronto regresó el silencio y la perra se subió al sillón.

–¿Qué fue eso?– se preguntó Ana, a sabiendas de que no había respuesta.

Me reí como cada vez que no sé una respuesta, que es muy a menudo. Noté que los viejos habían dejado suspendido un olor a ropa encerrada, a humedad, y nidos de arañas, pero no dije nada. Sólo abrí la ventana para dejar que el frío viento del invierno hiciera su ventilación.

Contar esa pequeña aventura a los pocos comensales que teníamos excepcionalmente invitados nos sirvió durante un par de años como una forma de avivar una charla que ya se estaba emplastando. Los dejábamos especular si los ancianos eran, en realidad, hermanos o si formaban una pareja de asaltantes con un modus operandi singular, pero nuestra versión era que se trataba de un matrimonio que se había perdido. Tiempo atrás, mucho antes de que quizás Ana y yo nos conociéramos, habían vivido en ese departamento, el 102, y tenían todavía una llave que ya no era. Esa mañana de domingo se confundieron y fueron llevados por una añeja costumbre hasta la puerta de nuestra casa, metieron la llave y se colaron durante unos segundos a un departamento ocupado. Nos preguntábamos qué habían pensado ellos del incidente, si al darse cuenta de su error habían decidido que estaban envejeciendo demasiado y se asustaron de sí mismos, si siquiera nos notaron, a Ana, a mí y a la perra, o todo quedó difuso como las mareas resacosas de la desmemoria. A veces, cuando pensaba en ellos, me angustiaba un poco por no saber qué había sido de ese par de ancianos; si ese domingo habían llegado eventualmente a su verdadero hogar o habían deambulado por calles que ya no reconocían, con llaves que ya no abrían las puertas de siempre. Si alguien los ayudó a regresar a donde sea que regresan los matrimonios.

El incidente se fue desgastando como todo. Recuerdo que cuando murió la perra una de las cosas que lloré fue que se iba una testigo de nuestra vida juntos y, por un instante, volví sobre los detalles de aquel imprevisto, ahora con la boca abierta del anciano, sorprendido, luego con la venda en la mano de su acompañante. No les puse nombres ni traté de imaginar cuándo y cómo se habían conocido porque nada en esos segundos que duró nuestro contacto me dio elemento alguno para inferirlo. Con el tiempo, otras anécdotas que contábamos para desperezar una cháchara fueron más efectivas, como la del ratón que vivió y procreó bajo mi librero, la solicitud de empleo de Ana en una clínica que incluía la pregunta de si oía voces, lo que hacían y decían nuestros vecinos o alguna ganga que habíamos conseguido por un mueble o un aparato eléctrico.

El depto. 102 empezó a llenarse de cosas que esperaban ser usadas o desechadas, pero que jamás lograban encontrar su camino en algún lado mas que en el pasillo, los armarios ya, de por sí, atiborrados de cajas que ya nadie recordaba qué tenían. Fue en la mudanza que nos quedamos perplejos de que tuviéramos una lavadora de pilas que jamás sacamos, una pinza para deshuesar ciruelas o un lanzador de pelotas para la perra. ¿Quién y por qué uno de los dos había comprado semejante cosa? Los objetos no contaban su historia ni remitían a alguna memoria, sino que nos observaban, extraños y agazapados, desde el fondo de las cajas sin abrir. Especulamos si alguien más, además de nosotros dos, podía haberlas dejado ahí. Yo le puse nombre al fantasma: el Acumulador Anónimo. Dejamos atrás muchas de ellas, pero la desmemoria nos persiguió sin darnos tregua: ahora Ana y yo contábamos versiones contrapuestas del ratón bajo el librero –en la suya, sólo era un ruido que rascaba dentro del refrigerador, pero resultaba no ser nada, ni un animal ni un efecto de la temperatura– o los vecinos habían hecho y dicho cosas que el otro no recordaba. Nos gritábamos cuando eso sucedía, asustados de que todo podría no haber ocurrido. Luego, Ana me empezó a cambiar el nombre por el de su padre o de un antiguo novio, pero lo que me desesperaba era cuando me contradecía en historias que eran de mi infancia o adolescencia, mucho antes de conocernos. Me corregía mis propios secretos, contados en una noche alumbrada por el faro justo en la ventana.

Un domingo empezamos a discutir si la ventana del depto. 102 daba o no a ese faro de tantas confesiones. Ana lo negó rotundamente, se frustró y empezó a gritarme. Azotó un vaso contra la mesa. Creo que se cortó, pero no estoy seguro. Fue que la conduje al edificio, subimos la escalera y metí la llave a la cerradura. Del otro lado se escucharon ladridos y una pareja nos abrió la puerta, asombrada. Entramos al pasillo:

–Te dije. Todo es verdad.

Mañana será 28 de diciembre, un día en verdad especial en el que deberemos estar listos a defendernos de todos. Se dice que el engaño, la estafa, la transa y demás trapacerías deben ser soportadas. Se supone que es un día en el que debemos tolerar toda suerte de timos relacionadas con la falta de confianza que debe prevalecer entre unos y otros.

Por fortuna, es un hábito que está menguando, pero lo cierto es que todavía no falta quien hace valer que ese día debe profesarse por la trapaza ajena.

Desde temprana hora conviene estar al tanto, pues resulta que las víctimas pueden caer en la trampa ante la general falta de conciencia que da lugar a beneficiarse por el descuido de los semejantes.

Claro está: en la medida que van avanzando las horas la gente va cobrando conciencia del “día que es” y acaba siendo imposible o mucho más difícil encontrar a alguien que puede ser sorprendido y engañado.

Por fortuna, pienso yo, pues me parece un hábito detestable, todo parece indicar que es una costumbre que está menguando, pero cada año tenemos noticias de gente que ha caído…

Cierto es que muchas costumbres antiguas merecen preservarse, pero hay otras, como ésta, que resultan deleznables, no obstante lo cual no falta quienes insisten en defenderlas. En este caso, quienes ante el descuido de otros con frecuencia logran medrar.

El famoso 28 de diciembre, cubierto por una aureola de supuesto buen humor viene en realidad siendo una legitimización de una suerte de trapacerías que benefician a los más pillastres. Es decir, se le da por esa única ocasión, legitimidad a una pequeña trapacería que solamente por la tolerancia que se le tiene por su pequeñez, no lo convierte en un delito, pero no puede dudarse que el hecho es inconveniente.

Es, en realidad, una excepción de reglas establecidas por la decencia que, supuestamente, se preconizan el resto del año, aunque, bien sabido es, aunque adquieran carácter de delitos, no de-saparecen ni mucho menos.

Desde un punto de vista pedagógico, la tolerancia del día de los “santos inocentes” constituye un verdadero sacrilegio: que el monto de la trapacería resulte chico no debería restarle la inocencia al acto, en vez de que se deje bien establecido que el pequeño volumen del delito y la fecha en que se comete no debería eximirlo de su ilegalidad.

¿O es que hay una diferencia esencial entre un robo con valor de un millón de pesos y otro de cinco? No cabe duda de que se exagera al establecer una tan marcada diferencia entre una acción que no constituye un delito punible solamente un determinado día del año.

No puedo dejar de pensar en el galimatías que armó el cura aquel de mi barrio cuando unos jóvenes malintencionados le preguntaron por qué “enajenar” (no usaron, claro, la palabra robar) un 28 de diciembre, no era también considerado un pecado. Asimismo, nos costó mucho entender, cuando éramos niños, por qué aquellos ladrones que se metieron en el domicilio más rico de mi barrio, –que en general era más bien de hogares modestos–, a efecto de “enajenar” una vajilla de plata, habían sido llevados a la cárcel al ser sorprendidos en la faena, precisamente la madrugada de aquel 28 de diciembre.

En aquel tradicional barrio tapatío, todavía hoy de cierta prosapia, aunque alberga uno de los principales mercados, la influencia del cura en la niñez era muy grande, aunque el hombre era suficientemente torpe como para que los niños nos diéramos cuenta de ello antes que en otras parroquias.

Según se decía en el seno de las familias, el cura aquel aseguraba que los niños se “salían del guacal” antes de tiempo por culpa de los padres…

Excuso lo difícil que le resultaba también al hombre explicar por qué el día 28 de diciembre podía pedirse dinero prestado y no pagar la deuda, aunque fuera poquita.

La legislatura española acaba oficialmente en 2027, pero lo cierto es que cada vez se hace más difícil pensar en que Pedro Sánchez vaya a aguantar otros 18 meses tras el escaso balance con el que cerrará el año de aquí a cuatro días. Entre tanto golpe encajado, al presidente del gobierno se le empieza a poner cara de Rocky Balboa clamando por su novia tras el combate final. Donde Stallone gritaba “¡Adrian!”, Sánchez exclama “¡Votantes!”. No los ve, pero como Talia Shire en la película, es probable que ellos también estén gritando “¡Presidente!”. “¿Dónde está? ¡Haga algo!”, añadirían.

Lo cierto es que el descalabro en las elecciones del pasado domingo al Parlamento de Extremadura, comunidad autónoma del suroeste español históricamente afín al PSOE, no deja margen para paños calientes. El PSOE ha perdido 10 de sus 28 escaños –en un Parlamento de 60 asientos– y ha pasado de 40 por ciento de los votos a 26 por ciento. Catapum. Ha perdido más de 100 mil votos en un censo que no llega a los 900 mil votantes. No hay tiritas para tamaña sangría.

El PP, que ganó un escaño pese a perder 8 mil votos, podrá gobernar con holgura Extremadura con sus 29 escaños, aunque está por ver si se apoya en una abstención del PSOE o buscará de nuevo la alianza con Vox, la auténtica vencedora de los comicios. La extrema derecha dobló sus resultados tanto en escaños como en votos y aguó la fiesta, relativamente, a un PP que aspiraba a la mayoría absoluta. El ascenso de la coalición de Podemos e Izquierda Unida, que pasó de cuatro a siete escaños, puso una nota de color del todo insuficiente.

¿Cómo se explica semejante debacle en un territorio que el PSOE gobernó durante décadas? Entre las mentes más perezosas del panorama mediático español se impone una respuesta categórica: La ola conservadora no tiene freno, ni en el mundo ni en España. El pescado está vendido, según la fatalista lectura. No vamos a descubrir aquí que sí, efectivamente, hay una corriente de fondo que empuja muy fuerte a la derecha en todo el globo. Irradia desde Washington, pero va mucho más allá, y en el caso español, entronca con fuerza con ese franquismo latente que tan sigilosa y eficazmente está representando actualmente el monarca español. Ni corto ni perezoso, en su tradicional mensaje navideño, Felipe VI acaba de asegurar que “los extremismos, los radicalismos y populismos se nutren de esta falta de confianza, de la desinformación, de las desigualdades, del desencanto con el presente”. Lo ha dicho pocos meses después de recibir en audiencia al equipo de OKDiario, uno de los digitales que con más fervor difunde bulos y desinformación en el panorama mediático español.

Por lo tanto, sí, claro que hay una corriente de fondo favorable a posiciones autoritarias y retrógradas. Ya empieza a expresarse con violencia en la calle, síntoma de un auge fascista. En Badalona, un pogromo en toda regla ha impedido estos días que una parroquia diese cobijo a varios migrantes sin hogar recién expulsados de un colegio abandonado. Pero contentarse con esta constatación como explicación de la posible derrota de la izquierda supone poco más que ponerse a hacer fila ante el matadero. Porque el calendario viene cargado.

La jugada del PP tiene sus riesgos, pero hay que reconocerle audacia. Evitando una moción de censura de éxito improbable, los conservadores españoles han planteado una partida de ajedrez para llegar al jaque en cuatro movimientos. Las elecciones de Extremadura han sido el primer paso. El segundo llegará el 8 de febrero en Aragón, el tercero el 15 de marzo en Castilla y León, y el último en junio en Andalucía. Las cuatro son comunidades gobernadas actualmente por el PP, en las que el partido de Alberto Núñez Feijóo ha convocado elecciones confiando en reforzar sus mayorías y, sobre todo, hundir al PSOE, al que esperan cocer a fuego lento sin que a la rana Sánchez le dé tiempo de saltar.

Tras la debacle socialista en las elecciones municipales de mayo 2024, Feijóo ya confío en asar a baja temperatura al gobierno hasta las generales previstas para otoño, pero el adelanto electoral maniobrado por Sánchez entonces le permitió salvar la papeleta en un movimiento audaz. No está nada claro que ahora mismo un avance de los comicios tuviese el mismo efecto.

La estrategia actual de Sánchez, experto en resistir, parece que pasa por cerrar los ojos muy fuerte y fiarlo todo a que sea Vox quien eche al traste la partida planteada por el PP. Feijóo sueña con hundir al PSOE y reducir a Vox, erigiéndose en triunfador electoral en unas futuras generales con unos 150 diputados (de 350). Una atalaya desde la que atraer a los nacionalistas conservadores vascos y presionar a favor de una abstención del PSOE, lo que le permitiría marginar a Vox. Pero la tendencia no es precisamente esta. La extrema derecha puede ser la gran triunfadora de los movimientos diseñados por el PP, dejando en bandeja a Sánchez la enésima campaña de activación popular antifascista. Pero el juego empieza a ser demasiado peligroso, porque Feijóo ya ha demostrado que se aliará con Vox siempre que sea posible y necesario.

Gastón García Cantú guarda un lugar especial en la amplia historia intelectual y política mexicana. Escritor tan prolífico como polémico, ha quedado relegado de las construcciones contemporáneas que atienden los senderos por los cuales la nación pugnó por conquistar la soberanía. Su extensa obra legó interpretaciones que bien valdría revalorar en nuestro tiempo. Aquí señalamos tres.

La primera fue la de trazar la historia del socialismo en México hacia el siglo XIX mostrando que esta corriente era tan autóctona como deudora del diálogo con las vertientes internacionales. Su legado como historiador de las utopías mexicanas descansa en ubicar aquella tendencia igualitaria y emancipadora como fruto del suelo de la sociedad.

La segunda, en consonancia con su estirpe lombardista, fue la que lo llevó a valorar la independencia nacional y la soberanía como el permanente reto político y, por ello, atajó la compleja tarea de entender los procesos de intervención norteamericana. Aquel texto, amenazas contemporáneas de por medio, vendría bien ser reditado.

Finalmente, un tercer aporte fue el ser un implacable crítico de la derecha mexicana y en ese proceso contribuyó a comprenderlas en su fisonomía histórica. La valía de esta trama se encuentra en que, por más disruptiva y estridente que la derecha se presente, no deja de tener vínculos con su pasado.

La hipótesis de García Cantú es que en 1939 la derecha se hizo finalmente nacional, con la intervención de Gómez Morín como creador del PAN. Sin embargo, gustoso de dar explicaciones de largo plazo, ubicó el nacimiento del conservadurismo con Lucas Alamán como aquel segmento de los criollos que aceptaron la independencia bajo la permanencia de las instituciones coloniales, especialmente la Iglesia católica. Deseosos de conservar la propiedad de la tierra, intentaron todo para desplazar a los jefes militares en turno. Comprometidos con el caótico siglo XIX, participan de variadas conspiraciones y acompañan el corrupto gobierno de Santa Anna, para mantener a sus adversarios liberales a raya. Apoyaron después la intervención europea y al finalizar la Reforma, esa primera historia del conservadurismo llegó a su fin. Sin embargo, escribió García Cantú, parte de su programa siguió vivo en el Partido Liberal. El porfiriato habría cambiado la fisonomía de la reacción: “Los conservadores desaparecieron en la burguesía de fin de siglo al encubrirse en el porfiriato”, sentenció.

Tras la revolución, afinado el proyecto nacionalista y enmarcadas las luchas de facciones que concluyeron con la Carta Magna, cataloga la dialéctica del conflicto entre revolución y contrarrevolución. En ese periodo, la reacción aparece, de nuevo, bajo el amparo de intereses particulares, especialmente la tierra, pero también acompañando el sabotaje contra el Estado revolucionario por parte de Estados Unidos y sectores del clero. Como otros intelectuales, señaló el devenir conservador de la élite modernizadora, especialmente en las décadas de 1940 y 1950.

Pero fue al calor del neoliberalismo que volvió sobre el tema de manera decidida. En 1987 aparecieron varios de sus artículos periodísticos bajo el título de El desafío de la derecha. Ahí, analizó lo que en ese momento se veía como el resurgimiento político del empresariado, dedicando sendos textos a Claudio X. González Laporte al frente del CCE y el renovado activismo de la Coparmex del momento. Planteó que la impronta del panismo en parte se debía a que en el seno de la élite política que se decía heredera de la Revolución había un encubrimiento de las posiciones conservadores y proempresariales. Estas dos señas de identidad eran para él la representación máxima de la reacción, pues atentaban en contra de los fines históricos de la nación.

Lo sugerente de García Cantú en su análisis es que navegaba entre la coyuntura de la emergencia del neoliberalismo, que en sus palabras “entregaba al mayor adversario de la Revolución” parte de la riqueza nacional y la componenda entre quienes gestionaban el gobierno con el entonces renovado panismo; pero, además, trazaba la larga data de las tendencias de la derecha mexicana, tanto en su aspecto religioso y, sobre todo, en contra de la soberanía nacional. No veía esto como un factor externo al Estado: “La derecha en México no está únicamente en el PAN; está en parte, buena parte, del gobierno federal y de los gobiernos estatales”.

La obra de García Cantú muestra el carácter reactivo de la derecha, pues, deudor de la interpretación lombardista de las tres gestas revolucionarias de la nación, veía a esta corriente siempre en reacción a los grandes momentos de cambio. Así, la derecha mexicana poco habría tenido de constructora de horizontes de futuro y habría sido más bien comparsa de quien buscaba minar la condición soberana de la nación, por eso las definía como demócratas por necesidad y pro norteamericanos hasta la genuflexión. Pero más importante, García Cantú mostró en los albores del neoliberalismo que la derecha poseía una cualidad anfibia, pues impugnaba desde fuera del Estado las conquistas populares, pero tuvo la capacidad de desarrollarse al interior del mismo.

* Investigador UAM. Coautor de La raíz plebeya de la democracia

Dado que el único consenso que parece existir entre los estudiosos del fascismo es que… no hay ningún consenso respecto a lo que es el “fascismo” –de allí la existencia de un sinfín de enfoques sobre el tema que dan pauta a los interminables debates acerca de su “verdadera naturaleza”–, una informada históricamente reconstrucción del significado de esta palabra y sus mutaciones a lo largo del siglo XX puede ofrecer una buena vía de salida de este atolladero. Tanto para comprender mejor los autoritarismos del periodo de entreguerras, como la utilidad de este término −o no− para hablar de la política contemporánea.

Esta es justamente la contribución del historiador italiano Federico Marcon que, desplazándose desde los métodos tradicionales de la historia intelectual y conceptual hacia “la historia informada semióticamente” y al hacerse en ello de la semiótica interpretativa de Umberto Eco, recuperó, en su magnífico estudio Fascism: The History of a Word, 2025, página 448 –un tomo que, sucumbiendo a la fiebre de hacer los rankings del fin del año debería ser considerado como el mejor libro de 2025 en su nicho– los modos en los que el “fascismo” funcionó (y sigue funcionando) como un dispositivo conceptual generador de significado moldeado históricamente por presiones y evoluciones políticas del momento y una “polinización cruzada” de la labor semiótica de diferentes actores políticos.

El punto central de Marcon, dada la imprecisión fundacional del término –“ fascio”, literalmente: “haz” o “manojo”, ha sido en Italia, desde el siglo XIX, el nombre genérico de asociaciones de diferente índole− es que el “fascismo” se ha convertido en una categoría política con pretensiones universalistas sólo a consecuencia del impacto histórico que han tenido los regímenes que llevaron su nombre, no por la fidelidad a cualquier significado, ideología o utopía prexistente (p. 9). Y que éste, como tal, se entiende mejor como una suerte de “palimpsesto semántico”, más que un concepto político en sí, como el socialismo, el comunismo, la democracia o el liberalismo (t.ly/mNq7c).

Así, la “insoportable borrosidad” ( fuzziness) e inherentes contradicciones del término −con el cual ni siquiera Mussolini ha tenido ningún compromiso particular ( sic) y lo escogió precisamente por su falta de significado fijo (p. 29)− se derivan del hecho que los regímenes, movimientos e ideologías que este nombre llegó a identificar, estaban, en realidad, compuestos por fragmentos de otras ideologías e instituciones políticas (p. 294).

De allí sólo un arduo y contradictorio proceso de la construcción del significado (semiosis) entre diferentes grupos sociales: I) el propio régimen fascista italiano (el caso principal analizado), II) los pensadores y activistas antifascistas (sobre todo los teóricos marxistas, los pioneros del uso “genérico” del término) y finalmente III) los estudiosos conservadores y liberales de la posguerra empeñados en destilar una suerte de “mínimo fascista” como una antítesis del orden democrático-liberal −a pesar de que, como bien subraya Marcon, el fascismo ha tenido una relación mucho más cercana con la democracia (p. 22)− permitió construir el socialmente aceptado y difundido significado del “fascismo”.

Y es esta complejidad laberíntica de la red de marcadores denotativos y connotativos que el significante “fascismo” organiza en la enciclopedia semántica actual que explica toda una serie de problemas en su entendimiento y en su uso cotidiano en el que predomina su carácter de “insulto”, más que una herramienta del análisis adecuado (t.ly/-Eo87).

Si bien la semiótica de Umberto Eco que Marcon emplea en su reconstrucción de los procesos que convencionalizaron los significados del “fascismo” y sus funciones semióticas ha resultado ser una estupenda herramienta −y una que le permitió abarcar igualmente la labor cognitiva de los historiadores de este fenómeno−, su “Eco-centrismo”, parece haber tenido también sus costos.

A pesar de criticar puntalmente la borrosidad semántica del “fascismo”, Marcon en ningún momento parece notar que el mismo Eco en las últimas décadas ha sido uno de los principales responsables por el deterioro del uso de este término en el debate público. Pocas nociones como su “fascismo eterno” (“Ur-fascismo”) −a pesar, por ejemplo de apuntar correctamente al carácter difuso del fascismo− han hecho tanto para abonar a su ambigüedad. A primera vista atractiva, dicha noción −“un gran disparate de un gran intelectual” (Emilio Gentile dixit)− es, en realidad, profundamente ahistórica, ya que en la historia, simplemente, nada puede ser “eterno” (t.ly/mta8H).

Aunque Marcon identifica bien el sonado ensayo de Eco (t.ly/jh-UD) como uno de los precursores de todo un género “de cómo identificar a un fascista” que tuvo su auge durante la primera presidencia de Trump y abarcó los populares panfletos de los autores como Timothy Snyder, Jason Stanley o Madeleine Albright (p. 319), todos estos “análisis” han de ser considerados entre lo más superficial y debatible que se ha escrito sobre el tema. Y Eco, visto así también −en un giro paradójico−, como el desafortunado padrino de la “literatura chatarra” sobre el fascismo.

Dado que, como bien subraya Marcon, los significados de las palabras no son fijos ni están arraigados en sus vehículos significantes, lo único que puede hacer un estudioso −lejos de imponer los límites al uso de las palabras− es señalar las consecuencias políticas y las ventajas y desventajas heurísticas de su uso. Y éstas últimas respecto al “fascismo” como una herramienta de análisis y la comprensión de la extrema derecha contemporánea sobrepasan, en sus ojos, las primeras: no tanto por su “vacío”, sino por su carácter palimpsético de un significante lleno y “sobrecargado” de una cantidad exorbitante de significados.

La violencia sexual en las instituciones militares son recurrentes. Los mandos militares abusan de sus cargos para someter y violar sexualmente a las jóvenes que recién ingresan al instituto castrense. Josefina (nombre ficticio), causó alta en el escuadrón aéreo en 2018, en Pie de la Cuesta. Su estancia ha sido un martirio por el hostigamiento sexual que empezó a padecer por parte del capitán primero Luis Javier Hernández Rodríguez.

En 2019 no se le olvida el convivio que tuvieron en la base de operaciones aéreas de Chilpancingo. Por ser la única mujer, la presionaron para que tomara. Al sentirse mal se retiró a su dormitorio. En el trayecto fue interceptada por el piloto aviador Luis Javier, quien la persuadió para salir a comer, supuestamente para que se le quitara el mareo. La llevó a un motel y la violó. En el forcejeo, la amenazó con que le iría peor, porque era de mayor rango militar. Josefina nada pudo hacer. Se atrevió a denunciarlo ante el primer comandante, quien le advirtió que nadie le haría caso. Le recalcó que se trataba de un capitán y ella era una mujer sin rango. Se sintió denigrada y acorralada. Constató que nadie la defendería y corría el riesgo de que la dieran de baja.

En 2020 su situación se complicó porque la esposa del capitán descubrió en su celular mensajes de carácter sexual. La responsabilizó del contenido y le advirtió que buscaría la forma de que la corrieran. En julio volvió con el comandante para denunciar el acoso constante que sufría. La respuesta fue más bien una advertencia; por denunciar al capitán le podría ir peor a ella. Por ser soldado auxiliar la darían de baja o en el mejor de los casos, la cambiarían de lugar. La condenaron al silencio y a soportar este infierno. Los militares sabían que no podía renunciar porque es la única que sostiene a su familia; en 2020 perdió a su padre a causa del covid-19, su hermano lleva un tratamiento delicado por la epilepsia que le causa estragos y su madre es diabética. Su contexto familiar fue propicio para aprovechar su estado de indefensión.

Josefina ha tenido que resistir el hostigamiento y las represalias del capitán Luis Javier. Regularmente le asigna tareas arduas, a pesar de que hay más personal que debe salir a la fajina. En varias ocasiones es la única mujer que va al campo. Es un castigo por no ceder a los caprichos sexuales del capitán. En este año, del 11 de abril al 8 de noviembre transcurrieron 31 fines de semana y Josefina tuvo que cubrir 24, en las horas más pesadas, de 10:30 de la mañana en adelante. En cambio, sus compañeros cubrieron turnos más espaciados y en horarios más holgados. Para Josefina quedó claro que su jefe no sólo la castiga, quiere someterla y hacerla su esclava.

Ella ha sido víctima de múltiples violencias de más compañeros. Su primera pareja del medio militar difundió videos sexuales que grabó en 2018. Él mismo se encargó de enviarlo entre la tropa. La burla y el maltrato fueron insoportables, el acoso sexual se incrementó. El trato que le dan es denigrante. Lo más atroz es que el video lo mandaron por WhatsApp a su mamá. La esposa del capitán Luis Javier le mandó decir que de esa manera quería quitarle a su marido.

El capitán se ha encargado de hacerle la vida de cuadritos: el año pasado la presionó para llevarla a su casa aprovechando que su esposa no se encontraba. En este año ha utilizado a sus oficiales para llamarla a su oficina, con el pretexto de recibir nuevas indicaciones. Cuando el capitán se queda al mando de la unidad en Pie de la Cuesta (también ostenta el cargo de segundo comandante) Josefina corre más peligro, porque sabe que nadie podrá defenderla. Ha sido una prueba extrema mantenerse dentro del escuadrón aéreo porque el principal agresor es su superior que en todo momento la acosa sexualmente. Las consecuencias son fatales por los trabajos pesados.

En julio de este año entró en una crisis muy severa. Actualmente se encuentra en tratamiento sicológico. Las terapias han sido su gran soporte, por eso ha podido levantar la voz y denunciar todas las violencias que ha sufrido. Interpuso una queja en la dirección de derechos humanos por el hostigamiento del capitán Luis Javier y una denuncia ante la fiscalía del estado de Guerrero por el video que difundieron. El capitán ha utilizado la denostación para desacreditar sus dichos. La tilda de mentirosa y sostiene que su afán es desprestigiarlo. También utiliza el video para denigrar la vida de Josefina y presentarla como la causante de varios problemas. Teme que la quieran someter al consejo de honor junto con su actual pareja, para darlos de baja del escuadrón aéreo.

Josefina ha dado una batalla descomunal dentro del instituto castrense. Se ha armado de valor para exigir que se investigue al capitán y a los demás sargentos que la acosan. Ha demandado respeto como mujer y como miembro de una institución militar. Decidió hablar por su seguridad y quiere también ser la voz de varias compañeras que son víctimas de violencia sexual, pero que se resignan a padecer estas humillaciones. En esta misma unidad militar, los mandos castrenses protegieron al piloto aviador José Luis Martínez, quien fue acusado de asesinar a su esposa Melani. Fue la lucha de sus padres la que logró que el feminicida fuera sentenciado a 36 años. Josefina pasó una amarga Navidad en Pie de la Cuesta ante el temor inminente de que la violencia perpetrada por el piloto Luis Javier, quede en la impunidad y le cause daños irreversibles.

* Director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan

Los mercados de carbono son espacios de comercio financiero para vender aire, algo que para cualquier persona suena absurdo, y lo es. No ha servido para detener el cambio climático ni para mejorar sus consecuencias, al contrario. Sin embargo, para los agentes y empresas que participan en el negocio de vender esas cuotas de aire limpio a las grandes trasnacionales contaminantes del globo –que las compran para compensar el daño que hacen emitiendo gases de efecto invernadero (GEI) que causan el caos climático– es un jugoso negocio y por ello, pese a ser un fraude en muchos sentidos, sigue en alza.

México está entre los países más buscados para generar créditos de carbono, tanto por sus ecosistemas forestales y otros que absorben carbono, como por la estructura de propiedad de los bosques y la permisividad política para el establecimiento de esos mercados. Hay muchos factores a tener en cuenta para entender los múltiples impactos negativos en México, el principal es que los proyectos diseñados para créditos de carbono son una nueva forma de apropiarse de hecho de las tierras y bosques de ejidos y comunidades, violando los derechos de pueblos indígenas y comunidades campesinas.

Cuánto peor está el estado del clima en el mundo, más campo se abre para este tráfico de cuotas de contaminación. La teoría es que las grandes empresas que contaminan pagan a otros en alguna parte para que absorban el exceso de dióxido de carbono y otros gases GEI y lo almacenen en forma permanente para que no vuelva a la atmósfera. Los contaminadores pueden “comprar” créditos para justificar seguir contaminando y también hacer un negocio adicional con la ganancia de reventa de bonos de carbono en mercados secundarios a mayor precio. Con la misma mentalidad, se han comenzado también a comerciar créditos como compensación por destruir la biodiversidad.

Los mercados de carbono existen en el mundo desde unos 30 años, tienen antecedentes y formas similares de compensación en programas de pago de servicios ambientales y REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación forestal). La mayor cantidad de créditos de carbono se basan en medir el carbono que absorben (y supuestamente retienen) bosques y plantaciones de árboles; más recientemente también tierras agrícolas, cría de ganado, sistemas costeros y marinos. El carbono se ha convertido en una nueva métrica del capital.

Los créditos y bonos de carbono que estos generan, funcionan como moneda de cambio que puede usarse para negocios, acumulación, especulación. Un crédito de carbono equivaldría a una tonelada “secuestrada” de dióxido de carbono o el equivalente de otros GEI. Quien emite un crédito, supuestamente comprobó que en alguna parte se capturó y almacenó una tonelada de carbono en forma permanente.

En realidad, está medición es difícil o imposible en la mayoría de los casos, porque se trata de sistemas vivos que respiran, es decir, que absorben, pero también emiten carbono. Además, tienen múltiples interacciones con otros sistemas vivos y con comunidades humanas, interacciones dinámicas que también cambian los resultados. En lugar de que esta incertidumbre desanime a los “mineros del aire” –como llaman comunidades de Brasil a los empresarios del carbono– la medición en sí misma y su monitoreo y verificación, se ha convertido en un negocio adicional.

A partir de 2022 ha habido un repunte muy marcado de los proyectos de carbono en México. El principal actor real de estos proyectos son bosques de ejidos y comunidades y el trabajo que estas hacen. Pero el proceso “del bosque al crédito” es engorroso y está diseñado para que solamente “expertos” externos lo puedan transitar.

Para identificar un área, definir un proyecto, planear su manejo, registrar, monitorear, verificar, certificar, emitir créditos y finalmente venderlos en los mercados hay intermediación de muchos otros actores: ONG que se acercan a las comunidades, expertos, técnicos, agencias, empresas que fijan estándares internacionales y son a su vez quienes verifican que se cumplan, brokers o intermediarios de activos financieros, etcétera. Intervienen también instituciones gubernamentales. Esto significa que cualquier supuesta ganancia va en su mayor parte para otros actores, no para las comunidades. Y eso sin contar las ganancias de las trasnacionales contaminadoras que compran créditos y los revenden. Es usual que las comunidades no reciban nada o sean montos ridículos, lo cual se ha documentado en muchos casos, por ejemplo, en comunidades de Veracruz (https://tinyurl.com/bdf76rew). Incluso pueden quedar endeudadas.

En mayo de 2024, un reporte encargado por el gobierno mexicano contabilizó 314 proyectos de créditos de carbono en el país. A noviembre 2025, según los registros de las dos principales agencias internacionales que intervienen en esos proyectos, Reserva de Acción Climática y Verra/VCS, hay 410 proyectos en curso con la primera y 43 adicionales con Verra. Ambas han sido señaladas en investigaciones periodísticas por generar créditos “fantasmas” en diversos proyectos y otros problemas. Pese a ello, han aumentado notablemente su presencia en México. Es importante entender los impactos y amenazas que conllevan estas iniciativas, especialmente para las comunidades.

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