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8/08/2020

Remedios Varo, una artista por descubrir

Arte y exilio republicano




Pese a ser una de las mejores pintoras surrealistas del Siglo XX y siendo notablemente conocida en México y toda América, es prácticamente desconocida en España. Hablamos de una figura excepcional que sufrió la guerra civil, la segunda guerra mundial y el exilio


Madrid, 27 jul. 20. AmecPress/Viento Sur.- Remedios Varo (1908-1963) fue una artista sobresaliente y excepcional. Pese a ser una de las mejores pintoras del Siglo XX, y siendo notablemente conocida en México y toda América es prácticamente desconocida en España. Hablamos de una figura excepcional que sufrió la guerra civil, la segunda guerra mundial y el exilio.
Desgraciadamente no es una excepción. Buena parte de los exiliados republicanos y antifascistas continúan siendo grandes desconocidos en España, fenómeno que se acentúa más en lo referente a mujeres. No olvidemos que la victoria del ejército franquista en la guerra civil, supuso una salvaje represión contra los sindicatos y partidos de izquierda, los derechos democráticos, la lengua, la cultura y el arte.
El régimen franquista trabajo minuciosamente en una represión intencionada, premeditada, global, despiadada y de elevado afán inquisitorio a todos los niveles que incluía auténticas matanzas, asesinatos, encarcelamientos, torturas, multas, sanciones, purgas, destierros, confiscaciones, censura, inhabilitaciones, coacción, temibles controles de conducta y comportamiento, campos de trabajos forzados, etc. Cientos de miles de personas se exiliaron, entre ellos una lista interminable de intelectuales y artistas.
Durante el franquismo, personas científicas y artistas exiliadas no existían en los libros, ni en ningún medio de comunicación, salvo y en todo caso para calumniarlos. Después de Franco, salvo excepciones, apenas ha habido esfuerzos gubernamentales y oficiales de carácter divulgativo sobre el exilio. Mientras el aparato represivo franquista quedó injustamente impune, un gobierno mostraba escaso interés en políticas sobre el conocimiento de la represión y de rehabilitación de las víctimas.
Por tanto, nos resulta injusto, pero no extraño, que la intensa vida y obra de Remedios Varo sea desconocida generación tras generación. Una autentica pena, dado que hablamos de una pintora de gran inteligencia y talento artístico, que pese a su prematura muerte, tiene una producción amplia y notable en cantidad y calidad. Poseía una gran creatividad, ingenio e imaginación, cualidad importante para destacar en la pintura, especialmente en la surrealista, en la que destacó con un inconfundible estilo propio y singular. Su riqueza y originalidad expresiva es impresionante, en todos sus matices y detalles, mezclando realidad, lógica y fantasía.

Infancia y juventud

En cualquier investigación histórica sobre un personaje, se estudian referencias sobre sus orígenes e infancia. En este caso, podemos comenzar señalando que María de los Remedios Varo Uranga nació el 9 de diciembre de 1908 en el pueblo de Anglès, provincia de Girona. Nos encontramos ante la España de la Restauración, en pleno reinado de Alfonso XIII. Hablamos de una sociedad tradicional, de valores conservadores, con un gran atraso económico, cultural y social respecto a otros países de Europa Occidental.
Remedios tuvo una hermana con una muerte temprana. Sus otros dos hermanos fueron Rodrigo y Luis. Su madre Doña Ignacia Urande, era ama de casa, de origen vasca, por lo que veraneaban en San Sebastián donde vivía la familia de su madre. Era devota cristiana y defensora de valores tradicionales. Por el contrario, el padre, Don Rodrigo Varo y Zejalvo, natural de la provincia de Córdoba, era un librepensador, agnóstico, republicano de ideas progresistas, y de compromiso social, que protagonizó polémicas con el clero local. Hombre culto, estudioso de la mineralogía y del idioma esperanto, era ingeniero hidráulico, por lo que debido a su profesión dibujaba, diseñaba, planificaba conducciones de agua, trazaba planos, etc.

Todos los estudios insisten en que enseñó y animó a Remedios a dibujar, desde la infancia. Siempre estimuló el interés en la pintura en su hija, incluso dejándola utilizar instrumentos de dibujo que usaba en su trabajo. Resultaba excepcional para la época que un padre atendiera con tanto interés por la formación de una hija. En este sentido, se ha señalado que Don Rodrigo ejerció una influencia de capital importancia en Remedios, quien posibilitó que creciera en un ambiente de inquietudes culturales y artísticas. Parece que su infancia fue feliz y sus recuerdos más tempranos han quedado reflejados en buena parte de sus obras. No es de extrañar que Octavio Paz asegurara que Remedios “no inventa, recuerda” [1]
Debido a la profesión de su padre, la familia cambió de residencia en más de una ocasión. Se trasladaron a Algeciras, Tánger y Casablanca, entre otros lugares. En 1917, se instalan en Madrid. Se matricula en el Instituto San Isidro, donde terminó sus estudios de Bachillerato. Durante esos años Remedios se interesa por avances y novedades científicas, a la par que aumenta su pasión por el arte. Lee novelas de género policiaco y de autores como Julio Verne, Alexandre Dumas, Edgar Allan Poe, etc.

Mujer pionera en entrar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando

En una época en la que las mujeres brillaban por su ausencia en el ámbito académico y educativo, Remedios estudia en la escuela de artes y oficios. En la España de la Restauración y la dictadura de Primo de Rivera existían grandes desigualdades jurídicas y sociales de género, en la que se solía mantener a las mujeres fuera del mercado de trabajo y del sistema educativo. Aun así, Remedios destaca en sus estudios. A los 15 años aprobó un examen para ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Remedios fue una de las primeras mujeres en estudiar en esta institución creada en 1752. Allí estudia entre 1924 y 1930, y conoce a Maruja Mallo (1902-1995), Salvador Dalí (1904-1989), e incluso a quien será su primer marido, Gerardo Lizarraga (1905-1984).
Durante sus estudios realiza un curso extra voluntario sobre dibujo científico. En la academia recibió clases de Manuel Benedito (1875-1963) y Julio Romero de Torres (1874-1930). Remedios se aplica, aprende y pinta retratos, paisajes, y se configura una influencia en ella de artistas como El Bosco, El Greco, Goya. A su vez, adquiere interés por el movimiento surrealista, una de las vanguardias artísticas más importantes de aquel momento y del siglo XX. En un contexto sociocultural dominado por hombres, participa en tertulias de la Residencia de Estudiantes, llegando a conocer entre otros a Federico García Lorca (1898-1936) y Luis Buñuel (1900-1983). Y es que la vida de Remedios está llena de contrastes. Habiendo estudiado en colegios de monjas, años después se relaciona con las vanguardias españolas. De esta forma no resulta extraño que posteriormente expresa en sus obras esa huida de tradiciones severas y retrogradas en las que la mujer carece de libertad personal.

Francia y Gerardo Lizarraga

Recién acaba sus estudios se casa con Gerardo, su compañero de clase en 1930. Se instalan en Paris, y se matricula en la Escuela de Arte Libre de Paris, aunque pronto la abandona. Asiste a cafés donde se reunían artistas e intelectuales y comienza a conocer de primera mano al movimiento surrealista. Pese a que era un movimiento revolucionario y avanzado en su época, y que las mujeres ganaron protagonismo artístico con las vanguardias, existían notables límites y contradicciones. Remedios afirmó que “mi posición era la tímida humilde oyente, no tenía ni la edad ni el aplomo para enfrentarme a ellos, a un Paul Eluard, un Benjamin Peret, o un André Breton. Yo estaba con la boca abierta dentro de ese grupo de personas brillantes y dotadas” [2]. Aun así, terminó siendo respetada, aunque quizá de forma más lenta de lo normal, por el hecho de ser mujer. No olvidemos, que algunos surrealistas consideraban a la mujer como una musa, lo cual constituía un estereotipo y rol de género adverso para Remedios y todas las mujeres. Leonora Carrington (1917-2011), gran amiga de Remedios dijo que “No tuve tiempo para ser la musa de nadie. Estaba demasiado ocupada rebelándome contra mi familia y aprendiendo a ser una artista” [3].La relación entre feminismo y surrealismo ha sido estudiada y analizada por diversas historiadores del arte feministas. Por su parte, Janet A. Kaplan, biógrafa de Remedios afirma que el surrealismo “regularmente excluye, no solamente a Varo, sino virtualmente a todas las mujeres asociadas con el movimiento” [4].

Francia y la Guerra Civil

En 1932 regresan de Francia, instalándose en Barcelona. Hace trabajos y dibujos para agencias publicitarias y llega a trabajar para Thompson. En 1935 termina su relación con Gerardo. Hasta 1937 vive en la Plaza de Lesseps. Allí, en 1935, compartió un estudio de pintura con el pintor surrealista Esteban Francés (1913-1976), quien fuera su amante y uno de sus compañeros creativos más importante en su vida. Esteban anima a Remedios a introducirse en el movimiento surrealista, capitaneado por André Breton (1896-1966), quien en 1924 elaboró el Primer Manifiesto Surrealista. En 1935 el pintor surrealista francés, Marcel Jean (1900-1993) y Oscar Domínguez (1906-1957) llegan a Barcelona y realizan trabajos conjuntos, los llamados cadáveres exquisitos, acercándose aún más al surrealismo.
En 1936 conoce al poeta surrealista francés Benjamin Peret (1859-1959), una de las personas más importantes en la vida de Remedios y con quien acabará teniendo una larga relación. El poeta surrealista Paul Éluard (1895-1952), a quien Remedios había conocido en Francia, presenta en Barcelona una exposición sobre Picasso organizada por la Asociación de Amigos del Arte Nuevo. Ese año se integra en el grupo Logicofobista, creado en enero de 1936, fue un movimiento vanguardista de claras influencias surrealistas que fue presentado el 4 de mayo de 1936 en Barcelona en una exposición en los sótanos de la librería Catalonia. Se expusieron 39 obras, 3 de las cuales eran de Remedios y de su compañera Maruja Mallo. Desgraciadamente, no se conservan buena parte de las obras que se expusieron. La exposición tuvo cierta resonancia y tenían intenciones de presentaciones y extender el movimiento en Madrid y otros lugares, pero la guerra civil truncó el proyecto.
Remedios comenzó una relación con Benjamin Peret, una persona con un gran compromiso social y conciencia política, que había estado organizado en Francia en círculos trotskistas. Por otro lado, Gerardo, su anterior pareja trabajó como cartógrafo para el ejército republicano hasta el final de la guerra. Pese a que la cubana y biógrafa de Remedios, Zoe Valdes, afirma que en Varo no hay ninguna ideología, su vida y actuaciones poseen una gran carga política progresista y antifascista.
Remedios solo estuvo en España el primer año de Guerra Civil. En 1937 vuelve a Paris con Benjamín Peret. De vuelta a Francia, Benjamin Peret sigue militando políticamente en la izquierda revolucionaria trotskista y colabora en la Federación Internacional del Arte Revolucionario e Independiente. Por otro lado, las obras de Remedios comienzan a ser expuestas en muestras surrealistas de diferentes ciudades, como Londres en 1937 o en la Exposición Internacional del Surrealismo en Tokio aquel mismo año. En 1938 se exponen algunas de sus obras en la galería de Bellas Artes en Paris, y en la galería Robert en Ámsterdam, mientras que en 1940 se exponen en México. Es decir, obras de arte de una mujer española eran expuestas por distintos países e incluso continentes. Remedios conoce a algunos de los artistas e intelectuales más sobresalientes del momento, guardando amistad con algunos de ellos. Conoce a André Breton, es amiga del escritor surrealista René Daumal (1908-1944), el pintor rumano Victor Brauner (1903-1966), etc. Sobre la estancia en Paris, Remedios afirmará en 1960: “No es fácil vivir de la pintura en Paris. Tuve muchas especialidades, entre ellas fui locutora. Traducía conferencias para latinoamericanos” [5].

Posguerra y Segunda Guerra Mundial. Exilio mexicano


El fin de la guerra civil con la victoria del ejército liderado por Franco, supuso un drástico retroceso en los derechos y libertades. Todos los avances de los años anteriores fueron anulados. Se instauró una dictadura de partido único con claras influencias fascistas. El 9 de febrero de 1939 se aprobó la Ley de Responsabilidades Políticas, que aplicándose con carácter retroactivo desde 1934, convertía en ilegal lo que fue legal durante la II Republica. Por tanto, tener antecedentes republicanos y de izquierdas, incluso antes del inicio de la guerra, era motivo de castigo. Se podía condenar a cualquiera; no solo por actos cometidos durante la guerra, sino por ejercer derechos y libertades que eran perfectamente legítimos durante la Republica.

Remedios Varo, no podía volver a España. Un país en el que, con la victoria de Franco, las mujeres sufrieron una enorme involución legislativa, perdiendo todos los derechos y libertades conquistados durante la Republica. Este retroceso social afectaba teóricamente a todas las mujeres, aunque las más perjudicadas y con gran diferencia fueron las mujeres republicanas que habían perdido la guerra. Estudios sobre la represión franquista indican que al terminar la guerra había cerca ce 363.000 personas presas, de las que entre 20.000 y 30.000 eran mujeres [6]. Los fusilamientos durante la posguerra rondan los 192.000 según diversos historiadores, y entre ellos hay constancia de ejecuciones de numerosas mujeres. En las tapias del cementerio de la Almudena, de los 2663 asesinados entre 1939 y 1945, 87 eran mujeres [7], entre ellas las llamadas 13 rosas, de las cuales 7 eran menores de edad.
También hubo persecuciones en el ámbito del periodismo. María Luz Morales Godoy (1889-1980), nombrada directora de La Vanguardia en 1936, fue la primera mujer en dirigir un periódico. Tras la guerra fue inhabilitada para ejercer el periodismo y no fue rehabilitada hasta 1978. Abundan los ejemplos de maestras, profesoras, pedagogas que sufrieron la cárcel, exilio, y la inhabilitación. Algunas no fueron rehabilitadas para su profesión hasta los años 50. Las mentes más brillantes del arte, la cultura, ciencia y la intelectualidad española que habían sobrevivido a la represión, estaban fuera de España, y en muchos casos no volvieron jamás, como el caso de Remedios Varo.
Remedios se topa de lleno con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Francia. Cuando los nazis invaden Francia, su vida corre peligro, así como la de su pareja y amistades. Puede ser deportada a la España de Franco. De Paris huyen a Perpignan y a Marsella para evitar ser detenidos. Se encuentra en compañía de personajes como Jacques Herlod o Víctor Brauner, entre otros. Benjamien Peret es detenido en mayo de 1940. Pese a las precauciones es detenida por los nazis, se supone que sobre todo por ser la compañera sentimental de Peret y por dar refugio a un desertor del ejército francés [11]. Su detención se alarga durante meses, pero consigue huir con Benjamín Peret; primero a Marruecos (Casablanca), desde donde parten tras múltiples peripecias, riesgos y barcos abarrotados al puerto de Veracruz.
Remedios y Benjamin consiguieron llegar a México en diciembre de 1941. Muchos otros no logran huir de la represión fascista. Algunos amigos suyos son detenidos y torturados. Su ex marido, Gerardo Lizarraga, termina en el campo de concentración francés de Argelès, junto con miles de republicanos españoles. Remedios, como tantos otros exiliados, jamás volverá a España. No olvidemos que México, gobernado por Lázaro Cárdenas, acogió voluntariamente y con entusiasmo a buena parte del exilio republicano y antifascista. Aunque, pese a la buena acogida gubernamental, según cuenta el hijo de Gerardo Lizarraga, un artista como Diego Rivera (1886-1957) era “hispanófobo a morir” [12], mientras que Benjamin Peret desconfiaba del pintor mexicano por creerlo implicado en el asesinato de León Trotsky (1879-1940). Pero no será la única pintora española que se exilia en México; Manuela Ballester (1908-1994) y Paquita Rubio (1911-2008) sufren los campos de concentración franceses antes de llegar al país latinoamericano. Las pintoras Soledad Martínez, Carmen Milla y Elisa Piqueras también se exilian en México. Maruja Mallo se refugia en Argentina.
En la década de los 40, algunas de sus obras continúan apareciendo en exposiciones del movimiento surrealista en New York (1942), Paris (1947), etc. Pero, en general los primeros años en México no fueron fáciles. Ella se gana la vida con distintos trabajos como decoradora, diseñadora de máscaras y de vestuario para teatro y ballet. Realiza trabajos de publicidad bélica para los aliados en plena Segunda Guerra Mundial. También realiza dibujos y carteles publicitarios para Bayer entre 1942 y 1949, que firma con el nombre de “Uranga”, que era el apellido de su madre. Mientras tanto, Benjamín Peret trabaja como profesor y traductor de francés. Pero se separan en 1947. Benjamin, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial no desea quedarse en México y quiere volver a Francia, donde prosigue trabajando con el movimiento surrealista. En 1958, Remedios cruzara el Atlántico para despedirse de su ex marido cuando se encontraba gravemente enfermo.

Marcha a Venezuela y regreso definitivo a México

Remedios comenzó una relación con el piloto exiliado francés Jean Nicolle y se instaló en Venezuela durante dos años. En este país se encuentra su hermano Rodrigo, que era el jefe de epidemiologia del Ministerio de Salud Pública y la ayuda a conseguir algunos trabajos. Remedios consigue trabajo como dibujante de ilustración de insectos en la Misión Científica Francesa de América Latina. Se convierte en una ilustradora entomológica, realizando trabajos técnicos especializados, reproduciendo insectos observados mediante microscopios, especialmente los mosquitos que trasladan la malaria.
En 1949, vuelve a México definitivamente, donde convive con numerosos exiliados republicanos españoles, siendo su casa habitual lugar de encuentro de antiguos amigos que conoció en Paris y de otros artistas e intelectuales: el artista plástico Gunther Gerzso (1915-2000) Gordon Onslow Ford (1912-2003), Luis Buñuel, Wolfgang Paalen (1905-1959) y su mujer, Alice Rahon (1904-1987), ambos pintores surrealistas, la fotógrafa anarquista Kathi Horna (1912-2000), etc. Mención especial merece su amistad con otra mujer, Leonora Carrington, con quien compartirá una estrecha relación creativa, además de amistosa. De hecho Remedios presenta a Leonora al fotógrafo Chiki Weisz (1911-2007), con quien posteriormente se casó [13]. Mientras tanto, sigue interesándose por las novelas, la biología, la ciencia, el psicoanálisis, la botánica, la astronómia, la física, etc.

Tras volver a México, aumentó su profesionalización en el mundo artístico. Lo que en un principio pareció como refugio temporal, se convierte en su definitivo lugar de vida. Su vida cambia cuando conoce a Walter Gruen (1914-2008), un refugiado austriaco que había sufrido los campos de concentración nazis de Dachau y Buchenwald, quien será su tercer marido, tras casarse con él en 1952. Su nuevo matrimonio la garantiza una seguridad y estabilidad económica que le permite dedicarse en exclusiva al arte y la pintura. Walter Gruen la animó a abandonar el carácter comercial y publicitario de sus trabajos y a dedicarse plenamente a la pintura. Su producción artística aumenta notablemente. Su amiga Leonora Carrington también la anima a pintar. En 1955 participa en una exposición en la galería Diana, y tras el éxito, al año siguiente presenta su primera exposición individual en la misma galería. Recibe una inesperada y gran acogida: expuso 12 obras y vendió varios cuadros y posteriormente recibió diversos encargos. En 1962 realiza su segunda exposición individual en la Galería Juan Martín. Remedios conseguía un gran interés del público, mientras tanto el panorama artístico en España era muy pobre y con escasa presencia de mujeres en la pintura.

Muerte inesperada y repentina

El 8 de octubre de 1963, a los 55 años de edad, en el apogeo de su carrera artística, murió repentinamente, de un ataque al corazón. Había recibido el encargo de pintar un mural para el nuevo pabellón oncológico del Centro Medico de la Ciudad de México, pero su prematura muerte truncó el proyecto [15]. Tampoco terminó su obra “Música del bosque”, en donde representaba a su marido en un bosque, supuestamente ubicado en Austria, su país de origen. A lo largo de su vida había pintado 364 obras [16]; también hizo una escultura con huesos de animales, concretamente de pavo y pollo. Incluso un ensayo de humor titulado Homo Rodans y otros relatos como “Recetas y consejos para ahuyentar los sueños inoportunos, el insomnio y los desiertos de arenas movedizas bajo la cama”, “Días de meditación” y “Trigo, aceitunas y naranjas, presérvate del frío con lana de oveja”. Murió joven, y su producción artística podría haber sido mayor de haber vivido más años. Una muerte que pasó completamente desapercibida en España.

Una excelente artista desconocida en España

Al margen de su excelente producción artística, varias etapas de su intensa vida podrían convertirse en excelentes novelas o películas. Pero no ha sido el caso; a casi 57 años de su muerte, la obra y vida de Remedios sigue siendo desconocida. Una pena, dado que hablamos de una pintora con influencias surrealistas, de maestros primitivos, autores renacentistas, pero con un gran estilo propio y personal, notablemente original. Su capacidad para pintar fabulas y metáforas es sorprendente. En sus pinturas nos encontramos personajes medio humanos y medio animales en entornos medievales y góticos. Sus dotes creativas eran sobresalientes, así como su minuciosidad, meticulosidad y detallismo. Reproducía tecnología, naturaleza, ciudades, paisajes, torres, gatos, castillos fantásticos. En ocasiones se produce una fusión entre naturaleza y arquitectura.
En buena parte de sus obras la mujer es protagonista, como agente creadora y figura poderosa. Como pintora surrealista se perciben revelaciones del subconsciente, elementos oníricos y una libre asociación de imágenes, con una simbología de difícil interpretación. En sus obras podemos ver desde a un relojero rodeado de relojes que marcan la misma hora (La revelación, 1955), una persona buscando el hilo invisible que une un pentagrama (Armonía, 1956), a un vagabundo vestido con un traje indescriptible (Vagabundo, 1957), a una mujer lechuza pintando aves que salen a volar desde el papel (Creación de aves, 1957), a personajes cuyo pelo es una nube y la barba un medio de transporte (Locomoción capilar, 1959), sombras besándose en el suelo (La despedida, 1961), un científico enigmático experimentando con plantas (Planta insumisa, 1961), una mujer pájaro soplando una flauta doble (El trovador, 1961). Por no hablar de originales obras como Fenomeno (1962), Transito espiral (1962), Naturaleza muerta resucitando (1963), etc.
Algunos expertos en Remedios han señalado la singularidad y originalidad de su estilo. Aunque pese a tener un estilo muy personal, a veces encontramos diferencias notables entre unas obras y otras. Zoe Valdes asegura que: “cada cuadro de remedios varo es una novela”. La crítica de arte Margarita Nelken (1902-1995) aseguraba un año después de su muerte que: “La producción de Remedios Varo tiene el sereno decurso de un río que nada empuja ni detiene. La técnica no es acierto, ni siquiera certidumbre, es virtuosismo espontáneo. Algo en que no aparece, no puede jamás aparecer la menor falla” [17]. Por su parte, Octavio Paz aseguraba que: “no pinta el tiempo sino la fantasía contra el furor en que el tiempo reposa” [18]. Janet A. Kaplan manifiesta que Remedios sitúa “escenas emocionalmente complejas en un ambiente doméstico y cotidiano” [19].
En España, apenas ha habido esfuerzos institucionales y gubernamentales para difundir la obra y la historia de Remedios. Encontramos pocas noticias, e incluso algunas de las publicadas en los últimos años trataban sobre el largo y complejo objeto de litigio del que han sido sus obras. Entre 1987 y 1992, Walter Gruen intento conseguir ser reconocido como heredero y acudió sin éxito a la justicia reclamando sus derechos de las obras expuestas en el Museo de Arte Moderno de México (MAM). El gobierno mexicano declaró posteriormente patrimonio nacional las obras de Remedios. Pero un tribunal mexicano declaro, por segunda vez, a su sobrina Beatriz Varo Jiménez como heredera única y universal, quien en 2003 declaró sus intenciones de donar algunas de sus obras al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía [20]. En 2004, una nueva sentencia judicial falló de nuevo a favor de Beatriz Varo [21], lo que provocó preocupación en México [22]. Finalmente, en enero de 2008 una sentencia señaló que el Estado mexicano era el único legitimo propietaria de las obras.
En un periódico como El País no encontramos una noticia sobre Remedios hasta 1988; en ella se indica que es “casi desconocida en España” [23], y podemos afirmar que en mas de 30 años no se ha avanzado lo suficiente. Aquel año, 25 años después de su muerte, el Banco Exterior de España organizó una exposición en Madrid, dirigida por la historiadora de arte Natacha Seseña (1931-2011), en la sede de su fundación, titulada “Remedios Varo”, con 54 oleos, 11 gouaches y 18 dibujos. Las 81 obras estuvieron expuestas entre noviembre de 1988 y enero de 1989. Entonces, la Fundación del Banco Exterior patrocinó una edición en castellano del libro Viajes inesperados: el arte y la vida de Remedios Varo, de Janet Kaplan [24], traducida por Amalia M. Gamero. En 1991 el Museo de Teruel organizó, otra exposición titulada “Remedios Varo, Arte y Literatura”. En 1999, la Fundación Cultura Mapfre Vida organizó en Madrid la muestra “Fuera de orden. Mujeres de la vanguardia española” [25]. Se exponían obras que abarcaban cronológicamente entre 1910 y 1945 sobre María Blanchard, Maruja Mallo, Ángeles Santos, Remedios Varó, la argentina Norah Borges y la georgiana Olga Sacharoff.
En 2008 la Universidad de Barcelona, organizó un congreso y seminarios internacionales dedicas a Remedios Varo [26], que contó con la presencia de diversos especialistas. Las exposiciones de los ponentes se editaron en el libro Remedios Varo. Caminos del conocimiento, la creación y el exilio. Ese mismo año se instaló una placa en unos jardines del barrio Diagonal Mar de Barcelona con el nombre “Jardines Remedios Varo”.
También en 2008, Elena Morales, doctora en Bellas Artes, presentó en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid su libro “Los universos mágicos de Remedios Varo e Isabel Allende. Fantasmas y Espíritus”, y manifestó que la parecía “inconcebible” la ausencia de actos conmemorativos en España ante el centenario del nacimiento de Remedios Varo [27]. En 2013 María José González Madrid y Rosa Rius Gatell, publicaron “Remedios Varo. Caminos del conocimiento. En 2017 en el Museo Picasso-Málaga se organizó una exposición 18 pintoras [28]: Eileen Agar, Claude Cahun, Leonora Carrington, Germaine Dulac, Leonor Fini, Valentine Hugo, Frida Kahlo, Dora Maar, Maruja Mallo, Lee Miller, Nadja, Meret Oppenheim, Kay Sage, Ángeles Santos, Dorothea Tanning, Toyen, Unica Zürn, y tambien Remedios Varo. También en 2017 tuvo lugar una exposición sobre 8 artistas surrealista, entre ellas Remedios Varo, en la Galería Mayoral de Barcelona [29].
Por el contrario, los proyectos divulgativos sobre Remedios en otras partes del mundo han sido significativos. Aunque, como ha ocurrido en otros ámbitos, referencias y personajes progresistas y revolucionarios, en ocasiones se ha tendido hacia la mercantilización y/o despolitización. No olvidemos que hace tres años vimos a la primera ministra conservadora Theresa May portando un brazalete de Frida Kahlo. Y es que en otro orden de cosas, existe un gran interés en adquirir sus obras, incluso a precios notablemente altos, y parte de sus trabajos se encuentra en colecciones privadas. El lienzo “Hacia la torre”, pintado por Remedios en 1960, fue comprado por 825.000 dólares en 1990 por la firma Christie`s [30]. La cantante Madonna dispone de cuadros de Remedios en su colección privada, y en el videoclip de su canción Bedtime Story se encuentran referencias a la obra “Los amantes” de Remedios.
Dicho lo anterior, un año después de su muerte, el Instituto Nacional de Bellas Artes de México organizó una exposición como homenaje póstumo a Remedios. En 1971 y 1983 el Museo de Arte Moderno de México organiza dos exposiciones sobre Remedios. En 1976 la Editorial Era publicó un libro sobre sus obras, en el que participó Octavio Paz, Juliana González y Walter Gruen. Aun años y décadas después de su muerte, el interés sobre la artista ha sido y es notable. En 1994 el MAM organizo una exposición retrospectiva sobre Remedios con 171 cuadros [31], que fue sumamente visitada. En el año 2000, el Museo Nacional de Mujeres Artistas (MNWA), organizó una exposición a Remedios [32], que obtuvo el interés de medios como The New York Times y el Washington Post. En el 2002, el MAM organizó otra exposición sobre Remedios con 39 obras, dividida en tres secciones. En 2007, Zoe Valdes publica la novela “La cazadora de astros”, inspirada en Remedios Varo. En 2012 el MAM de México acogió una exposición sobre mujeres artistas mexicanas y estadounidenses, llamada “In Wonderland, mujeres surrealistas” [33], organizada en el Los Ángeles County Museum. Se expusieron más de 200 obras de pintoras como Leonora Carrington, Frida Kahlo y Remedios Varo entre otras. En 2010 la Pallant House Gallery de Chichester, en el sur de Londres, organizó una exposición titulada “Amigas surrealistas” dedicada a Remedios Varo, Leonora Carrington y Katy Horna [34]. En 2016 se organizó otra exposición sobre Remedios en México, titulada “Remedios Varo. Apuntes y anécdotas de una colección” [35]. Dos años después, el MAM organizó una muestra titulada “Adictos a Remedios Varo. Nuevo legado 2018”, en la que se exponían dibujos de su archivo personal, donado por la viuda de Walter Gruen, Anna Alexandra Varsoviano (1927-2015), que fue amiga de Remedios y esposa de Walter tras su muerte. No olvidemos que el MAM es la única institución que posee una colección amplia de obras de Remedios Varo. Las 38 obras que dispone el museo estaban valoradas en 24 millones de euros en 2002 [36], cuando el Estado mexicano las nacionalizó.
En 2018, se estrenó una obra de teatro en Paraguay sobre la vida de Remedios Varo, dirigida por Raquel Martínez, quien afirmo que “En la obra, contamos que luchó para dejar de ser una musa y convertirse en una creadora porque en ese tiempo los pintores seguían teniendo a la mujer como una modelo” [37] Remedios Varo continúa despertando simpatías en América. En 2019, el grupo de música mexicano Virrey, tituló “Remedios Varo” a una de sus canciones de su disco Anima. Pero Remedios continúa siendo una desconocida en España, donde escasamente se disponen tres lienzos en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Razón de más para que multipliquemos esfuerzos para no dejar que lo mejor de nuestro pasado caiga en el olvido. Debemos mantener viva la memoria histórica de los oprimidos y del exilio, y continuar intentando romper con todas las herencias culturales, sociales y políticas del franquismo, con una clara perspectiva de transformación social.


Notas

[1] Antequera Lucas, J.L, “Remedios Varo (1908-1963): El viaje interior”, UNED, Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII, Historia del arte, t. 20-2, 2007-2008
[2] Antequera Lucas, J.L, “Remedios Varo (1908-1963): El viaje interior”, UNED, Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII, Historia del arte, t. 20-2, 2007-2008
[3] Pulido, N, “Madrid, capital surrealista”, ABC, 03/10/2013.
[4] KAPLAN, J: Viajes inesperados. El arte y la vida de Remedios Varo. México D.F. Ediciones Era. 1988. pp. 234
[5] De Diego, E, “Remedios Varo, la moderna visionaria”, El País, 28/01/2016.
[6] EGIDO LEÓN, Ángeles: “El precio de la militancia femenina: acción política y represión”. En EGIDO LEÓN, Ángeles y FERNANDEZ ASPERILLA, Ana (Eds): Ciudadanas militantes feministas. Madrid, Eneida, 2011, p. 52.
[7] Idem p. 56
[8] Idem, p 56, 57: “En la fosa de Grazalema (Cádiz), por ejemplo, se han encontrado restos de al menos 15 cadáveres de mujeres (4 de ellas embarazadas), asesinadas de manera brutal –no hay huellas de balas en los cuerpos. La memoria colectiva recuerda que fueron arrojadas a la fosa en el verano de 1936 después de haberles rapado el pelo al cero y paseado durante dos días por las calles del pueblo como escarnio publico y para escarmiento general. En el cementerio de San Rafael (Málaga), donde han sido exhumados ya los restos de 2.200 fusilados entre 1937 y 1939, se ha calculado que un 20% de ellos corresponden a mujeres (….) En la fosa de Villanueva de la Vera (Cáceres) se han encontrado restos de 5 mujeres, simples jornaleras, salvajemente tiroteadas por las autoridades falangistas locales. En Candeleda (Ávila), han aparecido 3 mujeres. En Covanera (Burgos), en el paraje denominado La Penilla, 15 cuerpos, de ellos 2 de mujeres”.
[9] En Santiago Vega Sombría 2001 “La política del miedo”. Critica. Barcelona. Pg 278.
[10] Adela Muñoz Páez, “Heroínas olvidadas: científicas españolas de la II República. Treinta y seis mujeres constituyeron un brillante germen de la presencia femenina en la ciencia española”, El País, 13 de febrero de 2017. 
[11] De Llano, P, “Grandes minucias de Remedios Varo”, 16/09/2016
[12] “Imprescindibles – Remedios Varo. TVE. 2014.
[13] Ibarz, M, “Remedios Varo la logicofobista”, El País, 17/03/2008.
[14] Lucas, A. “Surrealismo furtivo de Remedios Varo”. El Mundo, 01/11/2015.
[15] fDe Diego, E, “Remedios Varo, la moderna visionaria”, El País, 28/01/2016.
[16] ANTEQUERA LUCAS, J.L: 2008-2008, “Remedios Varo (1908-1963): El viaje interior”. Revista Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Historia del arte, t. 20-21, pp. 341-361.
[17] CASTELLS, I: Remedios Varo. Cartas, sueños y otros textos. México D.F. Ediciones Era. 1994.
[18] H.JP, “Descubriendo a la pintora gerundense Remedios Varo, figura del surrealismo”. La voz de Galicia, 22/10/2015.
[19] KAPLAN, J: Viajes inesperados. El arte y la vida de Remedios Varo. México D.F. Ediciones Era. 1988, pg. 124
[20] Bono, F, “Una española, declarada heredera de 38 cuadros de Remedios Varo”, El País, 23/06/2003.
[21] Bono, F, “Una española, heredera de la pintora Remedios Varo”, El País, 20/09/2004.
[22] Cascante, M, “Intelectuales mexicanos rechazan la salida del legado de Remedios Varo”, ABC, 17/02/2004.
[23] JARQUE, F, “El Banco Exterior presenta la primera retrospectiva de remedios Varo en España”. El País, 04/11/1988.
[24] CALVO SERRALLER, F, “Biografía de una mujer surrealista”. El País, 04/11/1988.
[25] Díaz de Tuesta, M.J, “Una exposición rescata a seis pintoras de la vanguardia española”, El País, 10/02/1999. Véase también: Castro Florez, F, “Mujeres de Vanguardia”, ABC, 4/02/1999, pp. 28-29
[26] Combalia, V, “Remedios Varo y la plaza de Lesseps”, El País, 06/12/2008.
[27] “Reivindican a la pintora española Remedios Varo «para que siga el camino de Kahlo”, Publico, 27/02/2008.
[28] “Rebelión femenina en el surrealismo”, ABC, 17/10/2017.
[29] “Frida Kahlo, Dora Maar y todas las mujeres del surrealismo”, ABC, 16/01/2017.
[30] “Un cuadro de Frida Kahlo, record de venta del arte latinoamericano”, El País, 04/05/1990.
[31] Rico, M, “El triunfo póstumo de Remedios Varo”, El País, 06/04/1994.
[32] “Una española en el único museo del mundo dedicado al arte femenino. El MNWA de Washington muestra una antológica de la pintora Remedios Varo”, El País, 27/02/2000.
[33] Huerta, R, “El país (femenino) de las Maravillas (surrealistas)”, El País, 25/11/2012.
[34] “La historia de una amistad surrealista”, Publico, 02/08/2010. 
[35] De Llano, P, “Grandes minucias de Remedios Varo”, 16/09/2016.
[36] Molina, E, “México nacionaliza la obra de la artista Remedios Varo y se queda sus derechos”, ABC, 02/05/2002.
[37] Villar Ortiga, C, “obra de teatro recupera la vida olvidada de la artista exiliada Remedios Varo”, La Vanguardia, 12/12/2018.

Fotos: Archivo AmecoPress. 

7/21/2019

Remedios Varo, entre lo sagrado y lo profano


"Divertida, lista, lectora empedernida y que sabía más de ciencia que los científicos". Estas palabras las escribió la escritora Janet A. Kaplan, autora de la biografla Viajes inesperados: el arte y la vida de Remedios Varo ( 1988), a propósito de la pintora española más venerada en México y casi desconocida en su propio país de nacimiento, España.
La primera vez que tuve conocimiento de la existencia de esta mujer, fue a través de ese maravilloso tesoro con forma de libro que se llama Los detectives salvajes. En él su autor, Roberto Bolaño, citaba a un puñado de artistas femeninas que habían insuflado aires nuevos a la literatura y la pintura del siglo XX, y allí, en la misma página en la que se podían leer nombres como el de Marianne Moore, Gertrude Stein, Joyce Mansour, Unica Zurn, Alice B. Toklas o Leonora Carrington, encontré el de la pintora catalana.
Algún tiempo después, cuando ya casi había olvidado por completo el nombre de Remedios Varo, volví a darme de bruces con él en otro gran libro. Esta vez se trataba de Leonora, la magistral novela que la escritora mexicana Elena Poniatowska había escrito sobre la pintora surrealista británica Leonora Carrington. En el capítulo 38 de ese libro, Poniatowska escribe que Remedios Varo poseía ”unos grandes ojos almendrados dentro de una cara en forma de corazón rematada por una cabellera rojiza y frondosa.” Unas páginas más adelante, nos dice de ella:
Remedios ciñe su cintura, ya de por sí delgada, con un cinturón ancho, se viste de negro y guarda dos pares de zapatos de tacón alto. Nueve años mayor que Leonora, es la maestra, la animadora, la que enamora a los hombres, la que protege a Benjamín, y todavía se da el lujo de recoger gatos perdidos y convertirlos en talismanes, como las piedras, las conchas de mar y los cristales que acomoda en el librero.
Pero ¿quién fue en realidad esta mujer que, según Poniatowska, era capaz de crear etiquetas y propaganda, diseñar trajes, hacer esculturas con huesos de pollo y espinas de pescado, restaurar cerámica precolombina y, sobre todo, pintar cuadros?
Remedios Varo vivió una vida más parecida a la de la protagonista de una novela que a la de una persona de carne y hueso. A lo largo de sus cincuenta y cinco años, vivió en decenas de lugares distintos, compartió experiencias vitales con algunas de las figuras artísticas más destacadas de su tiempo, fue perseguida por el fascismo y el nazismo, se vio obligada a exiliarse en dos ocasiones, trabajó en los más diversos trabajos relacionados con el arte para poder sobrevivir, y sobre todo, amó y fue amada con pasión y vehemencia por varios hombres. En resumen: gozó de una vida tan intensa que parece inventada.
Había nacido de manera absolutamente casual en Anglés, en Girona, el día 16 de diciembre de 1908 y fue bautizada con el rimbombante nombre de María de los Remedios Alicia Rodriga. Desde muy pequeña vivió en una dicotomía doméstica permanente, casi paranoide. Por una parte estaba su padre, Rodrigo Varo y Zejalvo, un ingeniero hidráulico cordobés, librepensador y ateo, amante de la naturaleza y del arte, que la enseña a dibujar y le transmite su amor por la belleza y la libertad. Por otra parte, estaba su madre, Ignacia Uranga y Bergareche, una vasca católica y supersticiosa, que siempre está cerca de la niña para advertirle de que el mundo es un lugar lleno de maldad y pecado. Hay dos cosas en su niñez que hacen de aquellos días algo único: los libros y los viajes. Desde muy pronto, la niña se convierte en una lectora empedernida. Ella misma lo contaba en una entrevista:
Leí todo lo que caía en mis manos, como antídoto al catecismo y al credo, leía cuentos fantásticos, de viajes y aventuras, me interesaba por los quehaceres de los magos y de los alquimistas, el descenso al centro de la tierra con Julio Verne y el ascenso al cielo con Edgar Allan Poe. Disfrutaba de la misma manera los cuentos fantásticos de Alejandro Dumas, libros sobre misticismo y filosofía oriental.
Luego están los viajes. Debido a la profesión del padre, la familia viaja por toda España e incluso durante un tiempo se instalan en el norte de África. Eso la marcará profundamente. Siempre se sentirá una exiliada, sea cual sea su lugar de residencia.
Cuando la niña va creciendo, la influencia paterna parece hacerse más fuerte, al mismo tiempo que se debilita la de la madre, y esto hace que acabe matriculándose en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Será una de las primeras mujeres que tienen la oportunidad de estudiar en esta institución. Allí será alumna y compañera de estudios de figuras destacadas de la pintura española, como Julio Romero de Torres, su profesor, y Salvador Dalí, su compañero.
Cuando termina sus estudios, se casa con el también pintor Gerardo Lizárraga, y se van a vivir a París, que por entonces, como había escrito Ernest Hemingway en su famosa novela, ya “era una fiesta” rebosante de vida y color, de literatura y pintura, de jazz y bohemia. En la capital francesa entra en contacto con el movimiento surrealista, y empieza a intuir los caminos inexplorados por los que va a transitar su obra pictórica.
Mientras tanto, en España, soplan aires de libertad y la monarquía caduca y corrupta del Alfonso XIII deja paso a la Segunda República. Remedios y Gerardo deciden regresar a Barcelona atraídos por los aires revolucionarios, modernizadores y libertarios de la ciudad. Durante los años siguientes, la pintora se mete de lleno en los ambientes surrealistas de Barcelona, Entra en contacto con el grupo de los Logicofobistas, un movimiento que “tenía por objetivo aunar el arte y la metafísica de un modo que desafiara a la lógica y a la razón”, tal y como explica Kate Hodges.
Sin embargo, como todo lo bueno llega a su fin, en julio de 1936, Remedios Varo se va a encontrar por primera vez —y no va a ser la última— cara a cara con el fascismo. La derecha española se levanta en armas contra la República y Remedios Varo, como la gran mayoría de artistas e intelectuales del país, apuesta por la legalidad republicana.
Ese mismo año, se produce un acontecimiento de vital importancia en su vida. Conoce al poeta francés Benjamín Péret, que había llegado a Barcelona el 5 de agosto de 1936. Pero la estancia de Péret en España no iba a ser muy prolongada. Nos lo cuenta Agustín Guillamón:
Desde octubre de 1936 Péret trabajó como locutor en lengua portuguesa de la Radio del POUM. El deterioro de las relaciones entre trosquistas y poumistas alcanzó tal crispación que hizo imposible la mera permanencia de los trosquistas en las filas o las milicias del POUM. Dada la creciente amenaza de liquidación política y física de los trosquistas, la absoluta impunidad de los estalinistas y el rechazo de los poumistas a tolerarlos en sus filas, en marzo de 1937 Benjamin Péret tuvo que refugiarse en la Columna Durruti, en el sector de Pina de Ebro, y a finales de abril de 1937, junto con su compañera Remedios Varo, y Munis, dirigente de la Sección Bolchevique-Leninista de España, marchó a París.
Una vez instalados en Francia, Remedios conoce a André Breton, factótum del movimiento surrealista y a otras figuras destacadas del arte de vanguardia, como Max Ernst o Leonora Carrington. Es un período de tiempo dedicado al aprendizaje y al estudio, en el que la pintora irá esculpiendo un estilo propio que la convertirá en una artista personal e inconfundible. Pero no podemos olvidar que estos eran tiempos convulsos. En 1939, estalla de nuevo la guerra en Europa y un año después los nazis invaden Francia. Péret y Varo, en el punto de mira del nazismo, son encarcelados. Por suerte para ambos, consiguen escapar. Pero son muy conscientes de que esos son malos tiempos para la lírica. Así que deciden abandonar Francia. El 20 de noviembre de 1941, la pareja embarca en el “Serpa Pinto”, un barco de bandera portuguesa que se dirige a Veracruz, y que hará escala en Marruecos y Cuba. Desde allí ponen rumbo a los Estados Unidos. No obstante, el gobierno estadounidense no permite la entrada en territorio norteamericano de un trotskista confeso como Péret. Finalmente acaban instalándose en México, un país que recibe con los brazos abiertos a los refugiados que huyen de la guerra en España y Europa.
Desde este momento y hasta el final de sus días, la pintora vivirá en Ciudad de México, aunque Péret regresa a Francia al terminar la guerra. La pintora decide instalarse en México y aquí conocerá al tercer gran amor de su vida, un austríaco llamado Walter Gruen, que será la persona que la ayude a convertirse en pintora profesional. Gracias a su ayuda económica y a su entusiasmo, Remedios Varo puede dedicar a tiempo completo los últimos años de su vida a desarrollar su obra, a exponer sus pinturas, a labrarse un nombre en el complicadísimo mundo artístico.
En una entrevista Remedios Varo confesó que, el gran temor de su vida, era llegar a la vejez y tener un mal aspecto físico. Pero este temor nunca llegó a convertirse en realidad. El corazón de la pintora sufrió un infarto el día 8 de octubre de 1963, lo que le provocó una muerte inmediata. Tenía cincuenta y cinco años y seguía siendo hermosa.
Para una gran parte de la crítica, Remedios Varo es una artista surrealista, aunque hay otros críticos que no están de acuerdo con esta definición, y simplemente piensan que es una creadora absolutamente personal, en cuya obra juega un papel fundamental el mundo de la fantasía, el mundo del subconsciente y el mundo de los sueños. Se ha dicho de su pintura que es simbólica, onírica, mística, mágica, sagrada, profana, intuitiva, enigmática, autobiográfica, vanguardista, alquímica, críptica, turbulenta, que está llena de energía, que trasciende los sentidos, que rompe los convencionalismos… Sus cuadros son todo eso y muchas más cosas. Es innegable que Remedios Varo fue una gran conocedora de la pintura clásica: admiraba a El Greco, al Bosco, a Goya. Y al mismo tiempo conocía perfectamente la pintura contemporánea: Picasso, Dalí o Alechinsky. De esa amalgama teórica surge, imponente, el universo de la pintora hispano-mexicana, un universo personalísimo, donde la creadora da rienda suelta a sus anhelos más profundos y donde los tonos ocres, dorados y marrones dominan por completo.
Como señala Carmen V. Vidaurre Arenas , su corpus artístico es “un meticuloso y arduo trabajo lleno de crítica, humor y fantasía,” formado “por más de 360 obras plásticas, entre las que se encuentran óleos, dibujos, muebles, juguetes, máscaras, objetos, y un volumen de relatos, cartas a personajes imaginarios, fragmentos y otros proyectos.” Entre sus cuadros más importantes están Mujer saliendo del psicoanalista, Tailleur pour dames, El vagabundo, Locomoción capilar, Papilla estelar o  Bordando el manto terrestre .
No cabe la menor duda de que Remedios Varo fue una artista tremendamente polifacética y creativa además de una mujer valiente que siempre vivió su vida de una manera absolutamente libre, sin que le importara lo más mínimo los convencionalismo sociales. Como muestra, un botón: a lo largo de su vida, los hombres con los que mantuvo algún tipo de relación amorosa, fueron innumerables. Es, por ello, un deber moral de las nuevas generaciones reivindicar el legado de su obra y de su vida, para que esta gran mujer no caiga en el olvido. 

10/01/2015

La obra comunista de Rivera, que se salvó del fuego, para caer en manos de Elba Esther


La ex lideresa del SNTE se encuentra en medio de un juicio civil para demostrar que la colección de más de 17 obras de arte no es de su propiedad.


CIUDAD DE MÉXICO (La Silla Rota).- Durante años despreciados por Rockefeller, ocultos incluso por su contenido ideológico, los lienzos de Diego llegaron hasta Luis Echeverría y tiempo después los obtuvo ‘La Maestra’.
La ex lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, se encuentra en medio de un juicio civil para demostrar que una colección de más de 17 obras de arte no es de su propiedad y que no usó dinero del magisterio para adquirirlas.
En la colección habría al menos seis cuadros – Defensa de la tierra de los trabajadores, Guerra mundial, Industria Moderna, La nueva libertad, Mussolini y Unión proletaria de Hitler– que formaban parte del mural Retrato de Norteamérica, integrado por 21 retablos que el artista mexicano más reconocido a nivel mundial, Diego Rivera, pintó en Nueva York en 1933.
La colección valuada en 30 millones de dólares también estaría integrada por trabajos de Francisco Toledo, Pedro Coronel y Gabriel Orozco, mismos que se mostrarían en el complejo arquitectónico que inmortalizaría a la maestra,  a la cabeza del magisterio: La Ciudad de la Innovación.

(Foto: Unidad Proletaria / El Museo de Arte de Nagoya, Japón)

El hijo que nunca fue
“Enrique, le dije, tú y yo vamos a engendrar un hijo”, contó Elba Esther Gordillo, aquel lunes 19 de octubre de 2012 ante más de tres mil delegados del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que celebraban su Sexto Congreso Nacional Extraordinario, en Cancún, Quintana Roo.
Se trataba del último Congreso que encabezaría la maestra en sus 22 años al frente del SNTE, antes de ser detenida en febrero de 2013 acusada de la malversación de más de dos mil 600 millones de pesos, recursos del magisterio.
En aquella ocasión, la chiapaneca se refería a un proyecto faraónico que vislumbró como su legado y que el arquitecto Enrique Norten se encargaría de llevar a buen puerto,  “La Ciudad de la Innovación”, una obra para la que se había destinado un predio propiedad del magisterio de más de 40 mil metros cuadrados en la zona de Santa Fe, en la delegación Cuajimalpa.
“…Es un hijo que vamos a dar a nuestro país. Entonces hablamos de la ciudad de la educación, la ciudad del conocimiento hasta que concluimos con la Ciudad de la Innovación”, continuó la maestra con un Juan Díaz de la Torre –hoy su sucesor– a su diestra.
En la Ciudad de la Innovación habría una universidad, un hotel para hospedar a los delegados del magisterio, un teatro, la primera biblioteca de la mujer en Latinoamérica, un helipuerto –que es lo único que se logró construir–, un centro de investigación, un centro de estudios y un centro de innovación.

(Foto: Archivo La Jornada / Yazmín Ortega )

Elba Esther continuó diciendo que el arquitecto Enrique Norten prácticamente no cobraría por sus servicios y que Sam Pitroda, ex ministro Hindú de la Innovación, participaría en el diseño de la obra, la más moderna y sustentable del país, pues entre otras cosas generaría su propia electricidad.
Nunca se aclaró el monto destinado para el proyecto, aunque se sabía que se construiría gracias a las cuotas sindicales.
“Es una gran obra en la que Enrique Norten nos ha ayudado y en la que debemos puntualizar que si la obra no está para que ahora se las entregáramos es porque durante 12 años los gobiernos del Distrito Federal se han negado a darnos los permisos”, recalcó la maestra entre aplausos y vitoreos, incluidos los de Díaz de la Torre.
En la Ciudad de la Innovación o Ciudad del Conocimiento, como también se manejó el proyecto que sería entregado en 2015, habría algo más, quizá el corazón de la obra: una colección de arte valuada en más de 30 millones de dólares.
“La gran sorpresa y el gran regalo que de alguna manera nos hace la maestra a todos nosotros y al país, es que ha recuperado esos seis murales y los ha traído a México. Los murales están totalmente restaurados y están ahora almacenados junto con toda la demás obra de arte, que es muchísima, y que es parte de esta colección”, dijo el arquitecto en aquella ocasión.


Unas semanas después, Norten explicó que los lienzos fueron pintados por Diego Rivera por encargo de John Rockefeller en Nueva York, aunque posteriormente fueron destruidos por contener alusiones comunistas.
Según el arquitecto, el artista mexicano los volvió a pintar para un sindicato de costureras de Chicago, y Gordillo recuperó la mitad de esos los lienzos.
Sin embargo, la historia había sido mal contada. Antes de fallecer en febrero de este año, la historiadora, crítica de arte y biógrafa de Diego Rivera, Raquel Tibol refutó la versión de Enrique Norten, asegurando que nunca existió tal sindicato y que la única forma en que la maestra pudo obtener las obras fue vía el ex presidente de México, Luis Echeverría. Tenía sus razones para sostener tal teoría.
La Ciudad de la Innovación, quedó paralizada a raíz de la detención de la maestra, el 26 de febrero de 2013, por el delito de lavado de dinero y las obras fueron resguardadas en una bodega en la delegación Álvaro Obregón.

Estos frescos son los mejores que he pintado: Diego Rivera


Elba Esther Gordillo pudo obtener su colección de Diego Rivera entre 2006 y 2012, a través del ex presidente Luis Echeverría, quien las tenía en su posesión.
El mural relataba la historia de la Unión Americana desde la perspectiva del mexicano a través de 21 retablos llamados Retrato de Norteamérica, trabajo que Diego Rivera concibió para la Liga Comunista de América, también conocida como la Casa del Trotskismo, entre junio y diciembre de 1933.
Sin embargo, la obra no puede entenderse sin el revés que el mexicano sufrió el 12 de mayo de ese mismo año, cuando se anunció la cancelación del mural Hombre en el cruce de caminos, en el Rockefeller Center, luego de que John Rockefeller Jr. descubriera que en el fresco estaba la imagen del político comunista ruso, Vladimir Lenin.
Tras este episodio, Bertram Wolfe, amigo del muralista y fundador del Partido Comunista de Estados Unidos, intercedió para que Rivera pudiera realizar un nuevo mural en la sede de dicho instituto, la New Workers' School de Nueva York.
Rivera pudo llevar a cabo este proyecto con los recursos que le pagó John Rockefeller Jr.  a pesar de la cancelación de Hombre en el cruce de caminos. El muralista proyectó que el trabajo quedaría inmortalizado en paneles móviles con marcos de madera, por si en algún momento debían ser cambiados de sede.

(Foto: Archivo La Jornada / Yazmín Ortega )

En un reportaje publicado el 24 de mayo de 2014 en la revista Proceso, Mathieu Tourliere cita al muralista, quien en el prólogo del libro de presentación de la obra escribió:
“Estos frescos son los mejores que he pintado, los mejor construidos, los más correctos en la dialéctica, los más ricos en síntesis material y, además, informados con el mayor entusiasmo y amor que soy capaz de sentir”.
Las 21 piezas del mural cambiaron a distintas sedes entre 1936 y 1969, en este último año 13 de esas piezas fueron consumidas por las llamas de un incendio en el Centro de Administración de la Casas de la Unidad, en Pensilvania, que pertenecía al Sindicato Internacional de las Mujeres y los Trabajadores del Textil.
Algunas versiones apuntan que las ocho piezas que se salvaron, no fueron alcanzadas por las llamas gracias a que no eran exhibidas por su alto contenido comunista.
Por ejemplo, en el retablo central, llamado Unión proletaria, Diego Rivera reunió a Karl Marx, Federico Engels, Vladimir Lenin, Iósif Stalin, Nikolái Bujarin y León Trosky, entre otros.
Los cuadros que se salvaron pasaron por diversas manos de coleccionistas. Alguno de los cuales, pertenecientes a la comunidad judía, habrían hecho llegar al ex presidente mexicano Luis Echeverría cinco de estos.
En su reportaje de mayo de 2014 para la revista Proceso, Mathieu Tourliere cita a la crítica de arte y biógrafa de Diego Rivera, Raquel Tibol, quien cuenta que en mayo de 1974 hizo una visita al mandatario y vio los retablos.
María del Carmen Echeverría confirmó a dicho semanario que las obras habían sido un regalo para su padre de parte de “un amigo judío”. Mathieu Tourliere también asegura en la publicación que una fuente cercana al ex mandatario lo visitó en 2006 y que los cuadros aún seguían en su residencia.

(Imperialismo / Archivo Frida Kahlo)

Entre 2006 y 2012, la lideresa magisterial viviría sus mejores años al frente del magisterio mexicano. En este periodo la ex priísta fue pieza clave en los triunfos electorales de Felipe Calderón Hinojosa, del PAN, y del actual presidente Enrique Peña Nieto, del PRI.
Elba Esther incluso participó indirectamente en las elecciones a través del partido del magisterio: Nueva Alianza, que alcanzó su registro en 2005 y apareció por primera vez en la boleta electoral en 2006.
La última vez que los cinco retablos pudieron ser apreciados en público, fue en 2007, durante la exposición en el Palacio de Bellas Artes de Epopeya mural, exposición que reunió más de 180 obras de Diego Rivera a propósito de los 50 años de su fallecimiento.
El silencio
No se sabe aún cuánto costaron a la maestra las cinco obras que estaban en poder de Luis Echeverría y una sexta que adquirió de un coleccionista en Estados Unidos. Tampoco se sabe quién orientó a la maestra para hacerse de dichos lienzos.
Una fuente cercana a la maestra Elba Esther asegura que entre quienes la ayudaron a obtener esta colección estarían la ex titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Consuelo Sáizar.
Sin embargo, la ex funcionaria federal y amiga de la maestra niega este señalamiento.
“Desconozco la colección por lo tanto no podría opinar de ella”, aseguró en una breve declaración para La Silla Rota.
Otro de los personajes señalados como los que recomendaron a Elba Esther obtener dichas obras fue el líder del proyecto Ciudad de la Innovación, Enrique Norten.
Sin embargo, su despacho rechaza las peticiones de entrevista bajo el argumento de que el arquitecto no se encuentra en México, a pesar de que el 29 de septiembre pasado inauguró la sede de una universidad en el poniente del Distrito Federal.
Vía redes sociales, el arquitecto encargado de La Ciudad de la Innovación, que tendría un lugar especial para la colección de arte de Diego Rivera y otros autores como Gabriel Orozco y Francisco Toledo, tampoco responde las solicitudes de entrevista.

(El nuevo acuerdo / Archivo Frida Kahlo)

El litigio
De acuerdo con el expediente 227/2014, en manos de la Procuraduría General de la República (PGR), luego de la detención de Elba Esther Gordillo por malversación de recursos en febrero de 2013, su representación legal se puso en contacto con los dirigentes del SNTE para la entrega de 15 cajas que contenían las obras de arte.
Los abogados de la maestra pactaron con la coordinadora del Colegiado Nacional de Asuntos Jurídicos del SNTE, Soralla Bañuelos de la Torre, entregar las 15 cajas con obras de arte el 14 de febrero de 2014. La apertura de los paquetes sería presenciada por un perito del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y un notario público.
Pero Soralla Bañuelos de la Torre, actual diputada federal de Nueva Alianza no se presentó a la cita y sigue sin dar respuesta a las peticiones de entrevista para abordar el caso.
“No hay pronunciamiento al respecto”, es la respuesta oficial de la SNTE a las peticiones de entrevista por parte de La Silla Rota.
Fuentes al interior del magisterio señalan que el SNTE se niega a reconocer que las obras son de su propiedad porque no cuenta con facturas o notas que avalen que las obras se obtuvieron de forma legal.
El 18 de marzo de 2014 ante el desaire de la representante legal del magisterio, los abogados de Elba Esther Gordillo pusieron a disposición de la juez civil Flor de María Hernández Mijangos, del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, las 15 cajas.
Sin embargo, el 3 de abril, Hernández Mijangos desechó las diligencias de consignación de bienes.
Ese mismo mes, la PGR emitió su propia medida cautelar de aseguramiento de las obras artísticas al considerar que forman parte de una averiguación previa con la que se busca acreditar a la maestra una nueva acusación por lavado de dinero.
En una columna publicada el 29 de septiembre pasado en el diario El Universal, el periodista Ricardo Alemán recordó que la casa de subastas Morton, cotizó en noviembre de 2011 dos cuadros de Rivera en más de nueve y medio millones de pesos, poco más de 700 mil dólares al tipo de cambio de hace cuatro años.
“…al tipo de cambio actual —17 pesos—, los cuadros de Diego Rivera que poseía la profesora Gordillo podrían tener en el mercado un valor estimado de cien millones de pesos. Además de la obra de otros autores”, estimó el periodista.

(La Revolución rusa / Archivo Frida Kahlo)

Un legado para los mexicanos
Aquel 19 de octubre de 2012, cuatro meses antes de su detención y ante miles de maestros del SNTE, Elba Esther anunció triunfal lo que sería su legado. La Ciudad de la Innovación tendría en su corazón el trabajo del artista mexicano más reconocido a nivel mundial.
“…va a estar administrado por una asociación, una asociación que vigile y cuide que nada de lo que ahí halla se pierda porque es patrimonio nacional. Y México reconocerá que los maestros se lo leguen a la patria”, dijo la maestra ante el aplauso y la euforia del magisterio.
Sin embargo, hoy esas obras de arte se encuentran en medio de un litigio y en la oscuridad de una bodega de la PGR.
maaz

10/09/2013

Remedios Varo: a medio siglo



Teresa del Conde
Foto
Remedios Varo (1908-1963). Hace 50 años, un 8 de octubre, falleció la pintoraFoto Archivo
Un martes como hoy, hace 50 años, murió Remedios Varo. El trabajo biográfico más completo que se le ha dedicado a la pintora nacida en Gerona, en 1908, corresponde a Janet Kaplan y necesitaría una redición por parte de la misma autora.
Egresada de Columbia University y con apoyos de varias instituciones, Kaplan realizó una investigación que le tomó ocho años. Su libro publicado por Abbeville Press, se titula Unexpected Jorurneys. The Art and Life of Remedios Varo.
Entrevistó a un sinnúmero de personas, vio prácticamente toda la obra localizada hasta 1988, leyó lo más que pudo y, sobre todo, Janet Kaplan tuvo acceso de primera mano al archivo de Walter Gruen.
La única falla relevante que le encuentro a su libro es que la reproducción de las fotografías que le fueron tomadas a Remedios, es decir, las reproducidas en el volumen, por desgracia, adolecen de pies de foto que arrojen datos siquiera mínimos, además de que hay una equivocada en cuanto a su montaje.
No es verdad que Kaplan avale la hipótesis de un posible suicidio de Remedios Varo, cosa que llegó a pensarse, debido a lo imprevisto de la noticia y a lo bien conservada y jovial que lucía la pintora.
Con todo y su nariz algo larga y con caballete (o incluso por eso), Remedios era muy bien parecida. Haciendo gala de inteligente y acentuado sentido del humor ese rasgo le inspiró la confección del cuadro titulado Visita al cirujano plástico, en el que aparece una figura a la puerta de una construcción gotizante con la nariz cubierta por un ligero velo que no la oculta, sino que le sirve de tendedero. En el escaparate hay un anuncio: una mujer ostenta tres hileras de senos de arriba abajo, perfectamente modelados.
En los años 50, se hizo retratar ante Gerard, un peluquero ficticio que puede embellecerla personalizado por su ex marido Gerardo Lizárraga, quien –como se sabe, al igual que Esteban Francés, se trasladó a México y no sólo eso–, Lizárraga vivió en la discreta ex vivienda de Remedios hasta que falleció, mucho después de la muerte de ella, quien supo conservar como amigos a quienes fueron sus cónyuges o amantes.
Al parecer la única excepción al respecto (hasta donde he podido enterarme) fue Benjamin Péret, su pareja desde Cataluña, con quien después de la etapa parisina y luego en Marsella, llegó a México con ella a fines de 1941. Compartieron vida hasta el regreso del poeta a Francia en 1947, si bien ya por entonces Remedios Varo estaba vinculada amorosamente con el piloto Jean Nicolle, quien en contraste con Péret, fue feliz en el exilio mexicano y era charming, como observó Kati Horna, a quien se deben las que quizá sean las más atractivas y sugerentes imágenes fotográficas que tenemos de la artista.
Hermosa, pero no en el sentido en que lo fue su íntima amiga Leonora Carrington, Remedios Varo tenía una figura perfecta, cintura muy estrecha, de avispa se decía, esbelta sin ser flaca, medía 1.56 metros según su pasaporte y era dueña de una espléndida cabellera castaña de matiz rojizo.
En una ocasión se platinó el pelo a la Mae West (existe fotografía), pero se dio cuenta de que eso no le iba bien, tal vez la hacía lucir demasiado pálida, sin contraste. Como quiera que sea, fue consciente de su apostura, conocía los elementos que enaltecían su físico, sabía coser, se vestía de maravilla y las fotos en las que aparece emergiendo de un doble petate o respaldada en uno, dan cuenta casi de un montaje que quizá ella misma urdió.
Con todo y lo que anoto, Remedios luciendo y luciéndose, temerosa de envejecer, su salud era endeble a pesar de que su médico la encontró bien durante la postrer visita que ella le hizo poco antes de esa infausta tarde.
Según historiales clínicos padecía afecciones gástricas y experimentaba fatiga. Cosa hasta cierto punto normal, pues según Janet Kaplan bebía café casi todo el día y llegaba a consumir más de dos o hasta tres paquetes de cigarrillos, de modo que un infarto pudo haber irrumpido esa tarde en que Roger Cossio y su esposa Carmina Díaz acudieron a la colonia Roma a comer con Walter Gruen y Remedios Varo, puesto que habían adquirido esa pintura tan inteligente y perceptiva titulada Los amantes, e iban a retirarla.
Se trata de los dos espejos idénticos, reflejándose entre sí. Después de una comida temprana a la europea, en la que se brindó moderadamente con cognac, el grupo se disolvió y al poco rato la asistenta doméstica, muy angustiada, cruzó la calle, ingresó a Margolín y le espetó aWalter que la señora estaba muy mal.
Walter se dio cuenta del infarto (tenía estudios médicos) y mientras buscaba ambulancia, medicamentos y ayuda probablemente sobrevino un segundo infarto masivo y ya no hubo nada que hacer.
Remedios Varo, quien siempre tuvo aversión a envejecer, fue sepultada en el Panteón Jardín de esta ciudad. Su primer exposición-homenaje póstumo, tuvo lugar al año siguiente.

10/08/2013

Remedios Varo: apuntamientos y testimonios



Raquel Tibol
Aquí la segunda y última parte del puntual testimonio de la crítica de arte Raquel Tibol acerca de Remedios Varo, el cual comparte con nuestros lectores con motivo del 50 aniversario luctuoso de la artista que será el martes 8 de octubre. El texto es continuación del que apareció publicado en estas páginas el domingo pasado.
En el reportaje de 1957 hice la siguiente descripción:

La gabardina y el peinado que lucía el día de la inauguración de la muestra le daban aspecto de maestra con muchísimos años de ejercicio o de una señorita resignada a la soledad. La mujer flaca, forrada con pantalones a cuadros, blusa negra, pelo rojizo oscuro y suelto, párpados engrasados, curtida por el sol, que me recibió una tarde de julio de 1957, daba golpe de coquetería, de esa coquetería desconcertante, sensual, pausada, nunca agresiva, que domina a las mujeres muy sensibles que han pasado los cuarenta años, aunque esas mujeres sean, como Remedios Varo, el colmo del retraimiento. Antes de hablar comprendí que no hablaríamos y lo que reproduzco son las señales emergidas del silencio, de la espesa niebla tras la que gusta esconderse o escurrirse para no repetir experiencias desagradables, para no recordar cosas que se quisieran olvidar. No insistí, no arañé en forma insolente, pues siempre cuido no pasar la frontera señalada por Maiacowsky: No se puede en el alma con botas. Decidle a esos bomberos que suban al corazón ardiendo con un par de caricias.

Cuando en 1955 exhibe sus obras en una exposición colectiva de la galería Diana –decía otro párrafo de aquel reportaje–, quienes gustan de los refinamientos artesanales y de la imaginería, conjugados en un plano de rigor y exquisitez, se sorprenden muchísimo, sorpresa que se acrecienta cuando la misma galería ofrece en 1956 una muestra individual de la artista. Desde entonces Remedios Varo, la de la excepcional sensibilidad y del inconfundible estilo, sólo retiene en su casa el cuadro que está pintado con lentitud de miniaturista y una responsabilidad que sobrepasa la honradez, para estampar en la superficie todos los elementos necesarios a su relato maravilloso y seductor, que en ningún momento pretende oponerse o entrar en conflicto con la realidad histórica o circundante. Basta esta cualidad para afirmar que la imaginera Remedios Varo no pertenece a la gran familia surrealista, eminentemente rebelde, que utilizó el humor negro, el disparate, el absurdo, la sorpresa, el erotismo e incluso la fantasía y el alegorismo para expresar su hastío y su negación del mundo que les había tocado vivir. La actitud emocional de Remedios Varo es eminentemente romántica, sus leyendas son el vehículo para exaltar valores de armonía y de ensueño. Si algún conflicto se percibe en sus composiciones es siempre un conflicto doméstico, íntimo, muy personal, que si produce alguna inquietud es por la rara y brillante inteligencia que ha construido la imagen deliciosa, la fábula sin moraleja.

Porque yo había juzgado de esa manera la obra de Remedios Varo es que e interesó su opinión sobre el surrealismo. Lo que me dijo no llegó a conformar un testimonio, es apenas una aproximación dicha con desgano:

Sí, yo asistía a aquellas reuniones donde se hablaba mucho y se aprendía varias cosas; alguna vez concurrí con obras a sus exposiciones; mi posición era la tímida y humilde del oyente; no tenía la edad ni el aplomo para enfrentarme a ellos, con un Paul Éluard, un Benjamín Péret o un André Breton; yo estaba con la boca abierta dentro de ese grupo de personas brillantes y dotadas. Estuve junto a ellos porque sentía cierta afinidad. Hoy no pertenezco a ningún grupo; pinto lo que se me ocurre y se acabó. No quiero hablar de mí porque tengo muy arraigada la creencia de que lo que importa es la obra, no la persona. No me interesa la polémica ni ninguna actitud, soy sencillamente pacífica, necesito la paz.
Foto
Remedios Varo (ca. 1959), fotografía tomada de Remedios Varo, catálogo razonado, editado por ERA

En el mismo año de su primera individual, Remedios participó en el salón de homenaje a Frida Kahlo, organizado por la Unión Democrática de Mujeres Mexicanas e inaugurado el 13 de julio de 1956 en la galería de Lola Álvarez Bravo. Entre las cuarenta pintoras, escultoras, grabadoras y fotógrafas que concurrieron para recordar a su colega a dos años de su muerte, estuvieron también Leonora Carrington, Alice Rahon, Fanny Rabel, Machila Armida, Celia Calderón, Olga Costa, Andrea Gómez, Lucinda Urrusti. Fue entonces cuando por primera vez en público se oyeron, en la voz de la actriz Rosaura Revueltas, algunos párrafos del Diario de Frida:

¿Qué haría yo sin lo absurdo y lo fugaz? (Entiendo ya hace muchos años la dialéctica materialista años la dialéctica materialista). Los cambios y la lucha nos desconciertan, nos aterran por constantes y por conciertos. La angustia y el dolor, el placer y la muerte no son más que un proceso para existir. La lucha revolucionaria, en este proceso, es una puerta abierta a la inteligencia. Yo quisiera poder hacer lo que me da la gana detrás de la cortina de la locura. Así: arreglaría las flores todo el día, pintaría el dolor, el amor y la ternura, me reiría a mis anchas de la estupidez de los otros, y todos dirían: ¡Pobre, está loca! (Sobre todo me reiría de mi estupidez).

Cuando Remedios murió, en octubre de 1963, una vez más escribí sobre ella:

Artista estremecedoramente exquisita, había llevado la honradez artística al extremo de un misticismo. Sus hermosos cuadros, que Diego Rivera admiró y exaltó, no fueron producto de un estado de ánimo, ni excrecencias de pasiones más o menos pasajeras; los fecundaba lentamente, como a seres vivos; los elaboraba con minucia de orfebre; los soñaba en vigilias luminosas donde las pesadillas se convertían en símbolos que, al enredar y trastocar la realidad, la desentrañaban. Por las venas de su sentido creador corría sangre de los primitivos flamencos, alimentada por tradiciones y experiencias personales que la obligaban, a diferencia de aquéllos, a huir de lo circundante para descubrir la vida. Jamás supuso Remedios Varo, como los primitivos, que las pasiones divinas tenían la fuerza, la imperfección y la palpabilidad de lo humano. Trató de representar lo imponderable, lo inasible, lo imposible.

La primera vez que México envió obra de Remedios Varo al extranjero fue en vida de ella, en 1961. Con Lilia Carrillo, Manuel Felguérez y otros, estuvo en la sección mexicana de la VI Bienal de Tokio, Japón. Después de su muerte, en 1963, un conjunto importante de cuadros suyos estuvo en la VIII Bienal de São Paulo, Brasil, inaugurada el 4 de septiembre de ese año. Para la sección del surrealismo y el arte fantástico la aportación de México estuvo integrada con pinturas de Frida Kahlo, Remedios Varo, Leonora Carrington y Juan O’Gorman. Para entonces, tanto la obra de Remedios como la de Leonora había ganado un sitio estelar dentro del movimiento plástico mexicano contemporáneo.