6/14/2022

La izquierda política y la derecha en Yucatán (dos de cinco)



Pedro Echeverría V.

9. En Yucatán, por lo menos en la historia de la segunda mitad del siglo XX, la izquierda honesta estuvo conformada en diferentes etapas por menos de 20 personas comprometidas y actuantes, aunque quizá con más de 100 simpatizantes y aplaudidores. La derecha en Yucatán, por el contrario, ha sido muy fuerte, por lo menos desde el siglo XIX cuando se opuso a la Independencia, cuando apoyó al clero contra la Reforma, cuando aplaudió la visita de la emperatriz Carlota a Yucatán, cuando se transformó en grandes propietarios de haciendas henequeneras y, en el siglo XX, cuando luchó contra la revolución mexicana, cuando se enfrentó a la reforma agraria cardenista y cuando desde el PAN, apoyó la implantación del neoliberalismo.

10. La política de Centro (PRI), aglutinado primero alrededor de un discurso socializante, después atado a los distintos gobiernos del priísmo nacional, aprovechándose de la casi inexistencia de la izquierda, pero también aprovechando inteligentemente su asociación con los empresarios, logró mantenerse en el poder yucateco desde los años de Salvador Alvarado y de Felipe Carrillo Puerto (1915-24). Yucatán no ha sido una entidad donde la izquierda pudiera tener una base política importante porque la historia misma de la conformación social e ideológica del pueblo yucateco la ha dificultado. Las rebeliones de indios contra la conquista española en 1517-1542, la resistencia contra las encomiendas, el levantamiento de Cisteil y la sublevación de Can Ek en abril de 1761, así como la gran guerra de castas a mediados del XIX, no sólo fueron sometidas con las armas, sino apabulladas por las órdenes religiosas y la ideologización permanente que estuvo a cargo del clero.

11. Al parecer la planicie territorial yucateca facilitó la profundización del trabajo de las órdenes franciscanas y jesuitas, éstos hasta 1767 -cuando fueron expulsados- sus doctrinas fueron determinantes para que el pueblo yucateco sintiera que no tenía necesidad de rebelarse ni de luchar para defenderse contra la explotación y la miseria en que vivía desde entonces. Las ideas de la esperanza por la justicia en el más allá, es decir, en el cielo, en la seguridad de que los pobres tendrán su recompensa y en que dios siempre premiará sus sacrificios, calaron profundo en la mente de los explotados.

12. En los siglos XIX y XX pesó mucho la alianza de los poderosos hacendados con el clero como poder ideológico. Por esta alianza surgió el término de “la casta divina” con que Salvador Alvarado la calificó. Los hacendados, para garantizar sus riquezas y su dominación, establecieron una estrecha alianza con la iglesia. Juntos evitaron el establecimiento de escuelas laicas, y donde éstas fueron fundadas por el gobierno lograron formas para controlarlas. El dominio ideológico de la derecha fue total. (Echeverría, 1996)

13. El anarquismo y el marxismo, que surgieron en Europa como corrientes rebeldes y revolucionarias en el siglo XIX, sólo se conocieron en ese época en algunos estados (Veracruz, Puebla, Sonora, Sinaloa, México) y en el DF, introduciéndose por medio de mutualidades, cooperativas, círculos magonistas, comunidades utópicas como las de Chalco, Estado de México y Topolobanpo, Sinaloa. En Yucatán no se conocieron experiencias ligadas a esas corrientes internacionales de pensamiento en el XIX, aunque en el siglo XX, con el arribo del Alvarado y la apertura de una sección de la Casa del Obrero Mundial (COM), surgió el comité anarquista de artesanos en el estado. (García Cantú)

14. En 1901 Ricardo Flores Magón, a la cabeza del Partido Liberal Mexicano, publicaba su periódico antiporfirista “Regeneración” que le servía para organizar los Círculos de Obreros Libres. Luchaba frontalmente contra la dictadura de Díaz y la sociedad capitalista que convertía a los trabajadores en esclavos. En Yucatán, entre tanto, florecían más de mil 500 haciendas y los trabajadores eran sometidos a la más bárbara explotación, a las tiendas de raya y a una forma de esclavitud llamada peonaje. Mientras se registraban las huelgas de Cananea y Río Blanco, en la que se reprimieron con brutalidad y se asesinaron a decenas obreros magonistas, en 1906 en Yucatán los poderosos hacendados, encabezados por el gobernador Olegario Molina, junto al clero político, recibían con gran lujo en sus grandes propiedades al general dictador Porfirio Díaz. En tanto el descontento en varios lugares del país comenzaba a manifestarse, en Yucatán la aristocracia de las familias de hacendados, estrechamente asociadas con poderosos grupos clericales, dominaba totalmente la situación.

15. La revolución mexicana estalló en el norte del país y se extendió en el centro de la República mientras en Yucatán el control político y económico se seguía disputando entre “los poderosos aristócratas y hacendados encabezados por los cantonistas, los molinistas, los peoncistas y los morenistas”; los primeros, ligados a los restos del viejo imperio de Maximiliano; los seguidores del hacendado Molina se entrelazaban con un poderoso sector comercial transnacional; los peoncistas a un sector de hacendados progresistas y los últimos –encabezados por Delio Moreno Cantón- buscaban recuperar el poder perdido por el general Francisco Cantón. Con todas las corrientes operaba el alto clero yucateco, sobre todo cuando se trataba de manipular la conciencia de los explotados.

16. El triunfo de la revolución maderista daría el poder en Yucatán a Pino Suárez, pero los hacendados, el clero, los comerciantes y usureros, siguieron dominando la escena política, económica e ideológica. Mientras los aristócratas hacendados, el alto clero y los políticos se disputaban abiertamente el poder, los campesinos, los artesanos, los miles de trabajadores, permanecían al margen de los asuntos políticos. (Menéndez Hernán, 1995). Por ello tuvo que imponerse la revolución mexicana por la fuerza de las armas a Yucatán, como veremos mañana. (13/VI/22)


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