Un Quijote en Tenochtitlán
Juan Carlos Monedero
"Parece muy plausible que el operativo de Chihuahua como las acusaciones contra políticos de Sinaloa forman parte de una misma ofensiva estadounidense".

Europa argumenta con la guerra de Ucrania, con el intento de Trump de hacerse con Groenlandia o con el creciente descontento con la OTAN y la política bélica norteamericana. Igualmente, por la vinculación histórica de Inglaterra con el mundo árabe y con la dependencia europea del petróleo -que es el candado que creó el Plan Marshall después de la Segunda Guerra Mundial: nadie da nada gratis- creen que lo que está pasando en esa zona es determinante. Y también algo de razón llevan.
Hay razones que alimentan el argumento de la importancia de lo que está pasando en América Latina, porque la lista de agravios no es pequeña. Sin exhaustividad tenemos: la invasión de la embajada de México en Quito y el secuestro del ex vicepresidente correísta Jorge Glas; las amenazas a Brasil si procesaban a Bolsonaro por el ataque a Brasilia; la descarada intervención de Trump en las elecciones en Honduras, donde amenazó con detener el envío de remesas y el indulto al narcopresidente Juan Orlando Hernández -hoy sabemos que gracias a dinero pagado por un lobby israelí-; el secuestro del Presidente Nicolás Maduro en una operación que incluyó por vez primera el bombardeo de una capital de América del Sur; y, ahora, la actividad militar sin autorización de agentes de la CIA en México, más en concreto en Chihuahua, después de variados insultos, entre ellos las acusaciones a López Obrador o pretender cambiarle el nombre al Golfo de México.
Lo de la entrada de funcionarios norteamericanos sin permiso en territorio mexicano es, desde cualquier ángulo, intolerable. Aunque estén acostumbrados a hacerlo durante los gobiernos del PRI y del PAN. Nadie dudaría de que si México hubiera introducido agentes de Inteligencia para operar militarmente sin autorización en Texas o en California, los EU ¿no lo considerarían un acto de guerra? Para más oprobio, es probable que la Gobernadora de Chihuahua, del PAN, podría haber colaborado con la potencia extranjera, lo que es un grave delito. Claudia Sheinbaum convocó a la Gobernadora, Maru Campos a reunirse con el Secretario de Seguridad Omar García Harfuch, quien le indicó que la operación fue una violación y que no se habían seguido los procedimientos correctos. En declaraciones, ella dio por ciertas las acusaciones de EU. Los políticos del PAN están más cerca de los EU que de México.
En Oriente Medio, EU ha roto demasiadas reglas. Se inventó que había armas de destrucción masiva en Irak, ha permitido devastar Gaza, ha bombardeado centrales nucleares en Irán y luego, azuzado por Israel, ha vuelto a bombardear Irán y asesinado al máximo líder religioso y los principales líderes militares. Sin embargo, no ha conseguido los objetivos, el Estrecho de Ormuz está cerrado, Israel sigue combatiendo en busca del imposible del Gran Israel y extiende la guerra a Líbano y a toda la zona. El precio de la gasolina y del diésel se dispara y China parece estar enfadándose.
En América latina no es para menos. Noboa, que está bajo sospecha de ser un narcopresidente (han incautado varios barcos bananeros de su familia repletos de coca), entró en abril de 2024 en la embajada de México en Quito para secuestrar al vicepresidente de Rafael Correa, Jorge Glas, por supuesto con autorización de EU. En Venezuela, Trump lo ha dicho con claridad: quieren el petróleo. Secuestraron a Maduro y Cilia Flores y asesinaron a más de cien personas. Honduras siempre estuvo a las órdenes de EU, hasta que Juan Orlando Hernández, como Presidente, obró por su cuenta y lo detuvieron, como le pasó a Noriega en Panamá. Luego lo ha soltado porque entre un narco y una Presidenta de izquierdas, EU prefiere siempre al narco. EU nunca quiso permitir que hubiera un gobierno de izquierdas al tiempo en Brasil y en México. De manera que cuando no impidieron la victoria de Lula, robaron las elecciones a Obrador, y cuando no pudieron impedir que ganara Obrador, metieron en la cárcel a Lula. Bolsonaro organizó el asalto en Brasilia, Biden no lo apoyó, pero Trump, que hizo lo mismo en el Capitolio e indultó a los asaltantes, al no poder indultar a Bolsonaro amenazó a Lula para que no lo juzgaran. Podríamos seguir con el Irán-Gate cuando mandaron armas a la Contra en Nicaragua o la organización del golpe de Pinochet contra Allende o el apoyo a la Junta Militar argentina.
Pero con lo que nunca han contado ha sido con un gobierno en México que no esté arrodillado como lo estuvieron Fox, Calderón, Peña Nieto por no irnos más lejos. Un accidente -porque, pese a la extrañeza del caso, parece que fue un accidente- ha destapado la olla.
¿Qué pasó en Chihuahua? Lo que se sabe es que el 16 de abril, a las 10:00 horas, un convoy de aproximadamente 40 elementos de la AEI (la Agencia Estatal de Información, una corporación policial de investigación que forma parte de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua) partió de la ciudad de Chihuahua a bordo de 14 unidades operativas. En dos de los vehículos se transportaban el director de la AEI, Pedro Oseguera Cervantes, y su escolta, acompañados de cuatro civiles no identificados —los agentes de la CIA—. El convoy llegó al cuartel militar de Guachochi. Seis horas después llegaron al poblado de Polanco, donde pasaron la noche.
Al día siguiente, a las 04:30 horas, el convoy reinició su marcha por brechas rurales, y dos horas después los agentes comenzaron rastreos a pie. Hora y media después se dio el hallazgo de un narcolaboratorio, notificado a la Fiscalía 15 minutos más tarde. A las 18:00 horas el director de la AEI ordenó el retorno a Chihuahua. Poco después de la 01:50 horas del domingo 19 de abril, al cruzar cerca del poblado de Polanco, uno de los vehículos perdió el control y cayó a un barranco, muriendo el director de la AEI, un oficial de seguridad y dos agentes de la CIA.
Los dos agentes fallecidos no contaban con acreditación para participar en actividades operativas. Uno entró al país como turista —sin permiso para realizar actividades remuneradas—, y el segundo usó pasaporte diplomático. Los otros dos que sobrevivieron también participaron en el operativo. Los cuatro estaban adscritos a la ADO —Dirección de Operaciones de la CIA— con sede en Monterrey, Nuevo León. Sus nombres completos: Richard Latel Johnson, de 36 años, y John Duty Black, de 44, son los fallecidos.
Usaron uniformes de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua ¿con qué fin? Pues para evitar sospechas, ya que ese día se contó con apoyo de instituciones federales. La designación de seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas internacionales en febrero de 2025 abrió la puerta legal, desde la perspectiva norteamericana, para que organismos militares y de espionaje como la CIA se involucren directamente La participación de los cuatro agentes de la CIA no fue reportada a los mandos superiores ni a la AEI. El único que sabía de su colaboración era el director Pedro Oseguera Cervantes, quien falleció junto a dos de los agentes. Sin embargo, los agentes de la CIA solicitaban directamente a mandos regionales del Ejército su acompañamiento en cada operación, coordinándose también a través de una Oficina de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía General de Chihuahua. Cada movimiento era autorizado desde un centro de inteligencia en El Paso, Texas.
Cuando desde el gobierno federal se empezaron a pedir explicaciones, el mismo día del accidente, el entonces fiscal general César Jáuregui describió a los estadounidenses como "oficiales instructores de la Embajada que realizaban labores de entrenamiento". Dos días después CNN confirmó que eran agentes de la CIA operando en funciones antidrogas. Jáuregui renunció el lunes 28 de abril reconociendo que hubo omisiones y que esa falla "vulneró los mecanismos de control y comunicación" que debía asegurar como fiscal. La gobernadora del PAN ha dicho que no sabía nada. Los políticos de la derecha ¿será que mienten?
Y qué casualidad, el mismo 29 de abril, el Departamento de Justicia de EU desclasificó una acusación contra diez personas —todos funcionarios o exfuncionarios de alto nivel de Sinaloa— por conspiración para importar fentanilo, asesinato y asociación con los Chapitos. Blanco y en botella, pues va a ser leche. Igual que la acusación contra el gobernador Rocha y otros altos cargos de Sinaloa parece una evidente vuelta para amenazar al Gobierno de Claudia Sheinbaum y castigar por la tristísima pérdida de dos agentes de la CIA especializados en operaciones de esas que vemos en las películas.
Hay que pensar que todo lo que hace EU respecto de México es para sacar ventaja. Por tanto, parece muy plausible que el operativo de Chihuahua como las acusaciones contra políticos de Sinaloa forman parte de una misma ofensiva estadounidense que busca presionar en el contexto de la renegociación del T-MEC. A EU sólo le importa el dinero. Insistimos en que un lobby judío reunió dinero, pagaron, y soltaron a Juan Orlando Hernández, expresidente hondureño condenado a 45 años de cárcel por traficar con 400 toneladas de cocaína. Si sueltan a un expresidente narco ¿tenemos que creernos que les interesa la lucha contra la droga?
Claudia Sheinbaum ha hecho lo correcto: pedir pruebas y que sea la fiscalía mexicana la que opere a la petición de un país extranjero con el que hay convenios. Sin más, porque es evidente que las acusaciones a los políticos de Sinaloa son parte de una mezcla de venganza y amenaza donde se junta el T-MECy la muerte de los espías de la CIA. Trump es muy chillón y a veces los gritos tienen consecuencias y otras se calma. El mundo está hasta las narices de ese payaso armado hasta los dientes. Ayer mismo, la Casa Blanca publicó una foto del rey Carlos III de Inglaterra, de visita en EU, junto a Trump con una frase: dos reyes. No hay día donde no crezca el número de gente, dentro y fuera de los EU, que piensa que Trump es un peligro para la paz mundial.
¿Dónde se reconfigurará el mundo, en Oriente Medio o en América Latina? Podríamos decir: donde China decida decir “hasta aquí hemos llegado”. En Ormuz hay petróleo, pero en Venezuela también. Y cuidado con maltratar a México, porque hay 50 millones de mexicanos en EU muy enfadados por cómo los están tratando.
Soy de los que piensan que, por cercanía, el comportamiento intolerable de EU en la región latinoamericana le va a pasar factura más rápido y de manera más intensa que las barbaridades que han hecho en el mundo árabe. La hegemonía occidental sigue siendo cierta, aunque es cierto que se está resquebrajando. Lo que pasa en este hemisferio tiene más peso mundial. Y el mundo en el siglo XXI no es el mundo del siglo XX. Trump, que indudablemente es el presidente del país más poderoso del planeta y puede hacer mucho daño, se queda cada día más solo. Y así es complicado ser la primera potencia mundial.
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