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6/05/2010

Ante el desmesurado aumento de feminicidios en esa nación

Acciones a favor de las salvadoreñas, demandan ONG feministas


Por la redacción

México, D.F 4 jun. 10 (CIMAC).- Organizaciones feministas salvadoreñas demandaron a distintas instituciones de ese gobierno aprobar la Ley Integral para el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia.

Como parte de la conmemoración del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, la Red Feminista contra la violencia, la Concertación Feminista “Prudencia Ayala” y la Campaña Regional de Acceso a la Justicia para las mujeres, denunciaron la falta de acciones a favor de la salud sexual y reproductiva de las mujeres dentro de la Política Nacional de Salud.

En análisis, las feministas indicaron que la violencia hacia las mujeres, representa un grave problema de seguridad y salud pública. Los asesinatos de mujeres por razones de género (feminicidios) han aumentado desmesuradamente.

En 2008 se registraron 348 feminicidios, en 2009, 581 y en este año 2010 van 213 asesinatos, según datos del Instituto de Medicina Legal.

En ese rubro, las feministas demandaron al sistema de justicia salvadoreño, que tomen en cuenta los mandatos de la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) en el caso del Campo Algodonero contra México, específicamente para garantizar la seguridad y respeto a la obligación de investigar, juzgar y sancionar a los responsables de violencia contra las mujeres, incluidos los feminicidios.

Durante el 2009 y en lo que va del 2010, una gran proporción de ciudadanas sufrieron algún tipo de violencia sexual, psicológica y física, por lo que es urgente que el sistema de salud proporcione programas y condiciones óptimas para la pronta recuperación de las víctimas, abunda el comunicado.

En el área de salud, las salvadoreñas no tienen acceso real y eficaz a los servicios de salud, prueba de ello es la alta tasa de mortalidad materna en el país que alcanza las 71.25 muertas por cada 100 mil nacidos vivos. Es urgente dar prioridad a la construcción de un hospital moderno especializado que garantice la atención en la salud de las mujeres.

Incluso, de acuerdo al estudio realizado por el Ministerio de Salud, indica que una de las principales causas de muerte de las salvadoreñas, es el cáncer cérvico uterino, enfermedad curable si se trata a tiempo.

Las organizaciones feministas exhortaron a la Fiscalía General de la República a que se haga responsable e investigue los casos de violencia sexual en el país, al condenar a los culpables, ya que se ha visto un incremento en los embarazos de niñas de 10 años víctimas de violación.

Pidieron también que se investigue a los responsables de la malversación de fondos de un préstamo, en 2003, de 142 millones de dólares que deberían de haber sido destinados a la reconstrucción y rehabilitación de 7 hospitales nacionales, entre ellos el Hospital Nacional de Maternidad, cuya obra no se realizó.

En Guatemala y El Salvador también se observan altas tasas de feminicidios, más de diez por cada 100 mil habitantes, les siguen Honduras, Nicaragua, Panamá y Costa Rica, en estos dos últimos países las tasa de muertes es de dos por cada 100 mil habitantes.

De acuerdo con el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, en el área de Centroamérica y México durante 2009 fueron asesinadas más de 2 mil 322 mujeres, en Guatemala 720, en Honduras 405, en Nicaragua 79 y en El Salvador 589.

6/04/2010

“Grupo psicodrama: abrazando la vida, desafiando el dolor”

Propuesta terapéutica para mujeres que vivieron la guerra salvadoreña

Por Carolina Velázquez, enviada/ Cuarta de cinco partes

San Salvador, El Salvador, 3 jun 10 (CIMAC).- El psicodrama es una metodología apta para elaborar los traumatismos de guerra, las huellas de violaciones, de abusos incestuosos y duelos congelados en tragedias vividas por las mujeres, así lo considera Ursula Hauser, quien fue guía de los procesos psicodramáticos con dos grupos de mujeres feministas, madres e hijas que vivieron de 1981 a 1992 el conflicto armado entre el Gobierno salvadoreño y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

En su opinión, esta propuesta terapéutica creada por Jacob Leví Moreno en la que se utiliza el psicoanálisis y las técnicas teatrales, sirve para trabajar con las mujeres en el contexto del síndrome “stress” postraumático, sobre todo en forma grupal y con un encuadre bien definido y durante largo tiempo.

Ursula Hauser, psicóloga social y clínica de la Universidad de Zúrich y doctora en etno-psicoanálisis, de la Universidad de Klagenfurt, señala lo anterior en “Grupo psicodrama: abrazando la vida, desafiando el dolor”, donde se expone parte de la iniciativa feminista impulsada a partir de 1996 por la Asociación Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes, Las Mélidas, con grupos de mujeres que vivieron la guerra y la posguerra en este país centroamericano.

Dos años es el tiempo mínimo para que las mujeres puedan recuperarse, de modo que sea posible que ellas rompan el silencio y empiecen a hablar de las experiencias traumáticas, señala la especialista de origen suizo quien actualmente vive en Costa Rica.

Para Hauser, en el psicodrama el grupo tiene una función terapéutica importante al lado del equipo de profesionales coordinadores, ya que alivia la amenaza que puede surgir dentro de un encuadre bipersonal (terapeuta-paciente) y, de este último, la intimidad de “tú a tú” puede ser vivida como repetición de la situación traumática con el violador, torturador u opresor en la cárcel.

Así, “el grupo de compañeras ayuda a multiplicar las relaciones transferenciales y, de este modo, disminuye la fantasía terrorífica del poder de la o el terapeuta” y puede ayudar activamente durante el proceso de psicodrama repartiendo “roles” y funciones, transformando el drama singular en una trama social, señala.

Un paso significativo, aclara, es la integración del movimiento y de la expresión corporal, pues en el esquema corporal la violencia que vive una mujer deja no sólo una huella psicológica sino también física y simbólica con relación al sentimiento de identidad.

En este momento, la manifestación físico-emocional y verbal de los odios y enojos son importantes, dado que muchísimas enfermedades de las mujeres tienen su causa en las “cóleras tragadas”, agrega.

Por último, está la función terapéutica de la creatividad y el humor pues “los procesos grupales demuestran que en los más terribles momentos el ser humano es capaz de transformar la realidad, de mover y conmover lo exterior y lo interior”, afirma.

Con relación a su experiencia con los dos grupos de mujeres feministas integrantes de Las Mélidas, Hauser considera.

“Catástrofes de toda índole, violencia y abusos sexuales son una lamentable realidad para miles de mujeres salvadoreñas. No existe casi ninguna posibilidad de psicoterapia para la gente pobre y el campo de la ‘salud mental’. Hasta muy recientemente está reconocido la urgente prioridad de ayuda por parte de algunas organizaciones de la sociedad civil.

“Se necesitaban decenas de años para superar la resistencia en contra de la psicoterapia, sobre todo si se trata de la corriente psicoanalítica. Sabemos que esta situación lamentablemente existía en todos los países socialistas y tiene todavía una fuerte repercusión en el seno de las organizaciones revolucionarias”.

Para Ursula Mauser, las mujeres del Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes fueron las primeras en El Salvador que rompieron esa resistencia y se comprometieron como organización feminista y revolucionaria con esa tarea.

“Primero tenían que independizarse del FMLN, bajo el liderazgo de compañeros hombres, e instituirse como organización feminista autónoma”, considera.

Un plus del trabajo con el segundo grupo fue su efecto en las comunidades.

“La multiplicación del trabajo psicodramático a nivel nacional en las diferentes regiones empieza tímidamente a ser una realidad. Las mujeres que fueron protagonistas en su propio grupo se están formando como ‘promotoras de salud’ en sus pueblos, grupos de mujeres, espacios donde se puede hablar y elaborar los problemas, que suelen ser similares, y con el mismo hilo temático”.En Swissinfo.ch, noticias al ritmo del mundo, se informa que desde los años 70 Ursula Hauser inició un programa de formación en psicodrama en países como El Salvador, Cuba y México. En los años 80, a invitación del gobierno Sandinista, impartió cursos de psicodrama en Nicaragua. Es también fundadora de la Asociación de Psicoanálisis y Psicología Social (ASPA) y el Instituto Costarricense de Psicodrama Psicoanalítico (COPSI).

Las Mélidas, es una organización que forma parte de la Red feminista frente a la violencia contra las mujeres, integrada además por Las Dignas y Ormusa, desde esta instancia se impulsa en El Salvador la Campaña Regional por el Acceso a la Justicia para las Mujeres que se presentó en México en febrero de este año y en Centroamérica en abril pasado.

6/03/2010

Combatientes, madres y mujeres, memoria feminista en el Salvador




La vida de 13 mujeres en el conflicto armado de 1981 a 1992



Por Carolina Velázquez, enviada/ Tercera de cinco partes

San Salvador, El Salvador, 2 jun 10 (CIMAC).- “Grupo psicodrama: abrazando la vida, desafiando el dolor” es una memoria de la experiencia vivida por 13 mujeres, integrantes de la asociación feminista Las Mélidas, en donde se expone como trascendieron las huellas que dejó en sus vidas el conflicto armado de 1981 a 1992 en El Salvador.

Publicado en 2009 por el Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes, conocida en el país como Las Mélidas, en el texto está registrada la búsqueda que hacen sus protagonistas “de las sombras y fantasmas que han nublado nuestras vidas por tanto tiempo y a la vez buscando el horizonte colmado de luz y esperanza”, dicen, apoyadas por la fuerza de sus ideales por un mundo justo y humano, por la solidaridad, la fraternidad y el amor.

En los dos roles que jugaron durante este período, de combatientes y madres, mujeres sin el apoyo de nadie tomaron decisiones, tales como participar en guerrilla, pasar a la clandestinidad y dejar a sus hijas e hijos en manos de familiares o compañeros de lucha.

Muchas veces, lo hicieron cuestionadas por su familia y con un reclamo tanto de la sociedad como de sus propias hijas e hijos durante y después del conflicto armado, esto las llenó de sentimientos de culpa.

A partir de ese contexto, de vivencias pasadas y presentes, a partir de septiembre de 1999, y hasta enero de 2002, se desarrolló un proceso de 12 sesiones-de doce horas cada una que les llevaba un fin de semana- con la propuesta del psicodrama que transportó a las participantes al período de la guerra.

“Recordando experiencias vividas con la separación de nuestros hijos e hijas para salvaguardarlos de la represión, iniciando procesos de reparación de heridas y elaboración de duelos y pérdidas de familiares, decirles cuánto les queríamos, reconstruyendo nuestras vidas y visualizando posibilidades de reencuentros para recuperar lazos afectivos con nuestros seres queridos sobrevivientes, retomando la esperanza por una vida mejor en nuestras familias”, cuentan.

La mitad de las 13 integrantes del segundo grupo de psicodrama -- el primero llevó por nombre Brilla el sol después de la tormenta y trabajó de 1996 a 1998-- eran representantes de la generación de las guerrilleras activas durante la guerra y tenía entre 40 y 50 años, la otra mitad eran mujeres jóvenes, de la generación de “hijas”, que crecieron durante la guerra con una edad de alrededor de 20 años.

Lo más difícil para ellas fue escribir esta experiencia admiten, en “Grupo psicodrama: abrazando la vida, desafiando el dolor” se publican nueve comentarios de las protagonistas con títulos como: me perdoné a mi misma, no fue fácil o en este proceso he sido cómplice de muchas cosas de mis compañeras.

Presentamos una parte del testimonio de Conchi, el último de la lista, que bajo el título Sentí que ese botón se abría cada vez más buscando ese rayo de luz lo compara con la imagen de un girasol que “busca la luz del sol constantemente y una vez está abierto, que equivale a crecer cada día de mi vida”.

Se integró al grupo “con muchos temores, curiosidades y expectativas sobre lo que significaba un psicodrama, luego en el inicio me sentí como un botón que apenas empieza abrirse con cada sesión que vivo en el grupo ya que en el primer psicodrama me desbordé en sentimiento y llantos identificándome en algunos aspectos de mi vida con la protagonista y aprendí que al mismo tiempo que me solidarizaba con ella, me solidarizaba conmigo misma”.

Durante el proceso sintió que “ese botón se abría cada vez más buscando ese rayo de luz” para conocerse más a sí misma a través de las integrantes del grupo. También aprendió que no estaba sola, que tenía con sus compañeras muchas cosas en común y en cada sesión se brindaron confianza y apoyo mutuo.

Una vez que pudo procesar la experiencia, las sesiones vividas con el psicodrama le permitieron “desalojar de mi cuerpo cosas que me hacían daño, aclarar otras cosas, tener una visión más positiva de lo que pasó en mi vida”.

Y, por último, reconoce que “los cambios que he percibido en mi vida como parte de este proceso son muy importantes en tanto que me ha permitido relacionarme mejor conmigo misma, y con las que me rodean, empezando con mi familia siendo menos rigurosa y perfeccionista, más tolerante y comprensiva”.

En la entrega de mañana presentaremos los comentarios que hace la doctora Ursula Hauser, directora de psicodrama, quien junto con sus asistentes Ana León y Casilda Sancho fue la guía de este proceso impulsado por Las Mélidas en El Salvador.

Llaman a la solidaridad del pueblo para erradicar la violencia
Denuncian Hondureñas escalada de violencia

después del golpe

Por la Redacción

México, D.F. 2 jun 10 (CIMAC).- El Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” de Honduras, conmemoró el Día de Acción por la salud de las Mujeres, con un llamado a la solidaridad del pueblo, para visibilizar la opresión que enfrentan y sumarse a su lucha para erradicar la violencia en sus vidas.

Como parte de la Campaña Nacional contra los Femicidios “En Memoria de sus Vidas No dejaremos impunes sus muertes”, y de la Campaña Regional “Por el acceso a la Justicia para las mujeres”, la organización destacó que la violencia “nos destruye y acaba contaminando a toda la familia”.

En un comunicado, destacaron que si antes del golpe de Estado en Honduras ya sufrían exclusión en la atención médica de los hospitales, después del golpe, se agudizaron las condiciones de abandono e irresponsabilidad, faltan medicinas en los hospitales y la atención carece de calidad y calidez.

Citaron que en Honduras el cáncer cérvico uterino es la primera causa de muerte de mujeres, seguida del cáncer de mama e hipertensión en tercer lugar, los suicidios también aparecen en los primeros lugares sin que por ello las autoridades hagan algo para investigar las causas que las lleva a tomar tal determinación.

Cifras del Ministerio Público indican que en lo que va del año 110 mujeres han sido asesinadas y sólo hay un criminal capturado, un ejemplo de que las autoridades no cumplen con los compromisos establecidos regionales e internacionales, como la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención Belém Do Pará).

Subrayan finalmente que la violencia contra las mujeres, constituye una grave violación de los derechos humanos, que requiere de una postura firme y acciones rápidas y efectivas.

6/02/2010

La guerra que vivieron las salvadoreñas durante 12 años


Formaron el 60 por ciento de la fuerza del FMLN


Por Carolina Velázquez, enviada/ Segunda de cinco partes

San Salvador, El Salvador, 1 jun10 (CIMAC).- Durante el conflicto armado, de 1981 a 1992, las mujeres salvadoreñas fueron víctimas de violencia de manera particular.

El 30 por ciento de los 13 mil 600 combatientes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) eran mujeres e integraban el 60 por ciento de las diez mil personas de la población civil involucrada en actividades de apoyo.

Denuncias de organizaciones de mujeres señalan, por ejemplo, que en esta etapa hubo asesinatos cometidos por el ejército, grupos de paramilitares y guerrilla que han quedado en la impunidad luego de la promulgación, en marzo de 1993, de la Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz que exonera a las partes beligerantes de la responsabilidad en los crímenes de guerra y desapariciones.

Durante 12 años El Salvador vivió una guerra que tuvo como una de sus características relevantes el protagonismo de las mujeres desde la resistencia, vividos con heroísmo, sacrificio y sufrimiento, fortaleza y separación de sus familiares: madres, padres, hijas e hijos, hermanas y hermanos.

La revolución exigió a las mujeres asumir dos roles: el de combatiente y madre, en medio de una intensa y dolorosa soledad, como se expone en el texto “Guerra, maternidad y pérdidas”.

Pese a su lucha por lograr en el país el respeto a los derechos humanos y la paz, en el marco de la justicia social, poco o casi nada se trabajó por la defensa de los derechos de las mujeres, prevaleciendo siempre la discriminación, su desvalorización y sometimiento.

Este proceso se relata en el libro “Grupo psicodrama: abrazando la vida, desafiando el dolor”, publicado en 2009 por la Asociación Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes, Las Mélidas, con el apoyo financiero de Ayuda Obrera Suiza y Médico Internacional.

Como organización feminista, el objetivo principal de las Mélidas es contribuir al empoderamiento con conciencia crítica de las mujeres, jóvenes y adultas, para que defiendan sus derechos. Una de sus cuatro áreas programáticas se dedica al tema de la Salud y la no violencia, cuyo eje principal es promover la prevención y brindar atención integral a mujeres que enfrentan la violencia de género.

Como parte de su estrategia de empoderamiento de las mujeres, las propias integrantes de Las Mélidas, fundada en 1992 después de la firma de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno salvadoreño y el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), han realizado un trabajo importante para revisar su experiencia en la lucha guerrillera de la que formaron parte y fortalecer su autoestima.

Entre septiembre de 1999 y 2002 se organizó con la propuesta del psicodrama, que utiliza el psicoanálisis y las técnicas teatrales, un proceso de apoyo terapéutico bajo la coordinación de la doctora Ursula Hauser y sus asistentes Ana León y Casilda Sancho.
La propuesta no partía de cero era la continuación de un trabajo desarrollado por Hauser, de 1996 a 1998, con otras integrantes de esta asociación y algunas mujeres de Costa Rica con un primer grupo de psicodrama al que le dio el nombre de Brilla el sol después de la tormenta.

El libro “Grupo psicodrama: abrazando la vida, desafiando el dolor” reporta esta segunda experiencia.

Este segundo grupo lo integraron 13 mujeres que --desafiando compromisos afectivos, familiares, estudiantiles, institucionales--lograron vencer resistencias y participar en un proceso que ahora las llena de “amor y orgullo”, se comenta en la presentación del texto.

“Atravesar las lágrimas, el desvarío, la confusión, la desazón, rasgarnos el alma, tocar fondo otra vez, comer la m…., en resumen, significó poder emerger más livianas, libres, sabias, compañeras, solidarias, confiadas en nosotras mismas y en las demás” fue su experiencia, cuentan.

Al abordar la maternidad en la guerra surgieron otros temas: la relación madre-hija, la paternidad irresponsable y padres y madres sustitutas.

De los pasos que sigue el psicodrama y los testimonios de las 13 integrantes de este segundo grupo hablaremos en la siguiente entrega.