7/25/2008

El PRI, con su centrismo y habilidad, parece jugarle el dedo en la boca a panistas y perredistas


Pedro Echeverría V.

1. El PRI, como muchas veces lo ha hecho, se presenta nuevamente como el salvador de los conflictos. Al presentar su propuesta de reforma de la industria petrolera (como hizo con las reformas del IMSS, de las pensiones, las modificaciones presupuestales y otras) aparece como el gran conciliador entre la extrema derecha y la centro/izquierda. Su propuesta es casi idéntica a la del presidente ilegítimo Felipe Calderón, es decir, busca la inversión privada y extranjera, pero escondiendo con palabras los objetivos. La misma felicidad y los aplausos con que la recibieron la secretaria de Energía, el presidente del PAN y otros funcionarios del equipo de Calderón, demuestran que el PRI recogerá todo el apoyo del presidente y los legisladores panistas; además busca que la fracción oportunista del PRD/FAP apoye la propuesta. La realidad es que siempre así ha sido: la habilidad priísta, que a través de las décadas ha jugado con en centrismo, los ha hecho aparecer en la práctica como el único partido responsable ante dos extremos que no saben, ni pueden, conciliar sus posiciones.

2. El PNR/PRM/PRI se mantuvo en la Presidencia 71 años (1929/2000), la perdió pero no ha dejado de gobernar o cogobernar a pesar de que el PAN asumió el cargo desde hace ocho años. Sin duda pueden darse mil explicaciones, pero una que parece ser la más importante ha sido que su posición ideológica centrista, al parecer acomodaticia, neutra, en resumen oportunista, le ha permitido ser el partido con más poder en la historia del país. En tanto las corrientes y partidos de izquierda y de derecha, desde los extremos ideológico/políticos chocan y provocan rechazo de un inmenso sector de la población que cómodamente busca la paz en el “justo medio”, el PRI ha sabido abrirse paso durante casi ocho décadas evitando caer en un extremo u otro o ubicándose en uno u otro cuando así le ha convenido. Al parecer, mientras el pueblo ignore cada vez más los problemas y menos interés tenga por la política, el PRI siempre saldrá ganando. Ese es el motivo por el que los partidos de centro izquierda y de extrema derecha, para ganar votos, siempre se mueven hacia centro.

3. El PRI perdió la presidencia en 2000 y 2006; la primera vez fue por hartazgo y la segunda fue, al parecer, porque su candidato, Roberto Madrazo, dividió al mismo PRI. Sin embargo, el PRI siguió ganando gubernaturas y presidencias municipales y a partir de las elecciones de 2003 el PAN se fue para abajo y el PRI se convirtió otra vez en mayoría; fue entonces cuando el presidente Fox negoció abiertamente con el PRI el cogobierno. Desde entonces el PRI no ha dejado de cogobernar, sobre todo a raíz de que Calderón asumió ilegítimamente la Presidencia. Así como el PAN negoció de manera abierta su respaldo al presidente Salinas, de la misma manera el PRI respaldó a Calderón para que asuma el poder, para que se mantenga al ejército en las calles y lo seguirá respaldando hasta que concluya su mandato. Lo anterior demuestra que el PRI es un partido con principios ideológicos muy oportunistas que le permiten aliarse con el poder de la derecha empresarial. Aunque si el PRD algún día ganara la presidencia el PRI buscaría aliarse con él.

4. Pero no basta con adoptar, como el PRI, una posición de centro; es necesario también, como lo hace el PRI, usar un discurso de izquierda, paternalista y populista para engañar a las masas y, al mismo tiempo, otorgar ganancias concretas a los dueños de los medios de información y a los demás empresarios para mantener su apoyo. En tanto la derecha, para ser consecuente, sólo defiende a los grandes empresarios, terratenientes y clero, y la izquierda busca identificarse esencialmente con los trabajadores y explotados, el PRI se mueve como pez en el agua con un discurso conciliador entre los trabajadores y los empresarios. Podría demostrase que ese partido funcionó con esa estrategia hasta finales de la década de los setenta, porque a partir de los ochenta pasó de la posición centro derechista al neoliberalismo privatizador abierto llegando a coincidir plenamente con el PAN. Hoy el PRI no es un partido de centro sino de derecha, pero con habilidad sigue colocándose en medio burlándose de los extremos.

5. López Obrador ha dado muchísimos argumentos para demostrar los grandes males que se esperarían si la reforma de Calderón llegara a aprobarse. Señaló que debido a las múltiples coincidencias que hay entre la iniciativa de Felipe Calderón y la del PRI no descarta la posibilidad de que ambos proyectos se fusionen en uno solo, pues la única variante es que el tricolor somete a consideración del Congreso la ratificación de los cuatro integrantes del Consejo de Administración que serían propuestos por el propio Ejecutivo. Sin embargo sólo se creará, señala, mayor burocracia y mayores índices de corrupción. Tanto la propuesta del PAN como la del PRI disponen de facultades para celebrar contratos de servicios con empresas particulares, que “muchas veces son concesiones que están prohibidas por la Constitución. No se pueden entregar contratos, ni concesiones en materia de explotación petrolera, de acuerdo a la Constitución. Beltrones al contrario, aseguró que sí se puede negociar con el PRD una reforma energética y saludó la actitud de la bancada perredista encabezada por Carlos Navarrete.

6. En un pueblo terriblemente despolitizado y sin participación política resulta muy difícil comprender las posiciones político ideológicas de partidos políticos y corrientes. Por eso el PRI, al aparecer como el partido que busca el “justo medio”, que “evita caer en los extremos” le parece menos peligroso que otros. Hay un gran sector de la población y de los electores que “no quieren meterse en problemas” adoptando una posición política determinada y extrema; prefieren pasarla sin hacer ruido apoyando a los partidos en que menos arriesgan. El panismo, aunque es la extrema derecha, al tener el abierto respaldo de un poderosos sector empresarial, sobre todo del alto clero, le da seguridad y confianza a un amplio sector de la población. La izquierda, como ha sucedido en la historia, es la que más dificultades arrastra para moverse y crecer porque ha mantenido generalmente posiciones contra el poder político y económico. Parea romper con esa tradición izquierdista de choque contra el poder, han surgido las corrientes socialdemócratas que buscan cambios dentro del sistema capitalista.

7. El PRI le seguirá jugando el dedo en la boca a panistas y perredistas hasta en tanto no se movilice y politice a la población. Ésta debe aprender a discernir entre diferentes posiciones políticas e ideológicas y a exigir que éstas sean claramente expuestas. Mientras eso no suceda seguiremos viendo cómo con gran cinismo los políticos cambian de posición de la noche a la mañana según sus intereses y los electores cambian el rumbo de su voto por ser víctimas de la manipulación del dinero y los medios de información. En estos momentos es necesario seguir denunciando esa estrecha alianza del PAN y del PRI en todos los asuntos de mayor importancia política, tal como ahora con la privatización petrolera. Pero no debe olvidarse que lo más importante es que la población aprenda en sus luchas que su liberación sólo puede ser obra de ella misma. Desafortunadamente la seudo izquierda mexicana todavía no termina de liberarse de los valores burgueses de poder que viene arrastrando por no entender su misión histórica como corriente de pensamiento.

pedroe@cablered.net.mx

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