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5/23/2026

El periodismo, un oficio cada vez más precario y peligroso: Volker Türk

Ciudad de México.- Coches bomba, secuestros, prisión, despidos, ejercer el periodismo se está volviendo cada vez más arriesgado, así lo informó el jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Türk quien alertó sobre la violencia contra periodistas.

Cabe señalar que de acuerdo con el último informe de Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC) «Entre el discurso y la desprotección» presentado este 3 de marzo en la Ciudad de México se dio a conocer que entre enero a diciembre de 2025, tiempo que coincide con el primer año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, acontecieron 338 agresiones contra mujeres periodistas, lo cual representa un aumento en comparativa con el sexenio de su antecesor Andrés Manuel López Obrador en el que se registraron 154 casos.

Los hallazgos de CIMAC indican que el año 2025 se posicionó como el año más violento para las mujeres periodistas, por lo que consideran que las directrices gubernamentales no se han modificado de fondo, es decir, no se han tocado las estructuras que sostienen esa violencia, por eso la organización manifestó que:

Para el jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Türk, ya van 14 muertos este año, y una impunidad masiva: solo uno de cada diez asesinatos conduce a la rendición de cuentas. Según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, la libertad de prensa está pagando un alto precio.

En este contexto de violencia e impunidad persistente, la cobertura de conflictos armados presenta el riesgo más elevado. La guerra librada por Israel en Gaza se ha convertido en una trampa mortal para los medios de comunicación.

«Mi oficina ha verificado el asesinato de casi 300 periodistas desde octubre de 2023, y muchos otros han resultado heridos», lamentó Volker Türk.

Esta tendencia se verifica especialmente en zonas de conflicto, como Líbano, que se ha convertido este año en «el país más mortífero para los profesionales de los medios».

Cimacnoticias informó que a través de un informe de prensa publicado por el Comité de Libertades del Sindicato de Periodistas Palestinos se informó que como resultado de los ataques israelíes desde el 7 de octubre de 2023 al 9 de septiembre de 2025, han muerto 31 mujeres periodistas y aproximadamente 240 periodistas mujeres han sido sometidas a agresiones y torturas psicológicas y físicas en las prisiones israelíes, cifra que sigue en aumento hasta el día de hoy.

Creciente represión y vigilancia transnacional

En estos entornos particularmente hostiles, las y los reporteros locales son a menudo los únicos que informan de la realidad de la guerra. Ellos mismos pueden estar hambrientos, asustados y despojados de todo, salvo de su voz.

«En Sudán, me encontré con periodistas que se habían enfrentado violencia extrema, brutalidad e incluso hambruna, mientras intentaban continuar con su trabajo esencial», añadió Türk.

Incluso lejos de las líneas del frente, prácticamente ningún país es realmente seguro para quienes dicen la verdad al poder. Investigar la corrupción, los daños al medio ambiente o el crimen organizado conlleva graves riesgos para las y los periodistas, sus fuentes y, a veces, sus familias.

En este clima de inseguridad generalizada, el Alto Comisionado se mostró profundamente preocupado por el hecho de que las y los profesionales de los medios se hayan convertido en objetivos prioritarios «de una creciente represión y vigilancia transnacional, como lo ilustran los recientes ataques contra periodistas iraníes en el extranjero».

330 periodistas y 500 blogueros detenidos

A escala mundial, las leyes sobre difamación, desinformación, ciberdelincuencia o terrorismo se movilizan cada vez más para proteger a los poderosos de cualquier cuestionamiento. Procedimientos judiciales disuasorios convierten los tribunales en herramientas de intimidación, imponiendo costes considerables a los medios.

Alrededor de 330 periodistas se encuentran actualmente detenidos, a los que se suman 500 periodistas ciudadanos y blogueros defensores de los derechos humanos. En este clima, el acoso y las intimidaciones en línea alimentan el riesgo de una sociedad de desinformación, donde los medios se ven obligados a ocultar los hechos para seguir ejerciendo.

A este respecto, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH) recordó que los ataques contra periodistas afectan de manera desproporcionada a las mujeres: tres cuartas partes de ellas han sufrido abusos en línea, entre campañas de difamación y violencia sexual.

Voces críticas silenciadas

En términos más generales, los intentos de silenciar el periodismo independiente se diversifican, con restricciones de acceso, cortes de internet y apagones mediáticos, a veces con la complicidad de los poderes políticos y económicos, en detrimento de la democracia.

A estas derivas se añade una presión económica sin precedentes: en casi un tercio de los países, los cierres de medios y los despidos también sirven para silenciar las voces críticas.

Por eso, el jefe de derechos humanos de la ONU instó a los Estados a poner fin a la persecución de la prensa, levantar las restricciones arbitrarias y derogar las leyes abusivas, alineando sus marcos jurídicos con las normas internacionales de derechos humanos. Por su parte, las empresas tecnológicas deben actuar contra los abusos en línea y la desinformación.

Bukele arremete contra medios y defensoras en El Salvador



Escrito por Wendy Rayón Garay 
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Ciudad de México.- Hoy, 18 de mayo, se cumple un año desde que el gobierno de Nayib Bukele en El Salvador, privó de su libertad a la abogada, defensora, madre y docente Ruth Eleonora López Alfaro, a esto se suma el clima de represión que golpea a medios de comunicación, como la persecución policial que enfrenta el medio El Faro.

La llegada de Nayib Bukele en El Salvador desde junio de 2019 supuso cambios en el país, comenzando por la implementación de un régimen de extrema derecha que adoptó tres medidas: desmantelar contrapesos democráticos, impulsar el punitivismo penal y defender el conservadurismo social, según señala el informe “La ultraderecha en El Salvador: el peculiar caso de Nayib Bukele”.

Cabe señalar que la defensora Ruth López permanece incomunicada en el Centro Penitenciario de Izalco y aunque el caso escaló hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) quien emitió una serie de medidas cautelares urgentes y determinó que estaba enfrentando violaciones a sus derechos humanos, esto ha sigo ignorado por el régimen de Bukele.

El organismo internacional instó al Estado salvadoreño a terminar la incomunicación que mantiene la defensora, revisar la prisión preventiva y cumplir estándares internacionales de detención, no obstante, el Estado ha ignorado esta medidas ordenadas.


Esta petición fue respuesta a la audiencia inicial contra Ruth López cuando en junio de 2025 compareció ante el Juzgado Duodécimo de Paz de San Salvador donde el juez ordenó la detención preventiva por 6 meses durante la investigación, mantener privado el proceso legal, y no permitió que la defensa accediera a documentos de acusación, lo cual viola el debido proceso.

La defensora gritó: «¡No me van a callar! ¡Un juicio público quiero! La gente merece saber. El que nada debe, nada teme.» frente a la prensa, mientras era trasladada por los cuatro elementos de la policía.

La detención de Ruth López no es aleatoria, se mantiene dentro de un contexto de represión en El Salvador. La defensora denunció actos de corrupción y falta de transparencia durante el gobierno de Nayib Bukele, además, es una de las voces referentes contra el régimen de excepción implementado por el actual presidente Nayib Bukele, ya que desde marzo de 2022 hay una suspensión en los derechos de las personas.

De acuerdo con la página web «Libertad para Ruth», el 5 de diciembre de 2025 el Juzgado Cuarto de Instrucción de San Salvador amplió el plazo de la detención preventiva de la defensora por seis meses más, lo que quiere decir que será liberada hasta junio de 2026, pasando un año completo en prisión preventiva sin una condena o prueba presentada en su contra.

Cristosal, organización en la que Ruth López laboraba como jefa de la Unidad de Anticorrupción y Justicia, denunció que esa medida fue contraria a los estándares internacionales, pues se utiliza el sistema de justicia para silenciar a quienes combaten la corrupción, puesto que, antes de su detención, la defensora impulsó acciones claves para exigir rendición de cuentas y proteger el interés público.

Ya suman varios intentos de su defensa legal y de la sociedad civil para apelar a su liberación. En diciembre de 2025, Amnistía Internacional envió una carta pública a la Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos a cargo de Raquel Caballero de Guevara, donde mostró su preocupación por el estado de la defensora, pero la funcionaria se burló públicamente de la situación.

Aunque los cargos iniciales contra la defensora fueron por peculado en malversación de fondos públicos relacionado al periodo donde laboró como asesora en el Tribunal Supremo Electoral entre 2009 a 2014, es decir, más de una década atrás, dos días antes de su juicio inicial la Fiscalía cambió los cargos a enriquecimiento ilícito, ambas acusaciones se mantienen sin evidencia o justificación jurídica, según señalan organizaciones como Amnistía Internacional y Cristosal.

Su labor

Además de ser una de las figuras más críticas contra el gobierno de Nayib Bukele, la defensora se destaca por evidenciar actos de corrupción y falta de transparencia, por ejemplo, interpuso recursos ante la Corte de Cuentas, la Fiscalía y el Tribunal Supremo Electoral por el uso irregularidad de fondos públicos, contrataciones sin licitación, plazas fantasmas, presunto enriquecimiento ilícito y falta de transparencia en el financiamiento de partidos políticos.

También denunció irregularidades en la implementación del bitcoin y la Chivo Wallet, así como posibles desvíos de recursos durante la pandemia, incluidos casos relacionados con paquetes alimenticios y fondos de emergencia. Además, presentó demandas de inconstitucionalidad contra reformas legales vinculadas a Bandesal, los agentes encubiertos digitales y cambios constitucionales que pueden abrir paso a la reelección presidencial inmediata.

Asimismo, denunció el posible uso del software Pegasus para espionaje a periodistas y defensoras, crítico el régimen de excepción por detenciones arbitraria y participó en audiencias ante la CIDH para alertar sobre retrocesos democráticos y violaciones a derechos humanos.

Por su labor como defensora fue blanco de 150 ataques en redes sociales impulsados por aparatos de propaganda vinculados al gobierno de Nayib Bukele desde cuentas anónimas, medios oficialistas y creadores de contenido afines al oficialismo, y forman parte de una estrategia sostenida para desacreditar su labor como defensora de derechos humanos y promotora de la transparencia, según acusó Cristosal.

Documentos presentados ante la CIDH muestran que, antes de su detención, la defensora fue perseguida desde 2020 pues patrullas policiales vigilaban su residencia, fue seguida por agentes de la Subdirección de Inteligencia. Asimismo, la División de Inteligencia (SIPOL) la identificó como «persona de interés» y «parte del aparato ideológico de la oposición». Agentes de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) la acosaron mientras presentaba una denuncia de corrupción ilícita y entraron sin orden judicial a las oficinas de Cristosal a su vez que fotografiaron su vehículo.


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"No me van a callar, un juicio público quiero. Que me concedan un juicio público, la gente merece saber. El que nada debe nada teme". Estas son las palabras de la defensora Ruth López a la prensa al ingresar al Centro Judicial de San Salvador. https://t.co/MGe7yDqbu1— FOCOS (@focostv) June 4, 2025

Criminalización y persecución en El Salvador

Nayib Bukele implementó una estrategia de seguridad en la que busca desmantelar el crimen organizado comenzando con las pandillas al bloquear su sistema de ingresos; implementó la instalación de cámaras de seguridad y presencia militar para «recuperar los espacios públicos»; permitió bloqueos satelitales dentro de las cárceles para interferir en su comunicación con el exterior; y desplegó un arresto masivo a pandilleros.

Ante el ambiente en El Salvador y la serie de violaciones a derechos humanos, Ruth López fue una de las voces que no se quedó en silencio. Denunció detenciones arbitrarias con el régimen de excepción y la afectación de las medidas de los gobiernos en la migración de personas no vinculadas con estructuras criminales. A su vez, impulsó la investigación «el caso 300» donde se reveló cómo dinero público llegó a estructuras de pandillas sin control institucional.
Fotografía retomada de @Cristosal en X

El Faro

A nivel nacional, el gobierno de Nayib Bukele desplegó una estrategia de persecución política con el uso del control institucional y la instrumentalización judicial, según explica el informe «El precio de disentir: Criminalización y persecución política en El Salvador» de Cristosal. Además de Ruth López, existen otras personas defensoras detenidas cuyos perfiles se caracterizan por el reconocimiento internacional, así como ser voces críticas y opositoras al oficialismo.

La persecución también se dirigió contra medios de comunicación, el pasado 7 de mayo el medio El Faro, denunció que el régimen de Nayib Bukele intervino bienes personales de dos socios de Trípoide S.A. de C.V., dueño del medio. Entre febrero y abril de 2026 se congelaron sus cuentas bancarias y después se extendió a una persecución fiscal donde el Ministerio de Hacienda abrió cuatro auditorías por lavado de dinero y de evasión de impuestos.

El Faro denunció que las acusaciones no son sostenidas y que el proceso estuvo rodeado de irregularidades, por ejemplo, el Ministerio de Hacienda habría violado la ley para fiscalizar los ejercicios 2014 y 2016, ya que el periodo para revisarlos ya había caducado. Además, pese a no existir una sentencia por las cuatro auditorías, las autoridades decomisaron bienes personales.

También mencionaron que los ataques contra El Faro se realizaron después de que el medio publicara información sobre pactos de corrupción, personas del círculo cercano de Nayib Bukele, y los problemas que enfrenta la población salvadoreña con su gobierno. El último episodio se persecución responde a la publicación del documental The Deal donde el medio colaboró con el programa estadounidense Frontline PBS para denunciar pactos criminales.


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Entre febrero y abril de 2026, el régimen de Nayib Bukele congeló dinero de una cuenta bancaria y un inmueble de dos socios de Trípode S.A. de C.V., la sociedad creadora de El Faro.https://t.co/Ou7hz5Y4oD pic.twitter.com/vhnzjJuXB2— El Faro (@_elfaro_) May 7, 2026

Durante procesos de persecución contra personas defensoras se tiende a no existir procesos judiciales; persiste la estigmatización, acoso, vigilancia, amenazas o intimidación; hay acciones judiciales punitivas no penales; acciones penales; o ambas modalidades. En cualquier escenario, además de Ruth López, existen al menos otras 58 mujeres de un total de 245 personas que es estos momentos enfrentan persecución política en El Salvador.
Gráfica de Cristosal en informe «El precio de disentir: Criminalización y persecución política en El Salvador»

La criminalización de mujeres defensoras es distinta al que viven los hombres, esto debido a su género, ya que sus voces son silenciadas por salir al espacio público cuando la sociedad las sitúa en el ámbito privado. El último informe de Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (IM-Defensoras) reveló que en México, El Salvador y Guatemala las agresiones contra mujeres representaron 13.4%, 12.7% y 12.3% respectivamente, pero en Honduras tuvo un alza de 62%.

Estas defensoras agredidas fueron defensoras de la tierra, territorio y el medio ambiente con 22.4%, defensoras a la verdad, justicia y reparación con 18.9%, defensoras a la información y libertad de expresión con 13.7%, defensoras a la participación política 10.4%, defensoras de las mujeres a una vida libre de violencia con 9.5%, defensora de derechos humanos con 6.5%, defensoras de las mujeres con 5.3%, defensoras de la educación con 3%, defensoras de las personas privadas de la libertad con 2.3%, defensoras de los derechos sexuales y reproductivos con 1.8%, defensoras de la población LGBTQI+ con 1.7% y defensoras de los pueblos indígenas con 1.6%.

Junto con Ruth López, figuran otros nombres de mujeres como Carolina Amaya, Lorena Peña, Jeannette Aguilar, Rudy Joya y Berta María Deleón. De acuerdo con la página web «Libertad para Ruth», la detención de la defensora fue el punto de quiebre, pues tras su captura en mayo de 2025 más de 30 personas defensoras y 25 periodistas están en exilio, y 12 abogados huyeron del país.

La detención de Ruth López

Hoy, hace un año, la Policía Nacional Civil tocó la puerta de la casa de Ruth López quien se encontraba con su esposo Louis. Le contaron una historia inventada sobre una investigación de un accidente automovilístico en el que estarían involucrados, ambos salieron de la residencia en piyama y creyendo que se trataba de un malentendido.

Fue así que las autoridades la arrestaron sin una orden judicial. La detención se llevó a cabo en la acera de la calle donde la obligaron a desvestirse frente a vecinos y agentes mientras un fotógrafo de la Fiscalía documentaba los hechos que se difundieron más tarde como propaganda.

Del 18 al 20 mayo, Ruth López permaneció 40 horas desaparecida, pues no tuvo contacto con su familia o abogados y nadie sabía su paradero, lo que el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la ONU cataloga como desaparición forzada. Finalmente se dio a conocer que se encontraba privada de su libertad en la División de Tránsito Terrestre de la PNC.

En ese tiempo, tuvo acceso limitado a visitas familiares supervisadas, contacto con abogados por menos de 10 minutos, medicamentos proporcionados por su familia, duchas diarias y atención médica básica. En su juicio inicial, aunque el Juzgado Cuarto de Instrucción de San Salvador le ordenó permanecer en la División de Tránsito Terrestre por motivos de salud, fue trasladada al Centro Penitenciario para Mujeres Granja de Izalco en Sonsonate sin explicación.

Fotografía retomada de @Cristosal en X

5/16/2026

Violencia basada en género contra las mujeres periodistas

.- Recientemente, el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Pedro Vaca Villarreal, reconoció en el Informe Anual 2025 que México enfrenta “un entorno adverso para la prensa”, marcado por asesinatos, desapariciones, amenazas, secuestros y estigmatización desde el poder público. A ello se suman altos niveles de impunidad y fallas estructurales en los mecanismos de protección, factores que generan miedo, autocensura y desprotección entre periodistas.

Dos fenómenos de violencia preocupan particularmente: el acoso judicial y el incremento de la violencia digital como ya lo advertimos en nuestro informe anual (CIMAC 2025).

Sin embargo, es necesario precisar que el género no constituye una violencia en sí misma, sino una marca que atraviesa y agrava las violencias existentes. La labor periodística enfrenta amenazas, campañas de desprestigio, asesinatos, desapariciones y múltiples formas de hostigamiento. Tanto hombres como mujeres periodistas pueden ser víctimas de estas agresiones. No obstante, en el caso de las mujeres, dichas violencias adquieren características específicas derivadas de la desigualdad estructural y de la violencia basada en género.

Las mujeres periodistas no solo reciben amenazas dirigidas contra ellas, sino también contra sus hijas e hijos; enfrentan campañas de desprestigio centradas en su vida sexual, familiar o afectiva; son víctimas de feminicidio y de agresiones atravesadas por prácticas de revictimización, cosificación y sexualización. La marca de género añade al riesgo inherente del ejercicio periodístico las expresiones particulares de violencia que padecen las mujeres en un país marcado por desigualdades históricas.

La Oficina del Relator ha señalado que las construcciones sociales de género y la discriminación histórica contra las mujeres influyen en los patrones persistentes de violencia hacia la prensa. Por ello, además de medidas preventivas y de protección, los Estados deben investigar y sancionar de manera efectiva todos los actos de violencia y discriminación de género contra mujeres periodistas.

La periodista Denise Dresser vivió acoso judicial y violencia digital. Como ella misma señaló: “Se silencia con procedimientos, formularios y la Mañanera”; vivimos tiempos en los que “puedes hablar, pero atente a las consecuencias”.

En el caso de Dresser, la marca de género se manifestó en amenazas dirigidas contra sus hijos y en campañas digitales de estigmatización.

La académica Rossana Reguillo (fallecida recientemente) señaló que las periodistas enfrentan una doble precariedad: la de un oficio amenazado por el poder y la de un género históricamente silenciado. “Lo que está en juego no es una opinión, sino el derecho de las mujeres a participar en el debate público y a investigar lo que se pretende ocultar”.  (Las formas del asedio: violencia contra mujeres periodistas en el sexenio de López Obrador, CIMAC, 2025)

Para Reguillo, decía que la digitalidad no solo amplifica la violencia: la vuelve “ubicua, sostenida, anónima y viral”. Los ataques se reproducen mediante hashtags, memes, bots y cuentas anónimas que funcionan como “tecnologías del silenciamiento”.

Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, lejos de revertirse esta tendencia, la hostilidad institucional hacia la prensa se intensificó. Las descalificaciones emitidas desde la presidencia, particularmente en las conferencias matutinas, contribuyeron a normalizar el desprecio hacia la labor periodística. Muchas de las periodistas atacadas en redes sociales habían sido previamente señaladas, ridiculizadas o desacreditadas desde espacios oficiales. En ese sentido, el poder no solo omite proteger: con frecuencia activa o legitima el ataque.

“La violencia digital no se queda en la pantalla”, advirtió Reguillo. Sus efectos se traducen en miedo real, alteraciones en la vida cotidiana, afectaciones emocionales y cuerpos sometidos a una amenaza permanente.

Muestra de ello fue lo ocurrido recientemente con Dresser en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, donde la columnista y politóloga fue recibida con manifestaciones de rechazo.

La Relatoría también expresó preocupación por los discursos estigmatizantes provenientes de funcionarios públicos y fuerzas militares. Estas narrativas han derivado en campañas sistemáticas de desprestigio, especialmente graves para las mujeres periodistas, quienes enfrentan ataques digitales con componentes de violencia de género.

Las declaraciones estigmatizantes de altos funcionarios pueden exacerbar el clima de hostilidad e intolerancia y colocar a periodistas y comunicadores en una situación de mayor vulnerabilidad y riesgo.

Dresser enfrentó dos procesos judiciales: uno por presunta Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género y otro relacionado con las 178 menciones en las que fue difamada durante las conferencias matutinas del gobierno de López Obrador.

Frente a este panorama, la Relatoría reafirmó que “México sigue siendo uno de los países más peligrosos para la prensa en las Américas”, con más de 150 periodistas asesinados desde el año 2000 y más de 25 desaparecidos. Desde CIMAC advertimos, además, que 2025 se convirtió en el año más peligroso para las mujeres periodistas.

Reporteros sin Fronteras coincide con la creciente criminalización de la labor periodística (Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, RSF, 2026), más de la mitad de los países del mundo se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave” entre “arsenales legislativos cada vez más restrictivos, que se escudan casi siempre en las políticas de seguridad nacional” que erosionan el derecho a la información y con ello, las democracias.

Finalmente, la Relatoría reiteró que los Estados tienen la obligación de prevenir, investigar, sancionar y reparar la violencia basada en género contra las mujeres, así como de garantizar su ejercicio del periodismo libre de violencia y discriminación.

4/11/2026

Periodistas desplazadas, retratos de resistencia


Escrito por Patricia Monreal 
Imagen.- 
Entre el “síndrome del preso” y el exilio, Magdalena, Marcela y Teresa encarnan la cara más cruda del periodismo en México: el desplazamiento forzado


“Dios mío, me están matando, ¡ayúdame!”, pensó Marcela al sentir quemar su piel por el fuego del arma que pretendía arrancarle la vida. Era sábado y cumplía 54 años. Fue la última vez que estuvo en cabina transmitiendo para su raza Ñomndaa; fue la última vez que pisó su tierra: Guerrero.

Marcela de Jesús Natalia es una periodista desplazada desde 2017. Forma parte de los cientos de comunicadores que han tenido que huir de sus territorios en México a causa de la violencia. En un país que carece de estadísticas oficiales precisas sobre la magnitud del desplazamiento, la realidad de las mujeres periodistas es invisibilizada por el Estado rebasado y carente de políticas públicas integrales.

El Espacio de Organizaciones de la Sociedad Civil para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas (Espacio OSC) y Aluna Psicosocial, advierten en el estudio Personas y comunidades defensoras de derechos humanos y periodistas en situación de desplazamiento forzado interno en Méxicoque el desplazamiento forzado interno es cada vez más común, y de la falta de instrumentos oficiales que impiden dimensionar cuántas han sido obligadas a abandonar su lugar de origen.

Balbina Flores Martínez, representante en México de Reporteros Sin Fronteras (RSF), explica que este fenómeno tiene más de 15 años. No comenzó con los casos de Miroslava Breach y Javier Valdez en 2017, sino que tuvo uno de sus primeros focos en Veracruz hacia 2010 “cuando la violencia generó oleadas de comunicadores que huyeron en grupo”. Luego se sumó Morelos, y desde entonces, estados como Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Guanajuato y Quintana Roo se acumulan en la lista de zonas de alto riesgo.

“Cuando hablamos de la violencia estructural en México debemos preguntarnos qué causas llevan a las periodistas a abandonar su labor y cuál de ellas podría implicar mayores costos políticos para el Estado Mexicano en términos de atención. Sin duda, una de las principales tiene que ver con el desplazamiento”, apunta Adriana Ramírez Vanegas, del área de seguridad y protección de Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz).

La activista coordinó los trabajos del diagnóstico Dejar Todo, elaborado por Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) sobre mujeres periodistas en situación de desplazamiento forzado interno en México y de las obligaciones del Estado en materia de atención, prevención y protección, presentado en 2022.

Ella subraya que el desplazamiento forzado es una de las grandes deudas en acceso a la justicia y reparación del daño, así como una omisión en la creación de una ruta institucional de atención, ya que implica la salida no planeada de periodistas que huyen por violencia. No es una decisión propia, ni por oportunidades, sino una situación forzada por supervivencia.

Marcela, marcada por la resistencia

La historia de Marcela de Jesús es un compendio de violencias: por ser indígena, por ser mujer, por ser activista y por ser periodista. Pese a ello, a sus 62 años, su palabra es cálida; abraza y conforta, como si buscara sacudirse el dolor acumulado.

Desde niña enfrentó la discriminación contra su pueblo Ñomndaa, del que se siente orgullosa. A los ocho años, al saber que su familia planeaba casarla, huyó de su comunidad, Los Lirios, municipio de Xochistlahuaca, para poder estudiar. “En 1972 fui la única niña del lugar que escapó para terminar la primaria”, comenta al ubicar que, con esa acción, inició su labor como activista y defensora. La decisión le costó el rechazo de su madre, quien debido a los usos y costumbres de su comunidad la consideró una deshonra.

Su labor periodística la inició en 1994 en la XEJAM, La Voz de la Costa Chica, en Santiago Jamiltepec, Oaxaca. Su voz en lengua ñomndaa tuvo un impacto inmediato en su natal Guerrero, hasta donde llegaba la señal. “Escuchar nuestro idioma en un medio de comunicación y sobre todo yo siendo mujer, fue impactante. Tuve mucha audiencia porque no había otro medio donde se hablara nuestro idioma”. A los pocos meses, al visitar su tierra, fue recibida como una celebridad, con danza y fiesta. Sin embargo, su labor incomodó a los poderosos.
Marcela de Jesús Natalia, periodista, activista y defensora, originaria de Xochistlahuaca, Guerrero | Imagen: Patricia Monreal

La cárcel como mordaza

El 8 de marzo de 1998, Día Internacional de la Mujer, Marcela fue detenida arbitrariamente junto con uno de sus hijos, entonces menor de edad. Ambos fueron torturados uno frente al otro, ella recibió una sentencia de 40 años en prisión por delitos fabricados, incluyendo homicidio. Fue trasladada al Centro Penitenciario de Villa de Etla para dificultar su localización, ahí permaneció tres años y cinco días.

“La persecución judicial es una de las formas de violencia para silenciar periodistas”, señala Sara Mendiola Landeros, directora de Propuesta Cívica, asociación que da acompañamiento a personas defensoras y periodistas en riesgo. “Antes era el daño moral por la vía civil; ahora se recurre al derecho penal, con acusaciones como terrorismo, delincuencia organizada o fraude, e incluso se crean nuevos delitos en las leyes, como el de ciberasedio”, lo que según la experta, es una crisis que amenaza el derecho a informar.

Con apoyo de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, Marcela fue absuelta el 13 de marzo de 2001. Lo primero que hizo fue buscar al hijo que habían detenido con ella y ya se encontraba en libertad, él casi se desmaya al verla, pensó que su madre se había escapado de prisión. Luego buscó a sus hijos menores y enfrentó su rechazo ya que su padre les había dicho que ella los abandonó. “Mendigué muchos años su cariño, es la fecha en que todavía no hay buena relación”, confiesa.

Adriana Ramírez, de Serapaz, refiere que las mujeres periodistas, siempre anteponen a su familia, y generalmente se sienten culpables. “Muchas de las relaciones sobre todo con sus parejas, son puestas ahí, en un tema de desplazamiento, porque además, si hay violencia de pareja por ejemplo, eso se viene a reflejar en el desplazamiento, se agudiza”.

Estas contradicciones, que va teniendo la sostenibilidad de la vida de las periodistas desplazadas se ponen en juego, y derivan en que la violencia se vaya incrementando, remarca la activista.

El atentado: “Fue por informar a mi raza”

Tras recuperar su libertad, Marcela regresó a Guerrero en 2003 y se integró al Sistema de Radio y Televisión del Estado, primero como honoraria, luego escaló hasta ocupar la gerencia de la Radio, de donde salió tiempo después debido a presiones ejercidas por afectar intereses de poder que existían en el lugar.

Hizo activismo en Xochistlahuaca, en donde la división en su pueblo crecía. “Como defensora siempre de mi raza, me opuse y empecé a apoyar las escuelas paralelas, les decía que no era justo, que podíamos tener diferencias ideológicas los adultos, pero era cruel que a los niños se les pintara una uña para ver quién pasaba a desayunar y quién no; eso era inhumano”.

Tras dejar la gerencia de la Radio, recobró su espacio de locución, de 5 a 9 de la mañana, hasta que llegó el 3 de junio de 2017. Al salir del trabajo, un sicario le disparó en tres ocasiones.

“La primera bala iba a mi frente; metí la mano, entró y salió por mi muñeca derecha. La segunda bala me despedazó la mandíbula. El chico me dio el tiro de gracia en la sien derecha, pero falló. La bala entró rozando mi cerebro y me destruyó el oído derecho”, narra con una calma sobrecogedora.

Desde entonces vive desplazada. En el hospital, incluso escuchó a un médico conspirar por teléfono para “acabarla en el quirófano”. Marcela sostiene que una política de su municipio pagó 50 mil pesos por su asesinato. Gracias a la presión de sus colegas periodistas y a un traslado de emergencia al Estado de México, logró sobrevivir.

Hoy Marcela duerme tranquila porque sabe que su “pecado” fue garantizar el derecho de su pueblo a estar informado. Sin embargo, las cifras no ceden: desde el año 2000 a la fecha, más de 176 comunicadores han sido asesinados en México, una docena son mujeres, dejando tras de sí una estela de exilios invisibles y justicia pendiente, según la organización Artículo 19.

Magdalena, síndrome del preso

Acostada sobre la cama del refugio que le proveyó el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), Magdalena Alonso Ríos pasa hasta ocho horas viendo el techo, perdida en la impotencia de no sentirse libre. “Esta soledad no está bien; es forzada. Estoy en una casa que nunca se calienta, siempre tengo frío. He dado hasta diez mil pasos dentro, tengo el síndrome del preso: me la paso caminando de un lado a otro”, se duele.

Tras 35 años de ejercer el periodismo en Zitácuaro, Michoacán, Magdalena tuvo que dejarlo todo el 16 de marzo de 2022, un día después del asesinato de Armando Linares, director de Monitor Michoacán. Entre lágrimas dio la noticia en Al Aire Zitácuaro, su noticiero que estaba por cumplir 17 años, jamás imaginó que sería su última transmisión.

Ese día supo que la buscaban; dos hombres en motocicleta preguntaban por ella. Los retratos hablados coincidían con los agresores de Linares. Apoyada por el Colectivo #NiUnoMás Michoacán, presentó su denuncia y le otorgaron protección.

La llamada de Alejandro Encinas, entonces Subsecretario de Derechos Humanos fue definitiva: “Usted es foco rojo. Al Gobierno de México no le conviene otro periodista muerto en Zitácuaro”.

Al día siguiente fueron por ella, apenas alcanzó a abrazar a su hija para despedirse. “Pensé que podían no ser quienes decían; no pedí identificaciones y, diabética, empecé a sentirme mal. En la carretera creí que me matarían, pero solo dijeron que no podían hablar conmigo y que podían detenerse si lo pedía. No quise parar. Tras horas de noche y miedo, finalmente llegué”.

Al refugio arribó en estado de shock, se repetía que no había hecho nada malo y que en sus noticias siempre evitó mencionar grupos delictivos o nombres. Era su cumpleaños, amaneció con los ojos hinchados y sin agua ni para un café.

Hoy, a cuatro años de aquel destierro, Magdalena es una cifra invisible: el Estado aún no la reconoce legalmente como “periodista desplazada”.
Magdalena Alonso Ríos, periodista desplazada desde hace cuatro años, originaria de Zitácuaro, Michoacán | Imagen: Patricia Monreal

Lo que no se nombra, no existe

La Secretaría de Gobernación, no cuenta con cifras sobre periodistas en condición de desplazamiento, ejemplo de ello, es la respuesta a la solicitud de información que para este trabajo le fue formulada: “Se comunica que luego de una búsqueda con criterio amplio en todos los archivos físicos y electrónicos que conforman la Dirección General de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, no se encontró información relacionada con lo expuesto”.

Sara Mendiola, directora de Propuesta Cívica, denuncia que el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, usa el término “refugio temporal” de forma maliciosa: “Ellos han querido minimizar esta problemática porque no quieren reconocer el problema. Hay que recordar que lo que no se nombra, no existe, y entonces se ha querido hacer este jugueteo de palabras para invisibilizar la gravedad de que están desplazando periodistas de sus regiones y para minimizar también la responsabilidad que recae sobre la institución”.

Entre 2014 y octubre de 2025, 247 periodistas han estado sujetos a la medida de refugio. Aunque las cifras oficiales muestran un descenso en 2024 y 2025, las organizaciones alertan que esto no se debe a una baja en la violencia, sino a una mayor resistencia institucional para otorgar protección.

Mendiola señala que el desplazamiento es desgarrador: de un día a otro deben dejar familia, trabajo y entorno para mudarse a estados desconocidos y hostiles. En este contexto, la Ciudad de México se volvió principal refugio para defensores y periodistas, considerada “ciudad refugio” por ofrecer mayor seguridad frente a la violencia en entidades como Guerrero, Tamaulipas o Michoacán.

En el Diagnóstico sobre las Personas que en el Ejercicio de su Derecho a la Libertad de Expresión se Encuentran en Situación de Desplazamiento Forzado en la Ciudad de México, presentado en 2021 por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, se registraron 72 personas que se encontraban en situación de desplazamiento forzado refugiadas en la capital del país. El documento identificó que, en ese total, 12 eran mujeres.

El Mecanismo rara vez gestionó desplazamientos de forma adecuada, explica Mendiola: los refugios tenían malas condiciones y fallas de seguridad, incluso intrusiones y robos. Los periodistas no contaban con la protección suficiente, lo que agrava el daño psicoemocional y los obligaba a vivir en precariedad, evidenciando la debilidad institucional.

Magdalena agradece el refugio al que de inicio se resistía. Acepta que la sacaron del riesgo que enfrentaba y le dieron apoyo, pero con el tiempo se sintió juzgada: “No me siento protegida, me siento acusada”.

En reuniones de evaluación del Mecanismo minimizaron el robo de las cámaras de seguridad que hubo en la casa de su hija que permanece viviendo en Zitácuaro, le dijeron que no podían hacer nada porque no era periodista. “Me molesté mucho, pegué en la mesa y les dije que se nota que no saben lo que es tener cerca al crimen organizado, les dije que lo ocurrido significa que, como no me encuentran a mí, me están diciendo que saben dónde está ella”.

En vísperas de cumplir cuatro años desplazada, teme que le sean retiradas las medidas de protección, pese a que las condiciones de riesgo que las propiciaron sigan vigentes.

Teresa, la palabra que no calla

Era verano y la lluvia caía inclemente sobre Toluca, estado de México, cuando Teresa vio acercarse un vehículo que pensó era el taxi que estaba esperando; se apresuró a subir para evitar empaparse con el chubasco. Pronto se dio cuenta del error involuntario: dentro del automóvil viajaban tres hombres que iban por ella.

Teresa Montaño Delgado nunca planeó ser periodista. Por una situación familiar a los 21 años, con la preparatoria terminada, comenzó a trabajar como asistente de una comunicadora de sociales, con el tiempo se profesionalizó: hizo la licenciatura, realizó una maestría y tomó diversos cursos de especialización. Se enganchó al periodismo, le apasionó y hoy suma más de 30 años ejerciéndolo.

Para ella, el desplazamiento fue la única opción tras sobrevivir a un secuestro en Toluca en agosto de 2021. Fundadora de The Observer, Teresa apostó por el periodismo de investigación en un estado de México acostumbrado a la línea oficialista.

Su labor le costó sufrir en carne propia una realidad común en México, las autoridades son las grandes violentadoras de los derechos de periodistas. La estadística del Mecanismo así lo demuestra: de 905 agresores detectados entre 2012 y octubre de 2025, 371 (40.99%), eran servidores públicos; 289, particulares (31.93%); y 245, personas no identificadas (27.07%).

En su informe Las Formas del Asedio, violencia contra las mujeres periodistas en el sexenio de López Obrador, Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) da cuenta “de 1,189 casos de agresiones contra mujeres periodistas –un incremento del 117% respecto al periodo de Enrique Peña Nieto-, lo que representa un patrón sostenido de hostilidad institucional y sociopolítica”.

Adriana Ramírez Vanegas recuerda que al documentar en CIMAC las causas del desplazamiento, veían que había una impunidad total.

“Era una impunidad rodeada de una serie de desatenciones frente a agresiones que se habían prolongado durante mucho tiempo; es decir, la mayoría de las periodistas que salen lo hacen porque ya enfrentan una cadena de violencias extremas que incluso involucran atentados directos contra su vida e integridad. Y aunque muchas veces presentaban denuncias y hablaban públicamente de estas agresiones, no había respuesta”.

Lo vivido por Teresa da cuenta de ello. Tras publicar investigaciones sobre corrupción y contratos millonarios de renta de autos por el Gobierno del Estado de México, fue despedida de El Heraldo de México, donde laboraba como corresponsal. Tiempo después descubrió que una de las empresas involucradas pertenecía al mismo grupo del diario.

Siguió con su labor en The Observer, hasta el 13 de agosto de 2021. Ese día tenía una cita médica en el centro de Toluca alrededor de las cuatro de la tarde, poco después vino su secuestro que se prolongó por horas que le parecieron eternas. La liberaron cerca de la medianoche.

Con los ojos vendados, escuchaba a sus captores insistir en que era reportera; ella lo negaba y decía ser contadora y maestra, intentando explicar los documentos y fotos en su teléfono. Mientras el auto daba vueltas bajo la lluvia, la interrogaron y vaciaron sus tarjetas en cajeros, incluida la que usaba para administrar The Observer. Fueron por su auto y la amenazaron con matar a su hijo si estaba en casa, por eso al saber que no había nadie sintió alivio.

Su preocupación se centró entonces en las cajas con documentos de sus investigaciones y de The Observer que ahí tenía; hoy se sorprende al recordar su apremio por preservar esos papeles, y de cómo les pedía a sus captores que le dejaran algunos. Escuchaba cómo revisaban y movían todo; prometieron dejar las cajas, pero no fue así, una desapareció y la otra quedó vacía, con folders regados por el suelo.

Más tarde, una nueva angustia le sobrevino cuando, una vez más en marcha, sintió que salían de la ciudad; encañonada pensó que la asesinarían, finalmente, la abandonaron en un municipio cercano a Toluca. Cuando se quitó la venda, lo primero que hizo fue checar si con ella habían dejado las cajas con sus documentos, pero no había nada.

Caminó entre calles y milpas hasta llegar a un centro comercial en San Mateo Atenco. Pidió un teléfono prestado para avisarle a su hija que la habían secuestrado y liberado. Luego vino la impunidad: la ministerio público que le asignaron tres presentar su denuncia, intentó fabricar culpables y ella exigió una investigación real.

Su caso nunca fue registrado en las cifras de ataques a la prensa por el Gobierno del Estado de México, borrándola como periodista y víctima de la estadística oficial.

La decisión de desplazarse fue casi inmediata, salió hacia España con una beca que le proveyó RSF por tres meses, luego prolongó su estadía en ese país a invitación de la organización La Taula per Mèxic. Por un tiempo retornó a su hogar, pero se vio nuevamente obligada a salir, actualmente permanece en Alemania.
Teresa Montaño Delgado, periodista exiliada del Estado de México | Imagen: Patricia Monreal

“Siempre hemos manejado dos conceptos: desplazamiento y exilio”, señala Balvina Flores, de RSF. Explica que al inicio los periodistas no solo se desplazaban dentro del país, sino que se exiliaban; los primeros casos fueron de Veracruz y Morelos, la mayoría se fue a Estados Unidos, algunos obtuvieron permiso humanitario y aún permanecen allá, otros fueron a Canadá.

A pesar de la violencia que las atraviesa, la determinación de continuar con su labor, persiste en la mayoría de las periodistas desplazadas

Adriana Ramírez, destaca que el desplazamiento de las periodistas no es solo movilidad forzada, sino una forma de represión política contra el periodismo mexicano. Agrega que además de tener una marca de género, el fenómeno implica un ataque a la libertad de expresión, pues busca silenciar su trabajo. “En el 70% de los casos acompañados por CIMAC, el origen estaba en investigaciones sobre corrupción, transparencia y vínculos con el crimen organizado, así como en graves violaciones a derechos humanos”.

De ahí que muchas periodistas no solo informaban: acompañaban procesos de justicia y se volvían actoras clave; al desplazarlas, no solo se acallaba su voz, sino también los procesos que impulsaban. El efecto de acuerdo con la activista, era multiplicador: silenciar a una periodista significaba silenciar comunidades enteras y borrar temas de la agenda pública.

El desplazamiento entonces sostiene, no solo refleja violencia estructural; implica perder el derecho ciudadano a la información y evidencia patrones con consecuencias personales, políticas y para la libertad de expresión.

Desde el exilio, Teresa retomó la investigación sobre contratos de empresas fachada que detonó su salida; contó con el apoyo de la red Forbidden Stories, que en 2023 armó un equipo para verificar y fortalecer su trabajo durante cuatro meses. El reportaje se publicó en The Guardian, El País, y en medios nacionales en vísperas de la elección por la gubernatura mexiquense. Para ella fue una reivindicación profesional.

El día de la elección en que ganó la morenista Delfina Gómez Álvarez, en el Instituto Electoral del Estado le impidió el acceso al área de prensa, mientras en el aire, un dron empezó a seguirla. Después se suscitaron otros episodios de violencia: policías municipales acudían a preguntar a sus vecinos sus horarios, pretendiendo ingresar a su casa.

En noviembre de 2023, el jefe de prensa de Morena en el Congreso del estado, a quien ella conocía, le marcó por teléfono: “En la plática me dijo, ‘oye, tú tienes un hijo, ¿no?’, ¿qué edad tiene?’, en ese tiempo tenía 23 creo, y me contestó: ‘ah, ya está en edad de que le pase algo, ¿verdad?’, así me dijo, y le colgué”.

Una vez más tuvo que huir, aunque no fue la única, también lo hicieron sus dos hijos; hoy los tres viven en lugares distintos. Desde Europa, Teresa asume con mayor claridad su condición de periodista desplazada y bajo riesgo.

El costo de la “muerte social”

Marcela de Jesús Natalia, Magdalena Alonso y Teresa Montaño sueñan con volver a su lugar de origen para retomar la vida que construyeron y seguir ejerciendo el periodismo. En las tres, pesa la conciencia de saber que las condiciones para el retorno no están dadas, que no hay certeza de que lo puedan hacer, y de que sus proyectos de vida tomaron rutas dolorosas que jamás imaginaron.

Sara Mendiola y Balvina Flores coinciden en la necesidad de una política integral para atender el desplazamiento interno forzado: prevención, protección durante el desplazamiento y planes de retorno, el mayor reto tras salvaguardar la vida.

En términos políticos, al Estado Mexicano le cuesta más un periodista asesinado o desaparecido, pero en términos económicos, el costo mayor es de uno desplazado.

Adriana Ramírez lo explica con base a los cálculos que en su momento realizaron en CIMAC. Apunta que mantener un año a una periodista desplazada costaría en promedio, 1.2 millones de pesos anuales, una inversión que el Estado prefiere omitir.

“Muchas periodistas desplazadas viven una crisis profunda: les cuesta asumirse víctimas, enfrentan culpa, depresión y pérdida de autonomía”. Subraya Ramírez que el desplazamiento implica una muerte social. Busca silenciar su pluma y romper su autonomía.

Mientras el Estado Mexicano siga nombrando “estancias temporales” a los que son exilios forzados, la justicia seguirá siendo una promesa rota para quienes, como Teresa, aún se preguntan si vale la pena decir la verdad. Su respuesta, pese a todo, sigue siendo sí.
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Este reportaje forma parte del proyecto “Desplazamiento forzado, una herida sin sanar en México” coordinado por Periodistas de a Pie


12/20/2025

Defensoras y periodistas piden a UE y Estado mexicano acciones ante retrocesos en derechos humanos

.-Ciudad de México.- El pasado 16 de diciembre, más de 20 organizaciones de la sociedad civil, periodistas, personas defensoras de derechos humanos y del medio ambiente tanto mexicanas como europeas se reunieron, para llevar a cabo el onceavo Seminario con Organizaciones de la Sociedad Civil que ocurre en el marco del XIII Diálogo de Alto Nivel de Derechos Humanos México-Unión Europea (UE), en la que expresaron su preocupación por las graves violaciones a derechos humanos, reducción del espacio cívico, securización y cambio de paradigma de la cooperación internacional, por lo que entregaron emitieron algunas recomendación para tomar acciones que reviertan la situación.

Es importante señalar que las organizaciones mexicanas y europeas emitieron recomendaciones en materia de movilidad humana, derechos de los pueblos originarios, desapariciones, fortalecimiento del Estado de Derecho, personas privadas de libertad, represión policial, protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas, empresas y derechos humanos, Acuerdo Global modernizado, entre otras áreas de preocupación.

A este diálogo birregional asistieron: Amnistía Internacional, Antigone, ARTICLE 19 México y Centroamérica, Asociación por la Paz y los Derechos Humanos Taula per Mèxic, Brigadas Internacionales de Paz – Proyecto México, Comunicación e Información de la Mujer A.C (CIMAC) , Consorcio Oaxaca, Coordinación Alemana para los Derechos Humanos en México (DMRKM), Educación e Investigación (PODER), EQUIS: justicia para las mujeres, Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJEDD), Instituto de Estudios del Proceso Penal Acusatorio, A.C. (INEPPA), Instituto para las Mujeres en la Migración AC (IMUMI), Ligue des droits de l’Homme, Movimiento Sueco por la reconciliación (SweFOR), Oficina Ecuménica por la Paz y la Justicia, Open Arms, Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT), Red EU-LAT, Saami Council, Servicios y Asesoría para la Paz – SERAPAZ, Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe y Tlachinollan, Centro de Derechos Humanos de la Montaña, quienes en su conjunto solicitaron:

  • Establecer un mecanismo de seguimiento conjunto entre la UE, el Estado mexicano y las organizaciones de la sociedad civil de ambos lados, de manera estructurada y permanente, que garantice avances reales y rendición de cuentas sobre los acuerdos tomados entre cada sesión del Diálogo de Derechos Humanos.
  • Poner los derechos humanos en el centro de las relaciones entre México y la Unión Europea, de manera transversal y coherente, y en este sentido, fortalecer el componente de derechos humanos del Acuerdo Global México – UE, entre otros, garantizando la participación efectiva en los grupos consultivos de las organizaciones de la sociedad civil y comunidades de los territorios con actividades empresariales europeas.
  • Proteger de manera activa y robusta el espacio cívico, Estado de derecho y los derechos humanos, mediante acciones y políticas públicas, y contribuir a frenar las iniciativas y narrativas globales que atentan contra el Estado de derecho y la libertad de expresión,  que obstaculizan y criminalizan la labor de la prensa y las personas defensoras de derechos humanos y de ambiente, tierra y territorio y organizaciones de la sociedad civil, en México y en la UE.
  • Por parte de la UE y sus estados miembros, detener los recortes en materia de cooperación internacional y priorizar recursos con el Estado mexicano y con las organizaciones de sociedad civil en materia de derechos humanos, para garantizar financiamiento estable, flexible y accesible para organizaciones, personas defensoras y periodistas tanto en México como en la UE.
  • Asegurar que la estrategia Global Gateway no reemplace la cooperación tradicional ni priorice intereses geopolíticos y comerciales por sobre el bienestar humano y los intereses de las comunidades locales. Estos proyectos deben cumplir con evaluaciones de impacto ambiental y social transparentes, inclusivas e integrales, consultas públicas y comunitarias efectivas, y mecanismos de quejas accesibles y transparentes. En lo que respecta a los Pueblos Indígenas, esto también incluye el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI).

Se detalló que el objetivo es dialogar de las necesidades que existen en materia de derechos humanos, buscando aportar elementos a la conversación entre las autoridades de ambas latitudes, que abonen a ajustar las políticas públicas y alinear la cooperación para cumplir con las obligaciones de garantizar los derechos fundamentales en México y la Unión Europea.

Se dijo que en este espacio:

«Se quiere reafirmar la importancia de una red internacional de organizaciones de la sociedad civil comprometidas con la defensa, protección y promoción de los derechos fundamentales».

El encuentro

A lo largo de la jornada, organizaciones de la sociedad civil compartieron análisis críticos sobre la situación de los derechos humanos en ambas regiones y formularon decenas de recomendaciones en múltiples ámbitos, entre ellos: movilidad humana; derechos de los pueblos originarios; desapariciones forzadas y la labor de las mujeres buscadoras; condiciones de las personas privadas de libertad; represión policial y criminalización de la protesta social; protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas; uso de tecnologías de vigilancia sin salvaguardas adecuadas; devastación ambiental; responsabilidad empresarial y transición energética, entre otras problemáticas urgentes.

Alice

Alice Wiesholler, quien lucha por una agricultura solidaria que permita mantener la vida también para las futuras generaciones y quien a su vez forma parte de la Oficina Ecuménica por la Paz y la Justicia e.V. en Múnich, Alemania, donde trabaja en el área de los derechos humanos en México, habló desde su perspectiva personal, como pequeña agricultora en ese país europeo donde está a punto de hacerse cargo de la granja familiar, una situación que apunta, es poco vista:

«El acceso a la tierra sigue siendo limitado para las mujeres y las personas queer. Los roles patriarcales forman parte de un sistema agrícola que se basa en la fuerza, el crecimiento y la competencia».


Resaltó la importancia de las mujeres para la supervivencia de la economía ecológica, el cuidado de las semillas y la defensa de los territorios y la tierra. También para la preservación de saberes ancestrales sobre plantas medicinales. Precisamente por eso, muchas defensoras de la tierra y los territorios son mujeres. Por eso, su papel como mujeres y defensoras esta aún más amenazado y oprimido.

Wiesholler, pidió un cambio agrícola radical, para pasar de una industria agrícola explotadora a un sistema agrícola solidario y ecológico que anteponga los intereses de las y los pequeños agricultores a los de las empresas multinacionales, por lo cual hoy, dijo, ella y defensoras de la tierra resisten desde la fundación de cooperativas agrícolas locales al colectivizar la tierra y de este modo, sustraerla del mercado capitalista.

Cirenia

Por su parte, Cirenia Celestino Ortega, integrante de Comunicación e Información de la Mujer A.C., abrió su participación con un recuento de las y los periodistas violentados y asesinados por el ejercicio de su labor en México, destacando los informes presentados por su organización que apuntan a un riesgo agudizado contra mujeres.

De acuerdo con la documentación de CIMAC, durante el sexenio del ex presidente Andrés Manuel López Obrador se encontró un patrón sostenido de hostilidad institucional y sociopolítica el cual registró el doble de agresiones que el periodo anterior acumulando mil 189 casos, de los cuales 47 ocurrieron durante su conferencia Mañanera, un aumento de 117% respecto a los 548 casos presentados durante la administración de Enrique Peña Nieto.

Celestino Ortega destacó 22 casos de feminicidio de mujeres periodistas, 13 casos de desplazamiento forzado, tres casos de exilio y cinco casos de desaparición de mujeres periodistas. Asimismo reiteró la violencia que enfrentan personas y organizaciones defensoras de derechos humanos en el país, así como periodistas en contextos particulares como lo es el estado de Michoacán.

Mencionó las disputas territoriales entre grupos del crimen organizado, frecuentemente coludidos con actores estatales o municipales, lo que afecta de manera diferenciada y desproporcionada a pueblos y comunidades indígenas, así como a mujeres, cuyos territorios, formas de organización y procesos colectivos se ven amenazados por intereses económicos, criminales y políticos.

Situación que se suma a la crisis humanitaria de desaparición de personas en México, al 19 de diciembre de 2025, el país registra 133 mil 493 personas personas desaparecidas, de las cuales 29 mil 603 son mujeres, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). A esto se suma una crisis forense con más de 72 mil 100 cuerpos sin identificar y 5 mil 696 fosas clandestinas. Así como la condición de riesgo para las buscadoras, dijo, quienes son «doblemente víctimas, víctimas indirectas de la desaparición, pero son también víctimas directas al ser amenazadas por buscar a sus desaparecidas y desaparecidos».

Por lo que Celestino Ortega, propuso:

  1. Implementar un Plan de Fortalecimiento del Mecanismo para 2026, construido con participación de la sociedad civil, que responda a los retos identificados en atención, suficiencia de personal, medidas y planes de protección idóneos, así como la incorporación de enfoques diferenciados como género, protección colectiva y comunitaria.
  2. Aprobar y difundir el protocolo de investigación de delitos contra personas defensoras, elaborado con la participación de organizaciones de la sociedad civil y con asesoría técnica de la Oficina de la ONU-DH en México.
  3. Impulsar una campaña de reconocimiento a nivel nacional sobre la labor de personas defensoras y periodistas que fortalezca las acciones de prevención y sensibilización, y contribuya a contrarrestar los discursos de odio y descrédito hacia su labor.
  4. En el marco del Acuerdo de Escazú, implementar medidas dirigidas a las y los defensores de los derechos humanos en asuntos ambientales, en materia de reconocimiento, protección y promoción de su labor.A la Unión Europea: mantener el financiamiento a organizaciones y a acciones de protección de personas defensoras y periodistas mediante proyectos para el periodo 2026 y reconocer, así como dar continuidad al proyecto “Protejamos sus voces”, fortaleciendo su implementación por parte de las Embajadas de la Unión Europea en México.

A la Unión Europea: mantener el financiamiento a organizaciones y a acciones de protección de personas defensoras y periodistas mediante proyectos para el periodo 2026 y reconocer, así como dar continuidad al proyecto “Protejamos sus voces”, fortaleciendo su implementación por parte de las Embajadas de la Unión Europea en México.

    Martha Carlota

    También estuvo presente Martha Carlota Aguirre, originaria de Tahuichopa municipio de Arizpe, Sonora, quien se presentó como madre de familia y defensora de los derechos humanos quien compartió un relató de violencia contra su comunidad que ha afectado la vida, salud e integridad de quienes viven en su territorio, incluida a su hija quien vive secuelas por el derrame provocado por Grupo México, en los ríos Sonora y Bacanuchi, en los que vertieron cobre y metales pesados afectando a más de 22 mil personas de los 8 municipios a lo largo de la cuenca.

    Cabe señalar que este derrame fue declarado por el Gobierno Federal como el desastre ambiental más grande de la historia de la minería en México.

    La defensora Aguirre señaló que a pesar del daño provocado y la magnitud de lo vivido, hasta hoy en sus comunidades siguen sin reparación y justicia, por lo que hizo un llamado de auxilio más dirigido a las autoridades de gobierno, instituciones financieras, e inversionistas que con su capital, avalan las acciones violatorias de sus derechos humanos, dijo.

    Tras el derrame contaminante en estos ríos, Martha Carlota Aguirre, recordó que el gobierno mexicano anunció la creación del Fideicomiso Río Sonora, para limpiar el río, pagar daños económicos, construir plantas de agua separadoras de metales pesados y un hospital, no obstante, ese beneficio monetario fue cerrado unilateralmente en el 2017 y devolvieron el dinero a la empresa sin haber cumplido una sola de las promesas.

    Aguirre reiteró que hoy en su territorio y a once años de la tragedia, no hay ninguna planta potabilizadora que separe metales pesados. El río y los pozos siguen contaminados y el hospital no existe. Además, aseveró que la atención médica que les ofrecieron nunca fue especializada en toxicología, por el contrario, la calificó de deficiente, selectiva y temporal, porque ese personal médico solo culpó a los enfermos de no cuidar su salud y a la fecha las comunidades siguen enfermando y muriendo sin respuestas ni atención.

    Así fue como a lo largo del evento, periodistas y defensoras alertaron sobre el cierre progresivo del espacio cívico, la criminalización de la solidaridad y la erosión del Estado democrático de Derecho, tanto en países de la UE como en México, y el avance de marcos normativos que obstaculizan el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil y atentan contra el goce de los derechos humanos y las libertades.

    A ello se sumó a la conversación, los recortes a la cooperación internacional, su creciente securitización e instrumentalización y los impactos de políticas europeas, como el Global Gateway, que pueden tener impactos directos en comunidades y territorios fuera de Europa como México.

    Ausencia de funcionarios de alto nivel

    Es importante resaltar que a lo largo del Seminario se observó la ausencia de altos funcionarios por parte de la UE, lo cual «resulta preocupante», para defensoras y periodistas, porque dijeron: transmite la impresión de que ese espacio se reduce a un ejercicio meramente formal o de cumplimiento, sin reflejar un compromiso genuino con la escucha activa, el intercambio sustantivo de recomendaciones ni la rendición de cuentas; así como la ausencia de funcionarios de la UE que puedan responder y prestar cuentas sobre el cumplimiento de derechos humanos y fundamentales al interno de la Unión.

    Por lo cual reiteraron que la presencia, tanto de las autoridades mexicanas como europeas de alto nivel en este tipo de espacios es fundamental porque su participación e interlocución con las organizaciones «es un componente indispensable para garantizar que las preocupaciones, evidencia y propuestas de la sociedad civil sean tomadas en cuenta en los procesos de toma de decisión».

    Por lo que periodistas y defensores reiteraron que defienden, valoran y reinvidican espacios como este porque constituyen un canal imprescindible de diálogo directo entre autoridades y sociedad civil, fortalecen la confianza institucional y permiten construir respuestas conjuntas basadas en evidencia frente a los desafíos en materia de derechos humanos. 

    11/08/2025

    73% de mujeres periodistas sufren violencia digital por su labor: UNESCO

     

    Cabe señalar que esta fecha fue elegida debido al asesinato de dos periodistas franceses en Mali.

    Para 2013, durante la 68 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se aprobó la resolución A/RES/68/163 en la que se definió que cada 2 de noviembre se conmemorará este día para instar a los Estados miembros a implementar acciones y contrarrestar la cultura de la impunidad.

    Desde 1993, el Observatorio de periodistas asesinados de la UNESCO ha contabilizado mil 700 asesinatos de periodistas en el mundo, de los cuales 9 de cada 10 quedan siguen sin resolverse judicialmente. Asimismo, América Latina y el Caribe se coloca como la región con mayor número de registros. Para la UNESCO, la impunidad no solo perpetúa la violencia, sino también evidencia la fragilidad y el colapso de los sistemas judiciales.

    CIMAC Foto

    Particularmente México, ocupa el lugar 124 de 180 países con mayor libertad de expresión, es decir, uno de los territorios más peligrosos para ejercer el periodismo. Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia en 2024, el discurso político contra las y los comunicadores se ha reducido a comparación del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, quien atacó a la prensa en varias ocasiones.

    Durante la gestión de López Obrador en 2023, se documentaron 206 casos de agresiones contra las periodistas, de los cuales el 79% incluyó agresiones en línea, acoso digital y descalificación de su trabajo. Además, los estados donde se detectó mayor actividad fueron Ciudad de México, Michoacán, Puebla, Coahuila y Jalisco, a lo que, Rossana Reguillo atribuye que se debe a entidades con alta conflictividad política o violencia.

    En el caso de las mujeres periodistas, la situación se agrava pues, además de los riesgos inherentes a la profesión, enfrentan violencias específica por razón de género, una forma de agresión que busca intimidar, desacreditar o silenciarlas mediante la violencia digital. El internet se ha consolidado como uno de los principales espacios donde se ejerce la violencia contra las periodistas.

    Para la investigadora social Rossana Reguillo, en el informe «Las formas del Asedio. Violencia contra mujeres periodistas en el sexenio de López Obrador», de Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC), no se trata de hechos aislados sino de una forma de disciplinar a las mujeres quienes usan su propia voz para denunciar y visibilizar una problomática.

    Asedio de AMLO contra mujeres periodistas. Informe CIMAC registra mil 189 casos – cimacnoticias.com.mx

    CIMAC Foto

    Restringir la libertad de expresión en internet. Escenarios de censura para periodistas – cimacnoticias.com.mx

    Además, la violencia digital no solo es la más frecuente contra las periodistas, sino es más específica y simbólica donde se usa el lenguaje para desacreditar su trabajo, cuerpo, género y viuda. «Son más que insultos: son tecnologías del silenciamiento», apunta Rossana Reguillo, ya que, frente a la desprotección del Estado y de las plataformas digitales, muchas mujeres optan por cerrar sus cuentas o dejar de hablar del tema logrando su expulsión del espacio digital, lo que se constituye como una «desaparición política».

    «La autocensura es una herida profunda, muchas veces invisible, que se inflige en silencio para sobrevivir. Y con ella se pierde algo más que una voz: se pierde una presencia crítica en la esfera pública.» -Rossana Reguillo, investigadora social.

    La violencia digital siempre va en escalada, puede comenzar con insultos, amenazas, asedio sostenido, doxxing (publicación no autorizada de datos personales), acoso telefónico, manipulación de imágenes o hasta envió de contenido violento que aluden a una agresión contra la familia, hijas e hijos o su domicilio. Esto genera un impacto emocional como miedo, ansiedad, trastoca el sueño, se anticipa la agresión y monitorea cada publicación.

    Por otro lado, también se erosiona la credibilidad porque los ataques en línea buscan desautorizarlas. Cuando las agresiones suceden, las plataformas digitales responden con lentitud o no siempre lo hacen. Frente a este escenario, el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas resulta ineficaz, ya que está diseñado para otro tipo de amenazas

    » La violencia digital no solo silencia, también sabotea (…) Y su objetivo no es solo dañar a quien lo recibe, sino advertir a quienes observan: “Esto es lo que pasa cuando una mujer alza la voz.”» -Rossana Reguillo, investigadora social.

    En este contexto, organismos internacionales han reiterado la necesidad de que los Estados adopten medidas específicas para prevenir y sancionar la violencia digital contra las periodistas. La visibilización de esta violencia y la generación de protocolos especializados siguen siendo tareas pendientes en la garantía del ejercicio pleno y seguro de la libertad de expresión para mujeres en el periodismo.

    10/25/2025

    Periodistas y defensoras exponen en Cámara de Diputados, retos que enfrentan para alcanzar justicia

     

    El recinto de San Lázaro recibió a estas periodistas y defensoras quienes estuvieron presentes en el Foro Justicia para las mujeres periodistas y defensoras de derechos humanos, donde recordaron que en México el 98% de casos sobre violencia contra periodistas y defensoras quedan en impunidad por lo que se requieren acciones para detener esta situación.

    El foro que comenzó en punto de las 10 de la mañana, se desarrolló a partir de la exposición de algunas voceras, como Maia Campbell, representante adjunta del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR), quien señaló que, desde enero de 2016, el organismo registró 367 víctimas de algún tipo de agresión en México (160 periodistas y 179 personas defensoras) de los cuales 80 fueron mujeres. Asimismo, detalló que hay 16 periodistas y 12 personas defensoras que fueron víctimas de intentos de homicidios, así como 26 periodistas y 38 personas defensoras víctimas de desaparición forzada.

    Ante este panorama, Campbell recalcó que el Estado mexicano tiene la obligación de garantizar el derecho a la vida, a la integridad personal de las personas con una respuesta integral desde los tres poderes y niveles de gobierno por lo que remarcó cuatro ejes importantes: la obligación de respetar los derechos humanos; prevenir todo tipo de violencia; asegurar una protección efectiva integral y garantizar el acceso efectivo a la justicia.

    No obstante, este último continúa siendo un reto importante para las mujeres, ya que, de los 367 casos documentados, solo el 12.5% cuentan con una sentencia condenatoria siendo esta una cifra preocupante para la OHCHR.

    Siguiendo el informe «Buenas prácticas y desafíos en la investigación de delitos cometidos contra personas defensores de derechos humanos y periodistas», México cuenta con la capacidad en la Fiscalía General de Justicia y fiscalías estatales para realizar investigaciones conforme a los principios generales de vida.

    Pese a esto, no siempre existen recursos, competencia o voluntad política, según mencionó Campbell, por lo que será necesario que las nuevas autoridades del Poder Judicial tomen medidas para fortalecer las capacidades de respuesta del Estado mexicano.

    Por su parte, Ruth Fierro Pineda, coordinadora general del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM), durante el evento realizado en el recinto de San Lázaro también reconoció la importancia del nuevo poder judicial ahora que la Ley de Amparo realizó diversas modificaciones que podrán afectar las denuncias sobre agresiones a periodistas o defensoras.

    Uno de los casos más destacados que el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, ha acompañado es el de las mujeres rarámuris desplazadas de la Sierra Tarahumara en Chihuahua quienes atravesaron por un caso de injusticia cuando fueron desplazadas del territorio Coloradas de la Virgen.

    No obstante, al día de hoy continúan sin regresar, incluso cuando la jueza que autorizó dicho recurso legal reconoció que la comunidad entera es víctima y que dicha violencia fue consecuencia de su labor en defensa de los derechos humanos, lo que respalda la lucha.

    Mujeres rarámuris desplazadas de la Sierra Tarahumara a un año de ganar amparo – cimacnoticias.com.mx

    Es por ello que, Fierro apuntó a la importancia de que las juezas y jueces en sus diferentes competencias puedan juzgar con perspectiva de género comenzando con la inclusión de guías, protocolos y estándares para las personas juzgadoras. De esta forma, el nuevo poder judicial puede ser un parteaguas para evitar la criminalización de las mujeres periodistas y defensoras si incluye un enfoque de género y derechos humanos, afirmaron y así se garantizaría su protección, analizar el contexto en el que ocurre la amenaza, y seguir los estándares internacionales.

    Por otro lado, las mujeres periodistas enfrentan algunos retos y desafíos por su labor que se profundizan por su género. De acuerdo con el informe «Las formas del asedio. Violencia contra mujeres periodistas en el sexenio de López Obrador» de CIMAC, en el sexenio de López Obrador se documentaron mil 189 casos de violencia, 117% más que en la administración de Peña Nieto (2012-2018), de los cuales 47 ocurrieron en la Mañanera.

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    Desde la perspectiva de la periodista Myrna Gómez Vázquez, los principales retos a los que se enfrentan son la fragmentación institucional que diluye sus responsabilidades, falta de enfoque interseccional y de género en las políticas públicas, ausencia de personal especializado en atender a las mujeres periodistas y defensoras especialmente en contextos rurales e indígenas, la desconfianza institucional, la falta de reconocimiento en la violencia diferenciada, la falta de la tipificación adecuada que no reconoce los patrones de violencia específicos, la invisibilizarían de la violencia estructural, la ausencia den protección con enfoque familiar, la falta de políticas para mujeres desplazadas, y sobre todo, la falta de acceso a la justicia.

    Uno de los casos más destacados en México es el asesinato de la fotoperiodista María del Sol Jarquín en Oaxaca hace siete años y cuatro meses y medio cuando se encontraba cubriendo las elecciones electorales en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. El caso fue mencionado en el foro por Yésica Sánchez Maya, co-directora de Consorcio Para el Dialogo Parlamentario y Equidad, Oaxaca (Consorcio Oaxaca).

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    La defensora Sánchez resaltó que la recomendación de la la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) llegó muchos años tarde, lo cual no puede seguir ocurriendo cuando se habla de acceso a la justicia. También señaló que el sistema judicial está rodeado de burocracia lo que genera desgasta en las mujeres que piden justicia, por lo que es importante que se recupere la dignificación de la acción por la defensa de los derechos humanos y por la labor periodística.

    Por el momento, la Dirección General de Prevención, Atención y Seguimiento a Casos de Violencia de Género de la Corte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a cargo de Cristina Solano Díaz, está por iniciar trabajos técnicos y ejercicios de foros para actualizar el protocolo para juzgar con perspectiva de género y aunque no estará focalizado en mujeres periodistas y defensoras, se espera que se integren algunos criterios comentados en este «Foro Justicia para las mujeres periodistas y defensoras de derechos humanos«.

    Finalmente, la periodista y directora de Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC), Lucía Lagunes Huerta, señaló que no basta con la creación de un protocolo para juzgar con perspectiva de género, sino que se necesita profundizar y encontrar herramientas para frenar la criminalización contra las mujeres periodistas y defensoras, la acontece de diferentes formas como el lenguaje, señalamientos o estigmatización.

    En adherencia, Lagunes advirtió que para ser efectiva las capacidades del Estado en la investigación de la violencia contra ellas, se requiere que la justicia no sea tardía, sino expedita y que escuche las diferentes realidades que las mujeres atraviesan.