11/16/2019

América Latina: entre “cruces y Biblias”


 

Roxana Vázques Sotelo, es licenciada en derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Se ha especializado en la defensa y promoción de los Derechos Humanos de las mujeres, sobre todo en los sexuales y reproductivos y en temas de violencia sexual.
La especialista que ha asesorado a instituciones públicas y privadas en la formulación de políticas, análisis institucional, monitoreo y evaluación de planes y programas de desarrollo social, conversó con Cimacnoticias, durante su participación en el “Primer Encuentro de Consulta sobre Estrategias para la Igualdad de Género en América del Sur y México”, sobre la situación social y política que atraviesan algunos países de América Latina.

– Lourdes Godínez Leal (LGL): ¿Cómo entender lo que sucede en países como Ecuador, Bolivia o Chile actualmente?

– Roxana Vázques Sotelo (RVS): Lo que pasa en América Latina no es fácil de colocar en comunes denominadores porque cada país tiene sus propias coordenadas y sus propios problemas, pero a ver, intentaré dar un panorama más general incluso que trasciende a América Latina, de cosas que son como coordenadas que todas sabemos.
Hay un impresionante “resurgimiento de la derecha”, que está en cuestión, porque mucha gente piensa y yo coincido, que no es un resurgimiento, por ejemplo en los países europeos estuvo siempre, una derecha extrema que en un determinado momento más bien se alió a los partidos de derecha y ahí se quedó, con todo lo problemático que es hablar de derechas y de izquierdas en este momento, entonces en este escenario internacional vemos cómo efectivamente en AL eso también sucede de otra manera, pero sucede.
Nosotras hemos vivido en las décadas anteriores posdictaduras latinoamericanas, tiempos de incorporación del principio de igualdad en nuestras constituciones, entre otras cosas, y digamos un intento de armar Estados constitucionales de derecho aunque sean un poco más de papel que realidad, pero algo es algo, y también una época en donde grupos que emergen en la conquista de esos derechos comienzan a tenerlos, no son sólo las mujeres, grupos de personas con discapacidades, LGBTTTI, y esto acompañado con las conferencias internacionales de Naciones Unidas y otros espacios en el mundo que van comenzando a decirte sí; y se va tejiendo un cuerpo normativo y también un cuerpo argumental de reivindicaciones en donde vas como en el sentido de una ola que crece y va abriendo estas puertas con todas las limitaciones que esto en la práctica tiene, pero cuando menos es una cuestión discursiva acompañada de movimientos sociales y entonces pareciera que esto es como el momento de la contra ola, o sea que en realidad nunca tuvimos tanto, creímos tenerlo y los que verdaderamente mandan y gobiernan dijeron ¡No! ¡momentito! ¡Hasta acá, acá quedó!
Han lanzado toda una batería que no es que sea nueva sino que siempre estuvo ahí sólo que ahora marcha con más fuerza a detener estos avances y de ahí las formas organizativas ya sea vía partidos políticos, o vía penetración por ejemplo en los Ministerios.
En Perú, por ejemplo, el Ministerio de la Mujer, de Cultura, todos estos que albergan nuevas ideas, la discusión en los Parlamentos es con la Biblia y no con la Constitución para por ejemplo fundamentar por qué no quieres la despenalización de aborto, entonces ahí tú preguntas, bueno ¿y el Estado Laico dónde quedó?
Algunos textos que he leído que me han parecido muy interesantes te dicen cómo la rectoría de los sectores evangélicos conservadores en una alianza muy clara con la derecha política, incluso desde los Estados Unidos, generan estrategias para América Latina, y que el activismo evangélico conservador es digamos como el trabajo de base que la derecha ya no quiere hacer.
Van existiendo estrategias regionales de una confluencia de grupos conservadores y hay una alianza política y una alianza religiosa, y campañas como ‘Con mis hijos no te metas’, o estos discursos comunes sobre ‘ideología de género’ dan cuenta de estrategias que trascienden la imaginación de un país, es decir, no es que un grupo de derecha peruano se inventó esto, sino que son cosas que ya vienen como de reuniones, como de conversaciones más regionales.
Esto de la ‘ideología de género’ también es otra gran idea para estigmatizar en un momento histórico, en donde el término ideología es una mala palabra. Ideología es eso, un conjunto de ideas que explica una realidad; sin embargo, ahora parece que ideología es algo malo, algo sucio y se valen de la poca información de la gente para darle ese tipo de énfasis.
En el caso de Perú nosotros tenemos una circunstancia muy particular porque hace no sé cuántos años hemos tenido un cardenal del Opus Dei, este monseñor Juan Luis Cipriani (quien presentó ante el Papa su renuncia a principios de este año, por cumplir la edad requerida) que hizo barbaridad y media en este país porque hizo uso y abuso de su condición de cardenal. Se entrometía en las cuestiones políticas, pero también en un país en donde las instituciones tan desprestigiadas, colocaban a la Iglesia católica, a pesar de los pesares, como una de las instituciones menos desprestigiadas.
Otro elemento que yo lo veo como una estrategia regional o de más extensión, es la aparición de muchos grupos pequeños con nombres diversísimos que proceden de distintas Iglesias conocidas y no conocidas que se sitúan en los pueblos más alejados de la sierra y de la selva de nuestro país, es decir, poblaciones en donde difícilmente llega el Estado, que nunca han tenido Estado ni hay mucha voluntad estatal de presencia.
Entonces estos grupos llegan, se instalan, es decir, no es que van con su prédica, no, van, compran y alquilan una casita y se quedan en ese pueblo y se convierten -ante la orfandad del Estado en esos lugares- poco a poco y rápidamente, en un referente de tipo ético, de valores, e imparten discursos.
Entonces es una realidad como en distintos niveles, que yo no sé si está tan bien organizada y tan bien pensada como parece, o si es la confluencia de una serie de cosas porque estas Iglesias de los mil días y los nombres más pentecostales que se instalan en los pueblos, tienen relación directa o una articulación real con los sectores evangélicos de derecha que están haciendo el trabajo de base de la derecha política.
Esos grupos evangélicos sí tienen relación con los congresistas, excongresistas pero que ya en 2 o 3 legislaturas están ahí, no tienen ningún problema en decir que son evangélicos y que sus ideas son tales y cuales, son los que defienden la no despenalización con la Biblia en la mano, entonces todo esto para mí se explica en lo que podríamos llamar una respuesta que trasciende el país pero lo que te he dicho es muy de mi país en donde digamos la voluntad es intentar desmontar lo que se ha avanzado aunque sea más de papel e intentar desacreditar a los actores y las actoras que están detrás de esto. ¿Con qué? y esto es lo que me da mucha pena, con argumentos naturalistas, con argumentos biologistas, con argumentos que no tienen ningún sustento, en donde se hace uso y abuso de la mentira y se exacerba el miedo.
Y esto sí sucede en otros países, por ejemplo la estrategia ‘con mis hijos no te metas’ es el riesgo de homosexualizar a nuestra población y no tiene pies ni cabeza y sin embargo, y aquí está la gran interrogante, genera un nivel de credibilidad y de apoyo relativo de la gente, eso es muy problemático, muy, muy problemático.

– LGL: ¿qué hay de los fundamentalismos?

– RVS: Nosotras en nuestras agendas hablamos de fundamentalismos religiosos y no es un tema de jerga porque también tienen una base, una profundidad, una explicación, pero a mí me parece que aquí hay un elemento anterior sobre el que se montan estos éxitos, relativo, que es una visión dogmática de la vida, de las cosas y a mí eso me preocupa mucho.
Ese dogmatismo trasciende lo religioso aunque lo incluye, es decir, ha habido una ausencia en los sistemas educativos, promovida por la clase política, del pensamiento y la reflexión crítica del ser humano. Ha habido reformas educativas, muchas cosas buenas, otras no tanto, pero la relación profesor- alumno en los colegios que no son de élite, la media de los colegios, es profundamente acrítica, entonces se sigue manteniendo esta forma tradicional de educación y sobre sociedades autoritarias con intentos democratizadores, la presencia de un pensamiento dogmático que por definición es ese pensamiento que tú lo recibes y lo haces tuyo, lo recibes y lo haces tuyo, eso lo recibes en la casa, lo refuerzas en el colegio entonces te vas nutriendo de verdades únicas y lo peligroso de las verdades únicas y de la ausencia de pensamiento crítico es que salir de la zona de la verdad única para colocarte en la zona de la duda de recibir información y de decir ¿esto será, esto no será? te coloca en una especie de piso móvil que no te acomoda.

– LGL: Se ha mencionado que el sistema neoliberal ha sido parte fundamental de este descontento social ¿qué hay de eso?

– RVS: Ahí sí lo vinculo con los tiempos y con esta fase del capitalismo en donde las redes de solidaridad y de confort de sentirte protegido casi han desaparecido. No tenemos sindicatos que nos defiendan, no tenemos una serie de cuestiones colectivas que yo personalmente sí he sentido cuando era joven, que las haya usado o no, no importa, ahí estaban.
Esa sensación de estar contenido en grupos que te daban fortaleza, eso está como comenzando a reaparecer en otros códigos; quizás la razón por la que la gente adscribe a estas cosas que son barbaridades que no resisten menor análisis como que el enfoque de género promueve la homosexualización como si fuera algo posible, hagan que la gente con pocos recursos educativos, con pocas posibilidades y con esa educación tan mala, endeble, haga que sea preferible quedarte en ese lugar que te digo, a un momento de duda, entonces el piso no está firme, nunca está firme, entonces creo que todas esas cosas empatan a algo más que tiene que ver con la historia de nuestros países, que eso es lo que mucha gente llama la fragilidad, precariedad de los ciudadanos para convertirse en sujetos de derechos y en ciudadanos que ejercen derechos. Alguien que se apropia de sus derechos y respeta los de los otros te coloca en otra situación, te amplía libertades, desafía autonomías y ese tipo de cosas creo que todavía no se han terminado de colocar en nuestros países.
Estas décadas de incremento de los derechos y emergencia de los movimientos estaban colocando una pista en esa dirección y esto quizás también es parte de lo amenazante y que se está frenando de una manera digamos ‘con la cruz, o con las cruces’.

– LGL: ¿Es casual que sea en estos países de América Latina?

– RVS: Es que no le veo unidad, no me atrevería a decir, te he dicho algunas cosas que trascienden pero no necesariamente que tienen su especificidad exactamente en los países que han comenzado a implosionar, porque claro, de Chile, nosotros teníamos la visión de un avance en la institucionalidad, una arquitectura republicana un poco más desarrollada, una separación de poderes, una serie de cosas pero bueno, no sé, no me atrevería a darle unidad de interpretación a esos países que justamente son los que están presentando.
Platicando ayer con la compañera de Uruguay me explicaba cómo ha habido el no pase a la segunda vuelta y cómo por ejemplo las tradiciones bipartidistas se están rompiendo y se están convirtiendo en muchos pedazos. ¿Qué cosa está planteando eso? ¿cuál va a ser el derrotero de eso? no lo sé, es un momento de incertidumbre, es un momento complejo.
Cuando veo con los elementos que te he dicho, por momentos y en estos días he pensado si no será que nosotras (estamos a dos años de cumplir el bicentenario) si no será que en todo este aparente caos, desorden, se está configurado el nacimiento real de Repúblicas, si no será 200 años después que podríamos estar sentando las bases de un proyecto republicano, no lo sé, pero a veces tengo esa impresión en pinceladas, porque la emergencia de distintos grupos afroamericanos, indígenas, otro tipo de ciudadanías y de reclamos quizá eso también explique la emergencia y la agresividad de la respuesta que estamos recibiendo desde estos sectores no solamente conservadores sino con discursos ahistóricos, atemporales, que a veces parece que son signo de fuerza y a veces parece que son signos de desesperación frente a algo que es imparable, todo depende del ojo desde el cual quieras mirarlo, con un mayor grado de optimismo o no.

– LGL: ¿Cuáles son los escenarios a mediano plazo?

– RVS: Por ejemplo en mi país con todo lo que ha pasado, el cierre del Congreso, nuevas elecciones, es curioso que en medio de todo lo complicado que ha sido haya habido un esfuerzo por no salirse del cause constitucional, porque el cierre del Congreso está dentro de las funciones perfectamente establecidas en la Constitución en situaciones más o menos como las que se han dado. Esto no ha generado revueltas, ni marchas; esto está en el Tribunal Constitucional que es otro elemento de institucionalidad democrática liberal.
Yo digo, es posible que todos estos años que hemos vivido en esta situación desde la caída del anterior presidente, desde el destape de la corrupción de la clase política, es posible que esto esté generando un efecto en términos de una cierta conciencia que hay derechos, que no se puede violar la Constitución, que la corrupción no es un tema que no importe sino que nos afecta a todos, es  posible. Sería muy interesante que esto caminara hacia ese lado.

– LGL: Y en todo esto ¿cómo ves el movimiento de mujeres en los diferentes países?

– RVS: Yo considero que el movimiento de mujeres, no sólo de feministas, en sus distintas expresiones, no solamente comenzó hace décadas digamos en esta última ola, sino que se ha diversificado, se ha fortalecido con nuevas generaciones, ya no podemos decir qué pocas feministas hay, podemos decir que tenemos diferencias, pero consideramos que movimiento feminista hay para rato.
Es muy interesante poder escuchar a mujeres jóvenes indígenas, afro, haciendo una intersección en sus discursos y en sus planteamientos, es sumamente interesante y también con este performance más visual poniendo su cuerpo como campo de politización que puede ser algo distinto de lo que nosotros hicimos, ¡es sumamente interesante!
Y tan interesante como eso sería fomentar debates políticos intergeneracionales para ver cómo estamos viendo la realidad y cómo podíamos alimentarnos unas de otras y entendernos unas con otras, para que nuestra experiencia pueda nutrir en la medida que sea útil y posible, a estas nuevas formas de lucha y a estas nuevas formas de rebeldía, porque yo siento eso en las juventudes feministas, siento mucha rebeldía, a veces con un tono muy agresivo, de mucho brío juvenil, y creo que esto se está fortaleciendo de otra manera, otras formas organizativas.
Nosotras tendíamos -y eso tiene que ver con otras formas de cómo se organizaba la sociedad- a formas de organización estables con vocación de permanencia, eso era un indicador de éxito para nosotras, ahora no, ahora parece que los grupos aparecen y desaparecen, son como colectivos que suben y bajan, es otro estilo, tiene que ver con los tiempos, con todas esas diferencias, pero yo veo fuerza, veo voz y sí tengo una visión muy esperanzadora (con las jóvenes) en ese sentido.
CIMACFoto: Lourdes Godínez Leal

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