5/10/2026

Ocho políticas mortales contra Cuba

 Ocho políticas mortales contra Cuba

Mario Campa

                          La opinión pública, víctima de manipulaciones del poder blando de Washington, achaca a los gobernantes cubanos la plena responsabilidad de la crisis económica padecida en la isla, como si de una autarquía autoimpuesta se tratara. Nada más alejado de la realidad. Tras una primera Presidencia que deshizo la distensión de la era Obama, Trump arreció a inicios del segundo mandato la desestabilización de Cuba. Mediante una batería mortal de políticas, la Casa Blanca sacó provecho máximo del orden mundial disfuncional. Cabe revisar las ocho últimas agresiones para dimensionar la catástrofe humanitaria.

En primer lugar, la creación de una Lista de Entidades restringidas para Cuba dio el primer aviso de lo que vendría. Creada en 2017, fue rescindida el 14 de enero del 2025 por Biden y restituida por Trump sólo seis días después. Prohíbe transacciones financieras directas con empresas estatales y con los principales hoteles cubanos. Además, impide a los ciudadanos estadounidenses reservar habitaciones de hotel, y pagar con tarjeta y cheques. Por si fuera poco, deja a Cuba fuera de los mercados internacionales de capital.

En segundo lugar, la reducción del umbral de compras minoristas conocidos como minimís trastoca la salud pública. Tras un aumento al 25 por ciento promovido por Obama, Trump redujo al 10 por ciento en octubre 2019 la regla de contenido estadounidense máximo en las exportaciones a Cuba. Dado que la gran mayoría de los medicamentos y equipos médicos tienen porcentajes elevados de componentes de origen estadounidense (incluida tecnología patentada en Estados Unidos), MEDICuba ha tenido que buscar productos médicos en lugares lejanos, a menudo a precios superiores a los del mercado. En otros, la ausencia de sustitutos paraliza actividades esenciales. Para muestra, Sartorius, proveedor alemán de equipos de laboratorio, dejó de suministrar bolsas de filtración y otros insumos indispensables a BioCubaFarma, la principal planta de investigación y fabricación farmacéutica.

En tercer lugar, las restricciones a los viajeros estadounidenses encogieron el turismo. Trump puso fin a la licencia que permite viajar a individuos (junio de 2017) y grupos (junio de 2019; revocada en 2022, restablecida en 2025). También prohibió que los cruceros, y la mayoría de los buques y aeronaves privados hagan escala en Cuba (junio de 2019). En conjunto, el cerco obstaculizó gravemente la capacidad de recuperación pos-pandemia, diezmó a la mitad la llegada de turistas en 2024 frente al 2017 (UN Tourism) y colapsó los ingresos turísticos, cantera de divisas para la isla.

En cuarto lugar, la reincorporación de Cuba a la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo reforzó el estigma comercial. La medida instituida en enero de 2021 bloqueó la entrada sin visado a Estados Unidos para ciudadanos de 42 países sujetos al Sistema Electrónico de Autorización de Viaje (Unión Europea, Reino Unido, Japón, Corea y Chile, entre otros) si viajan a Cuba. Además, transar con la isla conlleva posibles multas onerosas para las instituciones financieras internacionales que hacen negocios con entidades cubanas. Según el gobierno cubano, entre agosto de 2021 y febrero de 2022 identificó a un total de 100 bancos extranjeros involucrados en 261 acciones que incluían el cierre de cuentas y contratos bancarios, la devolución de transacciones y la cancelación de contraseñas a través de SWIFT.

En quinto lugar, la no renovación de la exención presidencial del Título III de la Ley Helms-Burton espantó a potenciales inversores. Dejada expirar por Trump en 2019, la exención del Título III faculta a los ciudadanos y entidades estadounidenses (incluidos los ciudadanos que eran cubanos) para demandar a terceros, tanto personas físicas como jurídicas, que hayan traficado con bienes nacionalizados tras la revolución. Si bien pocos casos se han presentado desde 2019 —la Corte Suprema tiene dos en la actualidad—, la cláusula vigente aumenta los riesgos de invertir y comerciar con empresas cubanas.

En sexto lugar, la restricción del flujo de remesas bloquea otra fuente crucial de divisas. Entre otras agresiones, Trump prohibió donativos en septiembre 2019, limitó a 1000 dólares por trimestre los envíos familiares e incluyó a Orbit, empresa cubana que procesa remesas en alianza con Western Union, en la lista de entidades restringidas en 2020 y de nuevo en 2025. Cifras de las Naciones Unidas (UNCTAD) muestran que las remesas a Cuba cayeron 42 por ciento de cuatro mil millones de dólares a sólo 2.3 mil millones de dólares en 2024.

En séptimo lugar, las sanciones contra funcionarios que albergan misiones médicas internacionales cubanas socavaron la principal fuente cubana de divisas. Impulsadas por Trump en septiembre 2019, las presiones provocaron la partida de estas misiones de países de ingreso bajo. Cifras de ONEI, agencia estadística cubana, muestran que los ataques a los programas derrumbaron las exportaciones de servicios médicos de seis mil 400 millones de dólares en 2018 a poco menos de cuatro mil millones de dólares en 2020.

En octavo y último lugar, el reciente bloqueo de combustible es la medida unilateral más perjudicial a la fecha. Bloqueó los envíos de petróleo desde Venezuela mediante el uso de tácticas coercitivas que incluyen la interceptación de buques cisterna con destino a Cuba por la Guardia Costera y amenazas de aranceles a otros exportadores de petróleo, como México. Sin crudo para alimentar las refinerías, la escasez de combustible provocó racionamiento y paralizó el transporte público. En el sector de la salud, los hospitales sólo realizan cirugías de emergencia y NBC informó en marzo que 300 ambulancias permanecían inactivas por falta de combustible o repuestos, dejando disponibles sólo 25 ambulancias eléctricas para todo el país.

En suma, Washington desató una catástrofe humanitaria. Para muestra, incluso antes del bloqueo energético, estimados de CEPR muestran que la tasa de mortalidad infantil aumentó de 4.0 por cada mil nacidos vivos en 2018 a una tasa de 9.9 en 2025, lo que representa un incremento del 148 por ciento. Según este think tank estadounidense, si la tasa de mortalidad infantil se hubiera mantenido sin cambios, habrían muerto aproximadamente mil 800 bebés menos desde 2018.

El castigo colectivo no es cosa nueva, aunque sí se agravó con la radicalización estadounidense. Tras asumir el cargo en 2017, Trump comenzó a revertir aspectos clave de la política de normalización de Obama y añadió progresivamente nuevas medidas restrictivas. En definitiva, Trump parió el régimen de sanciones más severo que ha enfrentado la isla.

A menos que Irán sucumba ante Trump y libere atención mediática y recursos militares, la siguiente aduana en el largo derrotero de la resistencia cubana es un probable cambio en la dirección del viento en noviembre. Si bien Trump seguiría dos años más bajo escenarios razonables, perder el Congreso limitaría sus ínfulas de tirano, facilitaría una alternancia demócrata y elevaría la moral del pueblo cubano. Si cualquier rayo de esperanza basta para calentar un corazón caliente que lucha contra las injusticias acumuladas, la elección intermedia es la luz lejana en un horizonte de tinieblas. Sin orden mundial funcional, no queda más que depositar la fe en el retorno de la sensatez extraviada y la decencia perdida.

Ocho políticas mortales contra Cuba. Por Mario Campa          

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