8/18/2008

El Cisen, inmerso en la ineptitud


Forum 180. Agosto de 2008. 17 aniversario.
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Guillermo Garduño Valero y José Luis Piñeyro

Patricio Cortés
pcortesc@yahoo.com.mx

Está en manos de un mercadólogo

* Infinita, la torpeza de Valdés Castellanos

* Deberían correrlo por ignorante, no por espiar

* En seguridad nacional prevalece una concepción policiaco-militar

* El gobierno en turno manipula el concepto

* Las amenazas: falta de soberanía alimentaria y energética

* También la pobreza extrema y el desempleo

* EUA, el peligro principa

La seguridad nacional es una preocupación de cualquier país; sin embargo, su tergiversación ha causado todo tipo de atrocidades en el pasado. Hoy el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), parece completamente desorientado e incluso inoperante.

Los escándalos de espionaje al Congreso de la Unión han envuelto al Cisen en la confrontación de poderes al grado de que la Comisión Permanente solicitó la renuncia de su titular Guillermo Valdés Castellanos (experto en encuestas). Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación la negó. Sobre esta práctica, el especialista en seguridad nacional, Guillermo Garduño Valero, señala que de comprobarse esto “sería una soberana estupidez, la invasión de un poder hacia otro”.

Lo cierto es que el Cisen ha destacado por un trabajo no tanto de inteligencia, pues incluso ha subcontratado empresas privadas en asuntos delicados y se ha visto envuelto en escándalos políticos desde el sexenio pasado.

Guillermo Garduño, visiblemente molesto, advierte: “El Cisen no está cumpliendo con su función. Está en manos de un mercadólogo. La torpeza de este señor, Guillermo Valdés, es infinita y ha llevado a la institución a una situación sin salida. Primero, por decir que nunca se pone a indagar los servicios que contrata, lo cual es una reverenda estupidez. ¿Cómo es posible que se pongan a contratar a una empresa que está buscando información que es válida para el Estado en lugar de que él mismo la esté consiguiendo? Segundo, que esté aplicando cuestionarios que pretendan que respondan los legisladores y lo haga con una torpeza infinita y lesione finalmente el interés de la institución”.

“Deberían de correrlo más que nada por estúpido y por ignorante, pero no por espiar. Le falta mucho para eso, para conseguir información. La información es la base de la toma de decisiones, pero este señor la confunde con anécdotas y eso es lo peor. Además que recuerde que al contratar a una empresa de particulares para conseguir información del Estado, esa gente también la va utilizar para su beneficio como la usa (Manlio Fabio) Beltrones, como la usó (Fernando) Gutiérrez Barrios cuando lo corrieron de Gobernación y desde ahí vendía información que había conseguido desde el mismo Estado”.

Sobre las denuncias del coordinador de los senadores priístas guarda escepticismo: “A partir de este momento ya se inició la lucha por el 2009, por el Congreso. Ellos están en este momento abiertamente en la línea de llegar y obtener la mayor notoriedad.

Recordemos que el PRI busca tener mayoría en el Congreso, el PAN también, el PRD evidentemente tiene muy pocas posibilidades de carácter electoral. En este momento, bajo esta serie de circunstancias, el oportunismo de Beltrones es para negociar el acuerdo político de la reforma energética y las siguientes reformas que van a ceder, pero a un costo mucho más alto, en la medida que él se establecería como victima de algo que él mismo practicó cuando estuvo en Gobernación, que fue el espionaje fatídico porque hay desaparición de personas, como el verdadero (Mario) Aburto (presunto asesino de Luis Donaldo Colosio) al que sacó y entregó otro con otras orejas”.

Acota el concepto: “Por seguridad nacional estamos pensando necesariamente en un proyecto de Estado y no de gobierno. Por lo tanto atraviesa las perspectivas limitadas de los sexenios. Es la primera condición que tendríamos que establecer”.

“Ahora, cuando se habla de la seguridad del régimen estaríamos entonces en la noción del pasado, donde básicamente era entendida como la protección al presidente de la República, al régimen que encabezaba y se imponía sobre todos los demás poderes y al partido oficial. Como consecuencia a la camarilla del poder en turno”, advierte.

“Eso durante mucho tiempo se entendió como seguridad nacional y evidentemente tuvo un costo altísimo, una enorme cantidad de gente desaparecida y además que fue aprovechada para las venganzas de los sujetos en turno”, complementa.

¿El actual Cisen trata de emular al que manejaba el viejo Partido Revolucionario Institucional?

—No. En realidad el Cisen no tiene ni la décima parte de ese poder, aquél tenía archivos con información actualizada, incluso de la vida intima de cualquier mexicano que pudiera, en algún momento determinado, atravesarse en el camino. Hoy en día no tenemos una información fehaciente de las cosas. Tenía también, indudablemente, una injerencia en la vida política, la capacidad de desaparecer personas que hasta la fecha no han vuelto a aparecer. Por ultimo, la impunidad total del poder que los hacía prácticamente invisibles. Habría que reconocer que entre los supervivientes de esa clase política está indudablemente el senador Beltrones, quien fue secretario particular de Gutiérrez Barrios. Pero esto no se parece ni de broma, estos son malos aprendices de algo que no conocen. Cometen por eso estupideces y torpezas de toda naturaleza”.

¿La misma idea con menor capacidad operativa?

—No, no alcanzan esa idea por una razón, estaba la guerra fría lo cual les permitía tener intercambio de información con la Agencia Central de Inteligencia. (CIA, por sus siglas en inglés). Recordemos que México era el principal centro de espionaje de toda América Latina, aquí estuvo el KGB (Comité de Seguridad del Estado soviético), los servicios de inteligencia cubanos y distintos órganos de carácter internacional dedicados al espionaje. Aquí mismo se tejieron una cantidad impresionante de operaciones como usted no se imagina.

Entonces, eso daba mucho poder.

—Hay quienes de ser agentes de inteligencia llegaron a ser presidentes de la República. El primero fue Adolfo Ruiz Cortines, indudablemente uno de los agentes confidenciales de Carranza de 1916 a 1920. Este personaje se mantuvo siempre como parte de la inteligencia nacional, lo cual le permitió desde ahí construir su ascenso. López Mateos fue parte también de la inteligencia, fue un agente infiltrado tanto en el Partido Comunista Mexicano (en sus orígenes en los años 20), como en el Vasconcelista y formó parte del grupo del coronel Serrano que controló al Senado en la Legislatura 1946-52, de la cual él formó parte. (Gustavo) Díaz Ordaz también estuvo en la agencia estatal de inteligencia y por supuesto Luis Echeverría.

“Yo le diría que en estas circunstancias los miembros de la verdadera inteligencia, los que se quedaron con los archivos (Malio Fabio Beltrones) acusan ahora a los que están por aprender a conseguir información para detectar amenazas”, opina el doctor Guillermo Garduño.

De forma didáctica explica las verdaderas amenazas a la seguridad nacional. De manera externa sigue siendo Estados Unidos, aunque no contamos con ninguna posibilidad real de defensa militar frente al gigante del norte.

En cuanto a las debilidades internas, al lado del escaso desarrollo tecnológico, destaca: “Encontrar fuentes de energía alterna al petróleo. Es tal vez el más acuciante y que está operando a nivel mundial. Tenemos que mover esta nación para los próximos años y sabemos que el petróleo no será en este siglo el elemento central, tenemos un déficit muy importante de energía”.

Concluye con el diagnóstico: “Tenemos una clase política de ayer para problemas de hoy”.

Por su parte, el doctor José Luis Piñeyro, también especialista en seguridad nacional e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), advierte: “Sigue prevaleciendo una concepción de seguridad nacional de corte policiaco-militar, de control de la población, no de satisfacción de las necesidades de la misma”.

“Los verdaderos retos no son los que aparecen en la prensa donde se pretende atemorizar a la población con respecto a la inestabilidad política provocada por partidos u organizaciones civiles, que esto cambia de coyuntura a coyuntura. Los verdaderos retos son la pobreza estructural, el desempleo masivo, la destrucción ecológica y el crimen organizado. Sería, también, que efectivamente se consumara la privatización de Pemex y que esto nos dejara en manos del saqueo nacional y trasnacional que se pretende hacer”, expone.
José Luis Piñeyro critica que se tome a la disidencia como amenaza a la seguridad nacional: “Es una manera muy parcial de enfocar las amenazas a la seguridad nacional, es tratar de criminalizar la disidencia, la protesta social. Se habló que el Cisen estaba espiando a los diputados. No sé que tiene qué hacer con un poder que se supone que es legal y legitimo. Hay un uso discrecional de las instancias de inteligencia para tratar de llamar la atención sobre situaciones de inestabilidad, pero que no amenazan la seguridad nacional. Se está confundiendo la seguridad del gobierno en turno con la seguridad de la nación o del Estado”.
Añade: “El concepto ha sido muy manipulado por el gobierno en turno para decir que tal o cual situación es una amenaza para la seguridad nacional, porque va en contra de su proyecto, se pone entre dicho el Plan Nacional de Desarrollo. En tiempos de (Carlos) Salinas de Gortari se dijo que La quina y el sindicato petrolero eran una amenaza a la seguridad nacional porque era un sindicato que se iba a oponer a la creciente privatización de Pemex; en defensa de sus intereses gremiales, pero también por algunos antecedentes históricos de carácter nacionalista”.

Considera importante diferenciar entre un riesgo (amenaza potencial) y una amenaza a la seguridad nacional: “Cuando se habla de ciertos movimientos sociales de carácter regional, se manipula la cuestión de que es una amenaza a la seguridad nacional y en el mejor de los casos es un riesgo a la gobernabilidad de una entidad que normalmente no es democrática. Entonces se manipula para decir que tal o cual situación es una amenaza cuando es una situación que potencialmente puede llevar a una inestabilidad, pero no necesariamente local o nacional. Sobre Atenco se llegó a decir que era una amenaza cuando en realidad era un proyecto multimillonario en donde iba a haber grandes beneficiarios en la instalación de ese aeropuerto”.

¿Los poderes fácticos son una amenaza a la seguridad nacional?
—Pues si, en el caso de los medios masivos de comunicación se habla de la existencia del cuarto poder. Un cuarto poder que puede chantajear al gobierno y al conjunto del Estado. Hay que recordar como se han invertido las cosas, hace un par de décadas Emilio Azcárraga Milmo señalaba que él era un soldado del PRI y ahora resulta que el partido de gobierno, el PAN o el PRI, son soldados de los medios de comunicación

¿Y ponen en verdadero riesgo la seguridad nacional?

—Lo ponen en la medida en que interfiere y contamina la contienda política, legal y legítima que realizan otros actores que no están de acuerdo con el status quo actual que es muy lamentable. Es decir: se considera en México una amenaza a la seguridad nacional aquellas situaciones políticas, económicas o de desastre natural que puedan superar la capacidad de respuesta del Estado mexicano. Bueno, pues yo creo que los medios de comunicación y la cúpula empresarial desde hace ya tiempo están retando al Estado”.

¿El Cisen está haciendo su trabajo?

—En algunos casos está haciendo el trabajo que le imponía el régimen en turno, tratando, por ejemplo, de espiar a aquellos legisladores de oposición política que pudieran rechazar diferentes reformas estructurales como la petrolera o laboral, y en ese sentido está actuando como un órgano de gobierno y no como un órgano de Estado.

Propone: “El Cisen debería preocuparse por ver la creciente falta de soberanía alimentaría y energética, cómo aumentan los índices de pobreza y desempleo. Si bien, hasta ahora, el Estado tiene cierta capacidad de respuesta, pero no de solución, estas cuestiones son amenazas a la seguridad nacional en el sentido de que atentan contra la reproducción física o moral de grandes sectores de la nación”.

Critica: “El Cisen no ha estado funcionando adecuadamente porque medio se desmanteló en el sexenio de Fox, en el sentido de que burocracia profesional fue despedida y suplida por personas que no eran profesionales de la inteligencia y seguridad nacional. Hay un uso discrecional que hace el gobierno del Cisen para realizar actividades en asuntos que no atentan contra la seguridad de la nación, ni del Estado”.

Aunque no la principal, el narcotráfico constituye otra amenaza: “En los últimos cuatro o cinco años es evidente que se ha fortalecido y es una amenaza en términos de que representa un reto político-militar, de que ocupa parte del territorio nacional, de que disputa al Estado la legitimidad. Ningún Estado puede permitir autonomía territorial, política y militar de parte de ningún actor”.

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