7/12/2026

La defensa de los privilegios

El Poder del Consumidor

Alejandro Calvillo

"Los poderes económicos, los privilegiados, no sólo tienen el control de los mayores medios de comunicación impresa y de la televisión; también utilizan estos medios".

La defensa de los privilegios. Por Alejandro Calvilo

América Latina está sufriendo un fuerte giro a la derecha, a una derecha marcada por el “modelo trumpista”. Como en los propios Estados Unidos, sectores que han sido marginados de los privilegios a causa de un modelo económico de exclusión, que ha ido debilitando e, incluso, desapareciendo derechos adquiridos en el pasado, están apoyando este giro político que los excluirá aún más, que profundizará su marginación. No es el motivo de esta colaboración explicar por qué está ocurriendo esto, pero sí tratar de mostrar las estrategias que las provocan.

Partamos del reconocimiento de que vivimos en una civilización en donde la riqueza se ha concentrado como nunca antes, que las grandes corporaciones han tomado el dominio global, que las prácticas monopólicas ya no tienen controles, o estos se han vuelto ridículos, que las corporaciones de la informática y la Inteligencia Artificial están tomando un dominio tecnológico muy peligroso sobre el destino de la humanidad, pero también están desarrollando una estrategia profunda de programación de masas.

Para hablar del mundo de los privilegios, bajemos varios escalones para ilustrar su lógica, para poderlo ejemplificar, desde nuestra experiencia enfrentando condiciones que contribuyen a las principales causas de enfermedad y muerte en nuestro país. Un ejemplo de cómo se mantienen, cómo predominan estos privilegios en contra del bienestar colectivo.

El ejemplo puede parecer muy sencillo, pero forma parte de una lógica amplia y absoluta. Entre las áreas que hemos trabajado en nuestra asociación, El Poder del Consumidor, están los temas de la seguridad vial y el de la alimentación. Muchas veces, una fotografía puede ser un espejo amplio que explica una realidad más compleja. Si en el momento de dar a conocer que la industria automotriz de nuestro país producía modelos de vehículos para exportar contando con los sistemas de seguridad recomendados internacionalmente, al tiempo que producía esos mismos modelos de vehículos sin sistemas de seguridad para el mercado mexicano, le preguntáramos a uno de los directivos de la gran industria del pan industrializado qué pensaba de esa práctica, le indignaría, diría que no es justa. Y si fuera al revés, por ejemplo, si le preguntáramos a un directivo de esa gran industria automotriz qué pensaría de que el pan industrializado que en el mercado mexicano se venía vendiendo, durante decenios, como pan integral productos que no tenían ni un gramo de harina integral, se indignaría mucho también.

Este ejemplo muy particular explica la magnitud y el poder en la defensa de los privilegios. Veamos: a pesar de la indignación de unos y otros frente a estas prácticas de otro sector de la industria, la complicidad de los privilegiados ha mantenido su respuesta conjunta en contra de modificar esas condiciones que un sector y otro han mantenido. Juntos, en las grandes asociaciones empresariales, se oponen a regulaciones a uno u otro sector. Esto, frente a los poderes del Estado.

Pero también, y principalmente, el poder de las corporaciones, de los privilegiados, se ha convertido en un poder de control de los medios de comunicación donde es muy difícil y, cada vez más, casi imposible, que la información pueda afectar sus intereses; esa información difícilmente puede ser transmitida.

El mejor ejemplo está aquí y ahora frente a nosotros. ¿Ha podido usted leer en algún medio impreso los resultados de un informe que elaboramos en base a evidencia, en el que se calcula que el consumo de Coca-Cola en México es responsable de 115 mil casos nuevos anuales de diabetes y enfermedades cardiovasculares? ¿Que el consumo de bebidas azucaradas, en conjunto, está causando 230 mil nuevos casos anuales de diabetes y enfermedades cardiovasculares entre la población mexicana? ¿Hay un sistema de salud pública que pueda enfrentar esta situación?

Y esta empresa, este producto, es el principal patrocinador de la Copa Mundial. A pesar de que México ha sido invadido por la publicidad de Coca-Cola durante decenios, por la presencia de este producto en más de un millón de puntos de venta, lo que vemos en este evento es un tsunami de anuncios, promociones, productos, eventos, que posicionan este producto asociándolo con el deporte, maquillándose del aura que significa esta contienda mundial.

Los poderes económicos, los privilegiados, no sólo tienen el control de los mayores medios de comunicación impresa y de la televisión; también utilizan estos medios para atacar a quienes afectamos la percepción que crean con toda su publicidad, asociando su producto no solamente al deporte, sino a todo tipo de eventos, incluso, a la Navidad. ¿Qué representa para un niño o una niña ver Coca-Cola por todos lados, asociada a la Copa, ver su logo al lado de la FIFA, ¿como si fuera un matrimonio? ¿Qué significa para las infancias ver a Santa Claus asociado al logo de la refresquera, tomando esta bebida? Para las autoridades, para COFEPRIS, parece no representar nada: "se trata de un evento cultural".

Es un ejemplo de los privilegios, un ejemplo concreto. Pero ¿qué pasa cuando se les quieren poner más impuestos a las corporaciones que generan severos daños a la población, a las que se llevan enormes recursos y dejan daños costosísimos que tratamos de cubrir con el pago de nuestros impuestos y de nuestros bolsillos, especialmente, de las familias más pobres? ¿Qué pasa cuando se quieren aumentar los impuestos a los más ricos?

Tienen el control de los medios de comunicación, tienen las herramientas para generar una percepción al gusto.

Llama la atención que algunos de los gobiernos que se han identificado de izquierda, que han tenido éxito en el combate a la pobreza y han demostrado crecimiento económico —logros no alcanzados por varios de los gobiernos conservadores—, pierden las elecciones y son desplazados por el voto de los ciudadanos. Sin duda, han tenido peso las prácticas de la izquierda de querer centralizar el poder, de querer perpetuarse en él, en unos países más que en otros. No debe cuestionarse el peligro que representan esas prácticas que pueden llevar a regímenes autoritarios, donde surgen nuevas castas de privilegiados y la corrupción se expande. Pero tampoco debe generalizarse que esto pasa siempre en los gobiernos de izquierda; pasa tanto en unos como en otros del espectro ideológico, sabemos bien que los opuestos tienden a tocarse.

Pero los ataques desde los medios de comunicación a los gobiernos que afectan los intereses de los grandes poderes corporativos privilegiados —ataques que se profundizan en las redes sociales— están dirigidos y, en muchos casos, son efectivos en la producción de percepciones al gusto de esos poderes.

Vivimos bajo un dominio de la percepción de los ciudadanos por algoritmos que invaden la cotidianidad de las personas, los cuales tienen dos objetivos centrales íntimamente ligados: primero, polarizar para provocar crisis, miedo, shock, para que la población apoye la mano dura (véanse los discursos de Trump y las derechas latinoamericanas), para lograr mayores privilegios a quienes más los tienen y, segundo, producir una percepción donde el bienestar social y el contrato social se socavan bajo la ideología individualista.

Se impone así la estrategia de Lee Atwater, lo que explicó como "percepción es realidad". Este estratega político de Reagan y Bush padre, en las décadas de 1980 y principios de 1990, es reconocido por sus campañas profundamente agresivas, dirigidas a moldear la percepción de los ciudadanos, provocando miedo y temores con base en planteamientos racistas y sobre la criminalidad. Su estrategia era la confrontación, y esta estrategia ahora da un salto contando con herramientas muy poderosas: los algoritmos y la inteligencia artificial que la mayor parte de la población lleva en el bolsillo y a la que se conecta varias horas al día.

Ojalá que realmente avancemos en México en el control de los daños generados por estas tecnologías, así como en el control de los daños que están generando las grandes corporaciones sobre la sociedad y el planeta.

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