12/21/2014

México, ¿un Estado fallido?



La reflexión sobre el Estado, no en general, sino, en particular, del Estado fallido, se entronca prioritariamente con la concepción teórico-política de Max Weber; por un lado con el método ("tipo ideal") y, más importante aún, por otro, con el concepto teórico de Estado como monopolio "legítimo" de la violencia. 
Respecto al primero nos dice Weber que:
"Un tipo ideal… Se consigue a través del realce unilateral de uno o de varios puntos de vista y la reunión de una multitud de fenómenos singulares, difusos y discretos, que se presentan en mayor medida en unas partes que en otras o que aparecen de manera esporádica, fenómenos que encajan en aquellos puntos de vista, escogidos unilateralmente, en un cuadro conceptual en sí unitario. Éste en su pureza conceptual, es inhallable empíricamente en la realidad: es una utopía que plantea a la labor historiográfica la tarea de comprobar en qué medida la realidad se acerca o se aleja de ese cuadro ideal". [1]
Con este instrumento del tipo ideal se construye el par dicotómico: Estado fuerte, viable, gobernable versus Estado débil, fallido, etcétera.
Por otro lado, para este autor el Estado es:
"…aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el 'territorio' es elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de la violencia física legítima. Lo específico de nuestro tiempo es que a todas las demás asociaciones e individuos sólo se les concede el derecho a la violencia física en la medida en que el Estado lo permite. El Estado es la única fuente del 'derecho a la violencia". [2]
A lo que agrega que el Estado implica "…una relación de dominación de hombres sobre hombres, que se sostiene por medio de la violencia legítima (es decir, de la que es vista como tal). Para subsistir necesita, por tanto, que los dominados acaten la autoridad que pretenden tener quienes en ese momento dominan". [3]
Si bien es cierto que el Estado monopoliza y ejerce la fuerza física, psíquica y espiritual en el entorno social de clases para sustentar su dominación en la sociedad —como, por otro lado, plantea la teoría marxista del Estado— no es claro el concepto "legitimidad" como su atributo exclusivo, ya que ella implica identidad de valores e intereses entre los dominados y las clases dominantes, cuestión que, en general, no se verifica en ningún Estado capitalista hasta ahora históricamente constituido donde, por el contrario, lo que en verdad existe es el conflicto permanente y la lucha entre las clases sociales, grupos, fracciones e individuos, con una propensión permanente a la utilización, por parte del Estado, de la coerción e, incluso, del uso de la represión cuando el conflicto social es incontrolable. [4]
La legitimidad caracteriza un conjunto de elementos de orden jurídico, político e ideológico de un sistema de valores que produce y generaliza la creencia y aceptación en la mayoría ciudadana del carácter presuntamente legítimo de las instituciones de dominación del Estado. Es decir, la legitimidad, como parte "funcional" del Estado capitalista, es un elemento sustancial de las relaciones de poder que atribuye al consenso, más que a la fuerza, la naturaleza de dichas relaciones.
En su Diccionario de Ciencia Política, Norberto Bobbio y Niccola Matteucci definen la legitimidad:
"...como el atributo del Estado que consiste en la existencia de una parte relevante de la población de un grado de consenso tal que asegure la obediencia sin que sea necesario, salvo en casos marginales, recurrir a la fuerza. Por lo tanto, todo poder procura ganarse el consenso para que se le reconozca como legítimo, transformando la obediencia en adhesión. La creencia en la legitimidad es, pues, el elemento integrante de las relaciones de poder que se desarrollan en el ámbito estatal". [5]
Por otra parte, como se sabe el método que se utiliza generalmente consiste en representar como "tipo ideal" al Estado emanado en el capitalismo occidental —también denominado Estado moderno— y que, paradigmáticamente, termina por cristalizar en el propio de países desarrollados como Estados Unidos, Francia o Inglaterra. El euronortecentrismo ideológico en su máxima expresión como "tipo ideal" erigido también como "método comparativo" por excelencia de formaciones sociales y Estados completamente diferentes.
En esa perspectiva teórica, se obvia que el Estado capitalista aparece, así, como una instancia superestructural de dominación de la sociedad encaminada a garantizar y perpetuar, en el plano más general y amplio, las condiciones materiales de reproducción del capital que es su fundamento. [6] La conformación del Estado se opera a base de la integración de los siguientes procesos: de la unificación político-territorial de la población y su conversión en "nación", de la creación y consolidación de una fuerza pública, especial, de represión, de la imposición por el Estado de una política impositiva que le provea recursos financiaros y del surgimiento y consolidación de la burocracia política como aparato del Estado. [7]
Así estructurado, el Estado capitalista moderno, como producto de una evolución histórica [8], redefine, a la par, conforme evoluciona, las relaciones de dominación de la sociedad a través del aparato burocrático-represivo (gobierno, tribunales, ejército, prisiones, derecho, etc.) y del sistema de dominación que comprende, además, 1os distintos elementos en que una clase dominante fundamenta su poder (medios de comunicación masiva, prensa, iglesia, familia, etc.). [9]
Esta redefinición, sin embargo, adquiere una extraordinaria dimensión política en la actualidad. No es ya la que nutrió los análisis del marxismo clásico y los de Lenin del Estado y la democracia y, aún, los de Max Weber sobre la burocracia [10], se trata ahora de un Estado capitalista infinitamente más complejo y desarrollado cuyos mecanismos de consenso y de coerción se mezclan y compenetran hasta los espacios más recónditos de los individuos y organizaciones privadas de la llamada sociedad civil.
Por lo anterior, consideramos que el análisis del "Estado fallido" debe ubicarse en una "posición intermedia": entre el nivel global del Estado, en sentido amplio, y su concreción empírica cuando éste queda reducido al concepto de gobierno, o al régimen político, nociones que en una buena parte de los análisis políticos se confunden y empañan su comprensión. [11]
En suma, el Estado en sentido amplio, es la parte sustantiva del análisis mientras que, en nuestra perspectiva, el fallido se ubica como un adjetivo accesorio que gira en torno a los conceptos y categorías derivados del primero.
Los estados fallidos
A propósito de los acontecimientos de Ayotzinapa, ocurridos en el Municipio de Iguala, en el Estado de Guerrero, México, que hemos analizado en otra oportunidad [12], ha cobrado fuerza la discusión sobre si el mexicano es, o no, un "Estado fallido", a la luz de la crisis económica y, más recientemente, social y política que sacude a todo el sistema político mexicano encabezado por el PRI. Adelantamos que la respuesta, por consiguiente, depende de lo que se entienda por dicho concepto y de los parámetros utilizados. A propósito de ello, muchos se preguntan si el gobierno ha perdido la capacidad de controlar el —o partes del— territorio, donde muchas regiones están flagrantemente dominadas por los cárteles del narcotráfico como ejemplarmente muestran los estados de Guerrero, Michoacán y Tamaulipas, así como el "monopolio legítimo" de la violencia y la autoridad, que también ejercen ilegalmente, pero efectivamente —totalmente o en parte— dichos cárteles, y otros grupos irregulares y paramilitares que han venido cobrando auge en los últimos años.
Conviene, pues, aunque brevemente en este artículo, indagar primeramente el origen y significado del Estado fallido para, enseguida, opinar con referencia concreta al Estado capitalista mexicano que, además, es dependiente y subdesarrollado, puesto que está estructuralmente subordinado dentro del área periférica de los países capitalistas altamente industrializados, en particular, a Estados Unidos que se ubica estratégicamente en el centro del sistema imperialista mundial.
Débiles, fallidos, frágiles, cuasi-Estados, canallas vc. Estados fuertes, gobernables, democráticos, son los adjetivos más utilizados para delimitar a los Estados políticos que cierta literatura considera como "fracasados", la mayoría de ellos ubicados en el ámbito de los países periféricos y subdesarrollados del Sur del mundo. [13]
La primera definición de Estado fallido" (failed state) fue obra de Gerald Herman y Steven Ratner (1993) preocupados por los Estados que se estaban volviendo incapaces de sostenerse a sí mismos como miembros de la llamada y conceptualmente manoseada "comunidad internacional". [14] Referían un Estado que se estaba volviendo incapaz de sostenerse a sí mismo como miembro de la comunidad internacional, poniendo, así, en riesgo a sus ciudadanos y a los países vecinos.
Sin embargo, otro origen y definición del concepto geoestratégico "Estado fallido" surge de la Agencia Central de Inteligencia ( CIA) de Estados Unidos en un Informe intitulado: "State Failure Task Force Report" fechado en 1995. [15] El objetivo de este reporte era identificar qué países podrían considerarse "fallidos" y, por ende, como un genuino riesgo para la seguridad internacional y para la propia seguridad interna de ese país.
El momento detonante para la profundización del tema sobre los Estados fallidos, fue el ataque del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas, "… Que hicieron que las agendas académicas y gubernamentales coincidieran de forma clara en que los estados débiles y fracasados son una amenaza fundamental para la seguridad global". [16]
En las palabras del filo-neoliberal Francis Fukuyama se entiende mejor el significado de estos acontecimientos y, por ende, las causas del surgimiento de la "guerra preventiva" lanzada por Bush como doctrina de "seguridad nacional":
"…la lógica de la política exterior de Estados Unidos desde el 11-S está desembocando en una situación en la que, o bien asume la responsabilidad de la gobernanza en los Estados débiles, o bien deja el problema en manos de la comunidad internacional. A pesar de haber negado tener ambiciones imperialistas, la administración Bush ha elaborado, tanto en el discurso del presidente en West Point como en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (2002), una doctrina de anticipación o, para ser exactos, de guerra preventiva que, de hecho, situará a Estados Unidos en posición de gobernar a las poblaciones potencialmente hostiles de los países que lo amenacen con el terrorismo.". [17]
Posteriormente, en 2002, después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 a las Torres en New York, el Consejo de Seguridad de Estados Unidos, dependiente del presidente de Estados Unidos, calificó a los Estados fallidos como un riesgo para la seguridad nacional de ese país y estableció una estrategia integral para la intervención y cooperación en dichos países.
La investigadora Patricia Moncada en su artículo destaca dos corrientes teóricas de los "Estados fallidos", una que denomina "escuela conservadora" o "neocolonialista" y, otra, la escuela crítica con la que se identifica. La primera tiene como uno de sus representantes más importantes, entre otros, a Robert I. Rotberg [18] , que sustenta tres tesis principales con fuerte contenido weberiano: el Estado capitalista moderno es el "tipo ideal" de la organización del poder y, por supuesto, representa la antípoda de todo Estado fallido "generador de desorden y anarquía"; que la causa esencial de la "falla" del Estado reposa en un ruin desempeño de sus gobernantes y, en tercer lugar, es el mercado, la liberalización económica y la reducción cuantitativa y cualitativa de la intervención del Estado lo que asegura, según esta concepción, el desarrollo económico global [19] en la típica formulación de la ideología neoliberal.
Por su parte, la escuela crítica está fielmente representada por Susan Woodward, directora del Proyecto Fracaso Estatal del Programa en Estados y Seguridad del Instituto Ralph Bunche, y se define así, según la autora, debido a que cuestiona los postulados-fundamentos de la escuela conservadora.
Después de revisar la literatura existente sobre el tema, Moncada señala que existen, o existirían, dos líneas de coincidencia sobre lo que es —o debería ser— un Estado fallido: a) una propensión a la pérdida del control del territorio y, b) también en algún grado del monopolio de la fuerza. [20]
Más adelante aproxima lo que es el núcleo de la causa principal del fracaso de un Estado: "… Es el comportamiento de sus gobernantes. Bajo esta premisa, hay tres factores que lo determinan: a) pérdida del monopolio de la fuerza, b) criminalización del Estado — el Estado se convierte en un actor violento— y, por último, c) decisiones económicas insensibles a reglas macroeconómicas y fiscales, esto es, irracionales. [21]
La autora señala los siguientes indicadores del fracaso de un Estado, relativos a los económicos, políticos y de violencia. Entre los primeros figuran, por ejemplo, el aumento de la inflación, la baja de los ingresos de la población, mientras que la violación de los derechos humanos y de las libertades políticas (que por cierto ocurrió y masivamente en México), la prevalencia del ejecutivo por sobre los otros dos poderes del Estado y entre los indicadores de violencia indica el tráfico de armas, de drogas, de seres humanos y recursos naturales, pérdida de control del territorio, guerras civiles, inseguridad, entre tantos otros. Y a continuación resume que "Al articular causas e indicadores críticos aparece que los bienes afectados son la seguridad, el Estado de derecho y la democracia. Éstas circunstancias redundan, indefectiblemente, en pérdida de legitimidad del gobierno y del Estado". [22]
Es evidente que la definición de un Estado fallido depende de la manera concreta en que se articulan estos indicadores con el núcleo duro del fracaso en el contexto del perfil general y al respecto se resume lo siguiente: "Por lo tanto, establecidos los conceptos de perfil general y núcleo del fracaso, y evaluados los principios de análisis que acá operan, las respuestas a las preguntas ¿por qué algunos estados pasan de la debilidad al fracaso y otros — en condiciones aparentemente más complicadas— no?, y ¿por qué razón algunos estados que encajan en el perfil general del fracaso no fracasan?". [23]
En general la respuesta que se ofrece consiste en articular los indicadores señalados anteriormente con la función que cumplen en términos de "provisión de bienes políticos" y de "probabilidad de fracaso" y, adicionalmente, el margen "de amenaza que tolera un bien" para impedir que un Estado se precipite al fracaso. [24] (p. 114 y ss.).
Durante las reuniones del Fondo Monetario Internacional en Santiago de Chile, en entrevista el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, a propósito de la masacre de Ayotzinapa en Iguala afirmó que "Pese al momento delicado por el que atraviesa el país, México tiene un Estado fuerte, con instituciones fuertes y sólidas, aun cuando hay algunos que no lo aceptan" y, aún, fue más enfático:
"México es un Estado fuerte que requiere reformas importantes, pero es un Estado fuerte que controla gran parte del territorio y hay gobernabilidad, donde además hay instituciones judiciales, parlamentarias y presidenciales muy fuertes y muy sólidas. Hay mucho más vigencia de un Estado de derecho en México de lo que algunos aceptan". [25]
Como vemos el secretario general de la OEA recurrió a dos elementos que normalmente se utilizan para decidir si un Estado es o no fallido: el control del territorio y la gobernabilidad, elementos que en México están puestos en jaque por la realidad de crisis generalizada en el plano económico, social, político, de seguridad y del propio gobierno priista enquistado en el poder.
Estado, solidez del bloque burgués y lucha de clases
El hecho relevante que resulta de la actual coyuntura social y política del país es la extrema y gran cohesión de la coalición gobernante con la burguesía dependiente mexicana y las empresas transnacionales que actúan como un sólido bloque contra las acciones del pueblo y las exigencias y demandas de los padres de familia de los normalistas secuestrados-desaparecidos por el Estado. [26]
Preocupa que, conforme se incrementa y extiende el apoyo social y popular a lo largo y ancho del país a través de manifestaciones, manifiestos, mítines, tomas de alcaldías, de carreteras, de paros solidarios en las universidades públicas y privadas, entre otras acciones relevantes incluyendo las protestas internacionales en apoyo a Ayotzinapa, en esa misma proporción aumenta la sordera del régimen y la represión, cuyo objetivo es, indudablemente, sofocar dichas manifestaciones, desgastar el movimiento y a los padres de familia, tanto a los de los estudiantes desaparecidos como a los familiares de los asesinados ese día y de otras víctimas que han ido apareciendo en fosas clandestinas y en asesinatos sumarios, incluso en otros estados de la República en la medida en que se busca a los normalistas desaparecidos.
La actitud gubernamental de cerrazón ante los graves conflictos sociales y criminales que ocurren de manera cotidiana corresponde a una costumbre muy arraigada en México —hasta el hartazgo cultivada por los medios corporativos de comunicación privados y oficiales— consistente en hacer caso omiso de las múltiples y frecuentes masacres y represiones gubernamentales perpetradas por grupos irregulares y por fuerzas federales, que han ocurrido en distintos momentos contra los luchadores sociales y la población en general sin que haya castigo a los culpables, ni levantamientos significativos y permanentes de protesta frente a estas actitudes autoritarias de los representantes del régimen político del Estado. Por el contrario, más bien ha ocurrido que los movimientos opositores se van desgastando ante la cerrazón y represión gubernamental al grado de que se diluyen en el olvido y, aunque se dé seguimiento, terminan en algún archivo muerto del gobierno sin repercusiones judiciales y penales.
En el contexto de un sistema presidencialista autoritario como el mexicano —que reedita la mejor tradición represiva (y el lenguaje) del diazordacismo del 68— y de ninguna manera democrático como por ahí se predica, esto se ha convertido en costumbre arraigada a tal grado que ha llegado hasta a los propios sectores proletarios y populares que advierten, si bien con rabia e impotencia, cómo sus esfuerzos de justicia y esclarecimiento de la verdad son infructuosos ante un sistema de poder representado por un séquito de burócratas, abogados, policías y jueces que generalmente están en contubernio para cerrar el paso a la impartición de justicia. Ésta es la naturaleza de la "justicia" que prevalece en México y que ni partidos, ni diputados y senadores cuestionan, ni mucho menos denuncian, para superar estas injusticias que sí lesionan al pueblo y a muchísimos ciudadanos inocentes, cuyo único delito es manifestarse y protestar ante las infinitas injusticias y tropelías que día a día cometen los personeros del régimen autoritario mexicano.
Dado el carácter compacto y homogéneo del bloque burgués de poder en cuya cúspide aparece justamente el Presidente de la República, no se observa que, ante la gravedad de los acontecimientos expuestos por Ayotzinapa, fracciones de la burguesía, de las jerarquías eclesiásticas, de las cúpulas empresariales y militares y, aún, de los partidos políticos hayan entrado en contradicción, ni en general ante la extendida y grave corrupción e impunidad que permea todos los confines de nuestro país. Por el contrario, se detecta una alta convergencia entre estas clases y fracciones de clase respecto a una estrategia de golpeteo y desgaste del movimiento popular que ha despertado frente a los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el Estado mexicano, sin que hasta la fecha haya culpables, intelectuales y materiales, fehacientemente procesados, así como esclarecimiento de las causas profundas que condujeron a esta barbarie criminal.
En experiencias, como la chilena, por ejemplo, podemos recordar que una de las causas, entre tantas otras, que condujeron al triunfo del candidato de la Unidad Popular (UP) fue justamente el hecho de que la burguesía se presentó dividida a la elección electoral, lo que coadyuvó al triunfo de Salvador Allende, si bien esa división era expresión de las fuertes contradicciones estructurales en el seno mismo de la acumulación del capital. Esta cuestión del blindaje del bloque burgués de poder es el que posibilita la manutención del Presidente de la República sin que haya visos, siquiera, de que éste pueda ser procesado como responsable, directo o indirecto, en su función de representante del ejecutivo, ni mucho menos —como ingenuamente plantean algunos sectores de la llamada "izquierda" electoral— su renuncia como "fórmula de solución". Ésta, en sí misma, no solucionaría nada, si no va precedida y antecedida de un fuerte movimiento social y popular capaz de esclarecer los hechos y castigar hasta las últimas consecuencias a los culpables de este genocidio.
A diferencia de otros países y experiencias de América Latina, este sólido bloque de poder hace las veces de un fortificado dique de contención de las luchas populares y del proletariado que constituyen la mayoría de la población, respaldado por el poder de los medios de comunicación públicos y privados encaminados a introyectar en la opinión pública nacional e internacional la (falsa) idea de que el problema es de carácter local y ya ha quedado resuelto con la aprehensión de algunos responsables de rango menor como policías, miembros de bandas narcotraficantes y, en el caso más relevante, del presidente municipal del Municipio de Iguala involucrado en los crímenes de lesa humanidad y en dichos grupos delictivos.
En general, podemos apuntar que el proceso de democratización formal experimentado por América latina a partir de mediados de la década de los ochenta del siglo pasado en países como los del Cono Sur (Brasil, Argentina), además de la crisis estructural del capitalismo dependiente durante ese periodo y el arribo del neoliberalismo, ocurrió justamente dadas las profundas contradicciones entre las fracciones burguesas de esos países y la casta militar. Pero, en México, desde el intento de golpe de Estado de Victoriano Huerta en lo que se conoció como la Decena Trágica (9-18 de febrero de 1913) con el asesinato de Francisco I. Madero y Pino Suárez, prácticamente no ha habido una contradicción fundamental, esencial, dentro del bloque burgués de poder que conduzca a la apertura de una crisis del sistema de dominación sustentado en el presidencialismo autoritario. De aquí la "excepcionalidad mexicana" que posibilitó la manutención de gobiernos civiles durante el ciclo latinoamericano de las dictaduras militares vigente durante el periodo que va de mediados de la década de los sesenta hasta mediados de la de los ochenta del siglo pasado, con la sola excepción de Chile que extendió su régimen militar hasta principios de la década de los noventa (11 de marzo de 1990).
Esta característica del bloque histórico conformado inmediatamente después del término de la revolución mexicana, es el eje del corporativismo y del presidencialismo autoritarios que cubre prácticamente el período de los gobiernos de la dictadura perfecta (1940-2000) y de la imperfecta (2000-2014) incluyendo, por supuesto, a las dos administraciones panistas (2000-2012), donde evidentemente no hubo, ni transición a la llamada "democracia", ni mucho menos institucionalización de un "sistema democrático", similar al de otras experiencias emanadas del proceso de transición de las dictaduras militares a las democracias, como en el caso de algunos países del Cono Sur (Argentina, Brasil, Uruguay o Chile).
En México el Estado autoritario, que no experimentó una dictadura formal, constituye un sólido rompecabezas cuyas piezas se mantienen ensambladas a través de la represión, la persuasión enajenante de los medios de comunicación, las alianzas interclasistas e interpartidarias encementadas por la corrupción, la componenda, la impunidad y el tráfico de influencias. Elementos que, hasta ahora, han impedido que se abra una fisura que provoque, sí no una ruptura, al menos, una grieta en el sistema de dominación burgués en cuya cúspide figura el Estado y sus aparatos ideológicos y de contrainsurgencia. En el fondo, l o que a la burguesía dependiente le interesa no es tanto la justicia y el esclarecimiento de los hechos, sino el buen desempeño y seguridad de sus negocios empresariales, la manutención del régimen de superexplotación del trabajo y la obtención de cuantiosas ganancias de sus inversiones que son fehacientemente garantizada por el gobierno. En otras palabras: aprovechar las oportunidades que el capitalismo del desastre, como lo caracteriza Naomi Klein [27] , le abre al capital frente a todo tipo de calamidades y tragedias humanas—como, por ejemplo, el ataque y la invasión a Irak por las tropas de Estados Unidos (1990); el derribo de las Torres Gemelas (2001) por presuntos terroristas, o los efectos destructores del Huracán Katrina en la ciudad y población de Nueva Orleans (2005)— para engrandecer sus negocios y expandir las oportunidades de los mercados corporativos.
En el caso que nos ocupa, e s esta realidad la que hace muy difícil ponderar si la coyuntura histórica, social y política abierta por Ayotzinapa, junto con la conflictividad irradiada a los espacios sociopolíticos nacionales e internacionales, conducirá a fracturas del bloque burgués de poder y, por consiguiente, a facilitar la lucha del pueblo trabajador y de la sociedad en aras de resolver, tanto el problema inmediato de la aparición con vida de los estudiantes normalistas, como el esclarecimiento de los miles de desaparecidos en todo el territorio nacional para, finalmente, aterrizar en los graves problemas estructurales responsables de la crisis económica del patrón de reproducción capitalista dependiente vigente, de la extendida pobreza y pobreza extrema, de los bajos salarios que percibe más del 60% de la población, así como tareas esenciales que conduzcan a superar las relaciones capitalistas de producción y sus instituciones fundamentales hoy fuertemente comprometidas con los intereses estratégicos del imperialismo y de las grandes empresas trasnacionales que son sus beneficiarias. [28]
¿Es México un estado fallido?
La violencia generalizada en México no es un flagelo de temprana data como generalmente lo presentan los medios de comunicación; sino que es un fenómeno de inseguridad sistémica instalado en el tejido social y político mexicano. Simplemente para no ir muy lejos registramos las represiones y masacres de 1968 y 1971, de Aguas Blancas (1995), Acteal (1997) y, junto con Ayotzinapa, en la comunidad de San Pedro Limón del Municipio de Tlatlaya, en el de Estado de México, donde según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), efectivos militares ejecutaron a 15 de 22 muertos que fueron hallados en el suelo de una bodega el 30 de junio de 2014 y que prácticamente fueron fusilados . [29]
Por eso decimos que la violencia organizada y el narcotráfico son un flagelo que de ninguna manera se debe atribuir a uno que otro individuo o grupo social o político, como sugirió el dirigente nacional del PRI, César Camacho, al achacarle las causas de la violencia y del crimen organizado al ex-presidente Calderón [30] , el cual, indudablemente tiene enorme responsabilidad de más al haberle declarado la guerra en su sexenio al crimen organizado. Más bien hay que subrayar que este problema es sistémico y estructural y todos son responsables, en alguna medida, porque interactúan como autoridades en cualquier nivel de gobierno (federal, estatal o municipal) y, por tanto, es una cuestión de Estado que éste no debe —ni puede— evadir como pretende hacerlo el presidente con su "decálogo" de acciones inoperantes. [31]
Lo grave de esta situación, que encierra sordera, desdén, prepotencia y represión por parte del gobierno federal y de las autoridades, es que parte de una premisa completamente falsa: la de que el problema derivado de los acontecimientos ocurridos en Iguala era un asunto de carácter local y que prácticamente estaba "resuelto" por parte de la Procuraduría General de la República (PGR) y que, debido a ello, se tomarían dichas acciones enunciadas por el presidente el mismo día en que los medios de comunicación daban la noticia de la aparición de 11 ejecutados en una carretera de la localidad de Ayahualulco perteneciente al Municipio de Chilapa, en el Estado de Guerrero, así como el hallazgo de un hombre decapitado en Acapulco en ese mismo Estado un día después con claros signos de brutalidad y de tortura.
Si nos atenemos a la nomenclatura utilizada por la literatura sobre el Estado fallido para calificar la situación del mexicano, en relación con los indicadores de pérdida del monopolio de la fuerza y del control del territorio, o parte de él, y crisis de gobernabilidad con el complemento de las implicaciones que acarrea la merma de la política oficial en la distribución de los llamados bienes políticos (seguridad, democracia, libertades políticas, derechos humanos, infraestructura, sistemas de seguridad social, jurídico políticos y electorales, entre otros), y considerando que para nosotros "fallido" es un adjetivo calificativo derivado del sustantivo Estado. En ese sentido consideramos que el mexicano no es propiamente un Estado fallido, aunque sí experimentando una profunda crisis política e institucional, que se encuentra en proceso de debilitamiento pero no solamente por las causas que indican los analistas y teóricos del Estado fallido mencionadas más arriba, sino debido a una exacerbación muy profunda de las contradicciones capitalistas del régimen dependiente de producción vigente en México que hunden sus raíces en una intensificación de la desigualdad social, de la superexplotación del trabajo como eje del proceso de acumulación de capital y de una enorme violencia que se ha extendido y configurado a lo largo y ancho del país.
Nos parece que es insuficiente colocar, mediante antípoda comparativa en un modelo dicotómico, al llamado Estado moderno vs. Estado fallido debido a la falacia que encierra cuando se comparan estas dos entidades conceptuales como si fueran pares antagónicos, cuando no lo son. Y decimos falaz porque, por ejemplo, frente a e sta aseveración de Rotberg: "Los habitantes de los estados fallidos comprenden qué es lo que significa que la vida sea pobre, desagradable, brutal y breve" [32], se pudiera concluir, bajo una visión dominante e imperial, que los fenómenos negativos de la barbarie capitalista se circunscriben a los pueblos y países subdesarrollados y dependientes obviando, por supuesto, los graves problemas derivados del colonialismo, la dependencia y el atraso y atribuyéndole a los avanzados la "virtud" de poseer mecanismos cuasi místicos, instituciones y políticas de gobierno, encaminados a impedir su instalación, como si el sistema capitalista no tuviera la dinámica inmanente de universalizar y profundizar esos fenómenos y contradicciones, como está sucediendo justamente en la actualidad con la crisis capitalista en la Unión Europea, en Japón y en los propios Estados Unidos que ha venido desahuciado paulatinamente a los trabajadores y a las poblaciones de esos países.
Lo grave de estas concepciones dominantes es que legitiman la intervención en los lugares y Estados que se considera "fallidos" por parte de los gobiernos imperialistas que generalmente se ubican como representativos del llamado Estado moderno y en nombre de la "comunidad internacional". Al respecto, según Fukuyama, los Estados que llama fracasados y débiles se convirtieron en el principal peligro del orden internacional inmediatamente después del término de la Guerra Fría. Según este analista, "Los Estados débiles o fracasados conculcan los derechos humanos, provocan desastres humanitarios, causando oleadas masivas de inmigración y atacan a sus vecinos. Desde el 11-S, también ha quedado claro que protegen a los terroristas internacionales que pueden ocasionar daños significativos a Estados Unidos y otros países desarrollados". [33]
A partir de entonces, el intervencionismo imperialista en aquéllos Estados considerados débiles, fracasados o colapsados es la estrategia esencial supuestamente encaminada a resolver estos conflictos de manera directa ya que, asegura el autor, los métodos tradicionales de disuasión o contención han dejado de ser eficaces, por lo que "los intereses de seguridad exigen introducirse dentro de los Estados y cambiar su régimen para evitar así el surgimiento de futuras amenazas". [34]
Se transitó, así, de la concepción de la problemática de este tipo de Estados, considerada como "cuestión humanitaria y de derechos humanos", a un problema esencialmente estratégico de seguridad que amenaza al orden internacional. Es en función de esta (nueva) estrategia que se cometen las más flagrantes atrocidades y violaciones de la soberanía de los Estados, de los derechos humanos y se somete a los pueblos y países al imperio de la ley y de la dominación de los países y Estados que se han autoproclamado en garantes de la seguridad internacional como es paradigmáticamente el caso de Estados Unidos en la actualidad.
Como podemos apreciar, no es posible discutir los problemas de los Estados, que lo son respecto a sus sistemas de producción y reproducción capitalista, en el marco ideológico y restringido del Estado fallido con los conceptos y categorías que éste proporciona. Puesto que, permaneciendo dentro de él, necesariamente se tendrá que utilizar el método comparativo-dicotómico que aproxima a este tipo de Estados al supuesto "tipo ideal" representado por las "democracias gobernables" occidentales, las cuales presuntamente constituyen los paradigmas del modelo "promotor" de "seguridad" y "desarrollo". De tal suerte que, en la medida en que se alejen de él, necesariamente, y bajo las circunstancias planteadas de gobernabilidad, control territorial y distribución de bienes políticos, paulatinamente irán pasando de la fase débil a la fallida, y de ésta, finalmente al colapso del Estado, sin que esta secuencia unidimensional se aplique a los Estados fuertes del imperialismo dominante.
El problema de fondo, por consiguiente, no es devolverle el estatus de Estado gobernable (¿para quién, con qué objetivo central, qué tipo de Estado?) a un Estado fallido; sino el de resolver los profundos problemas económicos y sociales en materia de salud, educación, alimentación, vivienda, seguridad, dignidad, protección de los recursos naturales en condiciones de no destructividad y construir y afianzar nuevas relaciones humanas y sociales capaces de construir sistemas económicos, políticos y sociales verdaderamente acordes con los intereses mayoritarios de los trabajadores productores de la riqueza y, en general, de la población. Sin estas condiciones, es imposible que un Estado (capitalista fallido o no) funcione adecuadamente para las mayorías, aunque sí lo puede hacer para el gran capital cuya reproducción y riqueza reposan cada vez más en la intensificación de la explotación, en la generación de pobreza y en la extensión de la desigualdad social, por cierto, cada vez más aguda, incluso, en las sociedades del capitalismo avanzado, tal como está ocurriendo en países como Portugal, Grecia, España, Irlanda, Italia y, en general, en el capitalismo avanzado actualmente envuelto en una profunda crisis sistémica y estructural.
Lo obvio es que las problemáticas identificadas específicamente para los Estados fallidos (ingobernabilidad, violencia e inseguridad, guerras civiles, déficit en la distribución de la riqueza) por las agencias internacionales y los estudiosos del tema, evidentemente son realmente existentes a la luz de una crisis capitalista global que en los dos últimos lustros se viene intensificado de manera brutal al influjo de la inmisericorde aplicación de las políticas neoliberales prácticamente en todo el planeta.
Si bien es cierto que los estados occidentales del capitalismo avanzado, dada su naturaleza imperialista y colonialista, poseen instrumentos económicos, políticos y militares, de contención para no derivar en la secuela de los Estados fallidos propiamente dichos, sin embargo, ello no deriva en la imposibilidad de que elementos como la desigualdad, la crisis y la caída de los productos internos brutos de los países desarrollados, se desplieguen ampliamente afectando a las poblaciones de esos países y regiones.
Por lo que más bien, consideramos que los Estados fallidos corresponden al universo de los dependientes y subdesarrollados que operan de manera subordinada en la periferia del capitalismo avanzado, transfiriendo valor, plusvalía y ganancias hacia las burguesías imperialistas, lo que les permite a éstas acumular capital en escala ampliada en su beneficio, mientras que el proceso se revierte hacia las burguesías y países dependientes exacerbando su crisis estructural y sistémica, al mismo tiempo que provocando exacerbación de las contradicciones y de las luchas de clases con consecuencias a veces dramáticas para sus poblaciones, e incidiendo en los problemas detectados por los teóricos de los Estados fallidos en términos de ingobernabilidad, descontrol del territorio y de la crisis del monopolio de la violencia legal que el Estado termina por compartir con fuerzas y grupos irregulares (narcotraficantes, paramilitares) que, paralelamente, imponen sus intereses y demandas en los lugares donde operan, en una buena parte con la complicidad, explícita o implícita, de las autoridades locales, municipales o federales.

Por todo ello, consideramos que en México se está originando una profunda crisis, no sólo del Estado, sino del mismo sistema de dominación —en la que, por cierto, las redes sociales desempeñan un importante papel frente al gigantesco oligopolio privado y oficial que controla los medios de comunicación— colocando al país en la senda del debilitamiento estructural del gobierno federal frente a una relativa e incipiente insurgencia popular y ciudadana que se ha venido forjando y manifestando a raíz de los acontecimientos ocurridos con la masacre de Ayotzinapa y de la puesta en evidencia de una mancomunidad de intereses que cohabitan en alianza entre el narcotráfico y el Estado mexicano sin que hasta la fecha se haya esclarecido de manera fehaciente esta interrelación.



Referencias
Ø Adrián Sotelo V., "Ayotzinapa: la crisis del Estado mexicano", 04 de noviembre de 2014, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=191626 .
Ø Animal Político, ¿Qué ocurrió en Tlatlaya minuto a minuto, según la CNDH?, 22 de octubre de 2014 [1] , disponible en: http://www.animalpolitico.com/2014/10/la-matanza-del-ejercito-en-tlatlaya-segun-la-cndh/.
Ø Bobbio, Norberto y Michelangelo Bovero, Origen y fundamentos del poder político, Enlace/Grijalbo, México, 1984.
Ø El universal, 13 de diciembre de 2014, "Iguala, una alerta para México", disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2014/-34iguala-una-alerta-para-america-34-1061607.html .
Ø Engels, Federico, "Del socialismo utópico al socialismo científico", en Obras escogidas, Editorial progreso, s/f.
Ø Engels, Federico, "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, en Obras escogidas, Editorial progreso, s/f.
Ø Esty, Daniel C. Jack Goldstone, Ted Robert Gurr, Pamela Surko, and Alan Unger. Working Papers: State Failure Task Force Report. McLean, VA: Science Applications International Corporation, 30 November 1995, disponible en: http://www.researchgate.net/publication/248471752_Working_Papers_State_Failure_Task_Force_Report .
Ø Etsy, Daniel C, Jack A Goldstone, Ted Robert Gurr, Barbara Harff, Marc Levy, Geoffrey D Dabelko, Pamela T Surko, Alan N Unger , State Failure Task Force Report : Phase II Findings, http://www.isn.ethz.ch/Digital-Library/Publications/Detail/?ots591=0c54e3b3-1e9c-be1e-2c24-a6a8c7060233&lng=en&id=136281 .
Ø Fukuyama, Francis, La construcción del Estado. Hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI, Ediciones B, Barcelona, 2004.
Ø G. Helman y Ratner S., "Saving failed states", Foreing Policy, vol. 89, invierno de 1993.
Ø Ilich, Lenin, Vladimir, Una gran iniciativa, Obras escogidas, Editorial progreso, s/f.
Ø Klein, Naomi, La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, Editorial Paidós, 2007.
Ø Marini, Ruy Mauro, El reformismo de la contrarrevolución, Editorial ERA, México, 1976.
Ø Moncada, Roa, Patricia "El fenómeno de la debilidad y el fracaso del Estado: un debate inconcluso y sospechoso", en: Los estados fallidos o fracasados: un debate inconcluso y sospechoso, Siglo del Hombre Editores-Universidad de los Andes-Pontificia Universidad Javeriana-Instituto Pensar, 2007, pp. 21-150.
Ø Norberto Bobbio y Niccola Matteucci, Diccionario de Ciencia Política, Siglo XXI, México, 2000.
Ø Olin, Wright, Erick Clase, crisis y Estado, Siglo XXI, Madrid, 1983.
Ø Revista Proceso n. 1989, 13 de diciembre de 2014.
Ø Revista Proceso#1987, 29 de noviembre de 2014.
Ø Rotberg, Robert I, Christopher Clapham y Jeffrey Herbst, Los Estados fallidos o fracasados: un debate inconcluso y sospechoso, Siglo del Hombre Editores-Universidad de los Andes-Pontificia Universidad Javeriana-Instituto Pensar, 2007.
Ø Rotberg, Robert I., "El fracaso y el colapso de los Estados-nación. Descomposición, prevención y reparación", en: Robert I. Rotberg, Christopher Clapham y Jeffrey Herbst, Los estados fallidos o fracasados: un debate inconcluso y sospechoso, Siglo del Hombre Editores-Universidad de los Andes-Pontificia Universidad Javeriana-Instituto Pensar, 2007, pp.151-237.
Ø Sotelo V., Adrián, "La fallida estrategia del Estado en Ayotzinapa y el movimiento popular y ciudadano en ascenso", 02 de diciembre de 2014, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=192713.
Ø Sotelo V., Adrián, México (re)cargado. Dependencia del neoliberalismo y crisis , FCPyS-Editorial Itaca, México, 2014.
Ø W. Bush, George, "President Bush Delivers Graduation Speech at West Point United States Military AcademyWest Point", New York, 01 de junio de 2002, disponible en: http://georgewbush-whitehouse.archives.gov/news/releases/2002/06/20020601-3.html .
Ø Weber, Max, El político y científico, Alianza Editorial, Madrid, 1972.
Ø Weber, Max, Ensayos sobre metodología sociológica, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1982.


Notas
[1] Max Weber, Ensayos sobre metodología sociológica, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1982, pp. 79-80.
[2] Max Weber, El político y científico, Alianza Editorial, Madrid, 1972, pp. 83-84.
[3] Ibíd., p. 84.
[4] Es claro que esta identidad —sobre todo en el plano ideológico— se puede producir a base de la enajenación introyectada en la población principalmente a través de los medios de comunicación que, en general, están al servicio del Estado y de las clases dominantes.
[5] Norberto Bobbio y Niccola Matteucci, Diccionario de Ciencia Política, Siglo XXI, México, 2000, p. 892. Los autores distinguen diversos aspectos que configuran los puntos esenciales del proceso de legitimación: la comunidad política, el régimen, el gobierno y los Estados coloniales de los gobiernos hegemónicos que concurren de manera relativamente independiente en el proceso de legitimación, pp. 892-893.
[6] "El Estado moderno no es tampoco más que una organización creada por la sociedad burguesa para defender las condiciones exteriores generales del modo capitalista de producción contra 1os atentados, tanto de los obreros como de los capitalistas aislados. El Estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, es el estado de los capitalistas, el capitalista colectivo ideal", Federico Engels, "Del socialismo utópico al socialismo científico", en Obras escogidas, Editorial progreso, Moscú, p. 444 (subrayado nuestro).
[7] Federico Engels, "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, en Obras escogidas, pp. 606-607.
[8] "En la evolución de las instituciones que caracterizan al Estado moderno, ha sobrevenido el paso del Estado feudal al Estado sanitario, del Estado estamental a la monarquía absoluta, de la monarquía absoluta al Estado representativo", Norberto Bobbio y Michelangelo Bovero, Origen y fundamentos del poder político, Enlace/Grijalbo, México, 1984, pp. 68-69.
[9] Cf. Ruy Mauro Marini, El reformismo de la contrarrevolución, Editorial ERA, México, 1976, p. 93.
[10] Un análisis comparativo del Estado y la burocracia en los estudios de Max Weber y de Lenin en la perspectiva de su significado en relación con la estructuras internas del Estado contemporáneo, y de la manera en que impiden a la clase obrera realizar sus Intereses de clase, se encuentra en Erick Olin Wright, Clase, crisis y Estado, Siglo XXI, Madrid, 1983, cap. IV, pp. 175-219.
[11] Lenin, en: Una gran iniciativa diferencia correctamente el concepto de Estado, del de gobierno y del de régimen político, Editorial Progreso, Moscú, s/f.
[12] Véanse nuestros artículos en rebelion.org/, en especial: " Ayotzinapa: la crisis del Estado mexicano", 04 de noviembre de 2014, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=191626 , y, "La fallida estrategia del Estado en Ayotzinapa y el movimiento popular y ciudadano en ascenso", 02 de diciembre de 2014, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=192713.
[13] Puede consultarse el siguiente libro colectivo: Robert I. Rotberg, Christopher Clapham y Jeffrey Herbst, Los Estados fallidos o fracasados: un debate inconcluso y sospechoso, Siglo del Hombre Editores-Universidad de los Andes-Pontificia Universidad Javeriana-Instituto Pensar, 2007.
[14] Helman G. y Ratner S., "Saving failed states", Foreing Policy, vol. 89, invierno de 1993.
[15] Esty, Daniel C. Jack Goldstone, Ted Robert Gurr, Pamela Surko, and Alan Unger. Working Papers: State Failure Task Force Report. McLean, VA: Science Applications International Corporation, 30 November 1995, disponible en: http://www.researchgate.net/publication/248471752_Working_Papers_State_Failure_Task_Force_Report . Posteriormente los autores escribieron un segundo Reporte: Daniel C Etsy, Jack A Goldstone, Ted Robert Gurr, Barbara Harff, Marc Levy, Geoffrey D Dabelko, Pamela T Surko, Alan N Unger , State Failure Task Force Report : Phase II Findings, http://www.isn.ethz.ch/Digital-Library/Publications/Detail/?ots591=0c54e3b3-1e9c-be1e-2c24-a6a8c7060233&lng=en&id=136281
[16] Patricia Moncada Roa, "El fenómeno de la debilidad y el fracaso del Estado: un debate inconcluso y sospechoso", en: Los estados fallidos o fracasados: un debate inconcluso y sospechoso, Siglo del Hombre Editores-Universidad de los Andes-Pontificia Universidad Javeriana-Instituto Pensar, 2007, p. 32.
[17] Francis Fukuyama, La construcción del Estado. Hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI, Ediciones B, p. 142. Según diversos analistas la doctrina de la "guerra preventiva" surgió en un discurso pronunciado por el Presidente George W. Bush en la Academia Militar de West Point el 1 de junio de 2002, véase: "President Bush Delivers Graduation Speech at West Point United States Military AcademyWest Point", New York, 01 de junio de 2002, disponible en: http://georgewbush-whitehouse.archives.gov/news/releases/2002/06/20020601-3.html , donde esboza dicha doctrina y habla por vez primera de la existencia de un "eje del mal" que es preciso destruir puesto que el conflicto global es entre "el bien y el mal" que amenaza la seguridad interna e internacional.
[18] De este autor véase: "El fracaso y el colapso de los Estados-nación. Descomposición, prevención y reparación", en: Robert I. Rotberg, Christopher Clapham y Jeffrey Herbst, Los estados fallidos o fracasados: un debate inconcluso y sospechoso, Siglo del Hombre Editores-Universidad de los Andes-Pontificia Universidad Javeriana-Instituto Pensar, 2007, pp.151-237.
[19] Ibíd., p. 37.
[20] Ibíd., p. 47.
[21] Patricia Moncada Roa, Ibíd., p. 110.
[22] Ídem.
[23] Ibíd., p. 114.
[24] Ibíd., p. 114 y ss.
[25] "Iguala, una alerta para México", en: El universal, 13 de diciembre de 2014, disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2014/-34iguala-una-alerta-para-america-34-1061607.html . Cursivas nuestras.
[26] En la revista Proceso n. 1989 del 13 de diciembre de 2014, diversos reportajes y artículos de opinión de destacados reporteros y analistas reúne los elementos necesarios para configurar el delito de crimen de Estado en el caso de Ayotzinapa.
[27] Naomi Klein, La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, Editorial Paidós, 2007. La autora denomina "capitalismo del desastre" a los "…ataques organizados contra las instituciones y bienes públicos, que se producen siempre después de acontecimientos de carácter catastrófico, declarándolos al mismo tiempo atractivas oportunidades de mercado…", p. 26.
[28] Para una profundización del tema véase mi libro: México (re)cargado. Dependencia del neoliberalismo y crisis, FCPyS-Editorial Itaca, México, 2014.
[29] ¿Qué ocurrió en Tlatlaya minuto a minuto, según la CNDH?, Animal Político, 22 de octubre de 2014, disponible en: http://www.animalpolitico.com/2014/10/la-matanza-del-ejercito-en-tlatlaya-segun-la-cndh/.
[30] Véase: Revista Proceso#1987, 29 de noviembre de 2014.
[31] Ante este desgarrador panorama de crisis política y social derivado de la masacre de Ayotzinapa, el 27 de noviembre de 2014, desde un Palacio Nacional férreamente custodiado por fuerzas federales, el presidente anunció, con la misma retórica y formato de los informes presidenciales o de los vejestorios discursos de campaña, una especie de decálogo retórico basado en diez acciones encaminado a "…mejorar la seguridad, la justicia y el Estado de Derecho en el país" y que enumeramos a continuación:
1. Ley Contra la Infiltración del Crimen Organizado en las autoridades municipales que establece que el gobierno federal tome el control de la seguridad en los municipios "donde haya indicios" (¡sic!) de que la autoridad municipal está coludida con el crimen organizado.
2. Iniciativa para redefinir la competencia de cada autoridad en el combate al delito.
3. Creación obligatoria de policías únicas estatales "confiables, profesionales y eficaces" que sustituyan a alrededor de "mil 800 policías municipales débiles", con prioridad en Guerrero, Jalisco, Michoacán y Tamaulipas.
4. Crear un número nacional para emergencias, el 911 "…por ser el más reconocido a nivel mundial", a nivel nacional para pedir auxilio (¡sic!) en casos de urgencia (¡!)
5. Establecer la Clave Única de Identidad para "acceder más fácilmente a trámites y servicios gubernamentales, así como al sistema bancario y financiero.
6. Operativo Especial en la región de Tierra Caliente, donde "habrá un despliegue de fuerzas federales en municipios de Guerrero y Michoacán; así como respaldo de las fuerzas federales para los municipios que lo requieran, en los estados de Jalisco y Tamaulipas".
7. Justicia cotidiana (¡sic!) que "exige el ejidatario que pierde su tierra sin razón, el propietario a quien no le pagan la renta, el consumidor que no recibe el producto por el que pagó, o el ciudadano que fue víctima de un abuso de autoridad".
8. Acciones en materia de derechos humanos que facultan "al Congreso de la Unión para expedir las Leyes Generales en materia de Tortura y Desaparición Forzada".
9. Combate a la corrupción.
10. Transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana.
Siete de estas medidas son de orden policíaco-represivo y las restantes formalmente de "justicia y seguridad". Las tres primeras anulan las policías municipales en donde supuestamente haya "indicios de infiltración" del narcotráfico, y le confieren el mando único a los Estados, en una acción que concentra, aún más, el poder represivo en los gobernadores, muchos de ellos coludidos con el narcotráfico, como se ha verificado en México en los últimos años. Con estas medidas el presidente, la burocracia política que representa y sus asesores ingenuamente creen que se va a resolver la profunda crisis estructural del país puesta al descubierto de manera brutal en una sola exhibición a raíz de los terribles acontecimientos de Tlatlaya, primero, y de Ayotzinapa, después, que condujeron, en esta última, a la muerte de seis personas (entre ellas tres estudiantes) y a la desaparición forzada de otros 43 estudiantes normalistas que hasta la fecha se desconoce su paradero.
[32] Rotberg, op. cit. p. 208.
[33] Fukuyama, op. cit., p. 140.
[34] Fukuyama, op. cit., p. 141.

Adrián Sotelo Valencia es Sociólogo y teórico de la dependencia. Investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la FCPyS-UNAM.

Ayotzinapa en la Red en Defensa de la Humanidad



Caracas. Volamos hacia Venezuela desde La Habana en la nave que utilizara Hugo Chávez durante su primer periodo presidencial. El camastrón, así bautizado por el comandante, es un Boeing de pasajeros 737-200 sin más lujo que un modesto espacio privado.

Viajar en él es tocar con las manos un lugar donde se hizo historia con mayúscula y sentir el alma inundarse de emoción porque trae al recuerdo los intensos desplazamientos de Chávez por el mundo, impulsores de fundamentales acontecimientos que en 15 años cambiaron, por el camino bolivariano y martiano, el destino de Nuestra América y la geopolítica del mundo. Me limito a mencionar la resurrección de la OPEP (1999-2000), el surgimiento del Alba (2004) hasta llegar a la Celac pasando por Unasur, el entierro del ALCA en Mar del Plata (2005) y el establecimiento de las alianzas estratégicas de Caracas con Moscú, Pekín y Teherán, hechos inconcebibles sin el liderazgo de Chávez, que marcaron a fuego el siglo XXI.

El camastrón penetra raudo los bancos de nubes que se erigen entre sus pasajeros y la capital de Venezuela. Es parte de una flotilla de aviones dispuestos por el gobierno venezolano en varios puntos del planeta para eludir el bloqueo aéreo, una de las armas de la inmisericorde guerra económica contra la revolución bolivariana, y conduce a mexicanos, cubanos y a un vasco- boliviano al Encuentro por el Décimo Aniversario de la Instalación de la Red En Defensa de la Humanidad.

Los objetivos de los 130 intelectuales de 35 países que deliberamos durante tres días son hacer un balance de los logros y deficiencias de la Red en la década, renovar nuestras formas de trabajo y adaptarlas a la nueva coyuntura internacional de violencia e ilegalidad imperialista sin límites, tránsito de la hegemonía estadunidense a la pluripolaridad y aparición de nuevas tecnologías de la comunicación, útiles en la lucha por las ideas transformadoras pese a los fines bélicos y consumistas con que fueron concebidas y se abusa de ellas.
Pero, ante todo, definimos como prioritarios el apego a las ideas de Fidel y Chávez que nos dieron origen en una pionera reunión de mexicanos y cubanos, la solidaridad con los gobiernos antineoliberales y movimientos populares de nuestra región, en particular con el gobierno chavista, y el apoyo irrestricto al presidente Nicolás Maduro y su dificilísimo pero fructífero esfuerzo por ponerse a la altura del reto que significa la desaparición física de Chávez.

El éxito de Maduro ante la feroz arremetida mediático-subversiva-financiera que sufre el pueblo venezolano es trabajar sin descanso por las ideas y objetivos del fundador del chavismo pero sin pretender sustituirlo sino multiplicarlo en el pueblo venezolano con una radicalización de la democracia participativa.

El encuentro de Caracas recuerda las palabras de Chávez hace diez años en la instalación de la Red con la proyección de fragmentos de su discurso de entonces, que conmueven a todos y en los que el comandante pormenoriza su concepto de humanidad y en qué consiste su defensa en una época en que está gravemente amenazada la vida sobre la tierra a consecuencia del cambio climático y del peligro de una conflagración nuclear que pondrían fin a nuestra especie. Chávez enfatiza que la defensa de la humanidad debe partir de una estrategia ofensiva. Constatamos en la discusión que aunque la Red se ha anotado éxitos importantes en la solidaridad con los pueblos, en la defensa de Cuba y Venezuela y otros procesos de cambio latino-caribeños o de luchas heroicas como la de Palestina, han respondido más a una táctica defensiva que a una actitud ofensiva.

Decidimos pasar a la ofensiva con estructuras horizontales, transversales y un mínimo de centralidad indispensable, distribuyendo el trabajo de experimentados expertos en temas como guerra económica, comunicación, militarización, integración y otros.

Ratificamos nuestra voluntad de enfrentar y derrotar la ofensiva del capital contra los pueblos capitaneada por Washington y apreciamos que es nuestro deber evitarle a la humanidad los horrores con que el imperio desangra y se traga a México.

Expresamos en la Declaración Política: Ayotzinapa sintetiza los agravios cometidos por el imperio y la oligarquía local contra México, y es también el modelo de dominación impuesto por el neoliberalismo que no queremos para la humanidad. La voz del pueblo se alzó en las calles y se escuchó un grito acusador: ¡fue el Estado!

Huecos en la explicación

Sara Sefchovich

Después de todo este tiempo, llama la atención que aún haya tantos vacíos en los análisis de la crisis que vivimos
Leo y escucho a quienes explican los acontecimientos del México actual, que tan inquietos nos tienen a muchos ciudadanos. Desde hace casi tres meses, prácticamente todos están enfocados en los sucesos de Ayotzinapa, sus causas y consecuencias.
Sin embargo, después de todo este tiempo, llama la atención que aún haya tantos huecos en los análisis.
Por ejemplo, algo que parecería muy elemental: por qué el caso de los normalistas consiguió levantar a la sociedad, siendo que durante años hemos tenido atrocidades similares con desaparecidos, asesinados, fosas clandestinas, feminicidios. Las explicaciones que sostienen que lo que alebrestó a la sociedad fue el hecho de que hayan sido estudiantes, o que se trató de la gota que derramó el vaso del hartazgo ciudadano, me parecen correctas pero insuficientes. Hay otros elementos que por alguna razón no entran en las explicaciones.
Por ejemplo, lo que significa el hecho de que precisamente haya sido Guerrero quien haya levantado la conciencia nacional. Se trata de una región del territorio nacional que ha estado en rebeldía contra el Estado mexicano desde tiempos coloniales, lo que se dice rápido pero tiene significados sociales muy profundos cuyas manifestaciones siguen allí: desde la guerrilla hasta que sus habitantes formen parte de grupos de oposición activos como la CETEG, la UPOEG y otros. Un historiador analizó el enfrentamiento entre el Ejército y la guerrilla en los años setenta, pero sólo para explicar a aquel como represor.
Tampoco he encontrado que se haga por entender la intervención de otros grupos en mover la cuna de lo que está sucediendo, sean partidos políticos, miembros de la propia clase gobernante, de la iglesia o del empresariado con intereses muy concretos. Y sin duda la hay, pues para decir lo más visible, allí están las carísimas camionetas blancas en que circulan quienes incendian autos y edificios.
Intriga también que el narco nomás no aparezca en las explicaciones. Hasta una brillante periodista de investigación, que lleva años estudiando a los capos y escribiendo sobre el tema aún a riesgo de su propia vida, deja fuera este elemento y solamente se centra en el Estado como responsable de los acontecimientos, repitiendo lo que parece que es el mantra universal.
No he encontrado tampoco análisis que incluyan al mundo, como si lo que nos sucede fuera sólo un problema local, como si México no formara parte del planeta Tierra y la globalización no hubiera llegado aquí y no pudiera tener algo que ver con lo que nos está pasando.
Me refiero con esto a varias posibilidades: desde la situación de los grupos traficantes de drogas a nivel internacional, con sus pleitos entre sí por rutas y mercados, hasta las empresas extranjeras que pudieran querer intervenir en la situación mexicana para conseguir mejores condiciones de negociación y desde los intereses de los vecinos del norte hasta la posible intervención de grupos terroristas o por lo menos anarquistas, lo cual no parece tan descabellado cuando vemos ciertas tácticas que repiten las que se han utilizado en otras partes del mundo y ciertas maneras de organizar las acciones. Datos concretos son que ya han sido expulsados del país dos teóricos anarquistas y que nuestras fronteras no están blindadas, digan lo que digan los funcionarios.
En fin, que hay muchos elementos que se han dejado fuera de los análisis y que necesariamente tendrían que estar en él para complejizarlo y profundizarlo.
¿Por qué no se va más allá? ¿Acaso no son brillantes los que están explicando? ¿Sucede tal vez que hay cosas que no pueden o no quieren decir? ¿Y cuál sería la razón para ello? ¿Qué se quiere conseguir con esta manera de explicar incompleta?
Estas son otras preguntas a hacerse, que además de tener que ver con los hechos mismos, apuntan a entender a los intelectuales.

Escritora e investigadora en la UNAM. 
sarasef@prodigy.net.mx www.sarasefchovich.com


Mar de Historias


Cristina Pacheco
Cada vez que alguien entra aquí pienso en el hombre flaco que vino el jueves en compañía de su niña. Aparecieron a la una de la tarde. El restorán estaba vacío y, sin embargo, el tipo, sonriente y con las manos en los bolsillos, se demoró en elegir mesa hasta que al fin se decidió por la que está enfrentito de mi caja registradora.
Cohibida, inmóvil a mitad del salón, la niña se veía incómoda y friolenta en su vestido de encaje rosa. Desde su sitio, el hombre flaco agitó la mano:
–Hija, princesa, ¿te gusta este aquí o prefieres que nos sentemos junto a la ventana para que te dé el solecito?– Sin esperar respuesta, le señaló una silla a su acompañante y echó un vistazo general: –¿Sabes cuánto tiempo llevaba sin venir aquí? Uf, desde que tú tenías cuatro años y te dejábamos a dormir en casa de mi madre. No se te olvide que tenemos que hablarle antes de Navidad.
Terminó la frase y se levantó a ver las fotos de don Cipriano, el propietario del restaurante, con las personalidades que han sido sus clientes. Mientras, la niña se mantenía atenta a los movimientos de su padre y ansiosa de que él regresara. Quise abreviar su espera:
–Joel, atiende la dos–. Iba a dirigirme a la niña cuando reapareció el hombre flaco y aproveché para justificar la demora en el servicio: –Como es algo temprano y en la mañana tuvimos varios desayunos, el personal...
–¿Todavía cierran a la una de la madrugada?– me preguntó el hombre flaco sin mirarme y creo que sin haberme escuchado: –Cuando nosotros veníamos, sí; a veces nos quedábamos hasta más tarde.
–¿Hasta qué hora?– le pregunté por simple cortesía.
–Tarde. Para nosotros... Nosotros, nosotros, ¡basta ya de eso!
Dio un golpe en la mesa. Me desconcerté. La niña parecía a punto de llorar y él le acarició las manos:
–Estás helada, princesa. ¿Quieres mi chamarra? ¿No? Conste que te la ofrecí. Y por favor, no te me andes asustando. Acuérdate de que vinimos a pasarla bien–.Tomó la carta de bebidas: –Ya sé qué vamos a tomar: tú una sangría de botella y yo una cuba. Las que prepara Salvador son buenísimas–. El hombre flaco se dirigió a mí: –¿Sigue trabajando con ustedes?
–No. Cambió la administración y todo el personal es nuevo– dije.
–Lástima, Chava tenía mano santa para las bebidas. Era un tipazo y llegamos a ser buenos amigos–. Volvió a inclinarse sobre su hija: –Cuando naciste, quise que fuera tu padrino, pero tu madre se negó. A ella todo el mundo que no fuera oficinista le parecía poca cosa.
–Papá: quiero ir al baño– dijo la niña remolineándose en su asiento.
–Pues ve. Está allá enfrente, junto al de caballeros. No vayas a equivocarte. Yo desde aquí voy a estar echándote ojo–. En cuanto la niña se fue, el hombre flaco volvió a dirigirse a mí. –Ese es otro problema de ser padre soltero: no puede uno entrar al gabinete de señoras.
El comentario era una confesión. No supe qué decir y me alegré de que Joel se acercara a tomar la orden. El hombre flaco pidió su cuba, pero según el procedimiento de Salvador: “Primero los hielos, después el limón...”
II
Excepto la del centro, a las dos todas las mesas estaban ocupadas. En la del hombre flaco había vasos con restos de cuba, botellas de cerveza y un muestrario de platillos:
–Jade: son pulpos. Los ves feos pero saben muy rico. Tan siquiera pruébalos. ¿No? Entonces llégale al bacalao. Es muy sabroso y nutre bastante. Cuando era chamaco mi madre me obligaba a tomar una cucharada de hígado de bacalao. Sabía horrible–. Hizo un gesto de repugnancia y tomó la carta: –Algo tiene que gustarte. ¿Qué te parece pierna al horno?
–Ay, papi, ya es mucha comida.
–¡No es nada! Cuando venía con los compañeros de la armadora pedíamos, no te miento, cuatro o cinco platillos y yo no dejaba ni los huesos–. La niña se cubrió la boca para ocultar su risa. La reacción estimuló a su padre para seguir hablando: –Una vez que mi jefe, el ingeniero Santibáñez, vino a nuestra comida de Navidad, además de ensalada y pavo, entre los dos nos comimos un lechón medianito.
–Si siempre has sido tan flaco ¿en dónde te cupo todo eso? –preguntó la niña.
Sin responderle, el hombre flaco bebió el resto de la cuba y se talló la frente:
–El ingeniero Santibáñez me apreciaba y me tenía muy en cuenta. Lo malo es que vinieron los problemas con tu madre y empecé a fallar, a perder interés en... No me veas así. No estoy culpando a Yolanda de nada, sólo te digo cómo fueron las cosas. Tronaron y punto. Lo bueno es que tú y yo somos felices. El hecho de que a veces me tome unas copas no quiere decir que me sienta mal o que extrañe a Yolanda.
El hombre flaco se interrumpió. En cuanto Joel abrió espacio para la pierna al horno, él ensartó con el tenedor un trozo de carne para ofrecérselo a su hija:
–Éntrale, princesa, te va a gustar. Era el platillo que más le gustaba a Yolanda–. Repentinamente sombrío, alejó su plato y se puso a observar a los comensales hasta que reparó en el grupo que ocupaba la mesa antes reservada: –Princesa: ¿a que ni te imaginas quién está allá? El ingeniero Santibáñez. Ven, vamos a saludarlo.
–Ve tú. Yo aquí me quedo –respondió la niña encogiéndose en su silla y agregó: –Me da pena que me vean.
–¿Por qué, si estás preciosa? Ándale, acompáñame. Quiero que veas la alegría del ingeniero cuando lo salude después de años de no vernos. Está igualito y siempre tan elegante con sus chamarras de gamuza. Acaba de levantarse, viene para acá. Me reconoció–. Radiante, con los brazos abiertos, el hombre flaco salió al encuentro de su antiguo jefe: –¡Qué gustazo! Le presento a mi hija. Levántate, princesa, y dile al ingeniero de quién estábamos hablando y lo que te conté de aquella vez que entre los dos comimos...
El ingeniero emitió una sonrisa forzada y el hombre flaco cambió a un tono solemne:
–No se hubiera molestado en venir. Estaba a punto de acercarme a su mesa pero quise esperar...– Antes de que terminara la frase, el ingeniero se apresuró al baño. A los pocos minutos reapareció. Sin detenerse, con la mano húmeda oprimió el hombro de su antiguo colaborador:
–Muy linda tu nena. Felicidades y buen año, Esteban.
El hombre flaco intentó iniciar una conversación. Fue inútil. Con la palabra en la boca, se quedó mirando al ingeniero alejarse y unirse a su grupo de amigos.
–Papá: ese señor te dijo Esteban, pero tú te llamas Santiago. ¿Por qué?
Vi al hombre flaco intentar una sonrisa mientras miraba los hielos deshacerse en su vaso.

Portazo de Mercedes Juan a enfermería


Gustavo Leal F.*

El 10 de diciembre de 2014, después de haber pactado con la Secretaría de Salud (Ssa) la instalación de una mesa de discusión y acuerdos (bilateral, directa y resolutiva) que la secretaria Mercedes Juan desdeñó, la Asamblea Intergremial de Enfermeras/os, Trabajadoras/os Sociales y Terapistas hizo público su pliego de demandas, dirigido a ella misma en su calidad de titular del ramo. En él establecen:

El motivo que detonó la movilización es el cambio regresivo operado en el fondo y mecanismo del único programa que promovía la movilidad laboral y disfrute de estímulos para los tres gremios existentes en el sector, que en alguna medida reconocía estudios de licenciatura para estas tres profesiones. Este programa pervirtió su mecanismo, de por sí restrictivo, inequitativo e ineficiente, en la emisión de su convocatoria del 3 de septiembre y, ya con la manifiesta inconformidad de las y los trabajadores, la Ssa pretendió una enmienda, el 2 de diciembre, sin cambiar en absoluto el fondo del asunto.

La reversión del programa detonó un profundo descontento que hizo emerger las nocivas condiciones de trabajo, a pesar de las cuales los profesionales cumplimos con la importante labor del cuidado de la salud y de los enfermos. Este descontento fue provocado por la administración central que usted encabeza, porque nulificó de facto un compromiso presidencial.

Primero. La asamblea demanda la profesionalización universal, efectiva y permanente del ejercicio de la enfermería, trabajo social y terapia física y de rehabilitación en todas las instituciones y unidades de salud públicas y privadas del país. Para lo cual resulta condicionante definir un catálogo de puestos y funciones a partir de los diferentes grados académicos, para cristalizar un profesiograma de aplicabilidad estricta, obligatoria y universal para todas las instituciones donde laboren enfermeras(os), trabajadoras(es) sociales y terapistas físicos y rehabilitadoras es). Asimismo, demandamos la revisión de los planes y programas formativos de recursos humanos, incluyendo la discusión de la Norma Oficial Mexicana NOM-019-SSA3-2013 para la práctica de la enfermería en el Sistema Nacional de Salud, para adecuar los perfiles profesionales en consonancia con el cuadro general de morbimortalidad y de las necesidades de salud del pueblo de México. Como producto final de esta demanda, requerimos la creación de las plazas correspondientes, dando lugar a los puestos de trabajo cuyas categorías deben ser coincidentes con los respectivos grados académicos.

Segundo. La asamblea exige al Estado mexicano acciones concretas para detener en lo inmediato el deterioro de los servicios e instituciones de salud públicas y privadas que amenazan colapsar los subsistemas y sistema nacional en su conjunto, por efecto de las condiciones laborales precarizantes que desvalorizan precisamente el trabajo profesional en enfermería, trabajo social y rehabilitación, incluyendo a otros profesionales de la salud. El Estado, ineludiblemente, tiene que asumir a plenitud la tarea social del cuidado de la salud, garantizando la calidad y eficacia de la atención a todos los mexicanos. Para las y los trabajadores, esta encomienda resulta imposible de ejecutar si dependemos de contratos temporales, salarios a la baja, outsourcing, carencia de medicamentos, de materiales, de equipo, de uniformes, incumplimiento de contratos; en síntesis, de condiciones inestables de trabajo. Por tanto, atender este asunto es una emergencia nacional. El Estado mexicano debe intervenir nulificando los esquemas de trabajo flexible y precarizante, mejorando las condiciones laborales objetivas donde se incluye el fortalecimiento del programa de becas y condiciones para el personal en formación de las tres profesiones.

Tercero. La asamblea demanda garantías suficientes y necesarias por parte de la Federación para que cese en lo inmediato la hostilidad, no haya represalias ni ningún tipo de castigo en contra de los participantes del movimiento, donde sea que éste se manifieste a través de la asamblea. También demandamos todas las facilidades del caso para que la comisión representativa de la asamblea en la mesa de discusión y acuerdos pueda participar sin perjuicio de sus respectivas circunstancias profesionales y laborales, facilitando la atención y trabajos de la mesa de manera permanente, en la pretensión de construir y convenir acuerdos alcanzados en la mesa.

Cuarto. Definición y estructuración de una comisión bilateral que garantice la adopción y ejecución de todos los acuerdos alcanzados en la mesa. En la previsión de una respuesta negativa inicial a nuestras demandas por parte de la Ssa, la asamblea reserva su derecho a reforzar su asamblea y plan de acción, adoptando nuevas demandas que deberán ser discutidas en la mesa. En espera de una respuesta directa y expedita, el movimiento, a través de su comisión de representantes, deja patente la voluntad de convenir arreglos para una solución inmediata y satisfactoria a la inconformidad generada por decisiones que son responsabilidad exclusiva de la secretaria de Salud federal.

Pero la mesa nunca se instaló. Horas antes del portazo de Mercedes Juan, la Ssa emitió un atento comunicado que refrenda su convocatoria (retocada) del 2 de diciembre y donde mantiene vigente el esquema de promoción por profesionalización, el cual será íntegramente respetado, tal y como ha venido operando en años recientes (9/12/14). Justo la demanda de la asamblea respecto de la convocatoria (achicada) del 3 de septiembre. Y luego, la Ssa publicó –por sus fueros– su última palabra de presunta observancia obligatoria: la misma convocatoria (retocada) del 2 de diciembre, cuyos beneficiarios serán una aplastante minoría ( DOF, 11/12/14).
¡Vaya manera incluyente de dialogar! Habrá respuesta nacional.
*Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco

México, ¿hacia dónde se mueve?


Joel Padrón González*


Ciertamente México debe moverse, como dicen. Todos, absolutamente todos, debemos mover a México. Pero, ¿hacia dónde lo movemos o, más bien, dejamos que lo muevan? Las repetidas ejecuciones (de inocentes muchas de ellas) y las fosas clandestinas que se multiplican impunemente a lo largo del país, con víctimas de cientos de connacionales y migrantes de diversas nacionalidades; principalmente los recientes acontecimientos en Iguala, Guerrero, que han sacudido al país entero con horror y asombro ante tanta crueldad y violencia: primero, los seis inocentes asesinados, y después, los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa secuestrados, torturados, masacrados, calcinados y desaparecidas sus cenizas, como dicen, en el río San Juan de Cocula, y quién sabe cuántas cosas más.

Todo esto nos advierte que hemos perdido el rumbo que nos marcó la historia para siempre. El rumbo de independencia, soberanía y libertad que nos heredó la sangre insurgente de miles y miles de mexicanos de corazón generoso que se lanzaron decididos a romper y aniquilar para siempre la ignominia injusta de una conquista inaceptable. Años después, la sangre revolucionaria, otra vez, de miles y miles de mexicanos pobres que ofrendaron sus vidas para entregarnos un México de justicia y de igualdad para todos. Este es el único rumbo por donde hay que mover a México. No hay otro. ¿Éste será el camino por donde quieren mover a México las reformas estructurales anunciadas? Para que esto sea así, se debe corregir el rumbo que nos han impuesto y cambiar de sistema o modelo social.

La Cruzada Nacional contra el Hambre y la pobreza extrema en que viven más de 7.4 millones de mexicanos, según dijeron, ¿de verdad queremos responder con justicia a las necesidades básicas de estos mexicanos, hasta ahora sin respuesta? ¿Quien podrá explicarnos por qué la familia número uno de México, la principal promotora y responsable de dicha cruzada, decide adquirir, en esta hora que sacude al país, una casa más, valuada en 7.5 millones de dólares, ante miles de mexicanos que siguen protegiéndose con nylon y cartón? Anuncian en Chiapas que se construirán 10 mil pequeñas viviendas para otros tantos chiapanecos en pobreza extrema. ¿Cuántas viviendas como éstas podrían construirse con lo que cuesta la casa blanca que nadie necesita? Como admirable coincidencia, o para no olvidar la realidad a pesar de todo, el precio en dólares de la casa blanca coincide con la cantidad de mexicanos con hambre y en pobreza extrema.

La reforma política: ¿será capaz de hacernos volver al rumbo de la verdadera democracia, cuando el proceso electoral de nuestro país tiene en su historia dos megafraudes y la compra sistemática y vergonzosa de votos a todos los niveles de gobierno, lo que ha impedido una elección verdaderamente legítima y democrática?

La reforma educativa: ¿podrá garantizar la educación laica, de libertad, de calidad y gratuita que ofrece con razón nuestra Constitución? ¿O permitirá, una y otra vez, que se siga masacrando impunemente a estudiantes como los de Ayotzinapa?

La reforma energética: ¿busca de verdad hacer justicia al México de abajo, con reparto justo de las utilidades del petróleo, patrimonio de todos los mexicanos por igual? ¿O permitirá que vuelva a someternos, como nueva conquista, el poder de las grandes trasnacionales, que vendrán a imponernos sus intereses y a decidir sobre nosotros?

La reforma laboral: ¿se incrementará el empleo y, sobre todo, se protegerá el derecho de los trabajadores ante el acoso injusto de los fuertes intereses del gran capital...?

De la conciencia herida y horrorizada del México de abajo (afortunadamente parece que también el de arriba comienza a preocuparse), se levantan incontenibles dos gritos que intentan despertar a todos: basta. Sí, basta ya de esta situación sistémica de tanta violencia, destrucción y muerte, de tanta corrupción y contubernio con el crimen organizado; de tanta impunidad y mentira, de tanta incapacidad e ineficacia políticas para servir a la nación.

Gritar basta significa también la determinación mayoritaria de cerrar institucionalmente este rumbo equivocado, para hacernos volver al camino verdadero que nos marcó la historia para siempre. No obstante, manifestarnos con nueva violencia y destrucción es aferrarnos contradictoriamente al sistema que queremos destruir. Además, si hay corazones tan enfermos, al grado de ser actores de tales crímenes, ¿habrá, entre nosotros, un procurador de justicia capaz de actuar apegado a derecho, o más bien, responderá protegiendo con impunidad dichos crímenes, como hicieron en Acteal, donde se victimizó a 45 inocentes, hombres, mujeres y niños?

Vivos se los llevaron, vivos los queremos. Es imposible exigirle vida a la maquinaria o sistema que sólo produce muerte. Ellos ya los torturaron, los masacraron, los incineraron, desaparecieron sus cenizas, como dicen. Pero es verdad que los queremos vivos, pero vivos en nosotros, los que amamos la vida y, por esto, queremos la vida para México. A nosotros corresponde hacer que su oblación forzosa no sea en vano. Que su vida se convierta en fuerza nueva y compromiso en nosotros, que nos haga volver al rumbo que ya tenemos marcado para siempre.
También se movilizaron los pueblos originarios del sureste mexicano. Llegaron y se hicieron presentes en los cruces de los caminos que atraviesan estas montañas. Ahí hablaron en silencio con Quien está muy por encima de todo sistema social. Ellos saben cómo hacerlo. También por esto su palabra es antisistémica. Para ellos no puede ser de otra manera. Al final vimos con asombro cómo, antes de retirarse, dejaron con cuidado una luz encendida. Seguramente para iluminar con sabiduría hacia los cuatro puntos cardinales y ayudarnos a rencontrar el rumbo verdadero que nos heredaron para siempre: rumbo de independencia, soberanía y libertad, de justicia y de igualdad para todos. Este es el rumbo verdadero por donde hay que mover a México. No hay otro.
* Párroco de San Andrés Apóstol y presidente de Jtatic Samuel, Por una Sociedad más Justa AC

Los mejores momentos en el cine de 2014 8 (+videos)


Las escenas, secuencias, imágenes del cine de 2014 que se quedarán por mucho tiempo en nuestra memoria
Foto: Especial


Las escenas, secuencias, imágenes del cine de 2014 que se quedarán por mucho tiempo en nuestra memoria. Para elaborar esta lista, incluimos únicamente películas que hayan tenido estreno comercial en México.

10.- El plano sostenido a una calle en Workers (Dir: José Luis Valle)

Pocas cintas mexicanas se toman la tarea visual tan en serio como Workers. Baste como ejemplo esta memorable secuencia donde la cámara se postra en un punto fijo para mostrar la actividad cotidiana en una calle de Tijuana. Una secuencia hipnótica, propia de un Wes Anderson que sale al arrabal.


9.- Las muchas muertes de Tom Cruise en Edge of Tomorrow (Dir: Doug Liman)

Lo usual es ver a Tom Cruise sobrevivir a los escenarios más extremos (Misión Imposible) pero en Edge of Tomorrow, Liman hace del “action hero” una piltrafa incapaz de usar un arma, matándolo una y otra vez en memorable montaje que inicia perturbador pero que se vuelve extrañamente disfrutable.



8.- Baby Groot en Guardians of the Galaxy (Dir: James Gunn)

Nadie esperaba nada de esta cinta y al final Guardians se convirtió en la mejor película de superhéroes de 2014. Parte de ello fue gracias a uno de sus personajes emblemáticos, Groot, y a la secuencia de créditos donde baila a ritmo de los Jackson 5. Este será, sin duda, uno de los juguetes más regalados en esta Navidad.



7.- Los Quaaludes en Wolf of Wall Street (Dir: Martin Scorsese)

Cada que pasemos por una zapatería Steve Madden lo que vendrá a nuestra mente es el tremendo viaje de pastillas de Jonah Hill o el hilarante intento de DiCaprio por subirse a su auto gateando. ¡Esas eran fiestas señores!



6.- Quicksilver en X-Men: Days of Future Past (Dir. Bryan Singer)

“Si pudiera guardar el tiempo en una botella” canta Jim Croce de fondo mientras Quicksilver (Evan Peters) corre a la velocidad del rayo salvando el día. La cámara lenta, la canción y el humor del personaje hacen de esta una de las secuencias más emblemáticas de 2014.



5.- El sexo en La vie d’Adèle (Dir: Abdellatif Kechiche)

El grado de intimidad con el que Kechiche retrata a sus dos protagonistas tenía que pasar forzosamente por el sexo. Un par de escenas inevitablemente excitantes como enternecedoras y naturales: no se puede hablar de amor sin pasar por la entrega total, absoluta, sincera, del sexo. El fuego pide fuego para vivir, negarle eso a esta cinta hubiese sido el equivalente a castrarla.



4.- La fiesta en La Grande Bellezza (Dir: Paolo Sorrentino)

El gozo de la bacanal en contraste con la nostalgia más profunda. Jep Gambardella (sensacional Tony Servillo) no se conforma con estar en todas las fiestas, quiere tener el poder de hacerlas fracasar; y eso es justo lo que vemos en esta gran secuencia: una bacanal que se detiene en cámara lenta ante la introspección fatal del protagonista que en medio de la fiesta se cuestiona su propia existencia. Simplemente genial.



3.- El triste final en Los Insólitos Peces Gato (Dir: Claudia Sainte-Luce)

Peces Gato es una cinta que elude uno a uno los clichés del melodrama familiar mexicano; la crónica de una despedida anunciada que jamás se permite caer en la sordidez pero que tampoco niega la dura melancolía del último adiós.



2.- Las consecuencias de la relatividad en Interstellar(Dir: Chris Nolan)

Si el cine es un cúmulo de momentos y emociones, Interstellar puede presumir de tener al menos uno donde es imposible no quebrarse. El inclemente paso del tiempo, proyectado a la distancia entre padres e hijos. Una escena sumamente conmovedora de la cual es difícil salir sin rasguños.



1.- El giro de tuerca en Gone Girl (Dir: David Fincher)

Lo siento por los que leyeron primero el libro, porque se perdieron del gran momento del cine en 2014. El tan comentado giro de tuerca en Gone Girl no sería tan efectivo sin el discurso que lo acompaña: aquella diatriba sobre la Cool Girl que resonó en la cabeza de muchos. La duda sigue presente: ¿realmente conocemos a la persona con la cual decidimos pasar el resto de nuestros días?




Hasta que la locura nos separe


Carlos Bonfil

Con el propósito declarado de llevar lo mejor del cine de arte a una mayor cantidad de espectadores, el Festival Internacional de Cine de la Riviera Maya ha tomado la estupenda iniciativa de presentar en la Cineteca Nacional (y esperemos de ahí a otros recintos culturales), una selección de lo presentado en su tercera edición la primavera pasada. Esta actividad se suma a lo que cada año propone en la ciudad de México el Festival de Cine de Morelia, mientras otros encuentros fílmicos (Ficunam, Ambulante o DocsDF, entre otros) completan y enriquecen, a lo largo de meses, esa cartelera cultural alternativa que es todo un respiro frente a una programación comercial sin mayores innovaciones o sorpresas.
La Gira RMFF presentó seis largometrajes: Historias del miedo, del argentino Benjamín Naishat; Campo santo, guerra santa, del documentalista polaco Lech Kowalski; Diego Starr, cinta belga-canadiense de Fréderik Pelletier; 40 días de silencio, de Saodat Ismailovca, de Uzbekistán; la portentosa Duro ser un dios, del ruso Aleksei German, y Hasta que la locura nos separe, del documentalista chino Wang Bing, un cineasta revelado en México por el FICCO en su segunda edición, hace casi ya 10 años, con la notable película Al oeste de las vías (Tie Xi Qu, 2004), con una duración de nueve horas.
Apuestas de exhibición tan audaces sólo son posibles en un circuito cultural alternativo. Se sabe de entrada que el público será por fuerza minoritario, la recuperación comercial del filme, prácticamente nula, pero la gratificación para los cinéfilos suele ser muy estimulante por la seriedad y calidad artística de la propuesta y el carácter excepcional de su proyección en pantalla grande, un acontecimiento con escasas posibilidades de ser repetido. Algo también importante: ninguna capital de las dimensiones de la nuestra puede prescindir de actividades culturales alternativas de esta talla y naturaleza, so pena de naufragar a muy corto plazo en una mediocridad completa.
El caso del documental Hasta que la locura nos separe (Feng Ai, 2013), del chino Wang Bing, es perturbador. Podría semejar algún cuento de locura ordinaria de Charles Bukowski, de no ser porque lejos de ser una ficción delirante se trata aquí de un registro observacional de la vida cotidiana en el interior de un asilo mental chino, filmado con el inusitado permiso de autoridades políticas por lo común herméticas, bajo condiciones muy estrictas de las que el cineasta consigue sacar el mejor partido. En ese asilo alejado de las grandes urbes, no todos los reclusos padecen una patología precisa; la mayoría son simples parias sociales o ancianos abandonados por sus familias, inclusive disidentes políticos, quienes deben convivir al lado de delincuentes del fuero común o pacientes con severos trastornos mentales.
En una China con pretensiones de modernidad, alejada de un ideal socialista y volcada al pragmatismo de un capitalismo de Estado, lo descrito por Wang Bing parece anclado en un remoto pasado con reminiscencias feudales. El proceso de deshumanización de 50 reclusos es avasallador. Su contacto con médicos y enfermeras es mínimo, y el espectáculo que exhiben ante la cámara, crudo, en ocasiones obsceno: satisfacción de sus necesidades básicas e impulsos instintivos, desde lo sexual hasta lo escatológico. Al punto que la estrategia observacional llega a parecer éticamente cuestionable.
Los reclusos se quejan con desaliento de la arbitrariedad de su detención, algunos familiares incluso negocian con las autoridades médicas la prolongación del encierro de sus seres cercanos. En el aspecto de la disidencia política, una simple infracción ciudadana adquiere las dimensiones de un delito mayor sin que nada pueda remediar la confusión inducida. El delincuente, el enfermo, el disidente, el vagabundo y el anciano comparten una misma condición de desechos sociales en esta clínica de la deshumanización programada. Toda tentativa de escape es ilusoria, casi ridícula: alrededor del asilo todo es un páramo desolador.
Lo sorprendente es la red afectiva entre los reclusos, la cama compartida en visitas sexuales improvisadas o de rutina, los tímidos gestos de solidaridad espontánea, la comunicación precaria con otra sección del asilo reservada a las mujeres, también algún romance al vuelo, de ternura inusitada, capturado por una cámara siempre atenta. ¿Cómo no pensar en el impactante documental de Frederick Wiseman, Titicut Follies (1967), filmado en un asilo mental de Massachusetts, con sobriedad y empatía semejantes? En hemisferios distantes e ideologías apenas divergentes, el colapso humanista en las esferas del control institucional pareciera ser el mismo. Dos artistas convergen, a casi cinco décadas de distancia y con armas similares, en una denuncia parecida, imprescindible.
Se exhibe únicamente hoy en la sala 8 de la Cineteca Nacional, a las 19 horas.
Twitter: @CarlosBonfil1

12/20/2014

Tiempo de Mujeres programa de genero desde CFRU la radio Universitaria de Guelph sabado 20 diciembre 2014

Desde cfru 93.3 fm la Radio de la Universidad de Guelph
en Ontario, Canadá
escuchalo cada sabado en www.cfru.ca

MUJERES POR LA DEMOCRACIA

Bienvenida al programa de hoy
Noticias de Género en la Red



Género en la mira con

 Daniela Villegas
Alaide Foppa 
hoy eGénero En lMira el espacio de nuestra amiga y compañera la mexicana maestra en estudios de género Daniela Villegas desde Sydney Australia, nos habla sobre la poeta, crítica de arte, académica y pionera del feminismo en Latinoamérica, Alaíde Foppa, y la serie de eventos realizados tanto en Guatemala como en México para recordarla

Alimentarse con conciencia evitando comida chatarra
Las grandes empresas hacen dinero a costa de nuestra salud, casi nunca nos enteramos que beneficios nos trae el cunsumo de los alimento que compramos, si la mayoría de las personas comprendieramos la importancia de la alimentación en el objetivo de alcanzar una vida saludable, estamos seguros que las ventas de comida chatarra de esas grandes empresas disminuirían notablemente, pero bueno eso aún no sucede, ya sea por el tipo de vida o simple indiferencia, la gente se obliga mucho más a saciar el hambre que a consumir alimentos que beneficien el organismo con sus verdaderos nutrientes, hoy tenemos una entrevista con nuestra amiga la mexicana quimica farmaco-bióloga especialista en nutrición Angeles Carpinteiro para hablar sobre como alimentarnos con conciencia

y es precisamente que estas grandes empresas en la carrera de la inversión y las ganancias despojan las tierras de la comida natural, por adelantos tecnológicos pagamos duras consecuencias y directamente quienes son poseedoras de la tierra, las campesinas sufren una enorme serie de violaciones a sus derechos humanos, sería importante analizar que tantos son los beneficios y cuales las consecuencias de estas inversiones, México es hoy un ejemplo de la violación a la soberanía con mega proyectos que no han sido consultados por quienes son los dierectamente involucrados, hablaremos sobre -

Escucha el Programa

sigue nuestra página en Facebook
Todos los Sabados de 6 a 9 de la noche
(tiempo del este)
www.cfru.ca