9/19/2014

Los periodistas pal café. . .



Los saqueos en Baja California Sur son signo y consecuencia de los tiempos que vive el país. Instituciones absolutamente fallidas son absolutamente irrespetadas, sobre todo si el aparato gubernamental insiste en desplegar mediáticamente sus versiones de escenarios optimistas que no corresponden con la verdad sabida por ciudadanos desesperados por la falta de ayuda real, por la demagogia de los políticos, por el uso electoral de los recursos recibidos y por la profunda y fundada convicción de que pasadas las crestas informativas volverán a ser abandonados por los funcionarios de oportunidad.
De todo hay, ciertamente, en esa irrupción infractora y delictiva. Desde la angustia de quienes se han quedado sin satisfactores básicos ni infraestructura comercial para cubrirlos, hasta el revanchismo rapaz que ve la oportunidad de alzarse en la crisis con cuanto le es posible, pasando por las bandas de encapuchados que plenamente organizadas atacan casas, comercios e instalaciones hoteleras. Del hambre sin expectativas inmediatas de solución al desahogo de resentimientos motivados por la brutal desigualdad económica y al salto oportunista de grupos de delincuencia organizada. Formas disímbolas de autodefensa y agresividad, en un contexto propicio para esas expresiones.
Saqueo a imagen y semejanza de lo que cotidianamente realiza una porción importante de la clase política y la burocracia gobernante. Abiertamente, cada vez con menos pudor, se toman decisiones, se anuncian planes y se hacen nombramientos que corresponden a esquemas de depredación de la riqueza colectiva para favorecer a los grupos dominantes. Ese ejemplo constante de impune pillería de altos vuelos ha deshecho lo que quedara de ética y civismo, de tal manera que las explosiones de sentimientos sociales negativos quedan encuadradas en esa generalizada descomposición nacional. Los cabos o, dicho de otra manera, los extremos, se tocan.
Ya antes había tocado el caso Tlatlaya la agencia Ap y ahora lo ha hecho la revista mensual Esquire (bit.ly/1BNMktR ). Según versiones de supervivientes, el Ejército Mexicano habría ejecutado a 21 jóvenes (aunque el total de muertos fue de 22) en esa población del estado de México, cercana al municipio de Arcelia, en Guerrero. Los asesinados, a quienes se consideró miembros de una banda del crimen organizado, habrían disparado contra militares y, en respuesta, fueron acribillados, aunque testimonios e indicios recabados por periodistas apuntan a que se trató de virtuales fusilamientos. A contracorriente de esas publicaciones, el columnista Juan Ibarrola (cuyos análisis suelen tener cercanía con los del alto mando militar mexicano) publicó en Milenio una versión (‘‘Tlatlaya: lo que verdaderamente pasó’’) adversa a los reportajes hechos por extranjeros y a Human Rights Watch (bit.ly/1qP7KV6 ). Ibarrola termina así su escrito: ‘‘Por qué quieren confundirlo todo. Los 22 de Tlatlaya eran delincuentes’’.
Tres décadas atrás se publicó el primer número de un diario hecho por periodistas que deseaban dar voz mediática a quienes no la tenían y hacer un periodismo sin sujeción a dueños empresariales o a entendimientos corruptos con los poderes. Su financiamiento provenía de la sociedad, que había comprado solidariamente acciones para conjuntar un fondo de arranque. Su primer director fue Carlos Payán Velver y le sucedió la actual directora, Carmen Lira Saade.
A la distancia puede verse en sus páginas el transcurrir de los acontecimientos más importantes de la nación y el mundo pero, en especial, el desarrollo de las principales luchas políticas y sociales de nuestro país, con su información, análisis y contexto. Ya se ha dicho otras veces, pero en esta fecha conmemorativa no está de más recordar el hecho de que México no podría entenderse por completo sin la diaria aportación jornalera, que suele recuperar y potenciar mucho de lo que en otros espacios no es adecuadamente valorado o que abiertamente es ignorado o distorsionado.
Los 30 años de vida de La Jornada han sido posibles gracias a la unidad y entrega de la comunidad de directivos, reporteros, fotógrafos, articulistas, editores, talleristas, distribuidores y personal administrativo. Pero, sobre todo, por la comprensión y apoyo de sus destinatarios, el público lector que ha acompañado este desenvolvimiento periodístico que ha contrastado con esquemas de control mediático sostenidos por gobiernos de diversas siglas. En las circunstancias difíciles que vive el país es absolutamente necesaria la existencia de medios que informen con amplitud de lo que sucede y que con sus plumas ayuden a entender lo que va sucediendo. Hoy, como 30 años atrás, La Jornada tiene un camino por recorrer, y así lo va haciendo. Valga un brindis, así sea virtual, con los jornaleros de ayer y hoy, y sobre todo, con los lectores y con la parte de la sociedad que lucha diariamente por informarse, por entender y por actuar. ¡Salud, y muchos años más, Jornada sin la cual este México no podría entenderse!
Y, mientras el coordinador de los senadores panistas, Jorge Luis Preciado (estrella de varios escándalos de los que ya van siendo distintivos entre los maderistas encumbrados), anuncia que ahora sí no habrá más idilio entre el partido de blanco y azul y el PRI (luego que las reformas deseadas por Los Pinos fueron aprobadas), pues no les cuadra tanto golpeteo contra distinguidos miembros del PAN (como el gobernador de Sonora), ¡feliz fin de semana, con Barack Obama haciendo un falso gesto amistoso al postular a una abogada descendiente de mexicanos, María Echaveste, para que sea embajadora de la Casa Blanca en México, lo que no significa que cambie la política obamista de deportación de indocumentados y de escamoteo de una verdadera reforma migratoria (así como el color de piel de Obama tampoco significó mayor cambio real en la conducción de Estados Unidos conforme a los intereses que realmente dominan la política de aquel país)!
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Es necesario leer directamente, y con cuidado el tan exitoso libro de Thomas Piketty (TP). Por lo pronto, mi lectura la basaré sobre todo en la traducción al inglés: Capital in the Twenty First Century (Harvard University Press, 2014, 685 pp.). En español sólo contamos, por lo pronto, con la traducción de las primeras 16 páginas del libro (cerca de la mitad de la introducción) que se publicaron en la Gaceta del Fondo de Cultura Económica (FCE) del mes de julio. El FCE anuncia que el libro en español estará disponible antes de fin de año. Cuando el asunto lo amerite compararé la traducción al inglés con el texto original en francés (Le capital au XXI siécle, Éditions du Seuil, 2013) y, en cuanto a las primeras páginas, con la de español. Conviene empezar con la introducción. Son 36 páginas de una gran riqueza y algunos problemas. Empieza diciendo que la distribución de la riqueza es una de las cuestiones más controversiales y la más debatida hoy día. Con ello queda claro que su visión del capital en el siglo actual está centrada en la desigualdad no sólo del ingreso sino de la riqueza. Dice que su libro intenta contestar preguntas centrales como “qué sabemos en realidad de la evolución de la distribución del ingreso y el patrimonio desde el siglo XVIII y qué lecciones podemos derivar para el siglo XXI?”1 Desde la primera página, TP deja claro que su visión es que, cuando los rendimientos del capital (concepto no muy lejano al de tasa de ganancia) son más altos que la tasa de crecimiento de la economía (comparación no fácil de entender, que explicaré en próximas entregas), el capitalismo genera desigualdades insostenibles que menoscaban radicalmente los valores meritocráticos en los que se basan las sociedades democráticas. En efecto, las desigualdades fundadas en méritos son más fáciles de defender que las basadas en la riqueza heredada. Piketty piensa que el capitalismo puede hacerse menos injusto con medidas de política (fiscales, sobre todo) que aminoren la desigualdad y eviten la catástrofe.

El 30 de julio de 2007 el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana estalló la huelga en Minera de Cananea (hoy Buenavista del Cobre), y paralelamente en Taxco, Guerrero, y San Martín, en Sombrerete, Zacatecas. En los tres casos, el reclamo, amén de justo, fue muy claro: Grupo México debe mejorar las medidas de seguridad e higiene en sus minas y plantas, porque no permitiremos otro Pasta de Conchos.
Nunca se atendió la demanda obrera, y en el caso concreto de Cananea la huelga se prolongó tres años hasta que el 7 de junio de 2010 el gobierno de Calderón resolvió el conflicto a golpe de bala, macana y represión laboral (en Taxco y Sombrerete el movimiento se mantiene sin solución a estas alturas), y para ello contó, entre otros, con los secretarios de Gobernación (Fernando Gómez Mont, abogado de Larrea antes, durante y después de ejercer ese puesto en el gabinetazo), del Trabajo (Javier Lozano –calificado por el propio empresario como mi gato–, quien utilizó el estallido de la huelga como cortina de humo para evadir el espinoso asunto de los dineros de Zhenli Ye Gon) y de Seguridad Pública, con el impresentable Genaro García Luna a la cabeza.
En aquel entonces, los representantes de Grupo México aseguraban que no existe un sustento para acreditar que habría violaciones al contrato colectivo de trabajo o merma en la seguridad de las minas y plantas. Eso fue en 2007 y 2010, cuando Felipe Calderón y la autoridad judicial le dieron la razón a Larrea y su corporativo, pero resulta que en 2014 el gobierno federal y el Congreso descubrieron que el reclamo sindical y su advertencia sobre la falta de seguridad e higiene en las minas y plantas de Grupo México no sólo tenían sustento siete años atrás, sino que se mantienen plenamente vigentes. Y los tóxicos derrames en Buenavista del Cobre sólo lo confirman.
Ahora, y sólo tras el escándalo en Sonora, gobierno y diputados descubren prácticas corporativas que desde hace muchos años conocen y padecen los trabajadores y habitantes de Cananea (como en tantas otras regiones del país donde las empresas mineras han sentado sus reales). El problema es que ambas autoridades se han limitado a ver las consecuencias, pero no a erradicar las causas y mucho menos a castigar a los responsables, incluidos los coludidos funcionarios que las permitieron, porque finalmente todo se arregla con dinero.
Lo que recién descubrió la Comisión Especial para dar seguimiento a la problemática generada por el derrame de diversas sustancias contaminantes a los ríos Sonora y Bacanuchi en Buenavista del Cobre (antes Minera de Cananea) fue puntualmente denunciado y documentado siete años atrás por el sindicato nacional de mineros, pero el gobierno calderonista negó todo y solícitamente sirvió de tapete, y de tapadera, al mezquino Germán Larrea. ¿Cuántas muertes mineras pudieron ser evitadas? ¿Cuántos casos de silicosis? ¿Cuánta contaminación y daños a los pobladores?
Un botón de muestra: dos meses de estallada la huelga en Cananea, la organización no gubernamental, sin fines de lucro, Red de Apoyo de Salud y Seguridad en las Maquiladoras (integrada por 400 profesionales de salud y seguridad en Estados Unidos, Canadá y México) levantó su Encuesta de salud y seguridad en el lugar de trabajo y evaluación médica de mineros en la Mina de Cobre del Grupo México Cananea, Sonora, México, cuyos resultados fueron difundidos en enero de 2008.

París acoge exposición sobre la mítica Cleopatra
Reina demente la llamó Horacio; Una puta, Propercio; La mujer fatal que vive en el lujo y dispone, la definió Virgilio. El mito de que sólo vivía en medio de riquezas inimaginables lo alimentó Plinio El Viejo, mientras Bocaccio se refiere a ella como la puta de los reyes de oriente y Dante de criatura lujuriosa. Pero con el paso de los siglos la figura de Cleopatra deviene mujer excepcional. Su suicidio es teatralizado y, junto al de Marco Antonio, da vida a la leyenda, a la tragedia que recreó en 1609 William Shakespeare en Antonio y Cleopatra. Obra con la que se inicia la nueva visión de la mujer que se transformaría en objeto del arte y la investigación histórica.
Y muy especialmente en Francia, luego de la campaña de Napoleón en Egipto, en 1799, y la descripción de los jeroglíficos realizada por Jean F. Champollion, en 1822, que abrieron la vía al redescubrimiento arqueológico de ese fabuloso y exótico país, de la cultura del Nilo y Alejandría. Escritores y artistas plásticos se fascinarán con su última reina por su belleza, poder de seducción y dotes como dirigente y política.

Nacida en 1985, la joven londinense Kate Tempest es un reciente prodigio de la palabra inglesa, que se declara fan tanto del combo estadunidense de hip hop gangsta Wu-Tang-Clan como del poeta Samuel Beckett (acá se le aprecia recitando: bit.ly/1qPfk1W). Con una carrera iniciada a los 16 años como poeta (en 2012 publicó el libro Everything speaks in its own way), y ex integrante del grupo de hip hop Sound of rum (con un solo álbum: Balance, 2011), Tempest es parte del auge que vuelve a tener la escena de rap/hip hop desde hace unos dos o tres años. Pero ella va más allá: no es una curvilínea chica glam moviendo el trasero. Cercana a la actitud de Patti Smith, rechaza estereotipos de belleza; su aspecto es austero, sin maquillaje, playera, jeans y tenis. Escritora apasionada y melancólica, se nutre tanto de la poesía clásica como de las imágenes y los sonidos callejeros. En 2013 presentó el montaje de spoken word Brand New Ancients, con acompañamiento orquestal, en el Battersea Arts Centre de Londres (bellísimo: bit.ly/1bBdPOf) y ganó el premio Ted Hughes en el rubro Innovación en Poesía.


El 19 de septiembre de 1984 La Jornada circuló por primera vez entre sus lectores. No fue un inicio fluido ni cómodo porque surgió en un entorno difícil y adverso, en medio de la crisis económica de esa década y en un entorno institucional asfixiante, antidemocrático y hostil a toda divergencia. Adicionalmente, el diario no tenía un respaldo importante de capital: los recursos indispensables se obtuvieron, fundamentalmente, de la venta de acciones entre la sociedad y de las aportaciones en obra que realizaron generosamente muchos artistas plásticos, encabezados por Rufino Tamayo y Francisco Toledo.

En estos días han aparecido dos noticias sobre Cuba bastante significativas. La primera se refiere al informe del Banco Mundial (BM) Profesores excelentes, cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe, el cual señala textualmente que ningún sistema escolar latinoamericano, con la excepción de Cuba, tiene parámetros mundiales. Lo sorprendente de esta noticia no es el hecho en sí, pues organismos como la Unesco lo han establecido claramente, sino que esto sea reconocido abiertamente por el BM.

Hace poco, recorriendo el stand del Fondo de Cultura Económica en la Feria Internacional del Libro de Panamá, me encontré entre los libros expuestos con no pocos viejos conocidos, empezando por aquellos breviarios que tanto me ayudaron desde la adolescencia a asomarme a una variedad de áreas del conocimiento: antropología, filosofía, sociología, historia, y que fueron claves a mi formación libre y voluntaria, alumno de una especie de universidad espontánea que me procuré entre libros, más allá de las fronteras de mis estudios de derecho.

Estos días la Asamblea Malvinas Argentinas Lucha por la Vida celebra un año del acampe que consiguió paralizar la obra más grande que la multinacional lleva adelante en el mundo. Un pequeño grupo de vecinos de la ciudad-barrio a 14 kilómetros de Córdoba comenzó a movilizarse dos años atrás, cuando la presidenta informó por cadena nacional la inversión de Monsanto para instalar una planta de semillas de maíz transgénico, que incluye 240 silos y la utilización de millones de litros de agroquímicos.

El tema de niñas, niños y adolescentes está cobrando presencia en el discurso del Ejecutivo federal. Valoro como un signo positivo este interés, pero es necesario analizar cómo se está planteando. Enrique Peña Nieto presentó como iniciativa preferente la ley general para la protección de niñas, niños y adolescentes. El trámite implica que la iniciativa sea discutida y enriquecida por la Cámara de Senadores en los primeros 30 días del actual periodo ordinario. El factor prisa no es para celebrar; el tema exige volver a diseñar la arquitectura institucional y abrir una discusión amplia y en profundidad, que no se ha dado.
Dolor que cabalga en las espaldas la muerte que acecha a los mexicanos. Teatro fotográfico en Las Rejas de Chapultepec que congregan cotidianamente a miles de mexicanos. Teatro escritura interna ideológica del periódico que el día de hoy celebra su 30 aniversario. Teatro sueño en que la palabra en la parte inferior de las fotos sólo interviene en este caso como un elemento entre otros. Los pensamientos se transforman en imágenes visuales como si todo la exposición teatral estuviese dominada por única preocupación; la aptitud para la puesta en escena al estilo del teatro de Antonin Artaud.

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