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5/23/2026

Vientres subrogados, un tema no prioritario en Durango

 

Mientras que en Sinaloa se permite y en Coahuila está prohibida, en Durango la gestación subrogada carece de un marco legal. Actualmente, existen pocas probabilidades de que, a corto plazo, surja una postura clara al respecto.

Aunque diversas voces coinciden en la necesidad de legislar, en el Congreso del Estado el asunto no es prioritario; incluso, tampoco ha sido integrado formalmente en la agenda de los colectivos feministas. Pese a las advertencias de que la «renta de vientres» podría ocurrir en la clandestinidad —exponiendo a mujeres en situación vulnerable a ser víctimas de delitos—, esto no ha sido un factor determinante para analizar el tema con seriedad.

Iniciativa que no prosperó

El 8 de marzo de 2022, la entonces diputada local por Morena Marisol Carrillo Quiroga presentó una iniciativa de reforma al Código Civil de Durango con el objetivo de brindar un marco legal a la maternidad subrogada.

Dicha reforma no prosperó y la legisladora solo leyó su iniciativa, la cual ni siquiera pasó a la Comisión de Justicia para su análisis.

— Se quedó en la congeladora. Se votó en contra, ni siquiera pudo pasar. Fue nada más una narrativa-, recuerda.

A cuatro años de aquella presentación, Carrillo Quiroga comparte que su principal objetivo era regular esta actividad, sobre todo por el riesgo a la salud, tanto física como mental, implica para las mujeres, además de que se podrían exponer a ser víctimas de algún delito.

Desde su punto de vista, pasará mucho tiempo más para que se hable de este asunto en el Palacio Legislativo duranguense.

— Son prejuicios, es miedo… en Durango se ponen muchas éticas cerradas-, considera.

No figura en agenda legislativa

La diputada local del PRI Sughey Torres declara que en estos momentos la maternidad subrogada no está en su agenda legislativa como grupo parlamentario, pues se le ha dado prioridad a otros temas que interesan a la ciudadanía, como educación y seguridad.

— Sí recuerdo que en la Legislatura pasada hubo un pronunciamiento acerca del tema. Por supuesto que si se dan las condiciones hay que trabajar. Aquí en el Congreso del Estado tenemos toda la apertura de cualquier tema-, señala.

Al ser un asunto de salud, dijo que sí requiere regulación, aunque habría que ver cuál es la estadística en Durango de personas que quieran usar ese método.

Por su parte, el legislador panista Fernando Rocha Amaro, subraya que en su partido están a favor de la familia tradicional y la vida.

— Con estos temas siempre habrá pronunciamientos tanto a favor como en contra, no es un tema que se deba tomar a la ligera, lo principal es salvaguardar a los niños y la dignidad de las mujeres-, expresa.

Fernando Rocha

Pie de foto: El diputado Fernando Rocha Amaro señaló que el PAN no presentará alguna iniciativa sobre la gestación subrogada. Crédito: Facebook

El diputado local establece que él está a favor de que se regule la actividad, pero aclara que por parte de su partido no tienen pensado presentar alguna iniciativa al respecto.

En lo que compete a Morena, se solicitó una entrevista con Sandra Amaya Rosales, tres veces diputada local, quien se negó con el argumento de que “no traía el tema”.

Sandra Amaya, legisladora local de Morena, prefirió no hablar de la subrogación de vientres. Crédito: Facebook

Tema poco prioritario

La maternidad subrogada tampoco ha sido prioritaria para los colectivos feministas en Durango, pase a que es un asunto que involucra directamente a las mujeres. Incluso, no hay una postura unánime al respecto.

Julieta Hernández Camargo, presidenta de la Asociación de Sí Hay Mujeres en Durango, se pronuncia a favor de que exista un marco normativo de los llamados “vientres de alquiler”, esto para evitar la clandestinidad.

La activista Julieta Hernández expuso que regular la gestación subrogada evitaría posibles casos de explotación de mujeres. Crédito: Facebook

Manifiesta que en la actualidad México se ha convertido en un punto de “turismo reproductivo”, donde personas extranjeras vienen a buscar a mujeres sin recursos económicos con el objetivo de contratarlas para la maternidad subrogada.

— Sí se da la desigualdad y la explotación de las mujeres. Es mejor que se den reglas claras de cómo hacerlo-, señala la activista.

Jennifer de la Torre, activista feminista, reconoce que por parte de los colectivos no han impulsado el tema en el Congreso local, como lo hicieron con la despenalización del aborto, que no ha sido aprobada por legisladoras y legisladores locales.

— En lo personal a mí me gustaría que fuera una ley prohibitiva, en donde no se permita el uso de los vientres de alquiler como una forma de mercantilizar los cuerpos de las mujeres, pero al final esperamos que se pongan las reglas claras-, dice.

Ambas activistas coincidieron en no conocer, hasta ahora, casos locales de rentas de vientres documentados.

No hay clínicas especializadas

La maternidad subrogada se realiza mediante técnicas de reproducción asistida, como lo es la fertilización in vitro convencional, pero también la Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI) y la Inyección Fisiológica Intracitoplasmática de Espermatozoides (PICSI), estas dos últimas, ameritan una mayor tecnología.

En Durango no se cuenta con la infraestructura para realizar estos tratamientos especializados, según indica Janeth Corral Macías, vicepresidenta del Colegio de Ginecología y Obstetricia en la capital del estado.

Dice que, en la mayoría de los casos, las pacientes con problemas de fertilidad y que buscan tratamientos más avanzados se van a otras partes del país, por ejemplo, Mazatlán, Sinaloa.  

— Este tema (maternidad subrogada) evidentemente también es un tema ético que se debe poner sobre la mesa, porque no solo estamos hablando del derecho reproductivo de la mujer que desea tener un bebé, sino del riesgo reproductivo que tiene la paciente que está subrogando el útero, generalmente estas mujeres son pagadas-, sostiene.

La doctora agrega que como gremio estarían en la mejor disposición de participar en mesas de trabajo con vías a establecer un marco legal a la maternidad subrogada.

De acuerdo a la información que brinda la página del Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia, en la ciudad de Durango solo hay cuatro especialistas en biología de la reproducción humana con certificación. En Gómez Palacio, que es el segundo municipio en población, no hay ninguno.

Sin embargo, datos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) indican que, de enero de 2004 a marzo de 2026, no se dieron licencias sanitarias relacionadas con reproducción asistida en el estado. En Sinaloa, entidad vecina donde sí está regulada la práctica, existen siete clínicas con autorización federal.

Si no está prohibido, ¿está permitido?

Ante la falta de leyes, surge la duda sobre la validez de los contratos civiles. Eduardo Favela, director del Bufete Jurídico de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), puntualiza que cualquier acuerdo de este tipo en la entidad estaría en la ilegalidad.

El académico Eduardo Favela señaló que la subrogación se tendría que restringir para evitar que la gestación se vea como un comercio. Crédito: Citlalli Zoé Sánchez

Subraya que, al existir una compensación económica, podría interpretarse como un trato comercial sobre la vida humana.

— Al no estar regulado, no hay forma de saber qué destino real tendrá ese bebé al nacer-, explica.

Para el jurista es indispensable un marco legal que proteja a la mujer gestante, a los padres de intención y, sobre todo, garantice el bienestar de las infancias.

Recuerda que la única vía para adoptar es mediante el DIF, a través de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes.

Hasta el último corte brindado por el DIF Estatal, en el presente sexenio 2022-2028 iban 42 adopciones, además, 21 niños y niñas, entre 5 y 17 años de edad, estaban en posibilidad de ser adoptados, sin embargo, la mayoría de las parejas o personas solteras buscan bebés.

Hace unas semanas, la bancada del PAN presentó una iniciativa de reforma a la Ley de Adopciones del Estado de Durango. La propuesta busca agilizar los trámites administrativos y garantizar el acompañamiento necesario a las mujeres que decidan entregar a su hijo o hija en adopción después del parto.

** Este trabajo fue realizado bajo la coordinación y propuesta de la Comisión de Investigación de la Red Nacional de Periodistas (RNP).

5/16/2026

Gestar por necesidad: la otra cara de la subrogación



Escrito por Por Samantha Páez
Foto: Samantha Páez.- * En la mayoría de entidades de México no se ha legislado sobre la gestación subrogada, aunque puede ser una experiencia grata para la mujer gestante y la familia que recibe al bebé hay un tema que se omite: la desigualdad económica entre las partes y el auge del mercado reproductivo, que se vuelve una alternativa ante la precarización laboral

Lucrecia*, de 35 años, tenía problemas económicos, lo reconoce cuando cuenta su historia. Ella es madre de dos hijos, nació en una comunidad rural del estado de Puebla y migró hace años a la ciudad de México. En ese momento de necesidad pensó que era buena para gestar: sus partos fueron naturales y sin complicaciones, consideró entonces alquilar su vientre y obtener una retribución que la sacara del apuro.

Fue en 2023 cuando empezó a buscar información con una idea más o menos clara de lo que quería, encontró una publicación en Facebook, pidió informes y la contactaron con una agencia. Cuenta que un requisito indispensable para la agencia fue que tuviera experiencia como madre. En la entrevista que le hicieron tuvo que llevar el acta de nacimiento de uno de sus hijos para comprobarlo, también le hicieron estudios de orina y de sangre.

Después vino la cita con la psicóloga para que calificara si era apta para el proceso, días después recibió una visita domiciliaria del personal de la agencia para comprobar que su dirección fuera real y las condiciones en las que vivía. Determinaron que sí era una buena candidata.

Según la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de enero de 2004 a marzo de 2026, en todo el país se dieron 99 licencias sanitarias relacionadas con reproducción asistida. Aunque no se menciona, muchas de estas clínicas ofrecen servicios de gestación subrogada aprovechando que en México esta práctica no está ni prohibida ni regulada a nivel nacional, sólo en Sinaloa y Tabasco hay alguna reglamentación, mientras que en Querétaro y Coahuila es ilegal.

La información de la Cofepris permite vislumbrar que el mercado de la reproducción asistida en México está en crecimiento, sobre todo a partir de 2015 y 2016. Esto es consistente a nivel mundial, Global Market Insigths reporta que para 2021 la subrogación generó 11.6 mil millones de dólares en todo el mundo, para 2034 se proyecta que sean 201.8 mil millones, es decir, mil 600 veces más.
Número de licencias sanitarias relacionadas con reproducción asistida, elaboración propia con datos de la Cofepris.

Para tener una idea, en 2025 la gestación subrogada generó 27.2 mil millones de dólares, según Precedence Research, ese mismo año las ganancias mundiales de Mercado Libre (dentro de las 50 empresas más valiosas del mundo) fueron de 28.8 mil millones de dólares.

Pero no sólo eso, de acuerdo con Genaro Vega Malagón, de la Comisión de Arbitraje Médico de Querétaro, en una ponencia de 2024, el turismo médico en México, que se refiere al flujo de personas que viajan a otro país para recibir alguna clase de tratamiento, cura o intervención médica, ha crecido 12.8% de 2018 a 2023. La reproducción asistida sería uno de los servicios por los cuales personas extranjeras llegan al país, según Vega.

Los padres de intención del bebé que Lucrecia alumbró en octubre de 2024, es decir, quienes pagaron por su gestación, son dos hombres franceses.

La precarización de los vientres

Después de que la validaran como candidata, tuvieron que pasar tres meses para que Lucrecia pudiera iniciar propiamente el proceso de la gestación subrogada, que incluyó exámenes de útero, ovarios y endometrio, medicación diaria para que su cuerpo se adaptara a la transferencia embrionaria. Fue hasta ese momento que firmó un contrato con la agencia y los padres de intención.

— Cuando ya se firma un contrato también se graba un video donde nos conocemos (con los padres) y en mi caso que yo le dije: Soy Lucre, tengo dos hijos, me dedico a esto y así-, dijo la mujer.

Después de la transferencia Lucrecia recibió el primer pago, que ella considera simbólico: 2 mil pesos. Diez días más tarde se tuvo que hacer una prueba de embarazo comercial y de orina, para saber si el feto se había fijado a su cuerpo. Ella no quedó embarazada hasta la segunda transferencia. El siguiente pago llegó a la sexta semana, cuando le hicieron un ultrasonido vaginal y se escuchó el corazón del bebé. Para la semana ocho el monto subió a 5 mil pesos, a la semana diez fueron 10 mil y a partir de la semana 12 fueron 15 mil mensuales.

En total, Lucrecia recibió 300 mil pesos diferidos durante toda la gestación, incluyendo gastos de alimentación, ropa y transporte para las citas médicas. Si se toman en cuenta los tres meses de preparación para la transferencia y los trámites finales, durante un año el pago mensual promedio fue de unos 25 mil pesos, mucho más de lo que ganaría siendo asalariada.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), para finales de 2025, de las mujeres trabajadoras el 50.4% ganó hasta un salario mínimo, es decir, 8 mil 364 mensuales aproximadamente. Mientras que el 37.3% hombres ganó hasta un salario mínimo, lo que significa que hay más mujeres trabajadoras recibiendo un bajo salario que hombres. Además, más mujeres trabajan de manera informal, es decir, que no tienen prestaciones laborales ni seguridad social.

El Observatorio del mercado laboral, de México cómo vamos, apunta “el ingreso laboral mensual promedio de los hombres en un empleo formal es 1.13 veces superior al de las mujeres […] en el caso de un empleo informal, el ingreso laboral mensual promedio de los hombres es 1.35 veces superior al de las mujeres”.

Para las autoras de “División sexual del trabajo y exclusión social”, Orlandina de Oliviera y Marina Ariza, la precarización laboral de las mujeres frente a los ingresos de los hombres contribuyen a su exclusión social, limitando así un ingreso seguro, el acceso a servicios y un buen estatus o posición social.

— En cuanto al económico pues sí me ayudó mucho, fue un apoyo importante, o sea, fue una remuneración buena, pero ahorita, por ejemplo, esa agencia subió ya sus pagos, están dando aproximadamente 380 mil, lo que están dando como remuneración. Ellos, las agencias, lo marcan así, no es un pago, sino una remuneración-, cuenta Lucrecia.

A la semana 38 la agencia programó el nacimiento del bebé que Lucrecia gestó vía cesárea, aunque ella había tenido a sus hijos por parto natural. Ese día los padres llegaron al hospital, le llevaron un regalo muy bonito y estuvieron con ella hasta la media noche que nació el bebé. Uno de los padres lloró y Lucrecia sintió que lloraría con él de la emoción.

— Entonces como que sentí que valió la pena lo que lo que yo había hecho por ellos-, dice.

Los padres de intención estuvieron el país diez días más, en lo que la agencia arreglaba la documentación para que el bebé pudiera salir del país: Lucrecia aparecía en el acta de nacimiento como madre del menor y quien dio el material genético para el embrión fue señalado como el padre. Ella firmó varios documentos dando autorización para que el padre biológico pudiera hacer los trámites que el bebé necesitara y salir del país con él.

En esos días Lucrecia convivió presencialmente con el bebé que llevó en su vientre y su nueva familia: pudo cargar al recién nacido, sus hijos y su esposo también lo vieron y le llevaron, incluso, un detallito. Le avisaron cuando se fueron de México y a la fecha sigue en contacto con ellos.

El estudio “Elecciones reproductivas: ¿es la adopción una alternativa a la gestación subrogada?”, de la Universidad Complutense de Madrid, señala que la gestación subrogada, “en la medida en que sigue lógicas abiertamente mercantilistas”, ofrece más posibilidades de elección, soluciones y control en función del dinero que invierten las familias.

Apunta, además, que la gestación subrogada no escapa a la lógica de que “esos intercambios se hagan en términos inequitativos o injustos y, en suma, bajo condiciones coactivas para alguna de las partes, y fundamentalmente para las gestantes”. Es por ello que “las familias de intención racionalizan esas prácticas de consumo reproductivo (con todas las implicaciones de mercantilización, desigualdades y apropiaciones que ello implica) en clave de intercambios recíprocos, de relaciones de ayuda y de entrega mutua de actos o gestos de reconocimiento”.

Según esa investigación, es por ello que muchas de las familias de intención buscan un match o compatibilidad con la mujer gestante, para resignificar la gestación por sustitución como si fuera un intercambio no coaccionado por la necesidad.

— Los papás que en mi caso me tocaron son franceses, una pareja homosexual, unas personas muy muy lindas, la verdad […] A la fecha me siguen enviando fotos del bebé, me siguen mandando mensajes, siguen en contacto. Ya camina, ya habla, está muy muy muy bonito-, narra Lucrecia.

Durante su embarazo, sostuvo con los padres del bebé unas cuatro videollamadas, también tenía un chat de mensajería instantánea con ellos y personal de la agencia, donde Lucrecia subía los videos de sus consultas o de cuando el bebé se movía. Los padres de intención le preguntaban por esa vía cómo se sentía o sobre sus síntomas, tuvieron una comunicación constante.

A los tres meses del nacimiento, Lucrecia firmó el acta de adopción definitiva a favor de los padres de intención, recibió entonces un pago final de 80 mil pesos.

Mercado que crece sin control

Aunque Lucrecia califica su experiencia en la gestación subrogada como buena e, incluso, la recomendaría a otras mujeres, reconoce que hubo cosas que no le gustaron.

— Al final te das cuenta que no es solo el dinero, que quedan secuelas, mi caso pues la cesárea porque mis hijos fueron partos naturales, los tuve yo en mi casa y entonces para mí eso fue como que quizás lo más lo más difícil, porque nunca había yo pisado un hospital- dice la mujer.

También, cuando estaba en la semana 37, tuvo que volver a su comunidad a apostillar su acta de nacimiento, lo hizo con todo y su panzota.

Lucrecia conoció a otras mujeres a quienes no les fue tan bien como a ella: a una chica no le dieron el bono que le correspondía a la semana 12 porque el corazón del bebé dejó de latir y a otra le costó mucho desprenderse del bebé después de cuatro intentos fallidos de transferencia, decía que lo extrañaba.

En México no hay un control sobre la gestación subrogada a nivel federal, esto a pesar de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), al resolver la acción de inconstitucionalidad 16/2016, promovida por la entonces Procuradora General de la República por la regulación de la práctica en Tabasco, invitó a los “Poderes de la Unión y a los Poderes de los Estados a que, en el ámbito de sus competencias, regulen de manera urgente y prioritaria” en la materia.

Esta omisión generaría que se ofrezcan los servicios de gestación subrogada sin ninguna clase de vigilancia.

Por ejemplo, el Instituto de Fertilidad y Genética (Ingenes) tiene licencias sanitarias relacionadas con reproducción asistida en Baja California, Chihuahua, Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora y Yucatán, según datos de la Cofepris. En su propia página de internet promueve a Subrogate México, su división especializada en “subrogación gestacional, un método basado en fecundación in vitro (FIV) y transferencia de embriones a una gestante”.

Ingenes dice que como parte de sus servicios se firman contratos a las 12 semanas de embarazo e inician “un proceso de amparo en tribunales mexicanos para que el reconocimiento legal de tu bebé esté garantizado desde antes del nacimiento. Tu nombre será el único que figure como padre o madre legal”.

De todas las entidades donde Ingenes tiene clínicas, sólo en Querétaro se ha legislado y se desconoce la práctica.

De acuerdo con información pública de la Cofepris, los estados con más establecimientos con permisos para procedimientos de reproducción asistida son: Ciudad de México (29), Jalisco (11), Baja California (8), Sinaloa, donde sí está regulada la subrogación (7), Estado de México (6), Quintana Roo (5) y Querétaro (4), donde la práctica no es reconocida.
Número de licencias sanitarias relacionadas con reproducción asistida por entidad federativa, elaboración propia con datos de la Cofepris.

Otro ejemplo es que en abril de 2025 se reportó un caso de posible gestación subrogada en el hospital de la Beneficencia Española, de la ciudad de Puebla, y sobre el cual se inició una investigación sobre identidad falsa o suplantación de identidad. La situación fue que en el hospital se ingresaron los datos de la madre de intención, pero la mujer que gestó se quería llevar al bebé.

El propio hospital no estaba enterado del acuerdo entre las partes, fue por ello que solicitó a las autoridades que deslindaran responsabilidades y se hicieran cargo del bebé recién nacido.

Como en otras 27 entidades federativas, en Puebla no hay alguna legislación que regule o prohíba la gestación subrogada. Sólo se tiene registro de que el 30 de junio de 2025 la diputada local Nayeli Salvatori Bojalil presentó una iniciativa de ley para regular la práctica, a través de una reforma el Código civil del estado de Puebla y la Ley estatal de salud. Sin embargo, no fue aprobada.

Incluso en Tabasco, donde sí está regulada la subrogación, GIRE reportó violaciones a los derechos humanos de las mujeres gestantes y de las infancias. Por ejemplo, la falta de pagos y atención médica pertinente para las gestantes, también padres de intención que abandonaron a sus hijos y después los reclamaron.

Para GIRE “la gestación subrogada es un tema complejo cuya presencia en la discusión nacional e internacional sobre derechos reproductivos adquiere cada vez mayor importancia. Su regulación debe tomar en cuenta factores diversos, como la futura nacionalidad o condición migratoria de los bebes nacidos bajo estos procedimientos; las condiciones asimétricas de poder a las que probablemente se enfrentarán las mujeres gestantes, y los dilema éticos y científicos de la regulación del material genético y las nuevas formas de filiación”.

Sin embargo, las antropólogas de la Universidad Complutense de Madrid, en su estudio sobre elecciones reproductivas, ponen énfasis en el protagonismo del mercado. “El hecho de que la gestación se disocie de la maternidad no es un fenómeno novedoso en el marco de la diversidad humana, como atestiguan las evidencias etnográficas […] Lo que sí es inédito, y ello constituye en nuestra opinión una ‘gran transformación’ de los modos socialmente viables de formación de familias y de acceso a la paternidad y/o maternidad, es el hecho del protagonismo creciente de las lógicas de mercado”, dicen las autoras.

Serían estas formas de reproducción y de formación de familias medidas por el mercado las que hacen preguntarse a las académicas: si la cuestión ética deba encaminarse a las diferencias en las condiciones socioeconómicas, políticas y culturales que hay entre las familias de intención y las mujeres gestantes, si estás últimas toman la decisión con base a sus intereses o la desigualdad de la que son objeto.

Mientras el debate se posterga en el ámbito legislativo y social, Lucrecia ha decido volver a gestar por encargo.

— Te voy a contar que estoy pensando en iniciar otro proceso […] ahorita tengo 38 y acabo reiniciar un proceso con otra agencia porque acepta los 38, pero en esta agencia el contacto con los papás es hasta mes seis o siete meses […] quizá después de todos los estudios y los ultrasonidos al bebé para ver que venga bien, pero no antes, o sea, con los papás no va a haber contacto hasta casi el final.Imagen ilustrativa de la marcha por el Día Internacional de las Mujeres en Puebla el año 2023. Crédito Samantha Páez.

2/21/2026

Defensoras buscan prohibir gestación subrogada. Será considerado trata

 

La reproducción subrogada es cuando una mujer (madre sustituta) queda embarazada y gesta a una hija o hijo para otra persona o pareja (progenitores comitentes o progenitores previstos), esto de acuerdo con Reem Alsalem, Relatora especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas y experta independiente de las Naciones Unidas (ONU) en su informe «Las distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres y las niñas en el contexto de la reproducción subrogada» publicado en julio de 2025.

No obstante, aunque existen dos modalidades de gestación subrogada, las cuales son del tipo comercial y por altruismo, la Relatora especial advierte que la línea entre ambas es difusa y sus consecuencias no están consideradas en las leyes. En México, no existe un marco regulatorio a nivel federal lo que genera confusión jurídica, mientras que entidades como Tabasco y Sinaloa lo regulan parcialmente y entidades como Querétaro y San Luis Potosí lo prohíben en su totalidad.

Esta iniciativa para prohibir la gestación subrogada en México se dio a conocer por Patricia Olamendi Torres, abogada y experta feminista cofundadora de «Nosotras Tenemos Otros Datos» y de la “Red de Mujeres en Plural” durante la Conferencia Magistral de Reem Alsalem, Relatora especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas en su visita no oficial al país para entablar conversación con organizaciones y defensoras de derechos humanos.

Posteriormente, el Frente Nacional Feminista Abolicionista proporcionó más detalles en una conferencia de prensa, en la cual mencionaron que dicha iniciativa fue enviada a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo junto con una carta en la que expresaron su preocupación porque México sea uno de los mayores destinos para llevar a cabo la gestación subrogada ante la falta de su prohibición y sanción a nivel federal.

«Señora Presidenta: le pedimos que prohíba todas estas formas de explotación y violencia contra las mujeres, las niñas y los niños. Le enviamos la iniciativa que hemos propuesto para declarar a México territorio libre de dichas prácticas. Estamos dispuestas y dispuestos a trabajar junto a usted para eliminarlas» -Frente Nacional Feminista Abolicionista.

La carta dirigida hacia Sheinbaum también explora la preocupación del Frente ante las diversas formas de violencia contra las mujeres, especialmente contra niñas, indígenas, afrodescendientes o aquellas que tienen alguna discapacidad. Menciona que 7 de cada 10 mujeres viven violencia en sus hogares y cinco de cada diez son víctimas de violencia sexual. El Frente Nacional Feminista Abolicionista agregó que la que las muertes violentas como el feminicidio u homicidio se archivan sin que las víctimas accedan a la justicia.

La iniciativa que busca prohibir la gestación subrogada

Cimacnoticias tuvo acceso a la iniciativa para prohibir la gestación subrogada a nivel federal del Frente Nacional Feminista Abolicionista. El documento describe la reformación del artículo 4° de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas para definir que la gestación subrogada es:

«Todo acuerdo, contrato o arreglo, oneroso o gratuito, por el cual una mujer se compromete a gestar un embrión con el fin de entregar al recién nacido a una o varias personas denominadas comitentes o padres de intención, independientemente de la existencia de vínculo genético entre la mujer gestante y el producto».

Se entenderá por intermediario de gestación subrogada a «una persona física o jurídica que ponga en contacto a una mujer con uno o varios comitentes para que geste uno o varios niños y los entregue al nacer, o que medie entre la mujer y los comitentes a tal efecto»; mientras que el comitente es «toda persona que, directamente o a través de intermediarios, acuerde con una mujer que ésta geste por su cuenta uno o varios niños que le serán entregados al nacer».

En el artículo 30° Bis se establece que se comete el delito de explotación reproductiva mediante gestación subrogada cuando se promueva o intermedie la práctica en cualquiera de sus modalidades dentro y fuera del territorio nacional y por ello, se impondrá una pena de 10 a 20 años de prisión con 5 mil a 50 mil días de multa.

El tiempo en prisión y la multa económica puede aumentar cuando el delito se cometa contra mujeres menores de 18 años, quienes no tengan la capacidad de comprender el hecho, se realice mediante coerción o engaño, con la participación se servidores públicos, cuando tenga por finalidad el tráfico de órganos de la o el recién nacido, ante la existencia de redes de delincuencia organizada o cuando se prive a la mujer durante el proceso.

Por el contrario, la pena y multa disminuirá cuando se trate de un acuerdo de gestación subrogada que proporcione servicios médicos de reproducción asistida, se haga la transferencia embrionaria (uno o más embriones se colocan dentro del útero), existe un contrato o acuerdo relacionado, el recién nacido sea registrado conforme la filiación derivada del parto o se proporcione servicios jurídicos de asesoría.

Crédito: Pexels

Todo acuerdo o contrato entre la madre gestante y los progenitores comitentes si tiene por objeto la gestación subrogada sin afectar los derechos del recién nacido quien será considerado víctima. Cuando se trate de niñas y niños nacidos en el extranjero, las autoridades competentes pondrán como prioridad el interés superior de la niñes y deberán tomar en cuenta los tratados internacionales.

Asimismo, la mujer gestante será reconocida como víctima con derecho a la protección, atención y derecho a la reparación integral prevista en la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, así como la Ley General de Víctimas: «En ningún caso podrá iniciarse acción penal en contra de la mujer gestante por su participación en un acuerdo de gestación subrogada» apunta la iniciativa.

Esta no es la primera propuesta creada para erradicar la práctica en México, en enero de 2024 la entonces diputada Nélida Ivonne Sabrina Díaz Tejeda del PRI impulsó una iniciativa que buscaba imponer una pena de 15 a 25 años de prisión a quien, mediante contrato, se beneficie de la gestación subrogada o vientre de alquiler y de la entrega de la niña o niño producto de la misma.

Principalmente, adicionaba el articulo 30 Bis a la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos; sin embargo, fue enviada para su revisión a la Comisión de Derechos Humanos para dictamen y durante el foro Prohibición Gestación Subrogada mediante cualquier modalidad o acuerdo que se realizó en marzo de 2024 se supo que el proyecto avanzó a la Comisión de Salud. Pese a que se hizo un llamado para no terminar la LXV Legislatura sin su aprobación, dos años después permanece congelada en el Congreso.

Los pendientes con la Suprema Corte

En 2021, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se pronunció sobre este tema, al reconocer que, ante la falta de una regulación, las partes involucradas en un procedimiento de este tipo siguen desprotegidas, vulnerables a diversas violaciones a sus derechos humanos.

Consideró que es inconstitucional impedir a los extranjeros el acceso a la maternidad subrogada al resolver un amparo promovido por la empresa Fertility Center en contra de diversos artículos del Código Civil de Tabasco. Así, la determinación abrió la posibilidad para que empresas que operan como intermediarias, con personas que desean participar en esta técnica de reproducción, ofrezcan sus servicios a cualquier persona, incluidos los extranjeros.

El pasado 3 de febrero de 2026, la nueva SCJN fijó un criterio obligatorio en la Ciudad de México en el cual establece que la falta de regulación en materia de gestación subrogada no impide que las personas juzgadoras atiendan los casos. Estableció que la vía correcta es la jurisdicción voluntaria, es decir, un procedimiento sin pleito entre las partes para que se revise el acuerdo firmado y ratificado ante un notario antes del embarazo y, cuando nazca el bebé, pueda ordenar al Registro Civil expedir el acta de nacimiento.

En el informe «Las distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres y las niñas en el contexto de la reproducción subrogada» de Reem Alsalem, Relatora especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, se advierte que la práctica debe ser erradicada y recomienda a los Estados crear mecanismos de justicia eficaces que incluyan el resarcimiento y reparaciones para las madres y sus hijas o hijos como la asistencia jurídica gratuita o de bajo costo. Asimismo, recomienda la capacitación de personas juzgadoras y abogadas con un enfoque de derechos humanos para resolver estos litigios.

El Frente Nacional Feminista Abolicionista envió una carta al ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz expresando el impacto que la sedición tendrá en las mujeres en mayor vulnerabilidad y discriminación, así como en la vida de las niñas y niños que nazcan de esa práctica. Señalaron que se trata de una práctica que explota a las mujeres, refuerza normas patriarcales y al mercantilizar y cosificar los cuerpos de las mujeres y expone a las madres y sus hijas e hijos a violaciones de derechos humanos.

Por ello, convocaron a las y los integrantes de la SCJN a realizar un proceso sostenido de análisis, diálogo y propuesta para comprender las causas y consecuencias de la reproducción subrogada y de las violaciones a derechos humanos que están implicadas en cada etapa del proceso.

9/20/2025

Las peligrosas Sinbandera

 lacostillarota.com

Nuria González López

Por Núria González López

El pasado 6 de septiembre, con una acción organizada por las más grandes agrupaciones feministas del país y apoyada por la práctica totalidad del movimiento, las mujeres dieron un golpe de efecto en el centro de Madrid para decir de nuevo que no vamos a permitir que nos conviertan, ni a nosotras en incubadoras para señores delincuentes, ni a los niños en un objeto más de cualquier contrato mercantil celebrado entre adultos sin escrúpulos por un lado, en referencia a los que adquieren personas mediante un vientre de alquiler y a las agencias que se lucran con ello, ni a las que no tienen posibilidad de negarse, debido a la violencia machista y la pobreza extrema que impera entre la mayoría de las mujeres del mundo.

Las mujeres vestidas de las criadas del cuento tomaron las calles y pusieron los pelos de punta a todos los que las vieron. Especialmente al establishment del poder

Los vientres de alquiler y su erradicación en el mundo en general y en España en particular, hasta que se aplique a raja tabla el art.221 del Código Penal que manda a la cárcel a todos los que se aprovechan de ese entramado criminal, ya sea llevándose niños o dinero, es un tema que no se nos olvida, que es puntal en la agenda  de las mujeres y que es vital para la supervivencia de las sociedades decentes que sí se preocupan en serio de salvaguardar los derechos humanos y no quieran reconvertirse de nuevo en sociedades esclavistas al más puro estilo negrero del S.XVIII.

Pero lo más importante y desafiante que pasó el pasado 6 de septiembre es que todos aquellos cientos de mujeres que tomaron el centro de Madrid, y todos los miles y cientos de miles de mujeres que apoyaban esa convocatoria lo hicieron sin ninguna bandera, bajo ninguna consigna partidista o sindical, sin ninguna línea editorial que apuntalar. Sin dueño, sin amo, sin otra agenda que no fuera exclusivamente la del feminismo.

Esa imagen de cientos de mujeres juntas con un objetivo único y comandadas cada una por sí misma, sin necesidad de que se reconocieran determinadas caras porque cada cara que se veía era la cara de todas, es una fuerza única e incomparable que hoy en el mundo solo el feminismo como movimiento político es capaz de desplegar y poner en práctica.

Las mujeres por las mujeres, el seis de septiembre se demostró, una vez más, que somos las únicas que quedan en pie frente al neoliberalismo salvaje y frente al fanatismo de cualquier signo e índole. Y que no necesitamos de organización patriarcal de poder alguna que nos comande para recordar al mundo que aquí estamos, que aquí vamos a estar y que no nos agachamos ante nadie.

El terror que pueden llegar a producir algunas escenas de “El Cuento de la Criada” no son nada comparado con el escalofrío eléctrico que los gerifaltes de todos los lados sienten al ver a las mujeres, otra vez las mujeres, siempre las mujeres, el pasado seis de septiembre ocupando la Gran Vía de Madrid. Sin nadie a quien poder controlar, sin ninguna a la que poder instrumentalizar para que apacigüe al resto.

Un peligro flagrante que no amenaza a nadie más que a aquellos que se empeñan, todavía a día de hoy, a cuestionar nuestra existencia como ciudadanas de pleno derecho y se atreven a querer quebrantar los derechos que nos hemos ganado con la sangre de muchas, en la única guerra en la que todas las muertas son del mismo bando.

Las peligrosas Sinbandera a las que desde todos los grandes medios de comunicación se afanaron en intentar empequeñecernos, cuando no directamente llegaron a la burla y al cachondeo. La risita de los presentadores de las noticias es la risa del conejo, la de la ignorancia y/o la estupidez.

Adelante las Sinbandera, porque el miedo no cambiará de bando solo. Lo tenemos que mover nosotras, tal como hicimos el seis de septiembre y seguiremos haciendo en todas las acciones que quedan por venir.

Las opiniones compartidas en la presente publicación, son responsabilidad de su autora y no reflejan necesariamente la posición de La Costilla Rota.  Somos un medio de comunicación plural, de libre expresión de mujeres para mujeres.

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Feminista y activista, abogada, sindicalista y barcelonesa. Es la presidenta de la Asociación Internacional pro Derechos Humanos L'Escola A.C. Autora del libro "Vientres de Alquiler". Grup de Barcelona.

6/07/2025

Nació por gestación subrogada y ahora es activista contra esa práctica: “Las voces de niños y niñas deben estar en el centro”

 eldiario.es

Lucía M. Quiroga

Olivia Maurel (Louisville, Kentucky, 1991) es una mujer feminista con nacionalidad suiza, francesa y americana. Nació por gestación subrogada y actualmente es activista contra esta práctica. Ha pronunciado discursos en sedes parlamentarias de distintos países, y en organismos internacionales, denunciando en primera persona lo que supuso para ella ser una “bebé subrogada”.  Acaba de publicar un libro, ‘Where are you Mommy?’, que pronto se traducirá al español. Con él quiere llegar “a las mujeres pobres que están pensando en convertirse en vientres de alquiler” y concienciar sobre las consecuencias que puede tener para todas las partes implicadas.

Como una de las primeras personas nacidas por gestación subrogada en hablar públicamente sobre su caso, es interesante escuchar su voz. ¿Cree que todas las partes deben ser tenidas en cuenta en este debate, incluyendo a niños y niñas?

Absolutamente. De hecho, esa es exactamente la razón por la que hablo. Durante demasiado tiempo, las voces de los niños nacidos por subrogación han sido excluidas de la conversación, como si fuéramos solo el subproducto de un acuerdo, no seres humanos completos con derechos, sentimientos e historias. Todo el mundo habla de nosotros y nosotras, pero muy pocos nos preguntan. 

¿Qué perspectiva pueden aportar los niños y niñas –hoy adultos y adultas–, en esta reflexión? 

Creo que toda voz importa en este debate, pero especialmente las de los niños y niñas que han vivido las consecuencias de primera mano. Somos nosotros los que podemos hablar de los conflictos de identidad, el trauma de separación, el borrado legal de nuestras madres y las verdades incómodas que a menudo se pasan por alto en nombre del “amor” o la “elección”. Ignorar nuestras voces significa ignorar la realidad. Si queremos una conversación honesta y ética sobre la subrogación, entonces sí, las voces de los niños deben estar en el centro de ella.

¿Cómo es la infancia después de nacer por gestación subrogada? ¿Y en qué momento conoció su origen?

Es complicada, porque a menudo comienza con una mentira o un secreto. En mi caso, nadie me dijo la verdad mientras crecía. Siempre sentí que algo no estaba bien, como si hubiera una herida invisible que no podía explicar. No fue hasta que tuve 30 años, a través de una prueba de ADN que me regaló mi suegra, que descubrí la verdad sobre mis orígenes. Nunca había sospechado específicamente de la subrogación, pero siempre tuve un profundo sentimiento de abandono y confusión sobre quién era y de dónde venía. Ese tipo de silencio crea un vacío en tu identidad. Creces queriendo a tu familia, pero sin conocerte realmente a ti misma. Y cuando la verdad sale a la luz, es como si toda tu base se resquebrajara, porque te das cuenta de que tu historia, tu nacimiento, tu identidad, fueron decididos y ocultados por otras personas. Así que la infancia, en ese contexto, consiste en crecer con un dolor invisible.

En su caso pudo contactar con su madre biológica. ¿Pudo preguntarle sus razones para gestar para otros?

Sí, pude hablar con mi madre biológica. Fue una conversación profundamente emocional y dolorosa. Ella me dijo que se convirtió en vientre de alquiler poco después de perder a uno de sus propios hijos en un accidente doméstico. Estaba sufriendo, vulnerable y luchando para mantener a los cuatro hijos que le quedaban. No podía encontrar un trabajo estable y estaba desesperada. Me contó que creía que Dios le había dado una misión: darle un hijo a una familia que no podía tener uno, porque a ella le habían quitado uno. Pero detrás de ese razonamiento espiritual había una realidad mucho más dura: lo hizo porque necesitaba el dinero para sobrevivir. Tomó la decisión desde el dolor y la desesperación económica, no por verdadera libertad o empoderamiento. Y eso es lo que la gente necesita entender sobre la subrogación: que se aprovecha de las mujeres en su momento más frágil, disfrazando la desesperación como generosidad. Ella me dio a luz y nunca me volvió a ver. Sin fotos, sin información, solo silencio. Eso no es amor. Eso no es elección. Eso es pérdida. Y escucharlo de ella confirmó todo lo que he estado diciendo públicamente: la subrogación no es una situación en la que todos ganan. Es una transacción con profundos costes humanos.

¿Cómo le afectó personalmente el hecho de haber nacido por subrogación?

Haber nacido por subrogación ha afectado cada parte de quién soy: mi identidad, mi salud mental, mi sentido de pertenencia. Desde muy joven, llevé este profundo sentimiento de abandono, aunque no podía explicarlo en ese momento. Me sentía desconectada, como si me faltara una parte. Y resulta que así era: me faltaban mi madre, mis orígenes, mi verdad. Cuando finalmente supe la verdad a mis 30 años, todo comenzó a tener sentido, pero también fue devastador. Había estado viviendo una vida construida sobre una mentira. Mi certificado de nacimiento real, el que tenía el nombre de mi madre biológica, estaba sellado. Se creó uno falsificado para borrarla y reemplazarla por la “madre de intención”. Ese robo de identidad es algo por lo que todavía lucho hoy. La subrogación no solo me dio la vida, la fragmentó. Creó una ruptura que no elegí, una separación que no consentí y un dolor de por vida que llevo hasta el día de hoy. Y por eso hablo. Porque detrás de las narrativas brillantes de “amor” y “regalo”, hay niños y niñas como yo: heridos, buscando y tratando de dar sentido a una historia que fue escrita sin nosotros.

Desde su posición de activista, defiende el derecho de todas las personas a conocer sus orígenes. ¿Por qué es importante?

Porque saber de dónde venimos es una parte fundamental de saber quiénes somos. No es un lujo, es un derecho humano básico. Cuando naces por subrogación, especialmente en un sistema que sella tu certificado de nacimiento real y reemplaza a tu madre con un “padre intencional” contractual, tu identidad es legalmente borrada. Eso no es solo papeleo, es una violación de tus derechos. Toda persona tiene derecho a saber quién le dio la vida, a entender sus raíces biológicas, su historial médico, su historia. Negar eso no es amor, es control. El derecho a la identidad está consagrado en la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño. Pero en la subrogación, se ignora por sistema. Los niños son tratados como productos, no como personas con derechos. Por eso lucho, por el derecho de cada niño a conocer sus orígenes, a reclamar su historia y a ser más que una transacción en un contrato.

¿Debería esto aplicarse también a técnicas de reproducción asistida, como las personas nacidas mediante donación de esperma, óvulos o embriones?

Mi batalla es solo la subrogación, no hablo de técnicas de reproducción asistida.

Uno de los puntos de inflexión con este tema fue enfrentar su propia maternidad: ha contado públicamente que sintió miedo de transmitir enfermedades hereditarias a sus hijos al no conocer su historial médico. ¿La maternidad le hizo conectar más profundamente con su identidad?

Absolutamente. Convertirme en madre fue un gran punto de inflexión para mí, sacó a la superficie todo lo que había enterrado. De repente, no solo estaba viviendo con las consecuencias de no conocer mis orígenes, sino que mis hijos podrían pagar el precio también. No tenía acceso a mi historial médico completo. No sabía qué enfermedades eran comunes en mi familia biológica, qué riesgos genéticos podría estar portando. Recuerdo pasar miedo durante mis embarazos, preguntándome si estaba transmitiendo algo sin saberlo. Ese miedo era constante y era profundamente injusto, no solo para mí, sino también para mis hijos. 

¿Cuál sería su propuesta para abordar la subrogación desde un punto de vista legislativo?

Mi propuesta es clara: necesitamos la abolición universal de la subrogación, no solo la regulación, sino la prohibición total. La subrogación, ya sea comercial o “altruista”, siempre tiene la misma injusticia en su raíz: convierte los cuerpos de las mujeres en mercancías y trata a los niños como objetos que se pueden pedir, pagar y entregar. 

¿Habría que prohibirla a nivel nacional y también internacional?

La subrogación es un mercado global. Sin una acción nacional e internacional, simplemente se traslada el problema a donde las mujeres son más vulnerables y las leyes son más débiles. Como portavoz de la Declaración de Casablanca, trabajo junto a una coalición internacional de abogadas, académicas, supervivientes y activistas que piden un tratado internacional vinculante que prohíba la subrogación en todas sus formas. Pero para llegar a eso, también necesitamos leyes nacionales sólidas, leyes que no solo prohíban la subrogación en el propio territorio de un país, sino que también prohíban que los ciudadanos exploten a las mujeres y compren niños en el extranjero. 

Un ejemplo perfecto es Italia, que recientemente aprobó una legislación innovadora: si un ciudadano italiano encarga una subrogación en el extranjero y regresa con un niño, se arriesga a hasta dos años de prisión y una multa de un millón de euros. Este es exactamente el tipo de ley nacional que necesitamos, una que realmente defienda los derechos de las mujeres y los niños, tanto en casa como más allá de las fronteras.

En España, la gestación está prohibida, pero hasta hace poco los bebés terminaban siendo registrados, una opción que se acaba de endurecer con una nueva instrucción. ¿Qué piensa de esta medida?

Me parece un gran paso adelante, porque el gobierno español ahora se niega a permitir que la mera voluntad de los adultos anule la filiación original de un niño. Agradecemos al gobierno español que tome medidas y reconozca la profunda injusticia que la subrogación inflige a los niños. Es alentador ver que un estado se toma en serio los derechos de niños y niñas, en lugar de ceder a los deseos de los adultos.

Dicho esto, la situación todavía plantea preocupaciones éticas. Idealmente, el marco legal debería reconocer la situación sin finalizar el proceso de subrogación. Por ejemplo, al padre o madre intencional no biológico se le podría otorgar un papel a través de la responsabilidad parental compartida, o un estatus legal similar al de un tutor, sin falsificar los orígenes del niño. El siguiente paso sería prohibir a los ciudadanos españoles ir al extranjero a comprar un niño.

7/20/2024

La necesaria abolición mundial de la gestación subrogada

 tribunafeminista.org

Amparo Mañes

Amparo Mañes

Psicóloga por la Universitat de València. Feminista. Agenda del Feminismo: Abolición del género

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Me entero con preocupación del avance regulatorio en Europa de la gestación por sustitución, conocida también como vientres de alquiler o como gestación subrogada. La “preciosa y glamurosa” gestación subrogada es, en realidad, un sucio negocio que interfiere en la vida de mujeres que necesitan el dinero, manipuladas por un sistema que les ha convencido de que vender su fertilidad es generosidad (donación de óvulos) o que, mediante la feminización de la pobreza generada por el propio sistema patriarcal, obliga a mujeres pobres a alquilarse a gente rica para sobrevivir o para que sobrevivan sus hijas o hijos nacidos previamente.

Por eso es imprescindible que se conceptualice bien qué es la gestación por sustitución. Y desde luego, lo que no es: Para empezar, dejando bien claro que LA GESTACIÓN SUBROGADA NO ES UNA TÉCNICA DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA. Ya que, aunque se precisan técnicas de reproducción asistida para inducirla, LA GESTACIÓN ES UN PROCESO BIOLÓGICO que suele realizarse, además, troceando la maternidad mediante una mujer “donante” y una madre «gestante».

Hay que dejar claro también que la mujer, salvo excepciones muy tasadas, no “dona” sus óvulos -como se hace creer con la obscena manipulación del lenguaje a la que nos tiene acostumbrado el patriarcado- sino que LOS VENDE A CAMBIO DE UN DINERO QUE NECESITA. Y consiste en un tratamiento invasivo de estimulación ovárica e intervención quirúrgica para extirparlos. Como es lógico, con riesgos para su salud, desde leves, a graves o muy graves tales como moratones, cansancio o pesadez general, sequedad vaginal, infecciones bacterianas o fúngicas, síndrome de hiperestimulación ovárica, torsión ovárica, depresión, ansiedad, etc.

En cuanto a la mujer gestante (otra distorsión del lenguaje para no decir “madre”) a quien se insemina para inducir la gestación, se la utiliza a ella y no solo a su cuerpo (como si además este pudiera disociarse de la persona). Y esa mujer actuará, bajo contrato, absolutamente cosificada, es decir, como una incubadora humana; en un altísimo porcentaje, se trata de mujeres pobres y/o vulnerables, a las que se alquila e hipoteca la vida (y, si tienen progenie, la de sus criaturas) – vulnerando en este proceso algunos de sus DDHH básicos a los que se ve obligada a renunciar según el clausulado contractual. Quiero recordar, al respecto, que los derechos humanos son derechos sociales ejercitables -PERO NO RENUNCIABLES- individualmente.

Por otra parte, el márquetin de la GS vende el proceso de gestación por sustitución como algo altruista, maravilloso, lleno de glamour y fotos de parejas embelesadas con la criatura nacida, ocultando sistemáticamente qué les ocurre a las madres durante o con posterioridad al parto. Porque, como se trata de mujeres pobres y, además, en países también pobres, durante la gestación o, culminada esta, nadie se preocupa de realizar estudios independientes y rigurosos sobre las repercusiones físicas y psíquicas de estos embarazos en las mujeres que los llevan a cabo, obligadas por la estricta necesidad. A pesar de que se intenta edulcorar, las mujeres son, en realidad, inmediatamente desechadas… salvo que se presten a un nuevo proceso de embarazo.

Pero en fin, ateniéndonos a los riesgos generales de la -en estos casos, obligada- Fertilización in Vitro (FIV) y a los riesgos que también supone cualquier gestación inducida mediante esta técnica, sabemos:

1) Que, dada la escasa probabilidad de éxito de una FIV a la primera, la mujer obligada por las circunstancias a prestarse a un contrato de gestación subrogada, deberá someterse habitualmente a varios procesos de fertilización hasta conseguir una gestación exitosa.

2) Que la inseminación de óvulos de donante implica, como poco, la preparación del endometrio para optimizar su receptividad.

3) Que el riesgo de aborto es mayor en el caso de FIV que en el embarazo natural por lo que es probable que tenga diversos abortos hasta conseguir un embarazo a término. Y solo cobrará cuando se produzca la entrega del o de la bebé.

4) Que debe recibir ayuda psicológica para conseguir disociarse del bebé gestado. Porque a esa mujer, todo su cuerpo le dice que es su madre, mientras que los proxenetas reproductivos (personal médico, de psicología, juristas, etc.) le van a intentar convencer de que no hay tal vínculo, de que es una mera incubadora; ya que saben que, de lo contrario, hay riesgo de que se arrepienta de vender a su bebé. Se produce, pues, una grave interferencia psicológica en la vida de esa mujer. Porque, aunque esas madres intentan colaborar en ese tipo de intervenciones para evitar el dolor de la pérdida, no siempre se logra. Pero como no hay seguimiento, desconocemos cuántas de ellas se han arrepentido, o tienen procesos de ansiedad o depresivos, etc. vinculados a esta terrible pérdida: No data, no problem, no policy, no action[1].

5) Que cualquier embarazo por gestación subrogada comporta eventuales agravamientos de los riesgos para la salud que ya supone cualquier embarazo, a saber: Anemia, depresión, embarazo ectópico, problemas fetales, diabetes gestacional, hipertensión, hiperémesis gravídica, placenta previa, desprendimiento prematuro de placenta, preeclampsia, infecciones bacterianas y víricas, toxoplasmosis, hongos, etc.

6) Que a estas mujeres se les puede obligar a abortar fetos o, en algunos casos, se las puede mantener en muerte cerebral para que el bebé llegue a término. Todo ello por voluntad de los compradores, prescindiendo de la dignidad y la voluntad de la mujer que se ha visto obligada a hipotecar sus derechos mediante un contrato mercantil.

7) Que se las someterá a cesáreas programadas aunque no resulten necesarias. Porque la salud de la madre no importa para preservar un parto seguro del o de la bebé por quien se paga.

8) Que en determinados períodos se les impedirá su derecho a la libre circulación, incluyendo la reclusión en entornos controlados, incluyendo su alimentación.

9) Que se les suele arrancar al hijo o la hija recién nacida para evitar el apego. Perjudicando a la madre, pero también a la criatura a quien se separa de la única persona con la que tenía un estrecho e insustituible vínculo.

Al respecto, me pregunto ¿Por qué si una mujer hace uso de un óvulo de otra para gestar a su hija o hijo es madre, pero no lo es la mujer pobre que ha hecho lo mismo en un lejano país llevada a esa decisión por la miseria? ¿Por qué un donante de semen no se considera padre de ninguna de las criaturas que nazcan a partir de él, pero si media un cheque entonces es padre a todos los efectos? Es el patriarcal-capitalismo, amigos.

O lo que es lo mismo, la jerarquía masculina y el dinero que hacen que todos los riesgos del deseo de ser padres de los varones para perpetuar sus genes, los asuman exclusivamente dos mujeres que necesitan el dinero y a quienes se ha convencido de explotar su propio cuerpo como salida económica legítima… porque se trata de generosidad o altruismo. De forma que se presten a esa explotación y puedan justificarse, a sí mismas, lo que están haciendo.

Lo bien cierto es que la gestación subrogada no es bonita y no existe tal generosidad o altruismo, sino -muy al contrario- un negocio basado en explotar el estado de necesidad de mujeres pobres. Que la felicidad que se vende es solo la de quienes pagan y quienes cobran sin riesgo, porque todos los riesgos y el sufrimiento van a cargo de las mujeres utilizadas. No es bonito ocultar todo el entramado que se enriquece impúdicamente, que está constituido, mayoritariamente, por hombres. No es bonito ni glamuroso que las criaturas así nacidas vean troceado su derecho a conocer a su madre. No es bonito que la ética quede suspendida a cuenta de este sucio negocio. Es obsceno y una burla a las mujeres, que salgan varones «hospitalizados» o saliendo del hospital en silla de ruedas, tras arrancar al bebé de su madre recién parida.

Hablaba antes de la perversión del lenguaje que nos separa de una correcta conceptualización de la gestación por sustitución. Y vamos a conceptualizar bien para politizar bien: La gestación subrogada es explotación reproductiva de mujeres pobres, constituyendo una nueva forma de control reproductivo y de perpetuación de los genes de los varones prescindiendo de la voluntad de las mujeres o comprándola. Como vemos, de esa conceptualización no puede derivarse otra política que la de inmediata abolición de esa práctica.

Porqueen un mundo que se mueve por el deseo individual -siempre que pueda pagarse- es más imprescindible que nunca recuperar un principio básico de la ética: No todo lo que se quiere o se puede hacer, debe hacerse.


[1] Sin datos, sin problemas, sin políticas, sin acciones.


2/10/2024

Gestación subrogada, un engaño sistémico con fines de trata

 tribunafeminista.org

Berta O. García

Copresidenta de CIAMS, Coalición Internacional para la Abolición de la Explotación Reproductiva

El pasado 2 de octubre de este año 2023, conocimos que la Comisión Mixta sobre Derechos de la Mujer y Libertades Civiles (LIBE y FEMM) del Parlamento Europeo había decidido modificar la vigente Directiva 2011 sobre prevención y lucha contra la trata de seres humanos y protección de sus víctimas. Por primera vez, parecía que la gestación subrogada se situaría al mismo nivel que otros delitos como la esclavitud, el matrimonio forzado, la adopción ilegal o la explotación infantil, lo que marcaría el rumbo para la prohibición de la gestación subrogada en toda la Unión Europea. Las relatoras encargadas de esta Directiva son María Eugenia Rodríguez Palop (Podemos) y Malin Björk (Izquierda Sueca), ambas integrantes del Grupo The Left en el Parlamento Europeo.

Con esta nueva Directiva, una vez aprobada, se pretende que los Estados miembros de la Unión Europea se concentren en la protección y los derechos  de las víctimas de trata y se adopten las medidas legislativas necesarias, ya previstas en la Directiva anterior, de 2011, para garantizar que sean punibles la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o el uso de la fuerza u otras formas de coacción, el rapto, el fraude, el engaño, el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios, con el fin de obtener el consentimiento de una persona con fines de explotación. Es decir, las conductas, los medios y los fines que encontramos en la definición de trata de personas tal como viene recogida en el conocido como Protocolo de Palermo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niñas, que complementa la Convención de Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional. También se establece que el consentimiento de una víctima de trata será irrelevante cuando se haya utilizado cualquiera de los medios descritos más arriba.

Dentro de las conductas perseguibles en este nuevo texto en preparación, se busca criminalizar a proxenetas que explotan a mujeres y menores en la industria del sexo, así como a los consumidores. Se incluye además la explotación de niñas y niños en instituciones residenciales y la gestación subrogada, pero sólo la gestación subrogada con fines de explotación reproductiva, que es, desde mi punto de vista, tan absurdo como decir que se perseguirá la tortura con fines de daño físico o el asesinato con fines de muerte, porque la gestación subrogada, o cualquiera que sea el eufemismo con el que se la nombre, lleva intrínseca en su naturaleza la explotación reproductiva de las mujeres.

Ambas relatoras afirmaron en un comunicado de prensa oficial del Parlamento Europeo que el texto propuesto no busca prohibir la gestación subrogada en general; que dicho texto sólo aborda la gestación subrogada en el contexto de la trata cuando se lleva a cabo con fines de explotación reproductiva, y que si una mujer es reclutada bajo amenaza para convertirse en madre subrogada con fines de explotación reproductiva, será considerada víctima de trata y los traficantes procesados. Es preciso traer a colación aquí lo que María Eugenia Rodríguez Palop afirmó en su día: “la gestación subrogada no dota de agencia a las mujeres, las invisibiliza y las explota, especialmente si están en situación de mayor vulnerabilidad”. Parece ser que ahora hay un tipo de gestación subrogada perseguible, la que explota a las mujeres, y un tipo de gestación subrogada que no explota a las mujeres y que no debe ser perseguible, pero no sabemos cuál es.

Las relatoras sostienen que sólo la gestación subrogada realizada mediante el uso de la fuerza, la amenaza o la coerción entraría en el ámbito de aplicación de la directiva, lo cual resulta un tanto incomprensible, porque además de la fuerza, la amenaza o la coerción, la Directiva 2011 del Parlamento y del Consejo Europeos relativa a la prevención y lucha contra la trata de seres humanos y a la protección de las víctimas recoge la definición de trata del Protocolo de las Naciones Unidas de 2000 que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (conocida como Protocolo de Palermo) y el Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos. Esta Directiva de 2011 prevé otros medios de captación con fines de explotación que son pasados por alto por las relatoras en la nueva Directiva, como el engaño, el fraude, el abuso de poder, la situación de vulnerabilidad o los pagos y beneficios obtenidos.

Si hablamos de coacción y coerción, qué mayor coacción que la necesidad cuando las madres “gestantes” se encuentran en su mayoría, si no todas, en una situación de pobreza y de vulnerabilidad económica muchas veces extrema. Y qué mayor coacción que la emocional, en el caso de las que se sienten impelidas por el entorno social y familiar a regalar hijos por altruismo a otras personas que no pueden tenerlos, llegando a sacrificar su integridad física y psíquica y hasta su vida. A esto hay que añadir que muchas de ellas son trasladadas de un país a otro para dar a luz o de un Estado a otro dentro del propio país, para eludir restricciones legales del propio país o para abaratar el proceso a los clientes que, por ejemplo, cierran un contrato en Ucrania, donde sólo se permite a parejas heterosexuales, y son trasladadas a dar a luz a la República Checa para parejas homosexuales o personas solas, o a Bruselas, en el mismo corazón de la Unión Europea, para evitar desplazamientos incómodos a los “comitentes”. El abuso de poder y el desequilibrio de la balanza entre comitentes y madres gestantes es público y notorio, y hasta ahora no se ha conocido ningún caso en que una mujer adinerada decida tener un hijo o una hija para darla desinteresadamente a otras personas de menor fortuna.

Esta posición de las relatoras Maria Eugenia Rodríguez Palop y Malin Bjorn no aporta ningún avance en la protección de las mujeres que son víctimas cotidianas de la gestación subrogada. Es más, al poner sólo el acento en la captación mediante la fuerza, la amenaza o la coerción obviando otros medios en la captación con fines de trata, se apunta más bien a un retroceso. No se necesita encañonar a las mujeres con un arma o trasladarlas contra su voluntad en el maletero de un coche, pero se enfrentan a la guerra, la pobreza, la misoginia, los estereotipos de género, la presión social o familiar, el desempleo, las deudas y un conjunto de vulnerabilidades que condicionan sus decisiones.

La captación con engaño

La captación con engaño está suficientemente documentada en la trata con fines de explotación sexual y todas las mujeres captadas con fines de gestación subrogada, absolutamente todas, son captadas con engaño y, por lo tanto, víctimas de trata. Es más, María Eugenia Rodríguez Palop es eurodiputada por Podemos y ya en 2018, en el documento Posición política de Podemos sobre la explotación reproductiva de las mujeres se afirmaba que “se ha comprobado la comisión de delitos contra los derechos humanos y la vinculación de la gestación por sustitución con la trata de seres humanos”.

La gestación subrogada es trata de personas en la medida en que todas las mujeres captadas acceden a ser madres “subrogadas” mediante el siguiente engaño:

  • Que no son madres de las criaturas que traen al mundo por encargo y contrato.
  • Que esas criaturas que traen al mundo no son hijas ni hijos suyos.

La captación mediante engaño de mujeres con fines de explotación reproductiva es una constante en la mal llamada gestación subrogada o cualquier eufemismo que se utilice para nombrar esta práctica. Asegurar con total desfachatez que las madres gestantes no son madres de la criatura es un engaño sistémico de la gestación subrogada, máxime cuando todas, absolutamente todas, sea cual sea la legislación o el modelo, tienen que renunciar a la filiación materna y a ser titular de derechos y obligaciones, como el reconocimiento de la patria potestad y el reconocimiento de medidas maternofiliales, como el permiso o la prestación por maternidad a las madres trabajadoras.

¿Por qué estarían entonces obligadas a renunciar a la filiación si, como se afirma, no son madres de las criaturas? En todos los países del mundo, la maternidad viene determinada por el parto -también en los países donde la gestación subrogada es legal- y por eso, precisamente por eso, porque son madres, las gestantes tienen que renunciar formal y expresamente a la filiación y transferir el bebé junto con los derechos y deberes inherentes a la maternidad a quienes lo han encargado por contrato.

Son madres, pero se las engaña y se las convence a ellas y se intenta convencer y engañar a todo el mundo de que no lo son porque no aportan su carga genética,  motivo por el cual tienen que transferir el bebé a los comitentes junto con la renuncia a la filiación.

Este engaño es sistémico, es intrínseco a la propia práctica de la gestación subrogada: se repite por activa y por pasiva que la madre -nunca denominada madre, sino gestante o surrogate o portadora gestacional o tercera persona que aporta el útero- no es la madre del bebé que trae al mundo y que ese bebé no es hijo suyo, es de otra u otras personas que lo desean mucho y pagan por él. Es un engaño que difunden clínicas, agencias, clientes, medios de comunicación y hasta las leyes y regulaciones de esta práctica allí donde es legal. Un engaño que también asumen las mujeres reclutadas como gestantes, porque lo primero que tiene que hacer una mujer con necesidades económicas más o menos acuciantes, más o menos declaradas, o llevaba por un falso concepto del altruismo -estereotipo sexista donde los haya- es perder la conciencia de ser madre, porque muy pocas mujeres venderían o regalarían a sus hijos, pero si se ven impelidas por la necesidad o convencidas de que están haciendo un don, un gesto de amor por unos conocidos o desconocidos a los que ayudan a ser felices, ellas mismas asumen que no son madres por no tener vínculo genético con el bebé. Por una célula de los más de 15000 millones de células que tendrá ese bebé al nacer después de nueve meses de gestación, un proceso que involucra enteramente el cuerpo y la psique de la embarazada.

Desde que la fecundación in vitro con gametos propios o ajenos y la transferencia embrionaria se revelaron como eficaces a finales de los años setenta y se generalizaron como técnicas de reproducción asistida, han servido para dos cuestiones contrapuestas:

Por un lado, para reafirmar la asociación de la gestación y el parto con la maternidad. Para decirles a unas mujeres que son madres de las criaturas que traen al mundo aunque no lleven su carga genética, puesto que la maternidad viene determinada por el parto, lo que es indiscutible en cualquier país del mundo. Esto es lo que las clínicas de reproducción transmiten a las pacientes con problemas de fertilidad que acuden por su propio pie buscando tratamiento.

Por otro lado, para disociar la gestación y el parto de la maternidad, diciéndoles a otras mujeres, a las madres subrogadas, que no son madres de las criaturas que traen al mundo porque no llevan su carga genética y que deben renunciar a la filiación y a la criatura y traspasarlas a esas terceras personas que la encargaron y pagan por ella. A esas terceras personas sí se las considera padres y madres aunque su única aportación sea un frasquito con esperma, unos óvulos propios o comprados, firmar un contrato y poner dinero sobre la mesa.

A la industria de la gestación subrogada que se enriquece con la trata de mujeres captadas con engaño y la venta legalizada de sus hijas e hijos recién nacidos le interesa muchísimo hacer creer que la criatura que trae al mundo una mujer no es su hijo o su hija, sino hija o hijo de esas personas que pagan por el bebé, que incluso son considerados padres y madres “de intención” desde que se firma el contrato, desde antes incluso de realizar la transferencia embrionaria y desde antes de nacer el bebé. Si no fuera por ese engaño, no habría industria. Si no fuera por ese engaño, no habría gestación subrogada. Este es precisamente el nudo gordiano de la gestación subrogada, que sólo se puede resolver de manera tajante considerando el engaño como un medio de captación de mujeres con fines de trata, algo que han pasado por alto, no sé si deliberadamente o no, las dos relatoras de la nueva Directiva.

Se ha perdido una oportunidad de oro para demostrar que el engaño en la captación de mujeres es una constante intrínseca a la gestación subrogada y que esta práctica reúne todos los elementos para ser considerada trata de mujeres con fines de explotación reproductiva. Pero las relatoras Maria Eugenia Rodríguez Palop y Malin Bjork lo pasaron por alto, no tuvieron la valentía de señalarlo, no tuvieron la valentía de no obviar ese engaño sistémico que constituye uno de los medios de captación descritos en la trata de personas, y el texto de la nueva Directiva incluye como delito la gestación subrogada con fines de explotación reproductiva; no lisa y llanamente la gestación subrogada, sino aquélla con fines de explotación reproductiva, como si hubiera una gestación subrogada cuyos fines fueran otros..

Tendrán que explicar al mundo cuál es.