8/22/2010

Monólogo presidencial


Utopía


Eduardo Ibarra Aguirre


Durante tres semanas, el titular del Ejecutivo federal intercambió discursos sobre el vital tema de la seguridad pública y nacional con empresarios --incluidos los periodísticos--, organizaciones civiles aliadas –las que son críticas no fueron requeridas--, especialistas y amigos como Héctor Aguilar Camín, dirigentes partidistas, integrantes del Judicial que no estaban “preparados para asumir compromisos”, gobernadores y coordinadores parlamentarios, entre los que se coló como pavorreal José Guadalupe Acosta Naranjo. Todo el costoso montaje escénico para concluir lo obvio, que el Ejército permanecerá en las calles, en tareas ilegales, hasta el 30 de noviembre de 2012.


Para que nadie dude de su vocación política, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa habló sobre sí mismo: “he sido un presidente abierto porque creo en la tolerancia y en la democracia; creo que a ningún presidente le han dicho las cosas que le han dicho a éste”. Aparte de que elogio en boca propia es vituperio, olvidó que más de la tercera parte de la ciudadanía tiene dudas sobre quién ganó la Presidencia en las urnas, no en los hechos construidos por los dueños de México que ahora cobran espléndidamente facturas, y que por ello se vio precisado a lanzar la Guerra contra el narcotráfico el 11 de diciembre de 2006, sin que mediaran consultas ni preparativos consistentes.


Casi cuatro años después, fracaso es la palabra que más usan las fuerzas políticas –incluidas voces acreditadas de Acción Nacional--, los agentes económicos –algunos de los que lo encumbraron en Los Pinos-- y las agrupaciones sociales para referirse a la máxima obra de gobierno del economista, abogado y administrador público.


Tarea de tareas de Calderón que subestima los factores socioeconómicos que apuntalan al crimen organizado, y en un reforzamiento de los enfoques militaristas exige al Congreso revisar los programas con “menos rentabilidad social y eficiencia” para canalizarlos a la guerra. Son estos recortes en el gasto social la constante desde 1982 y ahora las partidas presupuestales para los sistemas de seguridad y comprar armamento se multiplicaron en mil por ciento, en tanto el presupuesto educativo apenas creció 10 por ciento, al decir del jefe de gobierno capitalino.


Por fin se decidió el michoacano de Morelia a denunciar con energía al poderoso complejo militar industrial de Estados Unidos que, como bien dijo, provoca lo mismo un conflicto en un país pobre de África, que lucra con la situación que padece México, “porque para ellos es negocio venderles armas a los criminales”.


El desbordado tráfico de armas que se realiza a la luz del día y por los puentes internacionales, a través de contrabando tipo hormiga, requiere más que denuncias, negociaciones con la Casa Blanca y el Congreso.


Además, el agobiado, más aún desesperado primer panista del país, criticó con sobrada razón que Estados Unidos no ha hecho “un esfuerzo significativo” para reducir las adicciones” que aprisionan a 22 millones de adictos, aunque la oficina de Carlos Alberto Pascual reiteró que para el próximo quinquenio el gobierno que representa se propone reducir en 15 por ciento el consumo de drogas entre los jóvenes y en 10 por ciento entre los adultos. Mientras que los objetivos de Calderón con los 600 mil adictos aztecas se desconocen.


¿Y los 29 mil millones de dólares que se lavan en México y Estados Unidos? Muy bien, gracias. Entre los dos gobiernos apenas decomisan mil millones, la mayoría por las autoridades estadunidenses, mientras la Procuraduría General de la República informó la detención de dos operadores financieros que entre 2006 y 2008 movieron ¡88 millones de pesos!


Acuse de recibo


Fernando Carmona Bolaños, solidario lector, agrega a El mal y sus autores (18-VIII-10): “No olvidemos que el arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez es un sacerdote identificado con la derecha mexicana. En particular con los directivos de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) y con los miembros del llamado Consejo Supremo conocido como Los tecos. Por cierto, vale la pena recordar que el cardenal Sandoval Íñiguez presidió la ceremonia en la cual bendijo la estatua del beato cristero Anacleto González Flores que fue instalada en la explanada de la rectoría de esa universidad. Esto ocurrió el 2 de marzo de 2007 estando presente, nada más y nada menos, que la plana mayor de la UAG: Antonio Leaño Álvarez del Castillo, rector vitalicio de la UAG, y su hijo el actual rector Antonio Leaño Reyes. Es por ello que no nos extraña la expresión del arzobispo de Guadalajara, respecto a la unión entre personas del mismo sexo y la posibilidad de que adopten hijos”... La agencia RIA Novosti contradice el discurso presidencial: “Casi dos tercios de los rusos (71%) afirman que la crisis global afectó el estilo de su vida, los adelantaron tan sólo los mexicanos (80%) y los siguieron los españoles (60%), según encuesta realizada por la empresa consultora Boston Consulting Group entre habitantes de diferentes países del mundo”.


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Seguridad, la improvisación



Jorge Carrasco Araizaga

MÉXICO, D.F., 20 de agosto (apro).- Los constantes cambios del presidente Felipe Calderón en el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) muestran que su “estrategia” contra el narcotráfico no ha sido más que un cúmulo de improvisaciones, en la que la que lo único definido es la utilización de los militares como arietes.

El pasado jueves, Calderón cambió por tercera vez al secretario técnico del CSN, figura encargada de poner en práctica los acuerdos tomados por las dependencias encargadas de la seguridad nacional.

La designación en la secretaría técnica del Consejo recae directamente en el presidente de la República. Como presidente del CSN, el titular del Ejecutivo decide quién será el operador de los acuerdos a los que llegue el órgano encargado de definir las políticas en seguridad nacional.

Al inicio de su mandato, Calderón designó como secretaria técnica del CSN a la hasta entonces académica Sigrit Arzt. Permaneció en el cargo hasta septiembre de 2009, cuando Calderón la promovió como comisionada del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI).

La sustituyó por el exdirector del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Jorge Tello Peón, a quien en realidad ha tenido como asesor desde el inicio de su sexenio.

En octubre de 2008, Calderón lo designó formalmente como asesor de la presidencia, a pesar de que sobre Tello recayó la responsabilidad de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, cuando se fugó del penal de Puente Grande en enero de 2001, a un mes de la llegada de Vicente Fox a la presidencia. Tello era el encargado de las prisiones federales.

Según informó la presidencia en ese momento, Tello se encargaría de “fortalecer las relaciones entre la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Seguridad Pública y el Cisen. Deliberadamente, dejaba fuera de esa coordinación al Ejército y a la Marina, las otras instancias que son centrales en el CSN.

La necesidad de esa coordinación se debía a los desencuentros entre el entonces procurador Eduardo Medina Mora y el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, quien también tuvo constantes roces con el secretario de la Defensa Nacional, el general Guillermo Galván.

En ese momento, Tello no sólo ocupó la secretaría técnica del CSN, sino que tuvo el mismo cargo en el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), instancia adscrita a la Secretaría de Gobernación, encargada de manejar, entre otras atribuciones, toda la información de seguridad pública en el país.

Luego, en marzo de marzo de 2009, Calderón nombró a Tello como secretario ejecutivo del SNSP y vocero de su gobierno en materia de seguridad. Apenas y duró unos meses en el cargo, pues en diciembre de ese año lo sustituyó por el exprocurador guanajuatense Juan Miguel Alcántara Soria.

El pasado jueves, Calderón hizo un nuevo cambio. Designó al politólogo y exsubsecretario de Gobernación, Alejandro Poiré, como nuevo secretario técnico del CSN y “estratega en comunicación” en asuntos de seguridad.

Central en las decisiones del CSN y del SNSP es la secretaría de Gobernación, donde Calderón ha tenido cuatro titulares: Francisco Ramírez Acuña, Juan Camilio Mouriño, Fernando Gómez Mont y Francisco Blake Mora, quien por cierto fue señalado por el exjefe militar en Baja California, el general retirado Sergio Aponte Polito, de proteger a la delincuencia en ese estado.

Calderón, además, ha tenido dos procuradores: Eduardo Medina Mora y Arturo Chávez Chávez.

Ante tantos cambios, lo único estable es el uso de las fuerzas armadas como punta de lanza en el combate al narcotráfico. Y así será, dijo Calderón el pasado jueves, hasta el último día de su administración.

jcarrasco@proceso.com.mx

Renuncia responsable de denuncias por lavado de dinero

Miguel Badillo
22 Agosto 2010

Una red de corrupción que operaba en el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes y en la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda fue descubierta por la Secretaría de la Función Pública, dependencia que sancionó y acusó penalmente a seis servidores públicos y tres particulares involucrados en un presunto fraude millonario en perjuicio del erario

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El director de Formulación y Seguimiento de Denuncias en la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Adrián Fajardo Castellanos, es uno de los siete funcionarios involucrados en un fraude por 4.8 millones de pesos en la venta de una planta vitivinícola en Caborca, Sonora, propiedad del gobierno federal, de nombre DENOSA.

Al verse descubierto, Fajardo Castellanos tuvo que renunciar a la UIF, en donde permanecía “oculto” como responsable de firmar todas las acusaciones penales en contra de presuntos defraudadores financieros, narcotraficantes, terroristas, delincuentes de cuello blanco y lavadores de dinero.

Bajo el expediente R/SAE/001/2010, la Secretaría de la Función Pública (SFP) resolvió, el 30 de junio pasado, inhabilitar por seis meses a Fajardo Castellanos por “negligencia administrativa”, pero este directivo de la UIF decidió, con la anuencia de sus jefes, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, y el titular de la UIF, Luis Urrutia Corral, mantenerse en el cargo por mes y medio, hasta que una investigación de Contralínea lo obligó a renunciar el pasado lunes 16 de agosto.

Dicha sanción impedía al funcionario trabajar en cualquier dependencia del gobierno federal desde el 1 de julio hasta el 27 de diciembre de 2010, cuando se cumplirían los seis meses de su inhabilitación, de acuerdo con la resolución publicada en la página de internet de servidores públicos sancionados por la SFP.

Sin embargo, Fajardo Castellanos hizo caso omiso a la sanción y se mantuvo en el cargo, por lo cual la SFP resolvió abrirle un nuevo proceso administrativo por delito grave, que lo llevaría a una inhabilitación de por lo menos 10 años para laborar en el sector público federal, y podría abrirle nuevas acusaciones penales.

En esta nueva causa en contra del exfuncionario de Hacienda, también se investigará si el secretario Cordero y el director general de la UIF tienen alguna responsabilidad por permitir seguir laborando a un subalterno inhabilitado.

Para conocer el motivo por el que la Secretaría de Hacienda mantuvo laborando a un funcionario inhabilitado, se buscó al secretario Ernesto Cordero, pero hasta el cierre de esta edición esa dependencia prefirió guardar silencio.

En este caso de corrupción administrativa, todas las acusaciones penales en contra de presuntos defraudadores financieros, narcotraficantes, terroristas o delincuentes de cuello blanco que haya firmado y presentado ante la Procuraduría General de la República (PGR) Fajardo Castellanos, durante los últimos 45 días, prácticamente quedan invalidadas y anuladas, y las personas investigadas podrían aprovechar esta circunstancia jurídica para eludir la acción de la justicia.

No obstante, altos funcionarios de la SFP afirman que no hay problema con los expedientes que el servidor público rubricó: “Su contratación en la UIF no fue irregular; él ingresó antes de la inhabilitación”.

La banda del Sae

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Los otros funcionarios del Sae sancionados y acusados penalmente ante la PGR son el director corporativo de Mercadotecnia y Comercialización, José Andrés Casco Flores, con 10 años de inhabilitación y una multa por 4 millones 828 mil 906.41 pesos; el director Ejecutivo de Mercadotecnia, Inteligencia de Mercado y Valuación, Francisco Farfan Bortolini, 10 años inhabilitado y multa por 4 millones 828 mil 906.41 pesos; el coordinador de Comercialización de Bienes Inmuebles, Gerardo Govea Hernández, 10 años inhabilitado y multa por 4 millones 828 mil 906.41 pesos; el director ejecutivo de Bienes Inmuebles, Salvador Morquecho de Beistegui, suspendido 90 días, y otro apoderado legal del Sae, Fernando Guadalupe Salinas, fue suspendido 90 días.

La acusación penal en contra de estos funcionarios podría derivar en una sanción privativa de la libertad de tres a 12 años de prisión; misma condena podría dictarse en contra de los tres empresarios que fueron beneficiados con el fraude.

La historia del fraude se remonta a una dación en pago que recibió Banrural por un adeudo de 14 millones de pesos, correspondiente a una planta vitivinícola en la ciudad de Caborca, Sonora.

En la escritura que formalizó la operación del inmueble se incluye un terreno de 6 hectáreas, otro terreno de 15 hectáreas (servidumbre de paso), una concesión de un pozo de agua y equipamiento industrial.

Para enajenar el bien, el Sae convocó a una subasta pública, pero “olvidó” incluir dos conceptos que le daban un valor mayor al inmueble: el terreno de 15 hectáreas y la concesión del pozo de agua.

Al realizar dicha subasta, el Sae recibió sólo una propuesta de compra y el participante solicitó escriturar el inmueble a una empresa constituida apenas 10 días antes de la publicación de la subasta. El acta de entrega sólo formalizó lo que anunciaba se había vendido, es decir el terreno de 6 hectáreas y la construcción de inmueble, por lo que la empresa privada solicitó al Sae le escriturara el predio en las condiciones en que se encontraba y como fue recibido por Banobras, lo cual incluía las 15 hectáreas y la concesión del pozo.

La banda del Sae atendió de inmediato la petición de la empresa privada y le escrituró el terreno como lo solicitaba, lo que significó para el gobierno federal dejar de recibir 4.8 millones de pesos.

Al descubrir el fraude, la SFP presentó denuncia penal ante la PGR por el delito de administración fraudulenta, que prevé una sanción privativa de la libertad de tres a 12 años de prisión, contra 10 personas (siete servidores públicos y tres particulares –Leticia Contreras Guajardo, abogada externa del Sae; Ana Rosa Mariscal Jiménez, representante legal de DENOSA; y José Rubén Romero, administrador único de DENOSA).

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La renuncia de Fajardo Castellanos

Cuando Fajardo Castellanos se desempeñaba como apoderado legal del Sae en la SHCP, participó en la venta fraudulenta de la empresa vitivinícola DENOSA en el estado de Sonora, prácticamente a mitad del precio que se había fijado en el avalúo, en beneficio de un grupo de empresarios.

De acuerdo con la SFP, Fajardo Castellanos fue avisado en tiempo y forma sobre su inhabilitación, ante lo cual debió dar aviso al titular de la UIF, Luis Urrutia Corral, y éste al secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, quienes omitieron exigirle dejar el puesto.

El martes 10 de agosto, Adrián Fajardo Castellanos fue localizado vía telefónica en su oficina de la Dirección de Formulación y Seguimiento de Denuncias en la UIF, y no pudo explicar por qué seguía laborando en la Secretaría de Hacienda después de haber sido inhabilitado por la SFP. Ésta es la conversación telefónica:

—Usted ha sido inhabilitado por un periodo de seis meses. ¿Por qué sigue trabajando en la UIF?

—Voy a consultarlo con mi jefe.

—Pero usted es el director responsable de formular las denuncias de la Unidad de Inteligencia Financiera y ha sido inhabilitado desde el 1 de julio…

­­—Voy a consultarlo con mi jefe.

—¿Pero qué tiene que consultar? Usted no debería seguir laborando ahí…

—Voy a consultar con mi jefe.

—¿Me puede explicar quién le autoriza ignorar la sanción de la Función Pública?

—Voy a consultar con mi jefe y yo me reporto.

—¿Su jefe (Luis Urrutia Corral, titular de la UIF y presidente del Grupo Egmont) le autorizó mantenerse en el cargo?

—No puedo hablar de esto por teléfono.

—¿Es un asunto institucional que se mantenga en el cargo a pesar de estar inhabilitado?

—Sí, es un asunto institucional.

—¿Puede explicar esta situación?

—Yo le llamo en dos horas; en dos horas me reporto con usted.

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El jefe de Fajardo Castellanos que le permitió seguir laborando en la UIF, a pesar de estar inhabilitado, es el titular Luis Urrutia Corral, quien, de acuerdo con la página electrónica de la SCHP, asumió también la presidencia de la agrupación internacional de unidades de inteligencia financiera denominada Grupo Egmont, para el periodo 2009-2010.

Según la SHCP, esa importante responsabilidad a nivel mundial le fue concedida a México como “reconocimiento a su trabajo en la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo”.

El Grupo Egmont, al que pertenecen unidades de inteligencia financiera de 116 países, que intercambian información sobre posibles lavadores de dinero, determinó que Urrutia Corral ocuparía la presidencia del organismo para el periodo señalado, tarea que desarrollará de forma concurrente con su labor como titular de la UIF en la SHCP.

El Grupo Egmont se ha establecido desde 1995 como la principal agrupación de unidades de inteligencia financiera alrededor del mundo, con el propósito de facilitar la cooperación internacional y el intercambio de información en materia de operaciones financieras y económicas vinculadas al lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.

“Con la designación de Luis Urrutia Corral como presidente del Grupo Egmont –dice Hacienda–, esta entidad internacional reconoce las aportaciones y el liderazgo de la UIF de México a los esfuerzos internacionales para el procesamiento e intercambio de información que aporte elementos en la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.”

Es en esa importante unidad de inteligencia donde laboraba Adrián Fajardo Castellanos, quien nuevamente fue localizado vía telefónica el lunes 16 de agosto, el mismo día que presentó su renuncia definitiva al cargo.

Extrañamente, ese día fue localizado en la misma extensión de la Unidad de Inteligencia Financiera (82192), y explicó que de ahí le transferían sus llamadas al celular privado. Al parecer, un servicio extraordinario de telefonía que otorga Hacienda a sus funcionarios cesados.

También reclamó la investigación periodística que, según él, motivó su separación definitiva del cargo, y acusó que todo se trataba de una pugna interna en la UIF. Nunca aceptó su responsabilidad; tampoco, hablar de las razones por las cuales fue sancionado por la SFP.

Quién es Fajardo Castellanos

Adrián Fajardo Castellanos es licenciado en derecho por la Universidad Panamericana, donde, paradójicamente, elaboró su tesis La resolución administrativa de inhabilitación firme hecha por SECODAM [Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo] como causal de la rescisión de la relación de trabajo”.

Aunque Fajardo Castellanos acumulaba cerca de tres años de trabajo en la UIF, la inhabilitación por “negligencia administrativa” corresponde a su desempeño como apoderado del Sae.

Además de haber participado en hechos irregulares en la venta de una empresa vitivinícola en Sonora, Fajardo Castellanos ya había sido investigado por otras acciones administrativas en la venta de bienes e inmuebles en poder del Sae.

En 2005, la SFP lo investigó a él y al actual director general del Sae, Sergio Hidalgo Monroy Portillo, por la venta de un terreno de 2 mil metros cuadrados y un edificio en la ciudad de Tlaxcala. Dicha solicitud de adquisición la hizo el gobierno de ese estado, sin embargo a la firma del contrato de compra-venta, el inmueble se le otorgó a un particular y no al gobierno de Tlaxcala, como estaba previsto.

Cuando se hizo aquella operación irregular, Monroy Portillo se desempeñaba como director corporativo del Sae. Después, como premio a su labor, fue designado por el secretario de Hacienda como oficial mayor de esta dependencia, cargo que ocupó hasta junio de este año, porque por instrucciones del presidente Felipe Calderón Hinojosa, a partir de julio de 2010, este funcionario es el nuevo director general del Sae.

Para su nombramiento como titular de un área muy sensible –por la acumulación de bienes muebles e inmuebles que guarda y que subasta al mejor postor–, no le importó a Felipe Calderón que Monroy Portillo hubiera sido sancionado apenas el 31 de mayo de 2010 por “violación a las leyes y normatividad presupuestal”, cuando se desempeñó como oficial mayor de Hacienda, lo que le valió sólo una “amonestación privada” bajo el expediente 10/2010, también abierto en la SFP.

Contralínea 196 / 22 de Agosto de 2010

Equidad social, parlamentarismo y más democracia


Álvaro Cepeda Neri
22 Agosto 2010

Todos los males de la democracia pueden remediarse con más democracia

Alfred E Smith

El Instituto de Estudios para la Transición Democrática, por medio de su Junta de Gobierno, ha publicado una síntesis de su documento-pronunciación, a mi parecer manifiesto a la nación y convocatoria republicana, con la firma responsable del doctor Lorenzo Córdova y el subtítulo La igualdad social no puede seguir siendo pospuesta (y) Sí al cambio del régimen político, al pluralismo y a la política de coalición (El Universal, 16 de junio de 2010). Y no es que haya pasado desapercibido para la opinión pública, pero es que irrumpió su publicación cuando estaba en su punto más alto la discusión, en la Suprema Corte (de injusticia) de la Nación, del trágico homicidio de 49 niños y 79 más lesionados de por vida a consecuencia del pavoroso incendio en la Guardería ABC. Y que la mayoría de los ministros, conservadores, cómplices (de Molinar Horcasitas, Káram, Bours y hasta de Calderón, quien a toda costa ha encubierto a la prima hermana de su esposa), carentes de perspectiva histórica y constitucional, y ajenos a resolver con más democracia y más republicanismo los problemas de nuestra democracia anclada todavía en el autoritarismo, resolvieron cobardemente para salvar a la elite y salvarse ellos mismos.

Somos una sociedad democráticamente en ciernes, y republicanamente sólo como un concepto desdibujado en la Constitución (que con todo y sus más de 500 reformas y contrarreformas, supuestamente para adecuarlas a las necesidades del tiempo, se mantiene como otro de los reclamos para, como en 1857 y 1917, promulgar un nuevo documento tras un congreso constituyente), que está urgida de transformaciones en el ejercicio de los poderes con auténticos contrapoderes (necesitamos un tribunal constitucional, defensor de la ley suprema con arreglo a interpretaciones democráticas y republicanas y no autocráticas, antidemocráticas y antirrepublicanas, como la actual Suprema Corte, a la que en maldita hora se le dieron facultades de control constitucional).

Se requiere promover “una segunda transición”, la cual, como primera, no se ha visto y en todo caso se empantanó en el umbral con motivo del fracaso de la alternancia; el resto de las propuestas, con su eje en un sistema parlamentario y de coaliciones en caso de que un partido no alcance la mayoría absoluta de escaños, para lograr la representación de minorías y mayorías relativas que nos facilite discutir y ejecutar programas que disminuyan el gravísimo y explosivo empobrecimiento masivo de la nación y sus problemas colaterales por la carencia de una política económica que transforme el capitalismo salvaje y su maridaje con el neoliberalismo económico que, en vez de apuntalar el libre mercado con sus controles, lo abate y convierte en botín de las elites depredadoras nativas y externas. El documento del Instituto de Estudios para la Transición Democrática, AC, es lo que Keynes llamó la “agenda”, que ha de discutirse en foros por todo el país.

Ciertamente, “la democracia mexicana se halla en uno de sus momentos más pesimistas y sombríos. La desigualdad social crece y escinde cada vez más al país. La sociedad está desmoralizada, atemorizada y desconfiada. La clase política, ensimismada en rencillas de cortísimo plazo, deambula en la incertidumbre. Y la política misma es vista, por la mayoría de los mexicanos, como un espacio ajeno y hasta opuesto a sus intereses.

“Ya es hora de repensar el arreglo institucional en su conjunto. El formato que debemos imaginar y ensayar para resolver el problema de gobierno y la ecuación pluralista en México es el parlamentarismo. Ese régimen necesita que haya coalición cuando ningún partido alcanza la mayoría absoluta de escaños; una coalición de escaños para formar gobierno sin desplazar o abatir los intereses y las visiones distintas que requieren ser representadas… El parlamentarismo exige y ofrece a la vez, precisamente eso, conversación y compromisos entre adversarios, naturalización del acuerdo, política de coalición en el gobierno, todas ellas prácticas ausentes en la realidad política de México… el futuro de nuestra democracia va a depender, cada vez más, de saber gobernar en coalición, de compartir el poder con un aliado a menudo incómodo” (el texto completo puede consultarse en www.ietd.org.mx).

El documento publicado está dividido en una introducción y cinco apartados: “Hacia una segunda transición” (y que a este comentarista no le queda claro cuándo y cómo ocurrió la primera, puesto que no es suficiente lo de “la salida del autoritarismo, la histórica conquista de libertades políticas”, etcétera); “Pese a la democracia, desigualdad social”; “Legitimar al Estado, en una sociedad plural”; “El reto es compartir el poder y parlamentarismo”.

Para la equidad, quedan claras cada una de sus propuestas y es un documento valioso si “la democracia es discusión” (Hans Kelsen, Esencia y valor de la democracia).

Ante la pobreza, el desempleo masivo y abuso de los poderes políticos y económicos, la nación está a punto de encolerizarse y tratar, “con toda su pasión y todas sus fuerzas, de hacer algo respecto de su situación”. En los términos del razonamiento de Barrington Moore, en su libro La injusticia: bases sociales de la obediencia y la rebelión, editorial UNAM: “La población mexicana experimenta un sentimiento de fracaso generalizado que se trasmina en casi todas las áreas de la vida nacional… que alimenta permanentemente la desconfianza de los ciudadanos en sus dirigentes y en las instituciones políticas”.

Necesitamos contrapesos eficaces, aspirantes a estadistas, separación del jefe de Estado y el jefe de Gobierno y ministros responsables ante el Congreso, para el deslinde de responsabilidades por ineficacia, corrupción, abusos e interpretaciones antidemocráticas y antirrepublicanas de los fines de la Constitución ante un tribunal constitucional (Hans Kelsen, ¿Quién debe ser el defensor de la constitución?, editorial Tecnos), donde hasta los ministros de la Suprema Corte rindan cuentas. Y poner a funcionar el juicio político. Las propuestas y convocatoria del Instituto de Estudios para la Transición Democrática, AC, han dado en el clavo. Se trata del presente, ya no del mañana (con el eslogan “Para nuestros hijos”), como bien lo remachan, pues “al país se le está acabando el tiempo”. Se trata de un cambio pacífico para deshacernos de los malos gobernantes sin derramamiento de sangre (Karl R Popper dixit).

cepedaneri@prodigy.net.mx

Contralínea 196 / 22 de Agosto de 2010

La intervención militar internacional

Jorge Luis Sierra
22 Agosto 2010

¿Qué tan lejos estamos de una intervención militar extranjera en México? No muy lejos de lo que pensamos. Algunos concejales y analistas en la frontera mexicana han estado señalando la necesidad de Cascos Azules de la Organización de las Naciones Unidas para restablecer el orden en Ciudad Juárez. Otros análisis militares estadunidenses han sostenido la posibilidad de una acción militar directa como el último recurso para recuperar Estados fallidos en el mundo y han incluido a México en esa lista de riesgo.


Por lo pronto, lo que estamos observando es una acción militar indirecta. La militarización que estamos viviendo es un intento de alejar la posibilidad de una intervención directa a través de un esfuerzo militar binacional combinado para reducir la ola de violencia del lado mexicano.

Tanto México como Estados Unidos buscan evitar el escenario extremo que podría desencadenarse con el intento de la delincuencia organizada, aliada con fracciones militares desleales, de realizar ataques terroristas, asesinar mandos y buscar el control de la capital de la república, tal y como ya lo hace en regiones enteras de Chihuahua, Durango, Tamaulipas o Michoacán.

Ese escenario extremo, pero no improbable, sería la señal de alerta máxima para los ejércitos vecinos que observan con preocupación lo que está pasando en México e intentan acelerar los vínculos de coordinación y operación conjunta.

Una expresión de este grado de alerta lo vimos hace unas semanas en el comienzo del envío de 2 mil tropas de la Guardia Nacional estadunidense hacia los cuatro estados en la frontera con México. Aunque el número sea relativamente limitado, lo que importa en este caso es la calidad de los soldados y no precisamente su cantidad.

Los soldados de la Guardia Nacional tienen el mismo nivel de entrenamiento de las otras ramas de las Fuerzas Armadas y llegarán a la frontera tan equipados como lo están en Irak o Afganistán. Su armamento, que incluye helicópteros, será completo, aunque sólo podrán utilizarlo en defensa propia. La calidad de la fuerza militar que está enviando el gobierno de Barack Obama también se expresa en el hecho de que cerca de 35 mil miembros de la Guardia Nacional en los estados fronterizos son veteranos de las guerras en Irak y Afganistán y tienen experiencia de combate aplicable en la zona fronteriza.

Aunque Arizona tendrá un número mayor de tropas de la Guardia Nacional, todos los estados restantes, California, Nuevo México y Texas, tendrán cada uno un 25 por ciento del total de la fuerza militar. Este movimiento de tropas estadunidenses no está determinado sólo por el cruce de inmigrantes indocumentados por los condados fronterizos de Estados Unidos, de por sí a la baja, sino principalmente por el aumento extraordinario de la violencia que ocurre en las poblaciones del lado mexicano, cuyo saldo, como todos lo sabemos, supera los 28 mil asesinatos en los últimos cuatro años.

A esa condición hay que agregar un nuevo elemento de descomposición en la zona fronteriza, pues el narcotráfico mexicano ha decidido dar un salto hacia tácticas terroristas mediante el empleo planificado de artefactos explosivos improvisados, activados a control remoto contra policías y soldados, justo como lo hacen las resistencias afgana e iraquí.

La movilización militar estadunidense acompaña, de hecho, al propio despliegue militar mexicano. Aunque ambas operaciones, en apariencia, no están coordinadas, forman parte de las conversaciones e intercambio de información entre los mandos militares regionales de ambos países. Los protocolos binacionales indican que cada vez que las tropas de un país se aproximan a la zona limítrofe, el mando militar del país vecino tiene que ser informado.

Los nuevos esquemas de cooperación militar cuentan ahora con los mecanismos posibilitados por la experiencia del , el órgano de operación militar creado a partir de los ataques del 11 de septiembre, en el que ya participan representantes de las Fuerzas Armadas mexicanas. Además de la participación de la Armada de México en ejercicios militares antiterroristas, México está desplegando unidades de Infantería de Marina que se desplazan desde los litorales hacia las ciudades en tierra firme consideradas territorio controlado por el narcotráfico.

Esta etapa de militarización está culminando en realidad una estrategia progresiva que lleva décadas. En los últimos 25 años, México ha concentrado el grueso de su caballería mecanizada en la frontera Norte, ha aumentado una zona militar más en una nueva distribución territorial de tropas y ha dispuesto la movilización diaria de miles de soldados que acuden de otras regiones del país.

Ambos países deberán evaluar hacia dónde se dirige esa concentración de recursos militares en la franja fronteriza. Para todos es evidente que la violencia empeora a pesar de esa presencia militar masiva y que la industria del narcotráfico ha logrado adaptarse a las nuevas condiciones de operación que han vuelto más difícil el paso de cientos de toneladas de cocaína y otras drogas que entran a Estados Unidos cada año.

¿Por qué entonces mantener ese enorme despliegue de recursos militares? De lo que se trata no es precisamente de detener el flujo de drogas, aunque ése sea uno de los resultados parciales del esfuerzo militar, sino de recuperar el control territorial que ha perdido el Estado mexicano. Con el asesinato o respaldo a candidatos, la matanza selectiva de mandos policiales y militares, la imposición de zonas de silencio de los medios de comunicación, y el cobro de impuestos a todas aquellas actividades delictivas o no reguladas por el gobierno, el crimen organizado se ha convertido en una autoridad de facto en diversas regiones de la frontera.

Esta situación ha sido analizada ya en los centros de investigación militar estadunidenses. Los analistas militares tanto del Ejército como de la Guardia Nacional han brindado un respaldo conceptual a la política de añadir más recursos castrenses a la zona fronteriza. Primero lanzaron la noción de territorios de ingobernabilidad controlados por el crimen organizado en la franja fronteriza mexicana, después compararon a México con algunos de los Estados fallidos que han sucumbido ante bandas criminales y terroristas, y luego calificaron como bolsones territoriales bajo control del crimen organizado a más de 200 áreas del país.

Estados Unidos mantiene sus planes de contingencia militar en caso de que lleguen a cumplirse los escenarios extremos en México, pero no adoptará ninguna intervención militar directa si el gobierno mexicano logra mantener la estabilidad y muestra avances en la recuperación de territorios perdidos.

Desafortunadamente, eso no está demostrado aún. La política contra el narcotráfico del gobierno del presidente Felipe Calderón sigue siendo ineficaz, vacilante y ha permitido un aumento masivo de la violencia con el argumento de que eso es una muestra de victoria y un estertor de bandas del narcotráfico arrinconadas ante la ofensiva gubernamental. Nada más lejos de la realidad.

jlsierra@hotmail.com

*Especialista en fuerzas armadas y seguridad nacional; egresado del Centro Hemisférico de Estudios de la Defensa, de la Universidad de la Defensa Nacional en Washington

Contralínea 196 / 22 de Agosto de 2010

Una corte sin justicia y con vocación despótica
Marcos Chávez
22 Agosto 2010

Sin el imperio de las leyes, sin instituciones que protejan y salvaguarden los derechos de la población ante los abusos de los grupos que detentan el poder político y económico, sin unas autoridades judiciales comprometidas a garantizar el orden constitucional, sin justicia, equidad e inclusión social, simplemente no existe la democracia. Sólo se halla presente la desoladora continuidad del régimen despótico entronizado hace 71 años por el priato, el cual se enseñorea en su tardía y trágica fase panista que se ha tornado cada vez más descarnada y descompuesta. Se trata de una agraviante realidad autoritaria que la Corte, cada vez que tiene oportunidad, se encarga tenazmente de arrojarnos a la cara.

Con sus resolutivos sobre los casos de Oaxaca, Lydia Cacho, Atenco, los niños muertos ofrendados al criminal desmantelamiento y la privatización de las guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o los trabajadores electricistas, la Corte demostró que en sus condiciones actuales y con esa clase de leguleyos burócratas, nada tiene que ofrecer a la nación en materia de imparcialidad y de justicia. Por el contrario, esa pandilla de reaccionarios, que indignamente ocupan sus deshonrados puestos, con los argumentos más ridículos, tuercen la interpretación de las leyes para ajustarlas a los arbitrarios designios del gobierno. Solapan sus tropelías. Cultivan la servidumbre del Poder Judicial ante el Poder Ejecutivo, a quien le deben sus insultantes y jugosamente rentables asientos. Su impunidad, también compartida por el Legislativo, se debe a la carencia de una efectiva división de poderes que ampare su autonomía; la ausencia de contrapesos que equilibren y anulen el sesgo ideológico y político conservador que caracteriza a la mayoría de los ministros; de mecanismos que posibiliten una libre elección de los ministros cuya única responsabilidad sea velar la constitucionalidad del sistema y no por los intereses de las elites dominantes; de formas legales que les obliguen a rendir cuentas a la sociedad, para que ella pueda sancionar su labor, promover su destitución y someterlos a juicio. La estructura de gobierno está armada para mantener el autoritarismo.

Ahora le tocó el turno a la Segunda Sala de la Corte –integrada por Sergio S Aguirre, de ideología y conocimiento de la edad de piedra; Luis M Aguilar, Margarita B Luna, Sergio Valls y José F Franco–: legalizar otro hachazo más dado por Felipe Calderón a los vestigios que quedan del sistema solidario de pensiones, cuya destrucción fue iniciada por Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, quienes entregaron los ahorros obligatorios y voluntarios de los futuros jubilados, sin su aprobación –1.3 billones de pesos a junio de 2010, equivalente a 10.3 por ciento del producto interno bruto–, a la depredación de los grupos financieros, liderados por Azteca y Coppel, con las abusivas comisiones que les cobran –actualmente es de casi 16 pesos, en promedio, por cada 100 invertidos, pero antes fue del orden 25-30– por “administrarlos”, a través de 13 fondos; además de Pensión-Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y Siglo XXI-IMSS, según las contrarreformas estructurales “recomendadas” por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Para justificar su jurisprudencia en materia de pensiones del IMSS –que reducirá el límite del salario base equivalente para el cálculo de las jubilaciones que un sector de los trabajadores recibirá próximamente (unos lo calculan en poco más de 1 millón; otros, en 2 millones), de 25 a 10 veces el salario mínimo vigente (SMV) en el Distrito Federal–, los émulos cortesanos del enano Sebastián de Morra, el bufón inmortalizado por el pintor barroco Diego Velázquez, que con sus bufidos chocarreros hacía reír a los señores de palacio, nada originales, remedaron los mismos argumentos tramposos empleados y la misma solución impuesta por los jinetes del apocalipsis: Carlos Salinas-Ernesto Zedillo-FMI-BM. El riesgo de la quiebra financiera del IMSS ha deteriorado la calidad de sus servicios y le imposibilita pagar altas jubilaciones. Para salvar a uno y otro, la fórmula es sencilla: recortar brutalmente en 58 por ciento las futuras jubilaciones, de 40 mil pesos a 17 mil mensuales, de los empleados “aristócratas”.

El principio de justicia social de los ministros es curioso: cerrar la brecha, la desigualdad existente entre las pensiones, pero no elevando la que reciben la mayoría de los jubilados del IMSS (que los condena a sobrevivir en la miseria el resto de sus días y como un estorbo para sus familiares, después de ser explotados y convertidos en desechos humanos por los empresarios; alrededor de 2.5 millones de personas, con una pensión media de 1.5 SMV, la mínima garantizada equivale a uno, con gratificación anual, sino reduciendo la de los “privilegiados”). Su principio de igualdad se tasa en la pobreza; desde luego, no en la casta divina a la que pertenecen.

Ése no será el patético destino de los 11 cortesanos, porque su salario libre de impuestos es de, al menos, 317 mil pesos mensuales, 3.8 millones anuales. En 2009 percibieron 4.2 millones, pero “generosamente”, gruñendo por su mendicante vida, se los redujeron, luego de que se hizo público su insultante ingreso. Sin embargo, sus percepciones totales, incluyendo otras remuneraciones (bonos, gratificaciones, premios, estímulos, compensaciones), prestaciones o fondos que tenían o mantienen ocultos, no sería extraño que las dupliquen. Con esos emolumentos, el deshonor carece de sentido. Los truhanes del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación son peores que las pirañas. Ni ellos ni los altos funcionarios de los poderes Ejecutivo y Legislativo requerirían pensiones. Maman de las escuálidas ubres del Estado con una singular voracidad, de los impuestos que expolian de los cada vez más empobrecidos y miserables bolsillos de las mayorías.

“Según la revista Forbes, el austero Carlos Slim vive con un sueldo de unos 300 mil pesos, unos 24 mil dólares” (El Universal, 7 de julio de 2010). El salario de los cortesanos, descontando los impuestos que seguramente se les reintegra de otra manera, es de 184 SMV de 2010. De un total de 43.6 millones de ocupados, 32.9 millones, el 75 por ciento del total, ganan hasta cinco SMV, 8.6 mil pesos mensuales; 5.8 millones, el 13 por ciento, sólo perciben el mínimo de ese ingreso; 3.4 millones, nada por su trabajo.

Ellos están más allá del bien y del mal. Desde su aristocrático Olimpo, lanzan sus rayos antisociales.

Existen diferencias abismales entre la “aristocracia” laboral y los aristócratas. ¡Ave, señores Cesares, los que les redujeron sus pensiones los saludan! ¡Vivan las clases sociales!

Por desgracia, está su antítesis: la lucha de clases.

Para no contaminarse con la realidad, los cancerberos se colocaron otra vez sus anteojeras, delicadamente curtidas con la piel de los subhumanos que desuellan vivos. Así, a Valls y Franco, el ponente, nada les importó su conflicto de intereses, ya que fueron empleados del IMSS. Ya pasó lo mismo con el caso de la Guardería ABC. Pero ¿quién se preocupa por esa acción inescrupulosa? A los otros cortesanos y al Congreso no. A nadie entre los laberintos del poder. Al resto de la banda tampoco le preocupó suplantar la Ley del Seguro Social de 1997 por la de 1973 y arrojar al retrete el principio constitucional de irretroactividad de la ley, junto con los derechos igualmente constitucionales de los trabajadores, en un acto digno de un mago de carpa más que de un ministro experto en derecho constitucional, razón por la cual se supone que les pagan. ¿Quién sancionará sus vilezas?

La ilegalidad del sistema

A Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Fox, Calderón y los cortesanos, nada les importa el bienestar social. La jurisprudencia señalada no es accidental; constituye un eslabón más del proceso de destrucción del sistema solidario de pensiones y su reprivatización, iniciado por Salinas de Gortari con el llamado SAR-1992, consolidado por Ernesto Zedillo en 1997 con la nueva ley del Seguro Social y la creación de las afores que afectaron a los trabajadores del sector privado, y afianzado por Calderón, con el cambio en la Ley del ISSSTE en 2007. En mayo de 2009, los mezquinos de justicia y dadivosos en injusticia modificaron su jurisprudencia de septiembre de 2008 para ajustar a la baja las pensiones del ISSSTE, tal y como lo acaban de hacer con las del IMSS. Este año, Calderón decidió hacer efectivo el impuesto a la renta a las pensiones superiores a nueve SMV, que aumenta los ingresos estatales y reduce el monto de las pensiones. En el ínter, asfixiaron presupuestalmente al IMSS y al ISSSTE y redujeron las aportaciones empresariales. El corporativismo sindical y la represión facilitaron la terapia.

Las contrarreformas se sustentan en la lógica salvaje del credo neoliberal: acabar con el pacto que responsabilizaba al Estado de la seguridad social, con los derechos de los trabajadores, reprivatizarlos y obligar a los trabajadores que asuman su destino sin protecciones constitucionales. La coartada para arrojar al mar a los trabajadores fue que había que salvar fiscalmente al Estado, mientras se salva generosamente a los financieros, los constructores y otra clase de delincuentes; mientras se hipoteca su futuro financiero con los proyectos de infraestructura diferidos en el registro del gasto y otros esquemas de reprivatización disfrazada que desangran copiosamente la hacienda pública; mientras se reducen los impuestos a las empresas, sobre todo las grandes, y las personas de altos ingresos, simbólicamente porque prácticamente no pagan nada, debido a los regímenes especiales: la evasión, exención y deducción; mientras se derrochan los excedentes petroleros y se paga como a jeques a los bufones y la Corte palaciega.

Nunca ha existido el interés por crear un sistema de jubilaciones dignas, sino crear un jugoso negocio a los buitres financieros, sin riesgos para sus capitales. Actualmente existen alrededor de 3.2 millones de pensionados, equivalentes al 34 por ciento de las casi 11 millones de personas que tienen 60 años o más, al 50 por ciento de las poco más de 9 millones de 65 años y más. Para aquellos, jubilaciones de miseria y de pobreza; para el resto, nada. A junio de 2010, estaban registradas 40.1 millones de cuentas en los fondos privados. De ellas, 14.3 millones, el 36 por ciento, están inactivas. En el fracasado modelo del criminal pinochetismo seguido por México, representan hasta la mitad. En Argentina, pasó lo mismo. Con esa tendencia, en México sólo se jubilará uno de cada dos, debido al desempleo, la inestabilidad laboral y las personas que se ven obligadas a sobrevivir en la “informalidad” o abandonar el país ante la falta de empleos, por degradantes que sean. ¿Pueden alegrarse los que recibirán una pensión? Difícilmente. Al menos el 76 por ciento cotiza hasta con cuatro SMV (7 mil pesos actuales). Su monto dependerá de la (in)estabilidad en el empleo, el deteriorado salario real de cotización, sus aportaciones individuales, si es que puede, y los rendimientos pagados por los fondos (6.5 por ciento en promedio anual, descontando la inflación, 6.5 pesos por cada 100, o casi 14 si se suma la inflación) que bajarán con el tiempo. Pero antes tiene que restarle las comisiones que le cobran y las “minusvalías”, eufemismo empleado para ocultar las pérdidas sufridas en las ganancias y las aportaciones como las ocurridas en 2010, ya que, de momento, 33 de cada 100 pesos de los ahorros están invertidos en instrumentos de riesgo y el resto en papeles públicos, cuyos rendimientos oscilan entre una ganancia mínima y una pérdida real. Las pérdidas son para ellos; los beneficios seguros, para los buitres financieros. Según un parásito de la nueva aristocracia del sistema, Pedro Ordorica, presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, las administradoras se “solidarizan” con el 1 por ciento de sus propios recursos, más que compensado por las comisiones, en caso de pérdidas. ¡Cuánta generosidad! Al final, algunos se restarán los impuestos citados. ¿Cuánto percibirán? Es incierto. Lo único asegurado es el equivalente a un salario mínimo.

La destrucción de las pensiones es una cruzada neoliberal mundial. La Comisión Europea y el FMI la encabezan. La divisa es reducir los montos, imponer más obstáculos para alcanzarlos; obligar a los trabajadores a aportar más, entregar los recursos a la depredación empresarial, ampliar la edad de jubilación hasta los 70 años. ¿El ideal? Que los esclavos modernos se mueran al día siguiente de su retiro de la vida laboral activa.

El futuro de México: millones de viejos abandonados a la muerte por inanición. Unos pocos hombres de presa acumulando con su dinero.

Siempre y cuando no aparezca un Espartaco que encabece la rebelión de los esclavos.

Contralínea 196 / 22 de Agosto de 2010