1/26/2025

Ven en cambio a golfo de América plan para reclamar zonas petroleras; EU podría intentar apropiarse de áreas mexicanas

Miami.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decretó oficialmente cambiar el nombre del golfo de México al golfo de América. Aunque pueda parecer un gesto simbólico, esta propuesta está cargada de posibles implicaciones políticas, diplomáticas, económicas y legales que podrían transformar la dinámica de las relaciones internacionales y afectar directamente a los países que comparten esta gigantesca área marítima incluidos sus recursos estratégicos como el gas y el petróleo.

El golfo de México es una de las zonas más ricas en recursos naturales, particularmente en petróleo y gas. Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), aproximadamente 17% de la producción de petróleo de EU proviene del golfo de México. Este recurso es fundamental para la independencia energética de EU.

Octavio Pescador, académico de la UCLA y analista investigador, comentó a EL UNIVERSAL que “cualquier movimiento que altere la percepción o la administración del golfo de México podría tener consecuencias directas en la seguridad energética de EU y en los precios globales del petróleo, por eso no creo que vaya a suceder nada fuera de lo normal por el cambio de nombre del golfo [por parte de Trump]”.

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En un foro reciente, Martha Bárcena, quien fue embajadora de México en Estados Unidos, dijo que el cambio de nombre podría ser un primer paso para empezar a reclamar territorio donde hay petróleo. El golfo de México es un centro neurálgico para el comercio marítimo internacional. Más de 60% de las exportaciones de granos de EU salen de puertos ubicados en esta región, según la Asociación Nacional de Exportadores de Granos, lo que equivale a 30 millones de toneladas.

El geoestratega estadounidense Peter Zeihan, autor de The Accidental Superpower, explica en su libro cómo la geografía de EU, incluyendo su acceso al golfo de México, ha sido fundamental para su desarrollo como una potencia mundial. El golfo de México es una vía de acceso vital para comercio marítimo. Los puertos más importantes de EU en el golfo de México son los de Corpus Christi, en la costa de Texas; y puerto de Plaquemines, en la costa de Louisiana; son cruciales para importación y exportación de bienes desde EU apostados sobre el golfo de México.

“La explotación de estos recursos ha contribuido significativamente a la independencia energética de Estados Unidos”, ha dicho el historiador, pero, además, la ubicación del golfo de México facilita las relaciones comerciales y políticas con países de América Latina, aumentando la influencia de EU en la región y proporciona una barrera natural que ha protegido a EU de invasiones y conflictos, permitiendo a la Unión Americana enfocarse en su desarrollo interno. Zeihan argumenta que estas ventajas geográficas, entre otras, han sido cruciales para que Estados Unidos se convierta en una superpotencia. El golfo de México, en particular, ha jugado un papel esencial en la economía, la seguridad y la política exterior de la Unión Americana; incluida la fortaleza económica del petróleo bajo el lecho del golfo de México . Durante el siglo XIX, el golfo de México sirvió como vía de acceso a los territorios adquiridos tras la Doctrina Monroe y la anexión de Texas.

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Según el historiador estadounidense Douglas Brinkley: “El golfo de México es la cuna de la expansión económica y militar de EU”. La propuesta de Trump no sólo está diseñada para reforzar su visión de América Primero, sino que también envía un mensaje claro al resto del mundo sobre la intención de EU de reafirmar su control sobre áreas estratégicas. Una participante del think tank New America señaló en redes que “este tipo de gestos simbólicos son una forma de diplomacia coercitiva. Al renombrar el golfo de México, Estados Unidos está redefiniendo su rol como líder global, pero lo hace de una manera que molesta a sus aliados y vecinos”.

“Esto es más mediático y más para respaldar la corriente del pensamiento político que Trump representa, es parte de su guerra cultural”, dice Pescador; “ya existe un referente idéntico entre ambos países, donde cada país le dice de distinta manera a un río en la frontera; México le dice río Bravo y en Estados Unidos lo llaman río Grande y no pasa nada”.

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En el plano interno, el decreto podría ser utilizado por Trump para fortalecer su base de apoyo; “particularmente entre los sectores que ven con buenos ojos cualquier medida que refuerce la idea de la supremacía estadounidense”, comenta el analista. La congresista Marjorie Taylor Greene, aliada de Trump, declaró que planeaba presentar un proyecto legislativo para cambiar el nombre del golfo.

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“Donald Trump, dentro de EU y en su legislación le va a llamar golfo de América porque tiene esa potestad y lo va a hacer”, dice el académico Pescador, “pero no porque vaya a querer quitar territorio marítimo, porque hay límites marítimos territoriales y están muy bien definidos y existe una ley internacional marítima que el Congreso estadounidense reconoce para cualquier arbitraje. No creo que vaya por ahí”. Cualquier intento de ejercer un control unilateral a nivel mundial sobre el golfo enfrentaría retos legales y diplomáticos. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) otorga derechos exclusivos a los países costeros sobre las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) que se extienden hasta 200 millas náuticas desde sus costas. Dentro de estas zonas, los países tienen derechos exclusivos sobre los recursos naturales y actividades económicas.

En el caso del golfo de México, México tiene jurisdicción sobre 829 mil kilómetros cuadrados, mientras que EU controla 662 mil kilómetros cuadrados. Estas delimitaciones están claramente definidas y respaldadas por el derecho internacional. El analista jurídico James Kraska, explicó que “Estados Unidos no puede, bajo ninguna circunstancia, reclamar jurisdicción total sobre el golfo sin enfrentar una resistencia legal significativa de México y otros actores internacionales”. Esto incluye la necesidad de negociar cualquier cambio en las aguas internacionales del golfo en foros multilaterales, como la Organización Marítima Internacional (OMI).

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Renombrar el golfo de México puede parecer un acto simbólico, pero sus implicaciones podrían ser profundas y multifacéticas. Desde el punto de vista político, genera tensiones bilaterales con México y proyecta un mensaje de unilateralismo al mundo. Económicamente, podría alterar el comercio y las operaciones en una de las regiones más estratégicas del hemisferio occidental y deja mucho que pensar sobre la posibilidad de querer ampliar la influencia estadounidense sobre los recursos naturales bajo el lecho del golfo de México; aunque legalmente, enfrente barreras casi insuperables debido a las delimitaciones internacionales vigentes.

Un cambio no sólo requeriría negociaciones y aprobación en el ámbito nacional a través de la Junta de Nombres Geográficos de EU, sino también en el internacional, con la participación de la Organización Hidrográfica Internacional, la ONU y los países afectados. La falta de consenso regional o internacional haría prácticamente inviable la implementación de un cambio de nombre con reconocimiento global.

Fuente ; https://www.eluniversal.com.mx/mundo/ven-en-cambio-a-golfo-de-america-plan-para-reclamar-zonas-petroleras-eu-podria-intentar-apropiarse-de-areas-mexicanas

La guerra Vs. Claudia será más tenaz y grosera

sinembargo.mx

Pedro Mellado Rodríguez

Una guerra soterrada, de baja intensidad pero tenaz, persistente y perversa ya está en marcha, preparando el terreno para tratar de desestabilizar al gobierno de México, con el propósito de que, por fin, lleguen los “gringos”, y se haga realidad el sueño americano de muchos estadounidenses mexicanos nacidos de este lado del Río Bravo, que sueñan con que un sujeto bárbaro, grosero e incivilizado como Donald Trump, se convierta en el campeón de una derecha que pretende rescatar “sus instituciones”, las que históricamente ha utilizado solo en su provecho, y recuperar sus privilegios. Es una guerra de baja intensidad, que combina medios políticos, económicos, de manipulación informativa y amenazas militares.

Punta de lanza de esa guerra facciosa sigue siendo la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que durante los siguientes siete meses, hasta que tomen posesión en septiembre los nuevos ministros que se elijan en junio, seguirá encabezada por la ministra Norma Lucía Piña Hernández. Ese poder perverso seguirá buscando los medios jurídicos, legales o ilegales, justos o de la naturaleza que sea, para tratar de meterle zancadilla a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y buscar su descrédito, descalificación y, si se puede, hasta su potencial destitución del cargo, utilizando una herramienta que en las últimas décadas ha servido para defenestrar a mandatarios incómodos, que no se han ceñido a los caprichos de las oligarquías de derecha.

Más encumbrada que nunca, la oligarquía estadounidense, que suma un desmesurado poder económico y político, en torno al presidente Donald Trump, será el apoyo más decidido que reciban los grupos de derecha que gravitan en torno a la oligarquía criolla que pretende seguir mandando en nuestro país.

Ya hubo un intento para comprometer a la presidenta Sheinbaum Pardo. En octubre del 2024 la titular de un juzgado de distrito de Veracruz, Nancy Juárez, acusó de desacato a la mandataria del país por negarse a eliminar del Diario Oficial de la Federación la ya promulgada y constitucionalmente vigente reforma al Poder Judicial que entró en vigor el lunes 16 de septiembre del 2024.

Una red de organizaciones, agencias e industrias estadounidenses financian medios de comunicación en México y América Latina como parte de la guerra judicial, mejor conocida como lawfare, emprendida por la derecha para difundir a la opinión pública causas judiciales manufacturadas para atacar a gobiernos progresistas, expuso Silvina Romano, Coordinadora del Observatorio Lawfare, una organización que da seguimiento a la guerra judicial en América Latina, en la entrevista publicada el viernes 8 de noviembre del 2024, realizada en el programa Los Periodistas, de SinEmbargo Al Aire.

El Observatorio Lawfare que coordina Silvina Romano, investigadora de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, advierte que América Latina es hoy, más que nunca es un espacio en disputa y de tensiones políticas que buscan ser dirimidas en el campo de lo jurídico, para ello el lawfare, o la guerra judicial, se ha empleado hasta alcanzar procesos electorales y aparatos financieros, incluyendo por momentos el libreto de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, como sucede en la controversial relación actual entre los gobiernos de Estados Unidos y México. Se trata, explicó la investigadora, de un proceso de largo aliento que supera la instrumentalización del aparato judicial con fines políticos.

La derecha en México fracasó en su intento de eliminar de la vida política al expresidente Andrés Manuel López Obrador a través de una guerra judicial, mejor conocida como lawfare. Ahora, tras su retiro, la oposición concentrará sus fuerzas para tratar de deslegitimar a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, señaló en SinEmbargo.mx, en entrevista publicada el sábado 9 de noviembre del 2024, Aníbal García, investigador del Observatorio Lawfare, institución que se dedica a estudiar los golpes de estado que por la vía jurídica se han perpetrado contra mandatarios latinoamericanos que son incómodos para el gobierno de Estados Unidos.

Silvina Romano habló sobre cómo se va manufacturando un consenso para generar un relato en contra de determinados sectores de la política: “Los gobiernos no pueden, no deben incidir en la libertad de prensa, pero la Embajada estadounidense sí, pero las grandes corporaciones que están vinculadas a medios de comunicación como CNN, como Bloomberg sí pueden interferir nada más y nada menos que en la política interna de nuestros países a través de causas judiciales espectacularizadas y donde estos periodistas han emitido sentencia de culpable contra determinados políticos y sectores de la política mucho antes del debido proceso judicial”.

Esta estrategia tiene mucho que ver con los rumores que se vuelven verdades, en un mundo en el cual la verdad dejó de ser relevante para muchos periodistas y medios ligados al poder económico y político, que actúan por consigna, atribuyendo a algunos mandatarios actos de corrupción y relaciones peligrosas con organizaciones delictivas que no son probadas en los hechos concretos.

La investigadora de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, señaló en entrevista con SinEmbargo que, en México se preparaba el terreno para esta embestida judicial contra la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El primer paso, expueso, fue el intento de acusarla de “desacato” al que podrían seguir otras causas, algo que ya ha sucedido en otras regiones de América Latina.

En su plataforma oficial, el Observatorio Lawfare, que tiene su sede en Argentina, describe el fenómeno.

“El lawfare es una guerra política por la vía judicial-mediática, con intereses económicos, políticos y geopolíticos. Incorpora jueces, corporaciones de la comunicación, periodistas y líderes de opinión, policías, embajadas y agentes de inteligencia (locales y extranjeros). Se caracteriza por el abuso de prisiones preventivas, delaciones premiadas y veredictos antes del debido proceso judicial, mediante acoso y desmoralización a través de medios de comunicación. Incluye allanamientos de locales políticos y hogares de militantes, persecución y amenaza a familiares, situaciones de exilio y refugio político, manipulación y propagación de miedo en los involucrados en determinados procesos políticos”.

Explican los investigadores del Observatorio Lawfare: “Esta guerra opera ‘desde arriba’, por medio de un aparato judicial que se ‘eleva’ por encima del Poder Legislativo y del Ejecutivo, ampliando el margen de maniobra y poder para los jueces, contribuyendo a una pérdida de equilibrio entre poderes, permitiendo una creciente juristocracia y normalizando en muchos casos el doble rasero de la ley”. ¿Tiene para ustedes algún sentido esta idea, con respecto a lo que vemos en México?
El encumbramiento del aparato judicial y la selectividad en los casos judiciales, se articula con un rol protagónico de los medios de comunicación, que operan para la pronta criminalización de sectores o líderes políticos. Esta dinámica se alimenta con voces de especialistas, muchas provenientes de centros de pensamiento de expertos de Estados Unidos, que tienen fuerza de verdad y eco en los principales de medios y redes sociales.

Frente al empoderamiento político de los megaricos que ahora aconsejan al presidente estadounidense Donald Trump, tiene mucho sentido la siguiente observación del Observatorio Lawfare: “Es llamativo el rol de agencias de gobierno e intereses del sector privado estadounidense involucradas tanto en los procesos judiciales como en los resultados y eventos posteriores a los mismos, que muestran la instrumentalización del aparato judicial-mediático a favor de objetivos económicos, políticos y geopolíticos foráneos, que comparten intereses y negocios con minorías privilegiadas locales”.

El proceso de lawfare no se limita a la persecución contra partidos políticos y sectores vinculados al progresismo o a proyectos populares y nacionales, sino que avanza también contra la protesta social, exacerbando la criminalización de la militancia y la política, en una apuesta por salvar o fortalecer al neoliberalismo, la tecnificación de la política, la despolitización del Estado y el reforzamiento de sus aparatos represivos.

En política, la ingenuidad es un pecado grave. En México está incubado el huevo de la serpiente y sigue latente la amenaza de un Poder Judicial faccioso que desde las sombras sigue siendo un instrumento de la insidia, la discordia y de un eventual golpe de estado jurídico contra el gobierno de la Cuarta Transformación, que tiene el apoyo mayoritario del pueblo y se mueve en la certeza juarista de que el triunfo de la reacción, de la derecha, es moralmente imposible.

Pedro Mellado Rodríguez

Periodista que durante cinco décadas ha sido un acucioso y crítico observador de la vida pública en el país. Ha cubierto todas las fuentes informativas y ha desempeñado todas las responsabilidades posibles en medios de comunicación. Ha trabajado en prensa, radio, televisión y medios digitales. Su columna Puntos y Contrapuntos se ha publicado desde hace cuatro décadas, en periódicos como El Occidental, Siglo 21 y Mural, en Guadalajara, Jalisco. Tiene estudios de derecho por la Universidad de Guadalajara y durante una década fue profesor de periodismo en el ITESO, la Universidad Jesuita de Guadalajara. Es autor del libro Las Naves Nodrizas de la Comunicación y el Periodismo (Taller Editorial La Casa del Mago, Guadalajara, 2022).

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Marx califica a Trump

Fabrizio Mejía Madrid

La segunda llegada de Trump a la Presidencia de Estados Unidos renovó la célebre frase de Marx: Todo se escenifica dos veces, la primera como una gran tragedia y la segunda como una farsa abyecta. La idea de la repetición de algunos eventos en la historia la había leído Marx en Hegel, cuando se refiere a cómo los romanos tuvieron que insistir en una conducción centralizada del imperio después de varios intentos. Apunta Hegel en Lecciones de filosofía de la historia (1837): En todas las épocas del mundo, una revolución política se sanciona en las opiniones de los hombres cuando se repite. Así, Napoleón fue derrotado dos veces y los Borbones expulsados dos veces. Mediante la repetición, lo que al principio parecía mera cuestión de azar y contingencia, se convierte en una existencia real ratificada. Como se sabe, Marx retomó esa idea para su libro sobre el golpe de Estado en Francia perpetrado por Luis Bonaparte, sobrino del emperador Napoleón, cuyo propio golpe militar paró en seco la Revolución francesa. Hay 52 años de diferencia entre uno y otro evento. De hecho, Marx le impone el nombre de 18 Brumario (es decir, 9 de noviembre de 1799) más por la comparación que por haber sucedido en la fecha exacta. Luis Bonaparte, el sobrino de Napoleón, da su golpe el 2 de diciembre de 1851 y termina con la Revolución de 1848. Eso le da pie a Marx para alegar una repetición que ya, desde 1836, en una carta a su padre, le obsesionaba: Cada gigante presupone un enano; a cada genio, un ignorante aferrado a la tradición. César, el héroe, deja tras de sí al histriónico Octaviano; el emperador Napoleón, a Luis Felipe, el rey burgués; y a sí sucesivamente. Curiosamente, en esa misma carta a su padre, Marx le dedica unos versos satíricos al maestro Hegel: Enseño palabras entreveradas en un revoltijo diabólico,/así, cualquiera puede pensar justo lo que elija pensar.

Lo que Marx opinó del ascenso de este otro Bonaparte, quien decidiría la invasión a México con Maximiliano de Habsburgo a la cabeza de una monarquía, fue que se trataba de una farsa, puesto que el sobrino no tenía los arrestos y el carisma del primer Napoleón, un Robespierre a caballo, como lo definió Madame de Stäel. Pero si es que la historia requiere ratificaciones, como suponía Hegel, la política siempre es nueva. En el caso de Napoleón III, es decir, Luis, no fue una repetición, sino una innovación: el hombrecillo grotesco que llega a nombrarse emperador con base en traiciones, golpes fallidos, y se presenta como garante del orden. En la descripción que el propio Marx aporta no hay mucho de repetición: un régimen burgués apoyado no exclusivamente por burgueses, sino también por campesinos y el célebre lumpen del proletariado que describe así: hijos ilegítimos de los aristócratas, soldados desmovilizados, hombres de negocios en quiebra, caballeros venidos a menos, secretarios de algún abogado despedidos, funcionarios sancionados, limosneros, carniceros en bancarrota, ladrones. Sin clase, pero movilizados como agentes por Bonaparte, son la base social que permite el gobierno de Luis Bonaparte y que le da hasta para invadir México. En el Congreso Internacional de Trabajadores de 1868, es Marx quien, con el apoyo de los delegados de Bélgica, propone un pronunciamiento contra la invasión en México, concluyendo que la respuesta a toda guerra debe ser la huelga general.

El editor de Marx en esos años, de 1852 a 1862, Charles Dana, del New York Daily Tribune, había estado en el proyecto de las comunas utópicas fourieristas con Emerson y Hawthorne en Brook Farm. De él, el cuñado de Marx, Edgar von Westphalen, hermano de su esposa Jenny, obtuvo la información para emigrar a Texas. En Sisterdale participó de las ideas utópicas comunales de los inmigrantes alemanes que habían huido de la derrota de la revolución de 1848, la que termina con el ascenso de Luis Bonaparte. Edgar, un convencido del socialismo, se metió de lleno en la lucha por abolir la esclavitud. Cuando Texas se alió a la Confederación esclavista, Edgar y sus camaradas trataron de huir a México, pero 61 de ellos fueron masacrados en el río Nueces. Engels le mandó dinero a Edgar para evitar su reclutamiento y para que huyera a Veracruz, pero el dinero llegó demasiado tarde, y el cuñado de Marx fue obligado a combatir del lado esclavista de la historia estadunidense. Cuando pudo, desertó.

Como se habrán dado cuenta, todo el tiempo he estado hablando de Trump, aunque parezca que lo he hecho sobre Marx. La idea de la historia que se repite para ser ratificada por el pueblo que la encarna es mucho más poderosa que la simple idea de que Trump ha vuelto a la Presidencia de Estados Unidos. Ya ha hecho su debut con sus órdenes ejecutivas que son más o menos las mismas que en su primera gestión que fue, por decir lo menos, desastrosa. La repetición está en el uso de los imaginarios del siglo XIX a los que hemos hecho referencia: la expansión militar, el esclavismo del sur de Estados Unidos, la base social que limita entre la pobreza y la criminalidad, las utopías comunales, y el ascenso político de un personaje de farsa que, no obstante su condición, puede llevar a cabo una invasión del otro lado del mar. Lo nuevo de Trump esta vez es que su electorado se deshizo del neoliberalismo buena ondita, es decir, del supuesto centro-progre y se ha ido con quien tiene respuestas a la concentración brutal de la riqueza de 99 por ciento en uno por ciento.

Han votado al de ultraderecha que se exhibe impúdicamente con los tres estadunidenses más ricos del planeta. Les ha dado una razón para que no tengan trabajo estable, servicios médicos, y sí venta de drogas en la esquina: los inmigrantes. Mientras el centro-progre jamás propuso redistribuir ni mínimamente la riqueza, la ultraderecha ganó la partida con una solución punitiva hacia los que no tienen papeles. Ésa es la novedad de la repetición. Si vuelve a fracasar, será la ratificación que registró Hegel y que Marx odió tanto que la calificó de farsa.

Declarar terroristas a narcos traerá líos a armerías y bancos: académica

 ENTREVISTA ¬



La investigadora y académica Patricia Escamilla-Hamm explicó que la orden de Trump de declarar a los cárteles mexicanos como terroristas no sólo afecta a México sino a todos los que participan en la red del narcotráfico, por lo que será interesante observar cómo se va a actuar contra ellos.

Ciudad de México, 20 de enero (SinEmbargo).- La orden de Donald Trump de declarar a los cárteles mexicanos como terroristas traerá implicaciones no sólo a las organizaciones criminales, sino también a todas aquel que colabore con esta compleja red, como armerías y bancos, así lo aseguró la doctora Patricia Escamilla-Hamm, investigadora y académica.

"Con esa designación de los carteles se fortalece su autoridad [de Trump] (...) no sólo afecta a los carteles sino a todos aquellos que de una u otra manera ayudan a los operativos o a la operación de los carteles", explicó la experta para el programa de Café y Noticias que se transmite para el canal de YouTube de SinEmbargo Al aire.

La académica consideró que además de las implicaciones que esta situación tiene para México, será interesante observar cómo el Gobierno estadounidense va a actuar contra todos aquellos que directa o indirectamente cooperan con las organizaciones del narcotráfico. Por ejemplo, empresas que les venden armamento a estos grupos o los bancos que les ayudan a lavar dinero.

"Sería muy interesante que se castigara a los productores de armas o vendedores de armas, porque ellos venden armas indirectamente a los carteles de las drogas y otros, ellos empoderan a estas organizaciones que serían ahora organizaciones terroristas extranjeras. Entonces, ellos también entrarían en este círculo de actores que podrían castigarse", dijo Escamilla.

"Otros, sería muy interesante también los bancos, los bancos lavan dinero para los carteles, entonces, los bancos también contribuyen a la operación criminal terrorista como diría Trump, de estos carteles", añadió la experta, quien detalló que en esta compleja red del narcotráfico hay participación desde Estados Unidos, no sólo mexicanos, por lo que será interesante cómo Trump actuará contra ellos.

"Hay muchos ciudadanos estadounidenses que participan en esto, están los que recogen las drogas y las transportan, las entregan a distribuidores al mayoreo y luego se van reproduciendo los intermediarios hasta que llega a los que venden, a los usuarios, a los consumidores toda esa cadena de actores domésticos de Estados Unidos también estarían sujetos a esta designación", ahondó.

EU va a ser menos respetado con Donald Trump, dice exjefe de la DEA

 ENTREVISTA ¬ 

En entrevista con SinEmbargo el exjefe de operaciones internacionales de la DEA aseguró que el segundo mandato de Trump como Presidente de Estados Unidos será peor que el primero, pues ahora llega dispuesto a cumplir todas las amenazas que no pudo materializar la primera vez.

Ciudad de México, 15 de enero (SinEmbargo).- Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la Administración de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés), aseguró que con el regreso de Donald Trump Estados Unidos será menos respetado, pues será la primera ocasión en la que un criminal convicto llegue a la Casa Blanca.

En entrevista en el programa "Noticias a las dos" que se transmite a través del canal de YouTube de SinEmbargo Al Aire, Mike Vigil aseguró que a Trump no le interesa el bienestar de Estados Unidos, sino simplemente busca un beneficio personal.

"Los Estados Unidos van a ser menos respetados con Donald Trump, ellos saben que Donald Trump es inepto, es la primera vez, que ha entrado un Presidente a la Casa Blanca que es un criminal convicto y a él no le importa nada, simplemente los intereses personales".

El exjefe de operaciones internacionales de la DEA aseguró que el segundo mandato de Trump como Presidente de Estados Unidos será peor que el primero, pues ahora llega dispuesto a cumplir todas las amenazas que no pudo materializar la primera vez.

"Yo creo que Donald Trump va a ser peor de lo que fue cuando fue Presidente en su primer mandato. Donald Trump se retiró del escenario mundial, socavó las agencias de inteligencia y de aplicación de la ley que nos mantienen seguros, destruyó a la diplomacia que previene las guerras, aparte de eso insultó constantemente a nuestras aliados y se acercó a las dictaduras, por ejemplo de Putin, en Corea del Norte y siempre le falta el respeto a nuestros militares, dice que son perdedores".

Donald Trump regresa a la Casa Blanca después de un periodo de cuatro años. El también empresario fue condenado el pasado 10 de enero por un Tribunal de Nueva York a una "liberación incondicional", una clase de condena que no implica ni multa, ni cárcel ni libertad condicional, por el caso de soborno a la exactriz porno "Stormy Daniels".

Trump fue condenado en abril por un total de 34 cargos, cuando aún no estaba siquiera confirmado como candidato oficial a la Casa Blanca.

Mike Vigil recordó que Trump ha sido señalado de no ser una persona capaz de ocupar el cargo y citó a algunos exmiembros de su gabinete que lo califican como inepto.

"Hay que escuchar a muchos que trabajaron con él en su gabinete, secretarios de Estado, secretarios de la defensa y todos dicen que era inepto, que no sabía nada de la historia, que aparte de eso que era una amenaza él mismo de seguridad nacional".

Al respecto, Vigil señaló que tras su primer mandato como Presidente de Estados Unidos Trump ha decidido conformar su gabinete con personajes a los cuales pueda manipular a su antojo.

"Ahora Donald Trump tienen que colocar a personajes que son totalmente ineptos, pero él aprendió de la cuando fue Presidente la primera vez, que ahora él quiere nada más títeres que van a hacer lo que él quiera".

A Donald Trump no le importa nada de los Estados Unidos y lo digo, simplemente porque si él no no apoya a los Estados Unidos no va a apoyar a México, no va a apoyar a los aliados y entonces eso va a ser una amenaza para México Canadá y muchos países especialmente en América Latina porque dan un Trump es un racista, él no quiere personas como yo y usted y él quiere que los Estados Unidos sean blancos.

El exmimebro de la CIA indicó que uno de los principales problemas de las sociedad estadounidense es la ignorancia, la cual explica el regreso de Trump a la presidencia.

El problema que tenemos aquí en los Estados Unidos no es de los grupos terroristas es la ignorancia y aquí tenemos mucha ignorancia, especialmente en los estados republicanos que piensan que dan mucho para ellos.

"Ataca a México y él piensa que México nada más tiene que tronar los dedos y va a terminar con los carteles, pero si te fijas él no habla nada de las armas que vienen de los Estados Unidos a México, 80 por ciento mínimo de las armas que se encuentran en México vienen de los Estados Unidos, pero él y los republicanos no quieren controlarlas y eso es una amenaza para México".

Finalmente, Mike Vigil reconoció el carácter de la Presidenta Claudia Sheinbaum quien a pesar de las amenazas de Trump no se ha dejado intimidar y se ha mantenido firme en su posición de defender los intereses de México.

"Yo admiro a Claudia Sheinbaum porque es una mujer inteligente, es una mujer fuerte y no se va a dejar, pero Donald Trump está mandando a Ron Johnson como para intimidar a México. Yo creo que no va a hacer nada, dicen que es militar y lo manda así como para intimidad, pero México sabe perfectamente bien que él no va a poder hacer nada, él va a ser títere de Donald Trump".

Nancy Gómez y Manuel González



Trump ya impuso un nuevo orden mundial con amenazas: Enrique Dussel

 sinembargo.mx

ENTREVISTA¬ Trump ya impuso un nuevo orden mundial con amenazas: Enrique Dussel


El economista Enrique Dussel expuso que el anuncio de Donald Trump de imponer aranceles a ciertos países, así como su relación con empresarios es la muestra de cómo el Gobierno del republicano significa el inicio de "un nuevo orden mundial".

Ciudad de México, 25 de enero (SinEmbargo).– La manera de hacer política de Donald Trump marca un nuevo orden global, aseguró en entrevista Enrique Dussel, Coordinador del Centro de Estudios China-México de la Facultad de Economía de la UNAM, quien también planteó la importancia de que el Gobierno mexicano trabaje en una agenda que no excluya a China.

"Lo que estamos viviendo es un nuevo orden global, estamos siendo testigos de cómo en estos días el poder hegemónico después de la Segunda Guerra Mundial ha logrado con el nuevo Presidente Trump un giro vertiginoso. Lo que estamos viviendo es, por un lado, el fin del multilateralismo. Estamos siendo testigos de docenas de medidas unilaterales en todos los ámbitos. La salida de la Organización Mundial de la Salud, la exigencia de que países europeos participen en mayor medida en la OTAN, temas unilaterales con respecto a la migración, con respecto a aranceles", dijo el doctor en Economía en entrevista para Dos con Todo, programa de SinEmbargo Al Aire.

En su primer día como Presidente, Donald Trump confirmó que está pensando imponer aranceles del 25 por ciento a las importaciones de México y Canadá, también dijo que daría más detalles sobre ello el 1 de febrero. El republicano ha amenazado al Gobierno de México con estos impuestos por abrir paso a importaciones desde China y permitir el paso de miles de migrantes.

México –incluyendo empresas estadounidenses en territorio mexicano– necesita actualmente las importaciones chinas para venderle a EU. El economista Dussel ha documentado que el 7.5 por ciento de las exportaciones de México a EU en 2020 tuvieron valor agregado chino en electrónica y autopartes.

Además, de acuerdo con datos expuestos por la Secretaria de Hacienda, de 2018 a 2023 México ha aumentado sus importaciones de China un 38 por ciento en el mismo periodo, ya que el déficit México-China pasó de 76 mil millones de dólares en el 2018 a 105 mil millones de dólares en el 2023.

Aunque desde hace meses Trump también amenazó con imponer impuestos a China, en su primer día como Presidente no había detallado si lo hará. Fue hasta este martes que Trump anunció que su Administración está discutiendo imponer un arancel de 10 por ciento a los bienes importados de China a partir del 1 de febrero con el argumento de que el fentanilo está siendo enviado desde China a México y Canadá.

Trump y el Presidente de China, Xi Jinping, conversaron vía telefónica el 17 de enero. Después de la llamada el mandatario chino dijo que espera un “buen comienzo” de las relaciones entre ambos países; además, Han Zheng, Vicepresidente de ese país acudió a la toma de protesta de Trump.

“Estamos hablando de las dos mayores potencias mundiales y creo que el tema de medidas unilaterales rápidas en contra de China, léase aranceles, seguramente requerirán de un poco más de tiempo […] Desde una perspectiva de China se buscan relaciones estables entre Estados Unidos y China, y China destaca la importancia del respeto mutuo, es un tema relevante para México", planteó Enrique Dussel.

El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, así como el director ejecutivo de Google, Sundar Pichai, y Elon Musk, uno de los asesores de Trump y la persona más rica del mundo destacaron ayer en la toma de protesta de Donald Trump.

Una de las primeras órdenes ejecutivas de Trump fue otorgar una prórroga de 75 días para que la red social china TikTok siga operando en ese país pese a que una ley que se lo prohibía desde el domingo todavía estar bajo control de la empresa china ByteDance.

“Es el inicio de un nuevo orden mundial, no es irrelevante, en la inauguración del Presidente Trump habló de que quiere dar por terminado el declive de Estados Unidos (…) es decir, su punto de partida es hacer a Estados Unidos grande de nuevo, pero de nuevo en esta nueva forma de hacer política. Desde una perspectiva del poder un país como Estados Unidos es más poderoso que otros países, es más poderoso que Ucrania, es más poderoso que México, es más poderoso que Groenlandia, es más poderoso que Panamá, es una perspectiva de poder, y en donde en muchos casos me temo que la política estará directamente vinculada con negocios”, opinó el académico Dussel sobre la relación entre el republicano y los empresarios.

El Centro de estudios China-México de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó recientemente un documento con 27 propuestas para una agenda bilateral nueva, en ella se habló de la importancia de las relaciones triangulares de México al considerar que desde 2017 Estados Unidos y China, las dos principales economías a nivel global, mantienen una confrontación o competencia económica, política y cultural, por lo que México y otras regiones deben tomar medidas pragmáticas ante estas diferencias.

"Nuevas relaciones triangulares, eso lo que exige es una relación política económica, cultural con Estados Unidos y con China no o con China. Hay sectores en México que están recientemente, por cuestiones yo les diría racistas, políticas, de ignorancia, etcétera, que están insistiendo en Estados Unidos o China. Me parece que eso desde una perspectiva mexicana tiene muy poco sentido para México [...] No significa estar a favor o en contra de China o de Estados Unidos, sino que simplemente ser muy realistas y exigir al sector público en México una agenda, una política de corto, mediano y largo plazo. Uno diría, por supuesto que con Estados Unidos, pero también con China, tenemos más de 130 años de relaciones diplomáticas, una relación muy rica en el ambiente académico, educativo, también en el económico, de inversiones. Son 27 propuestas para implementarlas hoy”, detalló Enrique Dussel.

Dulce Olvera y Montserrat Antúnez

CINE : Emilia Pérez


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▲ La actriz Karla Sofía Gascón y el director francés Jacques Audiard en conferencia de prensa en la capital mexicana.Foto Cristina Rodríguez
El capo mexicano de la droga Manitas del Monte tiene el súbito anhelo de cambiar de sexo, y, para lograrlo contrata a la abogada Rita Mora Castro (Zoe Saldaña) mediante una fuerte suma de dinero, para que le procure en Tel Aviv la intervención quirúrgica necesaria, le ayude después a certificar su fingida muerte y asegure el cuidado de su esposa Jessica (Selena Gómez) y sus dos hijos, a quienes Rita procurará un exilio de lujo en Suiza. Después de un tiempo, la joven litigante recibirá una nueva encomienda por parte de un Manitas transfigurado en una mujer atractiva que responde al nombre de Emilia Pérez (Karla Sofía Gascón). Se trata de que ella pueda convivir de nuevo con su familia haciéndose pasar por una prima lejana del desaparecido Manitas y adoptar así una apariencia nueva como la bondadosa tía Emilia. Por si estos cambios no fueran suficientes, Emilia desea también redimir su pasado sanguinario volviéndose una diligente acompañante y defensora de las madres que buscan a sus hijos desaparecidos, la mayoría de ellos víctimas de cárteles criminales como el que sigue aún controlando, desde la sombra, el propio Manitas, ahora con identidad transgénero.

Emilia Pérez (2024), comedia de trama rocambolesca teñida de melodrama negro, dirigida por el veterano francés Jacques Audiard ( Un profeta, 2009; Metal y hueso, 2012), se presenta también como un musical videoclipero acompañado de coreografías de corte hollywoodense y como una improbable propuesta operística, dos ambiciones o estrategias artísticas que no terminan de cuajar o convencer. No es dado a todo autor de cintas de acción o de dramas de suspenso, por notables que sean, incursionar con acierto y fineza en la comedia satírica a la manera de un Ernst Lubitsch o un Billy Wilder, tal vez ni siquiera del mejor Almodóvar. De ahí que, pese a las estupendas actuaciones de Zoe Saldaña, Karla Sofía Gascón y Adriana Paz, la cinta soporte el lastre de una sospecha continua de inverosimilitud por su manera inconsistente y simplista de tratar temas tan delicados como la transición de género en una sociedad machista o la tragedia real de la narcoviolencia y su ominosa carga de personas desaparecidas o ejecutadas, o el improbable ánimo de redención de un ser despiadado y cruel de pronto transformado en dama de la caridad o del desprendimiento humanista –en suma, una figura de culto, a la manera del legendario bandolero sinaloense Jesús Valverde.

Todos estos tropiezos o ingenuidades en el diseño del guion que Audiard desprende libremente de la novela Écoute, de Boris Ranzon, no justifican, sin embargo, la carga de descalificaciones absurdas que en algunos medios y redes sociales se le han lanzado al director, al punto de exigir que no se exhiba la película; en especial los insultos de un chovinismo ramplón que sentencia que un director extranjero no puede hablar a la ligera de un país que no conoce bien –argumento peregrino o malintencionado que tuvo que soportar hace 75 años un genial cineasta aragonés después de filmar Los olvidados. Y qué decir de la tontería de suponer que el país que ha abordado en su cine, con realismo crudo, el narcotráfico y los desaparecidos en cintas como Heli (2013), de Amat Escalante o Sin señas particulares (2020) de Fernanda Valadez, no sea capaz, a estas alturas, de mostrar la madurez suficiente para abordar esos mismos asuntos con las libertades que ofrece la ficción en una lúdica mezcla de géneros y con un humor fantasioso. En otros casos se ha abordado con irreverencia inofensiva el tema también espinoso del sida, como en Sólo con tu pareja (Alfonso Cuarón, 1991), cinta que suscitó protestas airadas, centradas en la corrección política, a la postre injustificadas. Cabe preguntarse ahora si todo artista deberá autocensurarse frente a algunos temas o someterse a un linchamiento mediático por supuestos agravios a una causa noble. ¿En la galaxia binaria que hoy afianzan Donald Trump y sus acólitos, incomodará tal vez que una actriz transgénero pueda ser nominada a un Oscar? Emilia Pérez es una cinta original que busca emular las coreografías delirantes de un Busby Berkeley o las atmósferas de un cine negro donde la clásica mujer fatal agregaría a sus encantos la sorpresa de un súbito cambio de género. A cada espectador corresponde juzgar lo atinado o fallido de esa aventura artística. Lo que será difícil negar es la estimulante audacia del intento.

Se exhibe en la Cineteca Nacional Xoco, Cine Tonalá y salas de Cinemex y Cinépolis.

Trump es la cabeza de un proyecto de las élites: Guadalupe Correa

 ENTREVISTA ¬ 


La politóloga y escritora Guadalupe Correa explicó que detrás del Presidente Donald Trump hay toda una élite que va a sostener el proyecto del republicano de acuerdo a sus intereses y que este proyecto requiere de enemigos imaginarios. 

Ciudad de México, 20 de enero (SinEmbargo).- Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, lidera un proyecto que está sostenido por la élite de Estados Unidos, entre quienes se encuentran personajes como Mark Zuckerberg, Bill Gates y Elon Musk, así lo aseguró la politóloga y escritora Guadalupe Correa.

"Trump no es un loco, es la cabeza de un proyecto y detrás de él está gente que tiene mucho dinero (...) estamos viendo a Mark Zuckerberg, estamos viendo a Bill Gates, que apoyaron a los demócratas y ahora están apoyando a Donald Trump", explicó la experta en entrevista para el programa Noticias a las Dos que se transmite por el canal de YouTube SinEmbargo Al Aire.

Correa detalló que pese a que en cierto momento todos estos personajes apoyaron a los demócratas, en este momento están apoyando a Trump, ya que ahora el republicano responde a sus intereses, por lo que, incluso, "se están reuniendo con él". "Vemos a Elon Musk, que también en algún momento estuvo distanciado de Donald Trump, regresa", ahondó.

La experta subrayó que son estas elites, con mucho dinero de por medio, las que han dispuesto la creación de enemigos imaginarios, como ahora lo son los migrantes y los cárteles mexicanos con el propósito de mantener contenida a la población, no obstante, las productoras de armas, vinculadas al narcotráfico, van a continuar, así como la migración.

"Él [Trump] realmente es la cabeza de un proyecto que vincula a las élites y que prefieren tener estos enemigos imaginarios para a la población mantenerla de alguna manera contenida", reiteró Correa, quien alertó que la Unión Americana va a seguir aceptando migrantes, pero ahora en peores condiciones para éstos, ya que ese país necesita que les sigan haciendo el trabajo,

"No se va a deportar a toda esta gente, pero sí, bajo condiciones más fuertes, van a entrar con mucha mayor vulnerabilidad a los Estados Unidos, se va a quedar mucha gente en la frontera, se van a extender las redes de tráfico humano, las redes de crimen organizado del lado mexicano y vamos a seguir con la maquinita", dijo la experta.

Nancy Gómez y Manuel González

La deriva oligárquica de los Estados Unidos

 sinembargo.mx

Mario Campa

En una gélida toma de protesta con todo y la pompa ceremonial, Trump anunció sin recato que Estados Unidos volvería a ser una nación expansionista. En ese mismo acto, declaró una emergencia fronteriza que ganó el aplauso de una grada con una fortuna agregada de 900 mil millones de dólares sólo entre Elon Musk (Tesla), Jeff Bezos (Amazon) y Mark Zuckerberg (Facebook). Cual escena de Dragon Ball, una danza de la fusión entre el poder político encarnado por Trump y el económico representado por los tres sonrientes magnates dio vida a un ser nuevo, a saber: una oligarquía de libro de texto.

Crecen los clamores contra esa forma de Gobierno cuyo poder es amasado por una minoría, típicamente la clase social pudiente, que ejerce plena captura para saciar el interés individual sobre el general. Joe Biden protestó en la agonía de su mandato contra la aparición de un nuevo “complejo tecnológico industrial” que amenaza el ideal democrático estadounidense. Algo que Steve Bannon, exasesor de Trump, llama “tecnofeudalismo”.

Y las alarmas también suenan en el exterior. En su último artículo para el diario francés Le Monde, el economista Tomás Piketty nombró a la batalla de la democracia contra la oligarquía como “la lucha del siglo”. Si bien culpa a Biden de letargo por haber hecho “poco para oponerse
a la deriva oligárquica que ocurre tanto en su país como a nivel mundial”, reconoce que la influencia del dinero en las campañas electorales de Estados Unidos vuelve improbable un giro de rumbo de corto plazo.

Y es que el financiamiento de los magnates sigue en franco ascenso. Elon Musk, la moneda más reluciente de la alcancía, donó unos 270 millones de dólares a la campaña de Trump. Como resulta más metálico que lógico, un análisis de CNN reveló que tres docenas de los nombramientos de la nueva Administración corresponden a donantes o recaudadores de fondos. Con el culto a las utilidades hemos dado.

El grado de descomposición moral y regodeo sorprende cada que aparenta haber alcanzado un techo. Las dos criptomonedas meme llamadas TRUMP y MELANIA, en manos mayoritarias de la pareja presidencial, duplicaron la fortuna familiar en la antesala del poder. La normalización de la burbuja y los vicios de Trump restaron importancia al conflicto de interés en un mercado desregulado y fraudulento que ha visto cientos de activos volverse polvo. Ayuda a matar la noticia que los dueños del Washington Post, Facebook y X (antes Twitter) unieron su futuro al de Trump.

El regreso de Trump simboliza un desafío a los valores democráticos y al orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial. Además de las instituciones multilaterales amenazadas, el estado de bienestar, la prensa independiente, la movilidad laboral transfronteriza y hasta la soberanía territorial corren riesgos existenciales.

El programa nombrado como “America First 2.0” por algunos republicanos es una versión radical del primer trumpismo. La presencia de Javier Milei y Georgia Meloni entre los selectos invitados anticipa desde las formas una agenda de ruptura con el dogma neoliberal. El consenso forjado en la posguerra entre las potencias occidentales luce herido donde más duele: en su legitimidad anclada a la conducción orquestal de los Estados Unidos.

Para Branko Milanovic, la caída del Muro de Berlín dio inicio del neoliberalismo como bloque histórico y la asunción del 20 de enero marca su final simbólico. Lejos de celebrar la victoria de Trump, el economista considera que la política basada en aranceles coercitivos y de bloques
regionales marca un quiebre de rumbo.

El activismo geopolítico basado en olas de amenazas seguidas de alianzas encontró nueva expresión con la crisis de TikTok. Al entrar de apagafuegos, Trump dejó entrever la posibilidad de una venta del 50 por ciento de la aplicación china a algún magnate estadounidense congraciado. Fiel al estilo de la casa, Trump anticipó aranceles y forzar un cierre permanente en caso de algún veto de Xi Jinping.

Que temas espinosos sean seguidos entre la indiferencia y la resignación por el elector moderado hablan de un cambio de época tolerante a la hiperconcentración del poder, los abusos asimétricos, el individualismo extremo, el darwinismo social y la priorización del crecimiento sobre la sana convivencia. La libertad del zorro en el gallinero es aquello que los multimillonarios exigen para saciar el apetito infinito de la riqueza personal. Y la llave de vía libre al gallinero se llama Donald Trump.

La deriva oligárquica de los Estados Unidos aún puede ser frenada, aunque tarea fácil no es. El peso del poder económico en el engranaje político crece: legitima y patrocina la causa, hoy al mando de Trump.

Para Piketty, quitarle al zorro la llave demanda un cambio en la correlación de fuerzas en el Sur Global para empujar fiscalidad progresiva o una democracia económica que otorgue representatividad a los trabajadores en las juntas directivas. Para demócratas como Bernie Sanders o Elizabeth Warren, arrebatar la llave pasa por romper en partes pequeñas a los gigantes tecnológicos como Amazon o Microsoft. Ambas vertientes encuentran cauce en el abatimiento de las desigualdades como condición necesaria para sociedades más justas.

Acaso el tamaño de la tarea amerite un retorno a Montesquieu, quien no levantaba sospechas de socialista: "La tiranía de un príncipe en una oligarquía no es tan peligrosa para el bienestar público como la apatía de un ciudadano en una democracia", dijo en el Espíritu de las leyes.

Para vencer la apatía, el primer paso es retratar las fauces y el vientre saciado del zorro junto a la crudeza de las primeras plumas ensangrentadas. Solo así se alborota al gallinero sobre la peligrosidad de desmayar la guardia frente a una llave en plena captura.

Mario Campa

Mario A. Campa Molina (@mario_campa) es licenciado en Economía y tiene estudios completos en Ciencia Política (2006-2010). Es maestro (MPA) en Política Económica y Finanzas Internacionales (2013-2015) por la Universidad de Columbia. Fue analista económico-financiero y profesor universitario del ITESM. Es planeador estratégico y asesor de política pública. Radica en Sonora.

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Trump y la paradoja del imbécil

 sinembargo.mx

Héctor Alejandro Quintanar

En el mundo del discurso político, podría pensarse que la única virtud del señor Trump es su falta de filtros. Y es que la experiencia mexicana con presidentes demócratas de los últimos años, como Biden u Obama, destaca porque mientras aparentaban ser, con base en sus palabras, más sensatos que su contraparte republicana, en los hechos ambos fueron expulsores de migrantes, cuyas cifras alcanzaron, en el periodo de Biden, incluso una cota mayor que el primer periodo de Donald Trump.

Esa dualidad que esconde intenciones, o donde los hechos contradicen a las palabras, dificulta el análisis de quién exactamente es la figura presidencial estadounidense. Con el caso de actual republicano estridente y fachoso (en ambos sentidos del término), podría pensarse que su discurso es atroz pero claro, y que sin ambages revela sus intenciones y proyectos, por malsanos que estos suenen. Y con ello uno sabe bien a qué atenerse.

El problema, sin embargo, es que en políticos como Trump, esas intenciones, por transparentes que sean, chocan siempre con una realidad que en algunos aspectos aún es a prueba de idiotas. El problema, así, es aprender a desmenuzar las malsanas intenciones de Trump en medio de su pirotecnia verbal. Pongamos en ese sentido un ejemplo.

El Presidente estadunidense promovió nominar como terroristas a ciertas organizaciones criminales mexicanas. Obviamente eso le daría una presunta patente para combatirlas con la fuerza, tal cual lo estipula la histórica redefinición de la política exterior de Estados Unidos, que después de la disolución de la Unión Soviética, trocó el enemigo externo “comunista” por una ambigüedad del enemigo externo narcotraficante y, después del 11 de septiembre de 2001, por el enemigo terrorista.

Hoy, como informó en días recientes el maestro Javier Oliva, especialista notable en seguridad nacional, en entrevista con el periodista Jesús Escobar Tovar, es importante observar el listado oficial del Departamento de Estado norteamericano sobre quiénes son organizaciones terroristas, nómina donde, salvo por cuatro entidades, hay una mayoría abrumadora de organizaciones islámicas.

La decisión de imputar a alguien la pertenencia a esa lista no es, sin embargo, una decisión vertical de quien ocupe la Presidencia estadounidense, pues pasa por el filtro del Congreso y, por jocoso que suene, la entidad señalada como terrorista tiene derecho a impugnar la decisión. Ese complejo entramado aún es la aduana que debe pasar para que organizaciones criminales del narco en México pudieran ser catalogadas con esa etiqueta.

Por un momento pensemos en que eso ocurra y que en efecto hubiera un combate bélico de los Estados Unidos en México contra dichas organizaciones. La historia reciente muestra cómo el fracaso ha sido la constante en esas aventuras estadounidenses, no sólo en Afganistán, sino en Irak, donde la mentira de “armas de destrucción masiva” en 2003 y el combate al terrorismo llevaron a Estados Unidos a una derrota y a una destrucción sangrienta de dos países en Medio Oriente.

A nadie tendría que parecerle atractivo ese escenario en México.

Pero pensemos en una cuestión más práctica. Al día de hoy, el 76 por ciento de las armas de alto poder de los cárteles mexicanos proviene nada menos que de las brutales y obsoletas armerías estadounidenses. En honor a la verdad, si Estados Unidos declara “terroristas” a ciertos cárteles, inmediatamente tendría que denominar a los expendios de armas de ese país como facilitadoras de entidades terroristas, complicidad inadmisible y punible.

Eso, obviamente, implicaría además que Trump reconociera como aliados del terrorismo a esos centros avalados por la Asociación Nacional del Rifle, entidad de neuróticos violentos que, por ende, es un pilar indiscutible del trumpismo.

Y, en ese mismo sentido, Trump tendría que considerar que su país es el máximo consumidor de drogas en el mundo, y buena parte de ello proviene de trasiegos y negocios con los cárteles de México. por lo que los adictos de su país, en vez de considerarse un problema de salud pública, en automático pasarían a ser financiadores del terrorismo.

Así, queda la pregunta en el aire acerca de si realmente es viable este escenario o qué ejercicios de deshonestidad y maniobra política se harían para, al mismo tiempo, tildar de terroristas a los cárteles, y deslindar de la complicidad con ese crimen a sus soportes norteamericanos, tanto financieros como armamentistas.

El choque de realidad de la estridencia de Trump se evidencia desde su propio círculo: mientras el Presidente expone esas barbaridades, junto a otras (como los aranceles desmedidos que afectarían a la propia economía estadounidense, o anexiones absurdas como la de Groenlandia o el Canal de Panamá), el Secretario de Estado, Marco Rubio, sin ser un hombre brillante, parece entender mejor la situación y mantiene posturas que, al menos, van más apegadas a los hechos, como el considerar a México un socio par o reconocer el problema de adicciones en los Estados Unidos.

A eso se enfrenta hoy México, a un Presidente más abierto en la oscuridad de sus intenciones, pero más limitado en su entendimiento de la realidad. Saber espulgar sus dichos, contrastarlos con los hechos y conocer los filtros e interfaces que rodean las decisiones del poder presidencial estadounidense es el verdadero reto del Gobierno mexicano, la Presidenta Claudia Sheinbaum y su Cancillería.

Y en ese entramado, deberán entender qué dosis de la estridencia trumpista hay que tomar más en serio y qué cosa dejarla pasar como vil vulgata destinada a alebrestar a sus bases y mantener su apoyo electoral republicano de cara a elecciones venideras en el vecino del norte. En pocas palabras, el Gobierno mexicano enfrenta con Trump la paradoja del imbécil: si no se le contesta creerá que tiene razón, pero si sí se le contesta pensará que tiene importancia. Pero el problema de fondo es obvio: con todo y límites democráticos, siempre es preocupante que la imbecilidad política, por más sagacidad discursiva tenga, llegue al poder.

Héctor Alejandro Quintanar

Héctor Alejandro Quintanar es académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, doctorante y profesor en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Hradec Králové en la República Checa, autor del libro Las Raíces del Movimiento Regeneración Naciona

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Trump y la oligarquía tecnológica

Silvia Ribeiro*

Ante el acto de asunción del presidente Donald Trump este lunes 20 de enero, se alinearon docenas de millonarios a manifestar su apoyo a este presidente, que en su discurso confirmó la concreción inmediata de medidas racistas, machistas, contaminantes e imperiales que había anunciado anteriormente. No es nuevo que los ricos pongan dinero para apoyar a candidatos que favorezcan sus intereses, en general lo hacen con los principales candidatos de diferentes partidos, para cubrir todos los frentes.

Lo nuevo ahora es el desparpajo y la arrogancia pública de los super millonarios para presumir su poder e influencia en el gobierno de Trump y la notoria presencia de los milmillonarios de las industrias tecnológicas, así como su expreso apoyo a políticas abiertamente discriminatorias y hostiles a la justicia social y ambiental.

Elon Musk de Tesla, X y SpaceX, Mark Zuckerberg de Meta, Jeff Bezos de Amazon, Sundar Pichai de Google y Tim Cook de Apple ocuparon puestos de primera línea en la ceremonia de investidura. Figuras políticas como el presidente de Argentina Javier Milei y la presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Georgia Meloni, fueron sentados en la última línea.

De los 10 hombres más ricos del mundo, ocho han acumulado su fortuna con empresas tecnológicas. Cinco de ellos, cuyas fortunas superan 200 mil millones de dólares, estaban presentes en esa ceremonia. Elon Musk, figura payasesca pero no por ello menos peligrosa, es el hombre más rico del mundo. Invirtió más de 200 millones de dólares en la campaña de Trump, pero recuperó 750 veces esa suma desde el anuncio del triunfo electoral de Trump al presente. Sus acciones subieron más de 150 mil millones, para totalizar una fortuna personal de 421 mil millones. A su fortuna personal se suman los millonarios subsidios directos e indirectos que ha recibido para sus empresas SpaceX, Tesla y Starlink de parte del gobierno. No obstante, aunque es difícil de estimar la cantidad exacta por la opacidad de datos, se estima que Musk debe miles de millones de dólares en impuestos impagos.

Justamente una de las primeras medidas de Trump fue abolir la participación de Estados Unidos en el acuerdo para que las empresas multinacionales paguen impuestos. Esta iniciativa de la OCDE aprobada en 2021, llevó a que 140 países se comprometieran a establecer un impuesto mínimo de 15 por ciento a las ganancias de las empresas trasnacionales, y trabajar en mejorar la aplicación de impuestos a las grandes tecnológicas. Las actividades de las grandes tecnológicas, al ser virtuales e internacionales, son difíciles de controlar y si pagan impuestos es en porcentajes mínimos, pese a tener las mayores ganancias del planeta.

Cínicamente, Musk fue nombrado director del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental que pese a su nombre no es una instancia pública sino una organización no gubernamental, creada para asesorar al gobierno de Trump en reducción del déficit fiscal, pero con amplio acceso a la información del gobierno. Musk aseguró que podría realizar recortes por 2 billones de dólares del presupuesto público, que seguramente serán en programas sociales, de salud, educación, medioambiente.

En contraste, ahora los subsidios gubernamentales aumentarán en sectores claves para los titanes tecnológicos. Por ejemplo, a través de las anunciadas incursiones espaciales, en las que hay cuantiosos contratos tanto con las compañías de Elon Musk SpaceX como con Blue Origin de Jeff Bezos. Me referí a ello en un artículo anterior (https://www.jornada.com.mx/2024/06/15/opinion/016a1eco).

Los lanzamientos de cohetes espaciales privados conllevan importantes impactos ambientales, también debido a los accidentes, que en casos han devastado grandes áreas naturales y afectado poblaciones. Este 16 de enero, un cohete Starship de la empresa SpaceX, explotó a minutos del lanzamiento, arrojando una gran cantidad de desechos ardientes sobre el Caribe. Paradójicamente, las industrias están presionando Agencia de Protección Ambiental para que ni siquiera sea necesario solicitar un permiso ambiental para los lanzamientos de estos cohetes o de los que llevan satélites privados. La instalación de miles de satélites privados, la mayoría Elon Musk, son una fuente de contaminación de la tierra, la atmósfera y la órbita terrestre baja de la Tierra, además de ser una base de control planetario de las comunicaciones y otras industrias digitalizadas (https://www.jornada.com.mx/2024/05/18/opinion/015a1eco).

Otro aspecto esencial para las grandes tecnológicas en el que quieren asegurar subsidios del erario público y al mismo tiempo evitar cualquier regulación, de impacto ambiental, social o político es el desarrollo de la inteligencia artificial, para la cual necesitan instalar cientos de nuevos megacentros de datos, que implican un uso enorme de agua y energía.

En todos estos aspectos y otros que iremos analizando, Trump les asegura apoyo e impunidad.

* Investigadora del Grupo ETC

CINE ; Grilla papal


Leonardo García Tsao
Este pasado jueves se confirmó el estatus de Cónclave como película de calidad al haber conseguido varias nominaciones al premio Oscar (que no incluyeron al director, el alemán Edward Berger, cuya habilidad no fue suficiente para convencer a los votantes de que no se dirigió sola).

La trama, basada en el best seller homónimo de Robert Harris, se presta a presentar una fachada de prestigio: un papa anciano fallece y el arzobispo decano Lawrence (Ralph Fiennes) se da a la tarea de organizar el cónclave que elegirá al nuevo pontífice con la votación de cardenales de todo el mundo. Eso desata una serie de grillas e intrigas entre los candidatos más probables.

El más popular es el estadunidense liberal Bellini (Stanley Tucci), quien dice no querer el puesto. El más odiado, el italiano Tedesco (Sergio Castelitto), añorante de las misas en latín y cuya ideología reaccionaria amenaza con retrasar aún más los preceptos católicos. Y hay uno siniestro, el canadiense Tremblay (John Lithgow), que opera secretamente para desacreditar a sus rivales, incluyendo al africano Adeyemi (Lucian Msamati) a quien le revela una amante embarazada en su pasado. Curiosamente, el cardenal mexicano Benítez (Carlos Diehz), con arquidiócesis en Bagdad y en Kabul, resulta ser clave en el proceso. (En la novela el personaje era filipino. Pero los mexicanos estamos de moda en el cine extranjero).

El ágil y bien urdido guion de Peter Straughan mueve con acierto las piezas de su intriga, aceitada por los notables actores en su reparto. Sobre todo, Fiennes sobresale como el decano forzado a hacerla de detective para escudriñar el currículo de los candidatos. Con dudas sobre su fe, el personaje parece doblarse con el peso de sus responsabilidades, y eso lo expresa el actor cabalmente.

De hecho, la actuación de Fiennes eleva a Cónclave a la apariencia de drama religioso, cuando en realidad es un thriller algo esquemático. Los otros intérpretes –hasta Lithgow, quien tiende a la sobreactuación– son controlados por Berger a no excederse en el histrionismo y obtiene una llamativa actuación de una severa Isabella Rossellini, como una monja que sabe más de lo que aparenta.

Si Berger había antes examinado con destreza los mecanismos brutales de la guerra en Sin novedad en el frente (2022), ahora lo hace con la pompa y la ceremoniosidad de los ritos católicos. Expuestos a la luz moderna, estos siguen antojándose como dignos del medioevo. Y por ahí se cuela una mirada crítica a la Iglesia católica, con diálogos alusivos a los escándalos sexuales de los curas, al pasado nazi de Benedicto XVI y, en general al comportamiento más político que piadoso de los candidatos. (En un momento, Bellini afirma no quiero ser el Richard Nixon de los papas).

La película se reserva una última vuelta de tuerca que amenaza con desmantelar todo lo precedente, pero Berger la saca por la tangente, para no meterse en honduras. (¿Será un pretexto para hacer Cónclave 2?).

La gran virtud de Cónclave es que resulta muy entretenida. Pero no nos llamemos a engaño. El asunto no tiene más peso ni densidad que una hostia.

Cónclave

D: Edward Berger / G: Peter Straughan, basado en la novela de Robert Harris / F. en C: Stéphane Fontaine / M: Volker Bertelmann / Ed: Nick Emerson / Con: Ralph Fiennes, Stanley Tucci, John Lithgow, Lucian Msamati, Isabella Rossellini / P: Indian Paintbrush, Access Entertainment, FilmNation Entertainment, House Productions. Reino Unido, Estados Unidos, 2024.

X: @walyder

Bluesky: @leonardogarciatsao