10/14/2009


Fonart: derroches y desvíos

JENARO VILLAMIL

Considerado desde hace años un “elefante blanco” no sólo por sus críticos sino por la Auditoría Superior de la Federación, el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) ha sido fuente de irregularidades y de indicios de corrupción en las dos administraciones panistas: gasta más en renta de edificios y locales, asesorías, estudios e investigaciones, compensaciones y viáticos de sus funcionarios, que en apoyar a los artesanos de México. Los ingresos desproporcionados de sus altos mandos contrastan con los estímulos para el arte popular.

Mientras la mayoría de los 8 millones de artesanos en el país viven en la miseria, sin recursos ni canales de comercialización para sus productos, los funcionarios de alto nivel del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) reciben salarios de lujo, toman viáticos de avión para sus familiares, firman contratos millonarios con compañías de “asesoría”, pagan cursos de “superación personal” y despilfarran la mayor parte de los 106 millones de pesos del presupuesto asignado para esta institución, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).
Tan sólo la directora del Fonart, Rafaela Luft Dávalos, restauradora de origen michoacano, tiene un ingreso anual de 1 millón 629 mil 900 pesos.

De acuerdo con el Registro de Plantilla de Personal del fondo, vigente al 1 de enero de 2009, el salario base mensual de Luft Dávalos es de 20 mil 583 pesos, pero además recibe una “compensación” de 115 mil 242 pesos, con lo que suma 135 mil 825 pesos mensuales, casi el mismo nivel de salario que tiene el presidente de la República.
Un director de área en el Fonart percibe casi 1 millón 170 mil pesos al año, producto de un sueldo base de 14 mil 824 pesos al mes y una compensación de 82 mil 608 pesos. Un subdirector de área gana poco más de 673 mil pesos anuales, con un salario base de 14 mil 824 pesos mensuales y una compensación de 41 mil 304 pesos.

Luft Dávalos, quien presume de su amistad con su “paisano” Felipe Calderón, ha utilizado los recursos del Fonart lo mismo para cubrir el traslado de sus muebles de Morelia a la Ciudad de México que para comprar un boleto de avión a Tokio para su hija, conforme a los siguientes datos y facturas obtenidas por Proceso:
–El 5 de octubre de 2006, aun antes de que Calderón la ratificara al frente del Fonart, esta institución le adjudicó 40 mil pesos bajo el rubro de “logística de ruta que comprende de la ciudad de Morelia, Michoacán, a la Ciudad de México”. La factura es la número 4340. –Y según la factura 469693, a nombre de Servicios Alternativos para la Educación y el Desarrollo –uno de los organismos “asesores” del Fonart–, a la hija de Luft Dávalos, María Fernanda Merigo, le fueron proporcionados 24 mil 3 pesos para que viajara a Tokio, Japón, el 27 de febrero de 2009. Las “asesorías” El manejo discrecional de los fondos presupuestales del Fonart involucra también al director de operaciones del organismo, Enrique Ruiz Romero, sobrino del dirigente sindical petrolero Carlos Romero Deschamps; al director administrativo, Carlos Muciño Arroyo y Cuevas, y a otros exfuncionarios del instituto, como Margarita Rodríguez Malpica, exdirectora comercial, y al abogado José Manuel Hermosillo Vallarta.

En plena crisis económica, el abogado y el director administrativo del Fonart firmaron el pasado 13 de febrero un contrato por 1 millón 265 mil pesos con la empresa consultora Carfevi Asesores, representada por Fernando Villalobos Barragán, para impulsar el proyecto “Alineación e integración de procesos: la instrumentación del modelo rector de políticas públicas del Fonart”. Conforme a dicho contrato –copia del cual obtuvo Proceso–, esta firma recibirá 110 mil pesos mensuales del 27 de febrero al 7 de diciembre de 2009 para impartir una serie de cursos dentro de la institución. Una de las actividades es una suerte de curso de autosuperación: “Sesión de inducción: cooperar es eficiente”, programada para todo el staff de la dirección general.

Por ese monto, además, Carfevi Asesores entregará a los altos funcionarios del Fonart documentos tales como Impacto de la crisis económica sobre el sector artesanal: una propuesta estratégica, como si sus recetas pudieran sacar de la crisis a los 8 millones de artesanos que sobreviven en el país. Una de las cláusulas del contrato le ordena a Carfevi “guardar total y absoluta reserva sobre la información que le proporcione el Fonart”, y que los resultados deben ser entregados “directamente a la dirección general”, es decir, a la propia Luft Dávalos. Otro contrato de asesoría millonaria lo firmó Leonardo Contreras Santoscoy, en su carácter de director general interino, con el despacho Vázquez Nava y Consultores, S.C., por 1 millón 550 mil pesos para el periodo de abril a octubre de 2006, poco antes de que terminara el sexenio de Vicente Fox.

El contrato se justificó bajo la partida presupuestal 3304, correspondiente a “otras asesorías para la operación de programas”. Según el objetivo incluido en la primera cláusula, el despacho Vázquez Nava y Consultores debía “integrar el informe de rendición de cuentas en sus tres etapas anteriores y los informes bimestrales, así como brindar la asesoría para la conformación del expediente concentrador de ‘Adquisición de Artesanías’, con el fin de cumplir puntualmente con las disposiciones normativas emitidas para la conclusión de la actual administración del gobierno federal”. No son los únicos casos de gastos discrecionales. Proceso tuvo acceso a varias facturas que implican diversas irregularidades o anomalías. Es el caso de la compra por 54 mil pesos de una impresora láser HP a color. La factura es la número 2421, emitida el 28 de diciembre de 2006, en la presente administración, pero el sistema de verificación de comprobantes fiscales consideró el pago como “presumiblemente apócrifo”.


Como en este caso, existen facturas por ajustes completos de motor, servicios de remodelación de las tiendas Fonart y otras, como una del 9 de enero de 2009, por 120 mil pesos, a favor de la empresa Signe por “trabajos varios de impresión” que no fueron especificados. Más: Fonart le pagará 85 mil 319 pesos este año a Julián Alberto Álvarez Hernández por “los servicios administrativos prestados” en el inmueble propiedad de la misma institución en Ciudad Juárez, Chihuahua. El contrato DRMSG-135-HON-2009 no especifica cuáles son los “servicios administrativos”, pero informes internos indican que el local es utilizado para otras actividades comerciales, no para la venta de artesanías.

El inmueble está ubicado en Río San Lorenzo 4930, interior 01, en la colonia Fovissste Chamizal, de Ciudad Juárez, Chihuahua. Curiosamente, en ese mismo edificio opera un centro nocturno.
La debacle del Fonart Las irregularidades administrativas y los indicios de corrupción han acompañado al Fonart en las dos últimas administraciones panistas. La anterior directora, Rosa María Rojas Navarrete, y su sustituto, Leonardo Santoscoy, fueron acusados por la Auditoría Superior de la Federación de mal manejo de recursos. El Fonart fue creado en julio de 1974, durante el sexenio de Luis Echeverría, como una empresa pública, para “apoyar a los artesanos de México que viven en condiciones de pobreza y que preservan técnicas y diseños tradicionales, con el objetivo de potenciar sus capacidades, a través del financiamiento y el estímulo a la creatividad e innovación, mediante la asistencia técnica, así como promover estrategias comerciales eficaces que permitan la venta adecuada de sus productos”. A 35 años de distancia, la fama del Fonart como una de las “cajas chicas” de los gobiernos federales y la precaria situación económica de la mayoría de los artesanos, revelan su inoperancia. Apenas en diciembre de 2007, el dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Cruz López Aguilar, pidió la desaparición del Fonart por considerarlo “un elefante blanco que fracasó en respaldar a los artesanos mexicanos”.


El 15 de julio de este año, el senador Adolfo Toledo Infazón, del PRI, propuso un punto de acuerdo que exhorta al Ejecutivo a “implementar medidas para apoyar la recuperación económica del sector artesanal”. En el texto de la propuesta, Toledo Infazón cuestionó severamente el papel del Fonart. Pero la crítica más fuerte contra el Fonart la realizó la Auditoría Superior de la Federación, durante la revisión y fiscalización de la cuenta pública de 2005. En ese entonces, el organismo fiscalizador del Congreso federal sugirió la “liquidación o transformación” del fondo, “considerando que ya no cumple los objetivos para los que fue creado”, y propuso sustituirlo por “un esquema más eficiente que incremente los apoyos que se otorgan a la población objetivo y reduzca los gastos operativos”.

Según el informe presentado por el auditor Arturo González de Aragón, el Fonart no destinó su presupuesto de 79 millones de pesos de ese año a los sectores más necesitados, no tuvo registros contables fidedignos y presentó un subejercicio de 7.9%. La auditoría subrayó que el presupuesto de 106 millones de pesos destinado a los artesanos “es poco significativo”: en 2005 representó sólo 4% del gasto ejercido por la Sedesol, pero de cualquier forma la mayor parte se destina al pago de “servicios personales”. Por si fuera poco, el informe comprobó que no se otorgaron créditos en 75% de las más de 300 jurisdicciones susceptibles de recibir financiamiento del Fonart. La situación se ha agravado con el tiempo, de acuerdo con los reportes internos de la institución. Según el calendario de adquisiciones autorizado para 2009, el Fonart gasta más en renta de edificios y locales, compensaciones, asesorías, estudios e investigaciones y viáticos de sus funcionarios, que en apoyar a los artesanos.

Por ejemplo, aparte de los salarios y compensaciones, este año dispone de 4 millones 253 mil 734 pesos para el arrendamiento de edificios; de 5 millones 107 mil 654 para el pago de asesorías destinadas a la operación del programa, y de 3 millones 366 mil pesos para “estudios e investigaciones”. El contraste entre la precaria situación de los artesanos de México y las condiciones de despilfarro en el Fonart será evidente este 15 de octubre, durante el encuentro que sostendrá Felipe Calderón con los participantes en el Concurso Nacional de Arte Popular 2009. Los premios ordinarios que se otorgarán a los concursantes son de apenas 15 mil pesos para el primer lugar en las categorías de alfarería y cerámica, metalistería, juguetería, maque y laca, textiles, cerería, instrumentos musicales, pintura popular, muebles y accesorios, miniatura y fibras vegetales.

Los grandes premios, de acuerdo con la convocatoria de Sedesol, Fonart, Fomento Cultural Banamex y las fundaciones Pedro y Helena Hernández y Afredo Harp Helú (que aportan la tercera parte de los recursos), son de 60 mil, 50 mil y 40 mil pesos para el primero, segundo y tercer lugares. El “galardón presidencial”, otorgado a la mejor pieza del certamen, será de 100 mil pesos, menos del ingreso mensual de la directora del Fonart.


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