4/26/2026

Claudia en Barcelona, María Corina en Madrid

 Historia de lo inmediato

Álvaro Delgado Gómez

"La extrema derecha española, como la mexicana, no vence ni convence, sobre todo por la postura que ha asumido frente a Trump".

Claudia en Barcelona, María Corina en Madrid. Por Álvaro Delgado

Pocas veces se exponen de manera tan nítida los dos proyectos políticos e ideológicos que, con sus respectivas intensidades, se enfrenan en México y en el mundo como ocurrió el fin de semana en España, donde los bloques progresistas y de ultraderecha fijaron posiciones conjuntas y mostraron a sus figuras más emblemáticas, con la Presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y la venezolana María Corina Machado como las antípodas. Lo sucedido demuestra que la dicotomía izquierda-derecha está más vigente que nunca.

Sheinbaum, la primera Presidenta de México y la más votada en la historia, fue la invitada principal el sábado 18 de abril en Barcelona, donde se celebró la Cumbre en Defensa de la Democracia y el Global Progressive Mobilisation, el bloque progresista alternativo a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha mundial que ese mismo día, en Madrid, se le rindieron a Machado, la opositora venezolana que se humilló ante Donald Trump para regalarle el Premio Nobel de la Paz después de implorarle la invasión del ejército de Estados Unidos a su patria.

Mientras que en Barcelona los presidentes Sheinbaum, Luz Inacio Lula Da Silva, Gustavo Petro, Yamandú Orsi y Pedro Sánchez, el anfitrión, así como 120 dirigentes progresistas de 40 países crearon un frente unido global para defender la democracia, impulsar la justicia social, promover la paz y establecer un nuevo modelo de prosperidad inclusiva para así frenar a la ola reaccionaria, en Madrid todas las formaciones y personalidades de la extrema derecha adicta al neofascismo de Trump, incluyendo a venezolanos refugiados, se reunieron con Machado, creada como una líder ideológica.

Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijó, dirigentes de Vox y del Partido Popular, se reunieron personalmente con Machado y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso —entregada como los otros a Trump—, le organizó un fandango en la Plaza del Sol, donde emergió el odio cuando el cantante venezolano Carlos Baute arengó a la multitud para gritar “¡Fuera la mona, fuera la mona!”, una expresión racista, clasista y misógina sobre la Presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez.

Como toda la ultraderecha indigna e innoble, ni Machado ni Díaz Ayuso reconvinieron en el acto a los agresores, pero se unieron en las mismas consignas contra el encuentro de los progresistas en Barcelona. Es una “reunión de narco-Estados”, dijo la alcaldesa de Madrid, mientras que Vox publicó que Sheinbaum, Petro y Lula se reunieron con Sánchez para salvarlo, porque “ha hecho de España la nueva sede de la izquierda criminal iberoamericana en Europa”, y lanzó otra imputación: “Fuera narcos”.

Así como Abascal y Feijoo apoyan las políticas de Trump, incluyendo la guerra contra Irán, como lo hizo José María Aznar con Irak —otro de los que se reunió con Machado—, Díaz Ayuso lo ha hecho explícito también en sus numerosos viajes a Estados Unidos, donde apoyó además la invasión a Venezuela y el secuestro del “dictador” Nicolás Maduro.

Lo llamativo también de la visita de Machado a Madrid fue que el expresidente del gobierno de España Felipe González, una figura emblemática del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), se unió a la extrema derecha española, no sólo en elogios, sino hasta en una misma mesa con Núñez Feijóo, del PP. “Le tengo respeto y admiración por su liderazgo no mercenario, en el que nunca ha pedido nada a cambio y ha sacrificado todo”, dijo.

González, Presidente de España por más de 13 años, es amigo e ideólogo del priismo salinista y de figuras de la derecha mexicana como Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, quienes también comparten las posturas de Machado y son figuras tan protagónicas en la política mexicana como Claudio X. González Guajardo, quien también rezongó por la reunión de la Presidenta de México en la cumbre progresista. “Vergonzoso el papelazo de la Presidenta en Barcelona. Mientras ella hacía el ridículo en Barcelona, María Corina Machado era aclamada en Madrid”, gruñó sin dar una sólo dato o argumento el autor de la millonaria campaña “narcopresidente” contra Andrés Manuel López Obrador.

La misma rabia y amargura exhibieron sobre el viaje de Sheinbaum otros personajes menores pero estridentes de la extrema derecha mexicana que ahora encabeza, con más firmeza que González Guajardo, el magnate Ricardo Salinas Pliego, que documentado patrocinio a Trump.

Pero como en México, cuya oposición está colocada del lado ideológico de Machado, en España también se castiga a los vendepatrias: Un día después de las cumbres de izquierda y derecha en Barcelona y Madrid se publicó la más reciente encuesta del Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que registra un crecimiento del PSOE de Sánchez sobre el PP de Feijoo, que se estanca, y de Vox que cae.

Es decir, si ahora mismo hubiera elecciones en España, el ganador sería el PSOE con el 36.4 por ciento con una ventaja de 12.8 punto sobre el PP, que se queda en 23.6 por ciento y que implica un crecimiento de casi cinco puntos respecto de marzo. Vox se mantiene como tercera fuerza, pero cae dos puntos al pasar de 16.6 por ciento hace un mes a 14.7 por ciento. Sumar, aliado del PSOE, también desciende de 7.1 por ciento a 5.8 por ciento.

Así, la extrema derecha española, como la mexicana, no vence ni convence, sobre todo por la postura que ha asumido frente a Trump y ante las políticas sociales del gobierno de Sánchez, a quien le urge recomponer la relación con México y parte de su estrategia fue invitar a Barcelona a Sheinbaum.

Luego de que Trump reunió en Miami a los presidentes de extrema derecha de América Latina en calidad de criados para crear el Escudo de las Américas, en marzo, la respuesta de México, Colombia, Brasil y Uruguay es generar una dinámica multilateral que haga contrapeso al neofascismo global que él encabeza y que representa literalmente un peligro para la humanidad.

Una vez más, tanto en México como en España, la ultraderecha demuestra que tiene como alternativa sólo el odio, el resentimiento, la exclusión y las mentiras, algo que se debe desenmascarar, como planteó Lula en un potente discurso en Barcelona:

“Nuestro rol como líderes de izquierda es desenmascarar a las fuerzas de extrema derecha que se presentan como aliadas de los trabajadores mientras actúan en realidad para favorecer a las élites económicas y tecnológicas; desenmascarar a los que dicen estar con los pueblos, pero gobiernan para los más ricos; a los que se dicen patriotas, pero se oponen a la soberanía y algunos llegan a pedir sanciones contra sus propios países; que se dicen en favor de la familia, pero cierran los ojos a la violencia contra mujeres y el abuso sexual de niños y niñas; que se dicen dueños de la verdad, pero esparcen mentiras y desinformación; que se consideran hombres de Dios, pero no tienen amor al prójimo; que hablan en libertad, pero persiguen a quienes piensan distinto”.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario