5/24/2026

Pasajero. Masculinidades tóxicas

Rafael Aviña

La masculinidad tóxica, la violencia sexual, el sadomasoquismo, la sumisión, la baja autoestima y la búsqueda del amor son algunos de los elementos esenciales de un filme insólito y original: Pasajero (Irlanda-Gran Bretaña, 2025), del debutante Harry Lighton; una suerte de extraño, inquietante y delirante coctel entre Nacidos para perder (Tom Laughlin, 1967) y Easy Rider/Busco mi destino (Dennis Hopper, 1969) con Portero de noche (Liliana Cavani, 1974) y Furyo/Feliz Navidad Mr. Lawrence (Nagisa Oshima, 1983).

Pillion, el título original de la película, hace referencia al asiento trasero de una motocicleta donde viaja el pasajero o el acompañante de quien conduce. Inspirada libremente en la novela breve Box Hill (2019), de Adam Mars Jones, ambientada en la Gran Bretaña de los años 70 y adaptada a una época más contemporánea por el propio realizador, narra la conflictiva y transgresora relación de sumisión y dominio entre Colin, un apocado y tímido joven gay de 18 años miembro de un coro familiar y Ray, un agresivo, carismático y atractivo hombre mayor, líder de una banda de motociclistas que practican el BDSM.

El reciente estreno de Pasajero coincide a su vez de manera curiosa con la también miniserie británica Half Man/Hombre a medias (2026), de HBO, creada, dirigida y protagonizada por Richard Gadd, el mismo creador del exitoso serial Baby Reindeer/Bebé Reno (2024). La serie, al igual que el filme de Lighton, explora la toxicidad de las relaciones varoniles, la lealtad masculina y la manera en que los hombres se perciben a sí mismos por conducto de aquellos que admiran (o aman en silencio), a partir de una complicada relación cargada de sumisión y testosterona; en este caso, entre dos medios hermanos: un jovencito gay, sensible y temeroso y un violentísimo sicópata provocador con constantes idas a prisión y cuyas madres de ambos mantienen una relación lésbica.

Para aumentar el realismo del filme, el director Harry Lighton convivió un fin de semana con los integrantes del Gay Bikers Motorcycle Club, quienes a su vez fungieron como asesores e incluso aparecen en Pasajero como miembros de la ruda banda de motociclistas gays. Lo mismo sucedió con Paul Tallis, motociclista gay galés con quien el actor Harry Melling pasó un día con él montado en la parte trasera de su moto como “ pillion” para involucrarse en serio en esa comunidad BDSM, lamiendo botas y manteniendo un comportamiento de sumisión.

Pasajero es un filme en suma complejo, incluso incómodo en el retrato de sus emociones, que se apoya en una intrigante banda sonora y en un inquietante suspenso emocional que crece en cada secuencia. No obstante, el alma del relato radica, por supuesto, en el trabajo de sus dos intérpretes, en un filme que no deja nada a la imaginación ni se acompleja al presentar imágenes sexuales gráficas y contundentes (en particular las escenas de felación y la primera penetración a Colin).

Si la presencia física y dominante de Alexander Skarsgard resulta impactante –vestimenta de cuero incluida– en las secuencias de la primera cita, el entrenamiento de lucha libre, la cena con los padres de Colin, “el paseo” de celebración sadomasoquista con los bikers en el bosque y sobre todo la escena en el cine que parece un homenaje a la secuencia en la sala fílmica de Midnight Cowboy/ Perdidos en la noche (John Schlesinger, 1969), que continúa en una plaza comercial y en un parque. Quien se lleva la película es sin duda Harry Melling –sorprendente ex niño obeso de la saga Harry Potter– que se trastoca en un personaje divertido, sensible y temeroso con una autoestima por los suelos.

Su papel de “esclavo” sumiso resulta desconcertante en una película que más allá de sus referencias sadomasoquistas localizadas en otras obras excepcionales: las citadas Furyo y Portero de noche, así como la La pianista, de Michael Haneke, o la cinta coreana Gojitmal/Mentiras, de Jan Sun-Woo, plantea un complejo relato sobre las dinámicas de poder, la manera en que se asume la sexualidad y la búsqueda y recuperación del amor propio como la mejor manera de encontrar la felicidad.

Pasajero se exhibe en Cinépolis, Cinemex, Cineteca Xoco, Cine Tonalá y la Casa del Cine.

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