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8/23/2026

La Corte Penal Internacional confronta el ataque de Estados Unidos

Las sanciones de Estados Unidos contra la Corte Penal Internacional son calificadas por el tribunal como un ataque a su independencia.
La jueza Tomoko Akane, durante la presentación de un informe a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Como presidenta de la Corte Penal Internacional recibió, así como otros responsables de ese tribunal, sanciones financieras de parte de Estados Unidos, cuyo gobierno busca desmantelar ese órgano de justicia internacional. Imagen: Loey Felipe / ONU--Corresponsal de IPS

LA HAYA – La Corte Penal Internacional (CPI) deploró y confrontó el anuncio de la nueva ronda de sanciones de Estados Unidos contra su presidenta y un fiscal de alto rango, calificándolas de “un ataque flagrante” contra el tribunal.

“Estas sanciones constituyen un ataque flagrante contra la independencia de una institución judicial imparcial que actúa en virtud del mandato que le han conferido sus Estados parte de distintas regiones”, señaló la Corte en un comunicado.

La Corte, creada en 2002 en virtud del Estatuto de Roma, es una institución independiente y no forma parte de las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad de la ONU, sin embargo, puede remitir casos al tribunal.

Con el consentimiento de los 125 países que han firmado el estatuto, la Corte procesa a personas por genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y el crimen de agresión.

Entre los países que no adhieren al estatuto figuran Arabia Saudí, China, Corea del Norte, Estados Unidos, India, Israel, Pakistán, Rusia y Turquía.

Estados Unidos siempre rehusó que el tribunal pueda procesar a ciudadanos estadounidenses por delitos graves presuntamente cometidos en países que, a diferencia de Washington, reconocen la autoridad de la Corte.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció nuevas sanciones contra la presidenta de la Corte, la jurista japonesa Tomoko Akane, y el fiscal principal de juicio Abdoulaye Seye.

Washington ya había sancionado al exfiscal jefe Karim Khan, quien posteriormente fue destituido de su cargo.

Seye ha investigado sobre la financiación de Israel a los asentamientos ilegales en Cisjordania y la distribución de armas a los colonos israelíes.

En noviembre de 2024, la Corte, bajo la dirección del fiscal Khan, emitió órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el exministro de Defensa Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra relacionados con la lucha del ejército de Israel contra la milicia Hamás en la Franja de Gaza.

Las sanciones dispuestas esta semana se suman a las ya impuestas por Estados Unidos contra la Corte durante los dos mandatos del presidente Donald Trump.

El pasado 13 de julio Rubio declaró que Estados Unidos tenía la intención de “desmantelar la amenaza” que el tribunal supone para la soberanía estadounidense.

Nueve de los 18 jueces de la Corte, además de sus dos fiscales adjuntos, el exfiscal y un miembro del personal, tienen ahora prohibido realizar transacciones con ciudadanos estadounidenses y están sujetos a importantes restricciones en el sistema financiero mundial.

En su réplica, la Corte subrayó que “el propio orden jurídico internacional está en riesgo” cuando se amenaza a jueces por aplicar la ley.

“Las amenazas y las medidas coercitivas también afectan a la capacidad de las víctimas para buscar justicia, ya que recurren a la Corte cuando se han agotado todas las demás vías”, señaló la declaración.

El tribunal afirmó que respalda a su personal y a las víctimas de “atrocidades inimaginables” y añadió que continuará cumpliendo su mandato con independencia e imparcialidad.

Aseguró que valora las constantes muestras de solidaridad de los Estados parte, la sociedad civil y todos aquellos que apoyan el Estado de derecho y la justicia para las víctimas de crímenes internacionales.

El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, dijo que el secretario general de la organización mundial, António Guterres, estaba “seriamente preocupado” por la última medida de Estados Unidos, así como por las continuas sanciones contra otros empleados de la Corte.

“Las Naciones Unidas consideran que la CPI es un pilar fundamental de la justicia penal internacional y el secretario general respeta profundamente su labor”, afirmó Dujarric.

La presidenta de la ejecutiva Comisión Europea, Ursula von der Leyen, escribió en su cuenta de la red X que “apoyamos firmemente a la Corte Penal Internacional, a la presidenta Tomoko Akane y a los funcionarios que defienden su misión”.

“La CPI ayuda a brindar justicia a las víctimas de algunos de los crímenes más horrendos del mundo. Para llevar a cabo este trabajo esencial, sus jueces y funcionarios deben poder actuar de manera independiente y sin presiones externas”, expuso Von der Leyen.

Por su parte, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, señaló que las nuevas sanciones “son inaceptables y deben levantarse”.

8/03/2011

Falta voluntad de Estados para cooperar con CPI


Cumple 9 años de investigar crímenes de lesa humanidad


Por la Redacción

México, DF, 2 ago 11 (CIMAC).- A nueve años de su creación, la Corte Penal Internacional (CPI) se ha convertido en un tribunal que prioriza la participación de las víctimas y que considera sus necesidades como un factor fundamental para garantizar justicia, la verdad y la reparación del daño.

En el número de julio de la revista “Defensor” de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), abogados especialistas en justicia internacional destacan la importancia del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional que México ratificó en 2005.

De acuerdo con la presidenta de la Asociación de Debate y ciberactivista pro Derechos Humanos (DH) de Amnistía Internacional, sección España, Almudena Pérez Vizán, en el camino de la lucha contra la impunidad las víctimas han sido las grandes olvidadas y la CPI ha sido pionera en priorizar sus derechos.

La especialista asegura que las víctimas eran las grandes sacrificadas en el plano de la justicia internacional debido a que los Estados tradicionalmente eran los únicos sujetos que cometían los crímenes y la condición de víctima se atribuía a la humanidad como un todo.

El Estatuto de Roma, que entró en vigor en julio de 2002 y que estableció la creación de la CPI, colocó a las víctimas en una nueva posición procesal ya que dejaron de ser meras espectadoras y ahora intervienen como sujetos en los procesos que realiza este tribunal, afirma Pérez Vizán.

La abogada explica que el reconocimiento de dicho estatus fue resultado de la creciente importancia del papel de las víctimas en la normatividad internacional sobre DH y el derecho internacional humanitario, y además reflejó el reconocimiento del derecho de las víctimas a una defensa judicial efectiva y a obtener reparaciones.

En este sentido el Estatuto de Roma prioriza tres ámbitos clave: la participación de las víctimas en el procedimiento; la protección de víctimas y testigos, y la reparación. No obstante, si bien es cierto que supone un avance en el reconocimiento de derechos a las víctimas, éstos sólo se enuncian.
La normatividad de la CPI establece como principio general el deber de tener en cuenta “las necesidades de todas las víctimas y testigos”, y en particular “de los niños, las personas de edad, las personas con discapacidad y las víctimas de violencia sexual o de género”.

No obstante, Pérez Vizán sostiene que el principal problema sigue siendo que la CPI se ha convertido en un tribunal para enjuiciar sólo a los criminales de una determinada región del planeta.

Este tribunal que tiene jurisdicción en 91 países de la ONU, entre ellos México, investiga y sanciona crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y tratos crueles, inhumanos o degradantes como violaciones o esclavitud.

INCONSISTENCIAS

Según el Estatuto de Roma, la jurisdicción de la CPI es complementaria porque puede investigar y enjuiciar a los perpetradores de los delitos si lo solicita el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y sólo si los tribunales nacionales carecen de la capacidad o la disposición para hacerlo por sí mismos.

A nueve años de su creación, este tribunal internacional permanente e independiente ha abierto 261 investigaciones de casos relacionados con delitos presuntamente cometidos en seis Estados africanos: Libia, Kenia, Sudán (Darfur), Uganda, República Democrática del Congo y la República Central Africana.

Sin embargo, hasta el momento en ninguno se ha dictado condena, advierte la abogada especialista en derecho internacional Graciela Zamudio, quien considera que es notoria la falta de voluntad política de los Estados para cooperar con las investigaciones de la CPI.

Por ejemplo, el 7 de septiembre de 2000 México firmó el Estatuto de Roma, mismo que ratificó el 28 de octubre de 2005. No obstante al artículo 21 constitucional señala que “el Ejecutivo federal podrá, con la aprobación del Senado en cada caso, reconocer la jurisdicción de la Corte Penal Internacional”.

Otro obstáculo para la CPI, asegura Zamudio Campos es que interviene tanto en procesos de paz como de justicia, por lo que este tribunal debe diseñar estrategias de persecución penal que castiguen los crímenes sin poner en peligro los procesos de negociación de paz en los conflictos en activo o recientemente concluidos.