.-Ciudad
de México.- La Comisión Internacional Independiente de Investigación de
la ONU* sobre el Territorio Palestino Ocupado presentó este martes un
informe de casi 100 páginas sobre las violaciones y crímenes cometidos
contra niños palestinos desde el 7 de octubre de 2023 hasta el 31 de
marzo de 2026.
Entre los principales hallazgos se encuentra:
Más
de 20 mil niñas y niños palestinos murieron y más de 44 mil resultaron
heridos entre octubre de 2023 y octubre de 2025, según los datos citados
por la Comisión, quienes representan cerca del 30% de todas las
personas fallecidas en el territorio palestino ocupado.
La Comisión
Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas
sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e
Israel fue establecida por el Consejo
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el 27 de mayo de 2021 para
«investigar, en el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén
Oriental, y en Israel, todas las presuntas violaciones del derecho
internacional humanitario y todas las presuntas violaciones y abusos del
derecho internacional de los derechos humanos ocurridos hasta el 13 de
abril de 2021 y desde entonces».
La investigación abarca Gaza,
Cisjordania y Jerusalén Este, y es el primer informe de un órgano
investigador de la ONU dedicado específicamente a los crímenes y
violaciones contra niños palestinos.
Según la Comisión, las
autoridades y fuerzas de seguridad israelíes son responsables de
crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, incluida la
persecución, en Gaza. En Cisjordania, incluida Jerusalén Este, determinó
que se han cometido crímenes de guerra.
La Comisión ya había concluido en una investigación anterior, centrada específicamente en Gaza, que se había cometido genocidio en ese territorio.
“Sobre
la base de todas las pruebas reunidas, el informe formula conclusiones
jurídicas y determina que las autoridades y las fuerzas de seguridad
israelíes atacaron y mataron deliberadamente a niños palestinos y
destruyeron su infancia», Srinivasan Muralidhar. «El informe publicado
hoy aporta nuevos elementos que sustentan la conclusión de genocidio”,
agregó.
La investigación sostiene que muchos de ellos murieron en
ataques aéreos con explosivos de gran potencia y amplio radio de
impacto. También documenta casos de niñas y niños alcanzados por
disparos de drones, francotiradores y otras armas en la cabeza o la
parte superior del cuerpo.
Las
pruebas reunidas revelan un patrón de conducta destinado a destruir la
continuidad biológica y el futuro de la población palestina en Gaza.
A
su juicio, el ataque deliberado contra la niñez palestina constituye
uno de los elementos que demuestra la intención específica de destruir,
total o parcialmente, al grupo palestino en ese territorio.
“La
protección, el cuidado y la supervivencia de las y los niños palestinos y
de las mujeres embarazadas están estrechamente vinculados al derecho
fundamental del pueblo palestino a la autodeterminación”, dijo
Muralidhar. “Al atacar a los niños, Israel está erosionando la
estructura fundamental de la sociedad palestina”.
La Comisión
indicó que su investigación se basó en entrevistas y grupos de discusión
con víctimas y testigos, incluidos niños; informes médicos; análisis
forenses; fotografías y videos; y material de fuentes abiertas sometido a
procesos de verificación digital.
Una infancia sin escuela, hospitales ni alimentos
El
informe también documenta la destrucción de instalaciones fundamentales
para la supervivencia y el desarrollo de los niños, entre ellas
escuelas, universidades, hospitales y orfanatos.
Según
la Comisión, el 97% de las escuelas de Gaza han sido destruidas y el
95% de las universidades han resultado afectadas. De las 38
universidades del territorio, 22 habrían quedado completamente
destruidas.
Esta destrucción de las instituciones educativas no
solo priva a los niños de su derecho a la enseñanza, sino que socava las
bases sociales e intelectuales de la sociedad palestina.
El
informe también denuncia la imposición de condiciones de vida que
obstaculizan la supervivencia de la niñez, incluida la privación de
alimentos y atención médica.
Hasta
el 1 de octubre de 2025, se habían registrado 151 muertes de niños por
desnutrición, según los datos citados por la Comisión. Los expertos
también documentaron más de mil casos de menores que sufrieron
amputaciones entre octubre y diciembre de 2023.
Chris Sidoti, miembro
de la Comisión, relató el caso de una niña de 12 años con enfermedad
celíaca que murió de desnutrición aguda. Según explicó, durante el
asedio no pudo acceder a los alimentos sin gluten que necesitaba ni
recibir el tratamiento adecuado. La solicitud para evacuarla de Gaza con
fines médicos fue aprobada dos semanas después de su muerte.
“No murió de enfermedad celíaca”, subrayó. “Murió de hambre”.
Violaciones que continúan
La
Comisión afirmó que las violaciones contra la niñez palestina
continuaron después del alto el fuego anunciado en octubre de 2025.
Entre
los hechos documentados figuran tortura, tratos inhumanos y
degradantes, violencia sexual y de género, así como ataques contra
instalaciones sanitarias y educativas.
En el informe también se
refirieron a la situación en Cisjordania. En uno de los casos
investigados, un adolescente de 14 años herido de bala murió después de
permanecer unos 45 minutos sin recibir asistencia médica.
La
Comisión sostuvo que soldados israelíes impidieron que la madre del
joven y una ambulancia se acercaran a ayudarlo, e identificó a la unidad
militar que, según dijo, operaba en la zona en el momento de los
hechos.
Sidoti afirmó que el niño murió desangrado mientras los
soldados no le prestaban ayuda e impedían que otros lo hicieran.
“Sabemos quiénes son”, dijo al referirse a la unidad señalada por la
investigación.
La
Comisión pidió a los Estados adoptar medidas para garantizar la
rendición de cuentas por las violaciones cometidas contra niños
palestinos.
Entre sus recomendaciones, solicitó investigar a
individuos y organizaciones sospechosos de participar en actos de
violencia ilegal mediante tribunales nacionales o el principio de
jurisdicción universal.
También instó a los Estados a cumplir las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional,
emplear todos los medios razonablemente disponibles para prevenir
genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y suspender
las transferencias de armas, equipos o materiales que puedan utilizarse
para violar el derecho internacional.
Las y los expertos indicaron que la Comisión ha compartido información con la Corte Penal Internacional, la Corte Internacional de Justicia y algunos Estados, y que seguirá colaborando con las autoridades judiciales que investiguen posibles responsabilidades.
Al cerrar la presentación, Sidoti pidió que las decenas de miles de niñas y niños afectados no queden reducidos a estadísticas.
“Hay
que ver a esta niñez como individuos, con identidades, con vidas que
estaban viviendo y con futuros que ahora han quedado truncados”, afirmó.
Niñas y niños con riesgo de morir por desnutrición
43,400
Centros de salud destruidos o dañados
84%
Mujeres embarazadas privadas de acceso a atención adecuada de salud
50,000
Mortalidad materna
Aumentó más de 31 veces
Abortos espontáneos
Aumentó 300%
Cesáreas sin anestesia
Diversas (n.d.)
Hogares encabezados por mujeres
58,600
Embriones “perdidos”
4,000
Muestras de esperma “perdidos”
1,000
Mujeres prisioneras
700
Presas menores de edad
2
Presas embarazadas
1
Presas con detención administrativa sin juicio
25
Presas con cáncer
2
Periodistas presas
3
Mujeres periodistas asesinadas
28
Fuente: Elaboración propia a partir de diversas fuentes (ver fuentes referenciadas).
En el contexto del genocidio que padece el pueblo palestino, el
cuerpo de las mujeres y niñas es utilizado como arma de guerra por parte
de Israel, con la complicidad de los Estados Unidos. Múltiples
violencias las atraviesan: intimidaciones, amenazas, agresiones físicas,
desplazamientos, despojos, desnudos forzados, tocamientos, violaciones
sexuales, mutilaciones, asesinatos, entre otras.
Más de 22,000 mujeres y 16,000 niñas han sido asesinadas en Gaza en
el contexto del genocidio. Esto implica que 47 mujeres y niñas fallecen
diariamente, de acuerdo con el informe El costo de la guerra en Gaza para las mujeres y las niñas, de ONU mujeres (2026, 17 de abril)[2],
lo que significa que cada hora mueren dos mujeres y niñas. Esto implica
una barbarie o, mejor dicho, matarlas es una estrategia en el contexto
del genocidio.
Se les asesina, entre otros, para garantizar que las futuras
generaciones no nazcan. Es decir, las mujeres concebidas como dadoras
de vida son privadas de su propia existencia a fin de que no gesten en
sus vientres a las futuras generaciones palestinas. Así, desde su
concepción genocida, matando a las mujeres, “tienen asegurado” la
extinción de la descendencia.
Pero, si las mujeres ya han gestado vida, si ya son madres, sus hijas
e hijos son mutilados o asesinados ante sus ojos o en su cercanía. Gran
cantidad de relatos existen al respecto. Uno de ellos, es el caso de la
Dra. Alaa al-Najjar, una pediatra palestina, quien perdió nueve de sus
diez hijos, en mayo de 2025: mientras ella y su esposo atendían a las
pacientes víctimas del genocidio, su vivienda fue bombardeada.
Perder cualquier familiar es doloroso, pero perder un hijo o una
hija, implica la “muerte en vida”. Desde el 7 de octubre de 2023, de
acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef),
han muerto 21,289 niñas y niños (Unicef, 2026)[3],
lo que significa que una tercera parte de los asesinatos han sido
menores de edad. O dicho en otros términos, se han asesinado 25 infantes
todos los días, uno cada hora. Las preguntas que surgen: Primero, por
qué matar a la población civil; segundo, para qué matar a las infancias.
La respuesta, además de devastar a la población en general y mostrar la
barbarie de la que son capaces, se centra en truncar el futuro y
exterminar al pueblo palestino. Además de las muertes, están las niñas y
niños que han quedado mutiladas, o los miles que podrían estar bajo los
escombros. Al respecto, la Unicef documentó que al menos habían sido
asesinados, o murieron, o quedaron mutilados “64,000 niños y niñas en la
Franja de Gaza, entre ellos al menos 1,000 bebés” (Unicef, 2025, 8 de
octubre)[4].
A esto se suma ver morir a los hijos e hijas de hambre. De acuerdo
con la Organización Mundial de la Salud (OMS) “Solamente en julio [2025]
había más de 12,000 niños y niñas con desnutrición aguda. Se trata de
la cifra más alta jamás registrada, y representa un aumento de seis
veces con respecto a principios de año” (OMS, 2025, 22 de agosto)[5].
Aunado a esto, a partir de su informe de la Clasificación Integrada de
la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), la OMS expresa que “Desde el
último análisis de la CIF, realizado en mayo, el número de niños y niñas
que se prevé que podrían correr un riesgo grave de morir a causa de la
desnutrición a finales de junio de 2026 se ha triplicado, al pasar de
14,100 a 43,400” (OMS, 2025, 22 de agosto)[6].
Aquí no termina la historia. También hay que agregar la estrategia
implementada contra las mujeres embarazadas. Al ser destruido el sistema
de salud, lo que impide dar un seguimiento al proceso de gestación,
muchos de los embarazos se han complicado y truncado. Al respecto, Human
Rights Watch (HRW) indica que “casi el 84% de los centros de salud
fueron destruidos o dañados” (HRW, 2025)[7].
Con este colapso de salud, indica la organización HRW, se “privó a una
cantidad estimada de 50,000 niñas y mujeres embarazadas de Gaza del
acceso a una atención adecuada y aumentó el riesgo de complicaciones
graves de salud durante el embarazo, el nacimiento y el posparto” (HRW,
2025)[8].
Al respecto, sobre la situación gestacional, un estudio señala que la
tasa de mortalidad relacionada con el embarazo es de 948 por 100,000
embarazos. En contraste, la tasa de mortalidad materna, antes del inicio
del genocidio, era de 30 por 100 000 nacidos vivos (Jamaluddine. et al., 2026, 30 marzo)[9].
Esto implica que la mortalidad materna ha incrementado más de 31 veces.
Pero a esto se adiciona algo sumamente importante, el tema de los
nutrientes. Con el bloqueo económico que ha impuesto Israel (y el
colapso de la economía local), las mujeres no logran tener los
nutrientes suficientes, llegando a padecer hambre, lo que afecta la
gestación. Frente a todo el contexto descrito, ha habido un aumento del
300% en el número de abortos espontáneos en Gaza (HRW, 2025)[10].
A esto, que ya es sumamente dramático, se agrega algo brutal, las
cesáreas de emergencia sin anestesia documentadas por Care
International, desde 2023. No sé si todas y todos somos capaces de
pensar en el dolor y la angustia que deben sentir y vivir las madres, de
“traer vida” al mundo en un contexto de extrema inhumanidad, incluso
con la posible muerte de la propia madre. Y no siendo suficiente lo
relatado, dice la mencionada Organización No Gubernamental, “Debido a la
falta de capacidad en los hospitales, las mujeres son dadas de alta tan
solo tres horas después del parto” (Care International, 2023, 30 de
octubre)[11]. Vuelvo a decir, no hay peor brutalidad e inhumanidad.
No obstante, a esto se adiciona que una vez que las mujeres regresan a
sus hogares, aún en el contexto del genocidio, estén o no recién
paridas, estén viviendo el dolor desgarrador de la pérdida de un ser
querido, continúan haciendo una intensa labor de cuidados (de hijos,
hijas, parejas, adultos mayores, enfermos, discapacitados), que por lo
general recae sobre ellas. Sobre este punto, ONU Mujeres indica:
Incluso en la desesperación, las mujeres mantienen la vida en marcha.
Preparan comidas comunitarias con sobras, consuelan a los vecinos,
cuidan a los enfermos y a los ancianos, enseñan a los niños en tiendas
de campaña y prestan primeros auxilios. La carga del cuidado y la
supervivencia es inmensa, con recursos casi inexistentes. Más de 58,600
hogares en Gaza están ahora encabezados por mujeres (ONU Mujeres, 2025,
12 septiembre)[12].
Pero también hay otro acontecimiento que ha sido atroz, que se suma
como otra estrategia genocida. Los ataques y destrucción de clínicas de
fertilidad que ha implicado la devastación del sistema de salud
reproductiva, los cuales, señala la ONU, han sido deliberados[13].
Sobre esto expresa dicho organismo: “En diciembre de 2023, los
bombardeos israelíes también alcanzaron el Centro de Fecundación In
Vitro Al Basma, la clínica de fertilidad más grande de Gaza, lo que
provocó la pérdida de más de 4,000 embriones y 1,000 muestras de esperma
y óvulos no fertilizados” (ONU, 2025, 12 de diciembre)[14].
Es decir, no es suficiente asesinar mujeres, niñas, niños, bebés,
también hay que exterminar los embriones y espermas a fin de garantizar
por todos los “frentes”, el exterminio del pueblo palestino.
Sin embargo, hablando de mujeres en el contexto del genocidio, hay
otro territorio en donde las mujeres palestinas también viven de las
peores situaciones de violencia, las cárceles. Desde el 7 de octubre de
2023, el número de arrestos de mujeres asciende a 700 casos, acusadas en
su mayoría de “incitación”, así lo indica la Sociedad de Prisioneros
Palestinos. A esto, la Sociedad agrega que entre las mujeres
prisioneras, hay “dos menores de edad, una prisionera con tres meses de
embarazo, 25 detenidas administrativas sin juicio ni cargos, tres
periodistas, dos prisioneras con cáncer…” (Club de Prisioneros
Palestinos, 2026, 22 de abril)[15].
El Club, retomando al Servicio de Protección de la Paz, señala que “las
mujeres presas enfrentan duras condiciones de detención, incluyendo
inanición, privaciones, negligencia médica, abusos [físicos y sexuales],
aislamiento y agresiones, entre ellas, registros corporales [desnudos
forzados]” (Club de Prisioneros Palestinos, 2026, 22 de abril)[16].
En algunos casos, las mujeres son detenidas como rehenes, a fin de
presionar a sus familiares para que se entreguen a cambio de su
liberación. Es decir, aquí se sigue usando a las mujeres como “arma de
guerra”
Finalmente tocaría un tema de gran relevancia, y no porque el tema de
lo que padecen las mujeres en el contexto del genocidio termine aquí
(faltaría tocar la extrema pobreza menstrual que están padeciendo las
adolescentes y mujeres en la Franja de Gaza; el tema del deterioro
profundo de la salud mental de las mujeres palestinas, entre muchos
otros), el caso de las mujeres periodistas. Ser periodista se volvió un
riesgo extremo en el genocidio, pero al ser mujer periodista el riesgo
se vuelve mayor. Las mujeres periodistas que cubren el genocidio en
Gaza, han sufrido amenazas, maltratos psicológicos, maltratos físicos,
encarcelamientos, desnudos forzados, violaciones sexuales[17],
y el asesinato. En abril de 2025, se hablaba de 28 mujeres periodistas
asesinadas (ONU, 2025, 2 mayo). Ellas se han convertido en un flanco de
ataque por parte de Israel.
Frente a toda esta atrocidad, las preguntas que nos seguimos
planteando: qué más tiene que pasar para que el genocidio se detenga; y
quién o quiénes pueden detener tal barbarie. Pareciera que ya hemos
visto todas las atrocidades “habidas y por haber”. ¡Ya no es posible
más! Ninguna mujer, ninguna niña, ningún bebé tendrían que ser
asesinados para llevar a cabo un proyecto de colonización imperial,
despojo, apropiación, exterminio, en este caso, del pueblo palestino.
Por eso, seguimos navegando rumbo a la Franja de Gaza, en una misión
pacífica que pretende, apelando al concepto de humanidad, llevar apoyo y
ayuda humanitaria, pero sobre todo contribuir con el fin del bloqueo
genocida que Israel y Estados Unidos cometen contra el pueblo palestino.
[1] Profesora-Investigadora de la UAM-X/Colaboradora de Rompeviento TV/Navegando rumbo a Gaza
Lejos de ser un “daño colateral”, la violencia sexual y
reproductiva contra las mujeres palestinas forma parte de una estrategia
colonial de larga duración. El genocidio en Gaza se inscribe en una
lógica demográfica que busca impedir la reproducción de la vida
palestina y aniquilar no solo el presente, sino también la posibilidad
de futuro.
El genocidio en Gaza
debe ser comprendido como la fase más reciente de un proyecto colonial
de asentamiento que, desde sus orígenes, tuvo como objetivo la
eliminación de la población originaria palestina con el fin de
garantizar la supremacía judía sobre el territorio. Lejos de constituir
un episodio excepcional, la violencia actual se inscribe en una Nakba
continua, iniciada en 1948 y jamás interrumpida.
Ese año, bajo el amparo del Mandato Británico, las milicias sionistas llevaron
adelante una limpieza étnica sistemática que forzó a más de 750.000
personas a abandonar sus hogares. Más del 80% de la población nativa fue
expulsada del territorio que poco después sería declarado Estado de
Israel. Esta violencia fundacional -acompañada de más de 13.000
asesinatos- produjo en pocos meses una transformación radical de la
composición demográfica: la población judía pasó de representar
aproximadamente el 30% al 81% del total. El objetivo era reemplazar a la
población existente, sentando las bases de un orden colonial cuya
lógica eliminatoria continúa operando hasta el presente.
Pero a diferencia de otros procesos de asentamiento, el proyecto
colonial no terminó: se naturalizó. Israel fue reconocido por la
comunidad internacional sin exigirle justicia, reparación ni retorno
para la población desplazada.
A pesar de las expulsiones masivas de 1948 y 1967 -que afectaron a
250.000 personas-, de la inmigración de más de un millón de judíos de la
ex Unión Soviética entre 1990 y 2000, y de las múltiples matanzas, la
proporción de población palestina en el conjunto del territorio entre el
río Jordán y el mar Mediterráneo nunca dejó de aumentar.
En el año 2000, los colonos judíos y sus descendientes representaban
el 52% del total. Para 2010, eran apenas el 49%. Diez años después, solo
el 47%. Estos son datos aportados por el académico palestino Joseph Masad,
quien ve en el genocidio actual una estrategia política clara; la única
que permitiría preservar la supremacía de los colonos sobre el
territorio histórico palestino.
La preocupación sobre el desbalance demográfico ha estado siempre en
la retórica y la política israelí; ya desde los años 70, la entonces
primer ministra Golda Meir -la misma que decía que los palestinos “no
existían”- declaraba que se iba a dormir preocupada pensando cuántos
niños árabes nacerían durante la noche. Cuatro décadas más tarde, la
ministra de justicia Ayelen Shaked declaró abiertamente que había que dispararles a las mujeres palestinas embarazadas porque “dan a luz a pequeñas serpientes”.
En tanto reproductoras de la vida y de la continuidad nacional, las
mujeres palestinas han sido históricamente construidas por el régimen
colonial como amenazas demográficas. En este marco, la violencia sexual,
obstétrica, física y simbólica ejercida contra ellas ha sido una
práctica persistente y estructural. Su finalidad es intervenir sobre la
reproducción de la vida palestina y quebrar su continuidad en el tiempo.
El genocidio debe entenderse precisamente en estos términos: como la
destrucción sistemática de un pueblo, que no se limita a la eliminación
física directa, sino que opera también a través del bloqueo, el asedio
prolongado, la hambruna inducida, la producción de trauma colectivo y la
aniquilación de los horizontes de presente y de futuro. En este
proceso, los cuerpos de las mujeres se convierten en un campo central de
disputa, donde la violencia reproductiva funciona como una tecnología
orientada a impedir la persistencia misma del pueblo palestino.
“Reprocidio”: aniquilar el presente y el futuro
Lo que está en el centro del genocidio es la eliminación de la vida. Y
por eso, la resistencia a ese intento de borramiento no solo pasa por
la supervivencia inmediata, sino también por la capacidad de reproducir
la vida: de gestar, de parir, de criar. Hoy, en Gaza, eso es
prácticamente imposible. La violencia reproductiva se manifiesta en
todos los niveles: no hay hogares, no hay intimidad posible, no hay
médicos especialistas, no hay tratamientos de fertilidad. Las
violaciones dejan huellas traumáticas en los cuerpos que afectan
directamente la posibilidad de gestar. Entre 2022 y 2025, los abortos
espontáneos aumentaron un 300% y la natalidad cayó un 41%. Y aún si una
mujer logra concebir, ¿en qué condiciones va a parir? Sin hospitales,
sin cuidados neonatales, sin anestesia para las cesáreas. Y si da a luz y
el bebé sobrevive, lo espera el frío y la hambruna: madres desnutridas,
sin acceso a leche materna, sin leche de fórmula, sin agua potable, sin
inmunidad básica.
Este conjunto de prácticas es definido por la académica gazatí Hala Shoman define como reprocidio:
una forma específica de violencia colonial que apunta a desmantelar las
estructuras reproductivas de una población para eliminarla no solo en
el presente, sino también en su potencial de futuro.
El caso paradigmático fue el bombardeo del centro de fertilidad Al Basma,
el más grande de Gaza, en diciembre de 2023. Un misil destruyó más de
4.000 embriones y más de 1.000 muestras de esperma y óvulos no
fecundados. El doctor Bahaeldeen Ghalayini, fundador del centro,
describió la magnitud del ataque con una frase desgarradora: “5.000
vidas en un solo proyectil”. Este ataque deliberado forma parte de una
política sistemática y sostenida de aniquilación reproductiva, que
abarca desde la destrucción de hospitales materno-infantiles hasta el
impedimento de partos seguros, el uso de violencia sexual en cárceles,
el envenenamiento ambiental, la destrucción de viviendas y la
imposibilidad estructural de criar o amamantar en condiciones mínimas de
dignidad.
A ello se suma el colapso total del sistema sanitario, la falta de
electricidad en incubadoras, la multiplicación de partos sin anestesia
ni insumos, el incremento exponencial de cesáreas de urgencia y de
histerectomías realizadas para evitar hemorragias fatales. En algunos
casos, médicos han tenido que realizar cesáreas post mortem para salvar a
bebés de los vientres de sus madres asesinadas.
Las condiciones de parto y crianza en refugios improvisados -muchos
de ellos rodeados por tanques israelíes o sin acceso a agua, alimento ni
privacidad- han generado un entorno de trauma estructural y
desesperanza. Muchas mujeres expresan el deseo de volver a tener a sus
hijos dentro del cuerpo, como única forma de protegerlos.
En paralelo, los ataques contra la reproducción no se limitan a Gaza.
En las cárceles israelíes, se multiplican los relatos de violencia
sexual y tortura con impactos directos sobre la salud reproductiva.
Estas agresiones no solo buscan dañar cuerpos individuales: buscan
humillar, quebrar, implantar el terror, desmantelar el entramado íntimo
de la vida palestina, borrando las posibilidades de maternidad,
paternidad o intimidad compartida.
Violencia sexual como tecnología colonial
La violencia sexual no es un fenómeno reciente ni marginal, sino que
ha estado en el centro de las prácticas colonizadoras desde el inicio.
Ha sido política sistemática de los gobiernos laboristas y de derecha
por igual. En la masacre de Deir Yassin, el 9 de abril de 1948, se
reportaron violaciones masivas a mujeres y niñas palestinas. Según el
historiador Ilan Pappé, los líderes sionistas anunciaron con orgullo el
número elevado de víctimas para sembrar el pánico. Huir era, en esas
condiciones, la única opción racional. Desde entonces miles de niñas y
mujeres, pero también hombres y niños, han sido víctimas de violaciones,
tortura genital, feminización forzada, castración como parte de una
tecnología colonial sistemática de dominación.
El centro de detención Sde Teiman,
donde hay más de 4.000 gazatíes detenidos desde el 7 de octubre, se ha
convertido en un centro de tortura aún más cruel que Guantánamo o Abu
Ghraib. Las denuncias de violación y abuso sexual son múltiples. En
lugar de procesar a los agresores, se ha visto a sectores de la sociedad
israelí manifestarse en defensa de los soldados acusados.
Las dinámicas de género y sexualidad son fundamentales para
comprender la estructura del colonialismo israelí. La dominación opera a
través de la feminización del enemigo: violar a una mujer palestina es
humillar a su comunidad; feminizar al varón colonizado es castrarlo
simbólicamente; desmembrar un cuerpo es convertirlo en desecho.
La masculinidad blanca, colonial y sionista se impone no solo por la
fuerza, sino también por el discurso. En los medios hegemónicos y en los
sectores liberales de Occidente, los palestinos son presentados como
bárbaros, violentos, misóginos, fanáticos, o simplemente como números
sin rostro.
Esta operación discursiva configura lo que Orlando Patterson definió
como “muerte social”: el despojo simbólico de la agencia, la historia y
la pertenencia al género humano. En este marco, la violación de los
cuerpos palestinos es una herramienta. Y su impunidad, un síntoma de
deshumanización estructural.
En la práctica, esto se traduce en una política genocida integral
donde la destrucción deliberada de escuelas, hospitales, universidades,
bibliotecas, iglesias, mezquitas, redes de agua y energía, es una
estrategia sistemática para impedir la reproducción social palestina. Lo
que se busca destruir no es solo el presente, sino la posibilidad de un
futuro colectivo. Es una violencia que afecta a los cuerpos, pero
también a los saberes, a los afectos, a la memoria, a las formas de
vida.
Sostener la vida bajo condiciones de muerte
En este contexto de violencia absoluta, afirmar la vida se convierte
en un acto insurreccional. Sin embargo, no todas las familias pueden o
desean reproducirse. Muchas mujeres han expresado públicamente su
decisión de evitar embarazos durante el genocidio, ante el colapso
sanitario y el riesgo extremo de muerte materna o infantil. Como
escribió Hala Shoman en redes sociales en agosto de 2024: “Piensen bien
antes de traer niños al mundo. Las tasas de aborto espontáneo se han
triplicado. Las madres mueren desangradas. No hay leche, ni comida, ni
medicamentos. Esto es un ruego envuelto en amor y en miedo”. Estas
palabras condensan el dilema ético y político que enfrentan quienes
desean continuar una vida afectiva y familiar en medio de un régimen de
exterminio.
Al mismo tiempo, esta negativa temporal a la reproducción no
contradice el impulso afirmativo de vida, sino que forma parte de una
ética del cuidado y de una política de la protección frente al
exterminio. Como señala Shoman, resistir no significa solo tener hijos;
significa hacer posible las condiciones de vida. Y eso, en Gaza, hoy es
una forma radical de lucha.
Sostener la vida bajo condiciones de muerte implica desafiar el marco
jurídico que define el genocidio solo en términos de cifras de muertos.
Destruir la capacidad de reproducción, imponer el duelo permanente,
clausurar el horizonte, impedir la crianza, criminalizar la infancia y
aislar el deseo son formas de aniquilación que el derecho internacional
sigue sin reconocer plenamente.
La historia de las mujeres palestinas es la historia de Palestina. Es
una historia de resiliencia y de resistencia, de ocupación y exilio,
pero también de continuidad y lucha por la posibilidad misma de existir,
de continuar, de vivir con dignidad. Se trata de una lucha que no es
sólo por la liberación, sino también contra la eliminación.
Las mujeres palestinas, en este contexto, no son solo víctimas. Son
sujetas activas de resistencia. En sus cuerpos se inscribe el proyecto
de exterminio, pero también la obstinada voluntad de vivir. Y mientras
siga habiendo vida que se defienda, que se reproduzca, que se narre,
habrá futuro para Palestina.
CIMACFoto: César Martínez López.- En la década de 1970, la activista feminista y escritora sudafricana Diana Russell acuñó el concepto femicide en Estados Unidos. Más tarde, este concepto sería traducido y adoptado en diferentes partes de América Latina como femicidio o feminicidio
por teóricas como Marcela Lagarde y de los Ríos. Desde entonces, la
discusión alrededor de estos delitos no se ha detenido, y actualmente
son muchas las teóricas que continúan aportando a este concepto en una
búsqueda de justicia para todas las mujeres asesinadas por razones de
género.
Una de estas estudiosas es Rita Segato. La escritora argentina ha trabajado para introducir el concepto defemigenocidiono sólo en la teoría sino también en la esfera jurídica y legal. Pero, ¿qué significa este término y cuál es su aportación para hablar sobre la violencia contra las mujeres?
El femigenocidio y las potencias de los hombres
Al introducir el interfijo -geno- en feminicidio, Rita Segato tiene la intención de remarcar el componente de género
en un feminicidio. En otras palabras, resalta de manera aun más
evidente que un feminicidio (es decir, el asesinato de una mujer) tiene
como motivo el simple hecho de que la víctima pertenece al género
femenino. Pero esta distinción no es algo gratuito.
Para Segato es importante distinguir entre los feminicidios donde hay lazos interpersonales entre la víctima y el agresor y aquellos otros casos en los que dicha relación no existe. Los femigenocidios pertenecen precisamente a esta última esfera.
En
estos casos, aunque el hombre no conoce a la mujer la agrede. De
acuerdo con la teoría desarrollada por Rita Segato, esta violencia
impersonal y estructural tiene su origen en lo que ella denomina «mandato de masculinidad«, esa exigencia puesta sobre los hombres de demostrar que son ellos quienes tienen el dominio sobre las mujeres.
Esta supuesta jerarquía se da por medio de lo que la teórica argentina caracteriza como «potencias»: las formas de dominio
con las que los hombres refuerzan el «poder» que supuestamente tienen
frente a las mujeres. Las potencias que ha identificado Segato son la
sexual, la física, la económica, la bélica, la política, la intelectual y
la moral.
Dichas potencias suelen manifestarse de manera entrelazada y bajo ellas se esconde la concepción del cuerpo femenino como un territorio que
debe conquistarse. Pero no sólo eso: la conquista debe ser visible para
todos, pues «la masculinidad solo existe si es demostrable», afirma
Segato.
Como puede entenderse, la demostración de masculinidad es algo que escapa al ámbito privado. ¿Cuántas no hemos sido víctimas de acoso o de algún otro tipo de violencia en el espacio público por hombres que únicamente están repitiendo ese rol masculino impuesto por la sociedad?
¿Por qué hablar de femigenocidios?
Para
entender de manera más amplia el concepto propuesto por Rita Segato es
necesario remitirnos al caso de la serie de asesinatos contra mujeres
sucedidos en Ciudad Juárez, México, en la década de los
90. Tres de estos asesinatos fueron llevados frente a la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) en 2009 en un capítulo
conocido como el caso del Campo Algodonero.
En una sentencia definitiva,
la CoIDH determinó que el Estado mexicano no investigó los asesinatos
de las víctimas Esmeralda Herrera Monreal, Claudia Ivette González y
Laura Berenice Ramos Monárrez con perspectiva de género. Estos crímenes
fueron catalogados únicamente como crímenes sexuales,
sin contemplar que detrás de ellos hay un claro componente de género
relacionado con la dominación del hombre sobre la mujer por medio de las
potencias identificadas por Segato.
De ahí la importancia de hablar de femigenocidios. Y es que el mandato de masculinidad tiene la potencia suficiente como para convertirse en un genocidio (la
exterminación de un grupo social de manera sistemática por diferentes
motivos, entre ellos, el género). Así, al feminicidio se le da una
dimensión que escapa del ámbito de lo privado y se revela como un
problema que está presente en un tejido social amplio.
Reconocer
esto no sólo sirve en la esfera teórica. Desde la perspectiva de Rita
Segato, hablar sobre femigenocidios en el ámbito de lo jurídico y lo
legal abriría nuevos caminos para investigar crímenes
como el del Campo Algodonero pero también como los feminicidios
ocurridos en el ámbito privado. Y es que, a final de cuentas, sus bases
son prácticamente las mismas: un mandato de masculinidad que, por lo
menos en México, no deja de cobrar la vida de miles de mujeres año con
año.
Cuando empezaron
los bombardeos sionistas en la Franja de Gaza, en octubre pasado, el mundo
pensó que se trataba de una persecución al grupo Hamás. Sin embargo, con el
pasar de los días su enemigo principal se configuró con un fuerte sesgo de
género y generacional. Las bombas y balas tenían como blanco a las mujeres, las
niñas y niños palestinos.
El enfoque
patriarcal del asedio más cruento de los últimos tiempos se confirma en la
cantidad y las historias de las víctimas. Porque son las mujeres, las
reproductoras de vida, de cultura, gestoras de la sobrevivencia, organizadoras
de la escasa comida y el agua, curanderas milenarias y portadoras de las tradiciones
más profundas del pueblo palestino, ellas son las víctimas martirizadas.
En las antiguas
batallas, se solían ver a jóvenes y adultos enfrentar los tanques con piedras.
En este asedio que empezó hace unos 150 días, el sionismo atacó justamente lo
que administran las mujeres: el agua y el pan, las medicinas, los mercados y la
vida.
A la mitad de
los ataques, cuando Israel se empecinaba en destruir hospitales en la Franja,
Naciones Unidas denunció que cerca de cinco mil mujeres embarazadas no tenían
donde dar nacimiento a sus hijos e hijas. Mientras más se conocían los
pormenores de la destrucción, menos se supo qué sucedió con esas miles de
mujeres y recién nacidos.
La estrategia
sionista de exterminar el pueblo palestino -a través de las mujeres- apareció
estampada en las camisetas de sus soldados: “dispare a una embarazada y mate a
un terrorista”, así lo vestían sonrientes los oficiales de la muerte.
Cuántas madres
fueron retiradas bajo los escombros abrazadas de sus hijos e hijas. Y cuántas
criaturas quedaron enterradas bajo los cementos de cientos de casas y edificios
destruidos que tardarían 15 años en reconstruir. Cuántas mujeres desoladas al
perder sus familias enteras; cuántos huérfanos y huérfanas obligados a seguir
solos en esta vida, con hambre, heridas y lo peor: el terror en el corazón.
El genocidio
causado por todos los aliados de Occidente, el silencio de los países árabes,
la inacción de las potencias de la seda y el Kremlin ha convertido a Gaza en el
cementerio del feminicidio e infanticidio masivos más crueles y perversos de la
historia contemporánea.
Las cifras
oficiales señalan que en torno al 70% de las víctimas fatales del genocidio, son
mujeres, niñas y niños: más de 8.800 mujeres y 13.230 menores de edad,
incluidos bebés de pocos meses o años. Estos datos proporcionados por el
Ministerio de Sanidad de Gaza, la ONU considera fiables. Estas cifras suben
cada día, y se adhieren denuncias de violación, tortura, robos y otros delitos
enfocados en las mujeres.
Desde los
feminismos y humanismos sabemos que las cifras no representan el contexto y el
dolor de las historias que se esconden detrás de cada muerto. Por eso este Ramadán
será rememorado como el año del feminicidio e infanticidio colectivos más
crueles de los últimos tiempos, donde solo la resistencia de las hermanas
palestinas y la solidaridad internacional superarán el olvido.
Claudia Espinoza Iturri, es periodista de Bolivia
Ilustración de
Edwin Calle, artista boliviano
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Este 26 de enero del 2024, la Corte Internacional de Justicia (CIJ)
dio a conocer su ordenanza, respondiendo a la solicitud urgente de
medidas provisionales interpuesta por Sudáfrica contra Israel el pasado
29 de diciembre del 2023: el texto de la ordenanza puede ser consultado
en este enlace en francés y en inglés.
Cabe advertir
desde ya que esta ordenanza es una decisión preliminar de carácter
urgente del juez de La Haya, distinta a la sentencia o fallo sobre el
fondo, que se tomará tan solo dentro de unos años por parte del
juez de La Haya.
Breve puesta en contexto
La petitoria
final de Sudáfrica sobre las medidas provisionales de carácter
urgente figura en las páginas 83-84 de su intervención ante los
jueces de La Haya realizada el pasado 11 de enero y consta de un
total de 9 puntos (véase texto).
Por su parte, las conclusiones finales de Israel pidiendo desestimar
y archivar esta solicitud se encuentran en la página 75 de su
intervención ante los jueces realizada el 12 de enero del 2024
(véase texto)
Resulta de
interés señalar que durante estas audiencias realizadas los
días11-12 de enero, Chile envió a su máximo representante en La
Haya y lo hizo ver mediante un documento circulado por su
aparato diplomático (véase comunicado
oficial del 11 de enero). Menos de una semana
después, conjuntamente con México, Chile solicitó a otra instancia
jurisdiccional con sede en La Haya, la Corte Penal Internacional
(CPI) la remisión urgente de la situación en Gaza a la Oficina del
Fiscal de la CPI (véase comunicado
oficial de Chile y comunicado de
México, ambos del 18 de enero del 2024): tuvimos oportunidad de
analizar en detalle ambos comunicados (Nota 1), planteando de
paso la inacción observada por parte de los demás 122 Estados
Partes al Estatuto de Roma.
El contenido de la ordenanza de la CIJ en breve
En el texto de su
ordenanza dada a conocer este 26 de enero (parte dispositiva tomada
con 15 votos a favor en su casi totalidad, párrafo 86), la CIJ
declara que:
(1) By fifteen
votes to two,
The State of
Israel shall, in accordance with its obligations under the Convention
on the Prevention and Punishment of the Crime of Genocide, in
relation to Palestinians in Gaza, take all measures within its power
to prevent the commission of all acts within the scope of Article II
of this Convention, in particular:
(a) killing
members of the group;
(b) causing
serious bodily or mental harm to members of the group;
(c)
deliberately inflicting on the group conditions of life calculated to
bring about its physical destruction in whole or in part; and
(d) imposing
measures intended to prevent births within the group;
(2) By fifteen
votes to two,
The State of
Israel shall ensure with immediate effect that its military does not
commit any acts described in point 1 above ;
(3) By sixteen
votes to one,
The State of
Israel shall take all measures within its power to prevent and punish
the direct and public incitement to commit genocide in relation to
members of the Palestinian group in the Gaza Strip ;
(4) By sixteen
votes to one,
The State of
Israel shall take immediate and effective measures to enable the
provision of urgently needed basic services and humanitarian
assistance to address the adverse conditions of life faced by
Palestinians in the Gaza Strip;
(5) By fifteen
votes to two,
The State of
Israel shall take effective measures to prevent the destruction and
ensure the preservation of evidence related to allegations of acts
within the scope of Article II and Article III of the Convention on
the Prevention and Punishment of the Crime of Genocide against
members of the Palestinian group in the Gaza Strip;
(6) By fifteen
votes to two,
The State of
Israel shall submit a report to the Court on all measures taken to
give effect to this Order within one month as from the date of this
Order».
De algunos detalles de interés
Resulta muy
inusual que la Presidenta de la CIJ refiera expresamente, en el
resumen de una decisión como la ordenanza leída este 26 de enero
del 2024, al contenido de declaraciones oficiales, como las
declaraciones israelíes escalofriantes oídas desde el pasado 7 de
octubre: en la gestual extremadamente formal y a veces muy
parsimoniosa de los jueces de la CIJ, este primer detalle no ha
pasado desapercibido para muchos de los observadores
internacionales. Tratándose además de una magistrada oriunda
de los Estados Unidos, esta señal enviada desde la Presidencia del
máximo órgano judicial de Naciones Unidas puede considerarse
particularmente clara.
Como se recordará
la solicitud de Sudáfrica planteaba como primer punto (de los 9 que
contenía su solicitud) el ordenar un cese al fuego inmediato, tal y
como tuvimos la oportunidad de analizarlo en una nota anterior cuando
presentó su demanda en diciembre del 2023 (Nota 2). La
dificultad consistía para los jueces de La Haya en ordenar un cese
al fuego entre dos bandos, con uno solo sentado en el banquillo
del Peace Palace de La Haya. Un cese al fuego por
definición aplica para dos contendores, y no uno.
La CIJ no acogió
esta solicitud de manera expresa. Algunos juristas podrían
interpretar que la CIJ deja entonces a Israel la posibilidad de
continuar sus acciones militares en Gaza, las cuales ya han causado
la muerte de casi 26.000 personas y herido a más de 64.000
según el último informe de situación de Naciones Unidas al 25 de
enero (véase informe).
No obstante, el inciso 2 del párrafo operativo 86 viene a restringir
esta interpretación literal, al señalar la CIJ que hay una
inmediatez ordenada a Israel:
«(2) The State of Israel shall ensure with immediate effect that its military does not commit any acts described in point 1 above ;
Es de notar que
con relación a una solicitud similar pero no idéntica proveniente
de Ucrania en febrero del 2022, esta misma solicitud de cese de
operaciones militares sí había sido acogida de manera expresa
en la ordenanza del 16 de marzo del 2022 adoptada por la CIJ
(véase texto de
la ordenanza, párrafo 86 inciso 1, adoptado con 13 votos a
favor y 2 en contra): pero se trataba de un Estado objeto de una
agresión militar exigiendo a la CIJ ordenar inmediatamente el cese
de la agresión por parte de otro Estado.
Por otro lado,
Sudáfrica solicitaba que la CIJ ordenara a Israel permitir la
entrada de misiones internacionales de investigaciones en Gaza (más
conocidas como «fact finding missions«). El punto 7
de su petitoria indicaba en efecto que:
«(7) The
State of Israel shall take effective measures to prevent the
destruction and ensure the preservation of evidence related to
allegations of acts within the scope of Article II of the Convention
on the Prevention and Punishment of the Crime of Genocide; to that
end, the State of Israel shall not act to deny or otherwise restrict
access by fact-finding missions, international mandates and other
bodies to Gaza to assist in ensuring the preservation and retention
of said evidence«.
La CIJ no acogió
esta petitoria: en el punto 5 del precitado párrafo 86 ordena
únicamente a Israel proceder a evitar la destrucción de indicios de
actos cubiertos por la Convención contra el Genocidio de 1948.
No obstante estos
dos puntos de importancia que no fueron expresamente contemplados por
los jueces de la CIJ en su ordenanza, los puntos 1,2,3,4,5 y 6 de su
decisión leída este 26 de enero del 2024 dejan entrever que actos
cometidos por Israel en Gaza desde la tarde /noche del 7 de octubre
sí interesan disposiciones de la Convención contra el Genocidio de
1948: lo cual constituye en sí una señal muy significativa y
debería interpelar en Israel (así como fuera) a muchos decisores
sobre la forma tan peculiar que tiene Israel de llevar a cabo sus
operaciones militares en Gaza.
En el párrafo 54
de la ordenanza de este 26 de enero del 2024 se lee que:
«54.
La Cour est d’avis que les faits et circonstances mentionnés
ci-dessus suffisent pour conclure qu’au moins certains des droits
que l’Afrique du Sud revendique et dont elle sollicite la
protection sont plausibles. Il en va ainsi du droit des Palestiniens
de Gaza d’être protégés contre les actes de génocide et les
actes prohibés connexes visés à l’article III et du droit de
l’Afrique du Sud de demander qu’Israël s’acquitte des
obligations lui incombant au titre de la convention.
../..
54.
In the Court’s view, the facts and circumstances mentioned above
are sufficient to conclude that at least some of the rights claimed
by South Africa and for which it is seeking protection are plausible.
This is the case with respect to the right of the Palestinians in
Gaza to be protected from acts of genocide and related prohibited
acts identified in Article III, and the right of South Africa to seek
Israel’s compliance with the latter’s obligations under the
Convention»
Al tiempo que en
el párrafo 59 la CIJ dictamina que:
«59.
La Cour considère que, par leur nature même, certaines au moins des
mesures conservatoires demandées par l’Afrique du Sud visent à
préserver les droits plausibles qu’elle invoque sur le fondement
de la convention sur le génocide en la présente affaire, à savoir
le droit des Palestiniens de Gaza d’être protégés contre les
actes de génocide et les actes prohibés connexes visés à
l’article III et le droit de l’Afrique du Sud de demander
qu’Israël s’acquitte des obligations lui incombant au titre de
la convention. En conséquence, il existe un lien entre les droits
revendiqués par la demanderesse que la Cour a jugés plausibles et
au moins certaines des mesures conservatoires sollicitées.
../..
59.
The Court considers that, by their very nature, at least some of the
provisional measures sought by South Africa are aimed at preserving
the plausible rights it asserts on the basis of the Genocide
Convention in the present case, namely the right of the Palestinians
in Gaza to be protected from acts of genocide and related prohibited
acts mentioned in Article III, and the right of South Africa to seek
Israel’s compliance with the latter’s obligations under the
Convention. Therefore, a link exists between the rights claimed by
South Africa that the Court has found to be plausible, and at least
some of the provisional measures requested».
La ofensiva militar israelí en Gaza: algunas interrogantes
Desde un estricto
punto de vista militar, la «estrategia» de
Israel plantea serias interrogantes, al no haber alcanzado ninguno de
sus objetivos militares después de más de 110 días de intensos
bombardeos en Gaza: los rehenes israelíes siguen sin ser
localizados, escondidos en alguna parte en Gaza con sus custodios; al
tiempo que los principales mandos militares del Hamás siguen en vida
y su estructura militar pareciera resistir al asedio total que Israel
inflige diariamente a Gaza con sus bombardeos. Los numerosos
escombros de inmuebles en Gaza constituyen ahora escondites muy
útiles para los combatientes del Hamás en sus operaciones contra
las fuerzas militares israelíes. Un especialista francés en asuntos
militares y connotado comentarista, recientemente escribió en su
blog que:
«La
situation sur la bande de Gaza est parfaitement désespérante. D’un
côté, le gouvernement israélien annonce régulièrement qu’il va
enfin sortir de cette opération dévastatrice dont le bilan est
parfaitement catastrophique. Mais dans la réalité, rien ne change à
ce stade où chaque jour renouvelle son lot de bombardements qui
dévastent littéralement la bande de Gaza.
/../
Dans la partie
Nord, censée avoir été nettoyée (c’est le terme militaire) par
l’armée israélienne, les unités de Tsahal sont régulièrement
harcelées par des miliciens qui ont fait des décombres leur refuge.
Dans la partie Sud, l’armée affirme vouloir réduire le « quartier
général stratégique » du Hamas qui se situerait à Khan
Younes, après avoir été vainement cherché à Gaza même puis sous
l’hôpital Al Shifa, un QG fantôme qui ne justifie en aucun cas
les bombardements opérés sur l’ensemble de la bande de Gaza.
/…/
Si cette
opération déclenchée par le gouvernement Netanyahou contre la
bande de Gaza continue, le risque d’escalade régional est avéré
et le risque pour l’avenir d’Israël est constitué. Il
appartient aux alliés d’Israël et à toutes les sociétés qui
comprennent que la paix ne se construit pas dans la vengeance, de
l’obliger désormais à sortir de cette impasse sanglante et de
construire sur ces décombres inutiles l’avenir et la stabilité de
cette région» (Nota 3).
Una ordenanza de la CIJ que lanza un llamado a la acción
Al haber
Sudáfrica invocado la Convención contra el Genocidio de 1948 como
base de competencia para interponer su demanda contra Israel el
pasado 29 de diciembre, la CIJ tenía limitado su ámbito de
acción, procediendo a verificar únicamente si las evidencias
probatorias presentadas por Sudáfrica eran de recibo (o no) y si
guardaban alguna relación (o no) con las disposiciones de este
instrumento multilateral. El sutil equilibrio que la CIJ
imprime tradicionalmente a sus decisiones no pareciera esta vez
haberse verificado del todo.
Al señalar en su
ordenanza que sí existe esta relación, que es plausible que Israel
esté violando disposiciones de este instrumento, y al ordenarle a
Israel varias de las medidas provisionales solicitadas por Sudáfrica,
el equipo legal de Sudáfrica puede sentirse muy satisfecho por la
labor realizada.
Esta ordenanza de
la CIJ también interpela de ahora en adelante al resto de la
comunidad internacional para idear cómo frenar de manera
significativa a un Estado cuyas máximas autoridades parecieran
decididas a llevar a cabo una operación militar punitiva contra la
población civil de Gaza, en represalia al ataque sufrido en la
mañana del 7 de octubre perpetrado en territorio israelí por parte
del Hamás.
Es muy
probable que, ordenanza de la CIJ en mano, Estados, sea a título
individual o colectivo, se planteen algunas interrogantes muy
válidas:
-¿se puede
seguir manteniendo relaciones diplomáticas, económicas «normales»
con un Estado al que la CIJ señala que puede estar violando varias
disposiciones de una emblemática convención como la Convención
contra el Genocidio de 1948?
-¿se puede
seguir exportando armas y municiones, componentes electrónicos con
fines militares a un Estado que está demostrando no saberlos usar
correctamente, con bombardeos indiscriminados y desproporcionales y
una deliberada política de destrucción total?
-¿se puede
seguir manteniendo relaciones en el ámbito académico, en materia de
cooperación técnica y científica, con un Estado que desde la
tarde/noche del 7 de octubre destruye de manera intencional y
deliberada escuelas, centros educativos superiores, y universidades
en Gaza, aniquilando proyectos de vida de muchos jóvenes palestinos?
Por su parte, es
muy probable que, también con la ordenanza de la CIJ en sus
respectivas carpetas, los integrantes del Consejo de Seguridad, de la
Asamblea General y de otras instancias de Naciones Unidas opten
por nuevas iniciativas.
En cuanto a la
Oficina del Fiscal de la CPI (que se ha mostrado hasta ahora bastante
distante con el drama cotidiano que se vive en Gaza desde la
tarde/noche del 7 de octubre), alguna declaración de su parte
permitiría encausar acciones y materializarlas, de cara a establecer
la responsabilidad penal individual de varios altos mandos
israelíes: es lo que diversos sectores en Europa buscan
realizar, en particular desde Francia y Bélgica (Nota 4).
En su comunicado
oficial (véase texto)
acogiendo con beneplácito la ordenanza de la CIJ, se lee por
parte de Sudáfrica que:
«The
United Nations Security Council will now be formally notified of the
Court’s order pursuant to Article 41(2) of the Court’s Statute.
The veto power wielded by individual states cannot be permitted to
thwart international justice, not least in light of the
ever-worsening situation in Gaza brought about by Israel’s acts and
omissions in violation of the Genocide Convention. Third States
are now on notice of the existence of a serious risk of genocide
against the Palestinian people in Gaza. They must, therefore, also
act independently and immediately to prevent genocide by Israel and
to ensure that they are not themselves in violation of the Genocide
Convention, including by aiding or assisting in the commission of
genocide. This necessarily imposes an obligation on all States to
cease funding and facilitating Israel’s military actions, which are
plausibly genocidal «.
A modo de conclusión
No está de más
señalar que los argumentos elaborados por la defensa de Israel,
acompañados por esfuerzos inusuales por parte de algunos grandes
medios de comunicación, no tuvieron mayor impacto en los jueces de
la CIJ: esta ordenanza se tomó con un voto contudente de 16 contra
uno (siendo el juez ad hoc israelí la única voz en
contra), o en algunas partes del párrafo dispositivo 86, con
15 contra 2 (siendo la jueza oriunda de Uganda la otra voz
discordante observada, que consideró oportuno emitir una opinión
disidente). Cabe precisar que el juez ad
hoc de Israel sí votó en favor de los puntos 3 y 4 del
precitado párrafo operativo 86, mientras la juez titular oriunda de
Uganda votó en contra.
Con relación a
Israel, es de esperarse a reacciones iracundas contra los jueces de
la CIJ por parte de sus máximas autoridades, las cuales ya no deben
impresionar mayormente. En una nota reciente,
ya tuvimos la oportunidad de señalar que:
«Israel
deberá entonces ponderar si se arriesga a no acatarla o si cesa sus
acciones militares en Gaza. El descrédito generalizado de su
accionar en Gaza ha ido en aumento desde el pasado 7 de octubre, y
colocarse en abierto desafío al máximo órgano judicial dentro del
organigrama de Naciones Unidas conllevaría consecuencias, en
particular para algunos de sus aliados más cercanos«.
Con relación a
medidas provisionales ordenadas por la CIJ y posteriormente ignoradas
por un Estado, recientemente tuvimos la ocasión de observar el
irrespeto a las medidas ordenadas contra Rusia por parte de la CIJ en
el mes de marzo del 2022, solicitadas por Ucrania
(véase ordenanzadel
16 de marzo del 2022).
El conjunto de
sanciones tomadas en contra de Rusia y que se reforzaron al no acatar
Rusia lo establecido por el juez internacional a partir de marzo del
2022, interpelará probablemente a muchos en Europa, Estados Unidos y
Canadá con relación a un eventual desacato por parte de Israel a la
ordenanza de la CIJ leída este 26 de enero del 2024.
Notas:
Nota 1: Véase BOEGLIN N., «Gaza /
Israel: a propósito del anuncio de remisión conjunta de
México y de Chile a la Corte Penal Internacional (CPI)«,
editada el 18 de enero del 2024, y disponible aquí.
Nota 2:
Véase BOEGLIN N., «»Gaza / Israel: a
propósito de la reciente demanda interpuesta por Sudáfrica ante la
Corte Internacional de Justicia (CIJ)«, editada el 29 de
diciembre del 2023 y disponible aquí.
Nota 3:
Véase ANCEL G., «L’Ukraine oblige
l’Europe à se réveiller tandis qu’Israël sombre dans le déni«,
Ne pas subir, Blog de Guillaume Ancel, édición del 20 de enero del
2024, disponible aquí.
Nota 4: En el caso de Francia, una propuesta del Senado circula desde el 5 de enero del 2024 (véase texto de la «proposition de résolution«) llamando a Francia a solicitar a la CPI e invitando en particular «… le
Gouvernement à inclure dans ce renvoi une demande de saisine de la
Chambre préliminaire aux fins que soient délivrés des mandats d’arrêt à
l’encontre de M. Benyamin Netanyahou et de toute autre personne
impliquée, selon l’évolution de l’enquête» (página 28). Cabe señalar además una declaración conjunta de profesores belgas de derecho internacional público (véase texto) con fecha del 13 de noviembre del 2023, indicando: «5.
Compte tenu du risque de génocide, l’obligation de le prévenir, due
conformément à la Convention de 1948 pour la prévention et la répression
du crime de génocide, est dès à présent déclenchée«. Esta declaración hecha en nombre de la Société Belge pour le Droit International (SBDI)
denota una sensibilidad mucho mayor a la de otras sociedades europeas
de derecho internacional público. Salvo error de nuestra parte,
solamente se registra, anteriores al texto de la SBDI, esta declaración
de expertos españoles en derecho internacional público y relaciones
internacionales (véase texto) y esta otra adoptada en nombre de la Società Italiana di Diritto Internazionale (SIDI) el 13 de octubre del 2023.
Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho,Universidad de Costa Rica (UCR).
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Sudáfrica presentó una denuncia contra Israel ante la Corte
Internacional de Justicia y solicita que los magistrados impongan
medidas cautelares para prevenir un genocidio en Gaza.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) es un órgano diferente a la Corte Penal Internacional (CPI).
– La Corte Internacional de Justicia (CIJ)
–también llamada Tribunal Internacional de Justicia o TIJ– es un órgano
surgido directamente de las reuniones organizadas por el zar Nicolás II
en La Haya, en 1899 y en 1907. Se creó bajo la denominación inicial de
Corte Permanente de Justicia Internacional y fue la primera jurisdicción
internacional. La Corte Internacional de Justicia adoptó su actual
denominación con la creación de la Organización de las Naciones Unidos
(ONU) y es su única jurisdicción estatuaria. Su misión consiste en
dirimir los diferendos entre los Estados basándose únicamente en el
derecho internacional, o sea en los compromisos escritos de cada uno de
los Estados.
– Por el contrario, la Corte Penal Internacional
(CPI) es una invención de Estados Unidos –por cierto, Washington no la
reconoce– y de la Unión Europea, posterior a la disolución de la Unión
Soviética. La Corte Penal Internacional juzga a individuos, como una
especie de Tribunal de Nuremberg permanente. En la práctica, la Corte
Penal Internacional ha juzgado únicamente a personalidades contrarias al
imperialismo occidental y uno de sus fiscales se comportó como un
agente de la OTAN, mintiendo sin vacilación para ayudar a la alianza
atlántica en la invasión de Libia.
– Existen otras cortes o tribunales
internacionales, tan cuestionables como la Corte Penal Internacional.
Por ejemplo, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia
(TPIY), el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), el Tribunal
Penal Internacional para Sierra Leona (TSSL) y las cámaras
extraordinarias creadas en el seno de los tribunales camboyanos (CETC).
Todas esos órganos aplican la justicia de los vencedores.
– Merece mención especial el llamado “Tribunal
Especial de las Naciones Unidas para Líbano”. A pesar de lo que
su nombre parece indicar, no es este un “tribunal” propiamente dicho
sino el resultado de un acuerdo entre un secretario general de la ONU,
Kofi Annan, y un primer ministro libanés dimitente, Fouad Siniora, y fue
creado específicamente para condenar a los presidentes de Líbano, Emile
Lahoud, y de Siria, Bachar al-Assad, recurriendo a jueces corruptos,
testigos falsos e investigadores que se negaban a aceptar las pruebas
forenses que debían figurar en el expediente.
La Corte Internacional de Justicia es, por ahora, la única
jurisdicción que respeta el derecho internacional, mientras que las
otras inventan reglas según las necesidades de los “padrinos” que las
financian.
Es la primera vez que Israel se ve obligado a responder a una
denuncia ante la Corte Internacional de Justicia, aunque esta última ya
tuvo que intervenir en el pasado en un caso que implicaba al Estado
hebreo, cuando varios Estados árabes solicitaron la opinión de la CIJ
sobre la legalidad del “Muro de Separación” erigido por Israel alrededor
de los Territorios Palestinos. En aquel momento, Israel no se presentó
en los debates y la CIJ proclamó que la construcción del muro israelí
viola el derecho internacional, decisión que no tuvo ninguna repercusión
práctica en la situación.
Esta vez, Israel enfrenta una acusación directa: «El recurso
concierne amenazas, adoptadas, toleradas, cometidas y en plena
aplicación por parte del gobierno y del ejército del Estado de Israel
contra el pueblo palestino, una comunidad nacional y racial diferente.» «Los
actos y omisiones de Israel que Sudáfrica denuncia tienen un carácter
genocida ya que apuntan a provocar la destrucción de una parte
substancial del grupo nacional, racial y étnico palestino. Los actos en
cuestión incluyen el asesinato de palestinos en Gaza, provocando graves
daños corporales y mentales e infligiéndoles condiciones de vida
susceptibles de provocar su destrucción física.»
Sudáfrica invoca en su demanda la Convención para la Prevención y Sanción del Crimen de Genocidio,
adoptada el 9 de diciembre de 1948, frente al tratamiento que se ha
dado a los palestinos durante 75 años. La denuncia sudafricana resalta
que lo que Israel llama ahora su «guerra contra el Hamas» debe
analizarse en el contexto de todo lo sucedido antes. Así se hace
evidente que la actual guerra israelí en Gaza ha sido iniciada «con la intención específica (dolus specialis) de destruir a los palestinos de Gaza como parte del grupo nacional, racial y étnico palestino».
Se trata, por ende, de una acusación matizada ya que no afirma que
Israel organiza un genocidio sino que permite que este se lleve a cabo.
Numerosas comisiones de la ONU, como el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, han emitido «advertencias
contra los discursos de odio y el discurso deshumanizante hacia los
palestinos, que suscitan graves preocupaciones en cuanto a la obligación
de Israel y de otros Estados-partes de prevenir crímenes contra la
humanidad y un genocidio».
Antes de presentar su denuncia, Sudáfrica realizó ante Israel 9
gestiones oficiales, recurriendo al ministerio israelí de Exteriores, al
presidente de Israel y al embajador israelí en la ONU. Tel Aviv
nunca respondió a las gestiones sudafricanas.
Sudáfrica es un país del llamado «Sur global». En tiempos del
apartheid, Sudáfrica sufrió en carne propia los embates del sionismo
revisionista. Israelíes fueron los organizadores de los bantustanes,
para privar a la población negra sudafricana de sus derechos en su
propio país. Los israelíes utilizaron el desierto sudafricano como
polígono de pruebas para su bomba atómica. Israelíes financiaron la
realización en Sudáfrica de investigaciones sobre armas biológicas,
esperando hallar una enfermedad que matara sólo a los negros y los
árabes. El historial de la presencia israelí en Sudáfrica es tan
tenebroso que, en 1953, la Asamblea General de la ONU condenó «la alianza entre el racismo sudafricano y el sionismo».
Posteriormente, el presidente Nelson Mandela proclamó que
los sudafricanos no serían completamente libres mientras que
los palestinos sigan viviendo bajo el apartheid israelí.
En esta foto tomada en la residencia del primer ministro de
Israel en Jerusalén, el 11 de abril de 1975, aparecen, de izquierda
a derecha, el director de la Propaganda del régimen racista sudafricano,
Eschel Rhoodie; el primer ministro de Israel y sionista revisionista,
Yitzhak Rabin; el jefe de los servicios secretos sudafricanos, Henrik
van den Bergh, y el ministro israelí de Defensa, Shimon Peres.
Seguidamente, resumimos la denuncia presentada por Sudáfrica a la Corte Internacional de Justicia.
Los hechos
«En dos meses», los ataques militares israelíes «han
causado más destrucción que los combates de Alepo en Siria entre 2012 y
2016, que los de Mariupol en Ucrania, o, proporcionalmente, que los
bombardeos aliados en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial».
En el momento de la presentación de la denuncia, ya habían muerto en
Gaza 21 110 palestinos y al menos 55 243 habían sido heridos. El número
de muertos incluía al menos 7 729 niños y 4 700 mujeres. Ya se contaban
1,9 millones de palestinos desplazados –alrededor del 85% de la
población de Gaza. Sólo funcionaban parcialmente 13 de los 36 hospitales
y no quedaba ningún hospital plenamente operativo en el norte de la
franja de Gaza. Las enfermedades contagiosas y epidémicas ya se habían
hecho corrientes entre los desplazados. Toda la población de Gaza ya
estaba expuesta a un riesgo inminente de hambruna, mientras que la
proporción de familias afectadas por la inseguridad en materia de
alimentación ya era la más grande que se haya registrado según la «Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria» de la FAO.
El contexto
Hace años que Israel impone un estricto bloqueo a Gaza, prohibiendo
incluso la pesca y dejando entrar en ese territorio sólo la cantidad de
alimentos indispensable.
Entre el 29 de septiembre del 2000 y el 7 de octubre de 2023 fueron
asesinados al menos 7 569 palestinos, incluyendo 1 699 niños.
Esas cifras incluyen los balances de «cuatro guerras altamente asimétricas», así como otros asaltos militares israelíes de menor envergadura, que además dejaron decenas de miles de heridos.
Gran Marcha del Regreso
Asimismo, 214 palestinos, incluyendo 46 niños, murieron durante la «Gran Marcha del Regreso»,
una manifestación pacífica de gran envergadura realizada a lo largo del
muro de separación entre Gaza e Israel, manifestación que se repitió
todos los viernes, durante 18 meses, con la participación de miles de
palestinos que exigían que «se levante el bloqueo impuesto a Gaza y el regreso de los refugiados palestinos»
a sus casas y poblaciones en Israel, conforme a lo previsto en
las resoluciones de la ONU. La denuncia sudafricana precisa que en total
más de 36 100 palestinos, entre ellos 8 800 niños, resultaron heridos
durante la represión israelí. Entre los heridos hubo 4 903 personas que
fueron heridas de bala en los miembros inferiores, «mucho de ellos mientras estaban parados, sin armas, a cientos de metros»
de los francotiradores israelíes. La Comisión comprobó que aquellas
mutilaciones no eran accidentales: las reglas del enfrentamiento
adoptadas por la parte israelí permitían a los francotiradores disparar a
las piernas de «los principales incitadores». La «Comisión investigadora internacional independiente [de la ONU] sobre las manifestaciones en el Territorio Palestino ocupado» estimó que existían motivos razonables para creer que los francotiradores israelíes «dispararon intencionalmente» sobre niños y personas visiblemente limitadas en sus movimientos.
El régimen jurídico, las políticas y las prácticas discriminatorias
que aplica Israel someten los palestinos a lo que constituye un régimen
de apartheid. Los palestinos de Cisjordania están confinados tras un
muro de segregación, sometidos a políticas discriminatorias de
confinamiento en zonas y de modificación del territorio; a demoliciones
de casas con fines punitivos y administrativos; incursiones violentas
del ejército israelí en territorio palestino, incluyendo en la zona A;
incursiones violentas rutinarias en sus domicilios; arrestos arbitrarios
y detenciones administrativas por tiempo indefinido (internamiento
sin juicio); y a un doble sistema jurídico en el que los palestinos son
juzgados según la legislación militar israelí mientras que los colonos
israelíes que viven en el mismo territorio responden a un régimen
jurídico diferente y son juzgados en Israel por tribunales civiles que
les aplican procedimientos regulares.
Antes del 7 de octubre de 2023, entre el 1º de enero y el 6 de
octubre de 2023, 199 palestinos habían sido asesinados por soldados
israelíes o por colonos en Cisjordania y otros 9 000 habían sido
heridos.
Desde el 7 de octubre, Israel ha arrestado a más de 3 000 palestinos
de Cisjordania y Jerusalén-este, principalmente por haber expuesto en
las redes sociales información sobre la situación en Gaza. Israel ha
incrementado considerablemente el número de palestinos (2 070) puestos
bajo detención administrativa, sin juicio ni cargos. Miles de palestinos
de Gaza que trabajaban en Israel también han sido objeto de arrestos y
detenciones arbitrarias y 3 200 fueron reenviados a Gaza, a la fuerza,
el 3 de noviembre de 2023, precisamente mientras ese territorio era
sometido a bombardeos a gran escala. Informaciones confirmadas indican
que aquellos trabajadores palestinos fueron maltratados durante su
detención y sometidos a actos de violencia. Numerosos palestinos,
adultos y niños, detenidos en Cisjordania y liberados a cambio de
rehenes israelíes también denuncian haber sido objeto de malos tratos
extremadamente graves, principalmente a restricciones de acceso a los
alimentos, al agua, a los cuidados médicos y a la electricidad en las
cárceles israelíes. Seis palestinos detenidos en Cisjordania murieron
durante el periodo de detención.
Los ataques armados de los colonos israelíes contra los palestinos
–ataques abiertamente respaldados por los responsables políticos
israelíes– se han incrementado de manera espectacular. Los colonos,
a menudo acompañados por soldados israelíes, han matado al menos 8
palestinos y herido a otros 65, sembrando el terror entre los pobladores
palestinos, en particular en las comunidades agrícolas, y causando
daños a sus propiedades. En Cisjordania ya se cuentan 2 186 palestinos
desplazados, incluyendo 1 058 niños.
Los actos de genocidio
Según la denuncia, Israel está lanzando sobre Gaza bombas «estúpidas» (o sea, no guiadas) así como bombas pesadas, de hasta 900 kilogramos, cuyo radio de acción mortal reconocido es de «hasta 360 metros», artefactos que «causan heridas y daños graves hasta a 800 metros del punto de impacto».
Para los niños palestinos, en particular, «la muerte está en todas partes» y «ningún lugar es seguro».
En total, ya han muerto en Gaza al menos 7 729 niños, o sea son más de
115 niños palestinos muertos cada día. Se estima que en las 3 primeras
semanas de la arremetida israelí contra Gaza han muerto, sólo en ese
territorio, al menos 3 195 niños palestinos, más que el número total de
niños muertos cada año en todas las zonas de conflicto del mundo
desde 2019. Ante la tasa sin precedentes de niños palestinos muertos
en Gaza, el vocero de la UNICEF calificó los ataques israelíes en Gaza
de «guerra contra los niños».
Hasta el día de la demanda sudafricana, Israel había matado en Gaza:
– más de 311 médicos, enfermeras y enfermeros y
otros miembros del personal de salud, incluyendo, médicos y choferes de
ambulancias muertos en el ejercicio de sus funciones;
– 103 periodistas, o sea más de uno al día y más
del 73% del número total de periodistas y profesionales de la prensa
muertos en todo el mundo en 2023;
– 40 agentes de la defensa civil, personal
encargado de ayudar a rescatar a las víctimas de los escombros, han
muerto mientras ejercían esa noble función;
– 114 empleados de la Organización de las Naciones Unidas, o sea «la mayor cantidad de trabajadores humanitarios muertos en tan poco tiempo en toda la historia de la ONU».
Al menos 55 243 palestinos han sido heridos durante los ataques
israelíes contra Gaza, sólo desde el 7 de octubre, en su gran mayoría
mujeres y niños. Las quemaduras y las amputaciones son corrientes entre
los heridos y alrededor de 1 000 niños palestinos han perdido una pierna
o las dos. Según ciertas informaciones, las fuerzas israelíes utilizan
fósforo blanco en las zonas densamente pobladas de Gaza. La Organización
Mundial de la Salud (OMS) señala que hasta pequeñas cantidades de
fósforo blanco pueden provocar quemaduras profundas y graves,
atravesando incluso los huesos, y pueden comenzar a quemar nuevamente
aún después de un tratamiento inicial. Dado el hecho que ya no queda
ningún hospital en funcionamiento en el norte de Gaza, los heridos
no tienen otra opción que «esperar la muerte», a falta poder
contar con una intervención quirúrgica o con algún tratamiento médico
más allá de los primeros auxilios, viéndose incluso expuestos a una
lenta agonía como resultado de sus heridas o de las subsiguientes
infecciones.
Incluso antes de la actual embestida israelí, los palestinos de Gaza
ya sufrían graves traumas provocados por ataques anteriores: el 80% de
los niños de Gaza ya habían sufrido bombardeos excepcionalmente intensos
y sufrían ataques de angustia, enuresis (incontinencia) nocturna (79%),
mutismo reactivo (59%), se automutilaban (59%) y tenían pensamientos
suicidas (55 %). Once semanas de bombardeos incesantes y de
desplazamientos forzosos tienen que haberse traducido en un gravísimo
incremento de esas cifras, en particular entre las decenas de miles de
niños palestinos que han perdido al menos un familiar y entre los que se
han convertido en el único sobreviviente de sus familias.
Preparación para «interrogatorios» de «animales humanos».
Paralelamente a la campaña militar, Israel ha emprendido una campaña
de deshumanización y de tratamiento cruel, inhumano y degradante de los
habitantes palestinos de Gaza. Gran número de civiles palestinos,
incluyendo adolescentes y niños, han sido detenidos, forzados a
desnudarse, y mantenidos así a la intemperie –en pleno invierno y con
los ojos vendados– antes de ser conducidos por la fuerza en camiones a
lugares desconocidos. Numerosos detenidos palestinos, posteriormente
liberados, testimonian haber sido sometidos a torturas y malos tratos,
privados de comida, de agua, de techo y sin acceso a instalaciones donde
satisfacer sus necesidades fisiológicas. Imágenes de cadáveres
mutilados y quemados, así como videos de ataques colgados en las redes
sociales por los soldados israelíes y presentados como «contenido exclusivo de la franja de Gaza», han circulado profusamente en Israel a través del canal de Telegram «72 Virgins» sin ningún tipo de censura.
El 1º de diciembre de 2023 –fecha del fin de la tregua de 8 días
entre Israel y el Hamas–, Israel comenzó a lanzar volantes donde se
exhortaba los palestinos a abandonar las zonas del sur, a las que
inicialmente los había intimado a huir. Como declaró el relator especial
de la ONU para los derechos humanos de las personas desplazadas en sus
propios países, «Israel se echó atrás en las promesas de seguridad
que había hecho a quienes obedecieron su orden de evacuar el norte de
Gaza hace 2 meses. Hoy han sido nuevamente desplazados a la fuerza,
junto a la población del sur de Gaza». Israel publicó además, en
internet, un mapa que divide la franja de Gaza en cientos de pequeñas
zonas, mapa al parecer destinado a informar sobre las órdenes israelíes
de evacuar. Sin embargo, como observa la Oficina de Naciones Unidas para
la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, siglas en inglés), «la publicación no precisa hacia dónde debe evacuar la gente».
Según el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, «muchos
de nuestros vehículos y camiones han sido destruidos o abandonados
a causa de nuestra evacuación forzosa y precipitada desde el norte. Pero
las autoridades israelíes no han autorizado el uso de camiones
suplementarios en Gaza. Eso dificulta considerablemente la operación de
ayuda. Mover mercancías en el norte es extremadamente peligroso debido
al conflicto activo, a municiones sin estallar y a las carreteras
gravemente dañadas». En todas partes, las frecuentes interrupciones
de las comunicaciones hacen prácticamente imposible la coordinación de
la distribución de la ayuda y la circulación de la información entre
la gente sobre cómo acceder a la ayuda. También se hace imposible la
reanudación de la actividad comercial. «Los mostradores están vacíos. Las billeteras están vacías. Los estómagos están vacíos.» Sólo hay una panadería funcionando en toda Gaza.
El principal responsable de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Medio Oriente (UNRWA) describe «personas desesperadas, hambreadas y aterrorizadas» que «detienen ahora los camiones de ayuda, agarran la comida y la devoran inmediatamente».
Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), en la franja de Gaza
hay sólo entre 1,5 y 1,8 litros de agua disponible por persona, para
todo el día y para todos los usos (beber, asearse y preparar alimentos).
Esa cifra es, evidentemente, muy inferior al «umbral de urgencia» de 15 litros diarios previstos para «condiciones de guerra o de hambruna» y al «umbral de supervivencia» de 3 litros diarios.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la población de Gaza dispone, como promedio, de «una ducha para 4 500 personas».
Los refugiados de la UNRWA ahora cuentan con 1 retrete para
486 personas, pero en ciertos lugares donde la gente busca refugio
frecuentemente no hay instalaciones donde satisfacer las necesidades
fisiológicas.
Actualmente ya se cuentan más de 238 ataques contra los «centros de salud»
de Gaza. Sólo 13 de los 36 hospitales que allí existían y 18 de las 72
instalaciones de salud siguen funcionando, algunas a duras penas.
El ejército israelí ha concentrado sus ataques en los generadores
eléctricos de los hospitales, los paneles solares de los hospitales y en
equipamientos como las estaciones de oxígeno y los tanques de agua.
También han sido blanco de los ataques israelíes las ambulancias, los
convoyes médicos y el personal sanitario de ayuda de emergencia.
Los militares israelíes arrasaron la principal biblioteca pública de
la ciudad de Gaza. También han sido dañadas o destruidas innumerables
librerías, casas de ediciones, bibliotecas y cientos de establecimientos
de enseñanza. Han sido igualmente blanco de los bombardeos israelíes
cada una de las 4 universidades de Gaza, incluyendo la Universidad
Islámica.
Israel ha dañado o destruido al menos 318 lugares de culto musulmanes
y cristianos, incluyendo sitios de inestimable valor para generaciones
de creyentes, como la Gran Mezquita Omari, inicialmente una iglesia
bizantina del siglo V, verdadero monumento emblemático de la historia,
de la arquitectura, joya del patrimonio cultural de Gaza y lugar de
culto de cristianos y musulmanes desde hace más de 1 000 años. Los
bombardeos israelíes afectaron igualmente la iglesia de San Porfirio,
fundada en el año 425 después de Cristo y considerada como la tercera
iglesia cristiana más antigua del mundo.
Confesiones de personalidades israelíes
No es frecuente que los genocidas anuncien sus intenciones. Pero
Sudáfrica ha logrado reunir 6 páginas de declaraciones comprobadas de
personalidades israelíes. Durante la audiencia preliminar, Israel afirmó
que las citaciones presentadas por Sudáfrica no eran más que discursos
políticos, pura retórica, y que las personalidades mencionadas no habían
tratado de llevar sus palabras a la realidad. Pero los hechos antes
mencionados hablan por sí solos.
Ante el parlamento de Israel, el primer ministro Benyamin Netanyahu describió esta guerra como «una lucha entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas, entre la humanidad y la ley de la selva». Posteriormente dijo a los soldados israelíes: «Ustedes deben recordar lo que Amalek os hizo, dice nuestra Santa Biblia. Y lo recordamos.» La citación bíblica mencionada por Netanyahu dice exactamente: «Ahora,
ustedes atacarán a Amalek y prohibiréis todo lo que a él pertenece.
No perdonéis a nadie. Matad a hombres y mujeres, a los niños y los
bebés, los bueyes y los corderos, los camellos y los asnos.»
El presidente de Israel, Isaac Herzog, declaró en una conferencia de prensa: «Es
toda una nación que es responsable. No es verdad esa retórica según la
cual los civiles no están al corriente y no están implicados. Eso es
absolutamente incierto… y lucharemos hasta romperles la columna
vertebral.»
El ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, indicó al describir la situación, el 9 de octubre de 2023, que Israel «impone
un asedio total a Gaza (…) Ni electricidad, ni comida, ni agua,
ni combustible. Todo está cerrado. Luchamos contra animales humanos y
actuamos en consecuencia.»
Nissim Vaturi, vicepresidente del parlamento de Israel y miembro de
la Comisión de Asuntos Exteriores y Seguridad, escribió en la red social
X (ex Twitter), el 7 de octubre de 2023: «Ahora tenemos todos un objetivo común: borrar la franja de Gaza de la faz de la tierra.»
Las conclusiones de Sudáfrica
Sudáfrica solicita a la Corte Internacional de Justicia la adopción
de medidas cautelares que detengan inmediatamente la masacre.
Concretamente:
1) El Estado de Israel suspenderá inmediatamente sus operaciones militares en Gaza y contra Gaza.
2) El Estado de Israel velará por que las unidades militares o grupos
armados irregulares que pudiesen ser dirigidos, respaldados o
influenciados por él, así como todas las organizaciones y personas
susceptibles de hallarse sometidas a su control, a su dirección o bajo
su influencia, no adopten medida alguna para continuar las operaciones
militares objeto de la medida anterior (1).
3) La República de Sudáfrica y el Estado de Israel tomarán, cada uno,
conforme a sus obligaciones en virtud de la Convención para la
Prevención y Sanción del Crimen de Genocidio, hacia el pueblo palestino,
todas las medidas razonables en su poder para prevenir el genocidio.
4) El Estado de Israel debe, de conformidad con sus obligaciones en
virtud de la Convención para la Prevención y Sanción del Crimen de
Genocidio, en relación con el pueblo palestino como grupo protegido por
la Convención para la Prevención y Sanción del Crimen de Genocidio,
abstenerse de cometer cualquier acto que caiga en el campo del
artículo II de la Convención.
(…)
8) El Estado de Israel someterá a la Corte un informe sobre las
medidas tomadas para dar efecto a la presente orden en el plazo de 1
semana a partir de la fecha de la presente orden, y, posteriormente, a
intervalos regulares que la Corte ordenará, hasta que se adopte una
decisión. La decisión final sobre el caso será comunicada por el
tribunal.