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6/27/2026

Gen0cdio de Israel. Asesinó a 20 mil niñas y niños palestinos: investigación ONU

 

.-Ciudad de México.- La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU* sobre el Territorio Palestino Ocupado presentó este martes un informe de casi 100 páginas sobre las violaciones y crímenes cometidos contra niños palestinos desde el 7 de octubre de 2023 hasta el 31 de marzo de 2026.

Entre los principales hallazgos se encuentra:

Más de 20 mil niñas y niños palestinos murieron y más de 44 mil resultaron heridos entre octubre de 2023 y octubre de 2025, según los datos citados por la Comisión, quienes representan cerca del 30% de todas las personas fallecidas en el territorio palestino ocupado.

La Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel fue establecida por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el 27 de mayo de 2021 para «investigar, en el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, y en Israel, todas las presuntas violaciones del derecho internacional humanitario y todas las presuntas violaciones y abusos del derecho internacional de los derechos humanos ocurridos hasta el 13 de abril de 2021 y desde entonces».

La investigación abarca Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, y es el primer informe de un órgano investigador de la ONU dedicado específicamente a los crímenes y violaciones contra niños palestinos.

Según la Comisión, las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes son responsables de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, incluida la persecución, en Gaza. En Cisjordania, incluida Jerusalén Este, determinó que se han cometido crímenes de guerra.

La Comisión ya había concluido en una investigación anterior, centrada específicamente en Gaza, que se había cometido genocidio en ese territorio.

“Sobre la base de todas las pruebas reunidas, el informe formula conclusiones jurídicas y determina que las autoridades y las fuerzas de seguridad israelíes atacaron y mataron deliberadamente a niños palestinos y destruyeron su infancia», Srinivasan Muralidhar. «El informe publicado hoy aporta nuevos elementos que sustentan la conclusión de genocidio”, agregó.

La investigación sostiene que muchos de ellos murieron en ataques aéreos con explosivos de gran potencia y amplio radio de impacto. También documenta casos de niñas y niños alcanzados por disparos de drones, francotiradores y otras armas en la cabeza o la parte superior del cuerpo.

Las pruebas reunidas revelan un patrón de conducta destinado a destruir la continuidad biológica y el futuro de la población palestina en Gaza.

A su juicio, el ataque deliberado contra la niñez palestina constituye uno de los elementos que demuestra la intención específica de destruir, total o parcialmente, al grupo palestino en ese territorio.

“La protección, el cuidado y la supervivencia de las y los niños palestinos y de las mujeres embarazadas están estrechamente vinculados al derecho fundamental del pueblo palestino a la autodeterminación”, dijo Muralidhar. “Al atacar a los niños, Israel está erosionando la estructura fundamental de la sociedad palestina”.

La Comisión indicó que su investigación se basó en entrevistas y grupos de discusión con víctimas y testigos, incluidos niños; informes médicos; análisis forenses; fotografías y videos; y material de fuentes abiertas sometido a procesos de verificación digital.

Una infancia sin escuela, hospitales ni alimentos

El informe también documenta la destrucción de instalaciones fundamentales para la supervivencia y el desarrollo de los niños, entre ellas escuelas, universidades, hospitales y orfanatos.

Según la Comisión, el 97% de las escuelas de Gaza han sido destruidas y el 95% de las universidades han resultado afectadas. De las 38 universidades del territorio, 22 habrían quedado completamente destruidas.

Esta destrucción de las instituciones educativas no solo priva a los niños de su derecho a la enseñanza, sino que socava las bases sociales e intelectuales de la sociedad palestina.

El informe también denuncia la imposición de condiciones de vida que obstaculizan la supervivencia de la niñez, incluida la privación de alimentos y atención médica.

Hasta el 1 de octubre de 2025, se habían registrado 151 muertes de niños por desnutrición, según los datos citados por la Comisión. Los expertos también documentaron más de mil casos de menores que sufrieron amputaciones entre octubre y diciembre de 2023.

Chris Sidoti, miembro de la Comisión, relató el caso de una niña de 12 años con enfermedad celíaca que murió de desnutrición aguda. Según explicó, durante el asedio no pudo acceder a los alimentos sin gluten que necesitaba ni recibir el tratamiento adecuado. La solicitud para evacuarla de Gaza con fines médicos fue aprobada dos semanas después de su muerte.

“No murió de enfermedad celíaca”, subrayó. “Murió de hambre”.

Violaciones que continúan

La Comisión afirmó que las violaciones contra la niñez palestina continuaron después del alto el fuego anunciado en octubre de 2025.

Entre los hechos documentados figuran tortura, tratos inhumanos y degradantes, violencia sexual y de género, así como ataques contra instalaciones sanitarias y educativas.

En el informe también se refirieron a la situación en Cisjordania. En uno de los casos investigados, un adolescente de 14 años herido de bala murió después de permanecer unos 45 minutos sin recibir asistencia médica.

La Comisión sostuvo que soldados israelíes impidieron que la madre del joven y una ambulancia se acercaran a ayudarlo, e identificó a la unidad militar que, según dijo, operaba en la zona en el momento de los hechos.

Sidoti afirmó que el niño murió desangrado mientras los soldados no le prestaban ayuda e impedían que otros lo hicieran. “Sabemos quiénes son”, dijo al referirse a la unidad señalada por la investigación.

Una mujer embarazada camina por el patio de un edificio escolar dañado en Jabalia, Gaza, que sirve como lugar de desplazamiento, con tiendas de campaña de UNICEF cerca.
© PMA/Maxime Le Lijour Nada, de 25 años, camina por el patio de una escuela convertida en centro de desplazamiento donde vive.

Llamado a la rendición de cuentas

La Comisión pidió a los Estados adoptar medidas para garantizar la rendición de cuentas por las violaciones cometidas contra niños palestinos.

Entre sus recomendaciones, solicitó investigar a individuos y organizaciones sospechosos de participar en actos de violencia ilegal mediante tribunales nacionales o el principio de jurisdicción universal.

También instó a los Estados a cumplir las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional, emplear todos los medios razonablemente disponibles para prevenir genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y suspender las transferencias de armas, equipos o materiales que puedan utilizarse para violar el derecho internacional.

Las y los expertos indicaron que la Comisión ha compartido información con la Corte Penal Internacional, la Corte Internacional de Justicia y algunos Estados, y que seguirá colaborando con las autoridades judiciales que investiguen posibles responsabilidades.

Al cerrar la presentación, Sidoti pidió que las decenas de miles de niñas y niños afectados no queden reducidos a estadísticas.

“Hay que ver a esta niñez como individuos, con identidades, con vidas que estaban viviendo y con futuros que ahora han quedado truncados”, afirmó.

5/09/2026

Mujeres e infancias palestinas: “arma de guerra” en el genocidio

Violeta Núñez Rodríguez[1]

Mujeres e infancias: Datos del genocidio
Rubro Personas (o % de rubro)
Mujeres y niñas asesinadas 38,000
Mujeres asesinadas 22,000
Niñas asesinadas 16,000
Mujeres y niñas asesinadas por día 47 (aproximadamente)
Niñas y niños muertos 21,289
Niñas y niños muertos por día 25 (aproximadamente)
Niñas y niños asesinados o quedaron mutilados 64,000
Bebés asesinados o mutilados 1,000
Desnutrición en niñas y niños 12,000
Niñas y niños con riesgo de morir por desnutrición 43,400
Centros de salud destruidos o dañados 84%
Mujeres embarazadas privadas de acceso a atención adecuada de salud 50,000
Mortalidad materna Aumentó más de 31 veces
Abortos espontáneos Aumentó 300%
Cesáreas sin anestesia Diversas (n.d.)
Hogares encabezados por mujeres 58,600
Embriones “perdidos” 4,000
Muestras de esperma “perdidos” 1,000
Mujeres prisioneras 700
Presas menores de edad 2
Presas embarazadas 1
Presas con detención administrativa sin juicio 25
Presas con cáncer 2
Periodistas presas 3
Mujeres periodistas asesinadas 28
Fuente: Elaboración propia a partir de diversas fuentes (ver fuentes referenciadas).

En el contexto del genocidio que padece el pueblo palestino, el cuerpo de las mujeres y niñas es utilizado como arma de guerra por parte de Israel, con la complicidad de los Estados Unidos. Múltiples violencias las atraviesan: intimidaciones, amenazas, agresiones físicas, desplazamientos, despojos, desnudos forzados, tocamientos, violaciones sexuales, mutilaciones, asesinatos, entre otras.

Más de 22,000 mujeres y 16,000 niñas han sido asesinadas en Gaza en el contexto del genocidio. Esto implica que 47 mujeres y niñas fallecen diariamente, de acuerdo con el informe El costo de la guerra en Gaza para las mujeres y las niñas, de ONU mujeres (2026, 17 de abril)[2], lo que significa que cada hora mueren dos mujeres y niñas. Esto implica una barbarie o, mejor dicho, matarlas es una estrategia en el contexto del genocidio.

Se les asesina, entre otros, para garantizar que las futuras generaciones no nazcan.  Es decir, las mujeres concebidas como dadoras de vida son privadas de su propia existencia a fin de que no gesten en sus vientres a las futuras generaciones palestinas. Así, desde su concepción genocida, matando a las mujeres, “tienen asegurado” la extinción de la descendencia.

Pero, si las mujeres ya han gestado vida, si ya son madres, sus hijas e hijos son mutilados o asesinados ante sus ojos o en su cercanía. Gran cantidad de relatos existen al respecto. Uno de ellos, es el caso de la Dra. Alaa al-Najjar, una pediatra palestina, quien perdió nueve de sus diez hijos, en mayo de 2025: mientras ella y su esposo atendían a las pacientes víctimas del genocidio, su vivienda fue bombardeada.

Perder cualquier familiar es doloroso, pero perder un hijo o una hija, implica la “muerte en vida”. Desde el 7 de octubre de 2023, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), han muerto 21,289 niñas y niños (Unicef, 2026)[3], lo que significa que una tercera parte de los asesinatos han sido menores de edad. O dicho en otros términos, se han asesinado 25 infantes todos los días, uno cada hora. Las preguntas que surgen: Primero, por qué matar a la población civil; segundo, para qué matar a las infancias. La respuesta, además de devastar a la población en general y mostrar la barbarie de la que son capaces, se centra en truncar el futuro y exterminar al pueblo palestino. Además de las muertes, están las niñas y niños que han quedado mutiladas, o los miles que podrían estar bajo los escombros. Al respecto, la Unicef documentó que al menos habían sido asesinados, o murieron, o quedaron mutilados “64,000 niños y niñas en la Franja de Gaza, entre ellos al menos 1,000 bebés” (Unicef, 2025, 8 de octubre)[4].

A esto se suma ver morir a los hijos e hijas de hambre. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) “Solamente en julio [2025] había más de 12,000 niños y niñas con desnutrición aguda. Se trata de la cifra más alta jamás registrada, y representa un aumento de seis veces con respecto a principios de año” (OMS, 2025, 22 de agosto)[5]. Aunado a esto, a partir de su informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), la OMS expresa que “Desde el último análisis de la CIF, realizado en mayo, el número de niños y niñas que se prevé que podrían correr un riesgo grave de morir a causa de la desnutrición a finales de junio de 2026 se ha triplicado, al pasar de 14,100 a 43,400” (OMS, 2025, 22 de agosto)[6].

Aquí no termina la historia. También hay que agregar la estrategia implementada contra las mujeres embarazadas. Al ser destruido el sistema de salud, lo que impide dar un seguimiento al proceso de gestación, muchos de los embarazos se han complicado y truncado. Al respecto, Human Rights Watch (HRW) indica que “casi el 84% de los centros de salud fueron destruidos o dañados” (HRW, 2025)[7]. Con este colapso de salud, indica la organización HRW, se “privó a una cantidad estimada de 50,000 niñas y mujeres embarazadas de Gaza del acceso a una atención adecuada y aumentó el riesgo de complicaciones graves de salud durante el embarazo, el nacimiento y el posparto” (HRW, 2025)[8]. Al respecto, sobre la situación gestacional, un estudio señala que la tasa de mortalidad relacionada con el embarazo es de 948 por 100,000 embarazos. En contraste, la tasa de mortalidad materna, antes del inicio del genocidio, era de 30 por 100 000 nacidos vivos (Jamaluddine. et al., 2026, 30 marzo)[9]. Esto implica que la mortalidad materna ha incrementado más de 31 veces. Pero a esto se adiciona algo sumamente importante, el tema de los nutrientes. Con el bloqueo económico que ha impuesto Israel (y el colapso de la economía local), las mujeres no logran tener los nutrientes suficientes, llegando a padecer hambre, lo que afecta la gestación. Frente a todo el contexto descrito, ha habido un aumento del 300% en el número de abortos espontáneos en Gaza (HRW, 2025)[10].

A esto, que ya es sumamente dramático, se agrega algo brutal, las cesáreas de emergencia sin anestesia documentadas por Care International, desde 2023. No sé si todas y todos somos capaces de pensar en el dolor y la angustia que deben sentir y vivir las madres, de “traer vida” al mundo en un contexto de extrema inhumanidad, incluso con la posible muerte de la propia madre. Y no siendo suficiente lo relatado, dice la mencionada Organización No Gubernamental, “Debido a la falta de capacidad en los hospitales, las mujeres son dadas de alta tan solo tres horas después del parto” (Care International, 2023, 30 de octubre)[11]. Vuelvo a decir, no hay peor brutalidad e inhumanidad.

No obstante, a esto se adiciona que una vez que las mujeres regresan a sus hogares, aún en el contexto del genocidio, estén o no recién paridas, estén viviendo el dolor desgarrador de la pérdida de un ser querido, continúan haciendo una intensa labor de cuidados (de hijos, hijas, parejas, adultos mayores, enfermos, discapacitados), que por lo general recae sobre ellas. Sobre este punto, ONU Mujeres indica:

Incluso en la desesperación, las mujeres mantienen la vida en marcha. Preparan comidas comunitarias con sobras, consuelan a los vecinos, cuidan a los enfermos y a los ancianos, enseñan a los niños en tiendas de campaña y prestan primeros auxilios. La carga del cuidado y la supervivencia es inmensa, con recursos casi inexistentes. Más de 58,600 hogares en Gaza están ahora encabezados por mujeres (ONU Mujeres, 2025, 12 septiembre)[12].

Pero también hay otro acontecimiento que ha sido atroz, que se suma como otra estrategia genocida. Los ataques y destrucción de clínicas de fertilidad que ha implicado la devastación del sistema de salud reproductiva, los cuales, señala la ONU, han sido deliberados[13]. Sobre esto expresa dicho organismo: “En diciembre de 2023, los bombardeos israelíes también alcanzaron el Centro de Fecundación In Vitro Al Basma, la clínica de fertilidad más grande de Gaza, lo que provocó la pérdida de más de 4,000 embriones y 1,000 muestras de esperma y óvulos no fertilizados” (ONU, 2025, 12 de diciembre)[14]. Es decir, no es suficiente asesinar mujeres, niñas, niños, bebés, también hay que exterminar los embriones y espermas a fin de garantizar por todos los “frentes”, el exterminio del pueblo palestino.

Sin embargo, hablando de mujeres en el contexto del genocidio, hay otro territorio en donde las mujeres palestinas también viven de las peores situaciones de violencia, las cárceles. Desde el 7 de octubre de 2023, el número de arrestos de mujeres asciende a 700 casos, acusadas en su mayoría de “incitación”, así lo indica la Sociedad de Prisioneros Palestinos. A esto, la Sociedad agrega que entre las mujeres prisioneras, hay “dos menores de edad, una prisionera con tres meses de embarazo, 25 detenidas administrativas sin juicio ni cargos, tres periodistas, dos prisioneras con cáncer…” (Club de Prisioneros Palestinos, 2026, 22 de abril)[15]. El Club, retomando al Servicio de Protección de la Paz, señala que “las mujeres presas enfrentan duras condiciones de detención, incluyendo inanición, privaciones, negligencia médica, abusos [físicos y sexuales], aislamiento y agresiones, entre ellas, registros corporales [desnudos forzados]” (Club de Prisioneros Palestinos, 2026, 22 de abril)[16]. En algunos casos, las mujeres son detenidas como rehenes, a fin de presionar a sus familiares para que se entreguen a cambio de su liberación. Es decir, aquí se sigue usando a las mujeres como “arma de guerra”

Finalmente tocaría un tema de gran relevancia, y no porque el tema de lo que padecen las mujeres en el contexto del genocidio termine aquí (faltaría tocar la extrema pobreza menstrual que están padeciendo las adolescentes y mujeres en la Franja de Gaza; el tema del deterioro profundo de la salud mental de las mujeres palestinas, entre muchos otros), el caso de las mujeres periodistas. Ser periodista se volvió un riesgo extremo en el genocidio, pero al ser mujer periodista el riesgo se vuelve mayor. Las mujeres periodistas que cubren el genocidio en Gaza, han sufrido amenazas, maltratos psicológicos, maltratos físicos, encarcelamientos, desnudos forzados, violaciones sexuales[17], y el asesinato. En abril de 2025, se hablaba de 28 mujeres periodistas asesinadas (ONU, 2025, 2 mayo). Ellas se han convertido en un flanco de ataque por parte de Israel.

Frente a toda esta atrocidad, las preguntas que nos seguimos planteando: qué más tiene que pasar para que el genocidio se detenga; y quién o quiénes pueden detener tal barbarie. Pareciera que ya hemos visto todas las atrocidades “habidas y por haber”. ¡Ya no es posible más! Ninguna mujer, ninguna niña, ningún bebé tendrían que ser asesinados para llevar a cabo un proyecto de colonización imperial, despojo, apropiación, exterminio, en este caso, del pueblo palestino. Por eso, seguimos navegando rumbo a la Franja de Gaza, en una misión pacífica que pretende, apelando al concepto de humanidad, llevar apoyo y ayuda humanitaria, pero sobre todo contribuir con el fin del bloqueo genocida que Israel y Estados Unidos cometen contra el pueblo palestino.

[1] Profesora-Investigadora de la UAM-X/Colaboradora de Rompeviento TV/Navegando rumbo a Gaza

[2] https://www.unwomen.org/en/digital-library/publications/2026/04/advocacy-brief-the-cost-of-war-in-gaza-on-women-and-girls

[3] https://www.unicef.es/causas/emergencias/gaza

[4] https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/dos-anos-guerra-cruel-destrozado-infancia-en-gaza

[5] https://www.who.int/es/news/item/22-08-2025-famine-confirmed-for-first-time-in-gaza

[6] https://www.who.int/es/news/item/22-08-2025-famine-confirmed-for-first-time-in-gaza

[7] https://www.hrw.org/es/world-report/2025/country-chapters/israel-and-palestine

[8] https://www.hrw.org/es/world-report/2025/country-chapters/israel-and-palestine

[9] https://cdn.who.int/media/docs/default-source/bulletin/online-first/blt.25.293829.pdf?sfvrsn=deaf42c5_3&utm

[10] https://www.hrw.org/es/world-report/2025/country-chapters/israel-and-palestine

[11] https://www.care.org/media-and-press/gazacollapsing-medical-conditions-exacerbate-risks-of-maternal-newborn-mortality/

[12] https://www.unwomen.org/en/news-stories/feature-story/2025/09/what-it-means-to-be-a-woman-in-gaza-today#_ftn2

[13] https://www.swissinfo.ch/spa/la-onu-acusa-a-israel-de-%22actos-genocidas%22-por-ataques-a-la-salud-reproductiva-en-gaza/89005651

[14] https://palestine.un.org/en/307014-amid-violence-and-displacement-reproductive-health-crisis-gaza?utm

[15] https://www.ppsmo.ps/home/news/18237?culture=ar-SA

[16] https://www.ppsmo.ps/home/news/18237?culture=ar-SA

[17] https://www.rtve.es/noticias/20260226/129-periodistas-asesinados-2025-record-historico-segun-comite-para-proteccion-periodistas/16955580.shtml

2/14/2026

Violencia sexual y reproductiva en Palestina

Las mujeres como blanco estratégico del genocidio

Fuentes: Latfem

Lejos de ser un “daño colateral”, la violencia sexual y reproductiva contra las mujeres palestinas forma parte de una estrategia colonial de larga duración. El genocidio en Gaza se inscribe en una lógica demográfica que busca impedir la reproducción de la vida palestina y aniquilar no solo el presente, sino también la posibilidad de futuro.

El genocidio en Gaza debe ser comprendido como la fase más reciente de un proyecto colonial de asentamiento que, desde sus orígenes, tuvo como objetivo la eliminación de la población originaria palestina con el fin de garantizar la supremacía judía sobre el territorio. Lejos de constituir un episodio excepcional, la violencia actual se inscribe en una Nakba continua, iniciada en 1948 y jamás interrumpida.

Ese año, bajo el amparo del Mandato Británico, las milicias sionistas llevaron adelante una limpieza étnica sistemática que forzó a más de 750.000 personas a abandonar sus hogares. Más del 80% de la población nativa fue expulsada del territorio que poco después sería declarado Estado de Israel. Esta violencia fundacional -acompañada de más de 13.000 asesinatos- produjo en pocos meses una transformación radical de la composición demográfica: la población judía pasó de representar aproximadamente el 30% al 81% del total. El objetivo era reemplazar a la población existente, sentando las bases de un orden colonial cuya lógica eliminatoria continúa operando hasta el presente.

Pero a diferencia de otros procesos de asentamiento, el proyecto colonial no terminó: se naturalizó. Israel fue reconocido por la comunidad internacional sin exigirle justicia, reparación ni retorno para la población desplazada. 

A pesar de las expulsiones masivas de 1948 y 1967 -que afectaron a 250.000 personas-, de la inmigración de más de un millón de judíos de la ex Unión Soviética entre 1990 y 2000, y de las múltiples matanzas, la proporción de población palestina en el conjunto del territorio entre el río Jordán y el mar Mediterráneo nunca dejó de aumentar.

En el año 2000, los colonos judíos y sus descendientes representaban el 52% del total. Para 2010, eran apenas el 49%. Diez años después, solo el 47%. Estos son datos aportados por el académico palestino Joseph Masad, quien ve en el genocidio actual una estrategia política clara; la única que permitiría preservar la supremacía de los colonos sobre el territorio histórico palestino.

La preocupación sobre el desbalance demográfico ha estado siempre en la retórica y la política israelí; ya desde los años 70, la entonces primer ministra Golda Meir -la misma que decía que los palestinos “no existían”- declaraba que se iba a dormir preocupada pensando cuántos niños árabes nacerían durante la noche. Cuatro décadas más tarde, la ministra de justicia Ayelen Shaked  declaró abiertamente que había que dispararles a las mujeres palestinas embarazadas porque “dan a luz a pequeñas serpientes”. 

En tanto reproductoras de la vida y de la continuidad nacional, las mujeres palestinas han sido históricamente construidas por el régimen colonial como amenazas demográficas. En este marco, la violencia sexual, obstétrica, física y simbólica ejercida contra ellas ha sido una práctica persistente y estructural. Su finalidad es intervenir sobre la reproducción de la vida palestina y quebrar su continuidad en el tiempo.

El genocidio debe entenderse precisamente en estos términos: como la destrucción sistemática de un pueblo, que no se limita a la eliminación física directa, sino que opera también a través del bloqueo, el asedio prolongado, la hambruna inducida, la producción de trauma colectivo y la aniquilación de los horizontes de presente y de futuro. En este proceso, los cuerpos de las mujeres se convierten en un campo central de disputa, donde la violencia reproductiva funciona como una tecnología orientada a impedir la persistencia misma del pueblo palestino.

“Reprocidio”: aniquilar el presente y el futuro

Lo que está en el centro del genocidio es la eliminación de la vida. Y por eso, la resistencia a ese intento de borramiento no solo pasa por la supervivencia inmediata, sino también por la capacidad de reproducir la vida: de gestar, de parir, de criar. Hoy, en Gaza, eso es prácticamente imposible. La violencia reproductiva se manifiesta en todos los niveles: no hay hogares, no hay intimidad posible, no hay médicos especialistas, no hay tratamientos de fertilidad. Las violaciones dejan huellas traumáticas en los cuerpos que afectan directamente la posibilidad de gestar. Entre 2022 y 2025, los abortos espontáneos aumentaron un 300% y la natalidad cayó un 41%. Y aún si una mujer logra concebir, ¿en qué condiciones va a parir? Sin hospitales, sin cuidados neonatales, sin anestesia para las cesáreas. Y si da a luz y el bebé sobrevive, lo espera el frío y la hambruna: madres desnutridas, sin acceso a leche materna, sin leche de fórmula, sin agua potable, sin inmunidad básica.

Este conjunto de prácticas es definido por la académica gazatí Hala Shoman define como reprocidio: una forma específica de violencia colonial que apunta a desmantelar las estructuras reproductivas de una población para eliminarla no solo en el presente, sino también en su potencial de futuro.

El caso paradigmático fue el bombardeo del centro de fertilidad Al Basma, el más grande de Gaza, en diciembre de 2023. Un misil destruyó más de 4.000 embriones y más de 1.000 muestras de esperma y óvulos no fecundados. El doctor Bahaeldeen Ghalayini, fundador del centro, describió la magnitud del ataque con una frase desgarradora: “5.000 vidas en un solo proyectil”. Este ataque deliberado forma parte de una política sistemática y sostenida de aniquilación reproductiva, que abarca desde la destrucción de hospitales materno-infantiles hasta el impedimento de partos seguros, el uso de violencia sexual en cárceles, el envenenamiento ambiental, la destrucción de viviendas y la imposibilidad estructural de criar o amamantar en condiciones mínimas de dignidad.

A ello se suma el colapso total del sistema sanitario, la falta de electricidad en incubadoras, la multiplicación de partos sin anestesia ni insumos, el incremento exponencial de cesáreas de urgencia y de histerectomías realizadas para evitar hemorragias fatales. En algunos casos, médicos han tenido que realizar cesáreas post mortem para salvar a bebés de los vientres de sus madres asesinadas. 

Las condiciones de parto y crianza en refugios improvisados -muchos de ellos rodeados por tanques israelíes o sin acceso a agua, alimento ni privacidad- han generado un entorno de trauma estructural y desesperanza. Muchas mujeres expresan el deseo de volver a tener a sus hijos dentro del cuerpo, como única forma de protegerlos.

En paralelo, los ataques contra la reproducción no se limitan a Gaza. En las cárceles israelíes, se multiplican los relatos de violencia sexual y tortura con impactos directos sobre la salud reproductiva. Estas agresiones no solo buscan dañar cuerpos individuales: buscan humillar, quebrar, implantar el terror, desmantelar el entramado íntimo de la vida palestina, borrando las posibilidades de maternidad, paternidad o intimidad compartida.

Violencia sexual como tecnología colonial

La violencia sexual no es un fenómeno reciente ni marginal, sino que ha estado en el centro de las prácticas colonizadoras desde el inicio. Ha sido política sistemática de los gobiernos laboristas y de derecha por igual. En la masacre de Deir Yassin, el 9 de abril de 1948, se reportaron violaciones masivas a mujeres y niñas palestinas. Según el historiador Ilan Pappé, los líderes sionistas anunciaron con orgullo el número elevado de víctimas para sembrar el pánico. Huir era, en esas condiciones, la única opción racional. Desde entonces miles de niñas y mujeres, pero también hombres y niños, han sido víctimas de violaciones, tortura genital, feminización forzada, castración como parte de una tecnología colonial sistemática de dominación.

El centro de detención Sde Teiman, donde hay más de 4.000 gazatíes detenidos desde el 7 de octubre, se ha convertido en un centro de tortura aún más cruel que Guantánamo o Abu Ghraib. Las denuncias de violación y abuso sexual son múltiples. En lugar de procesar a los agresores, se ha visto a sectores de la sociedad israelí manifestarse en defensa de los soldados acusados.

Las dinámicas de género y sexualidad son fundamentales para comprender la estructura del colonialismo israelí. La dominación opera a través de la feminización del enemigo: violar a una mujer palestina es humillar a su comunidad; feminizar al varón colonizado es castrarlo simbólicamente; desmembrar un cuerpo es convertirlo en desecho.

La masculinidad blanca, colonial y sionista se impone no solo por la fuerza, sino también por el discurso. En los medios hegemónicos y en los sectores liberales de Occidente, los palestinos son presentados como bárbaros, violentos, misóginos, fanáticos, o simplemente como números sin rostro.

Esta operación discursiva configura lo que Orlando Patterson definió como “muerte social”: el despojo simbólico de la agencia, la historia y la pertenencia al género humano. En este marco, la violación de los cuerpos palestinos es una herramienta. Y su impunidad, un síntoma de deshumanización estructural.

En la práctica, esto se traduce en una política genocida integral donde la destrucción deliberada de escuelas, hospitales, universidades, bibliotecas, iglesias, mezquitas, redes de agua y energía, es una estrategia sistemática para impedir la reproducción social palestina. Lo que se busca destruir no es solo el presente, sino la posibilidad de un futuro colectivo. Es una violencia que afecta a los cuerpos, pero también a los saberes, a los afectos, a la memoria, a las formas de vida.

Sostener la vida bajo condiciones de muerte

En este contexto de violencia absoluta, afirmar la vida se convierte en un acto insurreccional. Sin embargo, no todas las familias pueden o desean reproducirse. Muchas mujeres han expresado públicamente su decisión de evitar embarazos durante el genocidio, ante el colapso sanitario y el riesgo extremo de muerte materna o infantil. Como escribió Hala Shoman en redes sociales en agosto de 2024: “Piensen bien antes de traer niños al mundo. Las tasas de aborto espontáneo se han triplicado. Las madres mueren desangradas. No hay leche, ni comida, ni medicamentos. Esto es un ruego envuelto en amor y en miedo”. Estas palabras condensan el dilema ético y político que enfrentan quienes desean continuar una vida afectiva y familiar en medio de un régimen de exterminio.

Al mismo tiempo, esta negativa temporal a la reproducción no contradice el impulso afirmativo de vida, sino que forma parte de una ética del cuidado y de una política de la protección frente al exterminio. Como señala Shoman, resistir no significa solo tener hijos; significa hacer posible las condiciones de vida. Y eso, en Gaza, hoy es una forma radical de lucha.

Sostener la vida bajo condiciones de muerte implica desafiar el marco jurídico que define el genocidio solo en términos de cifras de muertos. Destruir la capacidad de reproducción, imponer el duelo permanente, clausurar el horizonte, impedir la crianza, criminalizar la infancia y aislar el deseo son formas de aniquilación que el derecho internacional sigue sin reconocer plenamente.

La historia de las mujeres palestinas es la historia de Palestina. Es una historia de resiliencia y de resistencia, de ocupación y exilio, pero también de continuidad y lucha por la posibilidad misma de existir, de continuar, de vivir con dignidad. Se trata de una lucha que no es sólo por la liberación, sino también contra la eliminación.

Las mujeres palestinas, en este contexto, no son solo víctimas. Son sujetas activas de resistencia. En sus cuerpos se inscribe el proyecto de exterminio, pero también la obstinada voluntad de vivir. Y mientras siga habiendo vida que se defienda, que se reproduzca, que se narre, habrá futuro para Palestina. 

Fuente: https://latfem.org/violencia-sexual-y-reproductiva-en-palestina-las-mujeres-como-blanco-estrategico-del-genocidio/

7/20/2024

El femigenocidio y el mandato de masculinidad: conceptos clave de Rita Segato

CIMACFoto: César Martínez López

Una de estas estudiosas es Rita Segato. La escritora argentina ha trabajado para introducir el concepto de femigenocidio no sólo en la teoría sino también en la esfera jurídica y legal. Pero, ¿qué significa este término y cuál es su aportación para hablar sobre la violencia contra las mujeres?

El femigenocidio y las potencias de los hombres

Al introducir el interfijo -geno- en feminicidio, Rita Segato tiene la intención de remarcar el componente de género en un feminicidio. En otras palabras, resalta de manera aun más evidente que un feminicidio (es decir, el asesinato de una mujer) tiene como motivo el simple hecho de que la víctima pertenece al género femenino. Pero esta distinción no es algo gratuito.

Para Segato es importante distinguir entre los feminicidios donde hay lazos interpersonales entre la víctima y el agresor y aquellos otros casos en los que dicha relación no existe. Los femigenocidios pertenecen precisamente a esta última esfera.

En estos casos, aunque el hombre no conoce a la mujer la agrede. De acuerdo con la teoría desarrollada por Rita Segato, esta violencia impersonal y estructural tiene su origen en lo que ella denomina «mandato de masculinidad«, esa exigencia puesta sobre los hombres de demostrar que son ellos quienes tienen el dominio sobre las mujeres.

Esta supuesta jerarquía se da por medio de lo que la teórica argentina caracteriza como «potencias»: las formas de dominio con las que los hombres refuerzan el «poder» que supuestamente tienen frente a las mujeres. Las potencias que ha identificado Segato son la sexual, la física, la económica, la bélica, la política, la intelectual y la moral.

Dichas potencias suelen manifestarse de manera entrelazada y bajo ellas se esconde la concepción del cuerpo femenino como un territorio que debe conquistarse. Pero no sólo eso: la conquista debe ser visible para todos, pues «la masculinidad solo existe si es demostrable», afirma Segato.

Como puede entenderse, la demostración de masculinidad es algo que escapa al ámbito privado. ¿Cuántas no hemos sido víctimas de acoso o de algún otro tipo de violencia en el espacio público por hombres que únicamente están repitiendo ese rol masculino impuesto por la sociedad?

¿Por qué hablar de femigenocidios?

Para entender de manera más amplia el concepto propuesto por Rita Segato es necesario remitirnos al caso de la serie de asesinatos contra mujeres sucedidos en Ciudad Juárez, México, en la década de los 90. Tres de estos asesinatos fueron llevados frente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) en 2009 en un capítulo conocido como el caso del Campo Algodonero.

En una sentencia definitiva, la CoIDH determinó que el Estado mexicano no investigó los asesinatos de las víctimas Esmeralda Herrera Monreal, Claudia Ivette González y Laura Berenice Ramos Monárrez con perspectiva de género. Estos crímenes fueron catalogados únicamente como crímenes sexuales, sin contemplar que detrás de ellos hay un claro componente de género relacionado con la dominación del hombre sobre la mujer por medio de las potencias identificadas por Segato.

De ahí la importancia de hablar de femigenocidios. Y es que el mandato de masculinidad tiene la potencia suficiente como para convertirse en un genocidio (la exterminación de un grupo social de manera sistemática por diferentes motivos, entre ellos, el género). Así, al feminicidio se le da una dimensión que escapa del ámbito de lo privado y se revela como un problema que está presente en un tejido social amplio.

Reconocer esto no sólo sirve en la esfera teórica. Desde la perspectiva de Rita Segato, hablar sobre femigenocidios en el ámbito de lo jurídico y lo legal abriría nuevos caminos para investigar crímenes como el del Campo Algodonero pero también como los feminicidios ocurridos en el ámbito privado. Y es que, a final de cuentas, sus bases son prácticamente las mismas: un mandato de masculinidad que, por lo menos en México, no deja de cobrar la vida de miles de mujeres año con año.

4/06/2024

El genocidio de mujeres, niñas y niños más perverso de la historia

 Por Claudia Espinoza Iturri 

Fuentes: Rebelión

Cuando empezaron los bombardeos sionistas en la Franja de Gaza, en octubre pasado, el mundo pensó que se trataba de una persecución al grupo Hamás. Sin embargo, con el pasar de los días su enemigo principal se configuró con un fuerte sesgo de género y generacional. Las bombas y balas tenían como blanco a las mujeres, las niñas y niños palestinos.

El enfoque patriarcal del asedio más cruento de los últimos tiempos se confirma en la cantidad y las historias de las víctimas. Porque son las mujeres, las reproductoras de vida, de cultura, gestoras de la sobrevivencia, organizadoras de la escasa comida y el agua, curanderas milenarias y portadoras de las tradiciones más profundas del pueblo palestino, ellas son las víctimas martirizadas.

En las antiguas batallas, se solían ver a jóvenes y adultos enfrentar los tanques con piedras. En este asedio que empezó hace unos 150 días, el sionismo atacó justamente lo que administran las mujeres: el agua y el pan, las medicinas, los mercados y la vida.

A la mitad de los ataques, cuando Israel se empecinaba en destruir hospitales en la Franja, Naciones Unidas denunció que cerca de cinco mil mujeres embarazadas no tenían donde dar nacimiento a sus hijos e hijas. Mientras más se conocían los pormenores de la destrucción, menos se supo qué sucedió con esas miles de mujeres y recién nacidos.

La estrategia sionista de exterminar el pueblo palestino -a través de las mujeres- apareció estampada en las camisetas de sus soldados: “dispare a una embarazada y mate a un terrorista”, así lo vestían sonrientes los oficiales de la muerte.

Cuántas madres fueron retiradas bajo los escombros abrazadas de sus hijos e hijas. Y cuántas criaturas quedaron enterradas bajo los cementos de cientos de casas y edificios destruidos que tardarían 15 años en reconstruir. Cuántas mujeres desoladas al perder sus familias enteras; cuántos huérfanos y huérfanas obligados a seguir solos en esta vida, con hambre, heridas y lo peor: el terror en el corazón.

El genocidio causado por todos los aliados de Occidente, el silencio de los países árabes, la inacción de las potencias de la seda y el Kremlin ha convertido a Gaza en el cementerio del feminicidio e infanticidio masivos más crueles y perversos de la historia contemporánea.

Las cifras oficiales señalan que en torno al 70% de las víctimas fatales del genocidio, son mujeres, niñas y niños: más de 8.800 mujeres y 13.230 menores de edad, incluidos bebés de pocos meses o años. Estos datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad de Gaza, la ONU considera fiables. Estas cifras suben cada día, y se adhieren denuncias de violación, tortura, robos y otros delitos enfocados en las mujeres.

Desde los feminismos y humanismos sabemos que las cifras no representan el contexto y el dolor de las historias que se esconden detrás de cada muerto. Por eso este Ramadán será rememorado como el año del feminicidio e infanticidio colectivos más crueles de los últimos tiempos, donde solo la resistencia de las hermanas palestinas y la solidaridad internacional superarán el olvido.

Claudia Espinoza Iturri, es periodista de Bolivia

Ilustración de Edwin Calle, artista boliviano

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

2/04/2024

Acerca de la ordenanza de la Corte Internacional de Justicia (CIJ)

Este 26 de enero del 2024, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dio a conocer su ordenanza, respondiendo a la solicitud urgente de medidas provisionales interpuesta por Sudáfrica contra Israel el pasado 29 de diciembre del 2023: el texto de la ordenanza puede ser consultado en este enlace en francés y en inglés.

Cabe advertir desde ya que esta ordenanza es una decisión preliminar de carácter urgente del juez de La Haya, distinta a la sentencia o fallo sobre el fondo, que se tomará tan solo dentro de unos años por parte del juez de La Haya.

Breve puesta en contexto

La petitoria final de Sudáfrica sobre las medidas provisionales de carácter urgente figura en las páginas 83-84 de su intervención ante los jueces de La Haya realizada el pasado 11 de enero y consta de un total de 9 puntos (véase texto). Por su parte, las conclusiones finales de Israel pidiendo desestimar y archivar esta solicitud se encuentran en la página 75 de su intervención ante los jueces realizada el 12 de enero del 2024 (véase texto

Resulta de interés señalar que durante estas audiencias realizadas los días11-12 de enero, Chile envió a su máximo representante en La Haya y lo hizo ver mediante un documento circulado por su aparato diplomático (véase comunicado oficial del 11 de enero). Menos de una semana después, conjuntamente con México, Chile solicitó a otra instancia jurisdiccional con sede en La Haya, la Corte Penal Internacional (CPI) la remisión urgente de la situación en Gaza a la Oficina del Fiscal de la CPI (véase comunicado oficial de Chile y comunicado de México, ambos del 18 de enero del 2024): tuvimos oportunidad de analizar en detalle ambos comunicados (Nota 1), planteando de paso la inacción observada por parte de los demás 122 Estados Partes al Estatuto de Roma.

El contenido de la ordenanza de la CIJ en breve

En el texto de su ordenanza dada a conocer este 26 de enero (parte dispositiva tomada con 15 votos a favor en su casi totalidad, párrafo 86), la CIJ declara que: 

(1) By fifteen votes to two, 

The State of Israel shall, in accordance with its obligations under the Convention on the Prevention and Punishment of the Crime of Genocide, in relation to Palestinians in Gaza, take all measures within its power to prevent the commission of all acts within the scope of Article II of this Convention, in particular: 

(a) killing members of the group; 

(b) causing serious bodily or mental harm to members of the group; 

(c) deliberately inflicting on the group conditions of life calculated to bring about its physical destruction in whole or in part; and 

(d) imposing measures intended to prevent births within the group;

(2) By fifteen votes to two, 

The State of Israel shall ensure with immediate effect that its military does not commit any acts described in point 1 above ; 

(3) By sixteen votes to one, 

The State of Israel shall take all measures within its power to prevent and punish the direct and public incitement to commit genocide in relation to members of the Palestinian group in the Gaza Strip ; 

(4) By sixteen votes to one, 

The State of Israel shall take immediate and effective measures to enable the provision of urgently needed basic services and humanitarian assistance to address the adverse conditions of life faced by Palestinians in the Gaza Strip; 

(5) By fifteen votes to two, 

The State of Israel shall take effective measures to prevent the destruction and ensure the preservation of evidence related to allegations of acts within the scope of Article II and Article III of the Convention on the Prevention and Punishment of the Crime of Genocide against members of the Palestinian group in the Gaza Strip; 

(6) By fifteen votes to two, 

The State of Israel shall submit a report to the Court on all measures taken to give effect to this Order within one month as from the date of this Order». 

De algunos detalles de interés

Resulta muy inusual que la Presidenta de la CIJ refiera expresamente, en el resumen de una decisión como la ordenanza leída este 26 de enero del 2024,  al contenido de declaraciones oficiales, como las declaraciones israelíes escalofriantes oídas desde el pasado 7 de octubre: en la gestual extremadamente formal y a veces  muy parsimoniosa de los jueces de la CIJ, este primer detalle no ha pasado desapercibido para muchos de los observadores internacionales.  Tratándose además de una magistrada oriunda de los Estados Unidos, esta señal enviada desde la Presidencia del máximo órgano judicial de Naciones Unidas puede considerarse particularmente clara. 

Como se recordará la solicitud de Sudáfrica planteaba como primer punto (de los 9 que contenía su solicitud) el ordenar un cese al fuego inmediato, tal y como tuvimos la oportunidad de analizarlo en una nota anterior cuando presentó su demanda en diciembre del 2023 (Nota 2). La dificultad consistía para los jueces de La Haya en ordenar un cese al fuego entre dos bandos, con uno solo sentado en el banquillo del Peace Palace de La Haya. Un cese al fuego por definición aplica para dos contendores, y no uno.  

La CIJ no acogió esta solicitud de manera expresa. Algunos juristas podrían interpretar que la CIJ deja entonces a Israel la posibilidad de continuar sus acciones militares en Gaza, las cuales ya han causado la muerte de casi  26.000 personas y herido a más de 64.000 según el último informe de situación de Naciones Unidas al 25 de enero (véase informe). No obstante, el inciso 2 del párrafo operativo 86 viene a restringir esta interpretación literal, al señalar la CIJ que hay una inmediatez ordenada a Israel:

«(2)  The State of Israel shall ensure with immediate effect that its military does not commit any acts described in point 1 above ; 

Es de notar que con relación a una solicitud similar pero no idéntica proveniente de Ucrania en febrero del 2022, esta misma solicitud de cese de operaciones militares sí había sido acogida de manera expresa  en la ordenanza del 16 de marzo del 2022 adoptada por la CIJ (véase texto de la ordenanza, párrafo 86 inciso 1, adoptado con 13 votos a favor y 2 en contra): pero se trataba de un Estado objeto de una agresión militar exigiendo a la CIJ ordenar inmediatamente el cese de la agresión por parte de otro Estado.

Por otro lado, Sudáfrica solicitaba que la CIJ ordenara a Israel permitir la entrada de misiones internacionales de investigaciones en Gaza (más conocidas como «fact finding missions«). El punto 7 de su petitoria indicaba en efecto que:

«(7) The State of Israel shall take effective measures to prevent the destruction and ensure the preservation of evidence related to allegations of acts within the scope of Article II of the Convention on the Prevention and Punishment of the Crime of Genocide; to that end, the State of Israel shall not act to deny or otherwise restrict access by fact-finding missions, international mandates and other bodies to Gaza to assist in ensuring the preservation and retention of said evidence«.

La CIJ no acogió esta petitoria: en el punto 5 del precitado párrafo 86 ordena únicamente a Israel proceder a evitar la destrucción de indicios de actos cubiertos por la Convención contra el Genocidio de 1948.

No obstante estos dos puntos de importancia que no fueron expresamente contemplados por los jueces de la CIJ en su ordenanza, los puntos 1,2,3,4,5 y 6 de su decisión leída este 26 de enero del 2024 dejan entrever que actos cometidos por Israel en Gaza desde la tarde /noche del 7 de octubre sí interesan disposiciones de la Convención contra el Genocidio de 1948: lo cual constituye en sí una señal muy significativa y debería interpelar en Israel (así como fuera) a muchos decisores sobre la forma tan peculiar que tiene Israel de llevar a cabo sus operaciones militares en Gaza. 

En el párrafo 54 de la ordenanza de este 26 de enero del 2024 se lee que:

«54. La Cour est d’avis que les faits et circonstances mentionnés ci-dessus suffisent pour conclure qu’au moins certains des droits que l’Afrique du Sud revendique et dont elle sollicite la protection sont plausibles. Il en va ainsi du droit des Palestiniens de Gaza d’être protégés contre les actes de génocide et les actes prohibés connexes visés à l’article III et du droit de l’Afrique du Sud de demander qu’Israël s’acquitte des obligations lui incombant au titre de la convention.

../..

54. In the Court’s view, the facts and circumstances mentioned above are sufficient to conclude that at least some of the rights claimed by South Africa and for which it is seeking protection are plausible. This is the case with respect to the right of the Palestinians in Gaza to be protected from acts of genocide and related prohibited acts identified in Article III, and the right of South Africa to seek Israel’s compliance with the latter’s obligations under the Convention»

Al tiempo que en el párrafo 59 la CIJ dictamina que:

«59. La Cour considère que, par leur nature même, certaines au moins des mesures conservatoires demandées par l’Afrique du Sud visent à préserver les droits plausibles qu’elle invoque sur le fondement de la convention sur le génocide en la présente affaire, à savoir le droit des Palestiniens de Gaza d’être protégés contre les actes de génocide et les actes prohibés connexes visés à l’article III et le droit de l’Afrique du Sud de demander qu’Israël s’acquitte des obligations lui incombant au titre de la convention. En conséquence, il existe un lien entre les droits revendiqués par la demanderesse que la Cour a jugés plausibles et au moins certaines des mesures conservatoires sollicitées.

../..

59. The Court considers that, by their very nature, at least some of the provisional measures sought by South Africa are aimed at preserving the plausible rights it asserts on the basis of the Genocide Convention in the present case, namely the right of the Palestinians in Gaza to be protected from acts of genocide and related prohibited acts mentioned in Article III, and the right of South Africa to seek Israel’s compliance with the latter’s obligations under the Convention. Therefore, a link exists between the rights claimed by South Africa that the Court has found to be plausible, and at least some of the provisional measures requested». 

La ofensiva militar israelí en Gaza: algunas interrogantes

Desde un estricto punto de vista militar,  la «estrategia» de Israel plantea serias interrogantes, al no haber alcanzado ninguno de sus objetivos militares después de más de 110 días de intensos bombardeos en Gaza: los rehenes israelíes siguen sin ser localizados, escondidos en alguna parte en Gaza con sus custodios; al tiempo que los principales mandos militares del Hamás siguen en vida y su estructura militar pareciera resistir al asedio total que Israel inflige diariamente a Gaza con sus bombardeos. Los numerosos escombros de inmuebles en Gaza constituyen ahora escondites muy útiles para los combatientes del Hamás en sus operaciones contra las fuerzas militares israelíes. Un especialista francés en asuntos militares y connotado comentarista, recientemente escribió en su blog que:

«La situation sur la bande de Gaza est parfaitement désespérante. D’un côté, le gouvernement israélien annonce régulièrement qu’il va enfin sortir de cette opération dévastatrice dont le bilan est parfaitement catastrophique. Mais dans la réalité, rien ne change à ce stade où chaque jour renouvelle son lot de bombardements qui dévastent littéralement la bande de Gaza.

/../

Dans la partie Nord, censée avoir été nettoyée (c’est le terme militaire) par l’armée israélienne, les unités de Tsahal sont régulièrement harcelées par des miliciens qui ont fait des décombres leur refuge. Dans la partie Sud, l’armée affirme vouloir réduire le « quartier général stratégique » du Hamas qui se situerait à Khan Younes, après avoir été vainement cherché à Gaza même puis sous l’hôpital Al Shifa, un QG fantôme qui ne justifie en aucun cas les bombardements opérés sur l’ensemble de la bande de Gaza.  

/…/

Si cette opération déclenchée par le gouvernement Netanyahou contre la bande de Gaza continue, le risque d’escalade régional est avéré et le risque pour l’avenir d’Israël est constitué. Il appartient aux alliés d’Israël et à toutes les sociétés qui comprennent que la paix ne se construit pas dans la vengeance, de l’obliger désormais à sortir de cette impasse sanglante et de construire sur ces décombres inutiles l’avenir et la stabilité de cette région» (Nota 3).

Una ordenanza de la CIJ que lanza un llamado a la acción

Al haber Sudáfrica invocado la Convención contra el Genocidio de 1948 como base de competencia para interponer su demanda contra Israel el pasado 29 de diciembre,  la CIJ tenía limitado su ámbito de acción, procediendo a verificar únicamente si las evidencias probatorias presentadas por Sudáfrica eran de recibo (o no) y si guardaban alguna relación (o no) con las disposiciones de este instrumento multilateral.  El sutil equilibrio que la CIJ imprime tradicionalmente a sus decisiones no pareciera esta vez haberse verificado del todo.

Al señalar en su ordenanza que sí existe esta relación, que es plausible que Israel esté violando disposiciones de este instrumento, y al ordenarle a Israel varias de las medidas provisionales solicitadas por Sudáfrica, el equipo legal de Sudáfrica puede sentirse muy satisfecho por la labor realizada.

Esta ordenanza de la CIJ también interpela de ahora en adelante al resto de la comunidad internacional para idear cómo frenar de manera significativa a un Estado cuyas máximas autoridades parecieran decididas a llevar a cabo una operación militar punitiva contra la población civil de Gaza, en represalia al ataque sufrido en la mañana del 7 de octubre perpetrado en territorio israelí por parte del Hamás. 

Es muy probable que, ordenanza de la CIJ en mano, Estados, sea a título individual o colectivo, se planteen algunas interrogantes muy válidas:

-¿se puede seguir manteniendo relaciones diplomáticas, económicas «normales» con un Estado al que la CIJ señala que puede estar violando varias disposiciones de una emblemática convención como la Convención contra el Genocidio de 1948?

-¿se puede seguir exportando armas y municiones, componentes electrónicos con fines militares a un Estado que está demostrando no saberlos usar correctamente, con bombardeos indiscriminados y desproporcionales y una deliberada política de destrucción total?

-¿se puede seguir manteniendo relaciones en el ámbito académico, en materia de cooperación técnica y científica, con un Estado que desde la tarde/noche del 7 de octubre destruye de manera intencional y deliberada escuelas, centros educativos superiores, y universidades en Gaza, aniquilando proyectos de vida de muchos jóvenes palestinos?

Por su parte, es muy probable que, también con la ordenanza de la CIJ en sus respectivas carpetas, los integrantes del Consejo de Seguridad, de la Asamblea General y de otras instancias de Naciones Unidas opten por nuevas iniciativas. 

En cuanto a la Oficina del Fiscal de la CPI (que se ha mostrado hasta ahora bastante distante con el drama cotidiano que se vive en Gaza desde la tarde/noche del 7 de octubre), alguna declaración de su parte permitiría encausar acciones y materializarlas, de cara a establecer la responsabilidad penal individual de varios altos mandos israelíes: es lo que diversos sectores en Europa buscan realizar, en particular desde Francia y Bélgica (Nota 4).

En su comunicado oficial (véase texto) acogiendo con beneplácito la ordenanza de la CIJ, se lee por parte de Sudáfrica que:

«The United Nations Security Council will now be formally notified of the Court’s order pursuant to Article 41(2) of the Court’s Statute. The veto power wielded by individual states cannot be permitted to thwart international justice, not least in light of the ever-worsening situation in Gaza brought about by Israel’s acts and omissions in violation of the Genocide Convention. Third States are now on notice of the existence of a serious risk of genocide against the Palestinian people in Gaza. They must, therefore, also act independently and immediately to prevent genocide by Israel and to ensure that they are not themselves in violation of the Genocide Convention, including by aiding or assisting in the commission of genocide. This necessarily imposes an obligation on all States to cease funding and facilitating Israel’s military actions, which are plausibly genocidal «.

A modo de conclusión

No está de más señalar que los argumentos elaborados por la defensa de Israel, acompañados por esfuerzos inusuales por parte de algunos grandes medios de comunicación, no tuvieron mayor impacto en los jueces de la CIJ: esta ordenanza se tomó con un voto contudente de 16 contra uno (siendo el juez ad hoc israelí la única voz en contra), o  en algunas partes del párrafo dispositivo 86, con 15 contra 2 (siendo la jueza oriunda de Uganda la otra voz discordante observada, que consideró oportuno emitir una opinión disidente). Cabe precisar que el juez ad hoc de Israel sí votó en favor de los puntos 3 y 4 del precitado párrafo operativo 86, mientras la juez titular oriunda de Uganda votó en contra. 

Con relación a Israel, es de esperarse a reacciones iracundas contra los jueces de la CIJ por parte de sus máximas autoridades, las cuales ya no deben impresionar mayormente. En una nota reciente, ya tuvimos la oportunidad de señalar que:

«Israel deberá entonces ponderar si se arriesga a no acatarla o si cesa sus acciones militares en Gaza. El descrédito generalizado de su accionar en Gaza ha ido en aumento desde el pasado 7 de octubre, y colocarse en abierto desafío al máximo órgano judicial dentro del organigrama de Naciones Unidas conllevaría consecuencias, en particular para algunos de sus aliados más cercanos«.

Con relación a medidas provisionales ordenadas por la CIJ y posteriormente ignoradas por un Estado, recientemente tuvimos la ocasión de observar el irrespeto a las medidas ordenadas contra Rusia por parte de la CIJ en el mes de marzo del 2022, solicitadas por Ucrania (véase ordenanzadel 16 de marzo del 2022). 

El conjunto de sanciones tomadas en contra de Rusia y que se reforzaron al no acatar Rusia lo establecido por el juez internacional a partir de marzo del 2022, interpelará probablemente a muchos en Europa, Estados Unidos y Canadá con relación a un eventual desacato por parte de Israel a la ordenanza de la CIJ leída este 26 de enero del 2024.

Notas:

Nota 1: Véase BOEGLIN N., «Gaza /  Israel: a propósito del  anuncio de remisión conjunta de México y de Chile a la Corte Penal Internacional (CPI)«, editada el 18 de enero del 2024, y disponible aquí.

Nota 2: Véase BOEGLIN N., «»Gaza / Israel: a propósito de la reciente demanda interpuesta por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ)«, editada el 29 de diciembre del 2023 y disponible aquí.

Nota 3: Véase ANCEL G., «L’Ukraine oblige l’Europe à se réveiller tandis qu’Israël sombre dans le déni«, Ne pas subir, Blog de Guillaume Ancel, édición del 20 de enero del 2024, disponible aquí.

Nota 4: En el caso de Francia, una propuesta del Senado circula desde el 5 de enero del 2024 (véase texto de la «proposition de résolution«) llamando a Francia a solicitar a la CPI e invitando en particular «… le Gouvernement à inclure dans ce renvoi une demande de saisine de la Chambre préliminaire aux fins que soient délivrés des mandats d’arrêt à l’encontre de M. Benyamin Netanyahou et de toute autre personne impliquée, selon l’évolution de l’enquête» (página 28).  Cabe señalar además una declaración conjunta de profesores belgas de derecho internacional público  (véase texto) con fecha del 13 de noviembre del 2023, indicando: «5. Compte tenu du risque de génocide, l’obligation de le prévenir, due conformément à la Convention de 1948 pour la prévention et la répression du crime de génocide, est dès à présent déclenchée«. Esta declaración hecha en nombre de la Société Belge pour le Droit International (SBDI) denota una sensibilidad mucho mayor a la de otras sociedades europeas de derecho internacional público. Salvo error de nuestra parte, solamente se registra, anteriores al texto de la SBDI, esta declaración de expertos españoles en derecho internacional público y relaciones internacionales (véase texto) y esta otra adoptada en nombre de la Società Italiana di Diritto Internazionale (SIDI) el 13 de octubre del 2023. 

Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho,Universidad de Costa Rica (UCR).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

1/28/2024

La denuncia de Sudáfrica contra Israel

 voltairenet.org

Thierry Meyssan

Sudáfrica presentó una denuncia contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia y solicita que los magistrados impongan medidas cautelares para prevenir un genocidio en Gaza.

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) es un órgano diferente a la Corte Penal Internacional (CPI).
 La Corte Internacional de Justicia (CIJ) –también llamada Tribunal Internacional de Justicia o TIJ– es un órgano surgido directamente de las reuniones organizadas por el zar Nicolás II en La Haya, en 1899 y en 1907. Se creó bajo la denominación inicial de Corte Permanente de Justicia Internacional y fue la primera jurisdicción internacional. La Corte Internacional de Justicia adoptó su actual denominación con la creación de la Organización de las Naciones Unidos (ONU) y es su única jurisdicción estatuaria. Su misión consiste en dirimir los diferendos entre los Estados basándose únicamente en el derecho internacional, o sea en los compromisos escritos de cada uno de los Estados.
 Por el contrario, la Corte Penal Internacional (CPI) es una invención de Estados Unidos –por cierto, Washington no la reconoce– y de la Unión Europea, posterior a la disolución de la Unión Soviética. La Corte Penal Internacional juzga a individuos, como una especie de Tribunal de Nuremberg permanente. En la práctica, la Corte Penal Internacional ha juzgado únicamente a personalidades contrarias al imperialismo occidental y uno de sus fiscales se comportó como un agente de la OTAN, mintiendo sin vacilación para ayudar a la alianza atlántica en la invasión de Libia.
 Existen otras cortes o tribunales internacionales, tan cuestionables como la Corte Penal Internacional. Por ejemplo, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), el Tribunal Penal Internacional para Sierra Leona (TSSL) y las cámaras extraordinarias creadas en el seno de los tribunales camboyanos (CETC). Todas esos órganos aplican la justicia de los vencedores.
 Merece mención especial el llamado “Tribunal Especial de las Naciones Unidas para Líbano”. A pesar de lo que su nombre parece indicar, no es este un “tribunal” propiamente dicho sino el resultado de un acuerdo entre un secretario general de la ONU, Kofi Annan, y un primer ministro libanés dimitente, Fouad Siniora, y fue creado específicamente para condenar a los presidentes de Líbano, Emile Lahoud, y de Siria, Bachar al-Assad, recurriendo a jueces corruptos, testigos falsos e investigadores que se negaban a aceptar las pruebas forenses que debían figurar en el expediente.

La Corte Internacional de Justicia es, por ahora, la única jurisdicción que respeta el derecho internacional, mientras que las otras inventan reglas según las necesidades de los “padrinos” que las financian.

Es la primera vez que Israel se ve obligado a responder a una denuncia ante la Corte Internacional de Justicia, aunque esta última ya tuvo que intervenir en el pasado en un caso que implicaba al Estado hebreo, cuando varios Estados árabes solicitaron la opinión de la CIJ sobre la legalidad del “Muro de Separación” erigido por Israel alrededor de los Territorios Palestinos. En aquel momento, Israel no se presentó en los debates y la CIJ proclamó que la construcción del muro israelí viola el derecho internacional, decisión que no tuvo ninguna repercusión práctica en la situación.

Esta vez, Israel enfrenta una acusación directa: «El recurso concierne amenazas, adoptadas, toleradas, cometidas y en plena aplicación por parte del gobierno y del ejército del Estado de Israel contra el pueblo palestino, una comunidad nacional y racial diferente.» «Los actos y omisiones de Israel que Sudáfrica denuncia tienen un carácter genocida ya que apuntan a provocar la destrucción de una parte substancial del grupo nacional, racial y étnico palestino. Los actos en cuestión incluyen el asesinato de palestinos en Gaza, provocando graves daños corporales y mentales e infligiéndoles condiciones de vida susceptibles de provocar su destrucción física.»

Sudáfrica invoca en su demanda la Convención para la Prevención y Sanción del Crimen de Genocidio, adoptada el 9 de diciembre de 1948, frente al tratamiento que se ha dado a los palestinos durante 75 años. La denuncia sudafricana resalta que lo que Israel llama ahora su «guerra contra el Hamas» debe analizarse en el contexto de todo lo sucedido antes. Así se hace evidente que la actual guerra israelí en Gaza ha sido iniciada «con la intención específica (dolus specialis) de destruir a los palestinos de Gaza como parte del grupo nacional, racial y étnico palestino». Se trata, por ende, de una acusación matizada ya que no afirma que Israel organiza un genocidio sino que permite que este se lleve a cabo.

Numerosas comisiones de la ONU, como el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, han emitido «advertencias contra los discursos de odio y el discurso deshumanizante hacia los palestinos, que suscitan graves preocupaciones en cuanto a la obligación de Israel y de otros Estados-partes de prevenir crímenes contra la humanidad y un genocidio».

Antes de presentar su denuncia, Sudáfrica realizó ante Israel 9 gestiones oficiales, recurriendo al ministerio israelí de Exteriores, al presidente de Israel y al embajador israelí en la ONU. Tel Aviv nunca respondió a las gestiones sudafricanas.

Sudáfrica es un país del llamado «Sur global». En tiempos del apartheid, Sudáfrica sufrió en carne propia los embates del sionismo revisionista. Israelíes fueron los organizadores de los bantustanes, para privar a la población negra sudafricana de sus derechos en su propio país. Los israelíes utilizaron el desierto sudafricano como polígono de pruebas para su bomba atómica. Israelíes financiaron la realización en Sudáfrica de investigaciones sobre armas biológicas, esperando hallar una enfermedad que matara sólo a los negros y los árabes. El historial de la presencia israelí en Sudáfrica es tan tenebroso que, en 1953, la Asamblea General de la ONU condenó «la alianza entre el racismo sudafricano y el sionismo». Posteriormente, el presidente Nelson Mandela proclamó que los sudafricanos no serían completamente libres mientras que los palestinos sigan viviendo bajo el apartheid israelí.

En esta foto tomada en la residencia del primer ministro de Israel en Jerusalén, el 11 de abril de 1975, aparecen, de izquierda a derecha, el director de la Propaganda del régimen racista sudafricano, Eschel Rhoodie; el primer ministro de Israel y sionista revisionista, Yitzhak Rabin; el jefe de los servicios secretos sudafricanos, Henrik van den Bergh, y el ministro israelí de Defensa, Shimon Peres.

Seguidamente, resumimos la denuncia presentada por Sudáfrica a la Corte Internacional de Justicia.

Los hechos

«En dos meses», los ataques militares israelíes «han causado más destrucción que los combates de Alepo en Siria entre 2012 y 2016, que los de Mariupol en Ucrania, o, proporcionalmente, que los bombardeos aliados en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial».

En el momento de la presentación de la denuncia, ya habían muerto en Gaza 21 110 palestinos y al menos 55 243 habían sido heridos. El número de muertos incluía al menos 7 729 niños y 4 700 mujeres. Ya se contaban 1,9 millones de palestinos desplazados –alrededor del 85% de la población de Gaza. Sólo funcionaban parcialmente 13 de los 36 hospitales y no quedaba ningún hospital plenamente operativo en el norte de la franja de Gaza. Las enfermedades contagiosas y epidémicas ya se habían hecho corrientes entre los desplazados. Toda la población de Gaza ya estaba expuesta a un riesgo inminente de hambruna, mientras que la proporción de familias afectadas por la inseguridad en materia de alimentación ya era la más grande que se haya registrado según la «Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria» de la FAO.

El contexto

Hace años que Israel impone un estricto bloqueo a Gaza, prohibiendo incluso la pesca y dejando entrar en ese territorio sólo la cantidad de alimentos indispensable.

Entre el 29 de septiembre del 2000 y el 7 de octubre de 2023 fueron asesinados al menos 7 569 palestinos, incluyendo 1 699 niños. Esas cifras incluyen los balances de «cuatro guerras altamente asimétricas», así como otros asaltos militares israelíes de menor envergadura, que además dejaron decenas de miles de heridos.

Gran Marcha del Regreso

Asimismo, 214 palestinos, incluyendo 46 niños, murieron durante la «Gran Marcha del Regreso», una manifestación pacífica de gran envergadura realizada a lo largo del muro de separación entre Gaza e Israel, manifestación que se repitió todos los viernes, durante 18 meses, con la participación de miles de palestinos que exigían que «se levante el bloqueo impuesto a Gaza y el regreso de los refugiados palestinos» a sus casas y poblaciones en Israel, conforme a lo previsto en las resoluciones de la ONU. La denuncia sudafricana precisa que en total más de 36 100 palestinos, entre ellos 8 800 niños, resultaron heridos durante la represión israelí. Entre los heridos hubo 4 903 personas que fueron heridas de bala en los miembros inferiores, «mucho de ellos mientras estaban parados, sin armas, a cientos de metros» de los francotiradores israelíes. La Comisión comprobó que aquellas mutilaciones no eran accidentales: las reglas del enfrentamiento adoptadas por la parte israelí permitían a los francotiradores disparar a las piernas de «los principales incitadores». La «Comisión investigadora internacional independiente [de la ONU] sobre las manifestaciones en el Territorio Palestino ocupado» estimó que existían motivos razonables para creer que los francotiradores israelíes «dispararon intencionalmente» sobre niños y personas visiblemente limitadas en sus movimientos.

El régimen jurídico, las políticas y las prácticas discriminatorias que aplica Israel someten los palestinos a lo que constituye un régimen de apartheid. Los palestinos de Cisjordania están confinados tras un muro de segregación, sometidos a políticas discriminatorias de confinamiento en zonas y de modificación del territorio; a demoliciones de casas con fines punitivos y administrativos; incursiones violentas del ejército israelí en territorio palestino, incluyendo en la zona A; incursiones violentas rutinarias en sus domicilios; arrestos arbitrarios y detenciones administrativas por tiempo indefinido (internamiento sin juicio); y a un doble sistema jurídico en el que los palestinos son juzgados según la legislación militar israelí mientras que los colonos israelíes que viven en el mismo territorio responden a un régimen jurídico diferente y son juzgados en Israel por tribunales civiles que les aplican procedimientos regulares.

Antes del 7 de octubre de 2023, entre el 1º de enero y el 6 de octubre de 2023, 199 palestinos habían sido asesinados por soldados israelíes o por colonos en Cisjordania y otros 9 000 habían sido heridos.

Desde el 7 de octubre, Israel ha arrestado a más de 3 000 palestinos de Cisjordania y Jerusalén-este, principalmente por haber expuesto en las redes sociales información sobre la situación en Gaza. Israel ha incrementado considerablemente el número de palestinos (2 070) puestos bajo detención administrativa, sin juicio ni cargos. Miles de palestinos de Gaza que trabajaban en Israel también han sido objeto de arrestos y detenciones arbitrarias y 3 200 fueron reenviados a Gaza, a la fuerza, el 3 de noviembre de 2023, precisamente mientras ese territorio era sometido a bombardeos a gran escala. Informaciones confirmadas indican que aquellos trabajadores palestinos fueron maltratados durante su detención y sometidos a actos de violencia. Numerosos palestinos, adultos y niños, detenidos en Cisjordania y liberados a cambio de rehenes israelíes también denuncian haber sido objeto de malos tratos extremadamente graves, principalmente a restricciones de acceso a los alimentos, al agua, a los cuidados médicos y a la electricidad en las cárceles israelíes. Seis palestinos detenidos en Cisjordania murieron durante el periodo de detención.

Los ataques armados de los colonos israelíes contra los palestinos –ataques abiertamente respaldados por los responsables políticos israelíes– se han incrementado de manera espectacular. Los colonos, a menudo acompañados por soldados israelíes, han matado al menos 8 palestinos y herido a otros 65, sembrando el terror entre los pobladores palestinos, en particular en las comunidades agrícolas, y causando daños a sus propiedades. En Cisjordania ya se cuentan 2 186 palestinos desplazados, incluyendo 1 058 niños.

Los actos de genocidio

Según la denuncia, Israel está lanzando sobre Gaza bombas «estúpidas» (o sea, no guiadas) así como bombas pesadas, de hasta 900 kilogramos, cuyo radio de acción mortal reconocido es de «hasta 360 metros», artefactos que «causan heridas y daños graves hasta a 800 metros del punto de impacto».

Para los niños palestinos, en particular, «la muerte está en todas partes» y «ningún lugar es seguro». En total, ya han muerto en Gaza al menos 7 729 niños, o sea son más de 115 niños palestinos muertos cada día. Se estima que en las 3 primeras semanas de la arremetida israelí contra Gaza han muerto, sólo en ese territorio, al menos 3 195 niños palestinos, más que el número total de niños muertos cada año en todas las zonas de conflicto del mundo desde 2019. Ante la tasa sin precedentes de niños palestinos muertos en Gaza, el vocero de la UNICEF calificó los ataques israelíes en Gaza de «guerra contra los niños».

Hasta el día de la demanda sudafricana, Israel había matado en Gaza:
 más de 311 médicos, enfermeras y enfermeros y otros miembros del personal de salud, incluyendo, médicos y choferes de ambulancias muertos en el ejercicio de sus funciones;
 103 periodistas, o sea más de uno al día y más del 73% del número total de periodistas y profesionales de la prensa muertos en todo el mundo en 2023;
 40 agentes de la defensa civil, personal encargado de ayudar a rescatar a las víctimas de los escombros, han muerto mientras ejercían esa noble función;
 114 empleados de la Organización de las Naciones Unidas, o sea «la mayor cantidad de trabajadores humanitarios muertos en tan poco tiempo en toda la historia de la ONU».

Al menos 55 243 palestinos han sido heridos durante los ataques israelíes contra Gaza, sólo desde el 7 de octubre, en su gran mayoría mujeres y niños. Las quemaduras y las amputaciones son corrientes entre los heridos y alrededor de 1 000 niños palestinos han perdido una pierna o las dos. Según ciertas informaciones, las fuerzas israelíes utilizan fósforo blanco en las zonas densamente pobladas de Gaza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que hasta pequeñas cantidades de fósforo blanco pueden provocar quemaduras profundas y graves, atravesando incluso los huesos, y pueden comenzar a quemar nuevamente aún después de un tratamiento inicial. Dado el hecho que ya no queda ningún hospital en funcionamiento en el norte de Gaza, los heridos no tienen otra opción que «esperar la muerte», a falta poder contar con una intervención quirúrgica o con algún tratamiento médico más allá de los primeros auxilios, viéndose incluso expuestos a una lenta agonía como resultado de sus heridas o de las subsiguientes infecciones.

Incluso antes de la actual embestida israelí, los palestinos de Gaza ya sufrían graves traumas provocados por ataques anteriores: el 80% de los niños de Gaza ya habían sufrido bombardeos excepcionalmente intensos y sufrían ataques de angustia, enuresis (incontinencia) nocturna (79%), mutismo reactivo (59%), se automutilaban (59%) y tenían pensamientos suicidas (55 %). Once semanas de bombardeos incesantes y de desplazamientos forzosos tienen que haberse traducido en un gravísimo incremento de esas cifras, en particular entre las decenas de miles de niños palestinos que han perdido al menos un familiar y entre los que se han convertido en el único sobreviviente de sus familias.

Preparación para «interrogatorios» de «animales humanos».

Paralelamente a la campaña militar, Israel ha emprendido una campaña de deshumanización y de tratamiento cruel, inhumano y degradante de los habitantes palestinos de Gaza. Gran número de civiles palestinos, incluyendo adolescentes y niños, han sido detenidos, forzados a desnudarse, y mantenidos así a la intemperie –en pleno invierno y con los ojos vendados– antes de ser conducidos por la fuerza en camiones a lugares desconocidos. Numerosos detenidos palestinos, posteriormente liberados, testimonian haber sido sometidos a torturas y malos tratos, privados de comida, de agua, de techo y sin acceso a instalaciones donde satisfacer sus necesidades fisiológicas. Imágenes de cadáveres mutilados y quemados, así como videos de ataques colgados en las redes sociales por los soldados israelíes y presentados como «contenido exclusivo de la franja de Gaza», han circulado profusamente en Israel a través del canal de Telegram «72 Virgins» sin ningún tipo de censura.

El 1º de diciembre de 2023 –fecha del fin de la tregua de 8 días entre Israel y el Hamas–, Israel comenzó a lanzar volantes donde se exhortaba los palestinos a abandonar las zonas del sur, a las que inicialmente los había intimado a huir. Como declaró el relator especial de la ONU para los derechos humanos de las personas desplazadas en sus propios países, «Israel se echó atrás en las promesas de seguridad que había hecho a quienes obedecieron su orden de evacuar el norte de Gaza hace 2 meses. Hoy han sido nuevamente desplazados a la fuerza, junto a la población del sur de Gaza». Israel publicó además, en internet, un mapa que divide la franja de Gaza en cientos de pequeñas zonas, mapa al parecer destinado a informar sobre las órdenes israelíes de evacuar. Sin embargo, como observa la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, siglas en inglés), «la publicación no precisa hacia dónde debe evacuar la gente».

Según el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, «muchos de nuestros vehículos y camiones han sido destruidos o abandonados a causa de nuestra evacuación forzosa y precipitada desde el norte. Pero las autoridades israelíes no han autorizado el uso de camiones suplementarios en Gaza. Eso dificulta considerablemente la operación de ayuda. Mover mercancías en el norte es extremadamente peligroso debido al conflicto activo, a municiones sin estallar y a las carreteras gravemente dañadas». En todas partes, las frecuentes interrupciones de las comunicaciones hacen prácticamente imposible la coordinación de la distribución de la ayuda y la circulación de la información entre la gente sobre cómo acceder a la ayuda. También se hace imposible la reanudación de la actividad comercial. «Los mostradores están vacíos. Las billeteras están vacías. Los estómagos están vacíos.» Sólo hay una panadería funcionando en toda Gaza.

El principal responsable de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Medio Oriente (UNRWA) describe «personas desesperadas, hambreadas y aterrorizadas» que «detienen ahora los camiones de ayuda, agarran la comida y la devoran inmediatamente».

Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), en la franja de Gaza hay sólo entre 1,5 y 1,8 litros de agua disponible por persona, para todo el día y para todos los usos (beber, asearse y preparar alimentos). Esa cifra es, evidentemente, muy inferior al «umbral de urgencia» de 15 litros diarios previstos para «condiciones de guerra o de hambruna» y al «umbral de supervivencia» de 3 litros diarios.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la población de Gaza dispone, como promedio, de «una ducha para 4 500 personas». Los refugiados de la UNRWA ahora cuentan con 1 retrete para 486 personas, pero en ciertos lugares donde la gente busca refugio frecuentemente no hay instalaciones donde satisfacer las necesidades fisiológicas.

Actualmente ya se cuentan más de 238 ataques contra los «centros de salud» de Gaza. Sólo 13 de los 36 hospitales que allí existían y 18 de las 72 instalaciones de salud siguen funcionando, algunas a duras penas. El ejército israelí ha concentrado sus ataques en los generadores eléctricos de los hospitales, los paneles solares de los hospitales y en equipamientos como las estaciones de oxígeno y los tanques de agua. También han sido blanco de los ataques israelíes las ambulancias, los convoyes médicos y el personal sanitario de ayuda de emergencia.

Los militares israelíes arrasaron la principal biblioteca pública de la ciudad de Gaza. También han sido dañadas o destruidas innumerables librerías, casas de ediciones, bibliotecas y cientos de establecimientos de enseñanza. Han sido igualmente blanco de los bombardeos israelíes cada una de las 4 universidades de Gaza, incluyendo la Universidad Islámica.

Israel ha dañado o destruido al menos 318 lugares de culto musulmanes y cristianos, incluyendo sitios de inestimable valor para generaciones de creyentes, como la Gran Mezquita Omari, inicialmente una iglesia bizantina del siglo V, verdadero monumento emblemático de la historia, de la arquitectura, joya del patrimonio cultural de Gaza y lugar de culto de cristianos y musulmanes desde hace más de 1 000 años. Los bombardeos israelíes afectaron igualmente la iglesia de San Porfirio, fundada en el año 425 después de Cristo y considerada como la tercera iglesia cristiana más antigua del mundo.

Confesiones de personalidades israelíes

No es frecuente que los genocidas anuncien sus intenciones. Pero Sudáfrica ha logrado reunir 6 páginas de declaraciones comprobadas de personalidades israelíes. Durante la audiencia preliminar, Israel afirmó que las citaciones presentadas por Sudáfrica no eran más que discursos políticos, pura retórica, y que las personalidades mencionadas no habían tratado de llevar sus palabras a la realidad. Pero los hechos antes mencionados hablan por sí solos.

Ante el parlamento de Israel, el primer ministro Benyamin Netanyahu describió esta guerra como «una lucha entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas, entre la humanidad y la ley de la selva». Posteriormente dijo a los soldados israelíes: «Ustedes deben recordar lo que Amalek os hizo, dice nuestra Santa Biblia. Y lo recordamos.» La citación bíblica mencionada por Netanyahu dice exactamente: «Ahora, ustedes atacarán a Amalek y prohibiréis todo lo que a él pertenece. No perdonéis a nadie. Matad a hombres y mujeres, a los niños y los bebés, los bueyes y los corderos, los camellos y los asnos.»

El presidente de Israel, Isaac Herzog, declaró en una conferencia de prensa: «Es toda una nación que es responsable. No es verdad esa retórica según la cual los civiles no están al corriente y no están implicados. Eso es absolutamente incierto… y lucharemos hasta romperles la columna vertebral.»

El ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, indicó al describir la situación, el 9 de octubre de 2023, que Israel «impone un asedio total a Gaza (…) Ni electricidad, ni comida, ni agua, ni combustible. Todo está cerrado. Luchamos contra animales humanos y actuamos en consecuencia.»

Nissim Vaturi, vicepresidente del parlamento de Israel y miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores y Seguridad, escribió en la red social X (ex Twitter), el 7 de octubre de 2023: «Ahora tenemos todos un objetivo común: borrar la franja de Gaza de la faz de la tierra.»

Las conclusiones de Sudáfrica

Sudáfrica solicita a la Corte Internacional de Justicia la adopción de medidas cautelares que detengan inmediatamente la masacre. Concretamente:

1) El Estado de Israel suspenderá inmediatamente sus operaciones militares en Gaza y contra Gaza.

2) El Estado de Israel velará por que las unidades militares o grupos armados irregulares que pudiesen ser dirigidos, respaldados o influenciados por él, así como todas las organizaciones y personas susceptibles de hallarse sometidas a su control, a su dirección o bajo su influencia, no adopten medida alguna para continuar las operaciones militares objeto de la medida anterior (1).

3) La República de Sudáfrica y el Estado de Israel tomarán, cada uno, conforme a sus obligaciones en virtud de la Convención para la Prevención y Sanción del Crimen de Genocidio, hacia el pueblo palestino, todas las medidas razonables en su poder para prevenir el genocidio.

4) El Estado de Israel debe, de conformidad con sus obligaciones en virtud de la Convención para la Prevención y Sanción del Crimen de Genocidio, en relación con el pueblo palestino como grupo protegido por la Convención para la Prevención y Sanción del Crimen de Genocidio, abstenerse de cometer cualquier acto que caiga en el campo del artículo II de la Convención.

(…)

8) El Estado de Israel someterá a la Corte un informe sobre las medidas tomadas para dar efecto a la presente orden en el plazo de 1 semana a partir de la fecha de la presente orden, y, posteriormente, a intervalos regulares que la Corte ordenará, hasta que se adopte una decisión. La decisión final sobre el caso será comunicada por el tribunal.