5/04/2014

Festejo perredista en la incertidumbre


Utopía

Eduardo Ibarra Aguirre

Con una población gobernada de 16.2 millones en el Distrito Federal, Guerrero, Morelos y Tabasco, sin contar que en alianza con otros cogobierna Oaxaca, Puebla y Sinaloa, el Partido de la Revolución Democrática celebra su primer cuarto de siglo de vida. Lo hace como primera fuerza de oposición en el país aunque la dirigencia de Acción Nacional no se resigna a reconocer su condición de tercera fuerza político-electoral, porque en el ámbito social las cosas son distintas para todos, incluido el gobernante Revolucionario Institucional.

Son 25 años de una compleja y contradictora trayectoria en la que su tope histórico de votación lo alcanzó en julio de 2006, con 26 por ciento de los sufragios para diputados federales y una caída al 19 por ciento en 2012. Mientras que su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador conquistó 35.33 en julio de 2006 (frente a 35.89 de Felipe Calderón en un presunto fraude que marcó de por vida al michoacano y sobre todo ensangrentó al país) y 31.59 por ciento en 2012, con un millón de votos más que en la anterior   elección.
Festejos que, enhorabuena, celebra con mesas redondas sobre temas trascendentes para el presente y futuro de las izquierdas mexicanas, con destacados políticos y pensadores nacionales y extranjeros, pero hasta hoy no queda claro qué tanto incidirán en el involucramiento del perredismo en un debate inaplazable si, como postula Jesús Ortega, los actuales son tiempos de definición y deslinde político e ideológico en las filas del partido del sol azteca y también mucho más allá de ellas.

Con la administración de 286 municipios, el 11.6 por ciento del total que tiene México, y el predominio de una decena de corrientes que determinan prácticamente toda su vida, obligando a los militantes a tomar partido, es decir, grupo, para poder desenvolverse, el futuro inmediato del perredismo está sellado por la incertidumbre, que eso son las urnas y la democracia electoral, con todo y sus tejes y manejes antidemocráticos, para 2015.

Es precisamente la existencia de corrientes generalmente llamadas tribus en forma errónea, lo que para investigadores como Gustavo López Montiel, le permitió al PRD, pese a todo, llegar consolidado a su cumpleaños, al "tener la capacidad de procesar sus conflictos internos", pues dispone de mecanismos de negociación reconocidos en sus estatutos, además del "reconocimiento de grupos internos, lo que otros partidos no tienen". En el PAN es una decena de familias la que pone y dispone y en el Institucional el inquilino principal de Los Pinos tiene la mano.

Son tiempos, insiste el líder de Nueva Izquierda, Ortega Martínez, de procesar deslindes para que las izquierdas lleguen diferenciadas a los ojos del electorado a la cita del 5 de julio para renovar la Cámara de Diputados y nueve gubernaturas, con 17 elecciones estatales. Cita en la que el Movimiento Regeneración Nacional será un fortísimo competir del PRD, más allá de las simpatías o antipatías. Demeritar desde hoy a Morena porque en las encuestas dispone de 3 por ciento de las preferencias es un error de cálculo político que saldrá caro.

Primero es demasiado temprano. El partido del obradorismo ni siquiera tiene registro electoral y mucho dependerá también de con qué nivel de crecimiento económico, de empleo y poder adquisitivo de salarios e ingresos dispongan los electores; de qué tanto disminuya o incremente la recurrente inseguridad pública por encima del despliegue publicitario; de los candidatos que postule cada partido y qué ideas porten; de la calidad democrática baja, mediana o alta de la jornada comicial… 
  
Acuse de recibo
"(…) leí su artículo Madero y Arroyo (25-IV-14), alineados con el PRIAN y de verdad me sorprendí de su agudeza política. Aprendí mucho. Yo soy una mujer de ideas de izquierda desde los once años de edad (…), ahora no tengo preferencia por partido político alguno pero mi corazón late hacia la izquierda y me siento triste por la situación que vive nuestro país. Usted explica magistralmente, en unas breves líneas, todo lo que ha pasado en los últimos casi catorce años en la política mexicana y se lo agradezco en el alma, porque aunque yo no quiera recordarlo, vivimos desde hace mucho en el gobierno del PRIAN y en ocasiones hasta con la complicidad de políticos que militan en partidos 'de  izquierda'. Literalmente siento el pecho 'apretado', oprimido, por los momentos que me ha hecho recordar y que a mi parecer han sido infames en la historia de nuestro país". Lo anterior opina Abigail Bello G., médica cirujana de Xalapa, Veracruz… Teorema Ambiental y 2000 Agro celebrarán sus primeros 20 y 15 años, respectivamente, de vida. Felicidades… Mi pésame a Jorge Meléndez Preciado por la pérdida de Martha Georgina Meléndez Preciado, la estimada Yuye… También para María del Carmen, Imelda Martina, Daniel, María Guadalupe y Carlos Eduardo, por la temprana muerte de Natalio Ortega Ibarra; igualmente para Javier, Elías y Anaí Ortega Rosales.                                                                                                                                                                                    forum@forumenlinea.com   www.forumenlinea.com  www.facebook.com/forumenlinea

Alemania y China edifican la nueva ruta de la seda a través de Rusia: ¿la troika del siglo XXI?

Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
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El presidente ruso, Vladimir Putin, durante una reunión en materia comercial, el jueves pasado, en el KremlinFoto Reuters

A diferencia de Alemania y Rusia, la prensa china ha otorgado mucho vuelo a la nueva ruta de la seda: un proyecto geoeconómico de primer orden de Pekín que lo conecta geoeconómicamente con Berlín y Moscú, pero que, a mi juicio, tiene un transcendental trasfondo geopolítico ( emsnews, 30/3/14). Durante su visita al emblemático puerto alemán de Duisburgo –el mayor puerto interno del mundo en la región siderúrgica y comercial del Ruhr, además de ser la encrucijada de transporte y logística de Europa–, el mandarín chino Xi Jinping exhortó a construir el cinturón económico de la ruta de seda.

Mientras Estados Unidos (EU) realiza cuentas alegres con los dos brazos de sus ominosas tenazas geopolíticas/geoeconómicas –tanto de la Asociación Transpacífico (ATP) como de la Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), los cuales supuestamente captarían las dos terceras partes del comercio global–, las tres grandes geoeconomías de la proyectada nueva ruta de la seda conectarían a la hoy segunda geoeconomía global, China –a punto de desbancar a EU–, Alemania (primera en Europa y la cuarta a escala global) y Rusia (octava economía global).

La osadía geoeconómica/geopolítica del mandarín chino puede acelerar los planes de guerra de EU y Gran Bretaña, ya que ha sido un axioma inmutable de la geopolítica anglosajona desde sir Halford Mackinder (creador conceptual de la OTAN), en el intermezzo de las dos guerras mundiales a inicios del siglo XX: impedir a cualquier precio una alianza entre Alemania y Rusia en Europa. Hoy China y Alemania están conectadas por la red ferroviaria internacional Chongqing/Xinjiang/Europa.

Según Xinhua (28 y 30/3/14), la red ferroviaria Yu Nueva Europa, bautizada como la nueva ruta de la seda, se ha convertido en la más importante ruta de comercio del mundo (¡supersic!) al conectar la relevante metrópoli sur-occidental de Chongqing (China) con Duisburgo, que entró en operación en 2011 y recorta cinco semanas de transporte marítimo a sólo dos –lo cual fue seguido en 2013 por la conexión ferroviaria de cargo de Chengdu (capital de Sechuan y santuario de los legendarios Pandas)/Lodz (Polonia)que atraviesa Kazajistán, Rusia y Bielorrusia: mercados emergentes donde pasa la ruta de carga, que toma 12 días de transportación (http://www.alfredojalife.com/?p=1075 ).

Se vaticina que China se convertiría en el mayor socio comercial de Alemania en los próximos cinco años, cuando los principales socios de Berlín, tanto Francia como EU, carecen de un poderoso potencial de crecimiento.

En medio de las sanciones de Oc­cidente a Rusia, la prensa iraní destaca el acercamiento de China con Alemania, publica una entrevista con el investigador estadunidense-alemán William Engdahl, muy versado en geopolítica de los energéticos, las finanzas y los alimentos, además de ser catedrático de universidades en China y Alemania (http://www.presstv.ir/detail/2014/04/06/ 357386/china-uses-economy-to-avert-cold-war/ ). A juicio del entrevistador iraní, el presidente chino, Xi Jingping, dio un golpe maestro de diplomacia económica para contrarrestar el esfuerzo de la facción neoconservadora de Washington para propiciar una nueva confrontación entre la OTAN y Rusia.

Para Engdahl, la proclama de Xi en Duisburgo comporta implicaciones asombrosas de crecimiento económico en Eurasia. Resulta y resalta que Alemania y China representan dos locomotoras económicas a cada lado de la ruta de la seda y rememora que el término de ruta de la seda describe la antigua ruta comercial y cultural entre China, Asia Central y el Sur de Asia, Europa y Medio Oriente, que fue creada durante la dinastía Han, 200 años aC.

Tanto la ruta de la seda económica como la ruta de la separada seda marítima (sic) fueron mencionadas por Xi durante la tercera sesión plenaria del Partido Comunista chino. Para Xi la ruta euroasiática representa una prioridad estratégica, ya que China necesita encontrar nuevos mercados de exportación y preservar los existentes, así como disminuir las brechas de desarrollo entre las áreas costeras bien desarrolladas como Shanghai y la parte menos desarrollada al interior del país, lo cual servirá para preservar la estabilidad al interior de China y en su vecindad.

La provincia efervescente de Xinjiang (China) se encuentra a lo largo de la ruta de la seda, donde prevalecen los islámicos uigures: centroasiáticos de origen mongol.

Engdahl destaca que el camino del corredor de la nueva infraestructura pasa por Rusia (¡supersic!), por lo que no existe alternativa económica y hace inevitable la profundización de la cooperación entre Alemania y Rusia y, por ende, de China con los dos. A Engdahl no se le pasa por alto que una semana antes de su periplo por varios países de Europa, Xi recibió en Pekín al príncipe heredero de Arabia Saudita, Bin Abdulaziz Al Saud, a quien invitó unirse en la construcción del cinturón económico tanto de la ruta eurosiática de la seda y como de la ruta marítima de la seda del siglo XXI que promuevan la conectividad del transporte y la cultural.

Llama la atención que Xi siempre acompañe la cuestión cultural en sus intercambios comerciales, como dejó entrever en su histórica visita a Yucatán: el espíritu de Chichen Itzá. El mandarín chino no deja nada al azar y, al unísono de su primer ministro, ha realizado visitas a varios países centroasiáticos a lo largo de la ruta de la seda: Turkmenistán, Kazajistán, Uzbekistán y Kirguizistán.

La elusiva estabilidad en Asia Central será fundamental para el éxito de la nueva ruta de la seda que comporta una propuesta visionaria y muy ambiciosa de cinco puntos del Xi: 

1) la cooperación económica conjunta (¡supersic!);

 2) el fortalecimiento de las conexiones de ruta para construir un gran corredor de transporte del Pacífico al mar Báltico y de Asia central al océano Índico (¡supersic!);

 3) la facilitación comercial mediante la eliminación de barreras comerciales; 

4) el fortalecimiento de la cooperación monetaria (¡supersic!), lo cual, a mi juicio, desplazaría gradualmente al dólar e impulsaría al renminbi chino, la rupia de India y al euro alemán, y 

5) el estrechamiento de las relaciones de sus poblaciones: 30 mil (¡supersic!) miembros del Consejo de Cooperación de Shanghai estudiarán en las universidades chinas en los próximos 10 años.

Detrás de la decisión de China de enfocarse en dirección de su occidente, se encuentra un componente mayúsculo de seguridad, a juicio de Engdahl, cuando China es muy vulnerable a la interrupción del estrecho de Malaca, donde pasa 85 por ciento de sus importaciones que incluyen 80 por ciento de sus necesidades energéticas.

Con la mirífica nueva ruta de la seda, en sus componentes terrestre y marítimo, China intenta dar la vuelta al virtual bloqueo del estrecho de Malaca.

¿Dejará la dupla anglosajona, muy versada en balcanizaciones y desestabilizaciones, prosperar el eje euroasiático tripartita Berlín-Moscú-Pekín, que puede definir el nuevo orden multipolar?
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Mar de Historias Última llamada


Cristina Pacheco

Rigo y yo llevábamos dos años sin vernos. La última vez fue en la oficina, el viernes en que le hicimos su despedida porque él se iba a trabajar a Guanajuato. Me enteré de su cambio apenas el miércoles. Eran como las dos de la mañana cuando sonó el teléfono. Era Rigo. Me costó trabajo reconocer su voz. Le pregunté si estaba bien y me respondió: Mejor que nunca. Si me oyes raro es porque mi hermano Juan y yo nos bebimos unas copas. Lo corregí: Creo que bastantitas.

Rigo soltó una carcajada: Salimos a celebrar una cosa que te dará gusto: acepté cambiarme. Él y yo habíamos estado pensando en la posibilidad de que se fuera a mi departamento en vez de encontrarnos allí nada más algunos fines de semana y siempre después de una celebración en la armadora.

Me alegró que al fin se hubiera resuelto. Lo felicité. Quiso saber si hablaba en serio. Le respondí que desde luego. Se sorprendió: No creí que estuvieras de acuerdo y no sabía cómo decirte que me cambiaré el lunes. ¿Para qué esperar hasta entonces? ¿Por qué no de una vez? Imposible. Las cosas no eran tan fáciles. Le faltaba hacer algunos trámites y eso le llevaría tiempo.

Temí que en cuatro días pudiera arrepentirse. Para evitarlo tomé la iniciativa: “Si ya te decidiste y tu hermano Juan está de acuerdo en que te vayas, agarra tus cosas, salte de su casa y toma un taxi, pero que sea de sitio, porque a estas horas…” Rigo me interrumpió:¿Quieres que alquile un taxi hasta Guanajuato? Su confusión me hizo gracia: ¿Ya ves? Por andar brindando se te olvidó que vivo en Tepic.

Le recordé el número de mi edificio. Lo tomó como una invitación y la rechazó: Es tarde. Te invito a comer mañana. Tienes que aconsejarme. Nunca he vivido solo ni fuera de aquí. El cambio a Guanajuato no será fácil, pero al menos no tendré que buscar dónde vivir. Por ser jefe de sección me dan departamento. Arana me advirtió que es muy chico. No importa. Para mí solo es suficiente una recámara con baño.

Se me salieron las lágrimas, pero Rigo no se dio cuenta. Entusiasmado, hablaba de su nueva vida, de la alegría de sus padres cuando los llamara a Cuautla para informarlos de su ascenso. Su euforia me lastimaba, su dicha me ofendía. Pensé en interrumpir la comunicación, pero no lo hice: esperaba que hablara de nosotros. Al fin lo hizo: Cuando Arana me propuso el cambio pensé en ti, en lo mucho que te debo. Siempre me has apoyado. Voy a seguir necesitándote. Quiero que me visites. Guanajuato no está lejos. Tomas el autobús el viernes, al salir de la oficina, y te regresas de Guanajuato el domingo por la noche. ¿No crees que será bonito pasarnos dos días juntos?

Perdí toda esperanza de una vida en común. Además me sentí humillada. Lo oculté con un dejo de falso entusiasmo: Me alegro de que te vayas el lunes, así tendré tiempo de organizarte una despedida. Ante la proximidad de su viaje me hizo una confesión: Cuando algún compañero era transferido a Guanajuato me preguntaba si alguna vez iba a tocarme a mí. Y ya me tocó, Rosy, ya me tocó.

Volví a felicitarlo. Con voz turbia agradeció otra vez mi apoyo en el trabajo y prometió llamarme desde Guanajuato al menos una vez por semana.

II

Rigo cumplió su promesa. Se comunicaba conmigo los domingos por la noche. Diez o 15 minutos no eran suficientes para describirme su proceso de adaptación o para hablarme de sus descalabros en la cocina, sus esfuerzos para familiarizarse con el sistema que se llevaba en la armadora y de todos los pormenores de su nueva vida.

Al cabo de unos meses empezó a interesarse en la mía. Eran pocas mis novedades. Para no decepcionarlo y conservar su atención se me ocurrió inventarle situaciones en las que nunca estuve y aventuras que jamás conocí.

En dos años de conversaciones telefónicas me transformé en otra persona, en una mujer sin añoranzas, independiente, con intereses más allá del trabajo. Rigo nunca sospechó que mi cambio era falso. Le interesaba mi nueva personalidad, me hacía preguntas. Encontrar respuestas era difícil y hasta imposible. En tal caso interrumpía la conversación y lo dejaba intrigado.

En todo ese tiempo Rigo también cambió, pero en sentido diferente al mío. Su vida en Guanajuato pronto dejó de reservarle sorpresas. Las circunstancias de trabajo que al principio le significaban esfuerzos y retos formidables acabaron por volverse parte de una rutina chata, insatisfactoria.

Ante esa realidad, Rigo parecía necesitarme más que nunca. Al final de nuestras charlas me refrendaba la invitación de que fuera a visitarlo. Para despertar mi interés me ofrecía un tentador programa de actividades (incluidas las que íbamos a tener en su departamento de tabla roca color mostaza): primero la visita obligada a la armadora –enorme, modernísima, en constante actividad–, luego el recorrido de alguno de los minerales vueltos atracción turística o bien un paseo por Guanajuato, una cena romántica con vino y después… Se estremecía de pensar en dos noches conmigo, entre paredes color mostaza, y recordaba las vividas conmigo en mi departamento.

III

Este lunes ocurrieron cosas inesperadas: fuera de la costumbre, Rigo me llamó para decirme que vendría el domingo a visitarme. Necesitaba verme, que habláramos en persona, tocándonos. Lo dijo con esas palabras, como yo hubiese querido que lo hiciera dos años atrás.

Aparte de sorprenderme, la noticia de su visita me alegró, pero descarté la posibilidad de que se instalara en mi departamento. Se lo dejé saber en forma indirecta:¿Piensas quedarte en la casa de tu hermano Juan? No. Estaban distanciados. En vez de ofrecerle alojamiento le pregunté si tenía reservación en algún hotel o si deseaba que la hiciera en su nombre. Me respondió que no era necesario.

Pasé el resto de la semana imaginando cómo sería el rencuentro con Rigo, de qué íbamos a hablar después de habérnoslo dicho todo por teléfono. Eso me inquietaba menos que saber si iba a lograr mantenerme como la persona en que me había convertido a través del teléfono. Ya que era imposible saberlo, me propuse tomar la visita con naturalidad, sin preparativos especiales. En eso fallé. El sábado temprano fui al salón de belleza y luego compré un vestido. Pude haber usado uno de los que ya tenía, pero me pareció un desaire hacia Rigo.

El domingo por la mañana me llamó: Ya estoy aquí. Quedamos de vernos a las 2 de la tarde en un restorán con terraza. ¿Cuándo empezaste a fumar? Fue lo primero que le pregunté cuando nos asignaron una mesa en el jardín. Él levantó los hombros sin dejar de mirarme y comentó: Bajaste de peso. Te queda muy bien. Debí corresponder a su galantería, pero no quise mentir: vi a un Rigo destruido. Me decepcionó tanto como yo a él: por más esfuerzos que hice no logré adoptar la personalidad de la mujer que lo había encantado por teléfono.

Nos despedimos bajo promesa de mantenernos en contacto. Sé que muy pronto nuestras charlas a distancia se espaciarán, que un día dejaré de esperarlas y que llegará la noche del domingo en que no suene mi teléfono.



Travesía desierto Sonora-Arizona (V)


Inmigrante clandestina


(Continuación)

Cuando saltamos el tercer cerco el coyote a cargo de nuestro grupo comenzó a correr y siguiendo las instrucciones suyas también lo hicimos nosotros, teníamos que alejarnos de la línea divisoria lo más pronto posible porque estaba por iniciar la cacería de la Patrulla Fronteriza.

Cuando estábamos en territorio mexicano nos explicó que en una especie de juego como el del gato y el ratón la Patrulla Fronteriza da un lapso de tiempo a los indocumentados para que crucen y corran para luego cazarlos con sus armas de francotiradores, con sus pistolas de goma, con sus pistolas de choques eléctricos y con los perros amaestrados que sueltan en manadas para que acorralen a la mayor cantidad posible de indocumentados, para después encerrarlos dentro de las perreras para llevarlos al centro de detención y posteriormente deportarlos. La angustia de las compañeras que ya lo habían intentado durante la semana y las habían deportado era que al detenerlas las volvieran a abusar sexualmente los policías de la Patrulla Fronteriza. Todo aquello me parecía inverosímil como si estuviera dentro de una pesadilla y no pudiera salir, despertar.

Con el cansancio de 125 kilómetros caminados cruzamos los cercos de la línea divisoria y comenzamos a correr en un desquicio de angustia y adrenalina de quien ya tiene un pie en la tumba. A mí nadie me dijo que así era el desierto y tampoco se lo dijeron a los cientos de indocumentados que estaban esa noche ahí, porque nadie cuenta la realidad de lo que se vive cuando se cruza de forma indocumentada la frontera, porque los coyotes si relatan la realidad no consiguen clientela. Y quien ya llegó no cuenta cómo le fue porque quiere bloquear esos recuerdos o simplemente porque quiere que otro también viva esa tortura. Yo me encontré con una realidad totalmente distinta a la que me habían pintado y ya no podía dar marcha atrás así lo hubiera deseado, sin embargo en ningún momento pasó por mi mente el arrepentirme, desde niña la vida me enseñó a afrontar las consecuencias de mis decisiones así éstas me hagan tragar polvo, como me ha sucedido en más de una ocasión. De la osadía que ha trazado la historia de mi vida no me arrepiento ni por un segundo, he vivido lo que estaba en el camino para mí.

¿Por qué sos tan necia? Me ha dicho mi mamá a lo largo de mi vida, soy la hija que le encanó el cabello cuando andaba en los 30 años de edad. Mi carácter del demonio y el hacer todo al revés y a mi paso y en mi tiempo y no en el de nadie más, me han enseñado a bregar donde otros desisten.

Esa misma necedad que me habita me salvó la vida en el desierto en más de una ocasión. Mis necedades son las que también en las contradicciones que forman parte de mi ser me han dado momentos fugaces de felicidad.

Comenzamos a correr atrás del coyote para no perdernos entre las cientos de otros grupos que también corrían tratando de alejarse lo más pronto posible de la frontera, zancada tras zancada a una velocidad que solo la angustia y el sobresalto son capaces de reconocer en una persona a la que el miedo trata de paralizar.

El terreno estaba en peores condiciones, las piedras eran más grandes y en cada paso alguien se doblaba un tobillo o caía raspándose las rodillas, eso cuando lograba meter las manos pero cuando no el golpe era en el rostro y encima le pasaba la turba que no se detenía a pensar en nadie más que en salvar su propia vida.

Cuando ya habíamos avanzado un kilómetro aun corriendo recogí una piedra y la metí en la otra bolsa de mi pants. Para no confundirlas la busqué más pequeña que la que había recogido en el desierto de Sonora, ya tenía pues mis dos amuletos y los empuñé en mis manos pensando en que si sobrevivía les iba contar la historia de mi travesía a las siguientes generaciones del clan Oliva Corado y para muestra estarían las dos piedras, lo que no sabía y me ha sorprendido inmensamente es que el azar me convertiría en escritora y que la experiencia de mi travesía y los capítulos de mi vida, están siendo contados en letras y no en mi propia voz de anciana sentada en una butaca rodeada de sobrinos nietos, bebiendo café en un batidor a la hora de la oración en mi natal Comapa. Ha abandonado por completo la fantasía de un seno familiar para abrirse paso montaraz entre los vientos que no conocen fronteras y edades. Tengo 34 y cada segundo de mi existencia me ha habitado intensamente que pareciera que es más de una vida la que llevo impregnada en mi piel. Estoy convencida que soy un rareza de un ser atemporal.

Corrimos tres kilómetros sin detenernos hasta que alcancé al coyote y le pedí que descansáramos por lo menos tres minutos para que todos tomáramos agua, desde ese instante creció una preocupación en mí por la salud de todos que en el camino y empujados por las circunstancias habían contado de sus males; artritis, diabetes, problemas respiratorios y con el corazón. Me preocupaba el sobrepeso de tres de ellos que no les permitía avanzar al paso exigido, una señora de 55 que decía que tenía dolor de muelas y llevaba zapato de vestir en lugar de tenis, uno de los que llevaba botas ya tenía ampollas, el grupo no estaba caminando parejo, unos se quedaban rezagados y era peligroso porque por uno nos podían agarrar a todos, teníamos que movilizarnos lo más pronto posible, sin hacer ruido y sin lamentos.

El niño que era el coyote, porque alguien de 18 años de edad sigue siendo un niño y más en circunstancias tan extremas, la única indicación que daba era que los que sentían que ya no podían que se escondieran entre los cactus y que esperaran el amanecer para ser rescatados pero que el resto íbamos a continuar, no tenía idea alguna de cómo manejar la situación. Yo tenía 23 años era una niña también pero en ese instante mi instinto silvestre y creo que el deseo de sobrevivir me hizo hablarle al grupo: dos tragos de agua nada más y realizar estiramiento para oxigenar los músculos, tendones, ligamentos y articulaciones para evitar los calambres y la fatiga muscular, aunque en tales infiernos aquello era una burla pero algo tenía que intentar para mantener al grupo estabilizado en algo mínimo.

Aprender a respirar correctamente; inhalando por la nariz y exhalando por la boca, tratar de retener el aire en los pulmones la mayor cantidad de tiempo posible, si las pulsaciones cardiacas no se los permitían entonces hacer cambio de ritmo al respirar, inhalar dos veces y exhalar dos veces seguidas para darle tiempo al corazón de recuperarse, éstas son técnicas utilizadas en atletismo.

La mayoría había comenzado a llorar y a desistir, a llenarse de lamentos y de preguntas, el miedo comenzaba a hacer de las suyas y se crían muertos que caminaban para buscar sus propias tumbas. Recordé mis años de niña internada en montañas con mi hielera de helados al hombro, cansada, bajo el sol ardiente buscando venderlos en otros poblados, el dolor en mi espalda baja me recordó los años que trabajé en un finca de sol a sol cortando fresas que eran exportadas hacia Estados Unidos. No, el desierto no iba a acabar con mi vida. Siempre he creído en el poder sanador de los abrazos y le di un abrazo a cada uno y les dije que vivíamos todos o nos moríamos todos pero que juntos íbamos a llegar hasta el final. Mis palabras devolvieron la confianza y la entereza para continuar y así lo hicimos.

Comenzamos a trotar nuevamente y el coyote se fue alejando del grupo, la que tenía la resistencia física y la experiencia en eventos de “campo traviesa” era yo, entonces me convertí en el lazo que no dejó que él se apartara por completo y nos dejara abandonados, lo alcanzaba y volvía a regresar con el grupo que se había quedado a unos cincuenta metros de distancia, nos habíamos alejado unos diez kilómetros de la frontera cuando una de las compañeras pegó un grito que nos detuvo a todos, se había doblado un tobillo y le era imposible continuar.

Corrí a revisarla mientras el resto se escondía entre los escasos matorrales, no más de dos en cada espacio porque los bultos también eran detectados por los sensores colocados en el desierto por la Patrulla Fronteriza, debido a que es lugar ideal para trasladar droga. Lo que temía, la muchacha tenía esguince en segundo grado y en segundos la parte lesionada se llenó de hematomas e inflamación. Necesitábamos hielo y antiinflamatorios, una bota o tablilla y tampoco nada de eso estaba al alcance, el dolor la hacía pegar gritos, inmediatamente me quité la chumpa y le dije que la mordiera, saqué la venda de mi mochila y el ungüento para lesiones, esto le daría frío y calor y le ayudaría en algo mínimo. Un compañero llevaba pastillas para el dolor de cabeza y también se las tomó, intentamos ponerla en pie pero debido a la severidad de la lesión le era imposible caminar.

El coyote le dijo que no podíamos quedarnos por ella y que fuera consiente que no iba a arriesgar al resto del grupo por una, la solución era quedarse ahí y esperar a que cuatreros o la Patrulla Fronteriza la encontraran, los cuatreros no pasarían de violarla y la dejarían vivir, la Patrulla Fronteriza la iba a violar y llevar a un centro de detención, le dijo que rezara para que quien la encontrara primero fuera la Patrulla Fronteriza.

La muchacha tenía 25 años, robusta, de estatura promedio, un poco más alta que yo. Cuando escuchó las palabras del coyote comenzó a llorar con más sentimiento, el resto exigía que avanzáramos porque nos podía encontrar la migra. Su lesión hizo sacar la verdadera esencia de quienes iban en ese grupo, todos votaron por dejarla menos el hombre que le dio las pastillas y yo. Él desde el inicio del recorrido sacó su biblia y la llevaba en una mano, comenzó a rezar por ella y entre los dos la ayudamos a ponerse en pie y cada uno sujetándola de cada brazo la apoyamos en medio para que no tuviera que poner en el suelo el pie lesionado. El problema es que él era más bajo de estatura que nosotras y enflaquecido eso hizo que ella se recargara más en mí.

Ya no podíamos correr ni trotar y el avance tuvo que ser lento y nos quedamos rezagados a una distancia de cien metros del grupo que avanzaba uniforme con el coyote. A todo esto era la una de la mañana y pronto iba a amanecer y teníamos que llegar al punto de encuentro antes de que saliera el sol para no quedar expuestos en la luz del día y ser más visibles a los helicópteros, avionetas y policías.

A pocos metros de nosotros también transitaban otros grupos que se dirigían a Douglas, Arizona, aquello era una romería de presagios de finados. Caminábamos en el mayor de los silencios cuando de pronto las luces de motocicletas y camionetas de la Patrulla Fronteriza se encendieron seguido de los motores, el destello nos sorprendió y nos encegueció durante unos instantes en los que nos desorientó por completo, los teníamos a menos de cincuenta metros de distancia. La cacería estaba por comenzar.
(Continúa)
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

La inquietante "costumbre" de soñar dormidos


 “La procesión va por dentro”, refrán.


La inquietante "costumbre" de soñar dormidos

“La conducta de la memoria onírica nos enseña, que nada de aquello que hemos poseído una vez espiritualmente puede ya perderse por completo”, Scholz.

Nuestros sueños son/podrían ser nuestros maestros, en un cierto apasionante camino hacia el interior de nosotras/os mismas/os; una no elige sus sueños cuando duerme, casi podríamos asegurar, que una es elegida por ellos. Una duerme y los sueños emergen desde los jardines más secretos y negados: se deslizan encantadores, inquietantes, felices, angustiosos, brutales, y nos ocupan. Nadie “autoriza” sus sueños, (es posible que si ese fuera el caso, dejáramos de soñar por los riesgos que implica) ni los planea, imagina, o escribe antes de soñarlos. Los sueños suceden, a pesar de una misma.

“Anoche soñé que…”, implica la aceptación explícita de una evidencia: si bien una ni decreta, ni elige sus sueños, ellos suceden en el interior de cada uno y por lo tanto, no pueden ser sino propios, aunque casi siempre nos parezcan tan extravagantes y tan ajenos. ¿Acaso eres ese/a que anoche soñó lo que te  parece innombrable?  Qué inquietante extrañeza. Nuestros sueños surgen de materiales íntimos (reprimidos) desconocidos por nosotros en la vigilia,  voces, imágenes, ¿metáforas? que se insinuan hacia la consciencia cuando dormidos, se dejan caer nuestras defensas.  Freud publicó  “La interpretación de los sueños” en 1899, una obra tan hipnótica como “El chiste y su relación con el inconsciente”, y “Psicopatología de la vida cotidiana”.  El inconsciente existe, está allí todo el tiempo, y dado que su compañía nos es inevitable, bien podríamos comenzar a  considerarlo fascinante.

Somos los guionistas inconscientes de nuestros sueños. Y qué difícil nos es, con frecuencia, reconocernos en ellos.  La experiencia de soñar  es entonces, una de las pruebas más rotundas de la existencia del inconsciente.  La fascinación comienza. ¿Alguien me habla adentro mío cuando sueño? ¿O yo soy “hablada” por el sueño? Es decir, hay un lenguaje desconocido que nos narra nuestra historia de manera muy  misteriosa a través del sueño. “Soy donde no pienso”, dijo Lacan, como una manera de expresar: soy – también- de una manera rotunda, allí en donde no puedo controlar mis pensamientos. Allí en donde “el sueño de la razón” se detiene, para reconocer con humildad que cada vez que una/o dice “Yo”, está hablando  de más de una/o. El inconsciente (la parte que ignoramos de nosotros mismos) va dejándonos pistas con frecuencia –y no sin trabajos- interpretables; el proceso de intentar descifrar/entender nuestros sueños, o por lo menos fragmentos de ellos, es como una larga aventura a la Sherlock Holmes.

Si aceptáramos el sueño como “el regreso de lo reprimido”, a la manera de Freud, entonces  aceptamos que “la procesión va por dentro”.  ¿Queremos saber? ¿Qué tanto? Aquello que fue reprimido tuvo que serlo, porque en un momento bien concreto de la vida nos resultó insoportable. Los mecanismos de defensa y salvaguarda se ponen en marcha: una olvida. Pospone.  O una recuerda, pero le retira a esos recuerdos la intensidad de las cargas emocionales que antes tuvieron.  ¿Estamos ya en condiciones de “saber”?  Me ha llamado la atención cómo el insomnio, tantas veces, podría ser una consecuencia del miedo a padecer pesadillas, o sueños con contenidos demasiado reveladores que aún estamos frágiles para aceptar.  Tan significativos son los sueños que, –conscientes o no- les tememos.

Sabemos que cuando dormimos las “protecciones” interiores bajan su nivel: nos desinhibimos, las imágenes  irrumpen en tropel. Las noches pueden estar pobladas de fantasmas. Hay “fantasmas” que nos regresan a los manantiales del amor, la ternura, la esperanza, la confianza, la sensualidad gozosa, los cuidados; fantasmas generadores de los sueños más luminosos. Hay fantasmas tan temidos, que nos arrastran por los cabellos (de la noche) Hacia las emociones insoportables: el sentimiento de abandono, de “inadecuación”, la vergüenza, la humillación, la rabia, la desolación, el odio, la violencia silenciada. La sensualidad como portadora de amenazas y de culpas. El sueño es –algunas noches- como una danza de los siete velos, hay una transparencia que nos permite percibir “su cuerpo”. A veces es una fortaleza inexpugnable, un laberinto de significantes enigmáticos.

Abandonamos la vigilia. Soltamos amarras hacia un viaje de aventuras a cual más de desatadas. Una característica de los sueños es el “desplazamiento”: surgen personajes “desconocidos”, ¿a qué personas conocidas nos ocultan? ¿Podrían ser proyecciones de uno mismo? Somos exploradores de un mundo otro, ajeno (puesto que nos cuesta trabajo reconocerlo) y muy nuestro: ese mundo que a escondidas nos habita. Los diálogos de los sueños suelen ser absurdos, como imaginados por Beckett o Ionesco. El sueño está hecho con “representaciones distorsionadas”. La “deformación onírica” en la cual un lagarto no necesariamente nos significa un lagarto. Un desierto, jamás podría ser sólo un desierto. “La condensación”, otra de las características de los sueños, funciona como las muñecas rusas:  un significado contiene otro, que a su vez contiene otro. Freud consideraba dos tipos de contenidos en los sueños: uno manifiesto y otro latente: una trama evidente, y otra que –detrás-  apenas se insinúa.

Hay mañanas en las que recordamos sueños largos, con detalles y diálogos incluidos. Otras, recordamos tramos como a-saltos.  A como corre el día y nos sumergirmos en las exigencias de la vigilia, vamos olvidando lo que soñamos. Algunos sueños nos llaman tanto la atención o por su claridad o por su extravagancia, que  necesitamos compartirlos.  Hay días en los que a mitad de la realidad más real, las imágenes de los sueños nos acosan como si tuvieran algo urgente que transmitirnos.  ¿Una parte de mí se permite murmurarme dormida, lo que no podría –aún- soportar decirme despierta?

“Aportaré la demostración de la existencia de una técnica psicológica que permite interpretar los sueños, y merced a la cual se revela cada uno de ellos como un producto psíquico pleno de sentido, al que puede asignarse un lugar perfectamente determinado en la actividad de la vida despierta”, escribió Freud, con esa escritura suya tan poética como sus descubiertas. Nos explica estímulos que pueden participar en el proceso de soñar: Estímulo sensorial externo (Objetivo), Estímulo sensorial interno (Subjetivo), Estímulo somático interno (orgánico), Fuentes de estímulo puramente psíquicas.  Las “fuentes psíquicas” siempre están. “Una de las fuentes de las que el sueño extrae el material que reproduce, y en parte aquel que en la actividad despierta del pensamiento no es recordado ni utilizado, es la vida infantil”.

Freud propone no saltar hacia interpretaciones apresuradas ante el material de los sueños. Detenerse y con paciencia, tomar cada una de las partes del sueño como si colocáramos piecitas de un rompecabezas sobre la mesa. Dejar correr la “asociación libre”. Soñé con que Volodia llegaba en un tren. No conozco a nadie que se llame así. ¿Qué me puede significar a mí –concretamente- ese nombre? “Volodia”, puede ser un deseo, un olvido, un ser amado o no tanto, una emoción innombrable. ¿Una yo misma que se ausentó? Cada imagen, cada palabra responden a la singularidad de quien sueña. Existen sueños repetidos de una persona a otra y de una cultura a la otra: volar, los dientes que se caen,  el mar, la desnudez en público, el peligro inminente del que logramos escapar un segundo antes de que se concrete. Pero cada quien trae dentro su muy personal “peligro”, su atracción o rechazo hacia su propia desnudez, las emociones de su intimísimo –y nunca intercambiable- mar de mares.

La propuesta psicoanalítica tiene mucho de interesante como manera de aprender a leer y a leernos: propone un método de sanación a través de la palabra; pero aunque nunca se nos ocurra ir a tendernos en un diván, su trabajo alrededor del inconsciente y de los sueños es toda una invitación a intentar escucharnos. Somos seres divididos. El sueño es el mensajero, pero ¿cuál es el mensaje?  La procesión es cotidiana y va por dentro.

@marteresapriego

Obediencia perfecta


Carlos Bonfil
¿I
mpunidad perfecta? La tenaz labor de encubrimiento de los crímenes de abuso sexual infantil por parte de sacerdotes emprendida por la más alta jerarquía católica ha sido todo un fracaso. Se quiso ocultar lo mejor posible lo que ahora está a la vista de todos, y no hay un solo medio (prensa, cine, televisión, radio, redes sociales) que no haya denunciado los atropellos de personajes tan impresentables como el padre pederasta Marcial Maciel, a quien el santificado Juan Pablo II presentó en México como un ejemplo para la juventud.
La retórica eclesiástica no ha cambiado (minimización de daños, desdén institucional hacia las víctimas del abuso, insistencia en señalar la paja en el ojo ajeno sin advertir la viga en el propio), pero el descrédito moral de una institución religiosa crecientemente alejada de la caridad cristiana e inclinada siempre al prejuicio y a la intolerancia, es ahora incontenible.
En México el documental Agnus dei, cordero de Dios(2011), de Alejandra Sánchez, abordó el tema de la pederastia clerical sin cortapisas, y un año después el documentalista Alex Gibney ofrecería en Mea máxima culpa: silencio en la casa de Dios un formidable análisis de las estrategias de encubrimiento institucional de criminales, chantajes religiosos y afanoso control de daños ensayadas por la más alta jerarquía católica en todo el mundo a lo largo de varias décadas. Sex crimes and the Vatican (Sarah Mac Donald, BBC, 2006), es una aguda investigación complementaria disponible en You Tube.
En el terreno de la ficción existe en Estados Unidos, Inglaterra y Europa una gran cantidad de películas que abordan el mismo tema, con grados diversos de audacia y cautela, mientras en México la cinta de Carlos Carrera, El crimen del padre Amaro, sobre el tabú del celibato sacerdotal, se volvió un éxito de taquilla gracias a la labor involuntariamente publicitaria de la misma Iglesia que intentó desacreditarla.
Obediencia perfecta, primer largometraje de Luis Urquiza, se añade hoy a la ya larga lista de esfuerzos por romper el cerco de silencio encubridor que deshonora a las víctimas pasadas y presentes de ese abuso infantil clerical. Y lo hace eligiendo una estrategia narrativa muy válida e interesante. Más que una exposición explícita de los abusos o el señalamiento directo de los criminales y sus cómplices (transparentes sin embargo en la caracterización de los actores), lo que importa a Urquiza y a su coguionista Ernesto Alcocer, en cuyo relato homónimo se basa la cinta, es explorar la siniestra manipulación sicológica que padecen las víctimas del abuso. No se quiso insistir en la biografía harto conocida del eminente cura pederasta de Cotija, Michoacán, sino abordar el mecanismo de control espiritual del adolescente seducido que debe agradecer a su violador la ofensa recibida hasta identificarse con él perfectamente y continuar el ciclo de abusos sobre discípulos nuevos. Hasta el momento en que una denuncia rompe por fin el circulo vicioso.
Se trata del mecanismo de aplicación perversa de algunos de los muy ascéticos Ejercicios espirituales(1522) de San Ignacio de Loyola, y que la cinta describe como las fases que van de una obediencia imperfecta, con primeras reticencias juveniles, hasta la sumisión e identificación perfectas con el padre seductor.
Es evidente que la cinta de Urquiza se inspira directamente en la figura del fundador de la orden de los legionarios de Cristo, enigmático personaje de conducta esquizofrénica que de ser un criminal casi llegó a convertirse en santo. En trazos tal vez demasiado rápidos,Obediencia perfecta alude a la red de apoyos y complicidades de políticos y empresarios, dadivosas damas de sociedad listas siempre para el autoengaño, y jerarcas eclesiásticos todavía impunes a pesar de su evidente labor encubridora del mayor cura pederasta.
Lo esencial de la cinta, sin embargo, es su acercamiento a la insidiosa corrupción de las conciencias juveniles y a la violación tolerada de los cuerpos adolescentes. Basta escuchar los testimonios de los ocho denunciantes, hoy septuagenarios, de aquel santo varón protegido del Vaticano (Toda la verdad…, reportaje de la Televisión Nacional Chilena, disponible en You Tube), para advertir que los excesos que muestra la cinta de Urquiza palidecen ante la naturaleza y conducta real del personaje en que se inspira. Difícil imaginar un catálogo mayor de incontinencias solapadas o veneradas: adicción sexual y apetito por la carne joven, abuso de medicamentos controlados derivados de la morfina, labia inagotable para seducir a las víctimas y a los familiares de las mismas, y sobre todo capacidad para encumbrarse en las jerarquías sociales y eclesiásticas, y morir, si no en olor de santidad, al menos él sí, dueño de una impunidad perfecta. Una película necesaria.

Obediencia Perfecta, cautela extrema



aalemanx@gmail.com Alejandro Alemán

Obediencia Perfecta, la ópera prima de Luis Urquiza (con amplia experiencia como productor de cine y televisión), es una cinta que se sitúa en un limbo incómodo: no quiere molestar a dios, pero tampoco tentar al diablo.

Filmada con cierta secrecía, el filme sugería desde su primer avance, que esto sería “la película sobre el padre Marcial Maciel”, el infame líder de los Legionarios de Cristo que fuera acusado de abuso sexual en los años 90 y que tras ese hecho se destapara la cloaca sobre la pederastia dentro de la iglesia católica.

La primera sorpresa es que, si bien la cinta deja en claro que su personaje principal está basado en Maciel mismo, prefiere no meterse en problemas y le cambia el nombre por el de “Angel de la Cruz” (un muy intenso Juan Manuel Bernal), director y fundador de los “Cruzados de Cristo”, institución que forma a nuevos seminaristas que llegan con la ilusión de convertirse en “soldados de Dios”.

Uno de esos jóvenes es Julián (Alfonso Herrera), enviado por su familia para volverse cura (“siempre es mejor tener un padre que un doctor en la familia”) y así “salvar almas”. Al llegar, el ambiente parece de lo más tradicional para un internado: estudios de teología, partidos de fútbol, el bullying con los compañeros de más edad y hasta cierta camaradería entre estos pre-adolescentes unidos por el ataque de sus hormonas y la zozobra de no saber a ciencia cierta el por qué están ahí.

Eventualmente el padre Cruz elegirá a Julián como su favorito, haciéndolo huésped constante en su casa y exigiendo a cambio obediencia total además del clásico “no se lo cuentes a nadie”. Así iniciará un juego de poder entre el cura (que pronto mostrará su cara más perversa) y el niño que ante la manipulación irá recorriendo diferentes estados de “obediencia” hasta no sólo perder total voluntad sino incluso sentir afecto por aquel que lo manipula.

La regla que permea a todo este filme es no ensuciarse, sugerir pero jamás mostrar. Ello de entrada no parece mala idea, al contrario, la cinta no busca el tremendismo barato o la estridencia morbosa, dejando como tarea para el espectador reaccionar ante las sugerencias, a veces bastante explícitas (aquella secuencia a negros donde sólo se escuchan voces), que revisten casi todo el filme.

Pero esa cautela extrema resulta también contraproducente, el guión alude a la posible complicidad de políticos y empresarios, pero al igual que con el personaje de Maciel (y como dijera un clásico) no los nombran por su nombre verdadero. La cinta promete ser un exploración en la psique del monstruo Maciel/Angel, pero tampoco se atreve a entrar en las fauces del lobo (explicar sus motivos sería deseable pero a todas luces imposible), sólo lo observa desde afuera, nunca juzgando y tampoco condenando, tal vez si acaso porque sabe que la sociedad misma ya lo ha condenado desde mucho antes.

Mención aparte merece el ejercicio actoral de Juan Manuel Bernal en el protagónico, aunque  todos resultan destacables, principalmente el grupo de adolescentes seminaristas que se debate entre la obediencia a los curas o a sus instintos sexuales que se encienden a la menor provocación externa.

La cautela extrema termina minando las buenas intenciones de este filme en un tema que ha sido tratado con mucho más contundencia en cintas notabilisimas como el documental Agnus Dei: Cordero de Dios (Sánchez, México, 2011) sobre una víctima de pederastia que años más tarde irá en búsqueda de su agresor, y  Maxima Mea Culpa (Gibney, Irlanda, 2012), sobre los abusos sexuales de un sacerdote en una escuela para niños sordos. Ninguno de estos documentalistas tuvo empacho en hacer enojar a dios y al diablo por igual.

Obediencia Perfecta (Dir. Luis Urquiza)
3 de 5 estrellas.

El significado actual del 1º de mayo




1.- Hechos 
El 1 de mayo de 1886 se inició una huelga obrera en Chicago para reducir a ocho horas diarias el tiempo de trabajo. Esta huelga era parte de un amplio movimiento de las masas obreras y populares en los EEUU para reducir la durísima jornada de trabajo que llegaba hasta las 12 y 14 horas durante seis días a la semana, en muy penosas condiciones laborales, con disciplinas muy duras, con despidos inmediatos, con abusos de todas clases incluidos los sexuales contra las trabajadoras, con explotación infantil, sin derechos sociales ni políticos, sin cobertura sanitaria pública, etcétera. Condiciones espantosas que también se sufrían en la Europa del momento, impuestas a la fuerza desde los orígenes mismos del capitalismo industrial a finales del siglo XVIII en Inglaterra e incluso antes, en el capitalismo manufacturero, impuestas muchas veces con la intervención militar salvaje. En 1868 el movimiento obrero había logrado gracias a muy duras luchas anteriores conquistar la jornada de 8 horas pero solo para un sector de la clase: el explotado en las empresas públicas y servicios estatales, aunque la patronal boicoteó esa ley todo lo que pudo. Y en 1874 se redujo la jornada a 8 horas a otras franjas obreras.

Alrededor de 340.000 trabajadores secundaron las huelgas y movilizaciones; trabajadores de todas las ramas productivas y de servicios, de sexos y edades diferentes, con culturas, lenguas y tradiciones diversas que no impidieron que las masas explotadas construyeran la unidad de clase del trabajo frente a la unidad de clase del capital, la unidad obrera frente a la unidad burguesa. La reacción capitalista fue atroz, movilizando recursos militares y policiales del Estado, empresas privadas especialistas en la represión selecta con sicarios asesinos y con sindicatos mafiosos de revienta-huelgas, esquiroles y «amarillos» traídos de otras regiones y del lumpemproletariado, con despidos, multas y desahucios masivos de los huelguistas expulsados de las casas de las empresas y echados a la calle con sus familias, con los sermones pacifistas e interclasistas de las sectas cristianas, con la propaganda agresiva de la prensa exigiendo mano dura y represión.

El capital recurrió a casi todo para aplastar al trabajo, sólo le faltó poner en marcha un golpe militar e instaurar una dictadura de clase, cruda y desnuda, abierta, como ya había aprendido a hacerlo en las Américas y como haría luego contra tantas naciones trabajadoras del mundo. No lo hizo en este caso porque aún disponía de otros instrumentos menos salvajes y más efectivos en ese nivel de radicalización de la lucha de clases, instrumentos como la supuesta «democracia norteamericana» y sus elecciones periódicas, la ley y la justicia, los tribunales, el parlamento, etcétera. Si bien es cierto que todavía entonces amplias masas explotadas no podían «disfrutar» de la democracia burguesa en el mismo sentido que la clase dominante, no es menos cierto que este sistema de dominación tan efectivo por su invisibilidad tenía arraigo en la conciencia alienada de las masas. También disponía de otros recursos de sujeción mental y de obediencia colaboracionista, fundamentalmente el fetichismo de la mercancía que obnubila, falsea e invierte la realidad anulando la conciencia crítica y libre. Además, el hecho de que ya en 1868 y 1874 se habían logrado victorias legales a favor de las 8 horas, incumplidas por la patronal, fortalecía el fetichismo parlamentarista y legalistas, lo que unido a concesiones significativas sobre las 8 horas en algunas ciudades, más el miedo a más duros golpes represivos, terminó paralizando la oleada de luchas.

Pero la justicia burguesa no se detuvo. Además de haber asesinado y herido a decenas de obreros en las represiones, el capital necesitaba «sangre cualitativa» para aterrorizar a los sectores más conscientes y organizados. La policía, que había avasallado y saqueado sedes sindicales y de organizaciones obreras, que se había apoderado de documentos y actas, que había arrancado declaraciones y confesiones atemorizadas, se volcó en la represión especializada sobre un reducido grupito acusado de dirigentes terroristas, condenando a cinco de ellos a la pena de muerte. Uno se suicidó el día antes de «ejecución», pero los cuatro restantes fueron legalmente asesinados el 11 de noviembre de 1887. Durante el año y medio transcurrido de mayo de 1886 a noviembre de 1887 la burguesía y su Estado habían tenido tiempo para dividir al movimiento obrero y popular con la clásica política de la zanahoria para los desertores y el palo para los resistentes, así que apenas tuvo problemas para controlar las manifestaciones de protesta por los asesinatos legales.

2.- Primera lección

Durante los 128 años transcurridos desde que las luchas obreras dieron el salto a la gran movilización de aquél 1 de mayo, el capitalismo ha pasado por varias fases o formas concretas pero se ha mantenido esencialmente el mismo, tanto que desde finales del siglo XX se ha lanzado a reinstaurar aquellas formas de explotación pero con los medios actuales. Como hemos visto, en 1868 y 1874 el Estado legalizó las 8 horas de trabajo aunque la patronal se opuso e incumplió esa ley. En el mismo 1º de mayo de 1886 se legalizaron las 8 horas en muchos lugares mediante acuerdos entre las burguesías y el Estado, pero en otros no. En Europa también se produjeron las mismas contradicciones no antagónicas entre el Estado, representante de la burguesía en su conjunto, y algunos grupos capitalistas que no querían ceder en nada y sí mantener una explotación salvaje.

La experiencia demostró que, en aquellas condiciones, la productividad media aumentaba si se reducía la duración del trabajo pero se aumentaba su intensidad, es decir, si con menos tiempo de trabajo se producía más y mejor y encima disminuía la protesta obrera. Por otra parte, en aquél contexto, reducir el tiempo de trabajo manteniendo el salario permitía que la clase obrera descansara más, dispusiera de más tiempo de ocio y consumo burgués y se integrase más en el sistema, acelerando así el circuito entero de producción, distribución, consumo, realización y acumulación ampliada.

Si bien estas tensiones intraburguesas han reaparecido en situaciones similares, como se ve con la experiencia keynesiana y en parte con el toyotismo y algunas formas de producción flexible, sin embargo, a raíz de las tremendas dificultades del capitalismo imperialista para salir definitivamente de la crisis iniciada a finales de la década de 1960 pese a todos los esfuerzos monetaristas y neoliberales lanzados desde 1973-75, y a pesar de los puntuales repuntes transitorios siempre fracasados, desde entonces la burguesía imperialista ha optado abiertamente por aumentar el tiempo de trabajo y por incrementar la intensidad de la explotación, es decir, por unir la plusvalía absoluta con la relativa. Ha optado también por acabar con cualquier autonomía del Estado convirtiéndolo en un perro fiel que cumple sin dudar las órdenes de las grandes corporaciones financiero-industriales.

Quiere esto decir que el movimiento obrero debe rechazar la mentira del «Estado del Bienestar», del «Estado benefactor», para comprender que ya ha pasado para siempre la fase en la que el Estado burgués podía atender sustancialmente a las necesidades de la clase explotada. Las muy reducidas medidas recientes del gobierno alemán para aumentar el salario directo e indirecto, controlar los precios de los alquileres, impulsar el consumo, etc., no buscan beneficiar al pueblo trabajador empobrecido y cada vez más furioso tras años de austericidio, sino sólo desatascar cuanto antes tapones y nudos que obturan y frenan la expansión del poder euroalemán, nada más. Por otra parte, el caso alemán es excepcional y se basa en las gigantescas ganancias acumuladas por su burguesía, lo que le permite jugar al gato y al ratón con los sindicatos, pero otras burguesías imperialistas relativamente poderosas, como la francesa, no pueden hacerlo y han obligado a la socialdemocracia a aplicar recortes sociales escalofriantes.

Solamente cuando el pueblo trabajador dispone de un gobierno y de un Estado dispuestos a enfrentarse a la burguesía propia y mundial, como sucede en cierta medida en las Américas y en otras muy reducidas partes del mundo, sólo entonces puede confiar en que ese poder político actuará en defensa suya. Pero esa confianza debe estar asentada en la experiencia diaria y en la capacidad de autoorganización del poder popular y obrero fuera del Estado, libre de sus tentáculos. Todo Estado, incluido el obrero y popular, está en peligro de corrupción interna, y el burgués está corrupto en sus entrañas. Por esto el movimiento obrero ha de organizarse fuera del Estado, aunque sea suyo, para dirigir desde fuera –también desde dentro- la lucha por la reducción drástica del tiempo de trabajo explotado, una reivindicación revolucionaria por esencia.

3.- Segunda lección

La clase trabajadora norteamericana logró decisivas conquistas gracias a su capacidad de asentar una unidad obrera y popular suficientemente fuerte. Superando enormes dificultades y provocaciones teledirigidas por los aparatos represivos de una burguesía monopolista que en 1904 con sólo 318 truts controlaba el 40% de la industria norteamericana. Pese a esto, en 1905 se creó el sindicato IWW o Trabajadores Industriales del Mundo, que fue objeto de una sistemática represión desde ese instante, como antes lo fueron quienes organizaron la huelga de 1886. Uno de los objetivos básicos de la represión fue romper esa unidad enfrentado a trabajadores con trabajadoras, a blancos con negros y latinos, a irlandeses con italianos, a los industriales con los de servicios, a fabriles con campesinos, y golpeándoles a todos con empresas privadas de represión como la Pinkerton y mafias sindicales, además de a la policía. Como estos y otros medios no eran suficientes, la entrada de EEUU en 1917 en la guerra mundial justificó imponer muy severas represiones obreras y sindicales con la escusa de la «seguridad nacional». Más tarde, haría lo mismo desde 1942-45 en adelante para derrotar la oleada de reivindicaciones, y a partir de finales de 1960 de forma intermitente y en ascenso.

Si la lucha de 1886 sacó a la luz la unidad entre la represión económico-sindical a gran escala y la política contra las organizaciones revolucionarias, la experiencia hasta el presente no hace sino confirmarlo. También sucede lo mismo en Europa y en todo el capitalismo mundial, que no sólo en el imperialista. Precisamente, mientras que la burguesía obliga al Estado a abandonar su intervencionismo socioeconómico en todo lo relacionado con el bienestar público, le lleva a multiplicar su intervencionismo controlador, vigilante y represivo sobre las clases explotadas. La lucha sociosindical y política ha de aprender de esta experiencia mundial la decisiva importancia de unir en lo posible la conciencia política con la conciencia sociosindical, y dentro de esta unidad la importancia de la sistemática acción militante. 

El espontaneismo de masas fue una de las fuerzas activas en 1886 pero también lo fueron, y cada vez más, las organizaciones obreras anarquistas y socialistas cada vez más conscientes de actuar políticamente con sistemas organizativos capaces de aguantar la represión que se endurecería según aumentasen y se radicalizasen las movilizaciones. 

El fetichismo parlamentarista sin contenido político obrero que luego haría estragos, como ya los estaba haciendo en la Europa de finales del siglo XIX, fue imponiéndose por varias razones específicas del capitalismo norteamericano que no podemos detallar ahora, pero entre las que destaca la facilidad con la que las patronales y la burguesía en su conjunto destrozaban una y otra vez las organizaciones obreras y sindicales con conciencia política radical, condenando al socialismo y al anarquismo al ghetto universitario y frecuentemente ni a eso. En EEUU hay una vida político-radical rica, compleja y plural, y aumentan ahora las luchas obreras y populares, pero el Estado ha desarrollado un sistema tan efectivo de control y aislamiento atomizador preventivo, que es muy difícil avanzar en la unificación estratégica. También hay que tener muy en cuenta que la debilidad teórico-política de la izquierda por las derrotas sufridas refuerza el individualismo metodológico y ético-burgués imperialista que la clase dominante refuerza y readecua permanentemente.

Lo malo es que la clase dominante mundial tiene como ejemplo y modelo a seguir el yanqui, lo que se aprecia no sólo en Europa sino también en el Caribe y América del Sur y del Centro, y en el resto del mundo. Frente a esta ofensiva reaccionaria generalizada el movimiento obrero ha de recuperar los valores comunes de solidaridad, de ayuda mutua, de reconquista del tiempo propio y libre y de reducción del tiempo explotado, etc., que unieron al movimiento popular y obrero de EEUU de aquél 1º de mayo.

4.- Tercera lección

Sin duda, la lección fundamental a extraer es la desesperada obsesión capitalista por «volver» a las formas de explotación imperantes en el pasado, y contra las que se levantó la clase trabajadora hermana de EEUU. Entrecomillamos «volver» para resaltar que en realidad se trata de ampliar, masificar y endurecer aquellas disciplinas, prohibiciones y castigos pero con los métodos actuales, infinitamente más sofisticados y perversos. El neoliberalismo mejora las tesis maltusianas y liberales extremas de la economía vulgar burguesa, llamada neoclásica, creada para oponerse al marxismo y derrotar al movimiento obrero de la época.

Ahora, la burguesía necesita, por un lado, aumentar el desempleo y el paro permanente, el subempleo y la precarización extrema para aterrorizar a la clase trabajadora mundial, dividirla y enfrentarla con ella misma. Por otro lado, necesita aumentar el tiempo de trabajo explotado, que no sólo la intensidad de la explotación, es decir, necesita que la clase obrera produzca más en cada hora de trabajo y que también trabaje más horas, sobre todo necesita mantener el salario igual pese al incremento de la explotación intensiva y extensiva, y si puede, busca incluso reducir el salario global a pesar de que la clase obrera aumente su productividad. Por esto, la patronal siente como un ataque insoportable a su misma esencia de clase todo intento de reducción del tiempo de trabajo explotado.

Exceptuando tibias y timoratas medidas cobardes por parte de algún Estado en la recuperación de derechos básicos --el caso alemán visto-- como es la reducida sanidad pública instaurada por la Administración Obama, lo que se aplica es una política con cuatro constantes: austeridad, es decir, reducción de gastos sociales vitales, de salarios directos e indirectos, de pensiones y jubilaciones, de servicios colectivos, etc. Privatización, es decir, vender todo lo público, colectivo y común a la burguesía a precio de ganga, para que pueda aumentar la tasa media de beneficio aunque sea a costa del empobrecimiento popular. Flexibilidad, es decir, destrucción de derechos sociolaborales y democráticos, derechos políticos conquistados por el pueblo trabajador pero que dificultan los negocios burgueses. Y represión, es decir, amedrentar a las clases trabajadoras para que no se resistan y sobre todo no pasen a la ofensiva, para que malvivan en el miedo y en la obediencia acobardada.

Para combatir al monstruo capitalista de las cuatro cabezas --austeridad, flexibilidad, privatización y represión--, el movimiento obrero ha de recuperar el vital internacionalismo consecuente de la II Internacional cuando en 1889 decretó día de lucha el 1º de Mayo en agradecimiento y en honor a la clase obrera de EEUU. Hoy más que entonces, debemos actualizar en la práctica aquella decisión porque hoy el capitalismo está definitivamente mundializado y cualquier lucha obrera y popular ha de unir su reivindicación territorial, regional y nacional, con su visión mundial. El movimiento obrero consciente yanqui así lo hizo protestando una vez y siempre contra las guerras imperialistas desatadas por «su» burguesía y saliendo en defensa de los pueblos atacados por ella.

El imperialismo activa todos sus medios militares, políticos, culturales, económicos… para aplicar su estrategia de explotación mundial en las mejores condiciones de superioridad global. Por esto, el internacionalismo obrero y popular, socialista, es el componente interno que une todas las luchas de las clases y pueblos oprimidos contra el enemigo común, sabiendo que el libre desarrollo de cada nación trabajadora es la base del desarrollo de la humanidad en su conjunto. En América Latina, este internacionalismo consecuente debe materializarse en el apoyo práctico a las liberaciones de los pueblos, en las ayudas a sus gobiernos progresistas amenazados por el militarismo yanqui y sus exigencias de absorción y deglución económica, social, cultural y natural. Solamente así haremos honor a los héroes del 1º de Mayo de 1886.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.