Vestida de blanco y mostrando sus bellas piernas, Lana Turner era la perfecta encarnación de la sexualidad en el papel de Cora, la atractiva, joven e insaciable esposa de un obeso y maduro inmigrante, propietario de un restaurante-gasolinera, en una solitaria carretera de California en El cartero llama dos veces dirigida en 1946 por Tay Garnett, a partir de la primera novela de James M. Cain escrita en 1934. Ahí, el desempleado Frank Chambers (John Garfield), respondía al letrero de “Se necesita hombre”, colocado por el marido de Cora, solicitando un ayudante.
Aquel anuncio era una suerte de metáfora para acallar el deseo de la ardiente Cora, una maravillosa Lana Turner, que provocó la fascinación del propio novelista. El triángulo fatal, el lascivo y violento adulterio y el final pesimista que enfrenta a los amantes, lidió con la censura de entonces y 12 años más tarde la actriz se vería involucrada en el asesinato de su amante, el gánster Johnny Stompanato a manos de la hija adolescente de ésta…
…Sin duda, la novela hard boiled dio pie a varios de los más representativos films noirs estadunidenses como: Pacto de sangre (Billy Wilder, 1944) o El cartero llama dos veces inspirados ambos en obras de James M. Cain cuyas tramas aportaban pulsiones de sexo y crimen, diálogos crudos y feroces y tajantes comentarios sociales sobre la crisis del 29 y sus consecuencias.
Fue tal el impacto de la obra del periodista, escritor y guionista James Mallahan Cain (1892-1977) que el italiano Luchino Visconti dirigiría antes Obsesión (1942) inspirada en El cartero llama dos veces que tendría otras adaptaciones como la magistral versión realizada en 1981 por Bob Rafelson escrita por el sensible director, dramaturgo y guionista, David Mamet (1947) cuyas historias trazan la búsqueda de personajes obsesivos y traumatizados por el pasado encerrados en claustrofóbicos universos hostiles. Perdedores en busca de una oportunidad y sumergidos en situaciones criminales en relatos de férrea intención noir como: El veredicto (Sidney Lumet, 1982) o Juego de emociones (David Mamet, 1987) y en particular, El cartero llama dos veces –quinta película de Rafelson– y Los intocables (Brian De Palma, 1987).
La novela de James M. Cain consiguió darle la vuelta a la censura a partir de su amoral historia pasional centrada en una pareja de amantes que inician una escalada sexual y cuyo clímax es el homicidio del marido de ella. En la versión concebida por Mamet y dirigida por Bob Rafelson (1933-2022), los elementos de genitalidad resultan más explícitos; no obstante, por encima del gran potencial erótico que aportan sus soberbios protagonistas: Jessica Lange y Jack Nicholson, destacan las consecuencias morales de sus actos que se trastocan en un infierno compartido.
El sexo y la lujuria une a Cora y Frank y el asesinato es consecuencia de esa sensualidad donde la violencia se trastoca en un orgasmo. No es casual, que su primer encuentro erótico en la ya clásica escena de la mesa de cocina, esté marcada por la brutalidad y una desconfianza que regirá su relación con instantes memorables como el del juicio, la confesión, el encuentro con el puma y sobre todo en ese par de inquietantes escenas de colisión de autos. Una joya noir contemporánea y melancólica sobre las hipocresías sociales, la doble moral, la obsesión amorosa y el fracaso e ironía de las segundas oportunidades.
El cartero llama dos veces, de Bob Rafelson se exhibe este martes 14 en Cineteca Xoco a las 18 horas. Cortesías en taquilla 1. La versión de Tay Garnett en okru.com

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