8/15/2026

Abelardo de la Espriella llega al poder: ¿qué cambia para las mujeres en Colombia?

 

Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia de Colombia para el periodo 2026-2030, el pasado viernes 7 de agosto, en un giro político hacia la derecha que tendrá consecuencias no sólo en la economía, la seguridad y la relación del Estado con los grupos armados, sino también en las políticas dirigidas a las mujeres.

El abogado y empresario llega al poder después de ganar la segunda vuelta presidencial frente a Iván Cepeda, y con una propuesta de gobierno que coloca la seguridad, la reducción del Estado y el fortalecimiento de la economía como algunas de sus principales prioridades. Su llegada también representa un cambio de rumbo frente al proyecto político de Gustavo Petro.

La ceremonia de posesión se realizó en Cali, una decisión que rompió con la tradición de que la investidura presidencial se lleve a cabo en Bogotá. El nuevo mandatario ha planteado una política de “mano dura” frente a los grupos armados y una reducción significativa del tamaño del Estado.

Pero, ¿qué significa este cambio político para las mujeres colombianas?

Violencia contra las mujeres: más seguridad, pero falta ver cómo se implementará

Uno de los principales compromisos de De la Espriella con las mujeres está relacionado con la violencia de género.

Durante su campaña, el ahora presidente planteó enfrentar la violencia contra las mujeres como un problema prioritario de orden público. Su programa estableció como meta reducir en 30 por ciento la violencia contra las mujeres y en 40 por ciento los casos de feminicidio.

También propuso crear rutas judiciales aceleradas para casos de abuso, con una atención que debería producirse en un plazo máximo de 72 horas, así como atención psicológica y jurídica gratuita las 24 horas.

Estas medidas podrían significar una mayor capacidad de respuesta institucional frente a las violencias machistas si llegan acompañadas de presupuesto, personal especializado y mecanismos efectivos de seguimiento.

El reto, sin embargo, será determinar si la política de seguridad del nuevo gobierno logra incorporar una perspectiva de género o si la violencia contra las mujeres será abordada principalmente desde una lógica de castigo y persecución.

La diferencia no es menor. La violencia de género no ocurre únicamente por la ausencia de sanciones: también está relacionada con desigualdades económicas, dependencia, sobrecarga de cuidados, discriminación y obstáculos para acceder a la justicia.

Economía del cuidado: uno de los puntos centrales de su propuesta

Otro de los temas que podría marcar la política social del nuevo gobierno es el trabajo de cuidados.

El programa de De la Espriella reconoce que buena parte de la economía colombiana descansa sobre un trabajo realizado mayoritariamente por mujeres y plantea medidas para reconocer y profesionalizar a quienes realizan labores de cuidado.

Entre sus propuestas se encuentran la formación de 200 mil cuidadoras, la creación de un registro nacional del cuidado, el acceso a seguridad social subsidiada y medidas para monetizar y formalizar la economía del cuidado. También contempla recursos para programas de autonomía económica femenina.

El planteamiento puede representar una oportunidad para reconocer una labor que históricamente ha permanecido invisibilizada. Sin embargo, la discusión estará en cómo se distribuirá realmente el cuidado y si las políticas permitirán que las mujeres tengan mayor autonomía o terminarán reforzando la idea de que son ellas quienes deben asumirlo.

De hecho, el análisis realizado por Volcánicas durante la campaña identificó que el proyecto de De la Espriella reconoce a las mujeres principalmente desde roles relacionados con la maternidad, el cuidado, la familia y el sostenimiento del hogar.

Autonomía económica: emprendimiento y trabajo digital

La propuesta del nuevo gobierno también pone énfasis en la autonomía económica de las mujeres.

El plan de campaña planteó crear un fondo de 500 mil millones de pesos para impulsar la autonomía económica femenina, formalizar emprendimientos liderados por mujeres y capacitar a al menos 150 mil mujeres en áreas relacionadas con la economía digital.

También propuso programas STEM para promover la participación de mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Estas políticas podrían abrir oportunidades laborales y económicas para miles de mujeres, especialmente si logran traducirse en empleos formales, acceso al crédito, protección social y mejores condiciones laborales.

Pero existe una pregunta de fondo: ¿la autonomía económica será entendida como una política de transformación de las desigualdades estructurales o principalmente como una estrategia para incorporar a las mujeres al mercado y al emprendimiento?

La diferencia resulta fundamental porque las brechas de género no dependen únicamente de la falta de oportunidades para emprender. También están relacionadas con la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados, la informalidad, las diferencias salariales y las dificultades para acceder a posiciones de poder.

¿Qué pasará con los derechos sexuales y reproductivos?

Uno de los principales focos de atención durante el gobierno de De la Espriella estará en los derechos sexuales y reproductivos.

El presidente ha construido una agenda política de carácter conservador y durante la campaña expresó posiciones contrarias a algunos derechos que las mujeres y otros grupos han conquistado en las últimas décadas. Su proyecto también ha sido descrito como contrario al aborto y a determinados derechos de la población LGBTIQ+.

Los derechos sexuales y reproductivos son temas que las organizaciones feministas y defensoras de derechos están vigilando de manera cercana en este cambio de gobierno.

La educación también será un espacio clave

Otra señal importante está en el gabinete que acompañará al nuevo presidente.

Entre los nombramientos destaca Viviane Morales al frente del Ministerio de Educación. Morales ha mantenido posiciones conservadoras en debates relacionados con familia, derechos sexuales y reproductivos y adopción igualitaria.

El gabinete de De la Espriella está integrado por 18 ministerios y cuenta con varias mujeres al frente de carteras como Educación, Salud, Trabajo, Transporte, Minas, Cultura, Deporte, Ciencia y Tecnología.

La presencia de mujeres en puestos de decisión representa un dato relevante, pero la paridad numérica no necesariamente implica una agenda feminista.

La pregunta será qué políticas impulsarán esas funcionarias y qué lugar ocuparán temas como educación sexual integral, prevención de las violencias contra niñas y adolescentes, derechos reproductivos, igualdad laboral y eliminación de estereotipos de género.

Una agenda que puede beneficiar a las mujeres, pero también genera alertas

La propuesta de Abelardo de la Espriella tiene elementos que podrían beneficiar a las mujeres si se implementan de manera efectiva: atención a las víctimas de violencia, fortalecimiento de las rutas de justicia, reconocimiento del trabajo de cuidados, seguridad social para cuidadoras, autonomía económica y formación tecnológica.

Al mismo tiempo, su llegada al poder genera interrogantes sobre el rumbo que tomarán los derechos sexuales y reproductivos y sobre la manera en que el Estado entenderá las desigualdades de género.

El contraste con otras propuestas presidenciales fue evidente durante la campaña. Mientras proyectos como el de Iván Cepeda planteaban una transformación de las estructuras que producen desigualdad y colocaban la autonomía, la participación política y los derechos de las mujeres en el centro, el proyecto de De la Espriella se enfocó principalmente en seguridad, autonomía económica, cuidado y familia.

La diferencia revela dos maneras distintas de entender la desigualdad: una que busca transformar sus causas estructurales y otra que apuesta principalmente por políticas focalizadas, seguridad y oportunidades económicas.

El reto: vigilar qué ocurre con las mujeres durante el nuevo gobierno

Con la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia comienza ahora la etapa más importante: pasar de las promesas de campaña a las políticas públicas.

Para las mujeres colombianas, los próximos cuatro años serán relevantes para observar si las propuestas sobre violencia, cuidado y autonomía económica cuentan con presupuesto, metas e instituciones capaces de llevarlas a la práctica.

También será fundamental vigilar que los avances alcanzados en materia de derechos sexuales y reproductivos no sufran retrocesos y que las políticas públicas reconozcan la diversidad de experiencias de las mujeres: quienes trabajan en la informalidad, quienes realizan labores de cuidado, campesinas, indígenas, afrodescendientes, víctimas del conflicto, mujeres jóvenes y quienes viven en contextos de violencia.

Una derecha que gana espacio en América Latina

La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia no es un hecho aislado. América Latina atraviesa una recomposición política caracterizada por el fortalecimiento de liderazgos conservadores, nacionalistas y de derecha.

Actualmente, gobiernos como los de Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, Daniel Noboa en Ecuador y Santiago Peña en Paraguay forman parte de un mapa regional en el que los discursos sobre seguridad, control migratorio, reducción del Estado y conservadurismo social han ganado respaldo ciudadano, impulsados, entre otros factores, por el descontento frente a la inseguridad, la inflación y las crisis económicas.

A este escenario se suma Keiko Fujimori en Perú, quien representa una de las figuras más relevantes de la derecha peruana y ha mantenido una presencia constante en la política nacional. Su liderazgo dentro de Fuerza Popular forma parte de la reconfiguración de las fuerzas conservadoras en la región.

Aunque estos gobiernos y liderazgos presentan diferencias importantes entre sí, su fortalecimiento también ha abierto debates sobre el futuro de las políticas de igualdad de género, los derechos sexuales y reproductivos y las políticas públicas dirigidas a las mujeres.

En este escenario, Colombia se suma a una tendencia regional que plantea nuevos desafíos para los movimientos feministas y las organizaciones defensoras de derechos. La llegada de De la Espriella al poder será, por ello, un nuevo escenario para observar hasta dónde avanzan las agendas conservadoras y qué ocurre con los derechos que las mujeres han conquistado durante las últimas décadas.

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