8/08/2026

Parteras salvan vidas de mujeres embarazadas en campamentos de guerra en Sudán

 

La guerra que vive Sudán ha obligado a millones de personas a abandonar sus hogares, mientras el deterioro del sistema de salud pone en riesgo la vida de miles de mujeres embarazadas. En los campamentos de personas desplazadas, donde las inundaciones, la violencia y las carreteras destruidas dificultan el acceso a hospitales, las parteras se han convertido en un recurso indispensable para garantizar partos seguros y reducir la mortalidad materna.

Entre enero y mayo de este año, los enfrentamientos en el estado de Nilo Azul provocaron el desplazamiento de decenas de miles de personas, principalmente mujeres y niñas. Muchas de ellas viven ahora en asentamientos temporales donde los servicios médicos son escasos o inexistentes.

Ante este escenario, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) desplegó y equipó a 15 parteras para atender a las mujeres embarazadas en las comunidades más afectadas. Una de ellas es Sa’aida, quien también fue desplazada por la guerra en 2024 y actualmente trabaja en una clínica móvil instalada en el campamento Al Karama 3, en Ad-Damazin.

La partera relató que algunas mujeres llegaron a dar a luz durante el trayecto hacia los campamentos, por lo que fue necesario brindar atención de emergencia con los pocos recursos disponibles.

«Algunas mujeres dieron a luz en el camino», explicó Sa’aida al UNFPA. Sin atención especializada, una hemorragia obstétrica o un parto complicado pueden provocar la muerte tanto de la madre como del recién nacido.

Atención cercana que salva vidas

Para muchas mujeres desplazadas, la presencia de una partera dentro del campamento representa la única posibilidad de recibir atención médica durante el embarazo.

Somaya, una de las pacientes atendidas por Sa’aida, explicó que al llegar al campamento no tenía dinero ni sabía dónde acudir para recibir atención.

«Sin ella habría sufrido muchísimo. No tenemos dinero y no sabemos adónde ir ni cómo acceder a los servicios de salud aquí», relató. La mujer aseguró que contar con una partera en el campamento les ha brindado una sensación de seguridad.

Otra de las profesionales desplegadas por el UNFPA es Safya, quien mantiene un registro de las mujeres embarazadas y realiza visitas domiciliarias cuando alguna deja de acudir a sus controles prenatales.

Su trabajo permitió identificar oportunamente que Al Radyyia, madre de once hijos, enfrentaba un parto de alto riesgo. Gracias a esa valoración fue trasladada al hospital materno de Ad-Damazin, donde dio a luz sin complicaciones.

Después del nacimiento, Safya continuó visitándola cada dos días para supervisar la recuperación de la madre y el estado de salud del bebé.

«Ella realmente me salvó la vida y estoy profundamente agradecida por la atención y el apoyo que me brindó«, expresó Al Radyyia.

Más allá del parto

Las parteras no solo acompañan los nacimientos. También brindan consultas prenatales, orientación sobre planificación familiar, atención posnatal, distribuyen medicamentos esenciales, detectan complicaciones obstétricas y ofrecen apoyo a mujeres sobrevivientes de violencia de género.

Sin embargo, desarrollar esta labor en medio del conflicto implica enormes desafíos. Durante la temporada de lluvias, muchas comunidades quedan aisladas y trasladar a una paciente al hospital puede tomar horas, mientras numerosos centros de salud permanecen cerrados debido a la violencia.

Para responder a estas necesidades, el UNFPA mantiene clínicas móviles y espacios seguros en distintas regiones del país, aunque algunos servicios han tenido que suspenderse por falta de financiamiento.

140 partos seguros en tres semanas

Los resultados muestran el impacto de esta estrategia comunitaria.

Durante las primeras tres semanas del despliegue, las 15 parteras asistieron 140 partos seguros y dieron seguimiento a más de 700 mujeres embarazadas.

Además, con apoyo del Gobierno de Noruega, el organismo internacional capacita a otras 60 parteras que serán enviadas a los estados de Nilo Blanco y Kordofán del Norte para ampliar la cobertura de salud materna en zonas afectadas por el conflicto.

El programa también financia traslados para cesáreas, entrega apoyos económicos para partos complicados y cuenta con una sala de aislamiento destinada a mujeres embarazadas con hepatitis E, enfermedad que representa un riesgo adicional debido al deterioro de las condiciones sanitarias.

La falta de recursos amenaza la atención

Pese a los avances, el UNFPA advirtió que la continuidad de estos servicios depende del financiamiento internacional.

Para 2026, el organismo solicitó 129.2 millones de dólares destinados a garantizar servicios de salud sexual y reproductiva y atender la violencia de género en Sudán. Hasta agosto únicamente había recibido alrededor de un tercio de los recursos requeridos.

En un país donde la guerra ha provocado el colapso de buena parte del sistema sanitario, la capacitación y despliegue de parteras representa una de las intervenciones más eficaces para proteger el derecho de las mujeres a una maternidad segura y prevenir muertes evitables durante el embarazo, el parto y el posparto.

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