10/04/2026

La economía mexicana mejor

 Mario Campa

"En este escenario de incipiente recuperación, la mejor de las noticias para México sería que Trump pierda el control legislativo en noviembre".


La economía mexicana mejora. Por Mario Campa

El primer bienio de Claudia Sheinbaum registró un crecimiento económico decepcionante. El bajo dinamismo no es atribuible a lo que sus opositores suponen, como la Reforma Judicial o políticas antimercado. La incertidumbre comercial originada en Washington, las reglas de consolidación hacendaria y la política monetaria restrictiva fueron los tres grandes frenos. La modesta creación de empleo en Canadá y Estados Unidos valida la tesis. Como resultado del choque externo y el estrecho margen de respuesta, la actividad entró en letargo. Pero en los últimos meses, la economía mexicana mejora.

El PIB del segundo trimestre sepultó los temores de recesión. Lejos de hilar dos periodos consecutivos de contracción, la economía sorprendió con un salto sobresaliente de 1.4 por ciento trimestral (1.9 por ciento anual) mediante una mejoría de las tres grandes actividades: primarias (+2.4 por ciento trimestral), secundarias (+1.6 por ciento) y terciarias (+1.4 por ciento). Para desterrar cualquier sospecha de efimeridad, el índice de actividad económica (IGAE) encadenó en julio una notable expansión de 0.8 por ciento mensual y 3.3 por ciento interanual. Otros indicadores de agosto como el intercambio comercial y el consumo privado sugieren que el momento ganado perdura.

Una razón de mejora es que Trump templó su sed proteccionista. Aunque persiste la mano dura contra Canadá y la región mantiene las veladoras prendidas, México salió mejor librado de lo pensado. Una parte es atribuible a las complejidades del T-MEC y otra a la pericia de los negociadores. En cualquier caso, las exportaciones de computadoras por el boom de la inteligencia artificial están vueltas un potente motor económico. Ese oxigenante inesperado en la manufactura se explica tanto por la demanda atípica como por la menor tasa arancelaria que México obtuvo en relación a otras naciones que compiten por el mercado más dinámico del momento.

Otra causa de avance es la relajación de la política monetaria y fiscal. Aunque ambas siguen sin la holgura aconsejable dada la coyuntura, la reducción de tasas de interés del Banco de México y un gasto de gobierno menos asfixiante reactivaron en conjunto la construcción, sector clave en el ciclo económico. Tras una serie de continuas caídas desde la mitad del 2024, el valor de producción de las empresas constructoras creció 4.6 por ciento interanual en julio, con lo que acumuló cuatro meses consecutivos en expansión. La edificación de viviendas, comercios y naves industriales lidera la recuperación, seguida en importancia por el agua y el riego y por las obras especializadas, donde destacan las vías férreas. En los meses próximos, los trenes ganarán más notoriedad.

Ciertamente, aún quedan nubarrones en el horizonte. La industria automotriz está lejos de los días soleados preTrump, con una capacidad de planta oscilante en torno al 70 por ciento que está lejos del máximo de hace una década. El crédito sigue sin despegar lo necesario para alimentar la inversión en todas las actividades económicas. Las nóminas registradas en el IMSS, aunque mejoran, aumentaron sólo 1.5 por ciento en los últimos 12 meses en relación al periodo anterior. La inversión fija regresó al crecimiento, aunque sigue sin recuperar las tasas observadas en la segunda mitad del sexenio pasado.

También hay riesgos positivos que podrían dar dinamismo adicional, o al menos balancear los riesgos negativos. Con una inflación estable, el Banco de México podría anunciar uno o dos recortes sin retomar de lleno un ciclo de relajamiento monetario. Tras un periodo natural de estudio y adaptación, los Polos Industriales del Bienestar podrían comenzar a atraer más inversión de la prevista. Con el repunte de la actividad económica y un ímpetu renovado de fiscalización, la recaudación tributaria podría superar expectativas y con ello relajar más el gasto y la inversión de gobierno.

En este escenario de incipiente recuperación, la mejor de las noticias para México sería que Trump pierda el control legislativo en noviembre. Aunque es improbable que la Casa Blanca gire drásticamente su política comercial, al menos estaría obligada a cuidar más su espalda por la consolidación de un clima político adverso a sus intereses. Un Presidente más acotado por falta de respaldo popular conllevaría, en el papel, un menor riesgo de exabruptos. México saldría beneficiado del retorno de los demócratas al escenario central, donde se disputa el futuro de la nación y de Norteamérica como bloque comercial.

Ahora bien, que la economía mejore es distinto a que alcance pleno potencial. Morena sigue sin descifrar del todo las claves para un crecimiento económico alto y sostenido. Lejos de sucumbir a recetarios impuestos del exterior o de regresar a modelos anteriores fallidos, la tarea pendiente es abrir un periodo de reflexión hacia una agenda de crecimiento compatible con la redistribución lograda. Preservar los éxitos sin autocomplacencia es indispensable para soñar con un nuevo milagro mexicano, aspiración que debe seguir activa acaso como mero combustible. Renovar en ciclos el sentido de propósito es capaz por sí mismo de pintar horizontes y forjar caminos para andar. Como aconsejaba Eduardo Galeano en sentido general, la utopía, aunque inalcanzable, sirve para caminar.

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