Las alforjas de Morena y la oposición
Historia de lo inmediato
Álvaro Delgado Gómez
"En las elecciones de 2027 quedarán expuestos otra vez los dos grandes bloques que se enfrentan por el destino de México".

La Presidenta Claudia Sheinbaum ha cumplido un tercio de su sexenio y, en 2027, será evaluada en las elecciones intermedias junto con el proyecto de nación que fundó Andrés Manuel López Obrador, cuya coalición encabezada por Morena inicia fuerte: Tiene un potente arsenal de logros —disminución de 13.4 millones de pobres, caída drástica de los homicidios, nuevos derechos sociales…— ante las famélicas y añosas filas de la oposición, provistas sólo de mentiras y odio, a expensas además de Estados Unidos.
Aunque Morena no ha superado aún el carácter retobón de muchos de sus cuadros por los resultados de las encuestas para definir las futuras candidaturas, que difícilmente derivarán en rupturas precisamente por el carácter marginal de la oposición, inicia el proceso electoral con mayores ventajas en la agenda de discusión, aun cuando Estados Unidos, pase lo que pase con Donald Trump en noviembre, buscará interferir de todas las maneras posibles.
La elección federal y las estatales del próximo año son estratégicas para el proyecto oficialista y la oposición por la disputa del poder territorial y del control legislativo: La prioridad de Sheinbaum es mantener la mayoría constitucional en la Cámara de Diputados para el segunda parte de su sexenio, que por eso no rompió con el Partido del Trabajo ni con el Partido Verde, y la oposición buscará por lo menos conquistar el veto legislativo para influir en el presupuesto, que por ahora es sólo un sueño.
En el terreno de las gubernaturas, Morena defenderá, por primera vez, 12 gobiernos estatales y buscará arrebatarle al menos dos a la oposición: Chihuahua, en manos del PRIAN, y Nuevo León del partido político Movimiento Ciudadano, mientras que la oposición tratará de quedarse al menos con lo que tiene y arrebatarle al oficialismo una gubernatura, que por ahora es también sólo un sueño.
El gran ganador es el Partido Verde Ecologista de Mexico (PVEM) que, además de San Luis Potosí, tendrá Quintana Roo y mantendrá Chiapas, porque nadie puede negar que el Gobernador, apodado “El jaguar negro”, fue mano derecha de Manuel Velasco.
En Nuevo León, donde la votación se irá a tercios, es donde el PRIAN pude tener éxito, pero en la Cámara de Diputados no hay manera de que avance más de lo que logró en 2021, la primera elección como alianza electoral PRI-PAN-PRD, el último de los cuales ya ni existe.
¿Qué vende el PRIAN? ¿Qué vende MC? ¿Y qué venden Somos y PAZ, los dos partidos que debutan en la elección de 2027 y cuya primera misión es mantener el registro? Todos los partidos de oposición, pese que PRI, PAN y MC tienen gobiernos estatales, son sólo reaccionarios, es decir, contrarios a los cambios, sobre todo en materia social, que han impulsado Morena y sus aliados en los gobiernos y en el Legislativo. Ni siquiera son capaces de vender lo que han sido y son como gobierno, incluyendo Guanajuato, Coahuila y Chihuahua, por poner tres ejemplos del PRIAN.
Sobre la narrativa del narcorrégimen que persigue y censura a los opositores se desmiente por sí sola, en un país donde se miente, se manipula y se calumnia en la mayoría de los medios de comunicación, hasta a la propia Presidenta de México, porque no hay consecuencias de ningún tipo, salvo la falta de credibilidad de los que lo hacen.
Los insumos que la posición tiene en sus alforjas para combatir a Morena son sobre todo la basura que de manera anónima le envían los gringos para que aquí la potencie en los partidos y medios de comunicación, sobre todo las versiones de nexos con el narcotráfico de personajes del oficialismo. Y es un tema de Estados Unidos. El narcotráfico en Morena nunca fue un tema de la oposición en 2018 ni en 2021, menos en 2006 y 2012, sólo hasta que Porfirio Muñoz Ledo lo adoptó, en 2022, después de que López Obrador no lo apoyó en volver a ser diputado federal o embajador en Cuba. Con el difunto comienza esa narrativa, no antes, lo que no quiere decir que no existiera y en qué dimensión.
Por su parte, Morena tiene o debería tener las pancartas para la elección, en particular los logros que ha tenido la política social de López Obrador, quien en su sexenio logró acabar con la pobreza de 13 millones 400 mil mexicanos. Es una proeza que exhibe a todos los gobiernos del periodo neoliberal, desde los priistas Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto hasta los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón.
La reaparición de Pedro Aspe y Guillermo Ortiz Martínez, secretarios de Hacienda de Salinas y Zedillo, es muy pertinente para discutir las políticas públicas que generaron los peores desastres económicos y sociales de México, sobre todo la desigualdad y la pobreza.
El mismo tema de la violencia y la inseguridad, detonada por Calderón y Peña Nieto, es pertinente discutirla a la luz de los resultados de López Obrador, que las contuvo, y de Sheinbaum, que las ha disminuido de manera importante. En todo caso, serán tema de deliberación pública y de cotejo ante los resultados de los gobiernos precedentes del PRIAN.
Una vez más, en las elecciones de 2027 quedarán expuestos otra vez los dos grandes bloques que se enfrentan por el destino de México, como ha ocurrido en otras etapas de la historia independiente de nuestro país.

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