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10/11/2011

Preguntas para la vocera presidencial

Alejandra Sota, vocera del Ejecutivo. Foto: Octavio Gómez
Alejandra Sota, vocera del Ejecutivo.
Foto: Octavio Gómez

MÉXICO, D.F. (Proceso).- ¿La aparición de 35 cadáveres en Veracruz no apunta hacia un nuevo e inusitado giro en la violencia en México?

¿No es posible hablar ya de un salto cualitativo en la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón, como lo argumenta un magnífico artículo sobre el tema publicado en El País?

¿No se vuelve imperativo e intelectualmente honesto hablar de la irrupción de grupos paramilitares en nuestro país?

¿Cómo explicar los carteles sobre los cuerpos que decían “Por Z” y pancartas que llamaban al pueblo veracruzano a no dejarse extorsionar?

¿Por qué ni el gobierno federal ni la fiscalía de Veracruz han logrado esclarecer el asunto?

¿Cuál es el origen de los llamados Matazetas”?

¿Quién los financia?

¿A quién obedecen?

¿Cuáles son las circunstancias en el estado y en el país que los llevan a tomarse la justicia por su propia mano?

¿Cómo explicar, también, la fuga de 32 presos de tres penales locales en Veracruz?

¿O el que dos días antes fueran encontrados otros 14 cuerpos en circunstancias idénticas en varios puntos de la capital?

¿No constituye un desafío frontal a la autoridad del Estado que estos eventos se hayan llevado a cabo cuando existía un fuerte despliegue de seguridad, con motivo de una reunión nacional de fiscales y magistrados?

¿Qué pruebas tiene el gobernador de Veracruz para señalar primero que las víctimas eran presos prófugos y después asegurar que eran delincuentes? ¿Y qué pruebas tiene usted para desmentirlo? ¿Quién tiene razón y a cuál versión debe creer la sociedad mexicana?

¿La aparición de los Matazetas –y el ideario que proclaman– no contraviene la versión oficial de que la violencia es tan sólo el producto de grupos criminales peleándose entre sí?

¿Por qué las autoridades locales desmintieron la lista de víctimas aportada por Notiver, un diario local que ha padecido la violencia en sus propias filas?

¿Con base en qué información el Ejército desmiente el surgimiento de un grupo militar, cuando la actuación y el lenguaje mismo de los Matazetas parece indicar lo contrario?

¿No se están dando las condiciones para que México enfrente una paramilitarización similar a la que padeció Colombia en los años ochenta?

¿No es difícil pensar que se trata de un cártel rival a Los Zetas –como ha sugerido el gobierno– cuando aparece y opera de forma tan distinta?

¿Cómo explicar por qué Veracruz ha sido uno de los estados más asolados por la violencia en los últimos meses?

¿Qué estrategia tiene el gobierno federal para combatir el fenómeno de la paramilitarización en Veracruz y en otros sitios?

¿El surgimiento de los Matazetas y otros grupos de autodefensa no apunta al fracaso del Estado para mantener la seguridad?

¿Cómo explicar que Veracruz –como señala Carmen Aristegui– haya caído en una espiral de violencia y confrontación sin precedente?

¿Quién fue responsable de entregarle el estado a Los Zetas y no procedería de inmediato una investigación para averiguarlo?

¿Cuáles son las autoridades que permiten el trasiego de cocaína, el lavado de dinero, la repartición del territorio entre cárteles?

¿Cómo explicar que eso ocurra aun con la presencia magnificada de fuerzas militares y policiacas?

¿Acaso las medidas anunciadas –patrullajes urbanos en colonias y zonas con alto índice delictivo, puestos de control carreteros, puntos de revisión en accesos a ciudades y poblaciones, y unidades móviles de revisión– serán suficientes para revertir la situación? ¿No son similares a la que se tomaron en Ciudad Juárez y con poco impacto?

¿De qué servirán los sobrevuelos de reconocimiento diurnos y nocturnos; patrullajes marítimos, costeros y pluviales; fuerzas de reacción inmediata terrestre; aérea para atender emergencias; y los centros de recepción de llamadas anónimas frente a un enemigo inusitado –los Matazetas– que opera fuera de los patrones reconocidos?

Usted ha dicho que la violencia y la propaganda criminal no replegarán la acción decidida del Estado. ¿Cómo creerle si “la acción decidida del Estado” no ha logrado prevenir el aumento de la violencia ni los 45 mil muertos?

Miguel Ángel Granados Chapa ha escrito que “un grupo paramilitar es una banda de asesinos que, organizados por el Ejército, con aquiescencia o no del gobierno, y dotados de entrenamiento y equipo propios de las Fuerzas Armadas, realizan acciones al margen de la ley que el Ejército no puede asumir”. ¿Los Matazetas no reúnen esas características que usted niega?

Peor aún, ¿no podría ser una organización solapada, auspiciada, permitida y organizada por el propio gobierno?

9/27/2011

Contra los casinos

Máquinas tragamonedas en un casino. Foto: Rafael del Río
Máquinas tragamonedas en un casino.
Foto: Rafael del Río

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Hace unos años, en torno al tema de los casinos, cité a Mario Puzo: “Enséñame un apostador y te enseñaré un perdedor”. Pues los países también apuestan y también pierden, y México lo ha hecho, como el caso del casino Royale revela. Al abrir la puerta a los casinos, el gobierno ha abierto la puerta del gallinero a los zorros. Al arrojar los dados en favor del juego, los ha tirado cargados contra los mexicanos. Porque los beneficios han ido a los bolsillos de la casa, y los perjuicios han vaciado los bolsillos de quienes acuden a jugar en ella. Porque los empleos creados han palidecido frente a los crímenes cometidos. Porque los impuestos cobrados han sido a costa de las adicciones generadas. Con casinos, México se ha convertido en un país de perdedores.

En México no ha habido un debate amplio y profundo sobre los casinos y sus consecuencias. En México no se ha promovido una decisión informada. En México ha prevalecido la prisa. Ha prevalecido la premura. Ha prevalecido el deseo de tomar decisiones a puerta cerrada y de espaldas a la sociedad. La opacidad y la discrecionalidad detrás del otorgamiento de concesiones para los casinos y su regulación alimentan la sospecha. Alimentan la percepción de complicidades costosas para el país y quienes lo habitan. Alimentan la percepción de alianzas entre los que hacen dinero y los que quieren elegirse con él. Alimentan la visión de diputados que venden su voto y de empresarios dispuestos a comprarlo. Porque la prostitución –igual que el juego clandestino– también existe, pero nadie habla de legalizarla. Porque el tráfico de drogas –igual que los “brincos” en Las Lomas– también existe, pero nadie habla de legalizarlo. Nadie lo propone porque pocos lo aceptarían. Porque hoy se percibe que los perjuicios serían mayores que los beneficios.

Y los casinos han salido caros. Por cada empleo creado, hay muchos más perdidos. Por cada casino instalado, hay muchos más hoteles y restaurantes y discotecas cerrados. Por cada extranjero que juega, hay muchos más mexicanos que pagan costos al hacerlo. Por cada nuevo impuesto recolectado, hay muchos más evaporados por los otros comercios que han dejado de funcionar. Por cada dólar jugado, hay muchos más lavados. Por cada individuo que gana en el casino, hay muchas más familias que pierden el patrimonio de la casa. Por cada dueño de casino que hace una fortuna, hay miles de mexicanos que merman la suya en la mesa de juego. Por cada apostador adicto, hay un robo nuevo, una prostituta nueva, un extorsionista nuevo, un crimen nuevo.

Los estudios en otros países lo demuestran. Los datos duros lo revelan. En Estados Unidos, en los condados donde se instala el juego aumenta el índice delictivo. En los condados donde se permite la operación de casinos aumenta el lavado de dinero. En los condados donde se promueven las apuestas aumenta el número de prostitutas. En esos condados hay más bancarrotas familiares y más cuentas incobrables y más impuestos evadidos y más falsificación de documentos y más fraudes y más prostitución infantil y menos estado de derecho. Menos ley. Menos ciudadanos dispuestos a obedecerla. Porque el peso del dinero se impone sobre el peso de la ley. Porque el dinero habla. Porque el dinero impone silencio: el silencio de la complicidad compartida frente a la voz de la autoridad establecida.

Los países que permiten casinos lo saben. Y por ello cuentan con sistemas eficaces de fiscalización. Cuentan con instituciones judiciales que vigilan, que acechan, que controlan, que sancionan. Cuentan con policías honestos y jueces incorruptibles y sistemas financieros sólidos y métodos para evitar el lavado de dinero. Cuentan con manos duras para prevenir prácticas malolientes. Cuentan con todo aquello que México no tiene y le está costando trabajo crear. En México se lavan miles de millones de dólares al año. En México los cuerpos policiacos con frecuencia se convierten en los principales perpetradores. En México el poder del Estado con frecuencia sucumbe frente al poder del crimen organizado. En México el dinero de los intereses especiales afecta los resultados electorales. En México la prostitución infantil ocupa el quinto lugar en el mundo. En México la inseguridad va en aumento y la ansiedad ciudadana también.

Frente a esa realidad, que quienes promueven el juego preferirían ocultar, la expansión de casinos le echa leña a la hoguera. Rocía napalm sobre la población. Le entrega el país a las mafias que quieren apropiarse de él. Debilita, día con día, un estado de derecho que ya vive en jaque. Empodera a quienes no piensan en la ciudadanía, sino en cómo extraer más recursos de ella. Porque los casinos viven de las ganacias para pocos y las pérdidas para muchos. Porque los casinos son una fuente de recaudación para los políticos, pero constituyen un impuesto regresivo sobre los pobres. Porque los casinos se han instalado en ciudades como Monterrey y exacerban la criminalidad que ya padecen.

En esencia, las preguntas en torno a los casinos tienen que ver con el tipo de país que México quiere ser. El tipo de país al que aspira. ¿País de trabajadores o país de jugadores? ¿País que entiende las consecuencias sociales –y criminales– de los casinos, o país que actúa como si no existieran? ¿País donde los políticos controlan las reglas del juego, o país de mafias que las manipulan? Frente a estas preguntas relevantes hacen falta respuesta sensatas. Frente a estas interrogantes hacen falta políticos dispuestos a contestarlas. Antes de seguir arruinando al país, hace falta que alguien apueste en su favor.

9/12/2011

Fernando Larrazabal: 35 razones para pedir licencia

Fernando Larrazabal, alcalde de Monterrey. Foto: Especial
Fernando Larrazabal, alcalde de Monterrey.
Foto: Especial

1) Porque existen dudas razonables en la opinión pública sobre el manejo irregular que su gobierno ha tenido con los casinos.

2) Porque bajo su gestión los casinos en Monterrey se han convertido en sitios para la corrupción y la extorsión.

3) Porque con su licencia el PAN podría posicionarse como un partido que combate la corrupción en vez de solaparla.

4) Porque Larrazabal dice que no quiere “estar de rodillas” cuando lo único que se le está pidiendo es que facilite una investigación transparente.

5) Porque los regiomontanos deben comprender que la popularidad no puede contar más que la honestidad.

6) Porque sólo logrará remontar el ambiente de desconfianza que lo rodea facilitando una investigación que podría limpiar su nombre. Si se resiste a ella seguirá despertando aún mayores sospechas.

7) Porque cuando el gobernador Rodrigo Medina dice que “le parece totalmente sin sentido” la exigencia de que Larrazabal se separe temporalmente de su puesto demuestra la cultura de complicidad que prevalece entre la clase política de Nuevo León, independientemente de la filiación ideológica.

8) Porque la “consulta” que Larrazabal decidió organizar para mantenerse en el puesto será una farsa.

9) Porque mientras más se aferre al puesto más daño le hará a su partido.

10) Porque el cabildo de Monterrey ha demostrado su falta de autonomía.

11) Porque el PAN nacional hace bien en “deslindarse temporalmente” de la administración de Larrazabal.

12) Porque hubo evidente apoyo de la policía estatal a los criminales que cometieron el incendio en el casino Royale.

13) Porque el secretario de Desarrollo Social de Monterrey es visto en un video comprometedor con Jonás Larrazabal y el representante del casino Red.

14) Porque ya existe una denuncia previa en contra de Fernando Larrazabal, presentada por Nelson Vargas, aduciendo irregularidades cuando el ahora alcalde estuvo al frente del CAPFCE (Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas).

15) Porque el PAN no podrá argumentar de manera creíble que combate la corrupción si intenta ocultarla en casa.

16) Porque el argumento esgrimido por el edil –“fue una trampa”– es insostenible frente a la evidencia.

17) Porque desde que se desató el escándalo Larrazabal ha sido evasivo y resbaladizo, e incluso se ha negado a responder a ciertos cuestionamientos que se le han hecho.

18) Porque no queda claro por qué su secretario de Desarrollo Social se prestó a una reunión “informal” dentro de un casino para discutir temas que podrían haberse tratado a través de la vía institucional.

19) Porque ese mismo secretario de Desarrollo Urbano –Miguel Ángel García– no pudo explicar qué hacía el hermano de Fernando Larrazabal en el casino.

20) Porque resulta risible que argumente que simplemente estaba desahogando la petición de una

audiencia en un casino.

21) Porque además el secretario de Desarrollo Urbano no tiene atribuciones oficiales para negociar con los casinos.

22) Porque Monterrey enfrenta un serio problema de corrupción y por ello la ciudad está repleta de casinos y giros negros.

23) Porque la ciudad está regida por políticos que acaban coludidos con grupos criminales de diversa índole, amparados por la impunidad prevaleciente.

24) Porque, como lo ha expresado Jorge Fernández Menéndez, Jonás Larrazabal es el vendedor más próspero e inédito de quesos en la República.

25) Porque ni el presidente de la Canaco Monterrey ni la Cámara Nacional del Comercio en Pequeño en Nuevo León han oído del negocio de los quesos por parte del hermano incómodo.

26) Porque el narcotráfico, el juego ilegal, los negocios turbios, la extorsión y el secuestro se han adueñado de Monterrey.

27) Porque mientras el edil insiste en que todo se debe a una venganza por la clausura de un casino, ha permitido que otros florezcan.

28) Porque no sabemos exactamente por qué Jonás Larrazabal recibió fajos de dinero, y la venta de quesos es una explicación que produce hilaridad, como bien lo han demostrado los mensajes en las redes sociales diciendo que “Monterrey padece una quesadilla”.

29) Porque Jonás ya tenía una trayectoria cuestionable, al percibir sueldos en el ayuntamiento regiomontano sin trabajar para justificarlos.

30) Porque en dos ocasiones Jonás fue obligado a renunciar ya que sus propios superiores en el gobierno municipal lo clasificaban como un “aviador”.

31) Porque Fernando Larrazabal ha intentado negar la cercanía con su hermano, cuando en realidad le rentaba el sitio donde vivía.

32) Porque tiene razón José Antonio Fernández, presidente de FEMSA, al declarar que “las autoridades de los diferentes ámbitos de Nuevo León han tenido un desempeño evidentemente insatisfactorio y decepcionante”.

33) Porque en Monterrey, bajo el liderazgo de Fernando Larrazabal, no hay control de la plaza.

34) Porque Larrazabal es jefe político del PAN en Nuevo León, y por ello la reputación del partido en la entidad –y más allá de ella– está en juego.

35) Porque si los neoleoneses lo protegen, argumentando que puede proveer votos en la próxima contienda presidencial, se estarán dando un disparo en el pie. Tendrán el gobierno que se merecen. Y el PAN nacional no podrá quitarse el olor a queso maloliente.

9/05/2011

Crucificado


Denise Dresser

El juicio al Presidente Felipe Calderón pareciera terminar en una sentencia cruel por que se le atribuyen culpas ajenas además de las propias.Emulando a los antiguos romanos, la resolución es la crucifixión pública Felipe Calderón víctima de un método antiguo de ejecución. Atado y clavado a una gran cruz, esperando una muerte lenta, estrujante, dolorosa. Obligado a cargar a cuestas – camino al patíbulo- con los errores de once años de gobierno panista.

Colocado allí por una guerra contra al crimen que no provee los resultados deseados; por una economía que no despliega el dinamismo deseado; por una alternancia que ha sido fuente de persistentes inercias en lugar de grandes cambios. La crucifixión utilizada por los romanos ahora es emulada por los mexicanos, que han clavado al Presidente a una estaca. Un castigo infligido por acciones y omisiones que el Quinto Informe de Gobierno no logra sobremontar.
Felipe crucificado por los hombres entambados.

Los cuerpos decapitados. Los militares acribillados. Los ciudadanos atemorizados. Los automóviles quemados. Los 45 mil muertos. Felipe cuestionado por un país donde las muertes sin sentido se han vuelto insoportablemente repetitivas. Donde se atacan los efectos, pero no las causas. Donde muchos critican la violencia que el narcotráfico produce, pero pocos hablan de la estructura económica, política y social que lo hace posible. Ese andamiaje de políticos que protegen a narcotraficantes y narcotraficantes que financian a políticos; de criminales organizados que lavan dinero e instituciones financieras que se benefician con ello; de sicarios que asesinan a policías y policías que les pagan para hacerlo; de jueces que se vuelven cómplices del crimen organizado y el crimen organizado que los soborna.
Felipe crucificado porque el Estado mexicano ha sido infiltrado por las fuerzas que dice combatir.

Ese Estado mexicano que declara que va ganando la guerra contra los malos, cuando en realidad los alberga, como lo revela el caso de Jonás Larrazábal y los multimillonarios quesos que vendía. El narcotráfico se nutre de una vasta red, tejida a lo largo de los años para constreñir la rendición de cuentas. Vive de la corrupción compartida, del Estado de derecho intermitente, de la incapacidad de la clase política para hablar y actuar honestamente.
Felipe crucificado porque argumenta en su Quinto Informe que los operativos están dando resultados.

Que vamos ganando aunque no parezca. Que la violencia es resultado de la eficiencia; el aumento en las ejecuciones es indicador de las interdicciones; la multiplicación de las muertes es evidencia de mano firme y no de mano ineficaz. El y sus colaboradores cerrando los ojos ante fuerzas sociales y económicas demasiado arraigadas para ser combatidas tan sólo con más armas, más balas, más policías, más militares, más sangre en el suelo, más soluciones simplistas a problemas complejos.
Felipe crucificado por los problemas estructurales de un país con una subclase permanente de 50 millones de pobres. Con un sistema policiaco disfuncional. Con una corrupción que por conveniencia nadie quiere combatir. Con un sistema educativo demasiado maltrecho como para asegurar la movilidad social, y por ello la economía ilegítima del narcotráfico se vuelve la única solución para tantos mexicanos.

Felipe atado por una combinación de causas: patrones históricos, patrones intransigentes, patrones recalcitrantes que abonan el terreno para el crimen y quienes viven y se enriquecen con él.
Felipe crucificado porque sus acciones han estado encaminadas hacia una reconquista temporal de territorios tomados. Pero la posibilidad de un México más seguro y menos violento dependerá de la capacidad del Gobierno para remodelar el andamiaje judicial, para reformar el aparato policial, para sancionar la corrupción en vez de solaparla. Para iniciar investigaciones necesarias sobre quién hace qué y quién protege a quién.

En pocas palabras, el Gobierno tendría que combatir a narcotraficantes y a funcionarios que los protegen. Tendría que confrontar a criminales en la calle y a sus cómplices en los pasillos del poder. Tendría que atrapar a hombres que violan la ley y remodelar a las instituciones que han puesto a su disposición.
Felipe crucificado a pesar de que la situación macroeconómica no podía ser mejor, las finanzas gubernamentales están en orden, la inflación no es un problema.

Pero he allí nuestra dependencia de un recurso natural no renovable –el petróleo– cuya producción va en picada; nuestra dependencia del mercado estadounidense cuyos consumidores se baten en retirada ante una nueva recesión; nuestra dependencia de las remesas cuyo envío cae mes tras mes. México, durante once años de panismo, ha sido incapaz de construir motores internos que desaten el dinamismo económico, alienten la inversión, promuevan el empleo, y empujen al país a alcanzar su verdadero potencial.


En el siglo 16, la crucifixión no era tan sólo una ejecución; equivalía también a una humillación. Era utilizada para aterrorizar, para disuadir, para servir de ejemplo. Y el ejemplo que provee la presidencia de Felipe Calderón en su trecho final es preocupante. Quienes no combaten con la suficiente fuerza o consistencia al viejo régimen, acaban crucificados por él.

6/22/2011

¿Tamaño o fuego en la panza?



Alonso Lujambio, el secretario de Educación Pública, tiene muchas cualidades. Es inteligente. Es bien educado. Es guapo. Ha escrito una pila de libros. Fue un magnífico consejero en el Instituto Federal Electoral y un buen presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información. Porque está consciente de eso, ha decidido que el lema de su campaña presidencial sea “El tamaño sí importa”, en una clara alusión a su estatura intelectual y física. Lujambio piensa que si se le contrasta con el puntero Enrique Peña Nieto, el panista sale ganando. Y quizás en función de las mediciones de Lujambio, tenga razón: posee mejores grados académicos, mejores habilidades retóricas, mejores peinados que sus contrincantes. Pero esos no son ni deberían ser los criterios más importantes para elegir al próximo presidente de México.

El siguiente inquilino de Los Pinos debe contar con un diagnóstico honesto de la situación del país y soluciones para transformarlo. Debe entender la gravedad de la coyuntura actual y cómo afrontarla. Debe comprender el imperativo de encarar problemas que México viene arrastrando desde hace mucho tiempo, y que el PAN con frecuencia ha pateado para adelante. Debe tener fuego en la panza. Y eso es precisamente lo que a Alonso Lujambio le falta. Indignación, audacia, coraje, visión. Porque piensa que las cosas en el país no están tan mal, que la administración de Felipe Calderón ha sido “excelente”, que “vivimos en un estado de derecho”, que el PAN “siempre le ha demostrado a México un futuro promisorio”, que “nunca como ahora se han multiplicado y ampliado las oportunidades educativas”. André Gide escribió que lo que define a un hombre es su incapacidad para comprender, y Lujambio nunca ha comprendido la urgencia del cambio en su propio país. ¿Cómo va a confrontar los grandes problemas nacionales alguien que ni siquiera reconoce su existencia?

En alguna ocasión Lujambio me preguntó cómo estaba mi esposo y le respondí que bien, pero desesperado, porque después de vivir aquí durante 10 años –como canadiense con alma de mexicano– México permanecía paralizado, lejos de alcanzar su verdadero potencial. Lujambio me respondió: “Pues se sentiría peor si viviera en El Salvador”. La frase lo dice todo. Revela la postura existencial de alguien que se conforma y se congratula porque “por lo menos estamos mejor que El Salvador”. Evidencia la posición temperamental de alguien que coloca la vara de medición al ras del suelo y compara a México con los de abajo, no con los de arriba. Ilustra la actitud vital de alguien a quien la administración de la inactividad no le preocupa. El extraordinario rezago educativo del país no lo mantiene despierto por las noches. La evidente subyugación de la SEP al SNTE no lo enardece. Y por ello su paso por la Secretaría de Educación Pública ha sido una esperanza fallida. El gran intelecto de Lujambio no ha podido –o no ha querido– enfrentar las grandes inercias de la institución que ha usado como trampolín.

Decía Disraeli que un hombre sólo es verdaderamente grande cuando actúa desde sus pasiones y las pasiones de Lujambio no transitan por la transformación de la educación o la lucha contra el corporativismo o la contención de los poderes fácticos. No van a la raíz de los problemas. No empujan las fronteras de lo posible. A él lo que le apasiona son las ideas, los libros, los ensayos, la historia, el pasado del PAN, el papel del IFAI y las modificaciones institucionales al sistema de partidos. En esas trincheras su desempeño ha sido notable, aplaudible, loable. Pero en su encarnación actual demuestra que ya agotó sus capacidades. La visión que tiene de la democracia es demasiado estrecha, demasiado procesal, demasiado pequeña.

Lujambio ha dicho que tiene una legítima ambición de ser presidente. ¿Habría que preguntarle para qué? ¿Para seguir reiterando su reconocimiento a Elba Esther Gordillo? ¿Para continuar insistiendo en que, cuando 70 % de los maestros reprueba el Examen Nacional de Conocimientos, eso no es reflejo de una emergencia educativa, sino de “los altos estándares de la prueba”? ¿Para seguir argumentando que el fracaso del sistema educativo es culpa de los padres de familia y no de los maestros? ¿Para continuar haciendo concesiones a los intereses corporativos sin obtener gran cosa a cambio? ¿Para pedir la asesoría de la OCDE en el ámbito educativo y después archivar sus 15 recomendaciones? ¿Para seguir instrumentando cambios imperceptibles, y de esa manera evitar la confrontación? ¿Para continuar enfatizando la imagen en vez de la sustancia? ¿Para seguir pagando millones de pesos a la televisión y así aparecer en programas como Ventaneando, Venga mi alegría, Vida al límite?

En aras de construir su candidatura presidencial, Lujambio ha desatado una andanada de críticas al PRI, muchas de ellas certeras: “Jorge Hank Rhon se ha hecho rico y ha violentado el orden jurídico”. Los priistas “pactan con el narco, siguiendo la filosofía de Sócrates, pero de Sócrates Rizzo”. Enrique Peña Nieto no puede “debatir sin chicharito y sin teleprompter”. “Nosotros sacamos al PRI de la caverna antidemocrática”. Y aunque se aprecia el pugilismo verbal del precandidato panista, sólo ahonda la brecha entre lo que critica y lo que ha hecho; entre lo que dice y cómo ha actuado; entre la disposición a subirse al escenario y la renuencia a combatir el legado del priismo desde la Secretaría de Educación.

Muchos quisiéramos ver a un Alonso Lujambio distinto, pero en los últimos años se ha conformado con la ambición de aparecer, en vez de hacer. Se ha contentado con usar las palabras para atacar al PRI, pero no para decir qué haría de manera diferente al partido que denuesta. Ha exaltado su tamaño vis a vis Enrique Peña Nieto, sin ponerlo al servicio de las mejores causas que alguna vez apoyó. Pero quizás quienes pensamos que Lujambio da para más nos equivocamos. Quizás su disposición para preservar es más importante que su habilidad para proponer o mejorar. Jean Monnet escribió que el mundo está dividido entre los que quieren ser alguien y los que quieren lograr algo. Y parecería que Alonso Lujambio es de los segundos. Tiene el tamaño pero no el fuego en la panza.

5/23/2011

Lo que todo ciudadano debería saber sobre Enrique Peña Nieto


Denise Dresser

1) El Enrique Peña Nieto que hoy conocemos se forjó cuidadosamente desde pequeño. Quienes lo conocieron de niño lo recuerdan como alguien obsesivamente preocupado por su imagen, su peinado, su ropa. Siempre usó el copetito, si acaso más parado, en las fiestas.

2) Ya a los 13 años de edad, cuando la profesora preguntó a los alumnos qué querían ser, respondió: “Yo voy a ser gobernador del Estado de México”.

3) Siempre asistió a colegios religiosos y se graduó en la Universidad Panamericana, institución educativa del Opus Dei, con una tesis titulada El presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón. Entre las dedicatorias estaba una a su tío, Arturo Montiel: “Por su ejemplo de tenacidad y trabajo”.

4) Cuando era diputado local se le acercó a otro diputado del PRD y le dijo que estaba desesperado: “Mi mujer me quiere acusar con el gobernador Montiel”, porque “andaba de mujeriego”. Reconoce que sus infidelidades son una debilidad que arrastra desde muy joven. Tuvo dos hijos fuera del matrimonio. Uno murió de cáncer; el otro vive.

5) En una ya famosa entrevista con Jorge Ramos, cuando el periodista le pregunta cómo murió su esposa, Mónica Pretelini, Peña Nieto contestó lo siguiente: “Mira, pues en su momento se dio la explicación. Fue algo (…) intempestivamente. Ella llevaba dos años de tener alguna enfermedad (…) parecida a lo que era (…) estertores, este… (hace un ligero ademán de frustración con las dos manos) Eeh… se me fue el nombre de la… de la… de la enfermedad puntual.

“–¿Epilepsia?

“–¿Epilepsia, pero no era epilepsia exactamente, pero era algo parecido a la epilepsia.”

6) Una crónica de sus giras por el Estado de México lo describe así: “Y abraza. Y posa. Clic. Contento, acaricia, escucha, promete, encarga, encomienda, transmite. Consuela, tranquiliza, apapacha, se deja, alborota melenas, acaricia niños de brazos que le ofrecen sus madres, los besa, va y viene, anda y desanda, agita brazos y manos, seca su sudor, bebe un vaso de agua, se alza sobre las barreras, rompe fronteras. Y luego se hinca frente a una anciana. La escucha reverente. Como si escuchara cuitas y penas y faltas y anhelos. Da oído a los sufrientes. Atiende a la anciana. El cerco se ensancha. ¡Hasta los guardaespaldas toscos se hacen a un lado!” La crónica retrata el universe de Peña Nieto y el contexto fácil, cómodo y adulatorio que lo ha acompañado en su camino a Los Pinos.

7) Sus críticos señalan que sus “500 Compromisos” (firmados ante notario) no son logros tan importantes ni tan sustanciales. Argumentan que la mayoría son obras que ya estaban previstas antes de que llegara al poder, y muchas son pequeñas: un puentectito por aquí, unas lucecitas por allá. En los primeros cuatro años, el Estado de México tuvo un presupuesto de 600 mil millones de pesos y el gobierno destinó 13 mil millones de pesos a obras, sólo 2%. Muchas han sido construidas con concesiones otorgadas al sector privado hasta por 30 años.

8) Las mujeres han jugado un papel crucial en la construcción de su candidatura presidencial. Actrices que han prestado su imagen al gobierno del estado, mujeres que gritan en mítines de campaña: “¡Peña Nieto, bombón, te quiero en mi colchón!”; mujeres que son su reserva de votos; mujeres que lo convierten en el objeto inalcanzable del deseo. Según la escritora Sabina Berman, “Peña Nieto causa una tensión erótica, de envidia y de ganas de acercarse a la vez. Es una figura erótica tanto para mujeres como para hombres”.

9) Las mujeres son también, paradójicamente, su flanco débil: el Estado de México es el lugar más peligroso en el país para ser mujer actualmente. Según la Secretaría de Salud federal, 2 mil 673 mujeres fueron asesinadas en territorio mexiquense entre 2000 y 2009, cifra que rebasa cualquier índice nacional, incluyendo Ciudad Juárez. En respuesta, la Procuraduría General de Justicia del estado entregó un reporte donde achaca el fenómeno del feminicidio a la conducta de las mujeres: “Consumen drogas, alcohol o usan inhalantes; trabajan en bares en los que alternan con los clientes; salen solas a altas horas de la noche. Se involucran con varias parejas a la vez; forman parte de bandas jóvenes; forman parte de grupos delictivos o sostienen relaciones con miembros de los mismos”.

10) La esencia de la estrategia de Peña Nieto es la presencia constante en la televisión, mediante oleadas de propaganda pagada, transmitida bajo el disfraz de información de interés público. No importa que haya una ley que lo prohíba; el gobernador ha encontrado la manera de violar la legislación electoral sin siquiera recibir sanción por ello, como lo demostró el fallo reciente y cuestionable del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Hay un Plan de Trabajo –puesto en marcha con Televisa– que incluye diseño e investigación de opinión pública, asesoría política, manejo de crisis, estrategia de comunicación, e inundar los hogares que encienden la televisión con el rostro de Peña Nieto.

11) Desde el primer momento, su gobierno ha estado en manos de asesores que los líderes reales de la política mexiquense, incluido Arturo Montiel, le han proporcionado. Cuando difundió la lista de los miembros de su gabinete, estaba llena de cuadros alineados con Montiel u otros miembros del Grupo Atlacomulco.

12) Para gobernar, él sigue el guión. Es un político rígido, poco hábil para improvisar, debatir, hacer lo que no tiene anotado enfrente. Sigue el script y no se sale de él. Como sugiere el panista Francisco Gárate: cuando se sale del script resbala. Por eso se lo tienen prohibido. “Es muy cuidadoso con eso. Hay que reconocerle que es muy obediente, muy disciplinado. Los asesores son todo para él”. No improvisa. Es un político de escenarios preparados y controlados.

13) Según Carlos Salinas de Gortari, Enrique Peña Nieto representa “una nueva generación de políticos que encabezan la recuperación del PRI”, y ve en él “la misma vitalidad” que él tenía.

14) Le gustan los grupos ochenteros como ABBA, las canciones románticas de Celine Dion; mata por unas quesadillas; usa relojes Victorinox Swiss Army y loción de Carolina Herrera; prefiere los productos de Clinique para el cuidado del rostro y la piel, y Un ángel enamorado es de sus películas favoritas.

15) Su mayor activo es la maquinaria del PRI armada detrás de él. Es un muy buen operador de la política y está entrenado y educado para gobernar a la manera priista del siglo XX. No tiene un discurso hacia el país, no tiene una ideología o un proyecto claro, más allá de llegar a la presidencia. Su narrativa, según Sabina Berman, es la de un personaje “muy bonito, telenovelero y muy atractivo” que manda el siguiente mensaje: “existen un hombre guapo y una actriz famosa que están construyendo su amor y nosotros, los ciudadanos, debemos cooperar para que sean felices”. Este es Enrique Peña Nieto, delineado en un perfil escrito por Ignacio Rodríguez Reyna y publicado en el nuevo libro Los suspirantes, editado por Jorge Zepeda Patterson. Léalo y conozca mejor al “Luis Miguel de la política”, que según la encuesta reciente de El Universal/Buendía-Laredo lleva más de 20 puntos de ventaja sobre cualquier candidato a la presidencia.

(*) Este texto se publica en la edición 1803 de la revista Proceso, ya en circulación.

5/08/2011

Motivos para marchar el 8 de mayo


Denise Dresser

• Por Juan Francisco Sicilia • Por Julio César Romero Jaime • Por Luis Antonio Romero Jaime • Por Gabriel Anejo Escalera • Por Javier Sicilia • Porque ellos son nosotros • Para aliviar el dolor que va más allá de las palabras con el silencio solidario • Por las víctimas de la violencia de ayer y la que se avecina mañana • Para que esas vidas mutiladas no hayan sido en vano • Para que la indignación de los ciudadanos trascienda la mendacidad de los políticos • Para que la irritación individual se transforme en un acicate colectivo • Para combatir la pasividad con la actividad, y la apatía con la congregación • Porque los mexicanos tienen derecho a vivir sin miedo • Porque marchar el domingo 8 es una forma de enfrentarlo • Para que la seguridad de quienes viven en este país importe más que la pelea por gobernarlo • Para quitar los reflectores de la contienda presidencial y colocarlos sobre el malestar social • Para que pese más la población que la sucesión • Para criticar cómo las luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación • Para mandar el mensaje de que esta guerra ha sido mal planteada, mal librada, mal comunicada, mal concebida • Para que la marcha sea un coscorrón a toda la clase política, incluyendo a los gobernadores y los presidentes municipales que han rehuido su responsabilidad • Para que Felipe Calderón entienda que diagnosticó mal el problema del crimen y ha usado los métodos incorrectos para enfrentarlo • Para que el equipo calderonista comprenda que nadie está pidiendo claudicar ante la criminalidad, sino combatirla de forma más inteligente • Para que el presidente no pueda afirmar que a los reclamos sobre la inseguridad les hacen falta propuestas alternativas a las suyas • Para que el gobierno sepa que la guerra necesaria debe librarse con el objetivo primordial de asegurar la seguridad y no nada más para combatir el narcotráfico • Porque la clase política da palos de ciego contra el crimen en vez de proponer soluciones integrales y de largo plazo para prevenirlo • Porque combatir el crimen de manera frontal entrañaría combatir la corrupción de alto nivel que lo hace posible • Porque el Estado mexicano ha sido infiltrado por las fuerzas que dice combatir • Porque el Estado mexicano declara que va gananado la guerra contra los malos, cuando en realidad los alberga • Porque la corrupción en las calles es reflejada en cada pasillo del poder, en cada escuadrón de la policía, en cada Ministerio Público, en cada juzgado, en cada pueblo en el cual las víctimas de la violencia temen hablar o denunciar o confrontar • Porque el narcotráfico se nutre de una vasta red tejida a lo largo de los años para constreñir la rendición de cuentas • Porque vive de la corrupción compartida, del estado de derecho intermitente, de la incapacidad de la clase política para actuar honestamente • Porque la violencia es la vara de medición del fracaso del Estado • Porque, como lo dijera el juez italiano Giovanni Falcone, las mafias matan a quienes el Estado no ha sido capaz de proteger • Porque es obligación primordial de cualquier gobernante asegurar la seguridad de quienes votaron por él • Porque la delincuencia tiene un monopolio sobre la violencia • Porque se vive al acecho en las calles de Cuernavaca y Morelia y Monterrey y Nuevo Laredo y Ciudad Juárez • Porque la impunidad rampante permite el crimen galopante • Porque el presidente no cambiará la realidad con negarla • Porque en México vivimos siempre alertas, siempre nerviosos, siempre sospechosos hasta de nuestra propia sombra • Porque vivimos invadidos permanentemente por el temor fundado a caminar en la calle, andar en el auto, abrir la puerta, parar un taxi, cobrar un cheque, sacar dinero de un cajero automático, recibir la llamada de algún secuestrador, perder a un hijo, enterrar a un padre • Porque vivimos lejos del sosiego y cerca de la ansiedad; lejos de la paz y cerca del miedo • Porque la marcha no es una conjura contra el gobierno, sino una forma de empujarlo a que actúe de otra manera • Porque, como diría George Orwell, “denunciamos la guerra mientras preservamos el tipo de sociedad que la hace inevitable” • Porque se atacan los efectos, pero no las causas • Porque muchos critican la violencia que el narcotráfico produce, pero pocos hablan de la estructura económica, política y social que lo hace posible: ese andamiaje de políticos que protegen a narcotraficantes y narcotraficantes que financian a políticos; de criminales organizados que lavan dinero en instituciones financieras que se benefician con ello; de sicarios que asesinan a policías, y de policías que les pagan para hacerlo; de jueces que se vuelven cómplices del crimen organizado, y del crimen organizado que los soborna • Marchemos para demostrar que la seguridad es una demanda popular • Para que propongan medidas concretas en lugar de pretextos políticos • Porque el problema no es nuevo, pero las soluciones deberían serlo • Porque nadie ha demostrado la voluntad real de resolverlo • Porque hay que pensar en las raíces de la criminalidad y no sólo en sus efectos • Porque México es un país cada vez más violento y esa violencia se ha vuelto infrahumana • Porque será necesario actuar de manera sistémica y no sólo represiva • Para elaborar un catálogo confiable de lo que puede hacerse contra el crimen • Para que se analice la experiencia de otros países y se aprenda de ellos • Para profesionalizar a la policía • Para reformar a los Ministerios Públicos • Para presionar a los políticos • Para que asuman su responsabilidad en vez de eludirla • Para que las grandes movilizaciones lleven a grandes redefiniciones • Para que los ciudadanos ausentes se hagan presentes • Porque las urnas no bastan • Porque es peor no hacer nada que hacer algo • Porque sólo a través de la exigencia y el reclamo se podrá construir la paz • Porque ninguna pasión paraliza tanto a un país como el miedo • Para que la población pueda vivir sin él • Porque no hay mayor infierno que ser esclavo de la ansiedad • Para que el silencio se convierta en una sola voz • Para retomar las calles • Para poder caminar por ellas • Para recuperar un país perdido • Para recuperar un país extraviado • Porque la indignación debe ser contagiosa • Porque ningún mexicano debe decir: “¿Y yo por qué debo marchar?” • Porque como sentencia Javier Sicilia: “¡Estamos hasta la madre!”

2/13/2011

Carta abierta a Joaquín Vargas



FOTO: Octavio Gómez
La clausura simbólica de MVS.

Denise Dresser

Estimado Joaquín:

Te escribo desde el desconcierto que me ha producido el despido de Carmen Aristegui por la supuesta violación del código de ética de MVS. Yo he sido colaboradora de MVS Radio desde hace dos años, como participante en la mesa política de los lunes. Siempre he agradecido el espacio, el apoyo y la libertad que durante ese tiempo nos brindaste allí. Siempre he pensado en ti como un hombre dispuesto a tomar riesgos, defender principios, asumir posiciones impopulares y enfrentarte al gobierno cuando ha sido necesario. Por ello me resulta aún más sorpresiva tu decisión, la cual corre en contra de tu biografía, la historia de la empresa y el perfil personal y profesional que has logrado construir. Me parece que has cometido un error grave, gravísimo, como resultado del cual todos pierden: pierde MVS, pierdes tú, pierde la libertad de expresión, pierde la Presidencia, pierde el país. He aquí las razones:

Nunca habrá un consenso sobre la decisión de Carmen Aristegui de abordar el tema de la manta en el Congreso –denunciando el supuesto alcoholismo de Felipe Calderón– como lo hizo. Habrá quienes argumenten que informó sobre un hecho noticioso e hizo las preguntas pertinentes, y habrá quienes digan que se excedió. Habrá quienes insistan en que tenía derecho a cuestionar a Felipe Calderón como lo hizo, y habrá quienes repliquen que se equivocó. Habrá quienes subrayen que la salud mental de un presidente es un tema de interés público, y habrá quienes contesten que es del orden estrictamente privado. Habrá quienes cuestionen a Carmen por dar validez a los planteamientos de Gerardo Fernández Noroña, y habrá quienes digan que se volvieron informativamente importantes en el momento en que suspendieron las labores del Congreso.

Independientemente de la posición que los lectores, radioescuchas y ciudadanos en general asuman, lo que queda claro es que no se despide a un periodista por hacer preguntas incómodas, airear temas controvertidos o hacer comentarios editoriales que generen escozor. De ser así, ningún periodista mexicano tendría empleo en este momento. Ningún periodista internacional hubiera sobrevivido esa vara de medición. Rush Limbaugh ya hubiera sido despedido por acusar a Barack Obama de “musulmán”; William Safire hubiera sido despedido por llamar a Hillary Clinton una “mentirosa congénita”; Larry Rohter hubiera sido despedido por escribir acerca de los problemas con el alcohol que tenía Lula; Jorge Ramos hubiera sido despedido por preguntarle a Vicente Fox si usaba Prozac. Pero los despidos no se dan precisamente porque el valor fundacional de la libertad de expresión se protege por encima del interés empresarial o los sentimientos heridos del aludido.

Al emitir un comunicado en el cual aseguras que Carmen Aristegui “violó el código de ética” de la empresa, has generado una enorme –y legítima– suspicacia. En primer lugar, te verás obligado a hacer público ese código de ética, incluyendo la prohibición explícita de diseminar rumores como si fueran información, firmado por ella. Y si no lo haces, seguirás alimentando la especulación que te rodea. Que si te llamaron de Los Pinos para exigir una disculpa y por ello se la demandaste a Carmen. Que si querías hacerle un favor al gobierno –entregándole la cabeza de Carmen en bandeja de plata– a cambio de la renovación y la ampliación de tus concesiones. Que, en el momento de obtenerlas, lo primero que harás será vendérselas a Carlos Slim. Que desde hace un buen tiempo sentías que la presencia de Carmen en MVS era una amenza a tus intereses empresariales y que, en el fondo, su despido en este momento fue tan sólo un pretexto. Esto es lo que se dice sobre ti de manera reiterada. Esto es lo que sale a colación cada vez que se menciona tu nombre. Con una reacción sobredimensionada y colérica, has logrado empañar de golpe tu reputación y la de tu familia. A partir de hoy serás visto como un censor, un represor, un hombre intolerante. Alguien que no entiende los principios que la democracia –para sobrevivir– necesita resguardar.

Y aunque niegues la presión de la Presidencia, será tu palabra contra la de Carmen Aristegui. Será tu versión de los hechos contra la de ella. Y en esa confrontación llevas todas las de perder, porque había muchas formas de darle una salida a este problema. MVS pudo haber emitido un comunicado de prensa diciendo que la posición expresada por Carmen no constituía la posición oficial de la empresa, punto final. Pero al exigirle a Carmen que leyera una disculpa redactada por ti cerraste la puerta a una mejor solución para todos los involucrados.

Si tu objetivo era congraciarte con Los Pinos, en realidad le has enviado una manzana envenenada. Las protestas por parte de la Presidencia serán vistas como un esfuerzo fallido por negar su involucramiento. Si Felipe Calderón no te pidió una disculpa por parte de Carmen Aristegui, la percepción entre los millones de radioescuchas de MVS en este momento es que así fue. Si Felipe Calderón no tiene un problema de alcoholismo, después de este sainete será aún más difícil convencer a la opinión pública de lo contrario. Hoy el presidente se enfrenta a un grave problema de imagen. El que da la impresión de irritarse demasiado, negar demasiado, exigir disculpas y demandar cabezas tan sólo confirma la acusación lanzada en su contra.

Y tú, Joaquín, al actuar como lo has hecho, has contribuido a crear esa percepción. Tu comportamiento, efectivamente, ha sido suicida. Y eso, como bien dijo Carmen Aristegui en su conferencia de prensa, no lo merece tu familia, no lo merece MVS, no lo merecen los ciudadanos, no lo merece México.

Como colaboradora de MVS, como alguien que ha aplaudido la independencia y el valor civil de la empresa en el pasado, como ciudadana mexicana consciente de sus derechos y dispuesta a pelear para defenderlos, te pido que reconsideres tu postura y pares un proceso que se ha revertido en tu contra. Como escribió la novelista Pearl Buck, ganadora del Premio Nobel, “cada gran error tiene su punto medio; ese segundo cuando puede ser rectificado y quizás remediado”. Ese momento ha llegado para ti, Joaquín. Ojalá apeles a los mejores ángeles de tu naturaleza, en lugar de sucumbir a los peores demonios que te han poseído en los últimos días.

(+) Este texto se publica en la edición 1789 de la revista Proceso, ya en circulación.

1/05/2011

La caída masculina


FOTO: Octavio Gómez

Denise Dresser


MÉXICO, D.F., 5 de enero.- ¿Son las mujeres un género mejor? ¿Poseen características que las harán dominantes en la sociedad postindustrial y en la era de la información? ¿Estamos presenciando la decadencia lenta pero segura de los hombres a nivel global? ¿Sirven para algo cuando las mujeres pueden hacer cada vez más cosas solas, incluyendo la procreación? ¿Estamos presenciando un histórico cambio de papeles? Estas son las preguntas que plantea Hannah Rosin en un artículo provocador publicado en The Atlantic Monthly. Allí llega a la conclusión de que las décadas por venir estarán definidas por el ascenso de las mujeres. La lucha por la equidad cederá el paso a una realidad innegable: Los sistemas económicos que están cobrando fuerza en el mundo dependen más de los atributos femeninos que de las características masculinas. En el siglo XXI las mujeres se están adaptando mejor.

Históricamente, el mundo ha estado poblado por sociedades patriarcales, centradas en la concepción, educación y dominancia de los hombres. Durante milenios, las niñas han sido sacrificadas, asesinadas, subyugadas para asegurar el predominio del género opuesto. Las mujeres han sido, como bien lo definió Simone de Beauvoir, el “segundo sexo”.

Pero ahora la preferencia milenaria en favor de los hombres está cambiando. Las mujeres de nuestra generación quieren hijas porque nos gusta cómo somos y sabemos lo que es posible lograr. Poco a poco, las mujeres están ocupando papeles importantes en la ciencia, la ingeniería, la computación, la medicina. Como argumenta Rosin, las mujeres tienden a vivir más que los hombres, acaban sus carreras en proporción más alta que los hombres, y les va mejor en la sociedad de la información que nivela el terreno de juego entre los sexos.

La economía global está evolucionando de una manera que erosiona la preferencia histórica en favor de los hijos varones. En Corea del Sur –un país patriarcal y rígido durante la mayor parte de su historia– la entrada de las mujeres a la fuerza de trabajo, primero como obreras y después como profesionistas, ha llevado a cambios sustantivos en las costumbres y en las leyes. Ahora las mujeres que se divorcian pueden obtener la custodia de sus hijos, heredar propiedad, mantener su propio nombre. Apenas en 1985 las encuestas revelaban una preferencia marcada (50%) en favor de los hijos varones. Hoy la proporción de mujeres coreanas que desean tener niños en vez de niñas ha caído a 15%. Y lo mismo está ocurriendo en países como India y China.

Los cambios que explican este viraje son cada vez más obvios. El éxito económico está definido cada vez menos por la fuerza y el vigor físicos, y cada vez más por la habilidad para pensar y comunicar. Las sociedades que han aprovechado el talento de todos sus adultos –y no sólo de los hombres– son las más exitosas en la actualidad. Según la OCDE, mientras más grande sea el poder de las mujeres, mayor será el desarrollo económico. Mientras más grande sea la presencia femenina en la fuerza de trabajo, mayor será la capacidad de crecer y de competir exitosamente. Mientras mejor les vaya a las mujeres, mejor le irá al país.

A los hombres les ha afectado más la crisis económica global que a las mujeres. Los empleos perdidos han sido aquellos ocupados predominantemente por hombres: las manufacturas, la construcción, las finanzas. Y algunos de esos trabajos regresarán, pero el patrón de la dislocación masculina no es algo temporal o aleatorio, explica Rosin. La recesión ha revelado el cambio paradigmático que ha ocurrido durante los últimos 30 años. México, al igual que muchos otros países, se está convirtiendo en un matriarcado de facto, donde la mayor parte de las decisiones se toman ante la ausencia física o económica de los hombres. Esa tendencia irá al alza ya que la economía postindustrial valora una serie de habilidades –inteligencia social, comunicación abierta, la capacidad de concentración– que no son predominantemente masculinas. En partes pobres de la India, las mujeres están aprendiendo inglés con mayor velocidad que los hombres para poder trabajar en los call centers. En China, 40% de las compañías pertenecen a mujeres.

Y sí, es cierto que muchos patrones de discriminación prevalecen y es doloroso ver su perpetuación en nuestro país y en otras latitudes. Los pasillos del poder siguen dominados por hombres. Pero al mismo tiempo están ocurriendo cambios paradigmáticos y estructurales que abrirán las puertas a mujeres dispuestas a empujarlas. No se están dando a la misma velocidad en distintas partes del mundo, pero la tendencia al empoderamiento económico femenino está allí. Mientras las mujeres se educan e ingresan al mercado de trabajo en el sector servicios, los hombres se vuelven víctimas del fin de la era de las manufacturas. Las mujeres han aprendido a usar su cabeza, mientras que los hombres siguen apostándole a sus manos. Las expertas en computación y en enfermería y en contabilidad y en administración están reemplazando a los electricistas y a los trabajadores de las fábricas y a los empleados en la industria de la construcción.

Cuando la fuerza física se vuelve un factor secundario del éxito, las mujeres demuestran lo que ya sabíamos pero que al mundo le ha tomado mucho tiempo aceptar: Las mujeres son inteligentes, responsables, confiables, flexibles, buenas empleadas. Su estilo de liderazgo tiende a ser más incluyente y consensual. Cargan consigo una sensibilidad moral muchas veces ausente en los ámbitos dominados por hombres. El impacto de todo ello va a ser grande y duradero; demográficamente hablando, en las décadas por venir la clase media va a estar dominada por mujeres. Conforme pase el tiempo, van a ser cada vez más educadas, más independientes, más competitivas. Van a hacer lo que la bailarina Ginger Rogers dijo a su pareja Fred Astaire: lo mismo que tú, pero con tacones altos.

12/07/2010

Diez años de desilusión



Denise Dresser

MÉXICO, D.F., 7 de diciembre.- “Este es el invierno de nuestro descontento”, anuncia el duque de Gloucester en la obra shakesperiana Ricardo III. Y vaya que lo es en México tras 10 años de gobiernos panistas en la Presidencia: 10 años con logros como la estabilidad macroeconómica, la expansión de las libertades, el crecimiento de la vivienda, la consolidación del programa Oportunidades, algunas reformas obtenidas en el Congreso. Logros sin duda, pero demasiado pequeños para el tamaño de los retos que México tiene enfrente y que ha ignorado. Mientras tanto, Felipe Calderón convoca a impedir la “tragedia” que significaría el regreso del PRI a Los Pinos, y las encuestas colocan a Enrique Peña Nieto a 40 puntos de ventaja sobre cualquier adversario.

La verdadera tragedia es que el PAN mismo ha contribuido a crear ese escenario. Lleva 10 años produciendo presidencias que no han podido o no han querido pelear por la modernización de México y han preferido conformarse con su inercia; celebrar su estancamiento; darse palmadas en la espalda por las crisis que evitaron y por los riesgos que no tomaron. Vicente Fox será recordado en gran medida por todo lo que pudo hacer y no hizo. Felipe Calderón, por la primacía que le dio a una guerra que no pudo ganar. Por todo lo viejo del antiguo régimen que sigue vivo entre nosotros.

Ambos se convirtieron en presidentes que no quisieron lidiar con los vicios del viejo sistema y erradicarlos. Dos líderes que no pudieron encarar a los peores demonios del PRI como forma de vida y encontrar la manera de exorcizarlos. Incapaces de entender que con la transición tenían ante sí la posibilidad de transformar y no sólo de preservar. Alguien como Vicente Fox, quien había denunciado a las tepocatas, a las alimañas y a las víboras prietas para después tomarse la foto junto a ellas.

Vicente Fox prefirió vender antes que gobernar. Prefirió promover antes que cambiar. Prefirió viajar a lo largo del país antes que comprender lo que debía hacer para echarlo a andar. Prefirió conformarse con la estabilidad macroeconómica, sin pensar en lo que tendría que haber hecho para construir una economía más dinámica sobre sus cimientos. Prefirió mirar el vaso medio lleno, sin ver que la mirada mundial lo ve cada vez más vacío. Un país económicamente estable pero paralizado, subsidiado por su petróleo y sus migrantes. Quizás mejor que ayer para algunos, pero igual que ayer para muchos.

Un país que –en términos de reformas profundas y necesarias– lleva 10 años dormido. Ignorando los retos que la globalización exige: una economía más competitiva, una mano de obra más productiva, una población más educada, un capitalismo más dinámico que genere riqueza y –al mismo tiempo– tenga los incentivos para distribuirla mejor. Un país con logros que palidecen ante el peso de los problemas que Vicente Fox y Felipe Calderón dejarán tras de sí.

Un México más libre pero más polarizado. Un México con más crédito pero con más crimen. Un México con más vivienda pero con más narcotráfico. Un México con más Oportunidades del cual un número creciente de personas decide emigrar. Un México con un Estado más descentralizado pero más acorralado por intereses particulares cada vez más poderosos. Un México con baja inflación y alta concentración de la riqueza. Un México dividido en un Norte violento y un Sur estancado. Un México que va perdiendo la ventaja competitiva de su cercanía con Estados Unidos, mientras lamenta el surgimiento del antimexicanismo que su letargo y su violencia han contribuido a desatar.

Quizás Vicente Fox y Felipe Calderón no son responsables de esta larga lista de sinsabores, ya que el PRI como partido mañoso y obstructor también carga con una parte de la culpa. Pero en muchos casos los presidentes panistas han exacerbado los problemas existentes. Por acción y por omisión. Por lo que hicieron y por lo que dejaron de hacer. Por las viejas reglas del juego que no modificaron y con las que permitieron que los poderosos y los privilegiados en México siguieran jugando. Por todo aquello frente a lo cual Vicente Fox cerró los ojos o volteó la mirada. Por la frivolidad desplegada que su propia esposa fomentó. Por las negociaciones difíciles que debió haber emprendido y eludió. Por el vacío de poder que produjo y que otros llenaron. Porque a lo largo de seis años Fox fue un candidato permanente pero un presidente intermitente. Fue un porrista de tiempo completo pero un jefe de Estado que llevó a éste a su debilitamiento.

Y ese probablemente es el peor legado foxista con el cual Felipe Calderón no ha podido lidiar. Un Estado que en rubros cruciales ha perdido la capacidad para serlo. Un Estado que existe para proteger la seguridad de la población pero no puede hoy asegurarla. Un Estado que existe para gobernar en nombre del interés público que ha sido rebasado por los intereses fácticos. Un Estado acorralado por las fuerzas que debería articular pero frente a las cuales se ha rendido. Un Estado arrinconado por los múltiples “centros de veto” que constriñen su actuación. Los monopolistas rapaces y los líderes sindicales atrincherados y las televisoras chantajistas y los empresarios privilegiados y los movimientos sociales radicales y los priistas saboteadores que ofrecen pactar pero sólo para diluir. Todos los que ejercen el poder informal en México. Todos los que han llenado el hueco que la Presidencia encogida deja allí.

En días recientes, Felipe Calderón ha argumentado que sería una “tragedia” volver al pasado con la corrupción, las complicidades y la opacidad que lo caracterizaron. El problema es que la tragedia ya está aquí entre nosotros. Encarnada en cada momento en que Felipe Calderón pactó con Elba Esther Gordillo, protegió a Juan Camilo Mouriño, salvó a Juan Molinar, se negó a entregarle datos al IFAI, se doblegó ante Televisa y no encaró a Carlos Slim. La tragedia de dos presidentes panistas: uno que sacó al PRI de Los Pinos y otro que lo regresará allí. Dos presidentes que salen relativamente mejor librados que sus peores predecesores, pero eso es poco decir. Dos figuras que sembraron esperanzas pero ahora cosechan reclamos. Al juicio de la historia le corresponderá aclarar si las presidencias desilusionantes de Vicente Fox y Felipe Calderón se explican por constricciones estructurales al margen de su temperamento o si ellos mismos las exacerbaron. Por miedo o flojera o ausencia de audacia o falta de experiencia. Sea cual sea la respuesta, el último presidente panista a dos años de terminar su periodo está inmerso en una tragedia como la definió Albert Schweitzer: “lo que muere dentro de un hombre mientras él sigue vivo”.

11/22/2010

Tiranosaurio mex



FOTO: Octavio Gómez
Salón de sesiones en la SCJN.

Denise Dresser

MÉXICO, D.F., 22 de noviembre.- ¿En qué se parece la Suprema Corte a uno de los dinosaurios más grandes del mundo? ¿Por qué compararlos, si la Corte tiene su sede en la calle de Pino Suárez y el tiranosaurio habitó la parte occidental de Estados Unidos hace 65 millones de años? ¿Hay alguna afinidad entre una institución que imparte justicia y un reptil del Periodo Cretácico? Las similitudes no son obvias hasta que uno lee el documento elaborado por dos investigadores del CIDE –Carlos Elizondo y Ana Laura Magaloni– y titulado: ¿Por qué nos cuesta tanto dinero la Suprema Corte?”. Y allí en blanco y negro se percibe el parecido: la Corte, como el tiranosaurio, es un enorme depredador. Un carnívoro hambriento. Un espécimen que devora recursos de la ciudadanía como los dinosaurios devoraban las aves de su era.

El argumento detrás de esa enormidad es el deseo de asegurar la independencia y la autonomía del máximo tribunal. Antes de la reforma emprendida por Ernesto Zedillo en 1994, la Suprema Corte era una entidad sumisa, doblegada, guardián de los deseos del Poder Ejecutivo. No tenía el tamaño o el peso suficientes para ser considerada uno de los depredadores más feroces; ni a hadrosaurio llegaba. Pero a partir del parteaguas que el presidente impulsó, la Corte comenzó a cambiar en aras de convertirse en un árbitro jurídico creíble y aceptable. Esa tarea incluyó una serie de políticas diseñadas para asegurar su independencia: que los ministros duraran 15 años en el cargo, que sus sueldos no pudieran ser reducidos, que cuando se retiraran tendrían derecho a una pensión vitalicia, que la institución podía elaborar su propio presupuesto para que se incluyera –sin cambios– en el Presupuesto de Egresos, y que el presidente de la Corte tenía la facultad de administrar esos recursos como quisiera.

Y allí está el resultado casi 20 años después: una Corte independiente pero cara, autónoma pero rapaz. La independencia no ha asegurado el buen uso de los recursos. Más bien ha transformado a la Corte en un carnívoro constante que se alimenta a sí misma de forma ineficiente, irracional e ineficaz. En lugar de evolucionar y transformarse en pájaro, la Suprema Corte tan sólo prosiguió con las mismas prácticas del Pleistoceno priista. Y así, mordida tras mordida del presupuesto público, ha llegado a ser la Corte más cara del mundo, sin ser la más productiva o la más generadora de confianza ciudadana. Así como hay 30 especímenes de tiranosuarios rex, en México la Corte despliega un gran número de prácticas asociadas con su conversión en tiranosaurio mex.

Desde el 2003, el presupuesto asignado a la Suprema Corte ha aumentado. En 2009, la Corte gastó entre 40 y 90% más que los Poderes Judiciales en los estados. Hoy la SCJN gasta mucho más que otros tribunales prestigiados en el mundo. La Suprema Corte de Estados Unidos aplica el 37% de lo que ejerce la mexicana. La de Canadá gasta el 15.2% de lo que eroga la nuestra. El Tribunal Constitucional de España usa sólo el 14.4% de los recursos que se embolsa anualmente el de México. Y a pesar de que la SCJN gasta tanto, no es la más productiva. El tribunal constitucional de Perú resuelve 37% más asuntos que nuestra Corte, pero con un presupuesto equivalente a 3% del ejercido por nuestro máximo tribunal.

Y llegamos hasta aquí con una Suprema Corte cara y comparativamente improductiva porque ha seguido las prácticas del viejo régimen, las reglas del juego de la era priista que convirtieron la función pública en una fórmula para la distribución del botín. Para la contratación de familiares. Para la creación de empleos. Para el otorgamiento de favores. Para la institucionalización del patronazgo. Por ello nuestra Corte, con sus 3 mil 116 funcionarios, tiene casi siete veces más personal que la Suprema Corte estadunidense y 45 veces más que el Tribunal Constitucional de Chile. Peor aún: de esas 3 mil 116 plazas, el 75% son para funciones de carácter administrativo y sólo el 25% sirven en funciones sustantivas o jurisdiccionales. La Corte mexicana dispone de 108 secretarios de estudio y cuenta. Pues resulta que el Tribunal Constitucional Español tiene sólo 54 plazas similares, pero con la mitad del número que emplea la nuestra resolvió más casos en el 2009. Nuestro tribunal supremo es tan grande, pesado y aletargado como los fósiles de sus contrapartes dinosáuricas.

¿Y en qué gastan tanto? Pues cada uno de los ministros gana 347 mil pesos netos al mes, más que el presidente de la República, quien percibe 152 mil pesos netos. Gastan más en los sueldos que se otorgan que los ministros en Canadá, Estados Unidos, Alemania, España, Colombia y Perú. Gastan en pensiones vitalicias que van de 150 mil a 225 mil pesos mensuales. Gastan en seguros de gastos médicos mayores, por los cuales el máximo tribunal eroga de 10 mil a 100 mil pesos anuales por cada ministro, incluyendo a los ya retirados. Gastan una suma diaria de 33 mil 766 pesos presupuestada para alimentos por ministro. Gastan en viáticos para viajes nacionales e internacionales la cantidad de 19 millones 148 mil 457 pesos, que diariamente serían 54 mil 115 pesos por persona. Gastan porque pueden hacerlo.

Los ministros, lamentablemente, habitan ese país paralelo distinto al de la mayor parte de los ciudadanos. En esa otra realidad pueden ser los reyes mejor alimentados, los sultanes más apapachados, los dinosaurios más engordados. Desde su posición privilegiada no tienen que predicar con el ejemplo, dejar de autoasignarse prestaciones excesivas o injustificables, valorar la ética pública o afianzar la confianza ciudadana. Ante los escandalosos datos revelados por el CIDE han respondido con el silencio o la ofuscación. Quizás creen en el viejo dicho que se usa para justificar los sueldos altos: “si pagas cacahuates, obtendrás monos”. El problema no es que hayamos creado monos, pero sí hemos concebido un dinosaurio insaciable. Tenemos una Corte muy cara, mal administrada, con una burocracia demasiado amplia y con sueldos y prestaciones excesivas para los altos cargos. Un tiranosaurio mex que se nutre del erario y de los impuestos pagados por millones de ciudadanos.

11/10/2010

El castigo a Obama



FOTO: AP
Obama. Los días difíciles


Denise Dresser

MÉXICO, D.F., 10 de noviembre (Proceso).- El ceño fruncido. La mirada apesadumbrada. El semblante triste. La voz apagada. Señales de un Barack Obama acorralado por la elección que fue un referéndum sobre su gobierno y reveló la magnitud del rechazo hacia la ruta que trazó. Señales de un presidente arrinconado por quienes equiparan los logros de sus primeros dos años con el “socialismo” sofocante y el Estado sobreprotector. Obama quiso ser una figura transformadora pero una gran porción del electorado lo castigó por los cambios emprendidos y lo que descuidó por llevarlos a cabo.

Errores tácticos y fallas de comunicación han producido una presidencia encogida y a la defensiva. El famoso Yes we can –“Sí se puede”– ha sido remplazado por un discurso mucho menos ambicioso y mucho más centrado en aquello que le preocupa al electorado estadunidense: el estado precario de la economía. Las encuestas de salida lo constatan: hoy los estadunidenses están preocupados, ansiosos, enojados. Sienten que Washington les ha fallado y que el presidente los ha olvidado. Porque a pesar de todo aquello que Obama logró –la reforma al sistema de salud, la reforma de la regulación financiera, el paquete de estímulo económico, el acuerdo sobre armas nucleares con Rusia, el rescate de la industria automotriz– hay hechos que ensombrecen todo lo demás. Una cifra de desempleo del 9.6 por ciento. Millones de familias que han perdido sus casas y sus ahorros por el colapso financiero. La economía que se recupera pero no lo suficiente.

Y allí radica quizás el error más importante que Obama cometió y el cual explica la situación precaria en la que se encuentra. Él y su equipo no entendieron que el desempleo debió haber sido una parte central de su agenda en el primer año. La gente desempleada ahora no tiene paciencia para esperar cambios que darán fruto en los años por venir. Pero Obama quiso gobernar para la historia y de allí que centrara casi toda su energía en empujar la reforma de salud. Pasó el primer año de su administración negociando con los republicanos, convenciendo a los demócratas, buscando los votos para obtener la aprobación de una reforma de gran calado. Lo logró y sin duda pasará a la historia por haber instrumentado algo trascendental para el país.

Pero nunca pudo explicar con claridad los beneficios futuros que la reforma aseguraría. La estrategia de comunicación con el público fue abismal. Y mientras él negociaba y cabildeaba –encerrado en la Oficina Oval– comenzó a surgir el movimiento del Tea Party que rápidamente construyó una narrativa alternativa. Personajes de los medios como Rush Limbaugh y Glen Beck empezaron a agitar a una sociedad ansiosa y construyeron una coalición basada en el resentimiento, el racismo, las posturas antigubernamentales, la oposición visceral a Obama. Sarah Palin regresó al escenario político y se volvió una de las voceras más poderosas de una corriente política montada sobre el enojo y la frustración. Y aunque mucha de la información diseminada sobre Obama y sus iniciativas era falsa, tuvo eco en una sociedad que no entendía lo que el presidente estaba haciendo y cómo la iba a beneficiar.

Los miembros del Tea Party lograron armar una narrativa según la cual Obama no era progresista sino “socialista”. La reforma de salud no fue un gran triunfo sino un error colosal. El problema con la economía no ha sido la falta de un estímulo gubernamental mayor, sino el crecimiento de un déficit colosal. El rescate de la industria automotriz no fue un acto necesario sino una intervención gubernamental injustificada. El gasto expansivo del gobierno no fue indispensable para prevenir una depresión económica mayor, sino un intento por colocar a Estados Unidos dentro del campo comunista. Día tras día, los medios de ultraderecha se dedicaron a mandar este mensaje. Día tras día, los grandes intereses financieros –afectados por la nueva regulación que Obama había creado para contener su voracidad– se dedicaron a financiar a la oposición recalcitrante y atizarla.

Electoralmente hablando, el golpe más duro para Obama provino de los electores independientes, alienados por una presidencia que prometió cambiar el clima polarizado en Washington y no fue capaz de hacerlo. Los llamados swing voters (electores que cambian de preferencia según el candidato o la plataforma) salieron a las urnas y castigaron a Obama por el poco énfasis que puso en la promoción del empleo. Y por ello los republicanos obtuvieron una victoria de proporciones históricas, con la cual controlarán la Cámara Baja. Desde allí es probable que buscarán desmantelar, diluir y frenar la agenda progresista de Obama a cada paso. Sobrevendrá la parálisis cuando Estados Unidos requiere justamente lo contrario.

Un prominente miembro del Partido Republicano –Mitch McConnell– ha dicho que el objetivo será convertir a Barack Obama en un presidente “de un solo periodo”. Y sin duda, los esfuerzos de los republicanos fortalecidos se encaminarán en esa dirección: bloquear y debilitar lo suficiente a Obama como para evitar su reelección en 2012. Pero algo que ha caracterizado a Obama es su capacidad para reinventarse en circunstancias adversas y salir triunfante. Lo que probablemente presenciaremos en los próximos dos años es a un Obama más moderado, más centrista, más atento al mensaje conservador que una buena parte del electorado le acaba de enviar. Su objetivo central ya no será remodelar a fondo al país, sino hacer todo lo posible para asegurar su reelección.

Y ello entrañará recordar la frase que uno de sus predecesores –Bill Clinton– colocó sobre un cartel en su cuartel de campaña: It’s the economy, stupid, o “Es la economía, estúpido”. Hoy como ayer, los votantes votan conforme al estado de su bolsillo. Si Obama no logra disminuir el desempleo y fomentar el crecimiento económico, será recordado como un presidente que habló de “la audacia de la esperanza” pero no pudo hacerla realidad. l

10/25/2010

21 reflexiones sobre la Licitación 21
Denise Dresser MÉXICO, D.F., 25 de octubre (Proceso).-

1
) El gran ganador del colapso de la alianza Televisa-Nextel es Ricardo Salinas Pliego, quien logra efectuar otro Chiquihuitazo ante el pasmo del gobierno, que ve el fin de su intento por crear otro competidor con la capacidad de enfrentar a Carlos Slim.

2) Slim es otro personaje que debe estar de plácemes, ya que el fin de la asociación Televisa-Nextel significa el fin de los desatinados esfuerzos gubernamentales por inyectar competencia en el sector de la telefonía celular.

3) Salinas Pliego demuestra nuevamente que a través de la intimidación, la denostación y las tácticas agresivas puede sacar a un competidor –en esta ocasión Televisa-Nextel– de la jugada. El episodio reciente tan sólo confirma su reputación de empresario gangsteril. De nuevo obtiene lo que quiere: así como se apropió ilegalmente del Chiquihuite, ahora consigue doblegar a Televisa y a Felipe Calderón.

4) Ante la probabilidad de litigios interminables interpuestos por TV Azteca, Televisa prefiere rendirse y adoptar el papel de víctima.

5) Televisa se ve obligada a beber una sopa de su propio chocolate. En otras instancias en las que su predominio iba a verse afectado –como en el caso de una tercera cadena de televisión– hizo lo mismo que Ricardo Salinas Pliego ha hecho ahora: usar la pantalla de televisión para desacreditar a su adversario.

6) Ante su derrota, Televisa intenta presentarse como adalid de la competencia frustrada, cuando siempre ha rechazado la competencia y ha recurrido a todas las argucias legales y extralegales para frenarla.

7) Televisa denuncia que el poderío Telmex-Telcel representa un freno para el desarrollo de México cuando su propio predominio en la televisión tiene el mismo efecto. Es un caso clásico del “burro hablando de orejas”.

8) Televisa denuncia lo que llama “la falta de certidumbre jurídica” que llevó a compañías extranjeras a no participar en la Licitación 21, cuando no lo hicieron precisamente porque saben de lo que es capaz la televisora para lograr sus fines. Televisa lamenta la falta de competencia extranjera en el sector, cuando siempre ha hecho todo a su alcance para frenarla.

9) Televisa se queja de que Telcel –o sea Carlos Slim– ha usado sus influencias para aniquilar a los “nuevos jugadores”, cuando Televisa siempre ha hecho lo mismo. La hipocresía de su posición es obvia y risible.

10) Televisa dice que “le creyó” al gobierno lo de fomentar la competencia, cuando la Licitación 21 que ganó desde el principio estuvo plagada de irregularidades.

11) Televisa se queja de la “ofensiva mediática, legal y gubernamental” sin precedente en la historia, cuando la que padece es la misma que puso a andar hace unos años contra los adversarios de la Ley Televisa.

12) Televisa se sintió profundamente ofendida de que los críticos de la licitación se refirieran a ella como una “ganga”, cuando históricamente ha sido el beneficiario de múltiples “gangas” otorgadas por el gobierno, empezando por su propia concesión, por la cual no pagó un solo peso.

13) Televisa se queja de los 72 amparos interpuestos en su contra e ignora los innumerables amparos a los que ha recurrido en el pasado para mantener su posición duopólica.

14) La televisora culpa al gobierno por haber creado el “hervidero politico” en el cual se convirtió la licitación, cuando era evidente que surgiría por los términos irregulares en que se realizó.

15) La televisora sugiere que el gobierno mismo usó la licitación para “chantajear a Televisa de cara a la contienda electoral de 2012”. Por algo lo dirá: lleva años chantajeando a los partidos y sabe cómo hacerlo. La única diferencia aquí es quién iba a chantajear a quién.

16) Televisa dice que no quiso “quedar en manos del gobierno federal” y por ello se levantó de la mesa. La empresa actúa como si no fuera la concesionaria de un bien público sujeta a reglas, y trata de ocultar la razón real por la que se retiró: el miedo a Ricardo Salinas Pliego y el desgaste público que le ha producido el pleito, reminiscente del escándalo que estalló alrededor de la Ley Televisa.

17) A lo largo del proceso, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes exhibió una ineficacia descomunal. Quiso usar un medio malo (la Licitación 21) para alcanzar un objetivo bueno (la competencia), y ahora Juan Molinar se ha quedado con las manos vacías. De nuevo el gobierno de Felipe Calderón emerge como el jugador más débil e incompetente.

18) Como bien lo ha señalado la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), la Licitación 21 fue irregular y de legalidad controvertible. De entrada, las bases fueron inequitativas y demostraron que el gobierno de Felipe Calderón quería elegir un ganador de antemano, en detrimento de otros posibles participantes.

19) A menos que un juez determine que todo el proceso fue irregular desde el principio, es poco probable que la licitación sea revocada y se efectúe de nuevo. Al hacer las cosas de la mala manera en que las hicieron, tanto la SCT como la Cofetel están en un callejón sin salida. La tan cacareada medida en favor de la competencia se ha derrumbado, y con un costo político muy alto para Calderón y su equipo.

20) La parcialidad gubernamental evidente en favor de Televisa despertó la ira de otro monstruo – Televisión Azteca–, y Juan Molinar no pudo hacer más que presenciar la pelea entre ambos.

21) El derrumbe de la Licitación 21 nos regresa al statu quo ante, y evidencia la debilidad del gobierno ante las criaturas que ha engendrado: Ricardo Salinas Pliego, Emilio Azcárraga Jean y Carlos Slim. Al final del día ganaron los que siempre se han dedicado a bloquear, obstaculizar, entorpecer, violar y monopolizar. Y perdieron los consumidores del país que se merecen procesos transparentes y equitativos, encaminados a fomentar la competencia. Ganaron los que una y otra vez logran vetar y perdieron las víctimas de esos vetos: los ciudadanos que pagan de más porque el gobierno no logra controlar a los monstruos que concibió.