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3/31/2014

Vivir con el ladrón en casa



Juan Carlos Ruiz Guadalajara
Minera San Xavier se prepara día con día hacia un cierre de mina responsable tanto en lo ambiental como en lo social, así reza en su portal de Internet la canadiense New Gold-Minera San Xavier (MSX). La empresa hizo pública días atrás su decisión de iniciar el cierre de su proyecto minero en Cerro de San Pedro y las acciones de remediación del sitio que ha explotado mediante tajo a cielo abierto a orillas del valle de San Luis Potosí. Según MSX, la disminución de la producción por agotamiento de las reservas en la zona del tajo y la baja en los precios del oro son las razones centrales del cierre. También informa que, si bien suspenderá la extracción de nuevos materiales, mantendrá por algunos años la lixiviación con cianuro sobre la gigantesca montaña de material triturado que construyó en La Zapatilla, formada con 30 por ciento del territorio destruido. Más allá de su propaganda, lo cierto es que MSX ha iniciado una estrategia para lograr huir sin problemas de la escena de su crimen, y consumar con ello el delito que se propuso acometer cuando decidió operar al margen de la ley.

Existe un hecho fuera de toda discusión, incontrovertible, contundente no sólo como verdad histórica sino en términos de la verdad jurídica: el proyecto minero de tajo a cielo abierto de MSX ha sido, es y será ilegal. Es, por tanto, un delito que ha provocado enormes daños ambientales y sociales irreversibles que ya afectan a todos los habitantes de la ciudad de San Luis. Es también uno de los despojos más escandalosos del patrimonio de la nación y un episodio notable de entreguismo. La opinión pública nacional e internacional no se debe confundir: la canadiense MSX perdió todos los recursos legales interpuestos en contra del proyecto minero por Pro San Luis Ecológico, organización que encabezó la causa de los ciudadanos que habitamos en San Luis Potosí. El 23 de junio de 2004 la resistencia ciudadana logró el primer triunfo legal: el noveno tribunal colegiado determinó que la autorización ambiental condicionada que le fue otorgada el 26 de febrero de 1999 a MSX por la Secretaría de Medio Ambiente estaba llena de ilegalidades, por lo que declaraba su nulidad lisa y llana.

El 5 de octubre de 2005 el Tri­bu­nal Federal de Justicia Fiscal y Ad­ministrativa ordenó a la autoridad ambiental resolver la solicitud de cambio de uso de suelo de MSX de acuerdo con los lineamientos dados en este fallo, es decir, en apego a la sentencia que negó la autorización de su proyecto minero a la trasnacional y que declaró que ni de forma condicionada debió ser autorizado. Lo que siguió es ya del dominio público: Vicente Fox, como operador de un grupo político-empresarial de delincuencia organizada, desacató la resolución del Poder Judicial y extendió un nuevo permiso ilegal a MSX el 10 de abril de 2006. En enero de 2007 comenzó la destrucción de la zona, la persecución de opositores y el despliegue de mentiras en diversos medios para legitimar la decisión de MSX de imponer su negocio por la fuerza. En este adverso escenario, la resistencia jurídica diseñada por el abogado ambientalista Héctor Barri mantuvo viva la causa. De nada le sirvió a MSX y sus aliados el despliegue de corrupción, el tráfico de influencias, la compra de jueces, periodistas y académicos; tampoco la protección de Calderón. Con gran lentitud, las sentencias en contra de MSX fueron cayendo una tras otra ante lo irrebatible del caso. La última se dio el 15 de junio de 2011, obligando a un recurso de aclaración de sentencia resuelta en favor de la causa ciudadana el 23 de noviembre de 2012, y notificada a Pro San Luis Ecológico ¡hasta el 19 de septiembre de 2013!

MSX siempre estuvo consciente de su ilegalidad. El Estado mexicano renunció a la procuración justicia y actuó contra ciudadanos que utilizaron instrumentos legales para defender patrimonio ambiental e histórico de la nación. En sólo siete años la MSX ha provocado una devastación miles de veces mayor a la generada por 400 años previos de minería subterránea desde 1592. Ante la imposibilidad de reubicar lo que queda del histórico pueblo de San Pedro para ampliar el tajo, la empresa ha iniciado la fuga y de nuevo pretende confundir. Algunos sectores de la sociedad potosina han mordido el anzuelo del supuesto cierre con responsabilidad, al afirmar que MSX no se debe ir sin remediar los daños, olvidando que éstos son permanentes e irreversibles, y que estamos hablando de criminales impunes.

Del régimen de Peña Nieto tampoco podemos esperar justicia. Al igual que MSX su esencia es la ilegalidad, como lo demuestra la compra de la Pre­sidencia, el uso político del sistema penal y la entrega del país a los poderes fácticos. El mismo secretario de economía, Ildefonso Guajardo, asistió a comienzos de marzo a la feria minera de Toronto para invitar a las mineras a invertir en México. En una clara apología del delito y fingiendo demencia ante los crímenes de la minería canadiense, Guajardo afirmó que la competitividad de México se mantiene gracias a la estabilidad política y a la certeza jurídica para las inversiones [sic], es decir, a la certeza de ilegalidad e impunidad.

El caso de MSX no admite controversia: detrás de esta empresa yace una de las historias más negras del crimen minero-trasnacional, con la complicidad de funcionarios de México y Canadá. Debemos evitar que como sociedad nos impongan el olvido y escalar la causa a tribunales internacionales. Por desgracia, la ilegalidad endémica que nos corroe, la nula procuración de justicia y la impunidad que de ello deriva, hacen que por todos los rumbos del país estemos obligados a vivir con el ladrón en casa, y sometidos a innumerables formas de violencia social. ¿Hasta cuándo lo permitiremos?

9/17/2011

¿Made in Mexico? New Gold-Minera San Xavier y el blanqueo de ilícitos




Juan Carlos Ruiz Guadalajara*

En su reporte anual 2010, la canadiense New Gold-Minera San Xavier (NG-MSX) declaró haber producido 118 mil 708 onzas de oro, provenientes del tajo a cielo abierto que desarrolla en Cerro de San Pedro, San Luis Potosí. El promedio anual del precio de la onza de oro en ese mismo periodo fue de 1,262 dólares. Así, el valor total del oro extraído durante 2010 por NG-MSX (a un altísimo costo ambiental, social y jurídico para el valle de San Luis) ascendió a casi 150 millones de dólares. Tal cantidad de onzas equivale a un cubo de sólo 60 centímetros por lado con un peso de casi 4 toneladas, e implicó, en cálculos conservadores, la destrucción de más de 20 millones de toneladas de montaña y subsuelo, el uso de más de 10 mil millones de litros de agua del acuífero de San Luis y de al menos 4 mil toneladas de cianuro, la muerte de miles de animales y plantas del semidesierto, incluidas especies endémicas en peligro de extinción, así como la pérdida de un enorme territorio y sus cauces hídricos de temporal en una zona hasta hace poco protegida, entre otros daños irreversibles provocados por NG-MSX y las autoridades que le han permitido operar.

La empresa canadiense afirmó haber superado la producción de 2009 (95 mil 502 onzas de oro) no obstante el cierre temporal de la mina, y reportó que sus ganancias netas ascendieron a 85 millones de dólares gracias a los bajísimos costos de producción y al histórico aumento del precio del oro. Informó, además, haber destinado 9 millones de dólares para ampliar las camas de lixiviación y aseguró que trabajaba con todos los niveles de gobierno en México y diversos actores externos para mantener sin interrupciones la operación de la mina, no obstante haber sido declarado nulo el proyecto minero desde 2005 por tribunales federales, fallo que se confirmó en 2009 y que nunca fue acatado.

Desde esta última fecha la trasnacional desarrolló, como en 2006, una estrategia para obtener impunidad mediante la operación política de la justicia mexicana, la intervención del gobierno canadiense por conducto de su embajada en México, la inhibición de instancias de gobierno nacionales y estatales encargadas de aplicar la justicia ambiental, la dominación efectiva del territorio municipal donde se asienta el proyecto minero y, sobre todo, el desgaste de la resistencia ciudadana cuyos triunfos legales fueron ignorados por autoridades de todo tipo.

NG-MSX tranquilizó a sus socios al asegurarles que las autoridades mexicanas eran altamente comprensivas con la continuidad del proyecto, más allá de su ilegalidad por falta de permisos ambientales. Prueba de ello son las solicitudes de aprobación de una nueva manifestación de impacto ambiental (MIA) que la minera presentó a la Semarnat entre 2009 y 2010, mismas que le fueron negadas. Sin embargo, la mina se ha mantenido en operación y nunca ha sido sancionada, mucho menos investigada por esta grave irregularidad, o bien ante las pruebas y denuncias que existen sobre otros episodios que permiten presumir la comisión de múltiples ilícitos por parte de la empresa, desde compra de fincas históricas en Cerro de San Pedro a falsos propietarios, hasta contratos promovidos por la empresa con ejidatarios inexistentes para realizar despojo de tierras, pasando por la persecución y violencia contra opositores. De todo ello existen abundantes y sólidas evidencias que han sido ignoradas y que ameritan la urgente conformación de una comisión especial independiente para el rescate de la verdad.

En los pasados dos años, el objetivo central de la empresa ha sido gestionar políticamente la derogación de las leyes y normas que por años ha violado, para argumentar que el marco jurídico que le impedía operar ha desaparecido, principalmente el decreto estatal de 1993, que declaró gran parte del municipio Cerro de San Pedro zona de restauración y preservación de la vida silvestre.

Mediante un proceso municipal irregular patrocinado por la misma empresa, el pasado 26 de marzo el gobierno estatal avaló un nuevo plan de desarrollo urbano para Cerro de San Pedro, hecho a la medida de NG-MSX. Dicho plan derogó el decreto de 1993, eliminó el estatuto de restauración y preservación de la vida silvestre y lo cambió por el de vocación minera. Con esta componenda, el pasado 11 de agosto Semarnat autorizó a la minera una nueva MIA, supuestamente para optimizar (sic) la operación de la empresa canadiense que ha violado leyes y soberanía del país desde 2005.

NG-MSX también reclutó en 2010 a un ex funcionario neoliberal, subsecretario de Comercio Internacional en los gobiernos de Zedillo y Fox, Armando Ortega Gómez, quien además trabajó en el equipo de negociación del TLC: tras su paso por áreas clave de la Secretaría de Economía, se integró al Grupo México de Germán Larrea (el mismo de Pasta de Conchos) como director jurídico de la Southern Copper Co.

Ortega, nuevo operador de NG-MSX, conocía la ilegal situación de la canadiense en México antes de aceptar su dirección general y la vicepresidencia de New Gold en América Latina. Su misión ahora es muy específica: garantizar la operación impune de la mina, evitar que sea investigada, tratar de blanquear su imagen y perseguir a opositores.

Mientras el crimen organizado arrebata al Estado mexicano el control de territorios y perfecciona el lavado de dinero, las mineras, mayoritariamente canadienses, y sus aliados político-empresariales (conjunto que fuera definido por Carlos Montemayor como una nueva forma de crimen organizado) han obtenido ya más de la quinta parte del país para megaminería y se especializan ahora en el blanqueo de sus ilícitos con la anuencia de las autoridades, la tolerancia de los ciudadanos, la complicidad de jueces y la colaboración de tecnócratas y ex servidores públicos que ahora lucran como sus directivos, consejeros y accionistas. Estamos, sin duda, ante otra poderosa fuente de violencia social.

*Investigador de El Colegio de San Luis AC

7/23/2011

Industrias golondrinas y calamitosas



Miguel Concha
Ayer se celebró el Día Mundial contra la Minería a Cielo Abierto, correspondiente a este año.

En su convocatoria las organizaciones y redes firmantes dieron cuenta de los daños irreversibles y permanentes que esta industria trasnacional, y especialmente canadiense, genera en el patrimonio del país, por las grandes extensiones de territorio que ocupa, los desalojos que en algunas regiones realiza, la gran cantidad de agua que consume y la acidificación de la tierra que causa, dejándola improductiva; en la salud de las personas, por la contaminación de las aguas con cianuro y la emisión de gases nocivos que produce; en la ecología, por los efectos negativos que causa en la fauna y en los mantos freáticos; en la convivencia social armónica, porque aprovechándose de la pobreza e ignorancia de las poblaciones en nuestros países, logra penetrar en ellas y confrontarlas; en lo político, porque se impone a las autoridades constituidas, hace caso omiso de las leyes y decisiones jurídicas de los tribunales nacionales, y compra voluntades de servidores públicos y profesionistas corruptos del derecho.

Incluso en lo histórico y cultural, como desde hace más de 15 años ha venido sucediendo en la Minera San Xavier, en el Cerro de San Pedro, San Luis Potosí. Hace exactamente un año tatic Samuel Ruiz y la señora Concepción Calvillo de Nava denunciaron con esta misma oportunidad y en ese mismo lugar, citando a Carlos Montemayor, la delincuencia oficial organizada que esa situación manifiesta en México, pues luego de los fallos judiciales y decisiones administrativas favorables que el Frente Opositor a dicha minera de capital canadiense ha venido consiguiendo desde el año 2005, ésta sigue operando, con la muy posible complicidad de autoridades federales y estatales.

En la convocatoria a la que hacemos referencia se afirma que en Cerro de San Pedro la Minera San Xavier utiliza 32 millones de litros de agua al día, mezclados con 16 toneladas de cianuro. Esto es, que en una hora esta mina consume el agua que una familia utiliza durante 10 años. Tantos son los daños que estas empresas causan en México –donde gozan de 850 proyectos y disfrutan de 22 mil concesiones de exploración, lo que representa 20 por ciento del territorio nacional–, y tan pobres son los resultados de los gobiernos federal y estatal para proteger nuestro patrimonio y las poblaciones afectadas, que el 27 de octubre del año pasado se presentó en la Cámara de los Comunes de Canadá una iniciativa legislativa para que estas empresas rindan cuentas sobre el historial de derechos humanos y sus prácticas ambientales en el extranjero, así como del apoyo financiero y político que su gobierno les da. Lamentablemente la iniciativa fue rechazada por 140 votos en contra y 134 a favor, por lo que 35 importantes organizaciones civiles, sociales y religiosas solidarias de ese país han renovado su compromiso por esta reforma legislativa, y para movilizar a la opinión pública con el fin de frenar los abusos cometidos por las industrias canadienses extractivas, ya sea que operen en Canadá o en el extranjero.

Como se explica en la publicación especializada del Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, titulada El cianuro, la cara tóxica del oro, a una fuerte demanda de metales preciosos, particularmente del oro en los últimos años, se opone un agotamiento progresivo de los yacimientos más ricos, es decir, de los depósitos en los que este metal se encuentra en altas concentraciones en la roca.

Para resolver este problema, la industria minera usa una técnica especial: la llamada lixiviación, que consiste en bañar con agua y con cianuro el material obtenido y triturado con explosivos. El bajo costo de estas técnicas permite procesar de manera económica rocas que contienen oro en bajas concentraciones, lo que implica que sean muy grandes, con todas sus consecuencias, las superficies de terreno destinadas a esta industria. La explotación de estos yacimientos genera además millones de toneladas de desechos cargados de cianuro y metales preciosos cada año, que representan un riesgo innegable a los ecosistemas y la salud pública.

Debido a que el cianuro es evidentemente un producto tóxico, la minería de oro y sus procesos tienen que ser necesariamente una preocupación para los gobiernos y los ciudadanos en general. En Europa la toma de conciencia del riesgo representado por el cianuro llevó al Parlamento Europeo a aprobar una resolución en contra del uso de esta sustancia en la minería. Además, la descarga periódica de las aguas usadas en los ríos o los océanos con cianuros de toxicidad moderada no es la única fuente de contaminación del medio ambiente por estos elementos.

Según un informe del gobierno australiano, aun en condiciones normales de funcionamiento de la mina, cantidades de cianuro pueden perderse durante todas las etapas, desde su preparación hasta su descarga en los depósitos de relave, pasando por fugas en todo el proceso.

Durante los últimos 15 años, América Latina ha sido el destino preferido para las inversiones en exploración minera, concentrando en promedio 25 por ciento del total mundial. El 82 por ciento de estas inversiones se concentró sólo en cinco países: Perú, México, Chile, Brasil y Argentina, lo que no quiere decir que con ello hayan abatido los índices de desigualdad social o incrementado significativamente sus índices de desarrollo humano. Son más bien industrias golondrinas que se llevan grandes ganancias, no resuelven problemas sociales y dejan grandes calamidades.

8/07/2010

Minera San Javier: Razones y caminos de la resistencia
Éramos un pueblo unido, había cariño, respeto, y todo eso se perdió. Era un paraíso mi pueblo y ahora vivimos en el infierno, en la incertidumbre a algunos se les despertó la codicia
Juan Carlos Ruiz Guadalajara | Desinformémonos

En 1995 la compañía minera canadiense Metallica Resources Inc., a través de su filial Minera San Xavier (MSX), adquirió la concesión para explotar las reservas de metal precioso en lo que fuera el antiguo Potosí de la Nueva España, ubicado en el Cerro de San Pedro, histórica población fundada en 1592. Tras cuatro siglos de explotación minera las vetas del Cerro de San Pedro estaban agotadas. Así, en las postrimerías del siglo XX, esta población se había preservado en su traza original y su centenaria actividad había legado a la sociedad una serie de vestigios históricos de primera importancia. No sólo se preservaba el Cerro Potosí y su entorno, sino también dos templos del siglo XVIII que habían sido declarados monumentos nacionales en 1972, además de 100 estructuras arquitectónicas de valor histórico con un prometedor potencial turístico y económico.

Para entonces el poblado era cabecera de un municipio considerado de alta marginación, aunque vecino del municipio de San Luis Potosí, el más rico e industrializado de todo el estado. La mancha urbana de la capital del estado se encontraba en ese año a tan sólo cinco kilómetros de la histórica cabecera sanpetrense. En 1993 el ejecutivo estatal declaró a Cerro de San Pedro como zona de restauración y preservación de la vida silvestre por 20 años. Se trataba de una primera iniciativa para proteger las especies de fauna del semidesierto así como una serie de cactáceas endémicas en peligro de extinción. El decreto también tenía como objetivo preveer la protección de Cerro de San Pedro como reserva ambiental de todo el valle de San Luis, con más de un millón de habitantes y con severos problemas de agua. Con ello la sociedad potosina había dado los primeros pasos para revalorar a Cerro de San Pedro como patrimonio histórico y ambiental de la nación. Inclusive el INAH había clasificado el patrimonio histórico del pueblo y dejó preparada la última versión de un decreto presidencial para elevar el sitio a zona de monumentos históricos, decreto que nunca fue firmado por Ernesto Zedillo.

La llegada de Minera San Xavier (MSX) a Cerro de San Pedro marcó el inicio de la etapa más crítica para el histórico asentamiento. Las proyecciones sobre las reservas de metal precioso que tenía esta empresa canadiense indicaban la existencia de 0.6 gramos de oro y 24 gramos de plata por tonelada de montaña y subsuelo. En sus primeros cálculos MSX estableció la factibilidad de obtener 1,500,000 onzas de oro (tres metros cúbicos) en tan sólo diez años, periodo en el cual se planteaba el agotamiento de las reservas. Sin embargo, la única posibilidad de acceder a ese medio gramo de oro por tonelada de roca era a través del método más devastador que ha inventado la minería, a saber, el tajo a cielo abierto y la lixiviación de los terrenos con uso masivo de cianuro mezclado diariamente con millones de litros de agua. Para Cerro de San Pedro no se trataba de un proyecto más para reactivar la minería; se trataba, en cambio, de un proyecto terminal que dejaría en un muy breve lapso daños severos e irreversibles al entorno ambiental de todo el valle de San Luis y al patrimonio histórico de la nación.

El 10 de septiembre del 2006, con ayuda del párroco en turno, los empleados mexicanos de MSX congregaron a la población de San Pedro en la plaza del pueblo para dar a conocer lo que consideraban una “gran noticia”: la llegada del proyecto minero y los planes para ejecutar un enorme tajo a cielo abierto en pleno corazón del Potosí. Además de esgrimir el discurso del empleo, MSX expuso en esa ocasión la necesidad de reubicar a toda la población ante la inminente desaparición del histórico poblado. Incluso ofreció reubicar los templos declarados monumentos nacionales. El tajo que planeaba MSX, en su trazo original, incluía toda la zona urbana además de la desaparición del Cerro Potosí y del Cerro del Barreno. Fue precisamente en esa reunión cuando surgió la primera expresión opositora al proyecto en la persona del ingeniero Mario Martínez Ramos

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7/24/2010

Qué se tiene que hacer para que paren LA CORRUPCION FECALISTA por empresas extranjeras !!




El gobierno de Toranzo, igual al de De los Santos, afirma

Censura AMLO se permita operar a Minera San Xavier

Guadalupe Gonzáles
La Jornada San Luis
Periódico La Jornada
Viernes 23 de julio de 2010, p. 9


San Luis Potosí, SLP, 22 de julio. El gobierno del priísta Fernando Toranzo Fernández es igual al anterior, el del panista Marcelo de los Santos, porque ha permitido las operaciones de la Minera San Xavier en el cerro de San Pedro de la capital del estado, acusó Andrés Manuel López Obrador, quien visitó esta ciudad para presentar su libro La mafia que se adueñó de México… y el 2012.

El ex candidato presidencial desaprobó la inactividad del gobierno de Fernando Toranzo contra la empresa de capital canadiense, la cual cuenta con el beneplácito de los funcionarios federales que otorgan permisos para explotaciones de ese tipo a su conveniencia y de acuerdo con la ideología de derecha que promueve la privatización de la tierra.

Además, López Obrador llamó al gobierno de Felipe Calderón a mostrar sensibilidad y ofrecer respuesta a las demandas del Sindicato Mexicano de Electricistas y no poner en riesgo la vida de los trabajadores en huelga de hambre, entre ellos Cayetano Cabrera Esteva, quienes exigen que se respete su contrato colectivo de trabajo y se nombre un patrón sustituto que los reincorpore a la vida laboral.

El gobierno debe actuar de inmediato, exigió López Obrador después de que Cabrera Esteva dio a conocer que el presidente Felipe Calderón no le concedió audiencia y lo remitió a la Secretaría de Gobernación.

El caso de los electricistas, aseveró, es fruto de la política de ambición y pillaje que se ha impuesto en México desde hace 27 años con la intención de “entregar los bienes de la nación a una minoría rapaz, a los 30 barones del dinero.

"En su calidad de empleado de la mafia del poder, del dinero y de la política, Felipe Calderón procedió de un plumazo a la extinción de la empresa pública Luz y Fuerza del Centro y echó a la calle a 44 mil trabajadores para entregar la fibra óptica a Televisa y Telefónica."

El tabasqueño señaló que las políticas estatales siguen siendo manejadas por grupos de PRI y PAN que impulsan reformas que les permiten enriquecerse a costa del erario y del pueblo.

Por ejemplo, explicó, "en el tendido de fibra óptica se invirtieron 30 mil millones de pesos del presupuesto nacional, pero el gobierno espurio lo transfirió a esos consorcios en sólo 850 millones de pesos por un periodo de 20 años".

Al conmemorarse este jueves el Día mundial contra la minería a cielo abierto, López Obrador manifestó que las empresas nacionales y extranjeras realizan trabajos de sobrexplotación y destruyen los recursos naturales, como ocurre en el cerro de San Pedro con la minera San Xavier, con la complacencia de las autoridades estatales y federales.

Explicó que durante su mandato, el presidente Carlos Salinas de Gortari entregó la reserva minera, calculada en 6 millones de hectáreas, a empresas particulares, a sus allegados y a personas afines a su régimen.

A manera de regalo adicional, agregó, derogó el impuesto por la extracción de minerales, disposición que se mantiene hasta nuestros días. En consecuencia, no pagan impuestos los nacionales ni los extranjeros por la extracción de oro, plata y cobre.

6/09/2010

Nueva estrategia de Minera San Xavier contra Frente Amplio Opositor
La minera canadiense New Gold-Minera San Xavier arrancó una nueva estrategia jurídica contra el movimiento ciudadano Frente Amplio Opositor (FAO) de San Luis Potosí para evitar su cierre definitivo.
Laura Castellanos | Excelsior
Mineria San Xavier

La minera canadiense New Gold-Minera San Xavier arrancó una nueva estrategia jurídica contra el movimiento ciudadano Frente Amplio Opositor (FAO) de San Luis Potosí para evitar su cierre definitivo.

Recordemos que el pasado 24 de septiembre el Pleno del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administración ordenó la clausura total de la empresa. Pero la minera burló la ley y logró el amparó de políticos locales y federales. Y ahora, en un afán por retardar el proceso en su contra, procede legalmente contra ejidatarios y asesores legales del FAO acusándolos de falsificación de firmas.

La batalla del FAO contra la empresa se extiende a 13 años por la corrupción gubernamental. Sin embargo no es un caso aislado. El modus operandi de la Minera San Xavier habla de los alcances de las compañías canadienses, que en Latinoamérica han sido denunciadas por devastar territorios, ejecutar opositores, provocar enfermedades por envenenamiento, y violar derechos humanos y laborales.

En 1996 la minera llegó al empobrecido poblado del Cerro de San Pedro, cuna de la minería de la región desde la llegada de los españoles, y que devino en la fundación de la ciudad de San Luis Potosí.

La empresa corrompió a lugareños para que pasaran por ejidatarios, y a funcionarios de la Procuraduría Agraria para legitimarlos. Así logró un hecho propio del siglo XIX: que les rentaran el pueblo entero. La empresa arrendó 290.4 hectáreas del ejido con todo y palacio municipal, escuelas, templos, hospital, panteón, e inmuebles particulares. En otras palabras, la minera se adueñó del poblado, ofreció mejoras locales, contrató a pobladores, dividió a la gente. El primero que se opuso fue el presidente municipal Baltasar Loredo. Fue asesinado.

El grupo de ejidatarios genuinos, con asesoría legal del FAO, procedió legalmente contra los ejidatarios espurios. Y ahora la minera demanda a los primeros acusándoles de falsificar sus propias firmas. Ridículo.

El FAO denuncia que la demanda de la empresa en su contra, interpuesta en la Procuraduría General de la República (PGR) con el número de averiguación 55/2010, es integrada con rapidez. En contraste, el FAO tiene once demandas y juicios penales contra la minera, por actos diversos, entre ellos intentos de homicidio, y ninguna ha sido resulta.

El FAO es la punta de lanza en el movimiento social mexicano contra las mineras canadienses. Recientemente agrupaciones ciudadanas, indígenas y ecológicas de 13 estados, organizados en la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), se reunieron en el poblado del Cerro de San Pedro, en San Luis Potosí, donde se erige la Minera San Xavier, para elaborar un plan de acción que detenga la actividad depredadora de tales empresas.

La REMA lucha contra la corrupción gubernamental, e impulsa una nueva legislación que frene el enriquecimiento de dichas compañías a costa del envenenamiento humano, etnocidios, desgarre de tejidos comunitarios, migraciones forzadas, incumplir derechos laborales, y violencia. En Chicomuselo, Chiapas, por ejemplo, el líder indígena Mariano Abarca, que encabezó movilizaciones contra la minera canadiense Black Fire, fue asesinado en noviembre pasado.

La REMA denuncia que desde el 2000 la cuarta parte del territorio nacional ya se concesionó a empresas mineras extranjeras, y que hasta febrero de 2010 se les habrían otorgado 24,700 concesiones de explotación. De éstas, 82% serían para compañías canadienses. Y van sobre los recursos de comunidades desprotegidas, por su condición indígena o rural en zonas apartadas.

En el caso de Minera San Xavier, el daño ecológico que provoca la empresa es irreversible: tritura el cerro de San Pedro, emblema del escudo estatal, con toneladas de explosivos. El oro, la plata, y otros metales, se extraen de las rocas a través de un coctel químico gigantesco a base de cianuro de sodio. El procedimiento se hace a cielo abierto. Los vientos llevan el polvillo y gases tóxicos a asentamientos humanos, sembradíos, vida silvestre, ríos. Las montañas de roca tóxica se abandonan a la intemperie.

Si el gobierno federal no clausura a la minera, y permite el golpe jurídico contra el FAO, mandará el mensaje de que dichas compañías canadienses son dueñas de nuestro territorio. De ser así, nos enfilaremos a una catástrofe nacional, natural y humana, sin precedentes.