.-Ciudad
de México.- Desde pequeñas, las mujeres han sido excluidas de las
ciencias. No se trata de un accidente o una cuestión de capacidad, sino
el resultado de un sistema patriarcal que ha limitado su acceso a la
educación, investigación y reconocimiento. Por ello, en el marco del Día Internacional de las Mujeres y Niñas en la Ciencia, celebrado cada 11 de febrero, recordamos su resistencia.
El
conocimiento ha sido monopolizado por los hombres desde que se
construyó y cuando las mujeres han logrado abrirse espacios para
participar y dar a conocer su voz, sus contribuciones fueron
sistemáticamente invisibilizadas o atribuidas a sus colegas masculinos
generando su borrado en la memoria colectiva.
A lo largo de la historia, las mujeres fueron marginadas de
las instituciones educativas y científicas porque se le educó a la
sociedad para pensar que las ciencias eran una actividad que
exclusivamente los hombres podían hacer. Incluso cuando lograron acceder
a la educación superior, se les restringió su labor a ciertas disciplinas que eran consideradas femeninas porque eran “acordes” con su rol de género como lo fue la enfermería o la botánica.
Más allá de la exclusión estructural, la ciencia ha sido utilizada como herramienta para justificar la desigualdad de género. Las teorías científicas reforzaron la idea de que las mujeres eran inferiores por razones biológicas afectando
así su capacidad intelectual, creatividad y resistencia emocional. Esto
sirvió para mantenerlas alejadas de la investigación y producción del
conocimiento.
El artículo Ciencia, estereotipos de género: una revisión a los marcos explicativos, de Susana Vázquez explica que los primeros estudios que buscaban responder a la falta de estudiantes mujeres en carreras STEM (ciencias, matemáticas, ingeniería y tecnología) cambiaron su enfoque biológico a factores psicosociales y socioculturales y encontraron tres razones principales:
el capital humano,
donde los hombres priorizan el desarrollo profesional, mientras que las
mujeres lo hacen con la vida personal y el bienestar familiar, lo que
influye en su decisión de escoger una carrera;
los modelos de conducta, que sugiere que los antecedentes familiares y modelos femeninos influyen en ambos sexos;
y los estereotipos de género, los cuales definen los comportamientos de la sociedad y refuerzan la segregación ocupacional.
Este
último, ha difundido la creencia de que los chicos son analíticos,
racionales y objetivos; mientras que las chicas son afectivas,
empáticas, intuitivas y pasivas. El estereotipo predominante ha sido que
las matemáticas y la ciencia se desarrollan mejor en el género
masculino.
Susana Vázquez, indicó que las mujeres se ven
afectadas por los mensajes negativos sobre su potencial intelectual y
habilidades que son reforzados por agentes socializadores como las
madres y padres quienes ya tienen expectativa en sus hijas marcadas por
su género.
A partir de la mitad de 1990 se aceptó que la ciencia
es neutra y que la falta de acceso de las mujeres al ámbito
científico-académico radica en las instituciones. Por ejemplo, las
prácticas organizativas, los mecanismos de discriminación y los procesos
de selección y promoción que han dado lugar al sexismo, nepotismo y
brecha salarial.
Por ello, en 2015 se decidió que celebrar el
papel de las mujeres y niñas en la ciencia como una oportunidad para
promover el acceso y la participación equitativa en esta área.
Mujeres en las ciencias, del panorama y otras cuestiones
El cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
La brecha de género y exclusión de las mujeres en las ciencias no solo es una injusticia social, sino un obstáculo para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)de la Agenda 2030, el cual funciona como una ruta para frenar las desigualdades globales y avanzar hacia la igualdad de género.
Particularmente se ven dañados los siguientes objetivos:
ODS 4, educación de calidad y ODS 5, igualdad de género;
donde se busca garantizar que las mujeres y niñas tengan acceso
equitativo a oportunidades de aprendizaje y desarrollo profesional,
incluyendo su participación en la ciencia, tecnología e innovación.
ODS 9, industria, innovación e infraestructura y ODS 13, acción por el clima;
que enfatizan la necesidad de mujeres en estos campos para aumentar la
diversidad de ideas y enfoques que llevaran a encontrar soluciones
eficientes.
ODS 3, salud y bienestar;
históricamente las investigaciones biomédicas han deducido que el
funcionamiento biológico de ambos sexos es igual, por lo que se han
diseñado tratamientos que ponen en el centro a los hombres. Incluir la
mirada femenina ayudara a generar conocimiento equitativo y mejorar la
calidad de vida.
ODS 8, trabajo docente y crecimiento económico; También está ligado a las mujeres, pues su inclusión en campos STEM, impulsa la economía y reduce la pobreza.
Por ello, para lograr los ODS es vital eliminar las barreras
que impiden a las mujeres y niñas acceder y avanzar en la ciencia. Esto
requiere políticas educativas inclusivas, financiamiento equitativo y
un cambio cultural que valore y promueva su participación.
Parlamentarias
en Ruanda, que se mantiene como el país con mayor porcentaje de mujeres
en su cuerpo legislativo. En 2023 creció la representación femenina en
los parlamentos del mundo, aunque a menor ritmo que en años anteriores, y
destacaron los avances en varios países de América Latina. Imagen: ONU
Mujeres
GINEBRA – La proporción de mujeres en los parlamentos del mundo
siguió creciendo en 2023, aunque a un ritmo más lento que el de años
anteriores, y en el continente americano se alcanzó la mayor
representación, indicó este martes 5 la Unión Interparlamentaria Mundial (UIP).
Tras las elecciones efectuadas el año pasado, las mujeres alcanzaron a
ocupar 26,9 % del total de escaños, con un aumento interanual de 0,4
puntos porcentuales, semejante a la tasa de crecimiento de 2022 pero
inferior a la de 0,6 puntos observada en los comicios de 2021 y 2020.
El continente Americano se ubicó como la región con mejor
representación parlamentaria femenina, con 42,5 % de quienes llegaron a
ocupar asientos en 2023.
Tulia Ackson, presdienta de la UIP y del parlamento de Tanzania,
destacó que “más mujeres en el parlamento significa instituciones más
inclusivas y representativas, lo que se traduce en democracias más
fuertes y sanas”.
También consideró que anima a las mujeres jóvenes y niñas a ocupar
espacios políticos, pues “aunque es un trabajo duro, merecen tener un
asiento en la mesa, convertirse en responsables de la toma de decisiones
y ayudar a mejorar la vida de las personas a través de su trabajo”.
En 32 de esas cámaras, la representación de las mujeres se vio
incrementada. La proporción de mujeres descendió en 19, y permaneció
igual o cambió en menos de un punto porcentual en los 15 restantes.
En esos países, las mujeres representaron 27,6 % de los diputados en
las cámaras recién elegidas o designadas, lo que supone un aumento
global de 1,4 puntos porcentuales en comparación con los sondeos
anteriores.
Las mujeres ocuparon 27 % de los escaños elegidos o designados en las
cámaras bajas o en los parlamentos unicamerales, y 31 % en los de las
cámaras altas.
América se mantuvo como la región con la mayor representación de
mujeres, ya que estas consiguieron 42,5 % de las bancas elegidas en
nueve cámaras en los seis países en los que se celebraron renovaciones
parlamentarias durante 2023.
A escala global, a la fecha 1 de enero de 2024, las mujeres
representaban 35,1 % del total de parlamentarios en la región, incluidas
todas las cámaras y países.
En Cuba se eligió a un parlamento compuesto mayoritariamente por mujeres.
En Argentina, la proporción de mujeres en el Senado (cámara alta)
aumentó de 43,1 a 45,8 %. Pero la representación de las mujeres en la
Cámara de Diputados (cámara baja) sufrió un pequeño descenso, de 44,7 a
43,2 %.
En Ecuador, se eligió a 59 parlamentarias en 2023. Eso representó
43,1 % de los escaños, lo que supone un incremento de 5,1 puntos
porcentuales.
El informe destacó que, en 2020, Ecuador instauró una ley de paridad
de género con la que se requería que los partidos aumentaran
progresivamente la proporción de mujeres en los primeros puestos de sus
listas.
Esa cifra se situó en 30 % en las elecciones celebradas en 2023. En
2025, los partidos deberán garantizar la paridad en las candidaturas que
encabezan sus listas.
En Paraguay, la representación femenina aumentó en ambas cámaras del
parlamento. Se eligió a once mujeres al Senado, lo que representa 24,4 %
de los escaños, un incremento de 6,7 puntos porcentuales desde los
comicios anteriores.
Igualmente, en la Cámara de Diputados la representación femenina
aumentó en 7,5 puntos porcentuales, lo que significa que las mujeres
conforman ahora más de un quinto (22,5 %) de todos los miembros de ese
cuerpo legislativo.
Paraguay abandonó las listas cerradas para adoptar un sistema en el
que los votantes ordenaban las candidaturas que preferían. El documento
destaca que este tipo de sistema de votación mejora las posibilidades de
que las mujeres resulten elegidas.
Junto con esos avances en América, en África se registraron los
mayores logros en representación de las mujeres, entre los países en los
que se celebraron elecciones.
En Eswatini, se registró un incremento de 20 puntos porcentuales en
la cámara alta. Le siguieron Benín y Sierra Leona, con incrementos de
18,5 y 15,9 puntos porcentuales, respectivamente.
El informe de la UIP destaca que las cuestiones de género dominaron
muchas de las elecciones, con reacciones contra los derechos de la mujer
en algunos países. Se trató especialmente de los derechos reproductivos
en países donde el derecho al aborto sigue siendo discutido.
Por ejemplo, Javier Milei, quien prometió un referendo para derogar
las leyes más progresistas sobre el aborto que se habían puesto en
marcha en 2020, fue elegido presidente de Argentina.
Muchos informes indicaron que recibió más apoyo de los votantes
masculinos, especialmente de los jóvenes, que de las mujeres votantes,
según el documento.
El informe también señala que varias mujeres han abandonado
recientemente la política alegando agotamiento y amenazas, destacando a
la ex primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, la ex primera
ministra de Finlandia, Sanna Marin y varias parlamentarias neerlandesas.
Durante 2023, las cuotas continuaron siendo un factor decisivo en la
representación de las mujeres en el parlamento. En las 43 cámaras que
contaban con algún tipo de cuota se eligió a un promedio de 28,8 % de
mujeres, frente a 23,2 % en las cámaras que carecían de cuotas.
La proporción más alta de mujeres elegidas (33,5 %) se obtuvo en las
cámaras que contaban tanto con cuotas voluntarias como con cuotas
establecidas por ley.
Ruanda siguió liderando el mundo al conformar las mujeres 61,3 % de
la membresía parlamentaria, seguida por Cuba y Nicaragua, con 55,7 % y
el 53,9 %, respectivamente. Dos países del Medio Oriente, Omán y Yemen,
no tenían ninguna mujer en sus parlamentos al cierre de 2023.
.-Ciudad de México.- En México, solamente 11.4 por ciento de los asientos en Consejos de Administración en las empresas del mercado de capitales fueron ocupados por mujeres en 2022,
con la finalidad de promover una mayor inclusión, 6 instituciones
académicas públicas y privadas unieron esfuerzos para llevar a cabo una investigación profunda sobre las causas, barreras y consecuencias que conducen a la baja participación de ellas en el máximo órgano de gestión de las empresas.
El libro Participación de las mujeres en los consejos de administración es un trabajo conjunto de la Universidad Anáhuac, Universidad Iberoamericana, Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Universidad Panamericana y el Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD) de IPADE Business School, que tuvo el objetivo de conocer las razones que conducen a la baja presencia de mujeres
en los consejos de administración y proponer mecanismos para su
inclusión, a este esfuerzo se unieron Deloitte y Mendel como aliados
estratégicos.
Durante la presentación de la investigación, Yvette Mucharraz y Cano, directora del CIMAD, destacó que México ocupa el antepenúltimo lugar entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE,
respecto al indicador participación de mujeres en Consejos, “en el
mercado de deuda tampoco se tiene un resultado mejor, siendo 13.7% la
participación femenina”.
Puntualizó que para facilitar la visibilidad y el acceso de más mujeres a los Consejos, cada una de las instituciones académicas que participaron en el proyecto dirigió un estudio exhaustivo para dar una visión integral de la problemática y sus posibles soluciones.
Inclusión del talento de las mujeres
El libro indica que, dentro de las barreras para la inclusión del talento de mujeres y su ascenso al interior de los Consejos, se pueden contar aspectos culturales, como el rol de cuidado que, en ocasiones, complica el networking, la baja presencia de modelos exitosos para ellas en los consejos, así como organizaciones que no retienen su talento a lo largo de sus diferentes momentos de vida.
Otros hallazgos relevantes que se reportan en la publicación son que el 23 por ciento de los encuestados indicó que su consejo no cuenta con mujeres y solo 16 por ciento respondió que existe 30 por ciento o más de mujeres en el consejo. Las mujeres consejeras consideran que se requieren acciones concretas para incentivar su inclusión. Sin embargo, se percibe desconocimiento por parte de algunas mujeres sobre la conserjería y cómo acceder a este rol.
Además, la publicación señala que la visión estratégica es la competencia para acceder a un consejo, 70 por ciento de las mujeres consejeras cuentan con maestría y 10 por ciento con doctorado.
Las consejeras suelen ser más jóvenes que los consejeros; sin embargo, requieren de mayores credenciales académicas para formar parte de un consejo de administración.
Además
de captar, desde distintas perspectivas, los desafíos que encuentran
las mujeres y las empresas para incluir talento de mujeres en los
consejos de administración, el libro presenta posibles mecanismos que faciliten su incorporación y los beneficios de incluir su visión en las empresas.
En ese sentido, destaca que las empresas y líderes con una cultura incluyente suelen retener el talento de ellas con mayor éxito al minimizar los conflictos familia-trabajo. Esto, explicaron los panelistas, facilita la permanencia femenina hasta llegar a los consejos de administración.
Asimismo, se menciona que, ante la falta de una legislación al respecto, se recomienda generar acciones de políticas públicas y privadas para difundir los beneficios de integrar mujeres en los consejos de administración.
Aunque se han realizado importantes avances, es responsabilidad de los líderes acelerar esta transformación para lograr la paridad de género, mencionó María Alcalá Medina, Head of Marketing & SDR Lead de Mendel.
Por
su parte, María Alcalá Medina, Head of Marketing & SDR Lead de
Mendel, destacó que, aunque se han realizado importantes avances en rol
de las mujeres dentro de las corporaciones, es responsabilidad de los
líderes acelerar esta transformación para lograr la paridad de género en
un corto plazo.
Por su parte, Daniel Aguiñaga, Socio Líder de
Gobierno Corporativo de Deloitte Spanish Latin America, señaló que no
solo es recomendable, sino urgente que las empresas desarrollen esquemas de selección y atracción de los miembros de consejos que se enfoquen en el talento y eliminen los sesgos inconscientes que podrían limitar la participación de las mujeres, la cual por si misma agrega una visión de valor y perspectiva distinta que es benéfica para las organizaciones.
Plantas
frutales, medicinales y de condimentos cultivadas en la sede del
proyecto sociocomunitario Vida, en La Habana. Además de responder a
problemas sociales, la iniciativa promueve elevar la educación ambiental
de cada habitante de la comunidad y capacitar a las personas en
técnicas agroecológicas como la permacultura y la reutilización de los
recursos, incluida el agua. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS
LA HABANA – Favorecer el empoderamiento de las mujeres y la
producción sostenible de alimentos para el autoconsumo familiar son
algunas acciones de transformación que impulsa Vida, un proyecto social y
comunitario liderado por un grupo de ellas en la periferia de la
capital cubana.
Una encuesta inicial reflejó el malestar ciudadano por problemas que
marcaban la cotidianeidad de residentes en Alturas de la Víbora y Vieja
Linda, zonas del Consejo Popular Los Pinos, en el municipio de Arroyo
Naranjo, uno de los 15 que conforman La Habana.
“Las personas se sentían molestas por los vertederos en las esquinas
donde abundaban ratas e insectos, había mucha hierba en los alrededores
de las casas, niños y jóvenes no tenían espacio para practicar
deportes”, explicó a IPS la coordinadora del proyecto, Natalia Caridad
Quintana.
Además, “estas mujeres estaban sometidas a una violencia muy grande
en los hogares. Sus esposos no les permitían participar en reuniones o
actividades. Adolescentes y muchachas jóvenes eran madres de varios
hijos o se dedicaban a la prostitución. Otras, adultas mayores, eran
minimizadas o sentían que no servían para nada”, precisó la metróloga de
58 años.
Junto con dificultades para acceder a centros culturales, deportivos y
recreativos, además de jóvenes desvinculados del estudio o el trabajo,
otros indicadores mostraron que “se desconocía cómo mejorar la
alimentación con esfuerzos propios, aprovechando de forma eficiente
balcones, jardines y patios”, añadió.
Después de analizar profundamente los resultados del sondeo, recordó
la coordinadora, alguien insistió que “era necesario transformar la vida
de todas esas personas y eliminar malos comportamientos. Fue así que
quedó bautizado el proyecto”, nacido en 2010.
Si bien en un inició le tocó lidiar con las incomprensiones y
desinterés de no pocas personas del barrio, líderes religiosos
comunitarios y funcionarios públicos, Quintana encontró esenciales
apoyos en especialistas en medicina y psicología, así como en vecinos
que devinieron en voluntarios para encauzar el plan de transformaciones.
También recibió el respaldo de su esposo Gilberto Elías Peña, y de Gilberto y Vida Estefan, hijos ya adultos del matrimonio.
“Lo que para otros puede resultar
problemas ajenos, nosotros debemos convertirlos en oportunidad para
rehabilitar, hablar de esperanzas, autoestima, equidad y el valor de la
vida”: Natalia Caridad Quintana.
Según Quintana, acercarse al no gubernamental Centro Félix Varela
favoreció ponerse en contacto con los fundamentos de la educación
popular y con la red de Mapas Verdes,
metodología para visualizar los valores locales de las comunidades, su
problemáticas socioeconómicas y ambientales y lograr la sensibilización
de los individuos hacia el entorno.
Rememoró el primer taller sobre masculinidades en 2013, dirigido a los varones.
“Recuerdo las caras de asombro de los pocos arriesgados que vinieron.
Algunos advirtieron a mi esposo que ‘tuviera cuidado’, que me estaba
metiendo en un tema delicado. Teníamos que desmontar muchos
estereotipos. En talleres posteriores hemos visto a muchos llorar cuando
se les ofrece información sobre sus conductas”, señaló.
En colaboración con especialistas del estatal Centro Nacional de Educación Sexual
(Cenesex), la sede del proyecto acoge charlas sobre educación integral
de la sexualidad y enseña en el uso de métodos anticonceptivos para
evitar embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual.
Igualmente, busca modificar la baja percepción de riesgo ante
prácticas sexuales sin protección y la poca autonomía en este ámbito,
sobre todo de las adolescentes y jóvenes hasta los 20 años, debido a
inequidades de género.
Natalia
Caridad Quintana, fundadora del proyecto familiar Vida, se enfrentó al
comienzo a incomprensiones y desinterés de no pocas personas del barrio,
líderes religiosos comunitarios y funcionarios públicos. En contraste,
tuvo el respaldo de su familia, vecinos, especialistas en medicina,
psicología y voluntarios para encauzar el plan de transformaciones.
Imagen: Jorge Luis Baños / IPS
Adultas mayores también cuentan
Con 22,3 % de sus 11 millones de habitantes por encima del umbral de
los 60 años, este país insular del Caribe es una de las naciones más
envejecidas de América.
Vida ha cimentado una alianza con la Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana,
con el objetivo de sumar a estas personas al mejoramiento de la
comunidad y aportar conocimientos sobre autoestima, autocuidado, salud
mental y física.
Unas 25 personas de la zona se han graduado de la Cátedra del Adulto
Mayor. Solo en la primera graduación, en 2019, recibieron sus títulos 16
mujeres y un hombre.
“He aprendido a cómo convivir, socializar y ayudarnos entre todos”,
valoró Mercedes Martínez, quien al dialogar con IPS confirmó que su
salud e imagen personal “han cambiado mucho, para bien”, desde su
incorporación este año a la universidad.
“Estaba en casa con problemas de salud y prácticamente ociosa. Con el
taichí mejoró mi salud física y mental”, precisó esta jubilada de 67
años, técnico medio en derecho.
A su juicio, tanto la universidad como el proyecto Vida “incentivan
en una, sobre todo en las mujeres, poder ayudar, sentirse fuerte y
enfrentar las situaciones y problemas cotidianos”.
Elena Aidé Céspedes, de 79 años, una de las primeras mujeres en
abrazar a Vida, recordó que su tesina de graduación, en 2019, la centró
en la nutrición de las personas adultas mayores y la conservación de
alimentos.
“Analicé cómo nos alimentamos, el respeto a los horarios de las
comidas. Abordé la importancia de saberes ancestrales para encurtir,
hacer vinagres o deshidratados, soluciones a la mano de muchas mujeres,
junto con la posibilidad de sembrar nuestros propios condimentos”,
argumentó Céspedes en su diálogo con IPS.
Esta enfermera obstetra afirma sentirse orgullosa de haber recibido
en sus manos, al nacer, a un porcentaje considerable de hoy residentes
en la comunidad.
Opinó que, si bien la labor de instituciones como el Ministerio de Salud Pública
han contribuido a que las mujeres interioricen la importancia de la
prueba citológica, “Vida también trabaja para que ellas piensen más en
su salud personal y la de sus familias”.
Martha
Beatriz Grass alimenta a sus cerdos en el patio de su vivienda, ubicada
en el barrio de Alturas de la Víbora, en La Habana. Agradece al
proyecto Vida incentivar en sus integrantes la cría deanimales, a fin
de contribuir al autoconsumo en los hogares. Imagen: Jorge Luis Baños /
IPS
Producción sostenible de alimentos
Después de jubilarse, hace ocho meses, Martha Beatriz Grass reconoció
que se deprimió “porque no sabía qué hacer. Natalia me embulló (animó)
con el proyecto, y me sumé también a la universidad del adulto mayor y
al taichí. He revivido”.
Con 61 años, esta exsecretaria contó a IPS que comenzar a criar
cerdos en el patio de su vivienda “constituye un aporte para la economía
familiar. Hemos aprendido como vacunarlos y desparasitarlos. Mi hija,
mis nietos, y mi yerno me apoyan mucho en esta actividad”.
Quintana recordó que en Los Pinos existe un número considerable de
madres solteras y que muchas mujeres son el sostén de los hogares, por
lo cual ocupan un lugar importante en la vida de la comunidad.
Un grupo de 35 mujeres, muchas de ellas con sus hijas, conforman una
red de productoras que aprovechan espacios en los patios de sus
viviendas para sembrar frutales, vegetales, condimentos o plantas
medicinales, además de criar ganado menor y aves de corral.
Tales prácticas contribuyen a la alimentación familiar y, desde el
nivel local, conectan con los planes nacionales que aspiran a mejorar la
seguridad alimentaria en un país que importa de 70 % a 80 % de los
alimentos que consume.
Como parte de la filosofía del grupo, se incentiva compartir las
producciones con adultos mayores, personas enfermas o con alguna
discapacidad.
“El proyecto Vida también surgió como una forma de elevar la
educación ambiental comunitaria y el cuidado de la naturaleza. Nos
interesa capacitar a las personas en técnicas agroecológicas como la
permacultura y la reutilización de los recursos, incluida el agua”,
sostuvo la coordinadora Quintana.
Mientras camina por el patio de su vivienda y abunda sobre las
propiedades de cada una de las numerosas especies que ha logrado
cultivar, comentó sobre los planes para instalar allí un biodigestor,
“aprovechar las excretas de los animales y que el biogás resultante
beneficie a nuestra casa y de algunos vecinos”.
Para esta y otras actividades productivas mediante prácticas
sostenibles, Vida desarrolla sinergias con las no gubernamentales
Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, el
Movimiento de Alimentación Sostenible, la Sociedad cubana para la
promoción de las fuentes renovables de energía y el respeto ambiental
(Cubasolar) y la Asociación Cubana de Producción Animal (Acpa).
Bertha
Betancourt Wilson, integrante del proyecto sociocomunitario Vida, riega
plantas medicinales. Un grupo de 35 mujeres, muchas de ellas con sus
hijas, conforman una red de productoras que aprovechan losespacios
disponibles en sus viviendas para sembrar frutales, vegetales, condimentos o plantas medicinales, además de fomentar la cría de ganado
menor y aves de corral. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS
Enfoque social
De acuerdo con Quintana, otra prioridad es el trabajo con niñas,
niños y adolescentes, “a quienes enseñamos a dibujar, hacer harina de
yuca, vinagres, jabones naturales, poner un botón o hacer un dobladillo.
Es esencial que aprendan el valor de dar sin esperar nada a cambio y a
compartir lo que se tiene, no lo que sobra”.
Sobre el programa No regreso, vinculado con personas exconvictas de
todos los géneros, precisó que “la vida nos ha demostrado que es
importante trabajar con esas personas. Hemos logrado que se incorporen
al trabajo 965 de ellas, y no solo exreclusos, sino también jóvenes que
no querían estudiar o laborar”.
“Sabemos que en nuestro entorno todavía existen casos de mujeres
maltratadas, víctimas de violencia física o de abusos solapado”, precisó
Quintana.
Añadió que “otras se convierten en madres desde edades adolescentes.
Muchas provienen de familias donde tuvieron un padre alcohólico y
abusivo, y luego tienen un esposo con similares características y el
ciclo continúa después con hijos que las hacen sentir invisibles y
desechables”.
“Por eso nuestro proyecto busca incorporarlas y adiestrarlas con
conocimientos, que tengan un espacio para su liberación. Lo que para
otros puede resultar problemas ajenos, nosotros debemos convertirlos en
oportunidad para rehabilitar, hablar de esperanzas, autoestima, equidad y
el valor de la vida”, subrayó.
Manchester. La FIFA y World Athletics afirmaron que están
revisando sus políticas de elegibilidad, después de que la natación
aprobara nuevas normas que restringen la participación de deportistas trans en las pruebas femeninas.
Como parte de su nueva política, FINA votó el pasado domingo a favor
de restringir la participación de los atletas transgénero en las
competencias femeninas de élite y crear un grupo de trabajo para
establecer una categoría abierta en algunas actividades.
Los nuevos lineamientos establecen que las mujeres transgénero sólo participarán en competiciones femeninas si pueden
establecer a entera satisfacción de la federación que no han
experimentado ninguna parte de la pubertad masculina más allá de la
etapa Tanner 2 o antes de los 12 años, lo que sea posterior.
Un portavoz de la FIFA dijo ayer a Reuters que la entidad estaba en proceso de consulta sobre una nueva medida. Está revisando actualmente su reglamento de elegibilidad de género en consulta con expertos, dijo el vocero. Debido
a la naturaleza del proceso, la FIFA no está en condiciones de comentar
los detalles de las enmiendas propuestas al reglamento existente.
Sebastian Coe, presidente de World Athletics, declaró a la BBC que el
consejo de la organización debatiría su reglamento a finales de este
2022.
El británico elogió a la FINA por tomar la decisión, que ha sido criticada por los defensores de los derechos de los trans.
Vemos a una federación internacional que hace valer su primacía a
la hora de establecer normas, reglamentos y políticas que redunden en
beneficio de su deporte, sostuvo.
“Es como debería ser. Siempre hemos creído que la biología triunfa
sobre el género y seguiremos revisando nuestros reglamentos en línea con
esto. Seguiremos a la ciencia.
Continuamos estudiando, investigando y contribuyendo a la
creciente evidencia de que la testosterona es un determinante clave en
el rendimiento, y hemos programado un debate sobre nuestras regulaciones
con nuestro consejo a finales de año, añadió.
En 2021, el COI emitió un marco referencial, dejando las decisiones
de elegibilidad en manos de los organismos deportivos individuales. Sin
embargo, añadió que hasta que las pruebas determinen lo contrario, no
debe considerarse que los atletas tienen una ventaja competitiva
injusta o desproporcionada por sus variaciones de sexo, apariencia
física y/o condición de transgénero.
Hace unos meses en Estados Unidos se detonó la polémica por la
participación de la nadadora Lia Thomas, estudiante de 22 años que ganó
el título universitario, al contar con una ventaja fisiológica sobre el
resto de las competidoras.
No obstante, ya existe el referente de la primera deportista
transgénero en unos Juegos Olímpicos, con la pesista neozelandesa Laurel
Hubbard, en Tokio.
Además, la argentina Mara Gómez fue la primera transexual que debutó
en la liga de futbol femenil de su país con el equipo Villa San
Carlos-Lanús, en 2020.
“Fueron mujeres comunistas las primeras que plantearon la opresión y la lucha contra el patriarcado”.
Luchadora social guatemalteca
En
Guatemala, luego de la Firma de Paz en 1996, alguna vez un funcionario
de un organismo internacional decía con vehemencia a los consultores que
estaban dando forma a un proyecto de apoyo para víctimas de la guerra,
que había que posicionar “muy claramente” el tema de género. “Género, género, equidad de género por todos lados”, pedía acucioso. “Eso es lo que los financistas quieren oír”,
agregaba con un nada disimulado ímpetu. Esa insistente petición
(¿orden?) abría un interrogante: el tema de género como se comenzó a
posicionar para la década de los 90 del pasado siglo, ¿surge enteramente
de las luchas político-sociales de las mujeres, o tiene algo de
artificioso?
Plantear este
tema puede verse como un velado machismo que sobrevive subrepticiamente
en estas líneas. La intención, sin embargo, es abrir una crítica
-serena, profunda y certera- sobre mucho de lo que la llamada “cooperación internacional” impone. La opresión del género femenino
a manos del masculino (patriarcado) es una más de tantas opresiones que
recorren la actual dinámica humana, al igual que la económica
(diferencia de clases sociales: explotación), la étnica (léase: racismo,
“razas superiores” sobre “incivilizados”), el repudio de la diversidad
sexual (heteronormatividad reinante descalificadora de otras opciones),
adultocentrismo, blancocentrismo, y seguramente más de algún otro
etcétera. Luchar contra cualquiera de esas asimetrías no puede hacerse
en forma independiente, desgajada: todas las contradicciones se anudan.
Imaginemos un mundo manejado, por ejemplo, por mujeres, o por negros,
donde también se da la explotación económica (a los varones, o a los
blancos): solo sería cambiar de amo. Una verdadera revolución debe
modificar todas las asimetrías simultáneamente.
El
tema de género, indispensable en las luchas por un mundo de mayor
justicia, es de capital importancia. Pero lo que ha venido impulsando
ese peculiar mecanismo llamado cooperación internacional en estos
últimos años puede llamar a confusión. Vale aquí aquello de “divide y
reinarás”. La atomización de las luchas sociales, en vez de
potenciarlas, tiende a debilitarlas: cada quien por su lado con su
pequeña parcela, logra poco. La cuestión de base no es, obviamente,
“mujeres versus hombres”. La actual inequidad de género es un tema
social, por tanto, involucra a todos los géneros, al colectivo en su
conjunto. Reivindicar a Lorena Bobbit no es el camino.
Nos inspira en esa crítica lo dicho por la feminista comunista Silvia Federici: “No es casual que aunque el capitalismo se base presuntamente en el trabajo asalariado, más de la mitad de la población mundial [amas de casa, trabajadores precarizados]
no esté remunerada. La falta de salarios y el subdesarrollo son
factores esenciales en la planificación capitalista, nacional e
internacional. Esos son medios poderosos con los que provocar la
competencia de los trabajadores en el mercado nacional e internacional y
hacernos creer que nuestros intereses son diferentes y contradictorios. (…) [Las mujeres] no estamos peleando por una redistribución más equitativa del mismo trabajo. Estamos en lucha para ponerle fin a este trabajo [doméstico no remunerado], y el primer paso es ponerle precio”.
La
lucha por la equidad de género, sin articularse con las otras luchas,
puede resultar incluso cuestionable. En tal sentido, nos permitimos
citar palabras de una incansable luchadora guatemalteca, pionera en la
lucha contra el patriarcado en el país, que por razones de seguridad
pide ocultar su nombre (la llamaremos simplemente “Entrevistada”). He
aquí extractos de una entrevista inédita donde ella plantea estos
postulados.
(…) Pregunta: En los 80, en plena guerra, la lucha contra el patriarcado ¿ya empezaba a ser un eje importante?
Entrevistada:
Creo que todavía no pasaba a ser tan importante en aquel momento. Creo
que hasta ahorita se está reconociendo este tema. Pero no hay que dejar
de reconocer que con los comunistas, con los clásicos, es que
primeramente se da a conocer la opresión de las mujeres. En su momento
no se le daba toda la importancia, pero fueron mujeres comunistas las
primeras que plantearon la opresión y la lucha contra el patriarcado.
Hay antecedentes de mujeres que venían luchando desde la Revolución
Francesa, o desde las luchas de Lenin, y las mujeres comunistas ya
habían recorrido un camino, pero nunca se visibilizó ese trabajo. Quizá
la única que se visibilizó, seguramente por sus aportes teóricos, fue
Rosa Luxemburgo. Después Clara Zetkin, pero no fue tan evidente, más
bien fue ocultada. O también Alejandra Kollontai, que hablaba de la
sexualidad de un modo pionero, y fue una de las primeras mujeres que
ocupó cargos del Estado. Nadia Krupskaya, la compañera de Lenin, que fue
una educadora, y así hay muchas mujeres que hasta ahora empiezan a
visibilizarse y que en su momento no se las consideraba, pues se decía
que no era tan importante la lucha de las mujeres. A pesar de que se
tenía todo ese camino recorrido de las mujeres francesas, de las
inglesas, por ejemplo con su lucha por el derecho al voto, por
prejuicios no se quiere saber mucho de eso. El tema del patriarcado es
como con el racismo: son cosas que tenemos tan arraigadas que ni las
reconocemos como problema.
(…)
El machismo está muy arraigado, es muy difícil combatirlo. Cuando se
analiza el patriarcado una se da cuenta que nadie va a querer perder sus
privilegios. Porque los hombres, hay que decirlo, tienen más
privilegios que las mujeres. Por más que digan que están de acuerdo con
la lucha de las mujeres, a la hora de hacer cambios reales de actitudes,
de repartir poderes, es muy difícil hacer el cambio.
Pregunta:
Cambiar profundamente los patrones culturales es difícil, sin dudas. La
transformación social cuesta, con el patriarcado, con el racismo, con
autoritarismo. “Vos sos mujer, entonces andá y prepará la comida”. Eso
lo tenemos tan incorporado que cambiarlo es cuesta arriba. ¿Qué hacemos
entonces?
Entrevistada:
Está complicado. Todos los mandatos que trae la sociedad implican esa
dificultad, es difícil cambiarlos. Esas son las actividades de las
mujeres y estas son las de los hombres; eso parece ya escrito, y por más
que quieras hacer cambios de actitudes, tiene que haber una fuerza
grandísima para lograrla, y no es fácil. Creo que tienen que pasar
generaciones para que se extingan, con un trabajo educativo y político
continuo. Por la experiencia que se ve, no es tan fácil de cambiar.
(…)
El patriarcado hay que verlo con todas sus facetas: no es algo que
solamente sea en la casa. También la sexualidad, el trabajo, la
violencia, el trabajo doméstico fundamentalmente. Es todo eso al mismo
tiempo. Hasta el año 85 para mí era tan difícil poder ir hilvanando cada
una de estas nuevas experiencias que iba reflexionando, porque las iba
conociendo, y a partir de los años 85 cuando comparto las reflexiones
con otras mujeres que ya lo estaban pensando, se me amplió el panorama.
Creo que Cuba todavía no ha logrado definir políticas públicas de mayor
impacto en la transformación de las mujeres. Las mujeres han tenido
acceso a la educación, y eso está muy bien, pero creo que a la cultura
del patriarcado tiene todavía muy arraigada sus raíces en la población,
por lo que debe seguir trabajándose. Todo el movimiento de mujeres
avanzó mucho en América Latina, y son ellas quienes avanzaron en la
lucha contra el patriarcado. Sin embargo, con esto de los lenguajes
políticamente correctos ahora hay un retroceso en la lucha. Creo que se
ha venido despolitizando el tema de género, se lo ha aguado un poco.
Pregunta: ¿Por qué decís “despolitizado”?
Entrevistada:
Porque ya todo el tema de género entró en una cierta moda, un
planteamiento vinculado a la cooperación internacional, que fue
tornándolo desideologizado, despolitizado. Se lo desvinculó de la lucha
de clases, y así perdió toda su fuerza como lucha. Si en Cuba, con una
revolución triunfante, cuesta ir haciendo los cambios necesarios, en un
contexto como aquí, en Guatemala, de derecha, cuesta mucho más. ¡Cuánto
nos costó a nosotras, las mujeres, el reconocimiento de la existencia de
violencia en Guatemala! Eso era algo que se tenía por normal. Con toda
nuestra lucha empezaron a cambiar un poco las cosas. Empezó a cambiar un
poco el marco legal, y así lo empezaron a aprobar una serie de
partidos, y en el tiempo, con las Conferencias de las Mujeres
organizadas por la ONU, fue que se empezó a reconocer la violencia.
Ahora están las leyes, pero su aplicación así como se hace es muy
deficiente todavía. Todavía a las mujeres se las manipula, se las
excluye; se las hace estar más interesadas en ver la tecnología o la
moda, y eso impide que las mujeres estén pensando en tomar conciencia de
que son objetos, de que las ven como objetos. La violencia real sigue
existiendo, el golpe, la violencia económica, psicológica, y también
política.
Pregunta:
Desde el 96, cuando se firma la paz, todo se empieza a inundar de
cooperación internacional. Fue una avalancha de dólares y euros. Hasta
se “puso de moda” el tema de género. ¿Qué opinás de todo eso?
Entrevistada:
Creo que desde allí viene la despolitización. Con esa avalancha de
dinero cualquiera hacía su grupo sin ningún objetivo estratégico, para
conseguir algunos fondos, solamente hablando de equidad de género como
una cierta moda que se había instalado. Era un chantaje. Para nosotras
fue fundamental tener a la URNG, [Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca, unión de los cuatro grupos guerrilleros existentes en ese
entonces] porque íbamos luchando dentro de ese marco, al tener la unidad
con las otras organizaciones. Teníamos muy claro cuáles eran los
lineamientos dentro de ese marco. Como no dependíamos de la cooperación
internacional, no teníamos la presión de responder a su agenda. El tema
de la organización que propiciábamos estaba más enfocado en las
necesidades y la educación formal y no formal de las compañeras, ya que
coordinamos con IGER [Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica]
la educación primaria y secundaria para mujeres, y lo informal iba
acompañado de lo formal. En un inicio nos criticaron, porque las mujeres
estábamos haciendo lo tradicional, porque dábamos costura, dábamos
cocina, pero eso era lo que las mujeres querían. Pero por otra parte, y
esto es lo importante, estas mujeres también estaban recibiendo la
escuela primaria, y además había trabajo ideológico a través de los
cursos que se daban. Con el partido diseñábamos los contenidos, sin
dejar de tener en cuenta el contexto nacional e internacional, las
condiciones de la fábrica, las condiciones laborales, las relaciones
familiares, cuestiones de sexualidad, cuestiones de violencia. Fue una
de las experiencias más significativas para nosotras, tener esa
participación de las mujeres de sectores populares. (…) Después empezó
la represión, principalmente en las fábricas. También el neoliberalismo
iba avanzando, entonces iban desplazando las fábricas nacionales. En ese
período de auge de las luchas y de la organización sindical fue que
aprovechamos para darles herramientas para se pudieran defender.
Pregunta:
Ya pasaron años trabajándose los temas de género, por lo que puede ser
pertinente esta pregunta: la cooperación ¿sirve para impulsar cambios o
puede funcionar como un freno en las luchas sociales?
Entrevistada:
Siempre he pensado que sí, funciona como freno. Nunca se ha logrado
hacer una agenda de negociación real entre la cooperación y los
movimientos sociales, más del movimiento de mujeres. Es una forma de
control. Dan el dinero para los proyectos, pero te la pasás haciendo
foros, reuniones, mientras te están controlando, y después hay que
entregar un informe de qué es lo que se hace, quiénes son los
participantes. En realidad es como un control dentro de la población
–como una CIA metida adentro–. Allí está ese control, por todas partes.
Los grupos de solidaridad con que trabajábamos no te pedían eso. En
cambio hoy te dan un almuerzo y tenés que llevar los listados de todos
los asistentes; es un control permanente, y además te ponen la agenda.
Siempre tiene que estar alguien de la cooperación en cada inauguración,
porque tienen que mostrar que financian las actividades. Todo eso le
quita autonomía a las organizaciones, y a veces se termina priorizando
solo lo de género pero solo en este marco que te fijan, y la cooperación
no te permite el trabajo de clase, porque lo de etnia lo hace como
parte de la cultura, pero controlado. La cooperación te dice qué se
puede tocar y qué no. El tema de lucha de clases salió de escena.
(…)
Hoy se habla de género pero no de clase, y antes hay clase pero no
género. A nosotros nos tocó hacer esa articulación. Con el movimiento
sindical nosotras articulamos las demandas de género con las de clase,
así como también lo de etnia. Pero no nos dio tiempo para hacer todo lo
que pretendíamos. Estábamos ante temas difíciles de tratar, de
visibilizar. Queríamos hacer entender que el acoso sexual no solo se da
por el empresario, sino que se da por los compañeros trabajadores
también. Chocábamos ahí contra prejuicios, por eso tuvimos que ponernos a
pensar y trabajar para que los compañeros se dieran cuenta del asunto.
Pregunta:
El tema del patriarcado, ¿te parece que está suficientemente abordado
en el campo del movimiento comunista, o ves un déficit allí?
Entrevistada:
Cambiar el patriarcado es difícil, complicado. Para los hombres es un
asunto difícil, porque no quieren perder privilegios. ¿Quién quiere
perderlos? Y cambiar el patriarcado es cambiar relaciones de poder. Por
supuesto, para los hombres es cómodo seguir manteniendo sus cuotas de
poder. No es tan sencillo cambiar eso por decreto.
Un
reciente estudio encontró que los hombres representan casi las tres
cuartas partes de todas las personas citadas (71%) en los medios
canadienses. Las mujeres sólo el 29%. Para seguir rastreando esta
tendencia y con miras a que desaparezca, investigadores de la
Universidad Simon Fraser (SFU), en colaboración con el organismo Informed Opinions,
desarrollaron una nueva herramienta para detectar en tiempo real el
número de mujeres y hombres citados en las principales plataformas de
noticias de Canadá.
La herramienta se llama Gender Gap Tracker (Rastreador de Brechas de Género)
y utiliza los últimos avances en el análisis de grandes datos (Big
data) y la minería de datos de texto para medir la equidad de género en
las fuentes de noticias y reportajes periodísticos en francés e inglés
con el objetivo de llamar la atención sobre la brecha persistente entre
mujeres y hombres en los medios de comunicación canadienses.
La profesora Maite Taboada del Departamento de Lingüística de la SFU y su equipo jugaron un papel vital en el desarrollo del Rastreador de Brechas de Género.
Pudimos hablar con ella y en este extracto, la profesora Taboada nos
explica cómo funciona la herramienta y por qué es importante detectar la
desequilibrada presencia del 50% de la población humana en los medios
de comunicación del país:
Maite Taboada explica la herramienta Gender Gap Tracker (Foto: Simon Fraser University)
La gente que vaya directamente al sitio internet de Informed Opinion
podrá seleccionar rangos de fechas y/o puntos de venta de noticias
específicos para ver el porcentaje de voces de hombres versus voces de
mujeres que se citan en línea y también ver el promedio agregado.
Fuente: Simon Fraser University
La herramienta fue desarrollada por el gran equipo técnico de datos
de la universidad, el Laboratorio de Procesamiento de Discursos, y está
alojada por el Grupo de Investigación Informática de la SFU.
Estimular
la competencia de empresas privadas en materia de igualdad de género, y
de esa manera, lograr avances para las mujeres, es el objetivo de la
empresa social Aequales, con sede en Perú, Colombia y México. Fue
fundada por Maria Adelaida Perdoma, una periodista peruana, y Andrea de
la Piedra, psicóloga de Colombia.
Las dos se conocieron cuando fueron invitadas a participar en un
programa de becas de la Universidad de Georgetown, Estados Unidos. A su
regreso, formaron la empresa social que este año por quinta vez convoca
al Ranking Par, un diagnóstico que mide la equidad de género y la
equidad en las empresas.
El objetivo de este diagnóstico es medir a las organizaciones
anualmente a través de un cuestionario virtual, difundir los resultados y
las mejores prácticas a las empresas tanto como a la sociedad civil, y
con esto reducir las brechas de género que existen en el ámbito laboral.
Las empresas llenan el cuestionario de manera gratuita y
confidencial. Sólo se publican los primeros diez puestos del ranking,
para incentivar las buenas prácticas. En México, donde la competencia se
llevó a cabo por primera vez el año pasado, con 33 participantes,
fueron premiadas P&G, SAP, AT&T, 3M, Sodexo, Accenture, Johnson
& Johnson, CompuSoluciones, Telefónica y Dupont.
Los beneficios para las empresas, explicó en entrevista con
Cimacnoticias la directora de Aequales México, Stephanie Rodas González,
serían que reciben un diagnóstico gratuito, el cual les ayuda a
ubicarse y evaluar sus logros. “Por ejemplo, Johnson & Johnson
consideraba que estaba haciendo algo, pero no sabían que era mucho, por
ejemplo, prestan seis semanas de paternidad!”, narró. Además, las diez
mejores empresas reciben premios y pueden así atraer la atención de
futuras empleadas y empleados.
En cambio, con la publicación del ranking, el tema de la igualdad en
los negocios recibe más atención en la sociedad. No solamente hay
argumentos éticos a favor, dicen las emprendedoras de Aequales. En su
página, citan varios estudios, según los cuales, a partir de un 20 por
ciento de mujeres en posiciones de liderazgo incrementa en gran medida
el retorno sobre lo invertido en innovación. Las empresas pueden ser
hasta un 26 por ciento más rentables cuando tienen mujeres en posiciones
de liderazgo.
La equidad de género permite la disminución del nivel de rotación de
personal en un 69 por ciento. Y, finalmente, los niveles de confianza y
ambición de las mujeres para ascender a posiciones de liderazgo aumentan
un veinte por ciento en empresas que invierten en equidad de género,
explican las asesoras de Aequales.
Para saber si los esfuerzos de las empresas en materia de igualdad
son ciertas y no puras declaraciones, en su cuestionario piden subir
documentos que comprueban las políticas de género. Estos, van desde
planes de acción, políticas de género y diversidad, códigos de ética,
hasta manuales para evitar sesgos de género y protocolos de sanción,
prevención y acompañamiento ante casos de acoso y hostigamiento sexual
laboral.
Además, preguntan si las empresas condujeron diagnósticos internos o
campañas de sensibilización sobre género y diversidad, si tienen
presupuestos asignados para promover una cultura de igualdad, por
ejemplo, capacitar a talentos femeninos, o prestaciones en caso de
maternidad o subsidios a estancias infantiles. También preguntan por el
porcentaje de mujeres en todos los niveles jerárquicos de la empresa, y
sus sueldos.
En total, se evalúan la gestión de objetivos como estrategias y
acciones positivas, la cultura organizacional con prácticas de balance
vida personal-laboral, la estructura organizacional, con el número de
hombres y mujeres que ocupan posiciones de liderazgo, y la gestión de
talentos. La convocatoria para el ranking de México termina el 15 de
junio, la premiación se prevé para septiembre, dijo Rodas.
Finalmente
llegó el momento de las acciones y poner en marcha una propuesta de
cambio para el país con políticas públicas que conduzcan a esos cambios
ofrecidos por el nuevo presidente que tomó posesión apenas un mes. Un
instrumento fundamental de estos cambios lo es sin duda el gasto público
y, bueno, en ese entorno son muy altas las expectativas de las mujeres y
la nueva política de género.
La primera mirada sobre la propuesta del proyecto de gasto para la
igualdad entre hombres y mujeres -que mal que bien nos dice qué se
quiere cambiar o continuar en materia de igualdad sustantiva- es
congruente con lo ofrecido por el presidente en lo concerniente al gasto
y lo que el ha llamado “austeridad republicana”.
No es ninguna sorpresa que aparezcan importantes reducciones de gasto
en varios programas (ver gráfica), como son: Promover la atención y
prevención de la violencia o el de Igualdad sustantiva entre hombres y
Mujeres; Programa de estancias infantiles para madres trabajadoras o el
de Mejoramiento y productividad y producción Indígena.
Indudablemente todos y cada uno de estos programas son esenciales o
estratégicos para la política de género, para muestra un botón: la
violencia contra las mujeres que mantuvo una espiral creciente en toda
la administración de Enrique Peña Nieto, ¿por qué se reducen los
recursos que se aplican a este programa tan importante, acaso la
política que beneficia directamente a las mujeres no forma parte del
cambio para mejorar?
Aquí la respuesta o el “quid pro quo” es el análisis fino de estas
reducciones, ¿cuáles son los renglones de gasto que se recortarían en
estos programas? Si lo que se pretende recortar (falta la aprobación del
Congreso) son los sueldos y salarios de los altos funcionarios que
están a cargo de estos programas; o bien, el gasto superflúo e
innecesario -pero sin afectar la esencia de los programas-, entonces es
parte del cambio ofrecido por el nuevo presidente y su partido, Morena, y
no hay mayor problema.
En caso contrario, es decir que se pretenda reducir
indiscriminadamente los recursos aplicados a programas sustanciales para
la política de género, se estaría dando una pauta contradictoria con
todo lo que ha sido hasta ahora la propuesta de la llamada Cuarta
Transformación, excluyendo nada mas y menos que a más de la mitad de la
población del país: las mujeres.
Luego entonces no es pecata minuta mantener una adecuada aplicación
de los recursos públicos a los programas que conforman el llamado “Anexo
13” del Paquete Económico para 2019. #NoSinNosotras.
Ahora la pelota está en la cancha del Congreso y particularmente de
la Comisión de Igualdad de Género que seguramente revisará acuciosamente
este conjunto de políticas públicas para la construcción de una nueva
política de género.
Regularmente el primer problema es que los recursos son
insuficientes, bueno pues el gasto total que se propone para 2019 en
este Anexo 13 implica un aumento de 16,774,980,349 pesos.
¿En cuáles programas se presentan incrementos? En primer término en
los recursos destinados al Programa para las Adultas Mayores. Se cumple
una promesa de campaña al aumentar estar pensiones. Se trata de un
programa que ha demostrado ser muy efectivo para la reducción de la
pobreza femenina.
También crece el gasto en guarderías del IMSS o Salud sexual y
reproductiva. Sin embargo aparentemente desaparece un programa
importante: Apoyo a las Instancias de Mujeres en las Entidades
Federativas (PAIMEF). ¿Qué otras acciones o programas van a sustituirlo?
La propuesta de un cambio para el país y por supuesto para las
políticas de género a nivel nacional o local no son una ocurrencia ni un
capricho. Es indispensable generar acciones encaminadas a esos cambios,
no se puede continuar con la inercia y todas las desgracias
–económicas, políticas o sobre la supervivencia física- que han generado
la larga noche neoliberal del país. Hay que iniciar este cambio, ¡ahora
es cuando!
El
Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género en Chile, junto con el
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y 20 partidos políticos
del país, suscribieron un convenio que fija los ejes centrales para
fomentar y fortalecer la participación política de las mujeres.
Como parte de este Convenio se contempla un autodiagnóstico y
talleres orientados a los distintos niveles de integración de los
partidos, lo que derivará en la elaboración de un plan interno para el
fortalecimiento de las mujeres en política y de un código de
participación en cada partido.
La ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Isabel Plá Jarufe,
aseguró que en la actualidad, Chile tiene una serie de desafíos en la
materia, ya que las mujeres representan 23 por ciento del Congreso, pero
sólo 12 por ciento de las alcaldías.
Cabe mencionar que tampoco en el gobierno del cual forma parte la
Ministra, hay paridad de género. El presidente conservador Sebastián
Piñera Echenique apuntó a 16 ministros y ocho ministras en su gabinete
actual.
En un listado de ONUMujeres sobre la participación política de las
mujeres en los parlamentos nacionales actualizado a junio de este año,
Chile ocupa el lugar 79 (entre 188), con 22.6 por ciento mujeres en la
cámara baja. En comparación, México ahora tiene una de las cifras más
altas de mujeres participando en la política, luego de haber elevado la
paridad a rango constitucional por lo que ahora la cámara baja cuenta
con 48.2 por ciento de diputadas, y la cámara alta con 49.2 por ciento
de senadoras.
Otros países latinoamericanos están a la vanguardia mundial de
participación femenina, como Cuba, con 53.2 por ciento; Bolivia, con
53.1; Grenada, con 46.7; Nicaragua, con 47.4 y Costa Rica, 45.6, todos
junto con México bajo los primeros diez en la lista de ONUMujeres.
En el caso de países como Argentina y Ecuador todavía rodean 38 por
ciento de participación femenina, Colombia ocupa el lugar 131 de la
lista, con sólo 15.1 por ciento de mujeres; y Brasil está en el lugar
152, con únicamente 10.7 por ciento de mujeres.
Chile dio un salto en equidad de género en el Parlamento en las
últimas elecciones –el 19 de noviembre de 2017 –como efecto de las
cuotas de género que se implementaron donde 40 por ciento de las
candidaturas que presentaron los partidos debían ser femeninas. Sin
embargo, sólo resultaron electas 22.6 por ciento de diputadas, y 23.2
por ciento de senadoras.
Ahora, el gobierno apuesta a la voluntad de los partidos de mejorar
la formación de mujeres en la política. El convenio con PNUD buscaría
“ayudar a los partidos políticos con respaldo y apoyo técnico para que
ellos generen sus propios programas para mejorar la participación
femenina y romper el techo de cristal que hoy enfrentan las mujeres en
política”, aseguró la ministra Isabel Plá Jarufe.
Cabe recordar que en México, cuando los partidos políticos fueron
obligados a destinar un porcentaje de su financiamiento público a la
capacitación de mujeres políticas en 2008, estos recursos fueron usados
para pagar servicios de fumigación, seguridad, lavandería, mandiles,
gabardinas y pulseras bordadas, entre otras. Solo después de la denuncia
pública del hecho, las mujeres diseñaron candados para que se cumpla el
objetivo para el cual fue creado.
Uno de los logros menos visibles pero más importantes de la paridad
El arribo de 436 mujeres como presidencias municipales en 25 estados de la República mexicana es uno de los logros menos visibles pero más importante de la paridad de género en las elecciones de este 2018.
El avance no se quedó en la integración paritaria de la Cámara de Diputados y el Senado ni en la masiva llegada de mujeres a los Congresos locales, la paridad también incrementó la cantidad de ciudadanas que gobernarán en los municipios.
Las mexicanas ganaron alrededor de 27 por ciento de las alcaldías que estuvieron en juego el 1 de julio, de acuerdo con datos del Observatorio de Participación Política de las Mujeres en México y de los institutos estatales electorales.
La presencia de alcaldesas se incrementó si se toma en cuenta que durante el proceso electoral local 2016 el porcentaje de presidentas municipales pasó de 8.9 a 13.4 por ciento y para 2017 fue de 15.97, según datos de instituciones electorales y del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).
La representación de las mujeres ha sido limitada en el ámbito municipal, y como muestra, en ninguno de los municipios que este año tuvieron elecciones habrá igual número de alcaldes y alcaldesas, los varones seguirán siendo mayoría como autoridades municipales.
Hasta la primera mitad de este año, según información oficial, las 32 entidades federativas incorporaron el principio de paridad en sus marcos normativos. De éstas, en 12 se reconoce la paridad en Ayuntamientos en la Constitución estatal.
Los estados donde la brecha de género en materia de representación femenina es más corta son aquellos con pocos municipios. Por ejemplo, en Baja California que tiene 5 municipios, de los cuales 2 estarán gobernados por mujeres: Los Cabos y Loreto.
En una situación similar están Quinta Roo y Tabasco; en el primero con 11 municipios, 4 de los cuales serán encabezados por mujeres (Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos y José María Morelos), mientras que en el segundo 7 de sus 17 municipios serán gobernados por una mujer política (Centla, Comacalco, Cunduacan, Jalapa, Nacajuca, Tacotalpa y Teapa).
Según una investigación del Centro de Estudios para el Logro de la Igualdad de Género (CELIG) de la Cámara de Diputados, las mujeres tienen una precaria presencia en las presidencias municipales, como alcaldesas, debido a prácticas inequitativas en la forma de conformar las candidaturas, de ahí la importancia de la paridad.
La información del CELIG, actualizada a mayo de este año, señala que 22 estados integraron en sus Constituciones el principio de paridad en Ayuntamientos, de éstos en 5 estados se expresa de manera genérica (Campeche, Durango, Guerrero; Tamaulipas y Zacatecas), 3 lo expresan sólo para el Congreso y la Asamblea Legislativa (Nuevo León, Puebla y Ciudad de México) y 2 no lo han incorporado (Chihuahua y Veracruz).
En lo relativo a las legislaciones electorales 31 entidades federativas incluyen el principio de paridad para la integración de los Ayuntamientos con excepción del estado de Campeche.
En Campeche por ejemplo hasta ahora, de los 11 municipios, ninguno era gobernado por una mujer y a pesar de no tener una norma al respecto con el reciente proceso electoral y la cascada de candidatas, 3 ciudadanas resultaron electas y se sumarán como alcaldesas de los municipios de Hopelchén, Palizada y Tenabo.
Con las reglas electorales que obligan a los partidos políticos a postular a mujeres, en los 25 estados que tuvieron elecciones municipales (a excepción de Aguascalientes, Baja California, Durango, Hidalgo, Nayarit, Tlaxcala y Veracruz que tuvo elección extraordinaria) se pasó de 287 a casi el doble de mujeres con 436 alcaldesas.
Estas mujeres estarán al frente del Ayuntamiento, el órgano de representación popular encargado del gobierno y la administración del municipio, y junto con las y los representantes electos de las sindicaturas y regidurías, tomarán decisiones políticas en materia de seguridad local, servicios públicos, presupuestos y desarrollo urbano y rural, entre otras tareas.
Solo en cinco estados disminuyó el número de mujeres munícipes: Guerrero que de acuerdo con datos preliminares tenía 19 alcaldesas y ahora tendrá 17; Chihuahua que registraba 23 y tendría 20; Morelos que pasó de 7 a 5; Querétaro que bajó de 9 a 6presidentas municipales y Quinta Roo que tenía 5 y ahora tendrá sólo 4 mujeres en este nivel de gobierno.
Si bien cinco estados tendrán igual número de alcaldesas que eligieron el proceso electoral anterior (Baja California Sur, Ciudad de México, Colima, Coahuila y Yucatán), entre las entidades que incrementaron la participación femenina fueron San Luis Potosí que de tener 3 alcaldesas ahora tendrá 16 y Sonora que pasó de 9 a 26, aunque falta confirmar que los datos de la estadística