Mostrando las entradas con la etiqueta estrategias políticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta estrategias políticas. Mostrar todas las entradas

9/18/2014

Una oposición bajo control

Madero, Peña y Zambrano. El Pacto por México. Foto: Germán Canseco

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El triunfo arrollador de Nueva Izquierda y sus aliados en la elección interna del PRD dejó claros dos aspectos centrales: uno, como sucedió hace unos meses en el panismo, la burocracia partidista –es decir el grupo que domina al partido– tiene amplio control sobre sus estructuras y, por lo tanto, ventaja para mantenerse en el poder; y dos, por los servicios prestados en el procesamiento de las reformas estructurales, el presidente Enrique Peña Nieto y sus personeros trabajaron en favor de su continuidad.

Estos aspectos se manifiestan a su vez en dos resultados políticos:

Todos los partidos con representación parlamentaria (PAN, PRI, PRD, PT, PVEM, MC y Panal) están bajo control absoluto de una persona o grupo que maneja dichos institutos como de su propiedad, se apodera de ellos; esto se refleja en el manejo discrecional de los recursos, la distribución arbitraria de las principales candidaturas y, desde luego, el reparto de las posiciones directivas, lo cual incluye participación en lo económico.

Y dos, el colaboracionismo con el gobierno federal, lo cual le permite a éste impulsar sus reformas constitucionales y legislativas, aunque apenas unos meses antes las mismas habían sido rechazadas por ser contrarias a los principios fundamentales de los partidos opositores.

Con la reelección de Gustavo Madero en el PAN y la de Nueva Izquierda en el PRD, casi seguramente con la presidencia de Carlos Navarrete, la mesa está puesta para que la dinámica establecida durante la vigencia del Pacto por México opere nuevamente, dejando atrás los supuestos agravios contra los panistas –por la reforma hacendaria– y los perredistas –por la energética–. Las descalificaciones y los discursos incendiarios ya están en el olvido y es tiempo de retomar el diálogo y la colaboración, aunque todo sea simplemente una simulación para sacar adelante el proyecto que imponen el presidente y sus personeros.

Aunque en materia de la reforma del Estado las principales modificaciones constitucionales y legales todavía están pendientes, para el presidente y sus personeros el ciclo legislativo llegó a su fin y ahora es momento de la aplicación de las mismas. Tanto en las entrevistas radiofónicas y televisivas como en los promocionales con motivo de su segundo informe, Peña Nieto repitió insistentemente que las 11 reformas constitucionales y legales constituían la nueva plataforma desde la cual –ahora sí– se podría retomar un crecimiento sostenido para el país. Así, según el diagnóstico presidencial, el periodo legislativo ya quedó atrás y ahora es el momento del Ejecutivo.

Pese a ello seguramente requerirá la colaboración comprometida de los grupos parlamentarios de oposición, particularmente del PAN o del PRD, para resolver algunos de los asuntos que están por definirse.

Entre los más inmediatos están la designación de los integrantes de la Comisión Reguladora de Energía y la Nacional de Hidrocarburos, cuya actuación será determinante para el futuro de la reforma energética. Y como ha sucedido con todos los órganos de gobierno de los organismos autónomos, todo indica que se integrarán a través de las cuotas partidistas y estarán sometidos a la línea del Ejecutivo, como ha sido manifiesto en las decisiones trascendentales que han tenido que enfrentar en estos meses los organismos ya constituidos, entre los cuales destaca el rechazo de la mayoría de los integrantes del órgano de gobierno del IFAI y el Ifetel para interponer una acción de inconstitucionalidad o una controversia constitucional contra la legislación secundaria en materia de telecomunicaciones.

Pero seguramente el presupuesto federal, el déficit y la deuda pública serán temas que anualmente obliguen al gobierno federal a requerir del auxilio de al menos uno de los grupos parlamentarios del PAN o del PRD. También la designación del titular del nuevo Ministerio Público y de las fiscalías especializadas en materia electoral y los delitos de los servidores públicos.

Más allá de los apoyos de los grupos parlamentarios, la colaboración que puedan desarrollar las tres fuerzas políticas con mayor participación electoral será fundamental también para la formación de los consejos en los órganos estatales electorales. Con la información disponible, en esta etapa del proceso de designación de sus integrantes es evidente que muchos de los personeros de los partidos políticos todavía tienen posibilidades de ocupar una plaza, así que habrá que ver cómo se las reparten las dirigencias partidistas, pues las opciones son variadas, pero salvo algunas entidades tripartidistas, en la mayoría los arreglos serán entre dos institutos políticos.

La cartelización de los partidos políticos se fraguaba desde los sexenios panistas. Lo cierto es que no fue sino hasta éste cuando se concretó en ámbitos ajenos a la arena electoral.

En la reforma constitucional de 2007 los partidos sentaron las bases de esta cartelización al garantizarse un altísimo financiamiento público y un incremento desmedido en sus prerrogativas políticas, particularmente en lo relativo a su presencia en radio y televisión.

En 2003 se habían hecho evidentes las cuotas partidistas en la formación de los órganos que pasan por la designación o ratificación del Congreso, pero fue en este sexenio cuando se concretó el intercambio de apoyo parlamentario por “bonos extraordinarios” o “manos libres” para traficar con los recursos públicos.

La relación clientelar entre los dirigentes de los partidos políticos de oposición y el gobierno federal se expresa en este intercambio de apoyos: votos en el Congreso por dinero para las bancadas, reformas estructurales por apoyo para la reelección de los dirigentes partidistas, creación de nuevos órganos con autonomía constitucional por plazas en sus juntas de gobierno, reestructuración de los órganos electorales estatales a cambio de posiciones en los consejos… y tantos otros que hoy todavía no salen a la luz o no se les han ocurrido a los principales actores políticos.

Lo evidente es que Peña Nieto ganó las elecciones de las dirigencias de las dos principales fuerzas políticas de oposición y aseguró el apoyo a sus propuestas, proyectos y programas, siempre que esté dispuesto a pagar por él. Es una relación clientelar y de complicidad en la cual lo menos importante es el bienestar nacional. El Pacto por México se mantendrá vigente sin importar su formalización o su denominación. Lo que importa es que sea la instancia privada de negociación que permita sacar las iniciativas presidenciales.

9/10/2014

PRI-PAN-PRD: Un sólo partido

El punto central está en que en adelante Nueva Izquierda regirá los destinos de un partido político que poco a poco se agota en sí mismo.

lasillarota.com

Pues ya estuvo el domingo 7. Los militantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) eligieron ese día a sus consejeros nacionales, estatales y municipales, así como a integrantes de su Congreso Nacional... Todo bien... O no... Más o menos...
...Según se frotan las manos y cantan victoria los integrantes de Nueva Izquierda, serán ellos los ganones en los resultados que se darán a conocer el 19 de septiembre y su mayoría consejera la que decida quién será su presidente nacional del PRD, o lo que es lo mismo, el señor Carlos Navarrete...
...Quien canta regular las rancheras, aunque todavía le falta el sabor del triunfo político y que sepa lidiar con ese infierno de todos tan temido, como es el PRD en sus entrañas.
Dicen sus adversarios que será muy consecuente con los “Chuchos” con quienes, previo al proceso electoral, gustó de exhibirse en público en restaurantes de lujo, para que ‘sepan cuántos’, la unidad y el apoyo con el que ya contaba.
Así que, según datos recabados a unas horas de las elecciones, se conocieron datos preliminares por los que, con un 98.2 por ciento de las casillas computadas, el bloque que impulsa la fórmula de Carlos Navarrete a la presidencia del PRD y Héctor Bautista a la secretaría general, se mantiene adelante con 63.3 por ciento de los votos por consejeros nacionales.  O sea: prácticamente ‘ese arroz, ya se coció’.  
Por su parte, “las expresiones” que dicen los perredistas –otros les llaman ‘tribus’-, que apoyan la postulación alterna en la figura de Cuauhtémoc Cárdenas, Marcelo Ebrard o Carlos Sotelo, alcanzan hasta ahora 27.1 por ciento de los votos al Consejo Nacional.
Según el Instituto Nacional Electoral que organizó el evento en su Sistema de Publicación de Datos de Actas, “el PRD superó las expectativas de votación, pues sufragaron un millón 846 mil, según el avance de cómputos, lo que, según escribe don Carlos Ferreyra, nos costó algo así entre 80 y 100 millones de pesos. ¿Qué tal?
Según las reglas del PRD, para que una fórmula de presidente y secretario general gane la presidencia y secretaría debe obtener 60 por ciento de votos de consejeros nacionales, por lo que, si el Cuaderno Gader no se equivoca,Nueva Izquierda presidirá en la persona del señor Navarrete y la Secretaría será para Alternativa Democrática Nacional (ADN) en  la persona del señor Héctor Bautista...
Hasta ahí todo es lo que es. Naturalmente, al cantar las rancheras del éxito, los perredistas quieren ignorar que las viejas mañas y triquiñuelas heredadas de su ancestro priísta les son ‘inolvidables’. Así que evitan repetir que durante su proceso electoral ocurrió que:
Unos ‘encapuchados’, robaron las boletas de la casilla 5517 en el distrito 8 de Tultitlán, Estado de México; o la presencia de un grupo armado en la Junta 18 de Iztapalapa, en el DF; o el robo de dos paquetes electorales en Teziutlán, Puebla. Además de que en el distrito 5 de Guerrero, en Tlapa de Comonfort, municipio de Metlatónoc ‘un grupo de personas quemó las boletas de la casilla 1735 impidiendo el normal desarrollo de la votación’.
O que en la Junta Distrital 30 de Ciudad Nezahualcóyotl, una persona sustrajo las boletas correspondientes a la elección en la casilla 3592... O que Izquierda Democrática Nacional (IDN) acusó que Nueva Izquierda repartió despensas en el Estado de México o que según Patria Digna, que encabeza Carlos Sotelo, dice que IDN repartió despensas en Sonora y Tabasco, mediante ‘pulseras’ canjeables por el apoyo luego de que el simpatizante emitiera su voto...
De cualquier manera el punto central está en que en adelante Nueva Izquierdaregirá los destinos de un partido político que poco a poco se agota en sí mismo, en sus querellas internas, en sus dimes y diretes, en sus ambiciones de poder político y de privilegios y asignaciones presupuestales, con recursos que son de todos nosotros.
Como los que también tiene el PRI y el PAN y la morralla-partidos: cosa del sistema de eso: partidos.
Pero lo central sigue a debate: ¿Qué izquierda dibuja Nueva Izquierda? ¿Una izquierda negociadora y, por lo mismo, para algunos ‘moderna’ porque es consciente de que su papel como partido político es el de la negociación para ganar posiciones? o bien, ¿dejará huir a otros esquemas de izquierda a los ortodoxos o doctrinarios que quieren una izquierda más pura que el agua electropura?
No hay acomodo para nadie aquí. La izquierda mexicana es difusa y confusa. Es expectante de cómo se mueve el estado del poder y es consecuente. Lo hemos visto ya. Y, de alguna manera, el triunfo de Nueva Izquierda tiene un tufillo a pago de favores recibidos por su pomposa firma del 2 de diciembre en el Castillo de Chapultepec y lo que siguió.  
¿Qué izquierda necesita México? ¡Ah! Pues esa es otro punto que habrá de debatirse pronto, a riesgo de que la corriente de poder en México siga destruyéndola y construyendo a un sólo partido con tres advocaciones distintas: PRI-PAN-PRD, como ocurre ya.

¿Cuál reforma para el DF?


mancera_df_cuartoscuro_050514

Serpientes y Escaleras
Por Salvador García Soto


La renovada cercanía política entre el Presidente de la República y el jefe de Gobierno capitalino ―“coordinación no subordinación”, Mancera dixit― empieza a dar sus frutos. Y más allá de las obras espectaculares anunciadas por Enrique Peña Nieto para la capital del país y de los cálculos electorales que éstas llevan para el PRI, ahora se anuncia con bombo y platillo que, al fin, los priistas concederán la tan llevada y traída Reforma Política del DF, que comenzará a discutirse, tras varios aplazamientos y retrasos, en el Senado de la República.

Como si fuera graciosa concesión política para Miguel Ángel Mancera y también para los capitalinos, históricamente tratados como mexicanos de segunda, la anunciada Reforma Política tuvo que esperar su turno hasta que no se aprobaron primero las reformas de Peña Nieto y, sólo ahora, cuando existe también un interés político del presidente y del PRI, que tienen puesto el ojo en recuperar la capital a partir de los comicios locales de 2015, se anuncia que se retomará el debate y las discusiones en el actual periodo ordinario del Congreso.

El lunes el presidente del Senado, el perredista Miguel Barbosa, anunciaba que “ahora sí” ve voluntad política en los grupos parlamentarios para discutir los cambios constitucionales y legales que modificarán el estatus político del Distrito Federal y le concederán más facultades y autonomía a los órganos de Gobierno y a la Asamblea Legislativa de la capital de la República. La algarabía de Barbosa en realidad puede traducirse en que “ahora sí el PRI aceptará discutir la Reforma Política para el DF que antes regatearon porque no estaba entre las prioridades ni de los priistas ni del presidente”.

Pero aquí surge la primera gran duda: ¿de qué tipo de Reforma Política están hablando para discutir y aprobar en este periodo? Por qué hasta donde se quedó la discusión, en diciembre del 2013, cuando la bancada del PRI frenó de tajo las iniciativas impulsadas por el PRD y por Mancera desde el GDF, el desencuentro en las visiones era total. De un lado está la propuesta perredista que pide modificar la Constitución para hacer de la Ciudad de México una entidad federativa más de la República, con una Constitución Política local, un Congreso local propio, cabildos en las Delegaciones políticas, y autonomía plena en su Poder Judicial, y que se denomine “Ciudad de México”, “Ciudad Capital” o “Capital Federal”.

En la visión del PRI y del gobierno federal, en cambio, no se requiere una Constitución para la Ciudad de México, sino sólo un “Estatuto Constitucional” y una “Ley de Capitalidad”, en los cuales, en los hechos, la ciudad seguirá sujeta a la Federación y al Presidente de la República, que conservaría facultades sobre la ciudad.

Los perredistas quieren que, si la Ciudad de México será un estado más, a su gobernante se le llame “Gobernador” y que el Congreso local ―que sustituiría a la actual ALDF― tenga facultades plenas sobre la soberanía financiera y política de la entidad. Los priistas, en cambio, quieren que a quien gobierna la capital se le siga llamando “Jefe de Gobierno” y que un Congreso local tenga facultades acotadas, mientras las decisiones financieras del gobierno capitalino se mantengan en la Cámara de Diputados del Congreso federal, lo que hasta ahora ha sido un claro mecanismo de control político y financiero para la ciudad capital.

La propuesta de Mancera y del PRD plantea que la nueva Constitución para el estado “Ciudad de México” o “Ciudad Capital” sea elaborada mediante un “Congreso Constituyente” cuyos integrantes serían elegidos por el voto directo de los ciudadanos, mientras que el PRI y Peña Nieto proponen que el “Estatuto Constitucional” sea formulado por especialistas designados mediante una lista que propongan los partidos políticos.
  
Así que no hay duda de que ahora sí comenzarán a discutir la Reforma Política del DF y de que hay “voluntad política” ―o tal vez interés político― para que ésta se apruebe antes del mes de diciembre. Pero la pregunta es ¿cuál Reforma Política le darán a la Ciudad de México?, la que realmente necesita o la acotada que decida el PRI que, en una de ésas, se alía con el PAN en el Senado, ahora que los dos negocian una alianza electoral para el DF en 2015, y aprueban una Reforma a modo que, más que a los capitalinos, les beneficie a ellos en sus cálculos políticos. Porque en el fondo ni los priistas ni Peña Nieto quieren una capital totalmente autónoma y soberana, sino más bien una ciudad subordinada al Poder Federal.

NOTAS INDISCRETAS… Los Chuchos celebran, orgullosos, que en su elección interna participaron un millón 800 mil perredistas y lo dicen como una muestra de fuerza y de que, aún sin López Obrador, el PRD mantiene su fuerza. Pero qué pasa si no todos los que votaron eran realmente militantes perredistas. ¿Y si les dieron una “ayudadita” desde otros partidos, concretamente desde el PRI? ¿También es para sentirse orgullosos?… Los dados mandan otra Serpiente. Caída libre.