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12/02/2017

La responsabilidad del Estado en la violencia económica


Monedero
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*


El sábado 25 de noviembre, se conmemoró el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. En México es una fecha particularmente importante porque en los últimos años se ha presentado un crecimiento exponencial de este tipo de violencia en sus diversas expresiones, incluyendo la más fatal: el feminicidio.
De enero a junio del año en curso se registraron 784 asesinatos de mujeres, especialmente en los estados de México (que ocupa uno de los primeros lugares en feminicidio y en violencia contra la mujer); Ciudad de México, Morelos, Guanajuato, Nuevo León, Jalisco, Oaxaca, Sonora, Chihuahua, Puebla, Coahuila, Sinaloa y Colima. (Datos del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio).
Actualmente existen Alertas de Género en las siguientes entidades: Estado de México, Morelos, Michoacán, Chiapas, Nuevo León, Veracruz, Sinaloa, Quintana Roo, Guerrero, Colima y Nayarit. Sin embargo algo se está haciendo mal por parte de las autoridades federales o estatales, porque estas Alertas no están dando los resultados que debieran y que se esperaban, es decir, sigue aumentando la violencia en esas entidades.
Se considera que 2016 ha sido el año con más  violencia y feminicidio contra las mujeres en los últimos 27 años. ¿Qué está sucediendo en el país? ¿por qué ese desmesurado crecimiento de la violencia?
Según Inegi de los 46.5 millones de mujeres de 15 años y más que hay en el país, 66.1 por ciento (6 de cada 10), 30.7 millones, ha enfrentado violencia de cualquier tipo y de cualquier agresor, alguna vez en su vida. 
Cuatro de cada diez ha enfrentado agresiones del esposo o pareja actual o la última a lo largo de su relación; y 5 de cada 10 sufrió violencia por parte de algún agresor distinto a la pareja.    
Entre 2014 y 2016, las entidades que presentan las tasas más altas en homicidios de mujeres son Baja California, Colima, Chihuahua, Guerrero, Estado de México, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas. 
El Inegi se ha dado a la tarea de clasificar esta violencia en diferentes tipos, incluso en este año ha invertido importantes cantidades de dinero en un Sistema Integrado de Estadísticas sobre Violencia contra las Mujeres (SIESVIM), muy completo y seguramente muy costoso, que incluye un glosario, donde define qué es violencia de género, económica y patrimonial entre muchos otros conceptos importantes.
Define como Violencia económica al chantaje del hombre hacia la mujer entrevistada, al controlar los ingresos monetarios del hogar, o bien, al cuestionar la forma de utilizarlos.
Las situaciones consideradas en torno al gasto son: reclamos en lo referente al dinero; ser codo o tacaño con los aportes a la casa; no cumplir con darlo o amenazar con no aportarlo; desviar el sustento económico necesario para la casa. Y, finalmente, adueñarse o quitarle dinero o bienes (como por ejemplo, terrenos, automóviles, joyas, entre otros) y prohibirle trabajar o estudiar. La Ley vigente define este concepto en los siguientes términos:
Es toda acción u omisión del agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima. Se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, así como la percepción de un salario menor por igual trabajo.
En el caso de la Violencia patrimonial se refiere a los actos de coerción y despojo hacia las mujeres de 15 y más años, de sus bienes, recursos materiales o propiedades. El objetivo es identificar si algún familiar o la pareja las ha forzado u obligado para poner sus pertenencias a nombre de otra persona o las ha despojado quitándole o robándole sus bienes o pertenencias.
La Ley vigente define este concepto en los siguientes términos:
Es cualquier acto u omisión que afecta la supervivencia de la víctima. Se manifiesta en: la transformación, sustracción, destrucción, retención de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o propios de la víctima.
Es muy importante considerar estas definiciones por la forma en que se presenta la siguiente gráfica, donde en el renglón de violencia económica y patrimonial (que la juntan) incluye violencia por parte de la otros agresores, pero de acuerdo a la definición proviene de la pareja y obviamente presenta una cifra muy baja.
Desde luego en estas definiciones que da Inegi no se considera la violencia económica que ejerce el Estado, -solo aparece como responsable la pareja- sus instituciones y la política económica, a través de la política laboral, que es violencia económica, provocando que las trabajadoras mexicanas experimenten otro tipo de violencias porque están estrechamente interrelacionadas y lo que a su vez contribuye a una enorme desigualdad de género, en detrimento de las mujeres.
No es posible que la violencia  económica y patrimonial sea de apenas 29.0 por ciento, más allá de las cifras del silencio, que desde luego son muy importantes. De acuerdo con la nota publicada por Cimacnoticias titulada “México, entre los cinco primeros países con más desigualdad laboral para mujeres”, México se posicionó como el quinto país de Latinoamérica y el Caribe con mayor desigualdad para las mujeres. El área laboral fue en la que las mexicanas tuvieron menos oportunidades, informó el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).
En el “Informe global sobre la brecha de género 2017”, publicado este mes, el WEF señaló que México ocupó el lugar 20 de 24 países de la región latinoamericana y del Caribe analizados; y la posición 81 de 144 en el mundo. Tras analizar el nivel de participación y oportunidades económicas, políticas, educativas y de acceso a los servicios de salud de las mujeres, el organismo internacional evidenció que de 2006 a 2017 se incrementó la brecha de género en el país pues hace 12 años ocupó el lugar 75.
En una escala del 0 (imparidad) al 1 (paridad) este año el WEF –compuesto por personas empresarias, políticas y analistas sociales de economías de todo el mundo- calificó a México con una puntuación de apenas el 0.692, lo que significa que las mujeres continúan enfrentando más desventajas en los ámbitos laboral, educativo, de salud y política.
En realidad ¿cuáles son los verdaderos componentes de la desigualdad y de la violencia económica, incluso patrimonial contra las mujeres? Básicamente son nueve:  
  • Violación de los derechos económicos, laborales y humanos
  • Carga de Trabajo doméstico no Remunerado, Carga de trabajo de género que se traduce en suelo pegajoso y desigualdad de género
  • Desigualdad de género en los salarios y brecha salarial
  • Jornadas Laborales
  • Salarios y brechas salariales
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  • Acceso a los derechos laborales: seguridad social, sindicalización, capacitación
  • Derecho a la salud
  •  
Si se consideraran estos elementos para medir la violencia económica y patrimonial contra las mujeres ese 29 por ciento crecería muchísimo. Pero sobre todo se vería la interconexión que existe con la violencia doméstica y la desigualdad de géneros; incluso con el feminicidio. Marcela Lagarde tiene mucha razón, esa violencia machista se ha exacerbado con el avance social de las mujeres, en particular en un espacio masculino por excelencia: el mundo laboral.
Por ejemplo, en el Presupuesto para la Igualdad –que solamente representa 0.0.5 por ciento de total del gasto público- el programa: “Promover la atención y prevención de la violencia contra las mujeres” que está a cargo de la Secretaría de Gobernación, recibió y recibe muy escasos recursos. En 2017 fueron de 0.0.1, del  gasto para la igualdad; seguramente una cifra muy distinta a la que se destinó para ese Sistema Integrado de Estadísticas sobre Violencia contra las Mujeres (SIESVIM). Hubiera sido mejor destinar esos recursos a las acciones para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres, violencia económica, feminicidio, desigualdad de género y clasificación de la violencia y estadísticas sobre violencia contra las mujeres.
* Economista especializada en temas de género
twitter @ramonaponce

Cimacnoticias | Ciudad de México.

9/07/2017

Violencia sexual y emocional, la más común en el ámbito laboral


Ciudad de México, Querétaro y Estado de México, donde más ocurre

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, 2016 (Endireh) reveló que los principales tipos de violencia que enfrentan las mexicanas en el ámbito laboral son la sexual y emocional que se traducen en ofensas, tocamientos sin su consentimiento y humillaciones.
 
De acuerdo con la Encuesta 71 por ciento indicó que ha trabajado a lo largo de su vida, de dicho porcentaje, 5 millones 463 mil 521 (16.5 por ciento) afirmó haber sido violentada al menos una vez en el ámbito laboral. La violencia sexual en el ámbito laboral representó 67.96 por ciento (3 millones 713 mil 235). Las agresiones se tradujeron en intimidaciones con piropos o comentarios sobre sus cuerpos, insinuaciones sexuales, acoso  y abuso sexual.
 
Muestra de ello fue que al menos a un millón 368 mil 983 de ellas, es decir 25 por ciento del total que dijo haber sido violentada, se le propuso tener relaciones sexuales a cambio de beneficios en el trabajo y en 12 por ciento de los casos sufrieron represalias por negarse, tales como despidos o impedimentos para ascender de puesto.
 
Mientras, 2 por ciento de las mujeres externó haber sido víctima de violación sexual, y al menos un millón 256 mil 438 de trabajadoras expusieron haber sido tocadas sin su consentimiento (17.7  por ciento).
 
La violencia emocional es la segunda más frecuente ejercida contra ellas, 64 por ciento de las que indicaron ser víctimas de un incidente violento de este tipo, por ejemplo,  57.5 por ciento de ellas afirmaron haber sido degradadas y 30 por ciento humilladas por ser mujeres.
 
Los estereotipos siguen presentes en el ámbito laboral, a13 por ciento de las trabajadoras les comentaron que sus logros laborales se debieron a que tuvo relaciones sexuales con algún superior.
 
ENTIDADES MÁS VIOLENTAS
 
La Ciudad de México, Querétaro y el Estado de México son las entidades con mayor porcentaje de violencia laboral hacia las mujeres. En las dos primeras, 21.6 por ciento de quienes han trabajado a lo largo de su vida expusieron sufrir algún tipo de violencia, mientras que en el Estado de México el porcentaje fue de 19.6 por ciento.
 
En la Ciudad de México 71.17 por ciento de trabajadoras fueron víctimas de violencia emocional y 65.58 de agresiones físicas o sexuales. En cambio, en Querétaro 94 mil 423 mujeres (72 por ciento) reportó haber sido violentada física o sexualmente y 85 mil 272 (65 por ciento) de forma emocional.
 
Mientras que en el Estado de México 730 mil 423 trabajadoras han experimentado a lo largo de su vida laboral violencia física o sexual (73.66 por ciento) y 66.63 por ciento violencia emocional.
 
AGRESORES Y LUGAR
 
De acuerdo a la Endireh a nivel nacional los principales ejecutores de violencia emocional, física o sexual hacia las trabajadoras son sus compañeros de trabajo (en 35.6 por ciento de los casos), seguidos de las personas con jefaturas (20 por ciento) y en tercer lugar están los gerentes o directivos ejecutivos a quienes se les atribuye 8.2 por ciento de las agresiones.
 
Las trabajadoras expusieron que en los últimos dos meses las violencias en su contra ocurrieron principalmente en las instalaciones de trabajo (79 por ciento) y en un porcentaje de 11.5 fueron en las calles, parques o lugares públicos cercanos al trabajo.
 
SIN DENUNCIAS
 
El Inegi reveló que 36.5 por ciento de las trabajadoras mexicanas  que son violentadas en su trabajo no cuentan lo ocurrido a nadie; a esto se suma que 91.2 por ciento de las 3 millones 579 mil 054 mujeres que han sido agredidas no presentaron denuncias al respecto frente a alguna autoridad ni pidieron ayuda a alguna institución.
 
Sólo 208 mil 328 de ellas presentaron denuncias ante alguna autoridad es decir, 5.3 por ciento de ellas. Las cifras demuestran que la violencia parece estar normalizada en un porcentaje alto de las trabajadoras  ya que 41.1 por ciento de las que fueron violentadas afirmaron no realizar denuncias porque prefirieron no darle importancia.
 
La segunda causa para no denunciar es la falta de información sobre las instancias a las que pueden acercarse y el proceso que debe seguirse: 717 mil 475 trabajadoras (20 por ciento) no denunció por esta causa.
 
PERFIL DE LAS TRABAJADORAS
 
El Inegi expuso que en el último año las mujeres encuestadas ejercieron principalmente en “actividades elementales y de apoyo” (27.7 por ciento) y como profesionistas y técnicas (19.6 por ciento de ellas). Estos puestos, que concentran a la mayor cantidad de mujeres, son los que registran los porcentajes más altos de discriminación laboral.
 
La Endireh también reveló que los cargos en donde menos se encuentran siguen siendo los de funcionarias, directoras y jefas, solo 4.2 por ciento de ellas ocupó estos puestos.
 
La falta de mujeres en los cargos más altos se explica en un contexto donde las principales discriminaciones a las que se enfrentan son contar con menos oportunidades que un hombre para ascender (10.4 por ciento de ellas) y  laboran con un sueldo menor al de sus compañeros hombres por hacer el mismo trabajo (en 8.9 por ciento de los casos).
 
Resalta que la violencia laboral alcanza a todos los grupos de edad, principalmente a las mujeres de 25 a 34 años, donde se concentraron 32 por ciento de las agresiones laborales; siguieron las trabajadoras de 34 a 44 años con 29 por ciento y las mujeres de 15 a 24 años de edad se registraron 28.7 por ciento de los casos. 
 
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Montserrat Antúnez Estrada Cimacnoticias | Ciudad de México.-

8/19/2017

En México 66 de cada 100 mujeres es violentada


EdoMex, CDMX, Chihuahua entre otras, por encima de la media 

 De las 46.5 millones de mujeres mayores de 15 años que habitan en México, se estima que un 66 por ciento (30.7 millones) ha enfrentado al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminación en su espacio laboral, familiar, escolar o en su relación con pareja, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
 
Como cada cinco años el Inegi presentó la cuarta edición de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016. En este periodo la violencia de pareja tuvo un decremento de menos del 3 por ciento, pasó de 2011 con 46.1 por ciento a 43.9 por ciento este último año.
 
Los datos del censo revelan que 10 entidades están por encima de la media nacional de cualquier tipo de violencia contra las mujeres cometida a lo largo de su vida: el Estado de México, Jalisco, Ciudad de México, Aguascalientes, Querétaro, Chihuahua, Yucatán Durango, Coahuila y Baja California.
 
La Endireh tiene como objetivo dimensionar la violencia que enfrentan las mexicanas, tanto en sus hogares como en espacios públicos, e identificar la frecuencia con la que es cometida cualquier tipo de agresión como amenazas, coerción, intimidación, privación de su libertad o abusos sexuales, verbales, físicos, económicos o patrimoniales.
 
Después de la violencia familiar, de acuerdo con el Inegi, el segundo ámbito donde las mujeres experimentan mayor violencia es en la calle, el transporte, entre otros lugares públicos por personas desconocidas. De las mujeres entrevistadas 38 de cada 100 fue víctima de violencia.
 
La violencia sexual es la principal agresión en el ámbito público, 34.3 por ciento de las mujeres de más de 15 años fueron víctimas de acoso, abuso o una violación sexual.
 
En el ámbito laboral de las mujeres que trabajan o trabajaron alguna vez, un 26.6 por ciento ha experimentado algún acto de violencia sobre todo de tipo sexual y discriminación por razones de género o por un embarazo a través de humillaciones e intimidaciones.
 
La violencia laboral contra las mujeres aumentó tres por ciento en estos últimos cinco años, en 2011 se registró que un 23.7 por ciento de mujeres que trabajaba sufrió algún tipo de incidente violento. 
 
Lo mismo sucede en el ámbito escolar, tan sólo en 2016 de las mujeres que asistieron a la escuela 10 de cada 100 fueron agredidas sexualmente.
 
La Endireh indica que de las mexicanas que han asistido a la escuela 16.7 por ciento fueron agredidas físicamente y 10.9 sexualmente.  



CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción Cimacnoticias | Ciudad de México.-