3/01/2015

Alarma en la Huasteca ante la embestida del fracking


Ecocidio neoliberal

Riesgo inminente en 110 municipios de Veracruz, Puebla, Hidalgo y SLP

Alertan campesinos sobre daños al agua, subsuelo y población
Schlumberger y Halliburton ya operan varios pozos

La entrega de recursos data, cuando menos, de 2010

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Foto Hermann Bellinghausen
Hermann Bellinghausen
Enviado
Periódico La Jornada
Domingo 1º de marzo de 2015, p. 2
Huayacocotla, Ver.

Lenta pero inexorable, corre la alarma en las serranías del norte y la tierras bajas de la Huasteca: una amenaza se cierne sobre los derechos territoriales de miles de comunidades. Y ésta tiene un nombre, aunque no sea el único: fracking, o fractura hidráulica, nuevo y agresivo procedimiento para extraer gas y petróleo debajo y dentro de las grandes rocas subterráneas. Más de un centenar de municipios de cuatro estados se encuentran amenazados por el fracking en las rondas cero y uno de la Secretaría de Energía, de acuerdo con los mapas de Advanced Resources Internacional de la Huasteca y el Totonacapan, según documenta la Alianza Mexicana contra el Fracking.
En Veracruz son 49 los municipios en riesgo inminente. En Puebla, 22. En Hidalgo, 21. Y en San Luis Potosí, 18. Comunidades y campos agrícolas de los pueblos nahua, tenek, otomí, tepehua y totonaca. El representante del municipio poblano de Francisco Z. Mena, uno de los primeros afectados por las dos rondas, describe la arrogante presencia actual de vehículos, maquinaria y personal de las empresas Schlumberger y Halliburton. Ya operan varios pozos. Llegaron ofreciendo las estrellas y no han dejado nada. Exigimos que nos arreglaran la carretera que dejaron inservible; al protestar nos echaron a la fuerza pública y nos encarceló el gobierno de Puebla.
Como lo ven los comuneros y ejidatarios conscientes del futuro que les espera, este es sólo el primero de los jinetes del Apocalipsis soltados por las reformas constitucionales en materia energética que liberalizan en extremo quién y cómo extraerá los hidrocarburos en los territorios indígenas y campesinos por encima de cualquier otra consideración social o productiva, expresa Óscar Espino, miembro de la mencionada alianza en Papantla.
Las preocupaciones por lo que se viene, acumuladas sobre la ya grande cantidad de cosas graves que están ocurriendo (o peor, ocurrieron), asoman bajo las alas de los sombreros de los campesinos. Hay una sombra de preocupación en los rostros de los representantes de diversas comunidades indígenas y campesinas de Veracruz, Hidalgo y Puebla, reunidos en un pequeño hotel de arquitectura delirante y a medio construir en Huayacocotla, para discutir la inminencia de la fractura hidráulica a gran escala en sus pueblos y municipios.
Los asistentes proceden de Veracruz, Puebla e Hidalgo. Tienen en común ser personas de edad, que en su vida ya fueron y vinieron, han sido autoridades ejidales o comunales, han tratado con los gobiernos toda la vida, alguno fue alcalde. Su compromiso con los territorios y los derechos de las comunidades es pues madurado y realista. Esteban Mayorga, de Los Parajes, ha concluido que la autonomía es muy importante para poder dialogar con las personas. Se refiere lo mismo a sus paisanos que a los funcionarios y a los personeros de las empresas trasnacionales. Si no hay paz no hay nada. Pero sobre todo, la idea que yo traigo es de ser autónomo, sin eso van a acabar con nosotros y los bosques que todavía cuidamos, el agua, la vida.
Fuego en el agua
Con claridad y vehemencia, Fran­cisco Cravioto, de la organi­zación Fundar y miembro de la alianza, expone para los representantes comunitarios los efectos nocivos de la extracción de hidrocarburos en yacimientos de lutitas por fractura hidráulica y lo ilustra con un video estadunidense en el que un ama de casa, vecina a extracciones mediante fractura, abre el grifo de su cocina y cuando acerca un cerillo al chorro de agua, este coge fuego. Se dirá efectista, pero es real y comprobado. Y eso es sólo por la fuga del gas que enturbia el agua, que como exclama Eutimio Mendoza, parece pulque.
La perforación, explica Cravioto, emplea grandes cantidades de agua, la cual llega a contener hasta 600 sustancias tóxicas, además de liberar del subsuelo metales pesados y sustancias ácidas. Aunque las empresas extractoras aseguran contar con procedimientos para evitar que esa agua echada a perder no contamine los aguajes de las comunidades, es muy probable que haya filtraciones al cabo de los meses; seis años es el tiempo que dura en promedio la extracción en un sitio. Algo frecuente donde ya se hace fracking a gran escala es que el agua suba a la superficie e inunde campos. No existe tecnología aún para tratar esa agua, sostiene Cravioto.
La región del Golfo de México en conjunto es la que corre más riesgo en el país. Tras décadas de extracción petrolera tradicional, la escasez y dificultad para sacar los hidrocarburos expande los territorios a explotar, con prácticas mucho más agresivas contra los territorios y sus habitantes. Según ha escrito Manuel Llano (La Jornada del Campo, 86, 11/14), 13 pueblos indígenas tendrían comprometido su territorio, en primer lugar los yoko yinikob o chontales de Tabasco, con 85 por ciento de su territorio ocupado, seguido del totonaca con 38 por ciento, y el popoluca con 31 por ciento, ambos en Veracruz. Esto, en la ronda cero. En la uno, este año, los tenek, nahuas y totonacas verán ocupadas 320 mil hectáreas de sus territorios.
En su exposición, Cravioto refiere que la entrega de territorios y recursos a las trasnacionales data cuando menos de 2010, antes de las últimas reformas. Pero el paleocanal de Chicontepec, como se conoce un área codiciada y sobrevalorada que este año debía estar en esplendor petrolero, va en picada. Debía arrojar 22 por ciento de la producción nacional, según previeron en 2009 el gobierno federal y las cinco empresas a las que se asignaron los contratos (ya no se dice concesión aunque lo siga siendo): Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes, Weatherford y Tecpetrol. De acuerdo con Mauricio González González, también de la Alianza Mexicana contra el Fracking, dichos contratos de obra pública, además de ilegales, son un fiasco, pues resulta que las reservas probables no fueron probadas: apenas 5.4 por ciento de las iniciales cuentas alegres del calderonismo. Hasta 2012 se habían perforado cerca de 3 mil pozos, y operaban 2 mil 347.
Este error de cálculo justifica ahora la aplicación del fracking en la Ronda Uno, que ofrece a las empresas la extracción del gas shale. En Veracruz se prevé una asignación de 900 mil hectáreas, y en Puebla unas 90 mil, añade González, integrante del Centro de Investigación y Capacitación Rural (Cedicar).
Las instituciones nos protegen menos que nunca
Óscar Espino, de Papantla, refiere que Halliburton y Schlumberger “llegaron a Tihuatlán y Papantla desde hace 13 años, preparándose para aprovecharse en cuanto se hicieran los cambios en la Constitución ‘donde nunca se iba a tocar’, como prometían los gobiernos federales, hasta que crearon nueve leyes y reformaron 12 leyes ya existentes, en su ‘pacto contra México’”. Se trata de la mayor amenaza, en más de un siglo, para los territorios indígenas y el suelo nacional. La nueva Constitución no da derechos, los quita, abunda Espino. Ante la inminente servidumbre legal de los hidrocarburos, propone a los asistentes cuidar a las autoridades ejidales y locales, pues corrompiéndolas o atemorizándolas es como van a entrar, y las instituciones nos protegen menos que nunca porque están en favor de las empresas, no de nosotros. Los pueblos se encuentran en indefensión jurídica, y sólo resta el recurso de los instrumentos internacionales firmados por el Estado.
Un naranjero de Álamo resume todo en la necesidad de crear un frente de los pueblos en defensa del territorio. Como expresa González González, de Cedicar, éstos se enfrentan a un genocidio, pues las nuevas circunstancias harán imposible la vida de las personas de esas comunidades, que constituyen un mundo, una humanidad que no será ya posible sin determinado pueblo indígena. Un daño irreparable.

Persiste la ausencia de partidos rebeldes a la sesión del Consejo General del INE


Carta de Lorenzo Córdova a líderes de partidos para que regresen a la mesa

Pendiente nombrar en Fiscalización; consejero presidente pide apoyo

Claudia Herrera Beltrán 
Periódico La Jornada
Domingo 1º de marzo de 2015, p. 14

Cinco partidos políticos y cuatro consejeros del Poder Legislativo acordaron ayer que se mantendrán sin participar por tercera ocasión en la sesión del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) este domingo, mientras PAN y Movimiento Ciudadano retornarán.
Los partidos que acordaron no asistir son PRD, PT, PES, Morena y Humanista. Hay avances, pero permanece el trabajo imparcial, faccioso y de protección al Verde, expresó en entrevista Horacio Duarte, de Morena.
Francisco Gárate, representante del PAN ante el INE, informó que sin estar resueltos todos los asuntos planteados, ven que los mismos están en la ruta de atención y solución. Me preocupa que una postura reiterada de ausencia generase un daño y descrédito de difícil reparación.
Anunció que seguirán atentos y exigiendo la atención debida de cada uno de los 15 puntos planteados, una vez que ya se resolvió la salida de Alfredo Cristalinas de la Unidad Técnica de Fiscalización. Sin embargo, el senador panista Javier Corral advirtió al grupo inconforme que él no asistirá.
Juan Miguel Castro, representante de MC, indicó que ellos regresarán por acuerdo de su asamblea electoral nacional, porque van caminando los acuerdos. Pero hoy fijarán una postura en el Consejo General sobre el cumplimiento de los 15 puntos planteados por los siete partidos que declararon su inconformidad.
En este ambiente, el Consejo General desahogará una agenda de seis puntos; el principal será el nombramiento de Eduardo Gurza al frente de Fiscalización.
El tema se destrabará en buena medida cuando el Verde sea sancionado, advirtieron a Córdova, lo que podría ocurrir mañana cuando sesione la Comisión de Quejas y Denuncias del INE, para determinar si aplica una multa al partido y a los cines que han difundido sus anuncios, pese a las medidas cautelares ordenadas por el instituto.
De hecho, en la reunión que los partidos políticos sostuvieron con Córdova el viernes pasado, le preguntaron si podía conseguir aplicar la multa al Verde antes de su regreso, como símbolo de voluntad para resolver su pliego de 15 puntos, y éste respondió que no era posible.
Córdova pidió respaldo a partidos para nombrar a Gurza
Incluso, trató de convencerlos de acudir a la sesión, porque de lo contrario podrían provocar que cumpliera su advertencia un bloque de consejeros de retirar el apoyo al nombramiento de Eduardo Gurza Curiel al frente de Fiscalización. Fuentes partidistas indicaron que de ocurrir así y no reunir los ocho votos necesarios, les dijo que tiene pensado nombrarlo encargado del despacho.
Los representantes partidistas consideraron que lo de Cristalinas era una señal de buena voluntad, pero se venía gestando desde hace mes y medio, sin embargo, falta avanzar en otros temas. Por ejemplo, en que el reglamento de remoción y destitución de consejeros de los organismos públicos estatales quede mejor y no a modo del consejero Marco Antonio Baños.
Un tema relevante para algunos partidos políticos es lograr la recomposición de la Comisión de Quejas y Denuncias o por lo menos, la rotación de la presidencia.
Sólo a las corrientes más antidemocráticas conviene la interrupción del diálogo y de los trabajos en el Instituto Nacional Electoral
Claudia Herrera Beltrán
Sólo a las corrientes más antidemocráticas conviene la interrupción del diálogo, planteó Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), al hacer un nuevo llamado a los líderes de siete partidos políticos en rebeldía para que regresen hoy a la mesa del Consejo General.
Convoco a todos ustedes, los partidos, a los tres que permanecen y a los siete que se retiraron, a renovar el compromiso democrático. A revisar y atenernos estrictamente a la ley. Aceptar los errores y corregir anomalías lo más pronto posible, les dijo en la misiva enviada anoche.
A esa hora, cinco partidos (PRD, PT, Morena, Partido Humanista y Encuentro Social) convinieron que no regresarían; sí lo harán PAN y Movimiento Ciudadano. En un último intento por hacer que todos se reincorporaran, les pidió mandar una señal de concordia, justo en estos tiempos difíciles de irritación y desconfianza. Sólo a las corrientes más antidemocráticas conviene la interrupción del diálogo y de los trabajos en el INE.
En una carta dirigida a los líderes de 10 partidos políticos (también a PRI, Panal y PVEM, que se mantienen en la mesa del consejo), señaló estar convencido que restablecer la plenitud del Consejo General es una obligación mutua.
Todos los consejeros vamos a redoblar esfuerzos para que así sea. Los convoco a una conversación abierta (todo lo franca que sea posible y todo lo ríspida que sea necesaria) pero que necesita hoy más que nunca nuestro pluralismo y la confianza en el futuro político y pacífico de nuestra nación.
Al principio de su misiva les explicó que tomaba la pluma cuando hay cerca de 2 mil hombres y mujeres desempeñándose como capacitadores del INE animando al voto en Guerrero, un territorio agraviado por el atentado a jóvenes pobres donde llaman a impedir las elecciones. Ni siquiera en el convulso año de 1994, con la sombra de la violencia política amenazando al país, fue cuestionada la vía electoral como mecanismo legítimo para que los ciudadanos renovaran los poderes públicos.
Por eso consideró que autoridades electorales y partidos deben ser parte de la solución. Prometió que los 15 puntos que resumen el malestar de quienes abandonaron el Consejo pueden ser atendidos y aclarados con la misma mecánica, en los circuitos internos de la institución.

Deploran negativa del gobierno a inspeccionar cuarteles



La justicia, sujeta al estado de ánimo de funcionarios: organizaciones sociales

Fernando Camacho Servín
 Periódico La Jornada
Domingo 1º de marzo de 2015, p. 11

La negativa del gobierno federal a permitir que los familiares de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos inspeccionen cuarteles militares –después de que hace varias semanas había accedido a la petición– envía un mal mensaje a la sociedad, pues deja clara una actitud de cerrazón y de que el ejercicio de derechos ciudadanos depende del estado de ánimo de las autoridades, señalaron organizaciones sociales.

Antonio Lara, director del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero, advirtió que el anuncio del viernes por la Secretaría de Gobernación manda un mal mensaje y nos confirma que estamos en presencia de un gobierno bastante obtuso, cerrado, con poca vocación de diálogo y bastante impositivo.
Pese a que la visita a los cuarteles militares se convirtió en exigencia central de padres y madres de los estudiantes, el gobierno de México decidió no tener ni siquiera un gesto mínimo de voluntad y sensibilidad humana con los familiares de las víctimas, lamentó.
Con este anuncio desafortunado sólo se profundiza la crisis política y social, y las autoridades envían el mensaje de que no tienen la más mínima intención de dar soluciones reales y de fondo, lo cual es muy preocupante, añadió Lara.
Toda sociedad que aspira a consolidar sus principios democráticos en su vida interna debe poner los intereses de la sociedad por encima de los militares. Lo contrario se acerca a un Estado autoritario. Revelar el caso de Ayotzinapa como lo que es, un crimen de Estado, significaría un parteaguas y no están dispuestos a permitírselo, indicó.
Adrián Ramírez, presidente de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, deploró que el gobierno del país haya dado marcha atrás a su decisión de permitir la inspección de cuarteles militares, pues eso demuestra que la justicia y la transparencia dependen del estado de ánimo de los funcionarios.
De igual forma, consideró que las visitas a las instalaciones castrenses podrían no cumplir con su objetivo si únicamente se transforman en tours donde los uniformados sólo muestran lo que les conviene, maquillando y ocultando todo lo demás.
Al descartar la idea de las visitas a cuarteles, enfatizó, el gobierno pone de manifiesto el poco interés y la poca sensibilidad humana ante las víctimas. Deploramos que la verdad y la justicia pasen por el estado de ánimo de las autoridades o del chantaje o condicionamiento político de cualquier grupo.

Expertos de la CIDH, con facultades para emitir recomendaciones sobre normalistas


También lo harán en materia de desaparición forzada, señala activista del Centro Pro

Será importante que el gobierno respete sus atribuciones y acate sus observaciones, sostiene

Fernando Camacho Servín
 Periódico La Jornada
Domingo 1º de marzo de 2015, p. 10

El equipo de cinco expertos independientes convocado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para brindar asesoría técnica al Estado mexicano en el caso Ayotzinapa arribará este domingo al país, y tendrá la facultad de emitir recomendaciones, no sólo con respecto a los 43 normalistas desaparecidos, sino también sobre aspectos estructurales en materia de desaparición forzada.

Así lo indicó Stephanie Erin Brewer, coordinadora del área internacional del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, quien subrayó la importancia de que el gobierno mexicano respete las capacidades y atribuciones de los expertos y acate sus observaciones, pues ellas se referirán a los patrones que sigue este delito en México.

Pueden hacer recomendaciones urgentes desde el primer día, y lo que esperamos es que aporten una mirada objetiva y experta a la investigación del gobierno, con respecto a la búsqueda con vida de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y, sobre todo, si están agotando la línea de la relación entre el crimen organizado y autoridades de distintos niveles, afirmó la activista en charla con La Jornada.

De igual forma, se espera que los miembros del grupo enviado por la CIDH tomen un papel activo en la indagatoria, en lo que se refiere a documentación de los hechos, entrevistas con familiares de las víctimas y sus abogados, así como con diversas autoridades, y en sus distintos campos de pericia, desde el derecho penal hasta la atención sicológica integral a quienes la necesiten.

Después de destacar que los expertos independientes pueden incluso presentar las denuncias penales que consideren pertinentes, Brewer llamó a las autoridades mexicanas a que garanticen a este equipo todas las facilidades para realizar su trabajo y sobre todo acaten sus recomendaciones.

El cambio de titular en la Procuraduría General de la República, dijo, no debería significar ningún obstáculo para que los analistas de la CIDH lleven a cabo su labor. Los compromisos y obligaciones para con el grupo de expertos son institucionales, por eso nuestro llamado es a que todas las instituciones les den pleno acceso a los expedientes necesarios en una actitud de diálogo constructivo.

Asimismo, la activista recordó que el grupo no sólo puede formular observaciones con respecto al caso de los normalistas de Ayotzinapa agredidos hace más de cinco meses, sino también sobre aspectos estructurales y generales de cómo ocurren las desapariciones forzadas en todo el país.

Justo lo que quedó muy claro en la evaluación del Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas es la relación entre las omisiones del Estado, el patrón de las desapariciones y la falta de investigaciones adecuadas, agregó.

El grupo de la CIDH está integrado por Francisco Cox (Chile), experto en derecho constitucional; Claudia Paz y Paz (Guatemala), especializada en derecho penal y derechos humanos; Ángela Buitrago (Colombia), especialista en derecho penal y ciencias criminológicas.
De igual forma, acudirán Carlos Beristain (España), médico y especialista en educación para la salud, y Alejandro Valencia Villa (Colombia), especialista en la promoción y defensa de los derechos humanos y derecho internacional humanitario. Su mandato es por seis meses, prorrogables por el tiempo que sea necesario.

Delegados de 60 pueblos exigen cancelar megaproyectos y no apoyar a destructores de la vida



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Tierras y agua no serán cedidas a extranjeros: ejidatarios de Morelos

Nos quieren despojar con mentiras y amenazas, pero estamos unidos y tenemos la verdad y la razón

La activista Osbelia Quiroz dijo que los opositores a la ampliación de la carretera La Pera-Cuautla seguirán defendiendo los territorios de Tepoztlán, Morelos, y no cederán ni aceptarán dinero de los gobiernos

Foto Rubicela Morelos
Rubicela Morelos Cruz
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 1º de marzo de 2015, p. 27
Tepoztlán, Mor.

Los 60 pueblos en resistencia contra las megaobras que los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Graco Ramírez quieren imponer a la fuerza se pronunciaron por la cancelación del Proyecto Integral Morelos (PIM) –que incluye la construcción de dos termoeléctricas, un gasoducto y un acueducto–, debido a que acabará con el agua del oriente del estado, donde la mayoría de la gente se mantiene de los frutos y granos de sus tierras.
Los representantes de los pueblos demandaron que cese la represión y la salida de los policías y militares de sus territorios. Este pronunciamiento lo hicieron en la segunda asamblea regional rumbo al Congreso de los Pueblos de Morelos –que se realizará el 22 de abril– para echar a andar un plan de acción que pare los megaproyectos, sobre todo extranjeros, que acaban con la vida campesina y la dignidad de los pueblos.
Los pobladores explicaron que la resistencia es porque los grandes proyectos, sobre todo con capitales extranjeros, acaban con sus recursos naturales: agua, tierra y aire, y también con su vida campesina y hasta con su dignidad.
La segunda asamblea regional efectuada este sábado en Tepoztlán –la primera se realizó el 31 de enero en Xochitepec y la tercera se realizará el 14 de marzo en Amilcingo– se pronunció por la cancelación del PIM y aseguró que unidos y organizados pararán la crisis civilizatoria que han dejado en sus territorios el neoliberalismo con sus proyectos criminales, con la anuencia de las autoridades de los tres niveles de gobierno.
Al inaugurar la asamblea, la maestra Osbelia Quiroz González sostuvo que las autoridades y empresarios, nacionales e internacionales, por medio de mentiras, dádivas y amenazas, les han querido quitar su territorio, pero nosotros cada día somos más fuertes para defenderlo, tenemos las armas, que son la verdad y la razón, expresó.
Porque son fruto de la Revolución Mexicana por la que peleó y murió Emiliano Zapata, las tierras y el agua no serán cedidos a las empresas extranjeras ni a los gobiernos que pretenden utilizarlos para la construcción de un acueducto y para operar las dos termoeléctricas que se edifican en Huexca, municipio de Yecapixtla, como parte del Proyecto Integral Morelos (PIM), advirtieron ejidatarios de Ayala, donde nació el Caudillo del Sur.
En una declaración leída por Domingo Leal Medina, los ejidatarios sostuvieron: Ya que somos la únicos dueños del agua y de la tierra que están siendo afectadas, en memoria del Plan de Ayala exigimos a las autoridades la cancelación del PIM (que incluye también un gasoducto); que respeten y apoyen a los campesinos mexicanos y no a las transnacionales destructoras de la vida.
En ese documento desconocen a todas las autoridades ejidales y comunales que firmen o vendan sus tierras y agua, rechazan la “injerencia de autoridades de alto mando que actúen contra el campo mexicano, y declaramos nulas en el municipio de Ayala las reformas realizadas a los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, por atentar contra el ejido, las tierras comunales, la pequeña propiedad y nuestra soberanía nacional y energética.
Javier Sicilia, secretario de Extensión Universitaria de la Universidad Autónoma del Estados de Morelos, institución que acompaña a estos pueblos en su resistencia, consideró que en la unificación de los pueblos se puede encontrar la respuesta para detener la crisis civilizatoria que han traído los megaproyectos.
Está en el saber y en la conservación de la memoria histórica que han tenido los pueblos, por eso acompañamos a este Congreso de los Pueblos de Morelos, porque creemos en su unidad para restablecer la dignidad y la nación.
El encuentro se realizó en Tepoztlán, símbolo de lucha y resistencia, pues desde octubre de 2013 sus habitantes, mediante amparo, frenaron la ampliación de la vía Tepoztlán-La Pera porque, argumentaron, atenta contra el ambiente, la salud y la Constitución mexicana.
Tonatiuh Quiroz, del Frente Juvenil en Defensa de Tepoztlán, recordó que aquí también han sido suspendidas la construcción de un teleférico (1976); un periférico (1986) un tren escénico (1990) y un campo de golf (1994).

Cómo se distribuyó la inversión de Pemex?



Antonio Gershenson
La distribución de la inversión y su rendimiento son muy disparejos como vamos a ver. Ahora se tuvieron informes ya oficiales y revisados hasta 2013 y vamos a considerar algunos ejemplos típicos.
Empezamos por Cantarell, que fue la mayor productora y ahora está en caída. En 2012 se invirtieron 65 mil millones de pesos y en 2013, 43 mil millones. La producción en estos mismos dos años fue de 380 mil y 322 mil barriles diarios. La inversión, por barril producido, en los dos años fue de 421.50 pesos. ¿Muy caro, no? El precio de venta del crudo ahora es de poco menos de 50 pesos.
Pero no es lo peor. Está Chicontepec, modelo de entrega a las trasnacionales, baja producción y precios carísimos. La inversión fue de 30 mil millones de pesos en 2012, y 27 mil millones de pesos en 2013. La producción fue de 66 mil barriles diarios en 2012 y de 49 mil barriles diarios, en 2013. El precio promedio por barril fue en los dos años de mil 350 pesos. Como vemos, sí podía ser peor que Cantarell, con ayuda de las trasnacionales y los funcionarios que les facilitaron el negocio.
Para levantar un poco el ánimo, pasamos al caso de Litoral de Tabasco. La inversión que le dieron y que empleó fue de 3.7 miles de millones de pesos en 2012, y de 13.5 mil millones de pesos en 2013. Tal vez el dinero adicional de 2013 fue por gastos iniciales para los equipos de que hemos hablado para la transformación del gas. La producción fue de 299 mil barriles diarios en 2012 y en 2013 fue de 320 mil barriles diarios. El precio promedio en los dos años fue de 76 pesos, mucho más decente que los otros, un poco más bajo que el precio de venta de entonces.
En realidad, como se acostumbra indebidamente dar los datos del crudo, y al gas considerarlo como marginal, estos no son precisos. En especial, en Litoral de Tabasco la importancia del gas es muy grande, y por lo mismo el costo del crudo es menor que el mencionado. Pero el desequilibrio económico que se quiere mostrar es muy real.
Un gran desequilibrio se presenta si se entrega un yacimiento a trasnacionales. Lo que se cuida en realidad es la utilidad de la trasnacional, porque si no, no nos hace el favor de venir a invertir. Pero se oculta al público hasta qué punto se les sobrepaga, y por eso es útil un análisis de lo pasado, como el que mostramos. Chicontepec es una muestra de hasta qué punto se sacrifican los recursos de Pemex por una cantidad de petróleo mínima, más bien por una generosa mordida. Los 49 mil barriles diarios de 2013 fueron, con una producción diaria total de dos mil 522 miles de barriles diarios, el 2 por ciento. Claro, el porcentaje de los discursos elogiando ese caso es mucho mayor.
La producción de crudo 2012 fue de 299 mil barriles diarios en Litoral y de 66 mil barriles diarios en Chicontepec, cinco veces más. En 2013, todavía más, y si seguimos, más aún porque en el primer caso la producción va aumentando y en el de Chicontepec va decreciendo.
El supuesto concurso en curso es para qué trasnacional es cada uno de los siguientes regalos. No para la producción de Pemex, que ya se muestra en Litoral que lo puede hacer mejor. Para las trasnacionales ganadoras y para los beneficiados del agradecimiento de las mismas.
Estas experiencias nos muestran que los concursos o rifas que están haciendo entre trasnacionales para entregarles yacimientos que originalmente iban a ser procesados por Pemex, y que por no quedar mal por la baja del precio del petróleo, ahora se entregan a transnacionales, no tienen ninguna justificación productiva sino todo lo contrario, como lo muestran los casos ya entregados, y ahora se plantea una entrega más completa, más total. Lo que en realidad será determinante será el beneficio de la trasnacional, que si no, no nos hace el favor de venir a invertir. Todo lo demás será discurso hueco.
Lo correcto sería iniciar la recuperación de nuestras riquezas estratégicas. Incluso para que se produzca y se procese más petróleo. En Litoral de Tabasco se está mostrando que eso es posible.

Trilema de EU frente a Rusia: guerra nuclear, nueva guerra fría o acomodamiento


FotoBajo la Lupa

Alfredo Jalife-Rahme

El presidente ruso Vladimir Putin anteayer en una reunión de trabajo
Foto AP

Si fue un error de juicio de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) haber subestimado la capacidad de respuesta de Rusia en la era del zar Putin –en la fase post Crimea del despliegue del nuevo orden mundial multipolar–, sería un mayor error minimizar el poderío nihilista letal de Washington, que no se quedará con los brazos cruzados ante las veleidades libertarias de Alemania y Francia, que se han acercado a Rusia mediante el acuerdo de Minsk-2, donde brilló la notable ausencia de Gran Bretaña y Estados Unidos (http://goo.gl/O8CRB0).
Una serie plural del relevante think tank Brookings Institution (BI) –El orden que proviene del caos: la política exterior en un mundo turbulento– aborda el papel que deberá asumir Estados Unidos frente a Rusia en la crisis de Ucrania.
Jeremy Shapiro –anterior miembro del Departamento de Estado y hoy becario de la BI– arguye que en lugar de armar a Ucrania, Estados Unidos debe escoger entre dos opciones, no tres, porque ni siquiera considera la guerra nuclear: la “nueva guerra fría del siglo XXI” mediante la cual Occidente contiene a Rusia; y/o un acomodamiento con Moscú al concederle una esfera de influencia en su vecindad con una mayor voz en la arquitectura de seguridad europea.
Debido al elevado riesgo de un conflicto militar entre Estados Unidos y Rusia, Jeremy Shapiro se pronuncia por el acomodamiento, que no goza buena prensa en Occidente desde 1930, pero que es preferible a una nueva guerra fría (http://goo.gl/nz08KY).
Thomas Wright, director del Proyecto sobre el Orden Internacional y Estrategia de la BI y anterior director ejecutivo del Chicago Council on Global Affairs, juega al malabarismo geoestratégico que suena hasta contradictorio: “Cómo contener a Rusia sin una nueva guerra fría” (http://goo.gl/BlsYHQ).
Más allá del contencioso de Ucrania oriental, a juicio de Thomas Wright, la fractura de la relación entre Rusia y Occidente tiene que ver ante todo con la diferencia fundamental sobre como constituir el orden de la seguridad europea.
Admite que Kiev no puede ganar la lucha contra los separatistas en Donbass, por lo que Estados Unidos y sus aliados europeos deben enfocarse en defender el resto de Europa (todo el resto que controla Kiev bajo el acuerdo de Minsk-2).
Favorece la peregrina idea de la tóxica amazona israelí-polaco-estadunidense Anne Applebaum –de The Washington Post y esposa del superhalcón y rusófobo ex canciller de Polonia Radoslaw Sikorski–, quien aboga por construir una Muro de Berlín alrededor de Donetsk en forma de una zona desmilitarizada y tratar el restante como lo fue Alemania occidental.
¿Un nuevo Muro de Berlín en Ucrania no equivale a una nueva guerra fría?
Thomas Wright desecha cualquier perspectiva de guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia, pero reclama el fortalecimiento de la OTAN en su cerco económico a Rusia, cuyo PIB equivale hoy a 12.5 por ciento del de Estados Unidos, mientras que su participación del PIB global es de sólo 3.4 por ciento, cuando en la etapa de la URSS había alcanzado 60 por ciento. ¡La prestidigitación de las cifras sin armas nucleares!
Se detecta que el ataque masivo de Estados Unidos se centrará en el talón de Aquiles de Rusia: su maltrecha economía y sus vulnerables finanzas.
Thomas Wright se pronuncia por la reducción de la influencia de Moscú en Europa central mediante una moderna contención aplicada por Washington y sus aliados europeos, mientras rechaza los altos costos de una guerra fría, así como las consecuencias catastróficas del regreso del orden de las esferas de influencia en Europa.
Para Wright la contención moderna comporta tres características: debe ser regional (confinada a Europa central), basada en armas convencionales sin armas nucleares y dirigida contra Putin y no contra Rusia. Sin contar sus exorcismos pueriles, Wright exhibe exageradas contradicciones y acrobáticos malabarismos que no toman en cuenta la nueva doctrina nuclear estratégica del Kremlin (http://goo.gl/C7HiIK).
La flagrante contradicción de Thomas Wright es que su “contención sin guerra fría” será equiparada justamente como “una nueva guerra fría” por Rusia, que tampoco se quedará con los brazos cruzados, como ha demostrado fehacientemente desde 2008 en Osetia del Sur, Abjasia, Crimea y ahora en Donbass.
Fiona Hill –directora del Centro sobre EU y Europa en la BI– es de las pocas académicas de Estados Unidos que no desprecian los alcances de Rusia en Europa, en la era de Vlady Putin, como consecuencia de su triunfo estratégico en Ucrania mediante el acuerdo Minsk-2 y la derrota estrepitosa del ejército del régimen de Kiev en Debaltsevo: “así como Estados Unidos festejó su victoria en la guerra fría, ahora es el turno de Occidente de ser humillado”, cuando Putin intenta que Rusia trace las nuevas fronteras de Europa.
Para Fiona Hill la historia de Rusia, su nostalgia imperial, su religión y valores han probado ser potentes instrumentos para que Putin reafirme la posición de Rusia.
No lo dice, pero la historia milenaria de Rusia se inicia en el siglo IX desde la región de Kiev Rus, la matriz eslava de Rusia y Ucrania, para alcanzar su máxima extensión territorial en el apogeo de los imperios zarista y soviético, para luego caer en el agujero negro (Zbigniew Brzezinski dixit) de su balcanización en su recorrido de 11 siglos (video interactivo: http://goo.gl/2xeWTD).
A juicio de Hill, el objetivo de Putin es jalar a los europeos lejos de Estados Unidos, dividirlos entre ellos y obtener que la UE levante las sanciones, todo sin conceder algo en Crimea y sin resolver la guerra en Ucrania.
Fiona Hill ostenta muchas coincidencias con mi tesis sobre la multipolaridad del nuevo orden mundial: Putin desea que Europa entienda, como declaró en un discurso a los embajadores de Rusia en 2014, que el orden unipolar encabezado por Estados Unidos había finiquitado.
También otra coincidencia conmigo es la prevalencia de un sutil orden tripolar geoestratégico entre Estados Unidos, Rusia y China: EU está sobrextendido después de más de una década de guerras en Afganistán y en Irak, y parece incapaz de tratar con las crisis en el Medio Oriente, mientras China es el jugador dominante enl este de Asia.
Europa perdió su aureola de antaño y a los ojos de Putin, según Hill, no juega cuando la crisis de la eurozona ha socavado a la UE política y económicamente.
Fiona Hill, especialista en la relación trasatlántica entre Estados Unidos y Europa, juzga que hoy el presidente Putin ve a Rusia como un país muy diferente, mientras Occidente le parece débil, por lo que desde su punto de vista la mesa se volteó (http://goo.gl/sv50tk).
Llamó la atención que Qu Xing, embajador de China en Bélgica (¡nótese el lugar!), haya declarado que las naciones occidentales deberían atender las preocupaciones legítimas de seguridad de Rusia en Ucrania (http://goo.gl/6BknTh).
A mi juicio, la tripolaridad geoestratégica es consecuencia de la decadencia de Estados Unidos, la resurrección de Rusia y el ascenso irresistible de China, quienes tienen la suprema responsabilidad de definir sus respectivas esferas de influencia sin nuevos muros de Berlín ni nuevas guerras frías, lo cual, en suma, (re)clama el acomodamiento del nuevo orden multipolar que parece definirse en su cúpula como un G-3 que no se atreve a pronunciar su nombre.
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Dinámica financiera del petróleo



José Antonio Rojas Nieto

Permítaseme comentarles que el mercado spot de crudo, del gas natural y del carbón parece haber llegado al límite de descenso de precios. El comportamiento del nivel de descenso que ha soportado el marcado West Texas Intermediate (WTI) en las últimas cinco semanas es del orden de los 50 dólares por barril. Es el promedio registrado del 23 de enero al pasado viernes 27 de febrero. En este pequeño periodo los niveles mínimo y máximo del precio del WTI han sido, respectivamente, y en números redondos, de 45 y 54 dólares por barril. Valores de 38 y 51 para nuestra mezcla mexicana de exportación. Con un promedio de 46 dólares. Y cierre del viernes de casi 49 dólares.

No obstante, esto no deja de ser lamentable, pues el presupuesto 2015 consideró un promedio anual de 79 dólares por barril. Menos lamentable si pensamos –espero que no tan prematuramente– que el precio soporte no descienda a los 20 dólares, como se publicitó escandalosamente hace unos días. Sí cinco semanas de relativa estabilidad en un contexto de derrumbe no son despreciables. Menos aún si pensamos en una demanda en ascenso. No tan acelerado como hace años, pero en ascenso. Del orden de un millón y medio tanto en 2015 y en 2016 en parte –paradojas de la vida– por el descenso de precios. Un descenso que –recordemos– representa una importante baja en la factura petrolera mundial. Sí, por cada 10 dólares que baja el precio del crudo en su promedio anual, la factura petrolera pierde casi medio punto de participación en el valor del producto mundial. Un buen indicador del precio mundial –el crudo importado por Estados Unidos, el famoso Imported Oil– promedió 90 dólares en 2014. Y la factura petrolera mundial representó 3.9 por ciento del valor del producto.

Para 2015, con expectativa de 50 dólares por barril, el peso de la factura petrolera sería del orden de 2.1 por ciento. Casi dos puntos menos que en 2014. Cerca de tres puntos menos que en 2008 y 2011, años de alta factura petrolera. Y cinco puntos porcentuales menos que la máxima participación de la factura petrolera en el valor del producto mundial, registrada en 1980. Bajo precio. Mayor actividad económica, en principio. Dice un amigo: ¿Por qué se cae el precio? Le digo: ¿Porque se elevó, incluso hasta casi 159 dólares por barril en julio de 2008? Analistas internacionales dicen, a lo mejor un tanto simplistamente, pero con acierto: “financiarización, sí financiarización de las commodities”. Y analizan la conversión del barril de petróleo en mecanismo de reserva de valor.

Y es que, de pronto, hay preferencia por acumular papeles de adquisición de petróleo en lugar de papeles verdes. Como medida del valor, medio de circulación, medio de pago, medio de atesoramiento, dinero mundial. A este respecto es impecable el análisis de Bassam Fattouh de Oxford Energy Institute (The financialization of oil markets, Potential Impacts and Evidences, París, febrero de 2013) en el que los conceptos de especulación y manipulación adquieren relevancia. Bassam propone siete efectos de la financiarización del petróleo, es decir, de su conversión como activo financiero más, como reserva de valor:

 1) influencia en el mercado spot; 

2) incremento en la volatilidad y mayor incertidumbre;

 3) mayor vinculación de los movimientos de precio del petróleo con el movimiento de otros activos financieros y otras commodities

4) afectación en los rendimientos de los futuros del petróleo e incremento de prima de riesgo;

 5) rompimiento de la relación del precio del petróleo con la disponibilidad de inventarios; 

6) pérdida de autonomía de los movimientos del precio del petróleo por su agrupamiento con otros activos y commodities financieros con consecuencias desestabilizadoras; 

7) mayores riesgos y peores resultados para los consumidores, sujetos a caprichos del mercado.

Y si se me permite añadir algo, diré que –como advierten Smith, Ricardo y Marx– aumento de la posibilidad del peligroso distanciamiento entre el precio natural y el precio del mercado. Para Ricardo derivado de las desviaciones accidentales y temporales que registran esos precios de mercado respecto de los precios naturales, sustentados en las cantidades comparativas de trabajo necesarias para su producción. Y dicho en términos de Marx, se incrementa el riesgo de crisis por la aparente facilidad de romper con la Ley del Valor. Además –de nuevo permítase añadir– en el caso del petróleo, las cantidades comparativas del trabajo necesario para producirlo dependen –sin duda y para un nivel de demanda– del pozo, yacimiento o campo que debe ser explotado para satisfacer el último barril de dicha demanda, el famoso marginal.

Pero hoy no es fácil señalar cuál es el marginal. Ni en qué nivel de precio se recupera el costo de este marginal y se le reivindica el beneficio medio esperado –también difícil de señalar hoy– por el capital invertido en él. Un capital sin duda relativamente excedentario, como lo podremos ver para el caso de Estados Unidos en otro momento. Todo me lleva a comentar que si bien es cierto que la relativa estabilidad de precios del crudo en las últimas semanas nos hace pensar en que no habrá un descenso mayor, también es cierto que su envoltura e involucramiento en el mundo financiero sigue representando un enorme riesgo para la recuperación y establecimiento de su precio natural actual. Enorme. De veras.

NB: Es de preocupar mucho –muchísimo– el incremento en los riesgos de avasallamiento y violencia hacia las comunidades indígenas y rurales en ocasión de la llegada de capitales privados al ambiente energético del país. Incluso con los públicos siempre los ha habido. Me refiero a las obras de prospección, exploración y explotación de yacimientos de crudo y gas natural que se abre con las Rondas Uno en adelante. Pero también a los nuevos gasoductos que ya se construyen en el país, a las nuevas plantas de explotación de fuentes renovables de energía, hidráulicas, eólicas y solares y a los yacimientos geotérmicos principalmente. Lo que sucede hoy con los rarámuris, con los guerrerenses, los mazahuas y los juchitecos es –para decir lo menos– un ejemplo de lo que enfrentaremos más severamente en los próximos años.

Mar de Historias: Dulce y amargo



Cristina Pacheco
Mi hermano Reynaldo es taxista. Yo trabajo de mesera en un restaurante. Las pocas veces en que podemos reunirnos él me cuenta sus experiencias al volante y yo las mías en Dulce y Salado. Reynaldo siempre me dice que si juntáramos nuestras conversaciones tendríamos suficiente material como para llenar un libro gordo.
Aunque no hable en serio, la idea me parece muy buena; lástima que ni él ni yo tengamos la preparación de un escritor: Reynaldo se quedó a la mitad de diseño industrial y yo apenas terminé la prepa. Quería seguir para sicóloga, pero me entró la calentura por Juan y lo dejé todo, empezando por los estudios. Mis padres no estuvieron de acuerdo. Un día tal vez necesitara trabajar y sin un título iba a ser difícil conseguir una chamba regularcita. No les creí. Pensé que Juan tenía asegurado su puesto en la embotelladora. Cuando lo perdió se le hizo pan comido acomodarse en otra empresa, pero ¡nada!
Pasamos tres años infernales arrimados con mis papás, atenidos a lo que ellos quisieran darnos. Luego vinieron los pleitos entre Juan y yo, las reclamaciones y un distanciamiento que ya ni parecíamos marido y mujer. De los nervios se me empezó a caer el pelo y a Juan le dio por tomar. Reynaldo a cada rato me lo llevaba a la casa cayéndose de borracho.
Una noche ya no pude más y dije: se acabó. Mañana me salgo a buscar trabajo. Ese día me levanté con el pie derecho, porque enseguida me contrataron en Dulce y Salado, y desde entonces allí sigo.
II
Mi hermano Reynaldo tardó mucho más que yo en acomodarse. Como tiene estudios de diseño industrial, en algunas empresas no quisieron contratarlo por temor a que pidiera sueldo de profesionista; en otras lo rechazaron por la falta del título. El pobre se desvelaba pensando que de nada habían servido los sacrificios de mis padres para darle escuela puesto que no era capaz de conseguir un trabajo y, para colmo, a los 24 años dependía de ellos hasta para comprarse un refresco. Cuando me lo contaba, de vergüenza y de coraje se le salían las lágrimas.
Sergio Piña, un amigo que fue su compañero en la universidad y acabó trabajando en una armadora de coches, lo recomendó en un taller mecánico. Allí estuvo mi hermano hasta que el dueño, después de sufrir un asalto en el que le mataron a su esposa, decidió cerrar el negocio y regresarse a Querétaro.
Reynaldo se quedó sin nada, pero como ya estaba acostumbrado a ganar su dinero me dijo: Chaparra, antes muerto que depender otra vez de mis papás. Le pedí que por favor no fuera a meterse en algún negocio sucio. Gracias a Dios no tuvo que caer en esa tentación. Lo que sea de cada quien es muy honrado y no se acobardó. Hizo de todo: desde velar en una obra negra y atender unos excusados públicos hasta zurcir invisible en una sastrería.
Uno de los clientes era un tal señor Bárcenas, pero todos en la Álamos le decían El Pintado, porque usaba colorete y pestañas de esas que se pegan de una por una. Hombre de dinero, tenía una flotilla de taxis. Un día le falló un chofer y le ofreció a mi hermano el trabajo. Reynaldo lo aceptó de mil amores, porque desde niño le gustaron los coches y también porque ya andaba voladísimo por Emma y quería vivir con ella.
Reynaldo y Emma no se han casado, pero le digo cuñada. Mi hermano se queja porque ella tiene su genio, pero como yo le digo: ¿Quién no lo tiene? Además, es muy luchona –como mi mamá, que en paz descanse–: en su casa abrió una supercocinita a la que van a comer los albañiles que trabajan en las obras de Nueva Granada y los domingos vende paella. La siento desabrida, como a ella.
Emma no es fea y se arregla bien, pero le falta algo, a lo mejor ser un poco menos seria, menos callada. Reynaldo dice que su mujer es así porque la educaron unas tías solteronas y mochas que le prohibían hablar y verse en el espejo, sobre todo durante la Semana Santa. ¡Qué cosa tan horrible! Pero bueno, que Emma hable mucho o poco es lo de menos. Lo importante es que quiera a mi hermano y que no ande celándolo, porque en el taxi no han de faltarle oportunidades. En eso también le aconsejo a Reynaldo que tenga mucho cuidado. Empiezas una cosa y no sabes en qué pueda terminar. Lo mejor es no jalarle la cola al Diablo.
III
Reynaldo es dos años menor que yo. Anda por los cuarenta, pero sigo viéndolo como mi hermanito. Siempre nos hemos llevado bien y creo que fuimos niños felices. La pobreza nunca nos amargó. Guardo recuerdos muy bonitos de mi infancia; por ejemplo, el de los sábados y los domingos en que Reynaldo y yo íbamos al mercado a vender buñuelos. Los hacía mi madre para ayudar a mi papá con los gastos de la casa.
Llegábamos al mercado tempranito y nos salíamos antes de las doce, hora en que se presentaba un inspector para correr a los vendedores que no tuvieran puesto fijo. Recorríamos la nave olorosa a cilantro y a fruta; yo con la charola y mi hermano con los cuadritos de papel de estraza en que envolvía los buñuelos que nos compraban.
Nos hicimos conocidos. Entre los puesteros llegamos a tener clientes de cada semana. A Reynaldo, como lo veían muy flaquito, siempre le regalaban algo: una fruta, un taco de nopales, un barrilito de dulce o un pan. Todo lo compartía conmigo, pero a mí lo que me gustaba era ver que mi hermano comiera. Regresábamos a la casa a pie, acalorados y sin hambre. Como le ocultábamos a mi madre que habíamos comido en el mercado, ella tomaba nuestro desgano como seña de enfermedad y nos preparaba –según decía, para granjearnos el estómago– atole de maicena con canela. Nunca he bebido nada tan delicioso.
IV
A Reynaldo y a mí se nos ha hecho costumbre platicarnos nuestras experiencias de trabajo. El restorán donde sirvo ya tiene muchos años; está en una callecita de la colonia Asturias, es modesto y, sin embargo, allí van personas muy especiales. Por ejemplo, el señor que todos los días llega a las once. Elige la mesa del fondo, ordena café y lo bebe mirando la pared. A los quince minutos pide la cuenta y se va. Me gustaría saber quién es, por qué viene, qué piensa, a dónde se dirige cuando sale de aquí y si alguien lo espera.
Tan especial como ese hombre es la anciana a la que mi hermano recoge en un asilo cada primero de mes para llevarla a las calles del Carmen. En el trayecto la señora saca de su bolsa una bolsita de cosméticos y se maquilla porque va a verse con su novio de juventud. Se encontraron hace cuatro años, por casualidad, en una tienda naturista: ella apoyada en su bastón y él en su silla de ruedas. Desde entonces no han dejado de verse. Al cabo de un rato la señora vuelve al coche y Reynaldo la regresa al asilo. Antes de tocar el timbre ella se limpia la cara y le recuerda a mi hermano que estará esperándolo el siguiente primero de mes. Me pregunto qué pasará el día en que uno de los dos enamorados falte a la cita.
Como esas historias hay muchas. Quizá mi hermano esté en lo cierto al decirme que deberíamos escribirlas. Que lo haga él, porque yo no tengo ingenio para eso. Si logro convencer a Reynaldo voy a aconsejarle que su libro se llame Dulce y amargo.

Hombres sin mujeres



Haruki Murakami
El escritor Haruki Murakami, en imagen tomada de Internet


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El timbre del teléfono me despierta pasada la una de la madrugada. Una llamada telefónica en plena noche siempre resulta violenta. Es como si alguien intentase destruir el mundo valiéndose de una brutal pieza metálica. Como miembro del género humano, tengo la obligación de acallarlo. Así que me levanto de la cama, voy a la salita de estar y descuelgo el auricular.
Una voz grave de hombre me da un aviso: una mujer ha desaparecido para siempre de este mundo. La voz pertenece al marido de la mujer. Por lo menos así se presentó. Y me dijo algo: Mi mujer se suicidó el miércoles de la semana pasada y, en cualquier caso, pensé que debía comunicárselo; eso me dijo. En cualquier caso. Su tono me pareció desprovisto de todo sentimiento. Daba la impresión de que dictara un texto para un telegrama. Apenas había silencios entre palabra y palabra. Un aviso puro y duro. La verdad sin ornamentos. Punto.
¿Qué respondí yo? Debí de decirle algo, pero no recuerdo qué. De todas formas, se hizo un silencio. Un silencio como si cada uno nos asomásemos a un extremo de un hondo agujero abierto en el medio de una carretera. Luego él colgó, sin más ni más, sin haber añadido nada. Como si suavemente depositase una frágil obra de arte en el suelo. Y yo me quedé allí plantado, con el teléfono en la mano, absurdamente. En camiseta blanca y bóxers azules.
No sé de qué me conocía. ¿Le habría dicho ella que yo era un “viejo amante“? ¿Para qué? ¿Y cómo es que tenía mi número, si no viene en la guía telefónica? Además, para empezar, ¿por qué yo? ¿Por qué tuvo el marido que tomarse la molestia de llamarme e informarme de que ella había desaparecido para siempre? Me resulta difícil creer que ella se lo pidiera por escrito en el testamento. De nuestra relación hacía una eternidad. Y una vez rota, nunca volvimos a vernos. Ni siquiera a hablar por teléfono.
Pero, en fin, eso no tenía importancia. El asunto es que no me dio ni una sola explicación. Él creyó que tenía que informarme de que su mujer se había suicidado. Y en algún sitio consiguió el número de teléfono de mi casa. Pero no vio necesario informarme de nada más. Todo indica que su intención era dejarme en ese punto intermedio entre el conocimiento y la ignorancia. Pero ¿por qué? ¿Pretendería hacerme pensar en algo?
¿En qué?
No lo sé. El número de interrogantes sólo fue en aumento. Como un niño que estampa su sello de juguete sin ton ni son en su cuaderno.
Y es que ni siquiera tenía idea de por qué se había suicidado o cómo había puesto fin a su vida. Aunque hubiera querido averiguarlo, no habría podido. Desconozco dónde vivía y, ya puestos, ni siquiera sabía que se hubiera casado. Como es natural, tampoco sé su apellido de casada (el marido no me dijo su nombre por teléfono). ¿Cuánto tiempo había estado casada? ¿Había tenido hijos, hijas?
No obstante, acepté sin más lo que el marido me había comunicado. No albergaba ninguna sospecha. Tras romper conmigo, ella siguió viviendo en este mundo, se enamoraría (probablemente) de alguien con quien luego se habría casado, y el miércoles de la semana pasada acabó con su vida por algún motivo, de algún modo. En cualquier caso. En la voz del marido había, sin duda, un vínculo profundo con el mundo de los muertos. En la quietud de la noche, fui capaz de sentir esa cruda conexión. Percibí la tirantez del hilo tensado y su agudo destello. En ese sentido, llamarme pasada la una de la madrugada –fuese o no su intención– era la opción correcta para él. A la una de la tarde seguramente no habría causado el mismo efecto.
Cuando por fin colgué el auricular y volví a la cama, mi mujer estaba despierta.
–¿Quién ha llamado? ¿Se ha muerto alguien? –preguntó ella.
–No, nadie. Se han confundido de número –contesté arrastrando las palabras, con voz somnolienta.
Pero ella, por supuesto, no me creyó. Porque incluso en mi tono se percibía un atisbo de muerte. La conmoción que provoca una muerte reciente es altamente contagiosa. Se transforma en un temblorcillo que se propaga por la línea telefónica, deforma el eco de las palabras y hace que el mundo se sincronice con su vibración. Mi esposa, con todo, no añadió nada. Estábamos acostados a oscuras, cada uno pensando en sus cosas, con el oído pendiente de aquella quietud.
De modo que aquélla era la tercera mujer que elegía la vía del suicidio de entre todas con quienes había salido. Bien pensado..., no, no, tampoco hace falta pensarlo tanto, pues la verdad es que es una tasa de mortandad considerable. Apenas puedo creerlo. Porque tampoco he salido con tantas mujeres. Me cuesta entender cómo pueden ir quitándose la vida, una tras otra, siendo tan jóvenes. Ojalá no sea culpa mía. Ojalá no me vea implicado. Ojalá ellas no me tomen como testigo o cronista. Lo deseo de veras, de corazón. Además..., ¿cómo expresarlo?.., ella –la tercera (dado que me resulta incómodo no nombrarla de algún modo, he decidido llamarla provisionalmente M)– no era, en absoluto, una persona con rasgos suicidas. Y es que a M siempre la vigilaban y protegían todos los marineros fornidos del mundo.
No puedo explicar con detalle qué clase de mujer era, dónde y cuándo nos conocimos ni las cosas que hacía. Lamentándolo mucho, aclarar ciertos aspectos me causaría diversos problemas en la vida real. Posiblemente se generarían unas molestias que afectarían a personas (todavía) vivas de su entorno. Así que sólo puedo decir que mantuve una relación muy íntima con ella durante una época, pero que un buen día sucedió algo y nos separamos.

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A decir verdad, creo que conocí a M cuando tenía catorce años. En realidad no fue así, pero aquí lo daré por hecho. Nos conocimos en el colegio a los catorce años. Debió de ser en clase de biología. Estaban hablándonos sobre los amonites, los celacantos o algo por el estilo. Ella estaba sentada en el pupitre de al lado. Yo le dije: ¿Podrías pasarme la goma, si tienes? Es que he olvidado la mía, y ella partió su goma de borrar en dos y me dio un pedazo. Sonriendo. Y, literalmente, en ese mismo instante tuve un flechazo. Ella era la chica más guapa que jamás había visto. O eso pensaba yo entonces. Así es como quiero ver a M. Quiero imaginar que nos encontramos por primera vez en un aula. Por la abrumadora y subrepticia intermediación de los amonites, los celacantos o lo que quiera que fuese. Y es que al imaginarlo así, muchas cosas encajan a la perfección.
A los catorce años, yo estaba sano como un producto recién fabricado y, por consiguiente, cada vez que soplaba el cálido viento de poniente tenía una erección. Al fin y al cabo, estaba en la edad. Pero con ella no me empalmaba. Porque ella superaba con creces a todos los vientos de poniente. Bueno, y no sólo a los de poniente: era tan maravillosa que anulaba cualquier viento que soplase desde cualquier dirección. ¿Cómo iba a tener una sucia erección delante de una chica tan perfecta? Era la primera vez en mi vida que me encontraba con una chica que provocaba en mí tal sensación.
Portada del libro

Siento que ése fue mi primer encuentro con M. En realidad no fue así, pero si lo pienso de esa manera, todo cobra sentido. Yo tenía catorce años y ella también. Para nosotros fue la edad del encuentro perfecto. Así fue como de verdad debimos conocernos.
Pero luego M desaparece de pronto. ¿Adónde habrá ido? La pierdo de vista. Algo ocurre y, en el preciso instante en que miro hacia otro lado, ella se va sin más ni más. Cuando me percato, ya no está, aunque un rato antes se encontraba ahí. Quizá algún astuto marino la haya engatusado y se la haya llevado a Marsella o a Costa de Marfil. Mi desesperación es más profunda que cualquier océano que hayan podido surcar. Más profunda que cualquier mar, guarida de calamares gigantes y dragones marinos. Me aborrezco. Ya no creo en nada. ¡Cómo es posible! ¡Con lo que me gustaba M! ¡Con el cariño que le tenía! ¡Con lo que la necesitaba! ¿Por qué tuve que mirar hacia otro lado?
FotoPero, por el contrario, desde entonces M está en todas partes. Puedo verla en cualquier sitio. Sigue ahí, y la veo en distintos lugares, en distintos momentos, en distintas personas. Me doy cuenta. Yo metí la mitad de la goma de borrar en una bolsa de plástico y la llevé siempre conmigo. Como una especie de talismán. Como una brújula que marca el rumbo. Si la llevaba en el bolsillo, algún día encontraría a M en un rincón del planeta. Estaba convencido. Lo único que ocurría era que se había dejado engañar por las sofisticadas lisonjas de un marinero que la embarcó en un gran buque y se la llevó a tierras remotas. Porque ella era una chica que siempre procuraba creer en algo. Una persona que no titubeaba a la hora de partir una goma en dos y ofrecerte la mitad.

Haruki Murakami (Kioto, 1949)Foto tomada de Internet

Intento obtener siquiera algún retazo de ella en distintos lugares, a través de distintas personas. Pero, por supuesto, no son más que fragmentos. Un fragmento es un fragmento, por muchos que se reúnan. El núcleo de M siempre me rehúye, como un espejismo. Y el horizonte es infinito. Tanto en la tierra como en el mar. Yo sigo desplazándome incansablemente tras ella. Hasta Bombay, Ciudad del Cabo, Reikiavik y las Bahamas. Recorro todas las ciudades portuarias. Pero cuando llego, ella ya se ha esfumado. En la cama deshecha permanece todavía el tenue calor de su cuerpo. El fular con adornos de espirales que llevaba cuelga del respaldo de la silla. Hay un libro sobre la mesa, abierto boca abajo. Unas medias algo húmedas se secan en el lavabo. Pero ella ya no está. Los pesados de los marineros del mundo intuyen mi presencia y se la llevan a toda prisa a otro lugar, la esconden. Yo, claro, ya no tengo catorce años. Estoy más moreno y más curtido. Llevo barba y he aprendido la diferencia entre un símil y una metáfora. Pero cierta parte de mí todavía tiene aquella edad. Y esa parte eterna de mí que es mi yo de catorce años espera con paciencia a que un suave viento de poniente acaricie mi sexo virgen. Allí donde sople ese viento, allí estará M.
Ésa es M para mí.
Ella no es amiga de permanecer en un sitio.
Pero tampoco es de las que se quitan la vida.
Ni siquiera yo sé qué pretendo al contar todo esto. Supongo que intento escribir sobre la esencia de algo irreal. Pero escribir sobre la esencia de algo irreal se asemeja a quedar con alguien en la cara oculta de la Luna. Está oscuro y no hay señales. Encima, es vastísima. Lo que quiero decir es que M era la chica de quien debí enamorarme cuando tenía catorce años. Pero en realidad fue mucho más tarde cuando me enamoré de ella y, para entonces, ella (por desgracia) ya no tenía catorce años. Nos equivocamos en el momento de conocernos. Como quien confunde el día de una cita. La hora y el lugar eran correctos. Pero no la fecha.
En M, sin embargo, todavía vivía aquella niña de catorce años. Yacía dentro de ella en su totalidad –no de manera parcial–. Si yo aguzaba bien la vista, podía vislumbrar su figura, que iba y venía dentro de M. Cuando hacíamos el amor, a veces envejecía espantosamente entre mis brazos y otras se transformaba en niña. Siempre transitaba de ese modo por su propio tiempo personal. Me gustaba esa faceta suya. En esos momentos yo la abrazaba con todas mis fuerzas, hasta hacerle daño. Quizá hiciese demasiada fuerza. Pero no podía evitarlo, porque no quería entregársela a nadie.
No obstante, llegó de nuevo el día en que volví a perderla. Y es que todos los marineros del mundo van tras ella. Solo, soy incapaz de protegerla. Cualquiera tiene un despiste en algún momento. Necesito dormir, ir al baño. Incluso limpiar la bañera. Picar cebollas y quitar las hebras a las judías. Necesito revisar la presión de los neumáticos del coche. Así fue como nos alejamos. Es decir, ella se fue distanciando de mí. Detrás, claro, se hallaba la sombra infalible de los marineros. Una densa sombra que trepaba sin ayuda de nadie por los muros de los edificios. La bañera, las cebollas y la presión del aire no eran más que fragmentos de una metáfora que esa sombra se dedicaba a esparcir como quien esparce chinchetas por el suelo.
Seguro que nadie imagina cuánto sufrí, lo hondo que caí cuando ella se marchó. No, es imposible que alguien se haga una idea. Porque ni siquiera yo logro recordarlo. ¿Cuánto habré sufrido? ¿Cuánto me dolió el alma? Ojalá existiera en el mundo una máquina que midiese fácilmente y con precisión la tristeza. Así podría expresarlo en cifras. Una máquina semejante jamás cabría en la palma de la mano. Eso pienso cada vez que mido la presión de los neumáticos.
Y al final ella murió. Me enteré gracias al telefonazo en plena noche. Ignoro el lugar, los medios, el motivo y el objetivo, pero el caso es que M estaba decidida a quitarse la vida, y eso hizo. Se retiró de este mundo real tranquilamente (quizá). Aunque yo pudiese disponer de todos los marineros del mundo y de todas sus sofisticadas lisonjas, ya nunca podré rescatarla –ni siquiera raptarla– de las profundidades del más allá. Si a medianoche escuchas con atención, es posible que tú también percibas a lo lejos el canto fúnebre de los marineros.
Además, tengo la impresión de que, debido a su muerte, he perdido para siempre a mi yo de catorce años. Esa parte ha sido arrancada de cuajo de mi vida, como el número retirado del uniforme de un equipo de béisbol. La han depositado en una robusta caja fuerte con una compleja cerradura y arrojado al fondo del océano. Tal vez la puerta no se abra en mil millones de años. Los amonites y celacantos la vigilan en silencio. El espléndido viento de poniente ya ha dejado de soplar. Todos los marineros del mundo lamentan de corazón su muerte. Así como todos los antimarineros del mundo.
Cuando me enteré de la muerte de M, me sentí el segundo hombre más solo del planeta. El primero, sin duda, es su marido. Le cedo la plaza. No sé qué clase de persona será. No dispongo de ninguna información sobre su edad, a qué se dedica o a qué no se dedica. Lo único que conozco de él es que su voz es grave. Pero el hecho de que tenga la voz grave no me da ningún dato concreto sobre él. ¿Será un marinero? ¿O quizá alguien al que no le gustan los marineros? Si fuese de estos segundos, tendría en mí un aliado. Si fuese de los primeros... aun así contaría con mi solidaridad. Ojalá pudiese hacer algo por él.
Pero no tengo manera de acercarme al que un día fue el marido de M. No sé su nombre ni dónde vive. Quizá haya perdido también el nombre y el lugar. Después de todo, es el hombre más solo del planeta. En pleno paseo, me siento delante de la estatua de un unicornio (la ruta que siempre hago pasa por un parque con una estatua de un unicornio) y, mientras observo una fresca fuente, pienso en él. Intento imaginar qué se siente al ser el hombre más solo del mundo. Yo ya sé qué se siente al ser el segundo hombre más solo del mundo. Pero todavía ignoro qué se siente siendo el hombre más solo del planeta. Entre la segunda y la primera soledad discurre un hondo abismo. Quizá. No es que solamente sea hondo, sino que además tiene una anchura espantosa. Tanto que desde el fondo se eleva una alta montaña formada por los restos de los pájaros muertos que, incapaces de franquearlo de extremo a extremo, cayeron extenuados en pleno vuelo.
Un buen día, de repente, te conviertes en un hombre sin mujer. Ese día sobreviene de repente, sin mediar el menor indicio o aviso, sin corazonadas ni presentimientos, sin llamar a la puerta y sin carraspeos. Al doblar la esquina, te das cuenta de que ya estás allí. Y no puedes dar marcha atrás. Una vez que doblas la esquina, se convierte en tu único mundo. En ese mundo pasan a decir que eres uno de esos hombres sin mujeres. En un plural gélido.
Sólo los hombres sin mujeres saben cuán doloroso es, cuánto se sufre por ser un hombre sin mujer. (...)
Sólo los hombres sin mujeres saben cuán doloroso es, cuánto se sufre por ser un hombre sin mujer. (...) Es la frase final del último de los siete relatos que dan forma al nuevo libro del escritor japonés más famoso en el planeta: Haruki Murakami. Publicado por Tusquets, Hombres sin mujeres tendrá su lanzamiento internacional el 3 de marzo, día en que estará disponible en librerías mexicanas. Este es el tercer conjunto de relatos dentro de su vasta obra; los anteriores fueron Sauce ciego, mujer dormida y Después del terremoto. La traducción –a cargo de Gabriel Álvarez Martínez– se realizó directamente del japonés al castellano, idioma en el que se publica antes de la versión en inglés. Con autorización del sello Tusquets, a manera de adelanto, ofrecemos a los lectores de La Jornada el cuento que da nombre a esa obra

Mario Esquivel, decano del jazz en Yucatán


Jazz
Antonio Malacara
Un mes después de la muy lamentable muerte de Ligia Cámara (La Jornada 31/10/13), la pianista y cantante era homenajeada por la comunidad jazzística yucateca en el teatro José Peón Contreras, en el centro de Mérida, instituyendo de esta manera el Festival de Jazz Yucatán Ligia Cámara. Simultáneamente, al sur del Distrito Federal, en los estudios de Horizonte, Enrique Nery, Calos Tercero y yo grabábamos dos programas de dos horas con la música y los recuerdos de la maestra.
Bien, pues resulta que el año pasado apareció un disco de colección (para los que todavía concebimos al disco como arte-objeto irremplazable),que contiene el concierto inaugural del festival en memoria de Ligia. Además del grupo base: Mario Esquivel (piano), Eduardo Rodríguez (guitarra), Eduardo Parra (bajo), Pepe Ballote (sax y flauta) y Manuel Canul (batería), en escena aparecen Maricarmen Pérez, Cony Ancona, Gustavo López Chavito, Luis Mario Baeza, Carlos Cacho Medina, Alfredo Bolio y María Medina.
Sí, la misma María Medina que ha protagonizado uno de los mejores ciclos en la historia de la canción mexicana, la que ganó el Festival OTI de la Canción en 1983 con Compás de espera, pero que en el núcleo del ser sigue cantando y vibrando con el jazz, y que en este disco se deja oír soberbiamente con The Way We Were y Como yo te amé.
Todo esto: la producción del disco (con cierto déficit de posproducción); la idea, organización y dirección artística del festival, así como la dirección musical, los arreglos y el piano del grupo base, son obra del maestro Mario Esquivel, infatigable decano del jazz tradicional en Yucatán, coordinador de Alianza Cultural del Estado y director del Museo de la Canción Yucateca. Nomás.
Mario empezó a tomar clases particulares de piano, junto con Ligia Cámara, con la maestra Mechita Heredia. “Aunque después nos sacan a los dos de esa escuela, por malos estudiantes –comenta el maestro Esquivel–, porque teníamos la virtud de tocar la música de nota por oído, sin leerla, y entonces engañábamos a la maestra, hasta que nos pescó haciendo estos trucos y nos expulsó a los dos.”
El pianista formó entonces un primer grupo de rocanrol y lo bautiza Los Monjes. Entre sus integrantes, figuró un cantante y guitarrista que la historia conoce y reconoce como Guadalupe Trigo. Pero Los Monjes empezaban acompañando a cantantes como Angélica María, Enrique Guzmán, César Costa y Manolo Muñoz.
Esos primeros Monjes, que tuvieron una exitosa vida de cuatro años, eran Alfonso Ontiveros (Guadalupe Trigo) en la guitarra, Alonso Manzanilla en la segunda guitarra, Efraín Ballote en el bajo, Bernardo Escalante en la batería y Mario Esquivel en el piano y la dirección. Por 1960-61 viajaron a la ciudad de México para trabajar en el bar El Pollito, donde Armando Manzanero cantaba solo durante 45 minutos; después acompañaba a Luis Demetrio, otros 45 minutos, y Los Monjes cerraban la noche tocando rocanrol.
Dos años después Mario regresó a Mérida; Guadalupe Trigo comenzó como tal. En 1967, el pianista armó una nueva banda: Clan 67, con una novel cantante yucateca que se hacía llamar Melisa, aunque tiempo después cambiaría su nombre artístico al de María Medina y se quedaría en el Distrito Federal a insistencia del conductor televisivo Raúl Velasco.
Y es entonces, por ahí de 1972 o 1973, que Ligia Cámara entró al Clan 67 para suplir a María Medina. Dos años después Mario Esquivel tuvo que regresar a su vida empresarial (tiene una compañía náutica) y Ligia se sientó al piano, se quedó al frente del grupo, le cambió C por K y se hizo llamar Klan 75, para ser más de 10 años la banda de jazz y bossa nova más importante de Yucatán.
Aunque era ya un empresario de tiempo completo, Mario inventaba aquí y allá pequeñas dosis de tiempo libre para trabajar de director artístico de los festivales del Banco del Atlántico, llevando a Mérida figuras como Mario Ruiz Armengol, Vicente Garrido, Los Hermanos Castro, José Antonio Méndez, Bebu Silvetti… hasta que en 1983 se decidió a abrir el bar Jazzis. Lo hice por gusto, por ganas de tocar. Vino mucha gente y yo me empecé a presentar como Mario Esquivel y sus Amigos, como hasta la fecha. Esto nunca lo he visto como un negocio. Es por amor a la música, al jazz.
Salud.

González: los falsos profetas



Carlos Bonfil
Los falsos profetas. La premiación en Hollywood por segundo año consecutivo a realizadores mexicanos por películas hechas en Estados Unidos pone de relieve, de nueva cuenta, el escaso reconocimiento en nuestro país a las películas independientes realizadas aquí por otros cineastas mexicanos. Compárese la suerte que en estos momentos corren en taquilla Birdman, de González Iñárritu, y González, de Christian Díaz Prado, un notable director egresado del CCC (Centro de Capacitación Cinematográfica). Es posible que con una salida de 40 copias en el país y su estreno en una sola sala del centro capitalino y pocas más en la periferia, el destino de esta última película sea sobrevivir acaso dos semanas en cartelera y encontrar un amable refugio en la Cineteca Nacional. Al parecer, nadie es profeta en su propia tierra.
Y sin embargo, González es una película muy meritoria, con una temática original y arriesgada, y dos formidables actuaciones (Harold Torres y Carlos Bardem) premiadas en el Festival Internacional de Cine de Morelia en 2013. Aunque por su tema (la corrupción en sectas religiosas que lucran con la fe), su trama podría situarse en cualquier lugar del mundo, en particular en otros ámbitos latinoamericanos, el realizador y guionista le da una ubicación precisa en nuestro país, aludiendo en su lema publicitario Sufrir es el mejor negocio al insistente llamado Pare de sufrir difundido en nuestros medios.
Su protagonista (Harold Torres) es un hombre de 28 años, tiene varias rentas atrasadas en su domicilio, una enorme deuda en su tarjeta de crédito, se ha quedado sin trabajo, posee una vaga formación en computación (me gusta trabajar en equipo, afirma), y busca infructuosamente empleo. Confundido en la grisura de una ciudad inhóspita, la cinta sólo identifica a este hombre sin atributos y de apariencia hosca por su primer apellido, González, y para subrayar su condición de ente anónimo, le asesta otro González como apellido materno. Cuando el joven encuentra finalmente un trabajo como operador telefónico en una moderna Iglesia de la Luz Universal, cumple la función con indolencia, dando apoyo espiritual a interlocutores anónimos, presionándolos para que asistan al templo, ofrezcan su diezmo al Señor, y sean continuamente esquilmados por un pastor inescrupuloso que interpreta Carlos Bardem con solvencia maliciosa.
Para conferir un realismo mayor a la cinta, director y actores lograron infiltrarse en templos religiosos parecidos que proliferan en las ciudades, construidos algunos en terrenos de viejas salas de cine. Muchos pastores de estos templos, influenciados por el auge de los predicadores evangelistas en Brasil, improvisan al hablar una mezcla de portugués y español para acentuar el atra- ctivo exótico de un fanatismo de importación con lazos verbales más directos con el cielo. El público al que se dirigen (su target empresarial) son las clases populares, y su medio de comunicación idóneo, la televisión, esa providencial prolongación del templo. En Brasil conquistan incluso los estadios.
De esa globalización de la superstición y el engaño masivo da cuenta, a su manera, González, un thriller de narración muy ágil y temáticamente emparentado con una vena del cine estadunidense que va de Elmer Gantry, ni bendito ni maldito (Richard Brooks, 1960), la charlatanería como espectáculo, hasta El rey de la comedia (Martin Scorsese, 1980), el espectáculo del fracaso. En lugar de ofrecer una vociferante cinta de denuncia, el director Christian Díaz propone hábilmente el intenso drama de un fracaso individual orillado a decisiones extremas y también un crudo registro de fanatismos colectivos presentes tanto en la religión como, añadiríamos, en la política. Acentuando en su fotografía las tonalidades de un incipiente cine negro mexicano, González no vacila en exponer el cinismo de los falsos profetas con un lenguaje sin concesiones (Tú no eres un indio ignorante como esos que vienen a rezar aquí, le dice el muy castizo pastor Elías/Bardem a un González ya rebelde).
González, el ciudadano hermético y desconfiado, harto ya de su extrema vulnerabilidad social, arremete contra el fariseísmo de quienes lucran con la miseria humana, pero lo hace sin actitud heroica ni propósito redentor, simplemente como una pieza más de una exasperada reacción en cadena contra quienes en política y religión siguen convencidos de que la ignorancia es siempre el mejor negocio. González no es, sin embargo, un vengador inmaculado: germina ya en él la semilla de la corrupción: es un nuevo pastor en busca de mejores oportunidades.
La cinta explora estas crudas situaciones inspirándose tal vez en el cine de Hollywood, pero con los pies firmemente plantados en una realidad nacional; esa es su gran virtud y también su gran limitación, el abismo que la separa hoy de un reconocimiento masivo.
Se exhibe en salas de Cinépolis y en la Cineteca Nacional.
Twitter: @Carlos.Bonfil1

La Familia Bélier: entre el deseo y el deber


El Salón Rojo

Por Alejandro Alemán I February 27, 2015 I 1:18 am


Le Famille Bélier (Dir. Eric Lartigau)

La Familia Bélier (Le Famille Bélier, 2014) sexto largometraje del ecléctico director galo Eric Lartigau, es de esas películas de las que resulta casi imposible salir de malas. Es, sin mucha vuelta, una feel good movie con todas las de la ley, sumamente predecible pero con la habilidad necesaria para eludir el drama (tan recurrente en este tipo de historias) y reemplazarlo con buen humor, música y algo de romance. Lo sé, suena cursi, pero Lartigau sabe su receta y aplica las dosis exactas para que esto no se desbarranque en la ñoñería ni se pierda en el melodrama.

Francia, época actual, la familia Bélier del título está compuesta por mamá, papá y dos hijos, todos sordos excepto la hija mayor, Paula (la debutante Louane Emera, ganadora del César 2015 como mejor actriz promesa) quien habla y escucha perfectamente bien. La familia vive en un pueblo, alejado de la capital francesa, donde tienen una granja y se dedican a la manufactura de quesos artesanales. Paula es el puente de comunicación indispensable de esta familia con el mundo exterior: ella es quien habla con los clientes de su puesto de quesos en la plaza local, media entre su fúrico y algo loco padre al momento en que se pelea con el alcalde (que busca la reelección), e incluso tiene que acompañar a sus padres en sus visitas al doctor, aun cuando se trate del ginecólogo, dando pie a más de una situación chusca.

Con todo Paula es una adolescente común, no es de las más populares de la escuela y probablemente tampoco de las más bonitas, pero lleva una vida normal. Empieza a sentir atracción por un compañero de la escuela y -con tal de estar cerca- entrará a una clase de canto donde su muy particular profesor descubrirá que la chica tiene una voz privilegiada.

Hay un dejo de crueldad en el hecho de que Paula, escucha y voz de esta familia de sordos, no sólo tenga perfecto oído sino que además sepa cantar y lo haga increíblemente bien. Lartigau no busca enfrascarse en drama alguno ni recorrer caminos pedregosos, el conflicto no será la condición de sus padres y hermano sino su propia condición de vida que la mantiene atada a ellos: ¿resultaría egoista abandonar el pueblo para irse a la capital francesa y continuar su carrera como cantante o acaso es su deber como hija quedarse con sus padres para seguir fungiendo como su bastón auditivo?

En medio de todo el conflicto, que incluye su entrampe amoroso con el guapo chico de su escuela y la decisión de su padre por volverse candidato a la alcaldía del pueblo (haciendo aún más indispensable la presencia de Paula en la casa), está la música y el canto, como punto de ebullición y a la vez bálsamo conciliatorio de todas las partes. No sin destreza, Lartigau se enfrenta al clásico reto de todo cineasta que trata estos temas: el silencio, y lo resuelve con gran solvencia armando al menos un par de escenas entrañables donde aquellos sabrán encontrar la forma de escuchar a su hija cantar.

Quien busque oscuridad que vea otra película. Lartigau no busca engañar a nadie y desde un inicio deja claras sus intenciones. La feel good movie como subgénero (si acaso lo es) suele recurrir a las peores artimañas para complacer al público e incluso arrancarle alguna que otra lágrima fácil, pero en La Familia Bélier, el objetivo se consigue sin dramas lacrimógenos, vueltas de tuerca inverosímiles o personajes fuera de la realidad. Una película hecha para complacer al público, sí, pero con inteligencia, encanto y sin chantajes sentimentales.

Le Famille Bélier (Dir. Eric Lartigau)
3 de 5 estrellas.