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9/24/2019

Enseñanza normalista

La Jornada: 

Aline Pettersson

El título de una vieja película me viene a la mente, ¡ Ay, qué tiempos, señor don Simón!, y, al mismo tiempo, mis años de primaria. Asistí a una escuelita, la Windsor, donde iban niños, cuyos padres buscaban, además de otra lengua, que fuera mixta y laica. Tuve muy buenas maestras que procedían de la Escuela Normal Superior. El coco para la directora y para las propias docentes era el inspector de la zona. Al volver la mirada tan atrás, pienso que los requerimientos de la enseñanza por parte de la SEP eran grandes, así que los niños debíamos ser capaces de enviar un mensaje positivo al ogro del inspector. Nunca surgieron problemas que trascendieran hasta lo público. La enseñanza era de corte cardenista,de la que las maestras se sentíanorgullosas.


Cada cierto tiempo había los ‘‘concursos de la zona”. En el caso de mi escuela, la cita era en la imbatible Benito Juárez, a cuyas instalaciones caminábamos en fila los alumnos de quinto y sexto año. En esa época, dicha escuela tenía poco de haber sido construida con el diseño de un famoso arquitecto, nieto del prócer, Carlos Obregón Santacilia. Su dimensión y sus instalaciones nos dejaban boquiabiertos y algo envidiosos de quienes cursaban ahí la primaria. Pero no sólo nos admirábamos del plantel, sino que los más duros a vencer eran sus estudiantes. Nosotros, concursando entre varias escuelas más, solíamos quedar en segundo lugar. Y era cosa de pregonarse, haber casi empatado con los de la ‘‘Benito”.

La preparación de los normalistas de ese tiempo tenía buena fama, y era de cosa para presumir tener un maestro de la Normal. Recuerdo, hasta hoy, a la seño Flores, joven mujer que se apasionaba transmitiéndonos sus lecciones muy bien documentadas. Estoy segura de que los niños son capaces de detectar el brillo o la mediocridad de un maestro; y, en el casillero de los recuerdos, se van acomodando buenos y malos. En ese lejano entonces, no había pase automático ni para los estudiantes, ni menos para los maestros. El examen de titulación docente era duro. La idea detrás era ir transitando por los caminos de una buena educación básica.

Muchas décadas después conocí a quien llegó a ser un amigo muy querido, Fernando del Paso. Ahí había estudiado él; y, en la charla, recordamos el tiempo muy lejano de nuestra niñez. Fernando, digamos, pertenecía al coco de mi escuela, y me confirmó que, en su opinión, sus maestros normalistas habían sido excelentes. Es cierto que la calidad de la educación no alcanzó sus metas nacionales.

Sin embargo, ¿es de veras bueno que el pase al empleo sea automático? ¿Será del mismo nivel la capacidad de todos los normalistas? ¿Será que es la forma de construir una sociedad más justa? ¿Será que éste va a ser un mundo feliz?

Septiembre 21, 2019

12/04/2018

AMLO firma decreto para dar con normalistas desaparecidos

La verdad por encima de todo


Foto
▲ El presidente Andrés Manuel López Obrador durante la firma en el antiguo Salón de la Tesorería de Palacio Nacional.

En su primer acto de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador firmó ayer el decreto para constituir la comisión de la verdad que investigará la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, sin encubrir a nadie.
En una ceremonia a la que acudieron los padres de los estudiantes, ofreció que se conocerá toda la verdad, que es revolucionaria, cristiana; la mentira es reaccionaria, del demonio. La verdad por encima de todo. El gobierno ayudará en ese propósito y les aseguro que no habrá impunidad. Ni en este caso tan triste, doloroso, ni en ningún otro. No nos vamos a lavar las manos.
También, en su conferencia de prensa matutina, reiteró que como Presidente no será cómplice de violaciones a derechos humanos y se indagará incluso una posible intervención del Ejército, pero acotó que cualquier resultado dependerá de la investigación autónoma que realizará la fiscalía general.
En el antiguo Salón de la Tesorería de Palacio Nacional resaltó que con la firma del decreto su administración inicia el proceso de búsqueda de los jóvenes de Ayotzinapa y se ordena a las distintas áreas del gobierno prestar todo el apoyo a ustedes y a la comisión que se integrará, para llegar a la verdad.
En respuesta a María Martínez Seferino –madre de Miguel Hernández Martínez–, quien lo definió como ejemplo de que hay que seguir luchando, pero le exigió demostrar que sí los apoyará, el mandatario sostuvo que ganó con el apoyo del pueblo y por eso no habrá ninguna traba, ningún obstáculo para llegar a la verdad, saber todo lo que sucedió.
El resultado, dijo, dependerá del trabajo de los responsables de la comisión, que tendrán amplias facultades. Por eso tengan confianza. No le debo nada a ningún grupo de interés creado. Sólo tengo un amo, que es el pueblo de México. Ganamos a pulso, con el apoyo del pueblo, que es el soberano y al que le tengo respeto y lealtad.
Antes, en la conferencia, resaltó que su gobierno no va a ocultar la verdad, y puntualizó que la investigación incluirá a toda la administración, a los involucrados, y en el supuesto de que elementos del Ejército estuviesen inmiscuidos, en vez de debilitarse esta institución tan importante para la vida pública del país, se fortalecería si se hace un deslinde. Pero no nos adelantemos, porque para eso es la investigación.
Se trata, delimitó, de llevar todo el proceso y no de que se detenga o se encarcele a fulano o a mengano, si no hay una investigación de por medio. No podríamos hacerlo de esa forma. El propósito es dar todas las facilidades.
Aclaró que si bien la investigación se realizará de manera independiente por el Ministerio Público, estará pendiente del avance. “No es decir ‘ya, se firmó el decreto y ahí va el proceso a otras instancias, a otros poderes, donde ya no tenemos nada que ver’. Seremos respetuosos de la autonomía de los otros poderes, pero este es un asunto de Estado, que nos importa mucho a los mexicanos”.
La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, explicó que la comisión tiene un solo compromiso y un único propósito: investigar a fondo, con objetividad e imparcialidad, y esclarecer lo que ocurrió en Iguala, Guerrero, hasta que todos los mexicanos sepamos qué pasó, quiénes fueron los responsables y respondan ante la justicia, sin importar quiénes eran o qué cargo ocupaban entonces.
Alejandro Encinas, quien coordinará la comisión desde su cargo como subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, dijo que se buscará la verdad de una de las más graves violaciones a derechos humanos en la historia reciente del país. Esclarecer el caso Iguala es el inicio de una política de Estado que coloca en el centro de la atención a las víctimas.

Foto Carlos Ramos Mamahua
Periódico La Jornada

7/09/2017

No cerrar escuelas, exigen normalistas

Estudiantes procedentes de todo el país marchan en la Ciudad de México

Exigen al gobierno frenar política para erradicar normales rurales

Acusan a las autoridades federales de hostigamiento y represión; quieren desaparecernos

Incomodamos porque sembramos conciencia; mostramos que es posible construir otros gobiernos


Normalistas marcharon sobre Paseo de la Reforma, avenida Juárez y Balderas en defensa de las escuelas rurales para la formación de maestros y demandaron cesar el uso de la fuerza pública en su contraFoto Víctor Camacho

Periódico La Jornada

Estudiantes de las 16 escuelas normales rurales del país se movilizaron en la Ciudad de México para decir al gobierno federal y a las autoridades educativas ya basta, ante los actos de represión contra esas ca-sas de estudio, las cuales, afirmaron, enfrentan una política de erradicación.

Una de las alumnas normalistas que participó en la protesta afirmó: venimos a pedir que no siga el hostigamiento del gobierno. Ya basta, porque cada vez que quieren y se les antoja atacan a las normales. Les somos incómodos y es evidente que su objetivo es cerrarlas a cualquier costo.

Cientos de jóvenes, casi un millar de acuerdo con cifras del Gobierno de la Ciudad de México, se concentraron la tarde de ayer en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, de donde partieron en marcha hacia las instalaciones de la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (Dgespe) en la avenida Arcos de Belén.

Frente a las oficinas de la dependencia se concentraron para realizar un mitin político, luego de que una comisión de siete estudiantes ingresó al inmueble para entregar sus demandas, entre ellas el cese del uso de la fuerza pública contra normalistas, estudiantes y maestros, y el rechazo al cierre o transformación de las normales rurales que afecte su función de internados.

Sin embargo, minutos después, y ante el rumor de la presencia de elementos del cuerpo de granaderos, los estudiantes inconformes determinaron subir a los autobuses que los habían trasladado a la capital del país para volver a sus planteles.

Falta infraestructura

Durante su marcha por Paseo de la Reforma, avenida Juárez y Balderas, los normalistas denunciaron los problemas que enfrentan sus escuelas. La mayoría, dijeron, con problemas de infraestructura y equipamiento.

Sabemos, dijeron, que los problemas han aumentado en cada uno de nuestros estados. El gobierno federal nos sigue viendo como la piedra en el zapato porque mantenemos entre los cinco ejes que estructuran nuestra formación normalista, el de la lucha política, que nos obliga a ser sembradores de conciencia en nuestro pueblo.

Es nuestra tarea como maestros normalistas rurales, afirmaron, abrir los ojos de los más pobres para ver cómo son explotados, para ver que es posible construir otros gobiernos que no son corruptos, que son justos e igualitarios. Por eso nos consideran peligrosos y quieren desaparecernos.

Acompañados de alumnas de las escuelas normales rurales de Amilcingo, Morelos; Panotla, Tlaxcala; y Cañada Honda, Aguascalientes, quienes recientemente enfrentaron agresiones por rechazar la disminución de matrícula en sus escuelas, los jóvenes normalistas portaron una manta de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (Fecsm), que cumple 82 años de existencia.

Venimos a la capital para hacer un claro llamado a todos los estudiantes normalistas, y al pueblo de México, a seguir trabajando con unidad y organización para enfrentar los abusos del gobierno, pero también del narcotráfico, que hoy se han convertido en lo mismo en nuestras comunidades, porque creemos que, sin esa unidad, sin esa búsqueda conjunta para encontrar salidas, vamos a sufrir más derrotas.

6/28/2017

La defensa pedagógica del normalismo


Lev M. Velázquez Barriga*

El internado de Tiripetío es una de las 15 normales rurales mexicanas con esta modalidad que han sobrevivido al cierre violento o velado de más de una veintena de ellas, desde los años sesentas. Es el pilar que ha sostenido y articulado la defensa del normalismo en Michoacán; la solidaridad y el compromiso político de sus estudiantes es tan alto, que son incontables las veces en que han cobijado otros movimientos estudiantiles que luchan por el derecho a la educación pública, justamente como sucedió recientemente en Cañada Honda o meses antes, cuando apoyaron a cientos de jóvenes rechazados de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo que estaban siendo hostigados por el gobierno de Silvano Aureoles, al exigir un lugar en la universidad pública.
Tiripetío es la voz más crítica entre las normales michoacanas. Desde ahí se ha convocado a diversos investigadores que destacan entre las instituciones de mayor prestigio del país, a los representantes e intelectuales de la izquierda pedagógica latinoamericana, a la comunidad académica nacional de sus escuelas hermanas, urbanas y beneméritas, para debatir a conciencia la situación actual, así como los horizontes del normalismo mexicano que con la reforma educativa se quiere llevar hasta la tumba, provocando la muerte pedagógica de la profesión docente.
Contra el currículo oficial, los alumnos y los maestros mantienen vivo el espíritu original del normalismo rural, el currículo real del internado sigue contemplando los ejes: académico, deportivo, cultural, político y productivo, estos últimos sin ningún apoyo económico o institucional y bajo la autorganización del estudiantado que observa en la dimensión económica agropecuaria un vínculo con las comunidades rurales y en la formación política la continuidad del compromiso ético en favor de los sectores sociales populares.
Ciertamente, la defensa del normalismo desarrollado por los jóvenes de Tiripetío los ha orillado a escenarios de confrontación en los que exponen su integridad física, ante la constante amenaza del Estado que mantiene de manera permanente un dispositivo policiaco que ha intentado en varias ocasiones invadir el espacio físico de la normal para desalojarlos; que vigila y persigue la movilidad de los estudiantes a cualquiera de sus actividades, que realiza acciones de vandalismo para después culpar a los jóvenes y justificar su represión ante la opinión de la ciudadanía.
A falta de un proyecto oficial que fortalezca la formación inicial de los profesores, hasta hoy desconocido por la propia comunidad educativa de las escuelas normales, el Estado mexicano optó por exterminarlas. Esta guerra abierta contra ellas tiene una faceta de violencia simbólica, que alienta el desprestigio académico, el odio racial, clasista y patriarcal contra la condición humilde e indígena de sus estudiantes y aviva las posiciones ultraderechistas que claman por su cierre inmediato.
Otra de sus dimensiones es la provocación sistemática de ambientes de violencia física que aterrorizan a la sociedad, que buscan inhibir el deseo de los jóvenes por ingresar a estas escuelas o los orillan a desertar si ya forman parte de ellas. Antes de la reforma de 2013, Tiripetío tenía una demanda anual de más de mil aspirantes, en 2015 disminuyó a 400, en 2016 a 200 y en 2017, en medio del clima represivo que se vivió, prácticamente a la par de su convocatoria de nuevo ingreso, sólo llegaron 159 solicitudes. La eficiencia terminal era de 99 por ciento, pero ahora vemos deserciones desde los primeros años de la carrera, que antes eran atípicas.
El aumento al presupuesto 2017 de 2 mil 829 millones de pesos para seguridad pública en Michoacán, contrasta con las constantes retenciones de los subsidios estatales a las normales, pero dan cuenta de que el objetivo subyacente es la criminalización estudiantil y la muerte del normalismo por inanición. Precisamente el detonante del conflicto en Tiripetío fue la exigencia del pago atrasado de becas para garantizar la alimentación de los moradores del internado, cuyas condiciones sociales son precarias; el mismo Gael Solorio, joven que recibió un disparo con arma de fuego en la cara, es originario de una comunidad rural que pertenece al municipio de Turicato, región de la Tierra Caliente cuya actividad económica está asolada por el narcotráfico y no tuvo más opción que buscar superar las pocas expectativas que había en su contexto, ingresando a la normal.
Esta política de exterminio, más aguda contra la normal rural, se evidenció de nueva cuenta en la represión del 21 de junio en Michoacán. Tiene que ver con la desruralización de la escuela, de su identidad campesina e indígena, con desabastecerla de maestros y acelerar el cierre de las escuelas comunitarias (ya iniciaron en Conafe) y el desplazamiento de la población explotable a zonas de concentración que vulneran aún más las condiciones sociales de las personas y las vuelven presa fácil de la esclavitud moderna.
En este contexto, me parece necesario, que junto a la creciente defensa política de las normales, en la movilización, la denuncia pública y la observancia ciudadana, habrá que fortalecer su defensa pedagógica, hacer más visibles y más ricas las resistencias educativas que se desarrollan en escuelas como Tiripetío, porque ahí radica en gran medida la relevancia de que sigan existiendo, además reivindica la capacidad propositiva de los alumnos, de los profesores y contrarresta la propaganda de odio que impulsa el Estado.
*Doctor en pedagogía

6/25/2017

Entre sangre y esperanza


Tanalis Padilla

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Cerca de 800 maestros y estudiantes marcharon desde el monumento a Lázaro Cárdenas hasta el Palacio de Gobierno en la ciudad de Morelia, en repudio a las agresiones contra los normalistas de Tiripetío
Foto Ignacio Juárez

El normalismo rural mexicano nació en Tacámbaro, Michoacán, entre sangre y esperanza. Allí, en 1922, se fundó la primera normal rural. Empezó como escuela mixta, cuya originaria generación de cinco maestras y 11 maestros ejercieron su profesión en años turbulentos. En la década de 1920 el gobierno revolucionario apenas se consolidaba y en estados como Michoacán se vivía la embestida cristera. Los maestros rurales, quienes se desplazaban a las comunidades para construir escuelas y concientizar a la población, fueron constantes víctimas de una violencia promovida por el clero y los hacendados.
Moisés Zamora, uno de los más jóvenes maestros egresados de la recién nacida normal rural, una vez dando clases en Yoricostio, fue una de las miles de víctimas de la guerra cristera. En 1927, a Zamora se le colgó de un árbol como amenaza para que abandonara su escuelita. Como no lo hizo fue ultimado a cuchilladas y balazos bajo la consigna ¡Viva Cristo Rey! Cuando los alumnos de la Normal Rural de Tacámbaro se enteraron de la muerte de Zamora fueron por el cuerpo para velarlo en la propia escuela.
Esta primera normal rural luego fue trasladada a Erongarícuaro y poco después a Huetamo. En 1949 pasó a la ex hacienda de Coapa para formar la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga en Tiripetío. Está en un impresionante y bello edificio, pero acercándose y recorriendo sus pasillos, uno se da cuenta de la precariedad de la infraestructura, muestra simbólica de la fragilidad de la educación normal rural.
A Michoacán se le suele llamar la cuna del normalismo rural no sólo porque allí nació la primera normal rural, sino por el impulso que en la década de 1920 recibió la formación de maestros rurales. Como gobernador de Michoacán entre 1920 y 1922 Francisco Múgica destinó casi la mitad de presupuesto estatal a la educación y su obra educativa se expandió después siendo gobernador Lázaro Cárdenas de 1928 a 1932.
El sistema normalista rural que empezó en Michoacán sería una base importante para el proyecto que poco después se implementaría a escala nacional. En su libro Educación y revolución social en México, 1921-1940 (SepSetentas, 1974), David L. Raby muestra cómo allí se gestaron varios educadores progresistas, algunos radicalizados por la violencia cristera. La persecución cristera también seguiría a los maestros, quienes fueron atacados, desorejados o asesinados en varias partes del país. Es difícil precisar la cantidad de actos violentos en contra de los profesores durante estas primeras décadas. Raby documentó 223 incidentes entre 1931 y 1940, pero estima que el número es mucho mayor.
Estamos próximos a celebrar el centenario de la primera normal rural y se sigue derramando la sangre de sus alumnos. Ahora es a manos del estado. No habían transcurrido ni siquiera 15 días desde que estudiantes de Tiripetío fueron agredidos en Aguascalientes, donde se encontraban para apoyar la lucha de la hermana Normal Rural de Cañada Honda, cuando otra vez, este 21 de junio, fueron, atacados por la policía, ahora en Michoacán.
Del incidente en Aguascalientes, en el cual dos patrullas y dos motocicletas persiguieron a los autobuses en que viajaban los normalistas y que con lujo de violencia fueron detenidos 26, el actual gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, expresó que, con tal garrotiza, esperaba que los jóvenes hubieran aprendido su lección.
Al parecer no lo hicieron. El 21 de junio, los estudiantes de Tiripetío bloquearon las vías del tren y retuvieron tres unidades de transporte (éstas luego fueron incendiadas; los normalistas niegan haberles prendido fuego). Protestaban en demanda de sus becas y recursos para su plantel. La policía respondió con balazos, incurriendo en las instalaciones de la escuela. Las balas alcanzaron a un alumno hiriéndolo en la cara y también a un menor, de la comunidad donde se encuentra la normal. La policía dejó ocho heridos y entre sus propias fuerzas reportaron seis agentes lesionados.
Este incidente representa una dinámica ya bien conocida: el gobierno mantiene en estado de abandono a las normales rurales, se desentiende de la entrega de los pocos recursos que les corresponden y reprime a los alumnos cuando éstos reclaman sus derechos. Los jóvenes se defienden con piedras y palos contra policías equipados con cascos, escudos, chalecos antibalas, garrotes, gases lacrimógenos y armas de fuego. Para la educación pública nunca alcanza, pero para el equipo bélico hay de sobra.
La correlación de fuerzas es innegable. Y sin embargo, la versión que trasciende de forma dominante es la de normalistas revoltosos que en vez de estudiar se dedican al desmadre. Se les criminaliza constantemente para justificar su maltrato; se crea así el marco ideológico para destruir no sólo a las normales rurales, sino a la educación pública que los normalistas se han empeñado también en defender.
La tendencia oficial que insisten en reducir inscripciones, plazas para sus egresados y recursos para las instalaciones, pinta un panorama desolador. Ante él la juventud normalista rural derrama sangre defendiendo un proyecto que ha sembrado tanta esperanza.
*Profesora-investigadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Autora del libro Después de Zapata: El movimiento jaramillista y los orígenes de la guerrilla en México (1940-1962) (Akal, 2015).

Marcha la CNTE en Morelia contra la represión a estudiantes de Tiripetío


Familiares del joven herido de bala niegan que esté evolucionando satisfactoriamente
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Mitin realizado ayer frente a las instalaciones de la representación del gobierno de Michoacán en la Ciudad de México para exigir que se atiendan las demandas de los normalistas de Tiripetío

Normalistas y maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) marcharon del monumento al general Lázaro Cárdenas al Palacio de Gobierno para protestar por la represión contra estudiantes de Tiripetío, que dejó cuatro alumnos lesionados, uno de ellos con arma de fuego.
El dirigente sindical de la CNTE, Víctor Zavala, declaró que el magisterio respalda a los normalistas que se enfrentaron al Grupo de Operaciones Especiales (Goe) el pasado miércoles 21 de junio, tras desalojar las vías del tren en las inmediaciones del plantel.
Dijo que les preocupa que los uniformados usen armas de fuego en manifestaciones, y muestra de ello es el estudiante hospitalizado que recibió un balazo en la cara, quien aún se encuentra en terapia intensiva, pero estable. Zavala pidió castigo a los responsables de la agresión, porque el despido de dos mandos no es suficiente.
El jueves, el director de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, Fidel Ortiz Barragán, y el subdirector de la Policía Territorial, José Antonio Paniagua, fueron cesados de sus cargos.
Los maestros disidentes iniciaron la marcha a las 11 horas y arribaron a Palacio de Gobierno después del mediodía; ahí celebraron un mitin, en el cual rechazaron el uso de la violencia y responsabilizaron al gobierno del estado de lo ocurrido en Tiripetío. Después fueron a las oficinas del Servicio de Administración Tributaria para exigir pagos de bonos y sueldos rezagados para personas de contrato.
La CNTE anunció que el lunes realizarán manifestaciones en distintos puntos del país por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y reconoció el respaldo de alumnos de esa escuela que se han solidarizado con los estudiantes de Tiripetío.
Por su parte, Jésica Solorio Cruz, hermana de Gael, alumno lesionado en la cara por impacto de bala, aseguró que sigue en coma inducido, entubado y con respiración artificial.
No nos han dejado ver el expediente, pero nos han dicho que tiene la bala alojada entre el cuello y donde inicia la columna vertebral. El gobierno trata de lavarse las manos, apuntó Jésica, quien junto con normalistas difundió la noche del jueves un video en el que muestran las condiciones en que se encuentra Gael.
Este viernes, familiares del lesionado, entre ellos su hermano Argenis, visitaron al normalista. Les han comentado de manera no oficial que esperan que se desinflame el cerebro para poder intervenirlo quirúrgicamente.
Mentira que esté evolucionando satisfactoriamente, como dice el secretario de Educación (estatal), Alberto Frutis Solís, apuntó Jésica.
Frutis Solís declaró que se ha dado seguimiento a su progreso médico, además de que tres normalistas heridos fueron dados de alta, y hay otros dos que estarían aún en observación médica.
Queda uno por ahí que tiene un rozón en el pómulo y está en un tratamiento médico; va evolucionando excelentemente bien, eso me da mucha alegría, y está fuera de peligro, dijo al referirse a Gael.
Indicó que sus comentarios se basan en el parte médico que les han dado los especialistas. Los normalistas luego dicen muchas cosas, porque también comentaron que el jovencito tenía un disparo en el pecho y eso es una falsedad.

Foto Carlos Ramos Mamahua, Ernesto Martínez, Periódico La Jornada

6/21/2017

“Policías tiraron balazos a matar”; brutal represión a normalistas de Tiripetío; un joven entre la vida y la muerte #Video #Fotos



Este miércoles, pasadas las seis de la tarde, se dio a conocer que tras un fuerte operativo policiaco en la Normal del Tiripetio, en Michoacán. “Los compañeros reportan docenas de estudiantes heridos, detenidos y un alumno gravemente herido por un disparo en la cabeza”, informaron fuentes a Revolución TRESPUNTOCERO.
Se informó que entraron a la normal el Grupo de Operaciones Especiales de Michoacán e hirieron a un normalista tras dispararle en el cuello; “él está entre la vida y la muerte”, señala una fuente que prefiere mantenerse en el anonimato. En tanto, otro de los testigos afirmó “los policías tiraron balazos a matar”.
Derivado de los hechos violentos, las organizaciones sociales agrupadas en la Asamblea Popular de Michoacán y el Frente Contra la Represión convocaron a un mitin en solidaridad con sus compañeros, este mismo día a las afueras de palacio de gobierno, en el centro de la ciudad de Morelia a las seis de la tarde.
A su vez, hicieron un llamado a las organizaciones del interior del estado a movilizarse y exigir se detenga las acciones represivas contra los normalistas. “Exigimos la renuncia inmediata del terrorista Silvano Aureros Cornejo, del secretario de seguridad pública, Juan Bernardo Corono y de Carlos Gomes Arriera, por ser los responsables intelectuales y materiales de la represión contra el movimiento normalista”, señalaron.

6/11/2017

Nuevamente contra las normales rurales


Utopía

Eduardo Ibarra Aguirre

A los asesinados el 10 de junio de 1971 por el grupo paramilitar Los
Halcones y la decisión criminal tomada por Luis Echeverría Álvarez.

Como en los tiempos del partido prácticamente único –como los llamó Carlos Salinas, el asaltante de México durante 1988-94–, el ayuntamiento de la capitalina Aguascalientes, autoridades estatales y presumiblemente federales pusieron en juego el viejo y desgastado recurso de afrontar las demandas sociales con el uso desmedido de la fuerza pública para enseguida negociar, en este caso frente a las estudiantes de la Escuela Normal Rural Femenil Justo Sierra Méndez, de la comunidad de Cañada Honda, y posponer el proyecto de convertir la normal en mixta, y de reducir de 120 a 100 las plazas de nuevo ingreso. Ello con la venia de la "reformadora" Secretaría de Educación Pública, dirigida por el presidenciable Aurelio Nuño, quien forma parte del círculo íntimo de Enrique Peña.
Durante más de dos semanas, las aguerridas muchachas se pusieron en movimiento para defender uno de los reductos de la educación cardenista, del general Lázaro, por medio de marchas, plantones y bloqueos en la apacible capital hidrocálida, preferida de las trasnacionales para realizar inversiones.
El conservadurismo de la alcaldesa y el gobernador panistas, del partido de Ricardo Anaya y Margarita Zavala, subestimaron no sólo la decisión de las normalistas, sino también la capacidad solidaria de sus compañeros de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, los que se movilizaron y acudieron a apoyarlas, provenientes de los estados de Durango, México, Guerrero, Michoacán, Puebla y Zacatecas.
Después de agredir a estudiantes de la Normal Rural Vasco de Quiroga, de Tiripetío, Michoacán; detener a 26 estudiantes, mandar a varios al hospital ("¡Por rateros y desmadrosos!") y provocar choques automovilísticos en la persecución policiaca al camión en que se transportaban los alumnos, el gobernador panista Martín Orozco Sandoval descubrió el hilo negro:
"Luego de privilegiar el diálogo como la única vía para alcanzar acuerdos y garantizar la paz social que debe prevalecer (…) ambas partes llegaron a un consenso que coadyuvará a fortalecer el sistema de normales de la entidad (…)"
Como todas las normales rurales, incluida la de Ayotzinapa con todo y su fama mundial, el plantel, un internado donde viven las alumnas, opera en condiciones precarias. La escuela carece de mantenimiento, profesores, materiales educativos y servicios médicos. Para los alimentos de las 358 alumnas se destinan 6 millones 700 mil pesos al año, es decir, 51 pesos al día por cada una.
La extraordinaria falta de conocimientos sobre los antecedentes del problema, llevó a las autoridades formadas y deformadas en el Partido Acción Nacional, a soñar con imponer un proyecto excluyente; como en 2010 con base en el uso y abuso de las fuerzas policiacas para asfixiar la protesta de las jovencitas. También lo intentaron en 1994. Aún antes, en 1969 en que participé, el genocida presidente Gustavo Díaz Ordaz, la emprendió contra el sistema del normalismo rural, desapareciendo planteles, y contra la FECSM. Lo que es evidente no resultó a la larga, aunque en la inmediatez sí logró desarticular a la organización más antigua de los estudiantes mexicanos.
Son muy pertinentes, a mi juicio, las preguntas que se hacen en Rayuela, del diario La Jornada: ¿Por qué las odian tanto? ¿Por qué desde hace tantos años la traen contra las normales rurales? (11-VI-17).

¡”Que vivan los estudiantes porque son la levadura!” ¡Alto a la represión de gobiernos fascistas!


Pedro Echeverría V.

1. La policía municipal del gobierno de Aguascalientes, detuvo violentamente a 26 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Tiripetío, Michoacán –a quienes se dice liberó horas más tarde– y causó heridas a por lo menos 16 alumnos, quienes fueron atendidos en un hospital “Franco Brasileño”, informaron gobierno y los propios alumnos. Los estudiantes viajaban de regreso a Michoacán luego de otorgar su apoyo a las estudiantes de la Normal Rural de Cañada Honda, que desde hace dos semanas mantiene un movimiento de rechazo a la convocatoria que busca hacer mixta su escuela y reducir la matrícula de primer ingreso de 120 a 100.

2. Precisamente, hoy 10 de junio cuando se recuerda aquel “jueves de corpus” de 1971, tarde en la que fueron masacrados decenas de estudiantes que se manifestaban de las escuelas del rumbo del Casco de Santo Tomás, pasaban la Nacional de Maestros y tomaban la calzada de Tacuba. La masacre contra los estudiantes fue brutal, propinada por 200 “halcones”, desempleados armados, contratados por el gobierno del Luis Echeverría y del DF encabezado por Martínez Domínguez. No debe olvidarse que dos años y medio antes (el 2 de octubre de 1968), el gobierno de Díaz Ordaz había mandado reprimir y asesinar a decenas, quizá cientos, de estudiantes en Tlatelolco.

3. Desafortunadamente son muy pocos los estudiantes rebeldes, luchadores sociales, que al llegar a profesionistas, obtener ingresos y casarse, no son corrompidos por el sistema. Por ello se burlaba el maldito líder empresarial Sánchez Navarro: “aconsejaría a mis hijos que de jóvenes sean de izquierda para cuando grandes sean magníficos administradores” del capitalismo; y concluía: “los comunistas son como los rábanos, rojos por fuera y blancos por dentro”. Los empresarios y el gobierno quisieron mucho a Sánchez Navarro por ese cinismo y esas burlas, desafortunadamente ha tenido la razón en la mayoría de los casos. Pero hoy las cosas están cambiando.

4. Me sigue avergonzando la universidad de Yucatán porque después de laborar en ella 20 años (Como investigador y profesor en las facultades de antropología y de arquitectura) no haya logrado transformarla aunque sea un milímetro. Sigue siendo una universidad de derecha, muy conservadora, muy tradicional, extremadamente memorística, sin participación alguna, que sus burocracias en el poder administran. Constaten nada más de su alrededor de 20 mil estudiantes y 1,500 profesores, ninguno de ellos ha desatado alguna protestas en la Universidad ni tampoco ha salido a la calle a apoyar algún descontento. (Sólo la protesta contra el alza del pasaje)

5. Pero quienes salvan la dignidad estudiantil son los estudiantes de las Normales Rurales (internados para hijos de campesinos y padres pobres) creadas de 1921, extendidas y apoyadas por el gobierno de Cárdenas (1934/40). Después de aquellos grandes años para el campo, se impuso en México el urbanismo y la educación correspondiente. Se comenzaron a abandonar los normales rurales, a arrebatarles el presupuesto, a limitar su matrícula, a cerrase o a cambiar sus planes y programas de estudio. Desde los años 40 lo estudiantes –hijos de campesinos- aprendieron a protestar, a luchar por una educación del pueblo.

6. En México se registraron alrededor de 100 internados normales rurales, así como secundarias para hijos de trabajadores. En esos centros nació una ideología a favor de una educación pública, laica, obligatoria, popular y gratuita; se conformó como ideología de la Revolución Mexicana buscando hacerla socialista. Incluso la organización estudiantil nacional era (sigue siendo) una federación de estudiantes socialistas. Por ello, no por otra cosa, todos los gobierno de la gran burguesía, por lo menos desde 1943 (cuando surgió el Sindicato (el SNTE), cuando se clausuró la “educación socialista” y cuando asumió la Presidencia Miguel Alemán, todo buscó enterrarse.

7. Hoy los estudiantes de la Normal Rural de Tiripetío, por sus permanentes batallas en defensa de la educación popular, ocupan la vanguardia de los movimientos estudiantiles. Los estudiantes de la UNAM, POLI, UAM, UCDMX, no han podido levantarse; han olvidado que el pueblo necesita de sus estudiantes. Estos días que estuve en Pachuca, Toluca, en Estado de México, me he dado cuenta de que los autobuses tienen precios fijos en sus pasajes de ocho o diez pesos sin descuento alguno a estudiantes y mayores. Los estudiantes de Tiripetío, Michoacán han enseñado mucho con sus demandas y apoyos. En todo México tenemos la obligación de apoyarlos y exigir respeto. Por ello decimos ¡Que vivan los estudiantes…! (10/VI/17)

alterar26@gmail.com

Negarse a la sumisión


Rebelión Normalista
Tanalís Padilla*
La Jornada 
Después de los ataques a los estudiantes de Ayotzinapa del 26 de septiembre de 2014 las normales rurales quedaron en la mira. Quienes poco o nunca habían oído hablar de estas instituciones descubrieron la historia que las ancla al legado revolucionario, la oportunidad de educación que han brindado para los pobres, y su tendencia a despertar la conciencia social de quienes allí se forman. Al hondear en su pasado, se descubre también el largo historial de agravios que han padecido, de su abandono presupuestal, a su satanización en los medios de comunicación, a la represión de Estado. En esta dialéctica se han formado los maestros rurales.
Desde su fundación a partir de las décadas de 1920 y 1930 las normales rurales fueron diseñadas bajo una lógica tanto pragmática como ideológica. Su razón práctica fue formar maestros para una nación donde urgían profesores a la vez que daban a hijos de campesinos acceso a una profesión que les permitiera superar su condición de pobreza.
En su proyecto ideológico, se enfatizó la educación como ejercicio democrático –dentro y fuera del aula. Se desdeñaron los métodos pedagógicos autoritarios, se promovió la participación de los alumnos en el gobierno escolar y se adoptó un exhaustivo código disciplinario en el cual tendría injerencia el alumnado. Como la idea era formar maestros que fueran líderes sociales capaces de asesorar al pueblo en sus derechos agrarios y laborales, era importante desechar tendencias sumisas.
Las escuelas que empezaron con el respaldo del estado revolucionario, especialmente durante la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940), pronto fueron incómodas para un gobierno que prefería ciudadanos sumisos. Pero, empeñados en defender su derecho a la educación, los normalistas rurales han salido una y otra vez a las calles. Organizan marchas, bloquean carreteras y se declaran en huelga. El gobierno responde con policías y los medios de comunicación con calumnias que han producido una leyenda negra sobre las normales rurales y sus estudiantes.
Los relámpagos de resistencia que han brotado de las normales rurales en tan sólo lo que va del siglo XXI son una reveladora muestra del empeño juvenil por defender su derecho al estudio. También ponen de manifiesto la tajante respuesta oficial.
Los siguientes casos son indicativos: en 2000 la toma policiaca de la normal rural de El Mexe, Hidalgo para terminar con una huelga; en 2003 la clausura de los dormitorios y servicios asistenciales en la normal rural de Mactumactzá, Chiapas; en 2005 el cierre de El Mexe; en 2007 la represión de normalistas de Ayotzinapa que tomaron casetas en la Autopista del Sol; en 2010 la represión a las normalistas de Cañada Honda que pretendían negociar su pliego petitorio ante el Instituto de Educación de Aguascalientes; en 2011 la muerte de dos estudiantes de Ayotzinapa cuando la policía los replegó en la carretera México-Acapulco; en 2012 la represión a los normalistas de Tiripetío, que pedían negociar con el gobernador sobre cambios curriculares; en 2014 la masiva operación contra alumnos de Ayotzinapa que dejó 3 normalistas muertos y 43 desaparecidos.
El más reciente agravio contra las normales rurales tuvo lugar el pasado 2 de junio cuando las alumnas de Cañada Honda fueron replegadas por la policía al bloquear la carretera 45 norte en Aguascalientes. Las normalistas protestaban por la reducción de su matrícula de 120 a 100 y la intención de convertir a su plantel en una escuela mixta, sin tener esta institución las condiciones estructurales para sostener la modalidad coeducativa.
La protesta ha sido respaldada por estudiantes de otras normales rurales, se han solidarizado miembros del magisterio democrático, y desde la misma comunidad de Cañada Honda los vecinos han brindado su apoyo. Esta movilización ha prevenido la toma de la normal por las fuerzas policiacas.
Pero la amenaza sigue en pie porque las normalistas no mantienen el carácter sumiso con que debieran comportarse los pobres, y eso no se les perdona.
Mientras los funcionarios de gobierno hablan de su disponibilidad al diálogo, la policía ronda las instalaciones de la normal y las fuerzas antimotines llegan a la Plaza de Armas de Aguascalientes, donde las normalistas realizan un plantón. El mensaje es muy claro: toleraremos hasta cierto punto sus arrebatos juveniles, pero que quede bien claro quién manda.
Mientras tanto los medios de comunicación proveen el contexto narrativo para desprestigiar esta lucha estudiantil: que las alumnas se oponen a la equidad de género; que son aconsejadas por normalistas de otras instituciones; que por venir de otros estados, las alumnas de Cañada quitan puestos que corresponden a estudiantes de Aguascalientes; que sus excursiones al mar y tierra maya son evidencia de sus tendencias burguesas; que por conflictivas las desaparecen.
¿Y qué de un gobierno que obliga a su juventud a recurrir a las calles para ejercer un derecho que la revolución estableció como suyo?, ¿qué de una condición de género en donde México destaca por sus feminicidios?, ¿qué de una distribución de riqueza que reduce becas mientras asegura exorbitantes colegiaturas privadas para hijos de la élite?, ¿qué del patrimonio natural y cultural que tan se ha vuelto el dominio de la clase acomodada y los turistas extranjeros que es injuria que los pobres se atrevan a conocerla?, ¿qué de un país que produce fosas clandestinas con más eficiencia con la que produce escuelas?
Para oponerse a esta situación nacional, es más importante que nunca negarse a la sumisión.
*Profesora-Investigadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Autora del libro Después de Zapata: El movimiento jaramillista y los orígenes de la guerrilla en México (1940-1962) (Akal, 2015).

¡Por rateros y desmadrosos!, el grito de policías contra estudiantes

Ya nos retirábamos rumbo a Michoacán, cuando atacaron
Periódico La Jornada
Por andar de rateros y desmadrosos, gritaban los policías de Aguascalientes al golpear a estudiantes de Michoacán que viajaron a aquella entidad para apoyar a sus compañeras de la normal rural de Cañada Honda. Una vez más los futuros profesores del país fueron agredidos, amenazados y tratados como delincuentes.
Aquí el testimonio de uno de los jóvenes heridos, de la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga, de Tiripetío, Michoacán.
“Estamos aquí, en Aguascalientes, en apoyo a las compañeras de la normal Cañada Honda.
“Ayer (viernes) ya nos retirábamos de la escuela, rumbo a Michoacán, cuando policías municipales nos empezaron a perseguir; ellos iban a bordo de motocicletas, serían unos 20 y otros 30 policías a pie.
“En un puente fuimos interceptados por la policía y comenzaron a agredirnos con piedras, palos y toletes. Más adelante nos volvieron a interceptar; de nuevo nos apedrearon, rompieron los vidrios de los autobuses, pero logramos escapar hacia unas colonias para pedir ayuda.
“Pero conforme íbamos bajando del autobus nos golpeaban; luego también nos agredió gente de esa colonia; decían según que nos queríamos meter a sus casas a robar. Hubo algunos compañeros que sí se paraban en las casas pero sólo para buscar apoyo, porque teníamos miedo de los policías.
“Ahí nos detuvieron, nos llevaron esposados a las patrullas a un lugar que no conocemos y ahí nos soltaron, pero todavía nos seguían golpeando un rato. Nos amenazaron, nos dijeron que nos fuéramos de ahí, que nos regresáramos a nuestros estados porque si no, no sé que tanto nos iban a hacer. Ellos nos pegaron con los toletes, patadas, manotazos, puñetazos.
“Dos compañeros están muy golpeados, graves. A uno le operaron el ojo y otros están descalabrados, pero uno de ellos tiene la herida más grande y le lesionaron el pie derecho.
“Nos decían por andar de rateros, de desmadrosos, que eso nos pasaba por no andar en nuestro estado.
Pedimos que ya nos dejen irnos y que paguen los daños materiales de los autobuses; también agredieron al chofer de la unidad. Los identificamos porque ahí en sus patrullas decía policía municipal, en otras estatal y también había federales, dijo uno de los jóvenes que pidió no ser identificado.
Los normalistas michoacanos agredidos viajaron en dos autobuses para apoyoar a las alumnas de la normal Justo Sierra Méndez, quienes lucharonn por impedir la reducción de la matrícula de primer ingreso. No sólo había estudiantes de Michoacán sino también de Guerrero, Puebla, Durango y Zacatecas.

6/08/2017

Cañada Honda: la dignidad de las normalistas


Luis Hernández Navarro
Ro Cortina es un joven locutor de radio en Aguascalientes. Conduce el programa Exafm, especializado en grandes éxitos de música juvenil, perteneciente a MVS. Le encanta subir a su página de Facebook fotos suyas en actitud de mira qué guapo y qué buena onda soy o con muchachas a su lado.
Pero, a juzgar por sus comentarios al aire, también tiene otras pasiones un poco menos frívolas: aborrece a los normalistas rurales. El pasado 2 de junio, a eso de las 4:20 de la tarde, tras comentar un bloqueo que las estudiantes de Cañada Honda habían hecho en Aguascalientes, dijo con el micrófono abierto: No nos faltan 46 (sic), nos sobran muchos que deberían de desaparecer en fosas clandestinas. De inmediato puso una canción.
El odio que personajes como Claudio X González y grupos como Mexicanos Primero han sembrado contra el nomalismo ha fructificado. La opinión del locutor es evidencia nada sutil de ello. Los 46 (43, en realidad) que desaparecieron son los jóvenes de Ayotzinapa. Quienes –según Ro Cortina– deben ser sepultadas en fosas clandestinas son las alumnas de la Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez de Cañada Honda, Aguascalientes.
Ese 2 de junio del comentario radiofónico fue un día intenso para las jóvenes normalistas rurales. Comenzó a las 6 de la mañana con la toma de las instalaciones del Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA), para exigir, infructuosamente, ser atendidas por el Raúl Silva Perezchica, director general de la institución. A las 2, efectuaron una marcha, para conmemorar el séptimo aniversario de la represión gubernamental en su contra. Y ya encarreradas, junto a compañeros de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (Fecsm), bloquearon el crucero de avenida Siglo XXI y carretera 45 Norte. Finalmente, los antimotines las desalojaron a golpes, según dijo el mando a cargo de la operación: respetando sus derechos humanos.
La tarde del sábado la policía intentó meterse por la fuerza al plantel. Las muchachas se pegaron al portón e impidieron que entrara. Indignadas, dicen: No hemos hecho nada y nos responden de esa manera. En los últimos años, ser estudiante es peor que ser delincuente.
Las jóvenes radicalizaron su lucha después de buscar inútilmente negociar en varias ocasiones con las autoridades gubernamentales. “Fuimos –explicó una de su voceras– a las instancias correspondientes durante varios días, y no nos hicieron caso. Ya nos cansamos de tratar de hablar con ellos. Ni siquiera nos han mandado un comunicado. El gobierno miente al decir que hay mesas negociadoras. Ellos quieren que se haga lo que ya decidieron y punto.”
Las alumnas se oponen a los cambios que las autoridades educativas efectuaron a la convocatoria de ingreso de la normal rural, que convierte a la escuela en mixta (actualmente es sólo para mujeres) y reduce la matrícula de 120 a 100 estudiantes. “Nos interesa –aseguran– la educación, nos seguimos preparando. Pero nos quieren quitar 20 lugares. Nos roban de cualquier manera.”
“Queremos –explica una estudiante– que nuestra escuela siga siendo exclusiva de mujeres. Queremos que se hagan las cosas como debe ser. Nosotras nos incorporamos en agosto, contamos con cuatro plantas que tienen diferentes academias. Si se llegan a meter los varones, ¿dónde los acomodamos? ¿Tres por cama? Las camas son individuales.”
La Escuela Normal Rural Justo Sierra se estableció en la casa grande de la ex hacienda Cañada Honda, afectada por la reforma agraria cardenista. Se fundó a raíz del incendio de la Escuela Regional del Soconusco en 1938 y se trasladó a Aguascalientes.
La normal es un internado en el que viven las estudiantes. Las instalaciones son precarias y carecen de mantenimiento adecuado. Faltan docentes, materiales educativos y servicios médicos. Para los alimentos de las 358 alumnas se destinan 6 millones 700 mil pesos, es decir, 51 pesos al día por cada una de ellas. Una cantidad que funcionarios y comentaristas creen exorbitante.
Se forman allí como maestras muchachas provenientes de familias pobres de Aguascalientes, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí y Guanajuato. Su día comienza a las 6 de la mañana, aseando dormitorios y baños, haciendo tareas de cocina y arreglándose ellas mismas. Asisten a clases impecablemente uniformadas, peinadas y con los zapatos boleados. Además de estudiar, siembran maíz y alfalfa y engordan puercos. Tienen grupos musicales y deportivos.
Las calumnias que se han filtrado para estigmatizar a las jóvenes son de una bajeza y ruindad de antología. Un periódico de Aguascalientes publicó que “de por sí, la Normal Justo Sierra no goza de buena fama, máxime que se sabe de la presencia, permanentemente de hombres que son los que según se cuenta, se encargan de ‘castigar’ a las muchachas que no se pliegan a las ‘normas’ de la organización que se ha creado a su interior”.
Las normalistas de Cañada Honda tienen tras de sí una larga tradición de lucha y la solidaridad de los campesinos. Cuando en 1994 el entonces gobernador y hoy subsecretario de la SEP, Otto Granados, mandó a la policía para sacar a las muchachas de su dormitorio, los habitantes del municipio lo impidieron.
Fiel a esta tradición de resistencia, la maestra Aída Huerta, egresada de Cañada Honda y hoy profesora en Querétaro, publicó un testimonio sobre su escuela en video. Allí explica sobre su escuela: “Me recibió no teniendo nada y salí de allí teniendo todo. Me dio la mejor profesión, grandes satisfacciones. Tuve unos maestros excelentes que me enseñaron a ir más allá de un libro, más allá de un salón. Me enseñaron a llegar directamente a la vida de mis alumnos. Me dieron este anillo y me dijeron: ‘donde quiera que te pares pon en alto el nombre de tu escuela’. La escuela nos hizo iguales a todas. Me cuidó como una madre y no vamos a permitir que el abuso de la autoridad nos quite nuestra normal. Queremos que nuestra escuela siga viva para que dé educación a más personas, como nosotros que ahora tenemos una vida digna.” Contra dignidades como esa se topan las autoridades educativas.
Twitter: @lhan55

10/06/2016

País para morir


Navegaciones
Pedro Miguel
La Jornada 
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Bueno, nos siguen matando. Cinco muertos –dos de ellos, estudiantes normalistas de Ayotzinapa–, durante un asalto a un transporte colectivo en la carretera que va de Chilpancingo a Tixtla, en una región en la que, todo mundo sabe, las organizaciones delictivas están alineadas con los partidos políticos que detentan el poder en ambos municipios. Una muchachita desaparecida en el estado de México y hallada unos días después, muerta. Un sacerdote de Michoacán. Cinco soldados del Ejército Mexicano emboscados en plena capital de Sinaloa. Una trabajadora sexual que se ganaba el pan en Puente de Alvarado, atacada a balazos por un cliente a bordo de un vehículo, a la vista de todo mundo, un agente del Ministerio Público que hizo su trabajo sabrá Dios cómo, un juez que dejó libre por falta de pruebas a un asesino capturado in flagranti y la sospecha indeclinable de que los mecanismos de justicia están tan manchados de transfobia como el propio criminal. Una ejecutiva española secuestrada y asesinada en el trayecto de Santa Fe a Polanco y una fotógrafa canadiense que viajaba por Yucatán. Cuatro migrantes centroamericanos asfixiados en un camión de carga.

Cuerpos en Guerrero. Cuerpos en Veracruz. Cuerpos en Chihuahua. Cuerpos en Morelos. Desapariciones a granel. Mujeres y hombres, torturados en forma rutinaria por militares y policías federales, estatales, municipales y hasta bancarios. El recipiente de la memoria a corto plazo se ve desbordado por rostros, nombres, averiguaciones torcidas, culpables fabricados, simulaciones de eficiencia y declaraciones exasperantes, como esa del subsecretario de Gobernación Alberto Begné Guerra (Torreón, 28/9/16), de que la violencia no se resuelve con más violencia, sino que se requiere de políticas públicas para combatir de raíz las causas que la generan, un reclamo que la sociedad viene gritando desde hace una década ante los oídos sordos del calderonato y después, ante los más sordos, si cabe, del peñato, y que a estas alturas es una reverenda obviedad.

Allá arriba, en las alturas de la frivolidad y la insolencia, la mayor parte de las cúpulas políticas y empresariales prosiguen como si nada el saqueo de las arcas públicas, de los recursos naturales y de los pesos y centavos que las clases populares y medias adquieren con cantidades crecientes de sudor y frustración. Políticos y funcionarios se aseguran el futuro mediante liquidaciones y jubilaciones millonarias, el que hace de presidente aprovecha el menor pretexto para abordar el palacio volante que le dejó de regalo el antecesor e irse a cualquier lado a ver si algún estadista le hace la caridad de tomarse una foto con él. Un manojo de gobernadores corruptísimos y sangrientos se apresta a dejar el cargo en olor de impunidad, a sabiendas de que sus sucesores en el cargo harán una puesta en escena de investigación y que, a la postre, no pisarán la cárcel: es mucho y muy turbio lo que saben sobre la conformación del actual Ejecutivo federal como para ser castigados.

La dictadura del empresariado es cada vez más descarnada y hasta grosera con sus socios y sirvientes de la política institucional, y éstos siguen entregándole concesiones oscuras, contratos impresentables, jirones de propiedad pública, frutos del despojo a pueblos, barrios y comunidades. La capital de la República ha perdido su condición de territorio seguro y libre y ha derivado al descontrol delictivo y el exceso represivo mientras su gobernante se gasta el presupuesto en carísimos aspavientos publicitarios para posicionarlo en la carrera presidencial. Otro tanto hacen el secretario de Gobernación y el gobernador de Puebla. Los partidos del Pacto por México se intercambian sonrisas, cheques y una que otra puñalada mientras mueven sus fichas para llevarse las mejores tajadas posibles en el gran acuerdo que están construyendo para 2018, cuando deberán enfrentar la cólera ciudadana por otros seis años de miseria, pudrición, violencia, entreguismo e insensibilidad extrema.

Decenas de miles de muertos y desaparecidos en cuatro años, bajo los emblemas tricolor, blanquiazul y amarillo con toques de verde y turquesa. Peña Nieto se ufana porque México subió seis posiciones en una escala internacional de competitividad. Pues cómo no, si durante décadas los gobernantes han devaluado en forma implacable y sistemática el precio de la mano de obra y hoy, medida en salario mínimo, el país tiene una de las más baratas del mundo, por debajo de Haití, Guatemala, El Salvador, Honduras y República Dominicana. Cómo no vamos a ser altamente competitivos si subsidiamos con carne humana casi gratuita la sed insaciable de utilidades de las grandes empresas.

Si trabajar es ganarse la vida, la vida de un asalariado de base vale menos de cuatro dólares al día o, cuando la pierde, 10 o 20 mil pesos de indemnización para la familia. A menos que se trate de un ex presidente, de un magistrado de la Suprema Corte o de un secretario del gabinete. Y si la vida no vale (casi) nada, si para colmo se trata de un recurso abundante y prácticamente inagotable, qué de extraño tiene que se le saque el jugo no sólo en la formalidad de la industria, el comercio y los servicios, y que se le desperdicie en los mataderos informales del secuestro, el feminicidio, el narcotráfico, el asalto común, la trata de personas.

¿En qué país vives? suele ser una pregunta ordinaria que da por sentada condición de las naciones como espacios geográficos, culturales, políticos y culturales para vivir. Pero el México de los gobiernos neoliberales –de 1982 o 1988 a la fecha– ha sido transformado en un espacio para morirse o, mejor dicho, para matar: de sobreexpotación (¡ah, pero qué competitivos somos!), de falta de salud, vivienda y comida, de depresión o de bala.

¿Y quién nos salva de este infierno? Pues no hay nadie a la vista, porque el genocidio mexicano es más educado y discreto que el de Ruanda, el país tiene una institucionalidad cuyos jefes se codean (bueno, se codeaban hasta hace poco) con dignatarios extranjeros y nadie quiere el despliegue de cascos azules (que, además, en la mayoría de los casos no sirven para maldita la cosa) en el territorio nacional.

Por eso, cuando apenas asomaba el desastre presente, López Obrador usó la frase sólo el pueblo puede salvar al pueblo y ha encabezado desde entonces un esfuerzo de organización social con presencia en todo el país orientado a detener la barbarie. Ello no impidió que un loro ilustrado le adjudicara la pretensión de salvador, o sea, de Mesías. Aquello, envuelto en disquisiciones pretendidamente profundas, terminó por volverse un insulto común, con la entusiasta y masiva promoción de los medios oficialistas.

Y sin embargo, la consigna es hoy más vigente que nunca: sólo el pueblo puede salvar al pueblo, porque las violencias criminales, gubernamentales y sociales tienen su raíz profunda en un modelo económico que nos vuelve desechables, y nadie más que los ciudadanos de a pie y las colectividades son capaces de lograr, organizados, cambiar ese modelo para detener la barbarie en curso y convertir el matadero en un país para vivir.

Twitter: @navegaciones

10/05/2016

Comunicado ante el asesinato de dos normalistas de Ayotzinapa


Por Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México



Los normalistas regresaban de sus prácticas, viajaban en una camioneta de Chilpancingo a Tixtla cuando un comando armado los emboscó y ejecutó.

A los estudiantes de México

Al pueblo harto de tanta impunidad.
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El día de hoy 4 de octubre, a dos días de cumplirse 48 años de la masacre en Tlatelolco y a nueve días de haberse cumplido dos años de la noche de Iguala donde asesinaron y desaparecieron a nuestros 43 hermanos. Hoy nuevamente Ayotzinapa esta de luto, nuevamente Ayotzinapa pone los muertos en una guerra que no pedimos.

Esta tarde dos de nuestros camaradas miembros de la FECSM fueron víctimas de la ola de violencia que han desatado los gobiernos en contra del pueblo de México, hoy más recrudecida en el estado de Guerrero, donde te asesinan por alzar la voz, donde pasa lo inimaginable hablando de terrorismo de estado. Nuestros compañeros; Jonh Morales Hernandez de 4 año de la comunidad de Saucito Municipio de Tecoanapa y Filemon Tacuba Castro de 4 año B de Apantla Municipio de Ayutla, Guerrero.

Ambos venían como pasajeros en una urvan que los llevaría de vuelta a la normal de Ayotzinapa una vez que habrían terminado sus prácticas docentes cuando en el kilómetro 4 de la carretera Chilpancingo – Tixtla un comando armado cerro el paso a la urvan bajando inmediatamente a los compañeros y asesinándolos a mansalva.

Por estos hechos nosotros como Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México seguimos denunciando la política de terror que vienen implementando en contra del movimiento social, condenamos los hechos en contra de nuestros compañeros y hacemos saber a la opinión pública que tomaremos acciones por la exigencia de Justicia.

¡ Ni un muerto más en Guerrero!
¡Nos siguen faltando 43!
¡Alto al terrorismo de estado!
¡No al cierre de las Normales Rurales!
¡Abrogación de la mal llamada Reforma Educativa!
¡Por la liberación de la juventud y clase explotada!

VENCEREMOS!

Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México

tomado de: http://kaosenlared.net/mexico-comunicado-ante-el-asesinato-de-dos-normalistas-de-ayotzinapa/

Comando asesina a dos normalistas de Ayotzinapa


 Reportan otro muerto y tres heridos

Chilpancingo, Gro. Tres personas fueron asesinadas a balazos, entre ellas John Morales Hernández y Filemón Tacuba Castro, estudiantes de cuarto año de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, y tres resultaron heridas, cuando un comando interceptó una camioneta de pasajeros que iba de Chilpancingo a Tixtla, informó el abogado del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, Vidulfo Rosales Sierra.

De acuerdo con testigos de la agresión, alrededor de las 17:30 horas de este martes al menos tres pistoleros marcaron el alto al chofer de la unidad de transporte público cuando circulaba a la altura del punto conocido como El Basurero, ubicado a unos cuatro kilómetros de Chilpancingo.

Enseguida, los atacantes ordenaron a los pasajeros que se bajaran. Mataron a tres, entre ellos a Morales Hernández y Tacuba Castro, e hirieron de bala a tres más, entre ellas una mujer adulta, una joven y un niño de ocho años. Los agresores abordaron un vehículo compacto y huyeron.

Rosales Sierra explicó que Morales Hernández era oriundo de Saucito, municipio de Tecoanapa. Regresaba junto con Filemón Tacuba a Tixtla, proveniente de Chilpancingo, después de realizar unas prácticas.

9/29/2016

“Comenzaron a tirarnos piedras, intentamos defendernos y nos empezaron a disparar y a lanzar gas lacrimógeno”: normalistas


normalistas-fueron-perseguidos
(29 de septiembre, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- A más de un mes del bloqueo de la caseta de peaje del municipio de Ecuandureo, sobre la Autopista de Occidente, en el que apresaron a 36 jóvenes pertenecientes a  las ocho escuelas normales de Michoacán ,quiénes demandaban mil 200 plazas automáticas para  los egresados. Este martes fueron detenidos 49 estudiantes de la Escuela Normal Indígena de Michoacán (ENIM) ubicada en Cherán; mientras las autoridades informaron haber iniciado un operativo para rescatar dos vehículos incendiados, los estudiantes aseguran haber sido agredidos de forma inesperada.
La situación comenzaba a relajarse en la zona, incluso se habían regresado cerca 90 vehículos retenidos en Turícuaro y Arantepacua, en el municipio de Nahuatzen, sin embargo, las detenciones  perpetradas  el día de ayer, han vuelto a tensar la situación. Hay contrastes en cuanto a la versión oficial de los hechos y la de los normalistas; de acuerdo con las autoridades, cerca de 300 normalistas se encontraban en el lugar de los hechos incendiando dos vehículos de transporte;  y  durante la redada policial no se reportaron lesionados, mientras que los 49 detenidos fueron llevados a las instalaciones de la Procuraduría de Justicia en Morelia, Michoacán. Entre los cuales se encuentran 3 menores de edad, según informó la Secretaría de Seguridad Pública.
Por otra parte, los estudiantes aseguran que al menos  hubo 30 heridos, incluso de bala, y personas golpeadas que requerían atención médica al momento de la detención, dicen haber sido agredidos de la nada mientras realizaban sus actividades de difusión y volanteo,  entre los detenidos  hay  15 hombres y 34 mujeres, de las cuales, 7 son  menores de edad.
Las autoridades señalaron que por lo menos 300 normalistas de la Organización de Normales Oficiales del Estado de Michoacán (ONOEM), quemaron dos unidades cerca de las 16:00 horas a la altura de Carapan, razón por la que se desplegó un operativo  de integrantes del Grupo Operaciones Especiales de Michoacán (GOE) y, que al confrontarse se suscitó el enfrentamiento. Sin embargo, los normalistas refirieron que sufrieron agresiones desde la 13:30  horas y que eran 120 personas repartidas en cuatro autobuses.
De acuerdo con la versión de los jóvenes,  su jornada había comenzado cerca de las diez de la mañana del martes 27 de septiembre,  los estudiantes de la ENIM, que forma parte de la ONOEM y que integran la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), se encontraban realizando un volanteo  en la carretera federal Zacapu- Morelia,  con el propósito de informar a la comunidad sobre su causa que  para que sus compañeros recién egresados de la generación 2016, puedan tener una plaza como maestros.
Alrededor de la 1:30 de la tarde, cuando estaban regresando de sus actividades, un fuerte operativo del Mando Único de la Policía Michoacán les cerró el paso a la altura de Carapan, municipio de Chilchota. Con  varias  patrullas  obstruyendo el paso, los estudiantes bajaron a dialogar, en ese momento comenzaron a ser apedreados mientras que al intentar defenderse  fueron agredidos con disparos y gas lacrimógeno.
Francisco S.C., estudiante de  la ENIM, narró a  Revolución TRESPUNTOCERO cómo sucedieron los hechos:
“Salimos a la carretera que va de  Zacapu a Carapan, fuimos a volantear pacíficamente para comunicarle a la comunidad lo que estábamos pasando como normalistas, cuando íbamos de regreso, casi llegando a Carapan, ya había  federales, junto con municipales, y estatales, ahí nos  cerraron el paso, nosotros nos bajamos a platicar pacíficamente, y ahí comenzaron a tirarnos piedras, intentamos defendernos y nos empezaron a disparar y a lanzar gas lacrimógeno, todos los compañeros entraron en pánico y corrieron hacia donde pudieron, a algunos los golpearon ahí, los que no alcanzaron a bajarse de los autobuses  ahí los detuvieron. Empezamos a resistirnos,  y lo único que queríamos era regresar a nuestra normal, pero no nos dejaban pasar, buscamos refugiarnos en las comunidades indígenas y sí nos apoyaron,  después hubo otro enfrentamiento  por las cuatro de la tarde, porque no nos dejaban pasar.
No estábamos haciendo nada malo. Nada más estábamos difundiendo la información que teníamos, ya nos íbamos cuando nos pararon   y no sé por qué motivo nos pararon y nos comenzaron a agredir, eran como 150 policías  que portaban armas largas y cortas, entre las que había personas vestidas de civil. Pensamos que hay alrededor de 30 compañeros que están heridos, unos de bala  y otros muy golpeados, pero sí están graves, los heridos están detenidos, lo que pedimos es que se les atienda, porque si llegara a mayores, el pueblo se puede levantar” señaló Francisco.
A pesar de que ya hubo diálogo, entre ambas partes,  nadie da su brazo a torcer, los 49 estudiantes  siguen detenidos, mientras que sus compañeros que están afuera temen  por su salud y su vida;  en contraparte, las autoridades exigen  que se liberen vehículos, “nuestra postura es no  dejar libres  los vehículos hasta que suelten a nuestros compañeros”; además dijo que no contaban con ningún respaldo, ni asesoría legal, “sólo tenemos a la red de compañeros, es todo lo que tenemos”, aseveró
La tensión aumentó con la retención de Alfredo Lucio Ríos Chávez, director de seguridad pública municipal de Chilchota, a quién los normalistas no pretenden dejar libre,  si no se libera  a sus 49 compañeros con vida.