12/24/2008

Una crisis mundial, que situa al sistema capitalista en su lugar

Boltxe Kolektiboa Para Kaos en la Red

¿Qué queda de la propaganda del imperialismo, la que afirmaba la superioridad del sistema capitalista sobre el socialismo?

Hay que reconocer que su estrategia publicitaria surtió efecto, se satanizó a la oposición y se mostró la parte atractiva y colorista del capital, deslumbrando a gran parte de la sociedad inculta. ¿Qué quería usted una casa?, no una cualquiera, ¡no!, usted debía poseer el último grito de casa–mansión. Una que vista desde fuera llevase a las personas que le conocen a elucubrar con su poder adquisitivo y posición social, a admirar sus cualidades de triunfador entre los triunfadores en un sistema audaz, válido únicamente para personas emprendedoras y audaces. Perfecto, usted y señora –o señora y usted– sacaron sus cuentitas. Y les daba, devolver al mes dos mil euros, dado que con dos salarios apañaditos era posible. Eso sí, su vida familiar o de pareja se fortalecía notablemente dada la imposibilidad de meterse en ningún otro gasto, “estamos pelados con la hipoteca”, decían entonces.

Pero no contaron con una crisis tan profunda del sistema económico del judeo-cristiano occidente en general y del yanqui en particular. Tantas guerras, tantos militares parásitos, tanta base, tanta tecnología de control social y destructiva… todo esto hay que pagarlo. El mundo económicamente emergente se rebela, ha descubierto que la prepotencia criminal norteamericana se puede combatir llevando las transacciones económicas entre países al terreno del euro.

And you, Mr. Bush? A los yanquis tan sólo les queda la salida del chantaje infinito a la población mundial. Cuando Iraq intentó iniciar el funcionamiento de pagos/cobros de sus transacciones en euros, los yanquis invadieron el país, asesinaron a la población y ocuparon el país. ¿Qué China se instala más de la cuenta en Zimbawe o en Sudán? Se sacan de la chistera una declaración de Tribunal Internacional contra sus presidentes, no diremos que legítimamente elegidos, pero tampoco son ni más ni menos legítimos que los presidentes pro yanquis repartidos por todo el mundo.

Hablar de democracia en Occidente es pura verborrea dirigida a un público que no quiere enterrarse del estado de las cosas. No hay democracia, ni la ha habido ni la habrá dentro del capitalismo, menos aún dentro del decretado Estado internacional de la extorsión y del crimen imperialista. Reciben a Mubarak en París o en Bruselas y se rasgan las vestiduras porque en Zimbawe Robert Mugabe busca la sombra económica y armamentística de China y Rusia dando de lado a las criminales bandas imperialistas que cubren su podredumbre tras las inocentes siglas EEUU o UE.

A nuestros medios de comunicación tan sólo les queda hacer el ridículo cada mañana. Citemos por su nombre a algunos de los más “meritorios” de la escena analítica vascongada. Jesús Torquemada, analista internacional, que nos cuenta que el Tribunal Internacional de “desechos humanos” ha decidido la detención del presidente de Sudán. Pero a su jurisdicción se le sustraen las andanzas de los marines y distintos cuerpos mercenarios yanquis y europeos así como la de los mercenarios a los que, en un alarde de humor blanco, Ku Kux Klan Bush denomina ¡contratistas! Contratistas no, asesinos. Algo parecido sucede en Euskal Herria cuando se ven bandas parapoliciales oficialmente denominadas escoltas, con un excelente sueldo que paga el erario público, alrededor de los edificios oficiales. Cuando se montan comisiones populares para reclamar que se tire de la manta, los jueces, raudos y veloces, excluyen a quienes no están en el pacto auonomista–amejorado del acceso a la acción acusatoria.

Se hace urgente una reacción en defensa de las libertades mínimas en Euskal Herria, dado el grado de ataque diario que sufre el conjunto de la sociedad vasca. El Estado tiene un claro objetivo: acabar con la disidencia que intente articular una nueva sociedad. Y para ello se sireve de los intelectuales y de los medios de “comunicación”. Y es que todo vale. El Estado tiene carta blanca puesto que lo que está en juego es su propia existencia, por eso tiene tanto miedo a la emergencia de una nueva Euskal Herria.

Los Estados occidentales, con sus patéticas máscaras de demócratas, no han regalado nunca nada al movimiento obrero. Si en el siglo XIX se consiguieron adelantos en las condiciones laborales del proletario fue luchando en las barricadas de las calles europeas. Si en 1945, en Occidente, los gobiernos instauraron un mal llamado Estado de bienestar, fue únicamente por miedo al avance del comunismo y al nivel de las luchas de la clase trabajadora. Pero hoy en día no hay contrapoder contra el fascismo de Zapatero, de Sarkozy, de Merkel, de Berlusconi. ¿Entonces, qué hacer? ¿Nos rendimos? La única acción posible es reconstruir el movimiento popular desde el anticapitalismo y la lucha por nuestra soberanía. Apoyar a quienes cada día atacan los muros del sistema para asaltarlos y así vencer esa podredumbre que es el capitalismo. That is the question, people.

Boltxe Kolektiboa

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