6/28/2026

La codicia de Gertz Manero

Ana Lilia Pérez

"El paso de Gertz por la FGR tuvo un costo muy alto, ya que desperdició los primeros siete años de la primera Fiscalía autónoma".

La codicia de Gertz Manero. Por Ana Lilia Pérez

Nada le aporta al país la presencia de Alejandro Gertz Manero como Embajador. Después de su fracasado paso por la Fiscalía General de la República (FGR), institución que utilizó como su oficina para venganzas personales, debió retirarse de la función pública, en cambio se fue como Embajador en Gran Bretaña, que es dentro del servicio exterior mexicano considerada como una de las representaciones diplomáticas más relevantes. Su estadía en ese puesto le cuesta al erario: 196 mil 220 pesos mensuales que recibe como sueldo, según la declaración patrimonial que presentó el 15 de junio.

En diciembre en este espacio me referí a las declaraciones patrimoniales que Gertz Manero presentó durante los años que estuvo como Fiscal General, expuse cómo en esos documentos estaban casi todos los datos testados (tachados con marcador color negro) o “reservados”, como artimaña para eludir las leyes en materia de transparencia.

La declaración patrimonial y de intereses es una obligación que los funcionarios tienen por mandato constitucional y según la Ley General de Responsabilidad Administrativas de los Servidores Públicos, que establecen que todos los funcionarios deben por lo menos cada año –y cuando tengan modificaciones–presentar su declaración de situación patrimonial y de intereses, mismas que deben ser públicas, salvo algunos datos de índole particular.

Pero en lugar de predicar con el ejemplo y promover la transparencia y cumplimiento de la Ley, al testar en los documentos la mayor parte de los datos referentes a su patrimonio, y otros como “reservados”, durante sus años como Fiscal Gertz sólo simuló que cumplía con sus obligaciones en materia de transparencia. En esos años tuvo la connivencia del Comité de Transparencia de la FGR que le validó que se declarara como “reservado” casi todos los datos de esas declaraciones patrimoniales, simple y llanamente porque todos los integrantes de ese Comité “de Transparencia”, eran todos subordinados del titular de la Fiscalía, es decir, de Gertz Manero.

Esa era la opacidad con que se manejaba en sus tiempos como Fiscal para eludir sus obligaciones en materia de transparencia. Al parecer ahora en su adscripción al servicio exterior mexicano ya no se le permitió hacer lo mismo, ya que debió presentar por lo menos una versión pública de su declaración patrimonial, y en esta ya no aparecen testados todos los datos, aunque sí omite información en varios rubros.

El documento está integrado en 20 fojas, de las cuales comento algunos de los datos: como inmuebles de su propiedad declaró 13 inmuebles de los cuales son 10 casas, un departamento, un terreno, y un edificio que está sobre un terreno de 774 metros y cuatro mil 977 metros de construcción. De esos inmuebles, en algunos obtenidos por herencia desde sus primeros años de vida (a partir del año 1943 comenzó a recibir inmuebles en herencia) otros por cesión y otros comprados, de esos uno en España, que pagó de contado en un millón de euros en 2013. Y el último de los inmuebles que adhirió a su patrimonio fue una casa que en el año 2020 le fue cedida por la Universidad de las Américas.

Declaró siete vehículos, varios de ellos clásicos y los considerados más emblemáticos de las marcas: un Cadillac Concours 1994; un Mercedes Benz 450SEL 1979; un Ford Galaxi 1972; un Dodge Dart 1982; un Ford Lincoln 1994; un Roll Royce Sedan 1966; y un Roll Royce Wraith modelo 2014, que es el de más alto valor según su declaración: en noviembre de 2020 lo compró por dos millones 700 mil pesos.

Declaró también que, por herencia en 1999, recibió joyas y relojes que suman 18 millones 350 mil; obras de arte por ocho millones; y muebles, tapetes, libros por dos millones.

Declaró 15 cuentas bancarias, de inversión, acciones en sociedades y fondos de inversión en México, en Suiza, en España, en Estados Unidos, pero no transparentó los montos.

Tampoco especificó los montos totales del valor de sus inmuebles. Y es que, tan sólo una de las sociedades de inversión Feserinvest SL, que tiene en España,  que él simplemente registró en su declaración patrimonial como “acciones y derivados” en euros, pero sin transparentar más datos.

Al respecto, ya desde el año 2022, periodistas de El País publicaron una investigación en la cual documentaron la supuesta propiedad de cuatro viviendas de lujo en España valoradas en más de cinco millones de euros adquiridas mediante una compañía inmobiliaria de la que es dueño. Cita la investigación publicada por El País precisamente que habría adquirido esas propiedades mediante Feserinvest S.L.

Lo mismo pasa con las “acciones y derivados” que declaró tener en Estados Unidos y Suiza, pero sin especificar los montos; es decir, se trata de una “trasparencia” a medias, para esa “versión pública” de su declaración patrimonial fechada el 15 de junio.

Gertz Manero lleva décadas en el servicio público, ha tenido puestos en gobiernos de todos los partidos, sin que en ninguno de esos cargos haya destacado por el desempeño. Con los gobiernos priistas, desde los años sesenta estuvo como asesor jurídico en varias secretarías de Estado: en la Secretaría del Trabajo, en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y en la Secretaría de Educación Pública; luego estuvo como administrador en el INAH.

Después como Ministerio Público en la Procuraduría General de la República; luego en la Oficialía Mayor de esa misma dependencia. Luego estuvo como Secretario de Seguridad Pública a nivel local en Ciudad de México, y luego a nivel federal en los años del panismo.

Más adelante fue Diputado federal por Convergencia, el hoy partido "fosfo fosfo", y después regresó como funcionario a la Procuraduría, primero como Subprocurador en 2018, y luego designado primer Fiscal General, de una terna que la Presidencia de López Obrador envió al Senado.

En sus años como Fiscal, al frente de la primera Fiscalía autónoma, tempranamente quedó expuesto como un funcionario más ocupado en sus disputas e intereses enteramente personales, que en cumplir con su trabajo; la consecuencia fueron sus deficientes y fallidos resultados, sobre todo en los temas de alto impacto para la vida nacional, que quedaron en la impunidad.

Al Senado le correspondía constitucionalmente llamar a comparecer y exigir rendición de cuentas a Gertz Manero como titular de la FGR, pero el día que fue al Senado, lo único que hicieron los senadores fue tomarse selfies con él y abrazarlo, pasando por alto todos los escándalos en que el Fiscal se vio expuesto por la discrecionalidad y opacidad con que manejaba la FGR y sus fallidos resultados.

El paso de Gertz Manero por la FGR tuvo un costo muy alto para el país, ya que desperdició los primeros siete años de la primera Fiscalía General dotada de autonomía, y que el mantuvo como la anquilosada institución en el estilo y prácticas, usos y costumbres que se operaba desde los años prianistas. Falló sobre todo en aquellos casos de alto impacto para el país con prácticas que desde la deficiente integración de aquellas carpetas de investigaciones relacionadas con delincuentes de cuello blanco y de crimen organizado, y la selectiva y discrecional apertura o cierre de carpetas de investigación.

Esas deficiencias siguen causando estragos: la FGR no pudo acreditar casos como las indagatorias contra el exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge; o está la impunidad de la que goza Juan Collado, o de Karime Macías como cómplice de su esposo Javier Duarte, en el multimillonario saqueo a las arcas de Veracruz, y quien, por esa ineficiencia de la FGR, vive enriquecida e impune allá mismo en Londres; o la impunidad en la que quedaron los involucrados en los sobornos de Odebrecht, o los perpetradores de "La estafa maestra", o políticos como el priista Alejandro Moreno, quien desfalcó las arcas de su estado y sigue impune, aunque fue denunciado ante la FGR por enriquecimiento ilícito, desvío de fondos, lavado de dinero y tráfico de influencias, pero la Fiscalía en tiempos de Gertz nunca llevó las indagatorias ni solicitó el desafuero del dirigente priista, por citar sólo algunos de esos muchísimos casos que la FGR dejó en la impunidad.

Gertz Manero es, a sus 86 años de edad, uno de los funcionarios de mayor edad en el servicio público. Y más que su edad, es su cuestionable desempeño particularmente en la FGR lo que vuelve más polémico que siga cobrando del erario, ahora con los privilegios adicionales como lo es el vivir en una Embajada.

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