9/05/2026

Daisy Chain Fields: Olivia Rodrigo une fuerzas por mujeres y niñas

Lo que comenzó como el sueño de Olivia Rodrigo de crear un festival integrado por mujeres y artistas lideradas por mujeres se convirtió este fin de semana en una celebración intergeneracional de la música, la sororidad y la defensa de los derechos de mujeres y niñas.

El pasado 29 de agosto, alrededor de 45 mil personas se reunieron en Great Park, en Irvine, California, para la primera edición de Daisy Chain Fields, un festival creado y encabezado por la cantante estadounidense que reunió en un mismo escenario a algunas de las voces más importantes de distintas generaciones.

Chappell Roan, Doechii, Mitski, Bikini Kill, Garbage, The Breeders, Santigold, Rachel Chinouriri, Die Spitz, Eli, Quiet Light y Not for Radio formaron parte de la programación, junto con Olivia Rodrigo. A ellas se sumaron como invitadas especiales figuras como Stevie Nicks y Sarah McLachlan, además de Alanis Morissette, quien sustituyó a Karen O, integrante de Yeah Yeah Yeahs, que tuvo que cancelar su participación por una emergencia familiar.

Un escenario donde distintas generaciones hicieron comunidad

Uno de los elementos que distinguió al encuentro fue precisamente su apuesta por reunir a mujeres de diferentes generaciones y trayectorias.

En el mismo espacio convivieron artistas jóvenes que actualmente encabezan las listas de popularidad con creadoras que llevan décadas transformando la música y abriendo camino para quienes llegaron después.

La conexión fue especialmente visible durante la presentación de Olivia Rodrigo, quien invitó al escenario a algunas de las mujeres que han sido referentes para generaciones de artistas.

Sarah McLachlan interpretó junto a Rodrigo Building a Mystery y Angel, mientras que Alanis Morissette se sumó para cantar Ironic.

El momento que quizá mejor sintetizó el espíritu del festival llegó cuando Stevie Nicks y Olivia Rodrigo interpretaron juntas Landslide, de Fleetwood Mac.

Nicks, una de las figuras fundamentales del rock, reconoció la conexión entre ambas generaciones. El encuentro se convirtió así en una imagen poderosa de continuidad: una artista que abrió camino décadas atrás compartiendo escenario con una de las voces más reconocidas de las nuevas generaciones.

El festival también rindió homenaje a Dolly Parton, fallecida el 25 de agosto, apenas unos días antes del encuentro. Rodrigo y McLachlan dedicaron a la cantante una interpretación de Angel.

De Lilith Fair a Daisy Chain Fields

La propuesta de Rodrigo tiene un antecedente fundamental: Lilith Fair, el festival creado por Sarah McLachlan en la década de 1990 para demostrar que las mujeres podían ocupar los grandes escenarios de la industria musical.

Lilith Fair se realizó entre 1997 y 1999 y reunió a artistas como Fiona Apple, Tracy Chapman, Sheryl Crow, Liz Phair y Missy Elliott. Además de convertirse en un fenómeno musical, el proyecto destinó recursos a organizaciones que trabajaban por las mujeres.

Daisy Chain Fields recuperó esa idea para una nueva generación.

La propia McLachlan participó en la organización del nuevo festival y formó parte de su cartel. La propuesta de Rodrigo, además, buscó evitar la lógica de competencia entre artistas: las presentaciones fueron organizadas en dos escenarios sin horarios simultáneos, de manera que el público pudiera ver todas las actuaciones. Las artistas también tuvieron el mismo tamaño de letra en el cartel.

El objetivo fue construir un espacio donde las mujeres no tuvieran que competir por el mismo lugar, sino compartirlo.

La música se convirtió en una plataforma para los derechos de las mujeres

La dimensión social fue parte central de Daisy Chain Fields.

El festival destinó 100 por ciento de sus ganancias netas a 10 organizaciones sin fines de lucro que trabajan en distintos ámbitos relacionados con los derechos y el bienestar de mujeres y niñas.

Entre las organizaciones beneficiarias se encuentran Center for Reproductive Rights, Planned Parenthood, Black Mamas Matter Alliance, National Women’s Law Center, National Domestic Workers Alliance, FreeFrom, Jhpiego, Johns Hopkins Center for Indigenous Health, National Institute for Reproductive Health y Baby2Baby.

Sus áreas de trabajo abarcan temas como derechos reproductivos, salud materna, justicia económica y de género, prevención de la violencia, apoyo a familias y comunidades indígenas.

Además de los conciertos, el festival instaló un espacio denominado Daisy Chain Reaction, donde las organizaciones participantes pudieron acercarse directamente al público para explicar su trabajo y ofrecer información sobre las causas que defienden.

La intención fue que las asistentes no solamente escucharan música, sino que pudieran conocer organizaciones, involucrarse y encontrar formas de participar.

20 millones de dólares para mujeres y niñas

Incluso antes de que comenzara el festival, Rodrigo anunció que se habían reunido 10 millones de dólares para las organizaciones participantes.

Antes de iniciar su presentación, la cantante apareció en el escenario junto a la filántropa Melinda French Gates, quien anunció que aportaría otros 10 millones de dólares a través de Pivotal Ventures.

Con ello, el monto total destinado a las organizaciones participantes alcanzó 20 millones de dólares. La aportación será distribuida entre las 10 organizaciones beneficiarias.

La propia Rodrigo explicó que Daisy Chain Fields buscaba demostrar lo que puede ocurrir cuando las personas utilizan colectivamente su influencia y recursos para apoyarse.

El modelo también fue posible porque las artistas participantes renunciaron a recibir honorarios por sus presentaciones, de modo que los recursos generados pudieran dirigirse a las organizaciones.

Una cadena de mujeres que continúa

El nombre del festival tampoco es casual.

Una cadena de margaritas se construye uniendo una flor con otra. La imagen representa la idea que atraviesa el proyecto: distintas mujeres, distintas generaciones y distintas expresiones artísticas conectadas entre sí.

Daisy Chain Fields recupera así una idea que las mujeres de la música llevan décadas construyendo: abrir espacios para otras mujeres no implica competir por el mismo lugar, sino ampliar el escenario.

La presencia simultánea de Stevie Nicks, Sarah McLachlan, Alanis Morissette y Olivia Rodrigo hizo visible algo que con frecuencia se pierde en las narrativas sobre la industria musical: las nuevas generaciones no aparecen de la nada.

Antes de ellas hubo mujeres que desafiaron reglas, ocuparon escenarios donde no eran esperadas y demostraron que el talento de las mujeres no podía seguir siendo considerado una excepción.

Para una niña o adolescente que acudió a Daisy Chain Fields, el escenario pudo convertirse en un mapa de posibilidades: encontrar a una artista de su edad, descubrir a otra que comenzó su carrera décadas atrás y verlas compartir el mismo espacio sin competir entre ellas.

Eso también es representación.

Eso también es construir comunidad.

Al cierre del festival, Olivia Rodrigo confirmó que Daisy Chain Fields regresará en 2027, con la intención de convertir esta primera edición en el inicio de una nueva tradición musical y social.

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