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7/25/2020

Mi tortura, el exilio y los criminales


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CIMACFoto: César Martínez López
En las grabaciones se escucha la conversación: “Tráeme a una de trece años, pero que sea virgen ¿de Miami? Sí esa, para (palabras que describen crudamente violación infantil) ¿Cuánto? (se ríe)”. Al otro lado del teléfono el traficante de niñas responde: “Tres mil dólares mas los papeles…sí, una virgen pero que haga (descripción de violación infantil por dos adultos) como a ti te gusta papá”. Este es el fragmento de una de más de quince conversaciones que escucharon las y los ministros de la Suprema Corte de Justicia de México en abril de 2006. Se cumplían unos meses de que yo había sido secuestrada y torturada física, sicológica y sexualmente durante más de veinte horas por policías; esto por haber escrito uno de mis 16 libros: la investigación “Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil”, gracias a la cual uno de los tratantes está purgando una sentencia de 113 años de prisión.
El entonces gobernador de Puebla, Mario Marín Torres (PRI) encabezó la red de protección política que pretendía silenciar la operación político-empresarial de explotación sexual comercial de niñas de entre 4 y 13 años más documentada de la historia mexicana.
Para torturarme, encarcelarme ilícitamente e intentar silenciarme hace 15 años, se coludieron servidores públicos de alto nivel; miembros del senado, los gobernadores de Quintana Roo, Chiapas y Veracruz, el presidente del Poder Judicial de Puebla, una jueza, el director de la policía judicial, empresarios que blanquean capitales ilícitos, policías municipales y ministerios públicos. Todos sus nombres están en los expedientes de la Fiscalía General de la República (FGR) señalados por mí, por testigos, criminólogos y víctimas, como parte de la trama criminal “Demonios del edén”, sólo en nuestra región este delito deja a los tratantes 1.3 mil millones de dólares, mientras México es el mayor consumidor de pornografía infantil.
Desde hace quince años demostré jurídicamente que el caso documentado en mi libro y llevado a los tribunales de Arizona, Estados Unidos, al Supremo de México, a cortes federales de Cancún, Puebla y CDMX, para más tarde llegar a la Corte Interamericana en Washington, hasta a la ONU en Ginebra, demuestra, sin lugar a duda, que estamos hablando de delincuencia organizada trasnacional, ciber-delincuencia especializada en pornografía infantil, lavado de dinero desde México, E.U, Asia, Suiza, así como tortura policiaca orquestada para la protección de esos grupos de crimen organizado de cuello blanco. El ex subprocurador de investigación de delincuencia organizada (SIEDO), José Luis Santiago Vasconcelos, compiló la evidencia, junto con mis testimonios y pruebas y sus investigaciones, creó una carpeta que demuestra el poder de esta red criminal, con tentáculos protectores que llegaban hasta la presidencia de la República de Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón; vínculos que permanecieron durante años y que el hoy Fiscal General Gertz Manero se niega a admitir.
Desde hace veinte años, en que recibí las primeras amenazas de muerte por investigar crímenes de Trata de niñas, niños y mujeres, he enfrentado a las autoridades corruptas y/o ineficaces de dos gobiernos del PAN, uno del PRI y ahora el actual: MORENA. Mi perseverancia radica en la necesidad urgente de que este gobierno, y su gabinete de seguridad, cumplan con su deber junto a las instituciones relacionadas con la prevención, atención, sanción y erradicación de estos ilícitos: un millón 500 mil violaciones, los crecientes crímenes contra la niñez mexicana y la violencia de género que arrebata la vida de 10 mujeres diariamente. La negación política de estos hechos incontestables implica pena de muerte para las víctimas, así como el aumento exponencial de la desaparición de niñas y niños. Cada vez que las autoridades niegan la realidad, se empoderan miles de pederastas que saben que la “verdad ilusa” de que en México no pasa nada, les hace más libres para someter a sus víctimas impunemente.
Hoy, martes 21 de julio, se cumple un año de que dos sicarios entraron en mi hogar, mataron a mis perritas, entraron armados por mi y robaron sólo material periodístico; por fortuna pude escapar. Ya un año de vivir en desplazamiento forzado, investigando mi propio caso, trabajando, solicitando asilo temporal en diferentes países mientras demuestro y declaro una y otra vez ante las tres fiscalías que llevan mi caso y que, en las últimas semanas, se han negado a darme audiencia virtual. Mientras tanto, en México, el presidente asegura que se acabaron las violaciones a los Derechos Humanos, que las mujeres y la niñez reciben protección y justicia. Un día después de esa declaración, aprobaron recortes de 151 millones de pesos al Inmujeres, la institución responsable de los programas de protección y prevención de violencia de género, y renunció, por falta de recursos operativos, la directora de la Comisión Nacional Para prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim, dependencia de la Secretaría de Gobernación). Sin duda los hechos desdibujan las declaraciones políticas.
Hace 18 meses, en enero 10 de 2019, el entonces entrante gobierno de López Obrador se vio obligado a reconocer que fui torturada por miembros del Estado Mexicano para proteger a la delincuencia organizada. No fue un favor gubernamental, dieron cumplimiento obligatorio a la resolución de las Naciones Unidas que exige reparación integral del daño en mi caso. Ello entraña no solamente la disculpa, sino la detención de todos los implicados, el reconocimiento de que la delincuencia organizada compra y vende miles niñas y niños para esclavizarles, y que en ello están implicados servidores públicos y empresarios de los más altos niveles; con vínculos políticos con administraciones anteriores y miembros del actual gobierno.
Hoy están prófugos los autores intelectuales de mi tortura y tentativa de desaparición forzada, son tres de trece líderes de esta red criminal: un empresario millonario, un exjefe policíaco y un exgobernador. Los sicarios que entraron en mi hogar siguen intocados, a pesar de que he presentado pruebas de quiénes son, para quién trabajan, dónde viven y por qué aceptaron poner precio a mi cabeza. Hemos demostrado que un mismo grupo de abogados defiende a todos los implicados en mi tortura y en el caso “Demonios del edén”.
Las autoridades se niegan a reconocer que estamos luchando contra el crimen organizado dedicado a la esclavitud humana, el feminicidio y atentados contra la libertad de expresión. Un puñado de servidores públicos sí están dando la batalla al interior del gobierno, pero no son suficientes, mientras la cobardía y los pactos de silencio sigan vivos, la mafia en el poder quedará intocada y yo seguiré demostrándolo.

2/01/2020

Lydia Cacho: "El nuevo feminismo, el más joven, en especial en Latinoamérica, acepta y busca el diálogo con los hombres"

Lydia Cacho autora del libro "Ellos Hablan". Foto: Alejandro Bustamante
#EllosHablan
www.eldiario.es

"No hay introspección en el tema del machismo. Creo que tiene que ver con el miedo que los hombres tienen a los otros hombres de poder, a todos aquellos que representan el patriarcado".
  • "Sé que han pagado a sicarios para matarme y por eso no puedo volver a México. No hay un solo partido allí que no esté manchado con dinero ensangrentado de la delincuencia organizada"
  • "Los periodistas mexicanos estamos viviendo como periodistas de guerra. En vez de poder volver a nuestro país y estar en una situación de libertad, estamos en una situación de doble riesgo".

Mexicana, periodista, feminista, luchadora incansable, perseguidora de las injusticias, látigo de los proxenetas. Es Lydia Cacho (Ciudad de México, 1963). Ahora vive fuera de su país para sortear las amenazas de muerte, pero no ha detenido su trabajo intentando desentrañar los fundamentos culturales del machismo.

Ellos hablan (Debate), su último libro, reúne los testimonios de un grupo de hombres que en su conversación con la autora abrieron las puertas a unos recuerdos infantiles que les enfrentaron a terribles realidades olvidadas. Cacho pelea también contra la violencia endémica de su país, la narcopolítica y sueña con un feminismo que desde la radicalidad de sus reivindicaciones acepte también un encuentro de lucha compartida con los hombres.

¿Qué pasa con la violencia en México?

Creo que hay varios factores. Uno de ellos tiene que ver con la normalización de la violencia y con una cultura que, por un lado, ha celebrado la muerte de una forma muy festiva y, por otro, está absolutamente sometida a una visión patriarcal de un partido que nos gobernó más de 70 años. Y esa visión patriarcal era la de un padre maltratador. La política siempre ha estado vinculada a la vida cotidiana, en el sentido de que las personas que no se portaban bien de acuerdo a los gobernantes, recibían castigos.

Se utilizaba al gobierno y al sistema de justicia como una herramienta de castigo para las personas que no respondían a la ideología del PRI. Me parece que eso está subsumido en todas las familias de todo el país, en todos los estados, las 32 provincias de México. Paralelamente, desde los primeros 80, en los que ya entró formalmente el narcotráfico como una delincuencia organizada dentro de México, particularmente desde el sur, desde Quintana Roo, se empezó a construir lo que hoy llamamos la narcopolítica. Entonces todos los narcotraficantes colombianos y mexicanos empezaron a invertir de manera muy seria dentro de los partidos. No hay un solo partido en México que no esté manchado con dinero ensangrentado de la delincuencia organizada.

Dice que no se salva ningún partido… ¿Le da alguna posibilidad a López Obrador de emprender un nuevo camino?

Quisiera dársela, pero soy periodista y voy a los datos duros y a quienes le rodean. Los especialistas que tienen que resolver temas de delincuencia organizada, de justicia y de impunidad. En todo eso ha recortado los presupuestos para la persecución del delito. Las últimas estadísticas, incluso las reconocidas oficialmente, nos dicen que solamente el cuatro por ciento de todos los delitos cometidos en México son llevados ante la justicia de principio a fin. Y esto tiene que ver con una cadena que no es perseguida ni investigada, con una gran incapacidad para la investigación científica dentro del sistema de justicia.

Y López Obrador, junto con el Congreso, en el que Morena, su partido, controla la mayoría, ha recortado gran parte de los recursos para la persecución de los delitos de todo tipo, desde el feminicidio hasta las desapariciones y el secuestro, y ya no se diga de los delitos comunes. Y está implementando políticas absolutamente paternalistas, muy populistas, y eso es muy preocupante, porque además no tiene un equipo especializado en los temas de la delincuencia organizada, que está imbricada también en toda la vida socio económica de México.

Desde el petróleo hasta los grupos más pequeños de narcotraficantes, están lavando dinero constantemente, lo blanquean de una manera absolutamente abierta y no hay una política específica de López Obrador para abatir este escenario.

El periodismo en México está sufriendo, se ha convertido en uno de los países en los que se asesina a más periodistas…

Es una debilidad de la democracia, un problema enorme, porque en realidad los periodistas mexicanos estamos viviendo como periodistas de guerra. En vez de poder volver a nuestro país y estar en una situación de libertad, volvemos a casa y estamos en una situación de doble riesgo donde nos amenazan, se meten en nuestras casas, nos llegan mensajes, llegan hombres armados. Solamente este año [por 2019] he perdido dos amigos.

El año anterior asesinaron a cinco de mis mejores compañeros de diferentes diarios del país. Y el hecho de que López Obrador haya cooptado en este momento a los medios desde hace un año con las famosas conferencias mañaneras, ha complicado mucho más la situación de la prensa, porque no solamente consiguió que toda la prensa esté ahí por las mañanas, todos los medios de todas las ideologías y tendencias, sino además tiene ya a un grupo de periodistas pagados por el Gobierno para que estén haciendo las preguntas que necesita responder el presidente.

Es una teatralización de la respuesta presidencial que es absolutamente preocupante. No entendemos –lo he discutido con muchos amigos, intelectuales, periodistas– por qué dio ese giro y por qué tomó esa decisión, que es brillante en términos de estrategia política, pero gravísima para la prensa mexicana. Y eso nos ha debilitado porque no hay día que no descalifique a la prensa, a todos en general.

Usted ha recibido en varias ocasiones ataques de todo tipo. Este verano, en julio, allanaron su domicilio. Ya en 2005 sufrió una detención ilegal. ¿En qué situación se encuentra ahora? ¿Puede volver a México?

A finales de julio entraron a mi casa dos sicarios, iban a por mí, entraron directamente en mi habitación, no robaron nada de valor, excepto material periodístico y dejaron el mensaje de que me iban a matar. Los tenemos plenamente identificados, yo misma los investigué.

Tengo los nombres, sus fotografías y vídeos, porque puse cámaras en mi casa por seguridad. Sé que les han pagado para matarme y por eso no puedo volver a México. Tuve que irme inmediatamente a los Estados Unidos. He estado allí, en Europa y viajo constantemente. Vivo así desde que denuncié una red internacional de trata. Gané el caso en cortes internacionales y el Estado mexicano se vio obligado a girar órdenes de detención contra exgobernadores, exsenadores y, por supuesto, Kamel Nacif, que es uno de los grandes delincuentes de esta red de trata de niños y niñas.

Él tiene negocios desde Shanghái a toda Europa, Asia y Latinoamérica. En este momento está escondido en Líbano. Ya denuncié y dije exactamente dónde está. Pero parece que Interpol no puede encontrarlo y yo no puedo volver. Mi situación es bastante delicada porque estoy expulsada de mi país. Estoy viviendo digamos que legalmente perseguida, aunque la autoridad supuestamente debería estar persiguiendo a los delincuentes y me tengo que mover constantemente.

Cuando habla de la red de trata de niños y niñas entiendo que esa red solo puede funcionar porque tiene algún tipo de protección política.

Absolutamente. Una de las razones por las que mi caso es tan complejo y tan conocido es porque cuando yo publiqué Los demonios del Edén,el libro que reveló cómo funcionaba la red, con nombres y apellidos, y con toda la evidencia del blanqueo de capitales y la explotación sexual de niñas y niños de diferentes países en México, lo que sucedió es que fui secuestrada por la Policía, torturada… y yo he seguido el caso hasta sus últimas consecuencias, como si fuera la propia fiscal y lo llevamos a cortes internacionales. Ahí es donde gané.

A partir de eso, el Gobierno mexicano de López Obrador se vio obligado a girar órdenes de aprehensión, pero todavía sigue funcionando la superestructura que avala la impunidad en México, que tiene que ver con cómo funciona la red de mandos medios y altos dentro de todas las corporaciones policíacas que permiten que las personas sean perseguidas, secuestradas, desaparecidas, etcétera. No solo periodistas. Y esa red de protección sigue viva. El fiscal actual que eligió López Obrador trabajó para el presidente Fox y el presidente Fox protegió a esta red de trata de niños y niñas porque habían invertido en su campaña política.

Además de investigar esa red de trata, usted se ha especializado en trabajar el tema de la violencia machista. En el libro que hace unas semanas presentó en Madrid –Ellos hablan– recoge testimonios de un puñado de hombres muy diferentes entre sí con los que ha tenido conversaciones muy extensas, en las que ellos cuentan cuestiones muy íntimas de cómo han llegado a comprender de dónde viene su percepción de la violencia machista. ¿Los hombres necesitamos repasar nuestra biografía para identificar en profundidad lo que nos pasa?

Sin duda. No podemos reconocer la violencia machista sin comprender la historia de cómo se construyó la masculinidad. Igual que las mujeres no nacen mujeres, se hacen mujeres –lo dijo Simone de Beauvoir–, los hombres tampoco nacen hombres. La cultura los convierte en hombres, en cierto tipo de hombres, en un hombre maltratador o en un hombre que hace el bien a los demás, que tiene ética.

Y este libro es un ejercicio para responder un poco a todo este movimiento 'me too'. Es decir, las mujeres ya denunciamos, ya tenemos todas las evidencias. Ya hay miles de hombres activos que se suman a las marchas, a la denuncia de la violencia machista, pero no hemos bajado todavía un escalón más, que es el que nos toca, que tiene que ver con la revisión personal de la niñez, que es donde se cultiva todo esto.

Mientras no la revisemos, no lo vamos a poder ver. Y una de las cosas más interesantes para mí cuando entrevisté a todos esos hombres, desde intelectuales hasta el jardinero y el chico que está en prisión, es que todos me dijeron que no iba a ser útil la entrevista porque ellos no habían vivido violencia en la niñez. Y cuando lees el libro, te das cuenta de cómo la normalizaron y la manera en que van justificando las violencias machistas en sus propias vidas.

En realidad, la almacenaron en un lugar muy lejano de su memoria, algo de lo que no se acordaban.

Exactamente. De eso trata el buen periodismo: hacer las preguntas correctas para tener respuestas de esa profundidad. Es muy impresionante cómo los seres humanos en general, y en particular en este caso en el tema de la masculinidad, cómo los hombres van haciendo este constructo psicoemocional que por un lado, conserva un perdón hacia el padre porque tienen que sobrevivir, es quien les da de comer, les da hogar, es quien les mantiene vivos de alguna manera desde niños. Y por otro lado, se va construyendo un resentimiento y un odio del que hablan muy poco los hombres. Las mujeres socializamos la experiencia psicoemocional todo el tiempo y los hombres no.

En el libro se hace la pregunta de por qué las mujeres han cambiado tanto y los hombres tan poco. ¿Tiene la respuesta?

Creo que los propios hombres responden a esto cuando a un hombre de 45 o 50 años que se ha dedicado toda su vida a pensar y escribir le hago preguntas que nunca jamás se las había hecho él mismo. Ahí está la respuesta. No hay introspección en el tema del machismo.

Creo que tiene que ver con varias cosas y una de ellas, sin duda, es el miedo que los hombres le tienen a los otros hombres de poder, a todos aquellos que representan el patriarcado. Y a salirse de ese modelo de masculinidad, dependiendo además de la edad, porque no hay otro modelo masculino, no han construido nada y de pronto por eso se acercan tanto a las feministas, a las feministas que sí creemos que los hombres deben participar.

En España el movimiento feminista es extremadamente pujante. ¿Cree que el feminismo puede renunciar a establecer ese diálogo con los hombres? 

No. Creo que llegamos al momento en el que las mujeres ya hicimos la tarea. La vamos a seguir haciendo en el sentido de denunciar aquello que se vincula con la impunidad y la injusticia. Todas estas performances que se han hecho en todo el mundo alrededor de la famosa frase 'el violador eres tú', son importantísimas, porque visibilizan cómo el aparato de justicia sigue otra vez los mandatos del patriarcado para silenciar a las mujeres.

Tenemos un ejemplo que acaba de salir en todos los medios de Europa, el del chico británico que se drogaba y violaba a otros chicos y fue juzgado y sentenciado en menos de una semana y nunca se dudó de los hombres que dieron sus testimonios. Ni una sola duda. No se le preguntó en los tribunales a los chicos violados cómo iban vestidos. Y este caso tan reciente nos pone sobre la mesa la desigualdad dentro del ámbito jurídico.

Pero dentro del feminismo hay muchas posiciones.

Sí, dentro del feminismo hay muchos feminismos, ya lo sabemos. Y hay una parte de esos feminismos que no creen que los hombres deban participar, que ellos deben crear sus propios movimientos y están en su derecho de creerlo. Particularmente, en España lo veo como muy álgido. A mí me parece que somos una sociedad de hombres y mujeres y que tenemos que trabajar de la mano porque no hay otra para construir la paz. Puede sonar un poco cursi, pero es así.

La única manera de construir relaciones pacíficas es dialogar y es permitiendo que los hombres abran un espacio propio, que hagan su trabajo, pero también que lo hagan desde un lugar en el que aprendan del feminismo. Creo que hay muchos hombres que están aprendiendo de la experiencia feminista, incluso con sus parejas o documentando el propio movimiento.

Creo que el nuevo feminismo, el más joven y en especial en Latinoamérica, porque España en eso va un poco más tarde, sí tiene un movimiento muy pujante que acepta y que busca que los hombres estén dentro de este diálogo. Y eso es muy interesante. No necesariamente asumiéndose como feministas, pero sí para trabajar su propia masculinidad dentro de esta batalla tan grande contra una cultura que nos tiene cooptados a todos y a todas.

En España, por el contrario, lo que veo es que las abuelas o las matriarcas del feminismo, las maravillosas y geniales filósofas y antropólogas y políticas que lo han liderado, siguen sin lograr vincularse adecuadamente con las jóvenes, y mientras no se vinculen con la búsqueda de las feministas más jóvenes, no va a avanzar. En particular en este momento histórico en el que en verdad tiene lugar la primera transición política polipartidista.

Volviendo a su libro, ¿Cuándo la víctima se convierte en victimario? He estudiado mucho ese fenómeno.

Lo que las y los especialistas, tanto en psiquiatría como en neurociencias nos dicen es que si una víctima fue atendida adecuadamente en el momento, si se le creyó la violencia que vivió, va a trascender siempre la naturalización de esa violencia. Si esa víctima por el contrario no solamente sigue viviendo la violencia a lo largo de los años, sino que es desacreditada por los seres amados, es decir, los padres, los profesores, la justicia, todos quienes tienen poder sobre la víctima, generalmente se va a convertir en alguien que va a normalizar la violencia.

No necesariamente la va a reproducir, obviamente no todas las personas que han sido violadas son violadores, pero algunos expertos calculan que un veinticinco por ciento de los hombres que fueron abusados sexualmente se convierten en violadores.

En España tenemos un partido de ultraderecha, Vox, que está arrastrando a los otros partidos de la derecha a negar el tema de la la violencia machista o incluso a ridiculizar todo lo que tiene que ver con el feminismo.

Hay varios aspectos aquí que tiene que analizar la sociedad española, como lo estamos haciendo en otros países de Latinoamérica también, y es que todos los grupos negacionistas como Vox, el PAN en México, Bolsonaro en Brasil, Trump en EEUU o Putin en Rusia, también se burlan del feminismo y de todo el movimiento feminista. Ellos se alimentan de la religión. Los países que son profundamente religiosos son incapaces de reconocer que es la religión la que ha creado la ideología de género.

A mí cada vez que una persona de Vox, con los que he discutido aquí en España, me dice que tenemos que destruir la ideología de género les digo destrúyanla, está en la Biblia, la ideología de género la crearon ustedes. Lo que el feminismo hizo a través de la filosofía y de las ciencias sociales fue desentrañar cómo se construyó la ideología de género para poder intervenir en ella y comprender todos los factores socioculturales que la construyen.

Pero los creadores de la ideología de género son todos los más recalcitrantes conservadores. Quieren volver a un momento al que ya no pueden regresar las sociedades. Lo que sí están creando es mucha tensión política, sin duda. Ahora, les puede costar muy caro y eso no lo están valorando estratégicamente. Creen que mucha más gente va a responder a este llamado de la selva. Lo que están haciendo es tratar de que retrocedamos por lo menos 100 años.

Pero eso está sucediendo en algunos de los países más poderosos. Es muy inquietante.

Profundamente inquietante. Incluso para la izquierda en todo el mundo. Muy pocas líderes del feminismo han hecho el cuestionamiento hacia la izquierda, hacia los líderes de la izquierda no con respecto al discurso feminista, que sí lo tienen, sino a llevar el discurso feminista con hechos a las políticas públicas y a la acción. Hay políticos como Evo Morales, que también se burló de los movimientos feministas sin entenderlos.

A López Obrador le sucede lo mismo. No quiere hablar del aborto, cada vez que las mujeres le preguntan cómo va a abordar ciertos temas de violencia contra las mujeres, él dice que eso se va a mandar a consulta pública, como si los derechos se pudieran llevar a consulta pública. Todos estos hombres que están dirigiendo el mundo en este momento y que son los más radicales son los más expuestos por su estulticia, por su ignorancia, por su brutalidad, por su pasión por la violencia.

Están incrementando la naturalización de la violencia machista y eso facilita que la impunidad permee en todos esos países, incluidos los Estados Unidos y Canadá, países supuestamente civilizados, que tienen altísimos índices de feminicidio, pero casi nadie habla de ello. 

1/09/2020

IWMF y Washington Post piden proteger a Lydia Cacho

Las asociaciones internacionales llamaron a expresar el apoyo en las redes sociales utilizando las etiquetas #PressFreedom y #SupportLydia. La campaña, explicaron, es porque en México la libertad de expresión está bajo ataque, por ejemplo, sólo en 2019 fueron asesinados 11 periodistas.
El 21 de julio del año pasado la casa de la periodista, en el estado de Quintana Roo, fue allanada y sus mascotas fueron asesinadas, un acto que la obligó a salir del país para salvaguardar su vida.
La organización Artículo 19, defensora legal de la también defensora de derechos de las mujeres, aseguró que lo sucedido se dio en medio de la búsqueda de justicia por la tortura a la que fue sometida en 2005 por investigar y revelar una red de pederastia de altos funcionarios y empresarios de Puebla y Quintana Roo.
Por este caso de tortura siguen pendientes las órdenes de captura del empresario Kamel Nacif y el exgobernador de Puebla, Mario Marín, presuntos responsables de ordenar la tortura de la autora del libro “Los demonios del Edén”.
De acuerdo con el Programa de Género y Libertad de Expresión, de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), la tarde del 12 de junio de 2019 fue asesinada la reportera del diario Presente y Tabasco Hoy, Norma Sarabia Garduza, asesinada frente a su domicilio, en Huimangillo, Tabasco.
En septiembre de 2019 también fue asesinada la columnista Mara Elizabeth Mares de la O, en el estado de Aguascalientes. En este último caso las autoridades siguen sin considerar que el feminicidio estuviera relacionado con su trabajo periodístico, aunque testimonios de la familia y colegas señalaron a CIMAC que la también activista había recibido amenazas.


Ciudad de México.- 

11/09/2019

“Polígamos en nombre de Dios”

Lydia Cacho
Desde que conocí a Susan en Salt Lake City, Utah, la tierra prometida de los mormones de Norteamérica, supe que habría que seguir la pista en Chihuahua de las familias mormonas que han promovido la poligamia, el abuso sexual de niñas y, por supuesto, la esclavitud de matrimonios serviles que incluyen violencia doméstica, sicológica y patrimonial. Porque en un contexto en que la religión valida las reglas patriarcales para someter a otros y otras, una de las reglas de oro es el aislamiento. Entrar en ese mundo como reportera es muy difícil y la manera más directa de acceder a esas vidas es a través de quienes han logrado escapar de estas comunidades que viven al margen de la ley. Quienes practican la poligamia y otras formas de violencia contra mujeres y niñas son los grupos fundamentalistas. Los más progresistas están contra la poligamia.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (JSUD) es una de las sectas menos investigadas en el mundo y que incrementa sus miembros en México y Centroamérica. En México la iglesia fundamentalista polígama fue fundada como la Iglesia del Primer Nacido en Chihuahua por Joel LeBaron, nació en Utah en 1931. En 1972 Ervil, hermano de Joel, en una batalla de poder, creó su propia Iglesia del Cordero de Dios y mandó asesinar a su hermano Joel quien fue baleado en Ensenada, BC; fue extraditado y sentenciado en Utah en 1980 por ordenar la muerte de 30 mormones. La SUD excomulgó a la familia LeBaron por sus prácticas de poligamia entre otros motivos.
Janice, una de las mujeres que escapó de los fundamentalistas de Chihuahua, asegura “Ervil LeBaron nos dio armas y nos ordenó: si alguien se acerca primero disparen y luego esconden los cuerpos”. Sarah, que vivió entre el grupo de LeBaron en Chihuahua y Baja California, testificó en el 2000 ante autoridades norteamericanas sobre cómo la sometieron a ella y otras mujeres a la Doctrina del compromiso total, que consiste en que todas las mujeres y niñas sean entregadas al patriarca, quien tiene derechos sexuales sobre ellas. Su suegro y líder Fred Collier, practicaba la poligamia y se casó con su propia hija de 9 años. Las prácticas siguen vigentes, me asegura Anna, quien escapó de un grupo que salió de Chihuahua hacia Guatemala para adoctrinar jóvenes.
En 1996 Vicky Prunty huyó de su comunidad mormona en Utah, donde vivió sometida con sus seis hijas a la poligamia. Una vez que hizo pública su historia aparecieron otras mujeres en igual circunstancia y fundaron un centro de atención para mujeres por la Justicia dignidad económica y e independencia (JEDI, por sus siglas en inglés). Las historias son interminables como la de Mary Ann, que fue golpeada casi hasta la muerte por su padre al querer huir de un matrimonio forzado a los 15 años.
Meena, quien vivió en la colonia mormona de Chihuahua que pertenece a los familiares de Mit Romney, ex candidato a la presidencia de Estados Unidos, asegura que hoy en día el poder de ciertas comunidades mormonas es inexplicable. Por ejemplo, dice Meena, nadie se pregunta cómo Alex LeBaron, el diputado del PRI por Chihuahua, ha declarado públicamente que su comunidad está armada y que sus armas son ilegales. Efectivamente, Alex admitió que los LeBaron asesinaron a un militar que entró en su territorio sin pedir permiso, y mientras todo Chihuahua sufre, a los Romney nadie los molesta. El aislamiento es total, según Meena, te educan creyendo que el profeta es tu dueño.
De esta familia se sabe sobre el secuestro del sobrino y el posterior asesinato de Benjamin y Luis en 2009. Pero muy poco se habla de cómo basados en su religión se autorregulan, violan las leyes mexicanas y las mujeres viven en condiciones inaceptables. Se dice que los hermanos LeBaron luchaban contra las armas y la violencia, sin embargo practican la autodefensa con rifles de asalto.
Cuando fue juzgado por poligamia el mormón Roger Clawson dijo al jurado “lamento que las leyes del hombre entren en conflicto con las leyes de Dios, pero siempre que exista este conflicto yo me someteré a las leyes divinas”. Gobernación asegura que las leyes no pueden intervenir con creencias religiosas pero sí con prácticas criminales justificadas por la fe. Los testimonios de estas mujeres demuestran que el problema con los grupos polígamos fundamentalistas mormones es que están convencidos de que su religión y su poder económico les permiten vivir al margen de la ley.
@Lydiacachosi
Periodista

En el diario ‘El Universal’, la periodista escribe sobre la polémica desatada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, al conocerse casos de poligamia y presuntos abusos sexuales en su interior.
Polígamos en nombre de Dios
Lydia Cacho/ El Universal
18 de febrero


La magia de las mañaneras presidenciales

 

Nunca en la historia de México un presidente había decidido crear un gobierno de rendición de cuentas como el de López Obrador, jamás tuvimos la oportunidad de descubrir a diario al ser humano detrás de la banda presidencial como nos lo permite él. Siempre la presidencia fue un bunker, un cuarto de guerra, un salón secreto de manejo de crisis y latrocinio. Hoy, por el contrario, podemos ver a ese hombre común que conocí en 2006, cuando un grupo de intelectuales y cineastas me invitaron a una comida en casa de Chema Pérez Gay, para hablar con el “Señor López” a quien habían arrebatado las elecciones. Ese candidato habló sobre su pasión por el cine de oro mexicano: El santo contra las momias, María Félix y Pedro Infante como sus ídolos. Uno de los organizadores de la comida era el director de cine Luis Mandoki, quien acababa de filmar un documental sobre el candidato y estaba sentado frente a Beatriz Gutiérrez.  
Ante mi pregunta sobre qué haría con la cultura cuando llegase a presidente, respondió que impulsar la cultura popular y, recapacitando por estar en la casona de uno de los escritores más queridos, dijo que se rodearía de los más cultos para promover la lectura y la educación, que el cine y las bellas artes también serían protagonistas de su gobierno, “pues es importante que el pueblo se distraiga y aprenda”. Dijo también que al Ejército había que respetarlo, pero investigar su corrupción.
Este hombre de formas sencillas, que come y bebe muy poco, me invitó en aquél entonces a ser parte de una Secretaría de la Mujer que habría de crear el día que llegase a la presidencia; decliné de antemano pues soy reportera y defensora de Derechos Humanos, no tengo el menor interés de obtener un puesto público. Con amabilidad respondió todas mis preguntas, sonriente y con frases dilatadas. Cuando sea presidente, me dijo, las organizaciones de la sociedad civil que trabajan por la infancia y contra la violencia recibirán todo mi apoyo y atención. Sin ellas, sin ustedes, dijo señalándome, las víctimas de este país en guerra estarían perdidas. Mencionó a los canallas pederastas que recién me habían torturado unos meses atrás, y dijo que se haría de un equipo de especialistas para ir tras todos los tratantes de personas sin darles tregua, hablamos de que las víctimas de esclavitud son, en su mayoría, las más pobres.
Estoy segura de que Andrés Manuel estaba convencido de todo lo que dijo esa tarde. Admitió también no ser experto en Seguridad Nacional (de hecho, tuvo un dislate mezclándola con Seguridad Pública). Alguien dijo que ningún presidente es experto en todo, lo importante sería que formase un súper gabinete con grandes especialistas en conflictos armados y delincuencia organizada. Prometió hacerlo, porque la paz en México era su más grande anhelo, sin ella los más pobres no tendrían descanso. No era demagógico, como lo fueron otros candidatos a quienes alguna vez entrevisté. La prensa fue nuestro último tema esa tarde; yo estaba sentada a su lado en la gran mesa con vinos y comida casera. Su tono de voz cambió por completo, me miró a lo ojos y aseguró que la libertad de expresión sería su prioridad ¡Qué sería de México sin los reporteros valientes que se la juegan en los estados con esta narco-violencia!, exclamó hablando de la realidad que él mismo veía a diario puebleando. Dejarán de asesinarles, de encarcelarles, de perseguirles y expulsarles por decir la verdad; aseguró. También fue tajante en que retiraría los recursos públicos a todos los medios de comunicación para evitar la connivencia entre periodistas y Estado. En su gobierno la oposición sería bienvenida pues sin ella no habría democracia.
Todas las mañanas escuchamos al hoy presidente, que informa y desinforma, es el hombre el que habla, no un gobierno. A veces está enterado y muchas otras no lo está. Dice lo que en verdad piensa, de allí la desafortunada cita histórica sobre las y los periodistas que “muerden la mano que les quitó el bozal”; incapaz de percatarse de que sus convicciones maderistas salieron a relucir llamándonos perros. Los tuiteros hicieron el trabajo sucio cotidiano: profundizar la guerra pueril de opiniones y la burla a periodistas que durante décadas hemos caminado el país entre balas, levantamientos armados, masacres, tortura, secuestros, feminicidio, violencia contra la niñez e injusticias atroces producto del racismo y el capitalismo rapaz.
Las conferencias mañaneras son un ejercicio sociológico inédito: habla el hombre y muestra todas las contradicciones y fallas al interior de un gabinete. Habla el hombre y, cansado, se ríe de lo que no debe reir; se niega a reconocer que su Secretario de Seguridad Pública no entiende de operativos antimafia. No acepta que se ha rodeado de enemigos internos. No es capaz de ver con claridad que su errada decisión de desactivar a las organizaciones de protección a las víctimas de violencia está arrojando más feminicidio, violencia contra la niñez, secuestros y homicidios. Ese hombre modesto y honesto (porque lo es, aunque a veces aborrezcamos lo que dice), es incapaz de reconocer que eligió como Secretaria de Gobernación a una enemiga de su ideología, una ex jueza  corrupta que opera para el PRI. No es capaz de ver que la Secretaría de la Defensa está gravemente dividida desde el calderonismo, por ello asegura mentiras sobre los operativos contra los cárteles, tampoco acepta que su Fiscal General opera para grupos con intereses oscuros.
Es, en suma, sólo el hombre el que habla cada mañana. Lleva a cuestas su religión, sus carencias, convicciones, sus anhelos que pretende sean realidad antes de tiempo y que proyecta en una sociedad que desea un milagro también. Cuando hace falta sienta en fila a los responsables de su gabinete, quienes mienten o desmienten, aciertan, corrigen o inventan, alimentan la ilusión del pueblo o desdibujan la realidad con su propia ineptitud y malicia. 
Jamás habíamos visto tal radiografía del gobierno mexicano. Cómo funciona y cómo falla; el retrato del patriarca que mantiene una ilusión que es la de millones. Un hombre que honestamente cree que la felicidad se decreta (como la decretaba Nicolae Ceaușescu). AMLO no busca la riqueza sino la realización de un sueño personal.
Desde aquí abajo del templete nos toca documentar la realidad por todos sus ángulos, sin jugar a ser amigas o enemigos del presidente, sin someternos al poder o a la autocensura por agotamiento. Ya hay suficientes zonas de silencio en el país desgarrado por la violencia y el miedo; según la UNESCO 93 por ciento de periodistas víctimas de asesinato han encontrado la muerte criminal en sus hogares, por ello aumentan los desplazamientos forzados de periodistas.
El periodismo es una linterna para iluminar la realidad, la política es un instrumento de poder. La tarea de reporteras y reporteros es mostrarlo todo tal como es. El presidente se ha dado a la tarea de presentar con sus palabras el país que añora, el que gobierna, el que imagina y el que aborrece, la nuestra es mostrar el que existe, sin ello no habrá paz ni justicia; no habrá país seguro para nadie. Quienes jamás hemos usado bozal sabemos que a veces hay que huir de la muerte, pero jamás de la realidad.

CIMACFoto: César Martínez López

8/04/2018

ONU pide a Estado mexicano investigar violaciones a DH de la periodista Lydia Cacho

Por vez primera emite resolución a favor de una periodista

A 13 años de la tortura y detención arbitraria de la periodista Lydia Cacho Ribeiro, este 31 de julio el Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas  (ONU) emitió una resolución donde pide al Estado mexicano que investigue las violaciones a Derechos Humanos cometidas contra la también escritora.
En esta resolución, la primera que resuelve sistema de Naciones Unidas por violencia cometida por funcionarios del Estado contra una mujer periodista, el organismo llamó a las autoridades mexicanas a reactivar las investigaciones de lo ocurrido a Cacho Ribeiro, ofrecerle una compensación adecuada y despenalizar los delitos de difamación y calumnia en todas las entidades federativas.
En octubre de 2014 la también defensora de los derechos de mujeres, niñas y niños, junto con abogados de la organización Artículo 19, presentó una comunicación individual ante el Comité a fin de que este organismo se pronunciara sobre el caso y las violaciones que cometió el Estado mexicano al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, petición que fue admitida y resulta a su favor.
En 2005 Lydia Cacho fue acusada de difamación debido a la publicación de su libro “Los Demonios del Edén” donde denunció una red de pederastia en la que participaron hombres de negocios y políticos de alto perfil.
Con base en esta información el empresario Kamel Nacif Borge la denunció penalmente por el delito de difamación, en el estado de Puebla. El 16 de diciembre de 2005 ella fue detenida ilegalmente en Cancún y trasladada a Puebla. En el trayecto de aproximadamente 20 horas fue torturada. Ella obtuvo su libertad el 19 de diciembre del mismo mes.
El 14 de febrero de 2006 se conoció la grabación de una llamada telefónica entre el gobernador de Puebla y Kamel Nacif, en la cual este último le agradecía el favor hecho por el entonces gobernador de Puebla, Mario Marín Torres. Desde entonces, la periodista ha enfrentado múltiples violaciones al debido proceso.
En conferencia de prensa esta mañana en la Ciudad de México, la periodista dijo que convertirse en una sobreviviente de tortura implica comprometerse con una misma a permanecer con salud mental y física y seguir dando la batalla porque muchos de sus amigos no lo lograron, como la periodista de la revista Proceso, Regina Martínez, asesinada en abril de 2012.
“Después de 13 años tengo una sensación: por un lado es un mérito de esta sociedad; por otro lado vamos a lograr empujar que las leyes se cambien, sentamos un precedente ya. Logramos que las Fiscalías sean analizadas y observadas por la prensa y la sociedad. Es un día para celebrar".
Al hablar de los medios como un puente entre la sociedad y la realidad agregó: “no debiera tocarnos a las y los periodistas, de este país y de ningún otro, convertirnos en héroe. Nos está tocando ser sobrevivientes de una tragedia nacional en la que el Estado, los gobiernos, uno tras otro, han intentado silenciarnos justamente por documentar la historia de México”.
El abogado Leopoldo Maldonado recordó que luego de 13 años de búsqueda de justicia, solamente uno de los agentes policiales acusados en el caso, José Montaño, fue sentenciado a seis años de prisión por el delito de tortura, mientras otro se encuentra prófugo. Sin embargo, las demás violaciones a Derechos Humanos y sus perpetradores materiales e intelectuales permanecen impunes.
Estos hechos fueron analizados por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el órgano de la ONU encargado de interpretar y velar por el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que estableció que los hechos ocurridos en diciembre de 2005 son violatorios de los Derechos Humanos de la periodista.
El organismo internacional enfatizó que la defensora vivió discriminación por razón de sexo, debido a los comentarios sexuales, el trato sexualizado y la violencia de género, por lo que el abogado precisó que se debe reactivar la investigación aún abierta en la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE).
En opinión del representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Jan Jarab, en México las y los periodistas que al mismo tiempo son defensores de Derechos Humanos corren estos riesgos, por lo que destacó que el dictamen de la ONU es relevante porque este tipo de agresiones siguen repitiéndose.
Resaltó seis áreas de preocupación: el uso de la tortura como instrumento de investigación, intimidación y castigo; la violencia de género y la discriminación contra las mujeres; la privación arbitraria de la libertad; la violencia contra periodistas; la impunidad como un factor recurrente en los temas de Derechos Humanos y la colusión de poder económico y empresarial con el poder político.
Para la directora de Artículo 19, Ana Cristina Ruelas y el editor de “Los Demonios del Edén, Ariel Rosas”, esta resolución muestra que las violaciones cometidas contra la escritora fueron ciertas y merecen una reparación del daño y el Estado debe rendir cuentas por ello a través de la reparación del daño y de la investigación y sanción de los responsables.
Este es el primer caso de una mujer periodista víctima de tortura que llega al Comité de la ONU. En 2012 el periodista de la revista Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda, presentó una comunicación ante el organismo, donde señaló violaciones a su derecho a buscar, recibir e impartir información porque el Estado no le permitió acceder a las boletas electorales de 2006. Sin embargo la resolución no le fue favorable. 
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

5/15/2018

Lydia Cacho presentará docuserie sobre derechos de la niñez


Proyecto promueve la escucha de niñas y niños 
   


Con el fin de difundir los temas que afectan a la niñez como el abandono familiar, la igualdad de género, la pobreza o el calentamiento global, este 16 de mayo la escritora, directora y periodista Lydia Cacho presentará la serie documental y plataforma educativa “Somos Valientes”.
Este proyecto busca conversar sobre las historias que hacen a las personas, especialmente a la niñez, ser valientes todos los días, por eso se presentará en una transmisión de 8 horas en vivo desde los estudios de Facebook Live en la Ciudad de México, según informó en un comunicado de prensa.
Durante 2 años, Lydia Cacho viajó junto con un equipo de documentalistas y expertas en Derechos Humanos por cinco estados de la República mexicana: Chiapas, Ciudad de México, Sinaloa, Yuctatán y Jalisco entrevistando a niñas y niños sobre lo que significa ser valientes, sobre la paz, el amor, el trabajo y la esperanza; niños y niñas exploraron la equidad, la política y su futuro.
La docuserie estará en una plataforma web interactiva independiente en la que se podrán descargar de manera gratuita herramientas educativas sobre temas que se abordan en los cinco primeros episodios.
Los temas que se tratan son el autoflagelo, el abandono familiar, la igualdad de género, ser invidente en México, la pobreza, el trabajo en la niñez, las desapariciones forzadas, el calentamiento global, la discriminación, la diversidad étnica y el poder de soñar.
“Somos Valientes” es un proyecto sin fines de lucro de Educación Para la Paz, para documentar historias de valor y proveer herramientas formativas y de educación emocional basadas en la escucha de niñas y niños preocupados por el país en que viven.
La periodista estará acompañada de líderes comunitarias, representantes de asociaciones civiles, celebridades, influencers, músicos, ilustradoras, niños y niñas.
Algunos invitados incluyen a los directores Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Lila Downs, Cecilia Suárez, Tenoch Huerta, Daniel Giménez Cacho, Kate del Castillo, Chumel Torres y el cantante Alejandro Sanz entre otros. 
El lanzamiento de este proyecto se llevará a cabo este miércoles 16 de mayo de 12 del día a 9:30 de la noche y se podrá seguir en la cuenta de Facebook del proyecto.

Imagen retomada del proyecto Somos Valientes
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

9/18/2017

Es el turno de los hombres


Plan B por Lydia Cacho

Foto: Alberto Roa/ Cuartoscuro
Hace catorce años durante un congreso feminista una joven vestida a lo darketa se me acercó para decirme que mi conferencia sobre intervención con mujeres víctimas de violencia le había gustado mucho, que tenía un par de preguntas, pero no se atrevió a hacerlas frente a su colectivo porque lo tenía prohibido. Se hacían llamar Lesboterroristas. Utilizaban una vestimenta específica, un look de cabello, ojos delineados, tatuajes, capuchas y piercings. Platicamos casi una hora sobre nuevas formas de intervención con niñas violadas. Nunca le pregunté por qué tenía miedo de su colectivo; pude comprender que el sentido de pertenencia es tan poderoso para la raza humana que cuestionarlo en ciertos contextos puede romper el diálogo. Su colectivo planteaba castrar a los violadores, erradicar la presencia masculina de toda marcha o movimiento feminista. No querían hablar de igualdad y equidad, sino de justicia pura y llana. Pude observar durante varios días la gran diversidad de grupos feministas allí reunidos, los más pacifistas, los espirituales, los filosóficos y los radicales. Nunca he pertenecido a grupos, voy por la libre con mi ideología feminista, escucho la diversidad de postura, indago en las rabias, los miedos, las desesperaciones y los grandes logros.
Desde que era adolescente me descubrí feminista al caminar en las calles de México y defender mis propios derechos, luego de sentir que andar por allí, inteligente y libre, era una afrenta insoportable que insulta o disminuye la masculinidad de muchos que se creen dioses propietarios del decreto de lo femenino sumiso; los cosificadores.

Tuve la fortuna de estar cerca de cientos de mujeres sabias, maestras que me enseñaron a encontrarle forma a mis ideas, a buscar palabras nuevas para viejos vicios sociales, estrategias contra las taras de la misoginia cultural. De ellas aprendí que hay feminismos integradores, los de la diferencia y los de la igualdad, los radicales y los light, los académicos y los de activismo puro a pie de calle; los feminismos indígenas y los anarquistas. En su diversidad filosófica, el pensamiento feminista tiene una gran coincidencia: repele y pretende erradicar toda forma de violencia contra las mujeres; eliminar el odio hacia los femenino, el acoso y todas las violencias que millones de hombres ejercen contra millones de mujeres y niñas. Entre ellas hay quienes están en la etapa de la ira, del descubrimiento, que avizoran una defensa no violenta de los derechos propios, pero aun no confían en otros.

La diferencia radica en las formas y prácticas de liderazgo: Hay quienes juzgan la violencia que ejercen los varones, pero no la de las mujeres, hay quienes se niegan a ser “mujeristas”, es decir, a defender a las mujeres aunque sean machistas. Hay quienes defienden el hembrismo manipulador y juran que son feministas porque quieren una vida libre de violencia. Hay feminismos diversos, pero todos libertarios.

Las marchas de ayer por el caso #Mara, que derramó una gota más de la sangre acumulada de las mujeres asesinadas en México, mostraron esa diversidad. Madres acompañadas de sus familias, hombres caminando con sus parejas, con sus hijas a los hombros, padres llorando por sus hijas perdidas, mujeres indígenas, jóvenes, ancianas, transexuales, caminando contra la violencia mortal que millones aun justifican en la radio, en la televisión, en los diarios, en los hogares y en los libros.

Un pequeño grupo de jóvenes sacó de su contingente a dos o tres hombres, sí una de las chicas llevaba un tolete y amenazaba con él, pero no hizo más que eso y una parte de las redes ardió en solidaridad con mi amigo Jenaro Villamil que, pálido pero ileso, se alejó de las radicales.

La pregunta que millones de mujeres desesperadas, furiosas, rabiosas, indignadas y asustadas se hacen frente a los crecientes feminicidios es: dónde están los hombres no misóginos para juzgar, educar, detener, fustigar a los machistas y evitar que otros hombres nos maten. La pregunta es válida, la violencia no lo es. El argumento de que las madres son las únicas culpables de educar a los machos ha sido desmontado al comprender los mecanismos del control ideológico que el machismo tiene en la familia con sus mecanismos de poder y aceptación o exclusión entre débiles y poderosos.


Estamos rodeadas de hombres que se asustan frente al feminismo y se indignan de palabra frente a la misoginia, pero no hacen nada contra ella; ni en la oficina, ni en las calles, ni en las escuelas, ni en los medios, ni en la cantina con sus amigos que denostan y cosifican a las mujeres. Todos los días nos topamos con un “manexplainer” ese tipo de hombre que nos explica lo que debemos hacer, pensar y decir para ser escuchada por las élites machistas. Los “maniterrupter” esos que a media frase de una mujer interrumpen para contradecir los argumentos sólidos porque le incomodan; los “intelecmachos” esos intelectuales poderosos, las élites caviar, que descalifican las ideas de las mujeres y creen que todo tiempo lejano fue mejor. Todos los días algún Perelló aparece diciendo que a las mujeres les gusta que las violen, o un presidente o un gobernador se compra esposas floreros en las televisoras; todos los días hay un hombre de poder que les recuerda a estas jóvenes que no tiene la razón, que su miedo no es real, que su furia no tiene sentido. Todos los días alguien que no ha estado en su piel, se niega a escuchar sus argumentos, sus temores, su clamor de libertad, su angustia de vivir con la libertad acotada por el machismo que hace juicios de valor sobre cómo deben vivir, vestir y actuar las mujeres.

Todos los días hay un hombre que nos corrige cuando decimos que ha llegado la hora de que los hombres, así como género de la raza humana, se hagan cargo de educar a los hombres que eligen la violencia contra las mujeres como el ejercicio del despliegue de su masculinidad, como un inalienable derecho natural al territorio físico e intelectual de aquellas que considera inferiores.


Sí, estamos rodeados, rodeadas de violencias, de corrupción e impunidad. A los hombres los asesinan los hombres, a las mujeres las asesinan los hombres. Durante ya un siglo las mujeres feministas hemos tomado la batuta para evidenciar el absurdo cultural de la inequidad entre hombres y mujeres; hemos creado leyes, hemos fomentado una educación igualitaria, una paridad política. Hemos trabajado horas extras desde el lugar de la exclusión para decirles a quienes nos han excluido que ya basta; les hemos invitado, muchas feministas hemos trabajado triple jornada para incluir a los hombres en nuestras batallas culturales; duran poco, son intermitentes, les aburre porque están del otro lado de la moneda.

La noticia no es que de cien mil mujeres que marcharon diez excluyeron a tres hombres de una marcha, la noticia es que durante siglos ellos, los más poderosos ilustres de la virilidad violenta, han excluido a las mujeres de los espacios de libertad, y hoy en pleno Siglo XXI, en las redes sociales las jóvenes planifican cómo salir en grupo para que no las maten, cómo elegir pareja para que no las mate si eligen divorciarse, cómo llegar a un juez que no la culpe de la violación. La violencia misógina ha llegado al límite de la irracionalidad justificada porque los hombres con poder de incidir no han participado de la lucha por la educación masculina que no tenga privilegios a costa de robarle los suyos a las mujeres y niñas. Los hombres han mirado del lado la ira contenida de sus hijos varones educados como machos controladores por el ejemplo de sus padres y abuelos, jefes y amigos, esa ira que se despliega con la muerte de su pareja cuando ella elige tomar decisiones propias; ese cinismo antojadizo de un joven taxista que decide tomar a una chica por la fuerza y arrojarla como despojo humano después de utilizarla como objeto.

Todo se reduce a dos preguntas ¿qué han hecho los hombres, varones, para cambiar la cultura colectiva de masculinidad violenta? Y ¿quién les ha hecho creer que caminar a lado de las sobrevivientes les eximirá de la responsabilidad de no haber participado en la ruptura del paradigma del machismo cultural en sí mismos, en sus hijos y sus hermanos? A ellos los excluyen de la marcha, a ellas de la vida. Quien se enfoca en lo primero apenas conoce el sabor de la exclusión y el miedo.

Efectivamente miles de hombres son excluidos de ciertos grupos de poder por no reproducir los valores del machismo, de la violencia o la corrupción. Pero muy pocos están dispuestos a crear movimientos sociales poderosos, diversos, que cuestionen la violencia masculina y sus efectos sociales. Se han unido sí, para atacar a las feministas, se han unido para erradicar la diversidad, pero apenas un puñado de amigos notables se han dado a la tarea de salir de la comodidad de sus privilegios para convertirse en un ejemplo vivo de hombres no violentos. La sociedad no puede esperar, las calles son suyas, ojalá las tomen para proteger la vida y la libertad que otros pretenden erradicar.

6/22/2017

Los 32 estados con ciberataques a periodistas


 Lydia Cacho Plan b*


  En febrero de 2005 nos reunimos un equipo de 22 defensoras de los Derechos Humanos, todas dirigíamos refugios para mujeres, niñas y niños víctimas de violencia extrema. Cuando saqué mi radio satelital y hablé de seguridad de las comunicaciones, de encriptar los datos de las víctimas, casi todas me miraron con aburrimiento.

En aquel entonces las medidas de seguridad que el periodismo me había enseñado a tomar por mi propia cuenta, después de tantas amenazas de muerte, parecían absurdas para la mayoría de colegas, hombres y mujeres.

No importaba de qué forma les explicara (por más simplificada que fuera), que las búsquedas de internet dejaban rastro, que todos nuestros correos electrónicos estaban intervenidos y los virus servían para robar carpetas de investigación enteras con nombres de víctimas, testigos y abogadas.

Gobernaba ya el PAN con Vicente Fox. Las viejas técnicas de espionaje del PRI se habían renovado gracias al acceso y uso cada vez más generalizado, de correos electrónicos y teléfonos celulares.

No una, sino varias veces, mis fuentes militares del área de investigación de la Fiscalía antidrogas perteneciente a la Procuraduría General de la República (PGR) me lo habían explicado: las y los periodistas y activistas por los derechos humanos estábamos, de forma natural, en las “listas negras” del centro de espionaje para la protección de la seguridad nacional, CISEN.

Las viejas prácticas con nuevas herramientas tecnológicas y mayor facilidad para acceder a nuestras llamadas eran facilitadas por el monopolio telefónico de Carlos Slim: Telmex y Telcel estaban al servicio del gobierno en turno.

No hacía falta una orden judicial para pedir la “sábana” de llamadas telefónicas de una o un reportero incómodo para un gobierno estatal o federal, bastaba que la PGR o el propio fiscal, luego Subprocurador, José Luis Santiago Vasconcelos lo pidiera: él mismo me lo confesó en una entrevista mientras yo escribía en 2004 el libro Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil.

Periodistas como Blanche Petrich y Lucía Lagunes, reporteando por todo el país, o defensoras de mujeres como Lucha Castro en Chihuahua y las mujeres migrantólogas de Sin Fronteras I.A.P, todas eran espiadas sistemáticamente. Sus correos electrónicos eran desviados directamente al centro de inteligencia, que entonces tenía algoritmos mucho menos sofisticados para diferenciar la vida personal de la profesional.

Las llamadas telefónicas tanto de líneas que ahora llamamos “de tierra”, como de celulares, eran intervenidas a cualquiera que documentara con seriedad el movimiento zapatista, los femincidios en Ciudad Juárez, o el narcotráfico en Quintana Roo. El filósofo Luis Villoro era uno de esos tan espiados que los expertos se aburrían con sus llamadas poco interesantes. Él pertenecía a la generación de los que todo lo hablaban en persona.

Desde 2005, las y los más vulnerables a ataques personales basados en el espionaje de su vida privada han sido, sin duda, quienes viven en los 32 estados de la República, las y los activistas y reporteros de los medios regionales de provincia, considerados como enemigos de gobernantes de diferentes calañas, periodistas que han ido desgajando, poco a poco, los despojos de país que dejó el PRI y que los demás partidos han esquilmado hasta la saciedad.

En 2009 conocí a un famoso hacker que me invitó a participar en un grupo cerrado de especialistas de todo el mundo que tenía como meta detectar el alcance de la pornografía infantil, directamente vinculada a la trata de personas para detectar de dónde eran los niños y niñas y forzar a los gobiernos a actuar en consecuencia.

Internet era ya el medio idóneo para la transmisión de archivos que los pederastas compartían con diferentes programas, muy elementales comparados con los nuevos. Ya convivían de forma opaca en el ciberespacio lo ilegal con la legalidad.

Todavía para esas fechas la mayoría de colegas periodistas, famosas y desconocidos, incluido mi expareja, eventualmente director de un diario nacional, me respondían risueños ante la petición de usar mejores instrumentos tecnológicos para comunicarnos. Decían que no tenían nada que ocultar, sin entender el fondo del asunto.

Si bien es cierto que nuestro derecho a la privacidad se distingue claramente de aquél de los políticos que investigamos, porque aquellos cometen ilícitos contra la sociedad, pocas personas entienden la importancia del derecho a la privacidad y la dificultad de regularnos sin censurarnos o dejar que los dueños de la economía controlen las redes.

La discusión cayó siempre en oídos sordos, mientras los gobernadores comenzaron a comprar programas de espionaje cibernético y telefónico más sofisticado, no para asuntos de seguridad nacional, sino para saber quién investigaba sus cada vez más comunes vínculos con la delincuencia organizada.

Usaban esa información para exigir a los dueños de los medios que despidieran a reporteros, columnistas y conductoras de noticieros en los estados de todo el país; pruebas e historias sobran; las cosas se hicieron más evidentes cuando estas prácticas llegaron a los medios radicados en la Capital del país.

El espionaje se convirtió en un accesible instrumento de venganza directa y expedita, pero como antes los ataques les sucedían a periodistas y activistas de la sierra de Guerrero, Oaxaca o Chiapas, o a reporteras de Campeche, Tabasco, Yucatán, Durango o Coahuila, los medios nacionales casi nunca miraron dos veces. Los hackers eran, para la mayoría de colegas periodistas, personajes de película, geeks aislados, chicos que querían llamar la atención o héroes espías como Ed Snowden.

LOS ATAQUES
Para quienes advertíamos lo que venía en términos de seguridad personal, derecho a la privacidad e información, pero sobre todo por seguridad de las víctimas y de nuestras fuentes periodísticas, fueron años frustrantes.

El primer gran ataque que atestiguamos fue documentado científicamente y reconocido por expertos como John-Graham Cummings, Mathew Prince y Mathew J. Schwartz; sucedió en 2009, pero no fue sino hasta el 2013 en que el ataque más grande hasta entonces pasaría a la historia: se dieron embestidas DDoS (denegación de servicio) con picos de 300 giga bites por segundo, algo nunca antes visto.

En 2014 vimos los primeros de 400Gbps. Justo en esa época floreció la industria de la ciber-seguridad. Bancos y grandes empresas comenzaron a contratar a los pocos expertos en seguridad y protección de data. El cliente de una empresa que pagaba once mil pesos por proteger sus equipos, un año después comenzó a pagar 200 mil. Los expertos del NSA de Washington y los del HaMosad de Israel, se convirtieron en entrenadores de espionaje gubernamental al mejor postor.

En 2014 Mathew J. Schwartz se refirió a los nuevos niveles de ciberataques con fines de espionaje virulento como un nuevo récord. Los ataques llamados WannaCry/WannaCrypt (quieres llorar/quieres encriptar) dejaron a los especialistas boquiabiertos.

Quienes empezamos a entender que el periodismo independiente daría su mayor batalla frente al viejo periodismo corrupto en las plataformas digitales en aquél entonces, buscamos formas de asegurar que nuestros medios estuvieran alojados en los servidores más seguros.

Los atacantes de medios con periodistas que de verdad hacemos un trabajo ético, no eran los hackers aburridos, ni los cibernautas defensores de la transparencia, estaba claro que desde que los ciber-espías del gobierno británico y los del Israelita habían perseguido a los Anonymous usando programas especializados, varios expertos miraron con ambición a una creciente industria para vender herramientas de espionaje y de protección; es decir crearon el virus y la medicina para curarlo temporalmente.

Anonymous ganó fama luego de que lograra su primer Tango Down (cuando tiras un servidor) como acción política. Aunque ya en junio de 2013, el ex agente de la CIA, Robert Snowden había hecho pública la existencia y uso gubernamental de los programas PRISM y XKeyscore que el gobierno usaba desde la agencia de seguridad nacional (NSA) para espiar a políticos, periodistas y activistas, las y los colegas mexicanos siguieron su camino mientras pequeños grupos especializados dialogaban sobre el derecho a la privacidad, acceso a la información y el ciber-espionaje gubernamental.

EN MÉXICO

En los últimos tres años, en México, documentamos periodísticamente una decena de reportajes de los ataques DDoS NTP a medios electrónicos justo cuando salieron, o estaban por salir, reportajes sobre gobernadores de diferentes estados o contra los aliados presidenciales y el mismo Peña Nieto.

Ya desde el 2007 (es decir, hace 10 años) la PGR tiene denuncias de periodistas, entre ellos dos mías, con evidencia científica que demuestra que usaban los teléfonos de nuestros familiares para desviar llamadas, amedrentarnos y hostigarnos, así como el uso ilegal de nuestros correos electrónicos para manipular información personal a fin de desacreditar nuestras investigaciones.

Los refugios para víctimas están hackeados para bajar información, una y otra vez expertos amigos han ayudado a rescatar los servidores de Organizaciones de la Sociedad Civil hackeadas, casi siempre, por los servicios de espionaje de los gobiernos locales o del federal en casos de quienes ayudan a víctimas migrantes.

La aparición de los teléfonos inteligentes, de la mano de la popularidad de las redes sociales, han terminado con la privacidad que conocimos antes de los años noventa. Ellos crean la tecnología, los virus y la cura para la enfermedad; el negocio perfecto creció frente a la mirada de millones que daban por sentado que no había nada que perder perdiendo la privacidad.

Ya sabemos, por la notoriedad y credibilidad de Carmen Aristegui y un par de activistas más, que el gobierno federal compró Pegasus y en lugar de utilizarlo para investigar y encontrar a los líderes de la delincuencia organizada, espía a periodistas, activistas y sus familiares con recursos de nuestros impuestos.

Lo que no sabemos es en manos de quién queda esa información, pues los vínculos de la delincuencia organizada y los servicios de espionaje (Inteligencia es un insulto) son cada vez más evidentes y sólidos. Peña Nieto y Osorio Chong hacen exactamente lo mismo que hizo con más de un centenar de periodistas, intelectuales y activistas Felipe Calderón, con Genaro García Luna y el programa FinFisher/FinSpy.

LO QUE SIGUE

Lo que sigue ahora es lo verdaderamente trascendental: poner sobre la mesa la auténtica discusión de cómo las universidades que enseñan a jóvenes el desarrollo y uso de TICs dejaron fuera la ética; por qué centenares de millennials privilegiados están dispuestos a trabajar para destruir la libertad de información, entrometerse en la vida de las y los periodistas y activistas que se juegan la seguridad y la vida por el país y la democracia.

Debemos entender que en la medida en que la sociedad logró avances legales en pro de la transparencia, la necesidad de ocultamiento que tienen los gobiernos es directamente proporcional a nuestra capacidad para exigir legalidad e imponer una cultura de justicia y acceso a la información. El espionaje es una oleada desventajosa contra los avances efectivos que han provocado periodistas y activistas.

Debemos preguntar por qué los congresos de los estados aprueban los recursos para el manejo de Community Managers de los gobiernos que en realidad operan como espías, saboteadores de medios, creadores de FakeNews, bots y trolls que operan para desactivar los procesos democráticos y el acceso a las verdades periodísticas, tal como hemos demostrado con pruebas plenas al menos en Quintana Roo.

Quienes sonreían frente al tema de ciber-seguridad deben tomarse muy en serio lo que ya vimos y lo que viene; estamos en la era de la pérdida de privacidad, en un mundo que se divide entre quienes se informan en el ciberespacio y quienes no se interesan por esa vía de comunicación o carecen de acceso a ella.

La verdad es la verdad, no existen la pre-verdad ni la post-verdad. Estamos frente a una sociedad dividida, en que los derechos se pulverizan en la medida en que más gente joven decide habitar en el lado de la corrupción y el enriquecimiento ilícito devastador de la democracia, en el que la violencia concreta se ha volcado en un mundo aparentemente virtual al que hemos entregado nuestras vidas privadas, a través de herramientas cuyo uso desconocemos.

APRENDER

La gran batalla radica en evitar quedarnos en el enojo que provoca el espionaje, para movernos hacia la tarea de aprender a utilizar las herramientas con las que nos atacan, a nosotras y a nuestros hijos e hijas; tomar en serio el uso de las tecnologías para las labores socialmente útiles como el periodismo, la defensa de los derechos humanos y la educación.

En la era de la superficialidad de la estética tecnológica debemos ir a contracorriente tras la ética del conocimiento, porque nuestro instrumento fundamental es el cerebro, lo demás es, por ahora, sólo herramientas que dependen de nuestras decisiones. Conspiremos pues; para los que no tienen a la mano Google, viene del latín spirare-conversari: respirar juntas el mismo aire de libertad, para evitar la autocensura.

* Plan b es una columna cuyo nombre se inspira en la creencia de que siempre hay otra manera de ver las cosas y otros temas que muy probablemente el discurso tradicional, o el Plan A, no cubrirá.

Especial Por: Lydia Cacho Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

6/07/2017

Lydia Cacho recibe Premio Iberoamericano de Igualdad Cortes de Cádiz

Ante la opresión, la equidad, dijo al recibir la distinción


El ejercicio periodístico de la mexicana Lydia Cacho Ribeiro, quien expone la corrupción, los pactos de poder y la desigualdad de género, ha trascendido las fronteras y sus textos, así como su activismo, fueron reconocidos por el Ayuntamiento de Cádiz, España, que le otorgó hoy el V Premio Iberoamericano de Igualdad Cortes de Cádiz.  

El jurado, integrado por intelectuales, miembros del Estado español y periodistas de Andalucía, consideró en diciembre pasado que la mexicana representaba los más altos valores sociales y por esa razón la eligió para reconocer su trayectoria como periodista, feminista y activista que defiende los Derechos Humanos de las mujeres.

Al anunciar la entrega del reconocimiento, el Ayuntamiento de Cádiz y Comisión de Igualdad del Consejo General del Poder Judicial –patrocinadores del premio– señalaron la valentía, integridad y honorabilidad de esta pionera en la investigación de delitos cibernéticos contra la infancia, los derechos de las víctimas y la defensa del debido proceso en México.

Poco antes de recibir el premio, la también columnista de Cimacnoticias hizo énfasis en la violencia contra la prensa mexicana con ejemplos recientes como el asesinato de Javier Valdez Cárdenas, en Sinaloa el 15 de mayo, y el de Miroslava Breach Velducea, en Chihuahua el 23 de marzo, pero también de los abusos de poder que se propagan por México y el viejo continente.

“Tenemos problemas muy similares y algo que nos afecta a los dos espacios (México-España), la lucha contra la delincuencia organizada y el yugo al que nos someten políticos y empresarios. Entiendo que hay un nexo de unión entre delincuentes y políticos de todo el mundo. Esto es un problema global”, dijo la periodista a un medio local previo a la ceremonia.

Más tarde, en la celebración organizado hoy por el Ayuntamiento, gobernado por el partido Podemos, afirmó que ante la opresión “la salida es la igualdad entre hombres y mujeres” y por eso destacó que se necesitan más políticas mujeres y hacer frente a los grandes mafiosos del mundo entero.

Con frases como “las libertades no están en venta ni en este ni en ningún otro país” y “retomemos el poder porque podemos”, la periodista recibió el Premio en una ceremonia donde compartió espacio con los galardonados en las categorías Ciencias Sociales, Relatos, Creación Artística Contemporánea, Investigación Científica, Joven Emprendedor y Cirugía.

La autora de 12 libros traducidos a nueve idiomas, entre ellos Esclavas del Poder y Los Demonios del Edén, donde reveló una red de corrupción y de pornografía infantil, se ha jugado la vida por su labor periodística, pero ello no le impide participar en conferencias y talleres para promover los Derechos Humanos.

Cacho también es Embajadora de buena voluntad contra la esclavitud humana para la Agencia contra las Drogas y el Delito de las Naciones Unidas y ha sido reconocida, desde 2012, por el Estado español por su trabajo pionero en la investigación de la pornografía infantil a nivel mundial y no sólo en su país.

El galardón, que se otorgó para recordar la promulgación de la Constitución de Cádiz, la primera en Iberoamericana, fue entregado por el alcalde, José González Santos, y la concejala delegada de la Mujer, Ana María Camelo Grajeda, en el recinto de la Casa de Iberoamérica.

Imagen retomada de V Premio Iberoamericano de Igualdad Cortes de Cádiz, Ayuntamiento de Cádiz
Por: la Redacción Cimacnoticias | Ciudad de México.- 
  

3/14/2017

El rumor y la muerte de Aristegui

Lydia Cacho

Plan b*

 Hace unos días circuló masivamente la falsa noticia sobre el asesinato de la periodista Carmen Aristegui. Los primeros tuits, FB y un envío masivo de whatsapp a usuarios de Telcel mostraban la fotografía con la leyenda: “¡¡¡ULTIMA HORA!!! Muere Carmen Aristegui, en un acto de cobardía es acribillada por comando armado. COMPARTE ANTES DE QUE EL GOBIERNO LO BORRE”, adjunto el link al sitio dedicado a crear falsas noticias denominado www.elpoderdelsaber. Paralelamente salió una captura de pantalla en la que (supuestamente) el periodista Joaquín López Dóriga daba el pésame a la familia de Aristegui.
 
Supe que era falso y confirmé con Aristegui. Llevo más de 16 años investigando delitos cibernéticos, en especial a productores de pornografía infantil y, más tarde, el funcionamiento de trolls y bots. Llamé al maestro, un experto dedicado a proteger a periodistas, activistas y medios bajo ataques cibernéticos. Exactamente en cinco minutos pudimos desentrañar todos los datos primarios. En dos horas teníamos la información periodística y jurídicamente útil para una demanda ante la ciberpolicía y la Procuraduría General de Justicia.
 
El tuit originario salió del “usuario” @vooltrakkar que se autodenomina Aristegui de Metal. Él con bots y trolls sacaron mensajes masivos idénticos usando a López Dóriga como instrumento de credibilidad periodística (es pública la aversión de Televisa a Aristegui, por lo tanto, si López Dóriga daba el pésame debía de ser cierto; él confirma que falsearon el tuit). 
 
Encontramos que esos sitios web y perfiles de Facebook que nutren falsas noticias están registrados bajo el nombre de Alejandro Morales; habitante de Tijuana. Su fotografía (falsa) de registro es la de un piloto. Usa otros sitios para inventar rumores: sietealdia.com. y telodijeyo.com. En Facebook es elviejosabio.com Oficial.
 
Mezcla noticias falsas con memes y pensamientos positivos, obtiene seguidores y ataca cuando es preciso. Pero ¿por qué en este momento? La respuesta es sencilla: Josefina Vázquez Mota (JVM) anunció su candidatura a Edomex, y la fama de Aristegui enterraría la nota. Pero ¿quién querría hacerlo?
 
Buscamos la IP o huella digital 184.168.221.23 de la computadora original; hicimos búsqueda de registro del IFE que es DXCD Consulting. Son dos servidores asegurados en Estados Unidos, ambos en GoDaddy. Encontramos los datos de Alejandro Morales Jiménez, la dirección de su hogar, sus teléfonos en Tijuana, Baja California y la empresa en San Diego; aunque utilizó un Proxy Domain (o un desviador de dominio) lo encontramos.
 
Resultó que es un equipo dedicado a trabajar dando “consultorías” a grupos políticos, sea cual sea el color: el que paga pega, miente y destruye reputaciones. Ya hace años demostramos casos similares pagados por Borge y Duarte contra periodistas incluidos ataques a mí.
 
Los que pagaron por crear la falsa noticia son Jorge Camarillo y Armando de León; nos preguntamos ¿para quién trabajan? Los datos duros, la ruta del dinero y las huellas cibernéticas no mienten cuando hacemos periodismo profesional. Ambos personajes trabajan para Heriberto Félix, Ernesto Cordero y Juan Ignacio Zavala.
 
En nuestra investigación encontramos que son los mismos que en varias ocasiones mataron a Chespirito y a Chabelo para desviar la atención de noticias graves de ataques militares a civiles, hasta importantes datos aportados por investigaciones periodísticas de primer nivel.
 
Por estas razones el verdadero periodismo y, quienes tienen prestigio, son las fuentes confiables. Cada día más políticos y empresarios cultivan a cientos de millennials amorales que, por dinero, son capaces de cualquier cosa. La salida radica en fortalecer el periodismo y entender que el rumor no es noticia. Todos los que están detrás de ciberataques a periodistas y activistas tienen nombres y apellidos y, aunque crean que no, somos miles quienes sabemos encontrar sus huellas.
 
La ciberguerra de baja intensidad llegó para quedarse. Investigar y denunciar formalmente es la única salida.
 
Si esta semana encuentran rumores sobre mí, ya saben de dónde vienen y quién los paga. Ignórenlos, que el día que yo muera lo sabrán por periodistas de verdad.  @lydiacachosi
 
* Plan b es una columna cuyo nombre se inspira en la creencia de que siempre hay otra manera de ver las cosas y otros temas que muy probablemente el discurso tradicional, o el Plan A, no cubrirá.
 
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Lydia Cacho
Cimacnoticias | Ciudad de México.-