A partir del 1 de enero de 2014 entró en vigor el nuevo salario mínimo, el cual tuvo un incremento de 3.9%
con respecto al año anterior, por lo que quedó en 67.29 pesos en la
zona geográfica A, en la que se incluye al Distrito Federal. Pero, ¿qué
productos puedes comprar con este dinero?
ADNPolítico.com visitó
cuatro establecimientos comerciales con el objetivo de verificar los
precios del huevo, carne de res, jitomate, leche y papel higiénico,
entre otros productos. De los cuatro puntos de venta se promediaron los
precios de cada uno de los productos.
De esta manera, si
destinaras todo el salario mínimo de un día te alcanzaría para comprar,
por ejemplo: una docena de huevos, un litro de leche y un kilo de
jitomate y te sobrarían 6.53 pesos; sin embargo, este sueldo por
jornada laboral no te alcanzaría para comprar un kilo de carne de res,
sólo podrías adquirir cerca de 600 gramos.
Por otro lado, si
quieres hacerte de un aparato electrónico como un IPad Air, que tiene
un costo de 7,799 pesos, deberás destinar el salario completo de 116
días de trabajo. Ahora, que si lo que quieres es un automóvil nuevo,
aunque sea el más barato a la venta en México que cuesta 102,100 pesos,
tendrás que trabajar cuatro años y 58 días.
A continuación te
presentamos una infografía con los productos que podrías comprar en un
día si ganas el salario mínimo, así como los días que tendrías que
laborar para poder comprar productos con un precio más elevado.
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A partir de 2014, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) se convertirá en el Big Brother de los contribuyentes, afirmó el abogado fiscalista Juan Carlos Izaza.
Al participar en las “Jornadas para entender la Reforma Hacendaria 2014”, organizadas por la Coordinación de Humanidades de la UNAM, dijo que con el buzón tributario el SAT enviará a los contribuyentes notificaciones de actos administrativos, vía correo electrónico.
“Desde el primero de enero también va a operar la contabilidad de los contribuyentes, quienes cada mes se la tendrán que proporcionar, y nos va a estar cazando para ver qué declaramos”, subrayó.
“(El SAT) ya dijo: ‘ingresos, menos costos, menos gastos, me tiene que declarar tanto y me tiene que pagar. Si ustedes creen que ese es un ejercicio de libertad, se vale. Yo creo que ese es un Big Brother que viola derechos fundamentales”.
Destacó que a partir de la primera quincena de 2014 los patrones tendrán la obligación de entregar a sus trabajadores recibos de nómina electrónicos.
El fundador de Izaza Abogados refirió la facultad del SAT de publicar en su página de internet la denominación, razón social y RFC de los contribuyentes “con los que se considera riesgoso celebrar actos mercantiles”, en virtud de que no cumplen con sus obligaciones fiscales.
Izaza consideró que el régimen de incorporación fomenta la informalidad. “El regimen de Repecos les dejan más dinero y no tienen que entregarle cuentas a nadie”.
Por otro lado, Augusto Fernández Sagardi, consultor, afirmó que los pequeños contribuyentes ahora tendrán que gastar en los honorarios de un contador, comprar computadoras para facturas digitales y pagar IVA.
Silvano Aureoles y Manlio Fabio Beltrones, coordinadores de las bancadas del PRD y PRI respectivamente. Foto: Eduardo Miranda
MÉXICO,
D.F. (apro).- El presidente de la Junta de Coordinación Política y
coordinador de la fracción del PRD en la Cámara de Diputados, Silvano
Aureoles, lamentó y se quejó de la ciudadanía y grupos empresariales
que están criticando sus votos a favor de nuevos impuestos.
El
perredista acusó a los empresarios y organizaciones sociales de lanzar
una “campaña de linchamiento en contra de diputados” que aprobaron la
reforma hacendaria, acción que implica nuevos gravámenes para la
ciudadanía, afectación para los asalariados, quienes recibirán menos
vales de gasolina y despensa y verán disminuido en 0.25% sus fondos de
vivienda.
Silvano Aureoles, quien votó a favor de los nuevos
impuestos junto con más de 70 legisladores del PRD, aparte de los de
PRI, PVEM y Nueva Alianza, centró su crítica en los empresarios, a
quienes hizo un llamado, “como presidente de la Junta, a que moderen su
campaña de linchamiento, es más, que la paren”.
Enseguida,
calificó de “embestida brutal” de sindicatos patronales en la zona de
la frontera, donde se está boletinando con foto a los diputados que
aprobaron las modificaciones, e incluso llaman a la “desobediencia
civil”.
Y es que en la reforma hacendaria se incluyó el aumento
del Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 11 a 16% en las zonas
fronterizas norte y sur para equipararlo con el resto del país.
Luego
de aprobarse la reforma fiscal, la ciudadanía norteña, a través de
redes sociales, consideró “personas non gratas” a quienes aprobaron el
aumento al IVA, e incluso difundieron sus fotografías para que la gente
los identifique y exprese su repudio donde se encuentre a los
legisladores.
El perredista, quien es presidente del máximo
órgano de gobierno de la Cámara de Diputados, consideró “una
“irresponsabilidad de los hombres de dinero hacer llamadas a rebeliones
y a no querer pagar impuestos”.
No sólo eso, advirtió al
empresariado que “si por esta campaña le sucede algo a una diputada o
diputado, van a encontrar respuesta estos sectores radicales”.
Pero
nada dijo de cómo afectará la reforma hacendaria a los trabajadores, a
los ciudadanos cautivos del Sistema de Administración Tributaria (SAT)
y a los empresarios de la zona norte.
“Sé que la mayoría de los
empresarios son honestos, se la juegan con México, pero también hay
algunas fichitas que están aprovechando esto para intentar incendiar y
seguir sacando provecho de las lagunas legales para beneficio
estrictamente personal o de grupo”, acusó.
Aureoles Conejo se
dijo preocupado “porque la autoridad no aparece” aunque, aclaró, está
obligada a brindarle seguridad a los diputados y diputadas.
“No
podemos estar a salto de mata porque se votó una ley. Por un lado,
boletinados por los de la CNTE, que no bajan a los diputados de
traidores; ahora somos traidores porque sienten que se les afecta un
beneficio estrictamente personal que, además, es falso, pero ahora
también boletinados por los ricos”, deploró.
El coordinador de los senadores perredistas, Miguel Barbosa, señaló
que la reforma fiscal tiene avances pero también "debilidades
estructurales" en transparencia, rendición de cuentas, fiscalización
del gasto y candados de endeudamiento estatal y federal que urge
atender.
Dicha situación, el Senado de la República debe analizar y debatir
de manera responsable las debilidades de la reforma para subsanarlas de
inmediato.
En el proceso de revisión de esta minuta "es imprescindible blindar
el déficit fiscal y el endeudamiento federal para destinarlo únicamente
a la inversión productiva y generación de empleo", aseveró el
legislador del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Dijo que aún sin contar con un acuerdo en la reforma constitucional
en materia de deuda de los estados, la reforma fiscal considera
modificaciones al Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los
Municipios para utilizar sus recursos en cubrir dichos adeudos.
Barbosa Huerta explicó que tras una revisión rápida de la reforma
aprobada por los diputados, es necesario examinar el tema de los
excedentes petroleros que sólo se utilizarían para pago de deuda,
cuando pueden servir para fortalecer la inversión pública.
Consideró que se debe analizar el federalismo hacendario, pues la
reforma fiscal carece de un planteamiento que garantice más capacidades
recaudatorias y recursos a los estados, y que se establezcan fondos de
compensación para superar el subdesarrollo en los estados del
sur-sureste del país.
El senador agregó que el tema de la seguridad social es un aspecto
que se revisará integralmente para conocer cuáles serían las
implicaciones de la minuta en relación a los Regímenes Estatales de
Protección Social en Salud, pues "es necesario salvaguardar las
responsabilidades del Estado de proporcionar servicios públicos".
Enfatizó que el grupo legislativo del PRD analizará cada uno de los
dictámenes en sus contenidos, alcances, avances y aspectos a corregir;
"se trata de caracterizar a la reforma en sus aspectos positivos y en
sus debilidades".
El legislador poblano consideró que las modificaciones en materia
fiscal contienen aspectos positivos, especialmente en el Impuesto Sobre
la Renta y la no inclusión de IVA en alimentos y fármacos.
También destacó como positivo el combate a la elusión y los
privilegios fiscales de grandes contribuyentes por medio de la
eliminación de los abusos del régimen de consolidación fiscal.
Finalmente mencionó que también existen logros al incrementar el
uso de tecnologías de la información en el pago de los impuestos.
Por otra parte, el senador perredista Mario Delgado Carrillo expuso
que sólo 14.3 por ciento de los 447 mil millones de pesos que el
gobierno federal pretende obtener de las modificaciones fiscales más
endeudamiento se destinará a la inversión, lo que hace una reforma
hacendaria de alcance limitado.
Por tal motivo propuso un gran Plan Emergente para la Reactivación
Económica, acorde con los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo y
del Programa para Democratizar la Productividad.
Sugirió que se debe buscar ahorrar 156 mil millones de pesos para
reactivar la economía o bajar el déficit, además de acotar por ley el
gasto burocrático e improductivo.
Explicó en un comunicado que "de instrumentarse medidas de
austeridad en el rubro de servicios personales y gastos de operación,
se podrían ahorrar hasta 156 mil millones de pesos, suficientes para
disminuir el déficit público o financiar inversiones para reactivar la
economía".
El ex secretario de Finanzas del Distrito Federal resaltó que los
ciclos productivos de todos los sectores van a la baja, en algunos
casos de manera muy preocupante, como en la construcción.
Por esa razón, la prioridad en 2014 debe ser la recuperación
económica, para lo que deben destinarse todos los recursos de deuda a
inversión y revisarse en la reforma hacendaria todas las medidas
fiscales que atenten contra la inversión y la generación de empleos
formales
Los diputados Rubén Camarillo, del PAN, y
Arturo Escobar, del PVEM, se retaron a "entregar" la curul, en medio de
un debate por la reforma hacendaria, en el cual salió a relucir el
expresidente Felipe Calderón.
La discusión se encendió cuando
Arturo Escobar, coordinador de los diputados del Verde, acusó a los
panistas de tener doble cara al oponerse ahora a los nuevos impuestos,
cuando -afirmó- en 2009 buscaban que se cobrara una tasa de Impuesto al
Valor Agregado (IVA) de 2% para productos básicos.
“Al PAN le
importan los ricos de México, al PAN no le importa la clase media, el
PAN odia a los pobres de México y a las pruebas me remito; no en una,
no en dos, en tres ocasiones propusieron IVA en alimentos y medicinas
para atentar contra los más pobres de México, ése es el PAN”, señaló
Escobar desde la tribuna.
Los panistas comenzaron a atacarlo con
gritos de “¡Palero! ¡Palero!”; el diputado Enrique Alejandro Flores
Flores agitó un billete hacia donde se encontraba el coordinador del
PVEM.
Rubén Camarillo subió a tribuna para defender la propuesta
que en ese entonces hizo Calderón, y explicó que se trató de un
impuesto con el que se buscaba combatir la pobreza. En este punto, el
diputado del PAN retó a Escobar a dejar la curul si se demostraba que
mentía.
“Qué poca, qué poca memoria tienen algunos que
compartieron conmigo la LX Legislatura. Es falso y estoy dispuesto a
sostener lo que el que me antecedió en la palabra (Arturo Escobar)
quiera apostar, su curul si es necesario, para decirle que está
mintiendo”, retó Camarillo.
Escobar reclamó a Camarillo
nuevamente y le aseguró que fue una propuesta del gobierno panista
gravar los alimentos y las medicinas, además de establecer impuestos a
depósitos en efectivo y otros. El líder parlamentario agregó que esto
llevó a que la gente rechazara al PAN y no votara por ese partido en
2012.
“Es tan real que no nada más no ganaron, no nada más
quedaron en segundo, quedaron en tercero. El pueblo los expulsó del
gobierno, ésa es la realidad”, indicó en medio de gritos de los
panistas.
Camarillo insistió en que el diputado del PVEM se
equivocaba y lo llamó a aceptar el reto de dejar la curul si se
demostraba su error.
“Si él tiene razón, de que el presidente
Calderón presentó una iniciativa como él la describe, y yo la vote a
favor, me voy a mi casa, pero si no es así, aquí delante de todos,
espero que tenga los pantalones para irse a su casa”, sentenció
Camarillo.
Arturo Escobar dijo que quien tendría que irse a su
casa sería el panista, pues era un hecho conocido que los panistas
siempre han querido gravar con IVA los alimentos y las medicinas.
El
debate se rompió cuando Lilia Aguilar, diputada del PT, quiso hacer
unos comentarios, pero antes criticó el nivel de debate de los
legisladores.
“Yo no vengo aquí a hacer pleitos de cantina ni retos de machitos de ocasión que me hagan perder la curul”, dijo Aguilar.
En
septiembre de 2009, el gobierno del entonces presidente Felipe Calderón
propuso, como una medida para combatir la pobreza, la creación de un
nuevo impuesto de 2% aplicable a todos los bienes y servicios que se
intercambian en la economía, incluyendo alimentos y medicinas, hasta
hoy exentos del pago de un tributo al consumo.
Finalmente, el Congreso tomó la determinación no aplicar ese impuesto de 2%, y en su lugar subir de 15 a 16% el IVA.
REFORMA HACENDARIA Por Imelda García@imegarciaOctubre 16, 2013
Los
diputados analizan la viabilidad de recortar el Presupuesto de Egresos
de la Federación (PEF), sobre todo en gasto corriente, para cubrir el
"hueco fiscal" que dejarían los cambios a la iniciativa hacendaria del
presidente Enrique Peña Nieto.
Las modificaciones que los
partidos han acordado realizar a la iniciativa del Gobierno de la
República disminuirían la disposición de los recursos públicos que se
dejarían de percibir por la eliminación de algunos impuestos propuestos
en la reforma fiscal.
Manlio Fabio Beltrones, coordinador de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados, reveló que los grupos parlamentarios analizan cómo obtendrán el dinero que dejará de recaudar la administración federal y, para ello, ya buscan mecanismos de compensación.
“Todo
lo que se recorte a estos nuevos ingresos que está planeando el
gobierno deberá sufrir algunas repercusiones en el propio Presupuesto
que hasta hoy se tiene contemplado, y preferentemente será para recorte
de gasto corriente”, afirmó en entrevista.
El coordinador de los
diputados del PRD, Silvano Aureoles, adelantó que plantearán disminuir
las erogaciones en materia de publicidad, mismas que calificó como "una
barbaridad".
"Nos vamos a ir, pero a fondo, en el gasto corriente
y, particularmente, lo hemos expresado, los temas tan superfluos como
la publicidad gubernamental (...) Ahí está el informe de la Auditoría
Superior de la Federación de cuánto se gastó en el sexenio pasado en
publicidad, y la cifra es alarmante: cerca de 40,000 millones de pesos
sólo en propaganda gubernamental", abundó.
Estimaciones preliminares de diputados prevén que el Ejecutivo deje de percibir más 40,000 millones de pesos
como consecuencia de la eliminación del cobro del Impuesto al Valor
Agregado (IVA) a colegiaturas, rentas, hipotecas, espectáculos y actos
deportivos, entre otras modificaciones.
En el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF),
enviado por el Ejecutivo al Congreso el 8 de septiembre, se contempla
que el monto de gasto corriente sea de dos billones 679,473 millones de
pesos, un 10% más que lo destinado a ese rubro en 2013.
PRI Y PRD, EN BLOQUE PARA LA REFORMA FISCAL
A
unas horas de que comience la dictaminación de la reforma hacendaria y
la Ley de Ingresos en comisiones de la Cámara de Diputados, el PRI,
partido en el gobierno, irá de la mano del PRD, principal partido de
izquierda en el país, para sacar adelante este tema.
El perredista Silvano Aureoles, presidente de la Junta de Coordinación Política, celebró haber alcanzado un acuerdo con el PRI en algunos puntos de la reforma, y consideró que una buena parte de los reclamos del PRD fueron resueltos.
“Nosotros
sentimos que ha habido una respuesta aceptable a nuestras
preocupaciones”, afirmó en conferencia de prensa en Palacio Nacional,
tras un mensaje ofrecido junto a Manlio Fabio Beltrones y el secretario
de Hacienda, Luis Videgaray.
El PAN, en tanto, se manifestó en
contra de casi toda la reforma hacendaria propuesta por el presidente
Enrique Peña Nieto. El coordinador blanquiazul en San Lázaro, Luis Alberto Villarreal,
anunció que sólo votarán a favor en los dictámenes de la Ley Aduanera,
el Código Fiscal y la Ley de Coordinación Fiscal, y en todos los demás irán en contra por considerar que se lastima el interés de los ciudadanos.
“Acción
Nacional votará en contra rotundamente porque no vamos a ser cómplices
de este atraco a los mismos de siempre, a la clase media, de este
atentado a la capacidad productiva de los sectores que todos los días
se esfuerzan en México por generar riqueza y vida digna para todos”,
dijo el panista en conferencia.
Villarreal criticó que se haya
acordado crear el Fondo de Capitalidad que dará más recursos al
Distrito Federal, e ironizó sobre la posibilidad de que éste haya sido
el pago al PRD por su voto para la reforma hacendaria.
"A
nosotros nos parece que ese bono no se justifica, a menos de que sea
para que salgan los impuestos que van a lesionar a la población
mexicana”, sentenció el líder de la diputación blanquiazul.
Manlio
Fabio Beltrones, líder de los legisladores del PRI, sostuvo que esa
acusación es tan falsa como decir que el PAN votará a favor en algunos
temas para beneficiar a los gobernadores de su partido, y señaló que el
gobierno federal y el tricolor están dispuestos a hacer acuerdos con
todas las fuerzas políticas.
El líder parlamentario lamentó la
postura del PAN en el tema de la reforma hacendaria, y sostuvo que el
albiazul ha roto algunos acuerdos previos con tal de obtener un
beneficio político de su postura.
“Lamentablemente lo que estamos
viendo en algunas declaraciones es que los cálculos
político-electorales se están poniendo por encima de los acuerdos que
ya habíamos suscrito varios de los grupos parlamentarios, incluido el
PAN, lo cual es lamentable porque en esto el único que sale perdiendo
es México”, sentenció Beltrones.
Juntas, las bancadas del PRI,
PRD y PVEM en la Cámara Baja acumulan un total de 342 votos en el
Pleno. El PAN tiene apenas 114 votos.
Para casi todos los
dictámenes de la reforma hacendaria y el de la Ley de Ingresos, se
requiere una aprobación por mayoría simple, es decir, la mitad más uno
de los votos de los presentes.
Por ser un cambio constitucional,
en el caso de la instauración del esquema de Seguridad Social
Universal, se requieren las dos terceras partes de los votos del Pleno,
es decir, 334 votos si están presentes los 500 legisladores.
Ante la inminente privatización de Pemex, la propuesta de reforma
hacendaria del gobierno peñista busca sacar dinero de donde se pueda.
El problema es que apenas podrán arrancar unos cuantos pesos sin
menoscabar los privilegios de los más ricos del país. Las mayorías, sin
embargo, sí pagarán las consecuencias
Como progenitores, a Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray, y por añadidura a sus parasitarios apologistas a sueldo o forzados por razones circunstanciales, no les queda más que alabar su iniciativa de reforma hacendaria. Aunque ésta sea un engendro más.
Como generalmente sucede con esta clase de temas, se ha vuelto común
prometer “la gran reforma fiscal integral” que requiere el país. Y, al
cabo, terminan pariendo ratones. Como ocurre desde las fallidas
reformas de 1961 y 1964, las cuales abortaron la rara posibilidad de
corregir los defectos congénitos del sistema tributario
mexicano; de fortalecer la estructura fiscal, basada en el principio de
la equidad y progresividad del lado de los ingresos (que paguen más los
grupos de mayores ingresos, de acuerdo con su capacidad económica) y la
distribución del ingreso del lado del gasto, como forma de mejorar el
bienestar social y la justicia; de afianzar la rectoría estatal y la
política económica y fiscal como instrumentos del desarrollo y
contracíclicos.
Rara, porque ese evento se presentó
durante el gobierno de Adolfo López Mateos y su conservador responsable
de las finanzas públicas, Antonio Ortiz Mena, artífice del mítico
“milagro” mexicano –junto con Rodrigo Gómez, en el banco central– y gurú de los Chicago Boys que heredarán su puesto a partir de 1983, con el ascenso de los neoconservadores al poder y su proyecto neoliberal de nación.
Preocupado por la baja capacidad
recaudatoria del sistema, “los impuestos relativamente bajos” y su
“regresividad”, entre otros problemas –como consigna en su documento Política económica nacional,
de 1958–, Ortiz Mena contrató en 1960 a Nicholas Kaldor para que
evaluara el sistema tributario local y recomendara cambios al mismo. En
su Informe sobre la reforma fiscal mexicana, del 28 de
septiembre de 1960, el economista keynesiano constató sus deficiencias
y su naturaleza injusta. Destacó los efectos perniciosos de la endeble
capacidad recaudatoria sobre el gasto y la política monetaria; la
escasa base gravable derivada del trato privilegiado recibido por una
parte sustancial del ingreso nacional, en especial el proveniente del
capital, las exenciones y omisiones, los subsidios y estímulos, la
elusión y evasión en el pago de impuestos, entre otros factores, así
como la “necesidad urgente de una reforma radical y general del
sistema” debido a que “los ingresos provenientes de los impuestos son
inadecuados para las necesidades de un desarrollo acelerado”, “la
creciente desigualdad entre las diferentes clases y el carácter
regresivo del sistema [que] amenaza con minar el edificio social” (“Las
reformas al sistema fiscal en México”, en Comercio Exterior, México, abril de 1964).
En tierra de caciques monetaristas,
Kaldor propuso una herejía: impulsar una política fiscal progresiva, al
eliminar el anonimato de las acciones, las exenciones a las ganancias
financieras, las industrias nuevas y los tratos preferenciales como a
las escuelas privadas; revisar la conveniencia de dar más apoyos al
capital (depreciación y amortización), pues disponían [y aún disponen]
de numerosos beneficios fiscales; permitir solamente las deducciones al
gasto destinado directamente a la generación del ingreso (regla de oro);
un impuesto sobre la renta (ISR) global (agregar todas las fuentes del
ingreso familiar), con una tasa mínima de 10 por ciento e intervalos de
5 puntos hasta llegar a una máxima de 40 por ciento en el ingreso
personal, nivel último que también debería aplicarse a las empresas;
acotar las deducciones; retener automáticamente los intereses y
dividendos de los accionistas con una tasa máxima, por parte de las
empresas, para evitar la evasión o la subestimación en las
declaraciones; crear un impuesto anual sobre la riqueza neta (todo tipo
de activos: la propiedad raíz, los bienes tangibles e intangibles, los
valores de toda clase y los depósitos bancarios, las joyas y obras de
arte que excedieran cierto valor), con el derecho de deducir sus
pasivos, pues la idea era gravar el ingreso y los activos de capital
netos de las personas físicas; una carga universal sobre las donaciones
(a mayor riqueza, más alto sería el gravamen al heredero); y una tasa
sobre el gasto personal para cerrar la última puerta a la evasión y la
elusión.
Según Kaldor, la progresividad en el
ISR y los impuestos a la riqueza, las ganancias del capital y las
donaciones elevarían la recaudación de 6.5 por ciento del producto
interno bruto (PIB), nivel registrado en 1959 a un conservador 11,
porcentaje similar al de 2012, y hasta 20 por ciento, en caso de que se
aplicara la totalidad o la mayoría de sus sugerencias.
Como era predecible, el ocurrente López
Mateos (en 1960 calificó a su gobierno de “extrema izquierda” dentro de
la Constitución) y Antonio Ortiz Mena desecharon las innovadoras y
turbadoras propuestas de Kaldor (en la India provocaron motines y en
Guyana incendios y la desestabilización del gobierno). Prefirieron la
“moderada” continuidad conservadora, el anacronismo fiscal, la
insuficiencia tributaria y la regresividad. Era la época de los
estertores revolucionarios; la nacionalización de la industria
eléctrica (1960); la furia pública oligárquica (“¿Por cuál camino,
señor presidente? ¿Nos encaminamos, a través de un intervencionismo
creciente, hacia el socialismo de Estado?”; Excélsior, 24 de
noviembre de 1960); de la “concesión a los grupos de ingresos
elevados”, como dijo Ortiz Mena; de la nueva “alianza conservadora”
entre el Estado y la elite económica (N Hamilton, México: los límites de la autonomía del Estado);
del abandono de la idea del ISR como pilar de los ingresos tributarios
progresivos, en sustitución de los gravámenes indirectos dentro de una
hacienda fuerte, y “la redistribución de la riqueza mediante medios
pacíficos”, como supuso Alberto J Pani, responsable de Hacienda en los
gobiernos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. Del pago de los
costos del desarrollo desestabilizador y el subdesarrollo fiscal,
corresponsables de la crisis fiscal del Estado de 1976 y 1981-1982.
Es el triunfo de la rancia ortodoxia fiscal y de sus fundamentalistas legatarios: Pedro Aspe –el ventrílocuo de
Videgaray–, Jaime Serra, Guillermo Ortiz, Francisco Gil, José Ángel
Gurría, Agustín Carstens, Ernesto Cordero. De los devotos de los
“nuevos” fiscalistas (Arthur Laffer y demás), los ofertistas bastardos
reaganianos, cuya divisa es “que paguen más los que menos tienen”. De
los cruzados del recorte impositivo a las empresas y los sectores de
altos ingresos, el alza de los gravámenes al consumo (impuesto al valor
agregado y otras), la petrodependencia fiscal, la austeridad y
el balance público equilibrado. De los responsables de la ruina e
indigencia estructural de los ingresos y egresos gubernamentales, del
desmantelamiento y el autismo del Estado. Ese oneroso legado que Peña
Nieto y Luis Videgaray supuestamente aspiran corregir pariendo ratones,
los cuales, para colmo, han provocado el malestar y la furia de todos
los sectores sociales que se sienten traicionados, sobre todo los del 1
por ciento y del 19 por ciento que lo acompaña: la oligarquía y la
burguesía que apoyaron y financiaron ilegalmente su camino a la
Presidencia, y los clasemedieros que cedieron sus votos a cambio de la
ilusoria prosperidad y el autoritarismo realmente existente contra la
inseguridad, a las mayorías, cuyos beneficios esperados son siempre
difusos. Todos, en diferentes grados, sienten amenazados sus bolsillos,
sus ingresos y sus niveles de vida, debido al aumento esperado en los
impuestos directos e indirectos, la invención de otros, el alza en los
precios de los bienes y servicios públicos, la reducción y eliminación
de deducciones, los cambios en los regímenes especiales y
preferenciales sin que quede claro qué beneficios se obtendrán a
cambio; sin las garantías legales que eviten el despilfarro, la
corrupción y la rapiña de los recursos.
Peor aún, si las cuentas alegres de los beneficios esperados con la reforma hacendaria son de suyo cuestionables, ya que éstos se reflejan descoloridamente en el presupuesto y las metas económicas de 2014 y lo que resta del sexenio, en caso de que el gobierno se despeñe,
no sería exagerado afirmar que dicha reforma murió antes de nacer y las
finanzas públicas estarán condenadas a sobrevivir, con sucesivos
remiendos, en la crónica indigencia. Su lápida será la
devastación urbana y rural provocada por los fenómenos climatológicos,
los costos de la reconstrucción de la infraestructura, sus secuelas
destructivas en la producción –en especial la agropecuaria y pesquera–
y los hogares. Ese cúmulo de factores redundará en una estanflación más
profunda y extensa, en un mayor malestar social merced ante los
gobiernos estatales y federal indolentes ante una tragedia que se pudo
prevenir y atemperar sus efectos, e incapaz de instrumentar un programa
contingente ordenado y eficaz durante y después del desastre. Todo
gravitará peligrosamente sobre las cuentas estatales.
¿El tigre es como lo pintan?
¿Realmente la reforma fortalecerá la
capacidad financiera del Estado; contribuirá al diseño de un sistema
más justo y equitativo al excluir el IVA en alimentos y medicinas y
promover la progresividad en el pago de impuestos y eliminar o reducir
los privilegios que gozan algunas personas, empresas o sectores
económicos; se beneficiará el federalismo fiscal al incentivar la
recaudación de impuestos locales y la coordinación del ejercicio del
gasto; los cambios permitirán un mayor crecimiento económico; se
reforzará a Petróleos Mexicanos (Pemex) al dotársele un régimen fiscal
“más moderno y eficiente”; se apoyará el bienestar con la pensión
universal y el seguro de desempleo?
Lo anterior no es más que un catálogo
de buenos deseos, basado en razonamientos de dudoso sustento que no
logran ocultar el desolado fondo.
Jesús Reyes-Heroles González, Chicago Boy y priísta-empanisado, o si se prefiere un “técnico” mercenario al mejor postor, y por tanto libre de toda sospecha, ofrece la respuesta: “se perdió la oportunidad para una reforma fiscal de fondo. La reforma que [se] necesita ha de ser fiscal, recaudatoria, equitativa, integral y gradual” y “la iniciativa” de Peña y el ventrílocuo de Aspe “no satisface esas características” (El Universal, 12 de septiembre de 2013; las cursivas son mías).
Así de sencillo. Si no es una propuesta de reforma de esas características, entonces, ¿qué es?
Cómo saquear los bolsillos de la población
La reforma no es más que un conjunto de medidas cuyo objetivo principal es recaudatorio, morrallera. El histrión de Aspe puso a sus Chicago Boys
a revisar con lupa cualquier concepto susceptible de ser gravado o
desgravado con el único sentido programático de sacarle a la población
la mayor cantidad de dinero posible. Después le dieron una manita de gato para barnizarla de “social”, “equitativa” y demás frivolidades, algunas de ellas francamente hilarantes. El engendro,
empero, apenas otorgará unos cuantos pesos para ajustar y sobrellevar
las cuentas públicas sin que se desfonden. A unos renglones les
concederán unas monedas; a otros, les pasarán la tijera. Al
déficit fiscal que no incluye la inversión de Pemex (1.5 por ciento del
PIB en 2014, 1 en 2015 y 0.5 en 2016), asociado a la reprivatización de
la industria y al pago de las corsarias trasnacionales, le pusieron la simpática etiqueta de “contracíciclas” (dizque keynesianas, pero que no expresa más que la ineficiencia de los Chicago Boys
para obtener más recursos) para simular su angustia por sacar a la
economía de su estanflación. Al balance equilibrado en 2017 y 2018 lo
califican de “disciplina”.
Las cuentas no dejan lugar a dudas. En
2014 apenas se juntarán 240 mil millones de pesos adicionales (354 mil
millones de pesos menos 114.5 mil millones, que se perderán con la
eliminación del impuesto empresarial a tasa única, IETU), 1.4 por
ciento más del PIB. Aristóteles Núñez, del Servicio de Administración
Tributaria, calcula que la evasión fiscal es de 2.6 por ciento del PIB,
alrededor de 350 mil millones de pesos (El Universal, 20 de
septiembre de 2013). Los ingresos tributarios pasarían de 10.1 por
ciento del PIB a 11.5. El coeficiente medio de la OCDE (Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) es de 26.3 y el de
América Latina de 18.4 por ciento. Las peores recaudaciones
latinoamericanas, después de México, son las de Guatemala, con 10.6 por
ciento, y Haití, con 12.9 por ciento.
Los ingresos acumulados en 2014-2018
sumarán alrededor de 435 mil millones de pesos: el 2.9 por ciento del
PIB. Pero éstos bajarán anualmente: a 0.6 por ciento del PIB en 2015 y
a 0.3 por ciento en cada año de los que restan del sexenio. En
2015-2018, el promedio anual sería del orden de los 49 mil millones de
pesos. Se espera que los ingresos petroleros pasen de 7.6 a 8.8 por
ciento del PIB entre 2013 y 2018, es decir, seguirá el saqueo de la
renta que será compartida con las corporaciones (¿cómo se beneficiará
Pemex?). Los no petroleros, de 13.5 a 15.2 por ciento. Según la OCDE,
los ingresos públicos promedio del organismo equivalen a 33.8 por
ciento del PIB. En México a 18.8 y con la reforma subiría a 19.5. Con
esa limitada recaudación total y adicional es obvio que tampoco se
ampliará significativamente el gasto público programable. Sólo
aumentará de 16.6 a 17.9 por ciento del PIB. El 77 por ciento se
destinará al gasto corriente. El resto a la inversión pública y la
amortización de Pidiregas (proyectos de infraestructura diferidos en el
registro del gasto), de obras privadas de turbio origen.
¡Ése será el gran parto de los montes!
El efecto de la iniciativa es ridículo. Lo es más porque la recaudación
no dependerá exclusivamente de los ajustes. También estará subordinada
a la recaudación adicional que pueda obtenerse por el ritmo de
crecimiento estimado en 5.1 por ciento, en promedio anual sexenal (más
consumo e inversiones, y lo que suceda con la economía estadunidense y
sus importaciones). Y ese ritmo está asociado al destino de las
reformas en las telecomunicaciones, energética, financiera y fiscal. El
principal aporte será dado por la reprivatización energética. El fiscal
será marginal. Sin lo anterior, la expansión estimada sería de 3.6 por
ciento. Es decir, la mitad del crecimiento dependerá de las
reprivatizaciones y la trasnacionalización neoliberales. ¿Qué garantiza
el 5.1? Nada. En 1983-2012 se aplicaron las mismas recetas y el
crecimiento medio anual fue de 2 por ciento.
Ni la tasa de 3.6 por ciento ni la de
5.1 servirán para generar más de 1 millón de empleos que se requerirán
anualmente. En 1997 y 2000 el crecimiento real fue de 7 y 5.3 por
ciento, y se crearon 712 mil y 796 mil plazas formales,
respectivamente. La tasa media anual en 1997-2000 fue de 4.9 por ciento
y el empleo medio de 704 mil. En 2013-2014 seguirá acumulándose el
desempleo, la informalidad y el número de personas que desertarán de un
mercado laboral que nada tiene para ellos. Al menos 300 mil cada año.
Iguales pero diferentes
La supuesta equidad es cuestionable. El
alza en la tasa marginal del ISR de 30 a 32 por ciento afectará a
quienes ganan más de 500 mil pesos anuales, 41.7 mil mensuales,
equivalentes a 22 veces el salario mínimo. De 50 millones de ocupados
formales, quizá 1 millón, el 2 por ciento del total, percibe ese
ingreso. Pero no se compara un académico de estudios superiores que
obtiene esas remuneraciones con los de un ministro corto de justicia,
que se despacha con la cuchara grande, o con un Carlos Slim, Ricardo Salinas o Emilio Azcárraga. Éstos y aquéllos, luego de las deducciones y la magia
contable, prácticamente no pagan impuestos. La tasa marginal de 2
puntos más trata a los primeros como iguales a los burócratas de lujo y
a la oligarquía global. ¿Cuánto representarían en impuestos esos dos
puntos? 10 mil pesos más sobre la base de 501 mil pesos, menos las
reducidas deducciones. Un buen contador hará una buena poda legal hasta
reducirlos al mínimo.
¿Acaso no se dice que somos primermundistas?
¿Por qué entonces no aceptan que se les apliquen tasas efectivas como
las que existen en la OCDE (42 por ciento), Estados Unidos (58 por
ciento) o Chile (40 por ciento)?
Desde luego, lo que más les duele es la
aplicación de otros gravámenes (10 por ciento a la distribución de
dividendos y las ganancias especulativas, como en Argentina que se
impuso una tasa de 15 por ciento), el acotamiento, reducción o
eliminación en las deducciones personales y empresariales (inversión,
operaciones relacionadas, donaciones, compra y renta de automóviles, en
restaurantes, IVA en educación privada, la enajenación de casa
habitación, interés de créditos hipotecarios, introducción temporal de
mercancías importadas, homologación de dicha tasa en la zona
fronteriza), o el cambio en los regímenes especiales y preferenciales
(autotransporte, maquila, sociedades civiles) que, de paso, sacrificará
a los pequeños contribuyentes, las cooperativas y a los productores
agropecuarios tradicionales.
El régimen de consolidación fiscal
Pero, sobre todo, lo que más le duele a
la oligarquía es la supuesta eliminación del régimen de consolidación
fiscal que se ha convertido en un gran negocio para las grandes
empresas y los grupos controladores, como Carso, Televisa, Tv Azteca,
ya que les permite diferir el pago del ISR y compensar las pérdidas de
algunas empresas contra las utilidades de las demás empresas del grupo,
en aras de reducir la retribución global.
¿De qué se quejan si la iniciativa
“establece un esquema de salida para estos grupos de sociedades”?: se
les ofrecen “dos alternativas para el cálculo del impuesto diferido que
se tenga al 31 de diciembre de 2013, así como un esquema de pago
fraccionado en cinco ejercicios para el entero del impuesto diferido.
Las empresas que aún se encuentren en el periodo obligatorio de 5 años
de tributación en este régimen podrán seguir aplicando las
disposiciones actuales de la consolidación fiscal y, una vez que
concluya ese periodo, deberán calcular y enterar el impuesto diferido
que tengan a esa fecha, a través del esquema fraccionado de pagos.”
Peña Nieto y Videgaray declaran
triunfalmente ese fraude legalizado para la elusión en el pago de
impuestos. Pero la senadora perredista Dolores Padierna dice que esa
medida es un vil “engaño”, “una simulación”, y acusa al dúo dinámico
de “mentirosos”, porque “dicho régimen no desaparece con la propuesta
oficial”, sólo “cambia [el] nombre” a una excepción privilegiada que
durante 40 años ha beneficiado a 422 grupos propiedad de la oligarquía
mexicana, permitiéndoles evadir y eludir el pago de impuestos,
cubrirlos con un ISR de 2 por ciento y no de 30 como se les aplica
rigurosamente al resto de los contribuyentes.
El propio Videgaray se vio obligado a
aceptar que “la reforma hacendaria no lo elimina”; lo hará “por
etapas”. Para 2014, dijo Videgaray, “el gobierno sólo quiere tener
información de quienes se benefician de ello, porque hoy no la tiene,
para contar con un mayor control de los grupos corporativos”. ¿Entonces
qué información tiene la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y
para qué sirve? ¿O Enrique Peña y Luis Videgaray son unos verdaderos
sinvergüenzas?
Según Videgaray, el costo de la
consolidación es de 10 mil millones de pesos. Pero para Padierna, el
Servicio de Administración Tributaria ha calculado que esa práctica de
los 422 grupos equivale a 850 mil millones (La Jornada, 19 de
septiembre de 2013). En 2011, el entonces diputado del Partido del
Trabajo y actualmente alegre neopriísta, Mario Di Costanzo, había
estimado dicho monto (“Las grandes empresas eluden y ‘difieren
impuestos’ a través del régimen de consolidación fiscal”; http://www.slideshare.net/juanjo79/empresas-evasoras-de-impuestos-2011). Es decir, 3.5 veces más de lo que se espera recaudar adicionalmente con el reformón.
Social, pero no tanto
Según la iniciativa, parte de la
recaudación adicional se empleará para fortalecer la seguridad
universal (el Seguro Popular), otorgar una pensión general para los
adultos mayores de 65 años y crear un seguro de desempleo… Pero
acotados.
El acceso a los servicios de salud sólo
será para los trabajadores del sector formal, a quienes sus
contratantes les esquilman ese derecho constitucional con la venia del
gobierno. Es decir, el 60 por ciento de los ocupados informales,
manifestación de la exclusión social neoliberal, ya sea porque el
sistema no tiene espacio para ellos o porque los hombres de presa
“ahorran” gastos, quedará fuera. Primero se “incentivará” a ese sector
para que se “formalice” y, desde luego, pague sus impuestos. Luego se
les masificará en un deteriorado, ineficiente y saturado sector público
de salud, ya que las “reformas no crea[rá]n nuevos organismos de
seguridad social, sino que se [incluirán] a más trabajadores en las
instancias ya existentes…”. Hasta que revienten financieramente.
El seguro de desempleo es limitado.
Sólo será para los desocupados que hayan laborado al menos 2 años antes
en el mercado formal. Tendrá vigencia de 6 meses y sólo se podrá
recurrir a otra vez al mismo 5 años después. El trabajador tendrá que prender veladoras
para que la “flexibilidad” laboral no lo arroje antes a la calle. El
apoyo será decreciente: el primer mes equivaldrá al 60 por ciento del
promedio de las últimas 24 cotizaciones; el segundo al 50 y los cuatro
restantes de 40 por ciento. Si es un desempleado que ganaba un salario
mínimo, recibiría, según mis cálculos 1 mil 115 pesos, 929 y cuatro
pagos de 743 pesos. Globalmente se le darían 5 mil pesos y que
sobreviva como pueda. Los 10 mil millones que se destinarán al seguro
podrían apoyar a alrededor de 896 mil personas.
El gobierno capitalino ofrece un seguro
mensual por 1 mil 942 pesos hasta por medio año y, mientras el
beneficiado busca empleo, recibe cursos de capacitación. En total ha
beneficiado, al menos, a 240 mil personas.
La pensión universal para los adultos
de 65 años será de 1 mil 92 pesos, siempre y cuando no reciban otro
tipo de pensión y tengan un ingreso mensual igual o inferior a 15
salarios mínimos, es decir, 945 pesos. La pensión media del Instituto
Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Seguridad y Servicios
Sociales de los Trabajadores del Estado equivalen a 1 y 1.1 veces al
salario mínimo, alrededor de 1 mil 894 y 2 mil 83 pesos. La otorgada
por el Gobierno del Distrito Federal es de 934.95 pesos.
Es la homologación de los viejos en el abismo de la miseria. Estarán subalimentados, pero no morirán de inanición.
¿Por qué no se les paga esas cantidades a los privilegiados pensionados como José Ángel Gurría, Vicente Fox, los cortos
de justicia o Felipe Calderón? Por 6 años, y no los casi 30 de
cualquier mortal, Calderón recibe una pensión vitalicia por 215 mil
pesos mensuales, además de disponer de 45 militares y 22 marinos para
su seguridad personal y familiar.
Lo social no es muy social. No quedará indemne del pellizquito
fiscal: se reducirán o se eliminarán las exenciones a aguinaldos,
primas vacacionales, fondos de retiro, las cuotas de seguridad social
del trabajador pagadas por los patrones, vales despensa que compensan
la contención salarial y los pagos de miseria, pagos extras, entre
otras baratijas.
La lluvia de impuestos
Antes de elaborar su iniciativa,
es probable que Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray hayan revisado las
proezas tributarias de otras latitudes y las de los ingeniosos Antonio
López de Santa Anna y su entonces ministro de Hacienda, Ignacio Sierra
y Rosso. Éstos impusieron una contribución por cada puerta y ventana de
las casas, por cada caballo frisón (robusto) o flaco, o por mascotas
como un perro, entre otras. Guillermo Padrés, el panista desgobernador
de Sonora, aplicó en 2013 un pago de tenencia de 100 pesos por burros,
caballos o animales de carga. A partir de 2005, en Maryland, Estados
Unidos, los habitantes fueron obligados a pagar por los escusados. En
2002 se impuso en Arkansas, Estados Unidos, un gravamen por los
tatuajes. En Finlandia fracasó el intento de gravar la obesidad (por
razones de salud, desde luego). Por las mismas causas, en 2011,
Dinamarca aumentó el impuesto a las grasas saturadas (mantequilla y
aceite), y Tennessee, Estados Unidos, gravó, entre 2005 y 2009, la
posesión de drogas (sustancias prohibidas, como mariguana, cocaína y
anfetaminas); las consumes, pero antes pagas.
En esa tesitura, los ingeniosos Peña-López de Santa Anna y Videgaray-Sierra y Rosso preparan nuestros devastadores Ingrid y Manuel
tributarios para 2014, unos justificados por la salud pública y
cuestiones ambientales, otros por simple disparate, todos para
bolsearnos: IVA para alimentos y compra de mascotas (perros, gatos y
demás), espectáculos públicos (salvo el teatro y el circo), chicles o
goma de mascar, servicio de transporte público foráneo de pasajeros,
enajenación de oro, joyería, orfebrería, piezas artísticas u
ornamentales, lingotes, congresos y convenciones, impuesto especial a
bebidas saborizadas con azúcares (refrescos y demás) y energizantes; postergación en la reducción de impuestos a la cerveza y el alcohol; impuestos verdes a
la emisión de dióxido de carbono y plaguicidas, a los gases natural,
butano y propano, entre otros productos; la reducción en el ritmo de
aumento del precio de las gasolinas será compensado por el gravamen verde.
Sólo los obtusos que se tragan las
“bondades” de los gravámenes a los bienes nocivos para la salud y el
ambiente, obviando el hecho de fondo: obtener dinero de donde sea.
Se trata de
19 diputados priistas, 12 panistas, 10 perredistas, 4 del Verde, 2 del
Movimiento Ciudadano, 2 del Partido del Trabajo y 1 de Nueva Alianza,
quienes definirán el rumbo de la iniciativa presidencial que contempla
diferentes aumentos de impuestos.
En la imagen, los coordinadores parlamentarios del PRD, PRI y PVEM.
Redacción AN
octubre 9, 2013 3:33 pm
50 diputados federales tienen en sus manos el destino de la iniciativa de reforma hacendaria del presidente Enrique Peña Nieto -que contempla diferentes aumentos de impuestos.
Entre los legisladores de quienes depende el futuro de la reforma fiscal -que después irá al Senado- se encuentran los 7 coordinadores parlamentarios en San Lázaro -quienes influyen en los demás representantes de sus partidos-, así como los 44 miembros de la Comisión de Hacienda y Crédito Público -una
de ellos, también representante de la bancada-, quienes son los
encargados de hacer un dictamen, con base en la propuesta original a la
cual realizarán modificaciones, sumando o restando artículos.
En suma, se trata de 19diputados priistas, 12 panistas, 10 perredistas,
4 del Verde, 2 del Movimiento Ciudadano, 2 del Partido del Trabajo y 1
de Nueva Alianza, quienes definirán el rumbo de la iniciativa
presidencial.
Algunas de las propuestas del Ejecutivo son: gravar con IVA a las colegiaturas, renta de viviendas y su compraventa -las cuales ya han sido rechazadas
varios diputados-, así como cargar con impuesto a los alimentos de
mascotas, boletos de autobuses, espectáculos -excepto circo y teatro-,
así como impuestos al chicle y bebidas azucaradas, entre otras
disposiciones.
Estos son los 7 coordinadores parlamentarios: Estos son los integrantes de la Comisión de Hacienda:
#YoSoy132 celebra un año de su aparición. Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO,
D.F. (apro).- Un grupo de jóvenes clasemedieros –así se presentan–
iniciaron desde la semana pasada una campaña en redes sociales contra
la reforma hacendaria propuesta por el gobierno de Enrique Peña Nieto.
En
un formato similar al que utilizaron en los pasados comicios los
integrantes del movimiento #YoSoy132, de la Universidad Iberoamericana,
los jóvenes calificaron como un ultraje la propuesta gubernamental de
gravar hipotecas, rentas, colegiaturas, espectáculos, alimentos para
mascotas, bebidas de sabor y chicles porque, en su opinión, golpea al
sector de la población que más aporta a la economía del país.
Desde
el pasado 16 de septiembre, justo ocho días después de que el
secretario de Hacienda, Luis Videgaray, presentó la propuesta al
Congreso, una decena de jóvenes realizó un video titulado La Reforma Hacendaria explicada por jóvenes
en el que se detalla cómo impactará la propuesta a la clase media y no
a la clase alta que –consideran–, al ser la que más tiene, es la que
tendría que pagar más.
“En
pocas palabras, esta propuesta con sentido social no tiene nada de
sentido ni de social. Busca pedirle al que más tiene y ¿quiénes son los
que más tienen? Los ricos.
“Los ricos no pagan hipoteca, no pagan
renta, no son pequeños contribuyentes, ellos sólo pagan y ya. Si un
rico quiere a una universidad privada, no tiene que pedir beca, un rico
la paga y ya.
“¿Y quién paga alquiler, quién paga hipoteca, quién
paga educación privada? Yo, nosotros, tú, la clase media, la clase
afectada, los que nos esforzamos, los que queremos un cambio”, afirman
los jóvenes.
Con el formato que dio origen al movimiento
#YoSoy132, hombres y mujeres de no más de 25 años desmenuzaron en cinco
minutos la forma en que el gobierno de Peña Nieto pretende incrementar
la recaudación.
“Si eres joven o no tan joven, si te gusta ir a
conciertos, si quieres rentar una casa, o comprarla. Si tienes perro o
gato o cualquier mascota, si quieres que tus hijos tengan educación
privada, si pagas impuestos, si eres mexicano… esta información te va a
interesar”, dicen en tomas distintas los jóvenes.
Inician con la propuesta de gravar con IVA las mascotas y sus alimentos.
“Tener
un perro o una mascota no es un lujo, pero sí lo será en el futuro. La
iniciativa plantea que quienes adquieran una mascota reflejan una mayor
capacidad contributiva, y esas ‘manifestaciones de riqueza’ deben ser
gravadas, por lo tanto hasta el alimento para mascotas será más
costoso”.
También hacen referencia al impuesto especial sobre
producción y servicio a las bebidas de sabor, que el gobierno justifica
“como un combate a los altos niveles de obesidad que hay en México”.
Se
siguen con el incremento de 23% de ISR a los espectáculos en campo
deportivo y con el 16% de IVA en el caso de los conciertos.
“Si
eres fanático del futbol, beisbol o te encanta ir al estadio nada más a
echarte unas cheves, también a ti te va a afectar, porque van a subir
los precios 23%. Sí, van a aplicar 23% más de ISR a cualquier
espectáculo en campo deportivo. Y no sólo eso, ver a tus bandas
favoritas ahora te va a costar 16% más, pues la propuesta dice que los
espectáculos deberán ser gravados, pues actualmente no se les está
cobrando el queridísimo IVA”, dicen los inconformes.
Y advierten: “Si crees que sólo la diversión será más cara, estás equivocado”.
Hacen
referencia al IVA en colegiaturas propuesto en la reforma hacendaria.
“Imagínate, subirle los precios a la educación privada, la cual
actualmente es muy costosa y no siempre de primer nivel. Tal vez
piensan que la educación privada es un lujo, cuando en verdad es una
necesidad”, afirman.
Uno de los jóvenes dice después: “Total,
logras salir de una universidad privada, ganas más de 500 mil pesos al
año, eres afortunado, pero lo siento, pagas más impuestos.
“Sí,
la propuesta de reforma quiere subir la tarifa del ISR del 30 al 32%.
Esto es aplicable para las personas que ganan más de 500 mil pesos al
año, entonces el empleado, porque no dejamos de ser empleados, que gane
más de 40 mil pesos al mes, tendrá que pagar más en impuestos, ganando
menos”.
Peor aún, dice otro de los muchachos, si alguien quiere
comprar una casa, es mejor que lo piense dos y hasta tres veces porque,
si antes era difícil hacerse de un patrimonio, ahora lo será más porque
el gobierno busca gravar la compraventa de casas y el alquiler.
“O
sea que si quieres comprarte una casa de un millón de pesos, vas a
terminar pagando un millón 160 mil pesos –160 mil pesos es como
comprarte un carro nuevo– y eso es pagándola de contado, imagínate con
una hipoteca de 10 años”, cuestionan.
Y si alguien se considera
un emprendedor e inicia con su “changarrito”, le advierten: “Agárrate
porque también a ti te va a afectar esta reforma pues ya no existirán
los famosos Repeco o pequeños contribuyentes: a ganar como los chicos y
a pagar como los grandes, vas a tener que pagar el IVA bajo el régimen
general, excepto esas grandes empresas que no entiendo cómo logran
evadir tantos millones en impuestos”.
Y para colmo, finalizan,
siguen los gasolinazos que, aunque más leves también afectarán a la
clase media, pues con el aumento de seis u ocho centavos mensuales que
actualmente se aplica, al finalizar el sexenio, el litro de gasolina
costará casi el doble.
Ante este panorama, los jóvenes hacen un
llamado a la población en general a compartir el video, platicar con
amigos y familiares. “No te quedes callado. Un país informado es un
país libre”, finalizan.
El video que fue subido a YouTube por el
usuario LagunitaFilms el pasado 16 de septiembre, cuenta con más de 100
mil reproducciones y circula en otras redes sociales como Twitter y
Facebook.
La
iniciativa presentada propone incrementar los ingresos tributarios del
gobierno federal, pero no a través de una ampliación de la base
recaudatoria sino a través de un incremento en la carga impositiva de
los contribuyentes cautivos.
Por Rolando Hinojosa -Jueves 26 de septiembre de 2013
"(La fiscal) es una reforma limitada por circunstancias políticas en el
país y es consecuencia de lo que se dejó de hacer en 15 años" Juan Pardinas. Director del IMCO
"Grava a los mismos de siempre, a las grandes empresas, y grava de manera muy
importante a las personas físicas cautivas" Luis Sánchez Galguera. Especialista en impuestos corporativos
18 % del PIB es lo que recauda México en impuestos 33 % del PIB es el promedio de recaudación de la OCDE
60 % de los trabajadores mexicanos opera en la economía informal
Según
el sitio oficial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP),
uno de los objetivos de la iniciativa de reforma fiscal presentada por
el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto es promover la formalidad
en el sistema tributario para poder lograr aumentar la recaudación
fiscal del país.
El problema de la baja recaudación fiscal no es un tema nuevo en
México. El país tiene la recaudación más baja, expresada como
proporción del Producto Interno Bruto (PIB), entre los miembros de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
En cifras, esto quiere decir que México recauda aproximadamente el
18 por ciento de su PIB, mientras que el promedio de la OCDE es del 33
por ciento.
La recaudación mexicana también es baja en comparación con el resto
de los países de Latinoamérica, ya que solo Colombia, El Salvador,
Guatemala y Venezuela tienen ingresos tributarios menores que México.
Además, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) subraya
que si no se consideran las contribuciones a la seguridad social y los
ingresos derivados del petróleo, la recaudación fiscal mexicana se
reduce a aproximadamente 10 por ciento del PIB.
Información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI) indica que seis de cada 10 trabajadores mexicanos operan en la
informalidad.
En consecuencia, expertos del sector privado, como Carlos Cárdenas
Guzmán, presidente del Instituto Mexicano de Contadores Públicos,
apuntan que, medido en pesos, el sector informal representa una tercera
parte del PIB de México.
Con su propuesta de reforma, el gobierno federal dice querer
combatir la problemática que esto representa para la recaudación
tributaria.
Sin embargo, en la práctica, los puntos de la propuesta de reforma
parecen tener como objetivo algo muy diferente. La iniciativa
presentada propone incrementar los ingresos tributarios del gobierno
federal, pero no a través de una ampliación de la base recaudatoria
sino a través de un incremento en la carga impositiva de los
contribuyentes cautivos.
Escribiendo para El Financiero, Ricardo Pérez Pérez, coordinador de
comunicación social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, apunta
que medidas como la imposición del IVA a la educación privada y el
sector vivienda, la eliminación de ciertos gastos deducibles, entre
otras, no atacan la informalidad, sino que la fomentan encareciendo la
formalidad.
Menos deducciones
Si se aprueba la propuesta de reforma en su actual estado, las
personas físicas gozarán de menos deducciones fiscales que las que
ahora pueden aprovechar.
La SHCP reporta que los cambios propuestos reducirán las deducciones
especiales en 47 por ciento y el número de regímenes preferenciales en
77 por ciento.
De entrada, la reforma propone adicionar un nuevo rango a la tarifa
del impuesto sobre la renta (ISR), que aplicaría una tasa marginal de
32 por ciento a las personas físicas con ingresos gravables superiores
a 500 mil pesos anuales. La tasa para las personas morales se
mantendría en 30 por ciento.
La reforma además eliminaría la deducción inmediata y la deducción
lineal al 100 por ciento, y prohibiría la deducción de pagos a partes
relacionadas residentes en México o en el extranjero que no se
encuentren gravados o que lo estén con una tasa menor al 75 por ciento
del ISR mexicano.
En cuanto al consumo, se propone reducir el monto deducible de los
automóviles de 175 a 130 mil pesos, sin considerar el IVA, además de
que se propone reducir la cuota máxima de deducción diaria en el
arrendamiento de vehículos de 250 a 200 pesos.
Además, la iniciativa contempla la eliminación de la deducción por consumo en restaurantes.
En lo referente a la remuneración laboral, se propone que solo
proceda la deducción de hasta el 41 por ciento de las remuneraciones
exentas otorgadas al trabajador, guardando la relación entre la tasa
del impuesto empresarial de tasa única (IETU) que se derogaría y la
tasa del ISR empresarial.
Además, como requisito para poder deducir los vales de despensa se
propone que estos se otorguen a través de monederos electrónicos
autorizados por el Sistema de Administración Tributaria (SAT).
También se contempla considerar como no deducibles las cuotas de seguridad social del trabajador que son pagadas por el patrón.
Nada integral
La revista Forbes reporta que, en la opinión de Luis Sánchez
Galguera, especialista en impuestos corporativos de la empresa de
servicios profesionales Deloitte, la reforma fiscal propuesta por el
ejecutivo federal “dista mucho de ser integral”.
“Trata de ser recaudatoria, pero se queda corta al no modificar el
tema del IVA. Finalmente grava a los mismos de siempre, a las grandes
empresas, y grava de manera muy importante a las personas físicas
cautivas”, agrega el experto.
Juan Pardinas, director del IMCO, ha observado que la propuesta de
reforma fiscal generaría más obligaciones que derechos para los
contribuyentes cautivos, y que no hará que las finanzas gubernamentales
dejen de depender de los ingresos petroleros.
Pardinas ha afirmado que “es una reforma limitada por circunstancias
políticas en el país y es consecuencia de lo que se dejó de hacer en 15
años”.
El Banco de México fue sorprendido por la caída de la actividad económica
Roberto González Amador y Reuters
Periódico La Jornada
Jueves 26 de septiembre de 2013, p. 22
La
economía mexicana mantendrá, incluso hasta el próximo año, una tasa de
crecimiento inferior al potencial que tiene para desarrollarse, aseguró
Bank of America Merrill Lynch (BoA-ML). La firma sostuvo que el Banco de México fue sorprendido
por una caída de la actividad económica mayor a la proyectada. La
agencia Reuters aseguró que la economía mexicana está en riesgo de caer
en recesión.
En el primer semestre del año la economía mexicana se desaceleró
fuertemente, anotó BoA-ML. En particular, el segundo trimestre mostró
un decrecimiento de 0.7 por ciento en comparación con el primer
trimestre, por primera vez desde 2009. Hay varias causas detrás de la
desaceleración, pero las más importantes son la débil demanda externa y
el bajo gasto público, abundó.
Parece que el Banco de México fue tomado por sorpresa, dado que los pronósticos publicados en su reporte de inflación de agosto no incluían una desaceleración tan fuerte,
comentó. En particular, la trayectoria más probable para la brecha de
producción todavía tenía un número positivo en 2014 y un pronóstico de
crecimiento del PIB entre 2 y 3 por ciento para 2013 y entre 3.2 y 4.2
por ciento para 2014.
“En las más recientes declaraciones del banco central, publicadas el
viernes en la minuta de su última reunión de política monetaria, y
también en una reunión que sostuvimos con un miembro de la junta de
gobierno, aprendimos que el banco central ahora ve el crecimiento para
2013 ‘considerablemente por debajo’ del pronóstico publicado en agosto,
y también prevé que el crecimiento en 2014 estará por debajo de su
pronóstico de agosto”, comentó Bank of America Merrill Lynch.
Con el nuevo pronóstico del banco central sobre el crecimiento del PIB, la brecha de producción se mantendrá en territorio negativo hasta 2014. También se espera un alto grado de holgura por un periodo prolongado.
Para responder al entorno de menor crecimiento, consideró, el banco
central reducirá otra vez su tasa de referencia (lo hizo en un cuarto
de punto hace dos semanas), que ahora es de 3.75 por ciento anual.
La expresión brecha de producción negativa alude a que el crecimiento de la actividad será inferior al potencial de desempeño que tiene.
No habrá más remedio que bajar la tasa
En un análisis divulgado este miércoles, Reuters
consideró que la economía mexicana corre el riesgo de caer otra vez en
recesión y el banco central no tendría más remedio que reducir la tasa
clave de interés para contrarrestarla, incluso cuando eso avivaría la
salida de dólares si Estados Unidos recorta su plan de estímulo.
La deprimida demanda estadunidense y la poca productividad que el
gobierno mexicano intenta resolver con un paquete de reformas, han sido
un lastre para el ritmo económico del país, según Reuters. Y llevaron a
bajar dos veces el cálculo gubernamental de expansión para este año del
3.5 por ciento original al 1.8 por ciento actual, agregó.
Los temores en el frente económico son mayores ante la eventual
volatilidad financiera que traería un recorte en el plan de recompra de
papeles soberanos de la Reserva Federal (Fed), medida que provocaría un
aumento en las tasas de los bonos del Tesoro y una migración de muchos
dólares invertidos en México, dijo el servicio noticioso.
Es un terreno difícil (...), pero finalmente, como el banco
central se siente cómodo con los precios, puede usar la tasa de interés
para ayudar a la economía si se está desacelerando fuerte, dijo a Reuters Carlos Capistrán, economista de Bank of America/Merrill Lynch.