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11/05/2013

Sobre la liberación de Alberto Patishtán



Magdalena Gómez
Que el profesor tzotzil Alberto Patishtán esté fuera de prisión es una excelente noticia, sin duda, aun cuando no se ha puesto fin a la injusticia que significó su estancia en varias cárceles, incluso en un penal de alta seguridad, durante 13 años de una condena de 60, sin que se lograra que el Estado reconociera su inocencia. Y todo ello lo vivió con una digna postura, un ánimo ejemplar de solidaridad con los otros presos y una enorme fortaleza frente a las adversidades de todo tipo que debió enfrentar.
No obstante que él expresa el ánimo de quien está en paz consigo mismo, en sus declaraciones a la prensa tras recibir el indulto, fue claro al señalar con toda justeza que su prioridad inmediata es atender su salud y estar con su hija, hijo y nieta, lo que implica asumir que es necesario respetarle sus tiempos. Sobre su misión, señaló que motivos para seguir luchando y reclamar justicia hay muchos, y prosiguió: ¡Zapata vive! Y la respuesta de activistas presentes fue: ¡La lucha sigue!
Dicho esto, y sin ánimo de que nos acusen de que no sabemos triunfar, resulta necesario reflexionar sobre las circunstancias que derivaron en el indulto del Presidente de la República, porque éstas atañen a la agenda de derechos humanos y más aún a los conflictos latentes en Chiapas ante la muy prolongada suspensión y crisis profunda del diálogo del EZLN con el gobierno federal.
En primer lugar debemos reiterar que en el caso Patishtán fallaron tanto la procuración como la administración de justicia a todos los niveles y la Suprema Corte de Justicia de la Nación debería revisar a profundidad y asumir su responsabilidad directa cuando rechazó abordar el reconocimiento de inocencia por no considerar relevante el caso y se remitió al tribunal colegiado del Poder Judicial de la Federación con sede en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el cual lo rechazó el pasado 12 de septiembre. ¿Cuántas situaciones de excepción se perfilan ante las fallas al debido proceso consuetudinarias, por cierto? ¿No será momento de que se legisle sobre la responsabilidad de jueces que violentan derechos humanos en su función pública? ¿Es necesario acotar la presunción de probidad y la autonomía de que gozan quienes deberían impartir justicia?
Por otra parte y ubicando el caso Patishtán, el trayecto para llegar a la victoria de su libertad formal fue producto directo de la más amplia movilización nacional e internacional. Así lo entendieron desde el Poder Legislativo y Ejecutivo y ello no es menor, ni se trata de negar los méritos de la cadena de actores sociales y políticos que expresaron esta consigna en la rueda de prensa el pasado 31 de octubre: A Alberto Patishtán / nadie lo indultó / el pueblo organizado/ su libertad ganó. No se trata de rendir pleitesía a quienes actuaron como aliados en la etapa final y tejieron en el Legislativo la reforma al Código Penal en la que se basó Peña Nieto, incluido el procesamiento político expresado simbólicamente en la comida con el pleno de la Corte un día antes del indulto, que en los hechos les corrige la plana aun cuando jurídicamente no sea reconocimiento de inocencia. Que buscan legitimidad, no lo dudo, pero tampoco podemos negar que cumplieron una función institucional importante y ésta se relaciona con la posibilidad de que el derecho recupere su sentido social, así sea por excepción.
El profesor Patishtán comentó: “En la cárcel nos decían: ‘¡Aquí acabó el derecho, ya no hay nada qué hacer!’ Y yo dije: ‘Aquí hay mucho qué hacer… Está todo al revés’”. Es por ello absolutamente congruente lo que respondió cuando la prensa le pidió un mensaje para el autor formal de su indulto: que siga haciendo cosas buenas. No estaría mal que siguieran este consejo, pero sabemos que la decisión unánime del Congreso para la reforma penal y el indulto mismo desde el Ejecutivo no modifican el proyecto que desde Los Pinos llaman transformador y desde la sociedad calificamos de privatizador. Bien señalaron las organizaciones de la Red Todos los Derechos para Todas y Todos, que está pendiente la investigación sobre los hechos que en 2000 privaron de la vida a siete policías en el paraje de Las Limas, municipio de El Bosque, lo demandan sus familias y también es parte de lo que Amnistía Internacional señaló como la necesidad de la rendición de cuentas.
Por lo pronto, Alberto Patishtán tiene libertad absoluta, pues, como él ha dicho, nunca dejó de ser libre. También requiere cuidados no sólo médicos, sino acompañamiento cuando regrese a Chiapas, donde le esperan sus simpatizantes, pero también algunos de los que quisieron acabarlo. Por fortuna, contamos con él, que ha demostrado que dentro y fuera de la prisión es un maestro con autoridad moral ganada a pulso. Su identidad indígena y valores muestran el sentido humanista de la lucha por la justicia.

9/25/2013

“Los malos gobiernos no pueden resolver estos problemas de injusticia pero el pueblo sí”


LibertadPatishtan


Reporting on Resistances

Patio del CERESS número 5, Centro Estatal para la Reinserción Social de Sentenciados, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. "Somos testigos de la inocencia de Patishtan", dijo don Pascual, del Movimiento del Pueblo de El Bosque por la Libertad de Alberto Patishtan justo después de hacerle entrega en nombre de todo su pueblo y en frente de los presos que estaban en el patio del penal número 5, de un cuadro en el que enmarcaron un simbólico reconocimiento de inocencia para el profesor tsotsil.
“Los malos gobiernos, vimos, no pueden resolver estos problemas de injusticia pero el pueblo sí, nosotros sí hacemos nuestro trabajo y como somos testigos de su inocencia, le entregamos su reconocimiento”, comentó don Pascual en español y en tsotsil agregando que dirán las veces que haga falta que “el profe es inocente, con la frente levantada y con la sangre que corre por nuestras venas”.
Hoy es el día del preso en México. Héctor Patishtan, hijo de el maestro tsotsil, viajó desde la Ciudad de México y se encontró en la puerta del penal con el maestro Martín Ramírez, Carmen y Pascual de El Movimiento de el Pueblo de El Bosque. Llegaron temprano. Una larga fila de familiares de otros presos esperaban fuera del presidio con paciencia para celebrar junto a los suyos este día simbólico en el que no dejaban de entrar pasteles por decenas, ollas mole y todo tipo de comida mexicana casera hecha con muchísimo amor y esperanza por los familiares. Obviamente no faltaron las visitas de los que se convirtieron en amigos inseparables de Patishtan y Alejandro Díaz Santis por apoyarles, “desde fuera” en la lucha por su inocencia.
Llegó también el Obispo de Saltillo Raúl Vera, vestido en su traje Dominico, quien insistió en que Patishtan es un verdadero defensor de los derechos humanos, de los que están dentro de la cárcel y de los que están fuera. “Las personas crucificadas son más fuertes que los que no lo están”, añadió justo al finalizar una misa que se llevó a cabo en una capilla situada dentro del recinto de la cárcel durante la que pronunció mensajes de libertad e insistió en el reconocimiento de inocencia de el profesor tzotzil. Vera recordó también las palabras de Tatik Samuel quien decía que la prueba de que es posible un mundo diferente es que lo estamos construyendo, “lo que Alberto está construyendo aún privado de su libertad”, añadió.
Hasta maestros de la Sección 7 y 40 llegaron hoy al patio del CERESS 5 para apoyar al profesor y reiterar que dentro de sus demandas al gobierno se encuentra la liberación de su compañero, el profesor Patishtan. “El magisterio no es ajeno a lo que pasa con Patishtan en esta etapa de lucha, es nuestro compañero y su libertad está en las exigencias de nuestro pliegue de demandas”, comentó Manuel de Jesús Mendoza Vázquez, de la Sección 7 después de anunciar la megamarcha de maestros que tendrá lugar mañana en Tuxtla Gutierrez a las 9 a.m
“Hoy, día de la Virgen de la Merced, que da amparo a los reclusos, tenemos un evento especial”, comentó Alberto Patishtan visiblemente emocionado por la presencia de su hijo, amigos y abogado, Sandino Rivero. “Bienvenidos, sólo hoy -dijo entre risas- a todos los que me siguen apoyando y a don Raúl Vera y a Felipe” -refiriéndose al Obispo de la diócesis de San Cristóbal Felipe Arizmendi, quien también hizo acto de presencia y aunque no quiso dar largas palabras dijo: “pese a las diferencias en la lucha, por los derechos humanos estamos unidos”, un comentario rápido antes de abandonar el patio y después de que algunos presos le insistieran en que hablara.
“Ustedes me dan fuerza para seguir”, prosiguió Patishtan. “Mi misión es ayudar a los demás; como humanos a veces nos tambaleamos pero todos hemos venido para vencer. Este golpe que nos han dado -el no reconocer su inocencia- nos da más aire para atacar el doble. A veces pensamos que un golpe es el fin de la lucha pero tal vez es el inicio y hay que seguir en el camino sin desesperarse por las adversidades”. Con estas palabras esperanzadoras, Patishtan agradeció la presencia de familiares, amigos y luchadores sociales que se desplazaron hoy hasta el CERESS 5 para celebrar el día de el preso y al grito de“presos políticos libertad” levantaron el puño en alto frente a todos los otros presos quienes, con sus familiares y visitas, se unieron al grito de libertad en un día tan especial como hoy, el día del preso”.
Blog de la autora: http://martamoli.wordpress.com/
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

9/15/2013

No puedo aceptar ni dos días estar preso por algo que no cometí”


Entrevista en vídeo desde la cárcel con el profesor Alberto Patishtán

desInformémonos



En un video desde la cárcel de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en la que vive los que pueden ser sus últimos dos días tras las rejas, el preso tzotzil Alberto Patishtán declara que su lucha es porque “no puedo aceptar que me echen la bronca de un montón de delitos, cuando mi conciencia está limpia. No puedo aceptar ni dos días estar preso al no cometer algo”. Patishtán relata en entrevista concedida en julio de 2013, que el problema político que lo llevó a ser acusado del homicidio de siete policías en el año 2000, inició con la petición de destitución del entonces presidente municipal de El Bosque, en el estado de Chiapas, y por “reclamar las necesidades de la gente”. Afirma que se encuentra tranquilo ante la próxima decisión del Primer Tribunal Colegiado de Circuito con residencia en Tuxtla Gutiérrez, programada para el jueves 12 de septiembre.
El considerado por la comunidad nacional e internacional como preso político señala que, aunque “sufrió mucho” y perdió familia, “a veces tiene que pasar eso para que otra gente se dé cuenta de lo que vivimos nosotros”. Patishtán se define como “uno de los muchos que estamos presos injustamente en cualquier cárcel, muchas veces por no saber hablar el español, por no tener dinero, por no saber leer y escribir”.
Fuente: http://desinformemonos.org/2013/09/claro-que-he-sufrido-mucho-pero-a-veces-tiene-que-pasar-esto-para-que-otra-gente-se-de-cuenta-de-lo-que-vivimos-alberto-patishtan/

9/13/2013

Alberto Patishtán y los maestros



Adolfo Gilly

La denegación de justicia al profesor tzotzil Alberto Patishtán es una decisión material y simbólica capital en la política de desmantelamiento de los pilares constitucionales de la nación emprendida por el gobierno de Enrique Peña Nieto (elegido apenas con 37 por ciento de los votos atribuidos) y por sus aliados en el Pacto por México, el PAN y el PRD.

Los maestros movilizados en las plazas y calles de México y de otras muchas ciudades del país son, por el contrario, símbolo y realidad, en conciencia y en acción, de una nación que busca cómo defenderse y resistir al vendaval de las finanzas, los ricos, el crimen, la intromisión policial, militar y logística del poderoso vecino del norte y la ineptitud –real o simulada– de sus propios gobernantes.

* * *

La televisión, en tanto instrumento de Estado, está cumpliendo en esta ofensiva, hoy como nunca, la función de punta de lanza de la desinformación y la deseducación del pueblo; y de ariete brutal hoy contra los maestros, ayer contra los estudiantes de #YoSoy132 y siempre contra toda movilización de este pueblo en defensa de su vida, su nación y sus derechos.

Esa ofensiva plagada de mentiras, ignorancia e interés se propone desmantelar a sabiendas y con prisa los cimientos constitucionales sobre los cuales se alza todavía hoy el pacto estatal mexicano: con prisa, porque no quieren dar tiempo a la organización de la resistencia nacional contra esos planes; a sabiendas, porque la propaganda para la entrega del petróleo y de otras riquezas de la nación al capital extranjero –y a su poderío militar– está hecha de un indescriptible tejido de mentiras y falacias que sus autores no pueden ignorar.

No es la menor de ellas la afirmación de que la entrega de la explotación del subsuelo a los capitales extranjeros sería la continuación fiel del pensamiento y la política del presidente Lázaro Cárdenas. Es preciso carecer de escrúpulos morales e intelectuales para decirlo.

En estos días y meses el gobierno federal, con sus aliados y subordinados en el Pacto por México, quiere destruir, en una especie de guerra relámpago, los pilares legales seculares alzados por el pueblo de México y una generación de gobernantes leales a la nación y a su pueblo, y no al dinero.

* * *

La joya de la corona política que esta ofensiva se propone recuperar para el mando presidencial es la ciudad autónoma de México, perdida para ellos desde la insurrección cívica y electoral de 1997.

La Presidencia sueña con restablecer su mando inmediato sobre la sede de los poderes nacionales, esta ciudad antigua, democrática, organizada, solidaria, plebeya y respondona. En estos días quiere que el gobierno de la ciudad se haga cargo de la represión contra los maestros, los estudiantes, los trabajadores electricistas, los universitarios y otros sectores que se han plantado en las calles frente a la ofensiva privatizadora.

Los maestros tienen razón. Sin movilización, las declaraciones, las reuniones y los diálogos no bastan. Un gobierno que mantiene en ruinas tantas instalaciones escolares y publica libros de texto plagados de errores de ortografía, dice querer evaluar a los maestros cuando lo que en realidad se propone es destruir sus derechos laborales y sus organizaciones.

El mismo sentido tienen las intenciones y la política para destruir a las normales rurales, focos de enseñanza para los pueblos campesinos e indígenas y de resistencia en defensa de sus derechos, sus bienes, sus historias, sus idiomas y sus vidas.

* * *

En esta turbulencia la confirmación de la arbitraria condena al profesor Alberto Patishtán, la decisión judicial según la cual debería pasar en las cárcel los próximos 47 años de su vida, adquiere un peso y unas dimensiones de alcance nacional mucho más allá del tribunal que la dictó.

Esta decisión dice que el gobierno federal está decidido a cumplir las amenazas del candidato presidencial Enrique Peña Nieto en la Ibero: responder con la violencia del Estado a las demandas y las acciones de los pueblos campesinos e indígenas en defensa de sus derechos, sus pueblos y sus vidas.

La condena contra el profesor Patishtán es una amenaza declarada contra los maestros en movimiento; contra los pueblos indígenas en todo el territorio nacional; contra los pueblos zapatistas de Chiapas y sus gobiernos autónomos; y, a más largo alcance, contra la autonomía, la independencia y los derechos de maestros, profesores y estudiantes en todo el sistema educativo nacional.

Tomemos muy en serio esta sentencia contra un hombre inocente.

Los maestros tienen razón. Alberto Patishtán debe ser liberado. Los derechos laborales no se tocan. El subsuelo y el suelo de México pertenecen a la nación y al pueblo mexicano.

Alberto Patishtán: mensaje de Estado



Luis Hernández Navarro

Alberto Pathistán no es una secuestradora francesa como Florence Cassez, ni un narcotraficante como Rafael Caro Quintero, ni uno de los asesinos de la matanza de Acteal. Es un profesor toztzil, integrante de la otra campaña, injustamente preso desde hace 13 años. Ella, ellos y él no son lo mismo. A Cassez, Caro Quintero y los paramilitares de Chenalhó la justicia los dejó en libertad a pesar de ser culpables. Al maestro Pathistán el sistema de justicia lo tiene en la cárcel no obstante ser inocente.

El Poder Judicial tuvo estos días la posibilidad de enmendar el daño hecho con el indígena tzotzil del municipio de El Bosque. Pero este jueves el primer tribunal colegiado del vigésimo circuito con sede en Chiapas declaró infundadas las pruebas con las cuales sus abogados buscaban obtener su absolución.

Ignominia sobre oprobio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió ser cómplice de la injusticia y se lavó las manos. Apenas el pasado mes de marzo, su primera sala resolvió, por tres votos contra dos, no retener la competencia sobre el incidente de reconocimiento de inocencia del maestro. El proceso fue retornado al tribunal que declaró infundadas las pruebas a favor de Pathistán.

En un país en donde la aplicación del derecho tiene tras de sí un fuerte sesgo político y en donde los jueces rara vez son independientes del Ejecutivo, la resolución de los magistrados del primer tribunal colegiado del vigésimo distrito, Freddy Gabriel Félix Fuentes, Manuel de Jesús González Suárez y Arturo Eduardo Centeno Garduño, sólo puede interpretarse como un mensaje de Estado. Un mensaje enviado tanto al mismo encarcelado como a quienes ven en él un emblema de la lucha contra la injusticia. El maestro es un rehén del poder.

Alberto Pathistán no es cualquier detenido: es el preso político de mayor notoriedad en el país. Es una figura emblemática del movimiento indígena, en que se resume la discriminación racial, el desaseo procesal y el uso faccioso de la justicia que privan hacia los pueblos originarios. Un símbolo de dignidad frente a los abusos del poder.

Literalmente, miles de voces dentro y fuera de México han exigido su liberación inmediata. El pueblo creyente, el EZLN, el movimiento indígena, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), Amnistía Internacional y cientos de organismos defensores de derechos humanos e intelectuales públicos están convencidos de su inocencia y demandan su libertad. Es a ellos a quienes el Estado dijo su última palabra: sus razones no me importan; los escucho pero no les hago caso.

La historia es conocida. El 12 de julio de 2000, en el paraje Las Lagunas de Las Limas, Simojovel, fueron emboscados siete policías. Ese día y a esa hora, Pathistán estaba a muchos kilómetros de distancia de ese lugar. No importó. Igual lo responsabilizaron de los asesinatos. Fue sentenciado por los delitos de delincuencia organizada, homicidio calificado, portación de armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas y lesiones calificadas. En su juicio no hubo traductores. Los testigos mintieron y no se presentaron evidencias sólidas de su culpa. A los jueces les tuvo sin cuidado. Él fue a parar a la cárcel.

En todo el país, los pueblos indígenas resisten la devastación ambiental y el despojo de sus tierras, territorios, aguas y semillas. Para enfrentar la inseguridad pública y defenderse han formado policías comunitarias. Mantener en prisión a Pathistán es un aviso del México de arriba de lo que les puede suceder si persisten con la obstinación con la que lo han hecho, en la defensa de sus recursos naturales y sus formas de ejercer justicia.

Cientos de miles de maestros exigen la derogación de las reformas laborales disfrazadas de educativas recientemente aprobadas por el Congreso. En sus movilizaciones y su pliego petitorio demandan que el profesor detenido, uno de los suyos, sea liberado. Negarle que salga de la cárcel es una advertencia de lo que les aguarda a ellos de no suspender sus acciones de desobediencia.

El zapatismo sigue empecinado en autogobernarse y conservar las armas, al margen de las instituciones gubernamentales. Sigue siendo una fuente de inspiración y ejemplo para muchas comunidades indígenas en el país. Tener tras las rejas al adherente de la otra campaña es un aviso de que la guerra contra los rebeldes del sureste mexicano no ha terminado.

En un país en el que el derecho se aplica regularmente contra la justicia, al Estado mexicano le tiene sin cuidado el que Alberto Pathistán sea inocente y el que su juicio esté lleno de irregularidades. No le incomoda el que su encarcelamiento sea un escándalo internacional. Quiere, simple y llanamente, mandar un mensaje para que quienes simpatizan con el profesor y su causa escarmienten. No lo logrará. Como lo hace Pathistán, los muchos que se solidarizan con él, resisten y seguirán resistiendo.
Twitter: @lhan55

9/11/2013

Inician plantón por la libertad de Patishtan y el retorno con justicia de los desplazados de Puebla




I ntegrantes del Pueblo Creyente del equipo tsotsil de la Diócesis de San Cristóbal, miembros del Movimiento de El Bosque por la liberación de Alberto Patishtan y 19 de los desplazados del ejido Puebla iniciaron hoy u n plantón que durará 3 días, en frente de la Catedral de San Cristóbal de Las Casas. Ayunarán y orarán por la liberación del profesor Alberto Patishtan - en manos de l poder judicial federal que dictaminarán dentro de 3 días- y por el retorno con justicia de los desplazados del ejido Puebla, en el municipio de Chenalhó – entre los cuales hay miembros de Las Abejas de Acteal, Bases de Apoyo del EZLN, Pueblo Creyente, católicos y bautistas.

“No queremos otro Acteal”

El pasado 26 de agosto se desplazaron de manera forzada a la Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal 98 personas de 17 familias católicas y bautistas de la colonia Puebla. El motivo fue la amenaza de un ataque dirigido por partidarios del comisariado ejidal del municipio y pastor evangélico Agustín Cruz Gómez. Acteal no recibía desplazados desde 2001, cuando centenares de sobrevivientes de la matanza perpetrada en 1997 –en la que asesinaron a 45 tsotsiles- regresaron a sus tierras.

Nicolás Cruz Pérez, desplazado de Puebla, comentó que temen que se repita otro Acteal. “Son los mismos personajes del comisariado ejidal los de hoy y los del 97. Ellos fueron los que formaron los paramilitares por aquel entonces dando ordenes a las familias para que compraran armas en su comunidad. No queremos otro Acteal y no queremos ser otra vez desplazados”.
Al preguntarle por los nombres de los responsables señaló al comisariado ejidal actual, Agustín Cruz Gómez y a Lorenzo Gutiérrez Gómez, entre otros. Además, añadió que necesitan ir a ver a las 12 familias católicas que se quedaron allá “con miedo y tememos que los agredan, pues a cada rato pasan grupos de personas a amenazarles y tirarles piedras con resorteras”.

El problema en Puebla parecía, a primera vista, ser consecuencia de un conflicto religioso incitado por las autoridades ejidales -todos miembros de iglesias evangélicas y presbiterianas.
 Según contó Cruz Pérez, todo empezó con el pretexto de una disputa por el edificio de la ermita católica pero al parecer tiene que ver con el regreso de los paramilitares que fueron sentenciados por participar en la masacre de Acteal, y han sido liberados. Vale recordar que el pasado 10 de abril La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ordenó la inmediata liberación de 15 de los condenados por la matanza de Acteal, entre ellos, Jacinto Arias Cruz, único paramilitar de Puebla que fue encarcelado. Mientras, el profesor tsotsil Alberto Patishtan lleva 13 años en la cárcel con una condena de 60.

“Queremos la libertad para Patishtan”

“Le pediremos a Dios que las autoridades federales estatales y locales tengan corazón de carne y no de piedra. Llevamos 13 años luchando por la libertad de un inocente. Queremos también que los hermanos de Puebla tengan justicia hoy y no dentro de 13 años”, comentó el profesor Martin Ramírez López, del Movimiento de El Bosque por la Libertad de Alberto Patishtan quien aseguró que más de 1.000 personas de la comunidad de El Bosque ayunarán hasta el próximo jueves y orarán desde sus casas por la libertad del maestro tsotsil.

Para Patishtan empieza la cuenta atrás hacia su libertad - que ahora está en manos de tres magistrados - o hacia la continuación de una lucha que empezó hace 13 años cuando fue injustamente encarcelado “Decidan lo que decidan, mi papá es inocente. Ya tuvimos la experiencia de la Suprema Corte que no quiso pronunciarse y estamos preparados para todo”, comentó Gaby Patishtan quien aseguró que tanto en la Ciudad de México –en donde radica ahora su hermano Héctor- como en otras ciudades del mundo se han planeado acciones hasta el próximo día 12.

El problema no es un conflicto interreligioso entre católicos y evangélicos”

En Puebla se violentó y agredió tanto a bases de apoyo zapatistas como Abejas y miembros del Pueblo Creyente, e incluso a seguidores de otras iglesias cristianas. Coincide que ninguno milita en un partido político concreto. En este sentido resurge la aserción que expresó la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal en un comunicado publicado el pasado 4 de septiembre: "está muy claro que esta violencia es consecuencia de la impunidad y de la guerra sucia, diseñada por el Estado Mexicano desde el año de 1994, la cual culminó con la masacre de Acteal el 22 de diciembre de 1997".

Mientras acababan de montar la carpa para el plantón, Sacario Hernández Hernandez, representante del Pueblo Creyente de la Diócesis de San Cristóbal comentó que apoyan de forma incondicional a los tsotsiles desplazados de Chenalhó y a los niños que están llorando en Acteal. “Orar, ayunar y caminar hacia la justicia es lo que debemos hacer ahora. Además, hay que insistir en que no sólo los católicos fueron expulsados sino también dos evangélicos adventistas que ahora están desplazados en Acteal, por lo tanto, el problema no es un conflicto interreligioso entre católicos y evangélicos, hay algo más”.

“Queremos justicia para los desplazados y vivir en paz”, sentenció Hernández, quién anunció que el próximo jueves 12 habrá una peregrinación en San Cristóbal convocada por 10 parroquias que forman parte de l Pueblo Creyente congregando las demandas de justicia tanto para el caso Puebla como para Patishtan.

El Colectivo Koman Ilel estará retransmitiendo en vivo desde el plantón enfrente de la Catedral de San Cristóbal de Las Casas a partir de mañana martes y hasta el miércoles de 9 a.m a 9 p.m.

Blog de la autora: http://martamoli.wordpress.com/2013/09/10/inicia-planton-por-la-libertad-de-patishtan-y-el-retorno-con-justicia-de-los-desplazados-de-puebla/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


7/17/2013

Alberto Patishtan: resistir desde la cárcel






El 12 de junio del 2000, el profesor tzotzil Alberto Patishtan se encontraba en una reunión de trabajo. Así lo constatan la lista de asistencia a la reunión y los testimonios de sus compañeros. Al terminar la junta, Patishtan se dirigió al municipio de Simojovel, Chiapas, donde amigos y conocidos le informaron que horas antes había ocurrido un enfrentamiento en la zona. Efectivamente, unas horas antes, cuando el profesor Patishtan se encontraba en la reunión, fue emboscada una patrulla en la carretera Las Limas. El saldo: siete personas asesinadas y dos lesionadas; entre estas últimas, el hijo del presidente municipal de El Bosque.
Patishtan se enteró por un conocido, que en aquel entonces era regidor del municipio, que buscaban culparle a él de la emboscada. Los rumores sobre la posible acusación fueron creciendo; pero Patishtan, consciente de su inocencia, decidió seguir con su vida de forma normal.
Siete días después de los sucesos, el 19 de junio del 2000, cuatro hombres vestidos de civil abordaron a Alberto Patishtan. Sin mostrarle orden de aprehensión ni decirle nada, lo subieron a una camioneta y lo trasladaron a las oficinas de la procuraduría del estado en Tuxtla Gutiérrez, Chis. Ahí comenzó el largo martirio.
Patishtan fue obligado a declarar sin la presencia de un abogado, fue arraigado por 30 días en un hotel y luego fue trasladado al Centro de Readaptación Social (CERESO) No. 1 en Cerro Hueco, Tuxtla Gutiérrez.
Aunque la imputación del delito a Patishtan es completamente falsa, el profesor supuso que todo se trataba de una venganza política por las críticas que había hecho al presidente municipal. Entendió entonces que la verdadera causa de su encarcelamiento era no haber guardo silencio ante la injusticia.
Al llegar a la cárcel de Cerro Hueco, Patishtan conoció a otros presos políticos, entre ellos muchos zapatistas, que se habían organizado para denunciar las pésimas condiciones carcelarias y también para evidenciar su injusta reclusión. Conoció así el colectivo La Voz de Cerro Hueco, conformado en la segunda mitad de la década de los 90’s y el cual agrupaba principalmente a indígenas Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En el año 2000 se conformó otro colectivo de presos en la misma prisión: La Voz de la Dignidad Rebelde, los cuales realizaron una huelga de hambre y cocieron sus labios. Para ese entonces, Patishtan –quien apenas llevaba unos meses preso- ya era parte activa del colectivo.
Casi dos años después de su detención, el 18 de marzo de 2002, Patishtan fue sentenciado a 60 años de prisión. Pero con la fortaleza moral y espiritual que lo caracterizan, el profesor tzotzil continuó con su lucha.
En julio de 2004 los presos de Cerro Hueco fueron trasladados a una nueva prisión: el CERESO no. 14, conocido como El Amate –por el tipo de árbol que crece en la región-. Los presos fueron trasladados en condiciones inhumanas: atados y amontonados en tráileres para ganado. Las condiciones de vida en El Amate fueron aún peores: la prisión ni siquiera estaba terminada, los alimentos básicos no les eran garantizados a los presos y en más de una ocasión se les negó el derecho a ser visitados. Estos hechos desembocaron en protestas por parte de los reclusos, los cuales terminaron por amotinarse unas semanas después.
Un año más tarde, en junio de 2005, el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN dio a conocer la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, documento con el que iniciaron un nuevo proceso organizativo y de articulación a nivel nacional. Los antiguos integrantes de La Voz de la Dignidad Rebelde –entre ellos Alberto Patishtan- conocieron el documento y dado que se encontraban en una nueva cárcel y había nuevos integrantes, decidieron formar un nuevo colectivo. El 5 de enero del 2006 nació La Voz del Amate, colectivo que inmediatamente se declaró Adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Ese mismo día, el Subcomandante Insurgente Marcos, quien viajaba rumbo a Tuxtla como parte de las actividades de la Otra Campaña, decidió parar el convoy en el que viajaba y hacer un breve mitin a las afueras del penal. En el acto, Marcos hizo saber a los guardias de la entrada y a quienes lo acompañaban que dentro de esa prisión estaban compañeros suyos y que estarían al pendiente de los procesos. Desde entonces, La Voz del Amate ha mantenido una relación cercana con el zapatismo, la cual se ha reforzado con la inclusión de personas Bases de Apoyo Zapatistas al colectivo.
Pronto comenzó a ubicarse al profesor Patishtan como una figura clave en La Voz del Amate: su experiencia, sus conocimientos y su carisma lo hacían destacar entre el resto de sus compañeros.
En 2008, Zacario Hernández Hernández, indígena tzotzil también apresado injustamente, inicio una huelga de hambre exigiendo su libertad. Zacario señaló en aquel entonces que prefería morirse a pagar una condena por un delito que no cometió. Unos días después de la huelga iniciada por Zacario, los integrantes de La Voz del Amate decidieron sumarse a la exigencia de su compañero de prisión. Hicieron lo mismo otros reos de las cárceles de San Cristóbal de las Casas y Playas de Catazajá también en Chiapas y de Tacotalpa en Tabasco.
Luego de 36 días en huelga de hambre, Zacario obtuvo su boleta de libertad. Animados por este triunfo, otros presos en El Amate decidieron continuar con la huelga para exigir que se revisaran sus casos. Duraron 41 días sin comer y sólo levantaron su protesta cuando el gobierno del estado instaló una mesa de revisión de expedientes. Dicho proceso desemboco en la liberación de casi 50 personas presas injustamente. Sin embargo, a pesar de que en las mesas se detectaron violaciones al proceso penal de Alberto Patishtan, las instancias correspondientes decidieron mantenerlo preso.
Patishtan no se rindió y su lucha pronto encontró eco en distintos rincones del mundo. En 2010 fue reconocido con el premio “Jcanan lum jtatik Samuel Ruíz” por “su servicio, cuidado y amor a su pueblo”. En el mismo año el caso fue presentado ante Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Personalidades, artistas e intelectuales como Pablo González Casanova, Manu Chao, Julieta Egurrola, Raúl Vera y Miguel Concha se han sumado a la exigencia de libertad.
En trece años preso injustamente, Patishtan no ha cesado de exigir su libertad, de denunciar las condiciones carcelarias, de animar a otros presos a organizarse e inclusive, de alentarlos a estudiar. Por estos motivos, los diferentes niveles de gobierno han trasladado constantemente al profesor a otras prisiones en un intento por aislarlo y desmoralizarlo. Sin embargo, en cada cárcel a la que lo trasladan, Patishtan vuelve a organizarse y reinicia la resistencia.
Hoy Patishtan se encuentra recluido en el CERESO no. 5 en San Cristóbal de las Casas. En próximos días el Primer Tribunal Colegiado del Vigésimo Circuito, con sede en Tuxtla Gutiérrez, emitirá el fallo final sobre su caso. No hay motivo jurídico para que Patishtan siga preso. No sólo se ha demostrado su inocencia, además se han evidenciado irregularidades en el proceso.
El caso de Patishtan es uno más de los miles que hay en el país. Pero Patishtan es uno entre miles: su solidaridad y compromiso con los pobres de la tierra no encuentran límites. Quizá por eso lo mantengan en la cárcel. Y también por eso debemos seguir luchando para tenerlo en libertad construyendo un mundo mejor1.
Nota:
1 Para más información consúltese el blog de Alberto Patishtan y la página del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.