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8/27/2020

Conacyt detecta glifosato en leche materna, tortillas, agua, sangre, orina


Autor: Érika Ramírez @erika_contra

Introducido a México por la trasnacional Monsanto, el glifosato ha dejado un rastro contaminante en territorio nacional. El Conacyt revela afectaciones en tortillas, harinas, leche materna, sangre y orina; también Áreas Naturales Protegidas, agua y cultivos mexicanos. Organizaciones campesinas identifican a también a Dupont y Syngenta como las principales comercializadoras de ese fertilizante carcinógeno en territorio nacional

Un estudio ordenado por el presidente Andrés Manuel López Obrador al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), encabezado por la científica María Elena Álvarez-Buylla Roces, revela que el glifosato ha dejado en México una estela contaminante, dispersa en cultivos y aguas. Los resultados son desalentadores: hay presencia de este herbicida carcinógeno en tortillas, harinas, leche materna, sangre y orina, pero también en Áreas Naturales Protegidas.
Se trata del Expediente científico sobre el glifosato y los cultivos GM que documenta que el agroquímico, introducido al mercado por la trasnacional Monsanto desde 1974, tiene una correlación entre el aumento de más de 20 enfermedades: oncológicas, endocrinas, metabólicas y neurodegenerativas, así como trastornos sistémicos, y el herbicida.
El herbicida, defendido por el ala conservadora y proempresarial del gabinete para mantenerse en las siembras del país, ha sido tema de desacuerdos internos entre los servidores públicos del más alto nivel. También, ha provocado las manifestaciones del sector privado en contra de retirar este agroquímico paulatinamente, bajo el argumento de que se caerá la producción en México y se impactará en la economía.
Organizaciones campesinas identifican que esta situación responde a los intereses comerciales y personales que hay al interior del gabinete. Por un lado, vinculan a Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia de la República; con sus otrora negocios relacionados con Grupo Plenus, corporativo enfocado a los sectores de agrobiotecnología, biología sintética, educación y servicios financieros, del que fue presidente.
También, señalan al propio Víctor Villalobos, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), quien anteriormente estuvo al frente del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), señalado como uno de los organismos al servicio de las trasnacionales del agro.
El titular de la Sader también está involucrado personalmente con Julio Scherer Ibarra, consejero jurídico del Ejecutivo federal, de quien es consuegro. Este último, fue otro de los servidores públicos impulsores para que fuera subido el anteproyecto de decreto relacionado con el glifosato a la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), comenta una fuente del gabinete, quien pidió la reserva de identidad ante posibles represalias.
La fuente señala que la estrategia estuvo “instigada” por Villalobos e “impulsada” por Scherer; mientras el presidente salía de gira al norte del país. El hecho se dio el 3 de agosto, al publicar la Sader un anteproyecto de decreto presidencial sobre glifosato, en el portal de la Conamer, que no cumplía con los acuerdos que previamente se habían establecido entre las Secretarías y la Presidencia de la República.
Como respuesta, al día siguiente la Semarnat publicó en su sitio web la solicitud de una disculpa pública a la Sader por haber utilizado, sin su consentimiento, el nombre de su titular, Víctor Manuel Toledo, en dicho anteproyecto, pues “no sólo no refleja, sino que contradice las instrucciones dadas por el Presidente de la República”.
Francisco Chew Plascencia, líder del Movimiento Social por la Tierra (MST), comenta que esta situación ha generado un malestar muy fuerte de las trasnacionales, y de diversas empresas agrupadas en el Consejo Nacional Agropecuario, porque han impulsado desde hace décadas un paquete tecnológico que incluye: semilla mejorada, el uso intensivo de maquinaria agrícola y de agroquímicos, y uno de los importantes es el glifosato, producido por DuPont, utiliza también Bayer-Monsanto y Syngenta.
“Desde hace muchos años hay una contraposición entre este paquete contra la economía campesina y la agroecología, ésta última ha intentado, en alianza con la agricultura campesina y familiar, tratar de generar alternativas que cuiden el medio ambiente, que no deforesten, que cuiden la salud”, añade el líder campesino.
Chew Plascencia expone que en los últimos años ha habido “limitados esfuerzos científicos porque no cuentan con los recursos suficientes, ni el apoyo de instituciones del Estado para hacerlo”, pero aún así, hay resultados para sustituir e ir hacia un paquete tecnológico agroecológico, “el problema es que hay una resistencia muy fuerte de Monsanto y un cabildeo político que se ve reflejado en actores como el secretario de Agricultura, Víctor Villalobos, o el propio jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, conocidos por ser empresarios del sector agroindustrial. Romo fundó la empresa Pulsar, que luego fue vendida a Monsanto y desde entonces mantiene relaciones económicas”, asevera.

Hallazgos contaminantes en México

En 2017, indica el Expediente científico sobre el glifosato y los cultivos GM,  fue publicado un estudio que “demostró la presencia de transgénicos y glifosato en varios alimentos hechos a base de maíz, de alta demanda y de fácil acceso. Los productos analizados fueron: tortillas, harinas, totopos, cereales para el desayuno y botanas”.
El documento expone que “se detectaron transgénicos en 82 por ciento de todos los alimentos, además 30 por ciento de las muestras con eventos transgénicos contenían residuos de glifosato y AMPA [ácido aminometilfosfónico]. El 60 por ciento de las muestras con transgenes tenían el evento de maíz GM tolerante al glifosato NK603”.
Hace referencia a que un año más tarde, se dio cuenta del monitoreo de la presencia de “secuencias transgénicas en cultivos de maíz en Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Veracruz y Chiapas. Se analizaron 1 mil 580 muestras de variedades de maíz nativo y se detectó la presencia de transgenes en 8 por ciento. Uno de los eventos transgénicos más recurrente fue NK603”.
El Conacyt especifica que se ha localizado glifosato en fluidos (leche materna, sangre y orina) de agricultores y sus familias en México y el mundo, “particularmente en infantes, adolescentes y adultos de comunidades de Campeche, Yucatán y Jalisco”.
“El caso más reciente es el de la comunidad El Mentidero en Autlán, Jalisco, donde se analizó la orina de 93 niñas y niños de preescolar y primaria y 53 de secundaria; 100 por ciento de las niñas y niños tuvieron rastros de herbicidas en su orina y la sustancia más recurrente y peligrosa encontrada fue el glifosato”, precisa el estudio científico.
Jesús Ignacio Simón Zamora, presidente de la Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos, AC, dice que cuando la evidencia es contundente, estamos ante un problema de salud pública, no hay asomo de duda, “lo que pasa es que se pisan intereses muy grandes, son intereses muy grandes. Se trata de trasnacionales que mueven muchos millones de pesos y al tomar una decisión así, empiezan a apretar tuercas por el lado económico”.
Además, “se ha reportado la presencia de glifosato como contaminante en aguas costeras de la Península de Yucatán, particularmente en las cercanas a los sitios en donde hay mayor concentración de zonas agrícolas; también en agua subterránea y en agua para beber en localidades de Hopelchén, Campeche, y en cuerpos de agua en Chiapas, algunos de estos al interior de Áreas Naturales Protegidas (ANP)”.
Con información del reporte estadunidense: Perfil toxicológico para Glifosato, del Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, el documento del Conacyt indica que
Por ejemplo, la polioxietil-amina (POEA) “es el compuesto que más se utiliza como surfactante y está demostrado que puede aumentar la toxicidad o la absorción del glifosato en las células humanas y generar síntomas más severos.
Además, el principal producto de degradación del glifosato es el ácido aminometilfosfónico (AMPA), que tiene “una mayor persistencia y movilidad en los cuerpos de agua y en suelos, y también se ha demostrado que tiene efectos perniciosos sobre la salud y el ambiente”.
Leticia López Zepeda, directora ejecutiva de Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), dice que el posicionamiento de las organizaciones campesinas es que “urge” transitar hacia un nuevo modelo agroalimentario, nutricional y saludable que abone a la soberanía alimentaria, ya que ésta no puede existir con el modelo agroindustrial que tenemos en México actualmente.
Este nuevo modelo implica recuperar la salud del suelo, las plantas, de los productores y alimentación de la gente, “para nosotros, el uso de agroquímicos y agrotóxicos tiene dos vertientes; por un lado: el daño a la salud, la degradación de los suelos, la dependencia y, por el otro, la dependencia de insumos externos que tienen los productores y el control que se tiene sobre estos”.
Menciona que mientras la agricultura está empobrecida económica, social y ambientalmente, las grandes empresas tienen el control y el poder de decir sobre los demás qué producir y qué comer. “El modelo de la Revolución Verde (que promueve el uso de paquetes tecnológicos y agroindustriales) ha propiciado que se pierda el control y la capacidad para decidir sobre los recursos y la vida; se ha privilegiado la ganancia de unas pocas empresas en detrimento de la mayoría de los productores”, critica.
La urgencia de transitar a este modelo es reducir costos; pues, expone: “el glifosato no va solo, es parte de todo un modelo productivo agroindustrial, a acompañado del uso de ciertas semillas, de la resistencia a los agroquímicos, y del monocultivo uniforme y plano… Este modelo ya se agotó, los productores lo tienen claro”.

Presidencia se niega al glifosato

Los intereses por mantener este herbicida al interior del gabinete fueron reconocidos por el mandatario, durante su conferencia de prensa matutina del 12 de agosto pasado, donde destacó: “Claro que hubo una discusión, el secretario de Agricultura quiere producir, el secretario del Medio Ambiente está en lo suyo…”.
López Obrador precisó que en su administración se decidió “no usar este agroquímico en nada que tenga que ver con el gobierno; por ejemplo, en Sembrando Vida no se usa, no se va a usar y limitarlo sólo a la producción particular”.
El mandatario expuso que “este agroquímico está considerado dañino en algunos países, se utiliza para la agricultura, sobre todo, para la agricultura de exportación, es muy demandado por los grandes productores, en lo que son cultivos comerciales de exportación”.
Lo que se decidió, indicó, es: “el gobierno no lo usa, ninguna dependencia federal, se va a ir reduciendo año con año, en cuatro años se va a eliminar, o sea, va a ser gradual y al mismo tiempo Conacyt abre una investigación para buscar opciones alternativas”.
Para el presidente de la Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos, AC, la decisión presidencial es una decisión “muy acertada” porque el prescindir del glifosato no es como lo ha dicho el Consejo Nacional Agropecuario de que va a bajar la producción o que va a ser toda una catástrofe, “al contrario, el glifosato está plenamente demostrado que tiene graves efectos contra la salud humana y contra la salud de los suelos y el ambiente”.
Sin embargo, el ingeniero agrónomo lamenta que para quienes se dedican a generar alternativas para los cultivos, hay muchos “candados” para participar en las propuestas que permitan tomar opciones distintas a los agroquímicos, “pues se nos toman como productores de bioplaguicidas y biofertilizantes y nos meten casi casi con los mismos parámetros de cualquier fertilizante y plaguicida”.
Simón Zamora ejemplifica que para registrar un repelente a base de ajo se necesitan llenar una serie de requisitos que se hicieron para la industria química, “ahí es donde estamos atorados en Cofepris [Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios]. Nuestros trámites de registro de productos están atorados porque no se ha definido bien que realmente no son de riesgo”.
Daños a la salud
• Dolores de cabeza frecuentes, fatiga, ansiedad, irritación de mucosas y piel, alergias en personas que están expuestas ocupacionalmente. • En ambientes acuosos, causa irritación ocular y penetra en las membranas celulares, lo que genera alteraciones.
• Daños en distintos órganos y sistemas.
• Relacionado con el desarrollo de enfermedades metabólicas y neurológicas.
• Actúa como disruptor endócrino y agente causante de serios desórdenes en el sistema reproductivo.
• Potencial genotóxico, desarrollo de cáncer de distintos tipos (leucemia, melanoma, mieloma múltiple, linfoma no Hodgkin, así como cavidad oral, próstata, tiroides, colon, pulmón, recto, páncreas, riñón, vejiga y próstata).
• Produce estrés oxidativo, que a su vez se relaciona con el desarrollo de varias enfermedades crónico degenerativas.
Fuente: Expediente científico sobre el glifosato y los cultivos GM, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
Daños al medio ambiente
• Glifosato, ácido aminometilfosfónico (AMPA) y polioxietil-amina son contaminantes ambientales muy extendidos en los suelos, sedimentos y ecosistemas microbianos, cuerpos de agua (superficiales y subterráneos), incluso en agua potable, ambientes marinos, entornos urbanos, periurbanos y agrícolas. • La acumulación y persistencia del glifosato, con la consecuente generación de AMPA, puede alterar la estructura y composición de las comunidades acuáticas y terrestres, lo que implica un riesgo ecológico notable.
• Daños en especies acuáticas y alteración de los ecosistemas marinos y de agua dulce.
• Inhibición de microorganismos benéficos para el suelo, así como la flora bacteriana intestinal.
• Efectos directos e indirectos en las poblaciones de insectos benéficos con su consecuente decremento.
• Proliferación de las llamadas “malezas agresivas”.
Fuente: Expediente científico sobre el glifosato y los cultivos GM, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología

4/12/2020

Celebra Bayer-Monsanto la ley de fomento del maíz nativo


El 24 de marzo, en medio de la crisis por el Covid-19, se aprobó la llamada Ley federal para el fomento y la protección del maíz nativo, con el voto unánime de la Cámara de Senadores. Con tal título muchos habrán supuesto que sería una norma para detener el asalto de las empresas trasnacionales de transgénicos sobre las semillas, los pueblos indígenas y las comunidades campesinas. Lamentablemente, no es así. Más allá de la intención de sus promotoras esta disposición favorece intereses claves de las empresas que desde hace dos décadas quieren avanzar en el país con sus semillas transgénicas y otras de alta tecnología.
Por ello, la Asociación Mexicana de Semilleros AC (AMSAC), cuya directiva está integrada por Syngenta, Bayer (ahora dueña de Monsanto), Corteva (fusión de Dow y DuPont-PHI Mexico) y otras de las mayores trasnacionales semilleras globales emitió un boletín el mismo día felicitando a los legisladores por la aprobación de dicha ley. Declaran que esta norma “es un paso importante, (…) pues dará certidumbre a los productores de maíz de todo el territorio nacional”. Enfatizan que “continuarán trabajando para promover el objeto de esta ley (…) aprovechando los desarrollos tecnológicos, como las semillas mejoradas”. (https://tinyurl.com/vo9pawr)
La AMSAC es miembro directivo del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), que a su vez es integrante fundador del Consejo Coordinador Empresarial. Representan, mayoritariamente, a los sectores empresariales que han devastado la vida campesina, la producción sustentable y la alimentación sana. Las seis empresas trasnacionales globales dueñas de más de 70 por ciento de los mercados globales de semillas y agrotóxicos (y 100 por ciento de las semillas transgénicas) han estado por años en el consejo directivo de la AMSAC. Es el principal cabildero de la industria semillera, actuando en conjunto con el CNA. Son los que pugnaron y consiguieron privilegios para las trasnacionales en todas las leyes existentes relativas a semillas y patentes. (https://tinyurl.com/ruoc3ka ; https://tinyurl.com/t6lxfov)
Antes del voto final en la Cámara de Senadores, de donde salió la iniciativa, la ley de fomento del maíz nativo se votó, con cambios, en la Cámara de Diputados el 18 de marzo, con 270 sufragios en favor. Ya nadie se opuso. ¿Sería que PRI, PAN, PRD, Morena y todos los partidos de pronto se dieron cuenta de la importancia de proteger a los pueblos de maíz, sus semillas y culturas contra la invasión transgénica? Claro que no. Porque la ley no prevé tal cosa. Tampoco previene el patentamiento de semillas campesinas. Pero sí separa el maíz de sus pueblos, reduciendo el complejo proceso de miles de años de muchos pueblos creando milpas, asambleas, bosques y sus propias formas de gobierno a la promoción de bancos comunitarios de semillas, expresión que la mayoría de los pueblos rechaza, porque proviene del sistema financiero y es ajena a su concepción de las semillas como elemento en la integralidad de política, economía y cosmovisión de sus pueblos. Además, establece que sólo es maíz nativo aquel que reconozca la Conabio, no los propios pueblos y comunidades. Les impone un nuevo Consejo Nacional del Maíz, que aunque es meramente consultivo tiene 16 miembros, de los cuales solamente seis son de comunidades indígenas o ejidos agrarios.
Pero la razón principal por la que las trasnacionales aplauden esta ley es porque delimitará áreas geográficas, donde las autoridades reconocerán que hay sistemas de producción de maíz nativo, lo cual significa que abre al resto del país a plantar cualquier otra semilla, desde híbridos a transgénicos o las nuevas semillas biotecnológicas que las empresas llaman edición genética.
Monsanto, Syngenta y demás empresas han insistido en este punto por décadas: que hay que definir áreas, que en realidad no les interesa sembrar donde hay campesinos, solamente en todo el resto del país. Contra esa posición falaz y extremadamente riesgosa, que provocaría que con el tiempo la contaminación transgénica llegara a todo el país, hemos insistido en que todo México –y Mesoamérica– es centro de origen del maíz y por ello se debe prohibir la siembra de cualquier semilla manipulada genéticamente.
Esta posición de la llamada ley de fomento y otros graves errores de ésta –ahora aprobados– fueron claramente expresados por la Red en Defensa del Maíz desde que se publicó el dictamen de comisiones, en octubre 2019 (https://tinyurl.com/vjk8qyl).
Mientras tanto, la Ley Monsanto, como bien se llama a la ley de bioseguridad vigente aprobada en 2005, sigue intocada por todas y todos los ahora legisladores y funcionarios que prometieron en campaña que la derogarían. Más aún, la Semarnat participó en 2020 en un foro en línea sobre bioseguridad en el Convenio de Biodiversidad y su representante se sumó a la posición de la industria semillera de que no es necesario establecer nuevos marcos de bioseguridad, ni siquiera para los impulsores genéticos, transgénicos exterminadores altamente peligrosos.
¿Por qué ninguno de los funcionarios y legisladores hacen su trabajo para realmente garantizar la bioseguridad y que lo que anunció AMLO de que no se permitirá maíz transgénico en el país sea una realidad?
* Investigadora del Grupo ETC

6/20/2019

T-MEC: craso error


Tanto para la negociación del TLCAN como para la del T-MEC, la asimetría de EU con México nos coloca en desventaja. Durante el limitado debate antes de formalizar el TLCAN, un empresario mexicano advirtió que se minimizaba la asimetría, pues usando el PNB, la economía mexicana sería unas 20 o 30 veces menor que la de EU. El empresario señaló que la falla es mucho mayor: basar la diferencia en el PNB equivaldría a medir la riqueza de dos personas con los pagos de los intereses que perciben al año, en lugar de comparar la riqueza real acumulada. Mejor comparar la riqueza de los dos países como el valor monetario de carreteras, puertos, aeropuertos, edificios, plantas industriales, sectores habitacionales, flota vehicular, etcétera. Con esta medición la riqueza acumulada por EU sería de 200 a 300 veces mayor que la mexicana. El empresario preguntó: ¿se asociaría usted con alguien 250 veces más rico? Si la respuesta es positiva luego ¿sería usted socio o sirviente?
Después de 25 años de TLCAN la asimetría creció, y la pobreza y desigualdad en ambas naciones también. Hoy en lugar de discutir y cambiar el texto y/o usar un marco multilateral como la OMC para desde ahí hacer la relación comercial con EU, que ya aplicó aranceles, pisotea el TLCAN y negocia bajo una agresiva unilateralidad, se persiste no en diversificar, sino en el pasmo, hundidos en la abismal asimetría. Con el T-MEC, mejor atender el artículo “El neocolonialismo se reinventa en el T-MEC” de María L. Ramos Urzagaste, diplomática boliviana, quien alerta sobre algunos pilares del T-MEC, en la vanguardia del interés privado nacional del 0.1 por ciento de EU y socios de acá. Uno es sobre la propiedad intelectual que, entre otros aspectos, define procedimientos judiciales para evitar la divulgación de secretos comerciales de las trasnacionales en casos de litigio con el respectivo Estado. Ramos indica que, eso le vendrá muy bien a los contaminadores. Estarán protegidos de no difundir información de los químicos que utilizan. También podrá favorecer a los productores de transgénicos que no estarán obligados a informar, amparándose en el secreto comercial.
Valiosa observación por ejemplo, ante la promoción que hace EU en México y Canadá de la explotación de gas y petróleo no-convencional (shale y arenas bituminosas), empezando con 60 mil pozos en México. AMLO se opone al fracking con buenas razones. Esa técnica usa más de 520 sustancias, muchas tóxicas y cancerígenas, por lo que en EU son secreto corporativo alentado por Richard Cheney, ex gerente de Halliburton y ex vicepresidente de EU. Con el T-MEC también en México y Canadá las petroleras envenenarán en secreto agua y terrenos de las comunidades más vulnerables a las que es necesario apoyar. Sobre el tóxico fracking y el enorme volumen de agua y territorio que consume, contamina, destruye y enferma a población y animales, el gobierno de EU sólo dice: el capítulo de propiedad intelectual moderniza y proporciona una protección sólida y efectiva a sus innovadores y creadores.
Rick Perry, secretario de Energía de Trump promueve la creación de un Bloque Energético de la América del Norte (BEAN) para integrar a Canadá y México a fin de que EU enarbole la supremacía energética en su unilateral agresión para frenar a China por su ascenso, y a Rusia, Irán y, Venezuela por su petróleo, acelerando la ruta al abismo bioclimático, que se acentúa. En sólo tres años desde el acuerdo de París la banca mundial invirtió 1.9 billones de dólares (trillions) en combustibles fósiles extremos.
Ramos alerta que según la oficina para el comercio de EU el T-MEC “es el primer acuerdo comercial que establece, ‘de oficio’, que las autoridades deberán impedir la circulación de las mercancías falsificadas o pirateadas en cada fase de entrada, salida y tránsito por el territorio de cualquiera de los países del T-MEC” por lo que el Estado mexicano deberá crear una gran infraestructura legal y policial para proteger las inversiones de sus socios, se convierte en gendarme defensor de los intereses de empresas trasnacionales, pues de no hacerlo sufrirá sanciones y demandas por no proteger la inversión”. Los países del T-MEC deberán ratificar varios tratados internacionales sobre propiedad intelectual, entre ellos la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales. UPOV de 1991, al que Zedillo nos adhirió en 1997.
El T-MEC ratifica así “derechos de monopolio muy amplios a favor de los obtentores de variedades vegetales, a quienes define como ‘aquella persona que haya creado o descubierto y puesto a punto una variedad vegetal’. Esos nuevos derechos, agrega Ramos, “abarcan toda la cadena productiva y reproductiva del vegetal en cuestión, incluyendo la producción, reproducción, venta, exportación e importación, que deberá ser autorizada por el obtentor. Esa ‘autorización’ implica el pago por el uso”.
Facebook: JohnSaxeF

5/26/2019

Espionaje de Monsanto y nueva sentencia millonaria



Dos mil millones de dólares por daños. Es la cifra que un tribunal de Oakland, California, sentenció a Monsanto (ahora propiedad de Bayer) a pagar al matrimonio Alberta y Alva Pilliod, más 55 millones de dólares por costos médicos y de juicio, por haberles causado cáncer con su herbicida RoundUp. Al mismo tiempo, en Europa, el diario francés Le Monde reveló extensas operaciones de espionaje de Monsanto a periodistas y funcionarios públicos.
El abogado de los Pilliod –que tienen actualmente 70 años y han tenido cáncer linfoma no-Hodgkin por más de una década– pidió compensación por daños punitivos por mil millones de dólares, pero el juez, siguiendo las declaraciones unánimes del jurado, decidió doblar la suma. Esto, según explicó el jurado, para sentar ejemplo, porque de acuerdo con las evidencias presentadas Monsanto actuó a sabiendas de los efectos que tendría sobre los afectados y ocultando información intencionalmente. Según la agencia Bloomberg, es la octava suma más alta en Estados Unidos de compensación por daños debido a un producto defectuoso.
Sin embargo, no se trata de un producto defectuoso. Es un agrotóxico herbicida que cumple el objetivo biocida para el que fue diseñado. Además de matar plantas y otras formas de vida en los cultivos, también es cancerígeno para animales y humanos. Monsanto lo sabía desde la década de 1980, pero en lugar de advertir sobre el riesgo se dedicó a ocultarlo, tanto en el etiquetado como a través de manipulaciones mediáticas, pagando a académicos para escribir artículos científicos falseados y corrompiendo o engañando funcionarios en agencias regulatorias (https://usrtk.org/monsanto-papers/).
El principal ingrediente de RoundUp es glifosato, inventado por Monsanto y por el que tuvo una patente monopólica por 20 años que le rindió cuantiosas ganancias. Cuando la patente estaba por vencer inventó los cultivos transgénicos tolerantes a su propio herbicida RoundUp, con lo que siguió dominando el mercado con la venta casada de la semilla y el agrotóxico.
Un elemento importante que quedó claro en este juicio es que además de la toxicidad propia del glifosato, los surfactantes y otros ingredientes del RoundUp –agregados para enfrentar la resistencia de malezas al glifosato– son también altamente tóxicos. Esto es muy relevante, porque las regulaciones sobre agrotóxicos, tanto en Estados Unidos como en América Latina, no exigen a las empresas evaluaciones de inocuidad de estos componentes secundarios, cuyo uso ha aumentado vertiginosamente debido a la resistencia por la expansión de cultivos transgénicos tolerantes al herbicida.
Como refiero en un artículo anterior (El veneno que nos legó Monsanto, La Jornada, 11/05/19), este es el tercer juicio contra Monsanto-Bayer ganado por las víctimas. Bayer apelará esta sentencia, pero hay otros 13 mil 400 juicios en proceso y siguen creciendo (https://tinyurl.com/y6y5xaor).
Poco antes de esta sentencia, el diario francés Le Monde denunció que Monsanto había contratado en 2016 a la firma de relaciones públicas FleishmanHillard, que realizó un fichaje de 200 personas que consideraba relevantes en la regulación de glifosato, agrotóxicos y transgénicos. El expediente se conformó mientras la Unión Europea estaba discutiendo si suspendía la autorización de uso de glifosato, que finalmente decidió prolongar cinco años más, debido justamente al masivo cabildeo empresarial.
El fichaje confidencial realizado por FleishmanHillard para Monsanto en Francia abarcó periodistas de Le Monde y otros medios, funcionarios públicos, parlamentarios, dirigentes de organizaciones civiles, ambientalistas y de agricultores, académicos y científicos. En la lista figura también Ségolène Royal, ex candidata a presidenta. Más de la mitad de los espiados son periodistas. La empresa seleccionó y agrupó en una tabla a 74 objetivos prioritarios, dividos en cuatro grupos: personas a vigilar, personas a educar, aliados y potenciales aliados a reclutar. Además de nombre y lugar de trabajo incluyeron sus direcciones y actividades personales, gustos, preferencias y opiniones políticas. Registrar este tipo de información sin consentimiento es ilegal en Francia, por lo que la justicia francesa inició una investigación a partir de la demanda de Le Monde. Podría ocasionar multas de 300,000 euros y hasta cinco años de prisión.
Bayer dijo desconocer las actividades de espionaje de Monsanto, pese a que tenía hasta ese momento un contrato con la misma firma, pero luego de encargar una investigación, el 21 de mayo, se disculpó por el espionaje. Informó además que partían de la base de que FleishmanHillard había realizado actividades similares en Alemania, Italia, Holanda, Polonia, España y Reino Unido, además de Francia.
Tanto Monsanto-Bayer como FleishmanHillard son empresas trasnacionales, por lo cual es lógico pensar que las actividades de espionaje y fichaje de opositores no se restringen solamente a estos países, ni solamente a Monsanto y Bayer. Todas las empresas de transgénicos, DuPont, Dow, Syngenta, además de Monsanto y Bayer, han contratado firmas, como FleishmanHillard, para campañas encubiertas en favor de transgénicos y agrotóxicos. No tienen argumentos para dar un debate abierto y honesto.

* Investigadora del Grupo ETC

12/13/2018

Monsanto y Bayer, la entrega política de nuestros cuerpos

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Ecoportal 

La Ley Nacional de Semillas permite a las grandes corporaciones alimenticias apropiarse de las semillas que luego serán frutas y verduras. Adueñarse de las semillas, patentarlas e impedir su libre distribución los hace poseedores de un poder significativo: nuestra alimentación.
Para entender mejor esta historia debemos poner algunos puntos al mismo nivel. Será preciso hacer unas aclaraciones previas, para que esta lectura sea equitativa para todos y todas, generacionalmente hablando.
En este artículo habrá algunas informaciones mezcladas porque el análisis histórico, cuando revisa, lo hace mezclando tiempos y coyunturas. Entonces, los personajes más relevantes de este escrito serán empresas. Corporaciones multinacionales y muy poderosas. También mencionaremos personas que cambiaron la historia de la humanidad para siempre.
1) Monsanto: empresa estadounidense que dedicó sus recursos a la industria química. Empezó sintetizando edulcorantes para Coca-Cola, hasta que pudo modificar la genética de semillas y plantas productoras de alimentos a nivel mundial, como la soja, por ejemplo, para que crezcan más rápido y toleren los pesticidas.
2) Bayer: empresa alemana que dedicó sus recursos a la industria farmacológica y a la investigación científica.
3) Hitler: Genocida. Político alemán. Llegó al poder por elección directa. Dirigente del partido nacional socialista. Fue uno de los asesinos más grandes que conoció la historia de la humanidad. Conquistó casi toda Europa dando origen a la Segunda Guerra Mundial.
4) Josef Menguele: Médico personal de Adolf Hitler. Trabajó incansablemente en la investigación sobre genoma humano, mutaciones, clonación genética. Todas las investigaciones y pruebas fueron realizadas sobre humanos de origen judío.
Hacer un análisis histórico puede resultar aburrido pero, el presente, lo que hoy nos pasa, tiene su origen en el pasado. Y esto, lo que nos sucede hoy, nos lo explica el pasado, en el presente: ¿por qué comemos la comida que comemos, por qué escuchamos la música que suena, por qué nos enfermamos de las enfermedades que nos aquejan?
Cáncer, diabetes, H.I.V, leucemia, stress, obesidad y otras tantas enfermedades pandémicas tienen en la actualidad un número altísimo de incidencia a nivel mundial. Y esto, en gran parte, se debe a la intervención del ser humano. Pero no cualquier humano, sino el ser humano empresario transnacional vinculado a otros seres humanos que administran espacios de poder e influencia estratégica a nivel global (casi todos varones de edad avanzada y blancos).
En junio de este año se supo con precisión
Bayer, el gigante alemán de la industria química de laboratorio, adquirió a otro gigante, pero de la industria alimenticia: Monsanto. La cifra es de 63 mil millones de dólares.
En la página oficial de Monsanto, la infografía dice lo siguiente: “Bayer ha culminado con éxito la adquisición de Monsanto. Al fortalecer nuestra división dedicada a la agricultura y nuestra cartera de productos biocientíficos, la adquisición constituye un significativo paso hacia delante para Bayer, nuestros empleados, nuestros clientes y nuestros accionistas. Bayer seguirá actualizando el contenido de este sitio hasta que termine el proceso de integración de Monsanto”. Para Bayer, sus empleados, sus clientes y accionistas este es un paso para adelante… para la humanidad son la enfermedad y la deformación genética.
“Monsanto nos enferma y Bayer nos medica”
Se me ocurre una primera pregunta: Si Monsanto a nivel mundial está siendo tan cuestionada por organizaciones de distinto origen e incluso por Estados, ¿por qué razón, Bayer entonces, una corporación que en el inconsciente colectivo tiene tanto prestigio, adquiere a este gigante de los granos? Ensayemos algunas respuestas…
¿Si es Bayer es bueno?
Bayer cumplió 155 de historia. Ok, es mucho. Pero, si algo tienen los años son historia y las historias se entrecruzan. En esos 150 años de historia, también existieron los años del nazismo. Hitler y Bayer compartieron una singular pasión por la Alemania Aria. Los productos utilizados en las cámaras de gas de los campos de concentración clandestinos eran productos Bayer. Los aportes de dinero, materiales de investigación y recursos diversos destinados a la investigación científica del nazismo, tenían un destino singular: Josef Mengele y la manipulación genética.
Y acá, justamente es donde la pregunta hecha más arriba tiene un vínculo singular y preciso: Monsanto modifica la genética de las semillas que nos alimentan. Bayer trabajó junto al médico siniestro de Hitler en la modificación genética de humanos. La clonación fue intentada mucho antes de que conociéramos a la oveja Dolly nacida en Escocia en 1996.
Pero volvamos a Monsanto: al servicio de la muerte
No sólo Bayer ha colaborado con lo más oscuro de la historia de la humanidad aportando conocimientos y recursos. Monsanto hizo su aporte a la oscuridad cuando mediando la Guerra de Vietnam (Estados Unidos invade militarmente territorio vietnamita para evitar la unificación de Vietnam como país socialista y/o comunista, entre 1964 y 1975), se inicia un período nuevo en la historia de la guerra y de la humanidad: El uso de armas químicas. Monsanto fue la empresa que aportó al gobierno norteamericano la mayor cantidad de herbicidas y compuestos químicos, dando origen a un arma letal y altamente nociva llamada Agente Naranja.
Más de 40 años después de la invasión yanqui a Vietnam, las secuelas del Agente Naranja siguen apareciendo en victimas vietnamitas. ¿Lo vimos en las películas? Bueno algunas se animaron a mostrarlo, tibiamente. Pero es la literatura y el quehacer periodístico los que echaron luz sobre estos hechos. Julio Cortázar en El libro de Manuel, nos cuenta con crudeza y a su estilo lo acontecido. Manuel será lector algún día de todo ese horror y dolor sufrido por muchas personas.
Pero hay sucesos que vienen empujando a la humanidad y nosotros ahí, distraídos, mirando la pantalla que nos entretiene. Al margen de la literatura, este texto es una invitación a pensarnos más allá del corto plazo.
El suceso Monsanto tiene varias aristas imponentes que requieren análisis
Es la empresa más poderosa e influyente del sector agrícola, maneja el 30% de las semillas del mundo y junto a Bayer, pasaría a tener un control aún mayor; ya que Bayer controla el 25% de los pesticidas del mundo.
Monsanto modificó genéticamente y patentó un sinfín de semillas. Pero ¿qué significa modificar genéticamente? Por ejemplo, consumís un limón. Sacas el jugo, la pulpa y las semillas. De todas las semillas que contiene el limón, podes germinar todas, pongamos 8 o 9 semillas. De esa cantidad, solo una o dos van a largar raíz y ser un futuro árbol frutal. Pero ese arbolito, no dará frutos. Las semillas no son un medio de reproducción, ya que en eso consiste la modificación genética. Son más resistentes a las plagas y por sobre todas las cosas, resisten los pesticidas que el mismo Monsanto comercializa. Es decir que los productores, los campesinos, los ruralistas, compran un pack, un combo de semillas + pesticida.
La cuenta es redonda y escupe ganancias cada vez que gira. Se estima que en 2050 la población mundial será de 9 mil millones de habitantes. Alimentarlos a todos sin dudas generará ganancias pornográficas y Bayer entendió a la perfección el juego. Pero ¿a qué viene todo este cuentito de Monsanto y Bayer? Hace algunas semanas en Buenos Aires, se está discutiendo la Ley de Semillas. Paralelamente el lobby semillero internacional dispara dólares y balas por todos lados.
La Ley Nacional de Semillas permite a las grandes corporaciones alimenticias adueñarse, apropiarse de las semillas que luego serán frutas y verduras. Adueñarse de las semillas, patentarlas e impedir su libre distribución los hace poseedores de un poder significativo: NUESTRA ALIMENTACION.
¿Qué significa hacer lobby?
Agentes de empresas o gobiernos poderosos se acercan a distintos sectores (políticos, universidades, médicos especialistas, nutricionistas, pedagogos, psicólogos, periodistas, etc.), desembolsan dinero e influencias para adquirir “buenos resultados” que influencien a la población para que sus productos o propuestas sean exitosos, rentablemente hablando. El 26 de noviembre los agentes lobbistas de Cambiemos – PRO, empleados de las grandes corporaciones, accionaron sus políticas extorsivas y de influencias. Presentaron un proyecto de ley escrito y diseñado por la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA). El respaldo del proyecto lo brinda la Asociación de Productores de Siembra Directa (Aapresid), a la que responde el Ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevere, ex presidente de la Sociedad Rural Argentina, premiado por Macri con ese Ministerio fundamental.
Etchevere fue un activo participante de la llamada Mesa de Enlace, supo darse la mano con ese alfil marmota y funcional ruralista llamado Alfredo De Angelis. Pero el escándalo y la estafa no terminan sólo en lo legislativo.
Bayer-Monsanto, ChemChina-Syngenta, Corteva (Dow-DuPont) y BASF, manejan el 90% del mercado de las semillas en el mundo. Y son las que impulsan en América Latina, legislaciones y patentes que prohíban el modo ancestral de vínculo con las semillas. Esto quiere decir que los agricultores, todos, deban pagarles a las estafadoras corporaciones avaladas por el sector político, un canon por el uso de semillas.
El Proyecto de Ley contempla que sea el Estado, por medio de subsidios, quien se haga cargo de ese gasto. En concreto, lo que el ministro Etchevere y sus patrones empresariales proponen, es darles a las corporaciones internacionales el derecho de adueñarse de las semillas que nos darán de comer y que además, el Estado les pague por eso.
Glifosato, ese veneno…
La página oficial de Monsanto dice que el glifosato es un ingrediente activo presente en todos los herbicidas Roundup. Y deja en claro que el glifosato no causa cáncer, ni defectos de nacimiento, ni daños en el ADN, ni tiene efectos sobre los sistemas nervioso o inmunológico, tampoco produce trastornos endocrinos o problemas reproductivos y que un montón de prestigiosos análisis lo demuestran. Pero veamos…
En 2015 la Agencia Télam nos contaba sobre un estudio realizado en Mar del Plata, donde de todas las personas estudiadas, el 90% de ellos en su sangre encontraron glifosato.
Tres años después, el mismo medio de comunicación decía que el glifosato está presente en todo el sistema ambiental y que Argentina es el mayor consumidor de glifosato en el mundo por habitante. Damián Marino, científico del Centro de Investigaciones del Medioambiente, organismo que depende del CONICET, indicó que, en los últimos 10 años, ingresaron al país 1000 millones de litros de glifosato. Esto equivaldría a 10 litros de glifosato para cada argentino. Marino explica también que el glifosato mata todo lo verde menos aquellos brotes modificados genéticamente como la soja, el maíz y el algodón.
¿Vos me querés decir que comemos residuo de glifosato en las comidas? ¡No exageres, querés!
No sólo eso. El abanico es tan amplio que las consecuencias serán, en un futuro no tan lejano, muy reveladoras y devastadoras para el cuerpo humano. El algodón en Argentina, como en otros países del mundo, es rociado con glifosato cuando la flor se abre en el árbol. El herbicida penetra las fibras y allí perdura, porque si de algo se jactan en Monsanto, es que el glifosato persiste por muchos años. Nuestro algodón, el que vos y yo tenemos en el baño, los protectores diarios y toallitas femeninas, los tampones femeninos, incluso hasta pañales, contienen residuos de este herbicida.
Algunos países, toman medidas políticas y sanitarias en este sentido. Francia, Canadá, por ejemplo, sitios donde el glifosato intenta ser prohibido por la incidencia que ocasiona en la salud, retiró del mercado productos contaminados con glifosato.
De Vietnam a Colombia, un mundo de simetrías…
El gobierno de Estados Unidos tiene particular interés sobre Colombia. Las FARC, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, controlan o controlaban gran parte de los territorios campesinos del interior de Colombia. El hecho en sí es complejo, no vamos a detenernos en este análisis, sino en un detalle. Las plantaciones de coca de las FARC, fueron rociadas con Glifosato durante varios años. Sistemáticamente, los aviones hidrantes, sobrevolaban las selvas rociando este veneno. La recomendación sobrevino del gobierno del norte.
Argentina, ese país tan lejano
Mientras tanto, en Argentina, el mayor consumidor de glifosato per cápita del planeta, el gobierno nacional defiende el uso del herbicida. Mueve a sus títeres ministeriales para que representen a corporaciones. Algo no está bien en este juego, donde nosotros votamos representantes que juegan para el bando contrario.
Lino Barañao, Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva del Gobierno de Cristina Fernández, continúa en el cargo de la función macrista, como secretario de Ciencia y Tecnología. Este licenciado en ciencias químicas dejó expuesto un accionar político singular favoreciendo el desarrollo de Monsanto en el país.
Y aquí, mal que les pese a muchos, el peronismo tiene una responsabilidad histórica. Felipe Solá es el fundador de este fenómeno llamado Monsanto y Soja Transgénica, cuando era ministro del gobierno duhaldista. Luego, el kirchnerismo hizo lo suyo. Aprobó el ingreso de Monsanto de manera indiscriminada. Sin regulación, desoyendo a especialistas de rigor internacional, y aquí, en esta instancia, Barañao cumple un rol espartano: la persecución de cualquier investigador del glifosato.
Cualquiera que escuche las declaraciones del funcionario lobbista, podrá inferir que, sin dudas, Barañao trabaja para la corporación herbicida más cuestionada del planeta. Y como muestra de ello, hace pocas semanas atrás, el ministro Barañao dijo en conferencia de prensa, luego de defender el uso de agrotóxicos, que “la gente también muere por tomar mucha agua”, en una clara muestra de cinismo y de estupidez, como este gobierno nos tiene acostumbrados.
La provincia de Entre Ríos, logró este año una ley que prohíbe fumigar a menos de mil metros de escuelas rurales. Muchas veces han acontecido sucesos violentos por parte de la patota sojera, la misma que impulsó los cortes de ruta con la 125 hace unos años atrás con Alfredo de Angelis a la cabeza, luego premiado por este grupo cipayo financista llamado Cambiemos, con una banca en la Cámara Baja.
Y es justamente en Entre Ríos, donde Fabián Tomasi trabajaba, llenando los tanques hidrantes de los aviones que rociaban las plantaciones con glifosato.
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Fabián Tomasi, fallecido en septiembre de este año, puso en evidencia las consecuencias mortales de este producto. En meses desarrolló un cáncer letal. Padecía una polineuropatía tóxica metabólica severa, que causa una disfunción de una parte del sistema nervioso central. En la provincia de Córdoba, Sofía Gatica, es un exponente de la resistencia contra el ecoterrorismo llevado adelante por las corporaciones agrotóxicas.
Andrés Carrasco, científico, investigador y ex presidente del Conicet, jefe del departamento de embriología de la UBA, fotógrafo, ya fallecido, investigó y documentó los efectos producidos por el agrotóxico. También fue Secretario de Ciencia en el Ministerio de Defensa del gobierno de Cristina Fernández. Carrasco fue perseguido, amenazado, amedrentado y desprestigiado.
Barañao, el mismo que hoy juega para el macrismo y que considera que la gente se muere por tomar mucha agua, se encargó públicamente de desmentir el trabajo de Carrasco.
Pero Carrasco y sus investigaciones no sólo se debatían en el campo argentino y en los ministerios porteños, sino también su nombre aparecía en las denuncias expuestas por Edward Snowden. En 2011, WikiLeaks publicó un cable diplomático de la embajada estadounidense en el que se evidenciaba que el científico había sido investigado por sus estudios sobre el compuesto químico. Un poco más acá en el tiempo, tenemos el excelente trabajo realizado por Vanesa Rosales de la Quintana para la Agencia Paco Urondo.
Los hechos suceden, sólo hay que conectarlos
La Organización Mundial de la Salud, estableció el glifosato como un producto “probablemente cancerígeno”. Lo que impera es la optimización de ganancias sin importar el costo que ello provoque. La manipulación comunicacional y política hacen el resto.
Hace no muchos años atrás, el uso y consumo del tabaco estaba socialmente aceptado. Muy pocos alzaban la voz contra el contenido toxicológico del cigarrillo, esa droga legal de venta libre. Se podía fumar en el colectivo, hospitales, aulas y pasillos de universidades, oficinas, ascensores, etc.
Hoy es indiscutible el daño irreversible y mortal que genera el consumo del tabaco. Los fumadores sabemos de sobra este daño, pero las drogas de ingeniería funcionan así, generando adicción y dependencia. Quizás cuando tengamos conciencia real sobre las consecuencias mortales que produce el glifosato sobre todos nosotros, quizás ya sea tarde. En realidad, ya es tarde.
El cerco mediático funciona
Una pared sin ventanas que nadie puede ver. Los medios de comunicación nada dicen al respecto. Pero hay muchas personas dedicadas a la denuncia y a la investigación sobre las consecuencias de este veneno comercial y de uso cotidiano en los alimentos que consumimos. Los restos no degradados quedan y perduran en los alimentos que día a día ponemos en la mesa. Las redes sociales alertan y militan con una fuerza avasallante. La necesidad de generar conciencia en las poblaciones es urgente.
En redes sociales, sitios como:
#NoquieroTransgenicos
#PueblosFumigados
#MedicosdePueblosFumigados
#SofiaGatica
#Viajealospueblosfumigados
#ParendefumigarlasEscuelas
Hacen un trabajo constante, sin financiación y sin otro interés más que la toma de conciencia social sobre este fenómeno químico y principalmente por el avasallamiento político que produce en los pequeños y medianos ruralistas que están en contra del modelo sojero de exportación.
Los poderosos están más adelantados que nosotros. Henry Kissinger, cuando fue ministro de Defensa de Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos entre 1977 y 1981, llevó adelante el proceso de la “expansión verde”. Y en este contexto sostenía que “Quien controla los alimentos, controla a la humanidad”.