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7/29/2019

Juan Collado movió 120 millones de dólares en 24 cuentas en Andorra

El gobierno de Peña propició que el caso se archivara

Juan Collado, el abogado del ex presidente Enrique Peña Nieto y otros poderosos clientes mexicanos, movió 120 millones de dólares en 24 cuentas de Andorra entre 2006 y 2015, informó el diario español El País.
En el tramo final del mandato de Peña Nieto, México indujo a cerrar el caso a la justicia de Andorra, país entonces blindado por el secreto bancario.
Collado controló en la Banca Privada de Andorra (BPA) 24 cuentas de sociedades en su mayoría radicadas en las Antillas Holandesas siendo beneficiario último según documentos a las que tuvo acceso el rotativo español.
Las cuentas de Collado en Andorra fueron congeladas junto al resto de clientes del BPA en 2015, cuando el banco fue cerrado por presuntas irregularidades.
FotoMás adelante, la juez Canòlic Mingorance embargó los fondos del letrado (85.7 millones de euros en 11 cuentas al momento del bloqueo) por un supuesto delito de blanqueo de capitales, pero la investigación fue archivada en 2018, luego de que la fiscalía mexicana, bajo el gobierno del ex presidente Peña Nieto remitió a la magistrada varios informes que exculpaban a Collado. Entre ellos uno firmado por Anahí Marcela Mendoza y otros posteriores que exoneraban al abogado y que propiciaron que se archivara la causa judicial en Andorra.
Las autoridades judiciales de ese país europeo no pudieron condenar a Collado, ya que las autoridades mexicanas no acreditaron el origen ilícito de su dinero, premisa indispensable para una sentencia por blanqueo.
De acuerdo con fuentes de la investigación, tras ser archivada la causa de Collado, la Agencia Estatal de Resoluciones Bancarias, organismo que congeló los fondos del abogado, inició un procedimiento administrativo para desbloquear el dinero. Dicho trámite se desarrolló durante el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Juan Collado estuvo bajo investigación de lavado de dinero en Andorra, pero no fue procesado, debido a que el gobierno de Peña Nieto no pudo acreditar el origen ilícito del capital. La imagen corresponde a su boda con Yadhira Carrillo en 2012.Foto Cuartoscuro
Semanas después de que este procedimiento concluyera y Collado recuperara su capital, el abogado fue detenido en México el 9 de julio pasado por lavado de dinero y delincuencia organizada.
La mayor parte de los 120 millones que circularon por las cuentas de Collado en Andorra fueron traspasos internos (94.4 millones) de 21 sociedades mexicanas con cuenta en la BPA.
Esto contrasta con lo estipulado por Collado en un documento al que somete la entidad financiera a sus clientes para explicar los orígenes de sus fondos en el que el letrado dijo que colocaría en Andorra beneficios de sus empresas: Prenda Oro, SigloXXI y su bufete Collado y Asociados. Sin embargo, entre las 21 empresas mexicanas con cuenta en BPA que le traspasaron fondos, figuran constructoras, firmas textiles e informáticas. El análisis de sus movimientos reveló que Collado cobró en transferencias extranjeras en Andorra 10.3 millones.
Mediante sociedades instrumentales, el patrimonio de Collado en Andorra sirvió para avalar créditos con los que adquirió propiedades en Acapulco, Miami y dos aviones de negocios, reveló un informe de la policía de Andorra del 24 de marzo de 2017. Collado no figuró solo en sus cuentas, pues compartió una con su padre, José Ramón Collado Amieva, fallecido el año pasado.

 Periódico La Jornada

3/03/2019

UAEH: universidad floreciente en apuros

Editorial La Jornada 


La confirmación por parte de Santiago Nieto –titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público– de que la institución educativa envuelta en movimientos financieros irregulares no es otra que la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) confirma los rumores que circulaban en tal sentido en el ambiente de los medios y anticipa lo que podría ser una nueva manifestación de la corrupción que inficiona nuestra sociedad.
El pasado 22 de febrero, Hacienda anunció públicamente que había recibido, por conducto de la UIF, un reporte proveniente del sistema financiero (no dio más precisiones), según el cual las cuentas bancarias de una universidad estatal registraban una inusual actividad financiera, tanto por el monto de las operaciones observadas como por el origen y frecuencia de las mismas. La actividad de la casa de estudios era digna de cualquier corporación internacional: la serie de depósitos y transferencias que había recibido a lo largo de los meses recientes provenía de 22 naciones, entre los que se contaban España, el Reino Unido y Suiza. De este último país, el más clásico de los receptores dedineros mal habidos, había partido el grueso de la transacciones, una cifra aproximada de 150 millones de dólares. Como si el digno lugar 1001 en nivel educativo internacional que en 2018 le asignó a la UAEH el World University Ranking alcanzara para justificar una recaudación tan copiosa, las autoridades hacendarias, UIF mediante, procedieron a bloquear las bien provistas cuentas de la universidad hidalguense.
Revelado el nombre de la institución, el rector de ésta, Adolfo Pontigo Loyola, dijo estar al tanto de la existencia de una medida cautelar aplicada a una de las cuentas universitarias, y afirmó que hasta ese momento (el día de ayer) no había recibido ninguna notificación oficial sobre el asunto, del que se había enterado mediante los medios de comunicación. En cambio, apuntó que en caso de haber alguna irregularidad financiera, la misma debía ser explicada por el patronato de la universidad, organismo encargado de administrar los bienes de la UAEH.
De tal modo, desplazó el centro de gravedad de la cuestión hacia la figura de Gerardo Sosa Castelán, presidente de ese patronato desde 2009, rector de la UAEH de 1991 a 1998, líder del controvertido Grupo Universidad (en su momento especie de brazo político priísta), ex diputado por el Partido Revolucionario Institucional (al que renunció en febrero de 2018 para aliarse en las elecciones de ese año con Morena), y cuyo hijo Gerardo Sosa Cravioto fuera asesinado a balazos el pasado 23 de febrero en el municipio hidalguense de Acaxochitlán. En su carácter de responsable del patronato mencionado –si efectivamente éste gestiona, como dice el rector Pontigo, las posesiones de la universidad– Sosa Castelán tendrá que ofrecer las explicaciones del caso.
Cabe recordar un dato; a mediados de 2017 el Congreso de Hidalgo había dispuesto que se nombraran contralores externos para vigilar que los entes autónomos estatales recibieran una vigilancia más estricta sobre sus recursos: entre ellos estaba la UAEH. La universidad se apresuró a ampararse, ganó el amparo y contó con el aval de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que el año pasado lo ratificó esgrimiendo el principio de autonomía que rige para tales instituciones. Precisamente por esta razón el episodio no tuvo mayor trascendencia, pero queda por ver si a la luz de las investigaciones en curso no resulta que aquel rechazo, que parecía natural y plausible, no constituía un asomo de los apuros por los que ahora podría pasar la casa de estudios superiores más antigua de Hidalgo.

2/26/2018

PGR acumula 21 averiguaciones por la Estafa Maestra, ninguna resuelta


Con la Estafa Maestra han desaparecido más de 3 mil 500 millones de pesos del erario, sin que haya funcionarios consignados.
empresa estafa maestra
Especial
La Procuraduría General de la República (PGR) tiene abiertas hasta hoy 21 averiguaciones previas y carpetas de investigación relacionadas con un esquema sistemático de presunto desvío de recursos, en la administración de Enrique Peña Nieto, que involucra a dependencias federales, instituciones públicas y empresas fantasma, pero hasta ahora, ninguno de los casos está consignado y no hay funcionarios acusados.
Las averiguaciones –promovidas por denuncias penales de la Auditoría Superior de la Federación (ASF)- abarcan irregularidades en los ejercicios fiscales 2012, 2013, 2014 y 2015, e involucran recursos federales transferidos a dependencias federales, que a su vez triangularon el recurso con universidades o instituciones públicas, las cuales lo entregaron finamente a compañías privadas que simulan servicios.
Se trata del mecanismo documentado en el reportaje “La Estafa Maestra”, a través del cual, aprovechando una excepción en el artículo 1 de la Ley de Adquisiciones, las dependencias asignan recursos sin pasar por procesos mínimos de licitación ni competencia.
Bajo este mecanismo se han dispersado más de 7 mil millones de pesos, de los cuales se desconoce el destino real de al menos la mitad.
La Subprocuraduría Especializada en Delitos Federales de PGR, a través de su unidad especializada para investigar delitos cometidos por servidores públicos, es la responsable de integrar y resolver las carpetas iniciadas por las denuncias interpuestas. Animal Político pudo confirmar que hasta ahora el estatus de todas ellas es “en integración”.
Autoridades ministeriales y de la ASF consultadas por este medio indicaron que hay averiguaciones que llevan más de un año sin que haya mayor avance y, en muchos casos, ni siquiera se ha citado a funcionarios involucrados a declarar ante el Ministerio Público en calidad de probables responsables.
Esto pese a que los auditores entregan un dictamen técnico que identifica a los servidores públicos que tuvieron responsabilidad en el manejo de los recursos.
Las denuncias de la Auditoría no solo señalan irregularidades específicas, sino un esquema de simulación que se repite y permanece impune. Las empresas contratadas en su mayoría son irregulares o fantasma que – al igual que las universidades que sirven de comparsa- no tienen ninguna infraestructura para cumplir con los servicios que se les asignen de forma totalmente discrecional.
En la mayoría de los casos las dependencias o las universidades e instituciones auditadas entregan expedientes que supuestamente prueban que los servicios se cumplieron, sin embargo los auditores han descubierto – sobretodo en los últimos casos denunciados donde se han profundizado las revisiones – que esto es una fabricación de entregables y que el dinero no se sabe en realidad dónde está.

Gobierno ha “propiciado la reincidencia”: ASF

La ASF acusó que el gobierno federal no ha implementado los mecanismos suficientes para frenar y castigar el desvío de recursos a través de los convenios con universidades públicas, pese a que se trata de un problema que lleva, al menos, cuatro años reportándose por parte de los auditores.
En el informe de resultados de la auditoría forense 1639-DS, que dio pie a la última averiguación previa iniciada por PGR a finales del año pasado, la ASF subrayó que la presentación de las denuncias penales ha carecido de repercusión alguna, lo que además ha propiciado que los desvíos continúen
“La presentación de denuncias de hechos ante las autoridades competentes no ha tenido resultados que permitan inhibir estas conductas irregulares, lo que ha propiciado la reincidencia en estas contrataciones que no aportan ningún beneficio tangible a la entidad contratante”, señaló el informe.
Pero las omisiones no solo caen en el terreno de la PGR. La Auditoría también condenó el hecho de que la Secretaría de la Función Pública (SFP) se haya negado a determinar que estas contrataciones deben aparecer en el sistema Compranet, con el argumento de que son convenios entre entidades públicas–dependencias con universidades.
La ASF había pedido formalmente a la SFP que corrigiera esta situación, toda vez que la Constitución es clara en manifestar que por regla general las contrataciones con dinero público deben ser procesos de licitación transparentes, lo que no ocurre con estos convenios que además han propiciado el desvío de recursos.
Pero la respuesta de la SFP fue negativa, lo que desde el punto de vista de los auditores contribuye a generar “opacidad, corrupción e impunidad”.
“No obstante la presentación de denuncias de hechos de carácter penal y administrativo y del irreversible daño social ocasionado, continúa la misma práctica para la asignación, adquisición y contratación irregular de bienes y servicios, bajo el mismo esquema de simulación de actividades empresariales con terceros y proveedores, los cuales resultan no localizados, inexistentes o vinculados entre sí”, expuso la ASF.

Intentos de simulación

En los últimos meses la ASF incrementó la presentación de denuncias relacionadas con el modus operandi de “La Estafa Maestra”.
De octubre de 2017 a enero de 2018 presentó ante la PGR seis casos en contra de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y Sagarpa, las cuales firmaron convenios con nueve universidades distintas.
En estos casos los auditores profundizaron en sus indagatorias y no solo documentaron el manejo irregular del recurso, sino intentos por simular que el dinero se había usado para lo que, en el papel, estaba destinado. Algunos de estos casos fueron publicados por Animal Político.
Por ejemplo en 2015 la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (Sagarpa) transfirió más de 220 millones de pesos a la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), para que esta llevara a cabo diversos estudios, diagnósticos e investigaciones que permitieran, entre otras cosas, identificar nuevas zonas propicias para el desarrollo de cultivos.
Cuando los auditores buscaron a las personas que supuestamente se encargaron de hacer el trabajo, resultó que la mitad de ellos negó haber colaborado con Sagarpa en cualquier convenio, mientras que la otra mitad eran personas que por su perfil era imposible que hubieran hecho el trabajo.
Para poner un ejemplo, entre ellos había carniceros, recepcionistas, edecanes, policías, vendedores de seguros, cajeros, nutriólogos y hasta columnistas.
Otro ejemplo fue lo ocurrido con tres convenios que la Secretaría de Desarrollo Social firmó en 2015 con la Universidad Tecnológica del Sur del Estado de México (UTSEM); la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl (UTN) y la Universidad Politécnica de Texcoco (UPT), a las que les transfirió más de 600 millones de pesos que eran para supervisar comedores comunitarios, entre otros.
La Sedesol y las universidades argumentaron que el trabajo lo habían hecho “coordinadores sociales” y entregaron expedientes con todo y fotos de las supuestas supervisiones. Pero cuando los auditores verificaron los documentos se encontraron fotografías repetidas de lugares que supuestamente eran distintos, había fotos copiadas de años pasados, e incluso, se habían falsificado firmas.
Otro caso – ya denunciado penalmente por la ASF ante PGR en octubre pasado – es el del convenio que en 2015 firmó Sedesol con el Sistema de Radio y Televisión de Hidalgo.
En el desarrollo de la investigación los funcionarios de dicho instituto público confesaron ante los auditores que firmaron contratos con otras empresas y expedientes que comprobaban servicios, sin haber visto nunca nada, esto luego de que la Sedesol los obligara a hacerlo.
Especial
En 2015, la cantante Susana Harp denunció a través de sus redes sociales que en una tienda de San Diego se vendía una blusa típica de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, bajo la marca francesa Isabel Marant. La noticia se esparció y acusaron a la marca de plagio. La presión fue tal que la diseñadora francesa reconoció que efectivamente el diseño provenía de una comunidad mexicana y no pretendía adueñarse de él.
Aunque ese caso quizá fue uno de los más conocidos, no es el único. Ocho marcas de ropa, incluso internacionales, plagiaron diseños de comunidades indígenas de Oaxaca, Chiapas e Hidalgo, entre 2012 y 2017, de acuerdo con un análisis realizado por la organización Impacto.
Las marcas van desde la marca estadounidense Madewell, la española Zara o la mexicana Pineda Covalín que han reproducido brocados tradicionales de comunidades de México.
El primer registro de un plagio ocurrió con la marca Mara Hoffman y los tenangos de Doria, Hidalgo, en 2012. El diseño de esta misma prenda también fue utilizado por Pineda Covalín en 2014.
En 2016, Rapsodia copió la blusa de San Antonino Castillo Velasco, y Madewell el huipil de San Andrés Larrainzar y la blusa de San Antonino Castillo Velasco.
El año pasado ocurrieron tres casos más: Zara plagió la blusa de Aguacatenango, Chiapas. Intropia, el brocado de San Juan Bautista Tlacoatzintepec, Oaxaca, y Mango, los tenangos de Doria.
Estas marcas no dieron el crédito de los brocados a las comunidades, ni trabajaron con las artesanas, sólo tomaron sus diseños y los reprodujeron en sus prendas. Sin embargo, el debate atraviesa por un hecho: ninguno de los diseños de las comunidades está registrado bajo el derecho de autor.
Aunque esto tiene una razón de ser, explica Kathia Loyzaga, directora de comunicación de Impacto. El conocimiento sobre los brocados y los diseños se pasa de una generación a otra entre las comunidades y es una muestra de distinción entre cada poblado. Para ellos, no existe la idea occidental de la propiedad intelectual porque el conocimiento es de la comunidad.
Además, otro problema sería cómo determinar de quién es propiedad un diseño tradicional.
“Para determinar la titularidad del derecho de autor habría que ver el origen. Una opción podría ser propiedad colectiva, pero al no encontrar el origen, ahí es donde se rompe el derecho y (complica) a quién le damos la titularidad del derecho”, explica Carlos Blanco, especialista en derecho del Tecnológico de Monterrey.
Aunque una posibilidad de defensa de las comunidades indígenas, dice, podría ser a través de tratados internacionales del patrimonio cultural, que apela al derecho moral de los autores. Es decir, si una marca utiliza algún diseño tradicional la marca no tendría que pagarle, pero sí hacer un reconocimiento público sobre la comunidad de origen.
Adriana Aguerrebere, directora de Impacto, considera que debería existir algún mecanismo de protección para el patrimonio colectivo, como es el caso de los diseños tradicionales, pero reconoce que sería un proceso muy complejo porque tendría que registrarse diseño por diseño y “obviamente al ser una creación artesanal, cada artesana tiene su propio diseño, es una pieza única. Entonces se contrapone y llegaría a ser un proceso tan exhaustivo y hasta caro que sería casi imposible”.
Más bien, dice, la protección del patrimonio también debería ser una labor colectiva, es decir, que la misma sociedad denuncie los plagios, como ha ocurrido, pero que además, consuma los productos directamente en las comunidades o en tiendas que se rijan bajo el comercio ético.
La sociedad sabe de un plagio, al menos tiene la oportunidad de tomar la decisión de consumir o no esos productos y eso, dice, es una manera de combatir los plagios de las marcas internacionales.

Casos exitosos

Como organización, Impacto busca incidir en varias formas en las comunidades, primero: visibilizar la labor de las artesanas, que se reconozca su trabajo y segundo, acercar a diseñadores o pequeñas empresarias que buscan comercializar los productos pero pagando un precio justo, con las artesanas, bajo el principio básico de respetar su labor.
Gracias a esta idea, han prosperado proyectos en los seis años que tiene Impacto. Por ejemplo con la diseñadora Carmen Rión, que trabaja con artesanas de San Juan Cancuc.
Ellas, por ejemplo, proponían paletas de colores y la composición de los lienzos con brocado. La diseñadora iba revisando los resultados y retroalimentándolo para hacer nuevos diseños de lienzos, como un trabajo colaborativo, explica Kathia Loyzaga.
La diseñadora Andrea Velasco también trabaja con artesanas de la comunidad de San Juan Cancuc y comercializa las prendas en Guadalajara. Aquí, por ejemplo, las hacen distintos dibujos de su vida diaria para después pasar estos dibujos en pruebas de brocados. A partir de estos resultados se comenzó la producción de chalecos y vestidos.
Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg

8/24/2017

Javier Duarte a la Corte penal de La Haya, “fake news” a la mexicana


4/24/2017

La de Duarte, una deuda de sangre


Noé Zavaleta 
Requerido por el gobierno mexicano bajo los cargos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada, Javier Duarte también es reclamado en el estado que gobernó. Cientos de familias exigen que sea juzgado igualmente en Veracruz por cientos de desapariciones forzadas y asesinatos cometidos por policías. Incluso la Fiscalía General del Estado pide adjuntarse en la petición de extradición y la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas pide saldar, con investigaciones productivas, la “deuda de sangre” que tiene la entidad con el gremio periodístico.
XALAPA, Ver. (Proceso).- Más allá de los desfalcos y la desmesura de los abusos en los que incurrieron él y su familia, el sexenio de Javier Duarte de Ochoa está marcado por el sello indeleble de la violencia, los asesinatos, los secuestros, las desapariciones y las fosas comunes en una entidad cogobernada por políticos y criminales donde se pierde la frontera que distingue a unos de otros.
El admirador del dictador español Francisco Franco; el mandatario que solía huir de las madres con hijos desaparecidos que buscaban confrontarlo; el autoritario que quería imponer por mandato una realidad virtual en Veracruz, como cuando presumió que los únicos delitos en el estado eran robos a los Oxxo; el que llevó a esta entidad a la quiebra; el que con dinero público movía a la prensa oficialista, que lo premió como prócer de la libertad de expresión aun cuando la entidad es conocida en el mundo por ser cementerio de periodistas, tiene que pagar infinitamente más que los miles de millones de pesos robados al pueblo.
Hasta ahora, sin embargo, la Procuraduría General de la República (PGR) ha sido omisa en aludir a esa otra parte de la historia negra del sexenio duartista.
Mientras en una cárcel de máxima seguridad en Guatemala Duarte aguardaba la solicitud formal de extradición del gobierno mexicano, que la presentó el viernes 21 a las 15:49 horas, en Veracruz –estado que gobernó del 1 de diciembre de 2010 al 12 de octubre de 2016– los familiares de desaparecidos y de reporteros asesinados, además de otros periodistas y políticos de oposición, exigían que el exmandatario rindiera cuentas sobre la ola de terror que él y su gabinete de seguridad pública y procuración de justicia sembraron durante su sexenio.
Diecinueve periodistas de medios estatales fueron asesinados bajo su gobierno. Tres reporteros (Rubén Espinosa, colaborador de Proceso, Anabel Salazar, de El Buen Tono, y Armando Saldaña, de la Ke Buena) perdieron la vida en otras entidades pero trabajaron en el estado, y tres comunicadores más fueron desaparecidos, consigna la organización civil Reporteros sin Fronteras (RSF) en su último reporte extraordinario sobre Veracruz.
En la nueva administración de Jorge Winckler Ortiz, la Fiscalía General del Estado (FGE) consignó 2 mil 345 carpetas de investigación abiertas por desaparición de personas, pese a que Luis Ángel Bravo –el anterior fiscal, afín a Duarte– únicamente reconocía 950 casos y los de 119 personas reportadas como desaparecidas y “encontradas sin vida” en la entidad, entre 2011 y 2015.

4/21/2017

Duartitis


Por   (apro).- Así como con Felipe Calderón la violencia fue la impronta de su sexenio, la de Enrique Peña Nieto es la corrupción.

Sin que haya logrado una mejora en la crisis de seguridad, el gobierno de Peña quedó ya marcado por este tipo de escándalos.

La inseguridad solapada y la corrupción desde el poder tienen al Estado mexicano en una condición de vulnerabilidad como no ocurría desde la guerra civil de hace un siglo, la Revolución Mexicana.
Durante el régimen autoritario del PRI, el castigo a la corrupción fue sólo una estrategia de control político. Los pocos acusados eran exhibidos tras las rejas y sometidos al escarnio. Nunca con el propósito de combatirla.
La llegada del PAN agravó el fenómeno. La decisión de Vicente Fox de perdonar a los “peces gordos” de la corrupción de ese viejo régimen que tenía a la mano, no hizo sino abrir más la puerta de la impunidad y, en consecuencia, escalar el problema.
De la corrupción organizada de funcionarios pasamos a una corrupción sistemática, en el que el control de las instituciones y organizaciones han ido quedando en manos de redes de corrupción.
Eso ha pasado con las policías, las procuradurías, Pemex y otras instancias de gobierno, o con gobiernos como el que encabezó Javier Duarte de Ochoa en Veracruz y de todos los casos que implican a exgobernadores ahora perseguidos. Se trata de auténticas redes de corrupción.
El resultado es que México hoy vive una corrupción a gran escala, no sólo por los multimillonarios montos, sino porque está sostenida en redes de poder político, económico y social.
Sólo así se explica la inverosímil persecución de Duarte y la exoneración, por ahora, de sus familiares cercanos, beneficiados por los actos que encabezó como gobernador.
Así como ha ocurrido cuando las autoridades han descabezado un grupo del narcotráfico y han dejado intactas las estructuras que se han beneficiado de sus actividades, es difícil que el gobierno de Peña Nieto vaya contra todas esas redes que se beneficiaron en torno a Duarte.
Javier Duarte fue una pieza más de esas redes de protección. Lo usaron y se dejó usar.
Cuando llegó Peña Nieto a la Presidencia de la República, el entonces gobernador se sintió protegido. Seguro estaba de que no le pasaría nada, como si hubiera comprado la impunidad.
En enero de 2012, dos colaboradores suyos fueron detenidos en el aeropuerto de Toluca con 25 millones de pesos en efectivo. Los empleados salieron desde Xalapa en un avión oficial, que aterrizó en la capital del Estado de México en plena campaña presidencial y desde donde Peña Nieto construyó su candidatura con el apoyo del PRI y del Partido Verde.
Descubierto, el dinero tuvo que regresar a las arcas. Pero el entonces gobierno de Calderón no abundó en investigación y no se pudo saber si más dinero en efectivo fue enviado desde Xalapa a Toluca.
Duarte también tejió redes en el poder económico. Numerosos empresarios prestaron sus nombres para desviar recursos, de la mano de abogados y fiscalistas, según la acusación de la Procuraduría General de la República (PGR).
Javier Duarte de Ochoa es una expresión superlativa de la corrupción en México, aun cuando el caso del exgobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, pudiera tener implicaciones aún más profundas.
Duarte pasará a la historia como el gobernador más corrupto de México de principios del siglo XXI, aunque hay muchos otros que se le acercan para disputarle esa posición. Todas las sociedades padecen la corrupción. La diferencia es el nivel que alcanza.
En México se ha convertido en una verdadera amenaza a la seguridad del Estado porque lo está haciendo cada vez más débil ante el mundo.

4/19/2017

La generación de la ‘tranza’


Diez de ellos enfrentan un proceso penal acusados de enriquecimiento ilícito, peculado, desvió de recursos, quebranto al erario público y crimen organizado


CIUDAD DE MÉXICO (La Silla Rota).- El primero de diciembre del 2012, en la toma de protesta del Presidente Enrique Peña Nieto se tomó una fotografía que quedaría para la posteridad. En ella aparecen los gobernadores en turno de distintos estados y en medio el mandatario federal. Ahora, a cinco años de la imagen tomada en San Lázaro, al menos diez de ellos enfrentan un proceso penal acusados de enriquecimiento ilícito, peculado, desvió de recursos, quebranto al erario público y crimen organizado.

Dos de ellos se encuentran presos: Andrés Granier de Tabasco y Javier Duarte de Veracruz, el más reciente. El exgobernador de Chihuahua, César Duarte es prófugo de la justicia y otros más están en la mira de la justicia.

En La Silla Rota te damos a conocer qué mandatarios son los que aparecen en esta fotografía, de qué se les acusa y cuál es su estatus legal, a cinco años. 


Rodrigo Medina – Nuevo León (2009-2015): El 26 de enero de este año, el ex gobernador ingresó al penal de Topo Chico, en Nuevo León, por los delitos de peculado y daño patrimonial al erario. Sin embargo, después de 24 horas fue puesto en libertad, gracias a un amparo. Al exmandatario también se le señala de desvío de recursos por tres millones de pesos; el desfalco de 14 millones de pesos en la cuenta pública 2012; así como de enriquecimiento ilícito. 


Fausto Vallejo – Michoacán (2012-2014): Los señalamientos contra el michoacano son principalmente por sus vínculos con el narcotráfico. En 2014 y 2015, se difundieron videos de Rodrigo Vallejo, en reuniones con “La Tuta”, líder del grupo criminal Los Caballeros Templarios. Asimismo, se le acusa al Fausto Vallejo del desvío de más de 150 millones de pesos durante su administración. El 18 de junio del 2014, dejó la gubernatura de Michoacán, para hacerle frente a las enfermedades que padecía. Hasta el momento el caso en su contra no ha mostrado avance. 


Andrés Granier – Tabasco (2007-2012): El exmandatario tabasqueño es conocido por presumir que tenía 400 pares de zapatos, mil camisas, 400 pantalones, 300 trajes de las tiendas más exclusivas en Los Ángeles y Nueva York. La PGR inició el expediente por los delitos de peculado, desvío de recursos, enriquecimiento ilícito y operaciones con recursos de procedencia ilícita. El 25 de junio del 2013, un año después de dejar su cargo fue detenido, cuando se encontraba hospitalizado. Actualmente se encuentra en la cárcel de Tepepan, en el área hospitalaria debido a su delicada salud. 


Javier Duarte – Veracruz (2012-2016): Es el exgobernador arrestado más reciente. Fue detenido el pasado sábado en Guatemala, mientras se encontraba con su familia en un resort vacacional. El veracruzano es acusado por la PGR de enriquecimiento ilícito, peculado e incumplimiento del deber legal. También es señalado de otorgar contratos millonarios de la administración estatal a más de 34 empresas fantasma. De igual manera, se le responsabiliza de la violencia en Veracruz y los asesinatos de periodistas durante su periodo. En 2016, las autoridades catearon algunas de sus propiedades, donde incautaron millones de pesos  dólares en efectivo, así como una bodega llena de pertenencias de él y su esposa Karime Macías.



César Duarte – Chihuahua (2010-2016): Hasta el momento, es el único exgobernador prófugo de la justicia. El pasado 28 de marzo, la Fiscalía General de Chihuahua emitió una orden de aprehensión contra Duarte Jáquez y el primero de abril, la Interpol giro una ficha roja para su búsqueda y captura. Se tienen indicios que se encuentra en Texas, Estados Unidos. El ex mandatario es acusado de un desfalco al gobierno de Chihuahua que suman los 6 mil millones de pesos. Los delitos son: peculado, enriquecimiento ilícito y uso indebido de atribuciones y funciones. 

Roberto Borge – Quintana Roo (2011-2016): El exmandatario es señalado por los delitos de peculado, enriquecimiento ilícito y quebranto a las finanzas públicas. La principal acusación es sobre la venta de terrenos en Tulum, Cozumel, Puerto Morelos, propiedad del gobierno estatal, a familiares y amigos. Esto dejó un daño patrimonial a Quintana Roo por más de 2 mil millones de pesos. De igual manera, Borge Angulo fue el responsable de la destrucción del manglar de Tajamar, en donde se afectó el ecosistema y las especies, para construir un centro comercial y condominios. El actual gobernador se encuentra a la espera de que se libere una orden de aprehensión contra Roberto Borge.


Roberto Sandoval – Nayarit (2011 -  ): Durante su campaña a la gubernatura, presumió ser una persona de raíces humildes y de bajos recursos. Hoy en día es propietario de grandes ranchos, ganado, caballos y diversas propiedades. Este martes, un grupo de políticos de oposición y activistas interpusieron una denuncia ante la PGR contra el mandatario nayarita por el delito de enriquecimiento ilícito. De igual manera, su sexenio, que termina este año, se manchó con la detención en Estados Unidos de Edgar Veytia, Fiscal General del Estado, acusado de narcotráfico.

Mario Anguiano – Colima (2009-2015): De acuerdo al informe de las auditorías estatales en el gobierno del colimense, durante su mandato se detectó un desvío de recursos por mil 867 millones de pesos, registros contables falsos, pago de nómina no presupuestada, gastos injustificados, infraestructura y obra pública no real ni ejecutada y desaparición de combustibles donados por Pemex al gobierno estatal. Ante esto, el órgano de fiscalización interpuso denuncias penales en contra del ex gobernador y sus colaboradores. En junio del 2016, Mario Anguiano ganó un amparo contra su detención y el embargo de sus bienes, por lo que aún se encuentra en libertad. 


Juan Sabines – Chiapas (2006-2012): Durante el mandato del exgobernador, la deuda pública de Chiapas incrementó de 800 millones de pesos a 21 mil millones de pesos. El órgano de fiscalización detectó nueve empresas ‘fantasma’ que recibieron contratos millonarios, así como el pago de obras públicas que nunca se ejecutaron. También señalaron al exgobernador de recibir dinero del Cártel de Sinaloa. Actualmente se encuentra en la ciudad de Orlando, Florida, en Estados Unidos, donde funge como cónsul de México desde el año 2015.

Los gobernadores cleptócratas, la caja de Pandora


La misma percepción revela que ni el sabadazo para atrapar a Javier Duarte, el emblema contemporáneo del sátrapa, se interpreta como una victoria contra la impunidad y la corrupción, sino como una “detención pactada” para utilizar al exgobernador de Veracruz con fines de propaganda electoral.
El mismo presidente Enrique Peña Nieto lanzó un autoelogio el pasado 17 de abril que pone en duda la eficacia de estas detenciones: “quienes quebrantan la ley deben responder por sus actos. Independientemente de lo que determine el Poder Judicial, estas detenciones son un mensaje firme y contundente del Estado mexicano contra la impunidad”.
¿Cómo se puede interpretar como “mensaje firme y contundente” si Peña Nieto ni siquiera es capaz de mencionar a Yarrington y a Duarte por su nombre? ¿Dónde está el mensaje contra la impunidad si Yarrington fue señalado desde 2004 por recibir sobornos de los cárteles y pasaron cinco años de esta administración hasta que fue detenido por una petición expresa de Estados Unidos y no de la PGR?
¿Cómo creer que es un logro si Duarte tuvo tiempo suficiente para terminar su sexenio, dejar un quebranto de 34 mil 57 millones de pesos –según la Auditoría Superior de la Federación– y sembrar a su entidad fosas de 15 mil desaparecidos, periodistas asesinados y una ola de inseguridad inauditas?
El problema fundamental es que la era de los gobernadores cleptócratas en el sexenio de Peña Nieto rebasó todos los límites de la contención hasta convertirse en un “pacto de impunidad” que ya no se puede sostener ante el derrumbe electoral del priismo, las complicidades con el PAN y el PRD y la intensa presión de las autoridades de Estados Unidos.
Oficialmente, sólo hay siete exgobernadores detenidos de un total de más de 21 mandatarios estatales señalados por la ASF, la Secretaría de Hacienda, la DEA y organizaciones civiles por sus desfalcos, sus pactos mafiosos, su intensa corrupción.
Estos siete detenidos son los siguientes:
-Javier Duarte y Flavino Ríos, gobernador constitucional e interino de Veracruz. El segundo sólo estuvo 48 días al frente del Ejecutivo estatal.
-Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas de 1999 a 2005, pero con una clara influencia en la situación criminal de su entidad y de Veracruz desde hace más de una década.
-José de Jesús Reyna, gobernador interino de Michoacán, quien terminó por responder del desvío de dos mil 323 millones de pesos desde el gobierno de Fausto Vallejo, mandatario priista con quien se desbordó la influencia de los cárteles de la droga.
-Andrés Granier, exmandatario priista de Tabasco, detenido en 2013 por desvío de dos mil 600 millones de pesos.
-Guillermo Padrés, exgobernador panista de Sonora, el único de los ocho mandatarios señalados desde noviembre de 2016 por la Auditoría Superior de la Federación por una serie de irregularidades graves en el manejo del presupuesto.
-Mario Villanueva, extitular priista de Quintana Roo, arrestado desde el gobierno de Vicente Fox por corrupción y vínculos con el crimen organizado.
A estos siete detenidos hay que sumar a los mandatarios del “nuevo PRI” de Peña Nieto que han sido también acusados y que algunos se encuentran prófugos, otros amparados o simplemente disfrutando del anonimato:
-Rodrigo Medina, exgobernador priista de Nuevo León, quien estuvo unas horas en la cárcel y ha logrado librar la acusación de peculado y desvío por tres mil 600 millones de pesos. La ola de violencia y corrupción que vivió esta entidad durante su mandato está presente aún en los habitantes regiomontanos.
-César Duarte, exejecutivo priista de Chihuahua, prófugo desde hace más de tres semanas, acusado de peculado y presunto lavado de dinero.
-Roberto Borge, exgobernador priista de Quintana Roo, quien no tiene orden de aprehensión en su contra, pero sobre él hay nueve denuncias ante la PGR y la Fiscalía de la entidad por rematar nueve mil 500 hectáreas de la reserva territorial estatal, entre otros delitos.
-Humberto Moreira, exmandatario de Coahuila, exdirigente nacional del PRI, uno de los más firmes aliados de Peña Nieto en su ascenso a la candidatura presidencial, hasta que fue señalado por presuntos vínculos con el narcotráfico.
La Secretaría de Hacienda documentó que durante su gobierno la deuda pública se disparó de 323 millones de pesos a 36 mil 186 millones de pesos. Comparte con Javier Duarte el “honor” de ser uno de los más señalados por irregularidades en el manejo del presupuesto y del súbito endeudamiento. Anda libre y aspira a ser diputado local por el Partido Joven.
-Eugenio Hernández, exgobernador de Tamaulipas, sucesor de Yarrington (2004-2010), quien apoyó también a Peña Nieto en su aspiración presidencial. Es buscado por la DEA desde el 18 de junio de 2015. Se especula que está escondido en Quintana Roo.
-Mario Anguiano Moreno, exgobernador priista de Colima, acusado por irregularidades presupuestales por mil 800 millones de pesos y en proceso de “juicio político”.
-Jorge Herrera Caldera, exmandatario priista de Durango, acusado por un presunto desfalco y un súbito endeudamiento por 15 mil millones de pesos.
Sin embargo, hay una segunda línea de exmandatarios del PRI que se libraron de una investigación y están relacionados con el ascenso de Enrique Peña Nieto.
Son los casos, sobre todo, de Arturo Montiel, padrino político y antecesor de Peña Nieto; Ulises Ruiz y José Murat, exmandatarios de Oaxaca; Mario Marín, el góber precioso de Puebla; Fidel Herrera, de Veracruz y principal apoyo para que llegara Javier Duarte al poder; Natividad González Parás, exgobernador de Nuevo León, principal padrino político de Rodrigo Medina y de quien ya nadie habla.
Y a esta lista habrá que agregar a los gobernadores que llegaron bajo siglas opositoras, pero que dejaron desfalcadas y desmoralizadas a sus respectivas entidades o enfrentan acusaciones por presunta corrupción: Juan Sabines en Chiapas; Ángel Aguirre en Guerrero; Gabino Cué en Oaxaca; y el panista Kiko Vega, quien aún gobierna Baja California.

3/01/2017

Veracruz: de frutsis a crímenes de lesa humanidad


Por Jacobo Dayán

En declaración de 2014 el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, afirmó que el estado había pasado, durante su administración, de balaceras y homicidios a robo de frutsis y pingüinos. La tradición política mexicana de Alternative Facts es muy antigua, la realidad veracruzana estaba lejos de acercarse a la declaración de Duarte.
La reconocida organización International Crisis Group (ICG) acaba de presentar su informe “Veracruz: reformar el estado mexicano de terror”. En él se describe la realidad de ese estado y el diagnóstico presentado es que “Veracruz se ha convertido en sede de crímenes de lesa humanidad”, es decir actos cometidos como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque por parte de actores estatales y/o no estatales.
Los datos presentados incluyen al menos 2,750 denuncias de personas desaparecidas mientras que organizaciones de la sociedad civil hablan de cifras cercanas a 20 mil, 17 periodistas asesinados desde 2010 lo que ha generado un serio problema de autocensura y “un torbellino de homicidios que tuvieron como objetivo, entre otros, a profesionales jurídicos, agentes policiales, potenciales testigos de delitos y cualquier civil que se atreviera a poner freno a las ambiciones de una multitud de organizaciones criminales y sus cómplices políticos”. El fiscal Jorge Winckler Ortiz describió a la región costera del Golfo como “la fosa común más grande de México”.
En informes anteriores ICG ya había descrito al aparato estatal veracruzano como uno que crea, protege y encubre intereses criminales. Como en el resto del país, la impunidad es la constante. El informe recoge estadísticas del INEGI en las que se coloca el total de crímenes no reportados en Veracruz como el 94.6% del total y la impunidad en el estado por arriba de la media nacional del 97.1%.
En este entorno habría que sumar que Javier Duarte es buscado por numerosos casos de malversación junto con otra decena de exgobernadores. La impunidad y la simulación como sistema.
Las cifras en el país demuestran que Veracruz no es el único estado con violencia desmedida y altísimos índices de impunidad como ya quedó documentado en múltiples informes como “Atrocidades innegables. Confrontando crímenes de lesa humanidad en México” de Open Society Justice Initiative (OSJI), el GIEI en el caso Ayotzinapa y “En el desamparo. Los Zetas, el Estado, la sociedad y las víctimas de San Fernando, Tamaulipas (2010), y Allende, Coahuila (2011)” que realizamos entre El Colegio de México y la CEAV.
ICG concluye que “la historia reciente de Veracruz, los espantosos detalles que están comenzando a salir a la luz, subrayan la crisis no de una administración estatal, sino del sistema político mexicano en su conjunto, donde una transición democrática bienintencionada no ha cumplido las expectativas, y ha sido corrompida por el crimen organizado. La facilidad con la cual quienes ostentan el poder político han sido capaces de perseguir sus ambiciones criminales apunta a debilidades estructurales en el sistema democrático”.
El informe destaca la violencia entre grupos del crimen organizado que cuentan con complicidad de agentes estatales, violencia contra migrantes, extorsión y ataque a testigos y periodistas, entre muchos otros.
ICG incluye recomendaciones que coinciden en algunos casos con las hechas por el GIEI, OSJI y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Investigar la participación estatal en crímenes de lesa humanidad, garantizar el derecho a la verdad, independencia de la fiscalía y servicios forenses, acabar con la corrupción y la impunidad, reforma policial, transparencia en el uso de recursos, garantizar la libertad de expresión, apoyo a las víctimas, replanteamiento del modelo de seguridad y búsqueda de personas desaparecidas, entre otros.
Igualmente, ICG hace un llamado a la comunidad internacional para que ejerza presión sobre las autoridades mexicanas para “que respeten los derechos humanos fundamentales, se comprometan con el Estado de derecho y eviten la obstrucción de la justicia”. La asistencia internacional resulta indispensable. La magnitud del problema indica que los crímenes de lesa humanidad y la impunidad sistémica no podrán ser contenidos sin un mecanismo internacional con amplias facultades. Es un largo camino que se debe iniciar a la brevedad en el país.
De haber voluntad en el nuevo gobierno estatal algo se puede hacer de manera inmediata. Crear una Comisión de la Verdad en Veracruz con completa autonomía y conformada por academia y sociedad civil para que revise los casos de violencia y corrupción. Cualquier otro formato sería simulación.
En la mesa están los múltiples diagnósticos que apuntan a recomendaciones muy similares. Es un asunto de responsabilidad y voluntad. A nivel federal no existirá en este sexenio, algunas pocas luces comienzan a aparecer a nivel estatal. ¿Serán serias?
Mención aparte merece la reacción de la inmensa mayoría de los medios y de la sociedad. La indignación en el caso veracruzano se presentó por los burdos casos de desvío de recursos y nunca por los muertos y desaparecidos. Algo anda muy mal.
¿Cuántos informes sobre crímenes de lesa humanidad en México se requieren para mover a gobierno(s), a la mayoría de los medios o a la sociedad?
El informe puede ser consultado aquí: www.crisisgroup.org

2/20/2017

De puño y letra, esposa de Duarte registró en su diario la red de corrupción de Veracruz



El gobernador Yunes informó sobre el aseguramiento de una bodega y objetos como diarios y libretas, que "presumiblemente" vinculan a la esposa de Javier Duarte, Karime Macías, con la planeación para desviar recursos públicos en Veracruz.

El gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, informó este lunes sobre el aseguramiento de una bodega con pertenencias del exmandatario Javier Duarte y su esposa, Karime Macías.
Entre esos objetos, indicó Yunes, hay diarios y libretas donde presuntamente Macías anotó de puño y letra números de cuentas bancarias, referencias sobre propiedades en México y el extranjero, “así como una relación extensa de familiares, funcionarios públicos, socios y diversas personas con quienes hacían negocios ilícitos al amparo del poder”.
Aparece también, agregó el gobernador, un mapa dibujado por la propia Macías, con una relación de sus casas y departamentos, ubicados en distintas partes del mundo.
Esos documentos, dijo Yunes, “presumiblemente vinculan directamente a la señora Karime Macías de Duarte en la planeación, preparación y ejecución de acciones para desviar recursos públicos en beneficio personal y de algunos cómplices”.
Los diarios y demás documentos, explicó el gobernador, están siendo materia de dictámenes periciales por la Fiscalía General del Estado”, y en su momento serán puestos a disposición de la PGR, para que ayuden a la localización de Duarte, quien enfrenta acusaciones por los delitos de lavado de dinero y crimen organizado.
El periodista Alejandro Aguirre mostró fotografías de las anotaciones que presuntamente hizo la esposa de Duarte.
Una hoja está repleta de la frase “sí merezco abundancia sí merezco abundancia”.
En otras hojas, Macías presuntamente escribió que como “1st lady” o primera dama tenía que cumplir con varias obligaciones, y junto a ellas colocó la frase: “hueva, pero exprímelo”. 
En la bodega, agregó el mandatario estatal Yunes, fue encontrada “una cantidad aún no determinada de sillas de ruedas, andaderas, despensas, útiles escolares y otros bienes presumiblemente propiedad del gobierno del estado de Veracruz, mismos que serán oportunamente entregados a las personas que los necesiten”.
Imagen de Archivo de Duarte y su esposa. (Foto: Cuartoscuro)
Detener a Duarte, dijo Yunes, es una de las prioridades de su gobierno, ya que lo demanda la sociedad veracruzana.
“La intensa búsqueda, en el territorio de nuestro estado, que es donde jurídicamente podemos hacerlo… nos permitió localizar esta bodega, en la que se depositaron diversos bienes”, apuntó el político.
El gobierno de Veracruz mostró imágenes de la bodega, y permitió a la prensa tomar fotografías de los documentos, incluso de los diarios de Macías.
En la bodega había retratos de Duarte y su esposa, palos de golf, vajillas, balones, plumas, una barrica, agendas, réplicas de barcos a escala, arte, una silla para montar caballos, muebles y libros. 
El fiscal estatal, Jorge Winckler, dijo que “derivado de una denuncia anónima” realizaron un operativo y encontraron los bienes referidos.

2/07/2017

El Frankenstein militarista


El Archivo del Terror de Javier Duarte

La digna voz

En el sexenio de Javier Duarte, Veracruz se convirtió en un laboratorio de la alquimia militarista. En ese sangriento período de guerra no declarada contra la sociedad veracruzana, convergieron e intervinieron todas las instituciones de seguridad, fuerza pública y corporaciones policiacas.
Que toda esa legión de fuerzas fuera impotente o incapaz de frenar el crimen, la violencia e inseguridad en el estado no es ningún fracaso. La delincuencia nunca fue un objetivo de la militarización: la militarización fue un objetivo de la delincuencia. Este diagnóstico se basa principalmente en dos indicadores, uno tangible otro intangible: el primero, el avance de la ocupación militar dentro del territorio veracruzano y el ensamblaje de los agentes castrenses con el crimen organizado; y el segundo, la aprobación de los sectores dominantes (político-empresariales) a la gestión militarizada de la seguridad.
Esta aprobación, que no pocas veces se elevó a un júbilo desbordado por lo militar, se manifestó en casi todas las esferas gubernativas y empresariales. El 13 de diciembre de 2013, en un titular de la sección de política en La Jornada Veracruz se podía leer: “Piden empresarios militarización de las principales ciudades por la ola delictiva”. La nota refiere a un encuentro que sostuvieron altos mandos militares con empresarios del estado.
En otra nota de septiembre de 2014, en el mismo diario, se anuncia la solicitud de los dirigentes del Partido de Acción Nacional de dar urgente entrada a la Gendarmería Nacional en el estado:
“Seguiremos insistiendo en que llegue la Gendarmería Nacional, igual que otras fuerzas, la verdad es que en el tema de la inseguridad nada sobra (sic), al contrario, si llega la Fuerza Civil que están anunciando, bienvenida, pero que también llegue la Gendarmería, el Ejército, la Marina, y la Policía Federal (¡sic!)” (La Jornada Veracruz 15-IX-2014).
La presentación de la Gendarmería Nacional en Veracruz se registró durante la realización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014, y consistió en un despliegue de 300 elementos de la división. En octubre de 2015, el gobierno anunció, a través de la dirección regional sur-sureste de la Secretaría de Gobernación, que la Gendarmería Nacional entraría en funciones para “reforzar el trabajo de coordinación del grupo Veracruz Seguro…” (Grupo Fórmula 12-X-2015).
“Veracruz Seguro” fue el nombre de la estrategia de centralización-militarización de la seguridad que en 2011 inauguró el duartismo.
“El operativo ‘Veracruz Seguro’, presentado por el Secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora y el gobernador Duarte el 4 de octubre [de 2011]… consuma la estrategia de unificar los mandos policiacos locales en el gobierno federal, por lo que la Marina será ahora la encargada de planear, coordinar y encabezar las labores de seguridad en el estado. Esto quiere decir que llegarán más efectivos militares al estado y que el gobierno del estado estará como auxiliar de los mandos castrenses” (De la Garza en Rebelión 10-X-2011).
Las cinco acciones que englobó el operativo “Veracruz Seguro” fueron las siguientes:
  1. El despliegue de fuerzas federales en todo el territorio del estado bajo un mando único federal
  2. Información e inteligencia
  3. Evaluación y depuración de las corporaciones policiacas
  4. Mayores recursos para la seguridad
  5. Aplicación irrestricta de la ley en sus tres órdenes de gobierno (Ortiz en Al calor político 4-X-2011)
Pero algunas organizaciones civiles y ciertos sectores de la sociedad veracruzana no aceptaron nunca las legitimaciones de la militarización que repiten el estribillo de la seguridad. La prensa reportó que, tras la implementación del Plan Veracruz Seguro, persistió el afán de la opacidad o el ocultamiento de información sobre la crisis de seguridad en el estado. Incluso con el operativo en marcha, la incidencia del crimen no decreció.
A una semana de haber arrancado el operativo Veracruz Seguro, y sólo unos meses antes de su cobarde asesinato, Regina Martínez escribió en Proceso:
“Mientras las autoridades veracruzanas y federales intentan ponerse de acuerdo sobre el manejo de la información acerca de los asesinatos masivos cometidos por la delincuencia organizada o grupos paramilitares, la sociedad sigue viviendo en el pánico y la psicosis ante una violencia inédita en la entidad… El jueves 6 [de octubre de 2011], las redes sociales fueron –otra vez– las que anunciaron la aparición de más de 30 cadáveres en casas de seguridad en tres fraccionamientos exclusivos en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río… Pese a que después del mediodía del jueves la noticia del hallazgo de los cuerpos circulaba en las redes sociales y la información se había difundido extraoficialmente en los portales de internet, el gobierno estatal negaba los hechos. ‘Es mentira, no es cierto, no hay nada de eso’, insistió Miguel Valera, director de Información de la Coordinación General de Comunicación Social (CGCS, que encabeza Georgina Domínguez) ante las preguntas de esta reportera” (Martínez en Proceso 9-X-2011).
El contraste de la realidad y los discursos era irreconciliable. Las narrativas negacionistas no eran suficientes. Y el duartismo acudió a la fórmula de maridar militarización con seguridad y bienestar de la población. En el marco de la presentación del Plan Veracruz Seguro, Duarte declaró:
“Estamos fortaleciendo todo el territorio, bajo un mando único federal para recuperar los espacios invadidos por la delincuencia y lograr que sean nuevamente espacios seguros, en los que cada persona de bien pueda desarrollar su vida en paz con la seguridad de que su familia y patrimonio están siendo protegidos por las autoridades” (Ortiz en Al calor político 4-X-2011).
En 2014, otra vez el mandatario refrendó votos con la fuerza pública en un acto protocolario celebrado en las instalaciones de la 26 Zona Militar. Duarte de Ochoa aseguró:
“[…] la fortaleza institucional que tenemos en Veracruz está basada en esta coordinación estrecha, cercana, vinculante que existe entre las diferentes fuerzas y de manera destacada subrayo el Ejército y la Marina Armada, que han sido pilares fundamentales en el crecimiento (sic) de nuestro estado” (La Jornada Veracruz 21-IX-2014).
Un año más tarde (2015), Veracruz lograría el tercer mayor presupuesto para seguridad pública en todo el país: cerca de 390 millones de pesos, sólo detrás del Estado de México y el Distrito Federal (Redacción El Universal 2-I-2015).
Está demostrado estadísticamente que esta inyección de recursos a las instituciones de seguridad, acarreó la erosión del derecho público y enseñoreó la excepcionalidad de la ley. Incluso esas modalidades de delito que a menudo involucran a agentes del estado aumentaron manifiestamente tras la implementación del mando único y la militarización: a saber, la desaparición, el secuestro y la tortura.
Respecto a la desaparición, la Procuraduría General de Justicia del Estado indica que entre 2006 y 2014 alrededor de 2 mil personas fueron víctimas de ese delito en la entidad.
Sobre el delito de secuestro abundan cifras. El Observatorio Ciudadano de Veracruz para la Seguridad y la Justicia reporta que “la tasa de secuestro en el estado de Veracruz es de 1.41 para el año 2014, ubicándose arriba de la tasa nacional que es de .86, ocupando el 6º lugar a nivel nacional… La tasa de incidencia delictiva por c/100,000 habitantes… aumentó un 53.58%” (Observatorio Ciudadano de Veracruz para la Seguridad y la Justicia VIII-2014).
En materia de tortura, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, reportó 74 víctimas en Veracruz, correspondiente al periodo 2012-2014 (E-Veracruz 22-IV-2015), es decir, el bienio que siguió a la implementación del operativo Veracruz Seguro. Algunos analistas insisten en señalar que la incidencia de este delito a nivel estatal es superior.
Con estos datos en mano, en 2014 se les preguntó a integrantes del Colectivo por la Paz Xalapa si era cierto que la militarización había aumentado la incidencia del crimen, a lo que respondieron:
“Aquí en Veracruz la presencia de las fuerzas armadas ha sido nociva. Sí, esa presencia aumentó la incidencia del delito. Cada corporación tiene su modus operandi para cometer crímenes. La Marina ejecuta principalmente. La Policía Estatal desaparece. El Ejército, se presume que secuestra y entregan al crimen… La Policía Estatal se cuida de los Marinos. Pero la Marina trabaja conjuntamente con la Policía Estatal… Las corporaciones policiacas y militares no están para resolver la situación de inseguridad ni combatir al crimen. La policía y el ejército están selectivamente dispuestos para cuidar altos mandos. No están para cuidar a la gente… Cuando viene el cambio a policía estatal [militarizada], y se elimina la policía municipal, se dispara el número de desapariciones forzadas”.
Que Veracruz sea uno de los estados más castigados por la violencia está estrechamente relacionado con la gestión militarizada y criminal de la seguridad que prohijó el duartismo, y con esa condición de laboratorio al servicio de ensayos militaristas frankensteinianos.
El único resultado tangible de esos “ensayos militaristas” fue la ocupación militar-delincuencial del territorio y el espacio público veracruzanos. La seguridad sigue en crisis. Javier Duarte “prófugo”. Y la población civil en vilo por el clima de terror militar-criminal. A la violencia de la delincuencia se añadió la violencia del “orden”. Los problemas persisten o empeoran. Sólo cambia la presencia y el margen de acción de los mandos militares-delincuenciales. Crece.