2/14/2016

Los otros desaparecidos


Esta deuda histórica que tiene México fue cuestionada el año pasado por el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU 
"Los años 70 fueron los del choque contra un sistema que era incapaz de autocriticarse y aceptar las vías transformadoras de la sociedad” Jaime Preciado Coronado. Jefe del Departamento de Estudios Políticos de la UdeG

"(...) hubo en los hechos la desaparición de familias enteras por atreverse a hacer visible ese clima represivo del Estado”.Jaime Preciado Coronado Jefe del Departamento de Estudios Políticos de la UdeG

570 averiguaciones recibió la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado
110 de esas averiguaciones fueron archivadas
159 averiguaciones se decretó el no ejercicio de la acción penal
53 averiguaciones se declinó la competencia a los estados
16 averiguaciones previas por desapariciones forzadas en Jalisco aún no tienen conclusión
33 víctimas están relacionadas con esas averiguaciones inconclusas

En plena crisis por los miles de desaparecidos que ha dejado el narcotráfico en México existe un capítulo oscuro y pendiente en la historia mexicana: las víctimas de la Guerra Sucia de los años 70.
Un informe obtenido por Reporte  Indigo revela que la autoridad mantiene inconclusas  248 averiguaciones que involucran 480 personas desaparecidas durante este episodio oscuro.
A pesar de la creación de una fiscalía especializada para castigar estos delitos durante el sexenio del expresidente Vicente Fox, no existe ninguna persona detenida por estos crímenes del pasado.
El estado de Guerrero encabeza la lista de más víctimas a nivel nacional, seguido del Distrito Federal y en tercer lugar el estado de Jalisco con el mayor número de casos.
Esta deuda histórica que tiene México fue cuestionada el año pasado por el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU.
En esas investigaciones lo que está en juego es el paradero de 480 víctimas que fueron desaparecidos por las fuerzas públicas de los distintos órdenes de Gobierno, tanto federales como estatales, principalmente en las décadas de los 70 y 80, y sobre las cuales aún hoy, varias décadas después, sigue sin resolverse lo que pasó con todas ellas.  
De entre esos casi 500 desaparecidos se encuentran 41 mujeres, y se sabe también que 20 de las víctimas eran menores de edad de entre 15 y 17 años cuando desaparecieron sin dejar rastro; así como de otros 183 que eran sólo unos jóvenes de no más de 29 años, cuando se enfrentaron al peor rostro del régimen político priista que prevalecía entonces en México.
Las entidades federativas donde se mantiene la mayor deuda de la PGR sobre la resolución de todos estos expedientes, de acuerdo al número de víctimas, están encabezadas por Guerrero, con 298 desaparecidos; seguido por la Ciudad de México, con 46; Jalisco en tercer lugar, con 33; Sinaloa en el cuarto sitio, con 27, y el Estado de México, en quinto, con 19.
Para el estudioso de la Guerra Sucia, Jaime Preciado Coronado, jefe del Departamento de Estudios Políticos de la UdeG, resulta clave el papel de las organizaciones sociales para exigir hoy la conclusión de todas estas investigaciones pendientes.
“Los años 70 fueron los del choque contra un sistema que era incapaz de autocriticarse y aceptar las vías transformadoras de la sociedad. Tenemos una deuda que se necesita cubrir tanto con las víctimas en términos de nombre, de sus historias propias, como de los familiares de las víctimas que sufrieron igualmente las consecuencias de esa represión”, dice el investigador.
“Yo no pondría tanto las esperanzas en un gobierno como en un movimiento social de memoria histórica, que eso sí sigue existiendo, que hay luchas muy vinculadas con la defensa y promoción de los derechos humanos. Lo que se necesita es un movimiento social de veras que sea el protagonista”.
Los responsables
En lo que respecta a las autoridades mexicanas que están señaladas como “probables responsables” de estas desapariciones forzadas de la Guerra Sucia, de acuerdo a estos archivos de la PGR, la Dirección Federal de Seguridad que encabezó Javier García Paniagua en los 70, esta policía política es el primer sospechoso en 65 averiguaciones inconclusas, donde se aborda la desaparición forzada de 96 personas, entre estas, 19 mujeres.
Las policías judiciales estatales también jugaron un papel importante en la represión de los movimientos político-militares que surgieron en el país en aquella época, se les atribuye la desaparición de 42 personas, incluidas cinco mujeres dentro de 33 de los expedientes de la PGR.
La Brigada Blanca de Miguel Nazar Haro, aunque participante en otros de los casos que indaga actualmente la PGR, aparece registrada, sin embargo, como la primera responsable en seis averiguaciones que atañen a 12 víctimas.
De esta forma, hay 26 averiguaciones inconclusas en las que no se indica aún ninguna autoridad como probable responsable de las desapariciones forzadas, aunque conciernen a 31 víctimas totales, de las que tres son mujeres.
La inmensa mayoría de las víctimas de estas desapariciones forzadas durante la Guerra Sucia eran miembros del Partido de los Pobres, a esta organización pertenecían 272 de todos los desaparecidos que hoy se investigan -incluidas una decena de mujeres-, es decir, el 57 por ciento del total.
El Partido de los Pobres fue fundado por Lucio Cabañas, así como la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, su brazo armado.
Mientras que en segundo lugar se encuentra la Liga Comunista 23 de Septiembre, al menos 136 de sus integrantes fueron desaparecidos por agentes del Estado Mexicano, -entre estos 21 mujeres-, el 28 por ciento del total.
Es decir, que a esos dos grupos pertenecía el 85 por ciento de todos los desaparecidos de la Guerra Sucia que hoy indaga la PGR, en el resto hay vínculos con otras organizaciones como las Fuerzas Revolucionarias Armadas, la Vanguardia Armada Revolucionaria, Unión del Pueblo, Movimiento Armado Revolucionario, Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, entre otros.
Ningún detenido por desapariciones
La PGR reconoce que de estas 248 averiguaciones previas que aún investiga sobre la Guerra Sucia, no existen personas que hayan sido detenidas para ser castigadas penalmente por la comisión de estas desapariciones forzadas.
“Se indicó en cuanto a la cantidad de personas detenidas que no existen personas privadas de la libertad, por la posible comisión del delito de desaparición forzada de personas”, indicó en su respuesta 0001700178415, emitida el 30 de junio de 2015

Poco antes, el 11 de febrero de 2015, el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), le había externado al Estado Mexicano su preocupación porque “no ha habido avances significativos en la investigación y sanción de los responsables” de la Guerra Sucia.
Así que el Comité le pidió a México intensificar esfuerzos para localizar “a la brevedad posible” a todas las víctimas de la Guerra Sucia, y a garantizarles el derecho a la verdad sobre lo ocurrido, así como a que reciban la reparación del daño adecuada por parte de las instituciones mexicanas.
Fue precisamente en ese informe cuando el Comité señaló:
“La información recibida por el Comité ilustra un contexto de desapariciones generalizadas en gran parte del territorio del Estado parte, muchas de las cuales podrían calificarse como desapariciones forzadas”.
El fracaso de la fiscalía de Fox 
Creada en el 2001 por el entonces presidente Vicente Fox, la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp) fracasó en su intento de castigar a los funcionarios involucrados en la Guerra Sucia.
La Fiscalía cerró el 30 de noviembre de 2006 y sus casos pendientes pasaron a la Coordinación General de Investigación de PGR.
De las 570 averiguaciones que turnó, 110 se archivaron; una se reservó; 159 se decretó el no ejercicio de la acción penal; y 53 se declinó la competencia a los estados, según el Informe Alternativo que ONG’s, como el Centro Prodh, dieron al Comité de la ONU el 9 de enero de 2015.
Según estas, con la Femospp “no existieron consignaciones ni procesos penales que hayan derivado en sanciones a servidores públicos que hayan cometido el delito de desaparición forzada durante la Guerra Sucia”, dice un informe previo del 31 de mayo de 2014.
Como parte de la investigación que abrió la (Femospp) se tomó la declaración del exgobernador de Nuevo León, Alfonso Martínez Domínguez, exregente del Distrito Federal, por su presunta responsabilidad en el “Halconazo”.
También Miguel Nazar Haro, exdirector de la Dirección Nacional de Seguridad, fue detenido en el 2004 por su relación con la desaparición de Jesús Piedra Ibarra, hijo de la dirigente del Comité Eureka, Rosario Ibarra de Piedra.
Dos años después fue absuelto por las autoridades judiciales.
“Mientras no haya una paz con justicia y dignidad en este país vamos a tener que estar atentos a que estas heridas, por más doloroso que sea, se reabran y se pueda llegar a lo más profundo de sus condiciones y consecuencias”, dice Jaime Preciado Coronado, jefe del Departamento de Estudios Políticos de la UdeG.
En Jalisco: 33 casos sin resolver
La PGR mantiene aún sin una conclusión 16 averiguaciones previas por desapariciones forzadas cometidas en Jalisco durante la Guerra Sucia, esos casos abiertos e impunes atañen a 33 víctimas con un paradero desconocido de las que dos eran menores de edad y cinco mujeres.
La deuda histórica que mantienen las instituciones del Estado Mexicano sobre la resolución de las desapariciones forzadas de la Guerra Sucia, principalmente en las décadas de los 70 y 80, tiene en Jalisco a uno de los estados con más víctimas con un paradero aún desconocido.
Según los registros de la Procuraduría General de la República (PGR), en las 248 averiguaciones que aún mantiene abiertas por las desapariciones de la Guerra Sucia, Jalisco es el tercer estado con más víctimas, con 33, cinco de estas mujeres, dentro de 16 casos clasificados “en trámite”.
De las 33 víctimas de Jalisco se sabe la edad que tenían 19 de ellos cuando fueron desaparecidos por agentes estatales: dos eran menores de edad con 17 años; 14 eran jóvenes de entre 18 y 29 años; dos estaban en sus 30 y otro era un adulto mayor de 62 años.
Hay 14, pues, en los que la PGR no reporta su edad.
La cifra de los 33 desaparecidos de Jalisco en la Guerra Sucia según los archivos abiertos de la PGR, no retrata el tamaño de la represión estatal de aquellos años, indica Jaime Preciado Coronado, jefe del Departamento de Estudios Políticos de la UdeG.
 “Para nada (lo hace), porque para poder haber hecho esas denuncias se tuvo que hacer toda una cobertura internacional para proteger a las familias que lo decían, porque hubo en los hechos la desaparición de familias enteras por atreverse a hacer visible ese clima represivo del Estado.
“No olvidemos que desde el 68 el Campo Militar 1 fue el espacio donde se coaguló esa inmensa represión; que las guardias blancas y otros grupos armados en empresas, en el campo, contribuyeron a que muchos desconocidos hayan sido desaparecidos”.
En las averiguaciones abiertas de la PGR las autoridades registradas como probables responsables de las desapariciones en Jalisco no son todas federales, también está señalado el Gobierno estatal.
En una de las desapariciones que la PGR ubica principalmente en Guerrero, del 29 de mayo de 1997, con 10 víctimas, se indica que algunas de estas pudieron haber desaparecido en Jalisco y otras en la CDMX, pero no precisa más.
Historia de la impunidad
La CNDH emite una recomendación sobre la Guerra Sucia con base en 532 expedientes de queja. Ahí acredita 275 desapariciones forzadas, y confirma indicios en otros 97 casos.
El gobierno de Vicente Fox acepta la recomendación y crea la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp).
> 2006
El 30 de noviembre se determina el cierre de la (Femospp), y sus casos pendientes pasan a la Coordinación General de Investigación de la PGR.

> 2015
En enero, organizaciones sociales documentan que de las 570 averiguaciones, la Coordinación archivó 110; reservó 1; decretó el no ejercicio de la acción penal en 159; y declinó 53.
El 11 de febrero el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU llama al Estado Mexicano a acabar con la impunidad que rodea a la Guerra Sucia.
En junio la PGR reconoce que de las 570 denuncias originales, persisten pendientes de resolución 248 con 480 víctimas.

Mar de Historias _ Rumores, sombras, nombres



Cristina Pacheco
Periódico La Jornada
En un pueblo tan pequeño se conoce la historia de las casas y de la gente: dos mil almas en su infierno, en sus pequeñas glorias compartidas, fechadas. No es de extrañar que todos sepan que el l3 de diciembre Julián –ese muchacho alto con un mechón blanco en el pelo, herencia de su padre– había intentado quitarse la vida arrojándose al paso del ferrocarril. Frustró el intento la intervención de algunos viajeros y los comerciantes que esperaban la llegada del tren para ofrecer sus mercancías a los que iban de paso a la ciudad.
No se tiene noticia de que antes de Julián haya habido un suicida en el pueblo. Allí las personas mueren según lo señalado en su destino. Es una ley no escrita que nadie se había atrevido a romper. Julián lo hizo a los 23 años de edad, con toda la vida por delante, robándoles el turno a los mayores.
Con ninguno de ellos ha hablado Julián de los motivos que le inspiraron la idea de suicidarse; tampoco de lo que sintió al abrir los ojos y verse en su cuarto a pleno mediodía, hora a la que no pensaba llegar y, sin embargo, resultó ser el punto de partida de su nueva vida.
II
Volviste a nacer. Dale gracias a Dios de que gente buena te impidió llevar a cabo esa locura porque si no, en este momento yo estaría... Ay, no quiero ni pensarlo, le dijo su madre entre lágrimas cuando lo vio taparse la cara con la sábana y se arrojó sobre él para preguntarle cómo era posible que hubiera querido hacer algo tan espantoso. ¿No sabía que la vida nos la da Nuestro Señor y sólo Él puede quitárnosla? ¿Ignoraba que quienes desobedecen la ley divina están sentenciados al infierno?
Sólo de pensar en que su hijo pudiera sufrir esa condena, Delia sintió que la abandonaban las fuerzas. Con el pretexto de consolarla, los vecinos que habían salvado y conducido a Julián a su casa permanecieron en el cuarto, de pie, listos para someter al muchacho en caso de que le sobreviniera otro arranque de locura; pero sobre todo, esperando verlo llorar arrepentido, oírlo pedir perdón y al fin agradecerles su gesto hacia él.
No ocurrió nada de eso. Julián se limitó a sepultarse bajo las sábanas para huir de la mirada inquisitiva de sus salvadores y la curiosidad de sus vecinos.
Los conocía: eran buenas personas, dignas de respeto y de aprecio. Sin embargo, al verlos invadiendo su cuarto empezó a sentir hacia ellos un odio y un rencor inexplicables.
Le habría gustado decírselos para que dejaran de mirarlo con lástima, de arriba hacia abajo, pero no lo hizo para evitar que huyeran ofendidos. Los necesitaba allí para preguntarles con qué derecho habían interferido en su decisión, pero, en ese momento, fue incapaz de hacerlo. Se sintió otra vez aniquilado y empezó a llorar; primero suavemente y después de una manera que partía el alma.
Los presentes interpretaron el llanto desgarrador como prueba de contrición. Se lo decían a Delia y la abrazaban pidiéndole que se alegrara porque su hijo estaba lavando su culpa con lágrimas de arrepentimiento. De un manotazo Julián apartó la sábana que lo cubría y se irguió. Con el cabello en desorden y los ojos enrojecidos, semejaba un resucitado.

III
Julián abrió la boca, pero no logró pronunciar ninguna palabra, aunque todas estuvieran en su cabeza, esperando una orden suya para decir por qué verse salvado le producía enojo y frustración incontenibles: llevaba años acariciando la idea del suicidio, escondiéndola para que su madre no leyera sus pensamientos. Dios podía hacerlo, pero Él estaba tan lejos de aquel pueblo...
Por supuesto Julián había ocultado otros anhelos: gritar con todas sus fuerzas cuando lo persiguieran ciertos recuerdos; poder contarle sus experiencias a alguien dispuesto a guardarlas en secreto; inundarse en la tibieza, en la humedad de otra mujer. Ansiaba, sobre todo, irse del pueblo sin carga y a paso firme, sin mirar atrás, sin detenerse sintiéndose culpable cuando Delia lo paralizara con el argumento de siempre: ¿Vas a abandonarme como hizo Efraín, tu padre?
Desde su cama, Julián miró a cada uno de los presentes. Le bastó con eso para saber que ninguno lo entendería si les dijera que para abrir la última puerta hay que sobreponerse a la indecisión. Después de infinitas dudas, él había logrado derrotarla. Marcó una fecha. Era un paso adelante, pero faltaban muchos otros. El camino hacia el suicidio es complicado y presenta obstáculos que parecen insuperables. Primero la cobardía. Julián la venció dejándose llevar por su instinto de muerte, sin preguntarse acerca del después ni de nadie, ni siquiera de su madre. ¿Vas a abandonarme como lo hizo Efraín, tu padre?

IV
Para llegar a su objetivo Julián había hecho enormes esfuerzos durante años. En unos cuantos minutos perdieron su sentido gracias a la atingencia de los vecinos y los comerciantes que se empeñaron en evitarle la muerte. Todos ellos deben sentirse héroes, benefactores, hombres buenos que, además, salvaron a Delia del más terrible sufrimiento. No imaginan siquiera que su triunfo significó para Julián el regreso a su infierno: este cuarto. Aquí creci
ó, aquí ha esperado el amanecer; aquí ha visto llegar noches interminables en las que se confunden los rumores, las sombras y los nombres.

Reconciliación milenaria del Papa multipolar y el Patriarca ruso, con bendición de Putin


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

Foto
El patriarca Kiril, de la Iglesia ortodoxa rusa, y el papa Francisco, jerarca de la Iglesia católica, durante el histórico encuentro del viernes pasado en el aeropuerto José Martí de La HabanaFoto Ap

Con motivo del nuevo año lunar, el pontífice jesuita argentino Francisco congratuló al pueblo chino y al mandarín Xi, hecho inédito en 2 mil años de historia de la Iglesia católica que se acerca en forma simultánea y pasmosa al patriarca Kiril de la Iglesia ortodoxa rusa después del cisma de 1054.
¡El papa jesuita argentino Francisco sacude los estamentos y testamentos milenarios!
Más allá del “ecumenismo de sangre (Francisco dixit)” –cuando los caníbales (literal) yihadistas sunitas exterminan sin discriminación a todas las denominaciones del Nuevo Testamento en Medio Oriente, donde nació el nazareno–, una preocupación biológica de supervivencia común de los hermanos Francisco y Kiril es el ascenso galopante de la demografía juvenil islámica que superará en 2070 a todos los cristianosquienes hoy representan 31.5 por ciento de la población mundial, con una notable mayoría católica de 16.85 por ciento, frente a 6.15 de protestantes, 3.96 de ortodoxos y 1.26 por ciento de anglicanos (http://goo.gl/wnjukE).
Los multimedia de Rusia dan vuelo al “evento del milenio (https://goo.gl/DQ2uNs)” en el aeropuerto de La Habana entre Francisco (79 años) y Kiril (69), mientras la prensa de Occidente lo desdeña y China adopta un estruendoso silencio sepulcral.
Que conste que Francisco y Kiril no se reunieron en Europa –geográficamente más cercana al Vaticano y Moscú–, sino en Cuba: la diminuta isla caribeña que exhibió su excelsitud diplomática de alcance universal.
A los caníbales y necrófilos balcanizadores globalistas de Wall Street y la City (Londres) enfureció la reconciliacion milenaria del papa jesuita argentino y el patriarca ruso, quienes temen la tercera guerra mundial ­termonuclear.
En forma disonante, la BBC, cada vez más escatológica (en el doble sentido), devela los supuestos amoríos del papa Juan Pablo II (http://goo.gl/XRqn6i). Todavía falta mucho por recorrer para la unificación ecuménica de los anglicanos británicos y los católicos…
Según la agencia británica ­Reu­ters, Putin puede beneficiarse de la reunión del Papa y el Patriarca cuando las relaciones entre Moscú y el Vaticano han mejorado continuamente después del reinado de Juan Pablo II, un polaco (sic) que tenía sospecha congénita de Rusia, mientras “Francisco es un argentino (sic) con ningún bagaje histórico asociado a las divisiones Este/Oeste de Europa después de la Segunda Guerra Mundial (http://goo.gl/uzaKcq)”.
De acuerdo con el rotativo británico The Guardian, los multimedia rusos han especulado que la entrevista con el papa Francisco es una misión política para reducir el aislamiento de Rusia debido a las sanciones occidentales por Ucrania y la crítica a la campaña de bombardeos en Siria, cuando Kiril mantiene una estrecha relación especial con el presidente ruso, a grado tal que ha exclamado que Putin es “un milagro de Dios (http://goo.gl/6dMv32)”.
The Guardian cita a Alexei Ma­karkin de que el principal tópico del diálogo del Papa y el Patriarca –la persecución de los cristianos en Medio Oriente– juega en ventaja del presidente ruso.
El zar Vlady Putin, devoto cristiano ortodoxo –criticó al icónico Lenin de haber colocado la bomba atómica de tiempo de la balcanización en la URSS (https://goo.gl/0IMlqk)–, ha sido imbuido por el ideólogo Alexander Dugin con su cuarta teoría política que incluye la espiritualidad como elemento sustancial de la civilización rusa frente al materialismo consumista de Occidente y su decandencia moral (http://goo.gl/ZOANzd).
Haaretz comenta que “Kiril, consejero espiritual del presidente ruso, encabeza la más poderosa de las 14 iglesias ortodoxas independientes (nota: autocéfalas) que se reunirán en Grecia en el verano en el primer sínodo panortodoxo en varios siglos (http://goo.gl/bhhnFS)”.
Todo ahora es histórico cuando la espiritualidad plural pretende reparar el caos global que impulsa la agónica unipolaridad del financierismo israelí-anglosajón.
Francesco Sisci, investigador italiano neorrenacentista de la Universidad Renmin de China, muy cercano al Vaticano, arguye que el encuentro entre el papa jesuita argentino Francisco y el patriarca ruso Kiril constituye un game changer (punto de inflexión): Kiril “es la fuerza religiosa detrás del presidente ruso, Vladimir Putin (http://goo.gl/0ZeeyP)”.
En la publicación jesuita La diplomazia di Francesco. La misericordia come processo politico, Antonio Spadaro aduce que la Iglesia católica no tiene conflictos con ningún líder del mundo y se encuentra ocupada diseñando su abordaje específico a la geopolítica.
Según Sisci, “la reconciliación ignora los límites políticos de la vieja guerra fría. Cuba es católica, pero la isla es todavía oficialmente comunista, con buenas relaciones con Rusia y con promesas políticas con la oficialmente comunista China”, cuando el Papa ha jugado un papel pivote al mejorar las relaciones entre La Habana y Washington.
Sisci rememora que el Papa se reunió con el líder político y es­piritual chiíta de Irán, Hassan Ro­uhani, mientras normaliza sus lazos diplomáticos con China –don­de más de 99 por ciento no son católicos– y desea cambiar el viejo juego de la geopolítica que ensangrentó el pasado siglo con dos guerras ideológicas contra el fascismo y el comunismo, por lo que rechaza la lógica de Yalta. ¿Sueño imposible?
En lugar de los ejes y bloques, la nueva geopolítica de Papa favorece una búsqueda constante para un común denominador basado en el diálogo, la misericordia de uno al otro, el respeto por las diferentes culturas y civilizaciones, y la empatía humana por los sufrimientos de los demás: el Papa anhela la universalidad y su alcance espiritual en el mundo le confiere una nueva centralidad como el conductor de un nuevo equilibrio global con un nuevo papel catalizador, como fue el caso de algunos papas durante el Renacimiento.
En su entrevista con Sisci –bajo la simbólica pintura de la Virgen María desatanudos, quien realiza el milagro de deshacer nudos gordianos (http://goo.gl/kjdO8k)–, el Papa jesuita argentino “urgió al mundo no temer el ascenso de China (http://goo.gl/k0b2kD)”.
En contraste con el papa unipolar Juan Pablo II, vinculado al eje católico de Brzezinski y el general Alexander Haig de Estados Unidos (EU), ¿Francisco es un Papa multipolar o ­tripolar?
Es multipolar en lo ecuménico y a largo plazo, pero en lo geoestratégico asimila que el nuevo equilibrio global será en lo inmediato tripolar –EU/Rusia/China– o no lo será, como se desprende de sus óptimas relaciones con EU –envuelto en el ascendente catolicismo latino: cuarto en el mundo (22 por ciento), detrás de Brasil, México y Filipinas, cuando Europa se ha vuelto infértil–, de su temerario acercamiento con Rusia y su respeto a la sabiduría de la civilización china, en el sentido del misionero jesuita Matteo Ricci del siglo XVI.
El humanismo neorrenacentista del Papa jesuita argentino y su contribución al diálogo de civilizaciones –no el hemorrágico choque de civilizaciones hobbesiano de Huntington– es lo que puede salvar al género humano de su autodestrucción atómica.
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife

El petróleo y la OPEP, otra vez



Antonio Gershenson
Periódico La Jornada
Ya hemos hablado del petróleo y de la influencia de la OPEP en su precio. Pues sí, subió poco su producción de petróleo, pero real, a 32.33 millones de barriles diarios y contribuyó a que siguieran bajando los precios. Los de la OPEP bajaron en promedio de 33.64 dólares por barril el 15 de diciembre a 26.50 el 16 de enero.
La producción de México sigue reduciéndose, y la baja ya es casi histórica. La producción disminuyó de 3 mil 383 millones de barriles diarios en 2004 a 2 mil 548 en 2012, inmediatamente antes de este sexenio, y a 2 mil 267 barriles diarios en 2015, según datos del año completo.
La baja en relación con 2004 es de una tercera parte. Durante este sexenio, es de más del 10 por ciento.
Todas las previsiones son en el sentido de que la baja continúa. La ilusión de que las trasnacionales van a aumentar está desmentida por la experiencia.
Frente a estas bajas mencionadas, la zona con transnacionales ha sido peor. Por ejemplo, Chicontepec, que además de entreguista es carísima desde la inversión, baja su producción de 69 mil barriles diarios en 2012, a 42 mil en 2015, es decir 40 por ciento. En tanto, Burgos, de mayor tamaño y otorgada por un gobierno del PAN, disminuyó la producción de mil 515 mil barriles diarios en 2009, a mil 107 barriles en 2015, 27 por ciento.
Entonces debemos buscar otras fuentes de solución. Hemos visto que se han formado grupos no electorales para resolver problemas. Los partidos deberían dedicarse a solucionar estos y otros problemas.
Tratamos de resumir objetivos, tanto en el sector petrolero, tan afectado, como en general.
El petróleo no debe seguirse privatizando, es de la nación. Debe administrarse por quienes conozcan el ramo y sean patriotas; debe ser una unidad unificada, pero con ramos con funcionamiento propio.
La industria eléctrica debe devolverse a la nación, y operarse, también, por quienes conozcan el ramo y sean patriotas.
Se deben defender y desarrollar las instituciones de salud y seguridad social.
Nos oponemos a los acuerdos internacionales que afectan la salud, el empleo, la libertad y la autonomía sindicales y los derechos humanos.
Se debe aplicar la reforma agraria y defender las tierras individuales y colectivas, acabando con los nuevo y viejo latifundios.
Libertad a los presos políticos, sindicales y de conciencia.
Que se detengan los asesinatos políticos, cívicos y en general antipopulares.
Respeto al sindicalismo, en especial al sindicalismo democrático.
Por la recuperación de los salarios, y por el derecho pleno a defenderlos.
Por la soberanía alimentaria, la defensa los recursos naturales y los territorios.
Por la derogación de las leyes que afectan a la dignidad nacional, a su tierra y a sus propiedades.
Alto a la destrucción de tierras, áreas productivas y viviendas populares.
Todos debemos defender estas y otras demandas. Con organizaciones electorales, populares, de lucha por objetivos justos, o por grupos de amigos o incluso por medios individuales.
Es positivo que dialoguen entre sí las organizaciones y es preciso que busquen unificar sus objetivos
Hemos visto que se recurre a diversas formas de agrupación. Tratemos de tener los mismos objetivos.

¿Cómo se enfrenta a la minería?



Miguel Concha
Periódico La Jornada
La minería y sus impactos negativos, así como el análisis de activistas, organizaciones sociales y miembros de la academia, han estado cada vez más presentes los últimos años en los debates públicos, y han sido motivo de protestas y diversas acciones de los pueblos y comunidades a los que afecta. Aunque el tema ocupa cada vez más el espacio de nuestras discusiones, poco hemos conocido de los efectos perniciosos de la actividad minera desde una visión de género. Por ello es muy oportuna la publicación que ha realizado recientemente la organización Mujer y Medio Ambiente, en colaboración con la alemana Fundación Heinrich Böll, titulada Miradas en el territorio: cómo mujeres y hombres enfrentan a la minería en México.
Desde el inicio, la investigación nos invita a la reflexión, y nos reta a mirar de cerca, conocer mejor las realidades locales y, sobre todo, escuchar a las personas; específicamente escuchar a las mujeres. Para ello, Mujer y Medio Ambiente y la Fundación Heinrich Böll-México realizaron un estudio de tres casos: en la localidad de Carrizalillo, en Guerrero; las poblaciones de Nonoalco y Malila, en la región de Molango, Hidalgo, y la comunidad de Capulálpam de Méndez, en Oaxaca, en el que, con diferencias y matices, se muestran las relaciones entre hombres y mujeres muy tradicionales, que, sin embargo, permiten afirmar que el sistema patriarcal es funcional a la extracción minera, en cualquiera de sus modalidades.
La investigación muestra también cómo el control del territorio es clave para el desarrollo de la minería. Y por ello, los derechos de propiedad de la tierra, y las decisiones en torno a su uso, son fundamentales para las comunidades. Sin embargo, el análisis, desde un enfoque de género, es importante, pues las mujeres se encuentran relegadas en sus derechos agrarios.
Independientemente del tipo de propiedad de la tierra, en todos los casos estudiados las mujeres fueron excluidas de las decisiones de vender, rentar o rechazar el uso de la tierra en favor de las empresas mineras. Los derechos de propiedad de la tierra han sido factores estructurales de la desigualdad de género en las zonas rurales, porque determinan el acceso a otros recursos naturales como el agua, el bosque, la flora y la fauna, y son la base de la organización y toma de decisiones en los ejidos y comunidades.
Por ejemplo, en Carrizalillo las mujeres representan 34 por ciento del total de ejidatarios; a pesar de ello, las ejidatarias perciben que no son tomadas en cuenta; existe un control masculino sobre la asamblea ejidal, y su voz es limitada en las decisiones sobre el destino de la tierra, de la renta minera y de las negociaciones. En Capulálpam, paradójicamente, no existe una sola mujer comunera de forma activa. Como se sabe, la promesa de empleos, de derrama económica, y el mejoramiento de la calidad de vida son el principal argumento de las empresas para persuadir a las comunidades a concesionar sus tierras, y hay una tendencia por parte de las empresas a reivindicar a la minería como una alternativa atractiva de empleo para las mujeres.
La escolaridad, no obstante, es el filtro principal, aunque no exclusivo, para el acceso al trabajo, y ello resulta más complicado para las mujeres, no sólo por la división sexual del trabajo, que las coloca en el ámbito reproductivo, sino también porque generalmente tienen menor escolaridad y participación en las carreras técnicas que demanda la industria minera. La promoción de la igualdad de género es, en este caso, bastante retórica, más bien instrumental.
Las empresas dicen cumplir con los estándares de responsabilidad social, entre otras razones como un medio para mejorar su prestigio y contrarrestar las fuertes críticas, pero hacen a un lado los principales acuerdos internacionales relacionados con los derechos de las mujeres trabajadoras, como los Convenios 103 y 183 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre protección de la maternidad; el Convenio 100, sobre igualdad en las remuneraciones, y el Convenio 111, sobre la discriminación en el empleo y la ocupación, entre otros.
En mayor o menor medida, la minería ha significado cambios sustanciales en todos los ámbitos de la vida en las tres comunidades estudiadas: actividades económicas, situación de los recursos naturales, organización, servicios, salud, aspectos culturales y conflictividad social y territorial. Estas transformaciones han remodelado las formas de convivencia social y la obtención de los medios de vida, reconfigurando la noción de desarrollo local. Se observa, desde la perspectiva de género, un afianzamiento del control masculino sobre la vida de las mujeres, a pesar de que ellas son parte fundamental del sostén, no sólo de las familias, sino de las movilizaciones para hacer frente al poder de las empresas. Con excepción de la integración de las mujeres a la actividad minera, las opciones de autonomía económica son limitadas y su participación en las decisiones comunitarias son prácticamente nulas.
Finalmente, la noción de futuro en estos contextos muestra diferencias entre las mujeres y los hombres. La investigación realizada en las tres comunidades muestra que para las mujeres y hombres entrevistados la minería no es deseable por los impactos negativos que trae consigo: no genera desarrollo; no mejora sustancialmente la calidad de vida y destruye al ser humano y su entorno.
A pesar de ello, y con excepción de Capulálpam, no se visualizan por el momento otras formas de obtener empleo, ingresos, y de salir de la marginalidad o pobreza. Cabe preguntarse si una mayor igualdad de género en las luchas de resistencia y gestión
frente al poder de las empresas mineras contribuirá a construir nuevas ideas de desarrollo local, de bienestar y calidad de vida. Los pueblos y las comunidades tienen la palabra.

El Leviatán cautivo



Ilán Semo
Periódico La Jornada

La reciente detención y rápida liberación del ex gobernador de Coahuila Humberto Moreira en España plantean un cúmulo de reflexiones sobre un aspecto poco atendido de las derivas posibles del entramado de la globalización. La hipótesis que circula en la prensa es que se trató de una medida de presión sobre el gobierno de Enrique Peña Nieto para acelerar el proceso de extradición a Estados Unidos de Joaquín Guzmán Loera El Chapo. No es improbable.
La justicia española detuvo a Moreira bajo la acusación de lavado de dinero, el cual provenía, en parte, de una larga historia de corrupción y, en parte, de relaciones con el mundo del narcotráfico. La operación neurálgica que hace de las industrias del crimen organizado un sistema financiero y que, a su vez, asegura su reproducción y constante ampliación. Cuando El Chapo fue detenido a principios de enero, la encargada de la Procuraduría General de la República, Arely Gómez, advirtió que el proceso de extradición se prolongaría, dadas sus circunstancias legales, más de un año. Ya con Moreira en una cárcel española, la misma responsable de la PGR se apuró a garantizar que los trámites para enviar a Guzmán Loera a una prisión de Estados Unidos llevarían unos cuantos días. Y, en efecto, el ex capo del cártel de Sinaloa –o uno de sus capos– está a punto de ser entregado a las autoridades estadunidenses.
Lo asombroso en todo el affaire Moreira no fue tanto la detención, sino la rapidez con la que los tribunales de Madrid primero liberaron a quien hace cinco años estaba acusado de lavar dinero para las campañas del Partido Revolucionario Institucional –entre las cuales estaba la que llevó a Peña a la presidencia– y, semanas después, exoneraron del todo. El día de ayer el juez español de la Audiencia Nacional, Santiago Peraza, dio por cerrado el caso. Uno supone que una averiguación para fincar cargos por lavado de dinero requeriría meses o más tiempo de investigaciones.
Y la pregunta es inevitable: ¿qué circuitos de poder llevaron a la justica española a doblar sus propias reglas? ¿o acaso la propia detención fue tan sólo una medida para negociar la prontitud de la extradición de El Chapo? No hay ninguna información al respecto. Sólo es posible especular.
Sin embargo, resulta evidente que las agencias más interesadas en volver expedito el encarcelamiento de Guzmán Loera en Estados Unidos fueron las mismas que protegen –y con ello controlan– a esa extensa franja del Estado mexicano que, como Moreira, han convertido al complejo del crimen organizado, con su corrupción y violencia incluidas, en una afluente fábrica de negocios y una cuantiosa técnica de control y gobierno sobre la vida política del país.
El de Moreira, sabemos, no es un caso aislado ni menor. Cuando fue detenido en España, legisladores de Morena y el PAN señalaron de inmediato a una decena de gobernadores (en su mayoría priístas) que han hecho del crimen organizado parte de la gubernamentalidad que mantienen bajo control –y en la zozobra de la violencia– a regiones enteras del país.
Pero vayamos por partes. Quienes promovieron la detención de Moreira –para utilizarlo como carnada de negociación con el gobierno mexicano–, entre otras, las agencias estadunidenses que se encargan de gobernar el mercado y los usos políticos y financieros del narcotráfico, son los mismos que hoy lo protegen. El hecho es que El Chapo se encuentra en prisión y Moreira en la calle, planeando una nueva etapa de su vida política, según lo anunció recientemente. En rigor, Moreira no es más que otra pieza, no de un plan ni de una estrategia, sino de un auténtico sistema que encuentra en la inducción deliberada de la violencia y la ilegalidad una forma de mantener el statu quo actual.
Un sistema de doble control: el de las agencias globales sobre quienes gobiernan al país, y el de quienes gobiernan al país sobre la ciudadanía. Vivimos, como lo ha explicado Salvador Gallardo minuciosamente en La mudanza de los poderes, en sociedades de control. Sólo que esta versión, la versión mexicana, devino en una de sus variantes más atroces.
Toda técnica contemporánea de control se basa en una aporía: el control debe estar a su vez bajo control y aparecer, en la opinión, como un exergo –un residuo autoreferencial– del sistema que lo rige. Por un lado, no existe –al menos en Occidente– un centro de debate político –Congresos, partidos, agencias de derechos humanos, la prensa– que no haya denunciado el estado de la violencia en México. Y, paradójicamente, son las redes de poder que provienen de esos centros las que hoy aseguran la reproducción de un sistema político que tiene como puntales a quienes garantizan la existencia de las fábricas de la violencia misma.
El círculo vicioso parece, así, casi perfecto. Y, sin embargo, todo sistema de control contiene en potencia un bloom, un punto de fuga en que su aparente absurdo adquiere el estatuto de un simple espectáculo.
La detención de Humberto Moreira fijó, así fuera por una sola semana, uno de estos posibles puntos de fuga. Tal vez sea un camino para imaginar una salida a este nuevo laberinto mexicano en cuyo centro se encuentra un minotauro llamado Leviatán.

Carta a Francisco*



Por  

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Estimado Papa Francisco:

No tengo el gusto de conocerlo personalmente, pero lo he seguido atenta desde su designación y encuentro noticias sobre usted casi a diario. Ahora que llega a México quisiera darle unos consejos que pueden servirle de guía.
La primera es que cuando asista a Palacio Nacional cuide su cartera. Desde hace tiempo ese lugar es una cueva de ladrones. Con tantas reformas estructurales si se descuida podrían cambiarle el ADN y someterlo a subasta con reglas no siempre claras.
No crea que le escribe una atea. Hasta la adolescencia quería ser monja y alimentar a niños hambrientos en la India, iba a misa a los domingos y marchaba contra el aborto. El periodismo me salvó del camino piadoso. Digamos que acercarme a cubrir a cardenales y obispos me hizo ver la luz, la cual estaba en otra parte.
Conocí a administradores de la Basílica de Guadalupe que no creían en la existencia de la Virgen, pero recibían las limosnas de sus peregrinos, constaté el lucro de las otras visitas papales y los golpes bajos en el Episcopado.
Obvio, entré en conflicto de fe. Era tan piadosa que me parecía de infieles entrevistar al cardenal Rivera al terminar su misa dominical, hasta que me acostumbré a mirarlo de cerca, lo que no gustó a uno de sus escoltas que me aplicó un toque eléctrico en una pierna. Ya ve, las trampas de la fe. Rivera era amigo del padre Maciel y es émulo del cardenal de Boston. Él también protegió a curas pederastas cambiándolos de destino. Pregúntele por el padre Nicolás, a ver qué cara pone, y en seguida pídale detalles de la boda de Peña y la Gaviota.
A pesar de la iglesia mi fe sigue viva gracias a curas, monjas, teólogos y laicos comprometidos que se juegan el pellejo en la Tarahumara, o viven con obreros que siempre pierden la partida, o comparten la suerte de los indígenas en los cafetales chiapanecos o con los despojados del mundo en las vías del tren.
Continúo entonces. Quizás no se dio cuenta, pero a los desaparecidos los desaparecieron de su agenda. Hubo polémica en los medios por esa decisión a contracorriente de las palabras de Jesús del “Dejad que se acerquen a mí”, pero los organizadores no dejaron ni primera fila a las miles de familias que viven el viacrucis cotidiano de buscar a un hijo. Usted conoce muchas, Argentina era nuestra referencia, pero hoy México es el foco de la epidemia con más de 27 mil personas que extrañamos.
Sé que irá a Ecatepec, territorio comanche ahora reconocido por la inseguridad y la desaparición y asesinato de niñas y adolescentes. En San Cristóbal de las Casas, por si no se enteró, hubo un intento de sentarlo con indígenas postizos y no con los catequistas que desde tiempos de Don Samuel sembraron la conciencia rebelde, y abrieron los ojos a otros de que pobreza no significa santidad y que no hay que esperar ser saciado en la Vida Eterna sino a construir la justicia en esta.
Encontrará a teólogos de la Liberación entre la tropa de la iglesia, como los curas villeros que conocía en Argentina, pero a pocos obispos con esa ideología, pues casi ni uno sobrevivió a la purga que hizo un nuncio amigo del poder y de varios poderosos.
No sé si le hablen de los sacerdotes y monjas que sufren, son perseguidos, y viven bajo amenaza en territorios donde el narco ordena y manda matar con facilidad. Seguro sabe que México es el país con más curas asesinados (nota: también existe una cacería en contra de periodistas; apenas ayer asesinaron a una reportera, se llamaba Anabel, era de Veracruz y mamá de dos niños).
Ciudad Juárez llegó a ser el epicentro del horror durante el inicio de nuestra “narcoguerra” y es el falso emblema de la reconstrucción. Aunque bajaron los homicidios aún no se reconstruyen los corazones.
Michoacán era un lugar pintoresco hasta el granadazo en una fiesta patria. Es cuna de los enfrentamientos de autodefensas contra narcotraficantes y lugar de la traición gubernamental porque, aunque a los primeros se les pidió volver a la vida civil, luego se les masacró.
Conociendo a los diplomáticos mexicanos sé que presionaron mucho para que usted vea el México maquillado. Pero como usted le encanta romper protocolos, por favor, hágase el perdedizo, meta reversa al Papamóvil, olvídese de su agenda, camine, coma tacos en alguna esquina (cuidado con el picante), métase a una cantina, recorra sin guías.
No se conforme con el México hospitalario de los mariachis, la piedad popular y los bailables. Este no es más el país de las cintas de Cantinflas, ahora se parece más a la película El Infierno, donde cadáveres dan la bienvenida en los puentes. Usted llega a un país donde la guerra no ha acabado porque no cambia la estrategia quesque “antidrogas” que causa tantas víctimas.
Cuando se vaya, por favor, hable de este país secuestrado por sus gobernantes y las mafias que cogobiernan. Y rece por nosotros.
*Texto publicado originalmente en máspormás

Francisco pide a obispos actuar ante la violencia en México y no escudarse en condenas enérgicas


animalpolitico.com

El papa Francisco dijo este sábado que, ante la gravedad de la violencia en México, los obispos mexicanos no deben solo condenarla, sino actuar con un proyecto que involucre a la Iglesia, las escuelas y los políticos y las estructuras de seguridad.

“La complejidad de sus causas (de la violencia), la inmensidad de su extensión como metástasis que devora, la gravedad de la violencia que segrega y sus trastornadas conexiones, no nos consienten a nosotros pastores de la iglesia, refugiarnos en condenas genéricas (…) sino que exigen un coraje profético y un serio y cualificado proyecto pastoral”, dijo el papa en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, donde se reunió con los obispos y cardenales de todo el país.
Francisco pidió a los obispos y cardenales “no minusvalorar el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa para la juventud y para la entera sociedad mexicana”. Destacó que la Iglesia debe contribuir a entretejer la red humana comenzando por las familias y los territorios desolados.
El papa también habló de los millones de migrantes que dejan a sus familias para buscar mejores condiciones de vida en Estados Unidos. Lo hacen, dijo, dejando sus raíces para “aventurarse”, aún en la clandestinidad que implica todo tipo de riesgos, en búsqueda de la “luz verde” que juzgan como su esperanza.
Pidió a los obispos seguir y ayudar a los migrantes más allá de las fronteras, así como trabajar más de cerca con el episcopado estadounidense, para mantenerse cerca de los migrantes.
Francisco habló también de la transparencia en la Iglesia. Dijo a los integrantes del Episcopado Mexicano que no deben tener miedo a la transparencia, ya que la Iglesia no necesita la oscuridad para trabajar.
“No se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa”, expresó. 

Papa pide a políticos no buscar el privilegio de unos cuantos

Antes, en su primer discurso en su visita a México, desde Palacio Nacional, el papa Francisco se dirigió a la clase política del país: le pidió trabajar para ofrecer a los ciudadanos mejores condiciones de vida, trabajo, vivienda, justicia y seguridad efectiva.
Aseguró que buscar el privilegio de unos cuantos hace que “la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”.
Francisco dijo que el desarrollo de México no es cosa de contar con más leyes, sino de la responsabilidad personal de sus líderes, las instancias públicas y privadas y los ciudadanos.
Destacó que la principal riqueza de México son sus jóvenes, pues “un pueblo con juventud es un pueblo capaz de renovarse, transformarse; es una invitación a alzar con ilusión la mirada hacia el futuro y, a su vez, nos desafía positivamente en el presente”.
Añadió que un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos y honestos, capaces de empeñarse en el bien común.
Entre los gobernadores – con sus respectivas parejas – que se acercaron para saludar e incluso besar la mano de Francisco estaban los gobernadores que recibirán al papa durante los siguientes días de su visita: del Estado de México, Eruviel Ávila; de Chihuahua, César Duarte; de Michoacán, Silvano Aureoles y de Chiapas, Manuel Velasco.
También de Puebla, Rafael Moreno Valle; de Coahuila Rubén Moreira; Morelos, Graco Ramírez; Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú; Tabasco, Arturo Nuñez; Sinaloa, Mario López Valdéz; Baja California, Francisco Vega, y de Aguascalientes, Carlos Lozano de la Torre.
Artistas, activistas y sus familias llenaron las sillas y gradas dispuestas en el patio central de Palacio Nacional para ver al papa Francisco.
Mientras, afuera bajo el sol y con un viento frío, cientos de personas, en un Zócalo que no logró llenarse, esperaban ver por un momento a Francisco.
En las primeras filas, sentados en las sillas dispuestas en el patio central estaban los hijos del presidente Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera; los integrantes del gabinete presidencial y sus familias; los obispos que acompañan al papa; así como el gobernador del Estado de México – entidad que visitará el papa este domingo – Eruviel Ávila y su familia.
Las gradas y filas de sillas del fondo se llenaron con las familias de los funcionarios e invitados especiales como los activistas Isabel Miranda de Wallace y Alejandro Martí; el cantante Emmanuel; el titular del SNTE Juan Díaz de la Torre, y la titular del INEE, Sylvia Schmelkes.
Senadores y diputados también ocuparon las primeras filas del patio central, cubierto por un techo para evitar el sol, y en el que también se colocó un escenario de color rojo, con dos sillones y las banderas de México y El Vaticano.
El papa y Peña Nieto se reunieron en privado por espacio de media hora. Después el presidente y su esposa Angélica Rivera mostraron al papa los murales de Diego Rivera y bajaron a saludar a quienes están en las tribunas.
Durante su mensaje, Peña Nieto destacó la difícil situación que vive el mundo, que dijo, experimenta múltiples y acelerados cambios.
Destacó que la palabra clave en este momento es el diálogo, y que el respeto y la tolerancia serán los valores que “nos hacen mejores personas”.
“México lo abraza con cariño, bienvenidas sus palabras y sus bendiciones”, dijo Peña al papa.

Recibido como jefe de Estado

El papa Francisco fue recibido como jefe de Estado por el presidente Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional, pese a que su visita es de carácter pastoral.
Esta es la primera vez que un papa visita Palacio Nacional, al que entró por la puerta Mariana. La ceremonia oficial inició con la presentación de las comitivas, la del papa y el gabinete legal de Peña Nieto. Después se interpretaron los himnos de ambos Estados.
Tras la reunión  los discursos en Palacio Nacional, Francisco recibió de manos del jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa, la Llave de la Ciudad, el pergamino y la medalla que lo reconocen como Huésped Distinguido.
En una plataforma colocada enfrente de la entrada de la Catedral Metropolitana, el papa recibió los regalos y entregó a Mancera Espinosa una medalla. El jefe de gobierno acompañó a Francisco hasta la puerta de Catedral, para su reunión con los obispos.
Por la mañana, al salir de la Nunciatura para iniciar su primer día de actividades, el papa Francisco detuvo el papamóvil para detenerse y saludar a personas de la tercera edad y enfermos que lo esperaban afuera.
Francisco les regaló rosarios, y besó y abrazó a los enfermos. Después subió al vehículo para iniciar su recorrido hasta Palacio Nacional.

Manuel Arias defiende a 45 niños indígenas presuntamente violados por Silvestre Hernández


Visita Papal
Presbítero denunció al arzobispo Chávez Botello por amenazas; sufrió atentado
Señala al padre Uvi como operador para encubrir la pederastia clerical en Oaxaca
Foto
Feligreses saludan al Papa durante su trayecto del aeropuerto capitalino a la nunciaturaFoto Alfredo Domínguez
Julio Hernández López
Periódico La Jornada
A punto de cumplir 40 años de sacerdocio, Manuel Arias Montes ha acusado judicialmente por amenazas al arzobispo José Luis Chávez Botello, a quien considera que también debe investigarse como cómplice y encubridor de pederastia clerical que durante años se cometió en la sierra zapoteca contra cuando menos 45 niños o adolescentes indígenas.
Titular de la parroquia La Inmaculada de Juquila, en un sector popular de la ciudad capital, el presbítero Arias Montes (nacido en Tlaxiaco, doctorado en teología por la Universidad de Tubingen, en Alemania) narra a detalle a La Jornada un atentado en su contra (cortaron las mangueras del sistema de frenos de su auto), visitas amenazantes a su sede, pintas injuriosas, acusaciones de mujeriego, un robo fantasma a su oficina, la creación de un ambiente de descalificación y, finalmente, la calumnia de presunta violencia intrafamiliar ante la Procuraduría estatal de Justicia, con la intención de encarcelarlo y propiciar su suspensión en el ejercicio religioso.
Ante ello, Arias Montes presentó ante la Procuraduría de Justicia de Oaxaca la denuncia por amenazas, bajo la clave 78/AEI/2016, contra el arzobispo Chávez Botello, apoderado legal de la arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Francisco Wilfrido Mayrén Peláez (conocido como padre Uvi) y Alma Delia Gómez Soto. El abogado que representa a Arias Montes es Israel Ochoa Lara, miembro de Asesoría Jurídica Popular.
El presbítero Arias Montes ha sido el principal defensor de los casos de cuando menos 45 indígenas menores de edad que sufrieron abuso sexual del que acusaron a Gerardo Silvestre Hernández, sacerdote privilegiado y protegido por el arzobispo Chávez Botello. Las acusaciones contra el presunto agresor sexual fueron presentadas de viva voz y por escrito por un grupo de sacerdotes, entre ellos Arias Montes. Desatendidos, recurrieron a El Vaticano, donde declararon ajeno a los cargos a Silvestre Hernández, quien desde 2013 está en la cárcel, aún sin sentencia, por esos hechos que la autoridad religiosa se niega a aceptar como verdaderos.
No voy a callar más, dijo Arias Montes, quien asegura que autoridades oaxaqueñas se convierten en acólitos de cabilderos eclesiásticos como el mencionado padre Uvi, a quien en el transcurso de la entrevista menciona en varias ocasiones como turbio operador de instrucciones para proteger la pederastia clerical en el caso de Silvestre Hernández.
Considera el cura oaxaqueño que las maquinaciones judiciales en su contra son la respuesta a que ha “defendido a los niños de la sierra, quienes estaban siendo masacrados violentamente, de esa forma tan agresiva, que Benedicto XVI llama ‘crimen abominable’, de la violación corporal, mental sicológica y espiritual (...) por haberme atrevido a defenderlos junto con mis otros compañeros, ahora soy objeto de persecución por los mismos que los han encubierto”.
En la parroquia donde ejerce, con murales que no eluden el pasado indígena en la construcción del catolicismo actual, y representaciones gráficas de los obispos Bartolomé Carrasco, Samuel Ruiz y Óscar Arnulfo Romero, el presbítero Arias Montes asegura: “no voy a permitir que me encarcelen o me maten, en contubernio con autoridades civiles. Y no quiero dejar la Iglesia, soy sacerdote por convicción, y si el arzobispo, que acaba de renunciar a la diócesis (por haber cumplido 75 años), si él decide hacer algún proceso legal dentro de la Iglesia, estoy dispuesto a defenderme en esa instancia. Voy a tener que defenderme aparte por un asunto civil que nunca imaginé, que es una sarta de calumnias, pero no voy a salir de la Iglesia para dejarla en manos del padre Uvi ni que me corten la cabeza”.
En el día de inicio de la cuaresma, Miércoles de Ceniza, finaliza puntualizando que si fuera necesario hablar, ir adonde quieran, pues adelante. Espero que la Procuraduría estatal le dé atención no sólo a las acusaciones en mi contra, por presunta violencia intrafamiliar, sino también a lo que tanto se ha denunciado, de proteger la pederastia clerical, de lo que hay acusaciones y pruebas. Si la ley es pareja, que se indague. Si investigan al arzobispo, también que lo hagan conmigo.

¿Por qué no cae ningún capo gringo del narcotráfico?




Lo llamaron “Plan Colombia” y se inscribía en la estela de la “guerra contra las drogas” declarada por el mentiroso presidente Nixon hace 40 años. Lo suscribieron su sucesor Bill Clinton y uno de los peores presidentes que haya sufrido Colombia, Andrés Pastrana.

La pasada semana se celebró en Washington el 15 aniversario del “Plan”. Con reunión masiva en el ala este de la Casa Blanca y una superfiesta en la embajada colombiana, que inauguraba local. Allí se anunció una secuela que se llamará “Paz Colombia”, si el Senado le aprueba a Obama unos cientos de miles de dólares que añadir a los teóricos 10.000 millones ya gastados.

En principio, el objetivo central del Plan era combatir el narcotráfico, acabar con la producción y consumo de drogas, especialmente de la cocaína. Pero pronto, en la estela de una guerra fría que seguía vigente en América Latina, se orientó fundamentalmente a la lucha contra la subversión, representada especialmente por las FARC, que entonces contaban con 25.000 miembros y podían poner en jaque al Estado en numerosas zonas del territorio colombiano.

Helicópteros, pertrechos, asesores, para acabar con la “guerrilla comunista”, fueron el centro del convenio. Más adelante, a través de operaciones encubiertas con la CIA y la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) tristemente célebre por las revelaciones del perseguido Edward Snowden sobre sus actividades de interceptación y espionaje ilegal en todo el mundo, se vendió al Gobierno de Uribe tecnología sofisticada, especialmente las denominadas “bombas inteligentes” que contribuyeron a abatir jefes guerrilleros como el mando militar Jojoy, Alfonso Cano o Raúl Reyes, este último en territorio ecuatoriano mediante el apoyo logístico de la base militar estadounidense de Manta, hoy clausurada por el presidente Correa.

A pesar de los duros golpes infligidos a la guerrilla, “daños colaterales” incluidos, el Plan Colombia no consiguió terminar con las FARC, que han seguido ocupando territorio con más de 10.000 efectivos y manteniendo en jaque a las fuerzas militares. Por eso el actual presidente, Juan Manuel Santos, aun cuando fue ministro de Defensa con el guerrerista Uribe, decidió nada más iniciar su mandato entablar unas conversaciones de paz que se han desarrollado en los últimos años en La Habana, que ya han conseguido la tregua en las acciones de la guerrilla y permitirán alcanzar la paz negociada en los próximos meses. Lo que no consiguieron el Plan Colombia ni el Ejército en medio siglo, lo han logrado civiles y jefes guerrilleros sentados en una mesa desarmada en la capital cubana.

Junto al énfasis guerrero, la vertiente “antidrogas” del Plan Colombia ha desplegado su acción en los últimos 15 años, principalmente centrada en la fumigación aérea de los cultivos. Así como en el aspecto militar del acuerdo el dinero “donado” debía emplearse en la compra de todo lo empleado – “incluidas las botas de los soldados”, según me informaba un alto cargo del Gobierno Uribe–, en este caso, las beneficiarias de la fumigación eran, además de los aviones alquilados, las multinacionales químicas Monsanto y Dow Chemical, que se deshacían en Colombia a precio de oro de venenos cuya aspersión ya está prohibida en el mundo civilizado por la presión ecologista e incluso de los organismos de Naciones Unidas.

Cuatro millones de hectáreas han sido fumigadas en territorio colombiano durante el Plan Colombia, obligando al traslado de cultivos sin eliminarlos, antes bien aumentando el área sembrada de coca y, según el gran periodista Antonio Caballero (antiguo columnista de Público), “arrojando a los campesinos cocaleros en brazos de las guerrillas que los defienden y a las que pagan protección”.

Junto al Plan, los agentes de la poderosa agencia antinarcóticos de Estados Unidos (DEA) han operado en Colombia a sus anchas como una dependencia clave de la Embajada en Bogotá. Con sus investigaciones han logrado centenares de detenciones seguidas de extradición, para que cuenten lo que saben y enriquezcan el patrimonio informativo y la capacidad de presión de la agencia a todos los niveles, incluyendo centros de poder económico y político.

Más de mil extraditados desde Colombia. Célebres narcos como Pablo Escobar abatidos o grandes narcos, como los jefes del cártel de Cali, conducidos a cárceles estadounidenses. En estos días, el Chapo Guzmán, tras su enésima fuga, trincado en medio de la horterada que persigue a este tipo de personajes y reclamado de inmediato por la potencia del Norte…

Pero la pregunta que servía de titular a este comentario sigue en el aire.

Las toneladas de cocaína y heroína llegan puntualmente a Estados Unidos desde Colombia, México, Panamá o Perú para su distribución en su inmenso territorio mediante redes bien organizadas, hasta llegar, con pureza variable, al ejecutivo de Wall Street o al negro lumpen del Bronx…¿Quién las recibe? ¿Qué fantasmas invisibles se hacen cargo de las avionetas, los submarinos o las mulas viajeras que arriban a los aeropuertos con su carga de coca?

¿Por qué se habla de “chapos”, “escobares”, “orejuelas”, y jamás de un capo estadounidense? ¿Por qué nadie investiga cómo se manejan las inmensas cantidades de dólares que sin duda manejan los bancos lavadores del destino final de la droga, infinitamente superior en valor al de la compra de la hoja al perseguido campesino cocalero?

Hace tiempo, García Márquez le preguntó reservadamente a Clinton sobre todo esto. Más o menos le contestó que la respuesta era un grave problema de Estado y que se sabría, al modo de los misterios de Fátima, dentro de varias décadas.

Mientras tanto, los mayores consumidores y agentes del negocio de la droga son de la misma potencia que aparece como perseguidora implacable del narcotráfico.

Como decía el paisano citado por Carlos Fuentes refiriéndose a los gringos: “Ellos ponen sus narices, nosotros los muertitos”.

Fuente: http://blogs.publico.es/antonio-albinana/2016/02/12/por-que-no-cae-ningun-capo-gringo-del-narcotrafico/

‘‘El Papa no solucionará problemas, pero nos puede cambiar el ánimo’’: rector de la Ibero


Visita Papal
Su presencia no debe ser sólo espectáculo y alegría superficial, dice Fernández Dávalos

Foto
El académico durante la entrevistaFoto María Meléndrez Parada
Arturo Sánchez Jiménez
 
Periódico La Jornada
México vive una crisis de derechos humanos y por eso la presencia del papa Francisco en nuestro país no puede quedarse ‘‘en una visita más de espectáculo y alegría superficial’’, dice David Fernández Dávalos, rector de la Universidad Iberoamericana (Uia).
El sacerdote jesuita, que dirigió el Centro Prodh de 1994 a 1998, cree que el pontífice ‘‘no dará soluciones a nuestros problemas ni su presencia hará que avancen investigaciones como las de Ayotzinapa, pero nos puede cambiar el ánimo’’. Y eso, afirma en entrevista, no es poca cosa, pues nuestra sociedad está irritada y abatida.
El panorama mexicano no es nada alentador, dice. ‘‘Vivimos una crisis de derechos humanos. Algunos funcionarios piensan que hay una sobrexposición internacional del tema, pero no es así. Tuvimos Ayotzinapa y ahora tenemos de nuevo Tierra Blanca, como si no hubiéramos aprendido nada, pues nuevamente están involucradas fuerzas del Estado en desapariciones que no se esclarecen.
‘‘Y así cientos, miles de de-saparecidos en el país. Tenemos una situación de violencia provocada no sólo por el narcotráfico, sino también porque el combate a las organizaciones criminales se ha hecho con exceso de fuerza y violaciones a los derechos de las comunidades.
‘‘Tenemos la tortura y su crecimiento, que el gobierno de México ha querido negar. A esto se agregan que los casos de violaciones graves a los derechos humanos no se han esclarecido ni se ha castigado a los culpables.’’
El rector considera que en la visita que el Papa comienza hoy al país –que concluirá el 17 de febrero–, el pontífice seguramente hablará de estos temas, que han sido documentados y denunciados por la Compañía de Jesús. Lo que ve difícil es que se refiera a casos específicos, como el de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.
La razón, dice, es que en México ‘‘hay más víctimas que las de esos casos particulares’’. Pero para todos aquellos que buscan a un familiar desaparecido o que luchan por obtener justicia, que han sido agraviados por violaciones a los derechos humanos, el Papa ‘‘tendrá una palabra de estímulo, de aliento y respaldo’’, asegura el sacerdote.
‘‘No va a traer soluciones. Él mismo lo ha adelantado. Encontrarlas es algo que nos toca a nosotros, las mexicanas y los mexicanos. Pero lo que diga puede ser una palabra clave que catalice procesos sociales, que ahora están dispersos y que así podrían cuajar y generar dinámicas que mejoren la convivencia social en el país.’’
Fernández Dávalos lo explica así: ‘‘En los años recientes en México han prevalecido desencanto, desinterés y desconcierto ante la situación de violencia, inseguridad y pobreza que enfrenta el país. ‘‘Pero tenemos que constituirnos en sujetos sociales capaces de enfrentar las lacras que vivimos. Y uno de los frutos de la visita de Francisco puede ser una mayor conciencia de nuestros deberes sociales, mayor corresponsabilidad con nuestros semejantes’’.
El rector refiere que las relaciones entre el gobierno federal y la Compañía de Jesús, a la que también pertenece el papa Francisco, tuvieron un enfriamiento después del surgimiento del movimiento #YoSoy132 –que nació luego de una visita de Enrique Peña Nieto a la Ibero, cuando era candidato presidencial. ‘‘Se han ido normalizando. Pero tenemos diferencias en temas importantes, como los derechos humanos. Es una relación cordial’’, afirma.
En su opinión, la jerarquía católica ha tenido una participación poco visible en la defensa de los derechos humanos. Cree que la defensa de los migrantes centroamericanos que cruzan el país y la protección hacia las mujeres que sufren violencia ha estado más en manos de la iglesia de base, ‘‘que trabaja en silencio y sin jornal’’. Pero observa que hay ‘‘una nueva actitud’’ en los jerarcas mexicanos a partir del pontificado de Francisco.
A la Iglesia mexicana, reflexiona, le falta asumir a fondo la reivindicación de las víctimas de la pederastia clerical, en la defensa de derechos humanos vinculados con el género y la sexualidad y en una mayor y decidida opción preferencial por los pobres y excluidos. ‘‘Creo que en esto el Papa nos hará una motivación a acelerar el paso y a profundizar estos compromisos’’.
Le preocupa que el mensaje del pontífice no se escuche y que la atención de los mexicanos se quede en algún gesto piadoso que pueda tener y que algunos medios de comunicación quieran dar un carácter festivo a la visita.
‘‘Quiero hacer un llamado a la gente a que se supere ese nivel de superficialidad y a que le ponga atención a los gestos y discursos de Francisco. Si los asumimos en serio, pueden traer un cambio en las dinámicas sociales.’’ A los creyentes, agrega, el pontífice ‘‘viene a decirnos que creer en Jesús no es sentir bonito e ir a misa, sino tener un compromiso social claro’’.
Piensa que los jóvenes son uno de los sectores más abandonados en el mundo por el proyecto neoliberal. ‘‘No hay lugar para ellos en las escuelas, en el empleo ni en las diversiones. Eso deja la puerta abierta para salidas erróneas y poco constructivas. Que el Papa vaya a reunirse con ellos es porque está pensando en esas multitud de jóvenes sumidos en la pobreza, sin alternativas de educación ni empleo’’.

Visita papal: La corrupción como “pecado”


CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Existe inquietud entre el gobierno y sectores de la jerarquía católica por los mensajes que desplegará el Papa Francisco durante su visita a México. En especial inquietan las posturas críticas que pueda expresar en los lugares que eligió: geografías marcadas por desigualdades, violencia, desesperanza y, sobre todo, por corrupción.
Su presencia en México convertirá a nuestro país en el centro de la opinión internacional. Lo bueno y lo malo de nuestra realidad emergerá a nivel global. Por ello, la clase política ha expresado preocupación por la imagen que se proyectará de México y por los discursos críticos que planteará o insinuará el sumo pontífice católico.

La dimensión de Francisco, hay que subrayarlo, es la de un líder mundial que goza de amplio reconocimiento. Por tal razón, la forma en la que opine sobre nuestra circunstancia es motivo de intranquilidad. A esto responde la presencia reciente de la canciller Claudia Ruiz Massieu en el Vaticano, así como los pronunciamientos del nuncio Christophe Pierre insistiendo en que los mensajes del Papa serán de paz y misericordia, más allá de las críticas y reconvenciones.
Pareciera que un sector de la jerarquía católica quiere una visita light, un encuentro más espiritual y armonioso entre el pueblo y Francisco. Otros obispos, incluyendo al cardenal Norberto Rivera, desean una visita más rigurosa que responda a los dramas de la realidad mexicana. Las condiciones del país y el talante del Papa argentino han despertado diversas expectativas, quizá demasiadas; una de ellas por lo que Francisco exponga acerca de la corrupción.
En el libro de reciente publicación El nombre de Dios es misericordia Francisco conversa con Andrea Tornelli y manifiesta duras consideraciones sobre el actor corrupto. Dice: “Hay que hacer una diferencia entre el pecador y el corrupto. El primero reconoce con humildad ser pecador y pide continuamente el perdón para poderse levantar, mientras que el corrupto es elevado a sistema, se convierte en un hábito mental, en un modo de vida… el corrupto es quien peca, no se arrepiente y finge ser cristiano. Con su doble vida, escandaliza”.
Uno de los grandes reclamos sociales hechos a la clase política mexicana es el relativo a la corrupción imperante en México y al sistema de protección que aquella ha construido: la impunidad. La corrupción política entendida como el abuso del poder público y su mal uso para beneficio de un grupo, camarilla o personal; la corrupción como un mal endémico y estructural que ha contaminado a todo el sistema político mexicano; corrupción sin freno practicada por todos los partidos, las alternancias y diversas generaciones de políticos…
La corrupción está detrás de la violencia, la inseguridad y la protección a diversas formas del crimen organizado. Si bien hay un reclamo social ante este flagelo, la propia clase política hace oídos sordos. Hace ya varios meses causó extrañeza y hasta indignación la justificación del presidente Enrique Peña Nieto ante la corrupción al tacharla como cultural. Si esta patología es cultural, entonces todos somos responsables porque la corrupción es de todos. Por tanto, la respuesta debe buscarse en la educación, y los resultados podrán palparse en el largo plazo, varias generaciones después.
El Papa Francisco, en cambio, desde el inicio de su pontificado ha prestado mucha atención al cáncer social de la corrupción. En sus homilías matutinas lo ha juzgado como un pecado grave, de repercusiones insospechadas en el desarrollo de los pueblos. Durante su misa del 8 de noviembre de 2013, que presidió en la casa vaticana de Santa Marta, centró su reflexión en el pasaje bíblico del administrador deshonesto cuya viveza fue alabada por su patrón.
“Algunos administradores públicos, algunos administradores del gobierno, tienen una actitud del camino más breve, más cómodo para ganarse la vida”. Agregó el Papa con un tono de desaprobación: “Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción da de comer a sus hijos pan sucio”. Por eso pidió a todos rezar por tantos niños y jóvenes que reciben de sus padres el pan sucio. “Ellos también están hambrientos, ¡hambrientos de dignidad… Esta pobre gente que ha perdido la dignidad en la práctica de la mordida solamente lleva en sí, no el dinero que ha ganado, sino la falta de dignidad”, expresó.
La corrupción como alter ego de la cultura política mexicana es una excusa simplista y una salida agreste. Detrás de una explicación cultural hay una justificación inaceptable porque enmascara la red de complicidades que los políticos en el poder van construyendo. Ellos se solapan y se protegen unos a otros; si uno cae, todos caen también. Y el drama de la corrupción parece no tener fondo ni fronteras, porque reina la opacidad en torno a las complicidades institucionales. Sólo los escándalos continuos nos revelan que la corrupción es sistémica y que la responsabilidad recae en los liderazgos de la sociedad.
Afrontar la corrupción es admitir que efectivamente existe entre los actores que conducen el país. Dicho de otra manera, la mayor responsabilidad recae en las autoridades, en las instituciones de gobierno, en los dirigentes políticos y empresariales y en los medios de comunicación. Esta cultura del cochupo trasmina como un virus contagioso a las familias, empresas, escuelas, iglesias y a las organizaciones de la sociedad civil. El problema se agudiza con el menosprecio de los dirigentes de los partidos políticos. El caso Moreira es un buen ejemplo de ello.
Para Francisco la corrupción es una perversión de la forma de vida de las élites que conduce a la sociedad a perder el respeto a sí misma, que fractura el sentido de la autoridad y de la responsabilidad social. Los principales afectados son la propia sociedad, así como las familias de los funcionarios, políticos, consejeros, legisladores, magistrados, administradores…
“Y sus hijos, quizás educados en colegios costosos, quizás crecidos en ambientes cultos, habían recibido de su papá, como comida, porquería, porque su papá, llevando pan sucio a la casa, ¡había perdido la dignidad! Esto es un pecado grave”, ha dicho Francisco.
Primero, plantea, se comienza con la corrupción de un pequeño sobre, pero después se convierte en una droga y la costumbre de la mordida se vuelve una dependencia. Sostiene que si existe una “astucia mundana”, existe también una “astucia cristiana” para hacer las cosas, no con el espíritu del mundo, sino honestamente.
¿Y quién paga la corrupción? La corrupción política y económica la pagan, dice el Papa, “los hospitales sin medicinas, los enfermos que no tienen cuidados, los niños sin educación, los jóvenes sin empleos, los ancianos sin cuidados, las madres solteras; en suma, los pobres”.
¿Cómo erradicar dichas prácticas?, se preguntó Francisco en su homilía de junio de 2015. Explicó: “El único camino para vencer la corrupción, para vencer la tentación, el pecado de la corrupción, es el servicio; porque la corrupción viene del orgullo, de la soberbia, y el servicio te humilla: es la ‘caridad humilde para ayudar a los demás’”.
Sabiendo que la corrupción es un mal endémico en la clase política, ¿el Papa se atreverá a hablar del tema en México? Si en realidad va a hacerlo, entonces quizá por ello rehusó encontrarse con los políticos en la sede del Poder Legislativo. 

Carol



Carlos Bonfil
Periódico La Jornada
Bajo el título de El precio de la sal, que sugiere condenas bíblicas en las planicies de Sodoma, Patricia Highsmith, autora de exitosas novelas policiacas (Extraños en el tren, El talento de Mr. Ripley, entre otras), publica en 1952, bajo el seudónimo de Claire Morgan, el sulfuroso relato de una relación conyugal conducida al fracaso; contrariada, desde tiempo atrás, por la inclinación lésbica de Carol Aird, la esposa vista como una paria sexual reprobable. El encuentro de la acaudalada neoyorquina Carol con la joven diseñadora de arte Thérèse Bellivet, 20 años menor que ella, y la pasión amorosa que surge entre las dos, termina precipitando el drama. El marido despechado se propone espiar cada paso de su cónyuge y violentar su intimidad tendiéndole celadas mediante un detective privado, para finalmente reclamar la custodia de su pequeña hija como una humillación final para una madre indigna, adúltera recalcitrante.
Aunque El precio de la sal fue la primera y única incursión de Patricia Highsmith en una temática abiertamente homosexual, lo que proponía además en su novela era un desenlace, si no feliz, al menos sí alejado de las condenas de rigor en los años 50. Y si bien esa propuesta no era algo enteramente nuevo en la literatura estadunidense (Gore Vidal había publicado cuatro años antes, en 1948, y con un título parecido, su novela pionera en el tema, La ciudad y el pilar de sal), esta vez se trataba de una mujer, una escritora reconocida, quien se atrevía a desafiar las convenciones morales dominantes. El escándalo se adivinaba por ello todavía mayor. Por esa razón, y para evitar un posible aislamiento en el mundo literario, la autora se sintió obligada a esconder su identidad detrás de un seudónimo y sólo consintió a publicar, 30 años después, en una época menos inclemente y ya con su nombre, su viejo éxito editorial con el nuevo título de Carol.
Si algo describe con acierto el cineasta Todd Haynes en Carol, su sensual adaptación de la novela, es precisamente el clima de temores y recelos, de persecución social y acoso homofóbico que prevalecía en la era macartista. Se trata de una incisiva mirada a una existencia condenada al disimulo y a la clandestinidad (el closet como único espacio vital respirable), y a la temida exposición pública de una orientación sexual distinta como una tragedia capaz de destrozar un hogar o toda una vida. Ya en 2002, el director había ofrecido en Lejos del cielo, su novedosa versión del melodrama clásico de Douglas Sirk, Lo que el cielo nos da (All that heaven allows, 1955), un retrato semejante; de algún modo, el contrapunto masculino de la protagonista Carol, con Dennis Quaid y Julianne Moore en los papeles centrales.
En Carol, sin embargo, Haynes, el siempre provocador cineasta queer, se toma unas cuantas libertades en los detalles y sobre todo en el tono. Cambia la profesión de la joven Thérèse (Rooney Mara), ahora vendedora en un almacén y aficionada a la fotografía, para acentuar el contraste social con la esplendorosa Carol Aird (Cate Blanchett, formidable), y añadir así a la notoria diferencia de edades, la irresistible atracción del abismo social entre las dos. Por si eso fuera poco, se acentúa la originalidad del punto de vista de la parte seductora. Contraviniendo una narrativa tradicional, no es la mujer madura la que acosa y corteja con denuedo a su joven objeto de deseo, sino la propia Thérèse, quien transita de su deslumbramiento inicial frente a la glamorosa perfección de Carol hacia un papel de seducción más activo que le lleva a tomar iniciativas insospechadas.
La dinámica de la pareja gana vitalidad y brío en su empeño por saltar obstáculos sociales y asumir con plenitud su condición de transgresoras sexuales en fuga, de un motel a otro. Basta ver a Carol frente al dilema que le plantea tener que separarse de su hija o sucumbir de lleno a la pasión socialmente ílicita, y calibrar su decisión final, para ver a qué punto Todd Haynes ha transformado el relato original de Patricia Highsmith en algo más sugerente aún y más perturbador.
Había ya en El precio de la sal los toques de una narrativa orientada un poco hacia el cine negro, una suerte de trama a lo Mildred Pierce o Serenade, de James M. Cain, en clave pasional heterodoxa. Esas insinuaciones se vuelven en Carol, la película, abiertas reivindicaciones de una marginalidad sensual y placentera, muy de espaldas a los acomodos domésticos convencionales. La elegante recreación escenográfica de un Nueva York muy vintage en vísperas navideñas, de los vestuarios y maquillajes escrupulosamente estudiados, la destreza actoral de dos actrices que centran su elocuencia en la intensidad de sus miradas, todo ello confiere una perfección estética a lo que socialmente fuera una imperfección deleznable. ¿Lejos del cielo? Por esta vez, más cerca de él que nunca en el jubiloso cine de Todd Haynes.
Se exhibe en salas comerciales y en la Cineteca Nacional.
Twitter: @Carlos.Bonfil1