12/04/2016

Devoran trasnacionales la tierra de Juan Rulfo


El Llano en Llamas ya no es el mismo
Regatean a campesinos; favorecen a empresas

Hermann Bellinghausen
Periódico La Jornada

Aquí las tierras, pródigas pese a todo, están ligadas a fondo con los relatos de Juan Rulfo. Resulta inevitable. Éste y no otro es el llano en llamas que retratara el escritor hace 60 años en una de las obras definitivas de la literatura mexicana. Historias de pasión, crimen, reivindicación y miseria que retratan el país interior del siglo XX en el campo mexicano. Cuando nos han dado la tierra significa nos han engañado, nos han robado, nos siguen robando. Sólo una vez el gobierno ha sido justo con estos campesinos. Hace 78 años. Un decreto presidencial de Lázaro Cárdenas en 1939 dotó a San Isidro de las tierras por las que la gente había luchado desde la Revolución. El ejido se conformó un año antes, y desde entonces mantiene un juicio agrario por la entrega total de su resolución presidencial. Recibieron 258 hectáreas de las más de 500 que les reconocieron, mientras una superficie de 280 hectáreas siempre se les regateó y actualmente se encuentra invadida por la empresa trasnacional Amway (llamada aquí Nutrilite) con el invariable respaldo de las autoridades agrarias federales, los sucesivos gobiernos federales y de Jalisco, grandes empresarios y toda la fuerza de Estados Unidos.
La gente aquí sostiene que el mismísimo George Bush visitó las instalaciones de Amway ubicadas vistosamente al pie del cerro Petacal, como promotor y accionista de la firma. Ya lo era durante su presidencia (1989-1993), cuando negociaba con México en Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Desde la Casa Blanca, Bush promovía abiertamente los valores de la firma y la alababa como modelo mundial (el espíritu de Amway, predicaba el distribuidor directo de la empresa: https://www.youtube.com/watch?v=V9i0cI46ebA ). Un campesino apunta: San Gabriel cuenta con una pista aérea de lujo para esa clase de visitantes.
Ya en 1992 Amway había hincado aquí el diente, y de hecho sería la primera empresa beneficiada por el tratado, pues se estableció en marzo de 1994, tres meses después de ponerse en vigor. Bill Clinton, también como presidente, promovía la empresa. Los campesinos de la región, ubicados entre los municipios de San Gabriel y Tolimán, enfrentan, pues, a formidables gigantes. Monsanto está aquí, y hay múltiples instalaciones agroindustriales de Bioparques de Occidente, que cuentan con inusitada protección militar dentro de sus campos; la bandera nacional ondea en la posición sobre su piquete de soldados.
Ni las tierras ni lo que producen son cosa cualquiera. En las plantaciones de Nutrilite (como se llama Amway disimulando una larga cadena de prestanombres y cómplices nacionales) se cultiva gran variedad de frutas, hortalizas y semillas; su meta clave es alimentar a las tropas estadunidenses donde hagan la guerra. Con Afganistán e Irak, los productos deshidratados de Amway experimentaron gran demanda. No salen de allí cargamentos de productos agrícolas, sino recipientes llenos de polvo seco, pero alimenticio. Ello genera algunos daños colaterales de tipo ambiental, pues los deshechos orgánicos son abundantes, contaminan y han resultado tóxicos.

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El ejido San Isidro, en el sur de Jalisco,
lleva más de siete décadas reclamando 280 hectáreas,
al pie del cerro PetacalFoto Graciela Iturbide
Pobladores y ambientalistas sospechan que las instalaciones, presuntamente amigables con el ambiente, emplean agrotóxicos; se han extendido enfermedades de la sangre en los niños, cáncer en los peones de las plantaciones. Ello, sin contar los efectos de desintegración familiar y comunitaria que trajo la industrialización del Llano Grande. Daños colaterales. Además, la empresa acapara el agua que baja del volcán de Colima, visible en la distancia. Ahora San Isidro recibe 10 por ciento del suministro al que tiene derecho, pues se lo administra Nutrilite. La empresa presionó directamente para la contrarreforma salinista al artículo 27 constitucional, que le permitió hacerse legalmente de tierras birladas a los campesinos desde 1942, explica María del Carmen Figueroa, abogada de los ejidatarios.
Es momento de señalar que, en toda su grandeza, las historias de Juan Rulfo han hecho un flaco favor propagandístico al llano y sus laderas. Con fines dramáticos y literarios, el narrador carga la tinta en la tragedia, la pobreza, la ignorancia y la supuesta aridez de tierra mala donde se atormentan y confiesan sus personajes. Mas de ser así, ¿cómo explicar la codicia agroindustrial que despiertan estos lares? Las 280 hectáreas sistemáticamente negadas a sus dueños legítimos, al pie del rulfiano cerro Petacal, poseen un microclima excepcional, con 23-24 grados centígrados todo el año; ni siquiera necesitan invernaderos ahí.
Eva Robles, asesora legal de San Isidro, señala: Desde hace 15 años esta región se ha transformado radicalmente. Contra la vocación campesina de sus habitantes, se ha promovido la agroindustria, inaugurada por Amway-Nutrilite, acaparando más de mil hectáreas con invernaderos que exportan casi la totalidad de su producción. Entre las empresas y laboratorios experimentales encontramos a Monsanto, Nature Sweet, Desert Glory-Bioparques de Occidente, Agrícola Don Memo y La Primavera.
Pero los campesinos de San Isidro tienen mucho que decir, sobre todo después de que, a principio de 2016, un juzgado de distrito confirmó la sentencia del tribunal agrario que ordena la restitución de estas tierras al ejido. Claro, aquí no pasa nada. ¿Quién se atreverá a aplicar la ley a los invasores trasnacionales, tan bien apadrinados?

Reminiscencia


El Llano en Llamas ya no es el mismo
Periódico La Jornada
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La fotógrafa Graciela Iturbide encontró en vivo un pasaje de Nos han dado la tierra, de Juan Rulfo:

“Sí, es una gallina colorada la que lleva Esteban debajo del gabán. Se le ven los ojos dormidos y el pico abierto como si bostezara. Yo le pregunto:

–Oye, Teban, ¿dónde pepenaste la gallina?

–Es la mía– dice él.

Foto Graciela Iturbide

–No la traías antes. ¿Dónde la mercaste, eh?

–No la merqué, es la gallina de mi corral.

–Entonces te la trajiste de bastimento, ¿no?

–No, la traigo para cuidarla. Mi casa se quedó sola y sin nadie que le diera de comer; por eso me la traje. Siempre que salgo cargo con ella.”

Llama la CIDH a cuentas a México por desaparecidos


Con 29,903 casos, funcionarios comparecerán mañana en Panamá


De 2014 a 2016 se sumaron 6 mil 300 expedientes, según datos de la SG
Plantearán estrategias para temas como Ayotzinapa y Tierra Blanca: Campa
Hablarán también de desplazados internos, transgénicos y asuntos laborales


El gobierno ofrecerá un planteamiento general sobre las personas ausentes: Campa Cifrián
México, otra vez ante la CIDH por los desaparecidos y los desplazados
Hasta octubre Gobernación tenía registrados 28 mil 937 expedientes de gente no localizada

 
Periódico La Jornada

México será sometido mañana (lunes) a un nuevo examen ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la problemática de los desaparecidos y los desplazados internos, entre otros puntos.
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Integrantes del movimiento Por Nuestros Desaparecidos en México, 
 durante una movilización junto al monumento de Cuauhtémoc, 
en la capital de la República, el 30 de abril pasado
Foto Cristina Rodríguez.Fabiola Martínez
Esta vez, la sesión del organismo regional será en Panamá (regularmente se celebran en Washington) y acudirán funcionarios mexicanos para exponer la situación y acciones ante aspectos vinculados con la inseguridad y la violencia.
El corte estadístico más reciente (31/10/16), divulgado esta semana por la Secretaría de Gobernación (SG), revela la existencia de 28 mil 937 expedientes de personas no localizadas, cuya investigación corresponde a procuradurías y fiscalías estatales. Hay 639 casos ocurridos hace casi una década; 236 anteriores a 2007, y 429 de los cuales se desconoce incluso la fecha exacta de la desaparición o ausencia.
A los 28 mil 937 asuntos del fuero común deben sumarse 966 del fuero federal, es decir, a cargo de la Procuraduría General de la República.
Los 29 mil 903 expedientes de personas no localizadas representan 6 mil 300 más de los registros de hace dos años (octubre 2014), según datos compilados por el Sistema Nacional de Seguridad Pública de la SG (www.secretariadoejecutivo.gob.mx).
Apuntalar el dictamen de la ley
El subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, Roberto Campa Cifrián, mencionó que la información entregada a la CIDH, tanto por el gobierno como por organismos civiles, servirá –entre otros propósitos– de manera positiva para apuntalar la aprobación de la ley de desaparecidos, actualmente en proceso de dictamen en el Senado, aunque sin muchas esperanzas de lograr su autorización, porque el periodo ordinario de sesiones concluye el 15 de diciembre.
Hay dos puntos que no han logrado consenso, según opinión de legisladores: la clasificación de persona desaparecida en seguida de que se reporte el hecho (así lo piden grupos civiles) y detallar los alcances y mando de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas.
Campa dijo que el gobierno ofrecerá un planteamiento general del tema de desaparecidos; la importancia de la aprobación de la ley, así como el combate a las cadenas de impunidad, objetivos de la estrategia en general y de casos particulares como Ayotzinapa, Guerrero, y Tierra Blanca, Veracruz. Sólo así podremos darle la vuelta (solucionar) a esta problemática.
Recuentos históricos
Para el gobierno federal la precisión de conceptos y cifras ha resultado siempre polémica; los funcionarios suelen argumentar que se trata de recuentos históricos y que hay un porcentaje amplio de personas localizadas –especialmente migrantes–, pero los familiares no lo hacen del conocimiento de la autoridad.
Estamos trabajando en una ley que dé certidumbre a la información, pero sobre todo a la exigencia de los colectivos, de los familiares, de garantizar una búsqueda oportuna, o sea, activar todas las alertas para que en las primeras horas se puedan llevar a cabo las búsquedas de manera efectiva, comentó en entrevista.
Otro de los objetivos es estructurar un sistema nacional de búsqueda y actuar eficazmente, con protocolos certificados, en las 72 horas posteriores al suceso.
Sesiones públicas
En Panamá, México tendrá básicamente cuatro sesiones públicas temáticas: transgénicos en la Península de Yucatán; asuntos laborales; desaparición de personas y, la cuarta, desplazados internos, tema en el cual se prevé la participación de un organismo noruego que ha indagado sobre el particular.
Habrá encuentros privados sobre el conflicto agrario Zimatlán y Nopalera (Oaxaca), y otra relacionada con una solución amistosa en un asunto de negligencia médica en Sonora.

10 años de la Guerra contra el narco: Sólo se conoce una décima parte del terror


10 años de la Guerra contra el narco: Sólo se conoce una décima parte del terror  (Primera entrega)
 (Primera entrega)
Aristegui Noticias reproduce el especial '10 años de la Guerra contra el narco', una serie coordinada por Laura Woldenberg y publicada por VICE News. Dichos reportajes analizan el comportamiento de 10 delitos de alto impacto a lo largo de la década a partir historias personales. Este 11 de diciembre se cumple exactamente una década de la guerra contra el crimen organizado que inició Felipe Calderón.

Vice News muestra en su reportaje imagen del viejo 'comandante Creisi' sirvió al Cártel del Golfo, pero antes estuvo dado de alta en el Ejército mexicano. (Foso: por Daniel Ojeda/ VICE News / Cuartoscuro)

El viejo Comandante Creisi piensa que tú no sabes nada. Que nosotros no sabemos nada. Que cuando hablamos de cárteles, de plazas, de los líderes más conocidos y de sus acuerdos, puede que creamos que sabemos algo, pero en realidad no.
Que cuando mezclamos nuestro diccionario con el de los sicarios y decimos ‘levantón’, ‘la letra’, o ‘embolsado’ en realidad, lo podemos hacer porque ellos, los que están dentro del narcotráfico, permitieron que nos asomáramos a su mundo por una pequeña rendija.
Ellos no sólo controlan la droga, las armas, los bares, los tabledance, la tortillería de la esquina y parte de la policía y la política, sino que también controlan la información: “tú sólo sabes lo que nosotros queremos que conozcas”. El resto, lo que realmente ha pasado en México, especialmente durante la llamada ‘Guerra contra el narcotráfico’, sólo lo saben ellos y sus cómplices. Gente, por ejemplo, como el viejo Comandante Creisi.

Movimiento_por_la_Paz-15aEste exmilitar que aterrorizó Monterrey la década pasada como socio del Cártel del Golfo dice esto con seguridad: “las cifras oficiales están ‘tijereadas’, porque esas también las controlábamos nosotros”.
“¿Qué cuántos de mis delitos llegaron a cifras oficiales? Pues… yo creo que… el 1 por ciento; no, yo creo que ni el 0.1 por ciento”, contesta este hombre que vendía droga y pasaba armas, que tuvo seis procesos abiertos, que todos los libró y que ahora habla desde su nuevo hogar: la Casa de Rescate Cristo Vive, ubicada al norte de México en Saltillo, Coahuila, un refugio cristiano para antiguos adictos y miembros del crimen organizado.
Ahí hay chapos, zetas, golfos, michoacanos, exguachos [exmilitares] y eses [pandilleros] que ahora rezan juntos y trabajan con ahínco “salvando almas”.

El hombre es bajito, cuadrado, de piel oscura y tiene un perfil de delincuente como sacado de libro de texto: nació pobre, creció en un hogar de padre alcohólico y golpeador, apenas acabó la primaria y cuando tuvo edad suficiente se refugió en el Ejército. Dio alta en el 45 Batallón de Infantería y pasó su primer año entre golpes y humillaciones. Su suerte cambió cuando lo mandaron a destruir plantíos de marihuana al norte del país. Ganó ascensos, dinero y poder. Y con ello, impunidad.
Su poder llegó a ser tan grande en la ciudad de Monterrey, mejor conocida como la Sultana del Norte, que alrededor de él orbitaba la famosa “narcoabogada” Raquenel Villanueva, defensora de capos pesados, quien en 2009 fue asesinada hasta el quinto atentado que sufrió. De ella aprendió que “al cártel se le respeta y a la autoridad se le corrompe”.

“¿Que cómo se mantienen bajas las cifras oficiales? Cuando uno abre una plaza, te aseguras de que la gente a tu alrededor te cuide. La gente recibe la ayuda que les damos. En fiestas, navidades, años nuevos… Tú paga y nadie va a denunciar. Y si eso no funciona, pues el cártel actúa”, dice el viejo Comandante Creisi.
La misma fórmula es para las autoridades: si no quieren recibir dinero de la mano derecha, la izquierda siempre está lista para tirar plomo. No sólo controlan quién extorsiona, secuestra, mata o alinea policías, sino que también controlan los reportes de los ministerios públicos, “porque una plaza sin denuncias es un lugar que no se calienta y donde se puede ‘jalar’ sin problemas. Lo oficial no es la realidad”, sentencia.
“Al gobierno no le conviene decir la verdad. Muchos estados llevan tregua con el narcotráfico”; es decir, los estados ceden.
Dejan de reportar cifras. Pierden expedientes. Ordenan silencio a los reporteros y sus jefes. Capturan averiguaciones previas o carpetas de investigación sin folios y le dicen a la gente que están investigando aunque pasen años sin que aparezca una nueva pista sobre un homicidio, un desaparecido o un secuestro.
El viejo Comandante Creisi quisiera decir más, pero sabe que si quiere seguir un retiro en paz, después de su huir de su cártel, no puede entrar en muchos detalles. Sólo masculla que “las cifras oficiales” están “abajo, muy abajo” y regresa a su oración.
Él piensa que nosotros no sabemos nada. Y también que probablemente nadie nunca conozca el real tamaño de la tragedia, consecuencia de la llamada ‘Guerra contra el narco’.

El 11 de diciembre de 2006, en cadena nacional y a diez días de haber asumido la Presidencia de México, Felipe Calderón Hinojosa decretó una guerra frontal en contra de los cárteles de la droga.
operacion-conjunta-michoacanEse día, 5.000 efectivos del Ejército, la Marina y la Policía Federal fueron desplegados en el estado de Michoacán para combatir al crimen organizado. A ese operativo militar siguieron otros similares en Guerrero, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí y Coahuila.
(Foto: Cuartoscuro)
El conflicto pronto se extendió a otras regiones del país, a la vez que se convirtió en una guerra no sólo del Estado mexicano contra las organizaciones criminales, sino de éstas entre sí por el control del mercado de estupefacientes, lo que generó una crisis de violencia sin precedentes.

En un esfuerzo por contribuir al entendimiento de esta ‘guerra’, VICE News cierra este 2016 con un trabajo periodístico de diez reportajes a través de los cuales ofrecemos a nuestra audiencia una lectura de lo que ha significado esta década para México. Un equipo de reporteros viajó a diversos estados de la República en busca de historias, que combinadas con un trabajo de diseño y de datos sobre el comportamiento de los delitos de alto impacto, ofrecemos a partir de hoy.
En este camino, nos dimos cuenta que si bien tenemos indicadores oficiales que nos arrojan una idea del comportamiento delincuencial, es indispensable decir que México se enfrenta a un espejismo, a un gran hoyo negro de información y de conocimiento de lo que realmente ha sucedido: los ciudadanos sólo nos hemos enterado de una décima parte del terror criminal que ha azotado al país en los últimos años.
El viejo Comandante Creisi, es una voz que encontramos en Saltillo y que nos ayuda a entender cómo las células y grupos del narcotráfico operan para mantener las cifras oficiales en una nebulosa; a esto se agrega el miedo y la desconfianza de las miles de víctimas hacia las autoridades encargadas de abrir las investigaciones, de darles seguimiento y de impartir justicia, a quienes en su mayoría se asocia con la corrupción.

Lamentablemente desde el año 2010 a la fecha en más del 90 por ciento de los casos, los mexicanos optan por no hacer denuncias. Los especialistas han bautizado a esta estadística oculta de la criminalidad como la “cifra negra” del delito. Son ilícitos que existen en la realidad, pero no en los registros del gobierno.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) que publica el INEGI, sólo durante el 2015 ocurrieron en México 29,3 millones de delitos, de esos sólo se denunciaron 3 millones, y únicamente 1,8 millones fueron investigados por la autoridad; es decir se abrió una averiguación previa. Cabe destacar que esta pequeña fracción de denuncias con averiguación es la que figura en los datos oficiales.
La cifra negra, de por sí muy alta, sigue creciendo año con año. En 2010, cuando el INEGI levantó la primera encuesta, 92 por ciento de los delitos cometidos no fueron del conocimiento de la autoridad. Para 2015, fecha del levantamiento más reciente, este porcentaje subió a 93,7 por ciento.

Federales_Ofensiva_Monterrey-8aAntes de la ENVIPE, la Encuesta Nacional sobre Inseguridad (ENSI) medía el fenómeno delictivo en México. Aunque las diferentes metodologías no las hacen comparables, resulta indicativo que en 2005 –el año previo a la guerra– la ENSI arrojaba una cifra negra de 81 por ciento, misma que creció a 86 por ciento en 2008.
La brecha entre criminalidad real y oficial se amplía cuando se trata de delitos en los que el crimen organizado está involucrado. Por ejemplo, de 64.459 secuestros que el INEGI estima que ocurrieron durante 2015, sólo se denunciaron 1.054, esto es el 1,6 por ciento. Otro caso son las extorsiones: de 7,1 millones, 98 por ciento terminaron en la opacidad. De problemas como el tráfico de drogas, la trata de personas, el trasiego de armas o las desapariciones mejor ni hablar. Son fenómenos que la ENVIPE no captura, pero los expertos señalan que la cifra negra de estos delitos seguramente es aún peor.
Las regiones donde la cifra negra es más alta son también las que han sido azotadas de forma más severa por los grupos criminales. Es el caso de los estados de Guerrero (con 97,5 por ciento de sus delitos sin denunciar), Estado de México (95,4 por ciento), Veracruz (94,8 por ciento) y Tamaulipas (94,6 por ciento).
Son varios los motivos por los que un delito no termina en los registros oficiales.

Dos terceras partes de las víctimas que no denunciaron durante 2015 lo hicieron por causas atribuibles a las autoridades, ya sea porque las consideran ineficientes, o peor aún, porque les tienen miedo y desconfían de ellas. El otro tercio no denunció por temor al agresor, por falta de pruebas o porque consideraron que era un delito de poca importancia, de acuerdo con la ENVIPE.
Un informe citado por la ONG Mexicanos contra la Corrupción —Colmex e INE— especifica que 63 por ciento de la población no denuncia porque cree que no servirá de nada, 52 por ciento por desconfianza a la autoridad, 40 por ciento por malas experiencias y 34 por ciento por miedo al delincuente.
Las cifras del INEGI indican que las autoridades cada vez mandan más denuncias a la congeladora. Mientras que en el año 2010 el 27,2 por ciento de las denuncias no prosperó, para 2015 este porcentaje creció a 32,8 por ciento. En números absolutos, el número de denuncias que no prosperaron pasó de 774.000 a poco más de un millón.

“Todo esto es parte de lo que llamamos el círculo de la impunidad en México. Pocos delitos son denunciados. De esos pocos, una proporción todavía menor son investigados. De los que son investigados pocos presentan un expediente robusto y si se llega a tener un expediente bien armado, el presunto responsable todavía tiene la posibilidad de corromper al juez. En caso de toparse con un juez competente e incorruptible queda el último recurso de seguir delinquiendo desde la prisión. Entonces los incentivos están alineados —en un análisis costo/beneficio— para delinquir. Todo el edificio de la administración, investigación, procuración e impartición de justicia es disfuncional” asegura María Amparo Casar, Presidente Ejecutiva de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.
La investigadora opina que efectivamente, de la lucha contra el narco “todavía sabemos pocas cosas. Por ejemplo el número de autoridades municipales que están coludidas con el narco o los diferentes giros delictivos en los que incurre cada organización criminal. Lo que sí sabemos —agrega— es que vamos perdiendo la ‘guerra’ contra los delitos de alto impacto y una buena proporción de ellos se vinculan con el crimen organizado. Sus índices no ceden después de tres sexenios”.

calderon-1Para Casar lo que hace falta es una política de Estado que abarque al conjunto de instituciones, ramas y órdenes de gobierno, “las consecuencias de no hacerlo están a la vista: no se muestra mejora alguna en índices delictivos, en corrupción y en impunidad en los últimos años; y los costos sociales, políticos y económicos se agravan todos los días”.
“‘La Guerra contra el narco’ es un fracaso para América Latina porque nosotros estamos poniendo los muertos, los desaparecidos y los desplazados por violencia. Estamos poniendo un gran costo social, diría que el mayor, además de un gran presupuesto policiaco y militar; y al mismo tiempo, el gran consumo y el gran ‘business’ de las drogas ilegales se mantiene en Estados Unidos. Entonces está claro que mientras la guerra es un fracaso para nosotros; para las potencias —que a su vez son los grandes consumidores— es un ‘éxito’ debido a que ellas se llevan todas las ganancias, o la mayor parte, mientras que a los países productores y de tránsito nos toca asumir la mayor parte de los costos humanos”.
Quien hace esta reflexión en entrevista para VICE News es Froylán Enciso profesor investigador del Programa de Política de Drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), una de las instituciones académicas con mayor prestigio en el país.

Cuando Felipe Calderón llegó al poder existían, según la Procuraduría General de la República (PGR), cinco principales organizaciones dedicadas al tráfico de drogas: el Cártel de los hermanos Arellano Félix que imponía su ley en la ciudad fronteriza de Tijuana, el Cártel del Golfo que dominaba estados como Tamaulipas y Veracruz, el Cártel de Sinaloa que operaba en las costas del Pacífico mexicano, el Cártel de Juárez que controlaba Ciudad Juárez, una ciudad contigua al Paso, Texas, y la organización de los hermanos Amezcua dedicada al tráfico de metanfetamina también en la zona del Pacífico.
Pero poco después la PGR tuvo que agregar a su listado oficial a la Familia Michoacana que sólo tres meses antes de que Calderón ocupara la presidencia, se estrenaba mediante una sangrienta aparición. El 6 de septiembre de 2006 después de una fiesta en un centro nocturno en Uruapan, Michoacán, cinco cabezas humanas fueron arrojadas en el centro de la pista. “Esto es justicia divina”, decía un cartel colocado al lado de los cráneos decapitados. Una imagen dantesca que se repetiría con el paso de los meses en casi todos los estados del país.

mexicanos-solo-saben-decima-parte-terror-criminal-guerra-contra-narco-body-image-1478576796Después de 21 meses de enfrentamientos entre miembros de la Familia Michoacana y las fuerzas de seguridad se registró uno de los hechos más violentos de la guerra. Durante la celebración de las fiestas patrias en el centro de Morelia —capital de Michoacán— el 15 de septiembre de 2008 explotaron varias granadas entre la multitud que festejaba al aire libre, lo que dejó un saldo de ocho personas muertas y más de 100 heridas.
El hecho indignó a la sociedad, debido a que un ataque de esa magnitud contra civiles no tenía precedentes en el país. La Familia culpó a sus rivales Los Zetas por el atentado, que ya también figuraban en el mapa del narcotráfico mexicano.
De diciembre de 2006 a diciembre de 2010, es decir durante los primeros cuatro años de la guerra de Calderón, el gobierno tenía un registro de 34.612 muertes en ese periodo, como resultado de la lucha contra y entre los cárteles de la droga. Entre las víctimas se contaban miembros de organizaciones criminales, fuerzas de seguridad y personas inocentes que tuvieron la mala fortuna de estar en el lugar y momento equivocado; el gobierno los llamaría “daños colaterales”.
Hasta ese momento, la base de datos oficial registraba muertes por agresiones, ejecuciones o enfrentamientos en casi la mitad de los municipios de México. Ningún estado estaba exento de formar parte de tan macabra estadística.

El resultado estaba claro: a 1.460 días del inicio de la guerra, la violencia, lejos de ceder, crecía y se extendía. Las cifras oficiales apuntaban a que la estrategia bélica del gobierno se encaminaba a convertirse en un rotundo fracaso.
Meses después, el gobierno calderonista interrumpió este conteo, o por lo menos dejó de divulgarlo públicamente, debido a algunas críticas hechas a la metodología con que se recababa la información. Hasta la fecha no se ha dado continuidad a esta estadística.
Con todo, existen cifras que nos permiten tener cierta idea de lo que ha sucedido a una década de iniciada la guerra . ¿Los mexicanos vivimos ahora más seguros que antes, como lo prometió el gobierno?; es decir, ¿estamos menos expuestos a delitos como el secuestro, la extorsión, la desaparición o la trata? ¿Terminamos o siquiera menguamos el poderío de los grupos criminales? ¿Hay menos impunidad en el sistema de justicia de nuestro país? Esas son algunas de las preguntas que nos planteamos en VICE News durante la planeación de este especial.
Por eso en cada reportaje exploramos un fenómeno diferente: comenzamos con este texto introductorio sobre la cifra negra de los delitos, y continuaremos abordando los delitos de homicidio, secuestro, extorsión, trata de personas, desapariciones, lavado de dinero, tráfico de armas, tortura y ejecuciones extrajudiciales.
Aunque los datos se expondrán a detalle en las próximas entregas, podemos adelantar algo: en casi todos los delitos registramos cifras más altas que cuando comenzó la guerra.
Tomamos como punto de referencia el año 2006. Este año presenta la fotografía más inmediata al inicio de la guerra contra el narco: así encontró Felipe Calderón el país cuando tomó posesión aquél primero de diciembre.

El diagnóstico actual es mucho más grave a partir de las cifras analizadas, cuyas fuentes son oficinas de gobierno como el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
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Estos datos tienen sus limitaciones para medir el fenómeno delictivo. Basta mencionar aquí que muchos se basan en denuncias presentadas ante las procuradurías locales.
La ‘Guerra contra las drogas’ ha creado un cambio estructural en la sociedad mexicana “que duplicó quizá permanentemente los niveles de violencia en México” dice Froylán Enciso, experto en el tema y autor de Nuestra historia narcótica [Debate, 2015]. Es necesario empezar a diseccionar todo los datos para combatir las perversidades que ha dejado este periodo, dice.
Esta no ha sido una guerra contra las drogas, agrega Enciso originario de Mazatlán Sinaloa, “ha sido una guerra contra las personas que vimos cómo los despliegues militares y policiacos empezaron a crear espirales de violencia allá donde iban; y si bien es cierto que había un problema previo, cuando llegaba el Ejército ese problema se volvía exponencial y junto con ello aumentaban los homicidios y otros delitos de alto impacto, junto con una gran cantidad de violaciones a los derechos humanos. Y del otro lado, sin embargo, no hay evidencia alguna de que el tráfico, la demanda y consumo de drogas haya disminuido”.
Es decir, tenemos un panorama muy claro: hay un aumento de índices de violencia y un fracaso de políticas públicas, versus un gran mercado de drogas con ganancias millonarias y lavado de dinero.
Por otra parte, en México asistimos ya a una molestia y cansancio muy evidente de las fuerzas armadas. Apenas el 20 de octubre pasado, el propio ministro de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos admitió en una declaración pública —muy poco usual— que sus tropas enfrentaban un desgaste: “hay un desgaste; es obvio, estamos trabajando en todo el país, a toda hora, en todo momento; en la sierra y en las ciudades”.

Esto puede ser interpretado de distintas maneras. Primero, explica Froylán Enciso, como un rompimiento político con el actual presidente Enrique Peña Nieto, quien llegó prometiendo que iba a haber un cambo de paradigma: de la militarización y el enfrentamiento policiaco hacia la prevención. Ya estamos en el cuarto año de gobierno y evidentemente los militares siguieron en tareas de seguridad pública. No ha habido una salida formal del Ejército de la llamada ‘Guerra contra el narco´ y esto es un “síntoma de la hipocresía y la incompetencia de Peña Nieto”.
La otra manera de analizar esa declaración de Cienfuegos “es que realmente hay un verdadero desaliento entre las tropas. Ellos no tienen que estar ahí y lo saben. No hay un marco legal que respalde su ejercicio en esta lucha. Están cansados de estar en los operativos y en la sierra sin recursos. De alguna manera los soldados también están sufriendo la guerra, no sólo como victimarios, sino como víctimas”.}
Hoy en día, tras una década de guerra, tampoco vemos una disminución de organizaciones criminales. La PGR tiene ubicados a nueve cárteles del narcotráfico: Sinaloa, Arellano Félix, La Familia Michoacana, Cártel de Juárez, hermanos Beltrán Leyva, Los Zetas, Cártel del Golfo, Los Caballeros Templarios y el Cártel Jalisco Nueva Generación. De estos nueve grandes cárteles se desprenden 36 células o pandillas que trabajan para ellos, y que hacen que la violencia sea mayor.
De lado de la soluciones y propuestas a futuro, Froylán Enciso tiene una postura muy clara: regular el mercado de drogas es un paso necesario, pero insuficiente para frenar la violencia. “Tenemos que empezar por legalizar la marihuana”.
De hecho es otra de las promesas no cumplidas de Peña Nieto: “él prometió que iba a estar del lado de la razón en la legalización de la marihuana y después no hizo nada, fue al parecer una estrategia publicitaria para tener a las mentes críticas de México de su lado y quedó mal con todo mundo”, opina Enciso.
Por otro lado, “tenemos que acompañar al movimiento de víctimas. Hay que tratar de bajarle al desgaste del tejido social, al resentimiento, y a los daños que en las familias ha provocado esto. Hay que salir a explicar a organismos como la ONU cuánto nos ha costado el régimen global de prohibición y la guerra, y así intentar pedir una reparación del daño que vaya a víctimas”.
Desde VICE News creemos que la información es fundamental para tomar decisiones correctas. Conocemos tan poco de esta guerra y se ha dedicado tan poco tiempo y recursos para analizar los datos, que las soluciones, igualmente, se han quedado cortas, muy cortas. Por ello decidimos realizar este trabajo periodístico que aporte al debate y al intercambio de ideas que ayuden a repensar las políticas públicas que atiendan el problema desde una perspectiva integral, de salud pública, cuidando los derechos de los consumidores y sobre todo, reconstruyendo el tejido social.

*Esta es la primera entrega de un total de diez reportajes que conforman el Especial ‘10 años de la Guerra contra el narco’ publicada en Vice News. A este texto contribuyeron Karla Casillas, Óscar Balderas, Saúl Hernández y Rogelio Velázquez .
Jefa de Contenido: Laura Woldenberg. Editora: Karla Casillas Bermúdez. Data: Saúl Hernández. Diseño: Francisco Gómez y Clementina León.

¿Cárdenas como candidato único de la izquierda?


Antonio Gershenson

Desde dentro del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se han dado nuevas acciones contra la alianza de este instituto político con Acción Nacional (PAN), tradicional partido de la derecha. El pretexto es tener mayor organización contra el gobernante, pero decadente, Revolucionario Institucional (PRI), que ha venido perdiendo apoyos y votaciones. El tricolor se ha venido sosteniendo con el apoyo de partidos menores, pero ha perdido elecciones estatales y locales. Y el sol azteca, por estas alianzas, ha perdido votos sistemáticamente. El beneficiado, entonces, ha sido principalmente el PAN. Hay un importante peligro de que la final por la Presidencia sea entre un PRI hoy derechizado como nunca y el clásicamente derechista blanquiazul, con el apoyo del supuestamente izquierdista PRD, el cual obtendría lo que quiere, más huesos, aunque como partido pierda votos.

El martes 29 y el miércoles 30 de noviembre se publicaron dos desplegados de plana entera, ambos firmados por el coordinador nacional de Alternativa Democrática Nacional (ADN), miembro del PRD. Son similares y en el mismo sentido, pero no iguales. El segundo tiene un largo título: Rumbo al 2018: ante los procesos electorales de 2017 y 2018, Alternativa Democrática Nacional afirma que el PRD debe ser congruente para ser creíble.
Señala principios del PRD como una democracia con bienestar, un crecimiento económico sustentable con igualdad y el respeto humano, todo ello negado durante los 12 años de las presidencias del PAN y por los gobiernos del PRI.
Se plantea que las alianzas, en especial en las elecciones del estado de México para gobernador en 2017 y presidenciales en 2018, no sean con el PAN, sino con fuerzas populares y de izquierda.
También se informó en este periódico, los mismos 29 y 30 de noviembre, dos propuestas para la elección del gobernador del estado de México. Son, primero, de Juan Zepeda, coordinador de diputados del PRD, quien dijo que la alianza con el PAN para el gobernador panista ahora saliente había bajado la votación del sol azteca de 18 por ciento, cuando votaron por él, a 3.8 por ciento ahora. Y el miércoles 30 el coordinador legislativo del PRD en el estado de México, Juan Manuel Zepeda Hernández, dijo que una alianza con el PAN es hipotecar el principal capital político del PRD.
Cuauhtémoc Cárdenas dice que Alejandro Encinas puede ser candidato con quien quiera ir a la gubernatura del estado de México. Me parece muy positiva la propuesta, pero yo agregaría otra: creo que debería irse discutiendo si debería ser candidato único de la izquierda Cuauhtémoc Cárdenas, que ya lo fue hace años, y que unió a la misma.
Cuauhtémoc Cárdenas fue candidato presidencial de tres partidos con registro y unas 20 agrupaciones políticas y sociales para el 6 de julio de 1988, mientras el PRI postuló a Carlos Salinas de Gortari. Las tendencias favorecían a Cárdenas, con 42 por ciento por 36 para Salinas, con 50 por ciento de casillas computadas. A pesar de las protestas con actos multitudinarios, el fraude se impuso con la famosa caída del sistema.
Es mucho más sano lograr una propuesta positiva única que estar mostrando lo negativo de los sectores adversarios de la izquierda.
Esto, además, abriría la puerta a que se negociaran dentro de la izquierda candidatos únicos a gobernadores, diputados y senadores.
Y quienes insistan en que gane el PAN, que pierdan junto con él, con todo y los huesos que ambicionan.


Trump sucumbe ante Goldman Sachs, Hollywood y los financieros de Netanyahu

jornada.unam.mx
Bajo la Lupa

Alfredo Jalife-Rahme

Ben McLannahan (BM) del Financial Times (FT) comenta que Trump opera un acrobático giro en U y se arroja a los brazos del banco vilipendiado Goldman Sachs (https://goo.gl/b0iIBB) al entregar el manejo de las finanzas a varios operadores del banco de inversiones neoyorquino, cuyo mandamás es el israelí-estadunidense Lloyd Blankfein, quien se había volcado a apoyar a Hillary (https://goo.gl/1YcrDG).
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Donald Trump, el oligarcaFoto Ap
BM comenta que Goldman Sachs no es sólo el trampolín para posiciones de poder e influencia, como ha sido el caso de Robert Rubin y Hank Paulson con Bill Clinton y Baby Bush, ya que “Citigroup (https://goo.gl/ZAVgAA) también ha sido fuente de nombramientos desde Jack Lew, presente secretario del Tesoro, hasta Stanley Fischer, vicedirector de la Reserva Federal”. Curiosamente los tres aludidos –Lew, Fischer y Rubin– son israelí-estadunidenses.
Las redes trasnacionales de Goldman Sachs alcanzan a Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, a Mario Draghi, director del Banco Central Europeo hasta, en el México neoliberal itamita, al argentino-israelí Martín Werner Wainfeld, socio de la polémica Banca Mifel (https://goo.gl/AZjKUs) y operador, con su controvertido hermano Alejandro (hoy en el FMI), de la debacle financiera del Fobaproa/IPAB de la que nunca se repuso México.
Quedan atrás las retóricas invectivas de Trump contra Goldman Sachs.
The Times of Israel señala que Steve Mnuchin (SM), flamante secretario del Tesoro, “colectó 100 millones de dólares para Trump, y trabajó para los banqueros judíos (sic) que el presidente electo dijo representan “intereses especiales globales (https://goo.gl/zCd7gH)”.
SM, quien también es judío (sic), dejó Goldman Sachs en 2002 para ir a trabajar con el megaespeculador George Soros –supuestamente enemigo mortal de Trump–, quien lo ayudó a montar Duke Capital Management.
Pesó mucho en el nombramiento de SM la cercanía con el yerno de Trump, Jared Kushner, quien fraguó con Videgaray la polémica visita a México.
De entrada, SM, como el mismo Trump, fustigó la “estricta regulación financiera de la Enmienda Dodd-Frank, que impide los préstamos bancarios.
El rotativo israelí Haaretz desmonta la conexión de Hollywood de SM con el multimillonario australiano James Packer (JP) “cuyos regalos (sic) a la familia Netanyahu están siendo investigados por la policía de Israel (https://goo.gl/kZ7vH0)” ¡Uf!
SM, primer miembro judío del gabinete del presidente electo, es también socio de un íntimo y confidente del primer ministro Benjamín Netanyahu, el multimillonario australiano JP.
Se asienta más la Santa Alianza entre Trump y Netanyahu, en paralelo a la convergencia supremacista racista de los WASP y el sionismo (https://goo.gl/97zQ4p).
La sociedad de SM con JP se gestó hace 3 años con la fusión de Dune Entertainment y RatPac Entertainment, la cual ha producido más de 20 películas que incluyen éxitos como Gravity (¡súper sic!), Mad Max y Batman vs Superman. SM financió películas de 20th Century Fox entre 2005 y 2012, que incluyeron Avatar.
Según The Hollywood Reporter, citado por Haaretz, el megaproductor de cine israelí-estadunidense Arnon Milchan (otro íntimo de Netanyahu), fue quien conectó a a JP con SM, de 53 años, quien “perteneció a la sociedad secreta Huesos y Calaveras” de Yale ¡súper uf!
Resulta y resalta que Hollywood sea uno de los mayores centros sionistas del planeta.
SM, que FT cataloga como un banquero con talento para la reinvención, tuvo vínculos de negocios contra las víctimas de la crisis hipotecaria, cuando “hizo su fortuna al comprar IndyMac, una de las principales causales de la crisis hipotecaria, y luego la vendió al doble 5 años más tarde (https://goo.gl/SSZy3v)”.
El banco con sede en Pasadena, que jefaturó SM, rebautizado como OneWest, remató 36,000 (sic) casas en California entre 2009 y 2014 con dedicatoria racista en las vecindades de los no blancos, mientras el banquero ostentaba una mansión de 26 millones de dólares.
El historial personal y financiero del banquero cineasta SM no es nada edificante y dejo en el tintero sus múltiples quiebras y escándalos.
Según FT, los mercados han reaccionado en forma entusiasta a los presagios de recargar el crecimiento económico entre un 3 y 4 por ciento. Los problemas son a largo plazo con un superdólar que obstaculice las exportaciones y sustente el pantagruélico incremento de los empréstitos bancarios, y la disminución de impuestos con gastos colosales en infraestructura e impulso a la manufactura. El objetivo de SM será “restablecer a la Secretaría del Tesoro como guía crucial de la economía (https://goo.gl/S7EdTH)”.
Trump también considera al presidente de Goldman Sachs, al israelí-estadunidense Gary Cohn –del partido Demócrata (sic) e íntimo de Jared Kushner, el poder tras el trono–, para la Oficina de Manejo del Presupuesto (OMB, por sus siglas en inglés; (https://goo.gl/Z3adio).
Los favores se pagan y los analistas de Goldman Sachs vaticinan ya un alza de 9 por ciento en las acciones en los primeros meses de 2017, en especial, para las empresas que cotizan en S&P 500 (https://goo.gl/J7D38g).
Las críticas del Partido Demócrata no se han hecho esperar y Robert Reich, del ala izquierda y anterior secretario del Trabajo con Clinton, fulminó que “Trump compitió como populista, pero gobernará como oligarca (https://goo.gl/0dHJif)”. Mas bien, como plutócrata neoyorquino y de los casinos.
NYT arremete que el “gabinete económico de Trump señala la adopción de la élite de Wall Street (https://goo.gl/wnqbL5)” y pone en la picota la colección de conflictos de interés de su “imperio comercial global (https://goo.gl/hrjIJU)”, además de haber juntado a la administración más rica en la historia moderna de Estados Unidos con una fortuna de casi 35 mil millones de dólares (https://goo.gl/fqZMzi).
Sus nombramientos torbellino sirven para todos los gustos cuando Trump mantiene acrobáticamente un pie financierista en el viejo sistema –quizá para evitar un magnicidio como exigen los propagandistas de George Soros, no se diga para diluir la fronda del Colegio Electoral cuando los recuentos se han esfumado en forma extraña de los titulares–, mientras avanza con su otro voluminoso pie en su política de guerra comercial, su postura contra la reforma de salud de Obama, la ley antimigratoria, la fortaleza ultraconservadora del Poder Judicial y la fortificación militar, mientras coquetea con el zar Vlady Putin.
La columna vertebral del Poder Judicial (con Jeff Sessions), la Suprema Corte (con su inminente nombramiento ultraconservador), y el binomio Defensa/Seguridad Nacional es consistentemente sólido.
El nombramiento del general retirado de los marines, James Mattis, rompe con una tradición de 65 años que un militar no debe dirigir el Pentágono (https://goo.gl/5HZ7DU).
La Seguridad Nacional está a cargo del teniente general retirado y ex director de la DIA, Michael Flynn, y el graduado en la Academia Militar de West Point, Mike Pompeo, es el nuevo director de la CIA.
No existen contradicciones ni esquizofrenia: Estados Unidos se reorganiza en las finanzas/comercio y se remilitariza con Trump, ungido por el Deep State (Estado Profundo).
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Documentando la memoria


Leonardo García Tsao

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Fotograma del filme

Hace varios años, a propósito del estreno en México de El pianista (2002), de Roman Polanski, escuché la afirmación de un cronista de espectáculos –cuyo nombre prefiero olvidar– sobre que se hacían demasiadas películas acerca del Holocausto judío, pues todas decían lo mismo. No podría estar más en desacuerdo. Se hacen relativamente muy pocas para la trascendencia del tema. Y en México, todavía menos.
Por eso es importante el estreno en la Cineteca del documental Paraíso en Auschwitz, realizado por la pareja mexicana Aarón y Esther Cohen. Didáctico en el mejor sentido del término, este trabajo aborda el Holocausto como para un espectador sin una clara idea de su significado. O, de hecho, para quien lo ignore por completo (con los millennials nunca se sabe). Pero enfoca un caso insólito que uno no conocía y es narrado por un grupo de sobrevivientes, incluyendo uno establecido en México, Bedrich Steiner, a quien se dedica el documental.
El relato se inicia en Checoslovaquia, a partir de la invasión nazi de 1939. Como ocurría en varios países europeos, la población judía era segregada en principio, para luego ser confinada a ghettos. (El documental hasta define el término, por si alguien lo ignora). El caso checo fue diferente, pues el ghetto de Terezín se planteó como uno modélico, que servía para dar una imagen al mundo de que el tratamiento era humano. Para eso fue fundamental la figura de un judío alemán, Fredy Hirsch, quien era el líder del llamado Macabi Hatzair, una organización juvenil encaminada a la educación y el deporte entre los jóvenes.
Por supuesto, esa situación idílica no podía durar demasiado, y en 1943, 10 mil judíos checos fueron deportados a Auschwitz-Birkenau, el infame campo de exterminio nazi. Sin embargo, a las mujeres y niños no se les condujo a la cámara de gases, como era costumbre, sino que fueron llevados a una barraca específica donde, durante seis meses, vivieron condiciones insólitas de privilegio para el infierno que era Auschwitz (de ahí el paradójico título del documental). Las razones de esa decisión resultan un misterio, pero la negociación se debió nuevamente a Hirsch, quien finalmente se sacrificó cuando anticipó que la causa estaba perdida.
¿Por qué no hemos oído hablar de la figura heroica de Hirsch, como se ha sabido de Oskar Schindler, digamos? Por una sencilla razón: Fredy Hirsch era homosexual, y ese dato ha sido suficiente para mantener casi secreta su historia. (Ahora que el movimiento LGBT ha cambiado mucho, la situación, es probable la inminente producción de una versión hollywoodense de los hechos, interpretada quizá por Shia LaBeouf).
En términos formales, Paraíso en Auschwitz es un notable trabajo de recopilación y tratamiento del material de archivo. Los dibujos hechos por los sobrevivientes –que servían de informe para la SS– se han animado con acierto para darles más vida. Los Cohen incluso lograron conseguir pietaje de Blancanieves y los siete enanos (1937), por cortesía de la firma Disney, una película con un significado emblemático para varios de los sobrevivientes.
También el diseño sonoro de Fernando Alanís contribuye especialmente a la atmósfera conseguida por el documental. En particular, efectiva es la recreación del sonido de lo que probablemente se escuchaba dentro de la cámara de gases, hasta el último aliento, mientras la imagen se va a negros.
Cada imagen, cada pedazo de película, cada testimonio de los sobrevivientes (muchos de los mostrados en el documental ya han fallecido) es fundamental para mantener presente la peor atrocidad humana cometida en el siglo XX. Paraíso en Auschwitz no hace otra cosa que recordarnos su pertinencia.
Paraíso en Auschwitz
D: Aarón y Esther Cohen/ G: Sabina Berman/ F. en C: Aarón Cohen/ M: Fernando Alanís/ Ed: Fernando Alanís, Aarón y Esther Cohen/ P: Cohen y Cohen Creatividad, Momentum Films. México, 2016.
Twitter: @walyder

Ilegalidad e injusticia agraria


Miguel Concha
La Jornada 

En México y en el mundo las empresas trasnacionales son un actor responsable de graves violaciones a los derechos humanos, en perjuicio sobre todo de las comunidades agrarias y los pueblos indígenas. Las principales violaciones de estos derechos, documentadas por organizaciones de la sociedad civil, son a la consulta previa, libre e informada; a la libre determinación; a la propiedad colectiva de la tierra; al medio ambiente sano, así como a la salud, al agua y al trabajo, entre otras. La mayoría se cometen cuando los proyectos tienen que ver con la industria extractiva, dentro de un supuesto modelo de crecimiento económico hacia afuera, al interior de una globalización desigual.
En el caso de la minería, por ejemplo, y de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía, hay 269 empresas extranjeras que operan proyectos, y de éstas, 204 son canadienses. Varias organizaciones no gubernamentales han analizado distintos casos en los que son evidentes los abusos en que incurren estas empresas, aprovechándose de problemas estructurales de México, como la corrupción y la impunidad. Uno de esos casos es el de La Sierrita de Galeana, ejido ubicado en el municipio de Tlahualilo, Durango.
En sus tierras se encuentran yacimientos de plata, plomo y zinc, bienes naturales explotados por la empresa minera canadiense Excellon Resources, Inc., por conducto de su filial, Excellon de México. En su primer acercamiento en 2004, la empresa amenazó y obligó a los ejidatarios a firmar un contrato de ocupación temporal injusto para los intereses de las y los propietarios de la tierra. Con el acompañamiento de la organización ProDESC, en 2008 se logró una renegociación de ese contrato, estipulando cláusulas sociales, económicas y medioambientales importantes.
Sin embargo, al paso de los años la empresa no cumplió con varias de ellas. Fue así como a partir de 2011 las y los ejidatarios de La Sierrita emprendieron, mediante diversas acciones, enmarcadas siempre en la legalidad, la defensa de su tierra, haciendo para ello uso de una constante búsqueda de diálogo con la empresa, con el fin de saber la causa de esos incumplimientos. Ante una negativa sistemática de ésta para acceder al diálogo, en 2012 las y los ejidatarios de La Sierrita presentaron ante el tribunal unitario agrario del distrito sexto en Torreón, Coahuila, una demanda de rescisión del contrato de ocupación temporal.
Tras cuatro años de litigio, el pasado 14 de noviembre el tribunal en cuestión finalmente emitió una resolución sobre el caso. En ella indica que la empresa debe desocupar las tierras arrendadas y pagar 5 millones 500 mil pesos al ejido. Lo anterior significaría una sentencia exitosa y una esperanza dentro del debilitado sistema de acceso a la justicia, si no hubiera otro elemento de preocupación discordante en la decisión de la magistrada Marcela Ramírez Borjón, pues así como establece un pago para la empresa, su sentencia también señala que el ejido debe pagar a la empresa poco más de 5.6 millones de pesos. Además, condiciona la entrega de las tierras a este pago, estipulando que el ejido podrá hacer uso de sus tierras siempre y cuando pague dicha cantidad.
Esto último significa una suerte de embargo de las tierras de uso común del ejido, que contraviene el espíritu de la propiedad social de las tierras de los ejidos en el país, protegido por el artículo 27 constitucional, y su carácter de inembargable, protegido también por la Ley Agraria. Esta sentencia nos evidencia lo que ya veníamos observando en la conducta violatoria del Estado mexicano, pues las y los impartidores de justicia en materia agraria están emitiendo resoluciones que dejan en mayor vulnerabilidad a las comunidades, olvidando el carácter tutelar del derecho en esa materia, parte de la herencia de derechos sociales que se plasmaron en la Constitución de 1917 y dejó la Revolución Mexicana.
Es menester recordarles a los magistrados de los tribunales agrarios que su función es asegurar el acceso a la justicia en un claro desbalance de poder político y económico entre las comunidades agrarias, los pueblos indígenas y las empresas trasnacionales, y que su obligación es emitir resoluciones en consecuencia.
El caso de La Sierrita es sólo un ejemplo de la lucha que otros ejidos están dando por la defensa de sus tierras y sus bienes comunes, y de cómo los ejidos y los pueblos indígenas son los que de manera organizada, legal y pacífica siguen resistiendo ante amenazas, intimidaciones y hostigamiento de actores relacionados con las empresas, y en muchos casos por representantes de las mismas, que a su vez son funcionarios públicos locales, estatales y federales. Todo lo cual constituye una clara criminalización del derecho a defender derechos humanos.
Aun cuando el Estado mexicano tiene provisiones, como la Ley para la Protección de Personas Defensoras y Periodistas, y el mecanismo derivado de ésta, es una realidad que las y los defensores de la tierra, el territorio y los bienes naturales se encuentran entre los grupos de personas defensoras con mayor riesgo y menor protección. La actuación desregulada de las empresas trasnacionales, con la anuencia de los estados, es ya motivo de preocupación y discusión en escenarios internacionales de derechos humanos. Por ello es necesario que los estados brinden protección contra los abusos de la industria extractiva y se comprometan a otorgar a las comunidades afectadas un real acceso a la justicia, para la reparación y la garantía de no repetición de los daños que les ocasionen.
Es imperante que el Estado mexicano muestre su compromiso por generar condiciones legales y políticas efectivas, para que empresas como Excellon Resources respeten los derechos humanos de comunidades que defienden sus tierras, como La Sierrita.

Stanley Kubrick en la Cineteca

Carlos Bonfil


Apartir de este diciembre y hasta el 29 de mayo de 2017, la Galería de la Cineteca Nacional presenta una exposición y una retrospectiva dedicadas al realizador estadunidense Stanley Kubrick. Se incluyen imágenes de cada uno de sus 13 largometrajes, sus cortometrajes y ese primer largo, el poco conocido filme bélico Miedo y deseo (1953), que el propio cineasta condenó al olvido, así como numerosos objetos, cerca de un millar, relacionados con su trabajo (piezas originales, vestuario, cámaras fotográficas y una gran variedad de lentes). Hay también una selección de las fotos que realizó desde los 16 años y que publicaron las revistas Look y Life. Quien inició su faena artística de fotógrafo (con notables clichés de Montgomery Clift o del boxeador Walter Cartier, sin olvidar la más célebre, aquella que captura la congoja de un vendedor de periódicos al día siguiente de la muerte de Franklin D. Roosevelt, en abril de 1945), elegiría de lleno, poco tiempo después, el oficio cinematográfico, explorando en su corta filmografía casi todos los géneros, renovándolos sin cesar y dinamitando en ocasiones algunas de sus convenciones.
Considérese el abanico de su diversidad creadora: sus primeras cintas (El beso del asesino/The killer’s kiss, 1955; Casta de malditos/The killing, 1956) revitalizan, con ritmo vertiginoso, tono documental y una narración vigorosa, un cine negro que parecía languidecer a mediados de los años 50. Kubrick ofrece también películas de temática bélica (La patrulla infernal/Paths of glory, 1957; Cara de guerra/Full Metal Jacket, 1987), que son comentarios muy mordaces sobre el frenesí patriótico llevado a la irracionalidad. La descripción descarnada de la violencia en el frente y las ejecuciones de los soldados franceses a finales de la Primera Guerra Mundial hicieron que la película fuera prohibida por largo tiempo en Francia. La exposición yuxtapone, al respecto, un tríptico elaborado con fotografías de La patrulla infernal, y el célebre tríptico llamado La guerra, del pintor alemán expresionista Otto Dix, algo que subraya el desencanto y pesimismo radical con que el cineasta abordó ese género popular. Viene luego la adaptación de Lolita (1962), novela de Vladimir Nabokov, quien colaboró con el director ofreciéndole un primer guión de 400 páginas, mismo que habría de suprimir finalmente el contenido de erotismo explícito en la relación de un hombre de 40 años y una ninfa de 12, situación que sería imposible de abordar, de ese modo, en el cine de estos tiempos nuestros de pánico sexual, pero que en los años 60 era ya explosiva y muy perturbadora, como lo atestiguan las cartas de protesta dirigidas a Kubrick por diversas iglesias y que son presentadas en la exposición. A pesar de ese escándalo, o por ello mismo, la película fue todo un éxito de taquilla.
Un caso curioso fue también la filmación de Dr. Insólito o cómo aprendí a no preocuparme y amar la bomba (Dr. Strangelove…, 1964), divertida sátira política realizada en plena guerra fría sobre el furor anticomunista y la carrera armamentista de las dos grandes potencias mundiales. Entre las secuencias suprimidas figura una costosísima guerra de pasteles que el director decidió eliminar por miedo a que el tono de la cinta fuera finalmente el de una farsa. Sin duda, una de las decisiones más prudentes en su carrera. Del episodio, la exposición ofrece fotografías reveladoras. Una película menos personal fue Espartaco (1960), superproducción en la que Kubrick debió remplazar a Anthony Mann por los conflictos de ese director con el protagonista, Kirk Douglas. A pesar de sus claras connotaciones políticas (guión de Dalton Trumbo, escritor perseguido por el macartismo), la cinta dejó insatisfecho a su realizador, quien sólo le aporta su solvencia técnica. Las producciones ulteriores serán emblemáticas y consagratorias: 2001, odisea en el espacio (1968), Naranja mecánica (1971), Barry Lyndon (1975), El resplandor (1979), Cara de guerra (1987) y Ojos bien cerrados (1999), todas de inventiva formal y audacia narrativa tan complejas que bien ameritan un nuevo artículo. Son las películas más conocidas de un público joven y las que seguramente abarrotarán las taquillas de la Cineteca. Cada título tiene en la exposición un complemento documental y una atractiva glosa iconográfica. Si de recomendaciones se trata, convendría apreciar este día, en pantalla grande, el cine menos difundido de Kubrick: el talento desplegado en El beso del asesino y la maestría absoluta de Casta de malditos, dos obras clave del cine negro. Y por supuesto visitar la exposición complementaria para que ese doble placer, y los que le siguen, sea casi perfecto.
Twitter: @Carlos.Bonfil1

Mar de Historias: Feíto



Cristina Pacheco
La Jornada 

Rodolfo acaba de publicar su primera novela. El gusto de ver realizado su anhelo de tantos años desapareció el día en que Jenny, encargada de eventos especiales en la editorial, le informó que debía presentar su libro en el ciclo de conferencias Tinta fresca. Desde entonces ha estado preocupadísimo: no sabe qué dirá en la media hora que le asignaron. Treinta minutos le parecen una eternidad en un auditorio que imagina vacío.
Sus temores nacen de la inseguridad. Rodolfo debe creer en el valor de su trabajo y asumir las consecuencias, sean buenas o malas. Lo enfado. Me reprocha que no lo comprenda. Se equivoca. Entiendo sus miedos, pero tiene que vencerlos y darle a su libro la oportunidad de que alguien lo lea. ¿No lo escribió para eso?
II
Cada vez que suena el teléfono sé que es Rodolfo. Llama para preguntarme otra vez en qué tono debe escribir su presentación o para leerme las citas literarias que piensa mezclar con su texto para darle un toque más profesional. No lo conseguirá y, además, el público no quiere saber cuánto ha leído, sino quién es él, cómo nació el impulso de escribir su novela, qué método siguió.
Sonó el teléfono. Lo dicho: era Rodolfo. La voz le temblaba y sé que mientras hablábamos iba de un lado a otro con el cigarro en la mano. Me disgusta que haya vuelto a fumar, pero no se lo reprocho. Comprendo que en este momento necesita un desahogo , un apoyo, aunque sea tan frágil y evanescente como el humo.
Lo mismo que en sus llamadas anteriores, lo escuché auto denigrarse y decirse arrepentido de haber publicado su novela. ¿Quién la leerá cuando a diario aparecen decenas de libros buenísimos? Para colmo el suyo, dice, ni siquiera tiene un epígrafe en francés o en alemán.
La perspectiva de la presentación tiene a Rodolfo aterrorizado. Está pensando en llamar a sus editores para decirles que pescó, no sabe cómo ni en dónde, una infección en el oído y no está en condiciones de presentarse ante el público. Otra razón para no hacer acto de presencia, según él, es que no tiene nada más que decir porque ya todo lo dijo en su libro. Ahora le parece que es malísimo desde el título: Solo de soledades.
Como he leído la novela, lo encuentro muy acertado. De todas formas le pregunté a Rodolfo si alguna vez pensó en otro nombre. “Sí: Desde debajo de la cama.” Me pareció cacofónico, raro y largo, pero me concreté a preguntar por qué lo habría preferido. Tiene que ver con los motivos que llevan a una persona a convertirse en escritor. ¿Te refieres a ti? Su silencio fue una respuesta inspiradora. Podrías contar eso en la presentación de tu novela. No me gusta hablar, me pongo muy nervioso. Entonces escríbelo como si estuvieras platicándoselo a un amigo.

Su respiración se normalizó y hasta creí que sonreía cuando me dijo: Si logro hacerlo, ¿puedo leértelo por teléfono? Mejor mándamelo en un correo. Así lo veré con más detenimiento. Prometió que lo haría esta misma noche.
No le creí. Varias veces me ha llamado para leerme su texto de presentación y nunca pasó de los agradecimientos a los editores, la familia, el maestro que fue su primer lector, los amigos que le brindaron su apoyo (entre los que se encuentra mi hermano Ezequiel). Luego, antes de abordar el tema principal, lo borró todo y colgó.

IV
A las 10 de la noche revisé mi correo y ¡nada de Rodolfo! Iba a llamarle para decirle que allá él si no quería darle un empujoncito a su libro, pero se me adelantó. ¿No es muy tarde? No. ¿Qué pasó con el texto? Ya tengo un borrador. ¿Seguro? Si quieres te lo leo, pero te advierto que no oirás nada grandioso ni heroico, sino más bien común. Le falta mucho, tengo que desarrollarlo y luego corregirlo. Deja las explicaciones. Te escucho.
“Fui el último y el único inesperado de los l1 hijos que tuvieron mis padres. No abrigo queja alguna contra ellos. No creo que haya habido crueldad o desamor en el hecho de que me llamaran Feíto ni en que, por motivos de su excesivo trabajo, no me concedieran la atención que brindaron a mis hermanos. Mucho mayores que yo, pocas veces me incluían en sus juegos. Así que aprendí a divertirme solo: primero inventando amigos invisibles con los que hablaba y luego metiéndome debajo de la cama.
“Ese lugar era mi refugio. Como nadie lo sabía, todos conversaban con absoluta libertad acerca de sus experiencias más íntimas. Muchas me producían una terrible inquietud. Para liberarme de esa carga se las contaba a mis amigos invisibles, pero alterando los hechos reales y los nombres, poniéndole a un cuerpo las facciones de otro. En cierta forma volví a practicar ese juego en mi novela. No existiría si yo no hubiera sido el último de once hijos, un niño solitario y poco agraciado al que todos llamaban Feíto.
Sé que Rodolfo esperaba mi comentario, pero sólo le dije: Ya hablamos mucho. Ponte a escribir, y colgué. Quiero que llegue el viernes. Sé que Rodolfo tendrá éxito contando algo de su vida. ¿De dónde más podrían surgir las novelas?