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3/14/2026

Brecha digital de género en América Latina refleja discriminaciones a mujeres

 Este artículo es parte de la cobertura de IPS del Día Internacional de la Mujer, cuyo lema este año es: “Por un mundo digital inclusivo: Innovación y tecnología para la igualdad de género”.

El acceso de las mujeres a las tecnologías digitales y el desarrollo de sus habilidades para el uso y aprovechamiento de sus beneficios en favor de su empoderamiento y ejercicio de derechos, es una vía para evitar la profundización de la brecha digital de género en América Latina. En la imagen una de las actividades de capacitación que con ese objetivo realiza la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones con mujeres de la región. Foto: APC  Mariela Jara

LIMA – La brecha digital de género es multifactorial en América Latina y mientras los países no enfrenten la discriminación a las mujeres, la desigualdad se va a reflejar en el ecosistema digital dejándolas fuera del acceso a oportunidades y disfrute de sus derechos.

Así se pronunció a IPS Karla Velazco, coordinadora de incidencia política del programa de derechos de las mujeres de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), una red internacional de organizaciones de sociedad civil que promueve el uso estratégico de las tecnologías de información y comunicación en países de América Latina, Asia y África.

La pobreza en la región afecta al 32 % de la población, pero con un claro sesgo de género y etnia, al registrar tasas más altas las mujeres y las personas de pueblos indígenas y afrodescendiente, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Esta desventaja, se subraya, impacta en su menor acceso, uso, manejo y control de las nuevas tecnologías en perjuicio de su desarrollo.

Velazco es parte también de Comité Consultivo Permanente de la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones, desde el que trata de promover el derecho de las mujeres en el acceso a internet y en general a las nuevas tecnologías, explicó por videoconferencia desde su oficina en Ciudad de México.

Con ocasión de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer que este año tiene como lema “Por un mundo digital inclusivo: Innovación y tecnología para la igualdad de género”, la especialista llamó la atención sobre la falta de datos centralizados y actualizados sobre este tema que permita a los Estados avanzar con políticas claras.

El estudio de la Cepal, titulado “Digitalización de las Mujeres en América Latina y el Caribe: Acción urgente para una recuperación transformadora y con igualdad” y publicado en 2022, refiere que cuatro de cada 10 mujeres en la región no acceden a internet, con base a 11 países que acreditan información al respecto.

Pero Velazco sostiene que la cifra no aporta aspectos cualitativos ni tampoco aborda la brecha en entornos urbanos y rurales.

“No hay una medición sobre cómo las mujeres están usando las tecnologías y tampoco sobre cómo afectan sus vidas. Vemos por ejemplo mucha violencia digital de género y casi no tenemos reportes”, dijo.

Karla Velazco, de la de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones, una red internacional de organizaciones de sociedad civil, considera que es importante contar con data actualizada sobre los diferentes factores en torno a la brecha digital de género en América Latina, para que los países puedan actuar con políticas públicas. Foto: Cortesía Karla Velazco

La cifra en todo caso sirvió de referencia para asumir un compromiso de reducir la brecha digital de género, durante la consulta regional  realizada en febrero, para fijar la posición al respecto en la  67° reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, en inglés) que va a coger la sede de las Naciones Unidas de Nueva York desde este lunes 6 y hasta 17 de este mes de marzo.

Los 11 países cuyos datos hicieron posible el cálculo fueron Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Paraguay, Perú y Uruguay.

Velazco sostuvo que las mujeres no adoptan a 100 % las tecnologías porque mientras persistan las desigualdades estructurales de género en lo laboral, educativo, económico y social, entrecruzadas además con discriminaciones por la etnia, la posición económica, la orientación sexual o la edad, estas se van a replicar en el espacio digital.

“Como tiene diferentes factores, la brecha digital de género es muy difícil de medir, pero es una responsabilidad que toca asumir a los Estados para que las mujeres no queden excluidas de los avances e innovaciones tecnológicas y por el contrario se beneficien de ello para su empoderamiento y ejercicio de derechos”, remarcó.

La abogada peruana Elizabeth Mendoza, de la no gubernamental Hiperderecho, 
 sostiene que en Perú es muy complicado denunciar la violencia de género 
 en línea. En entrevista con IPS en las oficinas con sede en la capital Lima, 
mostró el espacio digital Tecnoresistencias generado para promover la 
navegación segura de niñas y mujeres y prevenir la vulneración de sus derechos. 
Foto: Mariela Jara / IPS

Es complicado denunciar la violencia de género en línea

Elizabeth Mendoza es abogada y coordinadora legal de la no gubernamental Hiperderecho, institución peruana con 10 años de trabajo en los derechos y libertades en contextos tecnológicos.

“Existen desventajas en el uso y disfrute de internet. Al navegar nos encontramos con situaciones o personas que intentan vulnerar nuestros derechos aprovechándose de la tecnología y es lo que conocemos como la violencia digital de género”, dijo a IPS en una entrevista en la sede de la oenegé en Lima. 

Perú cuenta desde el 2018 con el Decreto Legislativo 1410, que reconoce cuatro delitos de violencia de género en línea: acoso, acoso sexual, chantaje sexual y difusión de contenidos e imágenes audiovisuales a través de medios tecnológicos.

Hiperderecho analizó la eficiencia de la norma y encontró que la ruta de denuncia y atención no se conoce y que la acción del Estado es muy deficiente.

“Muchas personas experimentan violencia de género en línea y no saben que se trata de un delito denunciable; en los casos en que sí se ha hecho la denuncia no es recibida por los efectivos policiales y la fiscalía tampoco tiene la competencia para investigar adecuadamente y llevar a juicio el caso”, refirió la abogada.

Esta situación es así por falta de capacitación a operadores del Estado en el conocimiento y comprensión del delito, en el manejo del enfoque de género para entender la experiencia de vivir la violencia digital y en el enfoque de tecnología para poder investigar y armar el caso.

“Lo que prevalece es que te digan: si te molesta bloquéalo, si tienes un problema cierra tu cuenta. En este tipo de delitos lo que se busca es actuar de forma diligente y rápida porque los agresores eliminan el contenido, el mensaje, la cuenta y nos podemos quedar sin pruebas”, describió.

De los casos que han acompañado el común denominador es la revictimización a la denunciante. “En plena audiencia nos encontramos con un abogado defensor que decía: por qué haces tanto problema si mi defendido tiene un futuro por delante, esto es solo un caso de acoso y está arrepentido. Es complicado denunciar la violencia de género en línea en Perú”, comentó.

Para contribuir a proteger los derechos de las niñas y mujeres en el uso del espacio digital, han creado el centro de autocuidado Tecnoresistencias donde brindan información orientadora para identificar la violencia de género en internet, resistir y saber cómo proceder, y poder denunciar.

Se puede encontrar guías de autocuidado, los modos de la violencia de género en línea y las vías disponibles para la denuncia. También se responde a las consultas.

«Al principio solo usaban el celular para hablar, ahora es un 
medio para enfrentar la pobreza que se agudizó en la pandemia», 
cuenta Rosy Santiz, una mujer maya de la localidad de San Cristóbal 
de las Casas en el estado mexicano de Chiapas, en relación a las 
mujeres bordadoras y tejedoras que usando la tecnología han podido
 capear la crisis económica y social que enfrentan.
 Foto: Cortesía de Rosy Santiz

Usar aplicaciones del celular para capear la crisis

En el otro lado de la moneda, el positivo, el uso del internet y el acceso a las nuevas tecnologías significó la posibilidad de capear la grave crisis económica y social que el covid-19 acentuó entre un colectivo de mujeres maya de la ciudad de San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas, al sur de México.

“La pandemia nos dificultó mucho, no teníamos avances en el acceso a la comunicación porque hay poco internet aquí en San Cristóbal de las Casas y nos vimos en la necesidad de aprender”, afirma desde esa localidad Rosy Santiz, mujer maya promotora de derechos y capacitadora.

Ella integra el Centro de Formación y Capacitación para Mujeres K´inal Antsetik, que en lengua tzeltal significa tierra de mujeres. Surgido en 2014, acompañan a colectivos y una red de cooperativas de mujeres bordadoras y tejedoras.

“Sabíamos manejar el celular, pero para mantener nuestro trabajo teníamos que aprender otros programas como el Zoom. Era difícil, pero la única forma de poder comunicarnos y trabajar desde casa. Aprendimos cómo seguir nuestras reuniones y coordinaciones para continuar difundiendo, porque en la pandemia también seguíamos intercambiando experiencias”, recordó.

En las comunidades donde viven las mujeres que integran los colectivos y la cooperativa es escasa la señal de internet por lo que decidieron capacitarlas en el uso del aplicativo WhatsApp. La directiva que reside en San Cristóbal de las Casas recibe los pedidos de la clientela y los canaliza a las mujeres bordadoras y tejedoras enviando las especificaciones y fotografías por esa vía.

“Al principio solo usaban el celular para hablar, ahora es un medio para enfrentar la pobreza que se agudizó en la pandemia, es una de las ventajas que aprovechamos de la tecnología” expresó.

ED: EG

9/21/2024

Mujeres en medios de comunicación; brecha de género se cerraría en 67 años

 

Al respecto, el Proyecto de Monitoreo Global de Medios, una de las iniciativas de análisis de noticias más grande y única en el mundo con una perspectiva de género, desde hace 25 años cada quinquenio monitorea el estado actual de los medios de comunicación y la participación de las mujeres comunicadoras en ellos. 

Además, en el marco del Día de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación, que se celebra cada 14 de septiembre en honor a la emisión del primer programa de radio Viva María, en la Radio Nacional de Brasilia, es importante visibilizar las violencias que sufren las mujeres en los medios de comunicación, cómo es su participación actualmente en espacios de información y desde dónde les es permitido participar. 

El tema sobre las mujeres y los medios de comunicación se ha abordado desde los años setenta con la intención de promover la reformulación de los contenidos y mensajes de los medios para reflejar una realidad que coincida con la cotidianeidad, la trayectoria y los roles profesionales y personales no sólo de los hombres, sino también de la gran otra mitad de la población: las mujeres. 

“Contratan a las mujeres para leer noticias y no para construirlas”, señala una cita en el documento nombrado como Las mujeres y los medios de comunicación de Inmujeres, publicado en 2005.

Esta cita aunque cruda, refleja una de las situaciones que hoy por hoy seguimos viviendo: Las mujeres no son partícipes en la discusión de la información, aún se instrumentalizan para su fin. 

Cirenia Celestino Ortega, integrante del Observatorio de Medios de Comunicación de CIMAC, hace hincapié en que los medios de comunicación son responsables de sus contenidos y audiencias, de la agenda que manejan y desde dónde lo hace, pero también es responsabilidad del Estado preservar la dignidad y los derechos de las mujeres como garante, tanto aquellas que son actores como fuentes.

Al respecto, el GMMP indica, como apuntes finales que la presencia global de las mujeres en las noticias, con un 26 por ciento de representación, evidencia no solamente un estancamiento sino una baja importante. Este elemento debe considerarse para reestructurar y reforzar estrategias para subir la representación y la visibilización de las mujeres en las noticias. 

En este mismo ámbito, al observar la visibilización de personas de sexo no binario, el porcentaje es ínfimo, menos del 1%, hecho que expresa también una nueva cara de la discriminación en los medios de comunicación. 

En América Latina los temas que más ocupa el interés de los medios son política y gobierno. En ese sentido es un hecho relevante el porcentaje de mujeres como expertas o comentadoras que aparecen en un rol preponderante relacionado con la política o el parlamento.

Actualmente, los medios de comunicación son transmisores de modelos culturales. Estos forman parte de la construcción de las formas de pensar establecidas socialmente para mujeres y hombres. Por esto mismo, es importante no solo reflexionar sobre la participación de las mujeres en los medios, también el lenguaje que se usa en ellos, promoviendo el trato inclusivo y no sexista.

El último análisis, realizado en 2020, una época coyuntural para la información día a día en un contexto de riesgo, señaló varios puntos relevantes, entre ellos, que las voces de las mujeres sí han estado presentes, pero no en gran parte de las conversaciones en los medios. Aún siguen muy ausentes en los medios tradicionales. 

A nivel mundial en promedio, los principales medios de comunicación han logrado un punto medio de la paridad de género tanto en temas como en fuentes. Entre el 2015 y el 2020, la aguja avanzó un punto hasta el 25 por ciento en la proporción de sujetos y fuentes que son mujeres. La mejora de un solo punto es la primera desde el 2010 y es más visible en los medios de difusión.

Fuente: Vía Canva

La proporción de mujeres como sujetas y fuentes en las noticias digitales, también aumentó un punto en general entre 2015 y 2020, con una mejora de tres puntos en los sitios web de noticias y una disminución de tres puntos en los tuits de los medios de comunicación.

No obstante, la pandemia representó un punto de quiebre para las mujeres como sujetas y fuentes, pues 2020, un año cargado de información orientada a la salud y la ciencia, la presencia de mujeres en este tema se redujo en cinco puntos después de un aumento constante entre el 2000 y el 2015. 

En este periodo, la única región y contenido en el que se logró la paridad de género fue en las noticias sociales y legales digitales en Norteamérica.

A partir de esto, el estudio señala varios puntos importantes:

  • Los medios transnacionales aún tienen un desempeño deficiente en cuanto a la inclusión de las mujeres como sujetos y fuentes.
  • Las coberturas sobre salud y ciencia (en especial sobre la pandemia) no contaron con un enfoque de género adecuado.
  • Hay discriminación de edad según el género en las noticias.
  • La igualdad de género en el mundo que se describe en las noticias todavía está retrasada de la igualdad de género en el mundo real.
Fuente: CIMACFoto

Brecha de género en medios

Los hombres en la misma situación son presentados en ocupación de expertos académicos o docentes; luego la de políticos o parlamentarios y luego la de empleados de gobierno; en el caso de las mujeres, la segunda ocupación es la de roles de administración de justicia. 

Este resultado evidencia que en la región, las políticas para lograr incrementar la participación política de las mujeres en el marco del principio de la democracia paritaria podrían estar reflejando leves pero ineficientes avances en la representación de las mujeres en los medios de comunicación. 

3/08/2024

Brecha digital de género en América Latina refleja discriminaciones a mujeres

 ipsnoticias.net

Mariela Jara

LIMA – La brecha digital de género es multifactorial en América Latina y mientras los países no enfrenten la discriminación a las mujeres, la desigualdad se va a reflejar en el ecosistema digital dejándolas fuera del acceso a oportunidades y disfrute de sus derechos.

Así se pronunció a IPS Karla Velazco, coordinadora de incidencia política del programa de derechos de las mujeres de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), una red internacional de organizaciones de sociedad civil que promueve el uso estratégico de las tecnologías de información y comunicación en países de América Latina, Asia y África.

La pobreza en la región afecta al 32 % de la población, pero con un claro sesgo de género y etnia, al registrar tasas más altas las mujeres y las personas de pueblos indígenas y afrodescendiente, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Esta desventaja, se subraya, impacta en su menor acceso, uso, manejo y control de las nuevas tecnologías en perjuicio de su desarrollo.

Velazco es parte también de Comité Consultivo Permanente de la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones, desde el que trata de promover el derecho de las mujeres en el acceso a internet y en general a las nuevas tecnologías, explicó por videoconferencia desde su oficina en Ciudad de México.

Con ocasión de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer que este año tiene como lema “Por un mundo digital inclusivo: Innovación y tecnología para la igualdad de género”, la especialista llamó la atención sobre la falta de datos centralizados y actualizados sobre este tema que permita a los Estados avanzar con políticas claras.

El estudio de la Cepal, titulado “Digitalización de las Mujeres en América Latina y el Caribe: Acción urgente para una recuperación transformadora y con igualdad” y publicado en 2022, refiere que cuatro de cada 10 mujeres en la región no acceden a internet, con base a 11 países que acreditan información al respecto.

Pero Velazco sostiene que la cifra no aporta aspectos cualitativos ni tampoco aborda la brecha en entornos urbanos y rurales.

“No hay una medición sobre cómo las mujeres están usando las tecnologías y tampoco sobre cómo afectan sus vidas. Vemos por ejemplo mucha violencia digital de género y casi no tenemos reportes”, dijo.

Karla Velazco, de la de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones, una red internacional de organizaciones de sociedad civil, considera que es importante contar con data actualizada sobre los diferentes factores en torno a la brecha digital de género en América Latina, para que los países puedan actuar con políticas públicas. Foto: Cortesía Karla Velazco

La cifra en todo caso sirvió de referencia para asumir un compromiso de reducir la brecha digital de género, durante la consulta regional  realizada en febrero, para fijar la posición al respecto en la  67° reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, en inglés) que va a coger la sede de las Naciones Unidas de Nueva York desde este lunes 6 y hasta 17 de este mes de marzo.

Los 11 países cuyos datos hicieron posible el cálculo fueron Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Paraguay, Perú y Uruguay.

Velazco sostuvo que las mujeres no adoptan a 100 % las tecnologías porque mientras persistan las desigualdades estructurales de género en lo laboral, educativo, económico y social, entrecruzadas además con discriminaciones por la etnia, la posición económica, la orientación sexual o la edad, estas se van a replicar en el espacio digital.

“Como tiene diferentes factores, la brecha digital de género es muy difícil de medir, pero es una responsabilidad que toca asumir a los Estados para que las mujeres no queden excluidas de los avances e innovaciones tecnológicas y por el contrario se beneficien de ello para su empoderamiento y ejercicio de derechos”, remarcó.

La abogada peruana Elizabeth Mendoza, de la no gubernamental Hiperderecho, sostiene que en Perú es muy complicado denunciar la violencia de género en línea. En entrevista con IPS en las oficinas con sede en la capital Lima, mostró el espacio digital Tecnoresistencias generado para promover la navegación segura de niñas y mujeres y prevenir la vulneración de sus derechos. Foto: Mariela Jara / IPS

Es complicado denunciar la violencia de género en línea

Elizabeth Mendoza es abogada y coordinadora legal de la no gubernamental Hiperderecho, institución peruana con 10 años de trabajo en los derechos y libertades en contextos tecnológicos.

“Existen desventajas en el uso y disfrute de internet. Al navegar nos encontramos con situaciones o personas que intentan vulnerar nuestros derechos aprovechándose de la tecnología y es lo que conocemos como la violencia digital de género”, dijo a IPS en una entrevista en la sede de la oenegé en Lima.

Perú cuenta desde el 2018 con el Decreto Legislativo 1410, que reconoce cuatro delitos de violencia de género en línea: acoso, acoso sexual, chantaje sexual y difusión de contenidos e imágenes audiovisuales a través de medios tecnológicos.

Hiperderecho analizó la eficiencia de la norma y encontró que la ruta de denuncia y atención no se conoce y que la acción del Estado es muy deficiente.

“Muchas personas experimentan violencia de género en línea y no saben que se trata de un delito denunciable; en los casos en que sí se ha hecho la denuncia no es recibida por los efectivos policiales y la fiscalía tampoco tiene la competencia para investigar adecuadamente y llevar a juicio el caso”, refirió la abogada.

Esta situación es así por falta de capacitación a operadores del Estado en el conocimiento y comprensión del delito, en el manejo del enfoque de género para entender la experiencia de vivir la violencia digital y en el enfoque de tecnología para poder investigar y armar el caso.

“Lo que prevalece es que te digan: si te molesta bloquéalo, si tienes un problema cierra tu cuenta. En este tipo de delitos lo que se busca es actuar de forma diligente y rápida porque los agresores eliminan el contenido, el mensaje, la cuenta y nos podemos quedar sin pruebas”, describió.

De los casos que han acompañado el común denominador es la revictimización a la denunciante. “En plena audiencia nos encontramos con un abogado defensor que decía: por qué haces tanto problema si mi defendido tiene un futuro por delante, esto es solo un caso de acoso y está arrepentido. Es complicado denunciar la violencia de género en línea en Perú”, comentó.

Para contribuir a proteger los derechos de las niñas y mujeres en el uso del espacio digital, han creado el centro de autocuidado Tecnoresistencias donde brindan información orientadora para identificar la violencia de género en internet, resistir y saber cómo proceder, y poder denunciar.

Se puede encontrar guías de autocuidado, los modos de la violencia de género en línea y las vías disponibles para la denuncia. También se responde a las consultas.

«Al principio solo usaban el celular para hablar, ahora es un medio para enfrentar la pobreza que se agudizó en la pandemia», cuenta Rosy Santiz, una mujer maya de la localidad de San Cristóbal de las Casas en el estado mexicano de Chiapas, en relación a las mujeres bordadoras y tejedoras que usando la tecnología han podido capear la crisis económica y social que enfrentan. Foto: Cortesía de Rosy Santiz

Usar aplicaciones del celular para capear la crisis

En el otro lado de la moneda, el positivo, el uso del internet y el acceso a las nuevas tecnologías significó la posibilidad de capear la grave crisis económica y social que el covid-19 acentuó entre un colectivo de mujeres maya de la ciudad de San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas, al sur de México.

“La pandemia nos dificultó mucho, no teníamos avances en el acceso a la comunicación porque hay poco internet aquí en San Cristóbal de las Casas y nos vimos en la necesidad de aprender”, afirma desde esa localidad Rosy Santiz, mujer maya promotora de derechos y capacitadora.

Ella integra el Centro de Formación y Capacitación para Mujeres K´inal Antsetik, que en lengua tzeltal significa tierra de mujeres. Surgido en 2014, acompañan a colectivos y una red de cooperativas de mujeres bordadoras y tejedoras.

“Sabíamos manejar el celular, pero para mantener nuestro trabajo teníamos que aprender otros programas como el Zoom. Era difícil, pero la única forma de poder comunicarnos y trabajar desde casa. Aprendimos cómo seguir nuestras reuniones y coordinaciones para continuar difundiendo, porque en la pandemia también seguíamos intercambiando experiencias”, recordó.

En las comunidades donde viven las mujeres que integran los colectivos y la cooperativa es escasa la señal de internet por lo que decidieron capacitarlas en el uso del aplicativo WhatsApp. La directiva que reside en San Cristóbal de las Casas recibe los pedidos de la clientela y los canaliza a las mujeres bordadoras y tejedoras enviando las especificaciones y fotografías por esa vía.

“Al principio solo usaban el celular para hablar, ahora es un medio para enfrentar la pobreza que se agudizó en la pandemia, es una de las ventajas que aprovechamos de la tecnología” expresó.

ED: EG

4/22/2023

Brecha digital de género en América Latina refleja discriminaciones a mujeres

 ipsnoticias.net

Mariela Jara

LIMA – La brecha digital de género es multifactorial en América Latina y mientras los países no enfrenten la discriminación a las mujeres, la desigualdad se va a reflejar en el ecosistema digital dejándolas fuera del acceso a oportunidades y disfrute de sus derechos.

Así se pronunció a IPS Karla Velazco, coordinadora de incidencia política del programa de derechos de las mujeres de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), una red internacional de organizaciones de sociedad civil que promueve el uso estratégico de las tecnologías de información y comunicación en países de América Latina, Asia y África.

La pobreza en la región afecta al 32 % de la población, pero con un claro sesgo de género y etnia, al registrar tasas más altas las mujeres y las personas de pueblos indígenas y afrodescendiente, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Esta desventaja, se subraya, impacta en su menor acceso, uso, manejo y control de las nuevas tecnologías en perjuicio de su desarrollo.

Velazco es parte también de Comité Consultivo Permanente de la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones, desde el que trata de promover el derecho de las mujeres en el acceso a internet y en general a las nuevas tecnologías, explicó por videoconferencia desde su oficina en Ciudad de México.

Con ocasión de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer que este año tiene como lema “Por un mundo digital inclusivo: Innovación y tecnología para la igualdad de género”, la especialista llamó la atención sobre la falta de datos centralizados y actualizados sobre este tema que permita a los Estados avanzar con políticas claras.

El estudio de la Cepal, titulado “Digitalización de las Mujeres en América Latina y el Caribe: Acción urgente para una recuperación transformadora y con igualdad” y publicado en 2022, refiere que cuatro de cada 10 mujeres en la región no acceden a internet, con base a 11 países que acreditan información al respecto.

Pero Velazco sostiene que la cifra no aporta aspectos cualitativos ni tampoco aborda la brecha en entornos urbanos y rurales.

“No hay una medición sobre cómo las mujeres están usando las tecnologías y tampoco sobre cómo afectan sus vidas. Vemos por ejemplo mucha violencia digital de género y casi no tenemos reportes”, dijo.

Karla Velazco, de la de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones, una red internacional de organizaciones de sociedad civil, considera que es importante contar con data actualizada sobre los diferentes factores en torno a la brecha digital de género en América Latina, para que los países puedan actuar con políticas públicas. Foto: Cortesía Karla Velazco

La cifra en todo caso sirvió de referencia para asumir un compromiso de reducir la brecha digital de género, durante la consulta regional  realizada en febrero, para fijar la posición al respecto en la  67° reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, en inglés) que va a coger la sede de las Naciones Unidas de Nueva York desde este lunes 6 y hasta 17 de este mes de marzo.

Los 11 países cuyos datos hicieron posible el cálculo fueron Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Paraguay, Perú y Uruguay.

Velazco sostuvo que las mujeres no adoptan a 100 % las tecnologías porque mientras persistan las desigualdades estructurales de género en lo laboral, educativo, económico y social, entrecruzadas además con discriminaciones por la etnia, la posición económica, la orientación sexual o la edad, estas se van a replicar en el espacio digital.

“Como tiene diferentes factores, la brecha digital de género es muy difícil de medir, pero es una responsabilidad que toca asumir a los Estados para que las mujeres no queden excluidas de los avances e innovaciones tecnológicas y por el contrario se beneficien de ello para su empoderamiento y ejercicio de derechos”, remarcó.

La abogada peruana Elizabeth Mendoza, de la no gubernamental Hiperderecho, sostiene que en Perú es muy complicado denunciar la violencia de género en línea. En entrevista con IPS en las oficinas con sede en la capital Lima, mostró el espacio digital Tecnoresistencias generado para promover la navegación segura de niñas y mujeres y prevenir la vulneración de sus derechos. Foto: Mariela Jara / IPS

Es complicado denunciar la violencia de género en línea

Elizabeth Mendoza es abogada y coordinadora legal de la no gubernamental Hiperderecho, institución peruana con 10 años de trabajo en los derechos y libertades en contextos tecnológicos.

“Existen desventajas en el uso y disfrute de internet. Al navegar nos encontramos con situaciones o personas que intentan vulnerar nuestros derechos aprovechándose de la tecnología y es lo que conocemos como la violencia digital de género”, dijo a IPS en una entrevista en la sede de la oenegé en Lima.

Perú cuenta desde el 2018 con el Decreto Legislativo 1410, que reconoce cuatro delitos de violencia de género en línea: acoso, acoso sexual, chantaje sexual y difusión de contenidos e imágenes audiovisuales a través de medios tecnológicos.

Hiperderecho analizó la eficiencia de la norma y encontró que la ruta de denuncia y atención no se conoce y que la acción del Estado es muy deficiente.

“Muchas personas experimentan violencia de género en línea y no saben que se trata de un delito denunciable; en los casos en que sí se ha hecho la denuncia no es recibida por los efectivos policiales y la fiscalía tampoco tiene la competencia para investigar adecuadamente y llevar a juicio el caso”, refirió la abogada.

Esta situación es así por falta de capacitación a operadores del Estado en el conocimiento y comprensión del delito, en el manejo del enfoque de género para entender la experiencia de vivir la violencia digital y en el enfoque de tecnología para poder investigar y armar el caso.

“Lo que prevalece es que te digan: si te molesta bloquéalo, si tienes un problema cierra tu cuenta. En este tipo de delitos lo que se busca es actuar de forma diligente y rápida porque los agresores eliminan el contenido, el mensaje, la cuenta y nos podemos quedar sin pruebas”, describió.

De los casos que han acompañado el común denominador es la revictimización a la denunciante. “En plena audiencia nos encontramos con un abogado defensor que decía: por qué haces tanto problema si mi defendido tiene un futuro por delante, esto es solo un caso de acoso y está arrepentido. Es complicado denunciar la violencia de género en línea en Perú”, comentó.

Para contribuir a proteger los derechos de las niñas y mujeres en el uso del espacio digital, han creado el centro de autocuidado Tecnoresistencias donde brindan información orientadora para identificar la violencia de género en internet, resistir y saber cómo proceder, y poder denunciar.

Se puede encontrar guías de autocuidado, los modos de la violencia de género en línea y las vías disponibles para la denuncia. También se responde a las consultas.

«Al principio solo usaban el celular para hablar, ahora es un medio para enfrentar la pobreza que se agudizó en la pandemia», cuenta Rosy Santiz, una mujer maya de la localidad de San Cristóbal de las Casas en el estado mexicano de Chiapas, en relación a las mujeres bordadoras y tejedoras que usando la tecnología han podido capear la crisis económica y social que enfrentan. Foto: Cortesía de Rosy Santiz

Usar aplicaciones del celular para capear la crisis

En el otro lado de la moneda, el positivo, el uso del internet y el acceso a las nuevas tecnologías significó la posibilidad de capear la grave crisis económica y social que el covid-19 acentuó entre un colectivo de mujeres maya de la ciudad de San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas, al sur de México.

“La pandemia nos dificultó mucho, no teníamos avances en el acceso a la comunicación porque hay poco internet aquí en San Cristóbal de las Casas y nos vimos en la necesidad de aprender”, afirma desde esa localidad Rosy Santiz, mujer maya promotora de derechos y capacitadora.

Ella integra el Centro de Formación y Capacitación para Mujeres K´inal Antsetik, que en lengua tzeltal significa tierra de mujeres. Surgido en 2014, acompañan a colectivos y una red de cooperativas de mujeres bordadoras y tejedoras.

“Sabíamos manejar el celular, pero para mantener nuestro trabajo teníamos que aprender otros programas como el Zoom. Era difícil, pero la única forma de poder comunicarnos y trabajar desde casa. Aprendimos cómo seguir nuestras reuniones y coordinaciones para continuar difundiendo, porque en la pandemia también seguíamos intercambiando experiencias”, recordó.

En las comunidades donde viven las mujeres que integran los colectivos y la cooperativa es escasa la señal de internet por lo que decidieron capacitarlas en el uso del aplicativo WhatsApp. La directiva que reside en San Cristóbal de las Casas recibe los pedidos de la clientela y los canaliza a las mujeres bordadoras y tejedoras enviando las especificaciones y fotografías por esa vía.

“Al principio solo usaban el celular para hablar, ahora es un medio para enfrentar la pobreza que se agudizó en la pandemia, es una de las ventajas que aprovechamos de la tecnología” expresó.

ED: EG

3/11/2023

Un futuro digital equitativo depende de cuatro conquistas

 ipsnoticias.net

Corresponsal de IPS

NACIONES UNIDAS – Superar la inequidad digital requiere transitar un camino que comienza con cerrar la brecha de género en ese terreno, planteó ONU Mujeres al iniciarse los trabajos de la 67 Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW67, en inglés), que acoge la organización mundial.

La brecha digital “se ha convertido en la nueva cara de la desigualdad de género, agravada por el retroceso contra las mujeres y las niñas que vemos en el mundo de hoy”, dijo Sima Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres, la agencia dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

La primera conquista que plantea la entidad en un documento ante la CSW67, cerrar todas las brechas en materia de acceso y competencias digitales, se justifica porque “con una vida diaria cada vez más digitalizada, las brechas de género en el acceso digital amenazan con dejar todavía más rezagadas a las mujeres y a las niñas”.

A pesar de que los esfuerzos para cerrar estas brechas han logrado mejoras en los índices de paridad de género, la diferencia absoluta entre el número de hombres y mujeres en línea ha aumentado en la práctica en 20 millones desde 2019.

El tema prioritario de la CSW67 es “Innovación y cambio tecnológico, educación en la era digital para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas”, que se asimila al lema del este año del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este miércoles 8 de marzo: “Por un mundo digital inclusivo: Innovación y tecnología para la igualdad de género”.

Hoy, 63 % de las mujeres tiene acceso a internet, versus 69 % en el caso de los hombres, y las mujeres tienen 12 % menos de probabilidades de poseer un teléfono móvil, una cifra que prácticamente no ha cambiado desde antes de la pandemia.

Esos promedios globales “no cuentan toda la historia”, pues factores como la etnia, la edad, la discapacidad, el estatus socioeconómico y el lugar de residencia determinan el acceso de las mujeres a los medios digitales y su uso.

Grupos marginados, como las mujeres de más edad, las que viven en zonas rurales y las mujeres con discapacidad, se enfrentan a barreras de conectividad más acusadas.

A pesar de que 76 % de la población de los países menos desarrollados tiene cobertura de banda ancha móvil, solo 25 % está en línea y los hombres tienen 52 % más de probabilidades de contarse en esa minoría de personas conectadas.

“Todo ello deja claro que colmar las brechas de acceso requerirá más que una simple mejora de la infraestructura digital”, apunta el documento.

Abordar la asequibilidad, el acceso a la electricidad, la privacidad y la seguridad en línea, las normas sociales o la alfabetización y las competencias digitales, será esencial para que las mujeres tengan una presencia significativa en el mundo digital.

El segundo objetivo es apoyar a las mujeres y las niñas en las áreas de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (Stem, en inglés), disciplinas en las que las mujeres siguen estando en minoría en el mundo laboral y académico.

Las mujeres son solo 28 % de las personas graduadas en ingeniería, 22 % de quienes trabajan en inteligencia artificial, y menos de un tercio de la fuerza laboral en el sector tecnológico en todo el mundo, lo que condiciona su acceso a los empleos bien remunerados que experimentan un rápido crecimiento.


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Brecha digital de género en América Latina refleja discriminaciones a las mujeres


Los estereotipos sobre cuáles personas están más o menos capacitadas para las disciplinas Stem tienen un peso enorme y disuaden a las niñas de decantarse por estos campos.

Las que se deciden por entrar en el mundo de la tecnología a menudo se enfrentan a un entorno abiertamente hostil, con una notable brecha salarial (21 %) y tasas de promoción considerablemente inferiores (52 mujeres por cada 100 hombres).

Casi la mitad (48 %) dice haber sufrido acoso en el lugar de trabajo “y un escalofriante 22 % valoró la posibilidad de dejar el trabajo debido al trato recibido”.

La propuesta incluye trabajar para eliminar los prejuicios sexistas desde la escuela, garantizar que las niñas accedan a mentoras en los campos Stem, y una regulación laboral sólida para garantizar que la transición del mercado de trabajo mejore la posición de las mujeres, en lugar de reproducir las desigualdades.

Luego se plantea crear una tecnología que satisfaga las necesidades de las mujeres y las niñas, y menciona como ejemplo que “es notoria la infrafinanciación de herramientas digitales dedicadas a promover la salud sexual y reproductiva”.

Un estudio global que analizó 133 sistemas de inteligencia artificial creados desde 1988 encontró que 44 % presentan sesgos de género, con 25 % que combina sesgos de género y raciales, con peor servicio y perpetuación de los estereotipos negativos.

Este problema ha pasado prácticamente desapercibido debido a la inadecuada supervisión del sector tecnológico, y ONU Mujeres destaca que crear una tecnología más inclusiva y menos sesgada empieza por aplicar procesos de diseño y regulación anclados en los derechos humanos.

“Los gobiernos deben dar un paso al frente para perfilar las responsabilidades de las empresas, exigir dispositivos de evaluación del impacto en función del género, y garantizar un uso transparente de los datos”, indicó el texto.

Otro objetivo es acabar con la violencia de género facilitada por la tecnología, sobre la que no existe una definición universal pero que ONU Mujeres entiende como cualquier acto de violencia por motivo de género cometido, propiciado o agravado mediante el uso de las tecnologías de información y comunicación.

La creciente importancia de los medios sociales como espacios para socializar “también los ha convertido en un lugar clave para difundir desinformación basada en el género, información errónea, discursos de odio sexistas y otros mensajes que minan la capacidad de movimiento y expresión en línea de las mujeres”.

Destaca los riesgos mayores de las mujeres de color, las mujeres con discapacidades, las personas LGBTIQ+, y las mujeres con proyección pública, como las periodistas, las políticas o las activistas por los derechos de las mujeres.

El documento aboga por establecer marcos legales más amplios, aumentar la colaboración política con la justicia, mejorar los sistemas de denuncia y moderación, e incrementar la capacitación sobre ciudadanía digital.

A-E/HM

4/09/2018

La brecha digital en México permanece


Cifras oficiales no reflejan la realidad, dicen organizaciones
   

Las cifras que proporciona el gobierno mexicano sobre el acceso de las mujeres al internet disimulan la realidad pues no se sabe de la calidad o la cantidad de la información a la que acceden, afirmó la organización Derechos Digitales, que junto con la organización internacional World Wide Web Foundation, realizaron un estudio sobre la conectividad de las mujeres en este país.
El informe destaca que aunque las cifras oficiales de 2016 dicen que 51.5 por ciento de las mujeres tienen acceso, en comparación con 48.5 por ciento de los hombres, no se sabe de la calidad o la cantidad de la información a la que acceden.
Las estadísticas no contemplan otras variables como ingresos, educación o ruralidad, constataron otras organizaciones como las Luchadoras, Artículo 19, Data Cívica y Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) quienes participaron en la presentación. 
“Se toma nada más la conectividad en los hogares, pero si tú eres mujer y no tienes celular, el celular es de tu esposo, no estás teniendo necesariamente acceso, sino que tienes que pasar por alguien más”, explicó Gisela Pérez de Acha, autora del informe.
“Si tú eres una chava indígena que no habla inglés o no habla español, tampoco estás teniendo acceso aunque haya conexión propiamente dicha.” Otro factor que no se tomaría en cuenta cuando aparece un hogar conectado al internet es que las y los usuarios podrían ser únicamente las personas jóvenes o el hombre de la familia, mientras que las mujeres adultas no se conectan y se sienten ajenas a esta tecnología.
Con eso, también estaría restringido su derecho a la información y a la libre expresión, aseguró la integrante de la organización Artículo 19 Paulina Gutiérrez, quien relató cómo en talleres que realizó en zonas rurales de Chiapas, las primeras búsquedas de las participantes fueron preguntas sobre la violencia familiar, desvelando que éstas fueron temáticas sobre las que necesitaban información, y que probablemente no habían tenido acceso a este tipo de información antes.
El informe detalló que faltarían habilidades digitales y educación. Sólo 33 por ciento y 48 por ciento de las escuelas primarias y secundarias en México tendrían al menos una computadora con conexión al internet, con una brecha amplia entre áreas rurales y urbanas.
El Gobierno ha entregado casi 15 millones de tabletas y computadoras, pero las y los maestros no están debidamente calificados para usarlas. En ese contexto, aseguraron Gisela Pérez y las otras activistas, el programa “México Conectado” impulsado por esta administración desde 2014, no habría cumplido con su promesa de cerrar la brecha digital.
“El problema de este programa es que no tiene una perspectiva de género. Piensan que tener internet en tu casa significa que estas conectada, pero por la desigualdad de género no es así en México”, dijo Pérez y afirmó que a pesar de que se pusieron los puntos de “México Conectado” en los municipios con menos internet, no lograron que más usuarias y usuarios se conectaran.
La evaluación de la política digital del gobierno mexicano se basó en 14 indicadores, que es la misma que World Wide Web Foundation ha aplicado en otros 13 países de Asia, África y Latinoamérica. De acuerdo con esta metodología los puntos evaluados fueron el área de seguridad en línea, acceso a internet y plataformas para mujeres, contenidos relevantes para mujeres, o habilidades digitales y educación. La puntuación que México obtuvo fue de 52 por ciento.
Algunas de las recomendaciones del informe fueron que el programa “México Conectado” debería ser evaluado desde una perspectiva de género, y que habría que desarrollar una estrategia para terminar con la violencia de género en plataformas digitales.
Asimismo, mejorar la infraestructura pública de internet, priorizando áreas rurales, donde las mujeres son las más desfavorecidas, e invertir en la educación digital en todas las escuelas y comunidades.
Finalmente, el informe recomendó crear programas de empoderamiento digital para las mujeres, pues constató que también en zonas urbanas hay una brecha inaceptable entre mujeres y hombres: la de profesionales en la industria tecnológica, donde las mujeres sólo representan10 por ciento, mientras que sólo 22 por ciento de ingenieros de más alto nivel en el Sistema Nacional de Investigadores son mujeres.
Esto ya sería un punto más difícil que resolver, lamentó Gisela Pérez: “tiene que ver con los estereotipos de género sociales, no es nada más una cosa del gobierno. Empieza desde nuestra cultura patriarcal, económica y social, y estos estereotipos hay que romperlos.”
CIMACFoto: Sonia Gerth
Por: Sonia Gerth
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

10/16/2017

Mujeres canadienses con problemas de acceso a industria tecnológica

A pesar del auge de la industria tecnológica en Canadá, las mujeres representan solo cerca del 25 por ciento de la fuerza de trabajo y enfrentan numerosas trabas, revela hoy la organización local Women in Tech World.
Ese grupo recorre todo el país para realizar entrevistas, encuestas y valorar las condiciones que existen en las diversas regiones, explicó una de sus fundadoras Alicia Close.
Queremos hacer un balance del papel de las mujeres y la presencia de ellas en la creciente industria de alta tecnología, dijo citada por Radio Internacional de Canadá.
Con la información recolectada se elaborará un informe nacional sobre los problemas detectados, el comportamiento en todo el país y las mejores prácticas aprendidas en los lugares visitados, detalló.
La idea es establecer un plan de acción y trabajar de manera conjunta con los socios comunitarios, añadió Close.
Entre las trabas más frecuentes que enfrentan las mujeres señaló el “desafío de obtener financiamiento sin la participación de un hombre, o alguna presencia masculina en la empresa”.
También en las comunidades rurales existen muchas dificultades con el acceso a Internet y otras tecnologías, añadió.
Cuando logremos completar y analizar toda la información, tendremos una comprensión más profunda de los problemas y podremos ofrecer sugerencias y alternativas, destacó Close.
En ese sentido, adelantó que más niñas canadienses deberían ser introducidas desde temprana edad en el ámbito de las informáticas y las matemáticas.
Women in Tech World aspira a formar una red de apoyo en todo el territorio canadiense con el fin de impulsar el desarrollo profesional de las mujeres y garantizar su acceso a la tecnología.
17/RED

9/05/2017

Brecha digital, pluralidad y derechos de audiencias: retos en telecom


Falta aprovechar entorno digital

A cuatro años de la entrada en vigor de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) tiene el reto de reducir la brecha digital,  avanzar hacia la pluralidad y garantizar los derechos de las audiencias, afirmó la comisionada María Elena Estavillo Flores.

Así lo dijo al participar en el foro “Telecomunicaciones y Radiodifusión: Los retos que vienen”, organizado por la Comisión de Derechos Humanos del Senado, el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la Universidad Nacional Autónoma de México y Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC).

A propósito del cuarto aniversario de la entrada en vigor de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones de 2013 y de que el próximo 10 de septiembre el comisionado presidente, Gabriel Contreras, concluya su periodo de 4 años al frente del IFT, la comisionada señaló que entre los avances hubo un incremento de servicios y disminución de tarifas en favor de las personas usuarias.

La comisionada Estavillo Flores, destacó que el organismo regulador debe fomentar una cultura de la competencia en el sector de las telecomunicaciones y la radiodifusión; evitar prácticas excluyentes; proteger la libertad de elección de consumidores; y fomentar servicios de calidad y contenidos en los medios que preserven la pluralidad de ideas y opiniones.

Desde 2013, cuando se aprobó la reforma constitucional y la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, grupos de académicas y activistas señalaron la necesidad de legislar este tema desde la visión del derecho a comunicar e incluso pidieron que se regulara a los medios para que no promuevan ni normalicen temas como la violencia de género, temas que no fueron incluidos.

Uno de los avances conseguidos con la ley de telecom fue el reconocimiento de los derechos de las audiencias y la obligación de los medios de crear defensorías de las audiencias.

En diciembre de 2016 el IFT aprobó expedir los Lineamientos Generales sobre la Defensa de las Audiencias, que promovían contendidos con perspectiva de género; sin embargo fueron impugnados ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la Presidencia de la República y el Senado, quienes argumentaron que la reglamentación imponía censura y limitaba la libertad de expresión de los medios. Aún no hay resolución al respecto.

Finalmente, sobre el nuevo entorno digital la comisionada señaló que la convergencia de servicios, es decir, la prestación conjunta de servicios como telefonía, internet y televisión de paga; el uso de teléfonos móviles que tienen funciones de computadoras de escritorio; o nuevos modelos de negocios digitales son un reto porque a la par se deben garantizar los derechos de los usuarios.

La comisionada Estavillo Flores destacó que la Ciudad de México y Nuevo León son los estados con mayor penetración de banda ancha residencial superando 60 accesos por cada 100 hogares mientras que Tabasco, Oaxaca y Chiapas tienen la menor penetración con menos de 21 accesos por cada 100 hogares, según datos del IFT.

Las tecnologías digitales, dijo, fomentan la inclusión porque permiten que las personas reciban bienes y servicios públicos con elevado valor social porque son una puerta para que la población, mujeres y hombres, acceda a muchos satisfactores, servicios y oportunidades como fuentes de trabajo, oportunidades económicas, educación, cultura o servicios de salud y financieros.

En el caso de grupos menos favorecidos, la comisionada señaló que se requiere implementar estrategias complementarias, como la alfabetización digital y la inserción de usuarios en cadenas de valor social, educativo y económico, es decir, construir habilidades que consideren las condiciones de edad, genero, región o lengua para que las personas aprovechen estas tecnologías. 

Por su parte, la senadora presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Angélica de la Peña, señaló que aún está pendiente cumplir con que los medios de comunicación protejan el libre desarrollo de niñas, niños y adolescentes, quienes están expuestos a todo tipo de programación televisiva, y a promover la perspectiva de género en los contenidos así la producción nacional independiente.  

En el foro también participaron los investigadores Patricia Ortega Ramírez, Aimée Vega Montiel, Raúl Trejo Delarbre y Alejandro Pisanty.

Imagen retomada de Comunicación Social del Senado
Por: Anayeli García Martínez Cimacnoticias | Ciudad de México.-

8/08/2015

Brecha digital niega a mujeres el acceso a la tecnología


   RUMBO A LA QUINTA CONFERENCIA MINISTERIAL SOBRE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN DE AL Y EL CARIBE
   Factores culturales inciden en que no se interesen en el tema


Tener dispositivos digitales, acceder a internet, conocer y apropiarse de las nuevas plataformas, crear aplicaciones e innovar en software son algunas de las habilidades necesarias para que las mujeres se beneficien del desarrollo tecnológico, afirmó Patricia Peña, coordinadora del Diplomado de Comunicación Digital de la Universidad de Chile.

Aunque lo ideal es que todas las mujeres, jóvenes y adultas, rurales y urbanas, con recursos económicos y sin ellos, tuvieran acceso a internet y a las nuevas tecnologías, la realidad –dijo en entrevista con esta agencia la también integrante de la Fundación Girls in Tech Chile– es que todavía hay quienes no están familiarizadas con estos temas, por lo que ellas son parte de la brecha digital.

Esta es una de las razones por las cuales su organización, con presencia en varios países, trabaja para que haya más mujeres estudiando, creando y emprendiendo tecnología, temas que llevó a la Reunión Preparatoria para el Foro de Gobernanza en Internet, que se realizó este 3 y 4 de agosto en esta ciudad.

Asimismo el debate seguirá presente en la Quinta Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina (AL) y el Caribe, que se realiza del 5 al 7 de agosto también en la capital del país, con auspicio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

REFLEJO DE DESIGUALDAD

–Anayeli García Martínez (AGM): ¿Qué es la brecha digital?
–Patricia Peña (PP): Es un concepto que busca reflejar las diferencias que hay en el acceso, el uso y la apropiación que tienen nuestras poblaciones en relación al mundo digital, que muchas veces se tiende a reducir a internet, pero es acerca de todas las tecnologías de información y comunicación, una de ella es internet, otra es el teléfono móvil.

“Brecha digital es un concepto que se comienza a trabajar sobre todo en el mundo académico para hacer cabeza de ese espacio de no participación, de acceso no igualitario, pero que va más allá del sólo acceder a la infraestructura, es decir que yo tenga un computador conectado a mi casa, o que tenga un teléfono móvil con señal 3G.

“Tiene mucho que ver con desde dónde tú (una persona común y corriente, vivas en la ciudad o en el campo, tengas o no más o menos educación) puedas acceder a internet y a las tecnologías de manera continua, y con una conectividad de calidad.

“La calidad muchas veces es otro tema no menor; muchas veces las personas se pueden conectar a internet, pero la calidad de la señal es muy mala, la banda ancha es muy lenta, no logramos hacer nada; eso genera toda una frustración, entonces a ese fenómeno se le pone el nombre de brecha digital”.

VENTAJAS DE INTERNET

Datos de la Cepal indican que en AL las mujeres igualan a los hombres en el acceso a computadoras y a la conexión de internet, pero en México, por ejemplo, sólo 27 por ciento de las mujeres accede desde el hogar, el trabajo, escuelas y centros comunitarios, mientras que 30 por ciento de los hombres sí puede hacerlo.

Al respecto, la académica Patricia Peña explicó que hay muchas brechas: la primera es de acceso, después siguen otras porque no todas las personas que acceden lo hacen con la misma frecuencia, mismo costo o misma facilidad.

–AGM: Mencionas dos herramientas básicas: el teléfono móvil y la computadora. ¿Qué tan importantes son?
–PP: Hay que entender que estamos en un momento de la historia de internet muy interesante, porque internet es una plataforma, es una red que se crea con la idea de que sobre ella se construya contenido, conocimiento y acceso a recursos de distinto tipo.

“La historia de internet es la historia de la humanidad, de cómo nosotros nos hemos ido apropiando. Es un lugar donde convive una universidad, un medio de comunicación, gobiernos, bancos, ONG (Organizaciones No Gubernamentales); en el fondo es como haber subido cada aspecto de la sociedad a internet.

“Internet es la plataforma y el tema hoy en día es por dónde nosotros podemos acceder a esa plataforma. Por mucho tiempo el acceso era un computador, un gran aparato, con una pantalla grande; después llegaron las tabletas, los iPad, los teléfonos móviles, y esos son espacios desde donde también podemos llegar a conectarnos”.

COSTOS DEL ACCESO

La académica apuntó que para cerrar la brecha de acceso en AL se tomaron dos caminos: hubo gobiernos que crearon los centros de acceso comunitario a internet, los telecentros o infocentros gratuitos, para dar la posibilidad de acceder a muchas personas, y los lugares donde abrieron los cibercentros o cibercafés, donde las personas debían pagar para navegar en la red.

Así sucedió hasta el arribo del teléfono celular como principal herramienta de comunicación que cambió el escenario.

Al respecto, Peña acotó: “Lo que ocurre sobre todo en los últimos cinco años en AL es la llegada del teléfono móvil que abarata mucho el costo para comunicarte. Hay unos datos de Cepal que indican que más o menos hay un celular y medio, casi dos celulares, por habitante.

“La tecnología más revolucionaria es el teléfono móvil; eso hizo que muchos países dijeran que lo importante es ahora que la gente pueda acceder a internet desde el teléfono móvil.

“A ello hay una tercera etapa que se llama ‘internet de las cosas’, que ya es casi como el futuro, pero que en realidad está a la vuelta de la esquina, y es que las posibilidades de conectarse a internet van a estar dadas por el refrigerador de tu casa, por tu auto o por cualquier dispositivo que esté en tu vida cotidiana, como una Smart TV (televisión inteligente con acceso a la web).

“Eso es una nueva manera de acceder que ya no solamente está condicionada a tener una computadora, es bien importante tener esa lectura porque cuando compras un teléfono celular el gran punto es si será el celular prepago o celular de plan –de banda ancha móvil y ‘full multimedia’–, porque también van a ser distintas las maneras de poder conectar.

“Finalmente las personas que tienen prepago o que no tienen la posibilidad de tener internet de manera continua, en su celular van a depender de la Wi-Fi pública (red inalámbrica), que es condicionar las maneras de entrar a conectar porque los planes a internet son caros, no todo mundo puede pagarlo”.

–AGM: Cuando se habla de brecha digital se piensa en la necesidad de más personas conectadas, pero también dices que va más allá de tener un dispositivo. ¿Cómo es eso?
–PP: La idea de que internet era accesible para todos implicaba una pregunta muy interesante, sobre todo en el mundo de los estudios de género. ¿Si eso iba a ocurrir de igual manera con mujeres y hombres? Recordemos que además en general la relación entre las mujeres y la tecnología es complicada, es una cuestión sociocultural.

“En algún momento de la historia a las mujeres nos condicionaron que el mundo tecnológico no era para nosotras. Es bien cómico porque cuando uno ve para atrás la historia, por ejemplo, las científicas datan de la época de Roma; ya Hypatia fue una de las desarrolladoras de una teoría que explicaba cómo se mueve el sistema solar. ¿En qué momento viene esa desconexión del mundo de la tecnología y las mujeres?

“Hay muchas historiadoras hoy en día que están mostrando que en muchos desarrollos tecnológicos hubo participación de mujeres, también hay una historia oculta que cada país pueda revelar.

“Pero regresando a tu pregunta, cuando se hacen las primeras investigaciones en AL se empieza a ver que internet genera una brecha digital de género, es decir que mujeres y hombres no están accediendo de manera igual a internet, a las posibilidades de conectarse; eso ya llama la atención”.

TEMA SOCIAL

A decir de Patricia Peña, una de las dificultades para que las mujeres estén en el mundo tecnológico es que no estudian carreras afines, y como consecuencia son muy pocas las desarrolladoras de códigos y aplicaciones, y también casi no hay mujeres en la industria de telecomunicaciones y tecnología.

“Hay una cantidad –observó la académica– de trabajo que seguir haciendo y por eso nos debería interesar a todas. A una persona en su vida cotidiana porque la red tienen mucho que ver con acceso a información, a conocimiento, a posibilidades de tener un mejor trabajo, mejor acceso a recursos públicos, a facilitar cosas que tienen que ver con la vida cotidiana.

“Por ejemplo, en una investigación en Chile sobre el uso que mujeres de barrios vulnerables le dan a internet, llamó la atención que cada vez que les preguntábamos por qué usaban internet la respuesta era para ayudar a hacer la tarea a los hijos, pero no porque les gustara, o para aprender, para buscar información”.

–AGM: En los países de la región los gobiernos han implementado políticas para cerrar las brechas. ¿Consideras que toman en cuenta a las mujeres?
–PP: De partida vamos a decir que las políticas publicadas, de acuerdo con algunas investigaciones, no están mostrando que no hay una perspectiva de género digital. Se mira como al desafío de cerrar esta brecha desde una perspectiva bien amplia.

“(Los gobiernos dicen) yo no me fijo si para cerrar la brecha estoy trabajando con mujeres u hombres, si son del campo o de la ciudad, si son mayores o más jóvenes. Hay varias cosas que no están tan resueltas aunque parezcan obvias”.

–AGM: ¿La brecha digital aún es un tema global?
–PP: En muchos países se dice que la brecha ya no es un tema; ahora nos tenemos que preocupar, por ejemplo, de la economía digital, de la industria, etcétera, entonces pasa, es menos prioritario. Hay que tener cuidado.

“En la mayoría de las estadísticas cuando se menciona la brecha se considera el porcentaje de la población con un medio para conectarse a internet, razón por la cual entre más personas tengan estos dispositivos, se cree que la brecha se va cerrando.

“Otro tema es que en general en AL –abundó la especialista– las políticas han sido modelos de mercado, definidos por la oferta y la demanda. Por ejemplo en los servicios de telecomunicaciones, un plan de acceso a internet en Chile puede costar 80 dólares (mil 308 pesos mexicanos), y en Centroamérica 30 dólares (490 pesos mexicanos). Y las agendas digitales tampoco tienen perspectiva de género”.

En conclusión, la también activista advirtió que hoy es necesario señalar que internet es un derecho, un bien público, y desde ahí trabajar para que deje de ser una plataforma que beneficia a algunas personas y no a todas, porque al final resulta ser un espacio de desarrollo.


CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | México, DF.-