Utopía
Eduardo Ibarra Aguirre
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Eduardo Ibarra Aguirre
Eduardo Ibarra Aguirre
Muy bien protegido estaba Felipe Calderón por elementos del Estado Mayor Presidencial, disfrazados con toga, frente a los 6 mil estudiantes de la Universidad de Stanford que asistieron a la ceremonia de graduación de la generación 120, integrada por 4 mil. Pero los segundos olvidaron lo elemental para cuidar a su jefe, el cielo y por allí les cayó el chahuistle.
“40 mil muertos. ¿Cuántos más?”, decía en inglés una enorme tela amarilla con letras azules y el popular símbolo de la campaña “No más sangre”, que paseaba una avioneta sobre el estadio, como acostumbran los alumnos de Stanford, mientras el inquilino de Los Pinos pronunciaba un discurso sobre su persona, el papel que desempeñó en la transición a la democracia –desde los 12 años confesó a sus amigos “voy a ser presidente de México--, y la “cruzada heroica y utópica” de su familia, en particular de Luis Calderón Vega, panista ilustre que rompió con su partido por el divorcio de la dirigencia nacional con los postulados doctrinarios. Mientras El hijo desobediente permaneció calladito. También mencionó a Cocoa, su hermana y candidata para que gobierne Michoacán. O entonces para qué armó, jurídicamente, el michoacanazo Marisela Morales Ibáñez.
Ávido de reconocimientos, Calderón acude allende nuestras fronteras a recibir aplausos y lisonjas que sus gobernados no sólo le niegan, sino dan muestras de hartazgo que se multiplican.
Calderón Hinojosa formuló, primero, la crítica al presidencialismo absolutista y septuagenario con el tricolor, sin mencionarlo por su nombre. Como presidente designado –“contra todo pronóstico”-- por el Tribunal Electoral ostenta serlo de todos, y sería pertinente que lo diferenciara respecto a ser y actuar como el primer panista del país.
El orador dio consejos a los estudiantes de Stanford, California, pues con los mexicanos no se atreve a reunirse ni en las universidades patito: “Jamás, jamás dejen de defender sus ideas y sus sueños, crean y luchen por algo que puedan dejar de legado”. Y le tomaron la palabra y desde la atmósfera expresaron su rechazo a la estrategia antinarcóticos, elaborada en la Casa Blanca, misma que un día antes defendió en forma dogmática.
Los universitarios anunciaron desde tres meses antes el rechazo al visitante y el mero día, 11 de junio, se les impidió ingresar con pancartas y cartulinas. Calderón Hinojosa, Margarita Zavala y Arturo Sarukhán perdieron de vista que no estaban en México, donde autocráticamente como en los tiempos del priato, aún se someten, compran y cooptan voces disidentes y la voluntad presidencial es ley en la aceitada maquinaria mercantil del duopolio de la televisión, el oligopolio de la radio y periódicos que los acompañan.
Sólo las conductas autocráticas del abogado, economista y administrador público –“señor presidente, la siguiente vez me voy a inscribir en Stanford”, le dijo Calderón muy ufano al rector--, explican que si al concluir su infancia ya tenía claro “que voy a ser presidente”, varias décadas después Ernesto Cordero Arroyo jure ante el gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva Ramírez, y el líder de la organización ultraderechista El Yunque –la misma que Luis Felipe Bravo Mena dijo desconocer, ignorar--, lo siguiente:
“No tengo duda de que voy a ser presidente de México”.
¿Humor involuntario, torpeza política o desapego de la realidad? Como los 6 mil pesos mensuales para pagar casa, automóvil y colegiaturas; la recuperación del poder adquisitivo del salario; o que en 10 años el PAN ha hecho más en el gobierno que el PRI en 70 años.
Las tres cosas juntas, pero sobre todo la autocrática decisión de Calderón Hinojosa de imponerlo como candidato y presidente, cuando es el menos favorecido de los siete en Acción Nacional.
Acuse de recibo
El profesor Fernando Carmona Bolaños avisa que realizó el depósito número 17 para respaldar la campaña económica Forum en Línea sigue gracias a ustedes… “Reconozco la poca fortuna, pero desconozco las críticas. Fui secretario de relaciones laborales de la Unión de Periodistas Democráticos en la presidencia de Jorge Meléndez. Me parece una forma de organización legítima aunque la solidaridad del gremio cada vez sea más escasa”, aclara Ramsés Ancira sobre lo escrito aquí acerca de “membretes que recicla”… José Manuel Gómez Porchini --maestro y articulista de Forum en Línea--, presentará su libro Seguridad social, en la bella capital de Querétaro, en las instalaciones de Fundap, Ignacio Mariano de las Casas 41, colonia Cimatario, Primera Sección, el viernes 17 a las 20 horas. Comentará el volumen el secretario del Trabajo del Gobierno del Estado de Querétaro, Juan Gorráez Enrile… Informa Juan Carlos Ruiz Guadalajara que “Kolektivoazul se une a la pena que embarga al periodismo independiente internacional por la muerte del compañero periodista Matteo Dean, acaecida el pasado sábado en la carretera Mexico-Toluca. Matteo Dean perteneció a esa clase de hombres que se entregan en cuerpo y alma a la búsqueda constante de la verdad y la justicia.”
www.forumenlinea.com
Eduardo Ibarra Aguirre
Intoxicado de triunfalismo, Juan Manuel Santos Calderón sentenció que la muerte de Víctor Julio Suárez Rojas “es el golpe más contundente” contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, "más que el de Raúl Reyes, porque Mono Jojoy era el símbolo del terror y la violencia”. Más aún: éste es un “triunfo de la seguridad democrática”, nombre de la estrategia de Álvaro Uribe Vélez, su antecesor, amigo y promotor.
Paradójicamente fue en su estancia en Nueva York para participar en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, donde el antes secretario de la Defensa y autor intelectual de la masacre de Sucumbíos, Ecuador, sitio en que fueron asesinados mexicanos, hizo derroche de la intransigencia militarista que contiene la estrategia de seguridad democrática, al advertir a los dirigentes guerrilleros que deben deponer las armas y desmovilizarse, de lo contrario “Vamos por ellos, no bajaremos la guardia”.
46 años de guerra de guerrillas impulsada por las FARC y después por el Ejército de Liberación Nacional, le sirvieron de poco al presidente sudamericano para escudriñar en las raíces socioeconómicas y sociopolíticas que tiene el movimiento, más allá del discurso de Washington que lo reduce a narcoguerrilla y terrorismo.
Los enfoques posguerra fría de Estados Unidos, ideologizados hasta el extremo, calaron tan hondo en Santos Calderón que, ya de regreso en Bogotá, juzgó que la liquidación del comandante de 57 años de edad y con una diabetes muy avanzada que finalmente fue lo que le costó la vida, es tan importante que equivale al abatimiento de Osama Bin Laden. Lo anterior para corresponder a los halagos de Barack Hussein Obama, aunque en Nueva York Santos defendió que fue “una operación ciento por ciento colombiana”, afirmación que con el tiempo quedará en su justo lugar, como sucedió con el bombardeo del campamento de Sucumbíos.
En la vasta operación publicitaria –con entusiasta reproducción mediática local--, destacan que cientos de guerrilleros “huyen en desbandada”, pero no pueden ocultar que persisten los combates y cuando menos una veintena de soldados resultaron heridos y se oculta el número de muertos.
Subrayo lo anterior sólo para evidenciar que después de la Operación Sodoma –seguramente por la orgía de sangre y muerte--, en la que participan 70 aeronaves en bombardeos, de ellas 27 helicópteros equipados con bombas inteligentes, 400 efectivos de elite y miles de soldados en La Macarena, departamento de Meta, los combatientes de las FARC resisten y se repliegan para ponerse a salvo.
Más allá del video que promueve Juan Manuel Santos y que tendrá varios capítulos con las computadoras dizque rescatadas tras los bombardeos, existen voces como la de Piedad Esneda Córdoba Ruiz que advierten lo obvio, salvo para la oligarquía: “El aplastamiento del otro no fortalecerá la democracia”.
Apenas el 30 de julio, Alfonso Cano --máximo dirigente de las FARC-- propuso a Calderón establecer un diálogo y tras el sólido golpe militar recibido, insistió en buscar juntos una solución política y pacífica al conflicto social y armado.
El también autor de La tercera vía: una alternativa para Colombia, en el que contó con la colaboración de Anthony Charles Lynton Blair, y de Jaque al terror: los años horribles de las FARC, libro prologado por Carlos Fuentes Macías, está a tiempo de asumir, más que de entender, que el histórico disenso no tiene solución militar, sino política y en la mesa de negociaciones. De lo contrario, se topará con la misma piedra que su antecesor y prolongará la orgía de sangre y terror.
Acuse de recibo
Juan Amael Vizzuett Olvera –pintor y caricaturista-- comenta sobre El derecho castrense a matar (24-IX-10), lo siguiente: “Opino que el mejor antídoto, no sólo contra la impunidad, sino contra todas las vejaciones, muertes y acosos de los militares contra los civiles es, sencillamente, que aquéllos regresen a sus cuarteles para cumplir con sus tareas en tiempos de paz. Cualquier ejército que sale de sus cuarteles, no para partir al frente, sino para ocupar las calles, tiende a caer en el pretorianismo. Sospecho que entre las derechas se alentaba desde el principio el objetivo de que esta ‘guerra sin cuartel al crimen organizado’, provocara precisamente las situaciones de terror, muerte y pretorianismo que hoy padece el país. ¿Por qué? Posiblemente por emulación de la fórmula Uribe, de Colombia: una guerra civil, un estado de angustia y de miedo, le valieron al señor Uribe mantenerse en el poder, gracias a la capitulación de una ciudadanía aterrada”... En tanto que el ingeniero Luis Enrique Torres Prieto agrega: “Lamento mucho lo que le está pasando a mi país desde la firma del TLCAN, el asesinato de Colosio, la guerra en Chiapas, el 68, Aguas Blancas, El Charco, el golpe de Estado en el Congreso --cuando la toma de posesión de Felipe Calderón-- y ahora el Ejército en las calles; va a ser casi imposible regresarlos a los cuarteles, tal y como lo ordena nuestra Constitución Política.