6/26/2016

Maestros con una enorme tradición de lucha




Este pasado 19 de junio 8 personas murieron y 94 resultaron heridas producto de la brutal represión llevada a cabo por parte de la Policía Federal a uno de los bloqueos de carretera que pobladores realizaban en Nochixtlán Oaxaca (Sudeste mexicano). El motivo del bloqueo era evitar que más convoyes policiales lleguen a la Ciudad de Oaxaca para continuar reprimiendo a la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE). ¿Cómo se llegó a esta situación? En unos pocos párrafos daremos algunos puntos que pueden orientar la actual lucha magisterial.
Hace más de 3 años el Partido Revolucionario Institucional (PRI) volvió a gobierno nacional de México. El flamante presidente Peña Nieto impulsó rápidamente una serie de reformas neoliberales, entre las que está la mal llamada “reforma educativa”. Esta medida es, en realidad, una reforma laboral en el ámbito educativo que busca embestircontra las condiciones de trabajo de los maestros mexicanos.
El ataque a ellos no es fortuito, la CNTE es uno de los actores sociales más movilizados en las últimas décadas, desde su constitución en 1979 hasta la fecha encabezó movimientos que pusieron en jaque a los sucesivos regímenes autoritarios que gobiernan este país. Rápidamente se puede mencionar la “primavera magisterial” de 1989 y la “comuna de Oaxaca” en 2006 (de ésta última insurrección se están cumpliendo exactamente 10 años). Por su pericia organizativa y su voluntad de lucha ha sido el sueño de todo gobierno lograr terminar con esta experiencia combativa, lo cierto es que hasta ahora ninguno ha podido y pocas cosas indican que el desprestigiado y debilitado Peña Nieto lo vaya a realizar.
Desde la imposición de la reforma neoliberal en el ámbito educativo hace 3 años hasta la fecha la insurgencia magisterial se ha opuesto a ella con contundentes acciones. Hace dos meses que el conjunto del país, pero especialmente el sudeste mexicano (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán) está en estado de movilización constante: Toma de casetas (peajes), de refinerías, de estaciones de servicio, de instituciones gubernamentales, plantones (“acampes”), movilizaciones de cientos de miles de personas, bloqueo de carreteras (cortes de ruta), entre otras tantas medidas de fuerza son las que encabezan los maestros que son acompañados por numerosos actores sociales. Tal es el miedo del gobierno que en la Ciudad de México se vive prácticamente un estado de sitio en donde la sola sospecha de ser un maestro lleva a la expulsión de ella.
La exigencia actual del movimiento magisterial es que se abra un diálogo con el gobierno para tratar la mal llamada reforma educativa. Pero la única respuesta del PRI y sus aliados ha sido la represión, la cárcel a los dirigentes de la CNTE, el linchamiento mediático y, ahora, la ejecución extrajudicial. Es la única réplica a la que está acostumbrada la autocracia que gobierna la tierra de Villa, Zapata y Flores Magón. Todos recordarán que hace casi dos años el Estado desapareció a 43 normalistas rurales de Ayotzinapa por ser opositores al gobierno, lo que desembocó en la movilización de millones de personas en todo el mundo exigiendo justicia.
A su favor los maestros tienen una enorme tradición de lucha, una combatividad templada en el acero, el sostén de prácticamente todos los movimientos opositores (que ven un triunfo de la CNTE como propio) y el apoyo de un importante sector de la población hastiado de un gobierno para pocos. En frente está uno de los más débiles y desprestigiados presidentes en la historia reciente mexicana (de hecho el PRI de Peña Nieto acaba de perder el gobierno de varios estados frente a la nada progresista alianza entre el Partido de Acción Nacional –PAN- y el Partido de la Revolución Democrática -PRD-), pero es un régimen acostumbrado a tener poco consenso y a gobernar con la coerción. Los límites a los que puede llegar la sed de violencia y sangre del Estado mexicano son comparables con las tenebrosas dictaduras del cono sur hace 40 años.

CNTE: freno a la privatización de educación, salud y pensiones





El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño, había sentenciado que sólo habría diálogo con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) si ésta aceptaba la mal llamada reforma educativa. Pues bien: la CNTE no ha aceptado la tal reforma y ya comenzó el diálogo entre la organización gremial y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Menudo revés del jefe del gabinete presidencial al petimetre titular de Educación. Como se dice popularmente, Osorio dejó a Nuño colgado de la brocha. Pero dando patadas de ahogado, Nuño ha dicho que ese diálogo en Bucareli será político y no educativo. Y por primera vez en su desastroso paso por la SEP, Nuño acierta. Porque el conflicto en curso no es educativo, sino político. Y los conflictos políticos se resuelven con medidas y acciones de carácter político.

Está muy claro que Nuño no sabe nada de educación. Pero ya se ha visto que tampoco entiende de política. Y así quiere ser presidente de la república. Sin diálogo y sólo mediante imposiciones, toletes, armas de fuego, cercos policiacos, gases lacrimógenos y cárcel para quienes osen oponerse a sus designios imperiales.

Y si ayer, con el inicio del diálogo entre el gobierno y la CNTE, la sociedad mexicana y planetaria fue testigo del primer triunfo de los maestros en lucha, la segunda victoria será lograr de inmediato la libertad de los líderes magisteriales arbitrariamente encarcelados en prisiones de alta seguridad. Y esta segunda victoria se ve venir, porque la CNTE no abandona y nunca ha abandonado a sus líderes y militantes encarcelados. Consecuentemente, la libertad de los maestros presos constituirá la segunda y demoledora derrota política de Nuño y, fundamentalmente, de la reforma educativa que pretende privatizar la educación nacional hasta hoy mayoritariamente pública.

Esta derrota de la reforma educativa significa frenar o anular otras reformas privatizadoras en curso, como la del sector salud y la del sistema de pensiones. En el caso de éstas, el proyecto neoliberal pretende reducirlas y hasta desaparecerlas.

De modo que con su victoria sobre Nuño, la CNTE está prestando un invaluable servicio a los millones de jubilados que dependen de su magra pensión para sobrevivir en sus últimos años de vida.

Y lo mismo puede decirse del sistema de salud pública. Si el gobierno federal logra sus propósitos de privatizar el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), decenas de millones de trabajadores quedarían desamparados y tendrían que costear por sí mismos la atención de su salud personal y familiar.

Nadie puede negar, desde luego, las enormes simpatías y apoyo que la CNTE y su lucha generan en grandes segmentos de la población mexicana. Pero serían inmensamente mayores esas simpatías y apoyos si otros sectores de la sociedad se dieran cuenta del peligro que corren su vida y su futuro si la CNTE fuera derrotada y se abriera paso así a la extinción de la salud pública y a la reducción o desaparición de las pensiones.

No es exagerado decir que del futuro de la CNTE depende el futuro de varias decenas de millones de trabajadores. Y parece que así lo han comprendido los trabajadores del sector salud y un buen número de pensionados, quienes, viendo cómo están pelando las barbas del vecino, han decidido movilizarse para enfrentar la privatización en curso de la educación, de la medicina y de los sistemas de pensiones.

Blog del autor: www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

El Zócalo es del pueblo



Argel Gómez Concheiro
La Jornada 
En la gran plaza recién trazada a un costado del Templo Mayor, el conquistador Hernán Cortés ordenó celebrar cada cuatro meses una peculiar ceremonia de poder y dominación que tenía por nombre Alardes. Las fuerzas de ocupación mostraban su poderío militar al pueblo. Ahí mismo, los conquistadores construyeron la horca y celebraron autos de fe de la Inquisición. En la agonía de la Colonia, en el espacio de poder simbólico que habían construido, colocarían en el centro una imponente escultura de Carlos IV a caballo pisando un saco con flechas indígenas.
De forma semejante, el actual jefe de Gobierno de la ciudad, por instrucciones del Presidente, despliega a miles de granaderos para alardear su poderío y prohibir el Zócalo al magisterio y a quienes lo apoyan. Pero la tragedia infligida a los pueblos indígenas ahora se repite como una farsa: el gobierno capitalino finge un dominio que no tiene.
El Zócalo, ese espacio físico y simbólico de batallas, disputas y ocupaciones, está enmarcado por los monumentales edificios de los poderes establecidos. Sí, ellos tienen los edificios –por lo general–, pero el espacio abierto ha sido conquistado una y otra vez por la gente.
Ahí ocurrió la primera rebelión indígena contra la corona, en el Motín del hambre (1692), y ahí se leyó ante la multitud el Acta de Independencia. En el Zócalo, los habitantes de la ciudad combatieron con las uñas al ejército estadunidense, en la batalla más desigual en la historia de la ciudad del siglo XIX. Años después una multitud despidió a Benito Juárez, quien partió con la República en su carreta.
En el Zócalo se recibió a Francisco I. Madero para festejar la primera victoria de la Revolución. Entraron y salieron ejércitos, pero con la llegada de los zapatistas y villistas el 6 de diciembre de 1914 se puso fin a la pesadilla porfirista alargada por la traición de Victoriano Huerta.
Imposible olvidar las imágenes del apoyo popular a la expropiación petrolera. Después, y sólo por algunos años, ferrocarrileros, médicos y algunos otros mantuvieron la plaza abierta a la disidencia.
Con represión y cárcel el nuevo régimen barrió la plaza para abrirle paso al Zócalo del presidente: para el grito del 15 de septiembre, para el desfile militar, para el primero de mayo corporativo.
A los estudiantes que estaban hartos del autoritarismo y la represión no los dejaron entrar al Zócalo un 26 de julio de 1968. Eso no lo perdonaron. Desataron tremendo movimiento y en tres ocasiones lo ocuparon. Sólo con la masacre de Tlatelolco alargaron el silencio.
Catorce años después, contraviniendo las instrucciones del regente, una multitud encabezada por Arnoldo Martínez Verdugo reabrió la plaza ondeando miles de banderas rojas. Ante la tragedia del terremoto del 19 de septiembre, el Zócalo fue espacio de reunión, refugio y  centro de acopio. Ahí, como en muchos otros lugares, nació una participación ciudadana sin precedente. Los estudiantes no reabrirían su Zócalo hasta 1987, en el primer movimiento estudiantil que se alzó con una victoria contra las reformas modernizadoras en la educación.
El piso del Zócalo es testigo del paso de miles de zapatos y huaraches de las resistencias contra la crisis, los fraudes electorales y las reformas neoliberales. Trabajadores, indígenas, sindicalistas, electricistas, estudiantes, campesinos, sociedad en general entramos y salimos y nos instalamos en plantones. Llenamos el Zócalo y otras veces nos quedamos con las ganas, pero ciertamente conquistamos libertades y derechos, ganamos y perdimos, nos hicimos oír en un país de medios masivos y gobiernos sordos. En 1994 un Zócalo lleno detuvo la guerra en Chiapas; y hasta 1999 entró al Zócalo, por primera vez, la Marcha del Orgullo gay.
Luego ya no cupimos. Fuimos demasiados los convocados por la marcha del color de la tierra. Una sociedad solidaria se volcó a abrazarlos en la plaza.
El Zócalo vive su vida cotidiana sin puertas ni candados: con un organillero, vendedores ambulantes, familias en domingo, ciclistas, merolicos y perros. Nos reunimos ahí para bailar al ritmo de Manu Chao, para una feria del libro, para encuerarnos para la foto. Y nos reunimos contra el fraude otra vez, y contra la violencia y la guerra.
Nos reunimos a la primera provocación porque el Zócalo no es del presidente, no es de Televisa, no es del jefe de Gobierno. Nos convocamos ahí porque es nuestro, es de todos, esde los 43, es siempre de los estudiantes, es de los trabajadores, es del pueblo. Y, aunque el poder lo niegue, el Zócalo es de las maestras y los maestros.

¿Minería, el fondo de la masacre de Oaxaca?




La masacre de Nochixtlan, Oaxaca donde 11 personas perdieron la vida, más de cien quedaron heridas y 18 fueron sacadas de un funeral para ser presentadas como detenidas por la Policía Federal, no sólo muestra el grave retroceso democrático que vive México, donde a una manifestación civil se responde con el uso de armas de fuego de calibre pesado pese a estar prohibidas para disuadir cualquier protesta social en los protocolos internacionales.
También muestran la incapacidad del secretario de Educación, Aurelio Nuño, para entablar un diálogo y realizar una reforma educativa que incluya a los actores del proceso de enseñanza-aprendizaje plenamente en el impulso de la educación en México.
Pero ¿ Más allá de liberar una vía de comunicación, cuales son las razones de fondo para que el gobierno mexicano actuará de esta forma? ¿Qué intereses ocultos y abiertos se expresan detrás de esta masacre? ¿Por qué el ataque despiadado de la policía federal contra los habitantes de Nochixtlan?, ¿porque este lugar?. Tratemos de acercarnos a una respuesta.
El gobierno de Peña Nieto realizo una serie de modificaciones constitucionales con sus reformas estructurales que vienen a posibilitar el despojo de tierras en zonas campesinas e indígenas de México. A diferencia de la reforma de los años 90´s hoy el capital extranjero puede invertir plenamente y a través de la ley nacional de hidrocarburos establecer esquemas de servidumbre –así se definen- donde los campesinos pueden recibir una renta únicamente para la explotación petrolera, de gas y de minerales. Se define en ese sentido como uso prioritario el energético y mineral por debajo de la producción alimentaria o el ganadero. Dicha reforma ha ido avanzando fuertemente en estados del norte del país y particularmente en Veracruz. El despojo y afectaciones en la salud por la minería y el fracking (explotación de gas y petróleo a través de la fractura de la tierra con agua a alta presión) ya se viven y se palpan en muchas regiones de México.
Pero es en los estados del sur-sureste de México -donde la tradición agraria es más fuerte- donde el capital enfrenta resistencias y una decidida oposición a sus intereses. Casualmente el 1º. de junio unos días antes de la represión en Oaxaca se dio el decreto de Zonas Económicas Especiales mediante el cual se construyen espacios para el capital trasnacional (ECT) que les permitirían construir la infraestructura de enclave necesaria para la explotación y exportación de los recursos minerales, energéticos (como los eólicos ya instalados en el istmo oaxaqueño) y de agrocombustibles que poseen de manera relevante estas zonas.
Por tanto, lo que se verifica en el estado de Oaxaca es ese proceso de descomposición de los tejidos sociales y comunitarios mediante la violencia ( cerco a los comunes) que permitiría el aprovechamiento y disposición plena de estas zonas a la dinámica de acumulación por desposesión que tienen las empresas mineras extranjeras y los capitales nacionales y extranjeros que fueron subastados en las rondas 1 y cero del año pasado.
Esto es grave, si miramos un mapa podemos pensar que este proceso de erosión y violencia de lo común, inicio con fuerza en el estado de Michoacán con el dominio pleno del narcotráfico de muchos territorios (recordemos la familia michoacana y las masacres de Apatzingan y de Tanhuato) , bajo con fuerza a Guerrero donde la masacre de Iguala de los estudiantes de Ayotzinapa mostro las alianzas del poder político con el narcotráfico y la minería en la explotación del oro en la región. Y llega ahora a Oaxaca de manera estrepitosa con esta noticia que da la vuelta al mundo. Esta tendencia hacia el sur nos formula la pregunta: ¿Después de Oaxaca, sigue una nueva masacre en Chiapas entonces?
En el fondo esta lógica de Shock –retomando a Naomi Klein- busca desterritorializar estos espacios , es decir, que los habitantes abandonen sus otras lógicas productivas y de racionalidad campesindia (Bartra) para imponerles plenamente su condición de asalariados y la subordinación agrícola a las necesidades del capital financiero trasnacional.
El jefe de la policía federal y encargado finalmente de la masacre de Oaxaca, Enrique Galindo, suma ya una larga lista de desalojos violentos y de ejecuciones extrajudiciales. El lideró el desalojo de maestros del zócalo de la ciudad de México en el 2013 con varios golpeados y gaseados. El 20 de noviembre de 2014 la expulsión del zócalo también de la gran manifestación que encabezaron los padres de los alumnos desaparecidos de Ayotzinapa. Bajo su mando la eliminación de las autodefensas de Michoacan en Apatzingan, dejo 16 muertos en enero de 2015 y en Tanhuato fueron muertas 43 personas acusadas de narcotraficantes.
Por tanto, no se puede afirmar que Galindo no posee experiencia en el tema. Fue algo fríamente calculado lo que sucedió en Oaxaca el pasado domingo, lo que no previeron fue que los filmarían activando las armas de fuego, lo cual siguen negando hasta la fecha.
Nochixtlan , Oaxaca según estudios de la secretaría de Economía del gobierno de EPN tiene un potencial minero que data desde la época colonial para el caso del oro y la plata en las minas de El Dorado y La Soledad y desde mediados del siglo pasado para el Manganeso. Tiene cinco áreas de minerales que son Huaclilla-El Parian, Buenavista, Jaltepec, Jalpetongo y La Joya. Mantiene uno de los promedios más altos de obtención de mineral por tonelada y existe en ese territorio un potencial de explotación de gas. Y es zona de enlace entre las zonas mineras de la mixteca oaxaqueña donde empresas privadas como Minerales del Norte del grupo AHMSA han iniciado la explotación mineral de hierro, afectando los derechos de los pueblos indígenas.
Según información de la secretaría de Energía del gobierno federal más del 15% del territorio oaxaqueño –más de un millón de hectáreas- se encuentra ya concesionados a empresas mineras para exploración y explotación. Entre esas empresas destacan extranjeras y mexicanas como: Golden Trump Resources S.A de C.V, Linear Gold Corp, Arco Resources Corp, Zalamera, S.A. de C.V. filial de Chesapeake Gold Corp, Cemento Portland Cruz Azul, SCL, Fortuna Silver-Continuum Resources, Compañía Minera del Norte, Aurea Mining Inc, Linear Metals Corp, Radius Gold, Compañía Minera Plata Real, NewCoast Silver Mines LTD, Aura Silver Resources Inc- Intrepid Mines Ltd.
Ya en febrero de este año habitantes de 48 comunidades y representantes de 30 organizaciones exigieron la cancelación de 400 concesiones y 35 proyectos mineros en zonas indígenas de Oaxaca, organizaciones civiles como EDUCA, Tequio Juridico, Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca y Servicio del pueblo mixe, entre otras, apoyaron dicho pronunciamiento.
Criminalizar y asesinar a miembros de organizaciones como el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), el Consejo de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEP), el Frente Popular Revolucionario (FPR) o la Comuna de Oaxaca, entre otras organizaciones sólo tiene el objetivo de sembrar terror en el estado y poder realizar plenamente las actividades de minería con sus consiguientes efectos en la vida y la cultura indígena, en el medio ambiente, en la salud y en las relaciones sociales.
La estrategia en ese sentido de división territorial es algo que han hecho los partidos políticos, pero que en esta lucha en particular los maestros han logrado enfrentar, y unir a los habitantes de las diferentes regiones de Oaxaca, Chiapas y Guerrero, donde la lucha no es estrictamente por reivindicaciones educativas sino que se traslada ya a la defensa del territorio, la vida y la ecología. Tal vez eso es lo que detectaron las fuerzas federales en Oaxaca y quisieron dar este golpe de fuerza que permitiera romper esos lazos sociales y de autogestión comunitaria.

Reforma Educativa en México: deficiencias, propósitos, mistificaciones y procedimientos




Deficiencias: irrealismo e inutilidad
La Reforma Educativa forma parte de una avalancha de “reformas estructurales” desencadenada recientemente por el gobierno mexicano en los más diversos campos, entre ellos el energético, el fiscal, el laboral y el de salud. Según la retórica demagógica del presidente Enrique Peña Nieto, las reformas buscan impulsar el desarrollo, incentivar la producción, mejorar la eficiencia, optimizar los recursos, aumentar la calidad y crear oportunidades. Todas estas metas se resumen en la consigna presidencial de “Mover a México”, la cual, a manera de recordatorio, se imprime lo mismo sobre los empaques de televisiones distribuidas para comprar votos, que en grandes anuncios que resultan frecuentemente más costosos que aquello mismo que anuncian, ya sean menudas reparaciones o las más nimias obras de infraestructura.
Pareciera que las autoridades mexicanas, desde Peña Nieto hasta los presidentes municipales, no se permiten ya cumplir con sus obligaciones sin proclamarlo a los cuatro vientos mediante onerosas estrategias publicitarias. Invirtiéndose el orden lógico, estas estrategias han terminado convirtiéndose en el verdadero propósito del cumplimiento de las obligaciones de los funcionarios. Para ser más precisos, habría que decir lo que un amplio sector de la sociedad sabe o presiente: hoy en día, por lo general, los mal llamados “servidores públicos” sólo quieren poder y riqueza; es para esto, para empoderarse y enriquecerse, que recurren a todo tipo de estrategias publicitarias con las que obtienen un crédito que luego canjean por dinero y poder; y es por tal publicidad que a veces cumplen con sus obligaciones, pero suelen hacerlo poco y mal, pues el trabajo queda subsumido en la estrategia publicitaria y sólo busca impresionar, convencer o causar efecto, y no servir las necesidades de la población. Como suele ocurrir en el capitalismo, el valor de uso de las acciones gubernamentales, su utilidad para la sociedad, queda totalmente subordinado a su valor de cambio en el mercado político-económico, lo que no puede sino mermar su valor intrínseco social.
Así como las mercancías tienden a ser desechables porque sólo sirven para venderse, así también lo que vende Peña Nieto, incluyendo su paquete de “reformas estructurales”, no es de ningún modo un “producto de calidad”, empleando los mismos términos de los comerciantes que lo venden y que ahora gobiernan México. El caso de la Reforma Educativa es un ejemplo elocuente. No corresponde a la realidad social de México, y no soluciona y a veces ni siquiera considera los principales obstáculos para una mejor educación en el país, entre ellos la escasa escolaridad y la deserción escolar por causas socioeconómicas, el trabajo infantil, el hambre y la miseria de los niños, la violencia en sus comunidades, la desvinculación entre el mundo real infantil y el de los contenidos curriculares, la resultante desmotivación para aprender, la permanente colonización cultural escolar de la infancia indígena, el racismo y el clasismo en los libros de texto, la falta de oportunidades para quienes estudian, la estrategia mediática y gubernamental para desprestigiar a los educadores, el constante mal ejemplo de Peña Nieto y de los demás casi-analfabetas que llegan a ser los más exitosos en la sociedad, las terribles condiciones de la infraestructura de muchos centros escolares, los techos de lámina y las clases en la intemperie, la falta de agua o electricidad, las dificultades de acceso a muchas escuelas rurales, el pago miserable dado a los maestros, el cansancio de quienes deben trabajar dos turnos para solventar sus necesidades, la falta de recursos para la buena formación docente y una corrupción sindical promovida invariablemente por el propio gobierno que ahora pretende combatirla.
No terminaríamos si continuáramos enumerando los factores cruciales que no encuentran solución alguna en la Reforma Educativa. Digamos que la Reforma soslaya todo lo realmente determinante. ¿Pero cómo iban a pensar en todo esto quienes la elaboraron si no son ni los grandes especialistas de la educación en México ni tampoco los propios maestros, es decir, quienes más saben sobre la materia en los planos teórico y práctico, respectivamente?
Propósitos: ahorrar, doblegar, amaestrar
En realidad, como ya se ha denunciado una y otra vez, la Reforma Educativa ni siquiera es verdaderamente una “Reforma Educativa”. Se trata más bien de una artimaña laboral, política y económica, en la que alcanzamos a vislumbrar varios propósitos más o menos disimulados. Uno de ellos es renegociar los contratos con los maestros, despedir a muchos de ellos y así ahorrar en el terreno educativo lo que después habrá de servir, siguiendo la misma lógica de la distribución del presupuesto en los últimos años, para pagar la publicidad gubernamental, apoyar la educación privada, incentivar la inversión colonizadora por parte de capitales transnacionales, construir puertos y otras infraestructuras necesarias para el saqueo neocolonial del país, llenar los bolsillos de los funcionarios corruptos, comprar votos, cooptar a los partidos opositores y fortalecer las fuerzas castrenses y policíacas de represión de los millones de inconformes, entre ellos los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que se oponen a la Reforma Educativa y que han demostrado ser particularmente peligrosos para el proyecto de saqueo y privatización del gobierno de Peña Nieto.
Otro propósito de la Reforma Educativa, de hecho, es el de neutralizar directamente a la CNTE, que surgió en 1979 como una alternativa de afiliación en lugar del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Si el SNTE ni siquiera merece el nombre de “sindicato”, caracterizándose por su traición constante a los trabajadores, por su profunda corrupción interna y por su completa sumisión al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el poder, la CNTE surge desde un principio como una opción disidente que ha respaldado las más importantes movilizaciones sociales y que se ha convertido en una de las trincheras más efectivas e inexpugnables contra la represión gubernamental y contra su imposición del neoliberalismo en México. Es verdad que grandes sectores de la CNTE se han dejado corromper y han incurrido en prácticas propias del gobierno mexicano y del SNTE. Es lo mismo que ha ocurrido con los partidos políticos opositores pervertidos por la hegemonía de todo aquello de lo que el PRI es el nombre en México: la corrupción, pero también la opresión, la censura, la represión, el engaño, la traición, etc. Sin embargo, tanto en la CNTE como en al menos uno de los partidos opositores, la contaminación por el sistema hegemónico no ha conseguido suprimir la capacidad de resistencia contra el mismo sistema. Esto es lo que se intenta resolver definitivamente con la Reforma Educativa al quitarle su poder a la CNTE y al transferirlo a oscuras instancias evaluadoras totalmente sometidas al gobierno mexicano y a los sectores económicos-empresariales representados por su instrumento gubernamental.
Otro propósito claro de la Reforma Educativa obedece precisamente a los intereses de los sectores económicos-empresariales que la han impulsado. Podemos formular este propósito, sin temor a exagerar, como la reducción de la educación pública en México a la simple formación de mano de obra calificada, eficaz y altamente productiva, obediente y barata, acrítica e irreflexiva, que nutra una economía nacional cada vez menos nacional y más acaparada por capitales transnacionales. En la división mundial neocolonial del trabajo, México ha terminado especializándose en suministrar materias primas y especialmente productos manufacturados, producidos en las maquiladoras mexicanas, pero concebidos y diseñados en Europa, Norteamérica y el lejano Oriente. La actual especialización económica de México, por lo tanto, es el trabajo manual y “sub-intelectual”, puramente técnico-tecnológico, que se ha convertido en la principal fuente de riqueza para el país después de la degradación del sector petrolero. Como lo muestran las evaluaciones docentes y las nuevas orientaciones prescritas a los maestros, la Reforma Educativa está claramente orientada hacia esta clase de trabajo-de-maquila, hacia la técnica pasiva y automática, hacia un degradante y alienante saber-hacer, hacia un conocimiento acumulativo cuantificable y evaluable, y no hacia un trabajo verdaderamente humano, digno, creativo, crítico y reflexivo. Ni el gobierno de Peña Nieto ni los sectores económicos-empresariales a los que sirve tienen interés en formar ciudadanos con criterio que puedan cuestionarlos, despreciarlos, dejarlos atrás y luchar por una transformación positiva de la sociedad mexicana que la lleve más allá de su posición colonial de subordinación y dependencia. Lo que desean únicamente, como dignos herederos de los pasados conquistadores, es amaestrar de la mejor manera a los esclavos que han recibido en el último repartimiento, que ahora tienen en encomienda y que mañana van a trabajar en minas y fábricas para llenar sus bolsillos.
Mistificaciones: los maestros que no quieren ser evaluados
Se busca someter a los estudiantes, a la futura fuerza de trabajo explotada, y, para conseguirlo, hay que empezar por someter a los maestros. No es una tarea fácil, pues el sector magisterial ha demostrado ser uno de los más insumisos de México. Acabamos de confirmar que los maestros y quienes los apoyan están dispuestos a morir antes que doblegarse. También hemos corroborado que el régimen de Peña Nieto está dispuesto a matar a los maestros, así como también ha asesinado a otros ciudadanos conscientes que se han interpuesto en su camino, entre ellos estudiantes, normalistas, periodistas, activistas, sindicalistas, líderes indígenas, defensores de derechos humanos, militantes de organizaciones opositoras, denunciantes de los feminicidios o de la destrucción del medio ambiente, etc. Todos estos sujetos han sido eliminados porque han amenazado con perturbar e incluso interrumpir el gran espectáculo con el que se disimula el saqueo del país, la privatización de todo lo público, la resultante reapropiación de la riqueza social para unos cuantos, el vertiginoso aumento de la desigualdad y el desmantelamiento de las ya de por sí insuficientes conquistas sociales que costaron miles de vidas en la Revolución Mexicana.
La cara visible de la Reforma Educativa forma parte del espectáculo publicitario. El ilusorio contenido espectacular es bien conocido: los maestros evalúan a sus estudiantes, pero no quieren ser ellos mismos evaluados. Este guion, que oculta las condiciones y el contenido mismo de la evaluación, es perfecto para desprestigiar a los maestros, hacia los que se canaliza toda la comprensible cólera de la población mexicana.
Significativamente, el 15 de junio de 2016, cinco días antes de que la Policía Federal atacara con armas de fuego al movimiento magisterial en Oaxaca y asesinara al menos a 9 personas, los senadores del PRI votaron contra una iniciativa ciudadana que los obligaba a hacer públicos sus ingresos. Fue así como los altos políticos priistas, delatando con cinismo su propia corrupción, escaparon fácilmente a la evaluación de su honestidad. Podemos decir que fueron ellos los que no aceptaron ser evaluados, así como Peña Nieto se ha resistido a ser evaluado en varios planos, incluyendo el de su responsabilidad en la muerte y desaparición de normalistas de Ayotzinapa, así como también el de su propia corrupción, evidenciada en actos gravísimos como los revelados en el escándalo de su Casa Blanca, por mencionar el más conocido.
Ante la impunidad del Presidente de la República y de los demás altos políticos y funcionarios que se niegan a ser verdaderamente evaluados, la cólera de la población mexicana sólo ha podido canalizarse hacia los maestros que rechazan un simulacro de evaluación. Es la infamia del espejo, de la calumnia como defensa contra la denuncia, pero también del chivo expiatorio como válvula de escape. Solamente los regímenes más bajos y miserables, como el nazi en relación con los judíos, se han atrevido a echar mano de tales estratagemas políticos.
Procedimientos: manipular y asesinar
El ejercicio de catarsis y desvío de la agresión es bien conocido en México. Ha sido sistemáticamente utilizado para asegurar la permanencia del sistema priista, habiéndose dirigido sucesivamente contra los más diversos enemigos del Estado, siempre víctimas del odio suscitado por el mismo Estado. Los principales artífices de este ardid tan perverso como grosero son bien conocidos por todos. Se encuentran en las grandes empresas mediáticas dedicadas a la manipulación e ideologización de la sociedad, como Televisión Azteca, Televisa y Milenio, las cuales, por cierto, han usurpado el lugar de la educación, pero con un objetivo diametralmente opuesto: no educar, sino maleducar; difamar y no informar; pervertir en lugar de formar; crear un universo de mentiras en lugar de permitir el acceso a la verdad; hacer reinar la ignorancia en lugar de transmitir un saber; inhibir el pensamiento en lugar de enseñar a pensar.
No es casualidad que Televisa y los demás medios, los mayores enemigos de la educación en México, se ensañen a tal grado contra los maestros, es decir, contra los encargados mismos de la educación. Tampoco es casual que el gran promotor de la Reforma Educativa, el magnate Claudio X. González Guajardo, haya sido presidente de la Fundación Televisa antes de ser presidente de Mexicanos Primero. Esta oscura organización, en cuyo seno se ha gestado la Reforma Educativa, continúa la tarea de maleducar iniciada en Televisa. Tan sólo en el ámbito de los productores de telenovelas podía surgir un guion tan burdo como el de los profesores que no quieren ser evaluados. El problema es que grandes sectores de la sociedad mexicana han sido maleducados hasta el punto de sólo comprender los guiones de telenovelas. No debe sorprendernos, pues, que ahora esos mexicanos odien a los maestros así como también odian a los normalistas y a los malos de las telenovelas. Este mismo odio es el que les permite en ciertos casos, cuando se desempeñan como policías, matar a los maestros y desaparecer a los normalistas. ¿Cómo no recordar al buen taxista, hipnotizado por la radio y la televisión, exclamándose que los maestros y estudiantes revoltosos “merecen que los maten” o al menos “necesitan un buen susto”?
Sin embargo, para ser justos, ni los ruleteros ni los policías deben ser culpados por la muerte de los manifestantes en Oaxaca. Los verdaderos culpables son los autores intelectuales del crimen, los grandes responsables de la mala educación, los que permiten ahora mismo que haya Televisa en lugar de Educación, entre ellos Claudio X. González Guajardo, a quien ya nos referimos, pero también muchos más: el usurpador Enrique Peña Nieto, que llegó a la presidencia por la compra de votos y por los buenos oficios de las televisoras; el Secretario de Educación Pública Aurelio Nuño Mayer, formado en la educación privada para destruir la educación pública; el presidente de Televisa Emilio Azcárraga Jean, enriqueciéndose al destruir la educación y la cultura misma de México; su homólogo Ricardo Benjamín Salinas Pliego de Televisión Azteca, etc. Todos ellos son los que deberían ser juzgados como autores intelectuales de los asesinatos de los manifestantes en Oaxaca, pero también de los maestros y normalistas de Guerrero en los meses pasados, así como de todos los demás activistas que se han cruzado en su camino.
Ahora sabemos que arriesgaremos la vida cuando intentemos defender nuestra independencia, sabotear el espectáculo publicitario del poder y detener el avance de las reformas estructurales que pretenden “Mover a México” al doblegarlo, explotarlo, saquearlo y malbaratarlo. Es algo que habríamos podido prever desde un principio. El avance de las reformas es el del capitalismo neocolonial y neoliberal: un sistema de muerte que tan sólo puede avanzar a costa de la vida.

Comunidades en pie de vida


Defender la madre tierra

Decenas de comunidades en resistencia de 17 estados de México comenzaron una larga campaña que busca coordinar luchas, denunciar el extractivismo y ofrecer un espacio de ayuda mutua entre quienes están siendo agredidos por el capital y el Estado.
“La campaña busca un diálogo y acciones comunes que construyan tejido”, explica Gerardo Meza de la Comunidad Habitacional Acapatzingo, en Ciudad de México. “Porque la falta de información sobre lo que sucede es aprovechada por el Estado para impulsar los megaproyectos contra los pueblos. Por eso buscamos construir espacios organizativos no orgánicos para generar identidad en los barrios y tejer proceso de autonomía en la Ciudad de México.”
Gerardo se refiere a la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio que comenzó el 10 de abril y culminará el 20 de noviembre, dos fechas de hondo contenido rebelde en México. En ella participa la Organización Popular Francisco Villa de la Izquierda Independiente junto a 180 organizaciones de 17 estados, agrupados en nueve regiones. Un Comité por la Madre Tierra integrado por 40 músicos, actores, religiosos y profesionales apoya la campaña que en cada actividad reúne cientos y miles de personas: desde las 1 500 que acudieron al lanzamiento en la Ciudad de México el 10 de abril, pasando por los centenares que se movilizaron en apoyo a Xochicuautla, donde la comunidad resiste la construcción de una autopista en el Estado de México.
“La punta de lanza del modelo extractivo es la minería”, razona Meza, “arrasando comunidades enteras, quitándoles el territorio y destruyendo sus identidades”. La campaña pone en relación comunidades afectadas con comunidades afectadas en una relación directa, horizontal, no mediada por representantes sino de pueblo a pueblo. De los firmantes de la campaña, 97 comunidades y barrios tienen conflictos con el capital y el Estado extractivistas, a los que resisten a menudo con costos humanos muy altos.
En la capital mexicana, por ejemplo, los barrios están siendo afectados por proyectos de infraestructura urbana y de comunicación, a través de la construcción de líneas de metro, trenes interurbanos y especulación inmobiliaria, una de las facetas más destructivas y menos analizadas del modelo extractivo. Podemos hablar de un “extractivismo urbano”, que se conecta con el modelo general y en muchos casos actúa complementando el modo de acumulación, ya que las enormes ganancias en los monocultivos y en la minería suelen ser invertidos en especulación urbana, que redunda en la gentrificación de las ciudades y la expulsión de sus habitantes más pobres.
De Norte a Sur: mujeres jóvenes y valientes
La Campaña informa que la mayor parte de los conflictos se producen por la construcción de represas hidroeléctricas y otros proyectos de generación de energía (34%), seguidos de cerca por las mineras (32%). A bastante distancia aparecen los proyectos de transporte como carreteras y trenes (12%) y la urbanización (11%). La privatización del agua abarca el 15% de los conflictos, pero muchos proyectos mineros y de energía también se apropian de bienes comunes como el agua, por lo que debe ser uno de los principales motivos de las resistencias comunitarias.
En el norte, en el estado de Sonora, la Nación Comcáac resiste la destrucción de cien kilómetros del litoral Pacífico, donde los pescadores buscan salvar sus fuentes de trabajo del proyecto minero La Peineta. Gabriela Molina, de la organización Defensores del Territorio Comcáac, asegura que la mitad del territorio de su pueblo ha sido concesionado a la minera que pretende extraer hierro, cobre y plata en sitios sagrados para su nación. “La nación es un lugar de reproducción del venado y del borrego cimarrón, por lo que no queremos una actividad extractiva en nuestro territorio, que además está muy cerca del Canal del Infiernillo, donde están las plantas que usamos para nuestras artesanías, como la jojoba y el torote, y es por lo tanto un sitio de importancia material espiritual para la sobrevivencia de nuestro pueblo.”
Como sucede en todo el mundo, la minera consiguió dividir al pueblo comcáac con promesas y pequeños recursos. “Nuestro grupo está integrado por 22 mujeres que nos organizamos contra la minera y nos dedicamos a informar a los pueblos de la sierra de Sonora que desconocen lo que es la minería”, dice Gabriela. Como Nación Comcáac se apoyan en la Guardia Tradicional, autodefensa armada que nació en 1979 para la protección del territorio autónomo. La guardia es elegida por el consejo de ancianos y el gobernador tradicional y está integrada tanto por varones como por mujeres.
“Hasta que nos sumamos a la campaña nuestro pueblo era invisible”, remata Gabriela, que denuncia también el extractivismo hídrico que desvía aguas para la producción empresarial y proyectos turísticos en zonas habitadas por su pueblo.
El pueblo San José del Progreso, en el estado de Oaxaca, se opone desde 2008 a la llegada de una minera en una población campesina que cultiva maíz, frijoles y garbanzos. Según datos oficiales de la Secretaría de Economía, desde la aprobación de la Ley Minera en 1992, México entregó 31,000 concesiones sobre casi 51 millones de hectáreas a más de 300 empresas que manejan alrededor de 800 proyectos. Rosalinda Dionisio, que integra la Coordinadora de Pueblos Unidos del Valle de Ocotlán, sufrió un atentado cuando miembros de la organización fueron emboscados por oponerse a la minera Cuzcatlán, subsidiaria de la canadiense Fortuna Silver Mines, que explota 700 hectáreas para extraer uranio, oro y plata.
La mina se encuentra cerca del municipio San José del Progreso, uno de los tres más pobres del estado. Aunque la mayor parte de sus seis mil habitantes rechazan a la minera, el alcalde la apoya y encabeza un grupo que ataca a los miembros de la Coordinadora. En febrero y marzo de 2012 los activistas fueron atacados, en un caso por la policía municipal y en el otro por desconocidos, con un saldo de dos muertos y varios heridos, entre ellos Rosalinda. Ésa fue la reacción a las protestas de la comunidad, cuando se instalaron tuberías para llevar agua a la mina, desviándola de los cultivos de los campesinos.
Un monstruo que se llama Estado
“Con la campaña buscamos articularnos con otras comunidades, ya que nosotros debimos replegarnos ante la represión, y poder informar a otros pueblos lo que nos está sucediendo”, explica Rosalinda. “Tenemos un monstruo de Estado que nos ha golpeado muy fuerte, con desapariciones, con represión, por eso necesitamos una red en la que apoyarnos, con base en la ayuda mutua, para enfrentar al monstruo que nos quita la vida”, dice esta mujer joven y valiente, sobreviviente de la guerra contra los pueblos. Luego de varias cirugías aún no recuperó completamente su movilidad, pero muestra un espíritu combativo admirable.
La resistencia de la comunidad de Cherán no necesita presentación, porque ha sido desde 2011 ejemplo para los pueblos que resisten el modelo extractivo y a los grupos armados, estatales o paramilitares, que lo promueven y protegen. Severiana Fabián integra el Consejo Mayor de la comunidad indígena p’urhépecha de Cherán y forma parte de la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio. Su comunidad se levantó para expulsar a los delincuentes talamontes apoyados por caciques locales.
“Luchamos para defender un bien común como lo es la madre tierra”, explica Severiana. La clave del éxito de esta comunidad es su organización, extensa y profunda, que llega a todos los rincones, es abierta y transparente, sólida y contundente. “Estamos organizados por usos y costumbres y hemos conseguido que Cherán esté tranquilo y seguro por la fuerza de nuestra organización comunitaria”, dice una mujer que se siente orgullosa del trabajo realizado en cinco años, que considera un ejemplo para los mexicanos.
La forma de organización, de abajo arriba, empieza por las fogatas. Son cuatro barrios y en cada barrio hay entre 50 y 60 fogatas, a razón de una por cuadra. En el barrio de Severiana son 53 fogatas, lo que habla de una forma de organización a cielo abierto, en la que pueden participar las familias, desde los niños hasta los ancianos. Cada barrio elige tres personas que integran el Consejo Mayor, en el que actualmente hay tres mujeres.
Cherán tiene una población de 20 mil habitantes y en cada una de las 240 fogatas instaladas en cada esquina, hay unas cien personas. “Esta organización es la clave de todo”, exclama Severiana. Las fogatas son lugares de encuentro entre los vecinos, espacios donde se recrea comunidad, pero son también órganos de poder en los que se toman las decisiones colectivas y donde la participación de las mujeres es decisiva.
Como síntesis de estos años de lucha, Severiana asegura que en Cherán “el coraje superó al miedo”. Quizá sea el legado de esta comunidad que puede recoger, y ampliar, la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio.

Ser maestro y defender la tierra, emprendimientos letales



Silvia Ribeiro*
La Jornada
El 5 de junio, día de la Tierra, tres relatores de Naciones Unidas se pronunciaron denunciando que defender la tierra y el medio ambiente son emprendimientos letales en algunos países, y que los derechos humanos de las defensoras y defensores son violados continuamente, incluso el derecho más elemental: a la vida. México está entre los cinco países que encabezan esa lista a nivel global. Siete países, la mayoría en América Latina –Brasil, Colombia, Honduras, Filipinas, México, Perú y Guatemala–, suman 913 homicidios de activistas de los mil 24 que denuncia el reporte de la organización Global Witness sobre asesinatos a ambientalistas de 2002 a 2014. Varios de esos países encabezan también la lista global de asesinatos a sindicalistas (Colombia, Guatemala, Honduras) y México va camino a colocarse entre ellos.
Los que hicieron el comunicado son John Knox, relator sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente; Michel Forst, relator sobre la Situación de los Defensores de Derechos Humanos, y Victoria Tauli Corpuz, relatora sobre los derechos de los Pueblos Indígenas. El asesinato de la líder indígena Berta Cáceres, en Honduras el pasado 3 de marzo –que sigue impune–, fue uno de los casos de alerta mundial que lo motivaron. En mayo de 2016, Michel Forst estuvo en México. En esa visita no oficial, declaró que entrevistas con más de 80 defensores revelaron una situación altamente preocupante de violación sistemática de derechos humanos en el país.
La decisión de hacer un comunicado conjunto fue porque los ataques, violaciones y asesinatos no están referidos a defensores del ambiente o derechos humanos solamente, sino también a luchadores por la tierra, territorios, por el derecho a sus culturas y formas de vida, a vivir dignamente en sus pueblos y comunidades.
Todas son luchas que forman parte también de las condiciones y batallas de los maestros y maestras de la CNTE, como los que el 19 de junio fueron atacados salvajemente por policías de varios niveles de gobierno en Oaxaca, resultando en 11 muertos (en el ataque y posteriormente), decenas de heridos y más de 20 desaparecidos. Entre los asesinados había también pobladores que los estaban apoyando. No sólo porque compartían su lucha, sino también porque los maestros son como ellos, indígenas, campesinos e hijos de campesinos. La lucha de esos dignos maestros y maestras contra la llamada reforma educativa (en realidad una reforma laboral para echar maestros críticos y hacer de la educación un mercado competitivo) es por su sobrevivencia, pero también por la educación pública y no está separada de otras luchas de sus pueblos, contra mineras, represas y megaproyectos, robo y contaminación de agua, contra transgénicos, tala de bosques y otros despojos. A menudo son maestros los que informan, explican, trasmiten, apoyan, organizan. Eso lo saben las autoridades, por eso nada les da más rabia que un sindicato independiente como la CNTE.
Esta masacre se suma a otros asesinatos contra luchadores y defensores de los pueblos, comunidades, barrios que luchan por defender sus localidades, sus formas de vida y sustento, y que a través de ellas nos enseñan y cuidan a todos. Sigue abierta a flor de piel la herida por el asesinato de seis personas y la desaparición de 43 estudiantes, futuros maestros, de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014. Otra vez, como con el caso de Ayotzinapa, el país entero se levanta para protestar contra la masacre de maestros, exigir que se castigue a los culpables, que termine la represión en lugar de diálogo, que se libere a los maestros presos, que renuncie el secretario (i)rresponsable. Desde todo el mundo aumentan las muestras de protesta y solidaridad, que se suman y expanden las protestas al gobierno de México por los crímenes contra los estudiantes de Ayotzinapa y la reciente expulsión gubernamental del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), para evitar que salga la verdad a la luz.
Como en los casos de Nochixtlán, Iguala y otros, las autoridades intentan cínicamente culpar de los hechos a las propias víctimas, encarcelan a los luchadores con acusaciones falsas y las difunden a través de los medios vendidos. Métodos similares usan en Brasil y Paraguay.
El 7 de abril de 2016, la policía y pistoleros de la papelera Araupel en el estado de Paraná, Brasil, asesinaron a dos militantes del Movimiento Sin Tierra (MST), Vilmar Bordim y Leonir Orback, e hirieron a seis más que estaban ocupando una tierra asignada para reforma agraria. Los policías afirmaron falsamente que habían sido emboscados aunque los Sin Tierra no traían armas; el crimen sigue impune.
En Curuguaty, Paraguay, 300 soldados atacaron el 15 de junio 2012 a 60 campesinos, mujeres, hombres y niños que ocupaban Marina Kué, tierra destinada a la reforma agraria; mataron a 11 campesinos y a seis de sus propios policías, para poder decir que fue una emboscada y justificar el juicio político que depuso al entonces presidente Lugo. La policía declaró que las mujeres y niños eran un señuelo para emboscarlos. Tras cuatro años de cárcel injusta, 11 de los propios campesinos afrontan un juicio falseado, acusados de los asesinatos. Hay una campaña mundial para exigir su liberación y absolución (https://absolucionya.wordpress.com).
Las mentiras del poder van cayendo cada vez más rápido, por la reconstrucción y memoria colectivas. Los ataques siguen, pero no logran imponer sus cuentos y así se desarma el terror que quieren sembrar. Al contrario, cada lucha es ejemplo de dignidad y fortalece a las que siguen.
*Investigadora del Grupo ETC

Estamos con nuestros maestros



Arturo Alcalde Justiniani
La Jornada
En tan solo un mes, el gobierno federal ha visto crecer en su contra una insurgencia social inesperada. Se inició con un revés electoral a lo largo y ancho del país, que por lo pronto dejó a su partido sin cabeza y a varios gobernadores en la antesala de la cárcel. Siguió con movilizaciones magisteriales crecientes, no sólo organizadas por la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación), sino por otros contingentes de maestros, estudiantes y ciudadanos; de médicos y enfermeras en 60 ciudades del país; de trabajadores del campo hartos porque no ven lo duro, sino lo tupido; de empresarios que al igual que los obreros, optaron por tomar el Ángel de la Independencia en la Ciudad de México para protestar en contra de la medicina que ellos habían recetado para otros.
Estos movimientos tan inesperados acreditan que el gobierno de Peña Nieto no tuvo la capacidad de predecirlos y exhiben su gran resistencia para atender las demandas de la población. Además, las recetas políticas tradicionales no han funcionado igual que antes, las tarjetas y despensas siguen siendo eficientes para obtener votos, pero no los suficientes. La represión a los maestros se salió de control, provocando pérdida de vidas, el cálculo de que el conflicto se reduciría a cuatro estados, falló. El norte, supuestamente controlado, hace valer su voz en las calles; los médicos y enfermeras, a pesar de su heroica profesión, jamás han sido escuchados, pero no se pensó que se movilizarían. Con los empresarios las cosas son distintas; lo que nadie, lograron revertir una ley, para que quede claro que los patos no le tiran a las escopetas.
Si bien las causas de tantas inconformidades derivan de políticas gubernamentales que se han alejado de los intereses populares, un renglón que sobresale es la ausencia de mecanismos institucionales de diálogo y concertación con la sociedad. Sólo cuando acaece una desgracia y se calculan costos políticos mayores, se responden los reclamos.
Vayamos al caso de la reforma educativa, anunciada hace cuatro años como la gran transformación que colocaría a nuestro país en la cima del mundo. Para justificarla, se destacó la existencia de múltiples vicios, algunos ciertos, como la intervención del sindicato nacional en procesos ajenos a su quehacer gremial o las deficiencias formativas y tecnológicas y los bajos resultados en algunas regiones; sin embargo, cuando se esperaba que la ley reglamentaria respondería al nuevo paradigma educativo y que se evaluara, como señala la educadora Cecilia Madero, en primer término, al sistema educativo nacional, el gobierno, sin escuchar a los maestros y con los mecanismos tradicionales de subordinación, impuso la Ley General del Servicio Profesional Docente. Ésta exhibió que el problema educativo en México era esencialmente de corte laboral, haciendo causa común con el grupo empresarial Ciudadanos Primero, que de manera superficial e irresponsable, culpa a los maestros de todos los males. Basta echarle un vistazo a esta ley para confirmar su carácter inquisitivo y unilateral, en la que el despido se convierte en su componente central.
Un segundo momento se ubica cuando el gobierno anuncia que la evaluación constituye un elemento fundamental de su política. La evaluación es, sin duda, importante y necesaria en cualquier proceso en su etapa terminal; sin embargo, ha sido un error convertirla en un fin en sí mismo, soslayando las condiciones previas para que los conocimientos, habilidades y desempeño logren los objetivos deseados. Nuevamente, el gobierno ignora las propuestas de los maestros y de los especialistas independientes que compartían el objetivo de una auténtica mejora educativa. Al convertir la evaluación en un eslogan o una veta política, redujo su valor como parte integrante de ese modelo.
En un tercer momento el gobierno decide vincular la reforma educativa a la promoción de un precandidato presidencial alternativo a aquellos que habían perdido prestigio por escándalos de corrupción. De esta manera, Aurelio Nuño, calculando mal la fuerza de sus supuestos adversarios, optó por la mano dura, pues según esto, ello le daría grandes dividendos políticos, por lo que se esperó que concluyera la jornada electoral del pasado 5 de junio para propinar a los líderes de la CNTE un golpe espectacular que desde un principio dio signos de fracaso, puesto que reprodujo el viejo recurso de la justicia selectiva, con acusaciones ridículas y altamente sofisticadas que con el tiempo seguramente serán desvirtuadas.
La desgracia de Nochixtlán, Oaxaca, así como la convicción de que la represión selectiva no dio signos de amedrentamiento a los maestros y, por el contrario, concitó un incremento de la solidaridad en su favor, obligó al gobierno a sentarse cara a cara con ellos en la Secretaría de Gobernación. El precandidato que esbozó la consigna de todo o nada quedó fuera.
Esta mesa de diálogo puede ayudar a que las aguas regresen en lo posible a su cauce; es obvio que cualquier acuerdo deberá incluir la liberación de los presos políticos y la revisión de la reforma; como afirmara un prestigiado grupo de investigadores del sector educativo, Manuel Gil Antón, entre ellos: No es válido que la prisa, el prejuicio o la arrogancia pongan en riesgo un proceso tan importante como es la educación de las niñas y los niños. Hay que sustituir el ruido y la amenaza con espacios para el debate, el diseño concertado y la negociación de los cambios, por los que ha de transitar la renovación de la educación mexicana.
Mañana domingo tendremos oportunidad de contribuir a que se dé una auténtica reforma educativa y apoyar a los maestros que la harán posible. La cita es en el Ángel de la Independencia a las 10 de la mañana. Convoca Morena.
PD. A don Víctor Quiroga Juárez, quien fue obrero del calzado en León, Guanajuato, dirigente nacional del Frente Auténtico del Trabajo, pero sobre todo, ejemplo de dignidad y acción militante en favor de los trabajadores.

Diálogo incluyente y verdadero



Miguel Concha
La Jornada
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha dado una muestra de resistencia y defensa digna por una educación pública, laica y gratuita. Por desgracia, en los últimos acontecimientos derivados de la reforma educativa, también ha visto violentados sus derechos fundamentales y los de otras personas que se solidarizan con su causa. Los hechos del pasado domingo en Nochixtlán, Oaxaca, nos dieron idea del nivel de error en la respuesta que está dando el actual gobierno federal al conflicto: 10 personas ejecutadas, decenas de heridas y golpeadas en el intento de la Policía Federal por desalojar a quienes mantienen expresiones de protesta en las entradas a la capital oaxaqueña, y decenas de detenidas arbitrariamente.
Además, habría que agregar los agravios que en semanas pasadas sufrieron las maestras y maestros en la Ciudad de México, cuando fueron desalojados y expulsados, así como la decena de detenciones de líderes de la Coordinadora. Todo esto configura un escenario de graves violaciones a los derechos humanos, donde lo que menos queremos es el incremento de la violencia y la represión del Estado. El régimen debe entender que una salida viable y pacífica al conflicto es el diálogo de cara a la sociedad, respetuoso de los derechos de las y los maestros que se oponen a la llamada reforma educativa, y por supuesto el esclarecimiento de los hechos registrados en Nochixtlán. Por desgracia tuvieron que acontecer estos sucesos tan lamentables, para que el actual gobierno volteara con renuencia hacia intentar un diálogo, como el que se llevó a cabo en Bucareli, el pasado miércoles con el titular de la Secretaría de Gobernación. Sin embargo, hoy entre la sociedad mexicana sabemos que este diálogo debe ser uno que vaya al fondo del conflicto. Con ello me refiero a que el principal reto que se nos presenta a todos, y a las partes en conflicto, el gobierno federal y la CNTE, es resolverlo de manera que logremos una reforma educativa acorde con las necesidades de las personas y las comunidades. Es decir, una reforma alternativa de la educación.
Retomando algunos aportes del Premio Nobel de la Paz 1958, Dominique Pire, se requiere entonces de algunos elementos que me permito esgrimir a continuación. Urge, primeramente, que se ponga entre paréntesis lo que se es y lo que se piensa para tratar de entender el punto de vista del otro, aunque no se comparta, lo que conlleva a escucharse, hablarse de frente y tratar de comprenderse. Que exista, pues, una voluntad de diálogo verdadero. En segundo lugar, será igualmente importante no pretender reducir al otro a la propia posición; es decir, no querer asimilarlo, y, peor aún, rechazarlo, y finalmente, intentar en todo momento buscar una posición incluyente entre ambas partes, en aras de integrar una verdad más plena. Con estos elementos podría avanzar un diálogo respetuoso y de fondo. Además de lo que el propio contexto nos vaya indicando.
Por ello, ahora, en los intentos por llevar a cabo un diálogo por la educación pública, laica y gratuita, urgente e imprescindible, las partes deben mostrar su disposición a dialogar, y en todo momento atender a las causas del conflicto. Debo decir que esta postura abierta al diálogo la mostró la CNTE, sobre todo en los últimos meses, y que quienes se cerraron, y pretenden seguirlo haciendo, son por desgracia los funcionarios del régimen. Ayudaría mucho que para este diálogo el gobierno federal mostrara su voluntad mediante la suspensión de la implementación de la reforma, pues con ello contribuiría a que se construyan condiciones adecuadas para iniciarlo. Existe un amplio consenso en la sociedad civil mexicana, y cada vez más en otros países del mundo, para que este diálogo sea tal que vaya a los orígenes del conflicto, que es, sin duda, la política educativa del Estado mexicano, política educativa que no podemos aceptar por la vía de la imposición y la violencia, sino a través de la información, la consulta, la participación y el consenso.
De lo contrario sería una manifestación más de la pérdida de ejercicios democráticos. Es importante subrayar que este diálogo que se logre por la educación es un tema de toda la sociedad, y no sólo de las y los profesores de la CNTE. Hoy reconocemos que son las y los maestros quienes conocen de primera mano la situación educativa en el país. Evitemos por ello descalificar su experiencia y conocimientos en la resolución de este conflicto, aunque seguramente ayudará también contar con voces expertas venidas de las ciencias de la educación, de las y los defensores del derecho a la educación y de sectores representativos de la sociedad en general. Para el buen rumbo del diálogo, nos toca a todos exigirlo y acompañarlo, buscando siempre el respeto de los derechos de las y los profesores, y apostando por un paradigma de educación que verdaderamente sea necesario para el futuro soberano de México. Asimismo, es urgente seguir mostrando nuestro rotundo rechazo a la violencia y la represión, pues para la estabilidad del país y la gobernabilidad del Estado, nunca puede ser aceptada la imposición de una política de gobierno por la vía de la violencia. Como personas comprometidas con una educación digna y acorde con las necesidades de las personas y pueblos, y con el futuro soberano de México, debemos sentirnos convocados a participar en la solución de este conflicto, en aras de una educación pública, laica y gratuita. No cabe justificación alguna para perseguir, reprimir y lastimar a quienes disienten. Hoy son muchas las personas que no aceptan el manejo que el actual régimen da a los conflictos, pues no se trata de administrarlos, sino de resolverlos. El actual gobierno tiene la oportunidad de abrir el diálogo y evitar cancelar la democracia.

Mar de Historias: De milagro



Cristina Pacheco
José vino temprano para decirme que le había salido un flete a Toluca y regresará tarde. No me gusta que maneje en esa carretera, y menos cuando llueve. Le di su bendición y me quedé viéndolo alejarse en la camioneta que le presta su tío.
Me entristeció pensar en mis hijos solitos en la casa, esperándonos. Lo bueno es que mi vecina les da sus vueltas, pero no es lo mismo a que estén conmigo. Guardé rápido mis moldes. Ya estaba lista para irme cuando se soltó el aguacero. Imposible salir. Llamé a mis hijos para avisarles que iba a tardarme un poquito. Me contestó Lucio. Lo noté raro. ¿Estás llorando? Mi hermana me pegó. July le arrebató el teléfono para darme su versión del pleito: Sí, le di un guantón porque me gritó cosas bien feas. ¿Pues qué le hiciste? Nada más le dije que siempre no vas a llevarnos de vacaciones y se enfureció.
Le recordé que ser la mayor no le da derecho a pegarle a su hermano, y me salió con que todo el tiempo le doy la razón a Lucio nada más porque es chiquito. Mentira: no tengo favoritismos. No quise discutir, sólo le dije que por ningún motivo fueran a salirse a la calle.
II
Mis compañeras estaban en la cocinita donde comemos, esperando que dejara de llover. Como siempre que nos reunimos, hablaban de sus problemas: Carmela, de que la han robado tres veces en el puente; Olga, del temor a que sus hijas anden en malas compañías; Rosa Elena, de lo caro que está todo; Santa, de que ya no soporta a sus nuevos vecinos. Como no decía nada, Carmela me preguntó por qué estaba tan callada.
–Lucio y July se pelearon otra vez. Los pobres se quedan mucho tiempo solos, no dejo que salgan ni al patio a jugar y su única diversión es la tele. Se aburren y por cualquier babosada se agarran. A lo mejor sería distinto si hubiera más niños en la casa, ¿no crees, Rosa Elena?

–No. Siempre es igual. Tengo el mismo problema que tú, y eso que vive conmigo una tropa: mis cuatro niños y el hijo de mi hermana Karla. Ella, como trabaja en dos lugares, no puede atenderlo. Los escuincles a cada rato se pelean. Ha de ser porque están muy apeñuscados en el cuarto...
–Por eso es necesario ir con los niños de vacaciones, aunque sea pocos días, a un sitio donde puedan correr, meterse a una alberca, sentirse un poquitito más libres.
–Sí, Olga, pero sabes que muchas veces, aunque uno quiera llevarlos de paseo, es imposible. El dinero no alcanza para los gastos del diario, menos para hotel, pasajes y todo lo que se ofrece estando fuera.
–Y donde que los niños son tan antojadizos: lo quieren todo.
–Ni me lo digas, Carmela. Cuando van conmigo a la panadería no falla que me digan: Cómpranos un helado, una pizza... Siento feo de no poder darles gusto y por eso mejor ya no los saco.
–Ay, Rosa Elena, tampoco es para tanto.
–No exagero, Carmela, digo la verdad. Sabes que en el taller andamos mal. Esta temporada tuvimos muy pocos pedidos de juguete. Desde hace tres años no hay aumento de sueldo y las cosas están mucho más caras. Así, ¿quién va a pensar en vacaciones? ¡Nadie! ¿Por qué me miras, Santita? ¿No me crees?
–Pienso como tú: estamos de la chingada. Así y todo voy a llevar a mis hijos de vacaciones. Lo hago por ellos, pero también por mí. Quiero disfrutarlos, que convivamos, porque casi no los veo. Cuando salgo a trabajar todavía es de noche y cuando vuelvo ya anocheció. Llego tan cansada que les doy de cenar y me acuesto. Así que ya se los dije: Niños: nos vamos de vacaciones.
–Santa, ¿no me habías dicho que te dieron el préstamo?
–Ay, Carmela, ¿qué no conoces al patrón? Aparte de negármelo se enojó porque se lo pedí. No me importa. Decidí que nos vamos de vacaciones, ¡y nos vamos! Sacaré el dinero poniendo una venta de garaje. Así le hizo mi comadre en diciembre y con lo que ganó pudo llevar a sus hijos a Tequisquiapan.
–¿Y qué vas a vender, Santita?
–¡Todo, Olga, todo! Mi lavadora vieja, la ropa y la herramienta que me dejó Manuel cuando se largó, la silla de ruedas que usaba mi papá y hasta mi vestido de novia. Por ese me darán al menos 300 pesos. Está lindo, todo blanco.
–Ay, Santa, no vayas a salirnos con que te casaste virgen.
–No, Rosa Elena, ¡para nada!, pero hacía milagritos. Oigan, ya no llueve. Vámonos antes de que caiga otro aguacerazo. Y tú, muñeca, oye lo que te digo: haz tu venta de garaje para que puedas llevar a Lucio y a July de vacaciones.
Pienso seguir el consejo de Santa. Nada más con lo que me den por los aparatos eléctricos descompuestos y los juguetes que mis hijos ya no quieren juntaré buen dinerito. Lástima que José nunca haya podido comprarme el traje de novia.

Marchas, toma de casetas y autobuses en apoyo a maestros en siete estados


Tampico registra su movilización más numerosa en los últimos meses

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En Chilpancingo, Guerrero, maestros, personal del sector salud, padres de familia e integrantes de organizaciones sociales marcharon con al menos 10 ataúdes con imágenes de políticos, que al final quemaron
 
Periódico La Jornada

Más de mil profesores de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de Tamaulipas marcharon en Ciudad Victoria, Tampico y Nuevo Laredo para apoyar a la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de Oaxaca, y para exigir prisión a los asesinos del desalojo ocurrido en Nochixtlán.
La protesta en Tampico fue la más numerosa de los últimos meses en esta entidad (más de mil), donde en un inicio maestros, sindicalistas del sector salud, electricistas, telefonistas y ciudadanos se congregaron en el parque de la Laguna del Carpintero y luego marcharon hacia la alcaldía.
La de Nuevo Laredo reunió a centenares de maestros, acompañados de integrantes de Morena y del sindicato de Teléfonos de México, quienes marcharon desde el monumento a Los Fundadores hasta la efigie del Benemérito de las Américas Benito Juárez para exigir la libertad de presos políticos y las renuncias de los secretarios Miguel Ángel Osorio Chong y Aurelio Nuño.
Alrededor de 200 profesores de la sección 30 de la SNTE y simpatizantes de Morena marcharon en Ciudad Victoria. En dos bloques y en horarios diferentes, los inconformes recorrieron las calles principales del primer cuadro de la ciudad para exigir a los gobiernos federal y estatal privilegiar el diálogo y poner un alto a la represión.
En Monterrey, Nuevo León, unos 500 maestros se concentraron la mañana del viernes frente al Palacio de Gobierno, donde el secretario general de Gobierno, Manuel González, señaló que a pesar de que los profesores no están en sus aulas no se les descontará el día porque están trabajando y, dijo, son un ejemplo a nivel nacional.
Alrededor de 15 mil maestros marcharon en Cuernavaca, Morelos. Salieron de la secundaria cuatro, situada en la avenida Morelos sur, rumbo al primer cuadro de la capital, donde lanzaron un ultimátum al gobernador Graco Ramírez para que reinstale a los 25 maestros que fueron cesados en la entidad; de lo contrario efectuarán un paro de labores indefinido.
También tomaron las casetas de Alpuyeca y la de Oacalco, donde solicitaron cooperación a los automovilistas; en el Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos, suspendieron la realización de los consejos técnicos escolares en mil 500 zonas escolares de la entidad.
En Oaxaca, maestros de la sección 22 de la CNTE, padres de familia e integrantes de organizaciones sociales cumplieron 12 días con el bloqueo a ocho puntos viales de la región del Istmo de Tehuantepec, lo que ha ocasionado desabasto y encarecimiento de productos de primera necesidad. Informaron que continuarán con su protesta y aún no se considera reanudar clases el próximo lunes.
En Acapulco, Guerrero, integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg) se manifestaron en la caseta de peaje de La Venta, en la Autopista del Sol, donde destruyeron cámaras de vigilancia, tomaron cinco autobuses para trasladarse este sábado a la Ciudad de México, y cobraron peaje a los automovilistas.
En Chilpancingo, Guerrero, contingentes de la Ceteg, trabajadores del Colegio de Bachilleres, personal del sector salud, padres de familia y organizaciones sociales marcharon con al menos 10 ataúdes de cartón alusivos a la clase política mexicana. Caminaron al Congreso del estado y luego al Palacio de gobierno. Ahí incendiaron ataúdes con fotografías del Presidente y del secretario de Educación.
Los maestros de las secciones 7 y 40 del SNTE de Chiapas tomaron por segundo día las casetas de cobro de las carreteras de cuota San Cristóbal-Tuxtla Gutiérrez y Arriaga-Ocozocoautla. Además, padres de familia e integrantes de organizaciones sociales bloquearon por tercer día la costera que comunica a México con Centroamérica.
En Puerto Vallarta, Jalisco, integrantes de Morena salieron en un camión el viernes por la tarde hacia la Ciudad de México para participar en la marcha convocada por Andrés Manuel López Obrador en apoyo al movimiento magisterial.
(David Castellanos, Carlos Figueroa, Martín Sánchez, Erick Muñiz, Rubicela Morelos, Héctor Briseño, Sergio Ocampo, Diana Manzo, Elio Henríquez, Javier Santos)

Marguerite



Carlos Bonfil

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Fotograma de la película del francés Xavier Giannoli, protagonizada por Catherine Frot

Marguerite o la dichosa perennidad del autoengaño. Basada en una historia verídica, la biografía aquí levemente alterada de la cantante estadunidense Florence Foster Jenkins (1868-1944), la cinta Marguerite, del francés Xavier Giannoli (Cuando yo era cantante, 2006; Superstar, 2012), es a la vez la sugerente, aunque muy esquemática, radiografía de una época (los locos años 20 en Francia) y, la disección del personaje de Marguerite Dumont (Catherine Frot), mujer estrafalaria convencida de que el arte musical puede sublimar la frustración amorosa, cuando en realidad la protagonista fracasa por igual en los dos casos.

Prominente dama de sociedad y mecenas generosa, la soprano Marguerite tiene en el Círculo Amadeus, una asociación de obras de caridad para huérfanos de la Primera Guerra Mundial, una corte de seguidores incondicionales dispuestos a aplaudir, al término de interminables minutos de hastío, sus reiterados ejercicios de bel canto que sólo consiguen masacrar, con sus notas sublimemente falsas, en realidad chillantes, su repertorio favorito de arias de Händel, Mozart y Wagner. De ella podría decirse lo que un oficial nazi llegó a decirle a un grupo de pésimos actores en una Polonia ocupada: Ustedes han hecho con Shakespeare lo que nosotros hicimos con Checoslovaquia (Ser o no ser, Ernst Lubitsch, 1942).

Lo interesante en esta parábola del talento ilusorio y sus amargos reveses, es la manera como actúan los personajes que rodean a la falsa diva. Desde el marido apenado que no atina a revelarle a su mujer la triste inutilidad de sus esfuerzos, hasta el enigmático sirviente negro que, como el mayordomo en El ocaso de una estrella (Sunset Boulevard, Billy Wilder, 1950), fomenta el autoengaño de su ama al tiempo que la protege de las inclemencias del escarnio público, o Atos Pezzini, el olvidado cantante de ópera que por necesidad acepta ser el Pigmalión de la alumna irrecuperable, o la pareja de jóvenes bohemios, un periodista y un dilettante, que pasan de un esnobismo burlón a una fascinación sincera por el personaje extravagante. Cada uno representa un revelador punto de vista en la narración de esta historia que tiene también en la joven cantante Hazel la encarnación definitiva de un talento real, muy en contraste con el delirio mitómano de Marguerite. Hasta el nombre que el cineasta ha elegido para la cantante parecería ser una ingeniosa broma, pues alude a la actriz Margaret Dumont, blanco eterno de las crueles burlas de Groucho Marx en Una noche en la ópera (1935).

Situada en 1920, en una sociedad parisina del espectáculo donde se encumbran la superficialidad y el talento efímero, y donde el periodismo es capaz de fabricar y destrozar de modo arbitrario las reputaciones artísticas, una mujer como Marguerite que con ingenuidad se imagina intérprete devota de las creaciones sublimes, sólo puede parecer patética y risible en su confusa búsqueda de la sinceridad y la pureza. El cineasta divide la película en cinco actos, como los de un libreto de ópera. Hacia el último capítulo, la comedia de los despropósitos y las simulaciones se encamina a un desenlace dramático y desolador. A través de Marguerite Dumont, lo que se enjuicia es la frivolidad de una sociedad entera, y tal vez por ello son los personajes secundarios los que adquieren una relevancia tan especial en el relato. Son los catalizadores del drama y también quienes precipitan a la heroína hacia la triste revelación de que en una sociedad patriarcal es preferible para una mujer soñar la vida que vivirla realmente.

Si bien resultan insustanciales algunas subtramas en la cinta, como el amorío del sirviente negro con una mujer barbuda, o la propia tesis de que Marguerite elige la fantasía de un difícil arte musical por despecho amoroso o para conquistar el respeto del marido, lo que finalmente prevalece es el triste retrato de una mujer perdedora en los campos de la afirmación personal y artística, y su impresionante empeño por inventarse, hasta el delirio, un mundo propio. Por esta razón algunos comentaristas han visto en Marguerite una involuntaria precursora de un feminismo a menudo ligado, en aquellas épocas, con la locura. El personaje resulta, en su modo muy peculiar, tan fascinante, que en Inglaterra el director Stephen Frears prepara ya para el próximo año su propia versión de la vida de Florence Foster Jenkins, con Meryl Streep en el papel protagónico. ¿Después de todo, la liberación a través del delirio no es acaso una de las tentaciones más persistentes en nuestra época?

Marguerite se exhibe en la Cineteca Nacional y en salas comerciales.
Twitter: @Carlos.Bonfil1